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Proyecto sundown

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Kiros Lionheart, 1 Marzo 2015.

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    Kiros Lionheart

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    14
     
    Palabras:
    2620

    PROLOGO
    25 de Julio , 2015
    14:25


    Los Altos, San Antonio, TX, EEUU


    ¿Cómo fue que vine a esta vida? ¿Cómo fue que tuve que soportar tanto dolor?, ¿Cómo lo iba a afrontar? ¿Cómo lo iba a superar? Esta es la historia de mi vida, una historia en la que la ciencia y las más horripilantes políticas del primer mundo hubieron podido crear un proyecto que a la larga crearía más perdidas que el holocausto nazi del siglo XX y las invasiones napoleónicas del siglo anterior. Muchos de ustedes se preguntaran ¿Qué clase de arma política-militar crearía tal tragedia en el siglo XXI? Para comprender este presente solo tenemos que remontarnos al añejo pasado y sus variopintas historias… La guerra es una de las tantas cosas y uno de los tantos inventos para solucionar conflictos y así como casi todas las cosas de la vida con el paso de los años es la ciencia y la tecnología quienes permiten ese salto de calidad en lo que a este se refiere.


    Me llamo Bastian Hemsfold, originario de las afueras de la ciudad más importante de Texas, esta es mi historia, la historia donde perdí hasta lo que no tenía, una historia donde mis sueños se convertirían en escalofriantes pesadillas y donde la esperanza se convertiría en desesperanza. El proyecto SUNDOWN llegaría para consolidarse en aquellos años. ¿Ustedes dirán? ¿Qué cómo o porque? Todo comenzó cuando solía vivir en los Altos, una comunidad estrictamente rural en los Estados Unidos de Norteamérica. Para entonces yo era un chico alto y enclenque, típico campesino de poca vida, marginado entre la sociedad, en aquel rostro había esperanzas, había ambición, ilusiones, en aquel mar de pecas y rostro adormilado, en mis ojos grises que solían conmover y hacer sonreír.


    Les contare lo que sucedio desde el principio: desgraciadamente el gobierno y sus aliados decidieron elegir una sede de los eventos más importantes y venideros de entonces el año 2015. Un pueblo lejano de arizona se convirtió en la sede tecnología donde los más horripilantes experimentos se elaborarían con todos los años del mundo. En aquel entonces llegaron cuatro tipos muy bien vestidos a mi rancho, mi padre insistió en que me metiera a casa pero como bien dicen “La curiosidad mato al gato” Si tal vez hubiese hecho caso sin rechistar, quizás si pudiese volver al pasado, cambiaria cosas; pero también aquellos tipos con caras de pocos amigos me traerían a la fuerza, me arrastraría, aunque pataleara y chillase lo que tenía que chillar. Los tres hombres vestían largos abrigos negros y gafas tan oscuras como lo mencionado, una pinta de matones de primera que papa confundió con Gangsters y por sus palabras habría jurado que papá debía algo de dinero.

    ¿Quiénes son ustedes y que se les ofrece en mi rancho?— El viejo hablo de malas pulgas.

    Entonces un hombre calvo y fortachón se adelantó sin decir de momento.

    Somos agentes del gobierno— El extraño no vacilo en decir lo que eso representaba.

    ¿El gobierno? Entonces papá comenzó a sentir un miedo que no sabría si comprar con el de los gangsters. Parecía tan anonadado, sin embargo iba a defender lo suyo con el orgullo que tenía.

    ¿A que vienen si se puede saber? ¿Investigar mi rancho? ¿Acaso creen que este lugar está relacionado con temas de drogas?... ¿eh? Quiero una explicación y la quiero ya…

    Entonces otro tipo se adelantó al frente, este era negro, alto y con una especie de parche en el ojo, este destacaba más porque al hacer seña al otro, este elevo su mano a la frente respetuosamente antes de marcharse. Este tipo alto negro, tenía insignias militares, había de ser de un puesto importante en el ejército… Aunque a papá no parecía importarle aquello. Más bien le miro de arriba a abajo con mala cara, escupiendo al suelo de mal gusto. ¿Por qué? Los campesinos especialmente de estos estados tenían prejuicios raciales y sociales mucho más graves que los de ciudadano metropolitano.

    Nada de eso señor… Tenemos una especie de programa educativo en mente cuya sede se encuentra en Arizona, estamos reclutando varios jóvenes del país, entretanto los menos beneficiados. Este programa tiene como objetivo garantizar una educación privilegiada a los niños que no tienen acceso a una escuela en condiciones. Este tipo de internados es uno de los proyectos más grandes de nuestro querido país, debería estar orgulloso de que se haya presentado plazas a uno de sus hijos, solo reservamos la plaza a un estudiante por hogar, no sabemos quiénes más viven en su casa, pero este esta bien. — Hablo el hombre del parche, con una educación ejemplar.

    El viejo escupió nuevamente con el rastrillo en la mano, esto como de costumbre, me daba mala espina. Obviamente me llamaba la atención el hecho de que tendría amigos, educación de primera clase y aunque extrañe mi viejo rancho esta sería una oportunidad dorada, por lo que estire la desgastada camiseta de mi padre para que dijera que sí.

    ¿Se está burlando de mi verdad? ¿Me está viendo cara de idiota? Mis hijos no estudiaran en una academia militar allí en arizona, ja, ¡Forasteros!— Gruño el viejo, pero a pesar de eso di un paso adelante.

    Yo quiero ir, papa, por favor… Por favor, viejo.— El momento en que mi estancia eterna en la aburrida granja, se convertía en ilusiones, pero el viejo era arisco y como buen campesino no renunciaba a lo que su orgullo dictaminaba.

    Bastian, vuelve a la casa.— Gruño el viejo de mala gana.

    Comprenda que esta es una oportunidad única, solo mírelo, ese joven tiene ganas de ser alguien en la vida, en la Academia Sundown, puede rehacer su vida, estudiar con los mejores profesores del país, estará bien cuidado, porque en esta preparatoria podremos catapultar a su hijo en las mejores ciudades del país y luego servir a él.

    He dicho que no y punto. A mí un negro no me va a decir cómo educar a mi propio hijo— Me decepciono, porque siempre quiso lo mejor de mí, siempre me decía que relanzara mi carrera educativa en años de otrora y cuando se hizo viejo más bien me pidió que le ayudase con la granja, ya que mis brazos ahora eran los de un hombre para trabajar el campo y cuidar a sus animales. Habia una razon mas en el... No le cabia en la cabeza como unos agentes del gobierno ofrecian un cupo a su hijo ¿Aquello no tenian que hacerlo educadores?

    Papa ¿Qué paso con lo que antes? Cuando me insistías que me esforzara por seguir mi educación ¿Aquello se volvieron puras palabras?— Fui algo duro con mis comentarios, pero bien objetivo, yo creía que podría entrar en el viejo corazón de mi padre y sus palabras confirmaron mi sospecha satisfactoriamente.

    Hijo… ¿Estas completamente seguro de esto? ¿Esto es lo que realmente quieres? Yo… err… Desde que tu madre murió, me he sentido más solo que nunca, yo solo quería quedarme al lado de mis hijos y levantar este rancho, tenía miedo de perder a algunos de ustedes… pero sé que nos veremos en vacaciones— El viejo se carraspeo la garganta.

    Al padre se le partía el corazón y hacia pedazos el mío, era una sensación extraña, vacía. Tenía un nudo en la garganta y pronto los ojos se aguaron en lo que padre se partía en pedazos, yo lo seguí en alma y corazón con un abrazo que expresaba el amor hacia él y los recuerdos de madre que seguían en la mente y los once hermanos que pesadumbradamente la pareja Hemsfold había tenido que mantener. Sentía como mi corazón se dividía en dos: Una parte quería permanecer en la familia y la otra no quería desaprovechar la oportunidad.

    Bueno, joven, si toma la decisión de venir le doy una hora y nos vemos en el pórtico del rancho. Si tarda más de lo estipulado tomaremos su respuesta como un no y nos marcharemos, por lo que aún tienen tiempo de discutirlo con el resto de la familia.

    “El resto de la familia” eran los once tantos hermanos que no iban a ir contra de la decisión de un padre y su ambicioso hijo… o tal vez el mayor sentiría celos de mi e intentase convencer a padre de que no era una buena idea.

    De acuerdo, vamos padre.

    Ambos caminamos bajo el fuerte sol de la tarde en busca de la casa, era un lugar muy modesto pero con una sala espaciosa como para usar de motivos de reuniones. Erick, Gordon, Jessica, Sussana, Jerome, Delilah, Wilson, Steve, Andrew, Bill y Dakota. Siendo esta la hermanita menor y con la que solía compartir más y por supuesto Andrew y Bill quienes eran más contemporáneo conmigo. Erick, Gordon y Jessica quienes tenían los trabajos más pesados, sus edades comprendían entre los 27 a 35 años además Erick estaba casado y Jessica prometida estos eran los mayores y por supuesto más maduros que el resto.

    Luego estaban Sussana, Jerome, Delilah, Wilson y Steve, estos tendrían entre 20 a 26 años y por lo tanto adultos jóvenes con más talentos para los problemas como para el trabajo, algunos de estos ya tenían relaciones amorosas y cierto miedo al compromiso que tanto padre había insistido. Por ultimo mis queridos Andrew, Bill y Dakota, los hermanos más cercanos a mí, no por esto los más queridos; pero si los que había compartido más en infancia. A ciencia cierta Andrew y Bill eran gemelos pelirrojos de 17 años, estudiantes de la preparatoria local y los únicos junto a mí a quienes aceptarían en esa escuela de Arizona, aunque a mis catorce años los señores del gobierno parecían estar de acuerdo. Dakota era una niña muy talentosa para los dibujos y la niña a quien solía proteger y aconsejar cada vez que se metía en problemas; otra cosa para la que era especialmente talentosa, por sus travesuras. Recuerdo que una vez pinto la cara de Delilah y se escondió en el granero para no ser encontrada y culpada de una manera muy obvia.

    Sin dar lugar a más recuerdos felices de años que parecía recordar con más facilidad ante una provechosa partida, todos se reunieron en lo que veinticinco minutos para reservar tiempo a guardar equipaje. Todos coincidieron en que era una bonita oportunidad para mí. Los mayores quienes creía que iban a poner más de un pero quejándose de que quisieran algo así en sus vidas; fueron los primeros en palmear mi hombro y felicitarme, Erick y su novia me dijeron que esperarían un hijo y que cuando regrese en el próximo verano lo podría ver. Pues yo me iba pero con el orgullo que alguien más ingresaría en la familia en mi lugar, sobe ese vientre, cuyo progenitor nacería mucho después. El cerdo de Gordon creyó prudente reforzar sus viejos consejos sobre las chicas, en especial las de Arizona y su sarcasmo no tenía limites cuando dijo que “Cuídate de ellas, son arenosas” acompañado de ese tufo de cigarrillo cuya manía siempre me tenía acostumbrado, acompañado de un sombrero, botas de vaquero y unas riendas, era el quien me había enseñado a montar caballos desde tiempos de antaño.

    Con el resto fue casi lo mismo: Buenos deseos, consejos, palabras de ánimo, consolación, tristeza, alegría, orgullo, esperanza. En ese momento solo pensé que aunque me iba a ir lejos, siempre iba a tener a mi familia en el corazón y que ese sería “el bastón” del cual aferrarme, del cual tener esperanzas si las cosas en Sundown se ponían difíciles. Quiero relatar en especial a mis hermanos más contemporáneos quienes no dudaron en soltar lagrimas por el nuevo camino que iba a emprender, mis gemelos, aquellos que desempeñaban un papel importante para mí, que no sería lo mismo sin sus travesuras o incluso sus tontas bromas a las que solían aplicarme.

    Nos veremos al año entrante, no olvides escribir.— Luego los gemelos me consolaron cuando eche a llorar.

    Después de ellos llorar parecían tener mejor cara y me respaldaron con un fraternal abrazo y como dice un dicho “Al mal tiempo buena cara”. Mientras tanto Dakota era después de todo era la más inocente, la más triste junto a padre después de todo, era obvio que este último estaba más que destrozado por lo de madre, pero la niña de siete años ni siquiera tenía idea si volvería a ver al hermano más especial para él.

    ¿Por qué te vas? ¿Acaso no soy nada importante para ti?— La mocosa lloriqueo abriendo sus brazos para él y soltando esas lágrimas de cocodrilo.

    No tontita, yo no te voy a olvidar jamás. Además yo regresare a verte el próximo verano y en el caso de que lo haga, lo cual es muy pero muy imposible. Recuerda esto: siempre estarás en mi corazón y que aunque este lejos y no puedas abrazarme, escoge una estrella por la noche, la más brillante que encuentres y recuerda que estoy contigo y recuerda las cosas que hemos hecho. Además Dakota no estés triste cuando en clases de geografía me pidan un informe sobre algún estado, Yo escogeré Dakota, no es por lo conozca o sepa sobre su geografía, es porque siempre me recuerda tu nombre. Estaré de vuelta en un año y mientras tanto prométeme que te portaras bien y no lloraras.

    Lo prometo— Dijo la niña y sus lágrimas se derramaron levemente sobre sus mejillas, mas aliviada por las bellas palabras que le ofreci. Le abrace como mejor pude, arrodillado en el suelo para alcanzar a esa enana.

    Así fue como forje mi nuevo camino mi ambición, recogí mis cosas sin tener tiempo de despedirme de mis amigos y la gente que faltaba, pero la gente del gobierno habían dicho bien claro la necesidad de ser puntual, todos hablaron al unísono emocionados por la idea, orgullosos de que los iba a representar en la escuela más importante del país que ese año abriría. Sin embargo aunque papa parecía aceptarlo y lucia contento, había algo en su rostro que me inquietaba y bueno pues todos me despidieron en la puerta de la casa, puesto que volverían a sus puestos de trabajo.

    Padre y hermanita me acompañaron al pórtico, donde el auto estaba siendo encendido apenas fui visto merodear el área. Padre me tomo por el brazo apenas nos despedimos emotivamente, pues ni yo ni el estábamos preparados para la separación de un internado que mala fama pero buenas promesas daba este al país.

    ¿Estás seguro que es lo que quieres?— El viejo parecía querer complacerme y por muy dura decidió tuvo que aceptarlo. Solo asentí y esta vez Dakota formo parte del abrazo más largo en mucho tiempo, algo que me hizo recordar la muerte de madre y ese día lluvioso, mis recuerdos del rancho se arremolinaron y mis ojos sacaron lágrimas, mire una última vez por la ventanilla despidiéndome una vez más y el auto se puso en marcha.

    ¿Qué les puedo decir? Mi vida iba a cambiar para bien o para mal, eso tal vez lo averiguaran más tarde, soñaba con ser alguien grande y las cosas que en Sundown me tenían preparado no solo no estaba en mis planes, sino que cambiaría mi vida para siempre…

    Espero les haya gustado el inicio de este fanfic, no olviden comentar, eso lo que me hace seguir escribiendolo, al principio iba a ser un relato corto sobre "Zombies" pero decidi moldear un poco la historia y lograr un long-fic sobre el tema mencionado y contarlo todo muy desmenuzadamente con lujo de detalles.

    (Editado para hacer un comentario)

     
    Última edición: 16 Abril 2015
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    Kiros Lionheart

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    Capítulo I: El Viaje

    Mis recuerdos parecían esfumarse cuando el auto blindado dejo atrás el rancho y mis pensamientos uno a uno se arremolinaban y dejaban salir mis emociones; mejor dicho habían emociones encontradas ya que quería esto, quería ir a la mejor preparatoria del país pero por eso había sacrificado mi tiempo con la familia con la que había compartido bastantes cosas. El mercedes pronto dejo la zona de los campos y no pasaron ni diez minutos cuando la entrada de la ciudad del pueblo de Los Altos fue alcanzaba para una oficial despedida, estaba solo con aquellos hombres en aquel momento, pero un comunicado con Walkie-Talkie había informado que casi todos los alumnos esperaban en el autobús donde recogerían a los estudiantes de todo el estado.

    La llegada a San Antonio se hizo esperar por poco más de media hora; la diferencia con los altos era espectacular, la ciudad no solo era la capital de todo el territorio de Texas, sino que además se ganaba mi reconocimiento de ser una de las mejores ciudades con todo el mérito del mundo, apenas levantada en lo que en siglos fue un simple campo parecido a los de las películas del lejano oeste, a pesar de que el estado de Texas no estaba considerado parte del oeste; sino del este. Había venido un par de veces cuando mis padres con todo el esfuerzo económico disponible nos traían a visitar a la tía abuela Molly y lo más importante era recorrer esa ciudad y poder observar los edificios y los lugares de interés.

    Ahora me encontraba en una ocasión de visita, distinta. Más bien no sabía si maldecir por el hecho de estar aquí o por el hecho de estar aquí o el hecho de que había tiempo de olvidar la locura y visitar el apartamento de Molly.

