Historia corta Viajeros de otro mundo

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Resistance, 6 Diciembre 2021.

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  1. Threadmarks: Precipitación de acontecimientos
     
    Resistance

    Resistance Hope

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    Viajeros de otro mundo
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
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    4
     
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    Bienvenidos a una nueva extensión del universo ficticio que estoy escribiendo, llamado Los Viajeros. Esta es una historia secundaria (de cuatro capítulos únicamente) que ahondará en dos personajes de la historia principal y en la que sus sucesos tendrán un impacto más adelante en la historia. Como siempre, agradecer a Reydelaperdicion su apoyo y sin más que decir, os dejo con el primer capítulo.


    Sinopsis
    : Esta historia secundaria continúa los acontecimientos del capítulo final de la parte V titulado 'Paraíso: el final del trayecto', concretamente su último momento, donde la pareja formada por Eron Tanner y Ashley Ripley sufre los efectos del pulso electromagnético emitido por el arma Regresión, activada cuando estos se encontraban de camino al planeta Anixis. Los sucesos ocurridos aquí narrarán que sucedió con ellos tras su ausencia en la parte VI.





    Precipitación de acontecimientos



    La Seven surcaba el espacio profundo tras haber salido de Neonia rumbo hacia Paraíso. Habían pasado cuatro días desde que la gente que se quedó en el planeta neoniano perdiese el contacto con la flota de la Alianza, preocupándose y enviando por ello una nave de reconocimiento para descubrir que había sucedido en el sistema Faro de la Esperanza. A bordo de la nave iban únicamente la pareja formada por el subcomandante Tanner y la ex líder de la Resistencia y ex comandante Ripley, decididos a encargarse de la misión debido al peligro que entrañaba, pues en Neonia se temía que los Anixis hubiesen ganado la batalla y estuviesen preparándose para regresar al planeta neoniano a terminar con el resto.

    Igual de preocupados estaban en Syleria, dónde la falta de sus dos líderes y la desconexión repentina con Neonia les habían hecho suponer que los Anixis habían superado a la flota enviada por la Alianza, con todo lo que ello significaba. Eron tenía puesto el piloto automático pero estaba sentado en el puente de mando, observando la inmensidad del espacio y sus más o menos brillantes estrellas. En sus pensamientos estaba el deseo de que al llegar a Paraíso, se encontrase con un dominio por parte de los suyos en detrimento de los humanizados Anixis. Esto fue apartado de su mente cuando Ashley lo abrazó por detrás del asiento de piloto, acariciando su torso suavemente y relajándole.

    — ¿Te preocupa que los Anixis hayan derrotado a nuestra flota? — Preguntó de repente la soldado Ripley, quién sabía que su novio estaba pensando en algo así.

    — ¿A ti no? — Tanner respondió con otra pregunta, para después lanzar un suspiro de agotamiento — Nos quedan seis días de trayecto por delante, se nos harán largos.

    — Claro que sí, pero si los días se nos van a hacer muy largos... entonces aprovechémoslos bien — Murmuró la mujer en el oído del hombre para acto seguido darle besos en el cuello.

    Eron aceptó los besos con mucho gusto y se los devolvió a su chica, quién se sentó sobre sus piernas y continuó besándole apasionadamente. Sin embargo, ese momento íntimo y amoroso no duró mucho tiempo, pues una sacudida repentina en la nave provocó un apagón literal de todo lo eléctrico en ésta, lo que significaba que nada funcionaba.

    Esto sobresaltó a la pareja, momento en el que el subcomandante Tanner se incorporó para tratar de recuperar los controles de la nave, sin éxito alguno. Ashley mientras tanto se dirigió a la radio con la intención de comunicarse con Neonia para pedir apoyo lo antes posible, no obstante, ella tampoco logró nada. Ambos se miraron a los ojos con una evidente expresión de preocupación en sus rostros, mientras la nave al completo estaba casi a oscuras e inoperativa sin ninguna explicación.

    — Estamos incomunicados — Murmuró Ashley, completamente preocupada.

    — Y a la deriva... — Musitó Eron, consciente de que se hallaban en una verdadera situación crítica.


    En ese preciso instante, ambos humanos se vieron sorprendidos por la caída de la gravedad artificial en la nave, lo que provocó que ambos comenzaran a flotar. Eron miró fijamente a Ashley y en sus ojos se podía figurar que sentía terror por dentro dado la situación en la que se encontraban, por lo que el propio subcomandante del ejército humano comenzó a impulsarse conforme podía por la pequeña nave, agarrándose a anclajes en las paredes y otros objetos que sobresalían, hasta llegar a un compartimento próximo a la salida del puente de mando.

    — Rápido, pongámonos los trajes — Indicó Tanner, que tras abrir dicho compartimento, sacó dos de varios trajes espaciales que había — Es cuestión de tiempo que el suministro de oxígeno se cierre.

    — ¿El generador no lo mantiene activado? — Mientras se colocaba el traje apresuradamente, Ripley miraba su novio con preocupación.

    — En ese caso, también debería mantener activada la gravedad artificial — La respuesta del hombre hizo aumentar el pesimismo en la mujer — Así que no, no creo que el generador nos salve el culo.

    — ¡¿Y qué demonios está pasando?! — Exclamó la soldado, visiblemente tensa y con el traje ya puesto — ¡De pronto, hemos perdido la energía de la nave!

    — ¡No lo sé, no lo sé! — Contestó él, contagiándose del nerviosismo de su novia.

    Ashley había vivido todo tipo de situaciones desde que se alistó en la primera expedición de La Unión que salió más allá del sistema solar, sin embargo, eso no significaba que las supiese manejar. Ya vivió la destrucción de la Heaven I desde dentro —aunque logró salir eyectada en una cápsula de salvamento antes de su destrucción total— y ahora la situación le recordaba a aquel momento.

    Por el contrario, Eron llevaba siendo soldado de La Unión desde mucho antes de que ella saliera de la Academia de Formación de Exploradores (AFE), siendo lo más destacado en sus experiencias la vivida con la invasión de los Rhajik en Marte durante el ataque de estos al sistema solar. Él siempre supo desenvolverse bajo presión, mientras que ella jamás se acostumbraba a tales situaciones extremas, donde se jugaban vivir o morir.

    — Céntrate, Ash, te necesito — Le dijo Tanner, mientras acariciaba su rostro — Vamos a pasar un mal rato, seguro, pero saldremos de aquí juntos.

    Las palabras del subcomandante lograron tener cierto efecto tranquilizador en la ex líder de la Resistencia, que asintió tras oír aquello. Ripley se colocó rápidamente el casco del traje mientras Tanner hacía lo propio.

    Por el momento el suministro de oxígeno no había caído, pero con los trajes puestos, se preparaban para el momento en el que pudiesen hacerlo. Estos trajes contaban con una capacidad limitada de oxígeno para sobrevivir en entornos donde no lo hubiese, aunque prolongar su uso no era recomendable debido a que se gastaba más rápido según cuanto tiempo requirieras de su uso y pocos sabían dosificar bien el oxígeno mediante su respiración.

    Ambos pensaron en la idea de subirse a la única cápsula de salvamento que había a bordo, pero Eron recordó que fue usada por Sun durante su infiltración en la nave y posteriormente en Paraíso, añadiendo el hecho de que por falta de materiales no se pudo construir una nueva para acoplarla a la Seven.

    Las pequeñas dimensiones de la nave habían pasado de ser su medio de transporte hacia el mundo Anixis a convertirse en una especie de cárcel flotante que viajaba sin rumbo y a la deriva. Para su sorpresa, el generador parecía mantener aún el suministro de oxígeno, pero no querían confiar cien por cien en que aguantase así mucho tiempo. Por lo demás, la nave sufría un completo apagón tecnológico que era totalmente incomprensible para el dúo.

    — Creo que tengo una idea — Murmuró de pronto el subcomandante humano, dirigiéndose al compartimento donde estaba el generador de emergencia — Aunque es arriesgada.

    — ¿Qué pretendes, Eron? — La mujer miraba al hombre con inquietud.

    — El generador está usando su energía limitada para mantener el oxígeno en la nave, cómo medida de emergencia — Explicaba Eron, abriendo el compartimento donde dicho aparato se hallaba — Si logro derivar esa energía a los controles del puente de mando, podríamos tomar el control de la Seven y dirigirla de regreso a Neonia, ya que está más cerca que Paraíso.

    — ¿Y si no lo logras? — Ashley se mostró un tanto pesimista.

    — Entonces perderemos el suministro de oxígeno de la nave y cuando se nos acabe el de los trajes, moriremos — Contestó Tanner con cierta indiferencia — La alternativa es no hacer nada y esperar a que lentamente perdamos todo el oxígeno que tenemos.

    — Dime qué puedo hacer — Ashley estaba decidida.

    — Necesito cableado, así podré hacer un puente entre los controles de mando de la nave y el generador — Indicó Eron, señalando varios conductos de cable que pasaban por diversas esquinas.

    La soldado Ripley comenzó a empujarse a sí misma hasta el cableado, alumbrado ténuemente por las luces diminutas de emergencia activadas tras el apagón y que eran de autonomía propia. Al llegar, tuvo que apoyar piernas y brazos en la pared para amortiguar un posible golpe mientras se disponía a arrancar parte del cableado de la Seven.

    El subcomandante Tanner se encargaba de preparar el conducto del generador por el que debería poder conectar dichos cables, después de haber quitado la conexión entre el generador y el suministro de oxígeno. En ese instante, ambos dependían exclusivamente del suministro límitado de oxígeno de sus trajes.

    — ¡Eron! — Exclamó ella, llamando su atención — ¡Toma!

    Ashley lanzó todos los cables que consiguió hacia Eron, los cuáles se dirigían lentamente hacia él mientras algunos perdían el rumbo y se separaban del conjunto de cables que iba directo a la posición de éste.

    — ¡Con estos bastará! — Dijo Tanner, habiendo obtenido una cantidad considerable de todos los cables que Ripley le había enviado.

    Eron comenzó con su trabajo y fue pelando las puntas de los cables para acto seguido conectarlas al generador. Tras esto, todo el manojo de cables debía llegar a los controles del puente de mando, pero al no hacerlo, el hombre tuvo que improvisar y conectar varios cables entre sí para formar un único cable mucho más largo. Ashley no sabía prácticamente nada sobre electrónica, por lo que no podía hacer mucho más que permanecer inmóvil a la espera de que Eron necesitara algo. El subcomandante arrancó de cuajo el cableado del puente de mando y puso el improvisado cable en el conector que daba energía a los controles de mando.

    — Enciende de nuevo el generador.

    Ashley se dirigió al compartimento donde se encontraba el generador y solo tuvo que apretar unos botones para volver a reiniciarlo. Los segundos que tardó en encederse se sintieron cómo minutos para la pareja, que era consciente de que sus vidas estaban en juego. No obstante y para alivio suyo, el generador respondió y comenzó a enviar la energía que le quedaba hacia los controles del puente de mando, siendo así un auténtico éxito de idea la que tuvo Eron. El hombre sonrió visiblemente aliviado mientras la mujer hizo lo propio, posicionándose ambos en los dos asientos del puente de mando y dispuestos a emprender el viaje de regreso a Neonia.

    — Fijando rumbo de regreso a Neonia... — Decía el subcomandante con seriedad mientras manipulaba varios controles.

    — Eron, espera — Ashley frenó los movimientos del hombre cuando se percató de algo en la pantalla del radar de la Seven — ¿Qué es eso?

    Tanner se aproximó al radar para observar cómo una gran cantidad de puntos se aproximaban a su posición.

    La pareja estaba totalmente extrañada, pues en ningún viaje espacial habían visto nada igual. Ripley comprobó el sensor y éste indicaba que se trataba de 'objetos en curso de colisión'. Eron lanzó un suspiro de frustración mientras Ashley volvía a sentir esa inquietud que minutos antes le había desaparecido.

    — ¿Y si son naves Anixis? — Preguntó repentinamente la mujer, preocupándose — ¿Y si han ganado en Paraíso y van camino a Neonia?

    — Es imposible que sean naves, van a demasiada velocidad y además son muchísimas — Respondió el hombre, buscando el sentido en la lógica — No puede ser nada de los Anixis, tiene que ser otra cosa.

    — Pero, ¿el qué?

    Ashley obtuvo la respuesta, pero no con palabras ni por parte de Eron. Cuando ambos alzaron la vista de las pantallas, comprobaron por el escaparate de cristal que les daba las vistas al exterior, que se estaban aproximando a meteoritos de forma directa. Aquello era en todo su esplendor, una lluvia de meteoritos que estaba viajando por el espacio profundo.

    La pareja se miró y se cogieron de las manos, suponiendo que se encontraban muy probablemente en sus últimos momentos de vida. Aunque dicho gesto no significaba que fuese a tirar la toalla, por lo que acto seguido, Eron tomó el mando de la Seven y comenzó a girar noventa grados a la izquierda, lo máximo que permitía la pequeña nave de reconocimiento.

    Ashley mantenía la mirada fija en el sensor, donde se podía apreciar mejor cómo esquivar la inmensa cantidad de asteroides que se aproximaban a ellos. En cuestión de minutos, la Seven se hallaba entre cuerpos celestes que viajaban a una gran velocidad y que les dificultaba muchísimo las maniobras.

    El subcomandante comenzaba a virar cada vez que veía cerca una de esas rocas espaciales, pero muy pronto se dio cuenta de que esquivarlas se hacía más y más complicado, por lo que decidió indicarle a Ashley que se pusiera los cinturones debido a la alta probabilidad de colisión.

    — Vamos, pequeña Seven, haz historia — Musitó Eron, girando a la derecha para evitar colisionar frontalmente con un meteorito que triplicaba la nave en tamaño hasta conseguirlo — ¡Bien, vamos!

    — ¡Eron! — Señaló Ashley, viendo que tras esquivar a dicho meteorito, aparecía otro justo tras él que intervenía la dirección tomada por la Seven.

    — ¡Mierda! — Gritó el hombre, volviendo a girar pero esta vez a la izquierda.

    La Seven estaba realizando maniobras muy complicadas y que comprometían su estructura al estar en los límites de sus capacidades, por lo que era cuestión de tiempo de que fallara. No obstante, ese no llegó a ser el problema, pues dicho asteroide que apareció repentinamente estaba demasiado cerca para poder ser esquivado. Eron lo intentó conforme pudo pero apenas logró virar el rumbo, lo que terminó en una aproximación temeraria hacia la roca.

    — ¡Esto no puede acabar así! — Exclamó Eron mientras impulsaba la Seven hacia arriba, para al menos no chocar directamente con el meteorito.

    La nave elevó su morro y se impulsó mínimamente hacia arriba, evitando así un choque frontal pero colisionando igualmente con la superficie rocosa del asteroide. Su casi inexistente gravedad no pudo hacer nada para retener a la nave, por lo que ésta colisionó y salió disparada hacia delante, encontrándose con muchas más rocas espaciales.

    Eron intentó maniobrar una vez más, pero conforme se adentraban en la lluvia de meteoritos, más aparecían y más juntos estaban, lo que propició una nueva colisión lateral que desvió la Seven fuera del curso de estos, en dirección al espacio profundo.

    La pareja apenas tuvo tiempo para respirar aliviada, pues tras haber salido milagrosamente vivos de ahí, comprobaron mediante una alarma en el puente de mando que la Seven tenía una brecha en el lateral donde había recibido el golpe del meteorito y esa brecha se abría rápidamente.

    Conforme la nave se resquebrajaba se iba partiendo en dos partes, dividiendo el puente de mando del resto de la nave para finalmente partirse en dos trozos. De no ser porque la pareja tenía los trajes puestos, estarían muriendo por falta de oxígeno y flotando en la nada inmensa del cosmos.

    Eron y Ashley se miraron, se cogieron de las manos con fuerza y sintieron cómo la Seven se desprendía de su parte trasera, comenzando así a vagar por el espacio tras haber salido del camino de los asteroides. La punta de la nave, concretamente donde ellos estaban, comenzó a dar vueltas hacia delante de forma descontrolada mientras mantenía un rumbo fijo a la nada. La pareja seguía cogida de las manos y sujeta a sus asientos gracias a los cinturones de seguridad, conscientes de que muy probablemente, aquel sería su fin.

    La situación era crítica y la esperanza mínima, manteniéndose así durante al menos media hora de reloj que se les hizo eterna, hasta que lo más parecido a un milagro sucedió. Tanner estaba realmente mal debido a las constantes vueltas que daba la mitad de la Seven mientras que Ripley cerraba los ojos cada cierto rato para evitar sufrir mareos, pero los dos a la vez pudieron apreciar una pequeña luz en la inmensa lejanía estelar. Considerando el momento en el que estaban, aquello era lo más parecido a una buena noticia, por lo que internamente se alegraron de ello.

    Esa luz significaba un sol y por ende un probable sistema solar, lo que quería decir que existía la posibilidad de caer en un planeta y tener más probabilidades de salir con vida. El hombre y la mujer se miraron conforme pudieron mientras todo daba vueltas y mantenían sus manos unidas, sintiendo cómo se aproximaban a dicho sistema. Ashley pensaba en que podían morir de tantas maneras, que haber encontrado fruto del azar un sistema en medio de la nada no tenía significado alguno, mientras que Eron tenía una fe enorme en que la aparición de ese sistema era la salvación.

    Conforme se iba acercando esa mitad de la Seven, el dúo notó por inercia cómo variaba su rumbo, el cuál iba directo a dicho sol. Eso solo podía indicar que estaban siendo arrastrados por una gravedad planetaria que se encontraba a cierta distancia de su estrella y por ende, iban a caer en un mundo desconocido. La luz de aquel sol de tono azulado brillaba con más fuerza que nunca a medida que se aproximaban, mientras la sombra del planeta que les arrastraba hacia el se hacía cada vez más grande a ojos de los dos humanos.

    — ¡Nos estamos... aproximando...! — Dijo Ashley por la radio de su traje, sorprendentemente funcional — ¡Estamos en... entrando en su atmósfera!

    — ¡Agárrate bien, Ash! — Gritó Eron, más tenso que nunca en su vida.

    Aquella mitad de nave en la que se encontraban comenzó a temblar con violencia mientras su parte trasera, completamente expuesta al espacio, se puso a arder. Parecía un cometa en aproximación a un planeta debido a que formaba una cola de fuego similar a estos cuerpos celestes, fruto de la inminente entrada atmosférica.

    Ambos humanos cerraron los ojos para evitar que los destellos de la endiablada velocidad que comenzaban a coger no les dejasen ciegos para siempre, y aún con las pestañas actuando como protección ocular, la luz se hacía insoportable. Aquel trozo de la Seven se zarandeaba brutalmente y parecía que iba a explotar en cualquier momento, pero para alivio de la pareja, lograron sobrevivir a la entrada en la atmósfera de aquel mundo.

    No obstante, lo que podría haber sido un planeta perfecto para sobrevivir, se mostraba cómo un pozo sin fondo. Aquel mundo era gaseoso y por ende no había posibilidad alguna de aterrizar, lo que significaba que caerían en dirección a su núcleo hasta disolverse y morir.

