Taitō Santuario de Ueno Tōshō-gū [Santuario] (Zona Norte)

Tema en 'Ciudad' iniciado por Gigi Blanche, 12 Diciembre 2021.

  1.  
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Emily 3.png
    [Paseo central]

    A Anna claramente le había emocionado el regalo, y aunque en sí no estaba siendo ninguna sorpresa real el mismo, de igual manera me hizo bastante ilusión verla así. Era ese tipo de sonrisa, de hecho, lo que acababa motivándome para seguir siendo aquella tonta que se preocupaba constantemente de los demás, de la felicidad ajena incluso por encima de la propia, y que intentaba cumplir con todas las expectativas puestas.

    La recompensa hacía que valiese completamente la pena.

    Negué ligeramente con la cabeza cuando nos agradeció, queriéndole indicar que no había nada que agradecer realmente, y solo me distraje de responderle algo más consistente al escuchar la voz del Krait alzándose por encima del barullo, atrayendo tanto mi atención como la de Fred. Mi hermano le sonrió con la misma liviandad de siempre, a modo de despedida, y yo tuve que hacer un esfuerzo enorme para reaccionar como una persona decente. Acabé por asentir con la cabeza, con una clara expresión tímida, y, sin darme cuenta, empecé a jugar con mi trenza con cierto aire nervioso, mientras lo observaba yéndose.

    A los pocos segundos, sin embargo, la voz de Anna me sacó de mi ensimismamiento y, prácticamente por acto reflejo, levanté la vista hacia Fred, alzando las cejas la mismo tiempo. El chico sacó su móvil del bolsillo y lo miró, asintiendo con la cabeza apenas un segundo después.

    —Ese es el plan, sí~ —le contesto a Anna, para inmediatamente después virar su atención hacia mi—. De hecho mamá y papá deben estar llegando ya, creo que iré a esperarles en la entrada. ¿Vais a la terraza, mientras?

    Eso preguntó, pero en realidad tampoco había mucha opción, y simplemente asentí con la cabeza antes de ver como también se alejaba un par de metros a contracorriente. Miré entonces a Anna con una sonrisa suave y me acerqué para engancharme a su brazo, instándola a caminar conmigo.

    —Puedes verlos con nosotros, si quieres, ¡aún no has conocido a mi familia! Aunque si ya tienes planes, no te retendré~

    Pues lo que te dije por whats, que me haría ilu que se juntase con la family de emi-chan, pero obviamente no quiero que te sientas obligada a nada so lo que tú decidas está bien uwu <3

    Kashya 1.png
    [Puesto #15]

    —Para alejar la mala suerte, en general —contesté, con bastante más convicción en aquella ocasión—. Hay energías negativas por todos lados y toda precaución es poca. ¿Tú tienes algún amuleto para ello en casa, Blee? Porque deberías aprovechar también, si no.

    Había que ver lo claramente interesada que estaba en el tema, olvidándome por completo del juego que estábamos jugando o de mi tendencia a no hablar demasiado con tal de asegurarme que la información que tenía al respecto veía la luz. Y, claro, si me preocupaba porque mi suerte fuese buena, no iba a ser diferente para las pocas personas a las que apreciaba, como era el caso de la misma Bleke.

    >>Ah —dije, volviendo a mi tono más neutral, en cuanto mencionó lo de los fuegos artificiales—. Sí, debería buscarlo. Hemos venido especialmente porque quería verlos.

    Pero primero teníamos un juego que terminar, ¿cierto? A ver si la puntería estaba de nuestro lado...

    Kachan:
    1. ✔
    2. ✔
    3. ✔
    4. ✔
    5. ✔

    Blee:
    1. ✔
    2.
    3. ✔
    4. ✔
    5. ✔

    Alethea 2.png
    [Terraza]

    El puesto en cuestión acabó tratándose de uno que canjeaba máscaras tradicionales. Personalmente, nunca había sido especialmente fan de las mismas, incluso si sabía bien las implicaciones culturales que tenían en nuestra historia, pero esperé pacientemente en el puesto por si a Jack sí le llamaban la atención. No fue el caso, al parecer, y no tardamos en emprender de nuevo la marcha, en aquella ocasión hacia la terraza superior.

    El muchacho se había emocionado bastante en cuanto le conté lo de ser idol, y mentiría si dijese que no me había preparado para una reacción de ese estilo, por lo que pude seguir con bastante calma su hilo de pensamiento. Se lo tomó con bastante más naturalidad de la que había esperado, si tenía que ser sincera, quizás influenciado por aquella banda que me estaba diciendo que había intentado tener en su país de origen, y eso también logró dejarme algo más tranquila. De nuevo, no era nada que pretendiese esconder, pero siempre había un pequeño temor de pensar que me tratarían diferente al enterarse de mi posible "fama".

    Le aseguré que le mandaría un vídeo y mi cuenta de Instagram en cuanto estuviese en casa, más tranquila para poder buscar de forma decente, y le expliqué que trabajar con la música era algo que había querido siempre, desde bien pequeña. No había tenido muy claro por qué ruta acabaría yendo, pero nunca me había importado en tanto tuviese relación a aquello que tanto amaba hacer.

    Luego Jack me pidió que me adelantase y, por mucho que me extrañó la petición, cedí sin mayor complicación a la misma. Si había olvidado algo importante, no iría a impedirle que se encargase de ello, y a decir verdad tampoco era de mi incumbencia. Así pues, me dirigí hacia la terraza junto a la gran mayoría de los presente del festival, y esperé a que Jack hiciese su aparición no mucho después. Cuando llegó, ni siquiera yo pude evitar la sorpresa que sentía al verlo, y tuve que soltar el aire en una risa floja mientras aceptaba el ramen que me estaba extendiendo.

    —Ramen está bien, gracias —murmuré, asintiendo con la cabeza—. Prometo llevarte a algún sitio bueno para pagar mi deuda —añadí después, con cierta chispa divertida en mi expresión aun cuando lo estaba diciendo completamente en serio.

    No acabó ahí, sin embargo, pues pude ver como rebuscaba en sus bolsillo inmediatamente después y acabé por abrir ligeramente los ojos por la sorpresa al ver que me estaba extendiendo un amuleto. No había esperado en ningún momento que me regalase algo, mucho menos por algo como hacerle compañía, y a pesar del asombro inicial, no tardé demasiado en recomponerme y aceptar el presente con una sonrisa enternecida.

    >>Muchas gracias, Jack, no hacía falta que te molestaras... —contesté, echándole un nuevo vistazo al amuleto antes de guardármelo con todo el cuidado del mundo dentro del yukata—. El de estudios me viene bien también, no te creas, así que... gracias, de verdad.

    Ensanché un poco más la sonrisa al decir aquello último y, siguiendo un impulso que surgió no sé muy bien de dónde, levanté el envase de ramen entre mis manos, indicándole que hiciésemos una especie de brindis improvisado en honor a la situación.

    i think i've died
     
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    Gigi Blanche

    Gigi Blanche r e l o a d a b l e Game Master handmade ego nadir

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    Paseo central
    Anna 6.png

    La tontería me había desorientado tanto que de poco a nada pudieron interesarme las claras ganas de molestar a Emi que se le notaron al Krait en cuanto se inclinó para saludarla. Quería decir, nada evidente para un extraño a menos que fuera, ni idea, mini Ishi, pero se entendía. El cabrón siempre jugaba las cartas que tenía, y si le quedaba alguna duda reorganizaba el juego hasta conseguir las que deseara. Era esa clase de persona y así muchas veces me exasperaba, lo cierto era que también lo admiraba. En secreto, claro. Nada de inflarle el orgullo.

    Al parecer, Emi y Fred iban a reunirse con el resto de su familia para apreciar los fuegos artificiales. Me daba cuenta que ninguno de los dos tenía problema alguno con mi presencia, en especial Emi, pero aún así no encontré esa liviandad tan clara y sencilla con la cual muchas veces era capaz de tomar decisiones. La falta de preocupación, la comodidad y todo lo demás. No era un no pero tampoco era un sí, y antes de tener que darles una respuesta noté que mi móvil vibraba.

    —Un segundo.

    Era Rei, preguntándome si al final iba a necesitar las cosas y avisándome en qué puesto estaban. En el ínterin noté que Emi se enganchaba a mi brazo y me instaba a caminar, cosa que hice por reflejo. No le respondí nada al chico y seguí sin tomar una decisión, casi como si esperara que el mundo la tomara por mí.

    —Tenía planes —murmuré, esbozando una sonrisa que quizá pecó de resignada—, pero ya se estropearon.


    Puesto #15
    Bleke 2.png

    La seriedad que invadió a Kashya fue diferente a la usual, como si abandonara la eterna indiferencia para realmente preocuparse por transmitirte lo que decía. Le ocurría mucho con estos temas, con supersticiones, leyendas y amuletos de buena suerte, y debía confesar que me provocaba cierta ternura. Era lindo ver esa convicción en su rostro, siempre tan ajeno a lo que ocurriera a su alrededor.

    —No, no tengo. —Sonreí, bajando la vista un instante y, con ello, algunos mechones de cabello me hicieron cosquillas en la mejilla. Luego miré a Kashya—. ¿Cuál me recomendarías?

    No que creyera en el poder de esas cosas, pero por hacerle caso no me molestaba.