    Hubo tal algarabía en Álamo Street, precisamente en el centro de la ciudad, orquesta militar, antes un pequeño desfile que había ocurrido apenas en la mañana, según contaban y los padres se despedían de sus hijos de la ciudad, envidiaba esa maldita suerte, odiaba verlos despedirse; precisamente porque los entendía muy bien y quería una despedida como aquella, pero a los pueblerinos se nos restringía y nos mantenían aparte, pero no me importo y subí a bordo del bus notando, como el enorme bus de 100 asientos perfectamente organizado y espacioso y de momento casi lleno por lo que tuve que recorrer un camino plagado de chicas y chicos, separados por los dos extremos del bus. Me toco sentarme en algún puesto disponible con acceso a la ventana, hasta que escuche dos voces que despertaron mi interés, por la valiosa información que no poseía.

    ¿Sabías que esta preparatoria admite cien alumnos por estado— Dijo un alto rubio.

    Lo sé. Y son cincuenta estados, precisamente.— Afirmo el de cabello negro

    ¿No te parece extraño? El hecho de que nos reserven una plaza, casi al azar.

    Exactamente. Está todo hecho matemáticamente.

    Cien alumnos por estado es mucho, esa preparatoria tiene que ser enorme. La mitad de esa selección son chicos y la otra son chicas.

    En fin, no es nada raro viniendo de una escuela militar… solo espero que no me decepcione.

    Perdí el rumbo de la conversación cuando alguien me llamo interesadamente, un chico nuevo, uno de los pocos asientos que faltaban por completar.

    ¿Puedo?— Aprobé con solo asentir.

    Mire detalladamente a quien se convertiría en un potencial amigo. Un chico de ojos verdes y cabellos café, a comparación conmigo, al menos vestía con más lujo, pero sin llegar a considerarse alguien adinerado.

    ¿Cómo te llamas?— Pregunto él.

    Bastian Hemsfold, soy de los Altos.

    Y yo creí que era el único campesino de por estos lares… Me llamo Erick Ernstead— Lo dijo con su habitual acento, que provoco risas en mí, solo porque a veces solía destilar esta forma de hablar de vez en cuando.

    ¿Ah sí? ¿De qué parte eres?

    Los Telares— Los telares, precisamente otro de los lugares más cercanos a los rancheríos de los Altos, en Texas la razón por las que algunos nombres de pueblos tenían nombres del español era por su historia de antigua pertenencia al país de México.

    Así que los Telares… ¿Sabes algo de esta preparatoria? Al menos a mí, solo me contaron lo básico

    Solamente que es una oportunidad para las personas de bajos recursos económicos o en su defecto en lugares tan aislados como los nuestros.

    Esto no solo es raro, es rarísimo… Una preparatoria de elite con la mejor tecnología del mundo para los estudiantes que no tienen ni para una beca.

    Tienes toda la razón. Yo solo espero que sea un buen motivo para sacarme de ese rancho.— A continuación apoyo su cabeza hacia atrás y cerró los ojos adormilados.

    Intente hacer lo mismo, imitando cerrar los ojos como Erick, pero no se me daba bien dormir tan fugazmente y menos con la bendita algarabía que afuera se gestaba para despedir a los becados del estado de Texas. Pero después de todo no me costó dormir y pasaron unas pocas horas hasta que el movimiento del bus y la “casa llena” me despertaran de mi sueño.

    Salir de San Antonio me recordó la granja, aquellas expansiones de tierra donde solía jugar de niño, me recordó los caballos, las siembras, los animales y la familia. Sentía como mi corazón se agrietaba por el hecho de dejarlos solos a un año de la tragedia de madre, rodar por todo Texas fue solo un recuerdo de lo que había perdido: Graneros, caballos, ganado, familias unidas, tierras donde ser libres y caminos rurales que se conservaban en una pieza, dejando de lado la tierra que se esparcía en el camino y levantaba una polvareda que por suerte no asfixiaba a ninguno, ya que las ventanas permanecían obligatoriamente cerradas.

    Pasaron muchas horas dejando de entristecerme y recordar grandes días en el rancho hasta que el monótono camino y el alboroto cada vez diezmado fueron como una canción de cuna para arrullarme y descansar por aburrimiento antes de pasar por Nuevo México, estado por el cual el bus atravesaría para llegar a Arizona.
    …​

    Un golpe fuerte hizo mover mi cuerpo a su antojo, despertándome y a muchos estudiantes más; incluido a Erick quien con rostro adormilado dijo algo entre sueños antes de abrir los ojos e intentar pasar su vista por la ventana. El tiempo estaba completamente oscuro, tenía hambre y sed y ya casi no habían vestigios de rancheríos y campos; sino de paramos arios y sin vida, pero quizás el escuchar un coyote en la lejanía hizo que Bastian cambiase de pensar. No tuvo tiempo de hablar, pues el mal estado de carretera hizo que todos experimentaran repentinos saltos y despertasen de sus letargos; apenas la tormenta se esfumo y llego la calma, una del personal de la preparatoria entrego a cada uno la considerada “Cena” que consistía en algún sándwich empaquetado en plástico, relleno de crema de maní. La cena me resulto algo atípico pero “peor era nada” aunado a eso, un vaso de jugo de naranja a temperatura media no era la mejor opción para quitar la sed, pero algo era algo y no faltaba mucho para llegar o al menos eso pensaba.

    Parece que estamos muy cerca de Nuevo México, muy cerca de la ciudad fronteriza “El Paso”— Soltó Erick.

    ¿Nuevo México? Aquellas extensiones áridas que llegaban hasta Arizona no había más recuerdos de su hogar y sus ojos eran vestigios de tal tristeza.

    Aun así, faltaran unas horas para llegar a Arizona, estando de noche y haber dormido bastante, mmm creo que hemos pasado unas nueve o diez horas en carretera de las casi catorce de recorrido

    ¿Qué horas crees que es? Dejamos San Antonio a las 2 en punto de la tarde.

    Medianoche… A estas horas estamos cenando, que desgracia…

    Anda hombre al menos se agradecido, nos hemos quedado dormidos por culpa de esa aburrida carretera, ni siquiera hay algo entretenido que ver o destacar.

    Tienes razón… Ernstead.

    ¿Pasa algo man? Te noto preocupado

    No es nada, es solo que mira… Yo nunca desee dejar mi rancho y pasar por todo este tipo de cosas.

    Ah ya veo, solo sientes nostalgia, igual que yo… Ahora todo será diferente.

    Y Al final casi me vuelvo a dormir, satisfaciendo dos tipos de necesidades el bus hizo parada en una estación de servicio, esta vez para satisfacer otra necesidad fisiológica, obviamente me fui al baño para buscar de orinar antes de recargar las pilas y cuando todos abordaron el autobús reanudo la marcha a falta de casi cuatro horas de recorrido, más el tiempo que tome en llegar a la preparatoria Sundown.

    Entrar en la ciudad del paso resultaba ser el final de Texas y el inicio de Nuevo México, fue como un colirio para mis ojos y algo con que distraerse antes de volver a estar en ese limbo de carretera. Aunque la ciudad no daba vestigios de grandeza, solo unos cuantos edificios levantados, aquí y allí, unos locales nocturnos y un tránsito que a leguas notaba que no daba el ritmo de vida que necesitaba la ciudad, la ciudad fronteriza con México estaba solo a unos kilómetros de la Ciudad Juarez, perteneciente al país vecino, no fue tan difícil perder de vista la ciudad actual, porque el chofer del autobús tomo sabiamente el mejor tramo para salir de ella y continuar el camino hacia Arizona como el letrero lo anunciaba. Nuevamente a la vista de cactus y terrenos áridos.

    Al fin el autobús entro oficialmente en Nuevo México por un letrero que lo anunciaba, a sabiendas de que en minutos atravesamos la población de “las cruces” sin resultarme nada llamativo y ameno, ni siquiera Erick abría la boca y tanteaba entre dormirse o distraerse con los paisajes atípicos que solía ver. Me volví a quedar rendido sin algún entretenimiento candidato a mantenerme con vida ya que Erick también estaba viéndose afectado por el mismo hecho.
    …​

    Tres de la madrugada, el autobús andaba ya en Tucson, Arizona. Ahora se aproximaban cada vez más a la calurosa Phoenix dejando paso a una asombrosa vista de desiertos jamás vista, Tucson parecía ser un espejismo ante inmensas montañas, terrenos áridos y salvajes y la monótona variedad de cactus como alternativa a las flores de mi querido terruño y manera inusual un nuevo tipo de elemento se encontraba en este bioma, unas montañas de variedades notorias que hicieron del viaje un poco más llamativo de lo que antes era, se encontraban más sierras, muchas variedades de montañas de tierra de tonalidades rojas, pues en Tucson la naturaleza se unía con una ciudad “medio moderna”. Perdí la cuenta cuando mis ojos se cerraron accidentalmente y solo se volvieron a abrir en la estación de servicios muy cercana a la ciudad de Phoenix. En la que todos nuevamente atendieron sus necesidades y en la que yo por cierto decidí quedarme a la espera de que el bus retornase el camino…

    Note cuando pasamos por Phoenix porque la estructura de los edificios me recordó de San Antonio o tal vez eran mucho mejor y tenían más vida, quizás por su cercanía con el estado de California y la ciudad de los Ángeles, quizás por eso. En ese momento desee con las mismas ganas de siempre que la preparatoria estuviese ubicada en la ciudad, pero cuando el chofer del autobús tomo rutas hacia el norte, en lo que posiblemente casi media hora le llevaría a la salida de la ciudad y mezclarse nuevamente con el paisaje y mis ojos se cerrados nuevamente.

    Desperté cuando escuche muchas voces de compañeros ¿El viaje habría tenido su fin? Pues el autobús quedo aparcado en medio de una entrada cuyo portón metálico impedía el paso.

    Estamos en medio de un parque nacional.— Conjeturo Erick cuando mis ojos se abrieron.

    ¿La preparatoria? ¿El lugar de nuestro futuro tan lejos?— Pregunte desesperanzado, nada pintaba bien, pues lo que teníamos adelante era un fuerte militar altamente tecnológico, creado en unas hectáreas de un parque nacional.

    Al parecer la preparatoria está lejos de cualquier ciudad y lo peor es que hay un desierto de por medio.

    ¿Es tan grande la preparatoria más importante del país?

    Francamente no lo sé, Bastian. Pero esto no pinta bien.

    El portón de la entrada fue abierto y descubrieron ante sus ojos “El complejo” una serie de edificios dotados de toda la tecnología más avanzada del mundo y desarrollada por años y déjenme decirles una cosa, al parecer yo creía que esto era cosa del gobierno, pero me equivoque, científicos y militares de la alianza con el país estaban refugiados aquí, cuyos muros de al menos 20 metros impedía al acceso a cualquier persona desconocida.

    ¿Acaso esto…? ¡Ya se! ¡Esto es como el área 51!— Se aventuró a decir Erick

    ¿Lo dices en serio? ¿Área 51?— No entendía lo que estaba pasando y porque estábamos tan lejos, pero si quería una explicación la quería ya.

    La preparatoria era un enorme edificio de cinco pisos y muchas hectáreas de largo, completamente una sede en cuyo caso la tecnología parecía venir del siglo XXII. Desarrollado secretamente para desarrollar investigaciones y ahora albergaba una preparatoria militar con estudiantes de todo el país, incluso alumnos traídos meses atrás de Alaska o de Hawaii.

    Nos ordenaron a bajar mientras el autobús era colocado en un estacionamiento privado, podría asegurar haber visto más de un edificio diferente al de la escuela, seguramente era un fuerte militar y como tal era normal encontrarse ciertas cosas. Nos guiaron a través del amplio sendero y nos enfilaron en lo que yo pensaba era el patio de la academia. Era tan grande como para dar una capacidad de 5000 estudiantes, 100 seleccionados por cada uno de los estados del país. En otras palabras había destacar que habían 2500 chicos y 2500 chicas, toda una proeza de la organización militar. A este paso nos habló un viejo engreído con una mirada severa a todos los estudiantes, acompañado de él, estaba el sujeto del parche que me había buscado en casa.

    Sean todos bienvenidos a la Academia Cientifico-Militar de Sundown. Fueron escogidos al azar para completar un programa que ahora mismo llamaremos el proyecto Sundown, en este internado ustedes aprenderán la educación de primer nivel mundial para asistir más adelante a las mejores universidades, para convertirse en nuestros brillantes científicos e ingenieros, en la otra rama podrán que ejercer su carrera militar como cadete y convertirse en la nueva orden de la elite que combatirá las guerras del futuro, somos un sistema académico muy diferente al acostumbrado en todo el país. En otras palabras ahora mismo somos la mejor preparatoria del país y del mundo— El viejo rector finalizo su discurso.

    Ante ello hubo una mezcla de aplausos, sorpresas, gritos, conmoción, sobretodo este ultimo porque el ritmo de vida tranquilo como la mia y de Erick no estaban como para tal preparación. ¿Qué podría esperar yo? No me esperaba algo así, porque a partir de ese día las cosas comenzaron a tomar otro rumbo en mi vida, a partir de entonces siendo seleccionado al azar como la única casa en muchas hectáreas de los altos y el destino me habría preparado algo para mí, formar parte de la prepatoria Científico-militar más grande del mundo que formarían guerreros de elite para las guerras que se avecinaban o como opción ser un científico, una persona que según mi opinión lo único que hacían eran jugar a ser dios, no daba por hecho lo que estaba escuchando en pocas palabras solo tendría dos opciones al final de mi carrera en el futuro: Jugar con la vida o con la muerte. Obviamente ninguna de las dos opciones me agradaba…
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    Última edición: 4 Marzo 2015
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    CAPITULO II: El Castigo.


    Así fue como comenzó mi nueva etapa, a veces me pregunto ¿Cómo fue que decidí unirme a lo que crearía la peor tragedia de la humanidad? ¿Cómo fue que no tuve ni tiempo de arrepentirme en colaborar en una cosa tan atroz? Así comenzaron mis tiempos en la academia. Donde además de ver mis clases comunes de preparatoria, tenía unas dos horas extras: una clase llamada “Adiestramiento Militar” a la que Erick y yo nos unimos sin dudarlo, desde el comienzo de nuestras vidas en Sundown. ¿Quieres saber cómo comenzó todo? Fue apenas unas dos semanas después del frustrante inicio de clases; frustrante sí, porque el método de enseñanza era muy estricto y las normas bastante duras, por lo que los alumnos tenían que andarse con mucho “cuidado” en lo referente a ellas... El primer escándalo relacionado con un colega del salón de clases, el primer asunto que dejaría que dejaría los cabos sueltos para que yo y compañía comencemos a ser una molestia para Sundown.


    El soleado día de verano de Phoenix se presenta de forma inconveniente, puesto que tenía adiestramiento militar esa tarde y el calor en una zona tan árida era lo que más me preocupaba, todos los días había un enorme sol sin la compañía de una sola nube para frenar el calor, sin rachas de vientos, mucho menos una mísera gota de agua ya que las nubes brillaban por su ausencia en Arizona, tenía que dar las gracias a que el colegio era un centro tecnológico y el aire acondicionado era autosuficiente para refrescar todo el área ante el inclemente sol que hacia afuera.

    La academia constaba de cinco plantas, además de ser tan grande en ambas dimensiones, porque tan solo en la primera planta me perdía para encontrar un salón, pidiendo ubicaciones entonces fue como conocí a un chico de la preparatoria, un sujeto de la misma estatura que yo, misma edad, cabellos negros, ojos negros, unas gafas, una persona intelectual y aun así muy bien vestido a la moda, a pesar de que podría resultarme no muy sociable. Una de esas típicas personas sabiondas que creen que saben más que cualquier otra persona. Antes de pararme a hablarle, fue el quien se adelantó:

    ¿Hemsfold no es cierto? — Dijo el muchacho sin ninguna expresión en su sereno rostro.

    ¡Oye! ¿Cómo sabes mi nombre? — Y en lo que no tardaría en decir algo como “Elemental, mi querido Bastian” no tuve tiempo de sorprenderme, ni siquiera de disimular si era o no correcto.


    Digamos que te escuche hablar con la profesora Lewinski después de clases, por cierto soy, Darwin Springfield— Afirmo Darwin

    Eso resultaba bastante obvio porque el salón de clases era enorme y cumplía con creces de parecerse a los salones de clases de algunas universidades americanas y si no eran el triple de grandes por lo menos. Por más que quieras encontrar a alguien conocido, es imposible.

    Ah, con que eso…— Me llevo una mano tras de la cabeza, digna expresión de estar sorprendido. —Mucho gusto, Springfield—

    ¿Querías preguntarme algo? ¿No es así? — Pregunto Darwin.

    Sí, ¿Ya sabes dónde está el aula 2FK?… Allí tendremos clases— Solo sabía que allí seria la próxima clase. De acuerdo con las 20 secciones existentes, nadie se quedaba con una sola aula, por lo que se rotaba la disponibilidad de ellas -por cierto: había más aulas que secciones, quizás el triple-. Ya que nadie tenía una “computadora personal” todas eran públicas y podían ser usadas, la única diferencia la daba el acceso a la información por usuario y contraseña.


