Long-fic de Pokémon - Sueño de piedra

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Deskhore, 9 Junio 2019.

  1.  
    Deskhore

    Deskhore Ocelot made in heaven Estudiante de Edición

    Acuario
    Miembro desde:
    11 Agosto 2015
    Mensajes:
    102
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Sueño de piedra
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1722
    El metro comenzaba a perder su velocidad lentamente. Mire por la ventana del mismo para encontrarme con una estación de metro desértica, en la que solamente hay un guardia apostado. Los pisos y pilares y bancas de la estación se encontraban sumamente sucios, por lo cual asemejaba a dar un mayor aspecto de estar abandonada, el ambiente climático era frio en la estación, por lo que permanecer ahí no era la mejor opción hasta el momento. Me senté en una de las bancas para descansar y comer una tableta de chocolate. Comencé lentamente a degustar el dulce mientras cerraba los ojos de igual manera. Poco tiempo después alguien arrebato el dulce que tenía en mano rápidamente, abrí rápido los ojos, pero lo único que pude divisar a lo lejos fue una cola azul. No me moleste para por el hecho de que me robaran el dulce, así que lo deje pasar y me levante de aquella sucia banca. Me dirigía hacia la salida, pero sin antes el averiguar quién fue el que me robo el dulce, tomé la dirección contraria de la salida, y miré cuidadosamente pilar por pilar, hasta que en uno de los mismos una pequeña criatura se encontraba comiendo de aquel dulce del cual había sido despojado. Una criatura azulada con una altura aproximada a la de un metro, era un riolu. Esta se asustó de manera repentina por la forma en la cual me le acerque y con una de sus patas utilizó Palmeo contra mí, para así tratar de hacerme el mayor daño posible. Esta inmediatamente falla el ejecutar el ataque, ya que esta cae de manera torpe con el suelo. Lo único que pude hacer fue acercármele de manera tranquila, para así de esa manera no asustarle más de lo necesario.

    —¿Estas bien? —pregunté—. No temas, no pienso hacerte daño, solo quiero saber cómo te encuentras. — comente de manera clara y leve.

    Como era de esperar, este de manera desconfiada comenzó a gruñir. Aquel riolu permanecía en desconfianza por mi presencia, así que tome el chocolate que había robado con anterioridad, y de manera calmada se lo acerque en su hocico. Aquel riolu procedió a olfatearlo para nuevamente seguirlo comiendo. Me le quede mirando fijamente, como desesperadamente aquel riolu comía de aquel chocolate, para luego ver de manera más detallada como esté pokémon estaba en un estado de higiene muy deplorable. Su cuerpo se encontraba lleno de suciedad, tierra seca por casi todo su cuerpo y ni hablar de las múltiples heridas que esta tenía en la mayor parte de su espalda, además de ver que uno de sus ojos estaba parcialmente inflamado. Me dio demasiada tristeza el verle así, lo único que pude hacer es ofrecerle donde vivir si es que no tenia un entrenador o algo así por el estilo. Me acerqué lentamente hacia el riolu, el pequeño canino azulado observaba con precisión mis acciones, y rápidamente lo recogí con mis brazos a lo que este actúa de manera más dócil. Aquel riolu se mostró más sumiso y pacífico. Tiempo después acudí con el guardia para saber más sobre el riolu que tenia cargando en mis brazos.

    —¡Disculpé señor! —palpé el hombro del guardia—. ¿Sabe de casualidad quien es el dueño de este riolu? — pregunté mientras señalaba a riolu.


    —¿Eh? —volteo el guardia—. ¡Ese pokémon no debería de estar aquí! He tratado de sacarlo de la estación durante tres días, pero cada vez que lo sacó del lugar vuelve a entrar. —exclamó el guardia enojado.


    —De acuerdo señor, cálmese, ya que enojándose no arreglara nada. —respondí de manera calmada.


    —¡Es mejor que te lleves contigo a ese pokémon! —exclamo el guardia— yo no quiero seguir perdiendo mi tiempo sacando a un pokémon. Soy un guardia de seguridad, a parte son las cinco de la madrugada, el cambio de turno acaba de comenzar y yo me tengo que ir—refunfuño el guardia.


    Después de escuchar las palabras del malhumorado guardia procedí a salir de la estación del metro. Cerca de la entrada de la estación vi una maquina de bebidas, me le acerqué al armatoste para así comprar algo de tomar. Compre algo de agua y con algo de dificultad logre hacer que aquel riolu tomara algo de agua. El pokémon agradecido mostro una pequeña sonrisa y con un poco más de confianza regreso hacia mis brazos. El frio empieza a mostrarse de una manera más agresiva y al estar afuera de la estación del metro es más notorio el frio, el ver que una llovizna comienza a empezar. Me percaté que no tenía un paraguas en la mochila con el cual evitar que riolu y yo nos empapemos, así que tome a riolu con mayor agarre y comienzo a caminar hacía el departamento donde vivo, el cual está a cinco cuadras alejado de la estación del metro.


    Es raro que lloviera en estas partes de la ciudad, ya que normalmente el ambiente es demasiado seco. —Oye riolu, ¿tienes algún nombre? —pregunté, a lo que este respondió negando con la cabeza—. Bueno, el mío es Erem y será un gusto conocerte.


