Historia larga Suciim: Puerta etérea.

Tema en 'Novelas' iniciado por leon ibarra, 5 Noviembre 2018.

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  1. Threadmarks: Prólogo
     
    leon ibarra

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    Suciim: Puerta etérea.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    235
    PRÓLOGO.

    El viento despiadado y frío soplaba cada vez con más fuerza, Tarkan Alaor apenas lograba sujetarse a las gélidas rocas de una congelada montaña, con cada centímetro que avanzaba más cerca se encontraba de caer cortesía del amenazante viento, sus manos le dolían, sus oídos adormecidos y su vista cansada entorpecían sus sentidos, llevaba dos días sin dormir y sin comer, pero pronto todo valdría la pena.

    Finalmente, se encontraba allí, en la punta de la montaña. Entró en un templo edificado en la cima, parcialmente cubierto por la nieve, avanzó por un largo pasillo oscuro, con sus fuerzas recobradas por la sensación de triunfo, corrió hasta llegar a la última cámara en el treceavo piso.

    Era una cámara enorme, parecía construida para gigantes, con las antiguas paredes mohosas y agrietadas, en el centro, erigidas en oro, tres estatuas (de veinte metros cada una) se levantaban imponentes, a la derecha estaba Apep el señor del Duat, en medio se encontraba Mictlantecuhtli el padre de la muerte, y a la izquierda se alzaba Mahishasura el invencible.

    Tarkan, exhausto pero complacido, se inclinó ante los ídolos siniestros, sacó un largo pergamino, se cortó la palma de la mano y con la sangre empapando el escrito abrió su boca con lentitud, inseguro, nervioso.

    —Apep señor del Duat, Mictlantecuhtli padre de la muerte, Mahishasura el invencible —recitó con ansia- Den a su siervo el poder que necesita.
     
    Última edición: 27 Diciembre 2018
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    leon ibarra

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    1938
    1 - NUEVO MUNDO.

    Parece que el universo tiene un sentido del humor irónico, el día en la tierra de Suciim era soleado, con una ligera brisa de verano inundando el aire. Sin embargo, magos guerreros del reino de Ursa, leales a la antigua familia real, luchaban por mantener posición mientras eran rodeados por los guerreros resucitados de Tarkan Alaor el nigromante.

    Se refugiaron en una gran fortaleza amurallada, que se habían esforzado mucho en recuperar, fue demoledor para ellos ver los refuerzos enemigos acercarse minutos después de tomarla.

    Y esta vez, los resucitados (fuertes pero torpes e incapaces de usar magia) no venían solos, los lideraban cinco ejecutores, la elite de Tarkan.

    Al frente avanzaba el joven príncipe Aricin Alaor, de dieciséis años, era muy apuesto, ligeramente bajo, delgado y atlético, de piel muy blanca y mechones negros, decían que se parecía a su padre Tarkan antes de que este fuera deformado por sus poderes oscuros. Él y su padre eran los últimos de la tribu Alma blanca, por ello, sentía el fuerte deber de seguir con las tradiciones de su pueblo, llevaba tatuada una flor en el cuello, símbolo de la madurez entre los almas blanca, tatuado cuando cumplió los trece años. Un cuervo sheol adornaba su abdomen, símbolo de estatus. Un Dragón cubría casi toda su espalda, símbolo de la magia avanzada. Como todo alma blanca lo hubiera hecho, Aricin sólo llevaba puesto un calzoncillo ajustado, un cinturón y botas, además de joyas propias de un príncipe, por lo demás estaba casi desnudo. Cabalgaba sobre Corvus Corax, un familiar que tomaba la forma de un león alado.

    Al lado de Aricin, se encontraba Belkis Chantico, una guerrera ya famosa por su brutalidad, era extraordinariamente alta y musculosa, cubierta con una pesada armadura color cobre, cabalgaba sobre su familiar Brutus, cuya forma de batalla era un unicornio negro. Belkis era la mano derecha de Tarkan y por buenas razones, los guerreros preferían huir cuando la veían venir, alzándose sobre ellos como una torre de hierro.