    No, ni idea, es más, creo que es la primera vez que tendremos clase allí. Solo se una cosa, ese dos significa “Segunda planta” ahí más de lo que tú y yo hemos visto, de acuerdo con la información que logre obtener: hay muchos salones de clases, esto es obviamente por las generaciones venideras, somos los únicos de momento; es decir aparte de nosotros no hay nadie más, seremos la primera promoción de nuestra academia. Se una cosa más, por lo visto, se quedaran con los estudiantes más destacados, los estudiantes mediocres les privaran de la beca y a casita._ Lo único en lo que logre quedar claro fue en la información del aula, segundo piso y… probablemente investigar que más había allí.


    wow. Sabes mucho. Por más que quisiera volver a mi hogar, quiero destacar entre los mejores cadetes y lo lograre. — Afirme positivamente


    En otras palabras bastian, 100 estudiantes de cada mención, son los que sobrevivirán a su estancia al próximo curso— Dijo Darwin.

    ¿Es decir que solo 200 conseguirá avanzar? ¿200 de 5000 estudiantes? — Aquello me desanimaba un tanto, porque en “Adiestramiento militar” no solo habían jóvenes más o tan talentosos como yo; sino que más fuertes y más liderazgo, quizás.

    Pero tranquilo, Hemsfold, seguro lo conseguirás. — Afirmo Springfield tranquilamente.

    Claro, el parece un ser sabelotodo, estoy seguro que estará entre los mejores… mientras yo, tengo pocas posibilidades…

    No quiero interrumpirte… pero ya tenemos que ir subiendo a clases de Historia Militar con Lewinsky. — Asentí sin tardarme ni un minuto más y caminamos entre pasillos, donde las paredes metálicas de un color pálido y cristales de las oficinas, cubículos y demás departamentos del colegio eran lo que más abundaban.

    El colegio era tan grande que tenía una especie de sistema para no perderse: Maquinas orientadoras que te brindaban información acerca de las aulas, en lo que vimos que pasillo debimos seguir, nuestras mentes quedaron más iluminadas; pero era Darwin quien quizás se recordaría de todo el trayecto.

    Los pasillos también contaban con un mapa digital de la zona en metros cuadrados y un letrero muy similar a lo que las calles de las grandes ciudades utilizaban para orientarse, tan pronto como encontramos la zona de elevadores, me encontré a Erick a espaldas de lo que sería uno de ellos.

    Hombre, estabas perdido Hemsfold, te busque por todas partes. Y no te encontré en los dormitorios.— Dijo Erick.

    ¡Erick!. Darwin te presento a Erick, es mi amigo, digamos que nos conocimos en el bus de Texas. — Hice que se conocieran.

    ¿De Texas? ¿Cómo los Rangers de Texas? Ósea que son como cowboys. — Erick y yo nos reímos del comentario, sin ademan de burla alguna. El elevador llego y lo abordamos todos juntos.

    ¿De donde vienes Darwin? — Finalmente se animó a hablar, Erick.

    Soy de Nueva York— Afirmo con cierto orgullo.

    ¿Nueva york? Vaya…— Afirme con cierta sorpresa. El elevador llego a planta dos. Salimos.

    Vaya, se te habrá quedado doliendo el culo ante un viaje tan largo. — Se rio Erick y todos nos reímos ante la tonta broma de mi amigo.

    Por lo que luego solo nos concentramos en buscar el aula “2FK”. En este piso habían más salas cerradas por puertas automatizadas y pequeñas máquinas para abrirlas, centenares de alumnos iban y venían en lo que era la difícil tarea de encontrar sus salones de clase. Como si se tratase de un laberinto confiamos en el intelecto de Darwin para resolverlo. Entramos en el primer pasillo a la izquierda, donde habían unos dormitorios, luego otro pasillo a la derecha, recorrimos el pasillo a donde nos encontramos el aula de música –Aulas especiales muy parecidas a un anfiteatro, claro mucho más pequeño- al final seguimos de largo y nos encontramos al aula “2FK” ante dos enormes puertas abiertas y un enorme salón tuvimos ante nosotros.

    Las clases en Sundown hacia que las otras preparatorias parecieran la edad de piedra con respecto a esta. Sundown contaba con enormes salas del tamaño de una cancha de baloncesto –Con esto puedes hacerte una idea de lo grande que es la preparatoria y todo el complejo- pues bien imaginen esa cancha de baloncesto y ahora solo piensen que las gradas sean los escritorios personales de los estudiantes, mejor conocido como “Ordenador Automatizado de Preparación Escolar” O.A.P.E, en sus siglas era como mejor le solían conocer, estos ordenadores eran una maravilla tecnológica usando sistemas operativos nunca vistos que reaccionaban a la voz del usuario, huellas digital y reconocimiento visual. El O.A.P.E tenía una monitor de pantalla muy delgada y final del tamaño de cualquier televisor de “cincuenta pulgadas”; además el procesador estaba integrado dentro del monitor, haciendo su uso más cómodo y ahorrando el espacio.



    Por lo que me senté en uno de los “Escritorios” y accedí con mi usuario y password.

    Accedí al sistema, contemplando una serie de pantallas, una llamada RC o “Room chat” donde todos podían conversar entre sí, eso sí, sin violar alguna norma de uso adecuado o hacer Spam o te la bloquearían. Había una ventana que era la “cámara del profesor” ya que el espacio era tan grande como para escucharlo personalmente, había una cámara donde podías ver sus explicaciones mientras el profesor o profesora utilizaba una “pizarra holográfica” para hacer figuras o anotaciones a su antojo. En ocasiones si el profesor no podía asistir personalmente, una proyección holográfica de el mismo hacia posible una clase. Lo increíble era que toda esta tecnología del país y de sus aliados estaba siendo escondida ante los ojos del mundo. Había una tercera ventana con la que los estudiantes utilizaban una especie de “internet” conocido como Extranet un derivado de el para buscar las tareas que se les asignaban dentro de clases; mientras que las tareas de investigación fuera de clases a pesar de que se entregaban en digital, el colegio disponía de bibliotecas con contenido físico y digita, también tenía espacios como “Videotecas” para mirar contenidos filmográficos de guerras, conflictos mundiales, política o incluso ciencias, entre otras cosas.

    La clase no resulto ser tan entretenida, era mucha teoría para una sola tarde de como comenzaron dejando los tiempos de la edad media, adentrándose en el renacentismo y todas las clases avanzarían un poco hasta nuestros tiempos.

    Finalmente era la hora de comer y salí desubicado del salón de clases sin saber que la próxima seria ciencias. Darwin apareció, acompañado de una chica y luego Erick

    Oye Bastian, Erick, conozcan a mi hermana Helena. — La presento Darwin.

    Ambos guardaban ciertos rasgos como cabellos, color de ojos y piel similares, siendo que ellos dos tenían más color de lo que Erick o incluso Bastian.

    Mucho gusto, Helena, soy Bastian. — Me presente estrechando su mano.

    Y yo Erick.— Dijo el castaño de igual manera.

    El gusto es mío, chicos. ¿Qué les parece si vamos juntos a la cafetería y nos conocemos?— Añadió Helena

    La proposición de Helena fue la más aprobada por todos nosotros, ya que hacia bastante hambre, por lo que no tardamos en salir.

    El viaje hacia el comedor, ubicado en la planta baja, fue una utopía por no contar por las veces en las que nos perdimos en los demás corredores, pero al fin encontramos el lugar donde los elevadores aguardaban. Los tomamos para descender y como encontremos la cafetería como si conociésemos el lugar como la palma de nuestra mano. Aquel lugar al que llegamos, al que teníamos acostumbrado llegar, era enorme y no solo eso, tenía dos plantas, ya que ocupaba tanto la planta baja como parte del primer piso y así era como se accedía desde cualquiera de los dos lugares.


    El menú de por si era bastante estricto, una sólida dieta sin excesos de grasas y los carbohidratos necesarios para el alumno, del mismo modo una dosis controlada y sin excesos, a pesar de que la comida parecía no tener “sazón” y que de hecho extrañaba la comida de la familia, pero ese plato de avena que ofrecieron, junto a una ensalada de vegetales, era lo mejor que había. No había mucho que hablar de la comida, por lo que cuchareaba a veces sin hambre mientras conversaba.

    Así que ustedes dos son hermanos, bueno por lo menos se tienen uno al otro. — Afirme intentando tener una buena conversación, mientras la pegostosa avena se enfriaba.

    Cierto, tenemos la misma edad, yo nací minutos antes que mi hermana, supongo que eso me ser hace el mayor. Somos mellizos. — Confirmo Darwin.

    Ósea que son los mellizos de Nueva York. — Añadió Erick con humor.

    Oigan, la próxima clase es Ciencia— Dijo Darwin.

    Tu favorita. — Respondió Erick con humor.

    Ya lo verán, seré el mejor estudiante de ciencia y luego tendré dos extras de Adiestramiento Científico, tendremos, tú y yo Helena. — Helena asintió y comió los vegetales con tal desagrado.

    Si ustedes vayan a ese adiestramiento, Erick y yo nos toca Militar. — Dije algo pesaroso, el calor, era lo que no me convencía.

    ¿Con ese calor que hace afuera? Enserio no sé cómo pudieron elegir tal cosa. — Dijo Darwin convencido de que Ciencia estaba mejor.

    ¿Pero crees que ciencia es mejor? En vez de quemarse sus propios cuerpos, serán sus mentes quienes queden achicharradas. — Añadió Erick con ademan de humor, cosa que agarro a Darwin de mala gana.

    Es mejor convertirse en científico que en un apestoso soldado. — Añadió Darwin, ardido, aquello si me hizo enfadar mucho, quizás porque criticaba que nuestro intelecto no era tan amplio, pero quizás lo decía en broma, fue Erick quien se levantó de súbito decidido a empezar una discusión, definitivamente ninguno de los dos habían cuidado esos tonos y aquello podía convertirse en una batalla campal.

    ¿A quién llamas apestoso? Todo es mejor que convertirse en un científico, aquellos que se creen dios — Había dos motivos por el que Erick había reaccionado de tal modo: Darwin había reaccionado por el hecho de la palabra “apestoso” y además Erick, actuando bajo un fanatismo religioso que siempre traía polémica ante lo que se consideraba la ciencia.

    ¡Callate! — En eso Helena y yo, intentamos separar a los dos, ya que irían directamente a los golpes; los demás alumnos en vez de ayudar, crearon un gran circulo e incendiaron la batalla “Militar vs Científico”, además de gritos de aliento.

    Pelea, pelea, pelea, pelea…— Gritaron al unísono unos cuantos.

    Dale duro al "ciencias" — Grito un estudiante de cabellos largos y piercings.

    Y de pronto se escuchó un sonido que desgarraría el alboroto para dejarlos en absoluto silencio, el silbato sonó y un tipo musculoso entro a la acción, seguido del comité de disciplina.

    Mierda…— Susurre pensando que era demasiado tarde para Erick y Darwin. Quienes por una tonta discusión sufrirían las consecuencias.

    Ustedes cuatro, tendrán un severo castigo, después de clases. — Afirmo con rotundidad el jefe de disciplina, mirando severamente.

    ¿Los cuatro? — Preguntamos Helena y yo, sorprendidos.

    ¿No lo comprenden? Pagaran por el precio de sus amigos, además ellos dos necesitaran de nuestra ayuda. — Dijo el jefe de disciplina. Quien a continuación poso sus largos dedos en sus ojos y los devolvió a los demás.

    Un hombre joven, de al menos treinta y tantos años, cabellos negros, ojos azules, barbas semi-pobladas y un cuerpo exageradamente atlético que hizo suspirar de emoción a Helena y las otras chicas, quienes tenían un club de fan.

    Nos vemos en el patio, apenas terminen, ni un segundo más, soy John Axley— Dijo John dándose de vuelta con sus “perros disciplinarios”.

    Desembucha ya ¿Por qué los cuatro? No metas a mi amigo, ni a la chica en esto. — Erick hablo de manera desafiante.

    Contigo ya hablare a solas, campesino de cuarta. — Los perros disciplinarios rieron descaradamente. No lo pillaba del todo ¿Cómo era que sabía la procedencia de cada uno?

    He dicho los cuatro ¿Entendido? Y si no se cumple lo que yo digo, las consecuencias serán muy graves, jovencitos. Pronto entenderán lo que significa violar las normas, serán confinados a los campos de la deshonra, tendrán que sobrevivir unos días por su cuenta. — Afirmo Axley antes de marcharse.

    Darwin apretó los puños cuando se largaron estos, Erick escupió al suelo en señal de repudio y yo… Primero que nada no sabía a cuál de los dos culpar primero, a ambos se les había ido la pinza.

    ¿Ya lo ven? A donde nos ha llevado esta tonta discusión, por su culpa nos han inculpado a Bastian y a mí, una flor delicada como yo no puede estar en un campo desolado, los voy a matar… Estoy muy decepcionada de ti, Darwin.— Dijo Helena, marchándose.

    Ella tiene razón, chicos, ¿Qué les ha pasado por la cabeza a los dos? — Niego con la cabeza y me marcho.


    Todo comenzaria en unos áridos campos sin vida, sin trigo, sin pasto, sin vida, vacío completamente, en la nada, este es el comienzo de mi vida y de los horrores más repugnantes de Sundown.


    Proximo Captulo: Capitulo III: Los Campos de la Deshonra-Dia 1.
     
    Última edición: 13 Abril 2015
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    -Sólo me he leído el prólogo y ya me encanta lo que pinta esto. ¿Una misteriosa academia, zombies? Ya quiero saber como aparecerán estos últimos. En cuanto pueda me leeré los capítulos siguientes y me actualizaré. Gracias por invitarme :D
     
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    Muchas Gracias por pasarte y comentar, Paul =)
    Proximo episodio, seguramente lo coloque el miercoles.
     
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    Haz algo owo, ponte una fecha fija e intentas publicar semanalmente ese día, o el después. Y los comentarios respondelos en el siguiente capasí como yo:)
     
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    Muchas gracias por todos esos consejos que me sirven mucho a la hora de publicar y lo de comentarios, me resultan muy utiles
     
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    Título:
    Proyecto sundown
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    14
     
    Palabras:
    3143
    CAPITULO III: LOS CAMPOS DE LA DESHONRA DIA I

    Luego del almuerzo, tocaba clases en el aula 4FD, obviamente y tal como indicaba esa clase se iba a dar en el piso cuatro, la clase de matemáticas, fue quizás un poco más dinámica que la anterior, pero… tan compleja como siempre viendo temas de Pitágoras y sus teoremas y entrando en tema en todo lo que “Geometría” tenía que ver, la aplicación “Mathapp” era un sistema estandarte de las matemáticas, una aplicación excelente incluso para fórmulas más complicadas como logaritmos, geometría y otros temas de la matemática del ciclo preparatorio. En resumen la clase no fue tan bien y además los cuatro teníamos el aliciente de esperar para vernos con aquel tipejo de John Axley quien para mala suerte de nosotros él y sus “perros disciplinarios” eran los encargados de nuestro castigo. La campana resonó en todo el colegio y una voz femenina hacia un llamado para las clases extra de Adiestramiento Militar y posteriormente Adiestramiento Científico; clase que ninguno de ellos tendrían la oportunidad de conocer porque se habían ganado un castigo ejemplar en tales campos de la deshonra.

    Todos descendimos por el elevador sin decirnos ni una palabra más, fue Darwin en romper el silencio, aclarando que él había sido el culpable, el chico de los anteojos daba brindaba la oportunidad de volver a estrechar el lazo de amistad que nos había unido a todos y reparar su error junto a Erick. Pero era demasiado tarde y la condena ya había sido ejecutada con una orden irrefutable como para ceder el castigo.

    Fui un tonto, es mi culpa por haber hablado así…Quiero disculparme personalmente contigo, Erick. Y ustedes Bastian, Hermana, no merecían estar en nuestro pellejo. Lo siento mucho — Asentí pero quería saber la respuesta de Erick quien a juzgar por su rostro lo estaba meditando. Erick palmeo su hombro en señal de disculpas.

    El ascensor se abrió de par en par. Salieron.

    Nada de eso, Springfield, yo fui muy duro con mis palabras, inicie una broma muy pesada, lo siento. Y Bastian, hombre, es mi culpa que estés aquí, lo mismo para ti, Señorita Helena— Afirmo Erick apenado, asentí sin lugar a dudas, no había rencor que guardar cuando a veces era normal que la gente discutiera, ya me parecía que se les había ido las manos con el castigo. El comentario de Erick tenía un sentido aparte, para coquetear a Helena.

