One-shot Sangre para el Dios de la sangre.

Tema en 'Fanfics sobre Videojuegos y Visual Novels' iniciado por George Asai, 8 Diciembre 2017.

  1.  
    George Asai

    George Asai Maestro del moe

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    Escritor
    Título:
    Sangre para el Dios de la sangre.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1355
    Un fanfic de Warhammer Fantasy que hice mientras me aburría.

    Espero les guste, WF no me pertenece, es propiedad de Games Workshop y demás.

    Disfruten el one shot.



    SANGRE PARA EL DIOS DE LA SANGRE


    La violencia y destrucción son el pan de cada día para las fuerzas del caos, no hay descanso para la matanza sin piedad que los guerreros de Khorne, el Dios de la sangre, cometen para llenar los cráneos del vital líquido. Y el día de hoy, no era ninguna excepción.


    En los fríos desiertos del caos yacía una gran horda de guerreros nórdicos reunidos alrededor de un “estadio” improvisado, bueno, la palabra correcta sería: “Arena de combate”, pues nada más apilaron un montón de piedras en cuatro puntos distintos que formaron un cuadrilátero muy deforme.


    Igual, a ellos poco o nada les importaba el tamaño de la arena, solo deseaban ver sangre corriendo. Tras realizar unos pequeños preparativos para la batalla, los dos gladiadores dieron un paso al frente, el primero, era un guerrero nórdico recubierto en una impresionante armadura del caos negra, su rostro, destrozado por innumerables mutaciones, yacía cubierto con un yelmo metálico que solo dejaba ver una pequeña ranura por donde sus amenazantes ojos, arrebataban el alma de cualquier debilucho lo bastante tonto para verle.


    El paladín del caos iba armado con una espada y un escudo, ambos regalos de su destructivo Dios, los demás guerreros soltaron gritos guturales que aumentaron el ánimo del contendiente, éste, en respuesta, gritó palabras inentendibles para la gente civilizada, maldiciones y oraciones dadas Khorne para recibir su fuerza, su vitalidad. Y por supuesto, ¡las ganas de matar!


    Su adversario dio un paso al frente, a diferencia del paladín blindado, el guerrero era mucho más delgado y bajo, medía aproximadamente 1.73 de estatura y no llevaba ninguna armadura, de hecho, iba semidesnudo del torso para arriba. Sus facciones físicas rápidamente delataban su origen: Las provincias imperiales.


    Antaño un capitán imperial, el ex soldado decidió rendir culto al Dios de la sangre para seguir recibiendo poder, odiaba el orden, odiaba la piedad, quería sentir la pasión del combate en tiempo real sin preocuparse por cosas absurdas como el tiempo, las órdenes y los comandos superiores. ¡Nadie necesitaba tales tonterías!, ¡solo sangre para el Dios de la sangre!


    A pesar de ser casi dos cabezas más bajo que su oponente, el capitán del caos contaba con pocos agujeros repletos de mini tentáculos que salían de su pecho y estómago, estos se movían como gusanos hambrientos, esperando cualquier oportunidad para atraer a una posible víctima. Sabía de su abismal desventaja, pero lo compensaba con velocidad.


    Armado con dos espadas cortas y la sangrienta bendición de Khorne, el segundo contendiente se puso en posición de combate. No había señal de inicio ni tampoco un tiempo estimado de pelea, ¿reglas?, ¡tonterías!, esto no se acababa hasta que la sangre estuviese danzando alrededor del suelo. Nadie dijo nada, solo continuaron exclamando sus alabanzas a Khorne mientras los dos rivales se miraban mutuamente.


    Fuerza bruta vs velocidad.


    ¿Quién ganará?


    —¡SANGRE PARA EL DIOS DE LA SANGRE! —exclamó el paladín, de inmediato, lanzó un espadazo pesado hacia la cabeza del capitán, éste sonrió complacido ante su ataque, medio segundo después, el capitán del caos dio un salto en reversa que le permitió esquivar con facilidad.


    —¡Por Caos! —Gracias a la mutación de sus huesos, el capitán podía moverse ligeramente más rápido que un humano, luego, empujado por la ira de su colérica deidad, atacó empleando una serie de cortes y estocadas en dirección a las partes vitales del paladín. Izquierda, derecha, al centro, izquierda, derecha, centro, izquierda, izquierda, ¡derecha!


    Toda una ráfaga de ataques asesinos que terminaban bloqueados por el imponente escudo de su enemigo. Pese a ser enorme y estar cubierto por una demoníaca armadura de placas, su velocidad de reacción sorprendió al gladiador bajito.


    —¡Iluso! —De inmediato, la espada caótica dibujó un hermoso semicírculo en el aire que amenazaba con destrozar el cráneo del antiguo imperial, aquel movimiento destructor fue detenido por las dos espadas justo a pocos centímetros de su cabeza, una jugada al filo de la muerte que levantó los ánimos de los presentes. El festival de matanza estaba resultado entretenido, ambos contendientes no se guardaron nada, la sed de sangre eventualmente será llenada.


