Historia larga Saints

Tema en 'Novelas' iniciado por Fersaw, 4 Marzo 2018.

Cargando...
  1.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    2,056
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Paso a comentar el primer capítulo de la tercera temporada.

    En primer lugar, parece que Grimor y los "tiranazis" están preparándose para llevar a cabo un plan que, de tener éxito podría poner a los tiranus como los soberanos absolutos de todas las especies y razas, ya sea del mundo humano como del mundo de los demonios. Eso me ha generado una duda. ¿Los otros tres preceptos y el emperador son tiranus como él? No recuerdo si se mencionó o no, pero si realmente lo fueran, y tal como dice Grimor respecto a que los tiranus comparten la idea de la superioridad racial, eso quiere decir que el plan de Zael y Zila de ir a advertirle al emperador sobre la traición de Grimor no dará ninguna especie de resultado, si es que Grimor tiene la oportunidad de explicarlo. Igualmente, ahora mismo el general se encuentra herido, y creo que podrían tener una pelea pareja en su contra. El problema es la desventaja territorial, dado a que Albert y los dos hermanos sever van a sufrir mucho con el frío de las montañas. Aunque siempre está la posibilidad de que Albert tenga algún hechizo que logre protegerlos del frío. El problema es que sin su varita, le costará mucho. Sea como sea, tengo deseos de ver como sigue.

    Por otro lado, el grupo de la mano blanca ya se prepara para partir en su primera misión. Tal parece que casi todos en el equipo apoyan el AikarXDiane, y más que nada Sira, si es cierto lo que dice, eso quiere decir que Aikar sería el único capaz de mantener el apellido y legado de su familia con vida. Me pregunto cual será la opinión de los demás al respecto.

    La última parte donde se narró el pasado de Vyll la sentí muy apresurada, y no sentí demasiada pena por él. Creo que te apuraste mucho al llevarla adelante, y que de haber sido más tranquila, habría sido mejor. Me parece interesante que Mordecay y los otros dos lo hayan encontrado y le hayan hablado sobre su familia, a la cual juró proteger. Creo que podrían estar mintiendo, aunque si no fuera cierto, eso sería un problema. Vyll podría "traicionar" al grupo con tal de salvar a su familia, aunque también veo una posibilidad de que no lo haga, y que decida salvar a su familia liberándolos de un hombre como Elliot. Todo puede pasar, y ya solo queda esperar a ver como pasa.

    Te marcaré un par de errores:

    Allí faltó completar quienes fueron los que lo capturaron,

    Vyll hablaba de él mismo. Y salvo que tenga un trastorno mental y que sienta que él y su yo del pasado no son la misma persona, es un error.

    Eso será todo. Estaré esperando la continuación. Dime, ¿el día de publicación de los capítulos ahora es los lunes y no los viernes? Porque el de la semana pasada también se publicó en lunes (creo).
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  2.  
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor

    Gracias por el comentario.

    Me agrada la comparación entre los Tiranus y los Nazis, son mas o menos similares en cuanto a su "ideología". Sobre lo de los preceptos y el emperador, bueno, adelanto que sí, los otros tres preceptos son tiranus también, no obstante, el emperador no lo es, de hecho, el emperador no corresponde a ninguna de las razas, luego se hablará de él. De momento Grimor está herido y se mantendrá oculta, veremos que pasa cuando los hermanos y el mago den con su base, y si, ellos están en desventaja ante las inclemencias de la montaña y la falta de una varita para Albert. y claro, aunque Grimor esté heridos, sus escoltas no lo están.

    Todos parecen interpretar de igual forma la relación entres el santo y la maga... menos ellos. Veremos que pasa con esa relación cuando la Mano Blanca entre en acción.

    El final, como dices, puede que estuviera muy cargado de información, al punto que al final pues no se logra captar nada acerca del sentir de Vyll, ademas que pude a verlo descrito mejor. pero bueno, como todos, mas adelante se hablará mas y mejor acerca de su pasado.

    En el próximo cap veremos que tiene en mente Vyll, ademas de quienes son esas dos misteriosas personas que le acompañan. Sobre el dia de publicicacion, bueno, normalmente trato que sea los viernes, sin embargo, en estas ultimas semanas se me ha complicado un poco. igual trataré de seguir haciéndolo los viernes.
    Nos vemos.
     
    Última edición: 3 Diciembre 2018
    • Me gusta Me gusta x 1
  3. Threadmarks: T: III - Capítulo XXXIV: Ahora somos un equipo
     
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Saints
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    40
     
    Palabras:
    3524
    Temporada III – Capítulo XXXIV: Ahora somos un equipo

    “Algunos santos poseen habilidades diferentes a las del resto, tales habilidades pueden ser confundidas en ocasiones con magia de otra naturaleza, pero siguen siendo santos”

    28 de marzo de 1750, 2da edad de Plea.

    Estamos a las afueras de la ciudad blanca, la capital del reino de Albores. En un cementerio es donde se encuentra el santo Vyll, quien es encarado por el fiel sirviente del duque embajador, Mordecay, quien a su vez, es secundado por dos extrañas personas encapuchadas que empuñan extraños y elegantes arcabuces.

    –¿Me vas a explicar quién diablos son ustedes, y de donde sacas que mi familia tiene tratos con ese supuesto duque embajador? –alegó de forma molesta Vyll, con su mano en la empuñadura de su espada, esperando un solo instante para sacarla.

    –Primero que nada, relájate, Vyll –respondió muy confiado Mordecay–. Mi nombre es Mordecay Hall, asistente y mano derecha de nuestro amado duque embajador, Eliott Rosaria. Y he sido enviado por él a este pintoresco lugar para hablar contigo y hacerte una propuesta, la cual, bueno, es más una orden que una propuesta a decir verdad –rio un poco ante eso.

    –¿Orden? Yo no voy a obedecer a un imbécil como tú –alegó Vyll de forma seria.

    –No es que tengas otra opción. Te explicaré porque estás obligado a servirnos –lentamente comenzó a caminar alrededor de Vyll–. Resulta que hace algunos años tú amada hermana mayor…Hmmm ¿Cómo era que se llamaba esa preciosidad?... ¡claro! Eurídice. Bueno, ella le debe demasiado dinero a mi amo. Por varios años estuvo pidiendo préstamos que no ha pagado, ni podrá…

    –¡Eso es una estupidez! La familia Landen siempre ha sido una familia adinerada, no tenemos la necesidad de pedir préstamos –objetó Vyll.

    –Lo eran, Vyll, lo eran. Tu familia apoyó al rey equivocado durante la guerra civil de hace cinco años, y, con la derrota de ese anterior rey, toda esa riqueza, respeto y estatus, desapareció. Tu familia se convirtió en un vulgar clan de mercenarios. Incluso tus hermanas fueron expulsadas del ejército poco antes de finalizar la guerra. Pero claro, tú no tienes idea de eso, estuviste ocho largos años encerrado en una prisión.

    –Eso es mentira, eso que dices es imposible. Mis hermanas son magas muy fuertes, jamás la expulsarían del ejército…

    –Pues sí, lo hicieron, si no me equivoco, ellas intentaron matar a un general del rey anterior y por eso las expulsaron, tuvieron suerte de no ser arrestadas y ejecutadas. Pero bueno, me estoy desviando del tema, el punto es que con la deshonra y desgracia en la que cayó tú familia ellas se vieron forzadas a pedir préstamos a mi señor, trataron de recuperar su estatus, pero no lo lograron.

    –Eso no, no puede ser cierto –musitó Vyll, a sí mismo. En parte él no podía decir que Mordecay mentía, pues durante ocho años estuvo en prisión sin noticia alguna de su familia.

    –Con todas las deudas que tienen mi señor puede hacer que arresten a tus hermanas fácilmente. Eso es algo muy malo, muy, muy malo para ellas. Mi señor las desea muertas.

    –¡Si le ponen un dedo encima a mis hermanas, se van a arrepentir! –espetó al instante encarando a Mordecay.

    –¿Por qué te interesas tanto por ellas? ¿Acaso no fueron ellas las culpables que a ti te encerraran? –sonrió de forma cínica– No veo por qué debas preocuparte por ese trio de zorras…

    Antes que pudiera decir algo más un poderoso puñetazo impactó su mejilla arrojándolo al suelo de forma violenta.

    –¡No te atrevas a llamarlas así, pedazo de animal! –exclamó furioso.

    De reojo pudo ver a uno de los encapuchados acercarse y prepararse para disparar, dio un gran salto tan rápido como pudo, quedando sobre un árbol cercano. Allí se escuchó la denotación del arcabuz. Los ojos de Vyll se sorprendieron a más no poder, no entendía que había pasado.

    Vio un fugaz destello moverse por el aire a gran velocidad dibujando con una estela su movimiento, el destello de acercó a él, quien apenas pudo sacar su espada para bloquearlo. Se creó una pequeña explosión que empujó al santo de regresó al suelo de forma brusca.

    –¿Qué, que fue eso? –cuestionó levantándose un poco adolorido por el golpe.

    –Esa fue mi bala fugaz explosiva –se escuchó una voz masculina acercarse–. Ahora ¿intenta bloquear esto? Niña, dispara.

    La otra persona encapuchada disparó con esa orden. De igual forma, del cañón salió un destello de color azul que se movía por el aire de forma frenética, dando giros y haciendo curvas.

    –¿Qué es eso? Jamás vi que una bala se moviera de esa forma –alegó Vyll tratando de seguir ese destello con la mirada sin perderlo de vista. Se movía más rápido que una flecha pero no era imperceptible a la vista. Un santo bien entrenado era capaz de seguirla con la mirada, esquivarla era otra cosa.

    La bala se precipitó a toda velocidad hacia el santo, quien logró esquivarla, aunque solo por suerte.

    –¡Eres una estúpida, nuestras balas no se usan de frente! –reproche el otro sujeto dándole un golpe a su compañera en el costado.

    –Lo, lo siento, señor –respondió ella, notándose intimidada por el reproche y adolorida por el golpe.

    –Estúpidos, ahora me toca a mí –sonrió Vyll saltando velozmente hacia ellos con su espada desenfundando.

    Arrojó un corte vertical hacia la chica. Rápidamente su compañero la empujó salvándola del corte, usando su propio arcabuz para bloquear la espada del santo.

    –No es tan fácil como crees, nuestras armas están hechas con los mejores materiales –dijo de forma soberbia.

    –Veremos si tu cuerpo resiste así los cortes –rio Vyll. Arrojó una patada al pecho de su rival alejándolo y preparándose para seguir su ataque.

    Melody: Parálisis –enunció Mordecay, para dar paso a una melodía hecha desde su flauta de plata.

    Vyll atacó una vez más, pero sus movimientos se volvieron lentos y torpes, siendo fáciles de esquivar para el arcabucero. Mientras eso pasaba la chica recargaba su arma tan rápido como podía.

    –¿Qué, que me pasa? –dijo el santo empuñando su espada con dificultad–. Todo mi cuerpo, está más pesado.

    Arrojó varios cortes más, pero eran cada vez más lentos y torpes, el arcabucero ya no tenía dificultad para evitarlo.

    Wind: Rosa de los vientos –enunció Vyll. El aire comenzó a girar alrededor de la hoja de su espada, creando un pequeño tornado.

    Pero Mordecay no lo permitiría, su flauta se recubrió de energía mágica y aumentó la intensidad de su melodía. Vyll gritó adolorido y sus piernas fallaron cayendo arrodillado, al tiempo que los vientos desaparecían y sus manos soltaban su espada. Sus músculos ya no respondían, terminó por caer al suelo incapaz de moverse.

    –Vaya, vaya, sí que eres difícil de dominar, Vyll, no por nada te apodaron Viento salvaje del oeste –sonrió una vez más, confiado, Mordecay mientras guardaba su flauta.

    –En verdad, lamento esto, señor, no debí fiarme de una inútil como esta –alegó el encapuchado señalando a su compañera, quien solo agachó la mirada–. Usted sabe que ella no debió venir, no es una de los nuestros, solo es la hija de una esclava y…

    –Bueno, ya cállate, para ser asesinos no son tan hábiles como me prometieron –alegó Mordecay sonriendo–. La próxima vez que esa estúpida falle un disparo no dudaré en golpearla hasta cansarme.

    –Entiendo, y está en todo su derecho, señor –dijo el hombre haciendo una reverencia–. No pienses que te defenderé, inútil, será mejor que no vuelvas a fallar o la próxima dejaré que te partan en dos, entendido.

    –Sí, sí señor, lo entiendo –alegó ella con temor agachando la mirada, notándose muy cohibida.

    –Asesinos, a veces son buenos, a veces son inservibles –rio Mordecay mirando a un inerte e indefenso Vyll, quien a su vez le miraba con odio.

    –¿Ahora qué? ¿Vas a matarme? –cuestionó con seriedad, aunque cierto temor también.

    –Por favor, si quisiera hacer eso, estarías muerto desde hace mucho. No, lo que necesito es que trabajes para mí y mi señor. Estamos perfectamente informados de tu reunión con el rey, no sé qué clase de reunión fue esa, pero estamos seguros que tú y esos extraños sujetos que llegaron también, planean algo ¿Qué cosa es? –preguntó sonriendo.

    –Eres más imbécil que ella, ¿en verdad crees que te diré algo? –respondió él.

    –¿No quieres hablar? Está bien, supongo que fue una pérdida de tiempo, se lo advertí a mi señor, pero creyó que eras una persona razonable. ¿Qué se la va a hacer? –se encogió de hombros despreocupado–. Tendrá que encargarse de tus hermanitas metiéndolas en prisión, o quizás prefiera hacerles daño y quitarles todo lo que pueda.

    –¡¿Qué?! –exclamó inmóvil Vyll–. No se metan con ellas, ellas no tienen nada que ver con esto.

