Historia larga Roads To Happiness

Tema en 'Novelas' iniciado por Liv Moore, 1 Febrero 2019.

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  1.  
    Liv Moore

    Liv Moore -- D0N't St0P BELiVEiNG --

    Cáncer
    Miembro desde:
    11 Octubre 2018
    Mensajes:
    47
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Título:
    Roads To Happiness
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    1365
    Les presento este fanfic original, otro en el que he trabajado y que he planeado mucho por buen tiempo. Quizás le tengo mas cariño porque es una historia totalmente de mi invensión y le he dedicado mucho empeño, asi que realmente espero que lo tomen en cuenta y lo lean y me comenten su opinion.

    Se que no a todos les gusta comentar o leer estas historias, pero en verdad es importante para mi que lo consideren.




    Roads to Happiness

    …Don’t step on the dark side…




    INTRODUCCIÓN

    El cielo tenía un bello color nocturno, se podían apreciar algunas constelaciones manifestándose en los astros con esa majestuosidad de espectáculo que concede la madre naturaleza. Cualquier individuo común tendría la idea que en una noche así, solo podían suceder acontecimientos dichosos; una serenata romántica, una fiesta inolvidable, un descanso profundo, una cita perfecta o una relajante acampada en la intemperie, con fogata en medio del bosque, para después escuchar algunas buenas historias. ¿Quién se preocuparía por suponer, la posibilidad de que a pesar de lo bella que lucía esta noche, no todos la vivirían para algo igualmente dichoso? Sería lo último considerar que durante ese momento alguien pudiera estar… muriendo trágicamente.

    En las zonas más bañadas de penumbras, se podía percibir un ambiente escalofriante, únicamente podía esperarse que esta te envolviera y te arrastrara dentro sin intención de dejarte ir. En aquellos tiempos de dulce inocencia, se tiene una inconsciente sensación de temor al ver la intensa obscuridad que llena la habitación, ya maduros se convencen que solo se trataba de una ilusión fantasiosa de su mente infantil, nunca esperan en el futuro que algo proveniente de esas penumbras llegara a cruzarse en su camino. En cualquier momento es posible aparecer en un mundo desconocido, aunque a simple vista alrededor aparente como se suele verlo, la gran diferencia es que te adentras a una dimensión peligrosa, de la cual es muy poco probable salir ileso o simplemente… salir. No existe la piedad, no existen los límites, ni la esperanza, ni la humanidad. A esta dimensión obscura y espeluznante se le llama, inmortalidad.

    Solo en esos breves instantes estando en esa dimensión, uno se da cuenta, que los seres vivos no son los únicos existentes, la raza humana no es la única. Los que han logrado ser testigos de esa realidad, no han vivido para contarlo, ni siquiera son capaces de asimilarlo y fallecen sin comprender.

    En algún lugar de la ciudad, se escucha el eco de un lamento martirizado, la víctima ya había sido escogida esa noche, inmediatamente aquella voz perdió sus fuerzas, debilitándose. La cabeza le daba vueltas, gemía de inmenso dolor. Era aprisionada contra un muro dándole la cara, no tenía manera de zafarse, intentarlo resultaba inútil, ni siquiera podía moverse. Como si una gran roca la estuviera aplastando, una roca fornida y muy helada. El cuello le ardía y sentía claramente que algo era extraído de su cuerpo con una impresionante rapidez, su respiración cada vez se volvía pesada.

    ¿Todo esto significaba… que estaba a punto de morir? ¿Cómo era posible? Aún tenía mucho que vivir, tenía una buena vida que deseaba seguir disfrutando. Se le estaba dificultando mantenerse despierta, se perdía poco a poco sin tener manera de evitarlo, nada de eso era una buena señal ¿Sería esto su castigo, por salir sin avisar? ¿Por pasar por alto la autoridad de sus Padres? Solo había salido por deseo de encontrarse con el amor de su vida, no planeaba demorarse tanto. Aunque, no era la primera vez que salía de su casa sin avisar o que pasara por alto su autoridad. De pronto se estremeció cuando algo afilado se desencajó de su cuello, sintió que algo húmedo rozó su piel y la zona donde sentía un gran ardor, y seguido de esto escuchó una risa que expresaba fervorosamente su fascinación.

    – Que delicia… –un escalofrío recorrió todo su cuerpo como una corriente eléctrica, cuando escuchó una voz ronca, extravagante y sombría. Una lágrima se desbordó y deslizó en su pómulo, llenándose de un inmenso temor, al saber que seguramente no volvería a su casa… con vida.


    ----------------------------------------------------------------------

    Dos párpados se abrieron de golpe y automáticamente el individuo alzó la mitad de su cuerpo. Miró desorientado a su alrededor contemplando la obscura habitación en la que se encontraba, poco a poco volviendo a la realidad, mientras intentaba controlar su respiración agitada, lentamente la razón llegaba a su consciencia. Nuevamente despertaba de una pesadilla, en donde siempre revive el recuerdo de su anterior yo, peligroso y temerario, aquella abominación a la que renunció ser, permanentemente. Las atrocidades que solía hacer antes como un pasatiempo retorcido, sus acciones y movimientos, podía volver a presenciarlos tan vívidamente que terminaba por sentirse nuevamente en un asesino.

