Explícito Reto [Kashya x Charlotte | GodSlayer]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Yugen, 10 Febrero 2020.

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    Yugen

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    Título:
    Reto [Kashya x Charlotte | GodSlayer]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1465
    Título: Reto
    Personajes: Charlotte & Kashya
    Fandom: GodSlayer
    Sipnosis: La noche es joven, prácticamente eterna. Y Charlotte quiere atesorar ese nuevo tesoro entre sus manos.
    N/A: Surprise!
    Este es un regalo random para mis niños porque los quiero mucho (?) Gold-Kun Amane

    Espero os guste <3

    Advertencia: Implicaciones de sexo lésbico. Si este contenido no es de tu agrado por favor abstente de leer.

    ...

    —¿Has alzado la voz alguna vez, chica pokér?

    Kashya niega, como es usual. Los ojos chocolate de Charlotte tienen un matiz dorado a la luz vacilante de la fogata. Las llamas danzan y su respuesta parece confirmar todas sus sospechas. Reprime una risa casi irónica, divertida.

    —Ya.

    Empieza así. Y casi carece de sentido. Cuando Kashya se percata Charlotte está cerca. Muy cerca. Demasiado cerca.

    Tiene una sonrisa en los labios y Kashya no sabe definir qué, pero presiente que es esa sonrisa de "Oh, como me gustan los retos"
    así que la deja hacer. Imperturbable, sus ojos morados se pierden y bucean en la profunda mirada de Charlotte casi sin notarlo. Le parece atractiva, mucho. Por alguna extraña razón. Por primera vez.

    El tono ébano de su piel se le antoja suave y etéreo. Sus rasgos afilados pero femeninos; y piensa en cómo su carácter concuerda tanto con su aspecto desenfadado, salvaje.

    Guerrero.

    —Si logro que alces la voz ¿qué tal si me das tu trozo de adamantita?—susurra con diversión. Su voz se desliza por sus labios casi sin notarlo. Mierda, ¿por qué tomó demasiadas bebidas litzel? ¿Las hacían con alcohol? ¿O su efecto amargo tenían ese contraefecto?— ¿Es un buen trato?

    Kashya le sostiene la mirada, inmutable. No lo parece porque sus ojos se mantienen fijos en los suyos, pero lo hace. La está retando. Lo hace con los ojos y ambas lo saben.

    Demasiado tiempo juntas para no notarlo.

    —¿Y si no?—cuestiona.

    —Si no... yo te daré la mía.

    Pero oh no, eso no va a pasar. Su adamantita es su adamantita y la adamantita de Kashya también es suya. Todo en ese momento le pertenece.

    Ese es el punto de no retorno. Cuando se percata, Charlotte ya la ha besado. Y es torpe en un principio porque Kashya no sabe qué pasa, pero sabe muy dentro de sí que algo grita por eso. Que algo desesperadamente lo necesita. De modo que su corazón da un brico vertiginoso en su pecho.

    Charlotte sostiene sus muñecas. Con algo de fuerza al principio, más suave después. Kashya siente dentro de sí algo que no entiende del todo pero que pide más y Charlotte no está dispuesta a negárselo. Sus labios primero, su lengua después. Es como con todo. En el campo de batalla igual. Rápida, certera, no deja huellas.

    Pero esta vez quiere dejarlas. Marcar toda su piel.

    Quizás iban a acabar así tarde o temprano. Tal vez la adamantita solo es una excusa absurda. Ninguna quiere pensar realmente en las razones.

    Cuando se separan Charlotte la mira buscando cambios en su expresión y Kashya le devuelve la mirada. Quieta, inmutable, mas el brillo de sus ojos tiene algo diferente a la luz de las llamas danzantes y Charlotte sonríe para sí, ronroneando como una gata satisfecha.

    Por primera vez no son necesarias palabras. Ni para la una, ni para la otra. Cuando la besa nuevamente es más brusca, demandante y siente como Kashya se estremece ligeramente bajo ella. Desciende por su cuello sin detenerse dejando marcas perfectamente visibles aquí y allá, tentando la nacarada piel de su compañera sin mesura.

    —Ngh.

    Es leve. Muy ligero. Pero está ahí.
    Alza la mirada hasta sus ojos. La sonrisa se extiende por sus labios sin notarlo.

    —¿Qué fue eso?—cuestiona, aunque lo sabe de sobra. No es una pregunta que espera respuesta. Es la prueba de su victoria. Casi puede rozar esa adamantita con los dedos.

    Kashya le sostiene la mirada. Pero hay cierto brillo desafiante en sus ojos. No piensa ceder su adamantita sin luchar y su compañera lo sabe. Es calmada, tranquila, pero tiene un espíritu combativo que rivaliza con el suyo. Es una batalla perdida, sin embargo.

    Kashya debería saberlo también.