    Acepto las disculpas de ambos, yo no tengo problemas. Además sé que nos conocemos en poco tiempo, pero los considero mis amigos, Estamos juntos en esto, es más ya nos metieron aquí, asumiré la culpa y daré la cara por ustedes. — Afirme con total solidaridad, en la que apenas sonreí, choque puños con Erick y palmee la espalda de Darwin.

    Al principio quería matarlos, porque yo quería mi primera clase de Adiestramiento Científico, pero las palabras de todos ustedes me ha dado el valor y Bastian tiene razón, no hay nada más que hacer el castigo esta hecho ya, Formamos parte de esto. — Afirmo Helena.

    Todos caminamos por los pasillos, infinidades de pasillos que creíamos conocer, no obstante fue gracias a Darwin y Helena, quien nos guiaron a todos a la salida de la preparatoria, encontrarse con ese gran portón de vidrio con las siglas del colegio y su emblema.

    Afuera hacia un clima caliente, un sol insoportable, una temperatura muy por encima de los 30° y un viento desfavorable o prácticamente nulo, el tiempo que nos esperaba más adelante era difícil, a partir de ahora estábamos solos porque Axley solo iba a ser guía hasta los campos y luego pegaría la vuelta. Además este mismo pareció querer burlarse adrede cuando nos vio salir, por lo que quise matarlo allí mismo, mi cuerpo reacciono por mis pensamientos iracundos, pero fue Erick quien me detuvo a tiempo de meterme en otro problema.

    Ohhh, Señoritas, al fin son capaces de afrontar una responsabilidad, veremos qué tan bien lo harán en los campos de la deshonra. Donde deberán elegir entre sobrevivir entre ustedes o ayudar a sus amigos— Dijo John en tono sarcástico, con los brazos cruzados.

    Ya lo verás con tus propios ojos… lo tenemos decidido, sobreviviremos todos juntos. No sé qué clase de internado tengan aquí y a pesar de dos semanas, creo que no lo pillo, esto no es un castigo, esto… es un atentado contra seres humanos, se ve… se ve que no les importa la integridad de sus estudiantes… Mi padre tenía razón, no debí confiar en este colegio, es terrorismo de primera, se nos trata como basura.— Afirme defendiendo a todos los compañeros que estábamos metidos en este asunto, escupí al suelo, tenía ganas de matarlo y no sabía ni siquiera como había reaccionado de aquella manera. Erick y Darwin a base de fuerza conjunta impidieron cometer una tontería más.

    Alumno 4713, Bastian Hemsfold,.. De momento no habrá más repercusiones a ese lenguaje grosero, pero esto lo vamos a arreglar tú y yo cuando salgas de ese infierno que te espera, Muchacho, Aquí las reglas se cumplen de una manera u otra y yo soy el jefe disciplinario. Te lo pongo así de claro. Si de mí dependiera, te daría una buena lección para que aprendas a respetar a tus superiores, Tu y el señor Ernstead, nos veremos pronto, más vale que se preparen porque enseguida acaben este y si es que sobreviven tendrán otro castigo conmigo…. Suban al auto, ya me tienen hartos… — Insistió Axley, subí de mala gana, soltándome de los brazos de Erick y compañía.

    No eres el único que odia a ese tonto, créeme amigo, pero no quiero que cometas una locura. Es capaz de matarte y no quiero que eso ocurra. —Dijo Erick, asentí más calmado, el resto también me trasmitió ese mensaje de tranquilidad. Algo en el me desestabilizaba, me sacaba de mis casillas, quizás por haber llamado campesino de manera tan despectiva a Erick, quizás por dejar que una chica entre a los campos de la deshonra y por el mismo motivo de elegir ese castigo, además de ser el mismo quien controla las leyes.

    El viaje transcurrió a la zona más alejada del complejo, quizás pasaron unos veinte minutos o algo más en caminos desolados, donde no había más nada que amargura, soledad y un calor abrumador que preocupaba, donde no había ni siquiera cactus o algo tan valioso como animales o plantas… Entonces el auto se detuvo frente a un portón plateado guardado con llaves. John se bajó. Nos entregó unas mochilas. Con una llave entre manos y nos abrió para meternos allí dentro. Aquello formaba parte del inicio de otras murallas del complejo, una especie de sección amurallada de estos, cuyos bordes no se veían por ninguna parte y más adelante solo había tierras, áridas, montañas, arena y un sendero salvaje que sería imposible atravesar en auto; solamente a pie. Axley comenzó a juguetear con unas llaves entre mano, con una sonrisita socarrona. Cerrándonos el portón y confinándonos a esos terrenos desérticos.


    Tienen tres días, no doy más, para encontrar unas llaves exactamente igual a estas, que son obviamente para salir. Les advertiré una sola cosa, esperare aquí solamente por tres días, si al ocaso de ese último día llega y ustedes todavía no han llegado, no volveré más para recogerlos. De ser así, tontos, daré por hecho que no han conseguido sobrevivir y que necesitaremos reemplazos, para estos patéticos jóvenes. Ah que diviertan allí dentro, en sus mochilas esta lo necesario, úsenlo muy bien. Espero que aprendan a aceptar la consecuencia de sus actos vandálicos. — Axley no se quedó a esperar la reacción de ninguno de los cuatro, subió a su Jeep rustico y nos dejaría en las entradas de un campo del que no tenía buena pinta. Las murallas laterales se extendían tanto que el ojo humano no alcanzaba para saber que seguía luego, también un manto de polvo de arena y unas pequeñas colinas tapuzaban el lugar donde deberían estar las altas murallas que bordeaban el sector.

    No hay forma de brincar estos muros, tienen alambres de púa y probablemente pase corriente, debemos jugar este juego con las instrucciones de ese cerdo. — Afirmo Darwin, el de los anteojos, asegurando de mala gana.

    El problema es encontrar unas llaves en medio de este lugar… No tenemos ni idea de donde las vamos a sacar. Además nuestro mayor problema es este calor insoportable. — Erick fue el segundo en dar su opinión sobre este medio ambiente.

    Debe haber algo en lo que podamos refugiarnos y de paso encontrar las malditas llaves…— Dijo Helena.

    Sin contar con que, nos dio tres días para hacerlo, es decir, en caso de que abramos ese portón días antes, será imposible volver a la preparatoria, esta parte del complejo es enorme y es la más abandonada de todas. Tenemos que aprovechar los recursos de forma responsable. — Di mi punto de vista y resople, por lo que abrí mi mochila, no estaba tan pesada; a pesar de que se sentían algunas cosas.

    Helena fue la segunda en pensar abrir su mochila, seguramente un peso equilibrado al de la mía.

    Darwin abrió su mochila, descubriendo algunas cosas de utilidad.


    Erick fue el último en abrir su mochila, quizás la más pesada de todas.


    A resumidas cuentas andamos a pie pasando por senderos difíciles donde a veces nuestras piernas quedaban atrapadas en pequeños agujeros o hundidos en algún pantano sobre el firmamento, lo peor era subir las pendientes de tierra seca y tener cuidado de no resbalarnos con la arcilla o los caminos rocosos. Todos se imaginaron serpientes, depredadores. A veces nos rotábamos con la carga pesada de Erick, John había hecho aquello adrede para complicar la vida del muchacho que le había hablado de manera altanera y retadora en el comedor. Axley lucía un villano despiadado, sin límites, un calculador que no le hace falta buscar problemas porque los encontraba.

    El asunto es que el calor era un factor importante, por lo que destape mi botella de agua y nos íbamos calmando nuestra sed, mientras nuestros cuerpos estaban agotados ya de subir pendientes, caminos riesgosos, a veces senderos resbalosos en las alturas o los peligros de andar con ojos ante un animal venenoso. Una picadura era significado directo de la muerte, ya que no habían recursos, no había medicina para afrontar algo como eso. El sol nos ponía a prueba nuestros esfuerzos, nuestra valentía, nuestra rebeldía como jóvenes emprendedores de caminos difíciles y sueños compartidos. Helena fue la primera en caer al suelo por agotamiento, no espere ninguna invitación para prestar una mano; de hecho ninguno hizo caso omiso, todos ayudamos y prestamos nuestros hombros para ayudarle a andar por el cansancio. Quizás Erick se mostró más condescendiente más de lo normal con ella, pareciese gustarle o eso pensé y la tarde avanzo con lentitud calcinando nuestros cuerpos, dejándole un color más rosado y cuando Helena pudo descansar completamente hizo uso del sombrero y las gafas de sol para proteger; ya que era ella quien estaba más vulnerable, porque el camino le había hecho la vida imposible. No solo a ella, todos estábamos hecho un desastre, sudor que empapaba nuestras frentes y todo nuestro cuerpo, pronto el agua comenzaba a escasear y cuando nuestros cuerpos no pudieron más tuvimos la suerte de encontrar un techo improvisado de una especie de cueva sin profundidad. También era el final del camino por este día. Ya que el impertinente sol se ponía y la luna se levantaba para comenzar la noche y finalizar el difícil día.

    No lo puedo creer… el meternos aquí… Pero no importa, si estamos todos juntos, sobreviviremos. Se lo que es acampar, pero esto no es Texas. — Dije dándome cuenta de que si no fuese por las mochilas, las posibilidades serían muy paupérrimas.

    Arizona o el Sahara… Si estoy con ustedes, eso me hace feliz. — Dijo Erick quien sorprendentemente se sacaba un cigarrillo del bolsillo y lo encendía con el famoso mechero de su mochila.

    Cof cof… aparta ese cigarrillo de mis narices, pero si no tienes la edad para eso, además no hay que malgastar el contenido de ese mechero.— Darwin lo anuncio en plan, sabelotodo, cosa que pico al ardiente de Erick.

    Mis padres no están aquí, además, se sobrevivir mejor que tú en terrenos salvajes. En caso de que se pierda el mechero, se conseguir fuego, en cambio, los de Nueva York solo han ido de excursión alguna vez… al patio de su casa o yo que sé. — Erick hablo en tono borde y sonriendo de complicidad conmigo, no le segui el hilo porque la broma era un poco pesada. Tanto Erick como Darwin no sabían aceptar cuando se les hacia una buena broma y me olía que iba a haber pelea, tenía que tomar el liderato desde esa noche.

    No te metas con mi ciudad, puede que solo conozcas de acampar porque eso es lo único que se ve en tus tierras. — Ok, puede que eso me haya dolido un poco, a los campesinos se nos trataban mal, pero necesitábamos de TODOS. Así que me puse en medio de ellos con un rostro severo.

    No quiero saber que estén discutiendo, ni una sola vez mas… pensé que se habían disculpado antes, si no nos apoyamos, si no nos unimos, nuestro éxito se convertirá en fracaso. — Ese día mire sus rostros que expresaban muchas emociones, pero todos asintieron uno por uno, a pesar de que dos de ellos se guardaban rencor.

    Erick, no esperaba cosas como esas de ti… Bastian parece ser el único que piensa con cordura, estoy de acuerdo con él y no quiero más consecuencias de sus tonterías. — La chica del sombrero y las gafas de sol fue dura y contundente con sus palabras.

    Hele disculpa, yo no… yo no pretendía ofenderte a ti. — Erick quien tenía cierto interés, se preocupó por ella. Pero no hubo más palabras, solo cada quien en sus pensamientos, por fin había hambre, sobretodo yo, porque en el comedor se había quitado el hambre, así que todo una pequeña ración de todo lo que teníamos. El carbón serviría para asar algún animal en caso de que la comida pronto empiece a escasear.

    Tan pronto como se escucharon los primeros ruidos de la noche, ruidos que desgarraban el silencio, ruidos de aves de rapiña, ruidos de patas de animales en terreno salvaje, ruido de intrigantes persecuciones y de horrorosos ladridos de coyote allá en lo profundo del páramo. Cuervos, ratas, serpientes, depredadores, todos jugando su vida esa noche, mientras los chicos estaban en una especie de cueva improvisada para protegerse de las frías noches.

    Oye Erick, te pido disculpas, por hablar de esa forma tan irrespetuosa. Lo del cigarrillo, no debí decirlo, puedes hacerlo, pero no deberías, man. — Darwin ofreció sus disculpas y extendió su mano para pactar la ansiada paz.

    Yo acepto tus disculpas, hombre. Acepta tú las mías, no es cierto eso de que los de Nueva York no organicen acampados… Ustedes saben lo mismo que nosotros de la supervivencia. No se hable más, amigos — Erick hablo con respecto cosa que hizo sonrojar a Helena y el ultimo estreche la mano de Darwin.

    Así es como debe ser. Tenemos que sobrevivir y demostrar al imbécil de Axley que no puede más que nosotros, todos juntos lo lograremos. No sé cómo, no sé cuándo, no sé por qué, pero eso es un hecho. Como quisiera darle una patada en el culo, a semejante sinvergüenza. — Todos unimos los brazos como señal de eterna amistad y alianza contra Sundown mismo, al ver las estrellas que brillaban intensamente para nosotros, recordé mi familia, todos ellos tenían un lugar muy importante en mi corazón, recordé a Dakota y mis palabras sobre el poder de las estrellas. Finalmente comenzaron las bromas de la noche, relatos de terror y un rato agradable que en vez de complicarnos la vida, nos hicieron demostrar que nuestro vínculo era bastante sólido. Todos dormimos pasando la primera noche, pasando por ciertas dificultades, balanceando todas las comidas de las que disponíamos y prendiendo fuego a la fogata para sobrevivir a los vientos nocturnos y dar calor a nuestros cuerpos.



    ***


    Oficinas del director.

    Esa misma noche…


    Axley entro a un despacho enorme y detallado con retratos con personas importantes, el director atendía un asunto interesante sobre un programa bélico del gobierno y firmaba unos papeles mientras ponía a trabajar a su secretaria a altas horas de la noche.


    ¿Señor Grizzley puedo pasar? Soy yo John Axley— Dijo el jefe disciplinario.

    Adelante Johnatan. — Dijo el director pasando un sello en un papel.

    John Axley paso adelante. Tomo asiento.

    Señor, hice lo que quería que hiciera como jefe de disciplina.

    Tal como la primera vez… solo asegúrate de no dejar cabos sueltos. — El hombre calvo hablo con un acento muy interesante.

    Señor los primeros que enviamos murieron por deshidratación ¿Esta seguro que es bueno seguir usando estos castigos? — Ahí se puede dar uno de cuenta de quién de los dos eran más malo.

    Ya te lo he dicho Axley ¿Quieres que te lo repita? Divide y vencerás, vigila bien todo, pon a trabajar a tus hombres, no quiero que los chicos formen amistades, no quiero más solidaridad entre ellos, así tenga que recompensar a uno de ellos. No quiero una nueva rebelión tras “Patriots Gunners” o “Solarus” en mi escuela. — El director fue demasiado claro.

    Hare lo que usted me diga, solo prométame que pronto curaran a mi hermano. — Dijo Axley, dejando a entrever que todo lo hacía por un familiar, incluso actuar con cierta dureza.

    Se está haciendo lo que se puede, pronto llegaremos a desarrollar un medicamento. Además no olvides que él está así por P.G, que su vida fue destrozada por ese grupo rebelde. Deberías agradecerme de que exilie a ese grupo a los campos de la deshonra hace unos dos años y ninguno sobrevivió. — Dijo el director.

    Claro que no lo olvido, ni olvido todo lo que han hecho por mí. Déjemelo a mí. ¿Hay nuevas instrucciones? — Pregunto Axley.

    Alguno de ellos, aunque sea solo uno debe morir, quiero a otro para los experimentos, observarlos bien a todos con las cámaras, quiero al líder de esta cabecilla cuando regresen. Ah por cierto, suelta a los condenados en los campos de la deshonra. Veremos que tan fuerte es el grupito.— La orden fue clara y concisa, el jefe de disciplina se llevó una mano al frente saludando al director y comandante y luego se retiró.

    ¿Porque uno de ellos debe morir? ¿Que son las rebeliones? ¿Quienes son los condenados? ¡Averiguenlo el proximo Miercoles!
     
    Última edición: 24 Marzo 2015
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    Kiros Lionheart

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    CAPITULO IV: CAMPOS DE LA DESHONRA DIA II
    Estaba despierto en la fría madrugada de los campos de la deshonra, solo sentado en el suelo, mirando como los demás dormían plácidamente, había dormido lo suficiente y sin embargo aún estaba oscuro, posiblemente en la madrugada, envidie a mis compañeros porque tras el desgarrador sonido de los coyotes ellos seguían conciliando sueño; a pesar de las adversidades. En el momento en solitario abrí el grueso libro de mi mochila, el segundo más pesado, tras el de Erick.