    Kashya acabó de derribar sus platos y, a menos que yo hiciera lo mismo, pues me ganaría de nuevo; no me molestaba en lo más mínimo, si debía ser honesta, aunque ¿adónde se había ido mi reputación del beer pong? Mejor que no oyeran nada de esto Jez o Altan.

    —Lo buscamos, entonces —murmuré sin mayor complicación—. O puedes enviarle un mensaje también, y lo esperamos en la terraza.

    Tampoco me hizo mayor problema, ya estaba visto, incluirme así como así en sus planes.


    Si quieres te la arrastras a la terraza, bebi uwu

    Kachan:
    1. ✔
    2. ✔
    3. ✔
    4. ✔
    5. ✔

    Blee:
    1. ✔
    2. ✔
    3. ✔
    4. ✔
    5. ✔

    Paseo central
    Kohaku 3.png

    La clara amenaza que cayó encima de Izumi le activó las alarmas necesarias para básicamente salir pitando en dirección a la terraza, arrastrando a su hermano consigo. Arata se acercó a mí, ya de paso, e hizo lo mismo tras echarme un brazo encima de los hombros. Como era lo usual, no me tensé de ninguna forma y lo acepté en mi espacio sin siquiera replanteármelo. Quizá fuera extraño de explicar, pero la cercanía de los chacales seguía brindándome cierta clase de confort a día de hoy. Rei nos siguió desde cerca, distraído en el móvil.

    Su pregunta me hizo voltear el rostro hacia él, no capté su significado verdaderamente hasta que concretó la idea y parpadeé, esbocé una sonrisa luego. Sería el sexto sentido o alguna mierda del estilo, pero en ese instante supe que Arata... que no tenía idea de nada. Tampoco me sorprendía, ni que Cay Cay fuera a contarlo por ahí, pero la idea me revolvió una mezcla extraña de nostalgia y simpatía. Quizá como... como cuando no quieres arruinarle la ilusión a un niño en Navidad y sigues fingiendo que Santa Claus existe. Que todo fue y va bien.

    —Sí, ya estoy bien —murmuré en voz baja, y la sonrisa me cerró los ojos—. Fue un resfrío solamente.

    Volví la vista al frente, calmado, y obviamente no desaproveché la oportunidad para molestarlo.

    —¿Qué pasa, Akkun? No vas a decirme que te habías preocupado por mí~
     
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  3.  
    Hygge

    Hygge Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    [​IMG]

    [Puesto #16]

    Tomé así la red de papel y me acerqué al estanque. Los peces de colores se mezclaban entre sí formando una amalgama de colores y la imagen me abstrajo durante los primeros segundos. Me sirvieron para calmarme. Respiré hondo, acerqué la mano, y el mundo dejó de danzar a mi alrededor. Fue como si se detuviese, como un carrusel que perdía sus colores.

    Solo estaba el estanque, la red y yo.

    Era algo que solía sucederme a menudo, como cuando hacía mis inventos. Me abstraía de la realidad de tal forma que todos mis sentidos se volcaban en lo que me encontraba haciendo. El pulso dejaba de temblarme, los nervios se desvanecían y las cosas comenzaban a salir bien. Fue así como llegó el primer pez, el albino. Y después otro, y otro más. Mi nivel de concentración, de desconexión fue tal, que cuando quise ser consciente tenía dieciocho peces luchando por abrirse paso en mi pequeña pecera personal.

    Parpadeé cuando la red de papel se quebró, volviendo en mí. Al enfocar el mundo de vuelta noté a Nagi acuclillada frente al estanque, con sus ojillos brillando de la sorpresa y quizás cierta emoción. Los colores se me subieron al rostro de inmediato cuando el encargado del puesto se dispuso a darme toda una mini pecera para trasportar mi premio, con una expresión de circunstancias.

    —¡Ah! N-No se preocupe, solo me llevaré uno, si es posible —Y si no lo era iba a tener un gran problema. Señalé el pez blanco, tenso y avergonzado por desmontarle así el negocio de esa forma—. ...Ese, por favor.

    La mujer que cargaba el bebé contuvo una risa mientras su marido buscaba mi recipiente.


    ***

    Nagi y Sakuya terminaron sus respectivas pescas cuando se alejaron del puesto, hacia donde yo las esperaba. Dejé de observar al pececillo, dándole un toque desde fuera para volver mi atención en ellas.

    —Veo que nos fue bien. ¿Tal... vez demasiado? —Solté el aire por la nariz en una risa sin gracia. La senpai ya tenía su pez, pero no era el caso de la castaña. La miré, dudoso—. ¿Estás segura de que no quieres uno?

    Miré mi propio pez, mientras las chicas decidían el siguiente destino. La criatura me observó, con aquellos ojos vacíos y perdidos, y siguió nadando como si nada.


    [​IMG]

    [Puesto #10]

    Hiro era toda una ternura. A pesar de mi sorpresa inicial al notar que me sujetaba la mano, terminó contagiándome su energía de alguna forma. Cuando su madre le reprendió por su acción le hice un gesto desde mi lugar, restándole importancia, y aceleré mis pasos hasta alcanzar de nuevo su pequeña manita.

    Busqué los ojos de Mao desde mi lugar, quien tomaba la otra mano del niño en ese instante.

    Sonreí.

    —¡Vamos! —Ahora fui yo quien tironeé del pequeño—. Esos puestos nos están esperando.

    Nuestra primera ronda fue curiosa. Para cuando quisimos darnos cuenta, nuestra rivalidad había sido opacada por el menor. De vez en cuando miraba al niño de soslayo, asombrada, para intercambiar miradas significativas con Kobayashi. Mi expresión desafiante se amplió entonces.

    —Ya tendremos tiempo de comprobar quién es la mejor —le guiñé el ojo—. ¿Qué tal si unimos fuerzas primero?

    Después de todo, teníamos un nuevo rival al que alcanzar.


    1.- Liza [Corazón] (72 puntos)
    2.- Hiro [Círculo] (45 puntos)
    3.- Mao [Corazón] (38 puntos)
     
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    Yáahl

    Yáahl Equipo administrativo Comentarista empedernido Hunter Guilty Crimson Headache

    Leo
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    Shimizu3.png
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    Si me ponían a intentar explicarlo o quizás a cualquiera nosotros seguro no lo lográbamos, pero la verdad es que no nos tensábamos con la cercanía de los demás así hubiesen pasado años. De ahí que ni siquiera se me cruzara por la cabeza la posibilidad de que Ko fuese a apartarme o algo parecido, cosa que de por sí no fue el caso, pero lo que quería decir es que si ya de por sí era un puto pesado, imagínate cuando nadie me ponía frenos.

    Noté que volteaba a mirarme cuando le hice la pregunta y giré apenas el rostro para recibir el ámbar de sus ojos, no era ningún experto en colores pero notaba la diferencia al compararlo con los otros ojos amarillos que tenía almacenados en la memoria. Recibí su sonrisa y regresé la atención al frente, que tampoco se me apetecía chocar a nadie o comernos el suelo.

    A ver, todos seguíamos ignorantes del asunto y era claro que Cayden iba a seguir cerrado a cal y canto posiblemente hasta su propia muerte, esperando el día que Kohaku pudiese contarlo por su cuenta. Si el desgraciado a veces no te contaba si había desayunado, imagínate una cosa de esas, pero a lo que quería llegar es que aunque yo había seguido en mis mierdas pues la ausencia del chiquillo se notaba, sobre todo con esa cabeza de chicle de menta.

    Nunca me había caracterizado por aferrarme mucho a nada después de todo.

    Suspiré con cierto alivio al escuchar que había sido solo un resfrío aún así, no veía hilos, tampoco era muy listo, pero siempre existía la posibilidad de que hubiese sido algo más grave. Así me omitiera tres cuartos de la bronca suponía que al menos me quedaba la certeza de que estaba bien ahora o algo parecido.

    Me distraje mirando a mis hermanos que seguían caminando por delante, parloteando de quién sabe qué, así que la pregunta de Kohaku me agarró un poco en frío aunque igual me arrancó una risa. Lo zarandeé suavemente aprovechando que todavía tenía mi brazo sobre sus hombros, no sé, lo hice sin pensar.

    —¿Yo? —cuestioné con algo de diversión en el tono—. Qué va~ Me preguntaba cuándo reaparecerías para molestarte un poco en honor a los viejos tiempos. Esperaba no tener que buscarte por todo el Triángulo de ser posible, pero era perfectamente capaz.
     
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    Mori

    Mori Orientador Warm heart Navegante de delirios

    Tauro
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    Nagi bonica por parte de Hitori uwu.png
    [Paseo central]

    Me entregaron la paleta para atrapar peces, que recibí con un leve inclinamiento de cabeza. Izayoi-senpai se veía entusiasmada con el tema también, eso en realidad significaba un gran alivio que logró sacarme una sonrisa suave antes que toda mi atención de centrara en los peces. Logré pescar dos peces a la primera, los nervios agitaron mi corazón y sentía como mi ceño se fruncía en cierta angustia, no me tenía demasiada fe en estos tipos de juegos que contadas veces había intentado, ¡ya era demasiada suerte tener dos en la cubeta! Por eso logré soltar un suspiro aliviado al tercero, talvez esa distracción necesaria fue lo que hizo que se rompiera la red al cuarto pez. Lo... esperaba, pero aún así la tristeza estaba en mis ojos. Al fin y al cabo, sí con algo era competitiva, aquello eran los juegos.

