Historia larga Saints

Tema en 'Novelas' iniciado por Fersaw, 4 Marzo 2018.

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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
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    Hola, paso a comentar ahora que tengo tiempo. Ha sido un buen capítulo, pese a la tranquilidad del mismo. Apenas empieza vemos que el grupo no se queda quieto y que pese a la tranquilidad continúan con los entrenamientos para perfeccionar sus técnicas, cosa que les será de mucha utilidad para lo que se vendrá más adelante.

    Parece que Vyll ya está harto de tener que obedecer las órdenes del duque y de Mordecay, mucho más sabiendo que ellos tienen a sus hermanas, y más aún después de que el santo de la música le diga cosas como esa. Estoy seguro de que Vyll no se va a quedar de brazos cruzados tras ese trato con Mordecay. Creo que él comenzará a planear algo para poder librarse de él, si es que no lo ha empezado ya. Y viendo que sus compañeros están en peligro ahora más que nunca, mucho tiempo no le queda. Si realmente va a hacer algo, tendrá que decidirse pronto.

    Me pregunto qué tipo de conversación tendrán Sira y Rufus en la actividad de pesca, ya que ella se ha quedado sola con el hombre que la vuelve loca XD. Por otro lado, Diane dice una cosa respecto a sus sentimientos pero su actitud demuestra todo lo contrario. Ya veremos a donde terminan llegando estos dos asuntos.

    Parece ser que Aikar es todo un galán muy popular, ya que la esclava vampira también tiene cierto interés. No es de extrañar, ya que su amo le arrancó un colmillo y que Aikar le perdonó la vida, es comprensible. Podría apostar a que la vampira, cuyo nombre aún me cuesta recordar por el momento (tuve que consultar la guía para ver que se llamaba Ritzka) intentará hacer un trato con el grupo de la mano blanca de unirse a ellos a cambio de su libertad.

    Tengo una pequeña idea de lo que podría suceder:

    • Mordecay le da el día y la hora a Vyll para una emboscada total
    • Ritzka, tras enterarse de eso, traiciona a su grupo y decide ayudar a Aikar por agradecimiento, interés personal, y escapar de su vida de esclava
    • O bien Ritzka revela que Vyll se reune con Mordecay, o es el mismo santo el que lo confiesa. Pero sé que sucederá antes de la emboscada, incluso aunque sea por una cuestión de segundos
    • La Mano Blanca se enfrenta a Mordecay y los suyos
    • Mordecay y Dyll morirán. Algunos de los hombres de Mordecay escapan del campo de batalla. De esa forma, ambos grupos quedan sin líder
    • Ritzka se une a la Mano Blanca, que decide partir a enfrentar al duque embajador para eliminarlo y de paso rescatar a las hermanas de Vyll
    • Tras la muerte de Mordecay, el duque se enfurece y decide reunir a la Orden de las Diez Bestias para terminar con todos sus problemas de una vez
    • Aunque solo sea para jugar un papel muy pequeño, uno de los preceptos (que no sea Grimor) entrará en este plan
    Esa es mi teoría de como sucederán las cosas. Luego el futuro dirá si acierto o no. Tengo el presentimiento de que esta temporada terminará con el enfrentamiento entre Mordecay y la Mano Blanca, y lo que viene después será el inicio de la siguiente.

    Te marcaré un par de errores:

    También hay algunos con las tildes, que no marqué. Por ahora eso será todo. Saludos.
     
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    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    Gracias por el comentario.

    Técnicamente un capítulo de relax para los personajes antes que empiecen los verdaderos problemas. Aun siendo tiempos de paz no se pueden fiar de sus habilidades.

    El santo de los vientos salvajes está harto como dices, sin embargo, estará dispuesto en hacer algo por si solo, pronto lo averiguaremos.

    Sira logra su cometido y se queda a solas con el santo bestiary, ¿que podrían hacer esos dos? quizás ella intente algo. Por otro lado la joven Diane en su disyuntiva acerca de lo que siente por Aikar. Y luego tenemos a Ritzka, la pobre y desdichada vampira, quizas ve en Aikar a alguien que especial, y sí, es todo un galan el santo de la muerte XD

    Me agrada tu teoria, pero no puedo decir si acertaste en algo o en todo, o en nada. Solo queda esperar y ver como se acomodan las cosas por si solas, nos vemos en el siguiente cap.
     
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  3. Threadmarks: T: III - Capítulo XLIX: El enigmático clan Hall
     
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    Temporada III – Capítulo XLIX: El enigmático clan Hall

    “El clan Hall es el clan más misterioso de todo el reino, ellos tienen su sede en una isla al noroeste del reino, isla a la que solo miembros del clan pueden acceder, de lo contrario aquel que invada dicho lugar es asesinado esto con permiso del rey. Nadie sabe nada de sus tradiciones y costumbres familiares, aunque es el clan que más miembros ha desterrado. A estos se les llama Traidores a la sangre y son cazados por los otros miembros”

    23 de abril de 1750, 2da edad de Plea

    Varios miembros de La Mano Blanca habían arribado al pequeño pueblo, entre ellos Diane, Aikar, Oss y, por otros motivos menos agradables, Vyll. Los primeros tres deambulaban por las calles tranquilamente en medio de una conversación muy amena acerca de las cosas que deben comprar y una que otra broma por parte del sirviente, quien sonríe cada que ese par se mira. ¿Cómo pueden ser tan ciegos? Pensaba Oss.

    Sin que lo notaran, y en la distancia, cierta vampira encapuchada les seguía, buscando esconderse en cualquier parte para no ser notada. Era aquella chica que porta un arcabuz en su espalda y carece de unos de sus colmillos, Ritzka es su nombre.

    –El hombre de la guadaña –Musitó para sí detallando a Aikar–. ¿Qué hace él aquí? –Se preguntó a sí misma acercándose y cubriéndose tras de unas cajas.

    –Vale, Diane, tú y yo vamos a ir por las especias, el pan y los ingredientes –Dijo Aikar leyendo la lista que Rufus, el cocinero del grupo, le había dado–. Oss tú ve a comprar la carne –Ordenó a su sirviente dándole una pequeña bolsa con monedas.

    –¿Por qué debo ir solo? –Cuestionó, para luego sonreír de forma burlona–. Será que te quieres quedar a solas con Diane para…

    –¡No! –Interrumpió el santo dándole un golpe en la cabeza–. No digas tonterías y ve a hacer lo que te pedí –El leve sonrojo en sus mejillas le daba la razón al sirviente.

    –V-vale, no te pongas violento, hermano. A Diane no le gusta esa actitud…

    –¡Ve a hacer lo que te pidieron! –Ahora fue ella la que dio el coscorrón.

    –Dios, que malos son –Alegó sobándose la cabeza para luego irse en otra dirección.

    –Siempre diciendo tonterías –Bufó Aikar siguiendo su camino con Diane. Y con Ritzka tras de ellos, o más bien de él.

    De regreso en aquella taberna donde Mordecay Hall se había reunido con Vyll. El santo al servicio del duque embajador terminaba de relatar su plan con el cual capturaría a todos los miembros de La Mano Blanca, y se notaba bastante perverso pues Vyll no hacía más que apretar los dientes y mirar al suelo, sin dudas con ganas de sacar su espada y cortarle la cabeza.

    –¿Entendiste, mi estimado Vyll? –Preguntó con un tono socarrón mientras bebía de su copa de vino–. ¿Algo que objetar?

    –… ¿Qué haré yo después que…que los capturen? –Dijo con voz baja, más que nada vergüenza.

    –Pues mi señor no me dijo nada acerca de ti, creo que poco le importas –Ríe burlándose–. No te preocupes a ti te dejaremos libre para que vayas con tu hermanas y se reúnan como la fracturada, fallida y patética familia que son.

    Vyll estaba al límite, su mano empuñó su espada, al tiempo que Mordecay agitaba su flauta en su mano haciéndola girar y mirando con ojos retadores al santo de viento. Mordecay esperaba que Vyll le atacara, la idea parecía emocionarlo así que no era buena idea para Vyll.

    –¿Algún problema, Vyll? –Articuló una sonrisa despreciable.

    –…¿Cuándo y dónde ocurrirá? –Suspiró soltando su arma.

    –Buena pregunta. Será mañana por la noche, así que será mejor que hagas lo que tienes que hacer para que mi plan salga al pie de la letra –Su sonrisa desapareció y se tornó más serio ante esas palabras–. No olvides que la vida de tus hermanas depende de ti y tus acciones, ten eso en mente –Sin más se levantó dejando el dinero de lo consumido en la mesa–. ¿Algo más?

    –…No –Susurró apretando los dientes y con la cabeza gacha.

    –Perfecto, nos vemos mañana por la noche –Se despidió y salió del lugar.

    No podía haber más odio y humillación en el santo de viento. ¿Qué podía hacer para salvar a sus hermanos y a sus compañeros a la vez? No tenía esa respuesta, la única opción era hacer lo que ese infeliz le pedía. A la salida de la taberna estaba Gard esperando tanto a Ritzka como a Mordecay, y la ausencia de la primera le enfada bastante.

    –¿Dónde está esa zorrita que tienes por compañera? –Preguntó Mordecay arqueando la ceja.

    –Mi señor. Disculpe es que ella…la, la envié a buscar algo de comer y está retrasada –Mintió para no decir que ella aun no regresaba.

    –Concurro en que está retrasada, pero del cerebro. Es bastante estúpida e inepta, además que es esa estupidez de darle un arcabuz a una miope. Sinceramente no entiendo a tu clan ese aspecto –Dijo con desprecio y soberbia.

    –Lo sé, mi señor. Es que ella es la esclava favorita del líder, es solo por eso que no la hemos matado o vendido, al parecer a mi líder le encanta cogerla, es el único uso que le veo –Gruñó como todo hombre deleznable.

    –Pues que gustos más jodidos, tiene unos lindos ojos y un rostro encantador, pero es delgada y plana, que asco, una mujer sin tetas es un buen amigo –Dijo riendo ante su broma machista. Pasó de Gard y se dirigió a otro lugar–. Espera a que venga, yo tengo otra reunión a las afueras, me alcanzas cuando regrese esa zorra.

    Es pues que decidió irse solo a otro lugar y a otra reunión bastante importante la cual sería a las afueras del pueblo.

    –Ritzka, ya me tienes harto –Gruñó Gard.