    Estaba intentando ya no ser el mismo de antes, de dejar atrás esa enfermiza personalidad, pero su consciencia siempre quedaría remordida por ese obscuro y sangriento pasado, un pasado que odia a tal nivel que también llegaba a odiarse a sí mismo. Sus ojos se llenaron de lágrimas y pronto comenzaron a correr por su rostro, el sentimiento era muy doloroso, era una carga difícil de llevar. Sollozó con coraje, golpeó la cama con su puño maldiciéndose, la culpa lo asechaba en su interior, escuchando a esos demonios que con frecuencia se presentaban para acusarlo por todo lo que hizo, “¡Monstruo!”, “¡Asesino!”, “¡Es tu culpa que ellas ya no sigan existiendo! ¡Que sus vidas hayan sido tan cortas!”, “¡Las torturaste hasta la muerte con tus propias manos!”.

    Estaba envolviéndose en esa culpa, en esas palabras que los demonios de su consciencia exclamaban con desprecio, no se percató de la presencia que entró y sobresaltó cuando sintió que dos brazos lo acogían.

    – Tranquilo… todo está bien… –escuchó como una suave y gentil voz lo consolaba, sus manos le acariciaron su melena rojiza con la misma gentileza. No pudo evitar romperse a llorar desconsoladamente, al sentirse acogido por un ser bondadoso, parecía que se convertía en un niño indefenso en sus brazos, esta persona que le daba el cariño protector como el de una Madre dispuesta a acompañarle en sus momentos de agonía.

    – ¿Por qué…? ¿Por qué no me di cuenta antes? –sollozó lamentándose de haber causado tantas muertes injustas. Lo peor era que antes no era consciente de lo que sucedía, actuaba siguiendo los instintos que lo guiaban de tal manera, un día pudo quitarse esa venda de los ojos que le impedía ver claramente, y evidentemente fue desastroso darse cuenta… que en todo este tiempo actuó como un monstruo despiadado.

    La noble mujer de largos cabellos obscuros como la noche, seguía acogiéndolo, tenía un bello semblante que le daba una sensación pacífica llenándolo de tranquilidad cada vez que lo miraba, llegaba a preguntarse si realmente era humana, pues su belleza no parecía ser de este mundo. Esta humana que se compadeció de él, le abrió las puertas de su hogar y de su vida. No se sentía merecedor de su nobleza al tener semejante pasado en su historial de existencia, únicamente se lo ha confesado a esta persona, ya que creyó que se lo debía a cambio de la hospitalidad que le brindó en su hogar.

    En aquel instante no pudo evitar sentirse atraído por ella, por esa personalidad que percibe tan pura y armoniosa, cuando suceden crisis como éstas, es cuando vuelve a auxiliarlo y logra recuperar un poco de paz interior.

    – Por favor, no te tortures más… –le pidió mientras lo consolaba, destrozada al verlo en ese estado, siempre estaría dispuesta a darle a ese joven todo lo que necesitara, ya que evidentemente parecía alguien que necesitaba tranquilidad y una vida más bendecida– no me apartaré de tu lado… hasta que todo pase… –le prometió, sin lugar a dudas.

     
    Última edición: 1 Febrero 2019
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  2. Threadmarks: Roads To Happiness - Capítulo 1
     
    Liv Moore

    Liv Moore -- D0N't St0P BELiVEiNG --

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    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    5706

    ADVERTENCIA: Este primer capítulo es muy largo, pero en verdad creo que vale la pena que lo lean, los primeros capítulos introductorios, me supongo que ya saben que suelen ser así de largos.


    Pero les animo a que lo lean con calma y lo disfruten, es una linda historia la que he preparado, por favor, ten paciencia y dale esta oportunidad.



    CAPÍTULO I

    Ya casi se cumplía una semana, desde esa noche en que decidió cambiar su estilo de vida o más bien permitió que la cambiaran, ya que él no tenía las suficientes fuerzas internas para llevarla sin que le costara cargar todo el peso que llevaba sobre sus hombros, que ya casi terminaba por destruirlo; de no ser por ese indicio que lo empujó a transformar su modo de existir en este mundo, tal vez nunca habría conseguido salir de su obscuro y profundo abismo, el gran vacío de la agonía. Nunca planeó transformar todo de este modo, simplemente se dejó llevar por lo que se le presentó, no sabía más que hacer con su miserable ser, que dejó que el destino hiciera con él lo que se le placiera, lo único que él intuyó, es que no podía seguir siendo el mismo monstruo, por el bien de todo el mundo y tal vez por el bien propio.

    Su existencia en este mundo ha significado un tremendo peligro para los habitantes naturales de la tierra; los seres humanos. Su gran hazaña fue ser el monstruo más despiadado, no le bastaba solo obtener lo que necesitaba, era mucho más arrogante, la cacería la volvía como su juego siniestro y placentero, ya que tenía muchos beneficios a su favor, para él los límites no existían, ¿para qué los querría? Si podía hacer con esos beneficios todo lo que se le antojara. Tenía una fuerza sobrehumana que con ella podía arrancar el árbol mas grueso desde sus raíces y hacerlo trisas en tan solo un segundo; era tan veloz que se volvía invisible como el mismo viento. Podía cruzar mares y continentes en tan solo unas horas o minutos; su condición y apariencia física hacia que todo fuera mucho más sencillo para obtener a sus presas, además de su inmortalidad. Es fácil capturar la atención de los humanos, todo lo que poseía era precisamente lo exacto para poder ser el mejor depredador del mundo y es por eso que se dio el lujo de disfrutar esa invencibilidad como mejor le convenía.