    Los seguían a la batalla tres espantosas criaturas, Illusio un alterado parte humano y parte araña, Zagrot el guerrero incansable, y Gemma, una salvaje mujer bestia, agresiva y brutal pero apenas capaz de hablar.

    Con los cinco ejecutores de Tarkan atacando, el pequeño grupo de Ursa no tuvo oportunidad, Belkis usaba poderosos ataques mágicos respaldada por la hábil magia de Aricin. Cuando se acercaron lo suficiente y penetraron los muros de la fortaleza, Belkis usó su magia para crear una guadaña y con poderosos golpes atravesaba la armadura de los guerreros de Ursa, en un par de minutos los únicos dos guerreros de Ursa que seguían vivos estaban de rodillas.

    —Para mi señor Tarkan Alaor no existe la rendición —dijo Belkis con un tono frío—Mi guadaña es rápida, pero juraría que he visto cabezas decapitadas parpadear.

    —Belkis, gran señora Belkis —corrigió Aricin al verla fruncir el ceño—Tal vez mi padre los quiera vivos -añadió el apuesto príncipe intentando ocultar el miedo que Belkis le causaba—Serán un buen ejemplo de qué le pasa a los enemigos de mi padre, en los calabozos .

    —Príncipe Aricin, inicia usted a pensar como un Alaor —respondió Belkis complacida.



    En otra dimensión, la tierra, en Gamna, Nueva España, Couder y Eros caminaban con tranquilidad, salieron del gimnasio en dirección a su apartamento, era lujoso, a unas cuadras del gimnasio. Llevaban ropa costosa, cortesía de las buenas habilidades empresariales de Eros, era el más joven, de apenas diecinueve años, pero su inteligencia lo hacia aprender y avanzar rápido, Couder solía bromear diciendo que su hermano había nacido con el talento de los dos, él ya tenía veintiún años, y compartía los ojos azules y piel blanca de su hermano, pero mientras Eros tenía pelo negro, Couder era rubio.

    —Todo lo que pido es que saques la basura mínimo una vez —se quejaba Eros.

    —Yo no manejo la basura —respondió Couder despreocupado sin darle importancia.

    —No buscas trabajo, dejaste la universidad y tienes el departamento hecho un desastre ¿nadie te dijo que se supone que seas el hermano mayor? —dijo Eros con seriedad, intentando no desesperarse con su hermano.

    —Eso no es justo, envíe una solicitud el mes pasado, ya veras que me responden.

    Tal vez Couder no era tan naturalmente talentoso como su hermano, pero sabía salirse con la suya, era bueno para tratar a las personas, para convencerlos de hacer lo que fuera por él, siendo siempre el centro de atención y todo un éxito con las mujeres, mientras que Eros era reservado, y le aterraba socializar, por eso hacían buen equipo, se compensaban.

    Más adelante en su recorrido, pasaban por enfrente de un club nocturno cuando un letrero de gran tamaño se desprendió del techo, era de neón y se precipitó hacia los hermanos, Eros de manera instintiva levantó su mano y proyectó un poderoso pulso mágico que empujo al letrero lejos de ellos y lo hizo incrustarse en el segundo piso del club que se encontraba cerrado.

    Eros estaba paralizado, viendo atónito su mano, no entendía lo que acababa de pasar. Luego levantó la vista y al mirar a Couder, descubrió que su hermano también estaba sorprendido, pero parecía más intrigado que asustado.

    Cerca del centro de Gamna, se encuentra un hotel que parece abandonado desde su exterior, sin embargo en su interior está lleno de vida, magos de Ursa leales a la familia real Alessandri han usado el hotel como base por varios años, huir de una dimensión a otra no fue fácil, sin embargo necesitaban un lugar seguro, tras los escudos mágicos del hotel que los oculta, se encuentran lejos de Suciim su hogar pero también se encuentran lejos de las manos de Tarkan Alaor.

