Three-shot Sangre de Oni; Savia de abedul [Masuyo Kobayashi "Mao"|Samurai Senso]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Mori, 30 Julio 2020.

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    Mori

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    Escritora
    Título:
    Sangre de Oni; Savia de abedul [Masuyo Kobayashi "Mao"|Samurai Senso]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1169
    Kobayashi, Hideki;
    Savia de abedul.

    "¿Cuál es el propósito de pelear? El corazón se lamentaba en silencio.
    Ahora creo que el futuro traerá algo digno, que valdrá la pena este sentimiento"

    Vivió siempre entre los muros de madera de su hogar, algunos reforzados con piedras y barro, pero no todos. Su casa, con variedad de habitaciones, le pertenecía a ella y su familia; pero no era el hogar solo de la semilla, pues quien fuera Kobayashi, tenía el derecho de hospedarse ahí si así lo necesitaba o deseaba. Unos tenían más privilegios que otros, pero en distintos aspectos, siempre manteniéndose una regla primordial; tu papel en el Clan. El grueso de este no estaba formado por Kobayashi de sangre pura, pues estos tendían a fallecer antes de dejar descendencia; los cimientos del Clan eran quienes iban por voluntad: A contribuir con genuidad los anhelos y expectativas del cabecilla, sobre el pueblo y el bosque mismo, integrándose con sus creencias.

    Si algo caracterizaba al tronco de los Kobayashi, era ser taciturnos, aunque esto no significaran que no emitieran ruido alguno. Dialogaban mucho, sobre todo el sector más femenino; con canciones, danza y poesía, pero las acciones terminaban tomando fuerza por sobre las oraciones.

    Dices lo que haces, haces lo que dices, pero al final del día; solo verán lo que hiciste.

    Ellos velaban por sus acciones, las palabras importantes tendían a guardárselas, tal vez por el sencillo hecho de que, muchas veces, no sabían cómo formularlas. Criados con el susurro de los árboles, los desmoronamientos de piedras o nieve, junto al arrullo de los ríos y lagos; Kobayashi era parecido a tranquilidad, pacíficos; pero si había una alteración en su ciclo...

    Ellos también se alteraban, mutaban, se transformaban sin dejar de ser ellos; porque un bosque no era tan solo montañas, piedras, briznas de pasto o árboles junto al río. También eran el clima, los animales y las energías que fluían durante todo el año, de distintas maneras como en caso de los yokai. Lo de fuera, lo de dentro; aliados distintos, pero que eran un mismo ser, iban complementándose para sobrevivir a los crudos cambios del tiempo.

    Hideki, un árbol eminente, no llegó a ser lo que era siguiendo un camino fácil, desafortunado de nacer en el seno de una familia que ganó la etiqueta de enfermiza. Fiebre, fatiga, tristeza o cansancio; todo lo que afectara al cuerpo, o a la mente dentro de este a través de lo tangible, parecía estar obsesionado con ver caer las esperanzas de los Kobayashi. Parecían tener una maldición, nacida en algún momento de la historia; perdiendo su origen entre mitos y leyendas, idealizaciones y rumores; pero ellos, a pesar de lo tentados que pudieron haber estado, no acudieron con desespero a los Kami para que los salvaran de la desgracia. Si el tronco del Clan tenía tal suerte, es por qué algo había podrido las raíces, y debían remediarlo con las fuerzas que le brindaba su humanidad; demostrándole a los dioses la verdadera fortaleza de la persona en vida. Si no era así, las catástrofes que se avecinarían, serían aún peores.

    No te involucres con los Kami, si no tienes la fuerza de enfrentarlos. Los Kobayashi no eran fuertes, eran perseverantes y resistentes, pero no poseían la fuerza nata de enfrentar lo imposible.

    El último líder del Clan; Kobayashi Hideki, pasó su infancia luchando contra enfermedades, mientras aprendía sobre diplomacia y otras cosas relacionadas al habla, porque sobrexigirse físicamente era un riesgo. Aunque, a penas las estaciones parecieron ir al favor del Clan, Hideki entrenó su cuerpo: A ratos le era fácil, pero su mente le solía jugar en contra, por la falta de confianza.

    Si tanto le costaba sobrevivir cada invierno; ¿sería capaz de que todo un Clan lo sobrellevara en un futuro, bajo su tutela? Era una duda que, a pesar de que terminó asiendo honor a su nombre, en sus 19 años aún no le conseguía respuesta.

    Siempre se lo terminó cuestionado en sus momentos más críticos, al final; pero su entrenamiento iniciado desde que nació, le permitía sobrellevar la angustia y tensión sin que le consumieran por dentro. Más que guerreros formidables, los Kobayashi eran reconocidos en sus bosques vecinos como maestros envidiables, de distintas artes. Unos afortunados, que solo conocían la paz. Hideki no nació siendo el próximo líder, pero sobrevivir para serlo lo transformó hasta lograrlo, dando la fachada de que si estaba destinado a serlo. Él, por dentro; solo sentía que alzó sus brazos hacia el cielo, esperando recibir aquel destino caprichoso que hilaban los Kami; y sus antepasados lo arraigaron a lo terrenal, porque el bosque no permitiría que murieran los árboles.

    Fue un gran líder, no por nada era el árbol inminente del bosque pequeño; hasta en los momentos más desesperanzadores, dónde se sentía tan vulnerable como cuando era niño, portaba ahora con orgullo y confianza su nombre.



    —Soy Hideki, de Kobayashi; y su líder.

    Sin sangre, no vivías; la sangre, era parte del alma. Derramar sangre les era como era extirpar el alma, y ellos no deseaban adueñarse de algo tan poderoso; pero los Taira si, y el pequeño pelotón estaba decidido a impedirlo. En la pradera, otros bosques, en montañas o costas; un grupo de mercenarios, emergidos desde un pacifico bosque en las montañas, irían en contra de quien sintiera que tenía el poder para controlar la desgracia, a quienes desafiaban la naturaleza; a los kami, yokai...

    Hitodama y Yurei incluídos...

    No importaba si tendría que manchar sus manos de sangre enturbiada en furia y odio; pues si algo sabía Hideki, era congelar sus ideales, inmovilizando su meta en el futuro; coagular su sangre, inmortalizar su alma; Volverse el crudo invierno.

    En el campo de batalla, algunos rumores hablaban de un shinigami; el cual venía de un bosque en los cielos, bajando por las montañas más altas, yendo tras quienes osaban creerse más poderosos que cualquier Kami.



    Pero más allá de lo visible, y por lo que fuera reconocido por todo Japón; Hideki era un padre consciente, un marido amoroso, y un joven audaz.
    El único y último líder del Clan Kobayashi.

    Hasta que los hilos del destino tejieran otra verdad

    "También es hora de dormir para la Gran Serpiente, del pueblo del sueño.
    La Gran Serpiente, que aterradora, se bebe el mar, que aterrador.
    Sin esfuerzo, al sueño, sin esfuerzo, al Dios Celestial"



    Las frases del inicio y al final del relato, pertenecen a las canciones de Kokia, las mismas usadas de música en la lectura. La traducción del usurio de youtube "DuendeMadrefoca" es la que utilicé para las frases.
     
    Última edición: 30 Julio 2020
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