    La expresión en el rostro del subcomandante era la de alguien que sabía que eran sus últimos instantes con vida, mientras que la cara de la soldado era un trágico río de lágrimas que denotaba el desenlace que se aproximaba. Cuando todo parecía acabado para ellos —cómo en cada momento vivido— ocurrió algo totalmente extraño. El trozo de nave en el que estaban se dirigía al núcleo del planeta sin frenos y a gran velocidad, pero repentinamente, ésta fue menguando hasta mantenerse a flote entre nubes amarillentas de gas.

    La pareja volvió a mirarse entre sí, cómo de costumbre en aquel momento, comprobando que una extraña gravedad evitaba que el curso natural de la propia gravedad planetaria se cumpliese. De pronto, sintieron cómo levemente eran empujados hacia un lado, siendo arrastrados por dicha gravedad en mitad de un mar de nubes amarillas que comenzó a invadir el interior del puente de mando, lo que quedaba de la Seven, propiciando que ni Eron ni Ashley pudiesen verse. Ambos continuaban cogiéndose de las manos, por lo que sabían que el otro estaba ahí, pero el aire estaba tan cargado de aquel gas que impedía la visión siquiera delante de ellos.

    Poco a poco y tras unos minutos de angustia, aquel paisaje amarillo comenzó a difuminarse primero en el interior y después en el exterior, mostrando algo realmente insólito para los humanos. Ante sus ojos se abría una estructura de gran tamaño con forma cilíndrica que se mantenía a flote en mitad de ese mundo nublado sin explicación alguna.

    Cuando la pareja se percató, resultó que esa gravedad que les arrastraba hacia allí se trataba de una pequeña nave desconocida que había agarrado el trozo de la Seven justo antes de que se precipitara al vacío del núcleo planetario. Tanner y Ripley no cabían en sí de su asombro al ver todo aquello, especialmente la imponente estructura cilíndrica que parecía una gran nave en órbita muy baja.

    Dicha extraña nave que les había salvado de morir desintegrados, les llevó a aquel gran cilíndro, aproximándose hasta lo que parecía ser un lugar para aterrizar de gran tamaño que sobresalía de la estructura de forma considerable. Aquel aparato, que no parecía ser tripulado, soltó el trozo de la Seven en medio de aquella espaciosa y cuadrada pista de aterrizaje. Ambos humanos observaron desde sus asientos cómo varios seres desconocidos pero evidentemente inteligentes y avanzados, se dirigían a su posición, algunos portando un extraño artefacto en sus manos que parecía tratarse de un arma.

    La pareja se desabrochó los cinturones al mismo tiempo y la ex líder de la Resistencia se dirigió a un compartimento con armas, descubriendo que la zona donde estaba formaba parte del otro trozo de la Seven que se perdió en el espacio profundo. Eron observaba cómo aquellos seres desconocidos se acercaban con parsimonia a su posición, por lo que se volteó y se aproximó a Ashley, tomándola de las manos.

    — No sé si hemos tenido suerte, pero tras esta precipitación de acontecimientos y pase lo que pase, quiero que sepas que has sido la única persona que me ha vuelto a hacer sentir lo que significaba ser querido desde que perdí a Deanne — La expresión de Eron evidenciaba una mezcla de preocupación y emoción mientras Ashley le miraba con ojos tristes — Realmente te quiero, Ash, sin importar los errores del pasado. Si hay un futuro después de esto, lo tomaré contigo a mi lado.

    [...]

    Neonia, cuatro días antes

    — Sabes que será peligroso si nuestra flota ha fracasado en Paraíso, ¿verdad?

    Mientras Eron se apoyaba sobre la pared sin dejar de mirar a su novia, ésta terminaba de anclarse las botas con toda la atención puesta en eso. Una vez terminó, Ashley levantó la cabeza y observó al hombre con cierta ternura, sonriéndole al momento.

    — Desde que entré en la academia de formación de exploradores de La Unión y me embarqué en la Heaven I, todo ha sido extremadamente peligroso — Contestó, incorporándose y acercándose a su novio — Reconozco que aún a día de hoy, me cuesta sentirme confiada en las misiones, pero las afronto consciente de eso.

    El subcomandante humano agachó la cabeza, pensativo, mientras recibía una caricia en el rostro por parte de la soldado que acto seguido le dio un dulce beso. Tanner se veía agradecido por el cariño pero a su vez preocupado por la misión que estaban a punto de realizar. Ripley notó esas sensaciones y quiso tranquilizarlo, por lo que abrazó al hombre con fuerza, haciéndole ver que ella estaría ahí para él.

    Tras el momento emotivo entre ambos, la ex líder de la Resistencia tomó algunas de sus pertenencias básicas para llevarlas a bordo de la Seven y se dispuso a salir de la vivienda en Promesa, cuando el subcomandante la frenó con rapidez.

    — ¿Qué ocurre?

    — Me quedé en Neonia por ti, cuando en realidad debería estar en esa flota que se dirigió a Paraíso, pero no me arrepiento en absoluto — Desde que oficializaron su relación hacia tan solo unas semanas, Eron nunca se había mostrado tan vulnerable y sincero cómo en aquel instante — Eres una mujer valiente, Ash, y creo que no podría tener mejor compañera para hacer esto.

    Ashley se sintió verdaderamente halagada, hasta el punto de no poder esconder la felicidad que le había dado oír esas palabras por parte del chico que quería. Ambos se miraban fijamente con ojos brillantes y una sensación inmensa de conexión profunda, la cuál les hizo terminar juntos pese a lo anteriormente vivido en sus vidas.

    — Yo tampoco creo que pudiese haber mejor compañero que tú, Eron — Mientras hablaba, Ashley pasaba lentamente su mano por el cabello corto del hombre — Hacia tiempo que nadie me hacía sentir tan segura cómo lo haces tú.

    Ripley no pudo evitar acordarse de dos personas muy importantes en su vida, que ahora ya no estaban. Se trataba de Alexander Ripley, su hermano, y de Axlor Vaalot, su amor platónico.

    Ambos hombres influyeron en Ashley hasta el punto de moldear su personalidad, el amor por sus amigos de expedición y el deseo de recobrar la normalidad para todos, cargando consigo el recuerdo de ambos soldados y sintiendo esa sensación de seguridad al tenerles presentes.

    Ahora, el subcomandante Eron Tanner era lo más parecido a alguien así en su vida, y no concebía un futuro que no fuese a su lado.

    — ¿Vamos? — Eron sonrió, tras las palabras de su chica — La Seven ya está lista para partir.

    Ashley asintió, abriendo la puerta al mismo tiempo.

    — Nos espera un largo viaje.
     
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Saludos, amigo. Paso a comentar este capítulo ahora que tengo tiempo, ya que no sé si en la siguiente oportunidad tendré tiempo para hacerlo XD.

    Por fin llegó el turno de saber qué fue lo que sucedió con Eron y con Ashley. Luego de su incidente, habían estado desaparecidos del mapa, y no es para más, perder el contacto en el espacio exterior a base de un PEM no debe ser algo sencillo de solucionar. Tuvieron suerte, muchísima, dejame decirlo XD. Con los peligros que puede haber en el espacio ya sea los meteoritos y la radiación, sumado a la falta de oxígeno, las condiciones para que murieran los dos eran muy altas. Pero me alegra que no hayan fallecido. Son dos personajes que me agradan, no tanto para poner en la parte alta del top de personajes, pero sí para estar allí.

    Ha sido inteligente y arriesgado de su parte el tener que sacrificar el generador para recuperar el impulso, y déjame decirte que Eron es más versátil de lo que parece. Ya que no creo que cada soldado en el mundo sea capaz de reparar una nave en pleno vuelo. Pero imagino que el nuevo estándar de calificaciones para los soldados que se embarcan al espacio requiere de cosas como esa. Al final, han logrado arrancar la nave, y pudieron salir adelante.

    Me llama la atención cuando vieron a los meteoritos acercándose a ellos. Me recordó a momentos de mi historia, y sé también que tú habrás pensado lo mismo cuando escribiste XD. Tengo la teoría de que esos meteoritos eran pertenecientes al cinturón de Paraíso, ya que este es un planeta artificial, entonces los meteoritos seguro estaban en su órbita bajo la influencia de la atracción gravitatoria artificial de Paraíso. Con Regresión, supongo que se habrán soltado de su anclaje y habrán partido al espacio. Lo cual es bueno, ya que podría significar que Regresión tuvo efectos más allá de alterar la tecnología en otros sectores del mundo.

    Luego de maniobras arriesgadas y golpes de suerte, la pareja llega al planeta gaseoso. El primero en aparecer y protagonizar un suceso importante en nuestras historias. Aunque no está fuera de lugar. Tanto LGC como LV suceden en un futuro, y seguro las naves cuentan con mecanismos para detectar y escapar de la influencia de planetas gaseosos. Aquí su nave ya no tenía cómo informarles al respecto, e incluso si así hubiera sido, dudo que un trozo de metal tuviera la fuerza para poder escapar de tanta gravedad. Perdón por el spam, pero creo que has visto el video de ¿qué pasaría si cayéramos en Jupiter? porque has descrito lo que pasaría de la misma forma que ellos. Si no lo viste, pues entonces quiere decir que lo investigaste por tu propia cuenta, lo cual habla bien de ti como escritor :)

    Por último, en el camino hacia su destino final, Eron y Ashley son rescatados por una nave en ese mar de nubes, viendo sus vidas salvadas por milésima vez en un segundo XD, y siendo llevados a una estructura cilíndrica apta para no deshacerse en los interiores de un planeta gaseoso. Créeme que quiero saber qué sucederá. Nuevos interrogantes se abren.

    • ¿Esa especie proviene de otro mundo y está recolectando gases en el planeta por algún motivo?
    • ¿Sus objetivos son hostiles?
    • ¿Nacieron en un planeta rocoso y fueron allí o son originarios del planeta gaseoso? Si bien, en un planeta gaseoso no debería haber condiciones para que se forme y evolucione la vida, una especie pudo surgir con la llegada de la estructura cilíndrica.
    • ¿Serán los anixis originales?
    • ¿Serán amables con Eron y Ashley o los estudiarán para descubrir su origen y salir a conquistarlos?
    • ¿Cuándo regresarán Eron y Ashley a su hogar? ¿Regresarán realmente?

    Sabes que el penúltimo capítulo de la parte VI me dejó lleno de preguntas, y ahora tú vienes me planteas más XD. Espero que en algún momento empiecen a llegar las respuestas, aunque sé que serán pocas en comparación a la enorme cantidad de preguntas que tengo.

    La última escena es probablemente mi escena favorita de Ashley en la historia. Aunque cierto es que ella pocas veces ha destacado en la trama principal, quedando casi siempre apartada por un momento u otro, lo cual podría explicar eso. Espero que esta historia le haga justicia, porque ella ha sido un personaje muy maltratado. Es un buen personaje a mi parecer, pero como dije, siento que la historia y la trama le cortan las oportunidades.

    Cuando se recuperó tras las muertes de Chris y Alexander, la guerra terminó hace poco. Y no pudimos ver su fase de soldado rehabilitado.
    Cuando se volvió comandante de tripulación, el Supremo arrasó el Sistema Solar y no pudimos verla siquiera comandando una misión en batalla.
    Cuando se hizo líder de la Resistencia, al poco tiempo Guy y Marlo (aprovecho para gozar que ambos estén muertos) le sacan el poder. Pudimos explorar un poco su faceta de líder renegada, pero pronto fue quitada de allí.
    Cuando tuvo el turno para luchar contra la Resistencia, no tuvo un momento dedicado a ella en la batalla final. Por lo que la faceta de soldado que marcha contra sus líderes tampoco la vimos.
    Ya en el conflicto con los Anixis ella tuvo alguna que otra pelea, pero poco más hizo que ser un soldado más en el campo.

    Ahora, esta mini historia la protagonizan dos personajes, y Ashley es uno de ellos. Esta es la oportunidad para que ella defina su rumbo, y su personaje en la historia salga del marco en donde nada más puede tener escenas conmovedoras. Porque las escenas destacadas donde está ella siempre la involucran teniendo un momento emotivo: con Alexander, con Axlor, con Lill, con Eron, con Arva (aunque ese salió mal), con sus amigas de los Viajeros... Ashley da para más, y espero poder verlo aquí.

    Eso será todo por ahora, amigo. No es un comentario tan largo como los que suelo hacer, pero dado a que es un capítulo donde la mayoría de sucesos fueron en el espacio con Eron y Ashley tratando de recobrar su rumbo, poco hay que decir en realidad.

    Espero el siguiente con ansias, aunque no sé si estaré disponible para leerlo. Un saludo amigo :) Hasta la próxima.
     
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  3. Threadmarks: El final es un nuevo comienzo
     
    Resistance

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    Saludos, después de unas dos semanas aproximadamente sin publicar la continuación, finalmente ha llegado... Quiero agradecer a Reydelaperdicion por la espera y al resto que (quizá) estáis leyendo esto desde las sombras XD. No diré más, aquí está el segundo capítulo.





    El final es un nuevo comienzo



    Un grupo de al menos doce desconocidos seres inteligentes, avanzaba sin prisa pero sin pausa hacia lo que quedaba de la Seven, armados y serios ante lo que pudiese haber en el interior de la nave destruida. Sus radares y sensores detectaron la caída del aparato en el planeta, salvándoles a Eron y Ashley de una muerte rápida y segura en el núcleo de aquel mundo gaseoso mediante el control de la gravedad planetaria y el envío de lo que parecía ser un dron de trabajo, el cuál les llevó hasta una plataforma de aterrizaje. Cuando estos doce seres estaban a menos de treinta metros de distancia de la parte delantera de la Seven, diez de ellos levantaron lo que parecían ser sus armas, apuntando directamente al destruido aparato humano. Los dos restantes estaban desarmados, pero no les era necesario estarlo al tener un número considerable de soldados protegiéndoles.

    Estos alienígenas tenían un parecido realmente asombroso con los humanos, pues a diferencia de neonianos y sylerianos —que tenían muchas similitudes entre ellos, pero menos con los humanos— estos eran de una estatura estándar similar, diferenciándose únicamente por la falta de una nariz prominente, unas orejas que acababan en punta y un tono de piel completamente amarillo apagado. La forma de sus ojos era idéntica a la humana, lo mismo con la forma de la boca, y sus extremidades solo se diferenciaban por contar con un dedo más en sus manos y unos pies donde directamente no tenían dedos. Eran también los primeros seres avistados hasta el momento que tenían pelo, igual que los humanos, aunque el color del de estos era exclusivamente blanco y cada uno lo llevaba más largo o más corto, evidenciando así personalidades distintas entre ellos.

    Los diez soldados que apuntaban con supuestas armas, vestían con un traje oscuro y estaba hecho de fibra de carbono muy resistente, lo cuál le daba dicha tonalidad. Las armas que parecían portar eran realmente pequeñas en comparación al resto de armas conocidas, teniendo una intrigante similitud con las simples pistolas humanas de antaño. Lo que más destacaba de estos aparatos era su cañón, algo más grande que el de un arma estándar humana y convencional, lo que indicaba que el proyectil que saliese de dicha arma no eran pequeño en absoluto y haría un buen agujero. Los dos seres restantes que no portaban dicha arma, vestían distinto al resto, evidenciando cierto liderazgo sobre estos últimos. Llevaban una especie de mantos que les cubrían todo el cuerpo, añadiendo una sotana roja que conjuntaba con el extraño sombrero que portaban en la cabeza, y unos zapatos que dejaban al descubierto la mayoría del pie.

    Mantened las armas en alto pero no os precipitéis en vuestros movimientos. Nadie es enemigo hasta que actúa sin motivo, entonces nosotros lo haremos en consecuencia.

    Esas palabras no habían salido de la boca de ninguno de ellos, pero tenía una explicación. Estos seres tenían una increíble habilidad que compartían entre todos: una especie de enlace mental comunicativo. Podían mantener conversaciones mentalmente sin necesidad de hablar verbalmente, lo que les daba una ventaja de cara a otras especies inteligentes, que jamás descubrirían dichas conversaciones. Aquello se trataba de una orden dada por uno de los dos alienígenas que se diferenciaban del resto.

    Al cabo de un rato, la pareja formada por Eron y Ashley salió con las manos en alto, sin remedio para otra cosa. Ambos humanos habían observado a esa especie desconocida desde lejos, pero verlos de cerca era verdaderamente un shock. Las evidencias de igualdad entre ambas razas eran casi sorprendentes, hasta el punto que Eron pensó para sí mismo que podría tratarse de extraterrestres que visitaron la Tierra y modificaron al primate para evolucionarlo hasta el ser humano. Al menos, el subcomandante era un fiel creyente de esa teoría y por el momento podía ser cierta.

    — No queremos problemas — Ashley fue la primera en iniciar la conversación, viendo el incómodo silencio que comenzaba a formarse.

    Aquellos seres no cesaron de mirar al dúo humano mientras estos entendían el silencio cómo algo preocupante. Sin embargo y para sorpresa del subcomandante y la soldado, uno de los seres desarmados se dirigió hacia ellos lentamente y sin realizar expresión facial alguna. Eron y Ashley estaban en tensión, más aún cuando los soldados alienígenas daban un paso al frente y apuntaban sus armas con más énfasis hacia los dos humanos. Conforme dicho alienígena se aproximaba, Tanner y Ripley pudieron apreciar que sus facciones eran más finas y lucían más brillantes ante la luz, siendo de una belleza realmente fascinante.

    Aquel ser se colocó ante ambos humanos y miró a cada uno durante unos instantes hasta que repentinamente colocó su mano, de forma sosegada, sobre la cabeza de Ashley. La mujer estaba terriblemente nerviosa pero no actuó, mientras Eron estaba alerta para lo que fuese que ocurriese después. Si la ex líder de la Resistencia sufría algún problema tras ese gesto del alienígena, el subcomandante no se lo pensaría dos veces y atacaría a ese ser, aunque fuese lo último que hiciera. Todos miraban atentamente la escena, intrigados, mientras Ashley sentía una especie de calor en la parte alta de su cabeza que sin embargo la hacía sentir muy tranquila.

    No queremos haceros daño alguno, cómo vosotros, aquí somos visitantes.

    La soldado Ripley abrió los ojos casi instantáneamente tras percibir esa voz en el interior de su mente, la cuál tenía un tono cálido y suave, además de ser femenina. Aquella alienígena observó a los ojos de la humana y los de la humana se clavaron en los suyos, mientras los demás permanecían inmóviles a la espera de acontecimientos.

    — ¿Cómo...? — Ashley se sentía completamente fuera de lugar, impactada con lo sucedido — ¿Cómo has...?

    — ¿Qué ha ocurrido? ¿Estás bien? — Eron estaba muy preocupado por su pareja, pues desconocía que acababa de pasar.

    — Sí, sí... Es... — La soldado estaba atónita — Me ha hablado mentalmente.