    En el hotel, Zinner Machaon, general del ejercito de Ursa, leía uno de sus bestiarios favoritos, Zinner era moreno, de pelo largo y musculoso. Vestía de purpura y rojo, usaba delineador en los ojos y ropas extravagantes. Era muy joven para ser general, apenas contaba con veintitrés años, pero no había mejor mago al servicio de Ursa.

    —Disculpe usted, general Zinner, señor —dijo Grimbaldo Nymphalidae, un joven mago de dieciocho años.

    —Tengo en mis manos una de las últimas copias intactas del mejor bestiario jamas escrito y no aprecio ser interrumpido —dijo Zinner—espero, querido, que sea importante.

    —Si, señor -respondió Grimbaldo—La reina sintió la presencia de un mago no conocido.

    —Y si nosotros lo sabemos —dijo Zinner—él lo sabe, reúne a los demás, buen trabajo soldado.

    Se reunieron en el antiguo vestíbulo, estaba el elegante general Zinner, el joven recluta y miembro de la hermandad de la luz eterna grimbaldo Nymphalidae, también estaba el líder de la hermandad de la luz eterna y hermano menor de la reina, Apollonius Geminus, la guerrera Luba Geminus hija de Apollonius, y finalmente el veterano y miembro de la hermandad Manrique Zaebos.

    —General, confío en que esta vez no se trata de otra falsa alarma —dijo Apollonius en todo afable, tenía treinta y ocho años y se mantenía apuesto—Detectar a los nuestros en este mundo es una tarea difícil, y usted sabe bien los peligros.

    —Sé que no le basta con mi buen juicio, luminoso —respondió Zinner con tono tranquilo—Pero su hermana la reina está segura, sabe bien que es especialmente buena detectando magia no oculta —miraba a Luba—Talento, mi estimado Apollonius, que su hija comparte.

    —Me honra, general —dijo Luba, apenas tenía diecisiete años, llevaba una armadura negra con dorado, a diferencia de su padre que llevaba la media armadura blanca con azul de la hermandad.

    - Suficientes formalidades, Zinner -gruño Manrique, era bajo y viejo, pero se mantenía firme y fuerte.

    —El hombre habló —dijo Zinner—Luba, escuchaste a Manrique, abre la puerta etérea.

    Las puertas etéreas eran portales mágicos difíciles de construir, pero podían llevarte a cualquier parte en cualquier mundo. La puerta (activada por un cristal central, bastaba con tocarlo y pensar en el lugar al que querías ir) se abrió desprendiendo un fuerte brillo dorado, Zinner y sus hombres cruzaron.

    En su amplio y lujoso apartamento, Eros estaba asustado y entrando en pánico, caminando de un lado a otro, lo seguía su mascota Obsidiana, una pequeña perrita de raza pinscher que no dejaba de ladrar detrás de él, Couder por otra parte, estaba emocionado, acostado en el sofá con una amplia sonrisa.

    —Fue genial, de saber que podías hacer eso habría iniciado una docena de peleas —dijo Couder—¿Qué más puedes hacer?.

    —¡Couder! —gritó Eros—¿Qué te pasa? No tengo idea de que está ocurriendo conmigo ¿podrías mínimo fingir que eres útil? -al terminar de hablar un rayo se disparó de su mano destruyendo una silla, aumentando la preocupación de Eros mientras obsidiana lo observaba emocionada.

    —Eros, Eros —dijo Couder todavía sonriendo, y puso sus manos en los hombros de su hermano—Tranquilo, está bien.

    —¿Podrías simplemente dejar de pretender que esto es normal? —dijo Eros dándole una palmada en la espalda a Couder—¿Escuchaste eso? —añadió girando su vista a la puerta.

    Con un ruido ensordecedor la puerta fue derribada por hombres rata, desagradables y deformes criaturas, caminaban ligeramente jorobadas y vestían con tiras de tela viejas y muy sucias, venían del reino de Rattus, alguna vez libres, el miedo les hizo jurar lealtad al nigromante, emitiendo chillidos invadieron el apartamento y avanzaron en dirección a Couder y Eros.

