Todo por la persona que amo

Tema en 'Relatos' iniciado por angel reinoso, 22 Marzo 2015.

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    angel reinoso

    angel reinoso Viviendo en el limite de la locura.

    Aries
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    43
    Pluma de
    Título:
    Todo por la persona que amo
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    971
    La noche era oscura, tan oscura como el fondo de una caverna y más aún, por las negra y tenebrosas nubes que cubrían los cielos. Todo estaba en silencio en el pueblo, demasiado a mi parecer pero aún así, se podían apreciar los diferentes sonidos del bosque. Eran alrededor de las 10:30 PM y como de costumbre todos regresaban a sus casas no por deseo sino por deber. En el pueblo de benisvel existían dos reglas, dos reglas por la cual se regían todas las personal del pueblo. La primera era sencilla “nadie podía entrar en el bosque por las noches” como dije sencilla, quien en su sano juicio entraría en el bosque en medio de la noche; La segunda es un poco más complicada “nadie podía estar en las calles del pueblo después de las 10:45 PM” muchos se opusieron a esta regla pero nadie pudo persuadir al consejo.

    Las horas pasaban rápidamente aunque para mí eran una eternidad, espere unos minutos antes de levantarme, no lo podía soportar más, estar acostada sin tener sueño, encerarme en casa sin razón eso me desesperaba. Me acerque a la ventana y por alguna razón mire hacia la catedral, era grande a diferencia de las demás estructuras que existían y en lo más alto se encontraba un reloj, 12:30 AM ¡demonios! Ya no lo soporto. Agarre uno de los abrigos que estaban en mi almario, baje las escaleras y Salí de casa, Salí sin rumbo ni dirección solo querría caminar.

    Camine por más de media hora sin percatarme hacia donde me dirigía al recobrar el sentido, me encontraba en medio del bosque ¿Cómo llegue ahí? No lo sé, solo sé que estaba sola en medio de la oscuridad. Intente salir pero no sabía por dónde y en vez de salir, me sumergí aún más en el. Camine, camine y camine hasta quedar exhausta y al final, me desmalle.

    Al despertar ya no estaba en el bosque sino, en una cabaña. Me levante y mire a mi alrededor, no vi a nadie, todo estaba vacío con la excepción de la pequeña y cómoda cama donde me encontraba.

    — Ya despertaste—Escuche una voz un poco siniestras a mis espalda.

    — ¿Tú me salvaste?— Pregunte aun sabiendo la respuesta.

    — No exactamente— Dijo acercándose— Debiste haberte quedado en casa.

    — ¿Por qué me trajiste aquí?

    — ¿Por qué tu saliste al bosque?

    — No lo sé— Dije aun desorientado— Quizás por diversión.

    — ¿¡Diversión!?—Dijo sorprendido.

    — Sí, creo— No estaba muy segura— Y tu ¿qué haces aquí?

    — Yo siempre estoy aquí.

    Quede unos minutos reflexionando esas palabras “YO SIEMPRE ESTOY AQUÍ” a que se refería, acaso no le importaban la leyes. Entonces lo comprendí.

    — Tú eres la razón por la cual no podemos entrar en el bosque.

    — Que pasaría si dijera que si— Dijo con una mirada siniestra en su rostro.

    — ¿Qué eres?— Pregunte un poco dudosa sobre si quería o no escuchar la respuesta.

    —Supongo que soy una especie de demonio— Dijo mientras acercaba sus labios a mi oído— Un vampiro.

    Al sentirlo tan cerca un escalofrió cruzo por mi espalda haciendo que perdiera el equilibrio.

    — Tienes miedo— Me pregunto al ver mi reacción a su confesión.

    —No— Mi respuesta lo desconcertó.

    — ¿Enserio?— Dijo en forma burlona— Pues parece que tu cuerpo sí.

    — Tal vez un poco— Recupere el equilibrio y me acerque— Pero no lo suficiente.

    — Hace unos momentos me preguntaste porque te traje aquí, déjame contestarte ahora— Por alguna razón sus palabras se escuchaban más como suplicas en vez de amenazas— ¿sabes lo que comen los vampiros?

    — No vas a lastimarme— Estaba totalmente segura de lo que decía.

    — Por qué tan segura.

    — Ya lo hubieras hecho si quisieras— Las evidencias le ganaban a cualquier amenaza.

    Continuamos hablando por más de 2 horas, hablamos de todo y sobre cosas que normalmente, no compartiría con nadie. Después de haber pasado la noche y parte de la mañana con el regrese al pueblo con la promesa de volver la noche siguiente.

    Nuestras visitas se repitieron unas tras otras. Hablábamos sin parar, reíamos, jugamos, en fin hicimos de todo hasta que un día nos besamos. Después de una semana comencé a notar algo diferente en mi, algo que no podía explicar, por alguna razón no podía de parar de pensar en él, todos dirán “ESO ES AMOR” pero se equivocan, no es amor, es algo incluso más fuerte no se que era ni porqué lo sentía pero, sabía que algo malo iba a pasar.

    En una de mis escapes del pueblo sentí que algo estaba mal, no le di mucha importancia y seguí. Al estar a escasos pasos de la cabaña me gire y vi como parte de los habitantes del pueblo salían desde las sombras y comenzaban a prender antorchas para luego lanzadlas a la cabaña. Entre rápidamente y lo vi tirado en el piso sin fuerzas ¿Por qué no tenía fuerzas si era un vampiro? Claro, desde que estoy con él nunca lo he visto beber ni una sola gota de sangre. Intente acercarme a él pero me tuve que detener debido al fuego, después de pensarlo me lanza y cruza a otro lado de las llamas. Después de eso, lo agarre e hice que cruzara uno de sus brazos por mi hombre para servirle de centro de apoyo para poder caminar y luego saltar por la ventana.

    Para sorpresa de ambos, los aldeanos se habían marchado y todo volvía a estar en silencio. El se encontraba débil por la falta de comida así que, hice lo único que se me ocurrió para salvarlo, ofrecerle de mi sangre, al principio se negó pero lo obligue a beber contando mi antebrazo y colocándolo en su boca.

    No sé cuánto tiempo duro pero, puedo asegurar, que pude sentir como cada gota de mi líquido vital era drenado por él y por alguna razón era feliz por eso.
     
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