    Pero no había tiempo para deprimirse, aun me quedaban dos intentos. No me fue mucho mejor y soltaba leves quejidos cada que perdía, mostrando un par de pucheros. Los leves suspiros de alivio por cada pequeña acción lograda tampoco faltaron. Vaya, tampoco era de lo más emocionante y ahí estaba yo sobre-reaccionando a todo.

    —He terminado, se pueden quedar los peces —le dije con una sonrisa lastimera al caballero que atendía, aun así mis palabras sonaban seguras—. ¿Qué tal te fue a ti, senpai? —indagé en cuanto la albina terminó—. La verdad es que para mí... siete no está nada mal...

    Entonces miré a Shirai con esa sonrisa que tenía desde que le hablé a Izayoi, se había apartado un poco. "Pero tú has logrado atrapar muchos más" pensé con las mejillas coloradas por la timidez y, en parte, alegría. A pesar de eso no fui capaz de expresarlo en palabras y fue efímero el momento de mis ojos sobre él antes de volver a ver a Izayoi, buscando una señal para volver a acercarnos al chico.

    Su visión del asunto fue mucho más positiva que la mía, asumiendo que a todos nos fue bien. Él había decidido quedarse con un pez blanco... talvez otros hubieran sido más llamativos que ese, pero sí alguien tenía de dónde escoger era él, ¿sería el blanco su color preferido?
    —¿Uh?— Levanté la vista del pez ante su pregunta—. ¡Ah, no! —musité con cierta sorpresa para negar con algo de efusividad con cabeza y manos—. No creo que le vaya bien en casa... para ser sincera—. Mi voz disminuyó a medida que hablé, terminando por mirar el suelo mientras sostenía mi otro brazo con mi mano, algo a la defensiva.

    Yo no era buena cuidando animales, ni siquiera me agradaban, y Kazuki... sí algo le pasaba al pez no quería ver al niño cargando con alguna responsabilidad o pena. A mamá tampoco la veía interesada en invertir en algún acuario. Era mejor no tener nada a tenerlo en malas condiciones... ¿n-no?

    Di un suspiro más pesado. No sé cómo terminé en aquella emoción, pero sí de algo estaba segura era de que no quería manchar el ambiente.
    —¿A dónde les gustaría ir ahora —pregunté sonriente con toques de preocupación, con mis manos entrelazadas con fuerza frente a mi estomago, casi como en un rezo.

    Puede que transmitiera una idea errónea, pero en verdad estaba deseando que todo esto resultara bien.

    Masuyo C.png
    [Puesto #10]

    Mamá había sonreído con una suave calidez ante el accionar de Shiro-san, exclamando un elegante "Cuídense" antes de que nos alejáramos demasiados pasos. Luego, cuando la castaña tomó la manita de Hiro, este la miró con el ceño fruncido que se traía. Luego pareció confundido y terminó por fruncir la nariz. Parecía no haber cambiado de humor, pero luego empezó a comentar con alegría enérgica cada pequeña cosa que llamara su atención dándome a entender que sí era eso lo que había querido desde un principio. Vaya mimado, no pude reprimir la risita baja mezclada de gracia y ternura.

    Antes de ponernos manos en acción con el dulce, la declaración de Hiro pareció activar algún interruptor de Shiro-san. La miré perpleja, sin terminar de procesar lo que decía, porque de primeras no me lo creía... ¿Competir... contra un peque de siete años?

    ¿Contra mi hermano?

    —¡Hey, no, que eso es injusto, injusto! —espetó el pequeño apenas y mirándola de reojo.
    —Ju —escapó el aire de mi boca, aun con una expresión de lo más confundida.
    —Ustedes... separaditas —musitó entonces, demasiado concentrado en su galleta. Le sonreí a Shiro-san entonces con más suavidad, sin perder la chispa en mis ojos.
    —Ya escuchaste, esto es batalla campal—. Y empecé a formar la figura—. Tan solo no te quedes atras~

    Más me valía no perder de las primeras tras todo eso, vaya bochorno de ser el caso.

    1.- Liza [Corazón] (72 puntos)
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    3.- Mao [Corazón] (77 puntos)
    Ta peleado esto
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    Noté como Anna atendía lo que parecía ser un mensaje en su móvil en lo que yo me acercaba, pero por supuesto no tenía intención alguna de ser demasiado cotilla, así que simplemente esperé pacientemente a que hiciese lo que creyese oportuno con el teléfono mientras yo empezaba a encaminarnos hacia la terraza. Por suerte o por desgracia, la gran mayoría de los asistentes al festival habían tenido la misma idea, así que un poco nos estaba dejando llevar por la multitud.

    Giré el rostro al escuchar de nuevo su voz, frunciendo apenas el entrecejo en un gesto algo apenado, y no tardé demasiado en volver la vista al frente, pensando que tal vez no estaba entre los planes de la chica que la pillase tan de lleno con aquella expresión de resignación. No fue muy obvia, en su defensa, pero para ese tipo de cosas el radar se me activaba especialmente.

    —Ya... ¿Con Dante? —murmuré, con cierto aire tentativo, y no pude evitar echarle un nuevo vistazo de reojo para poder captar su reacción—. Es una pena que se haya tenido que ir... ¿Habías venido con él y os habéis encontrad por ahí? —pregunté, recuperando levemente el tono animado.

    Kashya 1.png
    [Terraza]

    Al parecer, la puntería sí que quiso estar de nuestro lado, y ambas logramos derribar el último plato que quedaba en pie de nuestras respectivas filas, haciendo así que acabásemos la competición en un empate. No me causó mayor dilema y no tardé en girarme hacia la chica en cuanto terminamos el juego.

    Asentí con la cabeza al escuchar sus propuestas y decidí sacar el móvil para mandarle un mensaje a Kenneth, diciéndole que estaría esperándole en la terraza junto a mi amiga porque los fuegos artificiales estaban a punto de empezar. Cuando terminé de enviárselo, lo guardé sin esperar realmente una respuesta, y volví a centrar mi atención en Bleke.

    —¿Vamos? —pregunté, en un tono suave.

    Nos encaminamos así hacia la terraza, al igual que el resto de personas que había por el festival, y aproveché el recorrido para pensar una respuesta adecuada a la pregunta que Blee me había hecho durante el juego, la relacionada a los amuletos. Por supuesto que no se me había pasado desapercibida y, ¿qué mejor ocasión que aquella para aconsejarle en condiciones?

    >>Creo que un daruma sería lo más adecuado, Blee —contesté después de un tiempo prudencial, girando la cabeza para mirarla al haber vuelto a llamar su atención—. No sé si los conoces, pero son algo diferentes a pesar de ser amuletos de la suerte. La idea es que te incitan a esforzarte y perseverar en conseguir un objetivo que te hayas puesto más que traerte fortuna directamente, y pienso que eso es algo que queda bien con tu carácter.

    Con eso no quería decir que a ella le faltase perseverancia para lograr sus objetivos ni mucho más; creía más bien todo lo contrario, de hecho. Sin embargo, de todos los amuletos japoneses que conocía, aquel era el que menos se basaba en algo tan azaroso como lo era la suerte y se centraba en algo que todos podíamos hacer: esforzarnos por lo que queríamos. Y sabía que, de hacerme caso, aquella sería la opción más acertada para ella.

    >>Pero, si quieres, también podrías comprarte un ofuda, son los amuletos que protegen del mal a toda la familia —decidí añadir al final, solo por si acaso.
     
    Última edición: 9 Enero 2022
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    Gigi Blanche

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    Kohaku 3.png

    Su zarandeo me estiró la sonrisa y una mínima fracción de su risa también se me contagió, así hubiera prácticamente muerto en mi pecho. ¿Que me habría buscado por todo el Triángulo? Venga, ni él se lo creía.

    —Igual no me habrías encontrado —repliqué con la gracia impresa en el tono, recordando que había pasado la mierda donde Haru, y medio me las arreglé para encogerme de hombros así su brazo siguiera allí—. Pero siempre puedes intentar crisparme los nervios hasta la eternidad y no lograrlo. Ya sabes, por los viejos tiempos~

    Para los toca huevos como Arata, molestar a personas como Cayden era mucho más divertido, eso lo sabía yo y cualquiera con dos neuronas en fila. Pero en definitiva tampoco iba a cortarle las alas y quizá, sólo quizá, fuera mi forma encubierta de decirle que podía buscarme si le apetecía. Que me gustaba pasar tiempo con él.

    Lo llevaba en el corazón, a él y los demás, y probablemente lo hiciera hasta el día que me muera. Era tan simple como eso y yo, por fortuna o desgracia, resultaba ser una persona jodidamente leal.

    La terraza estaba bastante atestada, pero aún así nos las arreglamos para colarnos entre el gentío y conseguir un lugar relativamente decente. Rei no nos había perdido pista, por suerte, le sonreí y luego recorrí a los Shimizu con la vista antes de atender al cielo nocturno, con una chispa de ilusión contenida.


    Terraza
    Anna 6.png

    Asentí quedo a la pregunta de Emi, lo hice presionando brevemente los labios y luego suspiré, desinflándome los pulmones y con ello quitándome parte del mal trago antes de responder.

    —Habíamos quedado, sí. ¿Sabías que su papá no le dejó ir a la mascarada? Y para venir aquí tuvo que mentirle. Como sea, me daba pena y quería... no sé, hacer algo especial para que tuviera ese recuerdo. —Sonreí y la miré—. Ko me contó que le ayudaste a recolectar los dientes de león, ¿no es así? Eran parte de mi plan maestro. Pero ya no tiene mucho sentido, así que da igual.