    En el exterior, el grupo de Zinner ya había arribado, vieron a los hombres rata subir por el edificio, docenas y docenas de ellos.

    —Llegamos tarde —dijo Apollonius Geminus—Tarkan Alaor debió localizarlo también.

    —Si sus hombres rata siguen aquí, entonces todavía no los tienen, aún hay tiempo —dijo Grimbaldo con optimismo.

    —Esa es la actitud Grim —dijo Zinner—Avancen, quiero a nuestro posible hermano con vida.

    El grupo se abrió paso, usando su magia Zinner creó una espada corta y un escudo, Manrique creó un martillo de guerra, Luba una alabarda, Apollonius Geminus una espada larga y pesada, y Grimbaldo una lanza. Los hombres rata no eran tan hábiles, y a diferencia de los guerreros de la reina carecían de magia, pero el número y su furia bestial los volvían peligrosos.

    —Por la diosa Aternumma —dijo Apollonius—Son muchísimos.

    —Apollonius, tú y tu hermandad dispersen a los roedores, tu hija y yo subiremos —ordenó Zinner.

    La hermandad de la luz eterna obligó a las ratas a romper filas, dejando que Zinner y Luba subieran por las escaleras.

    —¿Seguro que están en este piso? —preguntó Luba.

    —Las ratas parecían centrarse en este lugar —dijo Zinner y luego notó la puerta derribada - Debe ser ahí.

    Al entrar, encontraron a Eros defendiendo a su hermano, Zinner se sorprendió, no llevaba símbolos de suciim, no parecía tener entrenamiento, pero estaba usando magia ¿cómo era posible?.

    Un hombre rata atacó por la espalda a Eros, con un rápido movimiento Zinner detuvo al roedor, fue cuando Eros notó la presencia del general, se encontraron sus miradas por unos segundos, Zinner le sonrió, y Eros por la sorpresa y la naturaleza de la situación no sabía si debía agradecerle o no. Un grito de Couder llamó entonces la atención de ambos, los hombres rata que quedaban, tomaron a Couder y cruzaron una puerta etérea con él.

    Eros intento cruzar también, pero Zinner lo detuvo.

    —¿Qué haces? —dijo Eros forcejeando—Tienen a Couder, mi hermano.

    —¿Couder? ¿Dijiste Couder? —preguntó Zinner y añadió sonriendo—¿Eres Eros?.

    —Si ¿Te conozco? —preguntó Eros, extrañado dejó de moverse mientras la puerta etérea se cerraba.

    —Puedo ayudar a tu hermano, te prometo que lo traeré de vuelta, pero no estás seguro aquí, ven conmigo, te explicaré todo, lo prometo.
     
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    leon ibarra

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    2 - REVELACIONES.

    Couder llevaba una venda en los ojos y estaba encadenado al carruaje que lo transportaba, estaba asustado y desconcertado, había recibido unos golpes en el camino y sentía preocupación por Eros, no dejaba de preguntarse si también lo habían capturado a él.

    Tras dos horas de viaje llegaron a su destino, lo bajaron del carruaje dos hombres rata, entraron los tres en una fortaleza, arrojaron a Couder en una habitación y le quitaron la venda.

    Los hombres rata dejaron la pequeña habitación cerrando la puerta tras ellos, Couder miró alrededor, había una cama y un baúl, pensaba en buscar una forma de escapar cuando la puerta se abrió.

    — Bienvenido —dijo Almanon entrando en la habitación, era un hombre alto y viejo, de expresión severa. Tras él, entró una guardia llamada Enepsigos Barbarossa, ligeramente morena, alta, voluptuosa y con una larga cola de caballo que le llegaba a la cintura.

    — ¿En donde estoy? —preguntó Couder y recibió una bofetada de Almanon.

    — Esa no es forma de hablarle a un superior, mi nombre es Almanon, pero te dirigirás a mí como señor ¿Queda claro?.