    Me pregunte ¿Cómo un libro de supervivencias tenia tantas páginas? ¿Cómo era posible que alguien lo había elaborado con el esmero de la letra con el que se había escrito? “Manual de supervivencia para novatos” de Veronica Sadler. El lenguaje que empleaba a quienes estaba dirigido el libro sin embargo, era un poco rudo; pero encontrando cierto respeto y dedicación a las personas a quien escribía. El libro tenía muchas categorías para sobrevivir a los diferentes biomas del mundo, deslice mi dedo hacia el número que indicaba la sección “desiertos y paramos desolados”. Comencé a leer comenzando a sentir agrado por el libro de Sadler, la manera como escribía, como relataba experiencias cercanas a la muerte, como racionar el agua que era escasa en estos biomas, la comida, los tipos de desierto y la utilidad de que en los desiertos estado-unidenses y mexicanos —Tipos de desiertos diferentes a los conocidos en el mundo— tope con cierta información referente al néctar hallado en los cactus que puede ser una forma de hidratar el cuerpo humano en tiempos de sequía. Propiamente dicho “El jugo de cactus” no era cosa difícil, lo peor eran aquellas espinas. Pensé.

    Concentrando en el libro alguien me hizo estremecer, una voz que no esperaba escuchar.

    ¿Porque no estas durmiendo?— Erick se acercó y examino el libro de cerca.

    Dormí hasta cierto punto… pero no pude seguir durmiendo…— Mire al libro en lugar de Erick, intentando seguir leyendo los consejos de supervivencia.

    ¿El libro de supervivencia? ¿Qué crees que encontraras allí?— Erick formulo una pregunta, con respuesta obvia.

    Sobrevivir a los campos de Texas no es lo mismo que sobrevivir a estos terrenos de Arizona, no hay un árbol, no hay un rio, no hay comida; solo hay muerte— A lo sumo arrojo la respuesta obvia con todo lujo de detalles.

    Ya lo pillo, sabelotodo. Te entiendo.— Dijo Erick con una sonrisa entre rostro.

    Mirando entre sus páginas había una especie de palabra, encontré algún artículo de los siete consejos primarios para sobrevivir en un desierto. Racionar el agua, comer comida alta en carbohidratos; aunque no podía ser comida pesada al estómago, como tampoco ocupar tanto espacio.

    No lo entiendo… Nos dan un manual de supervivencia y algunos implementos que necesitamos para sobrevivir; pero la comida que nos dan no es suficiente carbohidratos.— Medito mi respuesta.

    Probablemente no nos querían dar tanta ventaja…— Dice Erick no muy convencido y meditabundo.

    Había algo más en las lecciones primarias de supervivencia en desiertos. Una página con un apunte de lapicero, una palabra que no entendía todavía. Esta palabra era una combinación de letras y números que no entendía: probablemente era un código, probablemente un juego de palabras, un número telefónico o algo sin sentido. Esta palabra a lapicero estaba escrita en el mismo párrafo donde explicaban “Protección contra el calor” Había una palabra tachada bajo el apunte del bolígrafo “Sun” (sol).

    Exactamente se veía así:


    Erick. Debes ver esto… No sé qué significa, pero es como que si quisiese explicar una palabra por otra compuesta con números y cifras.— Anote esa combinación con el filo de una roca, en la tierra.

    _Mmm, no entiendo que signifique, puede ser cualquier cosa, Bastian._ Dijo Erick releyendo lo que eso podría significar.

    Pero también puede ser una clave. Recuerda página 256. Pero puede que sea una clave para salir de aquí. ¡Piénsalo! ¿Quiénes son los únicos que tienen acceso a este libro?— Medite la respuesta, ya lo sabía.

    Solo los de disciplina y los castigados… ¿Entonces eso significa que…? Sea un código o algo parecido ¿Pero porque la palabra sol fue tachada? ¿Acaso significa alguna revelación?— Erick hablo dubitativo. Algo que me genero más dudas de las que ya tenía, pero si, aquello podría ser ni más ni menos que un juego de palabras. Entonces se me ocurrió una idea: separar las letras de las palabras. Escribí en el suelo con el dedo, haciendo uso de las volutas de polvo del suelo arenoso.

    Puede ser una clave; puede que una combinación para revelar una palabra secreta. Las letras por separado no nos dice nada… Los números pueden ser un código telefónico… o tal vez…— memorice los números en mi mente.

    Intente buscando algo en las páginas que correspondían con los números y no había algo más resaltante, ni tan siquiera sumando esos correspondientes números, era inútil cada cosa que intentara, lo deje allí de momento, notando como los primeros rayos del sol daba inicio al amanecer.

    Al inicio del nuevo día todos nos refugiamos en las sombras tras las ondas cálidas de la mañana, el desayuno era lo más importante de momento, por lo que comimos una ración de nachos con la guarnición de encurtidos; que quizás no era la comida más sana o más deseada, pero lo único que había para sobrevivir al viaje y al abrasador clima. Pronto nos equipamos nuevamente cargando cada mochila en nuestros lomos; racionándonos con agua mientras retomábamos el recorrido al que no sabíamos cómo, dónde o cual camino tomar.

    Comenzamos escalando una empinada cuesta rojiza, muy difícil de escalar, cuya subida era tan complicada como el descenso; quizás a la que más costaba avanzar en este tipo de pendientes, helena, a menudo ayudada por uno de nosotros. Y con el sudor de nuestra frente y el calor agobiante avanzamos sin detenernos mucho tiempo; sin embargo había un problema mayor. Sobrevivir a la subida de calor del mediodía del que no quedaba mucho. Todos los cuerpos cansados, magullados y agobiados por el calor y el difícil acceso a las colinas y pendientes rocosas. El calor comenzó a jugar con nosotros, empezando a calcinar nuestras mentes, creando visiones en terreno agónico, notando como a pesar del sol, había otro factor importante: El vapor que se cernía a nuestros pies era también factor de dificultad para avanzar. Pronto era una locura como el agua se estaba agotando, quedaba mucho menos de la mitad, además estaba caliente y no satisfacía a las necesidades de nuestros cuerpos. La deshidratación llegaría con el tiempo… A menos que la botella amarilla llegase a usarse o tal vez extraer el jugo de cactus, cosa que no era nada sencillo…

    Comencé a caminar, teniendo visiones que mi calcinado cerebro llegaba a ver. Miraba el rancho de mi familia; pero a pesar de verse exactamente igual, las siembras y los animales no estaban; solo habían motas de polvo vagaban por todas partes y la nada absoluta, ni siembras, ni árboles, ni agua, ni animales, ni tan siquiera seres queridos esperaban en la puerta de ese rancho.

    ...Mi casa… ¿Cómo es posible?...— Dije algo débil por los calores inclementes del día. Con la suerte de que la ropa era la apropiada, al menos para andar por estos lugares.

    Yo no veo una casa… no veo algo que se le parezca. Solamente parece una pila escombros en esta llanura. A lo mejor encontramos algo.— Sentencio Darwin, sin encontrarse muy bien tampoco.

    Yo sí que veo algo… Esperen… ¿Una casa de campo?. Esa madera del fondo, de repente mi mente me está jugando una mala pasada, pero debemos ir allí, sea lo que sea.— Afirmo Erick.

    Bueno… parece que yo soy la que distingo mejor que ustedes, porque mi sombrero y mis gafas me han protegido de los calores… los guiare allí, así como me ayudaron antes a sobrevivir a las colinas y al agotamiento. Eso parece una especie de cabaña, según lo que veo a través de estos lentes… para algo ha servido, supongo.— Afirmo helena avanzando, adelantándose nosotros para llegar allí lo antes posible.

    Nos tomó alrededor de veinticinco minutos llegar a la cabaña. Hecha completamente de manera, mantenía un aspecto ordenado como también ruinoso. La madera hecha con troncos semi cortados de algún árbol musgoso. Esperamos todos juntos para abrir la puerta, de la cabaña en medio de la nada. Abrimos la puerta y la fachada que vimos por dentro era difícil de asimilar, tanto como imposible de quedarse allí. Había un olor repugnante a madre, sangre, humedad y pudrición conservado dentro de la casucha. Olía a tierra porque no tenía ningún tipo de suelo estipulado. La sangre estaba regada por el suelo, estaba negra, seca y marchita, el olor a pudrición estaba tras unas cobijas que ocultaba algo. Algo que nadie quería destapar, algo que podría ser tan aterrador como los charcos de sangre marchitos en el suelo. La humedad provenía de unos armarios cuyo contenido tampoco sería nada agradable para nosotros. Si teníamos esperanzas de quedarnos en la casa hasta encontrar las llaves, todas nuestras ilusiones estaban apagadas para siempre.

    Que mierda es este sitio. Sé que no les va a gustar la idea pero hay que destapar lo oculto y hay que abrir esos armarios.— Acepte con repulsivas ganas de vomitar por la bomba de olores que resultaban muy desagradables; el olor del desierto era casi tan celestial al comparado con la cabaña.

    Es una mala idea, Bastian, larguémonos de aquí.— Dijo Erick a lo que sería la mejor idea. Helea asintió a lo dicho por él.

    ¿Asustado Ernstead? Yo opino como Bastian… destapemos esto… recuerden que hay que encontrar la llave y este basurero es la única pista.— Darwin nunca dejó de lado su rivalidad con Erick y aprovecho el momento en el que se acobardaba para intimidarlo; tal cual Erick había hecho con él. Fue Darwin quien desvelo las sabanas que ocultaban la pudrición. Había cadáveres, cinco cadáveres jóvenes en estado descompuesto. El olor que provenía de ellos era absolutamente repugnante tanto que las náuseas llegaron a recorrer mi garganta, aguantando el tener que vomitar, una ola de frio refresco mi cuerpo. Helena grito y subió a los brazos de Erick, Darwin saliendo fuera de la cabaña, yo agachado y tenso en el suelo tapando mi boca. Pero no había tiempo para horrorizarse por lo visto. Cinco chicos, chicos como ellos cuatro, muertos en una cabaña que en el pasado le daba todo tipo de lujos; solamente que seguramente habían muerto por la hambruna.

    ¡Son unos asesinos los creadores de esta escuela! — Erick tenía la razón, no habían muerto por hambruna; solamente afectados, había sangre y la sangre solo explicaba una cosa ¡Habían sido posiblemente asesinados! Y la sabana para tapar la evidencia o quizás para cubrirse que desde luego no tenía mucho sentido… más aterrador aun la llave estaba escondida allí a sabiendas de que había cadáveres que en resumen ellos mismos habían matado. Caí al suelo impotente por la vacilante verdad.

    Nos han exiliado aquí para morir de todos modos; si no moríamos por hambruna, envenenados o sedientos, estoy seguro que vendran a por nosotros. Quedarse aqui es una trampa, pero es la unica manera de encontrar las llaves— Examine los cadáveres de cerca. Había una especie de papel enrollado en la palma de la mano. Lo abrí. Entonces comprendí el escrito en el libro.

    [​IMG]



    Erick. ¿Recuerdas lo del libro? Ya se quienes escribieron ese mensaje. Estos chicos asesinados. Este es un código para disfrazar las palabras, los números toman el lugar de una letra._ Rápidamente abrí la mochila para sacar el libro en la página 256. Había un lapicero en la destartalada mesa de la cabaña. Solamente escribí en un espacio blanco del libro.

    Es una especie de código, para enviar mensajes secretos… pero ¿Dónde he visto antes esta cosa? Me suena… — Erick dijo pensativo mirando la hoja…

    Dudo que en clases de matemáticas. Es una manera de calificar las letras para tomar el valor de un número. Sin duda también me suena, chicos. Asesinatos, castigos inapropiados, misterios y un código empleado por los “castigados” para transmitir secretos… No sé ustedes, pero quiero llegar al fondo de esto— Afirmo Darwin, mirando a través de sus anteojos. Todos afirmamos; menos helena.

    ¿Están dementes o qué? Nos mataran si saben que estamos tras la investigación. Yo no quiero participar.— Dijo helena, nada convencida.

    Sera mejor que te mantengas fuera de esto, Helena— Dijo Erick.

    ¿Pueden callarse un momento?— dibujaba en el libro la palabra que había descubierto y poco a poco tomando los valores disfrazados por números.

    ¿Bajo el sol? ¿Enserio? ¿Hay un mensaje subliminal en ello?... no lo entiendo para nada.— Erick interrogo.

    Sundown, significa Ocaso; Down of the sun, bajo el sol. Es una connotación diferente pero si debe haber un mensaje secreto tras estos nombres. — Pensé intentando dar tras la revelación del código.

    Este colegio oculta algo y nuestra primera pista es el nombre. Deduciéndolo así. Arizona es el estado más cálido de este país, Phoenix la ciudad del sol. El gobierno construye la escuela, justo aquí. En medio de la nada. Irónicamente nos envían bajo el sol, así como a la gente que asesinaron, ellos también lo descubrieron, pero por alguna razón los terminaron por atrapar y acabaron así… La zona se llama el complejo, hay centros de tecnología muy avanzados en un instituto científico-militar. No lo tengo claro, pero… puede que estos campos sean parte de su investigación…— La deducción de Darwin fue bastante certera, como sorprendente, tanto que nadie dijo nada en minutos, hasta que su hermana lo secundo.

    ¿Entonces nosotros como esos cadáveres somos?— Helena no completo por el miedo.

    Conejillos de india, supongo. Investigan el alcance del sol en nuestros cuerpos, nuestra habilidad sobreviviendo, nuestra resistencia al calor y a un terreno tan difícil y lleno de peligros. Lo han notado antes supongo, adiestramiento militar y científico son programas avanzados que ha creado una sección del gobierno. Tal vez estén buscando al soldado perfecto o al científico más brillante. Dicho de otra forma, nos están probando con la excusa patética de un castigo que no debió ser tan duro. Esto huele a gato encerrado, amigos míos.— Aporte un significado más revelador.

    Claro todo encaja. Arizona y el centro de este estado no es ninguna coincidencia. ¿Creen que puede haber otra razón?_ Parece que cada vez que hablase Erick, más interrogantes salían, preguntas muy interesantes.

    Todo ese arsenal tecnológico y esas tácticas estrictas. No entiendo como el gobierno haya aceptado un programa tan peligroso comparable al holocausto nazi. No tenemos tiempo, esto quedara para otra discusión, hay que mover el culo y encontrar esas llaves. El tiempo está en nuestra contra y no puedo soportar más, el asqueroso olor. — Afirmo Darwin.

    Todo fue una mentira. El nombre no es ocaso es “bajo el sol”, es como comparar la diferencia entre el día y la noche.— Quise decir algo más, antes de abrir el armario.

    Es como manipular la mentira y convertirla en una verdad. Esta preparatoria es una gran mentira, respaldada por un sector del gobierno. Aprovechándose de la ignorancia de los ciudadanos y de lo que es el bienestar para nosotros.— Erick fue el segundo en hablar tras abrir el armario.

    Creo que hay más, oculto tras esa simple palabra, ahora sí quiero saber qué es lo que pasa aquí y no podemos estar separados, ya que sabemos algo.— Helena afirmo sin atisbo de confusión.

    Abrimos el armario de par en par. Una llave plateada estaba depositada en su interior y un arma. Una pistola 9mm y una serie de cartuchos estaban dentro de una caja. En aquella caja había una llave inglesa, con sangre impregnada, una navaja en el mismo estado, inyectadoras con un líquido rojo dentro. Frascos con contenidos horripilantes: Ojos, incluso dedos humanos. Ranas y todo tipo de insectos disecados. Frascos con sangre. Objetos que todos ellos encontraron repugnantes. Tomaron las llaves y la caja con el arma y las herramientas.

    Mientras todos miraban en el armario. Darwin abrió las gavetas de la mesita. Encontró cuchillos y otras armas blancas con esa mancha roja respectiva, denotando sangre. Un sobre de carta que decido ocultar mientras tanto y más nada.

    Se acabó, nos vamos de aquí.— Afirme, entre encontrar repugnante la suma de olores y que la cabaña era más tétrica de lo que antes parecería.

    Así dejamos la cabaña como un lugar al que no podríamos volver, asumimos que si nos quedábamos allí probablemente íbamos a terminar como aquellos cadáveres. Quedarse en los campos era tan peligroso como la cabaña. Pero aún era la preparatoria, cuyos estudiantes ignoraban lo que pasaba. Caminamos toda la tarde y de pronto llego la noche entre tantas horas de caminata. Un nuevo asentamiento entre las montañas fue el lugar seleccionado para pasar la noche. Repasando el plan, ahora de huida, replanteamos escapar del colegio, pero antes con pruebas contundentes al pentágono de lo que en verdad estaba resultando la academia. Esa noche consumimos otra de las latas de sopa y galletas, me fui a dormir temprano como todos los demás, en un refugio que era más inseguro que el anterior.

    ***​

    Darwin estaba sentado sobre una roca, no muy lejos de donde donde todos dormitaban, extrajo la carta de su bolsillo y la abrió para encontrar la razón que le había preocupado toda la noche, pero encontró una preocupación aun mayor al leer dicha carta.

    En la lejanía sin ser detectados de momento, una horda de Zombies deambulaban con solo un objetivo: Alimentarse. A la manera salvaje, estos mounstros que alguna vez fueron humanos fueron resultado de experimentos bacteriológicos que se alojaron en sus cuerpos, especialmente sus cerebros, devolviéndolos a la forma más primitiva de un ser humano la cual solo consiste en cazar como unico objetivo.

