Drama Visitas de Medianoche

Tema en 'Relatos' iniciado por Kiwi, 6 Agosto 2018.

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    Kiwi

    Kiwi Beta-reader

    Aries
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    Escritor
    Título:
    Visitas de Medianoche
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasmas
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1328
    Aquí está. Ha pasado algún tiempo y sigo en conflicto con esto. Amenaza con volver.

    Visitas de Medianoche

    —Espera un momento, por favor —le pedí cuando escuché el sonido del agua hirviendo desde la cocina.

    Las luces estaban apagadas pero crucé la estancia sin problemas. No pasas cinco años viviendo en el mismo apartamento sin conocerlo bien: el rechinar de la puerta del baño, la música que oyen tus vecinos, el sofocante calor de la tarde o la sombra que la cortina proyecta en el techo de noche. Sin que puedas evitarlo, todas esas incomodidades se van volviendo parte de ti, parte de tu día a día y antes de que te des cuenta ese pequeño espacio ya se ha convertido en tu hogar.

    En la cocina tomé un par de tazas y las llené con el agua de la cafetera. Mientras agregaba algo de azúcar miré por la ventana, a la calle. Allá abajo dos oficiales estaban sometiendo a un joven y por como lucían las cosas, no habían podido sacarle mucho dinero. El chico iba a pasar una mala noche, pero traté de pensar que eso no tenía nada qué ver conmigo.

    —Siento la tardanza — me excusé mientras ponía la taza sobre la mesita enfrente suyo. La tocó con el borde de los dedos mientras me miraba con expectación, o eso quiero creer ahora. La persistente me hacía imposible reconocerle, como si mi propio espacio se cerrara para impedirle entrar.

    Se negó a decir absolutamente nada, quería que empezara yo, pero, obstinado como soy, también me negué a hablar. Desde afuera nos llegaba el ruido de los autos al pasar, la fiesta estridente de alguna casa vecina y las voces de aquellos que aún andaban en la calle a esas horas de la noche. Fuera es todo confusión y ruido, la ciudad está igual o más viva que durante el día, pero en aquella pequeña sala con sólo nosotros dos, no había forma de sosegar el silencio que lentamente se imponía entre nosotros, amenazando con no marcharse jamás. Quizá fuera por temor a ello (o porque nunca me ha gustado quedarme callado) que me rendí y dije la primera estupidez que me vino a la mente:

    —¿Cómo está el clima allá arriba… o allá abajo?

    A ninguno de los dos nos hizo gracia.

    —Tiene mucho tiempo que no hablamos, tanto que no puedo recordar hace cuánto fue la última vez ¿Diez o quince años? Es probable que incluso más.

    En la penumbra me pareció ver que miraba hacia la ventana. Comencé a ponerme nervioso, no quería que se marchara aún.

    —Lo siento — musité. Sentí que me miraba de nuevo y me aferré a esa chispa de atención que debía brillar en sus ojos—. Nunca quise abandonarte, fue solo que así se dieron las cosas.

    Alargó la mano hasta la taza y se la llevó a los labios, sin inclinar su contenido para beber Ese pequeño gesto me tranquilizó o al menos evitó que perdiera el control. Aproveché la pausa momentánea para pensar mis palabras; quería que pudiera entenderme, tal vez en el proceso yo me entendiera también.

    —Hubo una época en que eras mi todo, en que vivía por ti. Cuando cada instante de mi vida estaba ligado a ti. No recuerdo que antes o después haya sido tan feliz. ¿Recuerdas cuando me seguías a todas partes? Esos fueron los mejores años de mi vida. Vivía cada momento de mi vida para ti; para ti eran todas mis oraciones y podía soportar el dormir sólo para poder ver tu rostro al despertar, para que me acompañaras desde mis primeros momentos. Sentía que contigo a mi lado no necesitaba nada más, te habías vuelto mi aire, mi agua, mi pan... La idea de que no formaras más parte de mi vida era inconcebible y quiero que creas esto, porque las cosas no salieron en absoluto como yo lo hubiese deseado. Sé que fue doloroso para ti, pero creo que sabes que no sufrí menos que tú.

    ¿Seguía escuchándome o había dejado de prestar atención? No tengo forma de saberlo ahora y aun así, siento que no importa la respuesta como tampoco importaba entonces. Las primeras palabras habían sido difíciles, pero luego de dar el primer paso era cuestión de vida o muerte llegar hasta el final.

