Drama Una Confesión Sincera

Tema en 'Relatos' iniciado por Luncheon Ticket, 7 Noviembre 2017.

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    Luncheon Ticket

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    Escritor
    Título:
    Una Confesión Sincera
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    920
    Dedicado a una damisela que necesita saber que es bueno enterarse que algunas palabras encapuchadas son capaces de dibujarle una sonrisa en su rostro.


    Una Confesión Sincera


    Vos de seguro te preguntaste alguna vez qué es lo que me mueve a expresarme de esta manera tan peculiar. Te habrá dado curiosidad por conocer la razón concreta de mis dicciones metafísicas. Yo te puedo decir, sin temor a equivocarme, que una interpelación no es menos importante que su respuesta, porque, precisamente, el formularla es lo que nos llevará a la eventual resolución de la duda que nos aqueja. No te decepciones por lo que te voy a decir: no existe una respuesta para mi conducta, o prefiero creer que no la hay. Todo esto se da sin que yo pueda controlarlo, ¿sabés? Podés decir que se da por inercia o que es algo relativamente circunstancial a lo que no puede ser circunstancial. Es que soy un compendio de contrariedades.

    No hace falta que me entiendas, ni yo mismo puedo. A veces por la madrugada, cuando el silencio absoluto hace eco en mi mente, me pongo a reflexionar al respecto. ¿Nunca te preguntaste por qué los recuerdos cambian a medida que uno crece? De vez en cuando se van haciendo más borrosos, van perdiendo el tono y la intensidad. Vienen a uno con otro rostro y otras voces, como si quisieran engañarte. Se ponen máscaras y vos de repente no sabés si esos recuerdos son tuyos o de otra persona. Así me di cuenta de que soy un hombre con muchos pasados, o quizá con muchas vidas. Es más divertido de esa manera, la incertidumbre es mejor compañera que la sabiduría y el conocimiento. Solo a veces.

    En la memoria hay imágenes de mí mismo llorando, corriendo mientras río o sintiendo miedo de eso que casi siempre está escondido en un rincón oscuro y frío, una masa amorfa y pegajosa que da asco y que te hace sentir muy tenso y te dan ganas de temblar. Hay muchas imágenes, todas están enrevesadas en mi cabeza, se mezclan y se mueven muy rápido. De seguro a vos te pasa igual. A todos nos pasa, pero la diferencia es que yo me animo a admitirlo. Ese tipo de cosas es lo que me hacen ser como soy y lo repito: no lo hago de forma deliberada. Ese tipo de cosas es lo que te otorgan cierta ‘identidad’.

    Ya te vas enterando de a dónde va esto. Esos mismos recuerdos y experiencias, además de dispensarte ese concepto llamado ‘identidad’ —es triste que todos piensen que eso se supone te hace único y no es verdad, porque todas las identidades son más o menos iguales, como los días, los meses y los años—, te hacen sentir dolor, fastidio, vergüenza o alegría.
    Yo tengo muchas de esas que te lastiman cuando vienen a visitarte. Son recuerdos que parecen una lluvia gris, una tarde nublada y oscura cuya melodía es la de un llanto atroz. Vienen de repente, no les importa si estás solo o en compañía y te golpean la cara y te insultan sin decir ni una palabra, entonces vos vas perdiendo la felicidad —si la tuviste, pero te cuento que nadie puede poseerla: es como las estrellas, no le pertenece a nadie— y bajás la mirada y te quedás mudo o melancólico. Otras veces vienen a visitarme las que me hacen reír, son recuerdos blancos con aroma a primavera y luz de sol que te acarician y te dan un abrazo, pero de esas casi no tengo.
    Ahí es cuando te das cuenta de que mi aparente propósito es hacerte sonreír para que vos rememores esos mismos recuerdos blancos. Si te alegrás por algo que escribo, entonces te ponés a pensar en eso y luego te vas a distraer. Y así los recuerdos oscuros se alejan, se van achicando hasta desaparecer en medio de tus labios, que entonces exhiben un rictus risueño.


    Pero necesito que tengas en cuenta algo más: yo no te explico esto por ser una persona desdichada, no lo soy. Para nada. Lo hago porque te estoy pidiendo permiso para llorar con estas letras y que a pesar de todo no quiero que vos lo hagas porque si no van a venir otra vez los recuerdos grises y eso no va a ser agradable. Ellos no tienen compasión, no les des la oportunidad, yo no se las quiero dar. Prefiero que pasen muchos años y estas palabras sean algo bueno que a vos se te venga a la mente y te digan que yo soy, o fui, un conjunto de frases simpáticas. Y que también descubras que hay muchos más que son como vos, perdidos en una marea vacía y lejana. Personas que luchan contra la adversidad y, a pesar de que nadie les escuche, igual tienen la necesidad de volcar sus experiencias sobre una hoja espiritual para llenarla de sueños, frustraciones, deseos y esperanzas.

    Quiero que sepas que mi deseo es que seas muy feliz. Porque no todos podemos serlo. La felicidad y la demencia son hermanas, pero prefiero que seas lo primero aunque eso signifique que yo sea lo segundo. Espero que esto te haya sido de utilidad. Si no es así, no importa, yo me voy a encargar de explicártelo una y otra vez hasta que lo entiendas.
    Porque para eso estamos acá. Para compartir escrituras que a fin de cuentas pueden ser la ilusión de una promesa.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
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