    Por las calles deambulaba el sirviente Oss buscando una buena carnicería para comprar lo que le habían encargado. Deambulaba por unos callejones hasta que un ruido y unas palabras llamaron su atención. El sonido fue el de espadas desenvainándose y el grito decía.

    –No te puedas, perra y danos todo lo que tengas –Era las voz de un hombre.

    Sin dudarlo el sirviente acudió en ayuda de quien estuviera en problemas. Dio la vuelta en una esquina para toparse con la escena. Tres hombres de baja calaña que empuñaban espadas cortas, estos delincuentes amedrentaban con sus armas a una mujer.

    No era una mujer común, era una encantadora dama de belleza apreciable. Su cabello es café y corto pero lo ata en una pequeña cola de caballo baja, dejando sobre su blanco rostro un par de mechones, sus ojos son de un perfecto azul que hipnotizaría a cualquier hombre, sus labios, algo gruesos, están cubiertos por un labial rojo escarlata. Viste una camisa sin mangas negra ajustada a su cuerpo, delgado y atlético por cierto, una falda roja cubre sus piernas hasta las rodillas, en su cintura un elegante cinturón de cuero negro y calza unas botas de cuero con un tacón alto. En su mano derecha lleva una mochila la cual lleva su equipaje al parecer.

    A pesar de la situación la mujer no se intimida en lo más mínimo y mira arqueando la ceja a esos hombres, como quien ve a un trio de tontos haciendo algo demasiado tonto.

    –No recordaba que este reino estuviera lleno de imbéciles –Respondió a las amenazas.

    –No te hagas la ruda, estúpida. No hagas esto más difícil y danos la mochila, seguro que tienes cosas valiosas allí –Ordenó gritando el asaltante líder.

    –No tengo tiempo para su burdo intento de asaltarme –Bufó con molestia. Entonces reveló que en su cintura portaba una varita mágica–. Quien será el primero en…

    –¡Aléjense de ella, cobardes! –Gritó Oss a todo pulmón.

    El sirviente corrió a toda velocidad saltando para conectar una fuerte patada en la cara de uno de los delincuentes, no fue tan brutal pero sirvió para destrozarle la nariz y tirarlo al suelo. La mujer y los otros dos estaban sorprendidos. Rápidamente el sirviente se acercó a ella cubriéndola.

    –No se preocupe, bella dama, ahora está a salvo –No lo decía en broma ni en tono galante si no con una seria mirada que se fijaba en los otros dos al tiempo que desenvainaba una daga de su cinturón.

    –¿Quién eres tú? –Fue lo único que se le ocurrió decir a la desconcertada mujer.

    –Mi nombre es Oss, Oss Grimm, señorita –Respondió mirándola sobre el hombro y guiñándole el ojo.

    –¡Bastardo! –Exclamó el líder de los asaltantes acercándose con la espada en alto.

    Oss previó el ataque y lo bloque con su daga, al tiempo que empujaba a la mujer hacia atrás.

    –Quédese detrás de mí, señorita –Advirtió al tiempo que daba un rodillazo al estómago del agresor para alejarlo.

    El segundo atacó por un lado intentando una estocada que Oss fácilmente esquivó y contraatacó pateándolo en la rodilla para hacerlo caer arrodillado, acto seguido el sirviente le dio una patada directa al rostro. No tuvo tiempo para más pues el líder se acercó por detrás con un corte vertical, Oss salta a un lado evitándolo. El sujeto le acosa y arroja varios cortes erráticos y torpes los cuales el sirviente bloquea y desvía con su daga.

    El asaltante era demasiado torpe e inexperto comparado con el experimentado Oss. En un movimiento esquiva la espada y con una zancadilla le hace tropezar y lo desarma. El segundo asaltante se acercó por detrás una vez más pero Oss le anticipa esquivando su espada y clavando su daga en el costado del rival.

    –Son demasiado inútiles para ser asaltantes –Se burló Oss.

    El asaltante cae al suelo con una herida seria en su costado, el primero recién se recuperó de la patada que le destrozó la nariz, teniendo toda la camisa llena de sangre y sin poder respirar bien.

    –V-vale, tu ganas amigo, déjanos ir y no volverás a vernos –Alegó el líder vencido y asustado ante las habilidades de ese hombre.

    –No me gusta matar a ineptos así que les dejaré irse por esta ocasión –Dijo amenazando al líder que seguía en el suelo. Tan rápido como pudieron los tres se levantaron y salieron corriendo como liebres asustadas–. Mas cobardes de lo que pude suponer –Sonrió victorioso guardando su daga, entonces se percató de algo–. No, no puede ser, ¿Dónde está? –Notó que cierta bolsa con dinero, que llevaba asida a su cinturón, no estaba.

    –Oye –Llamó la mujer mostrando que ella había recogido dicha bolsa–. Se te cayó durante la pelea.

    –Gracias –Suspiró aliviado–. Mi hermano me hubiera matado si perdía ese dinero –Sonrió tomándolo de la suave mano de la mujer, dando una fugaz caricia.

    –Oye…gracias, aunque no era necesario que te arriesgaras –Dijo ella haciendo una leve reverencia y por algún motivo no podía mirarlo a los ojos, quizás vergüenza

    –Por favor, jamás dejaría que una tercia de delincuentes le hicieran daño a una mujer tan linda –Sonrió de forma amable–. Por suerte llegué a tiempo. No debería deambular sola por los callejones, señorita… –Espero que ella se presentara.

    –Hmmm…–Titubeó un poco en si debía revelar su nombre, sin embargo los extraños, pero amables ojos blancos de Oss la convencieron de que no era un riesgo–. Vivian De Sartto.

    –¿De Sartto? –Replicó Oss confundido–. Ya había escuchado ese apellido antes, pero, ¿Donde?... Qué más da Aikar y yo somos pésimos para recordar nombres –Dijo riendo.

    La chica no pudo evitar sonreír también, el sujeto le parecía bastante agradable, y algo tonto pero atractivo.

    –Sí, bueno, señor Oss, gracias por su ayuda pero debo irme…

    –Si usted gusta puedo acompañarla. Disculpe mi atrevimiento, pero en verdad nunca he conocido a una dama con una belleza como la suya así que me gustaría prolongar más este encuentro, claro, si usted se siente a gusto con mi compañía –Sonrió usando una tono más suave.

    –G-gracias –Las palabras del sirviente calaron en ella y la hicieron ruborizarse–. N-no tienes que ser tan adulador, sé que no soy tan linda… –Rio nerviosa y desviando la mirada.

    –No es una vana adulación, mi señora. Anhelaría tener las habilidades de un artista para plasmar en un lienzo vuestra faz y llamarla “mi obra maestra” –Sonrió de lado acercándose un poco más a ella.

    –G-gracias señor Oss –Se ruborizó a un más y retrocedió–. Bueno, a decir verdad no me molestaría que me acompañara, pero debo reunirme con unos amigos y ellos podrían malinterpretar que usted me acompañe.

    –Lo entiendo perfectamente, mi señora. Es una pena que nuestro encuentro fuera tan fugaz. Espero poder vernos bajo otras circunstancias –Aceptó como un caballero que no tenía oportunidad, al menos no ahora.

    –Debo admitir que espero lo mismo –Sonrió más relajada–. Pocas veces he conocido a un hombre tan galante como usted, señor Oss. Nos vemos.

    Él hizo una reverencia y plasmó un besó en la mano de la mujer, luego siguió su camino, ella siguió el suyo no sin antes mirar al hombre alejarse.

    –No recordaba que hubiera hombres así de educados y ambles en este reino –Sonrió encantada con Oss, al tiempo que sonreía inconscientemente. Volvió la mirada al frente y siguió su camino.

    –Soy todo un donjuán, con qué facilidad la puse roja, deberían darme un premio por eso –Susurró Oss para sí mismo con una sonrisa soberbia–. Pero antes que todo soy un caballero y como tal nunca he de jugar con los sentimientos de una dama, esa mujer es la mujer más hermosa que he visto en mucho tiempo –Luego se rió. Volvió su mirada a la mujer que se alejaba.

    Algo curioso notaria en la mochila que ella portaba pues en un lado colgaba una máscara, la máscara de una lechuza.

    Una hora pasó y es cuando Mordecay llegaba a otro lugar, era una posada a las afueras de la ciudad, el lugar era sin dudas un lugar de mala muerte pues la mayoría de los comensales eran bandidos, el lugar perfecto para una reunión secreta o para personas perversas.

    Nada más en la entrada dos grandes hombres ataviados con armaduras y alabardas que además son gemelos y llevan los brazos llenos de tatuajes parecían esperar a alguien, ese alguien es Mordecay. Ambos son calvos, musculosos y con grandes y frondosas barbas.

    –Entonces era verdad, estás aquí, Mordecay –Llamó uno de ellos mirando con seriedad al santo–. Pensé que el viejo solo mentía cuando dijo que se reuniría contigo.

    –Es bueno reunirse con la familia, ¿no? –Rio él estrechando la mano a ese par–. ¿El viejo está dentro?

    –Claro, te está esperando, date prisa por que comienza a impacientarse, ya tuvo que moler a golpes a un par de estúpidos que intentaron robarle.

    –Y me lo perdí, que mal –Sonrió Mordecay–. Que se le va a hacer, con su permiso caballeros.

    Entró en dicho establecimiento para toparse con un lugar lleno de gente de mala reputación, como dije, el escondrijo perfecto para malvivientes. Pero aquel que buscaba Mordecay era un tanto diferente y se hallaba en una mesa al fondo de salón.

    Un hombre alto y de complexión musculosa, su piel morena, cabello corto oscuro, con canas a los lados, una larga barba cana, además de tuerto pues carece de su ojo izquierdo sobre el cual se cierne una cicatriz. Viste una pesada y tosca armadura de hierro, a su lado reposa sobre la pared una pesada alabarda.

    –¿A quién tenemos aquí? Es el Traidor a la Sangre número uno, el viejo Hoffdencay –Ese fue el “saludo” de Mordecay.

    –El pequeño Mordecay llega –Respondió con una seria voz y algo de molestia por el “saludo”–. Tarde, como era de suponer.

    –Lo siento por eso, tuve un pequeño contratiempo –Sonrió tomando asiento frente a ese hombre–. Me alegra ver que aun te conservas en forma a pesar de tu edad, tío.

    –No tengo tiempo para tus barrabasadas, háblame del trabajo que quieres que hagamos –En verdad el hombre parecía carente de paciencia.