    — En donde estoy, señor —dijo Couder entre dientes.

    — Mucho mejor —dijo Almanon ajustándose el cinturón— Este es el centro de asimilación, donde los magos vienen a entrenar, por cierto -se acercó a Couder y le sujetó el rostro- Si, puedo sentirlo, un gran potencial mágico, le serás útil a nuestro señor Tarkan Alaor.

    — ¿Quién? —dijo Couder.

    Usando magia, Almanon creó un látigo y con un movimiento rápido abrió una cortada profunda en el rostro de Couder, seguido de varios latigazos más, dejándolo desplomado en el piso.

    — No voy a tolerar le faltes al respeto a nuestro amo —dijo Almanon y mientras abandonaba la habitación añadió- Guardia Enepsigos, permanezca en la habitación y enseñe modales al nuevo recluta.

    Cuando Almanon se fue, Enepsigos ayudo a Couder a levantarse y lo depositó en la cama.

    — Almanon no es un hombre paciente —dijo Enepsigos— Te sugiero no burlarte de él.

    — No me burlaba —dijo Couder mirando a Enepsigos— ¿Cómo hizo eso? ¿De dónde sacó el látigo?.

    — ¿Hablabas en serio? —dijo Enepsigos sorprendida, era buena para distinguir una mentira, era obvio para ella que Couder decía la verdad, se sentó en la cama con él— ¿De dónde vienes?.






    En Gamna, Eros estaba en el hotel usado por los guerreros de Ursa como base, caminaba junto al general Zinner Machaon, atravesaron un pasillo y Zinner le pidió entrar en una habitación.

    — Espera aquí —pidió Zinner— Alguien muy especial quiere verte.

    Eros obedeció y se sentó en una silla junto a la ventana, estaba nervioso y pensativo, no sabía si era buena idea estar ahí, pero era única oportunidad que tenía de encontrar a Couder.

    — ¿Eros? ¿En verdad eres ? —dijo la reina Isadora Geminus entrando a la habitación — Finalmente.

    — ¿Nos conocemos? —dijo Eros confundido.

    — Por supuesto, es imposible que recuerdes, tenías unos cuantos meses de nacido —dijo Isadora conteniendo las lágrimas— Te encontraron en una manta con tu nombre bordado, igual que a tu hermano Couder ¿verdad?.

    — ¿Cómo sabe eso? —preguntó Eros.

    — Eros, soy tu madre.

    — ¿Qué? —dijo Eros, se sentía mareado y le dolía la cabeza— No entiendo nada.

    — Tranquilo, tranquilo —dijo Isadora levantando un poco sus manos- te puedo explicar todo, pero necesito que mantengas la mente abierta, vamos a iniciar con lo simple, Zinner me dijo que usaste magia.

    — ¿Es eso? ¿magia?.

    — Por supuesto, lo llevas en la sangre, permite te muestre tu historia —dijo Isadora, puso sus manos en la cabeza de Eros y le transmitió imágenes salidas de sus recuerdos- Venimos de una dimensión llamada Suciim, durante generaciones nuestra familia gobernó el poderoso reino de Ursa, hasta que Tarkan Alaor el nigromante surgió, él inició una guerra de conquista, asesinando a tu padre Triturus Alessandri, intentamos proteger Ursa pero el poder de Alaor era grande, en poco tiempo conquistó media Suciim, fue entonces cuando tomé la decisión de ordenar la retirada, abrimos las puertas etéreas y nos esparcimos, algunos permanecieron vigilando en Suciim, otros vinimos a la tierra, esperando el momento para contraatacar.

    — ¿Por qué nos abandonaste? —preguntó Eros.

    — Los resucitados de Tarkan atacaron durante la evacuación, fuimos separados mientras cruzábamos los portales, intenté buscarlos, sin embargo sus poderes estaban dormidos y no los pude rastrear —Isadora besó la frente de Eros— Pero estás aquí y tu hermano vive, el legado Alessandri continúa, los tres recuperáremos el trono.