    –Quizás no, pero ellas le deben dinero a mi señor, y tu si tienes que ver con esto, así que si en verdad las aprecias tanto como presumes, será mejor que hables o en serio que lo pasaran mal –sonrió cruzado de brazos.

    –Malditos cobardes –gruñó comenzando a tener un conflicto en su mente.

    –¿Cobardes? ¿Crees que será fácil someter a esas tres bellezas? Tendré que ser muy rudo, incluso, necesitaré la ayuda de varios asesinos, ¿te lo imaginas? Un fiero grupo de hombres golpeándolas, sometiéndolas, desgarrando sus ropas para exponer sus exuberantes y eróticos cuerpos, luego no podré evitar que hagan con ellas lo que quieran… van a sufrir como no te imaginas.

    La sola idea de ver a sus hermanas siendo ultrajadas como ese sujeto lo decía enfurecía y asustaba a Vyll. Tenía que decidir, ser leal al rey o salvar a sus hermanas.

    –Está bien. Déjalas en paz, voy a hablar –suspiró resignado y sintiéndose como un patético traidor.

    –Así se habla, mi querido Vyll –sonrió satisfecho–. Entonces, comienza hablándome acerca del motivo de la reunión con el rey.

    –El rey… el rey organizó una reunión con un grupo de santos desconocidos para crear un gremio negro –explicó con dificultad, pues realmente no quería revelar nada, pero se veía en la obligación.

    –Un gremio negro, interesante. Parece que ese tonto rey comienza a hacer interesantes movimientos. Qué bien, me alegro por él, pero ese idiota no entiende que debe respetar al duque embajador. Como siempre, vamos a divertirnos con lo que él cree es un buen plan –buscó algo en sus ropajes.

    –¿De qué hablas? –cuestionó Vyll mirándolo sin entender a qué se refería.

    –Aquí hay una dirección para águilas mensajeras, a partir de ahora serás un informante más del duque embajador. Nos vas a informar de todo movimiento o misión que haga este gremio negro –sacó una pequeña carta y se la dejó en el suelo.

    –¿En verdad crees que soy capaz de hacer algo así? a diferencia de ti, yo si tengo honor –gruñó tratando de negarse.

    –Y, a diferencia de nosotros, tú tienes tres lindas hermanas que no me molestara torturar si no haces lo que digo –amenazó con una sonrisa.

    –…Está bien –gruñe furioso–. Lo haré

    –Me encanta cuando la gente entiende que debe obedecer, facilita mucho las cosas. Eso será todo por ahora Vyll, si no recibo una sola carta tuya por semana ya sabes lo que pasará. Y, por cierto, espero no se te ocurra ir a buscar a tus hermanas, porque tengo muchos espías cerca de ella, si me entero que tan siquiera estas en la misma ciudad que ellas, no dudaré en enviar a todos mis asesinos a por ellas. ¿Entendiste Vyll? –acaricio su cabeza en forma de burla.

    –Entiendo –desvió la mirada.

    –Nos vemos, entonces. El efecto pasará en unos minutos, adiós –dicho esto se retiró junto con el otro par de asesinos.

    Ahora solo quedó Vyll, sintiéndose un guerrero sin honor ahora, solo mirando la carta que lo catalogaba como un traidor. Pero el amor que profesa a su familia es mayor, y solo por sus hermanas será capaz de deshonrarse a sí mismo.

    A los pocos minutos recobró la movilidad de su cuerpo y se incorporó, retomó su espada y, para su pesar, la dichosa carta, para guardarla en sus ropajes. Miró una vez más la tumba de su madre y se retiró del cementerio para retornar a la ciudad.

    Ya por la tarde, los miembros de la mano blanca, casi todos, estaban en la taberna esperando la llegada de la primera orden del rey, para ellos el líder. En la entrada de lugar estaba la joven maga Diane, leyendo un libro, cuando en eso llegó Vyll.

    –Hola, Vyll –saludó ella de forma simpática.

    –Hola –respondió de forma seria–. ¿Están todos?

    –No, Aikar, Sira y Oss aún no han regresado –respondió, notándose un poco inconforme con eso.

    –¿Creí que ese sujeto era tu novio? –preguntó arqueando la ceja.

    –¡No, no lo es! ¿Por qué todos dicen eso? –una vez más, se sonrojó y desvió la mirada.

    –Deberías hacerte esa pregunta a ti misma –alegó él–. Como sea, no es algo que me importe –se dispuso a entrar en la posada.

    –Espera, Vyll –llamó ella siguiéndolo–. Sabes, solo quería preguntarte algo. Eres miembro del viejo clan de magos Landen, ¿verdad?

    –Sí –respondió sin mirarla.

    –Bueno, es que me daba curiosidad, quería saber si…. –preguntó siguiéndolo, pero fue interrumpida.

    –¿Dijiste, viejo? –la miró sobre su hombro.

    –Sí, supongo que sabes que tu clan, pues, ya no es lo que era antes –respondió un poco intimidada por la mirada del santo.

    –No, no lo sé. Pasé ocho años en prisión, hubo una guerra en ese tiempo –desvió la mirada recordando todo lo que Mordecay del dijo acerca de su clan–. ¿Conoces mi clan y lo que le ocurrió?

    –No, no diré que lo sé todo, pero, he escuchado algunos detalles –respondió ella, un poco más tranquila al ver relajado el semblante de Vyll.

    –¿Podrías hablarme acerca de esos detalles? –pregunto suavizando su semblante y voz.

    –Sí, claro, con gusto –asintió.

    Ambos tomaron una mesa y pidieron un poco de comida y bebida para charlar acerca delo que Vyll quería saber. Quería saber si lo que Mordecay le dijo horas atrás era verdad o solo un invento. Para su pesar, no era así, Diane, le confirmó el destino de su clan tras el final de la guerra civil.

    El clan Landen había apoyado fielmente al anterior rey, perdiendo a muchos de sus miembros durante la guerra. La maga mencionó que un grupo de magos fueron acusado de traidores al intentar matar a un general, esto hacía referencia a lo que Mordecay comentó acerca de sus hermanas y el por qué las expulsaron del ejército. Con el final de la guerra, aquellos que apoyaban al rey anterior fueron despojados de títulos y cargos en el gobierno, esto terminó por hundir al clan Landen, el cual, diezmado por la guerra fue disminuyendo económicamente hasta desaparecer como clan importante.

    –Mierda –suspiró con pesar Vyll. Sentando junto a la maga.

    –Lo siento, Vyll –dijo Diane en voz baja, pues sabia lo mal que debía sentirse su ahora compañero.

    –Era algo que tenía pasar, mis padres nunca estuvieron de acuerdo con seguir a ese tirano que teníamos como rey, pero mi padre no era el líder del clan, su opinión poco importaba –agachó la mirada.

    –¿Tu padres murieron en la guerra? –preguntó ella de forma suave.

    –No, mi padre murió hace años, mucho antes de la guerra, y mi padre poco antes que me encerraran por causas de una enfermedad, y por lo que sé, mis hermanas aún están con vida.

    –Entiendo, bueno, al menos eso no te toma por sorpresa –sonrió un poco.

    –No es que tuviera intensiones de volver a mi clan, me liberaron advirtiéndome que no podía regresar con mi familia, pero, tampoco me esperaba lo que ocurrió. Los Landen éramos de las familias más ricas del reino. ¿Me pregunto cuántos miembros quedaran aun?

    –Tal vez, cundo tengamos un tiempo libre, puedas volver a tu hogar y ver a tus hermanas, eso te animará estoy segura –sugirió ella.

    –Es lo que quisiera, volver a verlas… pero, no es tan fácil –apretó los puños, pues había dos obstáculos para ese reencuentro. La amenaza de Mordecay, y el hecho que, quizás, sus hermanas habían sido quienes lo entregaron para ser encerrado.

    –¿Por qué dices eso? –pregunto Diane con curiosidad.

    –Pues…mis hermanos y yo no tenemos una buena relación. Desde cierto momento comenzaron a ser un poco…frías y rudas conmigo. Prefiero no hablar de eso, solo quería saber si estaban bien, con eso me basta –explico dubitativo entre lo que debía revelar.

    –Ya veo, es difícil hablar de situaciones familiares, lo sé –dijo con una actitud compresible y cálida, esa que solo pocas mujeres pueden ofrecer–. Pero, se nota que las aprecias mucho.

    –A pesar de todo, las amo, son mi familia, por ellas haría lo que fuera –suspiro, dejando que su cabello cubriera su rostro. Sentía esa molestia pues por ese mismo amor se estaba viendo obligado a traicionar a sus ahora compañeros.

    –Eres un buen hombre, Vyll, ahora estoy segura de eso. No tienes que preocuparte si no tienes a donde ir, ahora somos parte de este gremio que sirve al rey y al reino, debemos apoyarnos siempre que lo necesitemos –fue lo que Diane dijo, al tiempo que colocaba su mano en el hombro de él a manera de apoyo.

    Al escuchar eso, el santo levantó la mirada. Con un rostro de sorpresa miró los bellos ojos azules de Diane, quien además dedicaba una amigable y sincera sonrisa a él.

    –Gracias, Diane –fue lo único que pudo decir.

    En ese momento Aikar, Oss y Sira entraron en el lugar. Los ojos del santo de la estrella de la muerte se sorprendieron al ver a Diane junto a Vyll, y más lo sorprendió la forma en la que ellos se miraban, no pudo evitar sentir un extraño sentimiento crecer en su interior, algo muy similar al enfado.

    –Vaya, parece que Diane está con buena compañía –susurró Sira, al mirando de reojo la reacción de Aikar.

    –Solo, solo están hablando, no es nada del otro mundo –se dijo Aikar a sí mimo siguiendo su camino.

    –Aikar, ya regresaste –llamó Diane al verle, rápidamente se acercó a él con una sonrisa–. ¿Dónde estuviste todo el día, tonto? –trato de ocultar un poco su sonrisa.

    –Fui a dar un paseo, con Oss y Sira –dijo desviando la mirada y cruzándose de brazos.

    –¿Qué te pasa, Aikar? –alegó ella, arqueando la ceja por su actitud.

    –¿Por qué tiene que pasarme algo? Yo estoy bien, ¿a ti que te pasa, Diane? –respondió mirándola de reojo.

    –Pareces un niño, santo tonto –bufó desviando la mirada.

    –¿Ya terminaron de discutir, par de tortolos? –Era Dyr quien bajaba de las habitaciones acompañado de Rufus. A quien le parecía divertida la escena de Aikar y Diane.

    –¡No somos novios! –alegaron los dos la instante, ambos ruborizándose por ello.

    –Vale, como sea. Es hora de dejar las tonterías de lado, la primera orden está aquí –rio Rufus mostrando una carta en su mano.

    Se sorprendieron y se pusieron serios, era hora de trabajar. Rápidamente todos se reunieron en una mesa en al fondo de lugar, donde Dyr abrió la carta para leerla en voz baja, solo para ellos.

    Los capas blancas han recibido un objeto de alto valor e importancia para ellos, se sabe que lo transportan por los caminos blancos que atraviesan el bosque Burs en el norte del reino. Deben acabar con esos mercenarios y robar esa tecnología, tienen un máximo de cuatro días para interceptarlos. El objeto parece ser grande y es transportado en una caravana bien pertrechada y escoltada por un grupo grande de mercenarios, no hay informes acerca de la presencia de magos o santos, pero actúen con cautela. Atte: El líder. Posdata: el mando de la Mano Blanca recae en Dyr “Puños ardientes” –leyó el viejo Dyr

    Los allí presentes permanecían en silencio, se miraron entre sí y asintieron, dando por hecho que entendían la misión.

    –¿Cómo debemos proceder, señor Dyr? –preguntó Rufus.

    –Saldremos con el velo de la noche y sin que nadie nos note, cabalgaremos rápido y llegaremos hasta esa caravana, sea lo que sea que ellos transportan, el líder quiere que lo tomemos y eso haremos. Planearemos una estrategia cuando identifiquemos le riesgo contra el que lucharemos. ¿Algo que decir? –respondió el viejo hombre.

    –Solo una cosa –objetó Sira con una enorme sonrisa–. ¡Esto va a ser genial! –Colocó su mano al centro de lugar– ¡Vamos a hacerlo!

    –Sí, todos juntos –agregó Oss colocando su mano también.

    –Jóvenes, locos –rio Dyr, e igual colocó su mano.

    –Me siento como miembro de un verdadero gremio –rio Rufus colocando su mano

    –Diane –sonrió Aikar por el gesto llevando su mano con los demás.

    –Ahora somos un equipo –sonrió la maga llevando su mano también. Luego miró a Vyll, que era quien faltaba–. Vamos Vyll, tú también eres parte de este equipo.

    –¿Parte de un equipo? – se dijo a sí mismo mirando a todos esos compañeros–.Somos un equipo –titubeo, pero también colocó su mano.

    1, 2, 3.

    –¡La mano blanca! –gritaron al unisonó, aunque Vyll no era tan enérgico.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  4.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    2,056
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola, paso a comentar el capítulo. Lo he sentido como un capítulo de transición, no me ha gustado tanto como los capítulos importantes pero sé que son necesarios para que el avance de la trama no sea muy acelerado, además de que no estuvo mal. Tal parece que la información que Vyll ha recibido sobre sus hermanas resulta ser cierta, y ha sido Diane quien se lo ha confirmado. Ahora se encuentra en un dilema, ya que deberá traicionar a sus compañeros que parecen apoyarlo (aunque eso es más por obligación que otra cosa, pero no quita que lo hagan) para proteger a sus hermanas que al fin y al cabo fueron quienes lo terminaron entregando. Me pregunto si en algún momento sentirá un aprecio real hacia sus compañeros que lo obligue a dejar de lado su promesa, ya que parece que el plan de contar con la ayuda de ellos para rescatar a sus hermanas no servirá de mucho dado a que Mordecay las tiene prisioneras.