    — ¿Qué? — Tanner se giró para mirar a aquel ser.

    — Parece que éste no era vuestro destino y sin embargo habéis acabado aquí — Por primera vez desde el encuentro entre ambas especies inteligentes, uno de ellos hablaba, sorprendiendo que fuese en el idioma humano — No tenéis nada que temer, humanos, aquí no hay conflicto.

    — ¿Cómo sabes todo eso sobre nosotros? — Preguntó el subcomandante, sintiéndose amenazado — ¿Le has leído la mente o algo así?

    — La percepción de los sentidos es algo único y exclusivo de nosotros hasta la fecha, al menos, que sepamos — Respondió con absoluta tranquilidad aquella alienígena — Sabíamos que vendríais.

    — ¿Cómo es posible que lo supierais? — Intervino la ex líder de la Resistencia, tan sorprendida que no habló hasta ese momento.

    — Lo que vosotros llamáis sueños, son mensajes del subconsciente — Explicó el ser — En nosotros, esos mensajes provienen del futuro. Y llevamos cientos de años viendo éste momento.

    Eron y Ashley permanecían asombrados ante lo que estaban oyendo mientras observaban la aparición de cientos de estos seres, los cuáles se asomaban por las ventanas de aquel cilindro alargado casi al mismo tiempo. En los rostros de estos seres se podía apreciar la misma sensación de sorpresa e incertidumbre que ambos humanos sentían, mostrando que verdaderamente parecían estar esperando la llegada del dúo.

    — Mi nombre es Eniar y nosotros somos los thunianos — Dijo aquella alienígena, la primera de su especie en interactuar con humanos — Bienvenidos a Virm.

    [...]

    Eron y Ashley avanzaban por las estrechas calles de aquel cilindro convertido en ciudad, rodeados por esos diez soldados que acudieron a su encuentro y caminando junto a esos dos thunianos desarmados en el centro del círculo. Ambos humanos volvieron a apreciar más de cerca a los habitantes de aquel lugar que se asomaban por las ventanas de sus hogares con la curiosidad de ver ante ellos a los dos primeros alienígenas que conocían, aunque ya los hubiesen visto en visiones pasadas de cara al futuro.

    En otras circunstancias se habrían escuchado murmullos, pero los thunianos contaban con la capacidad de comunicarse mentalmente entre ellos —y al parecer, mediante el contacto físico, también con otros seres— por lo que el silencio estuvo presente durante todo el trayecto que el grupo hizo desde la plataforma de aterrizaje hasta otra plataforma redonda, ubicada en el centro del cilindro y donde todos se posicionaron para que ésta se elevara hasta la cima. La pareja humana no se perdía ni el más mínimo detalle de aquella infraestructura tan peculiar.

    Una vez aquel extraño ascensor les elevó hasta lo más alto del cilindro, los soldados se dispersaron en el lugar y únicamente esos dos seres desarmados continuaron la andadura hacia una vivienda realmente grande, que además contaba con un amplio espacio por el que se repartían varias docenas de soldados y aparcaban pequeñas naves. Eron y Ashley les siguieron aunque no fueran notificados por ellos, simplemente porque lo suponían. Al llegar a la entrada, la cuál estaba abierta de par en par, uno de esos seres se dispuso a separarse de ellos.

    — Llévalos ante Cyprus, él sabrá qué hacer.

    — Entendido, Fallon.

    — Has estado muy bien en el encuentro con estos seres. Te felicito.

    — Gracias por acompañarme y protegerme.

    Ante los dos humanos, ambos thunianos hicieron una especie de reverencia entre sí, inclinándose ambos al mismo tiempo. Tanto al subcomandante Tanner cómo a la soldado Ripley les recordó a la cultura asiática el realizar dichos movimientos. El ser llamado Fallon se fue por un lado mientras Eniar se volteaba hacia los recién llegados.

    — Bienvenidos a la Cumbre — Musitó la thuniana, mostrando por primera vez una tibia sonrisa — Seguidme.

    Aunque la pareja se moría de ganas por saber a dónde iban y qué iban a hacer, decidieron mantener la cordialidad y la confianza ciega con los thunianos, pues por el momento no había evidencias de que pudiesen ser hostiles. El trío cruzó un espacio amplio en el que no había absolutamente nada, únicamente muchos pilares con forma circular que daban un aspecto de templo a aquel lugar, algo que contrastaba con el color grisáceo de la ciudad metálica que era. Tras pasar dicho escenario, el trío pudo comprobar que había hasta seis thunianos sentados justo delante, en una zona al aire libre que estaba separada del resto de extensión donde había bastantes soldados. Parecían estar meditando, aunque Ashley tenía la teoría de que estaban comunicándose mentalmente entre sí. Una vez estos seres vieron llegar al grupo de tres, se incorporaron tranquilamente y abandonaron la sala cinco de ellos, exceptuando a uno.

    — Puedes retirarte, Eniar. Buen trabajo.

    — Es todo un honor, sabio Cyprus.


    La thuniana del primer contacto, Eniar, volvió sobre sus pasos sin decir nada a ambos humanos, que se extrañaron de no recibir siquiera alguna explicación sobre lo que iban a hablar con el que parecía ser alguien importante en la cadena de mando de la especie. El silencio, muy presente en ratos anteriores, volvió a aparecer. Eron y Ashley observaban con intriga qué es lo que iba a decir aquel ser, el cuál permaneció varios minutos observando al dúo humano hasta que finalmente se dignó a comunicarse verbalmente con ellos.

    — Al principio, creímos que se trataba de sueños sin fundamento. Imaginaciones espontáneas. Incluso delirios de fantasía — Dijo de pronto el thuniano, deduciéndose por su aspecto que era de avanzada edad — Hasta que al llegar aquí, la visión se hizo más presente y no había nadie que no la tuviese. En ese entonces, supimos que veníais.

    — Aún así, no lo entiendo — Eron estaba realmente extrañado respecto a eso — ¿Qué tiene nuestra llegada de especial?

    El sabio Cyprus, que aún no había mencionado su nombre a los humanos, sonrío tímidamente y se echó las manos a la espalda. Su cabello largo y longevo llegaba casi al suelo, su vestimenta era la misma que la de Eniar y Fallon, pero sus movimientos y gestos delataban una infinita sabiduría.

    — Ahora no lo entendéis, pero en cuanto os explique nuestra historia, lo haréis — El thuniano se sentó en el suelo, tal y cómo estaba con los otros cinco que se fueron, invitando a que la pareja hiciese lo propio — Sois nuestros salvadores.

    Ambos humanos se miraron estupefactos al oír aquello, pero rápidamente volvieron la mirada hacia el sabio thuniano, deseosos de conocer la historia de ésta nueva especie.

    — Una catástrofe ocurrió hace más de cuarenta años...

    El cielo anaranjado del atardecer y la estampa de dos lunas próximas al planeta, daban al horizonte un paisaje hermoso.

    — Vivíamos en armonía con la naturaleza, rodeados de una belleza incomprensible.

    Árboles del tamaño de rascacielos conformaban, unidos, una extensa superficie selvática que servía cómo cobijo a los thunianos, seres inteligentes que habían nacido en aquel mundo próspero y vivo. Sus casas se hacían allí, bajo la protección de las copas de dichos árboles, formando una red de ciudades que se extendía por encima del suelo y con conductos acuíferos que convergían en un lago central, ubicado en el subsuelo planetario y que rodeaba la corteza terrestre por debajo.

    — Nuestro planeta natal, Thundia, era un regalo en el universo — Eron y Ashley pudieron ver cómo varias lágrimas recorrían las arrugadas mejillas de Cyprus — Hasta que llegó el final de nuestro sol, el cuál parecía que tardaría en morir según los cálculos científicos.

    Un joven Cyprus observó junto a otros el cielo, desde la playa próxima a su aldea, donde un brillo casi incandescente dio paso a una oscuridad repentina.

    — Para ese entonces, algunos thunianos comenzaron a tener visiones en las que veían la destrucción de Thundia y vuestra aparición en un mundo completamente distinto.

    Conscientes del poco tiempo que le quedaba a su mundo, los thunianos lo arriesgaron todo a una extraña pista que llevaban investigando unos pocos años; un trayecto estelar que les llevaría a otro planeta. Los thunianos jamás habían salido al espacio exterior, no les era necesario, pues creían tenerlo todo en Thundia. Sin embargo, aquel abrupto suceso les obligó a marcharse, usando aquella misteriosa ruta de escape que alguien parecía haberles dejado allí, junto con un arca que les llevaría a su destino.

    — Tristemente, no todos podían subir a bordo por falta de sitio. Además, otros decidieron sufrir el mismo fatídico destino del planeta.

    Por primera vez en siglos desde el nacimiento de los thunianos, se desató un conflicto por subir al arca, rompiendo esa armonía que tanto les caracterizaba. Thundia presenció, en sus últimos momentos de vida, miles de muertes agónicas por un instinto que sus habitantes apenas conocían: el de la supervivencia.

    — Para cuando abandonamos Thundia con los conocimientos básicos de cómo manejar semejante nave, Fallon hizo el descubrimiento de unos seres llamados Anixis que al parecer estuvieron en nuestro planeta y nos hizo replantearnos nuestra existencia. A ellos les debemos el haber sobrevivido a la extinción de nuestro sol... y a vosotros os deberemos la salvación de vivir en un mundo que no está hecho para ello.

    El arca viajó durante veinte años por el espacio profundo, dejando atrás el hogar de miles y miles de thunianos. Un lapso de tiempo en el que tuvieron que volver a estrechar lazos, unirse nuevamente y cómo siempre, ante la adversidad e incertidumbre del futuro.

    — Durante la estancia en esa nave, dichas visiones sobre vosotros, los humanos, se hicieron cada vez más presentes. No sabíamos en qué condiciones estaría Virm, ni siquiera supimos que era un planeta gaseoso hasta verlo ante nuestros ojos. Entonces, cuando parecía que estábamos condenados a vagar por la inmensidad del cosmos en aquella prisión de metal, descubrimos esta estructura en medio de un paisaje repleto de nubes tóxicas y amarillas. Aquí fue donde nos trajeron esos Anixis. Entendimos entonces que el final es un nuevo comienzo, siempre.

    — ¿Y qué crees que sea éste sitio? — Preguntó Ashley, muy intrigada.

    — Una vez nos instalamos aquí, fuimos investigando hasta conocer que se trataba de una base móvil de los propios Anixis. Se mantiene con energía gracias al núcleo interno de Virm y al parecer también controla la gravedad cercana.

    — Has dicho que los humanos seremos vuestros salvadores por sacaros de aquí, pero si estamos en una base móvil... ¿por qué no os habéis ido por vuestra cuenta? — Eron no comprendía eso.

    — Todavía no sabemos cómo hacerla funcionar — La contestación de Cyprus intrigó más aún al dúo — Esos Anixis, por algún motivo, facilitaron el acceso a cierta tecnología pero lo dificultaron para otra.

    — Nosotros apenas sabemos nada de ellos — Dijo la soldado Ripley con cierta indiferencia — Algunos de los nuestros se hacen llamar cómo los Anixis, simplemente porque no están.

    — Con ellos es con los que estáis en guerra, ¿verdad?

    — ¿Cómo sabéis eso? — El subcomandante Tanner se sentía incrédulo — Eniar, creo que se llama, descubrió eso al poner su mano en la cabeza de Ashley. ¿Cómo lo has hecho tú?

    — Ella me lo ha dicho — Musitó el sabio con seriedad — Al acudir a mi encuentro, me ha hecho saber todo lo que necesitaba saber. Vuestra información ha sido la que me ha hecho confirmar que sois los seres de las visiones que tenemos. A todo esto, ¿cómo habéis encontrado Virm y por qué viajabais en una nave destruida?

    — Íbamos camino de... — Eron se dispuso a revelar la misión, pero en el último instante, prefirió no hacerlo — Íbamos a otro planeta, pero nos interceptó una lluvia de asteroides justo al mismo tiempo en el que nuestra nave sufrió un extraño apagón eléctrico. Nos desviamos hasta aquí.

    — ¿Lluvia de asteroides? — Cyprus se sorprendió con eso.

    — Así es — Musitó Ashley — Probablemente un planeta destruido.

    — Thundia — Añadió el sabio thuniano, abriendo sus ojos debido a lo que aquello significaba — Finalmente ha sido destruida...

    La ex líder de la Resistencia y el subcomandante humano mantuvieron el silencio, queriendo respetar el breve duelo que estaba sufriendo el sabio thuniano de nombre Cyprus. El anciano alienígena se sentía terriblemente mal al recordar su mundo de origen, pero consciente de la presencia de los dos humanos, decidió acabar rápido. Eron y Ashley se voltearon para ver cómo se aproximaba otro thuniano, el cuál se paraba frente a ellos y realizaba una reverencia.

    — Fallon, acompáñalos a su zona de descanso — Indicó Cyprus, levantándose — Ha sido un placer, humanos.

    — Yo me llamo Ashley y él es Eron — La mujer quiso ser educada con el sabio — El placer es nuestro.

    — ¿Cómo te llamas tú?

    Aunque la pregunta del hombre podía sonar algo irrespetuosa, el thuniano no se la tomó nada mal.

    — Sabio Cyprus — Asintió el alienígena — Por ahora, asimilad lo sucedido. Mañana trabajaremos en el siguiente paso.

    La pareja no quiso entretener más al sabio y guiados por el ser llamado Fallon, salieron de aquella gran y lujosa sala ubicada en la cima de la base cilíndrica de origen Anixis, que ahora habitaban los thunianos. Tanto Eron cómo Ashley se preguntaban qué era el siguiente paso al que se refería Cyprus, pero más allá de eso, tanta cantidad de información recibida debía ser procesada con calma. Fue por eso que ambos mantuvieron las apariencias hasta que el guía thuniano les dejó frente a la vivienda que les otorgaban.

    — No sé cómo será en vuestro planeta, pero aquí en Virm, no hay noches — Fallon quiso advertir de ello a los humanos — Intentad descansar lo máximo posible.

    — Nuestro planeta, se llamaba Tierra... — Ashley sorprendió al thuniano y al propio Eron con esa revelación — También fue destruida, cómo Thundia. Los humanos entendemos lo que significa perder un hogar.

    Fallon permaneció en silencio durante unos segundos, mostrándose algo cabizbajo hasta que retomó la compostura.

    — Espero que nos ayudéis a encontrar uno nuevo — Añadió el alienígena, volviendo tras sus pasos sin despedirse del hombre y la mujer.

    Ashley sentía lástima por los thunianos, seres que nunca antes habían viajado por el cosmos y que tuvieron que hacerlo forzosamente. Según contaban sus relatos, Thundia era un planeta realmente hermoso, tal y cómo era la Tierra en su día, Neonia en la actualidad o Syleria hace cientos de años. Paraíso podía formar parte junto al planeta neoniano, al igual que Vulkano por sus polos, de ese selecto club de planetas actuales con una habitabilidad total y una belleza poco frecuente en el universo. Sumida en sus pensamientos, la ex líder de la Resistencia no fue consciente de que su pareja acababa de abrir la puerta de la que sería su vivienda provisional hasta poder abandonar Virm.

    Eron observó el lugar, siendo realmente pequeño pero lo suficientemente espacioso para compartirlo con otra persona. Se trataba únicamente de un salón con varios muebles, un sillón y una cama de tamaño medio. El subcomandante humano se aproximó a un espejo anclado en la pared justo al lado de la entrada, tocando sus facciones y notando la rasposa barba de varios días en la yema de los dedos. Tanner permaneció unos segundos mirándose fijamente en aquel espejo hasta sentir cómo los brazos de Ripley le rodeaban la cintura y ésta le besaba la espalda. El hombre correspondió el gesto, tomando las manos de la mujer y volteándose para mirarla a escasos centímetros el uno del otro.

    — Estás preocupado, lo veo en tu mirada — Murmuró la soldado, acariciando el rostro del chico — Yo también lo estoy, pero tengo buenas sensaciones respecto a los thunianos.

    — Ash, están esperando que les saquemos de aquí, ¿sabes lo que eso significa? — Eron era más precavido en ese aspecto — Quieren que les llevemos con nosotros y nosotros estamos en guerra contra nosotros mismos, con neonianos y sylerianos de por medio. ¿Qué impresión se van a llevar los thunianos? ¿Cómo podemos confiar totalmente en ellos?

    Ashley suspiró resignada ante las palabras de su novio, soltándole las manos y dirigiéndose a la cama para sentarse en el borde. Eron se cruzó de brazos sin quitarle la vista de encima y su expresión denotaba frustración por la situación actual que vivían. Lo único positivo que podían sacar de todo lo ocurrido era que habían sobrevivido a una muerte prácticamente segura y que habían conocido a los thunianos, aunque predominaba lo negativo, y era el hecho de que estos seres consideraran a ambos humanos cómo sus salvadores por simplemente haberles visto en una visión. Era demasiada presión para la pareja, añadido al hecho de que presentarse en Paraíso con nuevos alienígenas podría no ser bien recibido y principalmente Eron no sabía cómo hacerles entender esto a los thunianos.

    — Cuando conocimos a los neonianos, fuimos nosotros los que llegamos a su planeta y nos pidieron ayuda — Comenzó diciendo la soldado Ripley — Después encontramos a los sylerianos y les dimos la oportunidad de comenzar de cero en otros mundos cuando el suyo está en mal estado. Y finalmente, hemos encontrado a los thunianos, los cuáles han perdido todo lo que conocían y llevan años viviendo en un lugar peligroso que se sustenta con lo básico. Todos nos han pedido ayuda de una manera u otra y la humanidad ha respondido ayudándoles. Si les negamos eso a los thunianos, ¿qué ejemplo daremos al resto de especies?

    — Yo no estoy diciendo que les neguemos ayuda, simplemente que me parece demasiado precipitado por el momento revelarles la ubicación de Paraíso — El subcomandante humano abogaba por tener prudencia — Creo que necesitamos tiempo para confiar totalmente en ellos, además ni siquiera tienen una nave para llegar hasta allí. Ellos están atrapados aquí, pero nosotros también.

    — ¿Entonces que sugieres que hagamos? — La ex líder de la Resistencia se apoyaba en sus rodillas, con las manos en la cabeza.

    — Todo parece indicar que vamos a permanecer aquí un tiempo — Contestó Tanner, sentándose al lado izquierdo de la chica y rodeándola con su brazo derecho — Investiguemos por nuestra cuenta y veamos si los thunianos pueden ser de confianza para la Alianza.
     
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    Saludos, amigo. Finalmente he podido sentarme a leer y con tranquilidad. Ayer lo intenté dos veces, y las dos veces fui interrumpido. Eso me saca de onda, y para que no afectara mi lectura, decidí dejarlo para hoy. Y me alegra haberlo hecho :D

    Tengo que felicitarte, amigo. Este capítulo ha sido magnífico de forma narrativa, al mismo tiempo que abre la puerta a miles de interrogantes más. Me siento como si fuera un niño que se pregunta "¿por qué?" a cada rato XD. Y no bromeo. Este capítulo está genial sin duda alguna, y lo he disfrutado mucho por el tono tan misterioso y poético que le has dado. Creo que es el primero en esta historia que tiene esa atmósfera, o al menos, el primero que me impacta de esa forma. Pero mejor voy por el principio.