    Su desquiciado placer de cacería, era el de apoderarse de las jóvenes más nobles e inocentes, eran las más encantadoras y exquisitas, por alguna razón ese tipo de mujeres eran su platillo preferido, también le gustaban las rebeldes y testarudas que por ese grado de inmadurez era muy fácil que cayeran a su merced. El juego se trataba de ser el amante de sus víctimas, conquistarlas, ya que con ese efecto fácilmente las hacia caer en su trampa, no se resistían ante sus seducciones.

    A veces prolongaba ese tiempo ya que podía haber algunos pequeños e insignificantes obstáculos, que nunca fueron un problema para él, ya que en cualquier momento conseguiría estar a solas con la chica, y ese… era justo el momento en que aprovechaba para hacerlas suyas, primero por el lado placentero y excitante manteniéndolas en un estado sumiso, para después someterlas a su necesidad de saciarse, extrayendo esa deliciosa sangre de su interior y torturarlas haciendo que suplicaran a gritos por su vida. Era un sonido melódico para sus oídos, esas dulces voces lo volvían loco, lo incitaban a seguir con su juego siniestro, hasta llegar al punto de matarlas definitivamente.

    Ese era normalmente su estilo de caza, en otras ocasiones solo vagaba por las calles o callejones obscuros, ya que no faltaban las jóvenes que se desvelaban hasta muy tarde, embriagándose y saliendo desprotegidas a las penumbras de la noche, en esos momentos en que mas sediento se encontraba, ese era el modo más rápido de obtener buenos aperitivos. No se cansaba de todo eso, siempre estaba ansioso por saber cuál sería su siguiente doncella cautiva que lo acompañaría en la noche. En ningún instante consideró que era suficiente sangre derramada o suficientes vidas inocentes arrebatadas, hasta que una noche decidió relajarse después de volver a salirse con la suya, quiso dormir un poco y se quedó en un departamento vacío de un hotel, al cual entró sigilosamente para pasar allí la noche. En el momento que cerró los ojos, ya cuando sentía que iba profundizándose en el sueño, de pronto empezó a soñar; vagaba por las calles como normalmente, estaba obscuro como si allí también fuera de noche y de repente se encontró con una mujer.

    Aquella al mirarla, pudo captar que poseía una gracia divina, sus cabellos eran ondulados y castaños dorados, caían como cascada por sus hombros y llegaban a la altura de su cintura, llevaba un vestido blanco y sus pies estaban descalzos. Sus ojos eran grises y su piel blanca como la nieve. Otro detalle demasiado curioso es que en ella brotaba una luz, su piel brillaba con la misma tonalidad de una estrella y algo más que logró notar, fue que sus ojos lo miraban con una profunda tristeza, por alguna razón le daba la impresión que esa chica no era alguien ordinaria ni de este mundo, parecía inalcanzable y ajena. Después de mirarse fijamente en silencio, la hermosa mujer movió sus labios carnosos.

    – ¿Tienes idea de todo lo que has hecho? –pronunció con una voz entristecida, era melodiosa y dulce como campanillas. No supo qué responder “¿Lo que él había hecho?” No tenía la menor idea, pero entonces ella prosiguió sin necesidad de esperar a su respuesta– al parecer no eres consciente del gran daño que has causando, por sentirte indestructible y orgulloso de ser quien eres, te has aprovechado de los dones que posees y has asesinado cruelmente a inocentes por puro placer, te adueñaste de las vidas de esas jóvenes y de otras personas, vidas… que a ti no te correspondían tomar… -su tono se volvía más severo, estaba realmente molesta con él, nunca antes le han reprimido por sus acciones y por primera vez alguien se ha plantado para enjuiciarlo- todo pecado tiene su penitencia, los tuyos han sido tan graves que tendrás que pagar un alto precio por cada uno de ellos y por cada vida que destruiste sin el consentimiento del verdadero dueño de ellas – se acercó despacio hasta que estuvo frente a él, era casi tan alta como él pero solo por unos cuantos centímetros la superaba, ella alzó uno de sus brazos y antes de tocarlo dijo- te mostraré la gravedad de tus actos -entonces su mano tocó la frente del vampiro y todo a su alrededor cambió.

    Verdaderamente le mostró con detalle el desastre que dejó detrás de sí, no sólo le mostró escenas si no también le hizo experimentar el martirio que les hizo pasar a sus víctimas; viéndose así mismo, pudo entender el gran sufrimiento que les hizo pasar y al ver eso, sintió que algo se estremeció dentro de él, fue como si le hubiesen dado un electrochoque con gran potencia y eso hizo que su mente se sacudiera. Verse a sí mismo tan fuera de control era un trago tan amargo que se le hacia un revoltijo en el estómago. También le mostró el dolor y sufrimiento de sus seres queridos; aquello a lo que los humanos llaman familia. El momento desgarrador para los Padres y conocidos de sufrir por la pérdida de su ser querido, fueron escenas realmente desgarradoras, y él era el culpable de todo esto, antes ni siquiera se preocupaba por pensar en lo que causaba, nunca le importó y en esta ocasión aquella mujer le había quitado la venda de los ojos, la que no le permitía ver con claridad todo lo que ocasionaba al asesinar a esas humanas sin piedad. Quizás no comprendía en lo más mínimo, lo que era tener alguien valioso y que de pronto un endemoniado se lo arrebatara, no conocía ese sentimiento, la misteriosa mujer consiguió que le invadiera un enorme arrepentimiento.