    –Oye, relájate y tomate algo yo invito, estás más molesto que lo normal, ¿o es que estas en tus días? –Se carcajeo ante sus propias burlas.

    –No sé por qué esperaba algo diferente de un loco como tú, solo estoy perdiendo mi tiempo aquí –Suspiró y se dispuso a irse.

    –Vale, vale ya, lo siento, solo estaba jugando. Vamos al grano, ¿cuántos hombres tienes? –Dejó de lado sus bromas.

    –Cinco conmigo –Respondió con seriedad.

    –Y todos son…ya sabes.

    –Sí, todos somos Traidores a la Sangre –Rodó los ojos–. No entiendo el porqué de tu insistencia en eso, tengo otros mercenarios.

    –Me gusta trabajar con mi familia, eso es todo. Además lo hago por ustedes, yo sé bien que el clan está detrás de ti para enjuiciarte, esconderse de ellos no nada barato –Ordenó un par de cervezas al cantinero.

    –A diferencia de ti nosotros no trabajamos para un riquillo malvado que nos protege del clan, así que debemos escondernos y pagar esa protección.

    –Bueno, son ventajas de trabajar para el duque embajador –Se encogió de hombros–. Sé que el clan es muy insistente cuando se trata de capturar a los traidores, incluso para un jefe mercenario como tú la cosa no debe ser fácil, aunque debo decir que has durado muchos años sin que te echen mano. Congratulaciones por eso, tío.

    –No es fácil, tú los has dicho, veinte años en el exilio y sigo vivo. Veme como un reflejo, después de todo tu y yo cometimos el mismo crimen –Sonrió de lado para luego tomar uno de los tarros de cerveza que les dieron.

    –Sí, sí, sí. Asesiné a mi hermano y traté de asesinar a mi hermana también. Y tú asesinaste a tu hermano igual, mas bien, a mi padre. Algo que siempre te he agradecido, ese fanático infeliz de los merecía, mi madre intentó hacerlo pero falló, por eso terminó en el bosque. –Por un momento su sonrisa burlona desapareció y se tornó algo más seria agachando la mirada.

    –Era una buena mujer, que se casó con el hombre equivocado, muy común en clan –Agregó Hoffdencay con sentimiento similar.

    –Lo sé, era una mujer increíble, muy fuerte y valiente –Suspiró con nostalgia, quizás tristeza, en la mirada mientras bebía de la cerveza–. Mi padre y mi hermano eran monjes, por eso se volvieron locos e hicimos lo que hicimos. Mi hermano tenía pensado violar a su novia para embarazarla y dedicar su hijo a “dios”. Ella era solo una chica de dieciséis años, demasiado inocente y linda, yo no podía permitir tal cosa.

    –Esa maldita religión vuelve locos a todos, lo sé bien, yo corté la cabeza de mi hermano para salvarte a ti, a tus hermanos y a tu madre… él quería sacrificarlos cuando aún eran unos niños. ¿Cómo fue que tú hermana…?

    –Sí, lo sé. Mi madre me lo contó antes que la llevaran al bosque para ya sabes qué. Mi hermana se estaba ordenando como monja, ella quería sacrificar a su novio y estaba de acuerdo con mi hermano. Cuando yo quise evitar que él violara a su novia mi hermana intervino para ayudarlo. Me llamaron hereje e intentaron matarme, así que no tuve más opción que acabar con ellos antes que ellos acabaran conmigo, luego escapé de esa podrida isla.

    –Adoradores de un dios de madera y roca, esa infame religión manchó el honorable nombre del clan Hall que fue labrado con grandes hazañas hace siglos, me da vergüenza haber pertenecido a ellos –Escupió al suelo con desprecio y dio un gran trago a su cerveza.

    –Lo mismo digo –Dio un gran trago a la cerveza–. Pero no es momento para recordar ese horrido pasado si no para hablar de negocios del futuro. Te necesito a ti y a tu gente para capturar a un grupo muy singular de bandidos. Habrá 1000 piezas de oro como recompensa.

    –¿1000 piezas de oro? –Sonrió más que interesado–. Ese riquillo al que sirves sí que tiene dinero.

    –No tienes ni idea, es dueño de más de lo que puedas imaginarte. Pero en fin, ¿entras?

    –Por supuesto, dime que hay que hacer –Aseguró el viejo hombre.

    De regreso en el pueblo. Aikar estaba esperando a Diane, quien entró en una tienda de alquimia. El santo llevaba consigo bolsas y cajas llenas de comida así que aprovechó un momento para descansar los brazos y prepararse para el regreso a la base. Detrás de una esquina estaba la vampira que había estado observándolo todo el tiempo.

    –No se ha alejado desde que llegamos –Susurró Aikar para sí mismo siendo consciente de que los había seguido–. Bien, veamos de quien se trata.

    Miró en esa dirección y Ritzka rápidamente se escondió para que no la viera. Esperó unos segundos y volvió a asomarse por la esquina para notar que Aikar ya no estaba.

    –¿Dónde está? –Se preguntó a sí misma.

    Fue pues que la tomaron por detrás y la acorralaron bruscamente contra el muro que usaba como cobertura. Era Aikar quien se había acercado muy rápido. El movimiento fue tan repentino que ella soltó un leve grito de sorpresa, al ver que era él agachó la mirada para que no la viera pues la cubría la capucha.

    –No me gustan esta clase de juego. ¿Quién eres y por qué nos estas siguiendo? –Interrogó con seriedad. Pero ella no respondió, solo tembló asustada–. No quieres hablar, bien, lo haremos a la mala…

    –L-lo siento, señor –Alcanzó a decir ella con voz temblorosa–. No quería molestarlo, e-es solo que no esperaba volver a verlo.

    –¿Volver a verme? –Replicó sin entender. Ella levantó la mirada mostrando su lindo rostro y encantadores ojos, al instante él la reconoció–. Eres tú.

    Continuara…
     
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    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
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    Saludos.

    Esos entrenamientos estuvieron mejor que algunas de las luchas que la Mano Blanca ha tenido.

    Tienen las parejas casi listas. Solo falta que los varones dejen de ser despistados y las mujeres más directas.

    Ya se veía venir que Vyll iba a terminar llevándolos a una trampa. Aunque crei que sería mucho antes.

    La vampira va a terminar pasándose al bando de los ¿buenos? Lo dejaré en buenos, pero igual tengo mis dudas. Acaba con ellos o muerta y sin colmillo.

    Y resulta que la Lechuza ama a los caballeros que salvan damicelas. Y ahora que van a encontrarse en batalla en cualquier momento .

    Acabaré pidiendo que le den su premio a Oss, se lo merece y todos lo sabemos. XD
     
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    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    Parece que la mano blanca no pierde el tiempo, siempre es común que los hombres sean un tanto despistados. ¿Como será la trampa que Mordecay y Vyll están fraguando? ¿Que hará Ritzka en esta situacion?
    Si, Oss se merece su premio y lo va a tener...quizas
     
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    Fersaw

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    Aries
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    Temporada III – Capítulo L: Mal augurio


    “Aunque no todas las naciones tienen permitida la esclavitud se debe respetar a las que sí”

    23 de abril de 1750, 2da edad de Plea

    La vampira tenía la cabeza agachada por miedo y por vergüenza al estar frente a frente con el santo de la estrella de la muerte. Aikar al verla pudo recordarla, él mismo lo diría, esos hermoso ojos morados serían imposibles de olvidar.

    –Eres tú –Dijo soltándola suavemente–. ¿Qué haces aquí, y por qué nos estas siguiendo?

    –Le pido disculpas por eso, señor. Es que lo vi entrar al pueblo y no pudo resistirme a seguirlo. M-me alaga que me reconociera –Sonrió con un sonrojo que cubrió sus mejillas.

    –No podría olvidar ojos como los tuyos –Respondió con sinceridad–. Aun así, ¿Por qué estás aquí…? –Se entendía que quería saber su nombre

    –Me llamo Ritzka, señor–Sonrió, pues pocas veces le preguntaban su nombre–…B-bueno, mi amo tenía que hacer algunos encargos aquí así que vine con él, pero no es nada malo se lo aseguro –El nerviosismo en sus palabras delataban que ocultaba algo, era obvio que no revelaría lo que estaba haciendo en ese pueblo aun siendo ese hombre con quien habla.

    –No me convences –Alegó Aikar con seriedad–. Tu amo debe trabajar para mi enemigo, eso nos convierte en enemigos a ti y a mí. La última vez que te vi y te dejé ir te advertí que la próxima vez no te perdonaría, y aquí estas otra vez –El tono de voz y la mirada del santo amenazaban a la vampira.

    –L-lo sé, señor –Respondió asustada–. Pero no tuve otra opción…

    –Escapar, esa era tu opción, vampira. Mis compañeros y yo asesinamos a los tuyos pudiste escapar de tu amo y nunca lo habría sabido. Sospecho que planean algo, dime de que se trata –La acorraló otra vez con la pared tomándola por el cuello sin llegar a lastimarla.

    –No, señor, no planeamos nada, y aunque así fuera no me lo dirían a mí, s-solo soy una esclava –Respondió al instante temblando.

    Los blancos ojos del santo dudaban de las palabras de la vampira, no obstante el miedo que veía en ella era demasiado real como para que le mintiera, lo que lo hizo flaquear en su rudeza fue ver los dientes de la mujer y notar la falta de uno de sus colmillos, lo cual discrepaba con la última vez que la había visto.

    –¿Qué le pasó a tu colmillo? –Preguntó él soltándola y suavizando su mirada. Sospechaba la respuesta.

    –…M-me lo arrancaron, señor –Respondió cohibida y agachando la mirada con vergüenza–. F-fue mi castigo por fallar en la misión.

    –¿Tu amo te arrancó el colmillo? –Cuestionó indignado ante esa barbarie–. Debe tener mierda en vez de sangre para castigar así a su sirviente después de apenas sobrevivir a una misión.

    –Lo sé, pero no fue mi amo quien lo hizo, fue el hombre para quien trabaja –Suspiró recordando aquel día que se lo arrancaron y al autor de dicho castigo.

    –¿Quién es ese hombre? –Preguntó Aikar.

    –…Y-yo no debería hablar de eso, señor… –Una duda surgió en su mente, ¿qué pasaría si le contaba todo? No tuvo mucho tiempo para pensarlo pues alguien más hizo acto de presencia.