    Admito que los thunianos son una especie muy interesante. La habilidad de conectar sus pensamientos de forma natural sin tecnología de por medio los haría casi invencibles en combate, aunque no parecen ser una raza violenta. Sin embargo, si fueran atacados, no les sería problemático hacer frente a una amenaza. Ni siquiera necesitan de ningún tipo de tecnología para comunicarse, por lo que la única forma de que no se puedan comunicar sería simplemente eliminándolos. Creí que los sylerianos estaban con una clara ventaja con esa habilidad de heredar los recuerdos de sus padres, pero esta habilidad de leer mentes (que no solo se limita a su propia especie) está rotísima. Habría sido interesante ver a los thunianos en el primer ciclo de la historia, pero creo que si te los has dejado para el segundo, es porque tendrán una presencia mucho mayor.

    Por un momento yo tenía miedo de que esta historia fuera simplemente Eron y Ashley cayendo a un planeta artificial y encontrando la tecnología para volver (como sucedió al Arca IV), pero me alegra saber que no ha sido así. Y también me alegra saber que los thunianos son una raza que en principio parece pacífica. Créeme que con los Rhajik al mando del Supremo y con los falsos Anixis ya tengo suficiente de razas violentas en esta historia XDD.

    Ahora bien, debe ser un poco incómodo tener a toda tu raza leyendote la mente 24/7. Quiero decir, no puedes pensar en irte al baño sin que nadie lo sepa. Por eso quisiera saber si todos pueden acceder libremente a los pensamientos de los demás o si la persona en cuestión debe abrir su mente para permitir eso. Una cosa que me gustaría (no es obligatoria, pero sí me gustaría) es que se explicara cómo funciona esa clase de enlace neuronal para poder leerse la mente. Sé que esta es una historia de ciencia ficción con ciertos toques de fantasía, y que te puedes valer de eso para justificarlo, pero me gustaría saber gracias a qué tienen ese poder. Porque todo, incluso lo más raro, posee una explicación lógica si se lo requiere.

    Lo que sí no me gusta mucho de los thunianos es que sean una especie tan confiada con sus sueños. Sigo sin poder creer que todos sus sueños sean visiones del futuro, y el hecho que se cumplan algunos no quiere decir que todos van a cumplirse. Digo, yo muchas veces he soñado que apruebo exámenes y muchas veces ha pasado y con la misma nota soñada, pero eso no significa que sea una premonición. Soñar con la destrucción de tu planeta diría que es algo más común de lo que los thunianos creen. Y soñar que otra especie va a aparecer a salvarles la vida podría ser el resultado de anhelar tanto esa salvación. Quiero decir, en la historia se menciona que los thunianos tienen una apariencia similar a los humanos. Quizá muchos de ellos soñaron tanto con ser salvados que terminaron formando subconscientemente a unos seres semejantes a ellos apareciendo ante ellos mismos para salvarles la vida. Y por el hecho de que sus mentes están conectadas al leer sus pensamientos, puede haber hecho posible que muchos compartan los sueños de la destrucción de su mundo y de ser salvados por los humanos. Así que, no me creo que ellos tengan el poder de soñar el futuro. Se me haría algo que rayaría mucho cerca del límite permitido para una historia que habla de ciencia y no de magia. Como dije, quizá sus sueños se entrelazan, y por eso son muchos los que sueñan lo mismo.

    Me sorprende que Cyprus asuma que esos meteoritos que vieron en el espacio sean los restos de su planeta Thunia. Bien podrían ser los asteroides del cinturón de Paraíso que quedaron libres de su influencia gravitatoria con Regresión. Pero bueno, cada uno cree lo que le conviene.

    Por cierto, sé que no tenemos forma de saber lo que el otro escribe hasta que no está publicado, pero tengo que decir que el hecho de que Cyprus lleve el título de Sabio me recuerda mucho a los Sabios que aparecen en LGC. Ninguno de los dos puede acusar al otro de copia, pero es curioso lo similar que son nuestras historias algunas veces.

    Fuera de eso, ahora viene mi parte favorita. La recopilación de preguntas sin respuesta que tengo.

    • ¿Por qué los Anixis les dieron el Arca? Imagino que los Anixis, con su avanzada tecnología, tenían forma de predecir la muerte de su sol. Pero eso no explica por qué les dejaron el Arca. ¿Acaso los quieren para un propósito mayor? Pero si es así, ¿por qué no han ido a buscarlos?
    • ¿Por qué los guiaron hacia Virm y no hacia Paraíso? La única explicación que encuentro es que Paraíso no estaba terminado antes de que sucediera lo de Thunia, pero igualmente creo que habría valido la pena intentarlo.
    • ¿Qué propósito tiene Virm? No creo que los Anixis lo hayan hecho sin motivo. Pero no veo nada útil que puedan hacer allí más allá de extraer gases diversos. Quizá quieran obtener hidrógeno, amoníaco o algún otro gas para bombardear planetas sin atmósfera y hacerlos habitables. Pero es pura especulación.
    • ¿Cómo harán Eron y Ashley para salvarlos? Entiendo que quizá los Anixis han facilitado el acceso a la tecnología para los humanos, pero eso no quiere decir que dos soldados sean capaces de poner en funcionamiento una estructura flotante para sacarlos de allí.
    • ¿Por qué los Anixis regalan tanta tecnología? Yo nunca dejaría que nadie, ni siquiera mi familia, tocara mi celular o mi PC. Y estos seres están dejando su tecnología regada por todo sitio. Dudo mucho que no sean conscientes de peligros tales como lo que los neonianos representaban en el universo (siendo que su conquista empezó hace cientos de años del momento actual) y dejar tanta tecnología útil a su alcance es un gran peligro.
    Quizá sean más preguntas que solo esta, pero solo puedo pensar en estas. Déjame decirte algo respecto a dejar todas estas preguntas que van aumentando cada día. Si bien, a mí me gusta cuando una historia tiene un toque misterioso, siento que acumular demasiadas preguntas sin respuesta es algo abrumador. Quiero decir, ya llevamos demasiadas preguntas solo entre la parte VI y esta, y siento que tener tantas cosas sueltas es un truco para mantener a la gente "enganchada" esperando respuestas por cientos de interrogantes. Es una apreciación personal, pero creo que no es buena idea ir poniendo demasiadas dudas sin contestar al mismo tiempo. Si son demasiadas, se corre el riesgo de que un capítulo termine respondiendo más de una y eso sería mucha carga de información para el lector.

    No digo que no haya cosas sin respuesta, dado a que me encantan, pero como dice el dicho famoso "todo en exceso es malo, incluso lo que es bueno".

    Ahora diré algo que se me ocurrió mientras escribía este capítulo. Estoy pensando en la posibilidad de que los Anixis reales estén observando todo. Que dejaron su tecnología para llevar a que estas especies se encuentren entre sí y que la usan para espiarlos y ver qué tipo de actitudes toman unas con otras. Ya sea para descubrir si ciertas especies son pacíficas o violentas. No me gustaría que esa sea la verdad de los Anixis, dado a que solo bastaría con una observación para notar que humanos y neonianos son violentos y que sylerianos y thunianos son pacíficos. Quiero decir, siendo lector uno se da cuenta, dudo que los Anixis hayan regado su tecnología por todo el universo solo para averiguar si sus objetos de estudio son una cosa o la otra. Creo que esta sería la revelación que menos me gustaría, pero supongo que ya llegaremos a eso en el futuro.

    Tengo que decir que este capítulo me ha encantado. Como dije antes, está narrado de una forma poética y misteriosa, y es la primera vez en LV que veo eso. Y como primera vez, me ha encantado. Tiene un toque tan único que pese a que me ha encantado, no quiero que sea una constante a futuro para que no pierda esa unicidad que lo hace tan especial. Siento que tener un capítulo así por parte sería ideal, ya que así podríamos tener más maravillas como esta sin volverlo algo común.

    Por último, me gusta mucho el rumbo que creo que tomará Ashley. Ya sabes lo que opino de ella, y creo que volverla la primera humana en entablar contacto con los thunianos la volvería clave en la historia de la misma forma que fueron Naylon con los neonianos y Lill con los sylerianos. Si los thunianos pasan a formar parte de la alianza, será gracias a Ashley, y eso le daría el rol en la historia que creo que le vendría muy bien considerando su historial.

    Bueno, amigo, hasta aquí mi comentario. Creo que con esta historia has querido experimentar cosas nuevas en tu universo ficticio, y de momento, te está saliendo de maravilla. Muero de ganas por tener los restantes capítulos y ver qué conclusión alcanza este spin off. Será hasta la semana siguiente si el destino así lo quiere. Cuídate. Un abrazo :) ♥
     
    Última edición: 19 Diciembre 2021
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    Viajeros de otro mundo
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    6737
    Bueno, han pasado dos semanas desde que publicara por última vez, en las que Navidad y muchas otras cosas han tenido que ver para que se demorara la continuación. Sin embargo, aquí está, el penúltimo capítulo de esta breve historia secundaria. Agradecer como siempre a mi querido amigo Reydelaperdicion por el interés y el cariño que le guarda al universo de Los Viajeros. No me explayaré más, os dejo con la lectura y... ¡espero hayan tenido unas felices fiestas!



    Lejos de casa





    — No... — La voz de Eron sonaba completamente rota.

    El soldado estaba aterrado al llegar al perímetro marcado que rodeaba el cráter donde se ubicaba la Bataller. Una extraña y brillante luz salió eyectada de dicha nave, dejando a todos los presentes en Isharay y en Promesa completamente impactados. Nadie sabía exactamente qué podía hacer esa luz hasta que la vieron actuar. Lo que podría verse cómo un espectáculo precioso, significaba la destrucción inmediata de un sistema planetario, provocando un lejano resplandor en el cielo el cuál resaltaba al encontrarse Neonia en su ciclo nocturno.

    Tanner tuvo que esperar, cómo prácticamente todos, a que pasaran unos días para descubrir que el sistema solar, hogar de la especie humana, había desaparecido. Bajo el control del Supremo, el comandante Naylon Karless activó el lanzamiento de un arma letal fabricada por los sylerianos cientos de años atrás, propiciando en lo sucedido. El destello del fin de la Tierra y el resto de planetas pertenecientes a su sistema estaba más presente que nunca, tanto metafórica cómo literalmente. Aquella luz no era un faro de la esperanza, cómo aquel que se encontraron los supervivientes del arca cuatro, sino la luz del Colapso.

    El hombre no dejaba de ver escenas de los fatídicos primeros días tras conocer el destino de gran parte de la humanidad. Saqueos, peleas, escasez de alimentos, incluso alguna muerte más... mientras los neonianos, especie que ya había pasado por dolores similares, se limitaba a observar, sin poder ayudar en gran cosa. Luego vino el régimen militar, del que él mismo formó parte hasta la victoria de Snow Carver en las elecciones a gobernador humano. Poco después apareció oficialmente la Resistencia, siendo un auténtico incordio para el gobierno pero especialmente para los neonianos.

    De pronto, se trasladó a uno de los peores momentos de toda su vida. Tras ser capturado por la propia Resistencia junto a Lio, Axlor y Lill, el subcomandante fue llevado a una sala para ser interrogado. Al no recibir las respuestas que querían, dos miembros del grupo de rebeldes que se hallaban en la sala decidieron llegar a la tortura. Mientras uno de ellos noqueaba a Tanner y lo ataba de pies y manos a una camilla, el otro se preparaba para realizar un acto malévolo y sádico. Eron era un soldado de pies a cabeza y jamás hablaría si se tratase de las vidas de aquellos a los que defiende, por lo que casi inconsciente, se preparó para recibir mucho dolor.

    — ¡¿Te gusta?! ¡¿Qué te parece, amigo?! — Exclamaba un hombre de rasgos asiáticos mientras usaba una daga de energía para escribir 'Resistencia' en la espalda de Eron — ¡Jamás olvidarás esto!

    Eron lanzó un grito desgarrador mientras sentía cómo la fina hoja de energía concentrada rasgaba su piel profundamente, ante la sonrisa perturbadora de aquel que realizaba semejante acto y lo disfrutaba.

    — ¡Resistencia! ¡Resistencia! ¡Resistencia! — Exclamaba el otro, viendo la escena con júbilo.


    Eron se incorporó rápidamente en la cama, sobresaltado tras haber rememorado ciertos momentos desagradables, algunos más lejanos y otros no tanto. Tuvo que permanecer dos minutos quieto, tratando de controlar su agitada respiración hasta mantenerla en su estado normal. A su lado, Ashley dormía plácidamente, encontrándose al igual que él, desnuda. El subcomandante humano se alivió de verla allí a su lado, logrando superar el mal trago que acababa de tener con esa especie de pesadilla. Acto seguido, el hombre se levantó lo más silenciosamente que pudo y comenzó a vestirse con la misma ropa con la que llegaron al planeta, exceptuando el traje espacial. Mientras se ponía la camiseta, Tanner se acercó al espejo que había junto a la salida y observó la palabra 'Resistencia' marcada en la parte alta de su espalda, ahora siendo un conjunto de cicatrices aún interpretable.

    Tras esto, el soldado se colocó la camiseta, abrió la puerta y salió de la vivienda. De no ser porque los thunianos respiraban sin problema, Tanner no se habría quitado en ningún momento el traje, pues en el portaba el tanque de oxígeno por si el aire era irrespirable. No obstante, había oxígeno en aquella ciudad cilíndrica pese a hallarse en un mundo gaseoso, cosa que intrigaba bastante al humano. Al no haber noche en Virm, la idea de Eron de ponerse a investigar por su cuenta sigilosamente se dificultaba, más si cabe cuando Fallon se interpuso abruptamente en su camino. El thuniano parecía haber estado todo el rato desde que dejó a la pareja en la casa, vigilando sus alrededores. El subcomandante no se sintió cómodo con eso, por lo que se lo hizo saber.

    — Si quisiera haceros daño, lo habría hecho cuando estuvimos a solas con el sabio Cyprus — Eron decidió ser directo con el thuniano.

    — Puede ser, aunque quizá fueras ahora a hacernos ese daño — Contestó Fallon con absoluta normalidad — De todas formas, tranquilo, no os vigilaba a vosotros sino a los míos.

    — ¿Por qué?

    — Desde Thundia, digamos que nuestro sentimiento de comunidad se ha fracturado — Dijo el soldado thuniano mientras observaba a su alrededor — No suele ser frecuente, pero algunos ciudadanos prefieren buscar las respuestas por su cuenta y hay que controlar eso.

    — Entiendo, ¿y para eso estás tú?

    — Yo y muchos otros soldados más. Que me veas con la apariencia de un sabio no significa que no sepa empuñar un arma.

    — Fuiste un salvador para tu gente, me sorprendería mucho que no supieses manejar un arma.

    — Las palabras 'salvador' y 'arma' no tienen porqué ir ligadas. Tú y la otra humana, podéis ser salvadores de nuestra especie sin usar armas... y lo seréis.

    — Ya, bueno, de donde yo vengo, eso parece muy improbable.

    — Algún día, humano, algún día... — Fallon asintió e indicó con un gesto que prosiguieran — Camina conmigo.

    El subcomandante del ejército humano accedió, comenzando la andadura con el alienígena. Salieron de la zona de viviendas para comenzar a caminar por una amplia plaza que se ubicaba en el centro de la base Anixis —los thunianos la consideraban una ciudad, incluso algunos la llamaban Nueva Thundia— y que conformaba el segundo lugar más espacioso de aquel cilindro flotante, siendo únicamente superado por la cima, donde vivían los famosos sabios. Pese a que la vestimenta de Fallon podía dar a suposiciones, su actitud y forma de hablar demostraban que tenía un carácter bastante fuerte, lo que indicaba que tuvo su época de soldado. No era común en la especie thuniana que hubiese soldados y estos en Thundia se limitaban a mantener un orden que jamás fue quebrantado hasta la inminente destrucción de su planeta y todo lo que ello conllevaba. Fallon guió a su pueblo hacia las estrellas, los lideró en su primer momento de incertidumbre y por ello, se había ganado un puesto junto a los sabios.

    — Quiero preguntarte algo — Eron rompió el breve silencio que se había formado entre ambos — ¿Cómo es posible que se pueda respirar aquí?

    — Cuando llegamos aquí, descubrimos una sala que regulaba las toxinas del aire — Comenzó explicando el thuniano — Al parecer, esos seres llamados Anixis, emplearon un método bastante convencional pero a su vez realmente asombroso.

    — ¿De qué se trata?

    — Crearon oxígeno — Musitó Fallon, viendo la expresión de sorpresa en el rostro del humano — Parece mentira, pero es así. La sala que regulaba el aire de Virm, tiene los instrumentos y los materiales para fabricar oxígeno. Costó meses comprender su funcionamiento, pero fue el tiempo suficiente para sobrevivir aquí.

    — Eso es... ¿sabes lo que eso significa? — Tanner vio asentir al thuniano — Se acabaron los problemas para visitar otros mundos con oxígeno limitado. Podríamos fabricar máquinas que fabricaran oxígeno y llevarlas en una nave, es perfecto.

    — Así es — Fallon apoyó su mano izquierda en el hombro derecho de Eron — Compartiremos todo lo que sabemos con la humanidad, pero a su debido tiempo.

    — No solo hay humanos de donde provengo — Las palabras del subcomandante llamaron y mucho la atención del alienigena — Tres especies inteligentes convivimos en varios planetas bajo el nombre de Alianza Interestelar de Especies.

    — Asombroso — Fallon sonrió brevemente — Espero que los thunianos podamos formar parte de esa Alianza Interestelar de Especies.

    — Se trata de confianza mutua — Indicó el humano — Voy a serte sincero; creo que necesitaremos saber que podemos confiar en vosotros... y seguramente vosotros penséis lo mismo.

    — Lo entiendo, toda precaución es poca en éste universo insólito — El famoso soldado thuniano se paró en medio de la gran plaza — ¿Cómo son esas especies con las que convivís?

    — Los neonianos son... bueno, han cometido numerosos errores que han influido en el resto de forma directa o indirecta — Explicó Eron, siendo totalmente sincero — Los sylerianos han sido igual pero en menor medida... ambos comparten un pasado conflictivo en el que la humanidad se ha visto involucrada hasta hace poco. Por desgracia, ahora son ellos los que están sufriendo nuestros errores.

    — Y sin embargo, seguís unidos — El thuniano solo se fijaba en la parte positiva — Verás, Eron, la clave para sobrevivir es permanecer unidos. Siempre. Una sociedad dividida es una civilización que eventualmente colapsa. Nuestras especies llevan existiendo desde hace miles de años y hemos tenido que aprender esa lección a la fuerza... precisamente ahora, es cuando debemos ponerla en práctica. De lo contrario, el universo nos recicla y da paso a otra especie. Las oportunidades escasean. Aunque supongo que ya lo sabes.