    Aunque eso no quita que durante el viaje encuentren una forma para poder rescatarlas sin ponerlas en peligro ni ponerse ellos al descubierto, pero habrá que ver como avanza. Estoy seguro de que Vyll les agarrará aprecio a todos, por lo que le será muy difícil tener que traicionarlos. Aunque la familia es la familia.

    Tal parece que incluso un prisionero que ha estado casi aislado del mundo en mucho tiempo nota las ganas que se tienen Aikar y Diane aunque ellos quieran ocultarlo XD.

    No hay mucho más que comentar, así que te marcaré un par de errores:

    Allí creo que confundiste los signos, salvo que la verdadera pregunta hubiera sido "¿vas a intentar bloquear esto?".

    Allí habla de su padre dos veces cuando una de las dos debió haberlo hecho sobre su madre.

    Por ahora será todo. Saludos.
     
    • De acuerdo De acuerdo x 1
  5.  
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Gracias por el comentario.
    Como lo dices, es un cap de transición, muy útiles y llenos de detalles a tomar en cuenta.

    Ahora es Vyll quien se encuentra en una posicion delicada ante ambas obligaciones. Cabe mencionar que la relación del santo con sus hermanas será algo compleja, pero se relatará de eso mas adelante.

    La relacion de Diane y Aikar parece ser muy evidente para todos, menos para ellos XD.

    Nos vemos en el siguiente cap.
     
    • De acuerdo De acuerdo x 1
  6. Threadmarks: T: III - Capítulo XXXV: Interrogatorio a una sever
     
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Saints
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    40
     
    Palabras:
    3331
    Temporada III – Capítulo XXXV: Interrogatorio a una sever

    “Poco se sabe realmente acerca del origen de los diferentes mundos, la mayoría de esta información se encuentra escrita en pergaminos y tomos antiguos que han sido escondidos”

    29 de marzo de 1750, 2da edad de Plea.

    Es una fresca mañana de un hermoso día, el sol irradia su calor con fuerza en el cielo, el cual está perfectamente despejado. Sin embargo, no encontramos en un lugar nada ameno. Son las ruinas del pueblo de Irden, otrora base de la horda.

    La primera legión, quien reconquisto estas tierras, daba por concluidas sus operaciones hoy, apilando y quemando los cadáveres, tanto enemigos, como aliados. Para el mando de este ejército la amenaza de la horada había sido exterminada y era hora de retirarse y regresar.

    En una de las plazas nos topamos con el santo Gideon, quien, junto a otro hombre, se encarga de quemar la última pila de cadáveres de demonio que quedaba.

    –Es impresionante, ¿no? –dijo Gideon–. Matamos a muchos demonios y apenas sufrimos diez bajas, eso es genial.

    –Sí, es genial. Aunque sería mejor no haber sufrido bajas, pero bueno, no hay batalla que se gane sin sangre –suspiró el otro hombre, aunque era por cansancio.

    –Bueno, ya terminamos aquí, Dale, vayamos con la capitán para finiquitar este trabajo –dijo Gideon estirándose un poco y retomando sus armas que había dejado a un lado.

    Dale, el compañero de Gideon, es un mago, esto lo sabemos por el libro que cuelga de su cinturón y las varitas que lleva en la cintura, además de su capa. Es un hombre de edad madura y complexión delgada.

    –Esperemos que esté de bueno humor, esa mujer siempre se enoja por todo –suspiró el mago.

    –Deberías dejarme hablar con ella –sugirió Gideon.

    –No creo que sea buena idea, a ella le gusta molestar a los novatos –objetó Dale caminando junto a su compañero.

    –¿Por qué siguen diciendo que soy un novato? Tengo veintinueve años de edad y nueve años de servicio, luché en la batalla de Bahía Azul. Es obvio que no soy un novato –alegó ofendido por el término que suelen usar para referirse a él.

    –Bueno, veras…–el mago iba a responder esa duda, pero alguien apareció haciéndole guardar silencio.

    Una mujer se paró frente a ellos, saliendo casi de la nada. Ella es portadora de una belleza cautivadora, bastante alta con 1.90 de estatura, su cabello es rubio y lo lleva corto, su piel es blanca y su complexión es atlética, a pesar de tener un rostro agraciado su semblante serio y un parche en el ojo izquierdo la hacen ver intimidante. Viste una armadura de calidad lo que la delata como una guerrera de alto rango, así como la enorme hacha que lleva en la espalda.

    –Puede haber luchado veinte años si así lo deseas, niño. Esta es la primera legión, solo aceptamos lo mejor de lo mejor, y tú, a penas acabas de llegar y hasta que demuestres que eres un guerrero de elite siempre serás un novato –dijo de forma seria y con una firme y autoritaria postura–. ¿Te queda claro, novato?

    –…Si, capitán Erin –respondió agachando la mirada, tanto por ofendido como por intimidado.

    –Bien, me agrada cuando entienden las cosas a la primera –sonrió de forma soberbia–. Supongo que terminaron con la labor que se les encomendó, ¿verdad?

    –A sí es, capitán. La última pila de cadáveres está ardiendo ya –respondió Dale–. Esperamos nuevas órdenes.

    –Por ahora no hay más que hacer, regresen a sus tiendas y esperen el levantamiento del campamento, retírense –ordenó ella para luego irse.

    –Cielos, que mujer más mandona –bufó el santo caminando con su compañero.

    –Ella es una santo de elite, Gideon. Será mejor que no la desaires o puedes lamentarlo. Después de todo es una capitán de la primera legión, y ella está al mando del Escuadrón del águila negra, los guerreros más fieros y mortíferos del reino, bueno, sin contar a los santos que son generales.

    –¿Qué es eso del águila negra? Por algún motivo he escuchado ese nombre antes –cuestionó Gideon con curiosidad.

    –Bueno, se supone que son un secreto, pero igual los rumores corren como el agua. El escuadrón del águila negra es un grupo formado por cuatro magos y tres santos, todos de elite y guerreros expertos, se desempeñan en misiones de exterminio o captura de objetivos, huelga decir que son de los mejores guerreros que el reino posee, y pues, nuestra linda y jovial capitán está al mando de dicho grupo –explicó Dale.

    –Carajo. Eso suena genial, ¿Qué se necesita para entrar en dicho grupo? –el santo comenzó a notarse más interesado en ello, quizás hasta emocionado.

    –Bueno, hasta donde se solo se necesitan dos cosas: servir en la primera legión y ganarse el respeto de la capitán –dijo riendo un poco pues está lejos de ser algo fácil.

    –Mierda, eso no suena bien –volvió la mirada divisando a la mujer que se alejaba en la distancia–. Pero no hay reto que Gideon de Sartto no acepte, ya verá esa rubia tuerta, me haré con su respeto y entraré en dicho grupo, esa es mi nueva meta.

    –Sí que eres impetuoso, muchacho. A penas acabas de escuchar sobre ese grupo y ya quieres entrar –comentó el mago extrañado por el repentino ahínco de su compañero.

    –Mi padre me dio un gran consejo una vez. Siempre ponte metas altas Gideon, y nunca dejaras de crecer –respondió con una orgullosa sonrisa.

    Sin más que decir entre ellos regresaron a la tienda que se les fue asignada, solo a esperar la retirada de la legión de dicho lugar.

    Ahora nos vamos a otra zona de dicho lugar, en la casa de campaña más grande del campamento, esa que pertenece solo al general. Es aquí donde nos topamos con Eusebio y el mago Amadeus.

    –Lamento terriblemente lo que pasó, amigo. Si tan solo hubiéramos llegado antes, quizás tu sobrino… –decía Eusebio, quien parecía sentirse culpable del supuesto deceso de Albert.

    –No, no, Eusebio. Tú no tienes la culpa de lo que ocurrió, y quiero pensar que yo tampoco la tengo –suspiró, con gran pesar el viejo mago–. Albert era un soldado valiente y orgulloso, yo lo entrené por eso lo sé. Debió luchar hasta que ya no pudo más, puedo jurarlo. Él era como su madre y su padre, ver a inocentes sufrir los vuelve locos y los llena de coraje.

    –Debió morir como un verdadero y digno guerrero. Si de algo sirve firmaré un documento para que se le entierre con todos los honores –agregó Eusebio.

    –Eso no le devolverá la sonrisa a Diane –el mago apretó los dientes ante dolor e impotencia–. Albert habría deseado morir en combate, estoy seguro, por eso no siento tanta pena por él… murió haciendo lo que deseaba. Lo que más me duele es la reacción que tendrá su hermana. Él era lo único que le quedaba, su hermano era su única familia, era su héroe, su ejemplo a seguir, cuando sepa que está muerto, su, su pequeño corazón se partirá en mil pedazos –se llevó las manos al cabello–. No sé cómo se lo voy a decir.

    Eusebio se levantó y se acercó a su amigo, colocando su mano sobre el hombro del viejo mago en señal de apoyo.

    –Es difícil ver a los que amamos morir, a nuestros compañeros, amigos o familiares. Pero hay muchas formas de morir, y Albert obtuvo la más gloriosa de todas. Un verdadero guerrero no muere por luchar contra lo que odia, muere por defender lo que ama. Es cruel, pero la muerte de un guerrero puede salvar decenas, hasta cientos de vidas. Creo que Diane, puede llegar a entender eso –dijo el general de forma apacible.

    –…Quizás, no lo sé –suspiró levantándose–. Gracias por tu ayuda, Eusebio. Creo que de momento necesito estar solo, quiero pensar lo que debo hacer.

    –Lo entiendo, amigo. Puedes retirarte –respondió el general con respeto.

    El mago no dijo más y salió del lugar. Pasaron un par de horas, el general había ordenado a las tropas descansar, pues partirían a la mañana siguiente.

    Mientras el general leía una carta, una soldado entró en su tienda. Esto por órdenes del general que le había solicitado algo minutos atrás.

    –Mi general –llamó ella con respeto.

    –¿Si? –respondió sin mirarla.

    La joven soldado se percató que su general no tenía puesto la armadura ni el uniforme. Solo llevaba puesto un pantalón y las botas. Dejando a la vista su torso, mostrando su fornida complexión.

    –Tra, traje a la prisionera, que, que usted solicitó –la joven estaba sonrojada al apreciar de esta forma al apuesto general.

    –Bien, hazla pasar –levantó la mirada. Sin siquiera notar el rubor en las mejillas de la chica.

    Dejando de lado sus pensamientos, quizás impúdicos, la chica hizo pasar a la prisionera antes mencionada. Era una de las sever rescatadas de los lascivos soldados durante la batalla.

    –Puede retirarse, soldado –ordenó el general a la joven.

    –¿Está seguro, general? –cuestionó ella, dudando de la demonio que estaba allí.

    –Dudo que una simple demonio suponga un riesgo para mi seguridad, por favor, retírese –ordenó una vez más. Esta vez no hubo objeción y la chica se retiró–. Debo admitir, que estoy terriblemente desconcertado y lleno de preguntas.

    La mujer, que se notaba intimidad, quizás por la estatura y complexión del general, o por el hecho de estar medio desnudo, llegó a pensar que sus intenciones fueran más lascivas para con ella.

    –Señor, le, le agradezco lo que hizo antes por mí y mis compañeras. Nos, nos salvó de esos soldados –dijo con voz temblorosa mientras hacia una reverencia.

    –Siéntate –ordenó sin más señalando su cama.

    Ella obedeció tomando asiento en la cama del general, aunque eso solo la puso más nerviosa. Eusebio suspiro y se alejó yendo a una mesa donde la miró sobre su hombro con una seria mirada. El general parecía confundido e intrigado. Una parte de él piensa que está frente a un demonio, una criatura de un mundo terrible y monstruoso, una criatura, que, según los libros, no debería ser diferente a una bestia salvaje. Pero otra parte de su mente solo ve a una mujer, una mujer asustada que no supone ningún riesgo. ¿Qué diferencia hay entre ella y cualquier humana? Solo el color de su piel, y nada más, se pensaría que la cola, pero las mujeres bestiary también suelen tenerla.

    Esta mujer era dueña de una belleza que incluso cautivaba a los hombres humanos. Su cabello es rojo carmesí, bastante largo, su piel es roja por naturaleza. Sus ojos son de un curioso color rosa. No es muy alta, pero posee una complexión delgada y voluptuosa, destacando sus grandes senos, que aun vistiendo una túnica se pueden apreciar.

    Tomó un cuchillo, ante lo que la mujer tembló de miedo, pensando que le haría daño.

    –¿Tienes hambre? –preguntó el general acercándose a una mesa donde había comida.

    –So, solo un, un poco, señor –dijo tartamudeando.

    Eusebio cortó un trozo de pan y se acercó a ella dándoselo. Se sentó frente a ella, detallándola de pies a cabeza mientras comía. No era una mirada perversa ni lasciva, era más meticulosa, como si estuviera analizándola a detalle.

    –¿Tienes nombre? –preguntó Eusebio con su típica seriedad.

    –Sí, me llamo Nazrin, señor –respondió terminando de comer el pan–. Gra, gracias por la comida.

    –¿Qué edad tienes? –insistió.

    –treinta y ocho años, señor.

    –¿Eso es mucho o poco para un demonio? –cuestionó con intriga.

    –Bueno, si lo pregunta en general, depende la raza, para una sever…

    –Espera. ¿Dijiste raza? ¿No todos los demonios son iguales?

    –No, no señor. Demonio se refiere a todas las razas de mi mundo, pero hay diferentes razas: Tiranus, Sever, Malaquí, Riyun y Zángano. Yo soy una sever.