    La visión se obscureció y posteriormente una antorchas se encendieron, ahora parecía encontrare en un calabozo, a su alrededor varios encapuchados estaban de pie rodeándolo; intentó moverse sin resultado alguno, estaba encadenado de manos y tobillos como todo un apresado, que ni con su gran fuerza podía librarse de ellas, se situaba en el mero centro del lugar.

    – ¿Qué es esto? –susurró desconcertado por hallarse en estas condiciones, sabía perfectamente qué era esto, su impresión fue que ahora no era aquel sujeto invencible que se creía ser, un razonamiento que le embargó; de que en realidad… él no era nadie especial, no era nada singular, solo otro bicho en este mundo que también puede ser aplastado en cualquier momento. Por primera vez experimentaba la humillación y la desmoralización.

    – Esta es tu penitencia, ha llegado la hora de que seas juzgado por tus delitos… ¡Las criaturas malditas como tú no pertenecen a este mundo! –Extendieron hacia él un dedo huesudo de tez muy obscura y con garra negra, aborreciéndolo– ¡Eres una amenaza para el mundo! ¡Masacraste a muchos inocentes sin piedad! –Se convirtieron en espectros y comenzaron a volar cerca de él exclamando fuertemente en sus oídos, con gran ira y desprecio– ¡Monstruo! ¡Demonio chupasangre! ¡Por tu culpa ellos ya no viven! ¡Es tu culpa que tantos jóvenes vivieran una vida tan corta! ¡Las exterminaste por puro placer con tus propias manos! ¡Has hecho sufrir a muchas personas! ¡Le causaste mucho daño a la humanidad! ¡Y ahora tendrás tu merecido! –aquellas acusaciones eran como clavarle espinas muy afiladas en su interior, eran golpes en el estomago que le sacaban el aire, tan fuertes que cayó de rodillas al suelo, ahora sabia que tan grave habían sido sus acciones, sentía el remordimiento invadiéndolo, estaba aturdido al ser consciente ahora… de todo el daño que ha causado en todo este tiempo. De repente comenzó a hundirse, como si hubiese arena movediza arrastrándolo al fondo, por estar encadenado no podía moverse o escapar, no impedía que la arena siguiera hundiéndolo más y cada vez más.

    – ¡No, esperen! ¡Deténganse! ¡Perdónenme! ¡No sabía lo que hacía! ¡Por favor! – los encapuchados no se movieron, ni tenían la intensión de perdonarlo.

    Empezaron a golpear el suelo de manera sincronizada con bastones negros tallados a mano y con grabados que se desconocía su significado. Una típica costumbre en las sentencias de hacer ese sonido de golpes secos dándole el suspenso adecuado a esta ejecución. Uno de ellos tomó una de las antorchas y la arrojó en la fosa en la que estaba hundiéndose provocando que se encendiera de forma que el fuego ahora lo rodeaba, si no moría antes sepultado en la arena sería por arder en llamas. Seguían acusándolo severamente de asesino y llamándole demonio, pero realmente era lo que se merecía, él tampoco nunca tuvo compasión por sus víctimas, por mucho que ellas le suplicaron que se detuviera, no lo hizo, ser un monstruo cruel y despiadado no tenia perdón, era imposible impedir esto, moriría como castigo por todo lo que hizo. Cerró sus ojos, esperando a que todo pasara, pero de pronto se produjo un extraño silencio y en eso volvió a abrirlos sobresaltado cayendo de rodillas al suelo, miró a su alrededor y ya no estaban los encapuchados ni la arena movediza con fuego, tampoco estaba apresado. De nuevo se encontró con la mujer castaña frente a él, estaba agitado y temblando de pies a cabeza, sobre todo estaba aterrorizado, en su mente no dejaba de repasar todo lo que había presenciado, se cubrió la boca tratando de desquiciarse, pero estaba al borde del colapso– ¿N-no piensas… matarme? –le miró confundido, ya que realmente esperaba morir en ese instante.

    Ella negó con la cabeza– la muerte no sería un precio considerable, esto solo fue el principio de lo que vas a tener que afrontar de ahora en adelante, debes aprender una buena lección, la agonía será tu compañera, lidiarás con ella y con todo lo que se te atraviese… si realmente llegas a arrepentirte de corazón por todos tus errores, se te reconocerá, encuentra la manera de enmendarte, pero mientras tanto, estarás sometido a tu penitencia hasta que se considere que ya has retribuido lo suficiente –sentenció y entonces una luz la envolvió, alcanzándolo a él cegándolo por completo. Cuando abrió los ojos, esta vez en verdad despertó en el departamento donde entró a pasar la noche.