    — Razón no te falta, Fallon — Asintió Tanner, de acuerdo con las palabras del alienígena — No soy yo quién decide, pero estoy seguro de que los thunianos seríais de gran ayuda para la Alianza.

    — Si el beneficio es para todos, así será.

    [...]

    Cuando Ashley despertó y no vio a Eron en la cama, se alarmó de forma considerable. La mujer se vistió rápidamente y salió de la vivienda apresuradamente, observando todo a su alrededor y deteniéndose por un instante para apreciar lo diferente que se veía aquel lugar del resto que conocía. La base cilíndrica tenía un aspecto lúgubre, cómo si se tratara —y muy probablemente así era— de un puesto de refinería de gases o algo similar, pero el contraste eran los thunianos. Con ellos en el lugar, el paisaje cambiaba, dando una sensación más hogareña a un lugar tan serio. La soldado Ripley decidió calmarse, pues no tenía motivos para pensar que su novio estuviese en problemas.

    Los ciudadanos thunianos que pasaban por la calle se quedaban mirando en silencio a la humana, probablemente mientras hablaban mentalmente entre ellos. Debía ser difícil para estos acostumbrarse a ver a otros alienígenas en el lugar, pese que las similitudes entre ambas especies eran más que evidentes. La ex líder de la Resistencia no sabía por donde comenzar a buscar a Eron, por lo que decidió regresar de nuevo al interior de la vivienda a la espera de que éste volviera. No obstante, antes de poder abrir la puerta, dos soldados thunianos con armadura grisácea de fibra de carbono se aproximaron a ella con dichas pistolas extrañas. Ashley les miró a ambos con seriedad, preguntándose que sería lo que querían.

    — ¿Ocurre algo?

    Ambos thunianos se miraron a la vez, mientras la humana permanecía atenta a sus gestos.

    — ¿Estás seguro de esto, Dhejam?

    — Absolutamente. Quizá los sabios crean que las visiones son para bien, pero ya sabemos que son lo contrario. Sino, solo tienes que recordar lo que pasó con Thundia tras las visiones de su destrucción. Los humanos no han venido a ayudar, sino a destruirnos.


    La mujer supo, por el margen de tiempo que se tomaron para contestar, que estaban hablando entre ellos.

    — No se preocupe, necesitamos que nos acompañe — Dijo uno de los soldados.

    — Es por su seguridad — Añadió el otro, llamado Dhejam.

    — ¿Dónde está Eron? — Ashley sentía que había algo extraño en esos dos soldados y supuso que podrían haberse llevado al subcomandante — No iré con vosotros a menos que sepáis dónde se encuentra.

    — Maldición, Ñjar, dijiste que los dos estaban aquí.

    — Lo estaban, quizá en el momento en el que fui a ver a mi hijo recién nacido, salió.


    El thuniano llamado Dhejam frunció el ceño a su compañero de nombre Ñjar, para acto seguido centrarse en la humana.

    — El humano está bien, se encuentra en el lugar al que vamos.

    — ¿Y qué lugar es ese?

    La ex líder de la Resistencia desconfiaba más y más a cada segundo que pasaba, pues se percibía en los dos soldados thunianos cierta inquietud. Estos se miraron y uno de ellos colocó su mano derecha sobre la funda de la cintura donde portaba el arma. Ashley se percató de esto, por lo que se preparó para defenderse.

    — Demasiadas preguntas.

    — No estoy seguro de esto...

    — Pues vete, Ñjar, no quiero que tu cobardía estropee la posibilidad de saber más acerca de los humanos y sus planes
    — Tras responder a su compañero, Dhejam se dirigió a Ashley — Lo siento, es confidencial.

    El soldado thuniano actuó rápido y desenfundó la curiosa pistola pero la humana fue lista y pateó su mano en el momento en el que tomó dicha arma, lo que propició que saliera lanzada hacia un lado. Sorprendido por la velocidad de la mujer, Dhejam contraatacó con un puñetazo izquierdo hacia el rostro de ésta, que lo esquivó, lo tomó del brazo y se lo retorció, provocando que el thuniano cayera al suelo mediante una voltereta en el aire. Ñjar supo que quedarse quieto implicaría recibir un ataque por parte de la humana, por lo que trató de desenfundar su arma también mientras los ciudadanos que pasaban por la zona se quedaban sorprendidos viendo la escena. No obstante, Ashley vio el movimiento del soldado e hizo lo mismo que al principio, pateó la mano de éste para quitarle la pistola.

    Sin dejarse sorprender por esto, Ñjar esquivó un intento de puñetazo en el rostro por parte de la soldado humana, que se confió tras los buenos primeros movimientos que hizo, recibiendo al instante de haber atacado un potente puñetazo en el costado izquierdo, cosa que la hizo inclinarse. Mientras Dhejam se incorporaba, su compañero se dispuso a patear a la humana pero ésta rodó por el suelo hasta salir de la zona de combate. Rápidamente se levantó y con los brazos en alto, esperó un nuevo ataque de los thunianos. No entendía que pretendían, pero sentía que estaba en serios apuros. Ambos soldados alienígenas se incorporaron y Dhejam corrió hacia su arma cuando de pronto, la estructura cilíndrica comenzó a tambalearse hasta el punto de que la mayoría cayeron al suelo debido al movimiento de la base.

    La ex líder de la Resistencia se apoyó sobre la pared, pero Dhejam cayó justo antes de alcanzar el arma y Ñjar trató de mantener el equilibrio en vano. Dhejam fue arrastrándose hasta conseguir su arma y rápidamente apuntó a la humana, decidido a herirla para poder así llevársela con facilidad. Sin embargo, al apretar el botón que efectuaba el disparo, el aparato no cumplía su cometido. En ese instante dicho temblor acabó, siendo breve pero fuerte, ante la incertidumbre y la preocupación de todos los habitantes. Dhejam trataba de efectuar el disparo pero se frustraba cada vez más al ver que el arma no funcionaba. Ñjar estaba tan preocupado por su familia y su hijo recién nacido, que salió corriendo en dirección a su hogar una vez el temblor se fue.

    — ¿Pero cómo es posible? — Esto primero lo dijo Dhejam en voz alta — ¡Ñjar! ¡¿Dónde vas?!

    Sin obtener respuesta, el soldado thuniano se incorporó y miró desafiante a la humana para finalmente marcharse. Ashley sabía que había ocurrido algo que, de alguna manera, la había salvado de ser retenida por esos dos soldados independientes. Fue entonces cuando decidió meterse en la vivienda, recoger todas las cosas y esperar durante un rato a Tanner, de lo contrario, iría en su búsqueda.

    [...]

    Fallon recibió la ayuda de Eron en forma de mano tendida por parte de éste último, incorporándose tras el extraño y repentino temblor que la base Anixis había sufrido. Por suerte, dicha sacudida no provocó ningún derrumbe o ninguna muerte que lamentar, simplemente algunas magulladuras y leves contusiones en los ciudadanos. Mientras estos trataban de asimilar lo sucedido y recuperarse del susto, el soldado thuniano se echó la mano derecha hacia la oreja del mismo lado, donde un pequeño auricular incrustado en el interior del oído hacia el trabajo de una radio o walkie talkie convencional.

    — ¡¿Qué se supone que ha ocurrido?! — Aunque inicialmente las palabras de Fallon sonaron a reproche, éste se percató, por lo que continuó con más suavidad — Sala de control, ¿qué ha pasado?

    — ¿Hay algún problema? — Preguntó el subcomandante, visiblemente serio.

    — Eso parece, no responden — El thuniano se aproximó al humano — Debemos ir a la sala de control de la base.

    — Ve tú, yo iré a por Ashley — Indicó Tanner, preocupado — Probablemente deba estar asustada al no saber donde me encuentro.

    — Lo entiendo, enviaré una escolta a vuestra casa en breve — El soldado no quería correr riesgos — Los sabios os consideran demasiado importantes.

    — No lo somos — Contestó Eron, tajante.

    — No lo sabes — Añadió Fallon, iniciando tras esas palabras el camino en dirección a la sala de control.

    Mientras el soldado y héroe thuniano se marchaba, el humano hizo lo propio en la otra dirección. Tanner se puso a correr lo más rápido posible para llegar a la vivienda que les asignaron a él y Ashley, con la intención de mantenerse a su lado en lo que Fallon descubría que estaba ocurriendo. Mientras avanzaba rápidamente, Eron cruzó miradas con un soldado thuniano que tenía una expresión de seriedad en su rostro, extrañándose tras esto. Se trataba de Dhejam, quién observó al subcomandante dirigirse de regreso a la casa donde hacía escasos minutos había intentado llevarse a Ashley. Finalmente, el hombre llegó a la puerta de casa y la abrió, encontrándose con la mujer en posición de defensa.

    — ¡Eron! — Exclamó la soldado Ripley, corriendo a abrazarle.

    — Ash... — El subcomandante Tanner correspondió el abrazo cariñosamente, para luego percatarse de que todas las pertenencias de ambos estaban recogidas — Has hecho bien al guardar nuestras cosas.

    — Probablemente debamos irnos — Dijo la mujer, mostrándose nerviosa — Los thunianos no nos quieren aquí, están pretendiendo, actuando...

    — ¿Cómo? — Eron no comprendía porqué su novia decía eso — ¿Por qué? ¿En qué te basas?

    — Dos de sus soldados, había algo raro en ellos... — Ashley contó lo que recientemente le había sucedido — Creo que nos estuvieron vigilando, porque aparecieron de repente y me dijeron que debía irme con ellos. Les pregunté por ti y de pronto intentaron desenfundar sus armas, peleamos y ocurrió ese extraño temblor que...

    — Vale, tranquila Ash, respira — Musitó el hombre, viendo que la chica estaba tensa — Me encontré con Fallon al salir de aquí y me dijo que estuvo haciendo guardia, vigilándonos... porque cree que algunos thunianos nos consideran una amenaza. Lo siento, no debí haberte dejado aquí sola.

    La ex líder de la Resistencia respiró un tanto aliviada al estar con el subcomandante del ejército humano, pero sus palabras no le hicieron sentirse segura en absoluto. Ashley volvió tras sus pasos y cargó con su mochila, dispuesta a irse fuese de la forma que fuese, ante la mirada de incertidumbre de Eron, quién no comprendía porqué la mujer actuaba con tanta impulsividad. Justo cuando la humana estaba por salir de la vivienda, la puerta de esta se abrió de forma abrupta, dando paso a un numeroso grupo de diez soldados que iban acompañados de Fallon y Eniar —tal y cómo pasó en el primer encuentro—. En los rostros de Eron y Ashley se podía apreciar una expresión de sorpresa y preocupación cuando fueron rápidamente rodeados por los alienígenas.

    — ¿Qué es todo esto, Fallon?

    La pregunta fue hecha por el subcomandante, quién no entendía lo que ocurría y apelaba a la pronta y supuesta confianza que tenía con el mejor soldado thuniano para obtener una explicación. Los diez soldados thunianos tenían ahora nuevas armas en alto —una especie de lanzas— y apuntaban al dúo humano, mientras Eniar les miraba con una mezcla de seriedad y resignación.

    — La tecnología no funciona y la ciudad peligra por eso — Explicó Fallon con absoluta seriedad — Tenemos indicios de que sois los culpables de esto.

    — ¡Eso es absurdo! — Contestó Ashley, frustrada y enfadada — ¡¿Cómo se supone que hemos hecho eso?!

    — Nuestros ingenieros, entre los que me encuentro yo, creemos que se trata de una especie de pulso electromagnético que ha inutilizado toda la tecnología — Esta vez fue Eniar quién tomó la palabra — Proviene de donde habéis venido.

    — ¿Y cómo sabéis que proviene de dónde venimos? — Eron no lo consideraba lógico — Nosotros fuimos golpeados por una lluvia de meteoritos y provenía de la dirección en donde estaba vuestro mundo, Thundia. El propio sabio Cyprus lo supuso. ¿Es esto también una suposición? Porque de serlo, no significa nada.

    — Supimos de la destrucción de Thundia, de la aparición de una extraña tecnología alienigena y de vuestra llegada — Dijo Fallon, interviniendo de nuevo — Nuestra percepción de las cosas, nuestra intuición... es algo muy poderoso y nunca nos hemos equivocado. Además, tenéis el equipaje hecho y, ¿no estáis en guerra de dónde venís?

    Eron y Ashley se miraron casi instantáneamente, siendo conscientes de que tenían las de perder. Aunque ellos no conocían el desenlace de la batalla final en Paraíso ni sabían que existía el arma Regresión, no podían desmentir el hecho de que ese pulso electromagnético proviniese de allí. Si descubrieron la nave syleriana Bataller, las bases secretas neonianas y la tecnología Anixis en manos de los supervivientes del arca cuatro de La Unión, podrían haber descubierto algo que provocase la inutilización de la tecnología en general.

    — Todo se basa en suposiciones más que en estadísticas o lógicas — Continuó Fallon, viendo que ambos humanos guardaron silencio — No vamos a haceros daño, sino a asegurarnos de que no sois una amenaza.

    — Los ciudadanos están pidiendo responsabilidades y piensan que sois los portadores del miedo — Tras sus palabras, Eniar fue la primera en marcharse de la casa.

    — Vais a tener que venir conmigo — Murmuró el soldado y héroe thuniano mientras el dúo humano le miraba seriamente — Y vais a contarme toda la verdad, todo lo que ocurre y todo sobre vuestra historia.

    [...]

    Ashley

    Ashley comenzó a observar a su alrededor, viéndose encerrada entre cuatro paredes de color gris oscuro que añadido a la penumbra del habitáculo, lo hacía más oscuro. Ella se encontraba en medio de dicha pequeña sala, atada mediante anclajes metálicos a una silla del mismo material que estaba fija al suelo. Apenas había visibilidad en el interior y escaseaba considerablemente la luz, la cuál se filtraba por dos pequeñas rejillas que daban al exterior, convirtiendo lo que parecía ser un cuarto de almacenamiento vacío en un auténtico zulo para prisioneros. Pese a que Fallon les indicó tanto a ella cómo a Eron que no iban a sufrir daño alguno, la situación parecía indicar lo contrario.

    La ex líder de la Resistencia prestó atención a los ruidos que comenzaron a sucederse repentinamente tras la pesada y gruesa puerta que la mantenía cautiva allí. Primero fueron una serie de pasos, indicando que eran varios individuos los que avanzaban juntos, los cuáles se pararon frente a la entrada del habitáculo. Acto seguido, se comenzó a escuchar brevemente el sonido de la confirmación del código de acceso al interior del lugar, para que finalmente se abriera la puerta y esta diera paso a Fallon, quién se hallaba con un guardia que permanecería fuera, siendo precisamente éste quién cerraba la puerta tras su superior.

    El héroe thuniano se vio envuelto, al igual que la propia soldado humana, en la oscuridad de la diminuta sala. Ripley no dijo nada, esperando ver que se suponía que hacía allí el mejor soldado de los alienigenas recientemente conocidos. Tras unos segundos en silencio por parte de los dos, una serie de potentes luces se encendieron abruptamente en el interior del cuarto, cegando por un instante a la mujer. Al parecer, estas se encendían desde alguna sala principal de controles, desde donde desviaban la energía hacia según que sitio requería de ella. Fallon permaneció frente a la humana sin inmutarse, mirándola detenidamente de arriba a abajo, hasta que vio que la conversación solo iniciaría si era él quién daba el primer paso.

    — Siento haberos encerrado — Murmuró el thuniano, haciendo referencia también al subcomandante humano — No es el mejor sitio para mantener una conversación cordial ni para hospedar a nadie, pero es lo que tenemos.

    — Mentira — Musitó Ashley, mirando al thuniano con cierto desprecio y el ceño fruncido — Si queríais mantener una conversación acerca de nuestra historia, había lugares más apropiados. Esto es una retención contra nuestra voluntad.

    — Los anclajes son para que no intentéis nada extraño — Fallon comenzó a moverse por la sala — Aquí estáis a salvo de aquellos que no creen en vuestra llegada cómo nuestra salvación. Y nosotros estamos a salvo de cualquier vengativa por vuestra parte.

    — ¡Solo somos dos contra miles! ¡No tenemos vía de escape! — Explotó la soldado — ¡¿Cómo podríamos haceros algo?!

    — Solo los mejores de una especie salen al espacio para explorar lo desconocido — Contestó el héroe thuniano, recordando lo que le contó Eniar cuando ésta posó su mano sobre la cabeza de Ashley.

    — Cuando coloqué mí mano sobre su cabeza, su mente se cerró completamente. Sin embargo, recibí cierta información.

    — Te escucho, Eniar.

    — Están en guerra contra sí mismos. Y hay dos especies involucradas en eso.

    — ¿Son conflictivos entonces?

    — No lo parecen, al menos no de primeras.

    — ¿Has descubierto algo más?

    — Sí, ellos no estaban viajando hacia aquí, sino hacia otro planeta llamada Paraíso. No obstante, el destino les trajo aquí.

    — Las visiones siempre se han cumplido, pero sus caminos hasta convertirse en realidad han solido ser rocambolescos.

    — Así es, Fallon. Pero tengo algo más, algo que ha captado toda mi atención.

    — ¿De qué trata?

    — Su conciencia no quiso revelar nada en cuanto se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Pero había un recuerdo en su subconsciente que permanece latente y con mucha fuerza. Fue solo un instante, pero lo vi. Ella formó parte de una expedición que se aventuró al espacio por segunda vez en la historia de su especie. Al parecer, un hito entre su gente.

    — Entiendo pero, ¿qué sugieres con eso?

    — Ella es especial, Fallon, fue elegida junto a otros para guiar a su especie en una etapa oscura que se aproxima.

    — Notifica al sabio Cyprus sobre esto.


    — ¿Cómo sabes eso? — Preguntó Ashley en un tono muy serio.

    — Cómo ya dijimos en su momento, los thunianos tenemos una sensibilidad especial para la percepción y demás — Respondió Fallon, seriamente — Ahora es el momento de que me digas cómo se forjó la humanidad y la Alianza. Si mientes, terminaré averigüándolo.

    [...]

    Cyprus

    — Entiendo vuestra preocupación, pero las visiones nunca nos han fallado — Indicó el sabio Cyprus al resto de sabios que conformaban la asamblea de líderes de los thunianos — Siempre han dicho exactamente lo que iba a pasar.

    — La visión solo nos indicó la llegada de dos seres alienígenas, no que estos nos salvarían de pudrirnos en este mundo — Contestó uno de los presentes, siendo rotundo.

    — Nuestra intuición es fuerte, aunque contradictoria — Dijo otro de ellos — En ese terreno, nos movemos en dos posibilidades del cincuenta por ciento cada una; que sean nuestros salvadores o nuestros verdugos.

    — Necesitamos aliados sí o sí, es un hecho.