    El avance por las escalinatas era lento, eso seguro, pero al final conseguimos un lugarcito y eché un vistazo alrededor, aguardando por la familia de Emily.


    Terraza
    Bleke 2.png

    La seriedad con la cual se había concedido a brindarme una respuesta era, otra vez, adorable, pero sabía que para ella eran asuntos serios y jamás pretendería burlarme de eso, de modo que fui asintiendo a medida que la oía y, quién sabe, ¿no sonaba del todo mal?

    —Un daruma —reafirmé, en tono suave, y sonreí—. Muy bien, puedo ver de comprar uno si me alcanzan los tickets. La verdad, no me he fijado a cuánto están.

    Y si no, siempre podía volver otro día y adquirirlos con dinero real, que de ese francamente no me hacía falta. Su última recomendación no generó ningún cambio en mi semblante, aunque me generó una gracia algo amarga. ¿Proteger a los Middel? Más bien, útil sería un amuleto para proteger a los demás de nosotros. Pero mira, no era un tema de conversación apropiado nunca y menos en un festival.

    En cuanto alcanzamos la terraza me puse de puntillas y repasé los alrededores, en busca del hermano de Kashya. Fue así que distinguí a Hiradaira, nuestra compañera de curso, y al cruzar miradas simplemente asentimos a modo de saludo y ya. Era amiga de Jez, ¿verdad?
     
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    Yáahl

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    Terraza i guess

    Sasha había intervenido un momento cuando salió el tema del empate, llevaba razón, pero igual al final el asunto se zanjó y Kenneth acabó por llevarse la victoria luego de haber estado teniendo la misma suerte que yo, es decir, ninguna. El caso es que remontó, se llevó tres topos por delante y suspiré con cierta pesadez mientras dejaba el martillo, mazo, como se llamara a un lado de un movimiento liviano.

    Una lástima, me quedaba sin premio~

    Me tragué la sorpresa al ver la decisión de Sasha con el beso, pero obviamente la dejé ser, no estaba muy seguro de si la Sasha que había conocido hace ya unos días hubiese hecho esa movida, pero verla ahora me hizo darme cuenta que al menos estaba dando con una parte más relajada de sí misma. Tampoco me iba a llevar todos los créditos de eso, suponía que siempre había tenido la capacidad pero le faltaba el empujón.

    Eso sí di un respingo cuando cambió el chip y me acordé de repente de mi madre, que quién sabe dónde había ido a meterse, así que escarbé por el móvil y giré el rostro hacia el chico cuando la escuché hablar.

    —Por mí no hay problema —concedí junto a una sonrisa antes de marcarle a mi madre.

    El intercambio fue rápido en realidad, le dije que estaba por subir a la terraza por lo fuegos artificiales, me dijo que ella ya estaba allí y colgó sin mayor complicación, de forma que pude regresar la atención a ambos. Les indiqué con un movimiento de mano que fuésemos caminando, tampoco les estaba metiendo prisa como tal, empecé a caminar a mi ritmo de todas formas.

    —Sash, ¿y tu familia? —pregunté de repente porque se veía que hoy andaba lento.


    no narré mucho más pa no dar tantas cosas por asumidas but here we are uwu

    Shimizu3.png
    Terraza

    ¿Entendería algún día lo que significaba arrastrar culpas? ¿Miedos que no fueran otros más que el de la muerte misma y un montón de barrotes? Era poco probable, lo sabía yo y todos los demás, esos cacaos mentales se los dejaba a Cayden y Yuzu a los que el corazón parecía servirles de algo y el cerebro también cuando les daba la gana.

    Igual no iba yo a cuestionar lo de que seguro no lo habría encontrado, porque era muy probable, este mocoso tenía cierto complejo de fantasma o aire mismo y se sabía. De todas maneras me dejó vía libre para intentar crisparle los nervios, no que necesitara su permiso, pero se agradecía la regalía y es que igual nunca había molestado a Kohaku esperando una reacción como tal, el jodido no era una flamita como Hikari ni nada, pero no sé no sabía hacer algo diferente casi nunca.

    Además sabía que a su manera era su forma de decirme que estaba allí y dejando las jodas de lado un segundo, disfrutaba la compañía de este chiquillo. No lo decía nunca pero era obvio que lo guardaba cerca del corazón incluso si parecía que no lo usaba y por mucho que hubiese hecho puras estupideces con él, era parte de mi familia al final del día.

    —¿Me estás haciendo la caridad? Tan amable~ —contesté tragándome un poco la risa.

    Con todo logramos hacernos un lugar en la terraza, donde ya le quité el brazo a Ko de los hombros para poder caminar entre la gente, el primo del enano todavía estaba con nosotros para su fortuna entre este gentío. Contuve la risa al ver a Izumi meterle un empujón a Sei para hacerse espacio, el otro ni le reclamó, si acaso lo miró de refilón y se acomodó mejor, en algún momento pareció sentir la mirada de Kohaku y giró el rostro apenas para encontrarlo y dedicarle la sombra de una sonrisa.

    No era muy parlanchín, pero me había cuidado la hostia que me metió Ryouta y sabía que ver a Kohaku lo tranquilizaba en cierto sentido, al menos le aseguraba que no estaba solo como parecía ser siempre.

    —Si alguno de mis hermanos se aparece en el Yasukuni no te sorprendas demasiado —dije mientras alzaba la mirada, había notado la chispa de emoción contenida en el ámbar de Ko al poner la vista en el cielo—. Pensar que los Dioses pueden ayudarnos les sigue dando tranquilidad.

    ¿Y esa confesión? Ni idea, me salió de la nada, ni la procesé.
     
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    Mori

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    [Paseo central]

    A pesar del agotamiento, que las clases se acabaran y dieran paso a las vacaciones me causaba una incomodidad silenciosa. No podía hacer nada al respecto, por eso tampoco me quejaba, pero el tiempo libre en mis manos siempre tendía a ser abrumante, cuando la nada me invadía tendía a perderme, no quería ausentarme por tiempos prolongados. De tal forma, mi disposición a empezar el día no era nada entusiasta, tenía que aplicar un gran esfuerzo para levantarme, vestirme y llegar a la sala de estar siendo una persona como correspondía. Dentro de esa situación, era esperable que las visitas a los santuarios estuvieran en boca de varios, el señor Zhou no sería una excepción... Aiko y Huáng también se veían entusiastas. De tal manera, aunque ignoré el evento lo más que pude, terminó llegando el momento en que tenía que tomar una decisión...

    Claro era, a pesar de todo, que yo iría a dónde ellos fueran.

    Estuve nervioso gran parte del tiempo, mascullando monosílabos a labios cerrados y apenas alzando la mirada en ocasiones. Con suspiros cargados de cosas variadas, quejas cortas al alzar la cabeza y decirme: "Debes hacerlo, estás acá para disfrutar" No quería incomodar a mis hermanos, de ahí que me callara y evitara decir algo, a pesar de que era prácticamente imposible ocultar algo, especialmente con Nee-chan, pero ella sabía que peor sería centrar la mirada en mí, cuestionarme en esos momentos algo tensos no podría terminar bien. Parecíamos una cadenita, incluso podría ser que nos llegaran a confundir con una pareja: Un chico y una chica en total opuesto llevando a un chiquillo de la mano. Sonaba a que el hermanito menor de alguno se había colado en la cita... Aunque era más probable que solo fueran mis creencias, lo más probable es que no llamáramos la atención de nadie estando todos tan ocupados en su propia visita de en sueño.

    Quería a Aiko, quería a Huáng, de ahí que a pesar de todo estuviera empeñado a permanecer ahí y encontrar algo de mi agrado. El bullicio de la gente me ponía algo nervioso, pero en algunas ocasiones logré apagar aquel ruido templado para centrarme en lo que había ante mí. Jugaría en cualquiera de los puestos para ganar un par de tickets y llevarme algún premio... algo interesante, algo extraño...

    —¡Ah! ¡Yo quiero a Wooloo! —exclamó con entusiasmo Huáng, sin sonrisa, mera admiración en sus ojos oscuros. Lo miré inexpresivo, sonreí al ver a lo que se refería.
    —Es tierno —musité
    —Es como tú —comentó Aiko buscándome con la mirada, la miré sin prisas, extrañado aunque mi cara no lo expresara. Sonreía con cierta picardía—. Blanquito, tierno y con ojitos de sueño—. Fue calmando su actitud jocosa al dirigir su vista al peluche, su sonrisa se suavizó al igual que sus ojos al dejar de mirarme. Yo también miré el corderito o lo que fuera...
    —Sí tu lo crees —fue lo único en salir de mi boca. Al menos ahora teníamos un objetivo que cumplir: Conseguir tickets para la oveja de Huáng.

    [Terraza]

    Terminamos por llegar a la terraza, nos dirigimos a aquel lugar cuando vimos necesario tomar un descanso, para nuestra fortuna no faltaba mucho para los fuego y teníamos la oportunidad de posicionarnos con algo más de comodidad que el resto. Cuando quedaban solo pocos minutos y el lugar empezaba a aglomerarse, nos dirigimos a un lugar donde pudiéramos ver los fuegos artificiales. Lo mencionado, no era bueno con multitudes aglomeradas, tampoco lo era en realidad con los sonidos fuertes. La presión del momento me hacía cerrar los ojos y apretar con cierta fuerza la mano de Huáng, como ya había lidiado con situaciones así antes, al menos lograba poner cierto tope para no dejarle roja la mano al pobre. Y a pesar de que cerré los ojos mientras sentía como nuestro alrededor se llenaba de personas, era capaz de sentir la mirada seria y preocupada de Aiko.

