Song-fic de Inuyasha - Peligro

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por Fernandha, 7 Junio 2012.

  1.  
    Fernandha

    Fernandha Maestre Usuario VIP Comentarista destacado

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    Escritora
    Título:
    Peligro
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1700
    Antes de leer:
    Hola, es un gusto volver a ésta sección. Lo sé, hace una buena cantidad de tiempo que no estoy por éstos rumbos más que para leer; espero disfruten del siguiente song-fic.

    Sé que existe una gran variedad de parejas que se pueden conformar por la exquisita variedad de personajes creados, así que hago la exaltación: Todo personaje aquí es propiedad de Rumiko Takashi y derivados de ésta misma; la obra ha sido creada sin fines de lucro y con personalidades fuera de lo normal / habitual en el que estamos acostumbrados (as) a ver / leer.

    Resumen: Fue una tontería pensar que el amor juvenil realmente podría pasar por sobre todas las cosas teniendo en cuenta nuestra falta de objetividad, que unirnos es necesario para mantener a aquel ser amado a nuestro lado sin mirar alrededor y analizar si hay amor más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.

    Posiblemente algún día logre entender porque te preocupabas por mí y cuál fue la razón de que aún cuando sé que no deseabas dejarme en este estado te fuiste por petición mía dejando atrás ésa actitud tan tentadoramente fría, analítica y reservada; perdiendo los estribos cuando te enteraste de que yo, una niña tonta e idiota cómo llamabas estaba sufriendo. Finalmente, sólo quiero que llegue el día en dónde yo pueda comprender todo este peligro que es realmente el amor.

    Información adicional e irrelevante:
    Número de palabras sin canción y título: 924 palabras.
    Número de palabras con canción: 1,060 palabras.
    Número de palabras con título: 1,063 palabras.
    Número de palabras utilizadas en concepto general (ficha descriptiva y texto): 1,335 palabras.



    Aléjate,
    De ti si que podría enamorarme
    Aléjate,
    Que el juego del deseo está que arde
    Que hay leña en el fogón, fuego en la leña,
    Y si te acercas ya no podría dejarte.
    El viento soplaba lentamente y aún seguía pensando en ti. ¿Es acaso que no podría olvidarte? Sí, me habías lastimado. Sin embargo yo aún no podía mandar en mi sentir; la tristeza había logrado vencer las fortalezas de la aceptación, ¿por qué me dolía tanto? Al fin y al cabo sabía que esto podría suceder.

    Hace ya mucho tiempo que no sentimos lo mismo que en el comienzo, nuestras actitudes habían cambiado, nuestro sentir y acciones también. Al parecer fue ilusión lo que nos unió en un principio, pero ¿qué hacer? Éramos unos ‘niños’ en cierta forma, aunque nos habían advertido de las consecuencias sobre la mayoría de las parejas que se habían comprometido al cumplir la mayoría de edad, quisimos romper las expectativas para que finalmente cayéramos en la monotonía.

    —Kagome —oí su voz.

    Suspiré, salí de mis pensamientos y lentamente me paré de la silla en la que me encontraba. Salí del comedor, directamente hacia la sala; limpiando mis lágrimas en el camino.

    —¿Terminaste? —pregunté con una sonrisa melancólica, la cual fue correspondida por una similar.

    —Así es —me miró, esos ojos ambarinos que un principio estaban repletos de una dulzura salvaje; realmente los extrañaría—. Lamento de verdad todo. Espero al menos que seas feliz con otra persona. —Se acercó a mí y acarició delicadamente mi mejilla.

    Ya no sentía cariño con su tacto, tristemente era verdad. Todo había terminado.

    —Se feliz InuYasha —susurré mientras retiraba su mano de mi mejilla y la sostenía entre mis dedos—, sé que Kikyou te amará con las misma intensidad que alguna vez yo lo hice. —sonreí con verdadera alegría, por primera vez en cuatro años.

    —Gracias… —contestó. Dejé escapar su mano, él tomó su maleta y salió por la puerta principal, no sin antes voltear por última vez y con la mano frente a su pecho se despidió.

    Inhalé y exhalé. Fue un juego de la vida que yo me enamorará o mejor dicho, ilusionará de esa persona para que finalmente al estar casada con él pudiera comprender que en realidad que lo que yo sentía no era tan fuerte, sencillamente me dejé cegar.

    —Así que ya se fue. —giré lentamente sobre mis talones.