    –Interesante –se dijo a sí mismo con interés– ¿Qué tan longevos son?

    –Bueno, los zánganos viven menos tiempo, su esperanza de vida es de cuarenta años, luego los riyuns, malaquis y sever tenemos una esperanza de vida de ochenta años, y los tiranus viven más, su esperanza de vida es de hasta ciento veinte años.

    –¿ochenta años? No es tan diferente a los humanos, y los elfos también pueden vivir hasta los cien. Eso es muy similar –se decía a sí mismo–. Háblame de tu mundo, como se gobiernan.

    –Nuestro mundo se llama Hollgom, aunque creo que usted le llaman infierno. Es un solo continente rodeado por los diferentes mares. Está dividido en ocho estados diferentes, siete estados están dirigidos por un rey, y el octavo está dirigido por el emperador, y a su vez este emperador manda sobre los otros siete reyes.

    –Entonces, ¿tiene un emperador que gobierna todo el mundo? –preguntó el general.

    –Técnicamente si, aunque cada rey puede tomar sus propias decisiones, pero siempre debe acatar las órdenes que el emperador le dé.

    –No es tan diferente, aquí tenemos al maldito consejo blanco, que es más o menos lo mismo –se susurró a sí mismo–. Supongo que sabes todos los nombres de esos “estados”

    –Claro, son: Estado de la ira, de la lujuria, de la codicia, de la gula, de la pereza, de la envidia y de la soberbia y luego está el Estado imperial.

    –Esos nombres, en este mundo son llamados pecados, cosas que no se deben hacer. ¿Por qué los nombraron a sí?

    –No estoy muy segura de eso, señor. Siempre se han llamado a sí, por miles de años. Hasta donde sé, fue el emperador quien los nombró, pues se supone que él se arrancó los defectos de la mortalidad para vivir eternamente, y luego se los otorgó a sus siete fieles seguidores, quienes fundaron los estados.

    –Te refieres al primer emperador que hubo, ¿no?

    –No, señor. Solo ha habido un emperador, su nombre es precisamente Hollgom, por eso nuestro mundo se llama así. Él ha gobernado nuestro mundo desde siempre.

    –¿Desde siempre? Eso no puede ser posible, tu misma dijiste que tu mundo ha existido por miles de años.

    –Es que nuestro emperador es inmortal, él no puede morir –dijo con un extraño temor–. Y, y tampoco debería hablar de eso, los monjes blancos tenemos prohibido hablar sobre el emperador o el origen de nuestro mundo.

    –¿Por qué les prohíben algo así?

    –No lo sabemos señor, pero no podemos hablar de eso, solo podemos leer los antiguos pergaminos, si alguien no sorprende hablando con alguien que no sea monje blanco sobre estos temas, nos encarcelan y nos ejecutan –explicó con temor.

    –Es más que obvio que desean ocultar algo, algo que ustedes pueden saber y no quieren que se divulgue, ¿verdad? –insistió.

    –Quizás, yo solo soy una maestra, por encima de mi están los grandes maestros, ellos tiene acceso a tomos y pergaminos mucho más antiguos, aquellos que narran de mejor manera el origen de nuestro mundo, algunos fueron incluso escritor por el mismo emperador. Por eso los grandes maestros tienen prohibido abandonar los templos bajo ninguna circunstancia.

    –Entiendo, pero aquí no te va a pasar nada. Cambiemos el tema, háblame de los estados. Mencionaste que los ocho estados han existido por miles de años, ¿acaso no hay guerras en tu mundo que alteren la cantidad de naciones?

    –Claro que hay guerras, pero nuca se alteran las naciones, ni sus territorios. Verá, cada cinco años, dos o más estados deben enfrentarse en guerra por órdenes del emperador, y es él quien decide que estados van a luchar. La guerra puede durar hasta tres años, el ganador será el que conquiste la capital del rival primero, si se cumplen los tres años y ninguno ha ganado el emperador decidirá quién es el vencedor. El ganador recibe recompensas del emperador y la vida de su rey se prolonga por más tiempo.

    –¿Me estas decidiendo que para ustedes la guerra es una clase de competencia? –cuestionó sorprendido el general.

    –Sí, algo así es.

    –¿Y les parece correcto matarse solo porque sí?

    Ella solo suspiro y agachó la mirada negando con la cabeza.

    –No, no es correcto, lo sé. Sé que no está bien, no es justo para las personas morir solo porque sí, pero no podemos hacer nada, son órdenes del emperador y de los reyes, aquellos que no piensan como ellos son arrestados, torturados, esclavizados o ejecutados.

    –Debo suponer que suele haber revueltas o guerras civiles, ¿verdad?

    –Sí, son comunes. Las llaman guerras rebeldes. Son grupos de civiles armados que tratan de derrocar al rey, a veces son apoyados por miembros del ejecito que se hartan de vivir a sí y buscan cambiar las cosas, e incluso ha habido reyes que se revelan ante el emperador, pero todos terminan siempre igual, y los rebeles son masacrados, aunque hay peores destinos, como convertirse en esclavo –la mujer se notó algo afligida al contar eso.

    –Suena horrible, debe ser un mundo difícil –comentó el general, mas suavizado.

    –Realimente no, si sigues las reglas y las normas se puede vivir en paz y con tranquilidad, los gobiernos los controlan todo. Aunque realmente siempre hay una ambiente de escasa libertad, no se puede hacer lo que uno desea hacer o decir lo que se piensa si va en contra de lo establecido…. Una vez hice un comentario que dudaba de las capacidades de mi rey…–tragó saliva y desvió la mirada–. Me arrestaron y me torturaron una semana.

    –…¿Qué, que te hicieron? –el general comenzaba a sentir empatía por ella, pues la vida que relataba no era lo que pensaba, es decir, los demonios parecen vivir en un mundo muy difícil.

    –Me obligaron a caminar desnuda por la plaza de la ciudad, mientras las personas se burlaban de mí y me arrojaban cosas, cuando estuve en la prisión me azotaban todos los días con látigos y varas de madera, me mojaban con agua helada y me obligaban a dormir en un celda fría y sin nada para cubrirme, tampoco me alimentaron, y todo el tiempo me repetían “Tú no eres superior al rey, tu solo eres una estúpida que no sabe nada”– su cabello cubrió sus ojos, per se notaba el temor con el que recordaba esos acontecimientos–. Cuando me liberaron me convertí en monja blanca.

    –Mierda, eso, suena muy mal. ¿Es, es común que hagan eso en tu mundo?

    –Demasiado. A decir verdad, corrí con suerte, a muchos nunca los liberan, son ejecutados y sus cuerpos desaparecidos, y sus familias se vuelven esclavos… solo por decir algo que piensan, es, es lo más alejado de la libertad que se pueda imaginar.

    –¿Y cómo son los reyes y sus familias? –lo que oía estaba muy alejado de lo que pensaba que averiguaría.

    –Realmente no hay familias reales, señor. El emperador elige a los reyes. Puede cambiarlos en el momento que él desee, y si estos desafían al emperador su destino es igual, son ejecutados.

    –Antes mencionaste que cuando un estado gana una guerra, el emperador alarga la vida del rey, ¿a qué te referías exactamente?

    –Pues, a eso, señor. La vida de un rey ganador se alarga varias décadas, a sí pueden vivir más tiempo –explicó.

    –¿Tu emperador puede alargar la vida de las personas? –cuestionó sorprendido.

    –Sí, tanto como él desee. De hecho, los reyes del estado de la soberbia y de la ira tienen doscientos diez y ciento noventa años respectivamente, sus estados son los que más guerras han ganado. El emperador también posee la habilidad de curar cualquier enfermedad, regenerar miembros perdidos, curar cualquier herida o cicatriz, otorgar habilidades o quitarlas, puede convertir cualquier cosa en oro, plata, o jemas preciosas.

    –Impresionante –dijo entre asombrado e incrédulo ante lo que oía.

    –Que más… –pero en ese momento alguien irrumpió rápidamente en la tienda.

    –¡hermano! –exclamó una mujer rubia con un parche en su ojo izquierdo–. ¡Ya terminé las tareas, ahora estoy lista para partir a la misión que te dije!

    –¡Erin, cuantas veces debo decirte que aquí, soy tu general, no tu hermano! –gruñó ofendido y molesto al verla entrar de esa forma tan grosera.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  7.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    2,056
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Después de un largo tiempo, al fin me puedo pasar a comentar el capítulo (esta semana y la que viene estaré muy cargado de trabajo). Debo decir que me sorprende el hecho de que Eusebio tenga una hermana que es casi tan fuerte como él y que hasta este capítulo nunca se le hiciera mención alguna. Quizá es una forma de protegerla de parte de Eusebio, o a lo mejor tiene tan metido en la cabeza eso de "soy tu general y no tu hermano" que nadie sabía que ella era su hermana. Aunque por el apellido o por el parecido físico alguien debió de haberse dado cuenta o algo, después de todo, son de la misma familia. Estoy ansioso por ver las habilidades de la batalla de Erin en un futuro, y ver a qué nivel está.

    Tal parece que Gideon es alguien que apunta alto siempre que tiene la oportunidad. Acaba de entrar a la legion mas importante y ahora desea entrar al grupo mas importante de dicha legion. Estoy seguro de que lo conseguira, pero le llevara algo de tiempo. O quiza no.

    La interrogacion a la sever ha servido para conocer un poco mas como funciona el mundo (o continente) de los demonios. Un emperador, que claramente no pertenece a ninguna raza, dirigiendo el estado imperial mientras que hay otros 7 reinos con el nombre de los siete pecados capitales (lo siento, no pude evitar querer hacer el chiste).

    Parece que la opresion es lo que reina en ese lugar, y que no todos estan muy contentos con ella. Estoy empezando a pensar que si los humanos se llegaran a unir a los habitantes de ese lugar bajo la promesa de que los libraran de la corrupcion del emperador, podrian buscar la forma de librarse de la corrupcion en ambos mundos. Seria un proceso muy largo, pero si lo llegaran a conseguir, tanto humanos como demonios como otras razas podrian vivir en un mundo ideal. Aunque estoy casi seguro de que costará trabajo y miles de millones de vidas. Aunque hay que ver siempre si ellos mismos quieren formar parte de eso. Ya que nada sera posible si no está la intención.

    Estoy desde el celular y se me hace dificil marcar errores, asi que no los mencionaré ahora. Pero ha habido y deberias revisar el capitulo para hallarlos. Saludos.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  8.  
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor

    Gracias por el comentario.

    No es que nadie sepa que ella es hermana de Eusebio, claramente los miembros de la primera legión son concientes de eso, pero Eusebio, como tu lo dices, es demasiado serio en su trabajo, poniendolo incluso por encima de sus relaciones, aunque tampoco es que no la aprecie como su hermana.

    Gideon es un personaje muy ambicioso en sus metas personales, nunca se quedará conforme con nada, mientras mas dificil sea algo mas le interesará lograrlo.

    Sobre el mundo, pues si es un mundo, que está conformado por un solo continente. y si, cada estado lleva el nombre de un pecado capital. ya mas adelante se indagará mas y se revelaran secretos sobre ese mundo y muchas otra cosas que puedan generar dudas, incluido el emperador Hollgom.

    El mundo de los demonios, Hollgom/Infierno, es un mundo muy dificil, un gobierno totalitario, militarizado y claramente tiranico los mantienen sometidos desde hace mucho tiempo, mas del que desearian. Luego se indagará mas acerca de como es la vida allí, esto a traves de los recuerdos de ciertos persoanjes.

    Bueno, eso es todo, nos vemos en el siguiente cap. Que os lo paseis de maravilla en estas fechas.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  9.  
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
    Miembro desde:
    20 Marzo 2012
    Mensajes:
    1,218
    Pluma de
    Escritor
    Saludos.

    Sí encontré varios errores, pero desde el teléfono no puedo marcarlos, aunque no son tantos. Creo que escribiste mal horda al principio y tildes. Y creo que usaste la palabra "huelga" donde no creo que calza.

    Este último capítulo fue interesante. Supongo me gusta aprender datos de los mundos de los que leo. Y aquí se aprendió bastante de Hollgom. Y esa información del Escuadrón del Águila Negra, que pir cierto debería usar mayúscula en todas las palabras al ser el nombre de una organización.

    Se puede decir que no sucedió mucho, pero a la vez se aprendió mucho.

    Hasta el siguiente capítulo.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  10.  
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Corregiré los errores, y gracias por el consejo de las mayusculas. Nos vemos en el siguiente cap,
     
  11. Threadmarks: T:III - Capítulo XXXVI: La obsesion de Erin
     
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Saints
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    40
     
    Palabras:
    3387
    Temporada III – Capítulo XXXVI: La obsesión de Erin

    “En albores existen cinco grandes clanes con permiso del rey para procrear santos, aunque uno de ellos es bastante más pequeño que los otros cuatro, además de tener mala fama por cierto suceso”

    29 de marzo de 1750, 2da edad de Plea.

    Nos encontramos en el devastado poblado de Irden, ahora campamento de la primera legión. Más precisamente nos hayamos en la tienda del general Eusebio, quien minutos antes de ser interrumpido por su hermana menor y subordinada, sostenía una conversación con la sever Nazrin, hasta que la rubia del parche hizo acto de presencia de forma abrupta.

    –Está bien, ya, lo siento, general –dijo Erin rodando el ojo, pus esa actitud tan “profesional” es común en su hermano mayor.

    –Erin, en este momento estoy ocupado, ¿qué es lo que quieres? –suspiró mirándola.

    –Ya terminé la labor que me pediste, todos los cadáveres de demonios han sido apilados y están ardiendo –informó ella, a lo que su hermano asintió–. Ahora estoy lista para hacer lo que te sugerí –esto último lo dijo con cierta emoción.