    Ya no supo descifrar si lo que vio fue un sueño o si realmente pasó, aún sentía los efectos que le causó todo ese análisis de su propia existencia, aquello logró destruir su espíritu de caza y salvajismo, ya no tenía ningún deseo de perseguir su anterior afición, de tan solo pensarlo se le hacia un nudo en el estomago al recordar las escenas, siendo un vampiro que dependía de eso, ahora no tenía nada de qué depender.

    Ya nunca más regresó a sus viejos hábitos, olvidó por completo su obsesión por la sangre humana, ya no se sentía como antes, ahora parecía un extraño dentro de su propio cuerpo, con la mente vacía, deambulando por las calles como alma en pena. Se alejó de las ciudades y solamente vagaba por los exteriores, aunque todo parecía mentira se estaban cumpliendo las palabras de aquella mujer, se aisló en su propio mundo, repasando una y otra vez lo que parecía no ser un sueño, si no una profecía, y luego de tanto pensar su mente se quedaba en blanco, perdía la noción del mundo y del tiempo; no se daba cuenta de cuando amanecía o cuando anochecía; si llovía o nevaba. Así duró por mucho tiempo, transcurrieron dos años y la mitad del otro, viviendo un verdadero infierno. En ocasiones, guiado solamente por sus instintos, el ardor en su garganta se hacía inquietante, en esos últimos tiempos había comenzado la cacería solo con animales, ya ni siquiera a esas criaturas llegaba a quitarles la vida, solo bebía un poco de su sangre limitándose hasta que se percataba que ya había abusado demasiado y los dejaba libres, incluso les dejaba algo de comida para que lograran recuperarse después.

    No siempre iba a en busca de animales, ya que de nuevo se perdía así mismo, por lo que también perdía la sensación casi total de sus sentidos, lo único que de repente lo traía de regreso a la consciencia era la sed que reclamaba por saciarse. Era de noche mientras pasaba cerca de un lugar al que acudían los humanos, rodeado de árboles y arbustos verdes; sitios donde los humanos podían relajarse al aire libre. En el centro de esta había una gran fuente de agua, echa de mármol y textura de granito gris. Se acercó a esta y con curiosidad tocó el agua sintiendo una agradable calidez, agarró un poco entre sus manos y se la echó en el rostro; probó el agua y sintió como lo refrescaba, aunque claro, no tenía el sabor que normalmente le agradaría. De repente detectó la presencia de alguien, sus sentidos se reactivaron de forma automática, la sed quemaba su garganta desesperándolo e involuntariamente su cuerpo se preparó para cazar a quien se acercaba a su posición. Se ocultó detrás de un árbol, listo para dar un salto y atrapar a su presa; en cuanto el objetivo pasó por un lado, automáticamente se abalanzó sobre esta y fue cuando se encontró con el rostro de una joven humana. En ese segundo él no realizó ni un movimiento más, pues la expresión asustada de la chica revivió en su cabeza los rostros de todas aquellas que alguna vez lo miraron así justo antes de matarlas.

    Los ojos grandes de la chica lo contemplaron, se fijó en algo que nunca antes se había detenido a apreciar antes en una mujer humana, el color de sus ojos eran bastante atractivos, tenían un tono azul claro que parecían cristales preciosos, también se dio cuenta que el miedo fue reemplazado por una gran curiosidad, ahora sus ojos parecían querer analizarlo, otra cosa que nunca antes había sucedido, estaba seguro que la reacción común era que la chica gritara y saliera corriendo luego de embestirla de esa manera, en lugar de eso ella se quedó evaluando su rostro, olvidándose de que la había tomado desprevenida. Quiso suponer que tal vez estaría en shock y por eso no se alteraba todavía, nunca se imaginó que llegaría a impresionarse de tal manera como sucedió. El acto siguiente de la chica fue alzar su mano blanca como la crema y la colocó sobre su pálida mejilla, incluso sintió una leve caricia por su parte, él se quedo helado solo sus ojos se abrieron de par en par mientras la chica lo tocaba.

    Ella no parecía querer salir de allí y alejarse de él, más bien, se tomaba el tiempo para observarlo y tratar de evaluar lo que se reflejaba en su mirada, parecía llamarle la atención su desdichado semblante, después su expresión se relajó sin dejar de acariciar su pómulo con sus suaves y delicados dedos, era agradable sentir su cálido toque contra su fría piel. Relajó también su cuerpo abandonando su antigua postura de cacería y simplemente se arrodilló frente a la chica, ésta bajó finalmente su mano sin dejar de mirarlo llena de curiosidad por saber de él, eso lo hizo bajar la cabeza huyendo de esos ojos curiosos, no era bueno que quisiera deducirlo, no podía querer saber de él, tratándose de un monstruo peligroso. Al dar por terminada la oportunidad de la chica en seguir evaluándolo por la mirada, esperaba que esta vez se levantara y se marchara definitivamente… nadie querría estar tanto tiempo con un sujeto extraño, que parecía que su intención antes era atacarla y obtener algo de ella.