    —Sesshomaru…, —rápidamente comencé a limpiar otras lágrimas traicioneras—. ¿Qué haces aquí?, ¿cómo rayos entraste? —retrocedí inconscientemente justo en el mismo momento en que él comenzó a acercarse.

    ¿Qué acaso no lo comprendía?, yo quería que se fuera. No deseaba verlo, no ahora, pues corría un grave peligro de ser traicionada por esos sentimientos que apenas había logrado aclarar.


    Aléjate,
    Me acaba la intención de ser cobarde
    Aléjate,
    Que la distancia hacia tu piel quiere robarme.
    Que ciertas ataduras prohíben nuestro encuentro
    Aléjate,
    Aún es tiempo.
    —InuYasha me dejó entrar —siguió avanzando y yo retrocediendo sin darle demasiada importancia, gran característica de él. Siempre siendo él el primero ante todo y sus cercanos nada—. ¿Por qué te alejas de mí, niña tonta?, ¿acaso algo te hice Kagome? —me preguntó.


    Las lágrimas habían vuelto a nublarme la vista, choqué contra la pared; él seguía avanzando. Escuchar de sus labios mi nombre lograba que mis defensas se colapsaran más rápido, ¿qué no podía él entender que traba yo de huir de aquellos sentimientos?


    —¡Dime!, ¿qué fue lo que te hice para me rechaces de esta manera, como si tuvieras miedo de mí? —gruñó fastidiado.


    Inconscientemente una sonrisa se formó en mis labios, ¿por qué se preocupaba de mi?, ¿qué ganaba él?
    La distancia cada vez era menos.


    —¡Contéstame! —él odiaba que no le respondieran.


    Tomó mi muñeca y me jaló hacia él. Y cuando estaba por reiterar la pregunta, ahora con más fastidió, yo lo abracé.


    —¿Qué no entiendes que tengo miedo de enamorar de ti? —grité, en mi mayoría podía volverme una mujer chillona, talvez, pero tenía miedo porque ya no me podría controlar—, ¿qué no entiendes de lo peligroso que esto podría ser?


    Peligro de enamorarme de ti,
    Peligro de ser feliz,
    Peligro de perderme entre tus brazos,
    Y hacerle daño a quien vive junto a mí.
    Comencé a temblar, me alejé de él y traté de soltarme.

    —¿Qué ganas con preocuparte por mí? —lloriqueé.

    Su mano se presionó más alrededor de mi muñeca para luego suavizar el agarre, sóltarme y finalmente mirarme. Sobé mi muñeca, limpié mis lágrimas y lo miré. Él dio media vuelta, se dirigió hacia la puerta.

    Talvez era lo mejor, tratar de olvidarlo. Alejarlo de mí para no hacerle daño, para no hacerme daño a mí; lo quería pero no deseaba que todo terminara igual, debía alejarlo, olvidarlo y no amarlo.


    Me dejé caer, las palabras podían ser fáciles, pero las acciones no. Seguí llorando hasta que escuché como él cerraba la puerta detrás de sí, como el motor del automóvil rugía y como aquel ruido desaparecía; fue en ese momento en dónde comencé a llorar con todas mis fuerzas.
    Aléjate,
    Me acaba la intención de ser cobarde
    Aléjate,
    Que la distancia hacia tu piel quiere robarme.
    Que ciertas ataduras prohíben nuestro encuentro
    Aléjate,
    Aún es tiempo.
    —Todos corremos el peligro de enamorarnos —sonreí entre lloriqueos—, pero corrí el peligro de enamorarme de ti…—apreté mis labios, para luego suavizarlos—…y perdí. Perdí ante el amor.

    Fue una tontería pensar que el amor juvenil realmente podría pasar por sobre todas las cosas teniendo en cuenta nuestra falta de objetividad, que unirnos es necesario para mantener a aquel ser amado a nuestro lado sin mirar alrededor y analizar si hay amor más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.

    Posiblemente algún día logre entender porque te preocupabas por mí y cuál fue la razón de que aún cuando sé que no deseabas dejarme en este estado te fuiste por petición mía dejando atrás ésa actitud tan tentadoramente fría, analítica y reservada; perdiendo los estribos cuando te enteraste de que yo, una niña tonta e idiota cómo llamabas estaba sufriendo. Finalmente, sólo quiero que llegue el día en dónde yo pueda comprender todo este peligro que es realmente el amor.

    Peligro de enamorarme de ti,
    Peligro de ser feliz,
    Peligro de perderme entre tus brazos,
    Y hacerle daño a quien vive junto a mí
     
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