    –¡Ritzka! –Se escuchó el llamado de Gard detrás de ellos–. ¿Qué crees que estás haciendo, estúpida?

    Allí estaba el vil vampiro Gard mirando con furia a la esclava teniendo su arcabuz en manos cual si estuviera a punto de entrar en combate. La mirada del vampiro se fijó en el santo sabiendo perfectamente quien es. Ritzka se asustó al verse descubierta por su amo hablando con el enemigo.

    –S-señor Gard, no es lo que parece –Respondió con voz temblorosa.

    –¿Gard? –Intervino Aikar con un semblante serio cayendo sobre el vampiro–. Así que tú eres le amo de Ritzka, tú fuiste quien le arrancó el colmillo o lo permitiste.

    –¿Así que te gusta hablar con extraños, Ritzka? –Amenazó Gard a la vampira.

    –¡Mírame a mí! –Exclamó Aikar molesto–. Ustedes deben ser de otro reino porque aquí la esclavitud está prohibida, tristemente debemos respetar a los reinos donde es legal.

    –Me importa una mierda lo que tengas que decir, humano –Bufó Gard gruñendo para luego mirar a Ritzka otra vez–. ¡Ritzka! Nos vamos ahora.

    Aikar se acercó encarando a Gard y cubriendo a la vampira con su cuerpo en señal de protección.

    –¿Quién te da el derecho de ordenarle que hacer? –Dijo el santo–. ¿Quién te hace amo de otra persona? Pagar unas monedas por la voluntad y el cuerpo de una persona es un acto asqueroso que siempre he repudiado. Todos somos libres desde que nacemos hasta que morimos, la esclavitud es una atrocidad.

    Aikar miró sobre su hombro a Ritzka, la vampira estaba sorprendida de ver que alguien la defendía en tanto tiempo, y sobre todo, por las palabras que ese hombre decía. Por un momento el corazón de la vampira se aceleró, luego las palabras que el santo mencionaría después la emocionarían aún más.

    –Ritzka, no tienes que ir con él si no quieres –Le susurró a ella, luego miró a Gard–. Si es tan valiente como para abusar de alguien debe serlo como para pelear conmigo.

    –Señor Aikar –Los ojos de ella estuvieron a punto de salirse ante tal sorpresa.

    –¡Quien te crees que eres, pendejo! –Gritó Gard levantado su arcabuz apuntando a Aikar–. ¡Esa puta me pertenece a mí y a mi clan desde el día en que nació!

    –¡Será mejor que bajes esa cosa o te haré un agujero en la cabeza, idiota! –Se escuchó la voz de Diane. La maga estaba detrás del vampiro apuntándole con su varia a la cabeza, bastaba solo una frase para matarlo–. Siempre metiéndote en problemas, ¿verdad, Aikar?

    –La justicia nunca es un problema para mí, y menos si tengo a una maga cubriéndome las espaldas –Respondió sonriendo de lado al verla.

    –Ritzka, ni si te ocurra hacer lo que estás pensando –Amenazó Gard viéndose obligado a bajar su arcabuz debido a la maga tras de él–. Sabes bien que no te conviene traicionarnos, tú jamás has sido libre, este mundo te comerá y te hará pedazos como a tu hermana si no te quedas con nosotros.

    La vampira estaba en una encrucijada, al parecer la mención de su hermana la asustó. ¿Qué debía hacer? Fue en ese momento que una idea surgió en su mente, era algo arriesgado, pero sería lo mejor para ella, para Aikar y sobre todo para su sentir personal ante su amo.

    –Tranquilos, no tenemos por qué hacer de esto un problema –Dijo la vampira pasando de Aikar–. Me iré con mi amo, señor Aikar.

    El santo no entendía por qué ella haría algo así, su duda seria respondida a medias. Ritzka se acercó a él y lo abrazó suavemente para luego susurrarle algo al oído de forma discreta.

    –Cuidaré sus espaldas, señor Aikar. Nos volveremos a ver –Fue lo que ella le susurró al santo.

    Acto seguido, y con una sonrisa en los labios, le dio un suave beso en la mejilla al santo. Se separó de él y se acercó a Gard agachando la cabeza en señal de disculpa y sumisión. Diane no pudo ocultar su molesta al ver a esa mujer besar la mejilla de Aikar.

    –Gracias por defenderme y por lo que dijo, señor Aikar, me ha abierto los ojos. Seguiré siendo una esclava, es lo mejor para mí y mi seguridad –Miró al santo sobre su hombre y le guiñó el ojo.

    Gard suspiró aliviado retomó su arma para retirarse del lugar junto a ella tan rápido como pudieron. Dejando a un santo confundido y a una maga extrañamente molesta.

    –¿Por qué todas las mujeres siempre te besan en la mejilla? –Bufó Diane cruzada de brazos y arqueando la ceja.

    –Ella dijo algo, algo de que me cuidaría las espaldas, no entiendo a qué se refiere –Explicó él con el semblante confuso. Luego miro a Diane y le sonrió–. Gracias por respaldarme, Diane, sin Oss y sin ti estaría en problemas.

    –Sí, como te gusta meterte en problemas tengo que ayudarte a salir de ellos –Respondió sonriendo de lado–. ¿Quiénes eran ellos?

    –Era una esclava y ese su amo. Siempre que me topo con esa clase de gente no puedo evitar enojarme, mi familia siempre repudió la esclavitud, en mí tiempo era algo legal en el reino pero el clan Grimm nunca quiso tener esclavos así como luchó para abolirlo, por suerte en esta época el reino es libre de esa horrible tradición. Pero no es hora de hablar de eso, debo encontrar a Oss, ya tardó mucho y conociéndolo es seguro que ya se metió en problemas.

    –Todos los hombres Grimm son iguales al parecer –Se burló ella sacándole una sonrisa a Aikar.

    De regreso en la base de la mano blanca. Después de un fructífero día de pesca Rufus y Sira regresaban, no obstante ella había logrado conseguir algo más que pescado.

    –¿Segura que estas bien? –Preguntaba el bestiary–. Es que la forma en la que te torciste el tobillo fue un poco rara.

    –Había muchas rocas aun lado del agua y sin darme cuenta pisé mal lastimándome el tobillo, pero no te preocupes no es nada grave, seguro que estaré bien en un par de horas –Explicaba la chica con una enrome y satisfactoria sonrisa.

    La verdad es que ella solo fingía haberse lastimado el tobillo, ¿por qué? pues para que el fornido hombre la cargara sobre su espalda y pudiera ella estar más cerca, y vaya que estaba disfrutando poder palpar con sus manos esos fuertes y rudos músculos además de frotar su rostro con la larga cabellera de Rufus.

    –Vaya que eres fuerte Rufus, seguro todas las chicas de tu aldea se mueren por ti, ¿no? –Sugirió ella mordiéndose el labio y recargando su cabeza en el hombre de Rufus.

    –No lo sé, no soy de salir mucho con chicas. Solo me dedico a mi trabajo como herrero y defendía mi aldea de los invasores –Respondió él, poco esfuerzo necesitaba para cargarla, en parte por su fuerza y en parte por lo ligera que era ella, además de llevar en sus manos un par de enormes pescados.

    –¿En serio? Que rudo –Sugirió abrazándolo suavemente por el cuello–. Siempre me han gustado los hombres valientes y grandes como tú, además de un poco tontos e inocentes –Susurró con una sonrisa pícara.

    –¿Qué? –Cuestionó mirándola sobre el hombro.

    –Nada. ¿Crees que pronto tendremos alguna misión? Esto de estar solo entrenando es un poco aburrido a mi parecer –Dijo buscando cambiar de tema.

    –Quizás, el señor Dyr parece bastante aburrido también cuando no hay misiones. Ese viejo es incansable a pesar de su edad –Dijo riendo.

    Es pues que salieron del bosque para regresar a la base, topándose con Vyll sentando en la entrada de la casa y sin dudas bastante pensativo, hasta el punto que no los vió llegar.

    –Oye, Vyll ¿Todo bien? –Preguntó ella bajando de la espalda del bestiary.

    –Sí, todo bien –Respondió sin mirarlos y con una voz tajante.

    –Vale, hoy estás más amargado que lo normal –Musitó ella entrando a la casa ofendida y seguida de Rufus.

    –Nada está bien –Suspiró para sí mismo viéndolos de reojo–. Lo siento, no es nada personal, pero tengo que proteger a mis hermanas

    Vyll sacó de sus ropas una carta, la cual era una falsificación de una orden para la Mano Blanca, misma que era parte del plan que Mordecay. A pesar de haberse decidió él seguida dudando pues sabía que estaba muy mal. Suspiró pesadamente y entró a la casa, para su suerte Dyr no estaba así que le fue fácil colarse en su habitación y dejar la carta como si un águila dorada la hubiera enviado, método por el cual el rey les envía las órdenes.

    Ahora viajamos rápidamente al otro lado del reino, justo en los montes verdes. El bosque parecía bastante tranquilo hasta que se pudo ver al mismo santo centella eléctrica deambular con dificultad. Se nota que algo le aflige pues lleva su brazo asido al costado y envuelto en hojas verdes, su brazo había sufrido daño debido su último ataque en su combate contra Argos. Lo único que pudo hacer fue cubrir sus heridas con hojas que ayudarían a curar o al menos a evitar infecciones.

    A pesar de su deplorable estado el santo caminaba rumbo a una cueva con un conejo muerto cogido por las orejas. Al entrar podemos ver a la misma capitán Erin recostada en una improvisada cama de hojas e inconsciente.

    –¿Capitana? –Preguntó él dejando el conejo junto a una fogata. Se acercó a ella para comprobar como estaba–. Dios, su fiebre no baja y ya no tengo más semillas para otro remedio –Se dijo así mismo mientras acomodaba su cabello–. Capitana, despierte, debemos seguir avanzando, ya estamos cerca de salir del bosque.

    Le susurraba esperando respuesta y por suerte la hubo. La mujer pesadamente abrió su azul ojo notándose confundida, Gideon pensó en quitarle el parche de su otro ojo pero pensó que sería ofensivo pues ya la había despojado de su armadura dejándola solo con sus ropas ligeras.

    –G-Gideon –Dijo con dificultad–. ¿Q-que pasó?

    –Por fin despierta, capitana –Sonrió emocionado y aliviado de verla despierta–. Me alegra que esté consiente otra vez. A penas logré sacarla viva de la pelea contra ese monstruo, no sé qué fue de él pero ahora estamos a salvo. La cargué toda la noche tratando de alejarme de ese lugar y salir de la montaña.