    ¿Cual sera el contenido de la carta?

    Proximo Capitulo: Campos de la deshonra. Dia Final
     
    Última edición: 25 Marzo 2015
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    CAPITULO V: CAMPOS DE LA DESHONRA DIA FINAL.



    Desperté nuevamente sin conciliar el sueño en altas horas de la madrugada, camine no muy lejos del lugar, no quise separarme muy lejos del grupo, pero subí a un peñasco para mirar el horizonte y todo lo que contemple acercarse me dejo una sensación de horror en estado puro. Una manada de cadáveres vivientes: Inmundos, putrefactos, sangrientos y padeciendo de una pandemia que no tendría cura. Quizás habría leído de este tipo de mounstros en historietas, pero la descripción de aquello que se acercaba como depredadores me paralizo del miedo a tal punto que no podía moverme y ser detectado fácilmente. Los Zombies o dicho de una forma más sutil “Los condenados” no tenían voluntad propia, eran muertos en vida, cuyo virus les dejo en la edad de piedra: Cuando las primeras especies humanas en la escala evolutiva se alimentaban para vivir o de lo contrario la muerte estaría sentenciada… el caso es que los zombies eran personas muertas, infectadas por un virus incurable hasta cierto punto, la única forma de detenerlos: Destrozando su cuerpo.

    Pude correr cuando recupere mi juicio, no había tiempo de pensar que hacían ellos aquí, no había tiempo de temerles, no había tiempo de suplicas y menos tiempo de la relación de esas mounstros con los del colegio. Solo había tiempo para recoger las cosas y largarse de en dirección contraria a esas bestias depredadoras, por lo que irrumpí en la cueva, cargando la pistola conmigo y despertando a cada uno.

    ¡HAY QUE SALIR DE AQUÍ….! VAMONOS…— Grite con todas mis fuerzas. Todo el mundo reacciono de forma negativa a mis gritos, pero me dieron la razón: Los pasos torpes y débiles resonaron en el suelo arenoso, gritos salvajes y desgarradores de almas en penas alertaron a todo el mundo e hicieron que se pusieran en marcha. La pistola solo constaba de varios cartuchos con el que podríamos defendernos.

    Dame el arma, Bastian. — Erick insistió, pero no solo me negué. Seguimos avanzando.

    No es el momento para detenerse. — Insistí en quedarme con ella. Comenzamos a llevarnos todas las cosas.

    ¡Hay que pensar ya!... Si vamos en dirección contraria, nos desviaremos de la ruta que conocemos. Lo ideal sería correr en lateral, hasta llegar a la llanura. Tenemos más velocidad que esas criaturas, si alguna se acerca demasiado, simplemente le disparamos. — Sugirió Darwin, no hubo negación a la respuesta más acertada.

    Corrimos con lo mejor que pudimos, incluso con las mochilas que reducían nuestro paso, dejamos la otras tres para dejar una sola con las cosas más importantes, incluyendo comida, el diario, las llaves, la botella de refresco y el agua amarilla. En tal caso eso era lo que quedaba.

    Zombis a las tres en punto, espero que sepas disparar esa cosa, Bastian. — Advirtió Erick. Le di el arma, sin refutarlo.

    Bang, Bang, Bang. Tres disparos en alrededor de dos minutos, Erick sí que sabía cómo hacerlo. Un disparo a la cabeza dejo al zombi más cercano, destrozado. Un disparo a la pierna del próximo zombi, no lo mato, pero si le dejo atrás. Tal parecía que subestimamos la velocidad de los bichos, pero también hicimos bien en dejar la mayoría de las cosas. Erick, quien cubría la retaguardia con el arma era quien, la traía.

    Aquellos gritos salvajes y lamentables de los zombis, producían un horrible miedo capaz de congelar los huesos del más valiente. Aquellos seres que alguna vez fueron humanos, eran cuerpos solo de chicos, que seguramente fueron utilizados tras una revelación y experimentaron de manera cruel en sus cuerpos.

    Bang, Bang. Doble disparo y los bichos más cercanos quedaron en el suelo gritando del terror, uno en el cuello, otro en la sien. Realmente cada vez más admiraba a Erick, por su valor en la cercanía con estos y su alta precisión de los disparos. Llego el momento en que nunca se cansaban de perseguirlos, pero una vez cerca de Erick este los despachaba de una manera certera. Incluso pasamos muy cerca de la cabaña y la horda de condenados nos perseguía para darnos caza, llego el momento en que las balas de Erick escasearon y aquellas bestias nos tenían ya encima.

    —¡CUIDADO ERICK! — Gritamos Darwin y yo al unísono. El castaño gimió lastimosamente, herido .Era tarde, pues uno de estos cadáveres altos y delgados, salto sorprendemente sobre Erick para embestirlo y morderle el cuello. El chico soltó el arma y yo la sostuve recargándola y mandando al infierno a la criatura por cinco balazos, por la furia que había desatado en mí.

    Llévalo adelante, yo los cubriré, a todos— Darwin no tuvo mucho tiempo de contradecirme, teníamos solo un arma, Erick mordido y seria el nuevo portador del virus. Recargue el arma

    Quedaban solo dos o tres zombis, apunte a uno y le dio en el torso, al otro en el cuello y por último en la rodilla. Ya nos encontrábamos en la llanura de principios del segundo día y los cadáveres andantes ya no andaban por ninguna parte.

    ¡Erick Aguanta! ¡Maldición!— Descargue mi ira y preocupación con un puñetazo al piso. Analice la herida del cuello. Realmente tampoco teníamos como curarla, pero la sangre no representaba mayor problema. Erick estaba pálido, sudando y en su piel comenzaron a aparecer las venas.

    Sigan sin mí. Total, Ya estoy condenado. No quiero ser una carga. ¡VAYANSE! — Erick quiso quedarse, por el bien de todos, por el bien del grupo, pero luego rompió a llorar.

    Encontraremos la cura. Tienen que tenerla. — Dijo Darwin.

    — ¡Erick! Tiene que haberla…— Helena rompió en sollozos.

    No hay una cura, estoy seguro. Ahora que lo pienso la mejor opción es matarme, no quiero ser uno de ellos… No quiero ser un zombi. — Erick estaba débil como para continuar, había sido muy valiente cubriéndonos a todos, llevando el peso por el mismo. Sentía una sensación de culpa que me carcomía ahora mismo.

    ¿Eres idiota o qué? ¿Matarte? .Yo te prometo que si no hay una cura, todo el mundo va a ser que clase de colegio asqueroso tienen aquí y todos juntos encontraremos una cura para ti Erick. Y si no la hay, tendrán que inventarla. Es mi culpa… si tan solo… hubiera tomado… yo el arma. — Llore por largo rato.

    Cálmense todos, aún no sabemos cuánto tiempo tendrá de afecto en él, mientras tengamos oportunidad de salvarlo, lo haremos. — Darwin ofreció una esperanza.

    No es tu culpa, Bastian. Yo no querría que tú estuvieses en mi lugar… tú nos has guiado hasta aquí como un verdadero líder. La persona que resolvió las disputas entre Darwin y yo y la que he tomado una de las mejores decisiones… Ah y por cierto tenga incluso 3 días antes de mi transformación, da lo mismo ¿Entiendes? Ellos no querrían tener un infectado en el colegio. Ellos se aseguraran de matarme. Y créeme, yo no quiero morir en sus manos, prefiero que me maten. — Dijo Erick.

    Que lo sepan, yo no dejare que te maten ¿Me oyes? Prefiero tener que matar Axley— No quería tener que llegar a ese extremo, pero toda la culpa era de él. Ignorando que había una persona bajo las sombras imponiendo órdenes.

    Así fue como transcurrieron las cosas, Erick gritando a los cuatro vientos los motivos por los que debía ser asesinado o en tal caso que encontraría la muerte de una manera suicida por el mismo, lo mire a los ojos, mire esas lágrimas y me percaté de que el tenia tantas ganas de vivir como yo o como cualquiera de nosotros. Ahora con Erick apoyándose en nuestros hombros de los hermanos Springfield, ahora yo mismo tenía el rol de protector con aquella arma en mis manos, me asegure de tener suficientes balas, suficiente comida y suficiente líquido. Especialmente porque todo se resumía en beber del refresco o del extraño liquido amarillo. El refresco nunca era recomendable como sustituto del agua; más bien el agua no tenía sustitutos y el refresco solo podría empeorar el problema de hidratación.

    Llegando al límite entre las llanuras y las múltiples salientes rocosas que antes habíamos cruzado, destape la botella amarilla. A pesar de las advertencias de mis compañeros.

    Eso puede ser veneno, recuerda que si existen los zombis y nos lo echaron, entonces ellos nos quieren ver muertos. El agua no lo estaba pero no creo que eso sea limonada. — Darwin salió con una teoría de lo que aquel líquido podría ser.

    Nos quedamos sin agua y por la temperatura del refresco de lata caliente no nos sirve. ¿Qué tal si usamos la botella de vidrio? Quizás ese líquido mantenga una temperatura normal. — Ofrecí una razón muy buena por la que después de tantas vueltas al asunto, asintieron con mucho miedo. Decidí olerla, era una sustancia extraña con olor a aceite vegetal, limón y un olor que no estaba registrado en mis memorias.

    El olor es extraño… Tomare un poco. — Comente vagamente. No sentí nada. En todo caso, la sustancia me devolvió la vitalidad que necesitaba y me dio mucha energía, más de la necesaria para continuar.

    —¡Hey! ¡Esta cosa es genial! Me quito la sed y siento mucha energía, es como una bebida energética. — No había razón para mentir, puesto que un veneno o una sustancia toxica me debilitaría o acabaría con mi cuerpo al instante.

    —¿Seguro? Bueno… ¿Qué más da? la tomaremos todos, lo bueno es que hay de sobra. — Darwin fue el segundo en tomarla y no solo se sintió revitalizado, a pesar del sabor extraño, sino que pudo andar con más velocidad con el cuerpo de Erick. Helena fue la segunda en probarlo, sintiendo los mismos efectos… Y Erick, él no lo quiso probar por seguridad.

    Abordamos las pendientes de las colinas y las rocas gigantes con mucha más satisfacción que antes, habíamos avanzado tanto, que incluso estábamos más cerca de la puerta al llegar el mediodía. Nos refugiamos en la misma caverna de antes para beber la sopa de guisantes y racionarnos el “agua amarilla” como dios manda.

    Te ves pálido. Debes comer algo. — Insistí al ofrecer la lata de sopa restante a Erick.

    No, gracias. — Contesto cabizbajo.

    Él tiene razón, come algo, por favor… — Helena comenzó a insistir.

    Bueno, un poco más de esa bebida amarilla antes de continuar el camino hasta la verja. — Ante la negación de Erick no quise insistir, bebí un poco más del líquido raro que hidrataba y devolvía la energía a full.

    Andamos nuevamente bajo la hora más caliente de todo el día, en la tarde, Erick debilitado, era la persona que tenía el sombrero y las gafas. Todos nos untamos la crema para las quemaduras del sol. El camino de vuelta tenía más rocas gigantes, terrenos irregulares y las pendientes más altas y peligrosas en las que Helena casi caía al suelo, el sol poco a poco nos debilitaba, nos hacía drenar perder una buena parte de nuestra energía, sudamos más que nunca, yo iba de guardaespaldas con la pistola entre manos y quienes lo tenían más difícil eran Helena y Darwin soportando el peso de los brazos de Erick en sus hombros. Cuatro horas más tarde las cosas comenzaron a complicarse, el camino montañoso se complicaba a cada hora, el sol ardía, todos con las secuelas que el sol infringió en nuestro cuerpo, pero por suerte no había pasado nada de gravedad. La crema bloqueadora había ayudado a lidiar con las quemaduras del sol de Arizona. En algún momento los cuerpos de ninguno dio más para avanzar en la difícil superficie por lo que quedamos en una sombra racionando aquella agua de la que solo sobraba una tercera parte, la comida había terminado y solo queda avanzar y abrir la reja para salvarse.

    Calculo que no queda mucho… Debemos llegar cuanto antes…— Analice la situación. Observe a Erick que estaba algo ido.

    … déjenme aquí. Pronto no seré capaz de controlarme. Han pasado demasiadas horas. — Erick apenas encontraba fuerzas para hablar, padecía de algún virus que devoraba su cuerpo, pero todavía no daba señales de convertirse en uno de ellos…

    No nos queda casi nada, tomen lo que queda de la bebida amarilla y esperemos llegar pronto. — Darwin ni siquiera se planteó el escuchar a Erick, ni tan siquiera hacer lo que dice.

    — ¿No lo entienden? ¿Es que no me escuchan? Ya no soy un estudiante como ustedes, a partir de ahora soy blanco fácil… Maldito sea el día en que decidí viajar en ese bus. — Se quejó Erick.

    Tú escúchame… No podemos plantearnos la oportunidad de dejarte tirado… Si todos entramos todos salimos de esta. Como nuestro amigo, estarás de vuelta y esa medicina tiene que aparecer. Tu confía en nosotros— Vocifere preocupado, prometía algo que quizá no podía cumplir. Palmee el hombro de Erick y volvimos en marcha. Una hora más y sol comenzaba a ponerse, pronto el calor ya no sería problema, pero si la oscuridad.

    Todo estaba realmente tranquilo para volver, contemplamos la verja y murallas en el horizonte, algo más calmado, pero una horda de zombis más abundante comenzó a aparecer.

    Adelántense con él. ¿Tienen las llaves no? — Pregunte. Lograron asegurarse de tenerlas a mano y elabore un plan para deshacerme de los zombis.

    Bastian… Tu no… ¡No podrás tu solo! — Erick encontró fuerzas para hablar. Asentí con firmeza.

    Si podre, correré lo más rápido que pueda, muévanse y nos vemos en la verja. — Elegí un nuevo camino a pesar de las advertencias de Erick, mientras ellos corrían a camino hacia el norte, comencé a tomar un camino por el este, lugar donde se evidenciaban a las hordas zombis.

    Rápidamente esos cadáveres vivientes, moribundos y putrefactos de antiguos estudiantes (En su mayoría.) Corrieron a mí a gran velocidad. Sus gritos me paralizaron del miedo como aquella primera vez y no fue hasta escuchar la voz de los demás que puse mi plan en acción.

    Mientras apuntaba con la 9mm corrí en dirección a la verja, quedaba mucho, pero aún era visible. Dispare a uno en todo el cráneo, otro resbalo al suelo por un tiro en la pierna, al próximo lo despache con un tiro en la nuca, pero habían más y unían sus fuerzas por intentar alcanzarme para devorar mi cuerpo, era la única fuente de alimento que quedaba. Uno increíblemente rápido llego a estar muy cerca, lo despache con un tiro en la pierna. Resbale y caí con una roca muy grande que no tuve tiempo de mirar. Quedaban pocos metros para la verja y menos para ser devorado…

    ***​

    No podemos esperarlo más. Lo siento por su amigo, pero cerraremos la verja. — Axley estaba decido a cerrar la verja para evitar que los contagiados escapen de su zona.

    ¡No dejare que cierres la maldita reja! — Intervino Darwin, oponiéndose seriamente.

    —¡BASTIAAAAN! ¡Maldito Axley!… Yo te mato si le dejas morir ahí, eres un cobarde. — Amenazo Erick, forcejando con él a pesar de su débil estado.

    Debes lograrlo… Bastian— Helena rompió en sollozos.

    ***​

    Pensé que era mi fin, que la mordida a Erick, iba a ser nada comparado con lo que me harían, pensé que el apetito voraz de aquellos diabólicos seres iban a dejar mi cuerpo reducido a la nada, pensé en mi familia en mi campo y ahora ver una imagen tan tétrica, pensé que era mi fin, incluso llega a escuchar a los chicos que me levantara que siguiera, pero un zombi se abalanzo sobre mí y no sé como pero logre encontrar la fuerza suficiente para destrozar su cara de un disparo, cosa que quizás no bastaría para matarlo; pero por lo menos retrocedería al mismo objetivo. Me rodearon tres, me puse en marcha y cuando mire a la puerta esta comenzó a ser cerrada. 3, 5, incluso 10 zombis llegaron a la altura de mi espalda y la hirieron con sus garras, pero ninguno logro morderme, porque mis amigos estaban allí y lograron impulsarme sostener mis manos y sacarme de los campos de la deshonra.

    La puerta fue bloqueada. Aun así no logre sacarme nunca las espantosas imágenes que vi tras la reja, pensando que pudieron acabar completamente conmigo. Los condenados gritaron de la manera más horrible, chillona y desesperante posible, no conseguí levantarme por cuenta propia porque sentí su dolor en carne viva. Encontré cierta desesperación que quizás había sobrevivido a las personas que anteriormente fueron, pero con el instinto primal de solamente alimentarse como primera necesidad. Esa noche lograron levantarme y solo me pude preguntar una sola cosa antes de subir al Jeep.