    — ¿Pero cuanto estarías dispuesto a pagar por un aliado que tenga el poder de decidir sobre tu destino?

    — Forman parte de una alianza entre especies, me imagino que habrá una especie de consejo que tome las decisiones en nombre de todos. ¿Quién iba a decidir ahí sobre nuestro destino?

    — Evidentemente, mínimo alguien en nuestra representación debería formar parte de semejante consejo en esa Alianza.

    — Todavía no sé si quiero que formemos parte de esa Alianza. Muchos piensan cómo yo.

    — Entiendo que todo esto es una incertidumbre, pero Fallon se está encargando — Explicó Cyprus a sus iguales — Aunque mí opinión es que deberíamos tomar esta oportunidad que el universo nos ha brindado y arriesgarnos. Donde esas especies convivan, debe ser mejor que Virm.

    — No tendríamos porqué mudarnos todos a otro planeta, si podemos mantener éste sitio.

    — ¿Dividir nuestra sociedad? Eso sí es peligroso.

    — ¡Yo mismo iré al hogar de los humanos para asegurarme de que no corremos riesgo! — Exclamó el sabio Cyprus, cansado de oír opiniones diferentes respecto al mismo tema — ¡Mí instinto me dice que estamos en lo correcto y dejaré que él me guie! ¡Confío ciegamente en estos dos humanos!

    El resto de sabios que conformaban la asamblea, siendo un total de seis —contando a Cyprus— quedó en silencio tras el alzamiento de voz por parte del thuniano más venerado y longevo de todos. Usualmente las decisiones se tomaban entre todos, llegando a un consenso, pero la opinión de Cyprus era mucho más considerada que la de cualquier otro, por experiencia y liderazgo. Y si dicho sabio tomaba una decisión, nadie podría hacer que se echara atrás.

    [...]

    Eron

    La luz que entró por la puerta cuando ésta se abrió, hizo que Eron tuviera que cerrar sus ojos por unos instantes, dado al contraste repentino tras haber estado una hora en completa oscuridad. La sombra de una figura frente a la entrada logró eclipsar por un momento aquella fuente de luz tan potente, hasta que dicha puerta se cerró. Acto seguido, las luces de aquel habitáculo en el que el subcomandante se hallaba, parpadearon hasta encenderse y revelar así la identidad de aquella figura que había aparecido segundos antes.

    — ¿Cómo te encuentras, Eron? — Preguntó Fallon, quién había entrado a la pequeña sala para interrogar al hombre sobre lo mismo que interrogó a Ashley.

    — Este sitio es una mierda, decís que no somos prisioneros aquí pero me siento cómo tal, ¿sabes? — Respondió Eron, siendo sincero y directo — Pensaba que nos entendíamos.

    — Y así es, pero la confianza, por muy repentina que sea, hay que trabajarla — Dijo el soldado thuniano, frente al humano retenido en una silla — Por cierto, ¿cuál es el significado de 'mierda'?

    — Eso da igual — Contestó Tanner de mala manera — Además, ni siquiera sé cómo diablos podemos entendernos hablando.

    — Nuestro lenguaje es casi el mismo, Eron — Musitó Fallon, sorprendiendo al subcomandante — Cuando Eniar posó su mano sobre la cabeza de Ashley, lo vio; hay muchas similitudes entre nuestros lenguajes.

    — ¿Cómo...? — El humano no encontraba el porqué a eso.

    — Yo tampoco lo sé, pero estoy seguro, de que thunianos y humanos... estamos conectados — Murmuró el héroe y soldado, solo para acto seguido aproximarse a escasos centímetros del subcomandante — Aunque no he venido a hablar de eso.

    — Tú dirás, me guste o no la conversación, voy a tener que tenerla — Eron hizo alusión al no poder marcharse al encontrarse anclado a dicha silla fijada en el suelo.

    — Quiero saberlo todo sobre la humanidad y esa Alianza de la que me has hablado — Indicó el interrogador, siendo completamente directo — Ashley ya me ha contado lo que quería saber, pero es ahora cuando descubra si dice la verdad.

    — ¡¿A qué carajo te refieres?!

    — Si tu versión de la historia es distinta a la de ella, sabré que estáis mintiendo — Contestó Fallon con absoluta seriedad — Y en ese caso, sí estaréis en problemas.

    Tanner miró fijamente al thuniano y pese al poco tiempo que lo llevaba conociendo, sabía por su mirada que iba muy en serio. El subcomandante no era alguien a quién fuera fácil sacar información —precisamente por eso sufrió la tortura de los miembros de la Resistencia en la que le pusieron el nombre de éste grupo grabado en la espalda— pero estando Ashley allí y con la posibilidad de que pudiera salir perjudicada, decidió que no tenía más remedio que responder con sinceridad a todo lo que Fallon le preguntara. Aunque los thunianos simplemente querían saberlo todo sobre el lugar y los habitantes que esperaban conocer pronto, entendían que sabiendo más sobre el otro, tendrían una ligera ventaja de cara a un posible conflicto, si es que la humanidad o la Alianza no resultaba ser cómo ellos creían.

    [...]

    Eniar

    Sistema de autosuspensión comprobados. Sistema de control general de la base comprobados. Sistema de suministro de oxígeno comprobado. Sistema tecnológico comprobado. Todos los sistemas en orden y pleno funcionamiento. Fallos en el sistema reparados.

    Todos los ingenieros thunianos que se hallaban en la sala de control central de la base Anixis no pudieron evitar suspirar aliviados tras oír que todos los sistemas estaban funcionando correctamente tras aquel temblor. Eniar, que se encontraba junto a otros de los ingenieros —ella tenía ciertos conocimientos— se abrazó con algunos visiblemente alegre, pues aquellas palabras emitidas por el ordenador central confirmaban que no había peligro de que la base Anixis se precipitara contra el núcleo gaseoso de Virm debido a que la autosuspensión —la base usaba el propio gas del planeta para reconvertirlo en aire propulsado que mantuviera la estructura cilíndrica casi en la atmósfera— había logrado soportar el misterioso pulso electromagnético que golpeó a la propia base. Sin embargo, no todo eran buenas noticias para los thunianos. Todos los soldados que se hallaban con un arma en sus manos, comprobaron que estas no respondían a sus comandos para ser usadas, precisamente desde el momento en el que ocurrió el temblor en toda la base.

    Dhejam fue arrastrándose hasta conseguir su arma y rápidamente apuntó a la humana, decidido a herirla para poder así llevársela con facilidad. Sin embargo, al apretar el botón que efectuaba el disparo, el aparato no cumplía su cometido. En ese instante dicho temblor acabó, siendo breve pero fuerte, ante la incertidumbre y la preocupación de todos los habitantes. Dhejam trataba de efectuar el disparo pero se frustraba cada vez más al ver que el arma no funcionaba.

    No solo eran las armas, sino toda la tecnología thuniana que se había convertido de repente, en chatarra inútil. Lo único que se recuperó del pulso electromagnético fue, precisamente, la propia base Anixis. Aquello confirmaba algo que descubrirían poco después y es que el arma Regresión inutiliza toda tecnología que no provenga de la especie Anixis, incluso la propia durante un tiempo. Tampoco sabían la suerte que habían tenido de que el pulso llegado a Virm fuese lo suficientemente débil como para no inutilizar la base cilíndrica. Por el momento los thunianos no sabían nada de esto, ni siquiera Ashley o Eron, por lo que se extrañaron e intrigaron de semejante suceso ocurrido. Aunque al menos mantenían la base operativa, su tecnología se había perdido y ello dificultaría muchas cosas que hasta la fecha los thunianos hacían con su tecnología. Eniar supo que debía comunicárselo a alguien lo más pronto posible, por lo que envió sus preocupaciones a Fallon mediante la conexión mental que compartían.

    Fallon, ¿me oyes? Hemos logrado evitar una mayor catástrofe pero hay algo muy extraño.

    — ¿Qué ha pasado, Eniar?

    — La base se mantiene operativa, están todos los ingenieros en la sala de control asegurándose de que todo vaya bien. El problema es lo que me dicen los soldados que custodian la entrada y algunas quejas de los ciudadanos. Nuestra tecnología... no funciona.

    — ¿Crees que haya sido ese temblor?

    — Es lo más probable, creo que ha debido ser un pulso electromagnético pero, ¿de dónde? ¿Crees que los dos humanos tengan algo que ver? ¿Podría ser una trampa de ellos?

    — No.

    — ¿Cómo estás tan seguro?

    — Porque tal y cómo supimos al principio, ellos están en guerra contra sí mismos. Ambos me han contado lo mismo respecto a la humanidad y la Alianza a la que nos uniríamos... no pueden haber sido ellos. Debe tratarse de otra cosa.

    — Esto no es bueno, Fallon, ¿sabes lo que significa perder nuestra tecnología?

    Tras un silencio sepulcral de varios segundos, el héroe de todos los thunianos contestó.

    — Un evidente retroceso en nuestro modo de vida.


    [...]

    Fallon

    El principal soldado thuniano se hallaba enfrente de los dos humanos que llegaron a Virm accidentalmente hacía tan solo dos días. Tras haber sido separados e interrogados por el propio Fallon para conocer verdaderamente la historia detrás de la humanidad y la nueva Alianza Interestelar de Especies, la pareja fue reunida de nuevo y reubicada en la vivienda que se les asignó anteriormente, tras haber corraborado que ambos compartían la misma historia. Eron y Ashley estaban muy molestos por las formas que los thunianos habían tenido con ellos, sintiéndose prisioneros de guerra. No obstante, empatizaban con la nueva especie alienígena que habían encontrado, comprendiendo su situación y el temor que tenían de caer en manos de seres conquistadores. Sentados frente a frente y apoyados en una pequeña mesa circular, el subcomandante Tanner y la soldado Ripley esperaban que Fallon iniciara la conversación, pues fue él mismo quién les llevó hasta allí y les dijo que quería hablar con ellos.

    — Siento todo lo ocurrido — Comenzó diciendo el héroe thuniano — Os pido disculpas en nombre de todos los thunianos.

    — Disculpas aceptadas — Musitó Eron con bastante seriedad.

    — ¿Cuándo partimos en dirección a Paraíso? — Preguntó Ashley de forma borde — Nos vendrían bien soldados thunianos.

    — ¿Ash? — Eron no esperaba que la conversación fuese por ese camino.

    — No hemos hablado nada de enviar soldados a ninguno de vuestros planetas — Respondió Fallon, observando extrañado a la humana.

    — Ahora que sabéis con seguridad que estamos en guerra y que supuestamente queréis formar parte de nuestra Alianza, ¿por qué no contribuir desde ya? — La ex líder de la Resistencia estaba molesta con los thunianos y por ello, quería que estos actuarán desde ya.

    — Eso se discutirá más adelante — Indicó Fallon, cambiando drásticamente de tema — Primero vamos a comunicarnos oficialmente con vuestra gente y para ello, necesitamos las coordenadas de un planeta.

    — Tendría que ser Neonia — Dijo Eron, siendo lógico — Allí están las líderes de la Alianza.

    — Si decidís entrar en la Alianza, tendréis que ayudar a solucionar el problema con los humanizados Anixis — Añadió Ashley, insistiendo en eso.

    — Por supuesto, una cosa detrás de otra — El soldado thuniano comenzó a sentirse presionado por la humana.

    — Y después de comunicaros con Neonia, ¿cuál será el siguiente paso? — El subcomandante quería conocer cuál era la ruta planificada, deseoso de volver a su hogar.

    — Considerando que no tenemos naves y que nuestra tecnología está inutilizable... probablemente requiramos del envio de naves por parte de la Alianza para recogernos a todos.
    Ashley miró a Fallon realmente sorprendida y después miró a Eron, quién también estaba igual que ella. Lo que Fallon quería decir era que, al no contar los thunianos con medios de transporte para evacuar Virm, tendrían que ser las especies de la Alianza quiénes enviasen varias naves con considerable capacidad para recoger a toda la especie thuniana que convivía a duras penas en aquella base cilíndrica de procedencia Anixis. Aunque eso tomaría días, cómo mucho semanas, se trataba de hacer emigrar a lo que quedaba de una especie inteligente.

    — Eso no será nada fácil — Indicó Eron, siendo lógico — Primero deberán solventar el conflicto con los Anixis, no podrán prescindir de naves hasta que esa guerra concluya.

    — Lo entiendo — Musitó Fallon con firmeza — Y además, primero debemos encontrar la forma de que nuestro mensaje llegue a Neonia, porque sin nuestra tecnología, deberemos estudiar más a fondo la Anixis para ello.

    — ¿Nos quieres decir, básicamente, que vamos a estar un tiempo aquí? — Ashley no daba crédito a lo que se temía.

    Fallon la miró directamente a los ojos y con evidente parsimonia, asintió. Eron se quedó pensativo ante la afirmación del soldado thuniano, consciente de que su misión de acudir a Paraíso para ver cómo iban las cosas no iba a poder hacerse y en Neonia estarían temiéndose lo peor al no recibir noticias del dúo. Ashley comprendió en aquel instante que pasaría bastante tiempo antes de que pudiese reunirse de nuevo con los demás, con la incertidumbre de saber si cuando regresara, imperaría el dominio de los suyos o de los enemigos.

    — Siento que estéis lejos de casa — Añadió Fallon mientras se incorporaba de su silla y se disponía a marcharse — Es una sensación que reconozco inmediatamente.
     
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    Reydelaperdicion

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    Saludos, amigo. Acabo de leer el tercer capítulo y tengo que decir que esta historia, pese a ser muy breve, está genial. Este capítulo me ha gustado tanto como el segundo.

    mE gustó el hecho de que hayamos podido ver desde el punto de vista de Eron lo que este sintió al momento en el que se vio a Colapso ser lanzado hacia su sistema solar, significando posiblemente la muerte de muchas personas que quizá el pudiera llegar a conocer. Algo que en la parte II no se ha visto, dado a que pasamos directamente desde su destrucción hasta la parte III.

    Sorprende bastante que Regresión haya tardado tanto en alcanzar Virm, pero imagino que debe ser por la enorme distancia que hay entre los dos mundos. Quizá haya sido intencional haber puesto la base en un planeta gaseoso lo bastante lejano a Paraíso y por consecuencia a Regresión, dado a que de esa forma se aseguraron de que la base no terminara inutilizable y acabara matando a todos aquellos que se encontraran allí. Claramente, estos tipos, seas quienes sean, tenían todo fríamente calculado XD.

    Me sorprende mucho el hecho de que haya thunianos "renegados" por así decirlo acechando a Eron y Ashley. Quiero decir, son una raza que puede comunicarse mentalmente entre sí. Creí que siendo poseedores de dicha habilidad les sería muy sencillo el poder descubrir a gente que estuviera en desacuerdo con sus métodos de vida. Claro que he leído que Fallon mencionó que su enlace se ha quebrado luego de su huida de Thunia. Lo cual explicaría que haya grupos de thunianos que no confíen y que estén dispuestos a actuar por su cuenta sin miedo de ser descubiertos. Pese a que solo los han atacado los thunianos conocidos como Dhejam y Ñjar (vaya nombres más difíciles te inventaste para ellos, me ha costado aprendérmelos XD) imagino que debe haber muchos más apoyándolos desde atrás. Quiero decir, si muchos admiran a Cyprus y a Fallon, y ambos están a favor de confiar en los humanos, asumo que es una porción grande de los thunianos a la que tendrían en contra si se hubieran decantado por hacerles daño. Por lo tanto, es imposible que sean únicamente ellos. Debe haber más allí alrededor queriendo fuera de sus vidas a Eron y Ashley, y me hace temer. Justamente por los recuerdos que Eron tuvo de la Resistencia me hace pensar que puede repetirse una situación como ellos allí mismo.

    Quiero hacer una apreciación, y es que, en la introducción de especies orgánicas inteligentes a la historia, siempre parece que hay dos ciudadanos clave: el líder y el escolta fiel. Cuando vimos a los neonianos, Narisha ocupaba el primero y Vanth el segundo. Con los sylerianos, fue Hylda la líder y Om el escolta. Y ahora eso recae en Cyprus. Los Anixis no eran extraterrestres exactamente, y los Rhajik no son orgánicos; pero ese patrón de líder y escolta acompañante se ha repetido a lo largo de la historia. Solo era una apreciación que se me hace curiosa.

    Luego de la desconfianza inicial, justificada en parte, los thunianos interrogaron a Ashley y Eron para comparar historias y ver si coinciden. Me hubiera gustado mucho ver las "verdades" de Ashley y Eron, sobre todo porque habría sido un buen contraste el ver como dos personas narraban los mismos hechos pero desde puntos de vista diferentes. Diría que Eron y Ashley están en sintonía desde el momento en el que se volvieron cercanos en la parte IV, pero antes de eso, probablemente no lo estuvieran. Es decir, Ashley ha formado parte de los Viajeros mientras Eron nada más ha sido un policía viviendo en Marte. Luego de Colapso, Eron enfrentaba a la Resistencia mientras que Ashley la lideraba, por un momento. Sí que habría sido bueno verlos a ambos contar la misma verdad pero desde diferentes partes de la historia. Diría que es lo único que le faltó a este capítulo para coronarse como totalmente superior al número dos. Por eso mismo es que ambos están al mismo nivel, pero aprovecho a decir esto para que lo tengas en cuenta en futuros capítulos que vayas a escribir, para que así sepas lo que es necesario (desde mi punto de vista, quizá otro opinaría distinto) para que un capítulo pudiera superar a otro.

    Me ha chocado un poco que Eniar dijera que Ashley es especial y que está allí para "guiar a su especie" siendo que Ashley, no ha ejercido mucho tiempo como tal. Cuando fue comandante de la Unión, renunció al poco tiempo tras Colapso. Y cuando fue líder de la Resistencia, Guy la quitó del medio. Entiendo que eso es algo subjetivo de Eniar, pero me pone algo triste, porque le da a Ashley un crédito que no tiene. Espero que esto sirva como un indicador de que a ella se le avecinan cosas grandes. Naylon ha sido el primero en pactar con los neonianos y Lill el primero en hacer lo propio con los sylerianos. Ojalá a Ashley le toque ese rol con los thunianos y que una vez esté hecho, le sigan grandes cosas en el futuro. Creo que a esta altura de la historia, ella me cae bien más por longevidad en la trama que por actos en la misma.

    Pero bueno, estamos a saber cómo es que saldrán de allí tanto humanos como thunianos, y cuánto tiempo van a tardar en descubrir lo de Regresión, y para volver a Neonia. Sin duda alguna, cuando lo hagan y descubran que los Anixis de Deon han sido aplacados y que la humanidad prosperará unida dada la disolución de la Resistencia, puede que incluso se lleven una opinión mejor de todos ellos.