    –Me duele mucho la cabeza y todo el cuerpo –Se quejó tratando de levantarse.

    –Capitana no se levante, usted está muy mal, deje que yo me encargue de todo, ¿vale? –Dijo rápidamente antes que ella se levantara.

    –Gideon no soy una niña para que me cuides puedo…–Ignorando lo que él decía intentó incorporándose terminando por sentir un terrible dolor en la espalda y los costados, sacándole un grito–. V-vale, está bien te haré caso –Logró relajarse en unos momentos–. ¿Tú estás bien? ¿Qué te pasó en la mano?

    –Fue por usar una ataque demasiado poderoso, me lastimé y ahora tengo que mantener mi mano en estas hojas para aguantar hasta llegar con un sanador, no se preocupe, no es nada grave –Aseguró sonriéndole para ocultar su dolor.

    –Sabes, cuando te conocí no pensé que fueras tan rudo, Gideon. Pero después de lo que pasó aquí te has ganado mi respeto –Dijo ella mirándole–. Y gracias por salvarme, sin ti no habría salido de esta.

    –No tiene nada que agradecer, capitana –Aseguró, ocultando su sonrisa de satisfacción por esas palabras “te has ganado mi respeto”–. Por cierto, ¿cómo le diremos de esto al general Eusebio? Debe enterarse que aún hay demonios, probablemente estén ocultos en la cima de la montaña.

    –Y también debe enterarse que hice todo esto sin su autorización y que tres buenos soldados perecieron por mi culpa –Agregó ella con una mirada muy seria y frustrada.

    –No se culpe por esto, quizás hizo algo imprudente, sin embargo de no ser por esta misión nunca nos habríamos enterado que aún están esos monstruos en nuestro mundo, aunque tuviéramos que perder a nuestros amigos por eso.

    –Gideon, lo que hice no solo fue imprudente, fue terriblemente estúpido, en verdad lo siento…

    –Si queremos que sus muertes no sean en vano debemos volver al ejército y advertir de la horda, esa es nuestra misión ahora, capitana, no sin antes llevarla a usted con un sanador –Dijo con seriedad y decisión mientras comenzaba a desollar al conejo.

    –Sí, tienes razón, Gideon. Pero no te preocupes solo por mí, tú también estás herido y necesitas atención. No intentaras hacerte el rudo conmigo, ¿verdad? No me agradan los hombres estúpidos –Rio.

    –Por suerte no soy de esos –Respondió sonriendo igual.

    Ahora vamos a la cima de la montaña. La base de la horda no paraba de crecer tanto en infraestructura como en números. Por un lado teníamos a por lo menos mil tiranus entrenándose sin cesar. Por otro lado los ingenieros, carpinteros y herreros trabajan a marcha forzada en armas de asedio, armas, armaduras, casas y talleres. Día y noche la horda trabaja sin descanso para convertirse en una fuerza de invasión formidable.

    El arma principal, la táctica que daría inicio a la guerra recién llegaba al mundo mediante el portal y siendo llevada por el fiel y astuto monje rojo al servicio de Aldan y Grimor. Por la vereda principal de la base avanzaba una carreta cargada con barriles de cristal y hierro que nos dejan ver líquidos de dos colores diferentes, negro y rojo. Sarna Negra y Fiebre Roja advierten las aquietas.

    En el gran salón, residencia de Grimor, se encontraban los líderes de la horda, los Cuatro Preceptos, siendo Grimor el principal. Sentado en la silla central con las hermosas Kaira y Gilda sentadas en sus piernas y acurrucadas en su pecho, y Zarina aun lado acariciando el cabello de su amante con amor y devoción.

    –Las tropas aprenden rápido, se ve que los tiranus que antes eran esclavos están ansiosos por convertirse en el fiel y poderoso ejército de este nuevo reino que vamos a fundar. Tenemos listos mil quinientos soldados, el problema es que no tenemos armaduras suficientes, aunque si espadas y lanzas –Explicó Aldan sentado frente a la gran mesa esbozando una sonrisa digna de un general satisfecho.

    –No importa, aún tenemos tiempo, los herreros deben trabajar al doble si queremos el equipo listo para el primer ataque. Estuve analizando los mapas de este reino y ya tengo elegido nuestro primer objetivo –Dijo Grimor con autoridad y seguridad acariciando a sus amantes.

    –Oye, no creo que quede mucho tiempo –Llamó Argos, quien sentado en la mesa comía como desesperado todo lo que le daban para poder recuperar sus fuerzas–. No quiero quedarme sin hacer nada tanto tiempo, quiero un fuerte y salvaje combate como me gustan, guerra, invasión, asedio, lo que sea me sirve para divertirme –Luego se carcajeo mientras mordía una pierna de cerdo.

    –Pues no saliste muy bien librado de tu último combate, Argos. ¿Seguro que quiere volver a luchar, cariño? –Se burló Meduza bebiendo de una elegante copa.

    –Mis señores –Se escuchó la voz de alguien entrando. Era el monje rojo ataviado con su túnica, la cual nos permite únicamente ver la enorme sonrisa que en sus labios se dibuja misma que anticipaba a Aldan y a Grimor que su arma principal ya estaba allí.

    –Por fin –Sonrió Grimor levantándose de su silla.

    Rápidamente todos salieron para ver lo que esperaban. La carreta cargada nada más y nada menos que con las enfermedades concentradas que se usarían para infectar a lo humanos y debilitarlos.

    –Están listas, mi señor –Dijo el monje mirando a Grimor–. Bastará con verterlas en sembradíos de comida o ríos donde los humanos beban para que comiencen a infectarse, me encargué de hacerlas aún más contagiosas de lo que alguna vez fueron, mi señor.

    –Es perfecto –Decía Grimor mirando los barriles como si viera algo hermoso–. Tenemos que empezar de inmediato a propagarlas para debilitar a los humanos.

    –¿Fiebre Roja y Sarna Negra? –Leyó Meduza en los barriles–. Por dios, Grimor estas plagas mataron a miles de personas en nuestro mundo, es probable que aniquile a los humanos.

    –Si lo logramos seria excelente, nos ahorraría mucha sangre –Comentó Grimor riendo.

    Mientras los preceptos hablaban sobre la táctica de las plagas un par de exploradores se acercaron con respeto a Gilda para comunicarle algo, era acerca del avistamiento de los hijos de Zero, Zila y Zael. Gilda no podía creer que se los toparan tan pronto, pero sobre todo, tan cerca. Rápidamente se acercó a Grimor.

    –Grimor, tenemos algo importante –Dijo ella–. Son Zila y Zael, están cerca de aquí y vienen hacia notros en compañía de un humano.

    La mirada del líder de la horda se puso seria al instante, miles de cosas pasaron por su mente, y luego articuló sonrisa llena de perversidad.

    –Bien, es hora de acabar con la estirpe del difunto general Zero definitivamente –Sin decir nada, ni a los otros preceptos, se fue a su salón a preparar para ir a por ellos.

    Continuara…
     
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  7. Threadmarks: T: IV: Capítulo LI: Rompiendo Cadenas
     
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    Temporada IV – Capítulo LI: Rompiendo cadenas

    “Los arcabuces son armas muy peligrosas, en manos de un miembro del clan Leonhard son simplemente mortales, el problema es que solo disparan una vez y hay que recargar, aunque esto se puede solucionar teniendo dos o tres”

    23 de abril de 1750, 2da edad de Plea

    La noche se cierne sobre el reino de Albores. Nos hayamos cerca de los caminos blancos, justo en el inicio de un pequeño bosque, es aquí donde el gremio de la Mano Blanca había colocado su base para descansar y esconderse mientras planeaban el siguiente atentado contra los intereses del infame duque embajador Eliott Rosaria. No obstante, todos exceptuando a uno desconocen la jugada que se maquina en su contra y para la cual Vyll fungirá como pieza clave.

    Todo parecía muy tranquilo mientras la cena era preparada por el bestiario Rufus en compañía de Sira y Oss, el líder del grupo permanecía en su habitación, la joven maga Diane estaba sentada en un amplio y largo sofá repasando sus libros de magia pues tiene como objetivo mejorar cada vez más junto a ella el santo de la estrella de la muerte también sentado en un sofá frete al fuego de la chimenea con un semblante absorto e inmerso en sus pensamientos. Vyll era el único que no se encontraba en el lugar minutos antes había salido y se hallaba afuera de la casa sentado en una roca solo mirando al horizonte.

    –¿Pasa algo, Aikar? –Preguntó la maga dejando de lado su lectura al notar el silencio de su amigo. Pero no hubo respuesta inmediata–. Aikar, Aikar, oye santo tonto.

    –… ¿Qué? ¿Qué pasa? –Reaccionó él.

    –¿Te pasa algo? llevas casi una hora sin decir nada y eso en ti es raro –Dijo sonriendo–. ¿Qué te tiene tan distraído?

    –Es lo que ocurrió con la vampira hoy, fue algo muy extraño –Reveló sin dejar de mirar al fuego–. Sobre todo lo que me dijo al final, lo que me susurró.

    –Así que pensabas en esa mujer –Alegó Diane con cierto desdén, volviendo a su lectura–. No veo que puede tener de interesante, es solo una pobre esclava obligada a hacer lo que sus asquerosos amos le piden, es una pena pero que se le va a hacer –Levantó la mirada un poco sobre el libro denotando curiosidad–. ¿Qué fue lo que te dijo?

    –Dijo que cuidaría mis espaldas y que nos volveríamos a ver –Confesó obviando las palabras malintencionadas de la maga.

    –¿No estará siguiendo o espiando? –Sugirió ella esbozando seriedad–. Tal vez trató de engañarte para que confíes en ella y bajes la guardia.

    –No, no lo creo –Negó él–. Sus palabras parecían sinceras, como si estuviera agradecida conmigo por protegerla de ese sujeto, aunque ella se entregó para que no hubiera una pelea.

    –Ya veo, pues si fuera tú no me fiaría, es una vampira y es esclava de nuestros enemigos…

    –¿No crees que eso la haría nuestra aliada? Esos bastardos la han de tratar peor que aun animal, sé que la torturaron por fallar en aquella misión, esos cerdos crueles le arrancaron un colmillo. Si ella viniera con nosotros podría darnos información sobre el enemigo.