    Díganme que esto no es real…. ¡No es real! — Intente sacudirme esas imágenes de mi cabeza, pero por mucho que intentara nunca lo lograria

    Recuerdame quien soy, porque como no consiga la tal cura que dices, me convertiré en uno de ellos… En un…— Erick no quiso decir algo mas. Axley abrió los ojos como platos.

    Así que es como lo sospeche, infectado. — No había gozo o emoción alguna en las palabras de Axley, esta vez recuerdos turbios opacaban cada vez su mente y de sus ojos una lágrima comenzó a brotar por sus mejillas… Pues su hermano también estaba condenado a padecer de esa forma.
     
    Última edición: 13 Abril 2015
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    Fenix Parker

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    Hola aquí tu amigable vecino y escritor Spider-Fenix comentando. ¡Wow! esto es algo así como que los Juegos del hambre y Divergente tuvieron un hijo y se lo dieron a entrenar a Resident Evil Desire Marhawa. Muy interesante y algo que me gusta es que no solo desde un enfoque distinto y de una manera en la que no es común hacerlo, comenzaste con un buen ritmo dando a conocer cada aspecto en la vida del personaje sus motivaciones, sin embargo siento que de pronto me salte un capitulo y lo releí siento que allí allí haz tenido desliz, dedicaste bastante tiempo a presentarlo, a conocer a los compañeros, a entender motivaciones y un elemento central de la historia lo presentas solo así en un pequeño fragmentos sin muchas reacciones sin describir tanta conmoción, por lo que es más parece que solo surgieron allí y ya, además de que los chicos granjeros neoyorquinos, estudiantes, de pronto traen armas y saben con maestría y puntería accionarla llevarla disparando luego de una pelea, lo sentí un poco forzado y apresurado, bueno esa es mi opinión. Sugeriría ya que lo estas poniendo así explayes tu imaginación ente cada prueba y lo que la involucra, explota el entorno yo además de los zombis usaría mutaciones no sé si lo tengas planeado. Esta el libro de Resident Evil inframundo, todo este se basa como después de lo de racoon Leon ahora con los STARS enfrentan un laboratorio viviente con stanges cambiantes de ciudades, a desiertos enfrentando mutaciones.Tal vez te daría inspiración, muy buena idea el material de apoyo, los mapas, los números, genial. Se te fueron unas tildes.

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    Última edición: 31 Marzo 2015
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    Kiros Lionheart

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    Muchísimas gracias, amigo Fenix.

    Si se puede apreciar que es como una mezcla de estas sagas que mencionas, aunque al principio no lo planee para que se vea como tal. Fue mas bien a medida que avanzo la trama cuando estos elementos se pueden ver plasmados allí, sobretodo esa mini-trama de los campos de la deshonra. También tienes razón con respecto a lo del arma y el resto de deslices que encontraste en el fic, admito que si, me precipite algo y ahora que lo pienso creo que debí relatarlo con mas pausa para algunas cosas de las que notaste. Pero bueno, no hay marcha atrás, creo que es parte del aprendizaje.

    Me alegra que te haya gustado, puedes estar seguro de que tendré tus consejos y toda tu opinión en alta estima, no solo los tuyos, sino de todos los que comenten. Intentare cuidar esos aspectos de ahora en adelante. Te aseguro que tengo muchas sorpresas preparadas que de momento se desvelaran paulatinamente en esta historia.

    Saludos.


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    Kiros Lionheart

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    CAPITULO VI: OMEGA


    Erick comenzaba a sentirse mucho peor por la infección, el virus viajaba desde su cuerpo empeorando sus defensas inmunológicas, experimentando como su piel comenzaba a marchitarse y su cuerpo desprender un olor a cadáver olfateable a muchas millas de distancia, el tono de su piel pálido cual cadáver en una morgue; a pesar de estar con vida. Con el paso de las horas a perder la luminosidad de su cuerpo y con los días su cuerpo dejaría de ser el del joven que había sido anteriormente. Su estado de salud empeoraba cuando este virus se alojaba en el cerebro y esto lógicamente perturbaba su verdadero ser, comenzó con ataques agresivos involuntarios a varios paramédicos, si paramédicos, una vez que el jeep atravesó la parcela del colegio decidieron trasladar al alumno al complejo médico, poniendo amenaza al resto sobre el verdadero estado.

    Erick Ernstead se despertó con una fuerza descomunal intentando golpearlos a todos, pero para su mala suerte estaba amarrado en una sala quirúrgica donde al parecer lo estaban interviniendo. Un hombre viejo con un bastón, sombrero elegante y un diente de oro, con unos inusuales ojos dorados. Se aproximó hasta donde estaba el infectado.

    Vaya vaya… ¿Pero que tenemos aquí? Un pobre pajarillo que perdió su habilidad para volar. — El viejo desenfundo lo peor de su sarcasmo contra el joven condenado. Al mismo tiempo que hurgo sus bolsillos para encender un puro.

    ¡Cállate! Quien quiera que seas, no sé qué quieren conmigo, hubiese preferido morir. — Erick sentía tanta ira que incluso golpearía a sus mejores amigos, era obvio que era un efecto secundario de la infección que poco a poco avanzaba.

    Me sorprende mucho que sigas conservando tu voluntad para pensar y hablar por ti mismo, cuando han pasado muchas horas de lo sucedido. Pero si no intervenimos pronto, tu destino cambiara para siempre, serás un muerto viviente. — El viejo exhalo el humor a nicotina cerca del joven. Sintiendo ese olor tan cercano al tabaco, olor que le recordaba a su viejo, abuelos, tíos. —Me dicen Omega, te ofreceré la única cura experimental que hemos podido desarrollar los farmaceutas de Sundown. Lamentablemente no hay una cura definitiva para exterminar la bacteria, una vez que se aloja en tu cuerpo no hay marcha atrás, aunque la combatas esta volverá a regenerarse, por eso necesitas tomar placebo mensualmente. — Anuncio Omega. Erick apretó el puño con impotencia y rabia. Sus tristes ojos se negaban a soltar una lágrima, como sin querer soltar debilidad emocional.

    Es decir que dependeré de ustedes… Si quiero recuperar mi salud. — El chico afirmo muy ausente y deprimido. Sus cuencos oculares se mantenían bien abiertos.

    —…Para toda la vida. — Dijo Omega quien al contrario, parecía radiante.

    Yo solo quería una vida normal, mi vida anterior no era la mejor ni mucho menos… pero al menos eso era vida. Ustedes arruinaron todo, así como arruinaran este país. Puede que sus falsas promesas de gloria nacional hayan deleitado a los del gobierno y a mucha gente ignorante, pero a mí no, ¡BASTARDOS! — Erick no tenía ni la menor intención de ceder, aunque le quedaban solo unas horas quizás, su comportamiento empezaba a ser muy rudo, quería matarlos a todos, quería realmente cortar en pedazos al tal Omega.

    Incluso sus ojos destilaron odio del más puro, borrando lágrimas por si solas.

    Tienes treinta minutos para tomar una decisión. ¿Quieres o no la cura? Estoy siendo muy piadoso contigo muchacho ¿Quieres proteger a tus amigos? Estas a tiempo… ¿O quieres verlos como tus potenciales presas? Verlos gritar, suplicarte que los dejes en paz, mientras tú disfrutas arrancando retazos de carne, saboreando sus sangres y devorando sus órganos que en algún momento eran vitales, sus corazones latirían por últimas veces mientras tú deleitas tu sádico paladar, sin voluntad propia. Hahahahaha ¡Dímelo! ¿Es lo que quieres muchacho? Tic-Tac no te queda mucho para decidir. — El viejo aprovecho su labia para meterlo en una decisión desesperada, pronto Erick tendría que tomar una decisión desesperada por el bien de sus amigos y de el por supuesto.

    ¡CALLATEEEEEEEEEEEEEE! Yo nunca haré tal cosa. ¡Maldito animal! — El temperamento de Erick se volvía más salvaje, su fuerza le dominaba y además tenía poco tiempo para pensar. Se llevó las manos a la cabeza, reprimiendo sollozos, con una mirada de furia muy diferente. No quería traicionar a la lealtad con sus amigos, pero Omega lo tenía en sus garras y ese hombre demostraba ser una persona despiadada. Haría el trabajo que fuese necesario, mientras que eso no incumba a sus amigos.

    Una vez que tu transformación en zombi este completa, estarás perdido para siempre. Serás un condenado para toda la vida, pero aún hay esperanza para ti. A cambio te pediremos alguna cosa y tendrás que cumplirla sin rechistar. — Sonrió Omega, exhalando el humo del puro.

    Acepto, voy a ser lo que pidas. Pero antes prométeme que no dañaras a ninguno de mis amigos. Déjalos fuera de esto o de lo contrario yo mismo me encargare de hacerte pedazos. — El castaño amenazo seriamente.

    El único que pone las condiciones aquí soy yo, muchacho. No tienes una gripe cualquiera, esta cosa en principio iba a ser usada contra nuestros enemigos, una enfermedad bacteriológica que iba a ser capaz de matar en tan solo pocos días, piénsalo. Logrando esto los enemigos de Sundown estarían a nuestros pies, nuestro objetivo siempre fue conquistar este mundo, humm incluso para poner de rodillas al pentágono o a la casa blanca para poder gobernar a nuestro modo. Somos el poder y tú solo eres un insecto. Hacer algo contra Sundown, sería como intentar tapar al sol con un dedo, nótese la ironía. MHAHAHAHAHAHAHA — El viejo farmaceuta se rio a carcajadas desvelando el plan diabólico tras el complejo.

    ¡QUE NO METAS A MIS AMIGOS EN ESTO! — Su fuerza de infectado incluso provoco un leve zarandeo en la camilla. Los demás cirujanos elevaron el nivel de fuerza de los precintos que lo tenían atado. Este soltó un quejido de dolor. —… Jeh…. Así que ese era su plan desde un principio, esto se acabara apenas alguien envié información verdadera e irrefutable a la casa blanca, esto se desmantelaría inmediatamente. — El muchacho sonrió de tan solo pensar en que eso se logre.

    Jóvenes tontos, me cautiva esa muestra de solidaridad tan… repugnante. Es increíble lo fácil con lo que se puede jugar con los sentimientos de los demás y aplastar sus sueños es como deshacerse de la vida frágil de cualquier persona… Oh pero has conmovido el corazón de este viejo sin corazón…— El viejo saco una sonrisa perversa. Desenfundando como siempre sus dolorosos sarcasmos. Jugando con los sentimientos de los demás. Todos los cirujanos rieron al unísono tras la sutil ironía del viejo dientes de oro. —Puedes contar conmigo, no lastimare a ninguno de tus amigos, ni jugare con sus vidas. Pero harás lo que te diga, niño soquete. Tan solo una palabra de todo esto y tus palabras serán olvidadas. No solo hare daño a tus amigos; sino que se te negará el placebo que mantendrá tu cuerpo sano. — El viejo sentencio arrojando el tabaco al suelo y pisándolo para extinguir el fuego.

    Tsk. Te doy mi palabra, dame la medicina, viejo. Esto será entre tú y yo, ya sabes que como hayan perjudicados me importara volverme un mounstro, pero te destrozare personalmente. — Amenazo el chico con una sonrisa severa.

    Bienvenido al bote, ahora eres de los nuestros, denle el placebo. El placebo “Omicrón Taurus” es algo de medicina experimental, te explicare lo que pasara. Mejoraras en cuestión de doce horas, permanecerás aquí en reposo y luego tu cuerpo casi volverá a la perfección, podrás relacionarte, estudiar y hacer los mandados que este viejo te pida. — Los médicos en cuestión suministraron una dosis alta del placebo omicron. Erick sintió como si sus cuencas ocultares se fuesen a salir de sus ojos, sintió mareo, latidos acelerados y comenzó a experimentar todo desde el punto de vista borroso.

    ¿Uno de ustedes? no te acostumbres, lo hago por mis amigos. ¿Cómo que casi? ¿Es una broma verdad? ¡Que me pasa! Estoy viéndolo todo distorsionado — Erick sostuvo su cabeza entre manos, sintiendo un frio intenso y voces lejanas.

    No seas iluso muchacho, no tienes elección. Ah sí, son los efectos secundarios, se te pasara en un cualquier momento. Físicamente tendrás una mejoría del 90%. Ese porcentaje restante del virus, se va a reflejar en el color de tu piel, en unas ojeras en los parpados, te volverás más agresivo de lo normal y tu apetito por la carne más insaciable. Lo bueno es que este placebo está preparado con una formula química llamada Taurus, que aumenta la velocidad, fuerza y resistencia del infectado, lo malo es que algo experimental y al no lograr el resultado, a esta anomalía se le conoce como virus ligero o EXAIM, una mutación del medicamento al reaccionar con el virus original. Es la mejor parte de todo esto ¿No crees? Eres oficialmente nuestro quinto experimento hasta ahora, A partir de ahora te llamaras Sygma para nosotros, tu primera y primordial misión será disipar todas las rebeliones del colegio, incluso si tienes que dejar de hablarte con tus amigos, debes borrar todas las evidencias que encontraron en los campos, porque como anden en cosas raras, las cosas se tornaran muy desagradables. — Advirtió Omega. Erick cabizbajo, por último.

    E.X.A.I.M = Extreme abnormality in the immune system (Anomalía extrema en el sistema inmunológico)


    Incluso eso hare por mi bien y sobretodo el de ellos… — Erick le miro con toda la furia.

    Querrás matarme, lo sé. Pero no queremos eso, eres muy importante ahora para nosotros, Sygma, considéranos tus nuevos amigos, incluso pedirnos lo que quieras y te lo concederé. — El viejo omega palmeo el hombro de Erick, luego sostuvo su bastón con fuerza. Aquel bastón tenía cierta esfera color blanco y una letra en negro con el símbolo “omega” Ω del alfabeto griego.

    No quiero más nada de ustedes. Explícame que le diré a mis otros compañeros ante mi cambio físico. — Quiso saber Sygma. Los síntomas comenzaron a aliviarse. Su visión se normalizo y su mareo se fue. Pero experimento ese sudor frio en su frente.

    Diles que se trata de una extraña enfermedad. Síndrome de palidez, así te creerán. — Sugirió el farmaceuta. Erick asintió. Miro las pantallas encima de la camilla, hologramas de zonas del cerebro en cuyos sectores rojas indicaban permanencia de virus y como la animación indicaba con un color verde. “Controlado”.

    Al parecer el virus está comenzando a controlarse, pero necesitas quedarte 12 horas, al menos. — Advirtió un cirujano.

    ¿Alguna cosa más que necesites saber, Joven Sygma? — Inquirió el viejo Omega.

    Si. Porque demonios tienen a esa plaga de zombies suelta en un colegio ¿Están dementes? — Erick pregunto, más calmado.

    El colegio, el complejo y las demás áreas secretas son símbolos de poder, el colegio es nuestra carta del triunfo, allí forjaremos científicos genios y una elite militar habilidosos, algún día nuestros retoños científicos van a seguir innovando y nuestra milicia, será un ejército poderoso allí donde vaya. El virus fue un accidente, como ya te dije, lo teníamos en secreto, pero entonces apareció Patriots Gunners un grupo rebelde de estudiantes de intercambio y se encontraron muchas pistas nuestras, decidimos probar el virus letal con ellos mismos… Así es como todo empezó. Si antes eras un condenado, ahora te conviertes en agraciado. — Arrojo Omega.

    No han hecho más que regar sus cochinadas y sus depravados planes. — Sygma sonrió con sorna.

    Involúcrate también de nuestro lado, porque no hay vuelta atrás, a partir de ahora eres de los nuestros, Joven Sygma, así que buenas noches. — El viejo se fue apoyando de su bastón mientras salía. Las luces se extinguieron y quedo sumido en una absoluta oscuridad.

    Lo siento mucho chicos, pero no voy a renunciar a mis palabras, esto lo hago por el bien de todos ustedes — El joven lloro a solas, sin nadie que le acompañe, sintiéndose a partir de ahora como un horrible mounstro.

    La luz no volvió a aparecer, hasta cuando alguien trajo carne cruda de una fuente inusual para cenar y el disfruto el plato con mucho deleite…
     
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    Fushimi Natsu

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    Kiros, ¡realmente eres un genio! Amo tu historia, es espléndida, brillante, me encanta todo de ella. La trama es atrapante, la manera en que has combinado cada elemento y cómo lo has desarrollado. Al principio no entendía qué relación habría con los zombies, pero en cuanto quedó claro que Sundown buscaba los mejores científicos y militares lo comprendí. Todo el sistema es tan malévolamente brillante que sólo puedo desear con impaciencia descubrir más.