    –¿De qué hablas? A mí no me dijiste nada –negó él.

    –Claro que sí, lo que te comenté acerca del rastró a las afueras del pueblo, en dirección a las montañas –explicó ella.

    –Sigues con eso –alegó con cierta frustración el general–. Erin, ya te he dicho que envié a mis exploradores, todos concuerdan en que son huellas de animales cualquieras, es obvio, allí hay un bosque, no es nada que debamos investigar.

    –Vamos, Eusebio, yo sé lo que te digo, esas huellas no son de animales, yo misma las vi –objetó acercándose a él–. Créeme, tengo una corazonada, sé que si lo seguimos hallaremos algo.

    –¿Y quieres que envié a un batallón de soldados a seguir un simple rastro? Que repito, han confirmado que son de animales –cuestionó cruzado de brazos.

    –No, solo déjame ir, deja que lleve a las Águilas Negras y te prometo que encontraré lo que sea que dejó ese rastro, y te aseguro que no será un simple animal –sugirió ella.

    –Eso no se va a poder, Erin –respondió.

    –¿Por qué no? –preguntó extrañada.

    –Por qué le ordené a las Águilas Negras que se fueran esta mañana a la capital, tienen otras labores más importantes, igual que la primera legión –se puso de pie, para acercarse a una mesa donde había algunos documentos.

    –¿Oye, por qué hiciste eso? –exclamó alzando la voz, al tiempo que fruncía el ceño–. ¡Yo soy la capitana de las Águilas Negras…!

    –¡Y yo soy el general, no olvides eso cuando me hables! –reprendió alzando la voz de forma autoritaria–. Me anticipé a tus locuras, por eso les ordené que se fueran, porque conociéndote, Erin, eres capaz de llevártelos sin mi permiso.

    Hubo un momento de silencio, Erin solo agachó la mirada, notándose cohibida y apenada. Esta poderos santo es una mujer respetad e intimidante, además de valiente y feroz, pero si había alguien que fuera capaz de dominarla e intimidarla es su hermano mayor

    –…Lo siento, no quería ofenderlo, general –musitó ella con la mirada agachada.

    –Erin –suspiró él, pensó que había sido muy descortés con ella–. Perdona, no quería gritarte, solo… lo siento, yo también, hermanita –usó un término que pocas veces usa para referirse a ella–. El rey me pidió llevar la primera legión de inmediato a la frontera norte, apenas tenemos tiempo para descansar y marchar hasta allá, por eso no puedo dedicar una misión de exploración de largo alcance. Todos los exploradores que envié me dijeron lo mismo, son solo las huellas de algunos animales que se pierden en los bosques, no es nada relevante, debieron ser los caballos, vacas y cerdos que escaparon del pueblo durante la invasión de los demonios.

    –…Quizás tengas razón. Es que llegué a pensar que era algo…extraño, y tuve el presentimiento que si lo seguía encontraría algo importante, como…

    –¿Cómo un dragón de tierra? –preguntó su hermano sonriendo de lado–. Aun sigues obsesionada con eso, ¿verdad?

    Ella no pudo evitar sonrojarse y avergonzarse más al verse descubierta, así que solo asintió.

    –Erin, los dragones se extinguieron hace muchos años, tu misma sabes que nuestro clan se dedicó desde siempre a darles caza, y fue nuestro abuelo quien acabó con los últimos grandes dragones de tierra, y yo acabé con el último dragón volador, ya no hay más dragones en el reino –explicó él, aunque le hablaba con una voz más suave. Colocando su mano suavemente en el hombro de ella.

    –Soy la única Ringard que nunca luchará contra un dragón, eso me… me avergüenza –confesó levantando la mirada y acariciándose el cabello. Mirando a su hermano a los ojos.

    –No tienes por qué avergonzarte de eso, Erin. La tonta tradición de matar un dragón para ser parte del clan ya quedó en el pasado, nuestro abuelo la abolió –dijo él. Por sorprendente que fuera, ambos tienen la misma estatura–. Quizás nunca luches con un dragón, pero tú y yo, somos los únicos Ringard que han luchado contra los demonios, eso es algo aún más importante, ¿no crees?

    –…Si, supongo que eso es algo importante –dijo sonriendo levemente–. Lo siento si te interrumpí, no quería molestarte.

    –No importa, Erin, ve y descansa, mañana por la mañana marcharemos hacia el norte, y será un largo viaje –sugirió él.

    Erin asintió, hizo una reverencia y se retiró. Durante toda la charla de los hermanos, la sever Nazrin escuchó, pero guardó silencio para no interrumpir. Eusebio le miró de reojo.

    –¿En tu mundo hay dragones? –preguntó con curiosidad el general.

    –Sí, muchos, son criados y usados para la guerra –respondió ella.

    Después de eso ella y el general siguieron su conversación, aunque lentamente se fue inclinando hacia las vivencias personales de ella.

    Ya por la noche, la capitana Erin se dispuso a ir a una muy improvisada taberna a cielo abierto, donde las tropas se reunían a cenar o simplemente beber algo y charlar, aunque las cantidades de alcohol están estrictamente limitadas. Ella se acercó a una improvisada barra a beber en soledad, a decir verdad, no muchos se acercan a ella, y sus allegados son aquellos que forman parte de las Águilas Negras, ahora ausentes.

    A los pocos minutos, Gideon y Dale arribaron al lugar con intenciones de comer algo.

    –Entonces me gradué con honores de la academia de magos, y a los pocos meses logré entrar en la 3era legión, permanecí allí un par de años hasta que se me presentó la oportunidad de venir a esta legión –relataba el mago.

    –La 3era, eso es en el norte, ¿no? Yo serví en la 5nta por varios años también –agregó el santo, mientras caminaba entre las mesas para llegar a la comida.

    Se sirvieron un poco de carne y pan, dispuestos a buscar una mesa donde sentarse y comer tranquilamente. Entonces los ojos de Gideon vieron a la rubia del parche en la barra, algo alejada de la mayoría de personas y bastante sola.

    –Es la capitana, Erin –dijo Gideon–. Es el momento para acercarme a ella.

    –¿Acercarte a ella? ¿De qué hablas? ¿No pensarás en coquetearle? Muchos lo han intentado y suelen terminar varios días en el sanatorio –advirtió su compañero.

    –Claro que no, Dale…aunque es atractiva y tiene cierto encanto… pero no son esas mis intenciones. Lo que quiero es preguntarle que debo hacer para entrar en las Águilas Negras, y si me da la oportunidad de mostrarle mis habilidades lo haré, además de ganarme su confianza –explicó el santo encaminándose a hacia esa mujer.

    –En verdad no creo que sea una buena idea, Gideon. Espera –Dale terminó por seguirlo, para evitar que cometiera una imprudencia.

    –Puede mi hermano tenga razón y ya no existen más dragones –decía Erin hablando consigo misma, mientras meneaba lentamente el vaso del que bebía–. Desde que era niña siempre quise tener mi oportunidad de luchar contra uno, todos los miembros de nuestro clan lo han hecho.

    –Buenas noches, capitana –saludó Gideon acercándose a ella al tiempo que se sentaba a su lado–. ¿Por qué tan sola?

    –¡Gideon! –llamó Dale, para que se diera cuenta que estaba siendo imprudente.

    –¿Qué quiere ustedes dos? –cuestionó ella mirándolos extrañada y seria.

    –Nada, solo…–Dale, era quien se notaba más nervioso, quizás porque la conocía mejor que Gideon.

    –Pues pensábamos que podíamos hacerle compañía –dijo Gideon, ofreciéndole un pedazo de su pan.

    –Vaya que tienes agallas, novato –no pudo evitar sonreír de lado, tomando el pedazo de pan–. No muchos se acercan a mí con tanta tranquilidad.

    –Bueno, no tengo por qué estar intranquilo, no estoy siendo grosero ni irrespetuoso, solo pensaba que podía convivir con mi superior –dijo él, en verdad parecía bastante confiado en sí mismo.

    –Novato, ¿Por qué entraste en la primera legión? O mejor dicho ¿Cómo alguien como tú entró en la primera legión? –cuestionó ella. La actitud de Gideon le parecía bastante extraña.

    –El general Eusebio me hizo una prueba, tuve que luchar contra él en Bahía Azul –respondió Gideon–. Fue genial.

    –Típico de él. ¿Y lo hiciste bien?

    –Pues, no sabría decirlo, diría que fue un muy buen combate, pero claro, me vi superado por sus habilidades, aun así supongo que logré impresionarlo y por eso me admitió aquí.

    –No diría que lo impresionaste, dudo que haya algo que pueda impresionar al general. Sin embargo debió ver algo en ti, o en tu forma de luchar, que fue lo que lo convenció. Jamás había aceptado a un santo joven, ¿Qué edad tienes?

    –veintinueve años, capitana.

    –Qué raro, te vez más joven de lo que eres, curioso. Aun así, pocas veces ha admitido santos menores de treinta y dos años.

    –¿Usted qué edad tiene, y a quedad fue admitida? –preguntó él. Pregunta que puso nervioso a Dale.

    La capitana le miró aún más extrañada. Porque este sujeto le hablaba tan tranquilamente, no es que fuera irrespetuoso, pero ningún subordinado se atrevía a preguntarle algo personal, ella es consciente de lo mucho que la respetan y le temen en la legión.

    –Tengo treinta y cinco años, pero estoy en esta legión desde hace una década, mucho antes que Eusebio fuera el general, y claro, antes de la guerra civil –respondió, aunque se preguntó a sí misma el por qué respondió.

    –Sí, la guerra civil, fue muy difícil, para todos los bandos –suspiró Gideon, trayendo ciertos recuerdos poco agradables, y guardando silencio un par de minutos.

    –¿De qué clan eres, novato? –ahora era ella la que tenía cierta curiosidad sobre Gideon, y el porqué de su repentino silencio ante la mención de aquella guerra.

    –…del clan De Sartto –respondió con una leve sonrisa, pues sabia la reacción que ella tendría.

    –Mierda, eres un De Sartto. No sabía que aún quedaban santos de ese clan, es más, ni siquiera sabía que aún tenían permiso para procrear santos –respondió sorprendida.

    –Normalmente se cree que solo existen cuatro grandes clanes procreadores de santos, pero la verdad es que son cinco, capitana –agregó Dale–. Ringard, Hagart, Hall, Urbin y De Sartto.

    –Sí, gracias por el dato, Dale –arqueo la ceja–. Ustedes los De Sartto, sí que tienen mala fama, ¿no? Fueron el clan favorito y más fiel al anterior rey, lucharon sin cesar durante la guerra civil, y cuando esta terminó, y el rey Marcus les perdonó, la mayoría de ustedes desertaron y escaparon del reino.

    –La mayoría de mi clan, capitana –respondió manteniéndose serio, aunque era claro que eso le avergonzaba–. Pero un grupo decidimos quedarnos y servir fielmente a la figura del rey, sin importar quien sea, y lo hemos hecho, durante estos últimos cinco años. Somos leales al rey, al ejército y al reino.

    –¿Te molesta lo que digo, novato? –sonrió de lado, claramente retándolo o solo molestándolo.

    –No –dijo con firmeza encarándola–. No voy negar nada de lo que usted ha dicho, porque esa es la verdad. Sí, mi clan era leal al anterior rey y luchamos por él en la guerra civil, morimos y matamos a partes iguales. Cuando la guerra terminó hubo una fractura en el clan, la mayoría decidió irse a otro reino antes de servir al usurpador, como llamaron al rey Marcus, y otra parte, a la que yo pertenezco, decidió quedarse y seguir haciendo lo que por generaciones habíamos hecho, proteger y defender al reino.

    –Vaya, tu sí que tienes cojones para llamar a sí al rey –la rubia no dejaba de sorprenderse ante el carácter del novato.

    –No tengo nada en contra del rey, lo respeto y admiro, sin dudas ha sido el mejor rey que Albores ha tenido en mucho tiempo, pero sea lo que sea, para bien o para mal, él usurpó la corona –dijo con firmeza, sin inmutarse–. Aun así le seré leal a él y al reino sin importar nada.

    –Que interesante, hablas como el general –se dijo a sí misma dando un gran trago a su bebida–. ¿Y qué pretendes ahora, quieres seguir escalando en los rangos? Después de todo ya estás en la primera legión, el mejor ejercito del reino.

    –Seguir subiendo, tanto como pueda, mejorando y haciéndome más fuerte, demostrándome de lo que soy capaz y que siempre se puede seguir subiendo –dijo con una enorme sonrisa y la miró de reojo–. Mi siguiente objetivo es entrar en las Águilas Negras.

    Erin no pudo evitar comenzar a reír a carcajadas ante lo que había escuchado, pero sin importar lo burlona que pudiera parecer Gideon solo sonreía tranquilo, seguro de sí mismo.

    –No digas estupideces, novato. ¿En verdad crees que puedes pertenecer al mejor grupo de guerreros de todo el reino? Ahora lo entiendo, tú no eres valiente, simplemente estás loco.

    –La valentía siempre se confunde con la locura, es normal, solo los locos y los valientes están dispuestos a hacer cosas que los demás no están dispuestos –respondió con una enorme sonría.

    Erin se sorprendió ante esa frase, este novato le recordaba a su hermano cuando era joven. Curiosamente la capitana no pudo evitar sonrojarse un poco, pero al instante desvió la mirada para que ellos no lo notaran.

    –Me sorprendes, novato. En serio, creo que te estaré vigilando y siguiendo tu desempeño –dijo con la mirada volteada.

    –Gracias capitana, le prometo que no la decepcionaré –respondió con cierta emoción, pues pensaba que la estaba convenciendo.