    — ¿Eso quiere decir que me ayudarán a encontrar a Couder? —preguntó Eros con expresión severa.

    — Más que eso, lo haré un rey.


    En el centro de asimilación, Enepsigos le mostraba el lugar a Couder.

    — ¿Entonces Alaor gobierna casi todo el mundo? —preguntó Couder y añadió— ¿Y las personas vienen a aquí a volverse parte de su ejercito?.

    — Las personas con potencial mágico —dijo Enepsigos.

    — ¿Qué le pasa a las personas normales?.

    — Los que pueden pagar tributo permanecen en sus trabajos —Enepsigos hizo una pausa y respiró profundamente- Los que no pueden pagar son vendidos como esclavos a magos de clase alta.

    — No pareces feliz al respecto —dijo Couder.

    — Las cosas no siempre son como te gustaría, o me unía al ejercito de Alaor o era masacrada junto al resto de la familia Barbarossa —dijo Enepsigos con remordimiento— No fue una decisión fácil, sigo intentando convencerme de que no fui una cobarde.

    Enepsigos tenía veinticinco años, sus ojos eran grandes y expresivos, reflejaban perfectamente la tristeza que sentía, Couder notó lo hermosa que era, se sintió avergonzado de pensar en ello en un momento como ese.



    En el hotel, Eros estaba en el vestíbulo, se le unió Apollonius, Luba, Grimbaldo y Manrique.

    — Ahí está, mi sobrino el príncipe Eros Alessandri —dijo Apollonius haciendo una pequeña reverencia— Soy Apollonius Geminus, ella es mi hija Luba.

    — Bienvenido príncipe Alessandri —dijo Luba.

    — Es un honor —dijo Grimbaldo— soy Grimbaldo Nymphalidae, nunca perdí la esperanza, sabía que los Alessandri vivían.

    — Manrique Zaebos, señor, luché fielmente al lado de su madre, le garantizo que hice lo que pude.

    — Gracias, Zaebos, un placer conocerlos a todos —dijo Eros nervioso, se sentía acorralado.

    — Habrá tiempo de recibir apropiadamente al príncipe en la mañana —dijo Zinner bajando por las escaleras— por ahora necesita descansar.

    Eros siguió al general Zinner hasta una habitación en el segundo piso, era amplia y tenía un balcón.

    — Príncipe Alessandri ¿Necesita algo? —preguntó Zinner.

    — Llámame Eros —respondió sentándose en la cama.

    — Eros —dijo Zinner queriendo complacerlo— Si puedo ayudar en algo no dude en decirme.

    — No quiero ofenderle, general Zinner —dijo Eros— pero mi hermano está perdido, no entiendo nada de lo que está pasando, es un mundo nuevo y siento que mi cabeza va a explotar, creo que nadie puede ayudarme.

    Zinner se puso en cuclillas frente a Eros y sus ojos se encontraron. Eros era muy apuesto, tenía labios rojos, era alto y su cuerpo era como el de un modelo fitness.

    — Eros, sé lo que se siente entrar en un mundo que no conoces — dijo Zinner con una sonrisa reconfortante — Yo llegué a aquí varios años después de la migración original, tenía doce años y todo lo que conocía era Suciim — se incorporó y puso su mano en el hombro de Eros — La tierra fue mi nuevo mundo, yo pude digerir los cambios y te prometo que tú también lo harás, con respecto a tu hermano, te prometí que lo traería de vuelta y siempre cumplo mis promesas, no dejaré que el enemigo retenga a mi futuro rey.
     
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    3 - SAVANT.

    En el camino real usado para viajar de Columellus a Ursa, Belkis Chantico cabalgaba sobre su familiar Brutus, dos escoltas la acompañaban pero ella los dejó muy atrás, partió al amanecer y esperaba llegar a su destino cerca de la medianoche, se detuvo al ver rocas bloqueando el paso. Mientras Belkis bajaba de Brutus, de los lados de la senda salieron cinco magos insurgentes, era una emboscada.