    Los personajes son geniales y se nota que te tomaste tu tiempo en desarrollar a cada uno. Has formado un gran grupo que se complementan entre sí y exponen lo valiosa que es la amistad en su situación. En cuanto fue dada la orden a Axley de que uno de ellos debía morir estuve con una ansiedad carcomiéndome por dentro y que fuera Erick a quien infectaran... Pero al menos no se convertirá en uno de esos condenados aunque la salvación que Omega le ha otorgado también lo ha sentenciado de por vida. No quiero ni imaginarme cómo actuará Sygma frente a sus amigos, lo que deberá hacer para mantenerlos al margen de todo a fin de mantenerlos a salvo. Él es un gran chico y espero que los demás se den cuenta que deben ayudarlo.

    También espero que les sea revelado los motivos de John Axley. No sé por qué tengo la sensación de que su colaboración sería de lo mejor para desenmascarar a Sundown, aún a costa de su pobre hermano.

    Bueno, creo que ya he expuesto todo lo que quería decir. Ten por hecho que seguiré leyendo esta gran obra así que no te tardes con actualizar :) ¡Saludos!
     
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    Muchísimas gracias por estos comentarios. Significan mucho para mi y para continuar =)

    Me alegro que te haya gustado, personalmente después del capitulo de omega es que creo que voy a tener mejor manejo de la serie y de los elementos intrigantes de lo que fueron los campos de la deshonra.
     
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    CAPITULO VII: EL MENSAJE DE LA CARTA.


    Horas después no conocíamos la situación de Erick, tan solo fue llegar a las parcelas del colegio y sentir como una brigada especial contenían al joven infectado contra su propia voluntad, llevándoselo lejos de la escuela, adentrándose en el consejo. El grupo estaba intacto pero no se conocía mucho acerca de la situación de Erick Ernstead. Por el momento Axley no dio otra alternativa que mantenernos a raya a amenazar sin ese “tono” habitual en él, porque aquel hombre del comité disciplinario padecía de una tristeza, que había querido ocultar, era difícil no intuirlo.

    Su compañero estará bien…. — Nos dijo. —Es arriesgado, no vuelvan a meterse en esto. — Arrojo para despedirse.

    Tuve ganas de decirle que todo esto era su culpa, tenías ganas de golpearle porque también Erick estaba como estaba por su estúpido castigo. Pero sus palabras ya no eran tan desafiante como antes lo era, luego se perdió en la noche tras una intensa lluvia y camino perdiéndose más allá de los linderos del colegio. Nos fuimos a dormir pensando en lo que estaría pasando por Erick, aquel que arriesgo su propia forma de vida para salvar al grupo. Obviamente no logre conciliar el sueño y ni siquiera entre en la habitación, justo cuando un par de hombres del anillo de seguridad me toman por el hombro y me llevan contra mi propia voluntad a oscuras… Nunca alcance gritar porque una mano enguantada, cerro mi boca con la fuerza en la que no me pude oponer.

    Recuerdo vagamente como atravesamos una serie de pasillos, hasta la sala de casilleros y luego tomar el ascensor para finalmente descender al sótano, haciendo uso de una llave especial en una ranura. (De aquel modo no cualquiera accedería al sótano) Recuerdo al apenas llegar, contemplar un amplio pasillo recibido por dos grandes estatuas de leones, pinturas rupestres y una alfombra roja. Este pasillo conducía a una encrucijada que comunicaba con dos pasillos más: Izquierda. Un lugar oscuro y sin aparente fondo y Derecha. Pasillo era reconocido por unas escaleras de mármol en forma de caracol hacia abajo, quizás a un sótano más bajo y la imaginación comenzó a circular por mi cabeza, pensé en unos túneles que conducían al complejo. Entonces lo pensé. “ERICK”.

    Pero no fue ni uno ni otro; sino el estrecho pasillo del centro, caminando de manera recta en la que estos guardias me custodiaron. Muy cerca del final del pasillo, me di cuenta de lo que se trataba todo este embrollo. “Oficina del Director: Connor Grizzley”. Tocaron la puerta dos veces y la voz del director resonó. Recordé que incluso el director estaba tan implicado en esto como los demás. El tono grave del viejo resonó fuera del salón.

    La habitación decorada a base de retratos de grandes hombres de la milicia y científicos del siglo XX. El Señor Grizzley, un viejo calvo y canoso, aun con uniforme militar con aquellas medallas de honor que le fueron entregadas en su historial. Se colocó las gafas para encontrarse mi rostro. Aquel mar de pecas, ojos grises y sus cabellos negros.

    Ah. Usted debe ser, el señor Bastian Hemsfold. Siéntese — Grizzley hablo en tono calmado. Acuchille al viejo con mis ojos. Advirtiéndole que mi presencia seria desagradable.

    Sí, soy yo. ¿Qué quiere de mí? — Respondí sin anestesia.

    Sabe tanto como yo, que usted y sus compañeros cometieron actos vandálicos muy sospechosos contra la institución. La cite porque quiero que me diga ahora mismo, lo que encontraron en los campos de la deshonra. — Dijo Connor.

    ¿Lo que encontramos? Hambre, desesperación, calor y la vida de un compañero, en riesgo. — Solté aquellas palabras de amenaza.

    Ustedes mismos consiguieron eso… desobedeciendo las reglas de esta institución militar. Sabía muy bien que debía atenerse a las consecuencias. — Inquirió el director, juntando dedos de las manos, sobre el escritorio. Dejando notarse cierto anillo en el dedo con un grabado de letra griega (ε). Quizás lo recordaba o tal vez no. Quizás era cuestión de volver a repasar abecedario griego en el sistema de clases del ordenador.

    ¿Pero de que hablas? ¿Ese era el castigo? ¿Ir a ese lugar? es un sitio para desterrados, es un lugar para exiliarnos, como si hubiese sido muy terrible lo que sea que hicimos. Tan solo hubo una disputa entre mis compañeros y a raíz de eso nos condenaron a morir. ¿Qué me dice de los monstruos que encontramos? eh ¿Ah no lo sabe? Eso sí es un verdadero acto atroz. Mi mejor amigo fue infectado por su culpa y se lo llevaron a quien sabe dónde. — Golpee el escritorio con fiereza, desahogándome en las palabras de un director sombrío. Los guardias sostuvieron mis hombros. El director dio la señal de que me soltaran.

    —¡Silencio! Aquí yo soy la autoridad. Tal como esperaba, veo mucho potencial en ti para ser el líder de una revuelta. Solamente tendrá que escucharme y contestar algunas preguntas. — El viejo intento echarme el chantaje.

    Como ordene. — Accedí, meditabundo.

    El colegio debe permanecer en santa paz, no quiero que luego rumores se extiendan sobre los demás alumnos. Lo que ustedes pasaron fue solo una lección para infractores y debe quedar tal cual. Ni rumores sobre conspiraciones, ni zombis, ni pruebas difíciles ¿Cuánto quieres por tu silencio? Podemos recompensarte de cualquier modo o asegurar por ti mismo la inmunidad de todos ustedes.— Dijo el señor Grizzley.

    Le aseguro que no habrá rumores a los otros muchachos, además no nos creerá nadie. ¿Cree que sería sensato decir que en una zona del complejo habría zombis? Me tildarían de demente. — Me exprese con total soltura y coherencia.

    No, no sería sensato. Ni por eso, ni por lo que podría pasarle a usted y a sus compañeros. Muy buena elección, muchachito. Te prometo que este asunto de zombis está más que controlado. Di la orden de que mañana por la mañana registrarían sus pertenencias en sus casilleros, o sus camas para encontrar cualquier clase de prueba que nos estén escondiendo. Tenga mucho cuidado, Señor Hemsfold, Mucho cuidado, no quiero que una prueba suelta. — Me hablo el director en un tono muy serio.

    Usted no me amenace, ni a mis compañeros. No son una escuela decente como para guardarles tal respeto. ¿Eso es todo lo que tenía que decirme? — Me levante y hable tras sus espaldas.

    Cuide muy bien su lengua, señor Hemsfold. Está en una institución de privilegio. Si, puede retirarse, acompáñenlo a su habitación. — El director dio la orden y los guardias me custodiaron fuera de la oficina.

    Atravesamos el mismo camino de vuelta, la encrucijada, los elevadores, la planta baja y sus interminables pasillos y mi habitación. Un pequeño cubículo donde había apenas espacio para la cama y armario, varias habitaciones estaban cerca una de otra, dando a entender que las dimensiones del colegio eran enormes, encontré la de Darwin en otro pasillo lleno de habitaciones, toque la puerta y esta la abrió lentamente hasta que me reconoció.

    — ¿Qué no estabas durmiendo? — Me pregunto Darwin. Negué con la cabeza.

    Le conté la historia, desde el momento en que iba entrando al pasillo de habitaciones y aquellos guardias me tomaron a la fuerza, no dude en contar sobre el misterioso sótano, al que solo puede accederse accionando una llave en el ascensor. Sobre el director y sobre las pruebas que todos teníamos en manos.

    Nos envían a ese lugar y nos exigen que entreguemos las pruebas de sus propios actos. Quizás no tenemos que ser nosotros los que entreguemos la prueba, quizás tenga que ser otra persona. Debemos mantener una prueba escondida, Bastian. Una carta. La carta con la que pueden entregar este “proyecto” a manos de Washington. — Expreso Darwin.

    “¿Una carta?” Pensé. “Darwin… tu... encontraste algo más.”

    Darwin extrajo la carta debajo de la cama. Un sobre. Que leyó en voz alta.


    —¿Axley? ¿Ese es pariente de aquel cabrón? Su hermano lidero a Patriots Gunners y dio a conocer los detalles. Mientras el, John, parece actuar para los de Sundown— Aquella carta había dado por fin un giro a todos los detalles. ¿Quién era alfa? Aquello era locura hasta más no poder.


    Encontré la carta en una de las gavetas de la cabaña. Quise decirles esa noche, pero recordé la situación en la que estuvo Patriots Gunners y pensé ¿Qué tal si alguno de nosotros es capturado y tenemos cierta información valiosa? Decidí actuar con cuidado, así como Erick quizás lo estén curando, es posible que le quieran chantajear. ¿Qué tal si lo torturan por esta información? ¿Ahora lo ves? Tenía una carta bajo la manga y debemos actuar con cuidado. Ahí está la evidencia de uno de los trabajos que esta gente ha desarrollado. — Sentencio Darwin con una breve sonrisa.


    Escondamos esa carta, ya. Mañana se meterán en nuestras habitaciones a registrarlas. ¿Tienes alguna idea? — Pregunte queriendo saber si tenía alguna idea.


    Si salimos del pasillo de las habitaciones nos miraran a través de las cámaras de vídeo. No tenemos elección, me temo que tiene que ser aquí. ¿Pero dónde? — Darwin parecía meditabundo tan pronto como se dijo “Piensa, piensa”.


    Pero tenemos otra oportunidad. Si tan solo guardamos la carta bajo un libro y el sobre con otra hoja escrita por nosotros. — Arroje una idea, quizás no era la mejor, pero íbamos a darle lo que querían, una pista. Y así mañana encontraríamos un nuevo escondite para la hoja.


    A mí me parece bien. Déjalo en mi libro de Química. — Darwin escondió el contenido de la carta y se propuso a escribir una carta falsa para esconder en el sobre. Una carta que el enviaría a su “tía devorah”.


    Pues todo bien, mañana nos vemos.— Afirme y me fui a la cama.


    [***]

    Erick encontró un modo sortario de escapar de la sala quirúrgica, había descubierto que alguien le había liberado de las ataduras que sostenían su cuerpo. Dejo la sala, un poco mareado, reaccionando a la medicina Taurus que le habían inyectado. Pronto descubrió que tras la puerta del pasillo quirúrgico se extendía un pasillo oscuro y lleno de paredes rocosas, se apoyó en las paredes para andar y no perder el equilibrio. Escucho monstruosas voces de gemidos, dolor y desesperación. Pronto se recordó de los zombis, pero no había nadie en el pasillo. Nadie. Pero cuando centro su vista hacia la puerta, observo una figura que al parecer le esperaba. Este se aproximó hacia Erick y el muchacho quiso retroceder. Este avanzo rápidamente hacia él.


    Un joven adulto, alto, delgado, ojos azules, cabello largo, hasta los hombros. A pesar de que la mutación EXAIM había desmejorado su imagen de lo que antes seria considero “apuesto” por las chicas. La palidez inusual se extendía por todo su cuerpo, ojeras, cuerpo cadavérico y manos huesudas. El sostuvo a Erick por la camisa. Este iniciaba un forcejeo y el otro solo miraba hacia atrás para ver si nadie los miraba.


    ¿Tu estuviste ahí cierto? En los campos de la deshonra… ¡DIME! — Preguntó el extraño.


    Sí, estuve ahí. ¿Tú eres como yo? — Erick quiso saber. El extraño asintió.


    Me dicen Ny. Otra estúpida letra del alfabeto griego. ¿Y tú? — Ny dio a conocer su pseudo-nombre.


    Me dicen Sygma. Realmente me llamo Erick Ernstead.— Explico Erick.


    No hay mucho tiempo, hay carroñeros por ahí ¿Si estuviste en la cabaña verdad? — Pregunto Ny. Erick asintió.


    Hay mucha evidencia en juego. Imagino que han encontrado un sobre de carta…— Quiso saber Ny.


    ¿Y porque demonios tengo que decirte todo a ti? No encontramos ninguna carta, no que yo sepa. — Se expresó Erick, desconfiado.


    Porque con esa carta puedo ayudarte y a tus amigos y puedo desmantelar este lugar. Porque esa carta es muy valiosa, yo sé el contenido, porque yo sé lo que es este lugar, solamente que no puedo ir en contra de ellos. Hago mis jugadas bajo la sombra, intentando cuidar mis espaldas de los carroñeros. Quiero esa carta para escapar de aquí y llevar la evidencia a Washington… Tenía la esperanza de que un grupo la obtuviera. Yo me llamo Joël Axley y yo escribí esa carta. — Sentencio bajo una mirada inquietante, soltando al joven.


    Erick se apartó de él, recordando el apellido muy bien, porque al parecer era pariente de aquel hombre del comité disciplinario…
     
    Última edición: 13 Abril 2015
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    Fushimi Natsu Fanático

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    ¡No puedo creer que lo hayas dejado hasta aquí!

    Se nota que el director es alguien de cuidar, pero tras leer la carta vemos que aún hay más escalafones para desmantelar. Los chicos tendrán que saber cómo jugar sus cartas y mantenerse siempre unidos. Ahora me surgió la duda de si se les unirán más compañeros aunque sea un verdadero riesgo confiarle a alguien más lo que esconde esta academia.

    Al principio no comprendía por qué Darwin había ocultado la carta del resto, pero ahora lo entiendo y veo que su razón era la correcta. Podrían habérselos llevado a los cuatro para interrogar luego de salir de los Campo de la deshonra si no fuera porque tuvieron un infectado, aunque yo creo que en algún momento buscarán hacerles preguntas a cada uno. Al menos, hasta ahora, Helena queda fuera de todo esto.

    Descubrir que Joël Axley era parte de Patriots Gunners fue todo un giro para mí, pero no tan sorprendente como lo fue para nuestros protagonistas. Y Erick no sabe nada de la carta, lo que no sé ahora si es bueno o malo, mas Darwin y Bastian la tienen y harán todo lo que puedan por ocultarla. Me pregunto cómo mirarán ambos a John sabiendo todo esto.

    Muy buen capítulo, lo sentí algo corto pero igualmente intrigante. Estaré esperando por el próximo. ¡Saludos!

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    Kiros Lionheart

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    Muchas gracias por comentar, niña elric :)
    Me alegra que mi serie vaya teniendo seguidores activos como tu. Eso me hace ilusionarme y darme la motivación extra, desde luego, para seguir escribiéndola e imprimir esas dosis de misterio y suspenso que es de lo que mas me gusta. Eres muy observadora y eso me agrada, creo que a partir de ahora cada final de capitulo va a dejar sorpresas que seguro dejen atónitos a mas de uno. La premisa de los protagonistas sera entregar las pruebas y unirse desde luego, mientras Sundown sera destruir las pruebas y seguir sus planes maquiavelicos. Pero descubriremos mas cosas al pasar cada capitulo.

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    Última edición: 9 Abril 2015
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    Apolo

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    esta muy bueno sin nada de faltas y redaccion perfectas
     
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  20.  
    Fenix Parker

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    Ok ya que comienzo a ver hasta esta parte si es muy similar en cuanto al contexto a Resident Evil Desire pero realmente en el argumento es distinto en ciertos detalles pequeños pero significativos, que intrigante se esta poniendo todo al ver como dos historias que parecían divergentes se van uniendo hasta concretar el misterio que envuelve hasta siniestro proyecto, cuyos fines complejos aún se esconden en su mayoría que propósitos tienen y aún más que planes tienen para ese otro tipo de infectados más conscientes que aún siguen vivos tanto que uno de ellos les ha logrado dar una prueba crucial, es muy riesgoso pero están tan confiados que simplemente los dejan en libertad en el colegio.

    Tienes que revisar las tildes en el pasado por que se te han ido muchas y es "monstruo" como se escribe.

    Hasta la próxima.

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