    –Bueno, viéndolo así supongo que…

    En ese momento el líder del gremio bajó de su habitación adentrándose en la sala llamando la atención de los allí presentes por su serio semblante, su ropa de combate y la hoja que estaba en su mano con el sello del rey o más bien, con una perfecta imitación del sello del rey.

    –Tendremos que posponer la cena, señores –Avisó con firmeza y autoridad–. Una misión urgente ha llegado a nosotros desde la mano de nuestro gran líder –“Gran lider” es el nombre clave del rey.

    En ese mismo momento Vyll entraba a la casa siendo lo primero que vió a su líder con la hoja que él mismo había plantado en su habitación horas atrás, todo estaba saliendo tal y como Mordecay lo planeó. Se limitó a no decir nada y solo suspirar con pesadez al ser cómplice de la trampa.

    –¿Una misión a esta hora, señor? Debe ser algo importante –Comentó Oss acercándose a él con las manos llenas de harina y un mandil de cuero.

    –Eso espero, por que posponer la cena no es algo que suela hacer –Agregó Rufus riendo mientras se quitaba el mandil de cuero con el que suele cocinar–. Ese pescado con pasta en salsa de tomate está casi listo.

    –No es lo único que está casi listo, señor Rufus –Respondió Dyr dejando el papel en la mesa para que lo leyeran–. Los espías informan que nuestro querido duque embajador está movilizando, bajo el velo de la noche, cantidades sustanciales de sus ganancias del mes a un lugar más seguro, el Baluarte de la Capital, una vez allí no habrá forma de tocar esas riquezas sin que él lo sepa. Así que vamos a asaltar con fuerza las cuatro caravanas.

    –¿Cuatro asaltos al mismo tiempo? ¿No es arriesgado? –Objetó Diane no tan convencida.

    –Claro que lo es, pero imagina cuanto le va a doler a ese sujeto perder cuatro caravanas repletas de oro –Agregó Sira sonriendo con emoción–. Yo digo que lo hagamos y compremos mucha cerveza con ese dinero.

    –Las caravanas están disfrazadas para que parezcan campesinos y nadie los note, arriesgado pero común en estos casos. Por suerte tenemos la localización exacta, siempre y cuando nos demos prisa –Explicó el líder del grupo, leyendo parte de la carta–. Si atacamos una sola y dan la alarma las demás desaparecerán al instante cambiando sus rutas, por eso debemos atacar al mismo tiempo.

    –Esos espías sí que son hábiles para recabar tanta información –Agregó Aikar mirando la carta, en la cual se adjuntaba un pequeño mapa con cuatro locaciones marcadas–. No están tan lejos de aquí, podríamos alcanzarlos si nos movemos en caballo. Pero habría que dividirnos.

    –Así es –Afirmó Dyr mirándolos a todos–. Las caravanas aun disfrazadas tendrán protección, magos, soldados, quizás santos, no lo sé, así que debemos anticiparnos y equilibrar nuestras fuerzas.

    Se tomó un momento para analizar las locaciones y pensar cómo mover a sus hombres. Dyr alguna vez fue un gran e importante general, aunque la verdad es que se ganó el puesto por su coraje y valor en combate, no por sus habilidades como estratega, pero que se esperaba de un hombre que alguna vez fue uno de los santos más poderosos de todo el reino. El conflicto aquí es que él confía ciegamente en los espías del rey quienes siempre aportan información precisa y confiable, pero la información en la que se basa esta operación es falsa.

    –Bien, procederemos de la siguiente forma. Aikar, tú y Oss irán al descampado que está en el norte, Diane y Vyll irán a la vieja granja abandonada, Rufus y Sira ustedes al arroyo, yo me encargaré de la que se mueve por la veredas –Cada una de las ubicaciones que mencionó estaban marcadas en el mapa como la ruta por la que se mueven las caravanas–. Los quiero en marcha en diez minutos o menos.

    Con estas órdenes, más claras no podían ser, los equipos se dividieron y fueron a prepararse, Dyr ya estaba listo a sí que salió de la casa para preparar su caballo. Tan solo pasaron diez minutos y toda la Mano Blanca estaba afuera con sus caballos listos para partir.

    –Oye, Vyll –Llamó Aikar acercándose al silencioso santo de la compañía quien ensillaba su caballo. Vyll solo le miró sobre el hombro con su típica seriedad–. Te toca ir con Diane –Dijo él con una voz un tanto baja mientras miraba que nadie más le escuchara, Vyll solo arqueo la ceja–. Mira sé que ella no es una doncella indefensa es una buena guerrera, lo sé, pero aun es una novata y me preocupa que algo pueda ocurrirle, pensaba que podías ayudarla un poco si…

    –No es una niña –Respondió Vyll sin mirarlo para luego subir a su caballo de un salto–. Si en verdad la consideras una guerrera confía en sus habilidades e instinto de combate, solo así ella se hará más poderosa.

    –L-lo sé pero no tiene tanta experiencia como nosotros, puede cometer errores, me entiendes –Insistió, aunque le daba la razón a Vyll.

    –Vaya que eres ciego –Entonces recordó lo que tenía que hacer por órdenes de Mordecay, solo suspiró y para no seguir alargando la charla–. Ella estará bien, no te preocupes.

    Aikar notaba algo raro en Vyll, está bien que él no era alguien muy amable o conversador, pero desde cierto tiempo hacia acá se había mostrado aún más antisocial de lo normal. Sus pensamientos fueron interrumpidos por Oss quien se acercó con el caballo de su amo listo.

    –Oye, Aikar es hora de irnos, no perdamos más tiempo.

    Para cuando el Santo de la estrella de la muerte reaccionó pudo ver a todos sus compañeros alejándose por las veredas, entre ellos a cierta maga que le dedicó unas palabras de ánimo.

    –¡Aikar, buena suerte y ten cuidado! –Gritó Diane mientras se alejaba junto a Vyll. Enarbolando una sonrisa sin igual en belleza y seguridad. Pocas veces se ve a una novata con tal ánimo por mejorar.

    La grácil imagen de aquella linda chica montada a lomos de un caballo y con su atavió de combate caló fuerte en la mente del santo recordado claramente a cierta maga de su tiempo, y la verdad es que eran tan parecidas que podría jurar que eran la misma persona, incluida su personalidad tan valiente y gallarda.

    –Diane –Susurró Aikar viéndola alejarse–. Diablos, que linda se ve cuando va a luchar, ¿no? ¡Cuídate también!

    –Relájate un poco hermano, tampoco es que vayamos a la guerra. Estoy seguro que está misión terminará antes que nos demos cuenta –Oss tomó su forma de guadaña y cayó en la manos de Aikar, quien de un salto subió al caballo y emprendió el galope hacia el objetivo.

    Es así que los miembros de la Mano Blanca partieron hacia la misión que pensaban seria rutinaria, no sospechan que se acercan a un engaño tramado por un hombre, quien desde la cima de una gran torre en el centro de aquel pequeño pueblo podía observar todo el valle y las cuatro locaciones que habían elegido para las emboscadas.

    –Creo que ya es hora, esos tontos deben de estar en marcha hacia los objetivos y señuelos que planté –Sonrió ladino el temido Santo de la estrella Melodía Ruin, Mordecay Hall mientras acariciaba su flauta enfundada en su cinturón–. Cuando los capture asesinaré a Vyll, solo por diversión y por qué me faltó al respeto.

    –¡Oye, Mordecay, baja ya carajo, me estoy aburriendo, da la puta orden! –Gritó desde abajo el viejo santo Hoffdencay junto a cuatro hombres de musculosa y ruda apariencia, todos ataviados con armaduras y armas de hierro.

    Mordecay bajó de la torre raídamente para reunirse con ellos. Topándose de lleno con la presencia de tres personas más, los tres enmascarados Lechuza, Jabalí y Escorpión, quienes recién habían arribado a lugar sobre sus caballos.

    –¿Tú los llamaste, Mordecay? –Cuestionó Hoffdencay mirando con fiereza a los tres enmascarados pues parece saber bien quienes son.

    –Recuerdo haber solicitado la ayuda de uno de ustedes, no de los tres –Cuestionó Mordecay mirando al Jabalí.

    –Lo sabemos –Agregó Lechuza con seriedad–. No vine a ayudarte, santo. Solo vine porque este par me lo pidió.

    –La Lechuza y yo solo vinimos a ver como fracasa tu plan, Mordecay. Seguro que desde la cima de esa torre tendré un vista perfecta de tu fallido plan –Explicó el escorpión riendo–. O ver que tanto dolor logras causar a ese grupo de bandidos, pero relajante nosotros dos no vamos a intervenir, solo queremos observar.

    –¿Qué es lo que necesitas que haga? –Preguntó el Jabalí sin bajar de su equino y acercándose al grupo de mercenarios.

    –Así que te mueves con estos asesinos, no dejas de sorprenderme Mordecay, ni tu ni tu perverso jefe –Susurro Hoffdencay mirando de reojo a su sobrino.

    –No perdamos más el tiempo, caballeros –Sonrió Mordecay–. Tío, divide a tus hombres entre dos objetivos, tu iras al descampado, jabalí tu iras a las veredas, yo voy a buscar a nuestro colaborador para silenciarlo –Ordenó y todos subieron a sus caballos para ir a los objetivos. Sin embargo antes de irse miró a los dos enmascarados que se quedaban allí–. El fracaso no es algo que ocurra con mis planes, me temo que después de esta noche se quedarán sin su recompensa.

    –Ya lo veremos, flautista. Conociendo a tu señor te hará sufrir mucho cuando se enteré que fracasaste vilmente contra un grupo de bandidos –Rió el Escorpión. Mordecay no dijo nada más y se retiró a todo galope.

    –Siempre andas de brabucón, ¿verdad? No puedes mantener tu maldita lengua dentro de tu boca, estúpido escorpión sádico –Gruñó la lechuza–. Todos los hombres son iguales… bueno, casi todos.

    –Sabes que disfruto molestando a las personas, y si no fuéramos compañeros ya te habría cogido salvajemente luego de…–Trató de intimidarla con esa amenaza sádica, el resultado fue opuesto.

    –Si no fuéramos compañeros ya te habría arrancado las bolas y te las habría hecho comer –Respondió al instante encarándolo–. No me trates como a una subordinada, pedazo de mierda. A mí o me importa un carajo que seas mi superior. Yo no soy como los pendejos de la orden que respetan a los demás indiscriminadamente, rétame, pedazo de animal, y te mataré sin pensarlo.