    Proyectando una bola de fuego Belkis incineró a uno, disparó un rayo al segundo, usando un poderoso pulso mágico arrojó al tercero haciendo que chocara a gran velocidad contra las rocas, los dos que quedaban vivos invocaron sus armas, uno tenía una espada y el otro dos hachas cortas.

    Belkis creó su guadaña, el de las hachas la atacó con un movimiento rápido que ella bloqueó y devolviendo el ataque lo decapitó.

    El de la espada trató de bloquear un golpe de la guadaña, pero al hacerlo perdió el balance por la fuerza del impacto, en el suelo Belkis le atravesó el pecho matándolo. Cuando la batalla había terminado, sus guardias finalmente la alcanzaron.

    — Gran señora ¿se encuentra bien? —dijo un guardia— ¿qué pasó?.

    — El enemigo se vuelve imprudente —dijo Belkis mirando los cadáveres— están desesperados o algo revitaliza sus fuerzas.



    Eros entró en la sala de entrenamiento, era obvio que en el pasado había sido la piscina del hotel, muñecos de madera para practicar rodeaban el lugar, armas colgaban de las paredes y el general Zinner lo esperaba en el centro.

    — Bienvenido príncipe Eros —dijo Zinner con una sonrisa— Le pedí entrenar conmigo para probar una teoría sobre lo que pasó cuando lo encontré, vera, creo que hay algo muy especial con su tipo de magia.

    — ¿Hay diferentes tipos? —preguntó Eros mientras se inclinaba para ajustarse las agujetas.

    — Por supuesto, por ejemplo están los magos comunes y los alterados —respondió Zinner recorriendo con la mirada a Eros mientras este se incorporaba.

    — ¿Qué es un alterado? —preguntó Eros con un tono un poco impaciente.

    — Es un mago que mezcla su sangre con su familiar, causando una fución —explicó Zinner— es una forma de sobrevivir en una situación mortal, pero es un acto deleznable.

    — ¿A qué te refieres con familiar? —preguntó Eros con vergüenza, no quería parecer estúpido y pensó que sus preguntas eran obvias para Zinner.

    — Le mostraré, Farid ven —dijo Zinner y un águila aterrizó en su brazo mientras lo extendía- él es un familiar, se llama Farid, toma una forma doméstica cuando no hay peligro, pero si lo necesito en batalla —Farid abandonó el brazo de Zinner y mientras volaba se transformó en un grifo— hace eso, mago y familiar comparten un vínculo irrompible.


    Cuando Zinner dejó de hablar, Obsidiana corrió hasta Eros.

    — ¿Qué haces aquí? —preguntó Eros acariciando la cabeza de obsidiana— creí dejarte en mi habitación -cuando dejó de acariciarla, Obsidiana se transformó de una perrita pincher a una loba negra casi tan alta como el propio Eros.

    — Bueno, parece que usted también tiene un familiar —dijo Zinner tocando el hombro de Eros.




    En Suciim, en el centro de asimilación, los reclutas estaban en fila bajo un balcón desde donde Almanon los observaba.

    Couder estaba al fondo de la fila, pudo ver a Enepsigos y a otro guardia que no conocía custodiando a Almanon.

    — Este año, nuestro amo Tarkan Alaor conquistará a los reinos más allá del mar sin fondo, entonces toda Suciim será suya, ustedes podrían formar parte de eso —dijo Almanon con voz triunfante— sólo si obedecen cada instrucción que les ordene —hizo una pausa para tomar aire— pero si fallan, sepan que habrá consecuencias severas, la deslealtad no será tolerada, ahora son propiedad de Tarkan Alaor, nunca lo olviden.

    Cuando terminó el discurso, Couder se reunió con Enepsigos en los patios de entrenamiento.

    — ¿No deberías estar entrenando? —preguntó Enepsigos.

    — Tengo problemas para aprender los movimientos —respondió Couder— ¿podrías ayudarme?.

    — No soy entrenadora —dijo Enepsigos arqueando las cejas.