    No levantó la vista del suelo, no lo haría hasta que se percatara que de nuevo se encontraba solo, pero eso, inesperadamente no sucedió. Al volver a alzar la vista, la joven seguía allí mirándolo pero ahora en su rostro había algo más, la comisura de sus labios se curvaron hacia arriba suavemente, ¿sus ojos lo engañaban? ¿Esa chica… le ha dedicado a él… una sonrisa? ¿Finalmente se habría vuelto completamente loco? ¿Ya estaba alucinando luego de tantas veces que perdió la noción, que ya no sabía diferenciar sobre la realidad o la fantasía?

    Quería convencerse que solo se trataba de una mala broma de sus delirios, pero a la vez, estaba sorprendido por ver una sonrisa en una chica humana estando cerca de él.

    – Tranquilo, ya comprendo… –una dulce y gentil voz rompió el silencio absoluto, el joven parpadeó al percatarse que la voz provenía de esta misma chica frente a él. Vio que levantó su brazo y le mostró su muñeca– lo necesitas ¿cierto? –el tono tan natural con el que decía aquello lo dejaba aun mas impactado, ¿Cómo es que había llegado a esa deducción, con tan solo mirarlo unos momentos? ¿Era bastante obvio? ¿Ella sabía que existían monstruos como él? Y más importante ¿Cómo podía permanecer tan tranquila tanto tiempo cerca de él?

    No lo entendía, eso no era del todo normal, pero suponiendo que era conocedora del tema entonces podía tocarlo sin problema– No, no lo necesito –respondió con una voz seca y volvió a desviar la mirada, tratando de convencerse a sí mismo de eso, que no necesitaba volver a verse nuevamente en esa faceta, no quería necesitar más la sangre humana, ni aunque su garganta ardiera infinitamente.

    – ¿Estás seguro?… no pareces encontrarte bien –otra determinación que lo sorprendía, ¿Por qué le daba importancia ella a su condición? ¿Por qué no simplemente se marchaba y continuaba con su vida?

    Terminó por voltear totalmente al lado contrario, como tratando de que ella captara que no estaba interesado en esa clase de generosidad– Vete, no deberías estar aquí, tu familia se preocupará si no regresas pronto –estaba seguro que eso la haría reaccionar, que se preocuparía por su vida y por regresar a lado de sus seres queridos, así como cualquier otra chica que asesinó habría deseado volver con su familia, sanas y salvas.

    Hubo un breve silencio y nuevamente esperaba que finalmente terminara por darse cuenta que su vida podría estar en peligro, aunque él ya no tenía ninguna intención de arrebatar más vidas humanas– Lo dudo… –respondió en voz baja y pudo detectar algo de tristeza. Producto de la curiosidad se permitió mirarla, afirmando lo que supuso, la chica miraba al suelo con tristeza, pero sin dejar de sonreír a pesar de eso– ya que no hay… nadie esperándome en casa… y seguramente a mi supuesta familia le importaría poco si no volvieran a saber de mí –sus ojos cristalinos de nuevo se encontraron con los ojos rojizos del joven– así que, despreocúpate… no tengo nada que perder… –.

    Al escuchar su declaración en ese momento se dio cuenta de algo más, si su impresión no lo engañaba, podría decir que él no era el único desdichado, ambos tenían un rostro desdichado, cada uno cargaba con diferentes pesares, ambos se encontraban completamente solos siendo víctimas de las injusticias y anormalidades de la vida. No podía creer que una chica tan físicamente bella pudiese estar tan sola, además parecía ser una buena persona, no se le ocurría alguna razón por la que ella tuviera que pasar por esa situación, en su caso eran mucho más convincentes, y que ella anduviera sola por las calles sin luz de día era bastante peligroso, sería una lástima que algo le ocurriera.

    – Tú… realmente sabes, ¿Qué soy yo? –le preguntó con cautela– ¿ya te has topado antes con alguien como yo?

    Nuevamente le dedico una amable sonrisa– solamente se, que no me importa quién seas, no soy quien para juzgarte… –la naturalidad con que respondía era realmente impresionante, no mostraba ningún rastro de que estuviera inventándolo o que estuviera tratando de darle otro giro a la verdadera situación entre ellos. Realmente se trataba de alguien dispuesta a entender a otro ¿tanto era lo que ella sufría, que era capaz de algo así? No estaba seguro, pero de alguna forma la presencia de esa chica no le incomodaba tanto como debería, así como al igual que ella no parecía angustiada de nada.

    Y sin darse cuenta se había quedado hablando con esa chica por un buen rato, a la cual poco después supo que se llamaba Emily, allí supo que era una persona bastante especial, jamás se apartó de su lado a pesar de saber y confirmar lo que él era, llegando a la conclusión de que ambos sin necesidad de decirlo sabían que se necesitaban el uno al otro, había algo que los atraía, Kaoru sentía extrañamente una inmensa tranquilidad a partir de que conoció a Emily, no era lo suficiente para calmar toda la inquietud que él llevaba dentro pero tan siquiera lograba hacer que sus angustias y su agonía se fueran por un momento y no hicieran mas tormento. Él necesitaba llenarse de la pureza de esa noble mujer, y ella necesitaba a alguien que estuviera a su lado para no sentir más tristeza por no tener a nadie y además, porque en él despertó un interés por protegerla, sabía que por un lado podría ser peligroso, pero no deseaba mas pertenecer a ese mundo inseguro, deseaba olvidarlo por completo y lo correcto sería proteger a Emily de los tantos peligros que hay en el mundo, ya que tenía las capacidades necesarias para que ella nunca más corriera riesgos, ni siquiera él iba a ser un problema para ella ya que no se sentía capaz de hacerle daño a alguien tan noble, nunca más.