    —Supongo que comenzó por aquél entonces, cuando las cosas comenzaron a ponerse difíciles. Veía los problemas avecinarse a lo lejos pero no pude distinguir la magnitud del monstruo que me perseguía hasta que fue demasiado tarde. Como siempre, pensé que me bastarías para salir adelante, que de cara al viento podría sostenerme de tu mano para no perderme, pero no fue así. En principio fue una tenue incertidumbre, apenas una sombra invisible de ansiedad que, sin embargo, con el tiempo se volvía cada vez más opaca, hasta que no podía sacarla de mi mente.

    Poco a poco comencé a verte menos, tenías otras cosas que hacer… y yo también. Comencé a preguntarme qué hacías cuando te ibas, y no mucho después de ello me pregunté qué hacías cuando estabas conmigo. Comencé a dudar de tus palabras, cuando más a menudo parecías equivocarte, cuando más a menudo me fallabas. No creo que termináramos abruptamente, el proceso fue tan gradual que no distingo un momento de otro; todo respecto a aquellos días se ha vuelto una neblina gris y sólo sé que cuando terminó yo nunca volví a ser el mismo y tú te habías ido para siempre.

    Luché contra el nudo que se formaba en mi garganta, intentando mantener la compostura. Volver a aquél entonces había resultado más difícil de lo que creí y contrario a lo que pensé, no me sentía liberado ni mucho menos. Como las olas de un mar enfurecido sentí caer sobre mí los fantasmas del pasado y cuando noté que estaba a punto de levantarse para irse, nadé, nadé con todas mis fuerzas para mantenerme a flote, para mantenerle conmigo.

    —Te busqué —insistí—, te busqué por todas partes. Día y noche recorrí los mismos lugares que antes recorrimos juntos, queriendo hallarte en la cara de cada extraño, a la vuelta de cada esquina. Secretamente dejaba abierta una ventana por si algún día decidías regresar. Esperé y esperé tanto tiempo mientras no dejaba de buscarte, convencido de que sólo tú podías hacerme sentir vivo. Es verdad, no te miento. El mundo sin ti cambió hasta no volver a ser jamás el mismo, ¿por qué…

    Dejé caer mis brazos así como mis defensas mientras la primera lágrima recorría mi rostro.

    —¿Por qué esperaste tanto tiempo?

    Temblaba para no gritar mientras me aferraba con fuerza a la mesa entre nosotros.

    —¿Por qué tenías que abandonarme? ¿Por qué nunca respondiste mi llamado? ¿A dónde te has ido todos estos años, mientras el mundo hacía de mí su presa, mientras me convertía en esto? ¿Por qué vuelves ahora…

    Las lágrimas caían por mis mejillas, pero no podía importarme menos.

    —¿¡Por qué ahora, cuando ni siquiera puedo reconocer tu rostro!?

    Busqué en aquella sombra el menor astibo de lo que debía recordar, pero no me ofrecía nada, sólo la más profunda negrura. La oscura certidumbre de que mis palabras no serían escuchadas.

    —Di algo…

    —Responde, lo que sea…

    Nada.

    Y entonces…

    — ¡Habla de una puta vez!

    Caí de rodillas, apoyando los ojos sobre la mesa, sollozando como un chiquillo sin escuchar otra cosa que mi propia voz, hasta que el sueño me venció y terminé profundamente dormido.

    A la noche siguiente me preparé, serví dos tazas de café instantáneo y me senté a esperar con la certeza de que no volvería a verle de nuevo. Quizás había venido sólo a despedirse y si yo hubiese tenido un poco más de tacto, pudimos habernos divertido. Pero eso era ya noticia de ayer.

    Terminé una taza y luego la otra, mientras esperaba en vano hasta el amanecer.
     
    Última edición: 7 Agosto 2018
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  2.  
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
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    Saludos.

    Encontré un par de detalles.
    " ...problemas. No pasas cinco años..."
    "—Di algo…"

    Lo leí anoche, pero me moría de sueño y no pude comentar.

    Se puede sentir la desesperación del protagonista ante el ente (ya sea real o producto de su mente). El arrepentimiento de sus acciones, de lo que no pudo decir o hacer.
     
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  3.  
    Rahzel

    Rahzel Usuario común Maratonista Genin

    Aries
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    Escritora
    La verdad es que disfruté muchísimo el relato, pero creo que esta mucho más cerca del drama que del horror. Si bien, tienes un fantasma o una alucinación, me parece que la narración no propicia el horror, sino, más bien, el drama, pues, en ningún momento hay algo que genere miedo, repulsión u horror, propiamente dicho, pero si se transmite mucha tristeza con el proceder del personaje principal, la impotencia de tener tanto por decir y hacer y no llegar a concretarlo por la falta de la persona amada.
    De todas formas, ha sido un excelente relato.
     
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  1. Muninn
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