    También pude sentir su sonrisa, pude recordar sus palabras. "Tranquilízate", "Calma", "Respira", hasta el recuerdo de mamá se sentía difusos en esos momentos. Junto a un suspiro que pareció por poco llevarse todos mis pulmones, miré al cielo con cierto temor, expectante al próximo estallido de ruidos y colores...

    Mi sorpresa pareció mayor que cualquier otra cosa antes. Quedé embobado escuchando los murmullos o ciertas exclamaciones de sorpresa o decepción por parte de otros espectadores. No importaba, veía esas flores luminosas en el cielo y una parte de mí sentía la explosión en alguna parte de mi corazón, no con mi corazón. Era hermoso y antes de siquiera darme cuenta estaba sonriendo con cierta incredulidad.​


    —¡¿Tengo que pedir un deseo?! —preguntó Huáng con urgencia, intercalando miradas entre mí y Aiko. Lo miré con calma, borrando la sonrisa en mi rostro y volviendo a la expresión blanca de siempre. Aiko le sonrió.
    —¡Claro, todos pidamos uno! ¡Recuerda que en silencio y cierras tus ojos! —respondió de inmediato, ambos no demoraron en ponerse en acción.

    Miré como las lágrimas de colores no se extinguían. Talvez las miré con nostalgia, no sabía que pedir... aún así cerré los ojos. Busqué entre mis memorias algo que rescatar.

    "Espero seas feliz" Pensé al recordar a mamá. "Espero las cosas vayan bien" esperé al recordar la escuela y la vida adulta de Aiko... uno tras otro, con cierta velocidad, terminé por llegar a una conclusión.

    Abrí los ojos y busqué la mirada de mi hermana. Me sonrió alegre y cálida, Huáng aún cerraba los ojos con fuerza y concentración, era adorable.
    —¿Lo lograste?— Le sonreí de vuelta, asintiendo tan solo un poco.
    —Lo hice.
    —¡Listo! —exclamó el pequeño, abriendo los ojos como sí tuviera resortera en los parpados y cabeza, apuntando de inmediato al cielo.

    Los fuegos duraron un poco más, terminaron por dejar el cielo nocturno y estrellado en solitario. Les sonreí a ambos, olvidando de momento que estábamos entre una multitud de desconocidos. Ya no me importaban. Les sonreí, ahora tendríamos que seguir intentando acumular esos tickets.​

    "Quiero estar conectado a ustedes por la eternidad"







     
    Última edición: 10 Enero 2022
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    Rojo FireRed

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    Bueno, eso había sido bastante bueno, había logrado sacar uno de esos pescaditos chulos y bonitos... Y conociendo lo manazas que podía ser a veces pues se sentía más que contenta, y con la compañía de aquel par de simpáticos peques pues todo era mejor.

    Era de suerte y habilidad más que todo sacar del agua a esos pequeñines escurridizos, que las mallas fueran de papel no ayudaba mucho así que era cuestión de maña... Y bastante suerte.

    Ya también pues terminó por acostumbrarse al kimono y sentirse natural en el mismo, a buenas horas ya que era un buen lo recorrido y faltaba algo más...

    —Puedo decir que pues fue más suerte que cualquier otra cosa —terminó sonriendo al ver, caminando al mismo ritmo de sus compañeros— Además está muy bonito si, como Nagi-chan... ¡Y Yule-kun!

    Se lo estaba pasando bomba, con esos dos y sus respectivos familiares... Y a buenas horas, decidió aparecerse el hermano mayor...

    —¡Saku-chan! Que al fin te veo... Bueno, desde lejos te puedo ver... —con una risa cansada de tanto caminar por el lugar a paso agitado—

    —Venga ya Hiro, tampoco soy tan chillona —eso la había puesto nerviosa de inmediato—, estos son mis amigos... Watanabe-san y Shirai-san.

    Al ver a aquel para de jovencitos, el Izayoi mayor dibujó una sonrisa, los genes eran fuertes, Sakuya era un calco del chico, incluso en lo alto, el color de ojos y el del cabello, era imposible no darse cuenta que estaban emparentados.

    >>Soy Izayoi Hiroshi... ¡Muchísimo gusto!
     
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    Gigi Blanche

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    Me dio a mí que mi decisión sorprendió un poco a ambos y suponía que tampoco podía culparlos. Ni siquiera yo, al final del día, estaba segura de mis propios límites, siendo que en definitiva habían sido autoimpuestos, habían surgido de la más cruda necesidad y quizá fuera que ya no hacían tanta falta hoy día. También podía ser que poco a poco había comenzado a recuperar fragmentos de mi vida que había enterrado en Australia, como el simple hecho de tener amigos con los cuales pasar el rato y relajarme.

    Me ponía muy contenta, si debía ser honesta.

    Comenzamos a recorrer el camino en dirección a la terraza, luego de que Maze hablara con su mamá y Kenneth avisara que ya lo esperaban arriba. Cuando saqué el móvil para escribirle a papá, Maze me preguntó por ellos y me reservé la respuesta al notar que el aparato vibraba entre mis manos. Era papá, justamente, avisándome que se habían podido ubicar arriba. Vete a saber si los encontraba con la marea de gente, pero al menos me quedaba la tranquilidad de que verían el espectáculo. Repasé a ambos muchachos con la vista, lo hice de soslayo y liberé el aire despacio, esbozando una sonrisa tranquila. Quizá fuera una ridiculez pero, Dios, por primera vez en muchísimo tiempo sentí que mi familia no me necesitaba. Que podía desprenderme de ellos un instante y todo iba a estar bien, nada se caería a pedazos.

    Que podía relajarme.

    Sure it's crowded —murmuré al aire, repasando los alrededores con la vista.


    relleno barato pero ya que estaba (?

    Terraza
    Kohaku 3.png

    A la tontería de la caridad no respondí nada realmente, sólo le sonreí con las pintas inocentes de toda la vida y ya. Habíamos acabado siendo un grupo bastante numeroso y no me molestaba en lo absoluto; además, de una forma u otra, estaba acostumbrado a rodearme de gente. Los hermanos de Arata se acomodaron y uno de ellos atendió a mi mirada, regresándome el gesto así fuera a su manera, y se me ocurrió pensar que eran buenos niños y que, otra vez, Arata estaba haciendo bien su trabajo. ¿Yo haría lo mismo? Por Itsuki y Hinata. Cuando tuvieran la edad suficiente para comprender las mierdas a las que me dedicaba, ¿me esforzaría por alejarlos de eso? Me gustaba creer que sí, vaya.

    Podía hacerlo por la memoria de Chiasa, también.

    La voz de Arata captó mi atención y volví el rostro en su dirección, en cierta forma el mundo ya se había congelado a medio giro, aguardando por el primer haz de luz que fuera a surcar el cielo. Él había alzado la vista, de modo que repasé su perfil y antes de que pudiera responder, una chispa colorida captó mi atención. Luego otra, y otra más, estallaron en todas direcciones y parpadeé, sorprendido de que no hicieran ruido. Lo agradecí, sin embargo. Me pareció un esfuerzo muy bonito.

    —Están para eso —murmuré, sin despegar la vista del cielo—. Dioses, amuletos, rituales, leyendas. Existen para darnos tranquilidad, para que cada quien lo amolde a lo que necesita. Caridad, si quieres.

    Esbocé una sonrisa ligera y lo miré, tranquilo. En cierta forma era mi trabajo, ¿verdad? Y el de mi familia.

    —Así que pueden venir cuando quieran. Y tú también, Arata.

    Honrar a los muertos y tranquilizar a los vivos.
     
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  12.  
    Yáahl

    Yáahl Equipo administrativo Comentarista empedernido Hunter Guilty Crimson Headache

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    Si me ponía a pensarlo era posible que todos estuviéramos protegiendo diferentes cosas con nuestras decisiones de mierda, fuese a nuestra familia, nuestros propios ideales desviados o quién sabe qué más cosas. Que a todos nos daba igual en lo que habíamos acabado convertidos si habíamos logrado el objetivo último, incluso si nuestro líder había quedado a medio camino.

    Estábamos velando por otras vidas o viviendo por los que no podían.

    No esperaba una respuesta de parte de Kohaku a lo que acababa de decirle, de hecho me distraje pronto en los colores que comenzaron a estallar en el cielo y no fui consciente de que había relajado el cuerpo al darme cuenta que no hacían ruido alguno. Honestamente los fuegos artificiales siempre me habían gustado y no creía que el bullicio que producían fuese parte del espectáculo, pasaba que no se me había ocurrido la posibilidad de silenciarlo tampoco. El caso es que fue por eso que la voz de Ko me alcanzó y se revolvió con un recuerdo extraño, no demasiado viejo de hecho.

    ¿Era Yuzu la que hablaba de los dioses y amuletos? ¿Hikari?

    Fue solo cuando dijo lo de que cada quién podía amoldarlo a lo que necesitara que se me aclaró la memoria y me permití una risa baja, cosa de nada, dejándome la gracia para mí mismo. Giré apenas el rostro cuando me miró, reflejé su sonrisa sin pensarlo demasiado y solté el aire por la nariz al escucharlo.