    Los tres prosiguieron una conversación un tanto más amena, orientada al futuro que le espera a la primera legión con rumbo al norte. Por órdenes del rey, toda la primera legión debe encargarse de proteger la frontera norte, la frontera más peligrosa y conflictiva del reino.

    En determinado momento, Dale y Gideon se tomaron un momento para ir por mas bebidas. Mientras Erin les esperaba llevó su mirada al horizonte, haya en las grandes y lejanas montañas, todo parecía normal, solo una cumbre nevada y casi oscura por las horas de la noche, dicha visión solo solventaba más las palabras de su hermano, que aquel rastro que ella había encontrado era algo irrelevante. Hasta que de la nada, pudo ver claramente una llamarada roja que emergió en la cumbre nevada, apenas duró un segundo, pero ella pudo verla.

    –¿Qué fue eso? –se dijo así misma levantándose de su asiento.

    –¿Qué fue que, capitana? –preguntó Gideon regresando con Dale y más bebidas–. ¿Pasa algo?

    –¿No lo vieron? Díganme que sí –sin despegar la mirada de aquel lugar.

    –¿El que capitana? –alegó Dale sin entender nada, mirando en esa dirección.

    –Una llamarada, una gran llamarada roja en las montañas, la vi claramente con mis…con mi ojo –alegó.

    –Lo siento, pero, no vimos nada. No creo que eso sea posible, solo es la cima congelada de una montaña, dudo siquiera que algo pueda vivir en ese frio –respondió Gideon, extrañado por el repentino comportamiento de ella.

    –Estoy segura que fue real, lo sé, tendré solo un ojo pero funciona mejor que cualquiera –dijo gruñendo con cierta desesperación–. Deben ser dragones –se susurró a sí misma.

    Se quedó con ellos un largo rato más, solo esperando que aquella llamarada se hiciera presente una otra vez, pero no volvió a ocurrir, eso la hizo dudar un poco, no obstante, en el fondo estaba convencida que fue real y, según ella, solo un dragón podía haber sido el causante de eso.

    Las horas pasaron y llegó el tiempo de descansar. La mayoría de los soldados fueron a sus tiendas, los capitanes y rangos superiores tiene el beneficio de poseer una tienda para ellos solos, aunque son de menor tamaño. Durante toda la noche, la hermosa Erin no dejaba de pensar en lo que vió.

    Sus ansias y deseo de poder luchar contra un dragón no eran algo nuevo, desde muy joven había tenido esa meta, pues, por tradición, todos lo miembros de la rama principal del clan Ringard han luchado contra un dragón, esto por tradición o por necesidad. El clan Ringard nació hace varios siglos de un grupo de cazadores de dragones, y es esta mítica bestia la que se dibuja en el emblema de la familia. La idea de que no la reconocerían como una autentica Ringard hasta no matar a un dragón es lo que más la perturbaba, aunque esta tradición realmente ya no se emplea en la familia.

    –¿Qué tal si sí es un dragón? No puedo perder mi oportunidad, si me voy jamás tendré otra ocasión como esta, no puedo dejarla pasar. Mi hermano siempre dice que no importa, claro, a él que le puede importar si ya asesinó a uno, él ya cumplió con la tradición de la familia, pero yo no, y tengo que hacerlo –se levantó rápidamente de su cama.

    No vestía ya su elegante armadura, sino solo una camisa sin mangas y sus bragas, ambas en color negro, dejando apreciar mejor su bella figura femenina, así como no llevar su parche. Se acercó a la salida de su tienda, y desde allí posó su mirada en la montaña, ¿era allí donde estaba su destino, su tan ansiado deber como miembro del clan Ringard?

    –Eusebio jamás me dejará ir allí, y, a decir verdad, hacerlo sola sería una imprudencia. Ese idiota se me adelantó, por eso envió lejos a las Águilas Negras, como odió que me conozca tan bien –se dijo a sí misma frustrada. Lo pensó un momento y tomó una gran decisión–. No me importa lo que diga o haga, yo tengo que ir a allí y vencer a ese dragón, estoy completamente segura que allí hay uno. Ya me preocuparé luego por lo que mi hermano haga. Ahora solo debo elegir a un grupo de personas que puedan acompañarme y que sean de confianza.

    Decidida a hacer tal cosa, regresó a su cama con la única intensión de pensar en quien podría ir con ella a tal misión.

    Mientras eso ocurría en el campamento de los humanos, en el campamento de la horda, ahora bajo el mando de los tiranus y el temible Grimor, las cosas eran más ajetreadas. La llamarada que Erin había visto no era otra cosa que un nuevo portal abierto por el general para establecer una conexión con su mundo, y a esas horas, más tropas llegaban a Plea desde Hollgom.

    –Grimor, hay algo raro con estas personas, ¿no cree? –comentó Zarina a su amo y amante. Al notar una disparidad en los recién llegados.

    –¿Por qué lo dices? –cuestionó el con una gran sonrisa al ver el número de soldados que se unían a su ejército en el primer día de apertura del portal.

    –Pues, no parecen soldados, no tienen armas, ni armaduras, y algunos están llenos de tatuajes y marcas de esclavo, ¿de dónde vienen? –preguntó Zarina.

    –La verdad es que ninguno de ellos es un soldado, quizás desertores, pero la mayoría son rebeldes, esclavos y simples obreros del Estado de la Ira que escucharon el llamado que hice mediante la general Valya. La idea de un reino creado por tiranus resulta muy atractiva. El día de hoy han llegado doscientos guerreros dispuestos a luchar por nosotros –dijo sonriendo enormemente–. Además que nuestro fiel monje rojo, ha enviado una carta muy importante –dijo él sacando de sus ropajes dicha carta.

    –¿Y qué dice, Grimor? –preguntó Kaira.

    –Que por fin hemos encontrado a mis antiguos compañeros, los otros tres Preceptos el Emperador están en camino –una enorme y perversa sonrisa se dibujó en su rostro.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  12.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    2,056
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Saludos, paso a comentar el capítulo. Nuevamente, mis ocupaciones no me dejaron pasar apenas lo publicaste, además de que otra vez estoy desde el celular, lo que me impide señalar errores. No han sido muy graves esta vez. Han faltado algunas tildes, hay partes donde te comiste alguna letra, y alguna que otra coma mal usada. También estoy seguro que vi que escribiste "haya" cuando quisiste poner "allá". Creo que eso era todo, realmente son difíciles de recordar todos cuando se lee desde el celular.

    Paso a comentar el capítulo. Debo decir que la obsesión de Erin me parece algo "infantil" para la edad que tiene. Tal y como dice Eusebio, su familia ya no tiene la tradición de matar dragones, y ella es la primera mujer de su familia que se enfrentó a los demonios en una auténtica guerra, lo cual me parece que es más importante que eliminar a una bestia escupe fuego sin inteligencia (suponiendo que los dragones de tu historia sean brutos). Aunque, si la horda cuenta con dragones, ella no debería darse por vencida en su cometido, tal vez le llegue la oportunidad de pelear contra uno de ellos.

    Eso sí, la acción que va a cometer es muy imprudente, dado a que lo que vio no es un dragón en sí, sino un portal. Y si lo siguen, esto les terminará conduciendo hasta Grimor. Ahora está recuperándose de sus heridas, pero no le tomará mucho tiempo volver a la acción (creo yo) y eso la podría poner en peligro. Estoy creyendo que Gideon y Dale formarán parte del grupo que ella podría llevarse a esa misión. Lo que me hace preguntarme si habrá alguna posibilidad de que ellos se encuentren con Zael, Zila y Albert al momento de atacar al general (Erin va por un dragón, pero dudo que no pelee si descubre que hay miembros de la horda). Aunque eso también me da curiosidad. ¿Erin se retiraría y avisaría a su hermano sobre la ubicación de los demonios si descubre que se trata de ellos, o intentaría luchar sola? Habrá que verlo. Espero que sea prudente, de lo contrario podría terminar muerta, o peor, podría causar la muerte de varios soldados suyos por un capricho infantil, cosa que sería peor.

    Y sobre Grimor, debo decir que me preocupé cuando les enviaron más hombres, pero viendo que se trata de esclavos y que ninguno de ellos es soldado, quiere decir que su número de guerreros sigue siendo el mismo, lo que no complica las cosas para ninguno de los que tenga la intención de atacarlo. Me llama la atención el hecho de que los otros tres preceptos del emperador ya estén listos para reunirse con él. Esto lo vuelve mucho más peligroso de lo que ya es, ya que deberían tener una fuerza como la de él. Solo queda esperar para ver como resulta todo.

    Veo que la historia ya no dedica una parte del capítulo a cada grupo como antes, sino que ahora es una seguidilla de unos dos o tres capítulos dedicados a un grupo y luego se pasa a otro, y viene siendo así desde mediados de la segunda temporada. Me gustaba más el estilo anterior, pero este no me molesta y también me gusta.

    Estaré esperando el próximo capítulo. Saludos.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  13.  
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Gracias por el comentario.
    Pues el deseo de Erin es una obsecion, y si, parece el capricho de una niña XD. Ya luego veremos que pasa cuando se entere que los demonios tambien tienen dragones, cosa que solo sabe Eusebio.

    Ahoa la rubia tuerta decidió ir a la montaña, pensnado que el fuego fue un dragón, pues toda la legion ignora la presencia de los demonios allí. Grimor está cada vez mas fuerte, con mas gente y cerca de su recuperación, y como él dijo, volverá a entrenar para hacerse aun mas fuerte que en su lucha contra Zero. El foco de Zila, Zael y Albert aun no ha aparecido, en el siguiente cap veremos como les va a ellos en su travesia, a sí como a quienes eligió Erin para acompañarla, y él como reaccionará su hermano si se va.

    Ojo con los esclavos que llegaron a Plea a traves del portal, si bien algunos son esclavos, también hay desertores, rebeldes y obreros en general, pero todos llegaron allí para unirse al ejercito, si bien, no son soldados es obvio que Grimor los usará para engrosar sus filas, por lo tanto deberán pasar por un proceso de entrenamiento.

    Sobre los preceptos, pronto aparecerán y se darán a conocer, también tendremos un poco de información del tiempo en el que los cuatro trabajaban para el emperador y esas cosas.
    No diría que las cosa serán a sí a partir de ahora, si bien, tenemos cuatro focos principales, que son Gideon y Erin, la mano blanca en la que están Aikar y Diane, los hermanos sever y Albert y luego a Grimor, en ocaciones habrá caps donde aparezcan dos o tres de estos grupos, luego algunos dedicados a uno solo, o varios a uno solo, todo depende de los tiempos. Algo difícil de explicar.

    La verdad es que estoy ansioso por presentar a los otros preceptos. Como dato, son de mis personajes favoritos ;)

    Nos vemos en el siguiente cap
     
    Última edición: 30 Diciembre 2018
    • De acuerdo De acuerdo x 1
  14.  
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
    Miembro desde:
    20 Marzo 2012
    Mensajes:
    1,218
    Pluma de
    Escritor
    Saludos.

    Ya que no quiero poner cada tilde faltante, solo señalaré dos cosas.
    "...Esta poderosa santo es una mujer respetada e..."
    "–La tercera, eso es en el norte, ¿no? Yo serví en la quinta por varios años también..." No números en los diálogos, se ve raro que lo pronuncien así.

    Parece que Erin está por meterse en algo más grande de lo que puede manejar.

    Y grimor con su nuevo ejército de esclavos, no creo sea mejor que el ejército que ya había tomado la ciudad. Aunque no sé cuál sería su próximo paso.

    Y esta gente luchando con dragones por una estúpida tradición familiar. Aunque me recordó mucho a Avatar, en que los de la Nación del Fuego tenían que matar a un dragón, y que ya estaban supuestamente extintos.

    Espero el siguiente.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  15.  
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    No tenéis idea, Erin tampoco XD. Gracias por el comentario.

    No hay que subestimar a esos esclavos, después de todo, todos lso miembros de dicho ejercito son de la raza tiranus, los mas fuertes por naturaleza.
    Si, tiene cierta similitud con lo de Avatar, salvo que en este mundo comenzaron a cazar a los dragones para protegerse.
    Nos vemos en el siguiete cap
     
  16. Threadmarks: T: III - Capítulo XXXVII: Mujeres
     
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Saints
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    40
     
    Palabras:
    3912
    Temporada III – Capítulo XXXVII: Mujeres

    “En discrepancia con lo que las leyendas cuentan, las gran mayoría de los demonios no poseen cuernos en sus cabezas. Los únicos que los tienen son los hombres de la raza Tiranus y Riyuns, ninguna otra raza o mujer, los posee.”

    30 de marzo de 1750, 2da edad de Plea.

    La mañana llegó una vez más. A primera hora los soldados de la primera legión se despertaron para levantar el campamento y retirarse del devastado pueblo. Por órdenes del rey toda la legión debía marchar tan rápido como pudiera hacia el norte del reino, aunque no se les explicó el por qué, el rey quería que la frontera fuera blindada por su mejor ejército.

    El general, como alto mando de la legión, no tenía motivo alguno para dedicarse a la tediosa labor de quitar las tiendas o guardar provisiones. Tranquilamente desayunaba en su tienda, aunque ya estaba ataviado con su uniforme y armadura. Curiosamente, a primera hora ordenó que la sever Nazrin fuera llevada otra vez hasta su tienda. El motivo era que aún tenía muchas preguntas por hacerle, al parecer, Hollgom, el mundo de los demonios, le causaba mucha curiosidad a Eusebio.

    Ameneara de agradecimiento por su colaboración, ordenó a sus soldados que a ella y a las otras severs que no fueran soldados, se les tratara con mayor respeto y atenciones. Además, a título personal, le consiguió ropas limpias para que se despojara de maltrecha túnica blanca. Esa mañana la invitó a desayunar con él y sus guardaespaldas, era normal que desayunara con ellos, pero ahora ella también formaba parte del momento. En fondo lo que el general quería era que ella confiara en él, que supiera que no le haría daño ni nada similar, pero a cambio querría información.