    Era cuestión de tiempo.


    —¡Muere! —En una rápida reacción, el humano mutado giró por el suelo, evadiendo así, otro corte pesado del paladín —. ¡Muy lento!


    —¡Miserable! —La furia del nórdico no se hizo esperar, sus ataques se volvieron constantes y cada vez más rápidos, corte tras corte, la espada parecía estar bailando una siniestra melodía, tanto poder reunido en un solo brazo no era natural, las fuerzas del caos le brindaron una potencia irreal, algo que solamente podía ser adquirido vendiendo tu alma a estas oscuras deidades.


    Pero ni siquiera su instinto asesino era suficiente para atraparlo.


    —¡Sangre! —En una oportunidad que vio, el ex imperial disparó un chorro de ácido corrosivo que salió directo de sus tentáculos y apuntó a la ranura del yelmo. Menudo error, al considerar eso como una trampa cobarde, el paladín soltó su escudo y cubrió su ranura con el brazo izquierdo. El nórdico gritó de dolor, aquella sustancia corrosiva destruyó las placas metálicas y quemó su piel hasta volverla totalmente oscura.


    —¡Por Khorne! —Sin embargo, disparar el veneno requería disminuir distancias, un detalle que nuestro buen amigo imperial olvidó calcular. Bueno, cuando tienes la mente llena de sangre y matanza, difícilmente piensas bien las posibilidades de una pelea. Los guerreros del caos (al menos de Khorne) eran sádicos, no listos.


    —¡Muere! —Ignorante del peligro que se avecinaba, el antiguo imperial lanzó una doble estocada directo al pecho de su adversario. Ya de nada servía, al estar cerca de su alcance, el paladín del caos bloqueó el ataque con su enorme espada y luego, en un rápido movimiento circular, cortó ambos brazos.


    —¿Qué decías?, ¿pequeño inútil? —La sangre salió a borbotones de sus muñones cercenados, el ex capitán gritó de dolor y se retorció como una cucaracha recién aplastada. No había comparación más miserable, ni siquiera su velocidad y trucos baratos lograron vencer la verdadera fuerza de un paladín del caos —. ¿Creíste que me vencerías? —El castigo apenas iniciaba, después de todo, la pelea no acabará hasta que uno de los dos esté muerto.


    —¡Sangre, sangre, sangre!, ¡SANGRE PARA EL DIOS DE LA SANGRE! —Los presentes gritaron la misma alegoría una y otra vez, el paladín no pudo evitar sentirse poderoso frente al canto de sus compañeros, entonces, con la mano destruida, levantó a su rival del cabello.


    —¡Mata para Khorne! —volvieron a gritar.


    —¡Sangre para el Dios de la sangre! —La sustancia roja no paraba de salir, pero el espectáculo aún no terminaba, motivado por las plegarias de los guerreros, el paladín cercenó también la pierna izquierda del sujeto de un solo tajo, provocando así, un sangrado superior que salpicó a los presentes. A pesar del dolor y la putrefacción de su extremidad, el gladiador nórdico se sintió más fuerte, las masacres irremediables le provocaban placer, justo como su Dios quería.


    Después de todo, el código de Khorne era simple: Sangre y más sangre, sin importar los medios ni el lugar, cuantos más asesinatos, mejor.


    Finalmente, el paladín se cansó del trozo de carne que aún se negaba a morir.


    La mente del antiguo imperial estaba llena de odio, resentimiento y humillación, había perdido la pelea y también, el favor de Khorne, pues una deidad tan malvada jamás prestaría su ayuda a guerreros débiles. Lo último que sus mutados ojos alcanzaron a ver, fue a la multitud gritando e insultando su pobre demostración de poder, toda una horda de asesinos desquiciados, cuya única misión en la vida era arrebatar vidas sin parar. Segundos más tarde, fue decapitado y su sangre colocada en una calavera que tenían arrumbada por ahí.


    Así era la vida en los desiertos del caos y más concretamente, la vida de los seguidores de Khorne, todo un peligro para el viejo mundo y sus habitantes.


    ¿Habrá un final para toda esta barbarie alguna vez?


    No lo creo.


    FIN



     
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  2.  
    A S T E R I A

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    ¡Nunca dudé que ganaría el paladín! Bueno, tal vez un poco.

    Es increíble lo que hacen los seguidores del caos por conseguir poder en forma de armas y mutaciones asquerosas, no cabe duda que el razonamiento lo perdieron hace mucho (si es que alguna vez lo tuvieron).

    Me encantó la muerte del tramposo, ahora cada que lea sobre estos seres no esperaré menos a una buena masacre.
     

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