    —Gracias —respondí y fue de las pocas veces que no pretendía fastidiar ni nada más, que solo lo dije en serio—. Oye, mi oferta de los fideos instantáneos pasados también era en serio. ¿Te piensas que te negaría la especialidad de la casa?
     
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  13.  
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    [Terraza]

    Escuché la explicación de Anna con atención, negando ligeramente con la cabeza cuando mencionó lo de Dante no pudiendo acudir a la mascarada, y no pude evitar soltar un pequeño suspiro de resignación mientras ella seguía hablando. No había llegado a conocer en persona al padre de Dante, pero después de tantos años conociendo al chico en sí, algo había oído del carácter del hombre, así que restaba decir que no me sorprendía demasiado la información que me estaba dando Anna.

    Noté que la chica se centraba un poco más en mí, haciendo que girase la cabeza para mirarla, y reflejé su sonrisa mientras asentía, confirmándole que había ayudado con su plan maestro. En ningún momento había tenido idea de que se trataba, en realidad, aunque de haberlo sabido tampoco hubiese hecho mucha diferencia: hubiese ayudado con el mismo entusiasmo. Sea como fuere, me apenó bastante saber que Dante se había ido antes de recibir su sonrisa, e intenté transmitirle aquel sentimiento a Anna mediante una pequeña sonrisa comprensiva.

    No me dio tiempo a mucho más, por desgracia, porque apenas logramos encontrar un sitio decente en la terraza, fui capaz de distinguir con una facilidad absurda las voces de mi padre y mi hermano discutiendo algo mientras se acercaban a nuestra posición. Papá adoraba su trabajo y poco importaba que aquella semana fuese de vacaciones para prácticamente todo el mundo, él había estado investigando un nuevo descubrimiento arqueológico con la ayuda de Fred y estaba convencida de que era eso sobre lo que estaban hablando en esos momentos.

    Fue Alice la que nos encontró entre la multitud, en realidad, y se acercó corriendo para, contrario a lo que pudiera parecer, centrar toda su atención en Anna. La miró con ojitos brillantes, centrándose especialmente en su cabello, pero la timidez acabó ganándole a la emoción y no fue capaz de decirle nada. Solté una risilla y me incliné hacia delante, con intenciones de hablarle en voz algo baja a mi hermana, esperando que Anna también escuchase la conversación.

    —Aun eres muy pequeña para teñirte, cielo, y a mamá le daría algo si te viese con el pelo de colores.

    —¡Pero Fred lo hizo una vez! ¡Yo lo vi!

    —Sí, ¿y cómo reaccionó mamá?

    —No le gustó nada...

    Sonreí, enternecida ante el tono de decepción que se le plantó en la voz, y me incliné para dejarle un beso sobre la coronilla.

    —Además, a mi me gusta tu pelo así como está —susurré, en aquella ocasión solo para ella, y recibí su mirada nuevamente ilusionada antes de volver a erguirme.

    En ese instante, el resto de mi familia nos alcanzó, y me dediqué a hacer las presentaciones necesarias. Anna ya había conocido a mis dos hermanos, así que simplemente hizo falta que le presentase a Yoshino, mi madre, que la saludó con una reverencia al más puro estilo japonés, y Jeremy, mi padre, que por el contrario le extendió el brazo para darle un apretón de manos, incapaz de reprimir su lado más occidental cuando la situación se lo permitía.

    Los fuegos empezaron justo después, en completo silencio, y todos nos quedamos embelesados por la imagen. Después de un rato con la vista en el cielo, la desvié hacia Anna una vez más, y tiré ligeramente de la manga de su yukata para llamarle la atención.

    >>Siento mucho que tus planes se hayan estropeado, cariño —murmuré, bajando un poco la mirada—. Pero me alegra mucho que hayamos podido ver los fuegos artificiales juntas... —admití, inclinándome lo suficiente para dejarle un beso sobre la mejilla, y le dediqué una última sonrisa de pura alegría, antes de volver a centrarme en el cielo.

    En aquella ocasión, sin embargo, lo hice deslizando la mano hasta dar con la ajena.

    Con Kenny y/o Kachan postearé después de que alguien más lo haga, porque ya esto me llevó bastante lajsa and im sorry, the gay jumped out of her but i do not regret it (?)




    Hygge y Mori, Yule ha ganado 18 tickets y Nagi 7 tickets, yey uwu Rojo FireRed, Sakuya tiene tentativamente 1 ticket, como no has acabado de tirar todos los dados del juego, no estoy segura si quieres acabarlo o no...
     
    Última edición: 12 Enero 2022
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  14.  
    Gigi Blanche

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    Sencillamente asentí cuando recibí su agradecimiento, no hacía falta otra cosa. Su propuesta luego me arrancó una sonrisa más amplia y volví a asentir, con la alegría impresa en el semblante. El cabello medio acompañó el movimiento.

    —Trato, entonces. ¿Vivías cerca de Kabukicho? En una de esas aparezco a la salida del bar o algo.

    El espectáculo de luces duró un par de minutos más, fue amainando progresivamente hasta que las últimas chispitas se diseminaron sobre el manto oscuro. Me cargué los pulmones de aire, inspeccionando los alrededores, y topé con la mirada de Rei. Le sonreí y él reflejó mi expresión, de alguna forma supe que ya sabía.

    —¿Vienes? —le pregunté.

    —Nah, me quedaré por aquí a ver si doy con Anna.

    Asentí, comprensivo, y reajusté las correas de la guitarra en mis hombros en lo que volvía el rostro hacia los demás.

    —Voy a buscar un lugar un poco más tranquilo, probablemente en los alrededores del santuario —expliqué con calma, parpadeando lento, y le di un golpecito indicativo al estuche que llevaba a la espalda—. Si alguien quiere venir, bienvenido sea.


    Si Arata no va con Ko puedes asumir sencillamente que se despidieron y eso <3

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    Anna 6.png

    Emi me dedicó una sonrisa comprensiva y se lo agradecí en silencio, ya que tampoco necesitaba ninguna solución mágica, sólo que alguien me escuchara. No nos quedó demasiado tiempo para otra cosa, su familia finalmente apareció y la primera en reunirse con nosotras fue una pequeñita de lo más adorable. La hermana menor, supuse. Se me quedó mirando con una expresión que me dio muchísima ternura y en lo que Emily se inclinaba para hablarle le eché un vistazo a mi propio cabello, recogiendo un mechón entre mis dedos.

    —¿Fred se tiñó de colores? —rescaté, junto a una risa liviana, y esperé que acabaran el intercambio para apoyar ambas manos en mis rodillas y agacharme frente a la niña—. Hola~ Soy Anna. ¿Cómo te llamas, bonita?

    Los papás de Emily no tardaron en aparecer, para lo cual me erguí y les correspondí sus saludos sin problema. Ya me había habituado a las reverencias japonesas y en definitiva seguía siendo de cuna occidental. Eso sí, sentí un poquito raro estrecharle la mano a alguien como un tipo de negocios pues sólo había llegado a verlo en las películas.

    Cuestión que le sonreí a ambos, contenta de conocerlos, y los fuegos artificiales aparecieron por el rabillo de mi ojo. Me volteé hacia ellos de inmediato, la imagen era preciosa y se me revolvieron un par de emociones en el pecho. Saqué el móvil para sacarles un par de fotos que quizá no fueran las mejores del mundo pero en definitiva cumplían, y entonces Emi captó mi atención. Bajé la vista a la manga de mi yukata, de tonta que a veces podía ser, lo hice sin pensarlo y casi de inmediato subí a sus ojos. Sobre el morado danzaban un montón de colores diferentes, se veía de lo más bonito y el beso que dejó en mi mejilla, de todas las formas posibles, me calmó el corazón.

    —A mí igual —murmuré, plenamente sincera, y le di un apretón en la mano; ella regresó la mirada al cielo pero yo no—. Gracias por todo, Em.

    Siempre estaba para mí, ¿verdad? Incluso cuando sentía no merecerlo o cuando no lo valoraba lo suficiente. Siempre estaba para mí y, Dios, no me alcanzaban las palabras para agradecérselo. Respiré con calma, me incliné en su dirección y medio acomodé la cabeza en su hombro para seguir apreciando el espectáculo.

    Una vez acabó, me separé lentamente de ella y le sonreí antes de revisar mi móvil. Por fin me digné a responderle a Rei, le dije que estaba en la parte central de la terraza y tras regresar el aparato a mi bolsillo, volví a hacerme con la mano de Emi y las mecí de acá para allá, contenta.

    —¿A que estuvo super bonito? ¡Y no hacían ruido! Vaya cosa.


    *whoooosh*

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    [Terraza]

    Ambos aceptaron mi compañía hasta la terraza en cuestión y les dediqué una sonrisa de agradecimiento a cada uno. No era como si tuviesen mucha más opción, en realidad, si íbamos todos para el mismo sitio y era un poco tontería hacerlo por separado, pero de igual manera agradecía la confirmación de que no les molestase o incomodase mi presencia.

    Esperé pacientemente, pues, a que los dos se comunicasen con sus respectivas familias, y no mucho después emprendimos la marcha hacia nuestro destino. Asentí con la cabeza ante la afirmación de Sasha, con cierto aire distraído al estar más atento de buscar las dos cabelleras blancuzcas de mi hermana y su amiga, y noté una sonrisa victoriosa apoderándose de mi rostro al dar con ellas. Lo cierto es que sobresalían bastante entre la multitud, pero hey, no dejaba de ser una pequeña victoria, ¿verdad?