    –Creo que me estas excitando, preciosa –Respondió el Escorpión suspirando y lamiéndose los labios–. Quieres torturarme, ¿verdad? ¿Quieres cortar mi piel, quemarme, azotarme? –Se acercó a ella susurrando sus deslices sádicos–. No me molestaría dejar que me lastimes un poco mientras me toco…

    Lechuza lo empujó bruscamente alejándolo de ella con desprecio y asco, él solo se rió a carcajadas.

    –Me das asco, maldito degenerado. Larguémonos de aquí de regreso al puto pueblo, no quiero quedarme aquí sentada sin hacer nada, además tengo hambre…

    –Regresa tú si quieres, cariño. Yo voy a divertirme un poco –Negó mirando en dirección adonde Mordecay se fue con sus hombres–. Si no lastimo a alguien en esta noche me volveré loco.

    –¿De qué diablos hablas, psicópata? Dijiste que no intervendríamos en los planes del flautista –Cuestionó ella sin entenderlo pero sospechando algo.

    –¡Dolor! –Gritó a todo pulmón hostigando a su caballo para salir a toda velocidad en dirección a los planes de Mordecay, quizás para unirse a la batalla.

    –¡¿A dónde crees que vas, pendejo?! ¡Maldición! –Gritó frustrada por lo estúpido y molesto que la parecía ese sujeto–. Conociendo a este imbécil va a hacer alguna locura o tratará de sabotear los planes del flautista, luego el duque nos va a culpar a nosotros y le dirá a la líder de la orden y seré yo la que acarree la responsabilidad. ¿Porque mierda la orden tiene locos como este en sus filas? No sirve para nada, ni es tan fuerte. ¡Pues me importa una mierda, no es mi problema! –Gruñó y se dispuso a irse para no intervenir en lo que pasaría. No obstante sentía que la responsabilidad del grupo reacia en ella, a pesar de que el superior era el Escorpión–. Mierda, debí rechazar esto, odio trabajar con ese sujeto –Dio media vuelta y comenzó a seguir al escorpión.

    Ahora nos movemos a una de las ubicaciones donde se perpetrarían las emboscadas, era un vereda que cruzaba el bosque, de las cuatro era la que más lejos estaba de las demás. Es allí donde un grupo de seis arcabuceros del clan Leonhard, entre ellos Ritzka y su amo Gard, se preparaban para emboscar al infortunado que llegara allí. Aun costado de la verda habían plantado una caravana falsa pues era una carreja cargada con cajas y cofres vacíos, así como crearon señuelos junto a la misma para simular que eran los escoltas que descansaban. Entre los arboles había tres arcabuceros los otros tres estaban al otro lado del a vereda sobre una pequeña loma, la oscuridad y el follaje les daba una cobertura completa para atacar a quien cruzara el camino.

    No obstante el líder de ese pequeño grupo, Gard, se tomó unos momentos para reprender a su esclava por lo sucedido durante el día con el santo enemigo. Se escucha un fuerte puñetazo seguido de un quejido y Ritzka se estrella contra un árbol, antes que pueda decir algo más otro golpe en su rostro la tira al suelo perdiendo sus anteojos.

    –Creíste que te perdonaría tu ofensa, perra. Lo que hiciste en hace unas horas con el enemigo es por demás patético. ¿Creíste que ese hombre te protegería, que escaparías de mí? Que estúpida eres –Sin piedad la patea con fuerza en el costado haciéndola toser y quejarse.

    –Lo siento, lo siento, mi señor –Repetia una y otra vez entre gemidos mientras recuperaba sus anteojos.

    No obstante Ritzka ya no parecía la misma de antes, ya no se empeñaba en que la dejaran de lastimar, solo lo decía por costumbre, sus voz era más firme y no mostraba su dolor como antes, trataba de aguantarlo. No era el primer castigo, su rostro mostraba golpes y uno que otro corte, así como que sus dos manos estaban vendadas, vendas que mostraban manchas de sangre, sin dudas era el segundo o tercer castigo de ese día.

    –La verdad es que ya no sé qué hacer contigo, incluso un animal sería más fácil de tratar –La tomó del cabello con firmeza para levantarla, Ritzka solo apretó los dientes sin mostrar temor o dolor–. Vamos a matar a estos imbéciles hoy, mañana cobramos y regresamos a casa. Cuando estemos allí hablaré con el líder del clan para que te vendamos al mismo burdel donde murió la puta de tu hermana, a ver si vendiendo tu culo a los cerdos de la capital entiendes que eres una esclava, tu vida y tu cuerpo no te pertenecen, ¡entiéndelo, puta! –La empuja bruscamente contra un árbol.

    –¡Tomen posiciones, acabemos con esto tan rápido como podamos! –Ordenó a los demás, incluidas Ritzka.

    –¿No soy dueña de mi vida y mi cuerpo? –Se preguntó así misma Ritzka mientras levantaba su arcabuz.

    Pero las palabras de Aikar resonaron en su cabeza al instante, dándole la respuesta a esa pregunta. “¿Quién te da el derecho de ordenarle que hacer ¿Quién te hace amo de otra persona? Todos somos libres desde que nacemos hasta que morimos, la esclavitud es una atrocidad.

    –Si mi voluntad y mi cuerpo no son míos –Los ojos de la vampira, de un hipnótico y bello color morado, se tornaron fieros llenos de ira, ira añejada durante toda su vida. Empuñó su arcabuz con firmeza, luego su mano se dirigió al cuchillo que lleva en su cinturón y con una de las vendas de su mano lo fijó por debajo del cañón del arma–. Si mi voluntad y mi cuerpo no son míos, no son de nadie.

    Ahora se fijó en Gard y el otro arcabucero escondidos detrás de un árbol. Se acercó a ese asqueroso y vil hombre con sigilo hasta posarse detrás de él. Por un segundo todas las torturas y abusos sufridos a lo largo de su vida pasaron por su mente canalizando en Gard el objetivo de su furia, mirando en él al hombre que la sentenció a una vida de esclavitud.

    –Hola tío –Musitó Ritzka sonriendo de lado y llamando la atención de Gard.

    –¿Qué dijiste? –Cuestionó el vampiro al escucharla y volviendo su mirada a ella.

    Fugaz y certera fue la estocada de Ritzka, clavando el cuchillo a manera de bayoneta, justo en el cuello de Gard con tanta fuerza que salió por la nuca. No fue una muerte instantánea así que se bastardo pudo ver los ojos morados de la mujer que humilló y abusó ahora mirándole con desprecio y una vengativa sonrisa.

    –Tú y el clan se pueden ir al infierno, yo soy libre hasta el día que muera –Con la misma fuerza que clavó el cuchillo en su cuello lo sacó abriéndole aún más la garganta.

    Gard cayó al suelo contra el árbol ahogándose en su propia sangre, la cual escapaba a tal ritmo que la muerte estaba a solo segundos. Trató torpemente de tomar su arcabuz pero ella arremetió otra vez ahora clavando el cuchillo en el pecho, justo en el corazón dándole muerte. Ritzka retiró su arma de él y se hecho el arcabuz al hombro.

    –¡Pero qué hiciste, maldita perra! –Exclamó atónito el otro arcabucero al ver como su líder era brutalmente asesinado.

    –Dije, que el clan se puede ir al infierno, ¡todos! –Le miró sobre el hombro y tiró del gatillo del arcabuz.

    La bala se movió por el aire de forma errática dejando una estela azul por su trayectoria, hasta precipitarse y atravesar el cráneo de ese sujeto por completo, dándole una muerte instantánea antes que siquiera pudiera levantar su arma. Al escuchar la detonación los otros tres arcabuceros abandonaron su posición y se acercaron para averiguar lo que ocurría.

    –¿Señor Gard, que fue eso? ¿Por qué dispararon? –Cuestionaba uno de los hombres acercándose.

    Antes que dijera algo más otra detonación sonó, luces moviéndose por el aire anticiparon el disparo que atravesó la cabeza de este infortunado. Los otros dos se pusieron alerta preparando sus armas, pero otra bala disparada casi al instante los tomó por sorpresa.

    Bala Fugaz Explosiva –Susurró Ritzka tras disparar este otro arcabuz. Para poder efectuar estos otros dos disparos ocupó las armas de Gard y el otro hombre recién asesinados.

    Esta bala era diferente pues se movió más rápida e impactó en el pecho de uno de los restantes arcabuces estallando brutalmente dándole muerte a este y aturdiendo al último. La cabeza le daba vueltas y no podía escuchar bien, había estado demasiado cerca de la explosión. Dando tumbos logró levantarse y tomar su arma a pesar que el costaba mantenerse de pie. Fue entonces que vió a la vampira cargando hacia el a toda velocidad, su larga cabellera morada ondeaba salvaje en el viento, sus ojos miraban con furia a ese hombre y la luna hacia brillar la afilada punta del cuchillo asido al arcabuz. Acto seguido el pecho del vampiro era atravesado por esa arma de forma sanguinaria, atravesándole el corazón y la fuerza lo tiraba al suelo sacándose el arma tan rápido como entró. Muerte certera que hacia sonreír a Ritzka, pues después de tantos años por fin tenía la oportunidad de vengarse.

    Ahora está sola en una zona del plan que Mordecay tendió, matar a su amo y a sus subordinados no le era ya suficiente, ahora deseaba sabotear los planes del sirviente del hombre que le arrancó el colmillo. Les quitó las municiones a todos, sobre todo a Gard quien portaba las balas explosivas, se hecho su fiel arma al hombro y se dirigió a la falsa caravana para prenderla fuego antes de dejar la zona.

    –Señor Aikar, le dije que cuidaría las espaldas, ahora estoy lista para hacerlo, gracias a usted ya no seré una esclava nunca más –Se dijo así misma mientras se alejaba de la vereda en dirección a otra de las ubicaciones.

    Nos movemos hacia otra de las ubicaciones, se trata de una granja abandonada, misma en la que Vyll y Diane se hallaban ya listos para asaltar a la caravana que se guarecía allí. Ambos se movían sigilosamente entre la maleza de lo que alguna vez fue un sembradío de trigo. Desde allí tienen una buena vista de la caravana, similar a la que Ritzka había destruido, una carreta con cajas y cofres vacíos, además se señuelos emulando gente durmiendo.