    Le ofreció quedarse a su lado como un esclavo, como una recompensa por tan si quiera haber querido intentar beber su sangre, se sentía apenado por ello pero tampoco ella fue capaz de aceptar algo así, lo que le propuso a él fue de reconstruir juntos una nueva vida, ella lo acompañaría en todo y lo guiaría como mejor podría, le daría sus propios consejos, pero Emily llegó a ser mucho más que una compañera, su personalidad lograba conmoverlo, a tal punto que poco a poco fue encariñándose con ella, lo trataba como si fuera una persona común y corriente, no lo trataba como una criatura extraña de otro mundo, más bien lo aceptaba en el suyo, tal como era. En Emily habían despertado ciertos instintos maternales, al observar el estado en el que podría encontrarse el chico. Había escuchado su historia, pero nunca se imaginó lo duro que llegaba a ser cargar con todo el peso de su pasado, le destrozaba ver como por las noches se agitaba por pesadillas y las malas pasadas de su consciencia, ser testigo de esos desagradables momentos, le destrozaba el corazón que de inmediato se ponía a su lado, tratando de ayudar a que pronto se le pasara esta alteración.

    De pronto a ella le parecía un niño indefenso, al que le daba miedo dormir en las noches, y que necesitaba de alguien que le ayudara a superar todos sus males, también necesitaba de alguien que le enseñara más de la vida y del mundo, que no solo existían las cosas malas, si no las cosas buenas, eso provocaba que ella sintiera una necesidad de cuidarlo y protegerlo en todo, una Madre era un ejemplo natural de protección y sabiduría de la vida; una Madre es cariñosa y atenta con sus hijos, es quien los guía para que fundamenten una vida digna y un buen futuro, eso era lo que Kaoru necesitaba, así que ella decidió convertirse en una Madre especialmente para él, si era necesario se dedicaría totalmente a reforzar su condición, encontrar una manera en la que él deje todo su pasado atrás y pueda en algún tiempo llegar a tener más tranquilidad y posiblemente, felicidad.

    Eso fue lo que decidió ahora que ya estaba por cumplirse la semana, Kaoru había pasado mal la noche nuevamente, luego de lograr calmarlo por alterarse con la pesadilla que tuvo, lo llevó a la cocina para prepararle un té caliente, de esta manera haría que se relajara un poco más, ya que estuvo listo lo sirvió.

    – Ten cuidado, aún está caliente –le sugirió usando un tono tranquilo y arrullador.

    El pelirrojo tenía la mirada perdida y apagada sobre la mesa, tratando de dejar pasar su malestar, estaba realmente agotado por las pesadillas y el remolino de emociones que lo sacudían. Desde que comenzó a vivir con Emily empezaron a suceder, antes no se había detenido nunca para dormir y ahora que tenía la oportunidad de hacerlo, en cuanto cierra los ojos las pesadillas comienzan. Miró la taza que la joven le sirvió y lo tomó entre sus manos.

    – Gracias… –murmuró y después bebió un poco del té, al saborearlo detectó un sabor agridulce, era un sabor nuevo que probaba, no sabía nada de mal– ¿de qué está hecho esto? –le preguntó con curiosidad, aunque en su rostro aun se veían las señales de fatiga por las pesadillas.

    Emily sonrió ante la curiosidad del joven– es té de limón, se prepara con un poco de agua caliente y un poco de esencia de limón. El limón es una fruta verde y redonda, su tamaño es diminuto y al exprimirlo suelta su jugo –se levantó unos segundos de la mesa entrando a la cocina, y después salió con algo en su mano, entonces, le mostró esa pequeña fruta verde que le mencionaba y le siguió explicando un poco más y Kaoru escuchó atentamente– ¿nunca lo habías probado? –.

    Él negó con la cabeza– Jamás… solo me limitaba a tener… otro tipo de alimento –le dijo de forma discreta, cosa que ella logró captar bien.

    – ¡Uf! Si supieras cuan infinidad de alimentos puedes probar en este lado de la vida, la comida humana es muy deliciosa, podría mostrarte estas y otras más formas de alimentarte –Emily había estudiado Gastronomía por un tiempo, lo dejó por algunas complicaciones, pero, aun así, logró aprender muchas cosas estando allí.

    El chico la miró no muy convencido o interesado en probar la comida humana, claro, naturalmente no era exactamente lo que le apetecería, pero, como estaba intentando dejar de ser monstruo, quizás simplemente no estaba animado a probar nada nuevo todavía.

    – No te molestes… después de todo… yo no soy humano… –agachó la mirada y su tono de voz disminuyó al final, nunca escaparía de la realidad, de que él no formaba parte de este mundo humanitario– deberías irte a dormir, tú que puedes… yo estaré bien –le sugirió, pues era mitad de la madrugada y a comparación de él, ella si necesitaba dormir.

    Colocó su mano sobre la suya con suavidad– ¿No te gustaría que durmiéramos juntos? Así quizás duermas un poco más tranquilo –le propuso.