    —Bueno, ha sido un placer encontraros, chicos —les dije a los pelirrojos, centrándome al fin en ellos—. Pero tengo a un par de señorita esperándome y no me gustaría hacerlas enfadar~ ¡Sasha! Si luego vas a seguir por aquí, ¡puedes buscarme para seguir con el minicampeonato!

    Le guiñé el ojo a la chica mientras me alejaba, abriéndome paso entre las personas hasta dar con Kashya y Bleke, y apoyé la mano sobre la cabeza de la primera cuando alcancé su posición. Le dediqué una sonrisa suave a su amiga también, a modo de saludo, y le eché un vistazo al cielo antes de comprobar la hora en mi móvil. ¡Justo a tiempo!

    >>¿Qué tal fueron los dardos? ¿Quién ganó~?

    —Yo —me contestó Kashya, extendiéndome los tickets que había conseguido para que se los guardase, cosa que hice de inmediato—. Pero luego empatamos en el shateki.

    —¿En serio? Eso significa que a la próxima le ganas, Bleke~ —comenté, ciertamente divertido, desviando la vista hasta la chica al hacerlo.

    Pues eso, si a las dos os parece bien, podemos seguir con los topos después de los fuegos artificiales y tal uwu si no queréis, también está bien, vaya (?)

    Emily 3.png
    [Terraza]

    Imaginaba que el pequeño detalle de Fred teñido no se le pasaría desapercibido a Anna, pero honestamente tampoco había pretendido sucediese lo contrario. Solté una pequeña risa divertida, recordando la imagen en cuestión, y asentí con la cabeza antes de responderle.

    —Síp, fue por perder una apuesta o algo así —expliqué, manteniendo el tono de voz bajo solo por si acaso, que no quería que se enterase de que andaba aireando sus trapos sucios—. No fue nada muy llamativo, solo un par de mechones de rojo que se le fue a los días, pero apareció de la noche a la mañana con el cambio y nos sorprendió a todos un poco.

    Mamá fue la que peor se lo tomó, sin duda, porque hasta a papá le pareció que le quedaba bien el cambio, y ni siquiera sus privilegios de único varón e hijo mayor le salvaron de la reprimenda por su parte, aunque eventualmente se calmó al ver que el tinte desaparecía con los días y todo volvió a la normalidad con bastante rapidez. No diría que a Fred le hubiese importado mucho, sin embargo, y de presentársele la oportunidad de nuevo, podría apostarme algo que se la tomaría sin dudar.

    Alice dio un pequeño respingo al ver que Anna se inclinaba para hablarle, queriendo hacer el amago de esconder detrás de mí por ello, pero yo sabía que solo necesitaría un pequeño empujón para sentirse cómoda alrededor de la chica y se lo impedí, dedicándoles una sonrisa tranquilizadora en cuanto levantó la cabeza para mirarme.

    —Yo me llamo Alice, encantada... —se presentó, con algo más de seguridad en su tono de voz, quizás, pero aun claramente avergonzada.

    —Es un poco tímida —le murmuré a Anna, aunque no hiciese realmente falta, para que se quedase tranquila en caso de que pudiese pensar que los nervios eran por su culpa o algo.

    Luego llegaron mis padres, los fuegos artificiales y mi pequeña confesión. No esperé ninguna clase de respuesta al respecto, en realidad, pues solo había sentido el impulso de decírselo gracias al ambiente y la situación, pero la sinceridad con la que me contestó logró aliviarme de todas formas. Realmente deseaba que Anna no se sintiese mal aquella noche, mucho menos en un momento tan especial como lo eran los fuegos artificiales, y saber que podía ayudar un poco a ello me alegraba mucho.

    Le sonreí bastante amplío antes de volver la vista al cielo y no tardé nada en inclinar la cabeza hacia un lado, apoyándola sobre la suya en cuanto la acomodó en mi hombro. El espectáculo fue silencioso, pero eso consiguió que fuese aun más especial, y lo cierto es que tardé un poquito demás en darme cuenta de que habían acabado. Lo hice cuando Anna se separó de mí para coger su móvil y, después de volver en mí misma, aproveché el momento para mirar a mi familia.

    Alice se había agarrado del brazo de papá y se estaba quedando prácticamente dormida, así que tanto él como mamá tuvieron que despedirse de nosotros e irse prácticamente arrastrando a la niña. La pobre nunca aguantaba demasiado bien cuando teníamos que quedarnos despiertos para algo del estilo, pero seguía intentándolo cada vez con tal de no perder el momento. Fred, por su lado, estaba fresco como una rosa y eso eran buenas noticias, porque se tenía que quedar conmigo para volvernos en coche cuando quisiésemos.

    >>¡Sí! ¡Fueron muy bonitos! —exclamé, aceptando la mano de Anna sin mayor problema y dejando que la meciese a su gusto—. Creo que es la primera vez que veo fuegos artificiales que no hacen ruido... ¿Tú habías visto alguna vez, Annie? Ah, ¿son muy diferentes los fuegos de aquí a los de Argentina? —pregunté, genuinamente curiosa al respecto, aunque no tenía motivos para pensar que algo como las pirotecnias cambiasen mucho de un lado a otro.

    They are gay for each other and there's nothing we can do about it uwu
     
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    Gigi Blanche

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    Anna 6.png

    Me hizo bastante gracia lo de la apuesta y el cabello rojo de Fred, pero siendo honestos tampoco me parecía excesivamente loco ni nada, así que me limité a asentir, divertida. Si sus papás estaban un poquito tachados a la antigua era probable que la novedad les hubiera impactado, cosa que en casa no pasaba, claro. Creo que mis viejos no me dirían nada aún si un día me aparecía con una cresta arcoiris en la cabeza. En ese sentido siempre había contado con una libertad estúpida.

    La niña era una ternura y se le notaba la timidez, cosa que no pensé en tomarme personal en ningún momento. Le sonreí, ladeando ligeramente la cabeza, y la sonrisa me cerró los ojos.

    —El gusto es mío, Ali~ Ah, ¿puedo decirte Ali? ¿Me dejas? ¿O qué apodo te gusta más?

    El espectáculo transcurrió y Emi me aceptó en su espacio, claro, cosa que no dudé en ningún momento. Era un bicho de contacto físico, eso ya lo sabía hasta Dios, de modo que su cercanía me reconfortó. A Alice le había dado sueño y, otra vez, me dio ternura. La seguí con la mirada un par de segundos por si acababa viéndome y agité la mano, despidiéndola. Luego aboqué mi atención a Emily.

    —Nunca había visto silenciosos, no, y allá... —Volteé el rostro al horizonte, vete a saber para qué, pero surgió y me encogí de hombros, regresando la mirada a la chica—. ¿Iguales, supongo? Son fuegos artificiales, al fin y al cabo. Ah, aunque siempre hacían ruido. No sé ahora si se habrán adaptado, me atrevería a decir que seguro no.

    Solté una risa liviana y noté por el rabillo del ojo a Rei apareciendo junto a nosotras, seguro reconoció mi cabello. Me sonrió, luego miró a Emi y por último a Fred.

    —Hasta que te encuentro. —Dejó caer sin fuerza la bolsa de plástico sobre mi cabeza y yo me quejé de llena, dando un respingo—. ¿Ibas a tenernos de mulas toda la noche?

    —¿Sí?

    Me hice con la bolsa, a lo que él se carcajeó y, desenfadado como era, ni tuve que esmerarme en presentarlo.

    —Hola, soy Rei —le dijo a los Hodges, tranquilo.

    —Es el primo de Kohaku —le expliqué a Emi, no que hiciera falta pero la información tampoco estaba de más.

    —¡Ah! —Rei abrió los ojos y sonrió amplio—. ¿Conoces a Ko? De la escuela, supongo. O, bueno, por esta enana de aquí. O ambas. ¡Espera! ¿Acaso eres la famosa señorita que ayudó en el santuario a preparar el festival y de la cual la abuela y la tía se estuvieron mofando todo el día?

    En lo que Rei hacía sociales, le eché un vistazo al contenido de la bolsa y luego erguí el cuello, soltando el aire para renovar la sonrisa. Bueno, ni modo, ¿verdad? Tampoco era culpa de nadie así que no pasaba nada.


    Terraza
    Bleke 2.png

    El hermano de Kashya apareció un poco de repente, cosa lógica considerando la densidad de gente que había reunida allí. No me agradaba del todo, si debía ser honesta, pero tampoco me pondría a quejar. Era, después de todo, el momento de los fuegos artificiales y todos ellos habían tenido la misma razón que yo para subir. Si lo ponía así sonaba hasta hipócrita quejarse, ¿verdad?

    —¿Dices? —Extendí una sonrisa liviana en mis labios y me encogí de hombros—. No lo sé, tu hermana aquí ha demostrado tener una gran puntería. Me ha dejado en ridículo, tendré que entregarle mi título.

    Aquello último lo dije mirando a Kashya, divertida, y fue antes de poder esperar una respuesta que los fuegos artificiales se abrieron paso en el cielo.
     
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    Yáahl

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    Sasha no respondió a la pregunta como tal pero imaginé al notarla revisar el móvil que ya su padre se habría comunicado con ella y con eso se daba por satisfecha. No le di demasiada cabeza en realidad, pero de alguna forma me alegró que pudiese quedarse con nosotros aunque fuese solo para subir y tal, la verdad era que me alegraba por un montón de cosas pequeñas y ni me daba cuenta a veces.