    –Parece que están descansando, será sencillo someterlos y acabar con ellos, Vyll –Susurró Diane agazapada acercándose con la varita ya en mano.

    –Ve tú adelante –Ordenó Vyll con seriedad, la maga asintió y se adelantó. El santo suspiró debido a lo que tenía que hacer–. Lo siento, Diane, en verdad lo siento –Se dijo así mismo. Sin que ella lo notara Vyll la abandonó para reunirse con Mordecay como lo había ordenado.

    La maga avanzó sin darse cuenta hasta cercarse a la carreta, entonces cayó en cuenta que no había gente allí, solo muñecos en vueltos en mantas y con armas.

    –¿Qué significa esto? –Alegó moviendo los muñecos mirándolos todos–. ¡Vyll, esto es una trampa tenemos que…!

    Escuchó un par fogonazos cerca, su mirada se dirigió al viejo granero desde donde dos bolas de fuego de considerable tamaño se acercaban a ella velozmente. Pero su escudo burbuja se activó aún más rápido protegiéndola del fuego, resistiéndolo eficazmente.

    –Es una emboscada, no es estaban esperando –Alegó la maga desactivando su escudo para disparar una andanada de flechas mágicas en dirección del ataque. Su mirada buscó a su compañero pero no lo divisó por ningún lado–. ¿Vyll? ¿Vyll dónde estás? No puede ser ¿Qué le hicieron a Vyll? Tendré que acabar con esos magos y luego buscarlo.

    En ese momento algo cayó del cielo clavándose en el suelo cerca de ella, era una lanza grande y pesada, Diane no supo que era hasta que comenzó a brillar en rojo, lo único que alcanzó a hacer fue alejarse un par de metros, pero la explosión creada por el arma la alcanzó arrojándola por el suelo.

    –¿Q-que fue eso? –Se quejó tosiendo mientras se levantaba.

    –Eres rápida, chiquilla, la próxima vez no fallaré –Alegó a manera de burla una ruda y gruesa voz masculina. Diane miró en esa dirección para toparse con un gran y fuerte hombre ataviado con armadura de hierro y empuñando la lanza.

    –¿Quién eres tú? –Espetó la maga alejándose para tomar distancia–. N-no puede ser, es un santo. Estoy en clara desventaja –titubeó comprender lo que había ocurrido y recordando que además de este hay otros dos magos escondidos cerca–. ¡Vyll, voy a necesitar un poco de ayuda por aquí!

    –No te preocupes por ese sujeto, mujer, él ya se fue y te abandonó –Rió aquel santo de la lanza–. Pero no te preocupes, lucharé uno a uno contra ti, aun los mercenarios tenemos honor, pero claro, una maga como tú no es rival para un miembro del clan Hall.

    –¿Me abandonó? Eso no es cierto, Vyll es mi compañero y amigo, él no haría eso –Objetó molesta pero retrocediendo intimidada por ese sujeto.

    –¡A callar! –Exclamó lanzándose con una estocada hacia Diane.

    Continuará.
     
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    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Saludod

    "...así que ese bastardo pudo..."
    "...hacia él a toda velocidad..."
    "...no es estaban esperando..." Aquí sobra un espacio y una 'e'.

    Parece que Ritzka encontró el valor para rebelarse. Aunque claro, esos inútiles arcabuseros tampoco habrían podido hacer nada contra Aikar ni nadie.

    Ya Vyll no parece que será evidenciado. Y quién sabe lo que le ocurra, especialmente porque ya sabotearon una emboscada y el Escorpión no creo vaya a ayudar a Mordecai.

    Y una lucha de una entrenada y más madura Diane está por comenzar. A ver cómo le va o si la tienen que salvar.
     
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    Reydelaperdicion

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    Hola. Bien, imagino que no es noticia que he estado ausente del foro todo este tiempo, por lo cual pasaré a comentar la historia desde donde me quedé. Me llevará algo de tiempo ponerme al día, pero sé que la podré alcanzar. Haré un comentario por cada capítulo, por asuntos de tiempo. Aunque eso no quita la posibilidad de que en el futuro tal vez lo haga distinto.

    Si no me equivoco, estoy en el capítulo 49, me ha gustado mucho este capítulo. Tal parece que la religión en aquella isla donde viven los Hall es un asunto serio, o más que nada, perverso. Todos los actos tan vandálicos que hacen en el nombre de su dios… me recuerda a ciertas personas de cierto mundo. Tal parece que ni en la ficción están a salvo de ellos. Increíble que Mordecay y varios de sus familiares hayan tenido que huir por asesinar monstruos. Aunque bueno, no es que ellos sean unos santos (aunque Mordecay si lo es :v ) en esta nueva vida que tomaron.

    Me intriga saber lo que harán ahora que el plan es que ellos asalten a la Mano Blanca. Será un gran enfrentamiento sin duda alguna.

    Oss está haciendo lo más que puede para que su ship finalmente sea canon, lástima que no lo tomen tan en cuenta. Y parece que el destino es algo curioso, ya que se ha encontrado con la lechuza de la orden de las bestias y parece que se lleva bien con ella. Estoy seguro de que ellos dos se volverán a encontrar cuando llegue el momento del combate, si es que las bestias van a hacer acto de presencia. Si ella está allí, quiere decir que Josh también está, y podría tener una revancha contra Aikar.

    Por último, el santo de la estrella de la muerte se ha encontrado con su acosadora. Tengo curiosidad por lo que pasará ahora, por lo que veré si puedo leer el capítulo en unos minutos y comentarlo.
     
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    Paso a comentar el capítulo 50. Dado a que se trató de un capítulo muy breve, comentaré poco. Tal parece ser que Aikar es el galán número uno del reino, solo haría falta oficiar un concurso para que se pueda decidir de una vez por todas. Diane está respetando mucho la relación de amistad que tiene con él. Está claro que quiere algo más que amistad, pero creo que valora más la amistad de Aikar que cualquier otro tipo de relación que pudieran tener. En fin, ya se verá a donde llega. Ritzka parece que será de ayuda para cuando se decida realizar la emboscada.

    Siento mucha pena por Vyll, el tener que traicionar a tus amigos y más aún, el tener que emboscarlos en lo que podría deparar en alguna muerte que pudiera ser dura para él debe ser difícil. Me pregunto cómo se desempeñará en la pelea. Sigo manteniendo mis impresiones de que Dyr y Mordecay morirán. Quizá haya alguna otra víctima, pero no estoy seguro de eso ahora.

    Imagino que Erin sufrirá algún castigo luego de lo que hizo, está claro, pero sin su “deseo infantil” porque lo es, no se hubiera descubierto que la horda sigue en pie. Es más, cuando el plan de la horda de desatar las plagas empiece, podría ser eso lo que reduzca las pérdidas. Dado a que imagino que llevarían a hechiceros mágicos para poder enfrentarse a los demonios, y estos podrían hacer algo con la plaga. En fin, ya se verá. Ojalá Gideon y Erin puedan tener la revancha contra Argos.

    Por otro lado, tal parece que Grimor ahora sabe acerca del paradero del humano y los dos sever a quienes no pudieron matar antes. Ahora que están descubiertos, la van a tener muy difícil para poder cumplir su objetivo. Me pregunto como terminará todo eso. Es una lástima que hayan estado en la esquina opuesta al momento de que Erin y Gideon enfrentaran a Argos. De esa forma, habrían obtenido una victoria, y eliminar a uno de los preceptos.

    Hasta luego.
     
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  11.  
    Reydelaperdicion

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    Piscis
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    Hola. Comentaré el último capítulo. Acabo de darme cuenta de que son muy pocos los capítulos que has publicado mientras yo estuve fuera. Con los dos meses de ausencia que tuve, creí que tendría que ponerme al corriente con un total de 8 capítulos, o como mínimo 6. Pero este es apenas el tercero que has publicado. En fin, para mí es un alivio, dado a que no tendré que leer demasiado para volver a ponerme al día.

    Ni cuenta me di que la temporada tres había terminado, a decir verdad, si no leo el título en el índice, ni lo habría notado.

    Parece que ya es el momento de que el plan de Mordecay comience. Aunque están separados, sigo manteniendo mi teoría de que tanto Mordecay como Dyr morirán. Creo que los líderes de ambas organizaciones no sobrevivirán a esto, incluso aunque no sea una muerte directa en combate, morirán después. Parece que Aikar cada vez tiene más problemas para controlar lo que siente por Diane, y creo que podría ser un buen momento para que ambos se declaren lo que sienten una vez que el combate haya terminado. Es decir, creyeron que irían a una misión normal y terminaron siendo traicionados. Imagino que ya no querrá separarse de ella como si fuera algo rutinario.

    Tengo el ligero presentimiento de que Mordecay se verá en serios problemas debido al escorpión. La verdad, un tipo así me sorprende demasiado. Imagino que, tras este incidente, la orden de las bestias tomará cartas en el asunto. Me da mucha curiosidad ver qué ocurriría si la Lechuza se encontrara con Oss.

    Ritzka, por otro lado, parece decidida a tomar las riendas de su destino, y creo que es la oportunidad perfecta para que lo haga, saboteando por completo el plan de Mordecay. El santo musical es inteligente, pero de seguro no contará con la voluntad de una esclava sin cadenas ni con las mañas de un escorpión sádico. En fin, me despido por el momento. Saludos.
     
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  12.  
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    Me alegra verte de vuelta en el foro, colega. Te pusiste al día muy rapido, y si, como lo dices no eran muchos caps, son solo tres. El motivo es que me tomé unas vacaciones de la historia ya que comencé a publicar otra historia de nombre "Infame" la cual tiene alrededor de 6 caps publicados.

    Todos los caps culminan y llegan hasta este punto, la trampa de mordecay en la cual intervienen no solo su familiares mercenarios, si no que también tres de los enmascarados. Cada vez la relación entre Aikar y Diane se hace mas notoria, aunque no es el único Ship que se está gestando. Por fin veremos el poder de dos de los enmascarados, lechuza y escorpión, así como ver a Mordecay en combate, y, quizas veamos una revancha entre Aikar y Jabalí. Mucho puede pasar sinceramente.

    Por fin la joven y abusada vampira rompe sus cadenas y decide luchar del lado de la mano blanca, ¿que papel jugará la arcabucera? Parece que Diane será la primera en afrontar su emboscda y nada mas y nada menos que contra uno de los mercenarios de Mordecay.

    Nos vemos en el siguiente cap.
     
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