    Ahora, una teoría que se me acaba de ocurrir. ¿Y si los Anixis planearon todo esto con el fin de que las especies más aptas de su universo formen una alianza? Quiero decir, los humanos han sido conciliadores y los que están detrás de cada alianzam y aportan un enorme número para batallas. Los neonianos son aptos para la supervivencia en situaciones hostiles, tanto por su historia de origen como por la forma en que se sobrepusieron al yugo Rhajik. Los sylerianos son creadores de armas poderosas e incluso aptas de sobrevivir al pulso electromagnético (sus arcos son mortíferos). Los thunianos, por su parte, comparten un enlace mental apto para comunicarse pese a la lejanía. Cada especie tiene su utilidad. ¿Y si los Anixis lo han sabido desde siempre y han empezado a dejar restos de su tecnología por allí como parte de una prueba? ¿Y si hay otras especies en el universo afrontando las mismas situaciones y todo es parte de su plan para ver cuales son las más aptas? Te digo la verdad, espero que ellos aparezcan alguna vez y expliquen todo, porque ha sido un bello quebradero de cabeza.

    Con eso me despido por hoy. No te preocupes por haber esperado 2 semanas para publicar. Entiendo que la situación de fin de año es un poco complicada, más que nada para el trabajo que has tenido. Ahora ya no estamos en la edad de los 15/16 donde solo debíamos hacer tareas y ayudar en casa. Ahora tenemos responsabilidades y publicamos siempre que se puede. Sea cuando sea que llegue el capítulo final, lo leeré con gusto :)

    Será todo por hoy. Hasta la siguiente ocasión :cynda:
     
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    Saludos a todos/as los que estéis leyendo esto, en especial (y como siempre XD) a Reydelaperdicion por su fiel seguimiento a esta historia. Este es el último capítulo de esta historia secundaria de Los Viajeros y además, el último capítulo de lo que yo llamo su "primer ciclo". Muchas preguntas se han ido respondiendo en estas seis primeras partes, cuatro capítulos especiales y tres historias secundarias que conforman todo el universo de esta historia, aunque también hay preguntas que se han quedado sin responder (que serán respondidas más adelante, dadlo por sentado) y nuevas preguntas que se han formulado conforme llegaba este "final del primer ciclo". Sí, con esto quiero decir que habrá un "segundo ciclo" que, por el momento, constará de cuatro nuevas partes más (la décima será la última) y posibles capítulos especiales/historias secundarias que aún no puedo confirmar, pues no sé si habrá. La continuación a esto será la parte VII, la cuál comenzaré a publicar próximamente, probablemente entre esta semana y la siguiente. En fin, les dejo con la lectura. Gracias por seguir ahí.



    El mismo camino







    Varios niños thunianos corrían los unos detrás de los otros en un intento por huir de algo, pasando por las distintas calles apretadas de la ciudad cilíndrica y esquivando a los thunianos adultos que caminaban de un lado a otro, algunos yendo a trabajar en su especialidad y otros dirigiéndose a sus casas tras haber obtenido las raciones mensuales de comida. Ésta debía ser estrictamente racionada pues apenas había para abastecer a toda la población, de al menos ciento cincuenta mil thunianos, aunque se contaba con huertos prefabricados y cuidados de forma muy delicada para su producción.

    Los pequeños thunianos, que estaban jugando a lo que parecía ser el pilla pilla para los seres humanos, reían sin cesar y corrían sin descanso por las calles del lugar, ante la mirada tierna de parte de los ciudadanos que les veían. Era toda una alegría ver disfrutar así a las futuras generaciones, que tras haber pasado por el exilio de Thundia y las dificultades de vivir en Virm, habían encontrado el júbilo en su imaginación y usando lo poco que tenían a su alcance. El grupo de jóvenes alienígenas parecía tratar de despistar a su perseguidor, que estaba realmente sorprendido de la velocidad de los infantes thunianos.

    — Son muy rápidos para su edad — Se dijo para sí mismo el ser que jugaba con estos niños.

    Los jóvenes thunianos eran un total de siete y tras correr durante varios minutos frenéticos, estos no tuvieron más opción que parar al encontrarse en un callejón sin salida. No es que no hubiera escapatoria, pero habían llegado a la entrada de la sala de control central de la base Anixis y varios soldados custodiaban la zona, por lo que esconderse en ese lugar estaba totalmente descartado. Los guardias les observaban, impasibles, mientras los pequeños se volteaban para ver cómo su perseguidor aparecía al inicio de la calle.

    — ¡Os tengo!

    Los niños thunianos gritaron, algunos de miedo y otros de picardía, para dispersarse y tratar de escapar de las garras de su captor. Tres de los jóvenes fueron por la izquierda del ser que les asediaba y los cuatro restantes por su derecha, dejando a dicha persona en una tesitura comprometida. Pese a que era simplemente un juego con niños, el perseguidor no tenía la más mínima intención de dejarse perder, pues aquello le servía cómo un entrenamiento en cierta manera. Los soldados alienígenas observaban la escena ciertamente interesados en ver cómo actuaba el adulto que jugaba con los pequeños, pues parecía que no podría pillarles a todos.

    El captor de los niños se abalanzó sobre los cuatro que se movían por su derecha y abrió extendió ambos brazos para evitar que pudiesen escapar, mientras los tres restantes tenían un amplio hueco a su izquierda para huir. No obstante, el adulto hizo un giro rápido con sus pies y de un salto se puso delante de esos tres que a punto estaban de escapar. El trío dio un salto hacia atrás del susto, mientras los cuatro restantes apenas se movieron al quedar asombrados de la rapidez de la persona que les perseguía. Conscientes de que estaban atrapados en dicho callejón sin salida, los propios niños decidieron terminar con el juego y darle la victoria a su perseguidor.

    — Has tenido mucha suerte — Le recriminó uno de los niños thunianos, visiblemente frustrado — De no haber acabado en éste callejón, jamás nos habrías atrapado.

    — Vosotros os conocéis estas calles mucho mejor que yo — Contestó el adulto, mostrando una sonrisa pícara — Sois muy rápidos, pero os falta ser más inteligentes. De haberos dividido, habría sido prácticamente imposible para mí el capturaros a los siete.

    — No podemos, somos un equipo — Dijo una joven thuniana, entusiasta — Cómo el tuyo de Los Viajeros.

    — Sí, Ashley, los equipos de verdad nunca se separan — Añadió otro, aproximándose a la humana — Cuando nosotros seamos exploradores, ¡estaremos juntos por siempre!

    — ¡Sí! — Exclamaron varios al unísono, alzando los brazos al cielo.

    Ashley no pudo evitar sonreír en un principio, pero repentinamente, su expresión se tornó en una tristeza mal disimulada. Los niños eran tan inocentes y estaban tan enfrascados en su felicidad que no se percataron de ello, pero sus palabras golpearon a la humana cómo si de un golpe de realidad se tratara. La ex líder de la Resistencia recordó cómo tras acabar la guerra Rhajik, se dispuso a encontrar a todos sus compañeros tras varios meses distanciados y alejados los unos de los otros. Esa amistad que formaron tras todo lo vivido en aquel entonces, fue resquebrajándose debido a los distintos ideales que tenían, añadido a los acontecimientos posteriores que complicaron mucho más la relación entre algunos miembros de los famosos Viajeros.

    La mujer había pasado varios años en Virm desde su llegada, esperando poder comunicarse con sus compañeros de Neonia para explicarles lo sucedido, pero el pulso electromagnético de Regresión —que ella y Eron aún desconocían— mermó la tecnología en Virm, inutilizando para siempre la tecnología thuniana y forzando a estos a estudiar con más detenimiento el funcionamiento de la tecnología Anixis. A los supervivientes del arca número cuatro de La Unión les tomó casi cinco años el aprender a usarla, por lo que para los thunianos estaba siendo un lapso de tiempo similar. Todos los intentos de comunicación entre Virm y Neonia —incluso intentaron contactar con Paraíso pese a que desconocían si la Alianza había ganado o no su batalla allí— fracasaron al no entender correctamente el funcionamiento de la tecnología Anixis.

    Ripley se dio cuenta en aquel instante y gracias a los niños thunianos con los que jugaba frecuentemente, que echaba de menos y mucho, a sus antiguos compañeros, a los que consideraba familia al fin y al cabo. Eso le hizo percatarse también de que había pasado mucho tiempo en Virm con los thunianos y que también a ellos, les consideraba familia. Tras las desaveniencias que tuvieron al principio, la obligada convivencia y las muestras de confianza por parte de la pareja humana les hicieron convertirse en miembros reputados de la sociedad thuniana. Ya no quedaba nadie que desconfiara de Eron y Ashley, quiénes ayudaban en todo lo posible al crecimiento de la especie alienígena con la intención de poder abandonar la ciudad cilíndrica de Virm para regresar con la Alianza Interestelar de Especies.

    — Bueno pequeños, ahora es momento de regresar a vuestras casas y ayudar a vuestros padres en lo que necesiten, ¿entendido? — La soldado Ripley decidió dar por terminado el rato de diversión.

    Aunque los niños hubiesen deseado seguir jugando, entendían que la humana estaba cansada, por lo que asintieron con cierta resignación y tras despedirse entre sí, se dirigieron cada uno a sus correspondientes viviendas, dejando a Ashley en aquel callejón frente a la entrada de la sala de control de la base que custodiaban algunos soldados. En ese preciso instante la puerta de dicho complejo se abrió, saliendo de ella la thuniana Eniar, la cuál saludó efusivamente a la mujer y le indicó con gestos que fuera hacia ella. Cuando Ashley se aproximó hasta la puerta donde se hallaba la alienígena, ésta la tomó de las manos con evidente alegría.

    — ¡Creo que está lista! — Exclamó Eniar, mostrando una expresión de inmensa felicidad.

    [...]

    Eron esquivaba un puñetazo proveniente de Fallon, el cuál empleó mucha potencia y rapidez, sorprendiendo al humano debido a que se encontraban peleando en una sala de baja gravedad —algo que la humanidad ya tuvo, instalada en la Luna siendo usada por Ashley y Axlor durante un entrenamiento— y tanto la fuerza cómo la velocidad se veían drásticamente reducidas debido al peso gravitatorio sobre los músculos y huesos. El subcomandante Tanner apenas había esquivado dicho golpe y ya recibía un directo de parte del thuniano en el centro del abdomen, evidenciando la brecha de experiencia que ambos tenían en el combate cuerpo a cuerpo.

    — ¿Quieres que paremos? — El soldado y héroe thuniano miró la hora mientras el humano se dolía en el suelo — Llevamos tres horas peleando, el sabio Cyprus nos debe estar esperando.

    — ¡No! — Exclamó Eron, incorporándose rápida y repentinamente para pillar por sorpresa a Fallon y golpearle el mentón — ¡Hoy te venceré!

    No era la primera vez que Fallon recibía un golpe por parte de Eron, pero en todos estos años que habían pasado, ese suceso había ocurrido en contadas ocasiones. El héroe thuniano no acostumbraba a bajar la guardia y solía ser muy disciplinado en ello, pero si algo admiraba del humano era su coraje, pues para muchos, ser derrotado demasiadas veces por la misma persona terminaba en una rendición y Tanner jamás pensó en rendirse.

    El golpe de Eron propició que Fallon retrocedería unos pasos, momento que aprovechó el humano para continuar su ataque. El hombre cogió impulso con su pierna izquierda y al mismo tiempo que saltaba para mantenerse brevemente en el aire, estiraba la pierna derecha con potencia para así golpear el abdomen del thuniano. Fallon vio venir el golpe y actuó rápido, tomando por sorpresa al humano y sujetándole la pierna con sus dos manos. Eron se vio, de pronto, a merced de Fallon, por lo que trató de golpear la cabeza del soldado con su pierna izquierda, la cuál obtuvo el mismo final que la derecha. Fallon tenía a Eron cogido por las piernas y lo mantenía en el aire cómo si fuese una hoja de papel, mostrando un poderío físico asombroso y demostrando con ello que los entrenamientos en baja gravedad le habían fortalecido considerablemente, también al humano.

    — Ashley continúa estando más cerca que tú de ganarme — Dijo Fallon sin ánimo de ofender, lanzando a Eron varios metros hacia delante y haciendo que éste cayera de espalda al suelo — Se acabó. Lavémonos y vayamos a ver a Cyprus.

    Mientras Fallon desactivaba la baja gravedad en la cámara de entrenamiento, Eron maldecía dentro de sí mismo el haber obtenido el mismo resultado desde el principio de sus combates. Algo dolorido, el humano se incorporó y salió de la sala detrás del thuniano, dirigiéndose ambos a las duchas. Estas eran distintas a las humanas, pues el agua salía de debajo y se impulsaba hacia arriba, formando una especie de fuente con la persona en medio. Tras diez minutos, ambos se vistieron y se dirigieron a la cima de la ciudad cilíndrica mediante una plataforma que se elevó hasta arriba.

    Una vez en la cima de la base Anixis habitada por los thunianos, ambos avanzaron hasta la entrada del templo de los sabios, cruzando la famosa sala de pilares circundantes hasta llegar a la zona extensa del lugar, donde un solitario sabio Cyprus parecía esperarles. El anciano thuniano ni se giró, encontrándose con los ojos cerrados y en lo que parecía ser una especie de meditación. Fallon y Eron no dijeron nada, sentándose enfrente del sabio y comenzando con el mismo proceso.

    Esto era básicamente la rutina que Eron tomaba cada día desde que se supo que su estancia en Virm iba a ser duradera. No esperaba que pasaran años, pero los entresijos de la tecnología Anixis no eran sencillos de descifrar para los thunianos, quiénes debían convertir dicha tecnología alienígena en suya desde entonces. El subcomandante echaba en falta estar con su gente, pero a quién tenía más presentes eran a Lill y Snow, quiénes consideraba hermanos. Especialmente al que fuera comandante Crane, que se convirtió en una persona muy importante para él tras Colapso.

    Los ratos con el sabio Cyprus ayudaban al humano a clarificar sus pensamientos, enfocarlos en la dirección correcta y mantener siempre una actitud positiva y disciplinada. Para Fallon era ya un hábito desde que tuvo que echarse a todo su pueblo a la espalda, hallando esa gran nave Anixis que logró evacuar a los thunianos a tiempo antes de que Thundia sufriera el fin repentino de su estrella. El héroe thuniano lo pasó realmente mal en aquel entonces, siendo ahora un verdadero referente para su sociedad y un soldado formidable que veía en Eron un discípulo ejemplar.

    Tras una hora entera realizando la meditación, los dos thunianos y el humano abrieron los ojos, siendo Cyprus el primero debido a que había comenzado antes. El sabio y anciano thuniano permaneció todo el tiempo observando al dúo de soldados, al menos hasta que estos abrieron sus ojos, apreciando que estos se tomaran tan en serio la espiritualidad y el poder de la mente. Eran conceptos básicos de los thunianos que siempre les habían mantenido con buena actitud y predisposición, algo necesario más si cabía tras lo ocurrido en Thundia con la división de su pueblo y una guerra civil previa a la evacuación planetaria.

    — ¿Cómo os sentís? — Fue lo primero en preguntar el sabio Cyprus a sus súbditos.

    — Genial, la verdad — Respondió Tanner, asintiendo — Siempre tengo ese cosquilleo en la palma de las manos...

    — La energía fluye en ti a toda velocidad en estos momentos — Murmuró el anciano thuniano — ¿Y tú, Fallon?

    — Muy bien, sabio Cyprus — Dijo el soldado thuniano — Esto me ayuda a serenar mis pensamientos.

    — Me alegra oírlo — Cyprus se incorporó por primera vez tras varias horas — Fallon, he tenido otra visión sobre los humanos. Me he reunido inmediatamente con el consejo de sabios para contarles lo que he visto... y te lo cuento a ti porque debes saberlo.

    Eron se estaba incorporando sin ser consciente de que ambos thunianos estaban manteniendo una conversación vía mental. Fallon se sorprendió al oír a Cyprus, pero mantuvo la apariencia para que el humano no sospechara, pues entendía que si el sabio no lo decía en voz alta era porque no quería que éste lo supiera.

    — ¿Qué has visto, sabio Cyprus?

    — Un viaje que lo cambiará todo.


    Cyprus se limitó exclusivamente a decir eso y nada más, dejando muy desconcertado a Fallon. Tras el intercambio de palabras mental por parte de los thunianos, el mismo sabio habló en voz alta al momento.

    — Nos vemos mañana.

    — Hasta mañana, sabio Cyprus — Musitó Eron, sin ser consciente absolutamente de nada.

    — Vamos, Eron — Añadió Fallon, que se volteó brevemente para recibir una mirada directa de parte del sabio Cyprus — Eniar estaba trabajando en esa baliza de comunicaciones que lleva construyendo varios meses, vayamos a ver que tal avanza.

    — Fall, sigo sin tener idea de ingeniería — Murmuró Tanner en un tono jocoso.

    — Eniar es buena en su oficio, podría enseñarte algunas cosas — Indicó el soldado thuniano, aún pensando en lo que Cyprus le acababa de decir.

    — En cuanto conozca a West, ella y él van a ser inseparables en una sala de ingeniería — Contestó el subcomandante humano, que al recordar a uno de sus amigos, se sintió algo apenado — Ojalá podamos ir pronto a Neonia y te presente a los míos... son buena gente.

    — Seguro que sí, sobre todo tu comandante Lill Crane — Dijo el héroe thuniano, quién ya había oído hablar de él varias veces por parte de la pareja de humanos en Virm — Estoy deseando ver que nos depara el futuro.

    [...]

    Cuando Eniar dio acceso a Ashley al interior de la sala de control central de la ciudad cilíndrica —no era la primera vez que la humana entraba— se sorprendió de ver la cantidad de trabajadores que había. Al menos cincuenta thunianos especializados en ingeniería se hallaban allí, cada uno con una tarea específica que se basaba en el correcto mantenimiento de la base Anixis en general. Ahora sin la tecnología propia de estos seres como complemento, debían aprender cuidadosamente los entresijos de la tecnología mas avanzada de los Anixis, pues desde hacía ya varios años, era la única que podían usar y que les mantendría a salvo en aquel lugar.

    La thuniana guió a la ex líder de la Resistencia hasta una de las tantas habitaciones del complejo, al parecer una sala específica para la construcción o manipulación de cualquier aparato tecnológico, siendo especialmente cuidadosos si se trataba de algo de origen Anixis. Una vez dentro, Eniar cerró la puerta con su código de seguridad, dando así más privacidad y secretismo al momento. Ripley comenzó a observar a su alrededor la cantidad de piezas, cableado y demás materiales de ingeniería que había, sobreviniéndole inmediatamente un recuerdo de cuando la Resistencia se asentó en la nave Bataller de origen syleriano.

    Por el largo pasillo se podía apreciar todo el cableado eléctrico, tendido cómo puentes y colgando por todos lados mientras algunas luces parpadeaban y otras ni siquiera se encendían. Era un lugar realmente lúgubre y desolador pero para la líder de la Resistencia, Sun Brume, era el sitio perfecto donde esconderse del nuevo gobierno humano liderado por Snow Carver.