    Al llegar arriba escuché lo que dijo ella sobre que estaba lleno y asentí ligeramente con la cabeza repasando los alrededores para ver si ubicaba a mi madre, pero entre el gentío no logré ubicar su cabello que hacía las veces de bandera. Igual no me costaba imaginar que ya estuviese hablando con alguien hasta por los codos, de forma que no me preocupaba ni nada.

    De la forma que fuese me despedí del chico cuando se retiró y regresé la atención al frente, me permití un suspiro y crucé los brazos sobre el pecho con clama. La noche estaba bastante bonita, ¿no? Había sido bueno venir, además de que Sasha se notaba tranquila y con eso me bastaba y me sobraba en realidad.

    —Parece un buen chico —comenté bastante al aire respecto a Kenneth—, me cayó bien. Gracias por presentármelo, Sash.


    i had to i jUST HAD TO

    also lo de los topos, por mí está bien no sé qué diga belu uwu

    Shimizu3.png
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    Este mocoso siempre había sido una mezcla de lo más extraña, era genuinamente amable y lo suave de sus gestos le daba este aire de mosca muerta que nunca se le quitaba, pero cuando quería entraba en modo cabrón y ya. De la forma que fuese, agradecía cuando solo se permitía ampliar su sonrisa, asentir a la de estupideces que se me ocurrían y seguir con la vida sin más. Éramos dos montones de aire, pero Ko nunca había tenido violencia dentro de sí y por eso, a su manera, controlaba a ciertas bestias o animales aterrados.

    Asentí con la cabeza cuando preguntó si vivía cerca de Kabukicho y ahí lo dejé, si quería aparecerse pues no sería yo quien lo detuviese. Además sabía que Ko no iba a ponerse a juzgar nuestra casa ni nada, así que no importaba.

    Observé el intercambio entre el enano y su primo sin prestarle especial atención hasta que el primero se volvió a mirarnos otra vez, diciendo que iba a buscar un lugar más tranquilo. Le pensé un par de segundos y silbé para llamar la atención de mis hermanos, que voltearon a verme de un movimiento brusco.

    —Iré con Ko un rato, ¿vienen o quieren dar una vuelta todavía?

    Noté que Sei me repasó con la vista, no supe qué buscó en realidad, y acabó por hacerme un gesto con la mano, diciéndome que me fuese. Izumi encontró la silueta de Kohaku con la vista un poco de repente, le dedicó una sonrisa bastante amplia y mientras se arrastraba a su hermano se despidió.

    —Fue un placer conocerte, senpai. ¡También a tu primo!

    —Te sigo, Ko-chan —dije entonces cuando desaparecieron entre la gente.


    te sigo regalando a este pendejo *c lo avienta con moño y todo*
     
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    Gigi Blanche

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    Sasha 4.png

    En cuanto alcanzamos la terraza, Kenneth no tardó en excusarse tras haber dado con quienes buscaba y por mi parte lo despedí con una amplia sonrisa, asintiendo a su propuesta.

    —¡Claro! Yo también quiero jugar, después de todo.

    Lo seguí un par de segundos, un poquito curiosa por ver a su hermana, pero la multitud era bastante densa y acabé perdiéndolo. Oí a Maze suspirar y volteé el rostro en su dirección, viéndolo enfocarse hacia el frente. Sus palabras me dibujaron una sonrisa tranquila en los labios y asentí. Digamos que habían sido mis poderes de bruja, pero saber de su boca que el muchacho le había caído bien me alegraba y aliviaba un montón. Sería super bonito si llegaran a ser amigos, pero eso ya dependía de ellos. Me gustaba dar el empujón inicial, digamos, no arrastrar el proceso entero.

    A pleasure~ Also...

    Aproveché que tenía su atención puesta al frente para deslizarme a su espalda, ponerme de puntillas y echarle los brazos por encima de los hombros. Con la misma fluidez del movimiento me estiré hasta encontrar su mejilla y dejarle allí un beso.

    —¿Creíste que iba a dejarte sin recompensa, cielo? —murmuré, divertida, y estuve por agregar algo más cuando los fuegos artificiales me sorprendieron de lleno.

    Se abrieron paso frente a nosotros, uno a uno, hasta estallar en el cielo y dibujar un montón de colores. Era precioso, era puro silencio y lo agradecí un montón, porque pensé en Danny y todas las mierdas que acababa sufriendo debido a su condición. No tenía idea de quién habría sido la idea pero, de verdad, me pareció bellísimo.

    Con mi foco puesto en el cielo, lentamente deslicé los brazos de regreso hasta quedarme de pie detrás de Maze, admirando el espectáculo. El silencio y la cercanía me dieron quizás el empujón que necesitaba para decirle aquello que había pensado a principios de la noche, frente al puesto de canje.

    —Siempre te las arreglas para aparecer cuando me haces falta. —Fue un murmullo acaso, pero supuse que iba a poder escucharme. Respiré por la nariz y sonreí, adelantándome brevemente para encontrar sus ojos—. Gracias, cariño.


    whoops im dead

    a arata me lo arrastro al otro thread i guess, que aquí tengo mucho pendejo junto y me wa morir
     
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    Amane

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    A Alice solo le dio tiempo a asentir brevemente con la cabeza ante la pregunta de Anna, sin ser capaz de aclararle nada más en cuanto a apodos se refería antes de distraerse con los fuegos artificiales en sí. Igual así estaba bien porque, aunque en casa usásemos toda clase de apodos cariñosos, Ali era posiblemente el que más usaba la gente de su alrededor para referirse a ella. Y, podía estar avergonzada, pero sabía que no le molestaba en absoluto que alguien como Anna, una amiga mía, utilizase también un apodo para hablarle.

    Vi que también lograba despedirse de ella con la mano, a pesar del sueño que le había caído encima, y se me escapó una risilla por la imagen. Después Anna me contestó a la pregunta que le hice y asentí con la cabeza a modo de respuesta, haciéndole ver que entendía. No hubiese esperado nada muy diferente tampoco, pero sentía que había sitios dónde hacían verdaderos espectáculos con la pirotecnia y no perdía nada por preguntar, ¿verdad?

    Un chico apareció entonces a nuestro lado, acercándose a Anna para dejarle una bolsa en la cabeza, y no hizo falta mucha matemática para imaginar que se trataba de aquella sorpresa que me había dicho que había preparado para Dante. No pretendía indagar demasiado, pero no podía decir lo mismo de Fred, y fue una suerte que el chico en cuestión comenzase a hablarnos y distraje lo suficiente la atención de mi hermano.

    Una chispa de sorpresa se me plantó en el rostro al descubrir que aquel era el famoso primo de Kohaku, el hilo en común entre él y Anna, y no tardé en hacer una pequeña reverencia a modo de saludo en cuanto nos lo presentó. Llevé más o menos bien las suposiciones que lanzó sobre cómo conocía a Ko, pero al final fue inevitable no sentir como un ligero sonrojo me asolaba las mejillas con el último de sus intentos.

    —Mhm, soy yo... Emily, encantada —me presenté, arrastrando un poco la voz, y rápidamente me giré hacia mi hermano para intentar distraer la atención del muchacho—. Y este es Fred.

    Deslicé rápidamente la vista hacia Anna, vislumbrando su sonrisa justo después de haber mirado el contenido de la bolsa, y volví a centrarme en Rei algo más aliviada, llevándome las manos tras la espalda y balanceándome un poco sobre mis pies.

    >>¿Está Ko por aquí también, entonces? —pregunté, echando un vistazo alrededor, como si esperase encontrarlo mágicamente entre toda la gente que seguía habiendo en la terraza.
     
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    Yáahl

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    De nuevo se veía que esta noche Sasha me iba a agarrar en curva todas las veces, primero abajo con el beso a Kenneth y ahora aquí al deslizarse a mi espalda. Seguí sus movimientos hasta dónde pude con el rabillo del ojo, lo siguiente que supe fue que se puso de puntillas para echarme los brazos en los hombros y me desinflé los pulmones, recibiendo sus brazos con las manos de forma que le dediqué una caricia ligera. Se estiró, me dejó un beso en la mejilla y la tontería me hizo reír bajito.

    Negué suavemente cuando soltó la pregunta de que si creía que iba a dejarme sin recompensa, no porque se me hubiese subido a la cabeza ni nada, solo porque sabía que así era ella y estuve por responder algo cuando la primera luz rasgo el cielo, seguida de las demás. Parpadeé un par de veces al caer en que no hacían ruido y me quedé prendado al cielo sin dejar ir los brazos de Sasha hasta que noté que era su intención.

    Eché en falta su peso en los hombros, a quién iba a engañar, pero la dejé ser en espera de lo que haría después y derrapé en la curva por tercera vez, me dejó un poco descolocado y acabé por apartar la atención del cielo para mirarla cuando se adelantó para encontrar mis ojos. Le dediqué una sonrisa, fue amplia y estúpidamente genuina, la sentí surgir de alguna parte de mi pecho y alcanzarme el rostro.

    —No tienes que agradecerme nada, cariño —respondí en un tono parecido luego de negar suavemente con la cabeza y estiré la mano para alcanzar la suya—. Si aparezco cuando necesitas a alguien, me doy por satisfecho. Te lo dije, ¿o no? No voy a ir a ninguna parte.


    IM SO WASTED EXCUSE ME *cries all over the floor*
     
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