    Desconozco si riolu era un macho…, o puede que sea una hembra. —Riolu…, ¿eres macho o por casualidad eres una hembra? —pregunté curiosamente, a lo que respondió asintiendo con la cabeza al escuchar la mención de hembra—. Me alegra saber eso, sabes…, es difícil saberlo ya que no se puede notar la diferencia por algún rasgo físico a simple vista.


    Después de conocer muy poco acerca de riolu acelere el paso para llegar temprano a donde resido, ya que el clima con el pasar del tiempo empeoraba más. —Tengo que tener en cuenta los papeles que cargo en la mochila, en especial a riolu, no vaya a ser que por culpa de mi lentitud ella se enferme.


    Y alrededor de veintitrés minutos llegué al departamento. Entré con riolu totalmente mojado en la sala de recepción del lugar, la portera, una señora de edad avanzada. Me recibió con alegría y con mayor razón, porque ella me vio con un pokémon en brazos. Eso fue bueno, porque no le molesto el hecho de que yo estuviera mojado y que riolu estuviera manchada por la suciedad y sangre, ya que ella es una persona sumamente estricta con la limpieza. Subí las escaleras del recinto para luego llegar a un pasillo alfombrado de color rojo y divisar a lo lejos a dos mujeres de edad avanzada conversando, estas comenzaron a cuchillera acerca de mí en el momento que me vieron. — ¿Supiste lo que paso en el departamento de ese chico? —pregunto una de las señoras—. ¡Sí!, ¿Qué el padrastro de ese muchacho maltrata seguido a su mujer? —respondió la otra. Ambas señoras doblaron la vista al percatarse de que les observaba. Me dio igual y camine hacia la puerta del departamento. Toque la puerta del departamento repetidas veces, para luego ser abierta por mi madre, la cual había estado discutiendo con mi padrastro por cosas sumamente inútiles a mi parecer. Mi madre al verme en ese estado se enojó por el hecho de estar totalmente majado y traer a un pokémon en brazos. Entre al departamento sin importar los regaños y me dirigí hacia mi habitación. Abrí una puerta de color marrón oscuro y un pequeño cuarto el cual estaba totalmente ordenado. Una cama individual con una ventana en la cual los rayos del sol entraban libremente seguidos por un pequeño ropero y una segunda puerta la cual dirigía hacia un baño personal.


    Lancé mi mochila sin importar del estado de su contenido y me dirigí lentamente con riolu hacia el baño. Abrí la puerta de aquel baño para luego abrir la llave del agua caliente y esperar a que esta se llenara a mediación. Tomé levemente a riolu y acto seguido comencé a humedecer su pequeño cuerpo con él agua, la ayuda de una esponja fue útil para quitar la suciedad y sangre que contenía la espalda de riolu. Por error presione una de las heridas de riolu, esto provoco que ella emitiera un lloriqueo. —¡Perdóname!, no era mi intención hacer eso. —dije preocupado, a lo que ella asintió un si con su cabeza. Y con mucho más cuidado limpie el resto de sangre y lodo de su espalda y cuerpo. Minutos después quite el tapón de la tina y nuevamente abrir la llave para en esta ocasión yo tomar el baño…, sabía que no podía dejar sola a riolu por consiguiente ella se quedo en la tina conmigo en ella. Por obvios motivos no entre desnudo y tenía puesto lo necesario para que no ocurriera algo indeseado. Riolu plácidamente se acomodo en la tina y nuevamente le enjuague su algo largo pero sedoso pelaje con la relajante espuma del jabón para pelo que tenia en el baño. Tiempo después estábamos riolu y yo totalmente limpios, salimos del baño y ella permaneció con mucha calma en la cama. Cure las heridas que ella tenía en la mayor parte de su espalda y vende dándole vueltas con el vendaje, para que así no tuviera el problema de portar con vendajes sueltos. Mire la hora y ya eran casi las nueve de la mañana. Sali de mi habitación y me dirigí hacia el refrigerador en donde tomé varios tipos de bayas comestibles y nuevamente me fui hacia mi habitación. Al entrar riolu permanecía se alegro por mi regreso. Tome cierta cantidad de bayas y ella no espero en devorar los diferentes tipos. Ella repentinamente se lanza sobre mi y lo que hizo fue darme un sincero abrazo, una cosa que yo nunca fui capaz de soportar. Nunca me agradaba la idea de demostrar ese tipo de afección sentimental hacia las personas, y raramente hacia los pokémon. Pero este caso fue especial. Fue algo que me dio con mucha sinceridad…


    Devolví su abrazo y fue la cosa más hermosa que he sentido en casi toda mi vida. El ayudar desinteresadamente y a cambio recibir esto. Fue lo mejor que me haya pasado en la vida. Abrí aquel ropero en el cual una pokébola de color blanco con centro rojo tenía guardado.



    —Riolu, Nunca he sido uno de esos entrenadores pokémon de los cuales la gente habla bien. O de un cuidador que sea el mejor. Pero te aré esta simple pregunta —comenté de forma seria.



    —¿Quieres ser mi primero pokémon?...
     
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