    —Nada.

    —Oh, ¿de verdad?

    —No alcé la voz.

    —Buen punto chica pokér. Pero descuida, solo estoy calentando. La verdadera batalla comienza ahora~.

    Le estremece la piel y no tarda en sentir la sangre burbujeando. Sus labios en su cuello, sus dientes, su clavícula, descendiendo por su piel nívea hasta sus senos. Pequeños, redondeados. Los pezones rosados erectos, buscando más contacto.

    Kashya siente cierta vergüenza. Casi imperceptible sin embargo, pero está ahí. En sus mejillas y en sus ojos morados. En la forma en que tiembla ligeramente y el frío de la noche le besa la piel.

    Es la primera vez después de todo.

    Se miran a los ojos. Parece pedirle permiso sin necesidad de palabras. Y es sorprendente porque Charlotte no pide permiso para nada. Es indómita, rebelde, un espíritu libre. Y sin embargo lo hace.

    —Mhm.

    En cuando los toca, tan solo con la punta de sus dedos, todo el cuerpo de Kashya parece temblar. Da un pequeño brinco y un nuevo gemido escapa de sus labios sin pretenderlo.

    —E-eso...

    —¿Qué?

    —Nada.

    Los toma entre sus labios. Primero uno y luego el otro. Juega con sus labios, con su lengua, pellizcándolos, acariciándolos con aparente sobrada maestría. ¿De dónde obtuvo la experiencia? ¿Cómo se le da también? ¿Cómo sabe con exactitud donde y como tocarla? Por lógica no debe ser la primera vez, Kashya piensa. Pero obvia algo.

    Ella también es mujer.

    Llena de besos pausados y hambrientos sus senos, su vientre. Cuando alcanza sus muslos una extraña ansiedad se apodera de Kashya. Ansias, deseo. Demanda más aunque sus labios permanecen sellados.

    No puede perder.

    El interior de sus muslos está húmedo, entre sus piernas es mejor no hablar. Y es por ella realmente. Charlotte sonríe satisfecha al descubrirlo porque oh, la siempre imperturbable Kashya, la estatua de Kashya, siente también. Y siente mucho.

    Es divertido en cierta forma. Arrancarle suspiros y gemidos de los labios. Quebrar esa máscara pétrea y conformista. Desea ver qué hay más allá. Sus dedos no se detienen y se deslizan por sus costados y sus muslos como arroyos sinuosos. Está caliente. Más que el fuego danzante que las arropa.

    Charlotte le sostiene la mirada con ese brillo predatorio y la besa ahí, en ese lugar secreto que parece gritar por ello. La sensación es repentina, inesperada. Como un chispa.

    Pero no se detiene.

    La prueba con la lengua. Arriba, abajo, dibuja pequeños círculos concéntricos sobre su punto más sensible. Kashya quiere gritar. Siente deseos de hacerlo por primera vez en toda su vida.

    Pero no puede.

    Su adamantita.


    Tiembla. Se estremece. Gime. Mientras Charlotte la prueba y la besa y la deja sin aliento en cuestión de segundos. No tiene piedad. Es como un tsunami de sensaciones desconocidas que la abruman. Y se siente bien. Se siente muy bien hasta el punto en que su cuerpo parece desear estallar y romperse en pedazos que se dispersen en la noche.

    —¡Charlotte!—grita— ¡Charlotte!

    Repite una y otra vez como un mantra. Sus manos se aferran a su cabello como puede, a su cabeza, sosteniéndola, pero sobre todo sujetándose a algo que le de estabilidad en medio del mar confuso y desconocido de sensaciones intensas. Kashya no está acostumbrada a ellas. Entiende la teoría pero la práctica se le escapa entre los dedos y todo es demasiado fuerte para que su usual estoicismo pueda soportarlo.

    Se quiebra como el cristal. Se derrite como el hielo bajo el fuego abrasador que es Charlotte.

    Sus pálidas mejillas enrojecen vívidamente. Cierra los ojos, jadea, tiembla, la piel se le humedece y perla con ligeras gotas de sudor. Charlotte parece perder de vista su objetivo real entonces. La adamantita desaparece. Y todo en lo que puede pensar es en Kashya. En su olor, en su sabor, en su voz como nunca la ha escuchado antes.

    Es delirante.

    Es más de lo que puede desear.

    Y se pierde.

    —Uno a cero.

    Kashya lucha por recuperar el aliento cuando todo termina. Sus piernas aún tiemblan. Pero aún así se incorpora y sus manos buscan en su morral para extienderle el cristal brillante a Charlotte. La adamantita brilla con el fuego reflejando sus llamas danzantes.

    —G-ganaste.

    Charlotte se pasa la lengua por los labios. Aún puede sentir en ellos el sabor de Kashya.

    —¿Y el cúmulo de éter?