    Apartó su mano despacio y desvió la mirada– No tienes que preocuparte tanto por mí, yo me quedaré aquí –aún le era difícil aceptar la amabilidad de Emily, no estaba acostumbrado a este tipo de relación con un humano, ni a este tipo de situaciones.

    – De acuerdo, pero si cambias de opinión dejaré la puerta de mi habitación sin seguro, buenas noches… –concluyó y finalmente se puso de pie retirándose del comedor dirigiéndose a su habitación.

    Cuando el pelirrojo se quedó solo en la mesa, se debatía un poco en que si era bueno continuar con esta historia, no parecía para nada algo natural, que un vampiro viviera con una humana era totalmente fuera de contexto, era como intentar juntar a un león con un ciervo en un mismo lugar para que trataran de vivir juntos, aunque… la diferencia era que los animales se mueven por instinto, y él podía ser consciente ahora de sus acciones, ya nunca más quería comportarse como un vampiro, nunca más quería serlo, pero entonces… ¿Qué podría ser? ¿Solo… Kaoru? Ni siquiera antes tenía un nombre, ahora tenía uno gracias a Emily, pues ella fue la que buscó uno para él, algo con lo qué identificarse.

    ¿Podría ser capaz de recomenzar una nueva vida? ¿Sería posible vivir con Emily sin ningún problema? Si renunciaba a ser vampiro, ahora podría ser Kaoru, un chico común y corriente, que vivirá una vida sencilla y normal… para eso… ¿debía aceptar la influencia de esta joven humana? ¿Cómo es la vida humana? ¿Es interesante?

    Luego de preguntarse todo eso, siguió allí terminándose el té de limón, miró a su alrededor la casa en la que ahora vivía, estaba obscura pues ellos apagan las luces cuando duermen. Solamente alumbraba el comedor la luz de la cocina. Al encontrarse allí en medio de la obscuridad, se sintió nuevamente tenso, presionó un poco la taza entre sus manos sin mucha fuerza para no romperla, comenzaba a inquietarse pues su consciencia de nuevo desataba su agonía, aun cuando decidió seguir a Emily eso no significaba que su castigo terminaría, aun estaba atado a esa compañera que la mujer castaña le sentenció en sus sueños. En su cabeza se proyectaba las escenas de sus víctimas, gritando dolorosamente mientras eran torturadas por él, reviviendo la manera en que las asesinó detalladamente, sus manos las recordaba como armas mortales destrozándolas y manchándose de su sangre, hasta que sus rostros quedaban sin vida.

    Se llevó las manos a la cabeza tratando de bloquear esos pensamientos que lo dañaban, no quería más revivir eso, quería que su mente dejara de remorderlo. Por lo que no lo pensó más y se alejó de la mesa. Subió al piso superior de la casa, acercándose a la habitación de Emily, antes de siquiera tocar la puerta vaciló; no quería más estar solo, ella era lo único que tenía ahora para mantenerse tranquilo, no tenía nada más a lo que aferrarse, ¿Podía aferrarse a ella? ¿Aceptarla como una compañera en esta nueva vida? ¿Se convertiría en alguien en quien él podría confiar y en quien podía contar siempre que lo necesitara?

    Entonces entró a su habitación, tal como ella dijo no tenía seguro la puerta, sigilosamente se adentró hasta encontrarla recostada en su cama, le daba la espalda a la puerta y utilizaba el estrecho más alejado dejando un espacio totalmente libre, el suficiente para que él pudiera acomodarse. Sonrió un poco al saber que ella siempre era así, de hacer estas cosas innecesarias, pero con buenas intensiones. Admitió que tenía miedo de dormir solo, quedando a la merced de los demonios de su consciencia. Suspiró en silencio y después terminó por recostarse junto a ella, quedó de espaldas a ella un tanto incómodo por esta cercanía, era extraño, pero por otro lado tenía una pequeña sensación de sentirse un poco más seguro ahora para dormir. Cerró los ojos un momento, pero de repente sintió que alguien tocaba su cabello, se encogió de hombros ante ese repentino toque, su cabello estaba siendo acariciado por la persona a quien le daba la espalda.

    – Bienvenido, que duermas bien –susurró en voz baja mientras seguía acariciando su cabello. En ningún momento se percató de que ella se hubiese movido, lo tomó nuevamente desprevenido con una acción suya.

    Las caricias en su cabello lo hacían relajarse, al parecer no había sido una mala decisión aceptar su propuesta, sentir su compañía y que lo aceptaba, hacía que sus miedos se alejaran, y sin darse cuenta él se quedó dormido mientras Emily se ocupaba de mimarlo un poco.

    Cuando vio que Kaoru se quedó totalmente quieto, se alzó un poco para poder verlo, tenía la luz de su lámpara prendida y gracias a eso logró ver al chico que ahora dormía plácidamente, sonrió conmovida por ver lo tranquilo que ahora lucía. Hacerlo sentir a gusto viviendo con ella le complacía mucho, era como una terapia también para sí misma, ayudar a que el alma corrompida de ese joven sanara poco a poco, y al parecer lograba efectivamente ese objetivo, era apta para el papel de Madre que quería ser para Kaoru, y se esforzaría mucho más para sanarlo por completo.
     
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