    — Los entrenadores por aquí tienen la mala costumbre de querer enseñarte a patadas —dijo Couder causando una leve sonrisa a Enepsigos— entre antes salga de aquí mejor.

    — Baja la voz —dijo Enepsigos mirando a su alrededor— ¿quieres meternos en problemas?.

    — Hermosa, me secuestraron —dijo Couder cruzándose de brazos— ya estoy en problemas.

    — Sé lo que se siente —respondió Enepsigos— a mí me trajeron después de que la gran señora Belkis Chantico destruyera mi aldea, los resucitados de Alaor asesinaron a mi familia ese día ¿sabes que aprendí? O te les unes o mueres, no hay tercera opción.

    — Claro que la hay —dijo Couder— mi hermano vendrá por mí.

    — Dijiste que se llama Eros ¿verdad? —preguntó Enepsigos— le tienes demasiada fe.

    — No es fe, es confianza.




    En el hotel, Eros y Zinner habían realizado estiramientos y ejercicios físicos.

    — Bueno, sigue lo interesante —dijo Zinner— la magia, existen dos tipos de poderes, ofensivos y defensivos, el principal de los defensivos se llama desvío, permite rechazar un ataque mágico o un proyectil -Zinner creo un desvío, se veía como un pequeño escudo translúcido, Eros lo imitó creando uno también.


    Posteriormente Zinner le enseño hechizos ofensivos y Eros pudo imitarlo cada vez.

    — Buen trabajo hasta ahora —dijo Zinner— voy a mostrarle el hechizo de ataque más importante, un arma personal -Zinner creó su espada corta y escudo- es un arma que un mago puede invocar, una manifestación de su poder interno que viene desde su alma.

    Eros extendió su mano y en ella se formó una lanza.

    — Esa era toda la prueba que necesitaba —dijo Zinner— usted es un savant, igual que yo.

    — ¿Savant? —repitió Eros.

    — Si, un tercer tipo de mago, encontrar a un savant es extremadamente raro —dijo Zinner— los magos comunes deben aprender y practicar movimientos para ejecutar cada hechizo, un savant puede hacerlo por simple instinto, es a la vez una buena y mala noticia.

    — ¿Por qué buena y mala? —preguntó.

    — Buena porque concede una magia extraordinaria, nuestra capacidad es ilimitada, mala porque sólo un savant puede convertirse en nigromante, y Tarkan Alaor está buscando un aprendiz, si se entera, usted correrá un gran peligro.



    En el centro de asimilación, Almanon comía en su habitación, la puerta se abrió y Belkis Chantico entró.

    — Gran señora Belkis Chantico —dijo Almanon levantándose— no me informaron que vendría ¿a qué debo el honor?.

    — Nuestro amo está decepcionado —dijo Belkis— siente que usted no entrena a sus nuevas tropas con la velocidad que debería.

    — Me envió a campesinos que crecieron entre estiércol —dijo Almanon con desprecio— ¿qué espera él?.

    — Espera resultados —dijo Belkis invocando su guadaña y poniéndola bajo el mentón de Almanon— si no está en sus capacidades puedo reemplazarlo con alguien más competente.

    — Yo, aumentaré el entrenamiento —dijo Almanon asustado— los instruiré día y noche si es necesario.

    — Por supuesto que lo hará —dijo Belkis desapareciendo su guadaña— le dará nuevos guerreros a Tarkan Alaor o yo le daré un nuevo cadáver que resucitar, me voy a quedar una semana para supervisarlo, tiene ese tiempo para cumplir mis expectativas, por su bien.


    En el hotel, Zinner Machaon leía un libro en su habitación, era lujosa, digna de alguien tan extravagante.

    — General Zinner, señor —dijo Grimbaldo Nymphalidae entrando en la habitación.

    — ¿En serio? ¿de nuevo? —dijo Zinner cerrando el libro con fuerza.

    — Lo siento señor, pero es importante, nuestros espías localizaron al príncipe Couder Alessandri, sabemos donde lo tienen.
     
    Última edición: 6 Enero 2019
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