    –Entonces, ¿en tu mundo también hay cerdos y vacas? –cuestionó con cierta sorpresa el general. La pregunta surgió a raíz de que ella reconoció la carne que comían.

    –Sí, señor. Los campesinos los crían para el consumo. También tenemos caballos, ovejas, pollos y otros animales de establo –respondió ella con respeto. El plan del general comenzaba a funcionar, pues ella se veía más relajada ante su presencia. Ahora la bella mujer sever vestía un vestido blanco y botas.

    Su bella y suave piel roja se hacía un cautivador juego con la blanca tela del vestido. Al estar en presencia de los humanos ella escondía su cola enrollándola en su pierna, ya que pensaba que los incomodaría.

    –Interesante. Cada vez pienso que nuestros mundos no son tan diferentes –comentó el general mientras comía.

    –Yo tampoco lo creía cuando llegué aquí con el general Zero. Pero nuestros mundos son muy parecidos. Nuestro cielo también es azul y las nubes blancas. Salvo que el sol de Hollgom es rojo y en la noche tenemos tres lunas, y ustedes tienen miles –agregó ella.

    –¿Tres lunas?... espera, ¿Cómo que tenemos miles? En este mundo solo hay una luna –cuestiono confundido el general.

    –¿Entonces que son todas esas miles de luces pequeñas que se ven en la noche? –preguntó ella. La sever se refería a las estrellas.

    –Son estrellas, ¿No las hay en tu mundo? –respondió él.

    –No, señor. En Hollgom las únicas luces de la noche son nuestras tres lunas. Radamia, Urania y Nemunix, esos son sus nombres. Según la leyenda, alguna vez fueron tres hermosas doncellas concebidas por la primera esposa del emperador Hollgom. Las tres damas miraban el cielo nocturno todas las noches, y les entristecía verlo tan vacío, así que, mediante el uso de la magia del emperador, dejaron sus cuerpos y subieron al cielo para iluminar las noches de Hollgom por la eternidad.

    Los guardaespaldas se miraron entre sí extrañados por lo que ella decía.

    –¿Eso es real, o solo es una leyenda? –preguntó Eusebio, arqueando la ceja.

    –A decir verdad, no puedo asegurar que sea real, pero tampoco puedo decir que es una mentira. Nunca he viajado al Estado Imperial, pero escuche que en los jardines del palacio del emperador, hay tres tumbas con esos mismos nombres. Y todas las mañanas el emperador las visita a solas –respondió.

    –¿Tiene alguna leyenda acerca de su sol? –dijo uno de los guardaespaldas riendo, era obvio que lo decía a manera de broma.

    –Sí, también. Se dice que nuestro emperador, en algún momento, se arrancó su ojo derecho y usando su inmenso poder, lo convirtió en una esfera de fuego gigantesca que nunca se apagará. La arrojó con todas sus fuerza hasta que quedó suspendida en el cielo. Desde ese día gira alrededor de Hollgom –explicó ella, sin notar que era una broma.

    –¿Y tienes alguna razón para creer que es real? –esto lo dijo Eusebio, quien con cada leyenda comenzaba a creerlas todas.

    –Nuestro emperador siempre ha sido tuerto –dijo tranquilamente. Aunque en los humanos tuvo cierta impresión. ¿En verdad podía existir alguien con tanto poder?

    Luego de eso la charla sobre Hollgom fue dejada de lado. El general se interesaba más acerca de cómo era que los demonios lograron llegar a Plea. Sin embargo poco duró esa conversación, pues un par de oficiales entraron en la tienda del general.

    –Mi general –dijo una de esos oficiales–. Las tropas están listas para marchar, los prisioneros están encadenados y listos para ser trasportados. Hicimos el conteo final de los cautivos, tenemos ochenta y cinco machos y cuarenta hembras –informó ella.

    Usó esos terminados despectivos de género, cual si de animales hablaran. Nazrin no estaba en posición de reclamar algo, pero entendió que no les agradaban a los humanos, y tenían motivos, así que solo agachó la mirada.

    –Hombres y mujeres, querrás decir –alegó Eusebio, mirando de reojo la reacción de la sever–. No son animales, son…son… personas –finalizó. Después de todo lo que había descubierto con ayuda de la monja blanca, entendía que no eran bestias salvajes, si no que eran un grupo de diferentes razas civilizadas y racionales como ellos.

    –Como usted diga, general –obedeció la oficial, aunque no muy convencida.

    –General, debo informar de algo delicado –dijo el otro oficial, este parecía titubear un poco. Sabía que lo que diría no era algo que alegraría al general, todo lo contrario–. Un grupo de soldados no se han reportado y no hemos podido localizarlos. Deducimos que se separaron de la legión durante la madrugada.

    –Eso si es extraño. ¿Ocurrió algo? –el general se extrañó de tal informe. No obstante, al instante sospechó de lo que pudo haber ocurrido–. ¿Quiénes son?

    –La capitana Erin Ringard, Gideon De Sartto, Dale Green, y dos magos más –respondió el oficial.

    El general se levantó de su silla rápidamente, no dijo nada, pero su mirada lo decía todo, estaba furioso.

    –¿Hay algún rastro que seguir? –preguntó apretando los puños.

    –Me temo que no, la capitana ocultó muy bien sus movimientos, nuestros exploradores no son capaces de seguirle la pista –respondió intimidado el oficial.

    –Bien –apretó los dietes–. En este momento degrado a la capitana Erin. Quiero que sea reasignada a escolta de suministros –sentenció con una mirada seria–. Además, la quiero fuera de las Águilas Negras.

    Sus guardaespaldas y los oficiales se sorprendieron ante esa decisión. No es que fuera una reasignación mala, el problema era que los escoltas de suministro, son precisamente eso, escoltas de las caravanas de suministros, jamás entran en combate durante una batallada, jamás son enviados a misiones, ni siquiera son usados como guardias en lugares importantes, su única labor es ir de aquí a allá cuidado las caravanas militares de suministros.

    Eusebio quería a su hermana, obviamente, pero si algo no toleraba el general era que le desobedecieran, eso lo volvía loco, y podía llegar a ser muy severo con los castigos. Sabe que Erin es una guerrera de corazón, y enviarla a un lugar donde nunca verá un combate sería el peor castigo para ella. Además la retiraría también de su amado grupo de Águilas Negras, eso sería el acabose de la rubia guerrera.

    –Como usted ordene, general –dijeron los oficiales haciendo una reverencia.

    –Den la orden, nos marchamos ahora. Si ella no regresa al ejército en una semana… será expulsada –finalizó con una seriedad sin igual.

    Tal como lo ordenó, a los pocos minutos las tropas de la primera legión partieron y comenzaron su larga macha al norte. Desde su caballo el general miró el gran bosque a un lado de los restos de la ciudad, sabía que su hermana había ido en esa dirección, pero no estaba ni de humor ni con el tiempo para ir a por ella.

    –Erin –musitó con cierta rabia. Estaba muy molesto con su hermana menor. Dio media vuelta y se fue con su legión.

    No muy lejos, a tan solo un par de kilómetros, dentro del bosque la rubia caminaba tranquilamente, incluso con una sonrisa en los labios. Vestía su armadura y su pesada hacha de guerra en la espalda, así como un grupo de cuatro que la seguía.

    –Vamos, vamos, dense prisa. No quiero que se retrasen –llamó mirando sobre el hombro a sus acompañantes.

    –Claro que sí, capitana –respondió Gideon, quien lleva en su espalda equipaje, además de su armadura y sus armas. El santo fue convencido por Erin, pensando que esto serviría para ganar su confianza y así estar más cerca de su ingreso en las águilas negras.

    –No soy muy hábil con esta clase de mapas, pero si seguimos avanzando hacia el noreste encontraremos una vieja vereda hecha por los cazadores –esto lo dijo un explorador. Ataviado con su armadura y su equipo de combate. Mientras miraba un mapa robado por la capitana.

    –En estos bosques podemos encontrar cientos y cientos de plantas útiles para hacer brebajes y pócimas. ¿Deberíamos llevar algunas a los alquimistas de la legión? –preguntó una chica, quizás no era tan joven, pero era muy linda, de estatura baja y delgada. Su ropa la delataba como una sanadora. A sí como su libro, su báculo y su cinturón con pociones.

    Merl, Abby, les recuerdo que estamos en una misión importante. Tenemos que llegar cuanto antes a esa guarida –ordenó la capitana mirándolos de reojo.

    –¡Entendido, capitana! –dijeron ambos. Los cuatro seguidores de Erin desconocían la verdad, fueron llevados allí con mentiras.

    Erin les aseguró que era una misión en la que debían hallar la guarida de un grupo de barbaron asaltantes, la cual estaba en la cima de la montaña.

    –Es extraño, ¿Por qué el general Eusebio se preocupa por eso? Son solo barbaros, además están muy lejos de cualquier ciudad o pueblo, como para ser un problema –esto lo dijo Dale, quien era el mayor en el grupo, y no sería tan fácil engañarlo, el problema era que confiaba en la palabra de la capitana, por eso no sospecha la mentira.

    –Uno de esos barbaros en un mago desertor, por eso debemos atraparlo –mintió ella para mejorar la treta y que no la descubrieran.

    –Ya veo. No se preocupe, capitana Erin. Lo hallaremos cuanto antes y lo llevaremos ante la justicia. Ese imbécil pasará muchos años en prisión por su deserción –aseguró Gideon con una enorme sonrisa.

    El destino de este grupo de soldados es incierto por ahora. Después de todo, lo que la capitana cree que es un dragón, no es más que un portal abierto desde Hollgom, portal que es controlado por las fuerzas de Grimor.

    Mientras eso ocurría en el lado este de los montes verdes, muchos kilómetros al oeste, justo al otro lado de dicha cadena montañosa, e igual de inmersos en los bosques, nos encontramos con la tercia conformada por el mago Albert, y los hermanos sever, Zila y Zael. Aunque de momento la mujer no estaba presente junto a los dos hombres.

    Habían tenido que acampar en los bosques, en los cuales técnicamente están perdidos. Albert y Zael estaban en su improvisado campamento. El sever no hacía más que jugar con las brasas de la fogata que habían hecho picándolas con una vara. Por otro lado el mago llevaba toda la mañana dibujando un círculo en la tierra, y vaya que era complejo, con decenas y decenas de símbolos, unos grandes, otros muy pequeños que debía detallar con la punta de una rama. En el centro de dicho círculo mágico coloco una varita de madera, la cual llevaba un par de días dándole forma para que parezca una varita mágica.

    –Llevas tres horas dibujando en la tierra, ¿Qué pretendes, humano? –dijo Zael rompiendo el silencio, que duró esas mismas tres horas.

    –Trato de recrear el círculo mágico número uno. Se llama Forjador, es el más complejo de todos, bueno, uno de los más complejos. Se usa para crear varitas mágicas. Solo puede ser usado por un mago con una cantidad de magia suficiente, creo que cumplo los requisitos. Si funciona este simple pedazo de madera se convertirá en una varita mágica, estoy seguro que la necesitaré para combatir si somos atrapados por Grimor y su gente –explicó mientras terminaba los últimos detalles.

    –Llevas días diciendo eso, no nos van a descubrir, deja de preocuparte por eso, humano –alegó él– ¿Cómo memorizas algo que tarda tanto en crearse? –cuestionó con asombro.

    –No hace falta memorizarlo, solo es necesario saber la formula primaria de forja. Te la diría, pero no entenderías nada –respondió.

    –No soy tan idiota como crees, ¿sabes? –se cruzó de brazos.

    –Nunca dije que lo fueras, tú mismo usaste esa palabra –rio Albert– ¡Listo! –exclamó al terminar con la ultimas letras que debía contener.

    Con curiosidad Zael se levantó para mirarlo. El sever no pudo evitar sorprender ante la complejidad de ese círculo mágico. Letras y letras por un lado, decenas de símbolos extraños por el otro.

    –Bueno, si no funciona al menos habrás demostrado que eres un buen artista –dijo el sever a manera de broma.

    –Tiene que funcionar –musitó con seriedad el mago.

    Llevó sus manos al centro del símbolo y comenzó a concentrarse. Tardó un poco, pero su energía mágica lentamente comenzó a emanar de sus manos y a recorrer el círculo, inundando cada trazo con esa energía de color azul. El sever estaba un más sorprendido, esa era una clase de magia que no existe en su mundo, algo completamente nuevo para él.

    Sin embargo a los pocos segundos, Albert abrió los ojos y sintió que sus manos se quemaban. La energía azul en el círculo se volvió roja en un instante, y todo terminó con una explosión. No fue algo muy fuerte ni peligrosa, pero logró derribar a ambos hombres tirándolos por el suelo, mientras una gran humareda se elevó al cielo.

    –Carajo, oye, eso es un buen ataque, ¿Por qué no lo usas contra Grimor? –dijo Zael, sintiendo unas grandes ganas de reír.

    –¡Maldita sea! –exclamó el mago frustrado Albert. Golpeo el suelo con fuerza, al tiempo que apretaba las manos ante un ardor causado por la explosión– ¡¿En que me equivoqué? carajo! ¡Tres putas horas pasé dibujando cada maldita runa, cada maldita oración y cada puta figura para que no funcionara!

    –Oye, relájate, humano –alegó Zael levantándose y quitándose la tierra de la ropa–. Quizás te equivocaste en algo, quizás se te olvidó algo, o quizás no eres el mago que crees ser.