    Tras Colapso y lo sucedido con El Supremo —Naylon Karless— en aquella estrellada nave en Neonia, nadie se acercaba al cráter pues no querían revivir el angustioso momento en el que la bomba de energía era eyectada hacia el sistema solar para su posterior destrucción. Hacía tan solo dos días que se habían asentado allí, y era el momento de reparar los daños y convertir la nave syleriana en una base habitable.

    — ¿Cómo lo ves? — Preguntó la soldado Ripley, sin ser en aquel entonces la líder del grupo.

    — No tengo mucha idea de ingeniería, pero aquí hay mucho trabajo que hacer — Respondió Santos, observando el destrozo en el sistema eléctrico de la nave — El choque contra Neonia debió dejarlo todo frito.

    — Lo raro sería que estuviese en perfectas condiciones — Intervino Sun, quién apareció tras el dúo acompañada de dos miembros de la Resistencia — ¿Podrías conseguir material para reparaciones, Lio?

    — West sale bastante de la sala de ingeniería para fumar — Indicó el hombre de Ceres con una media sonrisa — Me escabulliré en uno de esos momentos y cogeré todo lo que necesitemos.

    — Genial, si necesitas ayuda, llévate contigo a Guy o Dyrian.

    — ¿Por qué no yo? — Ashley no tenía problema en ir con su amigo y compañero.

    — Te necesito aquí, ayudando a convertir éste sitio en nuestra casa — Dijo Sun, sin sonarle convincente a Ashley — Nos vemos para la cena.

    Brume continuó el camino por aquel pasillo junto a sus dos guardias y protectores, ante la mirada de sus otros dos miembros de renombre. Ashley estaba algo molesta con no ser considerada para ayudar a Lio en la misión de robar material de la sala de ingeniería de Promesa, cosa que Lio notó.

    — ¿Ocurre algo? — El hombre de Ceres miraba a su compañera con curiosidad.

    — Creo que no quiere que vaya a Promesa porque cree que abandonaré la Resistencia si lo hago — Murmuró Ripley, convencida de lo que decía — Quizá piense que iría a buscar a Axlor o algo así.

    — ¿Lo harías? — Santos miró fijamente a la mujer — Tranquila, yo no me opondría.

    — ¿Lo dices en serio? — Ashley se sorprendió de oír eso por parte de Lio — Hasta hace poco, lo llamabas cobarde por habernos abandonado.

    — Y sigo pensando eso, por mucho que diga que no cree en ésta idea o que lo queremos llevar demasiado lejos... él piensa cómo nosotros — Dijo el hombre, absolutamente tajante — Vivir felizmente con Arva no hará que los problemas desaparezcan y él lo sabe.

    — ¿Y si yo también hiciera lo mismo? ¿Y si me fuera? — Ashley se aproximó a su compañero, mirándolo a los ojos con los suyos humedecidos — ¿De verdad no te opondrías cómo has dicho?

    — ¿Lo hice cuando Axlor se fue sin decirnos nada? — Santos contestó con otra pregunta — Es un cobarde, pero no por ello voy a perseguirlo y obligarle a estar donde no quiere. Sería lo mismo contigo.

    — ¿Piensas que soy una cobarde?

    — Pienso que sabes lo que quieres, pero que llevas demasiado tiempo anhelando una vida feliz junto a Axlor cuando sabes que es imposible, tanto por lo que ha pasado cómo por los sentimientos de él hacia Arva.

    — Odio a los neonianos y creo que siempre será así, mi hermano Alexander murió por esa estúpida guerra contra los Rhajik... y conforme pasa el tiempo, estoy más furiosa pero más cansada de luchar.

    — Todos lo estamos, Ash — Musitó el hombre de Ceres — Pero yo no abandonaré ahora. Me da igual si nuestros antiguos compañeros se oponen a esto, si debo pelear, lo haré. Mi vida siempre ha sido así. Pensé que tras la guerra Rhajik, eso podría cambiar con Hillary... esa vida feliz también la he querido yo. Los neonianos, indirectamente, me la han arrebatado. No sé que pueda pasar en el futuro, pero si en algún momento la vida de los neonianos está en mis manos junto con la posibilidad de salvar a alguien a quién quiero... Extinguiría a cualquier especie si con eso Hillary estuviese de vuelta. Y creo que en tu caso, es igual.


    Los ojos de Ashley comenzaron a empañarse de lágrimas tras haber revivido aquel instante de hacía varios años, no por recordar a Axlor únicamente ni por hablar de él, sino por el poder emocional que tuvo esa conversación. Si algo compartían Lio y Ashley, eran los mismos pecados y el mismo propósito tras haber perdido dos seres muy queridos por ellos. Y pasasen los años que pasasen, esas heridas jamás podrían cerrar completamente.

    — Ashley, ¿te encuentras bien? — Eniar vio la expresión en el rostro de la humana — Te ha venido algún recuerdo a la mente, ¿verdad?

    — Así es... — Musitó la mujer, secándose las lágrimas.

    — Los thunianos tenemos visiones del futuro, vosotros los humanos las tenéis del pasado — Dijo la ingeniera thuniana, pensativa — Indudablemente nuestras especies son muy similares, diría que están conectadas. Todo son parecidos.

    Ripley asintió a las palabras de Eniar, que decidió en aquel instante no seguir la conversación por ese camino al ver tan emocional a la humana. La thuniana se centró en enseñarle la baliza de comunicaciones en la que llevaba muchos meses trabajando y la cuál tenía el beneplácito de los sabios, pues la mayoría deseaban abandonar Virm y comenzar una nueva vida junto a las especies de la Alianza Interestelar de Especies en planetas verdaderamente habitables.

    — Varios de mis compañeros ingenieros me han ayudado en este proyecto, pero debo admitir que le he dedicado gran parte de mi tiempo por mi cuenta — Explicó Eniar, sintiéndose realmente orgullosa — Y contigo delante, voy a probar si funciona. Si es el caso, entonces estará enviando una señal a Neonia.

    La soldado Ripley asintió, deseando con todas sus fuerzas que la baliza funcionara correctamente. Ésta estaba hecha de tecnología Anixis, pues la tecnología thuniana no funcionaba. Eniar había demostrado aprender rápido las claves de la nueva tecnología alienígena, por lo que las posibilidades de que el aparato funcionara eran realmente altas. Mientras la thuniana preparaba la baliza para su activación, Fallon y Eron hacían acto de presencia al abrirse la puerta. Cómo el código de Eniar fue compartido por ésta con el héroe thuniano dado a la amistad que les unía, él y el subcomandante pudieron irrumpir en la sala sin problemas.

    — Ayer me dijiste que estabas cerca de que funcionara — Fallon no se andó con rodeos — ¿Y bien?

    — Voy a probarla, creo que ya está lista — Musitó Eniar.

    Eron rodeó con su brazo izquierdo a Ashley, apretándola contra sí mismo y dándole un beso cariñoso en la cabeza, mientras ambos observaban cómo la ingeniera thuniana realizaba distintos comandos en el aparato, el cuál había logrado el primer paso de encenderse. Fallon observaba muy atentamente la baliza, deseando igual o más que los dos humanos que el aparato funcionase, pues abandonar Virm sería toda una victoria para él, quién no consideraba al planeta gaseoso su hogar en absoluto tras el fin de Thundia.

    De pronto, una luz en la baliza se tornó de color azul, cosa que intrigó al resto pero no a Eniar, la cuál sonrió inmediatamente al ver aquello. Por la expresión de la thuniana, los demás se aliviaron, sabiendo que era un buen presagio.

    — Está activada — Murmuró Eniar con una felicidad inmensa — Me aseguraré de que la señal está siendo enviada.

    — ¿Cómo? — Preguntó un intrigado Eron.

    — Si la luz azul parpadea, significará que la señal se repite cómo un SOS en dirección a Neonia y a cualquiera que la reciba en el camino.

    — Esperemos que sean de los nuestros los que la reciban — Dijo la soldado Ripley, preocupándose con que la pudiese recibir cualquiera.

    — Es territorio de la Alianza, me sorprendería mucho que la captaran otros — Eron era más esperanzado — Solo espero que los Anixis no hayan ganado esta guerra.

    — Y si lo han hecho liberaremos a tu gente, te lo aseguro, Eron — Fallon asintió, confirmando el apoyo militar thuniano — Ahora nuestras especies están en el mismo camino.

    Eniar tecleó una serie de comandos en una pequeña pantalla de la baliza, logrando el objetivo de que la señal se repitiera en la misma frecuencia de las coordenadas que Eron dio de Neonia. Esto era un hito para el grupo y para la sociedad thuniana, que pronto sería testigo del logro hecho por Eniar, quién entraría en la historia de su especie al igual que Fallon en su momento. Ambos thunianos se abrazaron con normalidad y alegría contenida mientras ambos humanos hacían lo propio seguido de varios besos y un éxtasis que llamó la atención de los trabajadores del lugar.

    Ahora solo era cuestión de tiempo de que alguien de la Alianza en Neonia recibiera dicha señal thuniana y enviara alguna nave a verificar su procedencia. Mientras el resto de ingenieros eran notificados por la propia Eniar y estallaba la felicidad en la sala de control central de la ciudad cilíndrica Anixis, el soldado y héroe thuniano Fallon se sumía en sus más profundos pensamientos sobre las palabras que el sabio Cyprus le había dicho hacía tan solo un rato.

    — ¿Qué has visto, sabio Cyprus?

    — Un viaje que lo cambiará todo.

    [...]

    Esa misma noche —aunque en Virm siempre era de día— la pareja de humanos formada por Eron y Ashley se encontraba en la vivienda de estos, la misma que se les asignó hacía ya varios años. Mientras la mujer se encontraba en el interior del cuarto de baño, el hombre observaba la hora en un reloj electrónico que se apreciaba en una pantalla contigua a la cama. Dicho reloj marcaba las nueve y cuarto de la noche, pero para hacer creer al cuerpo que así era, las persianas de la casa debían bajarse completamente. Con solo un botón, Tanner inició el descenso de las persianas hasta que la oscuridad invadió por completo el lugar, siendo rápidamente iluminado por una serie de luces que rodeaban el salón.

    — ¿Estás bien, Ash? — El subcomandante preguntó, extrañado de que la mujer estuviese mucho tiempo en el baño sin hacer apenas ruido.

    — Sí, salgo en un minuto.

    La espera para Eron no se hizo nada larga y en un lapso de tiempo cercano al minuto, la soldado Ripley salió del baño. Cuando su novio la vio, su expresión reveló un asombro que hacía tiempo que no tenía. Frente a él ya no estaba la Ashley Ripley de pelo largo hasta casi la cintura sino una Ashley Ripley con el pelo extremadamente corto, llegando a ser de solo varios centímetros. Aquel cambio radical en la mujer pilló por sorpresa al hombre, que apenas pudo articular palabra, siendo la propia Ashley quién hablara primero.

    — Lo siento si no te gusta, pero...

    — No, no, no, para nada — Musitó Eron mostrando una sonrisa pícara — Estás igual de sexy.

    La soldado Ripley y el subcomandante Tanner soltaron una carcajada al mismo tiempo tras el comentario de éste, pero rápidamente ella se sentó a su lado y le miró a los ojos detenidamente, cosa que él también hizo.

    — ¿Por qué? — Le preguntó Eron, observando con mucha atención aquel cambio drástico.

    — En cualquier momento podemos recibir una respuesta a la señal de la baliza y seguramente vendrán a recogernos desde casa — Comenzó diciendo Ashley, con la mirada perdida en algún punto fijo del suelo — Aquí hemos pasado varios años, conviviendo con los thunianos y en casa... no sabemos cuantos años habrán pasado allí. Ni qué ha ocurrido. Hoy, de pronto, me he dado cuenta de que ya no soy la misma persona que era cuando estaba allí.

    — Lo sé — Dijo Tanner en un susurro — Eres mejor.

    Ashley sonrió tímidamente y Eron la abrazó con ternura. Ambos se querían cada vez más conforme pasaba el tiempo y su relación había madurado considerablemente durante su estancia en Virm con los thunianos. La mujer quiso proseguir con su explicación.

    — Quería que ese cambio profundo en mí no se quedase así, sino que fuese visible para el resto — Dijo la que un día fue líder de la Resistencia — Por eso he decidido cortarme el pelo. Para que nuestros amigos no vuelvan a mirarme cómo la Ashley que conocieron, que les hizo daño y perjudicó, sino cómo una Ashley que quiere volver a sentirse en familia con aquellos con los que lo eran — La ex comandante de La Unión centró su mirada en la de su pareja — Llevaremos a los thunianos a casa y cuando todo esté solucionado, viviremos las vidas que queremos.

    Eron asintió tras las palabras de la mujer y le respondió con un apasionado beso que fue seguido en cuestión de minutos por caricias, más besos y finalmente ambos fundiéndose entre los endredones de la cama. Mientras la pareja disfrutaba de su intimidad y celebraban el gran día que había sido, la ingeniera thuniana Eniar se encontraba dormida sobre la mesa de trabajo de la sala de ingeniería del centro de control de la base.

    No quiso separarse en absoluto de su primera y fructífera creación pese a que había fuertes medidas de seguridad para evitar que nadie irrumpiese en dicha sala y pudiese atentar contra el aparato —cierto grupo reducido de thunianos no creía que unirse a la Alianza Interestelar de Especies fuese a ser lo mejor, mucho menos vivir con otras especies que apenas conocían— sin embargo, ella lo hacía simplemente porque quería ser la primera en enterarse de cuando su señal era recibida y contestada por otros.

    Eniar dormía profundamente fruto del cansancio acumulado del día, por lo que no pudo apreciar cómo dicha luz azul que parpadeaba indicando estar emitiendo su señal, dejaba de hacerlo para permanecer iluminada de forma permanente. Acto seguido a ese suceso, una grabación fue recibida por dicha baliza, la cuál reprodujo el mensaje al instante.

    Aquí el comandante Lill Crane de la expedición AIE Anixis, hemos recibido su señal y ponemos rumbo hacia vuestras coordenadas.

    FIN
     
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Saludos, amigo. Aprovecho que me siento parcialmente (no totalmente :'( ) mejor para comentar tras haber leído este capítulo.

    Me ha encantado. Tengo que decir que este spin off me traía muchas dudas, pero no tanto por la trama, sino por la forma en que lo ibas a ejecutar. Pero estoy muy conforme con el resultado final. Me encantó ver lo que has mostrado aquí, no solo por este último capítulo sino también por toda la historia.

    Empezamos la historia anunciando que ha habido un salto temporal de 5 años. No me quiero imaginar el calvario por el que habrán pasado Eron y Ashley estando allí tanto tiempo. Solos (en relación a su especie) en el espacio con una especie desconocida con la cual no hay un gran grado de confianza. Ni una sola noticia de su casa, ni manera de saber si la guerra contra los Anixis habrá terminado bien o mal. Viendo como los thunianos desarrollan su vida sin saber si ellos son los últimos humanos vivos o no. Debe ser un peso psicológico enorme para ambos.

    La escena de apertura con Ashley y Eron me ha gustado. Ashley persiguiendo a los chicos thunianos para entrenarlos en el arte de la persecución en un campo "enemigo", donde por más conocimiento y enlace neuronal que tengan, lo que reina allí es la experiencia. y Eron, por su parte, entrenando frente a Fallon intentando dominarlo. Se ve que el thuniano es buen guerrero, ya que no ha tenido problemas con Eron, y que incluso ha demostrado que puede también con Ashley. Espero que ese tipo forme parte de la alianza, porque en una cuerpo contra cuerpo, parece ser una máquina. Si lucha para los buenos, será una buena baza a su favor.

    Por otro lado, parece que Eniar ha estado trabajando y ha podido hacer que los suyos lleguen a comprender mejor la tecnología propia de los Anixis. Es oscuro que solo su tecnología siga viva en el momento, dado a que, si ellos llegan a aparecer y son gente hostil, tendrían que hacer frente a tecnología que ya conocen, y que incluso para ellos podría ser anticuada. Son un gran misterio sin duda alguna, y espero que el segundo ciclo me responda la pregunta de quiénes son, qué quieren y a dónde fueron. Por el momento, me conformaré con lo visto aquí.

    Me pone algo nervioso que Cyprus haya sido tan misterioso con esa frase que dice que habrá un viaje que lo cambiará todo. No ha dicho si es un cambio para bien o para mal, pero no puedo evitar asustarme. Quiero decir, si todo sale mal, los thunianos se convertirían en enemigos de la alianza intergaláctica de especies. Lo cual es algo que no quiero, porque no conocemos qué efectos ha tenido Regresión (yo no los conozco, tú sí XD) y quizá haya quedado algún ser hostil por ahí afuera que quiera explicaciones y no esté contento con la respuesta. Mejor que sean aliados, que podrían ser una buena amenaza.

    Estoy seguro de que, si llegan con vida, Cyprus se convertiría en el líder de los suyos en representación de su especie para con la AIE, y que Fallon sería su consejero tal y como cumplen los roles los demás. Pero bueno, para eso ya habrá tiempo, y seguro partes para explicarlo.

    Te felicito por el desarrollo que le has dado a la pareja de Eron y Ashley aquí. Su pareja casi que me daba igual porque en las partes IV y V casi no se vio mucho de ellos. Digo, en la parte IV se consolidaron rápido, y en la V creo que hemos tenido pocos momentos para verlos crecer. Aquí, siendo los únicos dos seres humanos de la historia, se han mostrado como una pareja sólida, nacida del amor puro y de las ganas de seguir adelante tras haber enfrentado la tragedia en la guerra Rhajik y en la lucha contra la Resistencia. Están un par de escalones por debajo de Lill y Snow, pero ya sabes que no pueden competir contra ellos, pues son mi pareja favorita de la historia XD. Pero ahora que finalmente hay otra pareja casi a su altura, más te vale que no me los quites, que te conozco maldito :anicry: okno, es broma.

    Creo que Ashley ha tenido los mejores momentos en este capítulo, en las escenas donde recordó a sus compañeros, su pasado en la Resistencia (su charla con Lio fue brutal, el cabrón es un as sin siquiera estar presente XD) y al decirle a Eron que quiere mostrarle a los demás una Ashley completamente diferente a la que conocieron. Muero por ver a esa Ashley en la historia.

    Eniar al final se ha quedado dormida, pero lo importante es que el mensaje de Lill ha llegado hasta ellos. Lo que quiere decir que su salvación está cercana. Me llama la atención que Lill se haya presentado como comandante siendo que él renunció a ese puesto. ¿Se lo habrán dado nuevamente? Lo malo si eso es cierto es que vas a separármelo de su esposa y de sus bebés :'( Más te vale que haya escenas de la familia Lill y Snow en la parte VII, porque me hacen falta luego de tanta tortura. No es broma XD.

    Bueno, con eso me despido. Ha sido un fantástico cierre de ciclo. Diría que este es mi segundo spin off favorito, dado a que el de la guerra entre neonianos y sylerianos me ha gustado más, aunque es cierto que ese es más largo por un capítulo. Este ha competido bien con lo que tenía.

    Hasta la semana siguiente, amigo. O mejor dicho, nos vemos en el segundo ciclo de LV :cynda:
     
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