    —No estaba en el trato.

    —¿No? ¿qué te parece si lo añadimos ahora?

    Acorta las distancias como un animal salvaje.

    —C-Charlotte~

    La noche es joven, prácticamente eterna. Y Charlotte quiere atesorar ese nuevo tesoro entre sus manos.
     
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    GalladeLucario

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    Pero bueno.

    Me ha sorprendido ver esto y he entrado a leerlo por curiosidad, porque no sabía que seguías GodSlayer. Y, además, por lo que veo lo sigues bastante de cerca, I mean, has puesto detalles muy detallados, como el hecho de que la bebida litzel tiene un sabor amargo, someone is reading the lore (?). Me hace ilusión que personas externas al rol estén pendientes de él, la verdad >//<

    Dicho esto, lo primero que quiero comentarte es la narración. Has escogido un tipo de narración que me ha dejado muy pillado al principio, pero que, conforme leía, más creía que era un acierto en este escrito. Y es narrar en presente. Estoy muy, MUY habituado a escribir con narrador omnisciente (o en primera persona, a veces, aunque suelo estar más cómodo con el omnisciente, normalmente cuando uso la primera persona es porque me sirve esa forma de narrar como plot device para no contarte todo en ese momento usando el hecho de que el personaje que narra no sabe o ve todo a su alrededor (?)) en pasado ("pensó", "caminaba", etc.). Por eso, cuando he empezado a ver que hablabas en presente, se me ha hecho muy, muy raro. Pero luego ha cambiado cuando he seguido leyendo, porque entre esa elección de narración y la forma en que divides los párrafos y usas las palabras generan, en conjunto, una sensación como de estar leyendo un sueño. Como si... fuese algo místico, no sé explicarlo del todo xD Supongo que la palabra más correcta, por el contexto, sería decir que transmite esa sensación de "éxtasis" que Kashya está """"sufriendo"""" (?). Y creo que no tendría el mismo efecto si hubiese sido en pasado la narración.

    Al margen del aspecto técnico (omedeto por eso, Kuronoir uwu), me parece taaaaaan precisos los personajes de ambas chicas aquí xD Es que a Kashya, cuyo PoV es el que tenemos casi todo el tiempo, la visualizo totalmente reaccionando así, la verdad. Y me parece buenísimo que se peleen por la adamantita, es genial xD Nico y Gabi están alimentando la ship todo el rato, así que ya podría hacerse canon esto, hmpf >:( Además, ¿qué lugar más romántico puede haber que las Afueras de Verghal, en frente de la Plañidera, tipo: "señora, no mire"? uwu

    Y... nada más, Jen, me ha gustado. En la parte del erotismo no entro porque no soy yo muy experimentado (ni tampoco muy interesado, huelga decir (?)) en el sexo lésbico, pero eso es lo de menos. El relato en sí me ha gustado mucho, y me encanta tu forma de escribir, gurl.

    Y eso. Un saludín :D

    GL~.
     
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    Amane

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    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

    amé esto, omg. Lo publicaste mientras estaba volviendo de clase y la verdad es que menos mal que no había mucho tráfico porque estaba deseando leerlo añsdan. Y me encantó, osea, me fascina lo IC que has logrado hacerlo sin estar en sí en el rol, la verdad, porque las veo super bien hechas, o por lo menos mi niña que es de quién más puedo opinar.

    Mira, MIRA, el momento en el que dicen que lo de la adamantita es solo una excusa barata para acabar así PUES LISTEN QUE SÍ, OSEA, no mintamos, que se tienen ganas desde hace mucho y al final, la noche cae, están solitas... e inevitablemente, pues tenía que pasar.

    Obvio, OBVIO, que va a ser Charlotte la que tome el mando y la acabe haciendo gritar, bc that's the tea, si Kashya tiene que llenarse de sensaciones y sentimientos, sería con Charlotte, llegados a este punto. Y omg, que Charlotte es muy fogosa, yo lo sé (y bien kinky(?), así que seguramente tendrían una larga noche por delante. Claro, ahora que ha podido escuchar la voz de su chica póker gimiendo y gritando su nombre, no podría parar uwu

    Me encanta también el detalle de que Kashya no se deje vencer. Es exacto como dices, parece calmada y tranquila, pero en el fondo le gusta pelear y es competitiva también, so obvio que no se lo dejaría fácil a Charlotte uwu Al final de la noche, Kashya acabaría sin inventario pero habiendo sentido más sensaciones que en toda su vida so parece bastante worth (?

    Me ha gustado mucho la narración, también. Se ve que le has puesto cariño, tbh, o eso es lo que noto yo al menos y pues es super prolijo, como sueles hacer tú las cosas y nos tienes acostumbrados. Y nada, que muchas gracias, que lo he disfrutado mucho <3
     
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