    –¡O quizás debas callarte, antes que te ahorque! –reprendió. No es que Zael dijera algo inverosímil, más bien era que el mago estaba muy frustrado y estresado como para escucharlo.

    –¡Púdrete, imbécil! Solo trato de que entiendas en que fallaste –objetó cruzado de brazos.

    –…–suspiró mucho buscando calmarse. Luego miró sus manos, tenía quemaduras que le estaban ardiendo demasiado–. Zael, no es el momento si, no tengo ganas de escuchar tus tonterías. ¿Dónde se ha metido Zila? –se levantó.

    –Supongo que fue a cazar o a pescar –respondió el sever.

    –¿pescar o cazar? –cuestionó extrañado el mago.

    –Si, dijo que iría al arroyo cercano y no quería que la molestáramos, seguro está cazando o pescando. No le gusta que la molesten cuando está concentrada –explicó Zael.

    –Sí, bueno, lo que sea. Mis manos están ardiendo, iré a buscar algunas plantas medicinales para aliviarme, vuelvo en unos minutos –dijo para luego tomar rumbo en busca de las plantas.

    –Solo no te pierdas, ¿sí? Zila y yo no vamos a perder nuestro tiempo buscándote –alegó Zael.

    –Hay una puta columna de humo, no me voy a perder, idiota –respondió él–. Si no fuera por mí aun estarían en la playa.

    –Si no fuera por ti, no estaríamos perdido en este jodido bosque, imbécil –respondió el sever.

    No quiso seguir discutiendo mas con Zael, obvió sus tonterías y siguió avanzando por el bosque. Pasó varios minutos tratando de pensar que buscaba, no es que no supiera, si no que su mente estaba bloqueada por el estrés de convivir con Zael, estar perdido en el bosque, no saber qué pasó con su hermana, sentirse indefenso al no tener una varita, y su más reciente fracaso con el círculo mágico que le dejó ardiendo las manos.

    –Vamos, vamos, Albert, piensa, carajo. No eres un alquimista, lo sé, pero eres un mago profesional. Aprobaste Herbolaria básica y avanzada, algo debe haber este jodido bosque que pueda servirte –se decía a sí mismo mientras avanzaba y se sobaba la cienes. Hasta que una idea surgió en él–- ¡claro! Algas de roca, crecen en los ríos del sur de Albores. Solo debo conseguir unas pocas y frotarlas entre mis manos, su babilla me aliviará el ardor. Si mal no recuerdo el arroyo que vimos ayer por la tarde no está muy lejos, con suerte habrá de esas algas allí.

    En pocos minutos llegó hasta el mencionado arroyo. Era bastante lindo ver ese pequeño caudal en medio del bosque. No era profundo, podía entrar y el agua llegaría a tu cintura en la parte más honda, además que la corriente era muy suave.

    El mago se adentró en el agua buscando las plantas que aliviarían el ardor de sus manos, aunque el agua ya comenzaba a hacerlo. Mientras estaba allí buscándolas un sonido llegó a sus oídos. Claramente era la voz de una mujer tarareando suavemente una melodía. Albert se extrañó por eso, además que le pareció muy linda. Un viejo e infantil temor lo invadió, pues según una vieja leyenda en esos bosques habitan seres capaces de tomar la forma de una mujer para engañar a los hombres y devorarlos, o eso le decía su madre cuando se portaba mal.

    –Mierda, lo que faltaba, un puto monstruo –musitó asustado. Notó de donde venía el sonido. La curiosidad pudo más que el miedo y se acercó. Escondido detrás de unas rocas asomó su mirada para ver que había allí. Los ojos del mago se abrieron a más no poder, al tiempo que se quedó mudo de la impresión, luego agradecería eso.

    A pocos metros de donde miraba estaba Zila, de pie en el agua, la cual llegaba a la mitad de sus muslos, y lo más asombroso, desnuda. Sus ropas estaban sobre una roca, se notaba que las había lavado y ahora estaban secándose.

    La mirada del mago estaba clavada en esa mujer, no sabía cómo, o por qué, pero no podía dejar de mirarla. Era algo que llevaba ya un largo tiempo cuestionándose, es ahora que entendía la respuesta ¿Qué diferencia hay entre humanos y demonios? Ninguna.

    El rostro de esa dama es simplemente sublime y hermoso, rasgos delicados y finos, acompañados de un par de hermoso ojos en color rojo, que se ven fieros pero bellos al mismo tiempo. Sus labios ligeramente rosados que se vislumbran dulces con solo mirarlos. Su larga y sedosa cabellera blanca, que al estar mojada cae cual castada por su espalda.

    Zila es dueña de una figura femenina que reboza de belleza. Sus pechos no son muy grandes, pero tampoco son pequeños, son de un tamaño perfecto para acariciarlos si se pudiera. Su cintura es delgada, al tiempo que los músculos de su abdomen se remarcan ligeramente, es obvio el arduo entrenamiento al que ella se ha dedicado, pero aun así no pierde su sensual forma. Luego sus piernas, torneadas y largas, justo como le gustan a los hombres, sus manos son delicadas, y en ellas un pedazo de tela recorre su piel buscando limpiarse a detalle.

    La mirada del mago bajó a cierta zona entre las piernas de la mujer, tragó saliva al tiempo que se ponía más nervioso conforme descendía, sabía que si ella lo descubría lo lamentará, pero no era capaz de moverse. Para su mala suerte no logró ver lo que ansiaba, la mujer se di vuelta en ese momento, pero igual tuvo una erótica vista de sus glúteos. Redondos y puramente sensuales. Justo al final de su columna es donde nace su cola, no sabía por qué, pero le daba un toque muy exótico a su apariencia. No es que fuera algo que nunca había visto, las mujeres bestiary también tienen cola.

    Durante los escasos segundos, que para el mago fueron eternos, la mujer estuvo tarareando una melodía, hasta que cayó y habló.

    –Sabes, Albert. Estos bosques son muy lindos, ¿venias aquí antes? –dijo ella con una suave voz.

    El corazón del humano estuvo a punto de detenerse ante la impresión de verse sorprendido por la mujer a la que técnicamente estaba espiando. Abrió los labios, listo para admitir su culpa y buscar como disculparse. Afortunadamente no alcanzó a hablar antes de entender.

    –No, si le digo eso seguro se enoja otra vez. Si venia aquí debe tener muchos recuerdos de este lugar, no quiero que se ponga enojado y triste otra vez –suspiró Zila. No había notado a Albert, solo hablaba sola–. Ya no sé de qué forma más disculparme con él. Estoy segura que no existe… ¡maldita sea, Zila! Destruiste su hogar, lo encerraste en una jaula, y además lo torturaste con esos asquerosos bichos en su espalda, ¿Cómo esperas que te perdone todo eso? –se reprendía a sí misma.

    El mago dejó de lado la perfecta vista que tenía del desnudo cuerpo del a mujer y se interesó más por lo que hablaba consigo misma.

    –No hay forma que me perdone. Aun así me salvó y me ayudó a encontrar a Zael, incluso intentó protegerme de Grimor. Luego tuvo la oportunidad de abandonarme en esa jaula, yo no habría podido detenerlo, él hubiera escapado sin problemas y estaría a salvo, aun así quiso ayudarme… ¿Por qué? –se cuestionó, recordando la ocasión en que el general la estaba acosando y el mago intervino.

    Zael aun recordaba los golpes que se llevó esa noche, y se preguntó lo mismo.

    –Quizás, tan solo quizás, al final de esta odisea él pueda perdonarnos, o al menos odiarnos menos –dijo con pesar–. Los humanos no se merecen todo esto, no merecían ser atacados de esa forma. Todo lo que nos dijeron en la academia era una mentira, los humanos no son lo que nos dijeron. Son muy parecidos a nosotros.

    Salió del agua y se encaminó a su ropa para vestirse. Pasó unos instantes, Albert ya no la miraba, solo estaba tratando de asimilar lo que ella había dicho, y dos dudas llegaban a la mente del mago. ¿Por qué la sever le resultaba tan hermosa? Y ¿Por qué ella estaba tan interesada en conseguir su perdón?

    –Albert está muy preocupado por su hermana. Trataré que esto no nos retrase tanto para que pueda volver con ella, además él está indefenso ahora que no tiene una varita, debo protegerlo si nos descubren.

    Sin dudas eso fue lo que más sorprendió al mago.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  17.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    2,056
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Paso a comentar el capítulo. En primer lugar, te diré que encontré un par de errores, pero ando con algo de prisa hoy, así que no te los puedo marcar. En su lugar prefiero comentar el capítulo. Debo decir que se ha tratado de un capítulo muy tranquilo, pero aun así me gustó mucho. Vemos que tanto Eusebio como Albert están empezando a considerar ahora más que antes que los demonios y los humanos tienen muchas similitudes y que las cosas que les habían dicho no son del todo reales, ya porque se trate de una mentira impuesta (igual que en el mundo real) o porque tenían una visión equivocada de las cosas. Igualmente, con solo sentarse y ponerse a comparar las cosas es posible darse cuenta de que son más las similitudes que las diferencias.

    Me asombra la disciplina que espera Eusebio de todos los soldados, incluida su hermana, dado a que ni siquiera se le pasa por su mente el darle una oportunidad más. Imagino que es por esas características, además de su habilidad en combate, que llegó a donde llegó. Me pregunto que podría suceder si Erin descubre el escondite de la horda y les da aviso. Supongo que eso podría llegar a aligerar la carga de su castigo si es que ella y su grupo sobreviven. Aunque todavía debe faltar para ver eso.

    Por otro lado, veo que Albert tiene problemas para volver a forjar su varita. Podría sonar una locura, pero creo que a lo mejor una charla con Zila le haría pensar las cosas con algo más de calma y eso podría hacer que sea capaz de forjarse una. Mientras tanto, se lo ve un poco estresado, lo cual no es sorpresa considerando la preocupación que debe tener por su hermana y también por lo que ocurrió con su pueblo. A mi también me sorprendió la forma en la que Zila hablaba de él. Claramente, los dos ya no se están viendo como simples compañeros de escape. Todavía no han avanzado para llegar muy lejos, pero imagino que poco a poco deberán hablar y darse cuenta de lo que están empezando a sentir uno por el otro. Aunque me pregunto si el hecho de que Albert haya visto y escuchado a Zila pueda motivarlo a querer hablar con ella o no.

    Una cosa que me intriga es el saber que tipo de castigo le esperaría a Gideon por haberse ido con Erin sin la aprobación de Eusebio siendo que hace muy muy poco se unió a la legión. Dale y los otros dos parecen estar más tiempo, e imagino que el castigo les podría ser menor. Pero Gideon no lleva demasiado tiempo como para justificar una desobediencia al general. Supongo que ya veremos a donde termina su aventura.

    Por ahora eso será todo. Saludos.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  18.  
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Gracias por el comentario.
    La razon de las similitudes entre las razas a pesar de ser de mundos diferentes es un gran secreto que se revelará mucho tiempo depues, pero si, como lo dices son mas parecidos de lo que se podia llegar a pensar, pues la verdad se perdió con el tiempo. Cabe mencionar que no es la primera vez que la horda invade Plea, mil setecientos cincuenta años atras ya habia ocurrido una invasion, como todo, mas adelante se hablará mejor acerca de eso.

    Sobre lo que dices de la diciplina. Eusebio es el general del mejor ejercito, solo espera lo mejor de todos y cada uno de sus soldados, sin dejar miramientos a parentezcos. sin embargo, no es que no le de una segunda oportunidad, es mas bien que no es la primera vez que Erin le desobedece.

    La relacion entre el mago y la sever lentamente ha cambiado a raiz que ninguno ha faltado o agraviado al otro, al principio por honor, pero, mas adelante puede que las cosas entre ellos cambien, incluyendo a Zael, que si bien, no es que le agrade el mago, ha sabio acoplarse a su compañía.

    Sobre Gideon y los demas de la compañia de Erin, hay que recordar que fue ella quien los llevó engañados, les mitió diciendo que estan en una mision, a sí que si llegado el momento ella acepta haberlos engañado ante su hermano, puede que los salve del castigo.

    Nos vemos en el siguiente cap.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  19.  
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
    Miembro desde:
    20 Marzo 2012
    Mensajes:
    1,218
    Pluma de
    Escritor
    Saludos.

    Comienzo con la parte que la sever cuenta las leyendas de su mundo. Me encantaron, suenan comi leyendas indígenas, le da un toque cultural excelente al escrito.

    Era evidente que Erin saldría a revisar "la guarida del dragón" pero que arrastrara más gente con engaños fue algo bajo para una capitana. Y también aprendimos que los exploradores del ejército no sirven como tales. Erin y cuatro más, a un par de kilómetros, por más que cubrieran sus rastros estaban muy cerca como para no haberlos encontrado. Y teóricamente estaban más cerca cuando salieron, así que los exploradores no se ganan sus sueldos.

    Luego creí que leía una novela sobre fullmetal alchemist con ese gran círculo alquímico. Zael y Albert se están volviendo muy cercanos.

    Y por último, no puede faltar la escena de baño o playa. Aunque creí que eso aplicaba a los animes. Y vaya que la aprovechó Albert, xD
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  20.  
    Fersaw

    Fersaw Hideo-sama

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    218
    Pluma de
    Escritor
    Gracias por el comentario.

    La pregunta acerca de las creencias de los demonios y su emperador: ¿Son solo leyendas?

    Erin terminará por entender que cometió un terrible error, cuando se entere que lo que vió no fue un dragón, si no algo muchísimo peor. Y si, lo exploradores no hacen bien su trabajo XD.

    Un poco de influencia de los animes no viene mal XD. Incluyendo la escena erótica de la ducha de Zila, y claro que Albert la aprovehó XD.
     
    • Gracioso Gracioso x 1
Cargando...

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso