Historia larga Pandemónium

Tema en 'Novelas' iniciado por chicoanime the only, 31 Agosto 2015.

  1.  
    chicoanime the only

    chicoanime the only Entusiasta

    Capricornio
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    Pandemónium
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    1535
    Bueno, este es el primer capítulo de mi larga historia en la que llevo más de dos años trabajando. Aún pienso que me falta bastante por mejorar, os daréis cuenta de que mis descripciones (aunque en este cap de eso hay poco) no son muy buenas y de que los personajes a veces se ven un poco planos. El desarrollo de la historia es lento pero constante, aunque estoy orgulloso de la evolución que sufren los personajes y las relaciones entre ellos a lo largo de la historia. En fin me gustaría recibir alguna que otra crítica si no es demasiado pedir. Sin más que decir por ahora, disfruten de la historia.

    P.D: Los títulos los pondré sobre la marcha ya que al ser tipo novela ligera realmente las partes no las tengo nombradas como capítulos, así que si los sienten demasiado cutres lo siento :p

    Capítulo 1: Todo comienza con un sueño.


    La tarde caía mientras el Sol comenzaba a desvanecerse en el horizonte, dotando al cielo de un brillante tono anaranjado. Por el empedrado, sobre una pequeña colina al lado del río, caminaba un grupo de cuatro jóvenes quienes volvían a casa tras las prácticas del club de kendo, vestidos con el uniforme de escolar.

    Kaim, quien camina al centro del grupo, estira los brazos al tiempo que bosteza. Un escalofrío recorre su cuerpo.

    —No puedo creer que siga haciendo tanto frío —Se queja mientras se abraza a sí mismo temblando.

    Benice, que caminaba a su lado izquierdo, comenzó a mirarle con cierto desdén.

    —¿De nuevo andas quejándote Kaim? —Lanza un sonoro suspiro y mueve su cabeza a los lados—, Estamos en pleno invierno, es normal que siga haciendo frío.
    —No soporto el frío, me conoces lo suficiente para saber que no tengo buenas defensas Beni —replica inmediatamente, manteniendo el tono de queja.

    Satoshi, quien caminaba a la derecha de Kaim no puede evitar soltar una leve risotada.

    —Siempre usas la misma excusa para todo —habla mirando hacia él con actitud jovial y golpea su brazo con una sonrisa.

    Kaim frota su brazo y lanza una mirada acusica a su compañero.

    —Tuve que repetir curso por enfermedad, creo que tengo derecho a quejarme de ello —contesta con cierto enfado, aún frotándose el brazo.

    Benice detiene su paso y rodea el cuello de Kaim con el brazo, captando la atención de los demás.

    —No tienes porqué sentirte mal por ello Kaim —comenta en tono altivo—, después de todo, gracias a eso has podido compartir clase con un par de chicas hermosas como nosotras —finaliza señalando a su compañera en el lado derecho.

    Sin darle importancia a Benice, se agacha para soltarse del agarre y responde con inocencia fingida:

    —En efecto puedo decir que Homura sea hermosa, pero no sé si decir lo mismo de Ben —comenta al cielo mientras frota su barbilla con interés.

    Benice frunce el ceño, furiosa, para luego dar un fuerte pisotón a Kaim, quien no puede evitar lanzar un grito y sostener su pie. Acto seguido retoma el paso apresuradamente, caminando a fuertes zancadas. Satoshi, quien al comienzo estaba sorprendido por la reacción de Benice, explota en una sonora carcajada.

    —¿No crees qué te has pasado Beni? —Camina cojeando hacia ella, con expresión adolorida.

    Benice voltea el rostro y acelera más el paso, adelantándose por completo del grupo. Homura corre hasta alcanzarla.

    —Sabes que solo lo hace para molestarte —Le susurra dulce y comprensivamente.
    —Él sabe que odio que me llame de esa forma, debería haber sabido lo que le esperaba —responde, tajante.

    El tiempo pasa durante un rato y el silencio se hace presente en el trayecto. El Sol continúa bajando y apagando el ámbar del cielo. Un grupo de niños corre a su lado con energía, zarandeando un palo en el aire mientras ríen. Homura, quien no pudo evitar fijarse en ellos, pregunta:

    —Por cierto. ¿cuánto tiempo hace que se conocen vosotros tres?

    La pregunta les toma a todos por sorpresa, manteniendo un incómodo silencio durante unos segundos, hasta que Benice toma la iniciativa y responde:

    —Los tres somos amigos de la infancia —dice con naturalidad y moviendo su mano al aire quitando importancia al asunto—. La verdad es que no pasó nada especial.
    —Mi padre dirigía un dojo hace tiempo, al igual que el padre de Beni, así que nos presentaron cuando éramos pequeños. En ese entonces Beni y Satoshi ya se conocían y desde entonces vamos juntos a todas partes —añade Kaim.

    Homura mira al cielo, pensativa.

    —Aunque ahora somos un grupo de cuatro —comenta Satoshi de la nada, sacándola de su ensimismamiento.

    Benice asiente con la cabeza mientras lanza una dulce mirada hacia ella.

    —Cierto —afirma con una tierna sonrisa.
    —¿Por qué decidiste unirte al club de kendo, Homura? —pregunta Kaim, intentando encontrar una razón por sí mismo.
    —La verdad es que no quería unirme a ningún club, pero mis padres me obligaron, así que me uní al que menos miembros tenía —responde al instante con naturalidad.

    Benice lanza un largo suspiro de decepción. Mientras, Satoshi intenta contener su risa.

    —¿Por qué tenía que ser una razón tan patética? —comenta con los brazos caídos y encorvando la espalda.
    —Va, va, al menos tenemos un miembro más —Intenta consolarla Satoshi con palmaditas en la espalda, mientras contiene la risa.

    Tras avanzar un breve trecho, se alcanza un cruce de caminos, Satoshi y Benice tuercen a la derecha y se despiden con los brazos, por el contrario, Kaim y Homura continúan por el camino.

    —La verdad, me alegra que hayas acabado uniéndote al club —comenta Kaim después de quedarse pensativo cierto rato.
    —¿Por qué? —pregunta confusa, inclinando la cabeza a un lado.

    Ambos detienen el paso. Homura se inclina levemente hacia adelante mientras mantiene su mirada fija en los ojos de Kaim, quien, avergonzado, trata de evitar cruzar la vista con ella.


    —Bueno —Queda pensativo un instante—, supongo que siempre es bueno que haya personas que quieran ser fuertes.
    —Entiendo —responde algo decepcionada por la respuesta, para luego retomar el paso con lentas zancadas—. Aunque aún no soy tan fuerte como tú o Benice.
    —Cuando logres ser tan fuerte como Beni seguramente ya todos nos hayamos graduado —comenta en tono burlesco, acompañado de una sonrisa de costado.

    Homura detiene el paso in situ y se gira abruptamente.

    —Puedo ser tan fuerte como Benice si me lo propongo, ¿sabes? —responde molesta por la burla, para luego avanzar indignada hasta la posición de su compañero y ponerse de puntillas, tratando de alcanzar su rostro. —Además, ya soy capaz de vencer a Satoshi en un duelo —concluye, orgullosa de sí misma.
    —Vamos, cualquiera es capaz de vencer a Satoshi —argumenta fútilmente al tiempo que con su mano empuja la cabeza de Homura, obligándola a colocar los pies en el suelo.

    Homura vuelve a girarse y a retomar sus zancadas.

    —Te lo demostraré, ya lo verás —farfulla en tono bajo.

    El camino concluye unos cuantos pasos más adelante, frente a una casa blanca de dos pisos de altura. Kaim se despide de Homura con la mano y ésta le devuelve el despido mientras continúa por el camino de la derecha. El chico saca una llave del bolsillo de su uniforme y abre la puerta.

    —Ya estoy en casa, me tomaré una ducha y bajaré a cenar cuando esté lista —grita tras dejar sus zapatos en el zapatero de la izquierda.
    —Está bien, yo te aviso cuando esté lista —Se oye decir tras una puerta corredera.

    Kaim sube las escaleras y entra en su habitación, acto seguido se tumba sobre la cama y suelta un enorme suspiro.

    —Odio el invierno —masculla para luego cerrar los ojos y caer dormido sin querer.

    Al abrir de nuevo sus ojos, Kaim se encuentra en un paisaje completamente negro.

    —¿Otra vez? —piensa mientras deja caer sus brazos como si se tratase de un viejo muñeco de trapo.

    En la distancia, una figura luminosa se acercaba rápidamente hasta cegar su visión.

    —¿Sabes?, me gustaría que añadieras algo de acción al momento cuando apareces, no sé, siempre un brillo ya aburre. Quizás podrías probar a poner un fondo la próxima vez. —Se burla con sarcasmo mientras hace señas con las manos, intentando pensar en un fondo adecuado a la situación.

    —Pronto tendrás toda la acción que quieras, Kaim —responde la figura tras una breve risa.

    Kaim se sorprende al punto de casi caer de espaldas.

    —Espera un segundo —comenta de forma abrupta, colocando ambas manos frente a sí—, si podías responderme todo este tiempo, ¿por qué me has estado ignorando? —pregunta molesto y casi a gritos.
    —El tiempo ha llegado, es todo lo que necesitas saber —responde con una voz que se extiende en todas direcciones.
    —¿Tiempo? —vuelve a preguntar burlándose—, ¿Tiempo de que?

    La figura luminosa sonríe ampliamente, regocijándose de la ignorancia de Kaim.

    —Pronto lo descubrirás, encuéntrate a ti mismo —Desaparece con un intenso flash.

    Kaim despierta, respirando agitado y con la frente empapada en sudor.

    —¿Pero qué demonios? —Piensa para sí mismo colocando la mano en su frente e intentando ordenar sus pensamientos.
    —Kaim, la cena ya está lista, baja —Le reclama la misma voz femenina bajo las escaleras.

    Continuará...
     
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    Luix

    Luix Luix estuvo aquí :3

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    Hola Chicoanime c:, quiero decirte que me fascinó tú escrito, y me has dejado con la duda de esa persona misteriosa en los sueños de Kaim, ¿El tiempo de qué es? *o*

    Y en cuanto a lo constructivo, pues está todo perfecto en sí, sólo que por ahí en un diálogo has puesto una coma y empezaste en minúscula, corrige.

    Que por ahora le echamos la culpa al teclado <3
    Saludos, Luix.
     
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    chicoanime the only

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    Capricornio
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    Bueno, aquí traigo el capítulo dos. Sigo pensando que la estructura del escrito es demasiado simple y sigo en búsqueda de poder mejorarla. Pese a todo, espero que disfruten este capítulo ya que de aquí en adelante se descubrirá un mundo totalmente lleno de sorpresas.

    Capítulo 2: una aventura inesperada.

    Sentados a la mesa, la familia de Kaim cena; cuatro personas en total. Kaim por su parte, mueve el arroz en el bol de un lado a otro, pensativo. A su lado se encuentra su padre, Ushio, quién tiene un considerable parecido con su hijo. En el otro extremo de la mesa se encuentra su madre, Mai. Mientras que a su otro lado está su hermana, Kaori, recogiendo su larga melena oscura.

    Ushio, el padre de Kaim, golpea la espalda de su hijo, sacándole de sus pensamientos.

    —Vamos hijo —Le llama animoso—, es raro verte pensando tanto, come algo.

    Kaim deja los palillos sobre la mesa y se levanta del asiento.

    —Lo siento, no tengo mucha hambre —Cabizbajo y aún pensativo marcha de vuelta a su habitación.
    —Es raro en él que no quiera cenar nada, normalmente llega exhausto y deseando comerse la nevera —comenta Kaori algo extrañada.
    —¿Quizás está pensando en chicas? —responde su madre llevándose un trozo de arroz a la boca con expresión sosegada.
    —Mamá, tú siempre piensas que se trata de chicas —suspira Kaori.
    —¿Y qué, está en la edad de hacerlo no? —Finge preocupación. —¿Y si piensa en chicos?
    —¡Mamá! —exclama.
    —Dejen de parlotear y comeos la cena. —dice Ushio algo molesto.
    —Yo solo quería tener una agradable charla familiar —replica Mai junto a un suspiro, decepcionada.

    Por su parte, Kaim yace sobre la cama mirando al techo, pensativo.

    —¿Encuentrate a ti mismo? ¿Qué se supone que quiere decir eso? —Instintivamente toma el cojín de su cama y lo lanza hacia la puerta—. Deja de intentar espiarme Kaori.

    La puerta se abre de golpe y Kaori entra con aire de enfado.

    —¿Cómo es que siempre sabes cuándo estoy tras la puerta? —Toma el cojín y lo regresa de vuelta, golpeando la cara de Kaim.
    —Eres demasiado predecible —responde colocando el cojín en su lugar—. Y bien, ¿qué deseas? —pregunta en tono molesto.

    Kaori entra y se sienta junto a su hermano, manteniendo el enfado.

    —Sabes que no me gusta que uses ese tono conmigo —Le reprocha a su hermano frunciendo el ceño.
    —Realmente no tengo tiempo para tus juegos, Kaori. —Rasca su nuca al tiempo que despega su espalda de las sábanas.
    —Claro, tú siempre tan ocupado —replica con sarcasmo.
    —Si solo has venido a molestar ya sabes dónde está la puerta —comenta mientras la señala.

    Kaori se levanta molesta pero se detiene frente a la puerta.

    —Yo tan solo estoy preocupada por ti, pero tú solo insistes en ser borde conmigo. Idiota. —responde a la provocación dando un fuerte pisotón y mostrándole su lengua en señal de burla.
    —Está bien, está bien. Lo siento, es solo que tengo muchas cosas es la cabeza —Se disculpa rascando su nuca una vez más.

    Kaori suelta un profundo suspiro, tratando de relajarse.

    —A ver, cuéntame —pide curiosa tras sentarse de nuevo a su lado y acomodar su falda escolar.
    —¿Recuerdas ese sueño recurrente del que te hablé hace algún tiempo? —Le pregunta tumbándose una vez más, mirando a un punto fijo del techo.
    —¿El de la chica luminosa? —responde de inmediato, imitando a su hermano.
    —Si, justo ese.
    —¿Qué pasó, lo volviste a tener?
    —Si, bueno no. Es decir volví a tenerlo pero no era igual —Trata de explicar.
    —¿A qué te refieres? —pregunta con curiosidad mientras gira la cabeza hacia su lado con interés.
    —A ver, estaba esa chica luminosa pero dijo algo diferente a lo de siempre, algo como que mi aventura comenzaría hoy y que me encontrase a mí mismo. Reconozco que soy un poco raro, pero eso parecía una cutre introducción de película de aventuras para niños. —expone con gestos ante la atenta mirada de su hermana pequeña.
    —¿Y en serio piensas que puedes ser el protagonista de algo así? —responde de forma burlesca, tratando de contener sin éxito una pequeña risa.
    —En eso es en lo que pienso. Solo encontré dos opciones; o lo que dice esa chica es cierto y el mundo es aún más loco de lo que pensaba o el loco soy yo —Suspira profundamente.
    —Ciertamente no hay muchas más opciones. Personalmente opto por la segunda. —comenta fingiendo el haberlo meditado.
    —No hay nada como la confianza entre hermanos —dice con sarcasmo junto a una pequeña risa.

    Kaori ríe junto a él durante unos segundos.

    —Pero, ¿de verdad piensas que puedo creer algo así? ¿Una aventura? Venga ya, como no te encuentres una moneda cuando vayas de compras no sé a que se pueda referir —comenta finalmente, limpiando una lágrima en el contorno de su ojo.
    —No, más bien eso es algo usual —responde con naturalidad y gesticula con la mano, quitando importancia a ese hecho.

    Kaori lanza un sonoro suspiro.

    —Cierto, había olvidado el asco que me da tu excesiva suerte. Bueno, ¿por qué no levantas el trasero de la cama y acompañas a tu adorable hermanita a una aventura a casa de Emily? —pregunta levantándose de la cama y acomodando su falda de nuevo—. Esa suertuda está enferma y he de llevarle las tareas de hoy —comenta en tono cansado, mostrando y aireando un puñado de folios en su mano.

    Kaim se levanta de la cama.

    —Supongo que es mejor que quedarse aquí tumbado sin llegar a ninguna conclusión —Se levanta de un salto—. Sí, me vendrá bien despejarme un poco, aunque has decidido llevarle las tareas un poco tarde.
    —La pereza hermanito, la pereza —finaliza mientras camina hacia la salida con las manos cruzadas en su espalda.

    Ambos salen de la habitación y se dirigen a la puerta de entrada de la casa. Se despiden de sus padres con un "ahora volvemos" y se colocan sus zapatos. Al salir, el Sol ya se había ocultado y las farolas del exterior iluminaban la solitaria calle.

    Kaori estira sus brazos al cielo y se gira hacia su hermano sonriendo.

    —Y bien, ahora a casa de Emily —Alza el puño efusiva.
    —¿A qué viene esa alegría? —pregunta en tono cansado.
    —Ya sabes que me gusta pasear a oscuras, además he olvidado la ultima vez que salimos juntos a pasear a estas horas.
    —Ahora que lo dices, es cierto.
    —Por eso, en marcha, a casa de Emily —Vuelve a decir con efusividad, alzando el puño una vez más.

    Kaim resopla y comienza a seguir sus alegres zancadas.

    —¿A ti no se te acaba la energía? —pregunta algo desconcertado por su pronta actividad.
    —Eso es por que yo ceno bien. —responde mientras tararea una cancioncilla.

    Ambos avanzan durante un buen tramo sin decir una palabra, uno al lado del otro, hasta que llegan a una tienda de conveniencia.

    El estómago de Kaim ruge al pasar al lado de la tienda y Kaori no puede evitar darse cuenta de ello.

    —Vaya, ahora que estoy más relajado parece que me ha vuelto a entrar el hambre —dice con una pequeña risa nerviosa.
    —Supongo que entraré y te compraré algo para que calmes el apetito. A veces eres un problema hermanito —comenta como despedida entrando a la tienda a la carrera.
    —¿Y quién fue la que me pidió que la acompañase en primer lugar? —murmura para sí mismo.

    Kaim se apoya sobre la pared de la tienda a esperar mientras mira embobado al cielo.

    —¿Una aventura eh? No sería tan malo si en verdad llegase a ocurrir —comenta para sí mismo viendo el cielo y suelta una pequeña risa—. Que tonterías digo.
    —¡Kaim! ¡¡Cuidado!! —grita Kaori lo más alto que puede.
    —¿Eh?

    Un fuerte pitido le interrumpe y un camión desbocado se estrella contra la cristalera de la tienda, arrollando a Kaim.

    —¿Qué es lo que...? —piensa mientras su cuerpo cae sobre el suelo.

    La hermana de Kaim cae de rodillas a su lado dejando caer la bolsa que llevaba en su mano, derramando su contenido. Las lágrimas comienzan a brotar de sus ojos al tiempo que su falda comenzaba a mancharse con el charco de sangre en el suelo.

    —Es mi culpa. Si no le hubiera pedido que me acompañase —habla para sí misma, con la voz entrecortada y lo ojos completamente abiertos, entrando en shock.
    —No es tu culpa Kaori ¿Eh, que ocurre? No puedo hablar, no puedo moverme. ¿Qué ha pasado? ¿Esto es sangre? —Trata de recobrar el control—. Ah, es cierto, ese camión me ha atropellado. Entonces, ¿aquí se acaba todo? ¿Y mi aventura? —piensa para sí mismo tratando de mantenerse consciente.

    El espejo retrovisor del camión se descuelga mostrando a Kaim su imagen tumbado en el suelo.

    —Luzco horrible, maldita sea no puedo permanecer consciente.

    Por un instante una figura desconocida encapuchada aparece en el espejo. Kaim pierde la consciencia un instante después.

    Se oyen unas palabras en un idioma extraño y una brisa comienza a soplar, despertando a Kaim de su sueño.

    —¿Qué demonios? Creí que estaba muerto pero... —Tras abrir los ojos, queda sorprendido ante el lugar en el que se encuentra.

    Recostado sobre una roca, a la redonda solo se vislumbra un océano de hierba. En un lateral, una chica de cabello rosado; con el flequillo simétrico sobre sus cejas y vestida con una túnica blanca de pies a cabeza se encuentra con los dedos entrecruzados, murmurando algo en una lengua desconocida para él. La chica abre los ojos y en ellos se dibuja una expresión atónita. Inmediatamente da la espalda a Kaim.

    —No creí que realmente funcionaría —murmura para sí misma con extrema sorpresa. —¿Qué hago? Si descubren que practiqué magia prohibida me encerrarán, o algo peor. —continúa con expresión de terror.
    —Ya veo, estoy delirando en mi lecho de muerte —Se tumba de nuevo y cierra sus ojos—. Supongo que se pasará si trato de dormir.

    La chica se gira hacia Kaim y lo toma del brazo.

    —No espera, no te duermas, no estás muerto —Tira de él, levantándole de nuevo—. Te invoqué hasta aquí mediante un hechizo que encontré en un libro.
    —¿Un hechizo? ¿Esperas que me crea eso? —pregunta sin dar crédito a sus palabras.
    —¿Y como sino explicas que ahora te encuentres aquí? —responde algo apresurada a la defensiva.
    —Pues estando muerto.
    —¡No! —exclama algo molesta—, yo te traje aquí, ¿ves? En este libro viene explicado como —Le muestra un libro lleno de garabatos y círculos mágicos.
    —Entonces cómo explicas que siga vivo e ileso con las heridas que tenía.
    —Yo traté tus heridas, soy una maga blanca. Me especializo en conjuros de curación y magia de apoyo, debiste darte cuenta al ver mi túnica blanca —responde mientras da un vistoso giro para mostrarse.

    Kaim queda perplejo mientras la observa con una compleja expresión de risa, sorpresa y desconcierto.

    —Maga... ¿blanca? Espera un segundo, ¿Dónde exactamente se supone que estoy? —pregunta tratando de ordenar sus pensamientos, apretando su frente con los dedos.
    —Esto es el reino de Arnor —responde de manera inmediata.
    —¿Y dónde demonios se supone que se encuentra eso? —Vuelve a preguntar junto a una pequeña risa nerviosa.
    —¿Que dónde? Pues en el extremo del súpercontinente de Safron, ¿dónde sino? —responde resaltando lo obvio—. Espera, ¿no me digas que eres de más allá del océano de niebla? —comenta sorprendida.

    Pasados unos segundos en silencio, Kaim se tumba por tercera vez.

    —Genial, creo que Kaori tenía razón, me he vuelto completamente loco —Queda mirando al cielo.
    —Tendré problemas si viene alguien y descubre que he transportado una persona usando magia prohibida. —comenta para sí misma.
    —¿Qué murmuras?
    —Nada nada, creo que deberíamos irnos, este lugar no es seguro —dice tras recoger un largo báculo del suelo.
    —¿A qué te refieres con que no es seguro? —pregunta confuso, levantándose de la roca.

    Al instante, ambos se ven rodeados de un grupo de criaturas humanoides, de piel verdosa y narices largas y puntiagudas quienes les apuntaban con afiladas flechas.

    —Un solo movimiento y acabareis llenos de agujeros —dice con autoridad quien parece ser el líder del grupo, mostrando una intrincada mueca.
    —¡Goblins! —exclama la chica.
    —Ah, ya veo, a eso te referías —comenta con naturalidad, tumbándose una vez más en el suelo haciéndose el muerto.
    —¡Levanta ya de una vez! —Le grita con enfado, ya al límite de su paciencia.

    Continuará...
     
    Última edición: 2 Septiembre 2015
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    56
     
    Palabras:
    2026
    Aquí el capítulo tres de esta historia, espero que les guste.

    Capítulo 3: duelo a plena luz del día.


    Kaim y la misteriosa chica se encuentran rodeados por un grupo de criaturas a las que llaman goblins, quienes les apuntan con flechas.

    —Dadnos todo lo que tengáis de valor y quizá nos planteemos el perdonaros la vida —Amenaza quien parece ser el líder de los goblins, mostrando una vez más su intrincada mueca.
    —Tan solo estamos volviendo a la ciudad —responde la chica con voz molesta—, no llevamos nada de valor encima
    —Creo que entonces registraremos vuestros cadáveres y veremos si es cierto lo que decís —Se prepara para dar la señal alzando el brazo con una sonrisa.

    Los goblins tensan sus arcos y se preparan para disparar.

    —¡Espera! —grita Kaim con las manos hacia adelante, interrumpiendo la señal del goblin.
    —¿Tienes algo que decir humano? —Le dice en tono despectivo, apuntándole con su espada curva.
    —¿Lo que queréis es algo que tenga valor verdad? —Mete la mano en su bolsillo con nerviosismo.
    —¿Acaso tienes algo para mi? —Se sorprende mostrando cierto interés.

    Kaim saca de su bolsillo una pequeña bolsa marrón.

    —¿Qué puede haber de valor en esa bolsa tan pequeña? —responde indignado, caminando hacia él mientras le apunta con su espada—. ¿Acaso te estás riendo de mi?
    —Espera, espera —Abre la bolsa apresurado y saca un colgante dorado en forma de llave.
    —¿Una pieza de oro? Con ese tamaño no debe valer demasiado —comenta entre risas, perdiendo el interés.
    —No es la pieza de oro en sí, mira fijamente la piedra del ojo de la llave —comenta señalándola con nerviosismo—, es un cristal mágico que atrae la buena fortuna. Siempre lo llevo conmigo por esa razón.
    —¿Atrae la buena fortuna? ¿Seguro que no me estás engañando? —responde indeciso y observando el colgante de cerca.

    Cuando el goblin baja la guardia Kaim aprovecha y con un rápido golpe en la muñeca le quita el arma a su enemigo y le toma como rehén rodeándole y presionando la hoja sobre su cuello.

    —Un solo movimiento y le corto la cabeza —Amenaza, nervioso y amenazante.
    —¿Estás loco? ¿Ese era tu plan, amenazar a un puñado de goblins? —grita exaltada la chica.
    —¿Tenias un plan mejor? —responde sin perder el nerviosismo.
    —¿Así que eso es lo que tramabas eh? —dice el líder goblin entre risas—. Tienes agallas, pero no las suficientes para cortarme el cuello. ¡Chicos, apunten a la humana! —exclama alzando el brazo de nuevo.
    —¿¡Qué!? —exclama sorprendida.
    —¡No espera! ¡En verdad lo haré! —grita desesperado.
    —¡Disparen! —grita a su vez el goblin.

    Los goblins que les rodeaban sueltan una salva de flechas en dirección a la chica. Ante la asustada mirada de Kaim, el líder goblin se libera del agarre de un codazo y toma de regreso su arma, apuntándole mientras le observa arrodillarse por el dolor del golpe.

    —¡Lorica! —grita la chica al tiempo que clava en el suelo el báculo de madera que sostenía.

    Al instante, una coraza azul cubre una pequeña área a su alrededor, desviando toda flecha en distintas direcciones. Tras el ataque, la coraza desaparece.

    —Vaya vaya, sois una caja de sorpresas chicos —Suelta una carcajada y baja su arma—. Por haberme divertido os daré una oportunidad de salir de esta con vida. Humanos, ¿cuáles son vuestros nombres?
    —Yo... yo soy Kaim —responde algo sorprendido por la reacción del goblin.
    —Mi nombre es Mayka. —responde a su vez la chica.
    —Mi nombre es Thaggs y soy el líder de este clan nómada. Observamos una luz y organizamos una partida de caza para ver qué podíamos encontrar —expone con calma.
    —¿Nos dejarás marchar entonces? —pregunta Kaim algo dudoso.

    El goblin suelta de nuevo una sonora carcajada y clava su espada en el suelo.

    —No puedo dejaros ir sin más después de esta afrenta, pero tal y como dije os daré una oportunidad de salir con vida. ¿Quién de los dos sabe manejar mejor una espada? —pregunta dirigiendo su afilada mirada a ambos.

    Kaim y Mayka se miran el uno al otro.

    —¿Estás pensando lo que creo que estás pensando? —pregunta Kaim sorprendido.
    —Un duelo de espadas —responde con naturalidad—. Si alguno es capaz de divertirme un poco os dejaré marchar.
    —¡Eso es una locura! —exclama de repente—. No hay forma de que podamos ganar a un goblin en un duelo de espadas —finaliza acompañándose de un brusco movimiento con el brazo.
    —Nunca dije ganar, dije divertirme. Además si uno muere el otro seguirá teniendo la oportunidad de intentarlo —responde con una risotada—. Creo que es un buen plan.

    Kaim toma la espada del suelo y la sujeta frente a él con ambas manos.

    —¿Kaim? No estarás pensando en aceptar eso, ¿verdad? —dice algo temerosa.
    —Mira, no se si estoy soñando, delirando, o si ya estoy muerto, pero si existe la más mínima posibilidad de que lo que estoy viviendo ahora sea real no puedo permitirme el lujo de morirme —responde moviendo su cuerpo con nerviosismo—. Además, si eres una maga blanca dudo que sepas usar una espada.
    —No esperaría menos de quien se atrevió a engañarme.

    Uno de los goblins arroja una espada a los pies de Thaggs, quien la toma levantándola con el pie y la sostiene con una mano apuntando a Kaim.

    —¿Pero acaso tú sabes como usar una espada? —pregunta Mayka algo preocupada.
    —Nunca he luchado contra otra persona con una espada real, pero no creo que sea muy distinto a los entrenamientos. —responde dudoso y apresurado.
    —¡En guardia! —exclama repentinamente el goblin.

    Thaggs comienza a atacar con un corte vertical seguido de uno oblicuo, Kaim logra detener ambos chocando sus espadas. El goblin continúa con sus cortes, dejando a Kaim defendiéndose todo el tiempo.

    —¿Lo único que sabes hacer es detener los golpes? Así no tardaré mucho en aburrirme —dice mostrando una siniestra sonrisa.
    —Pensé que no sería demasiado complicado blandirla, pero esta espada pesa incluso más que una normal. Con tan solo defenderme ya me estoy cansando —piensa mientras blande la pesada hoja curva con torpeza—. Tengo que encontrar una abertura, si imagino que estoy luchando con Beni quizás... Ahora.

    Kaim aprovecha un espacio entre los cortes y se introduce en su campo de ataque. Con un corte ascendente trata de desequilibrarle, sin embargo Thaggs lo desvía con su espada hacia el suelo y da un puñetazo al rostro con la mano libre, haciéndole caer al suelo.

    —¡Buen movimiento! —Felicita el goblin al tiempo que lanza un corte a su rival en el suelo.
    —¡Kaim! —grita Mayka preocupada.

    Kaim detiene el corte sosteniendo fuertemente su espada con ambas manos y con el pie lanza por los aires a su oponente. Ambos se reponen del golpe y se ponen en pie. La nariz de Kaim comienza a sangrar, pero él comienza a sonreír.

    —No está mal chico, ¿de verdad es la primera vez que coges una espada real? —pregunta la verdosa criatura con una misteriosa sonrisa que mostraba su dentadura irregular—. ¿Comienzas a divertirte?
    —Es la primera vez que uso una espada real tan pesada y la primera vez que uso una fuera de un entrenamiento —responde algo cansado—. Sin embargo solo ha habido una persona que me haya hecho sangrar peleando y eso me emociona un poco. Me estoy jugando la vida, pero reconozco que esto es divertido a su manera.
    —Es bueno responder cuando se te pregunta, pero hablas demasiado.

    Thaggs vuelve a dar un corte descendente, pero esta vez es Kaim quien lo desvía y aprovecha el impulso para dar un rodillazo al estómago del goblin, seguido de un cabezazo. Thaggs retrocede y escupe un poco de sangre.

    Esta vez Kaim toma la iniciativa y da un corte mientras gira, pero es detenido. Acto seguido gira al otro lado y lanza un segundo corte con una sola mano, al ser detenido también, patea el estómago de su adversario haciéndole retroceder.

    —Si pienso que esto es un entrenamiento no se hace tan difícil —dice con una risa.
    —Es una buena táctica para un novato, pero...

    Thaggs gira la espada sobre su cabeza y lanza un fuerte corte que desvía la defensa de Kaim y le desestabiliza. El goblin aprovecha y toma a Kaim del cuello mientras apunta su espada al pecho y le levanta del suelo.

    —En un entrenamiento nadie está tratando de matarte, tienes la seguridad de que tu adversario no hará más que rasguñarte —comenta mientras acerca su cara al rostro de Kaim—. En un combate real arriesgas tu vida en cada movimiento —Le libera y lo deja en el suelo.

    Kaim tose y se sostiene la garganta tratando de articular palabra.

    —Fue más divertido de lo que pensé Kaim. Pero esto es el final —Levanta su espada para dar el golpe final—. No has estado a la altura.

    Kaim empuña su arma y se levanta rápidamente presionando el pecho de Thaggs con ella.

    —Una abertura —dice torpemente entre la tos.

    Thaggs rompe una vez más a reír tras sorprenderse.

    —Esta es la segunda vez que me engañas chico —dice sin para de reír y suelta su espada—. Está bien, perdí ¿Contento?
    —¿Puedo fiarme de tu palabra? —pregunta con la voz entrecortada y una mirada amenazante.
    —No pienso acabar con una joven promesa en el mundo del combate si no voy a llevarme nada de valor a cambio. Podéis marchar, os doy mi palabra —finaliza alejándose con las manos en alto.

    Kaim baja su espada y se apoya en ella, cansado y aún tosiendo con fuerza.

    —Tienes madera Kaim, esperaré ansioso nuestro próximo encuentro, ten por seguro que no me contendré la próxima vez.

    Mayka corre hacia él.

    —¿Estás bien? Espera un poco, te curaré —dice con el rostro lleno de preocupación.
    —No, no hace falta, tan solo necesito descansar un poco —Se sienta en el suelo, respirando agitado.
    —¡Tenlo por seguro chico! ¡Volveré para retarte de nuevo cuando seas más fuerte! —Se despide a gritos desde la lejanía.
    —Realmente espero no estar aquí cuando ese día llegue —comenta para sí mismo.

    Mayka le ayuda a levantarse del suelo.

    —¿Entonces todo esto es real verdad? —pregunta agotado y con algo de tristeza en su voz, limpiando sus pantalones manchados de hierba.
    —Por supuesto que lo es, ¿por qué lo dudabas? —responde con sorpresa.

    Kaim suspira profundamente.

    —¿Conoces un lugar llamado Japón? —pregunta, buscando los ojos de Mayka con los suyos.
    —¿Japón? Nunca oí de un reino con ese nombre. —responde sinceramente, llevándose las manos a la barbilla.
    —Me lo temía —dice en un suspiro.
    —¿Qué temías? —pregunta, curiosa.
    —Creo que me has transportado desde mi mundo hasta este. En primer lugar, ¿por qué demonios quisiste traerme a este sitio? —pregunta riéndose de sí mismo—. Esto es una verdadera locura.
    —¿Eh? ¿¡¡¡Qué!!!? —grita a todo pulmón con sorpresa.
    —¡No grites tanto! Haces que me duela la cabeza. Y respóndeme —Se queja cubriéndose los oídos.
    —¿¡Vienes de otro mundo!? —Queda en silencio un rato—. ¿Tan poderosa soy? —dice emocionada, con una siniestra sonrisa.
    —¡No te emociones por algo así! —Le grita algo enfadado.

    Mayka aclara su garganta antes de comenzar su explicación.

    —La razón por la que te traje... —Queda pensativa—. Creo que... No hay razón.

    Kaim queda completamente impactado por la respuesta.

    —¿¡Cómo que no hay razón!? —Toma a Mayka de la túnica y la zarandea—. ¿¡Acaso te dedicas a sacar a la gente de sus casas y llevarlas contigo!? ¿¡Qué eres, una secuestradora!?
    —¡Basta! ¡Basta! ¡Está bien lo siento! —Mareada.

    La deja y cubre su cara mientras sacude la cabeza de lado a lado.

    —¿Y qué se supone que haré yo ahora? —comenta preocupado.
    —Por ahora lo mejor será que vengas a la ciudad conmigo. —Le responde en tono desenfadado.
    —¿Y por qué debería de ir contigo si tú —La señala con el dedo— eres quien me metió en todo esto?
    —¿Tienes una idea mejor? —responde colocando los brazos en jarra e inclinándose levemente, molesta.

    Kaim suelta un largo y tendido suspiro.

    —Está bien, pero tendrás que explicarme un par de cosas de camino. Dios, realmente aún no me acabo de creer que todo esto esté pasando de verdad. Espero levantarme pronto de esta pesadilla.

    Continuará...
     
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    ¡Pero que fascinante capítulo, Kaim vs Thaggs!. Los goblins me suenan chistosos xD. Creo que tu fan n° 1 quedo impactada c;

    Wow Mayka ¿Es maga?, me has vuelto a dejar con la intriga u-u... Kaim, pobre su nariz u-u.
    Me has dejado sor-pren-di-da, ¡Espero con ansias el siguiente capítulo!

    Saludos.
     
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    Según tengo entendido, cuando intercalas los guiónes en mitad de una oración que termina con un signo de puntuación, el signo se coloca tras el guión de cierre. ¿Acaso no ocurre así con el punto suspensivo? ¿o debería colocar el punto suspensivo detrás? eso es algo que no me ha quedado muy claro XD

    Gracias por leer y me alegra que te guste ^^ espero que siga así. Seguro te agradan los personajes que aparecerán de ahora en adelante XD
     
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    De nada, te dije que sería tu fan n°1 xD
     
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    Aquí el siguiente capítulo, más tranquilo y transitivo, pero no por ello menos importante. Espero que les guste.


    Capítulo 4: el sendero a la aventura.



    Kaim y Mayka caminan con paso lento por un largo camino en mitad de la llanura.

    —En primer lugar te explicaré dónde te encuentras —comienza a exponer Mayka, gesticulando con las manos—. Este lugar es Arnor, el reino más al oeste del súpercontinente de Safron. Limita con el reino de Zonde, antiguo reino enemigo; aunque ahora ambos reinos están en buenas cuentas debido al ascenso al trono del rey, Mark Conrol Arnor III.
    —¿Podemos saltarnos la parte política por favor? —Pide Kaim alzando la mano mientras trata de asimilar la información.
    —Pues entonces dime qué quieres saber, no puedo responder a la perfección una pregunta tan amplia —responde molesta.
    —En primer lugar, ¿qué es eso que llamas magia, es magia magia? —dice aumentando el tono con emoción—. ¿Y cómo hiciste antes para desviar todas esas flechas? Fue increíble —pregunta expectante, haciendo ruidos de explosiones y gestos con las manos.

    Mayka frota su nariz orgullosa de sí misma mientras suelta una pequeña risa y coloca la mano en su cintura.

    —La magia es un poder natural que emana de la tierra y de los seres vivos, lo creas o no tú también irradias magia —responde, señalándole.
    —¿Entonces yo también podre hacer cosas increíbles como esa? —pregunta emocionado.
    —No es algo tan fácil —dice repentinamente, frustrando las esperanzas de Kaim—, dominar la magia requiere años de práctica, pero tratándose de alguien que nunca ha estado en contacto con ella quizás no seas capaz de controlarla nunca —finaliza negando con la cabeza
    —¿En serio? —Agacha la cabeza decepcionado.
    —El conjuro que usé antes se llama Lorica, es un conjuro de protección frente a ataques físicos. Amplifica la magia del usuario para crear una coraza. Pertenece a lo que llamamos magia blanca, más en concreto a la magia de apoyo. No es por presumir —continúa dándose un pequeño golpe en el pecho, orgullosa de sí misma—, pero los conjuros defensivos son mi especialidad. No obstante, soy pésima con la magia de curación, da gracias a que pude curar tus heridas, de hecho si no fuese por esta túnica no hubiera sido capaz de hacerlo —Concluye mostrando su larga túnica blanca y girando sobre sí misma una vez más.
    —¿Y eso por qué? —pregunta curioso, inclinando la cabeza a un lado.
    —No lo sé, por alguna razón nunca he sido capaz de lanzar un solo hechizo de curación sin una túnica como esta para amplificar mi poder mágico —expone con simplicidad—. Pero proseguiré con la explicación. En esencia se podría decir que la magia se divide en dos tipos —continúa mostrando dos dedos—: la magia ambiental, que viene a ser la que se encuentra en todas partes y es una magia de libre disposición. Ésta difiere según el lugar en el que te encuentres. Por ejemplo, en este lugar abunda la magia de viento, pero en un lago abundaría la de agua y así sucesivamente; todo posee magia en este mundo.

    Kaim se detiene a pensar, con la mano en la barbilla.

    —¿Hay alguna forma de que pueda usar esa magia de viento en este momento? No puedo creer ese tipo de cosas si no lo veo con mis propios ojos —pregunta tras meditarlo.

    Mayka se sorprende un poco ante el pronto interés y luego mira al cielo pensativa.

    —En efecto la magia de viento es una de las más fáciles de usar, quizá podrías hacer algo simple como crear un pequeño remolino, no es muy difícil. Primero abre la mano y cierra los ojos, luego concéntrate, trata de sentir el viento en ella —explica mientras le muestra cómo hacerlo.

    Kaim extiende la mano abierta y cierra los ojos.

    —Siente el viento y déjalo fluir en tu palma, trata de pensar en ese aire girando sobre tu mano —continúa mientras un pequeño remolino se forma en la palma de su mano.

    Kaim trata de concentrarse y aprieta los ojos.

    —No puedo —Suspira decepcionado.
    —Ya te dije que no sería fácil, aunque no saber hacer algo así de simple, parece que realmente no tienes ningún talento —Se encoge de hombros y niega con la cabeza, decepcionada.
    —Vaya, perdona por haber nacido en un mundo sin magia —responde molesto, lanzando una mirada de reproche
    —No te lo tomes tan mal, si necesitas verlo para creer lo que digo entonces lo repetiré para que lo veas —dice con un suspiro.

    Mayka extiende la mano y un pequeño remolino se forma en la palma. Kaim mira sorprendido.

    —Y si tienes mayor dominio sobre ella y conoces las palabras adecuadas; puedes llegar a hacer algún tipo de conjuro. No conozco ninguna técnica con magia ambiental pero puedo mostrarte un conjuro de ataque con mi propio poder mágico —comenta espontáneamente.
    —¡Si! ¡Muéstrame algo espectacular! —pide con emoción, con los ojos brillantes.
    —Algo espectacular, ¿verdad? —dice con una media sonrisa.

    Mayka comienza a reír y coloca un pie atrás y ambas manos como si estuviera a punto de disparar una flecha.

    —¡Sagitta lucis! —exclama.

    Una flecha de luz aparece en su mano; acto seguido Mayka libera la flecha soltando una columna puntiaguda de luz hacia adelante. Kaim no puede evitar gritar del asombro.

    —¡Ha sido increíble! ¿Quién pensaría que en ese pequeño cuerpo se escondía ese tipo de poder? —habla aún con asombro mientras da palmadas en su cabeza.
    —¡No me trates como una niña pequeña! —Le aparta la mano molesta.
    —¿No eres una niña, entonces cuántos años tienes? —pregunta con sarcasmo
    —Tengo dieciocho años, ¿acaso no es evidente? —responde aún molesta
    —¡¿Dieciocho?! —exclama impactado.

    Kaim mira fijamente el busto de Mayka durante cierto tiempo, luego aparta la vista y suelta un suspiro de decepción.

    —¡¿Qué se supone que significa esa reacción?! —responde avergonzada al tiempo que golpea su cabeza con el báculo y cubre sus pechos.

    Kaim lanza un grito de dolor y frota su cabeza.

    —Eso duele Mayka —responde en tono infantil
    —Tú te lo has buscado. Te comportas como un crio —dice aún avergonzada.
    —Resulta irónico que seas tú quien diga que parezco un crio —comenta con una pequeña risa

    Mayka levanta el báculo de nuevo pero desiste al instante y lanza un profundo suspiro.

    —Eso que viste antes es magia afín —continúa como si nada hubiera pasado—, es la magia que las personas poseen en su interior. Se llama afín por que cada persona posee su propio elemento de magia, en mi caso, elemento luz. Hay dos formas de usar magia. La que ya has visto se llama conjuro; a través de la palabra se visualiza el conjuro y con la habilidad del mago se lanza. Sólo aquellos con conocimientos mágicos son capaces de lanzar conjuros y los hay de multitud de tipos diferentes.
    —¿Y la otra forma? —pregunta con curiosidad.
    —La otra forma se llama técnica y también son capaces de ser usadas con la magia ambiental. Consiste en lanzar la magia a través de un arma y no requiere de palabras especiales, aunque según he oído el poner nombre a tus técnicas te ayuda a realizarlas —continúa con parsimonia—. Es una forma más rápida y no por ello menos potente, pero es menos manejable que los conjuros. Hay veces en las que el límite entre técnica y conjuro no está realmente claro, pero no es algo que en este momento necesites saber.
    —Me dejas con la curiosidad —comenta algo molesto.
    —Además de estos dos tipos de magia, existe algo así como un derivado de la magia afín; algo así como una presencia mágica que denominamos aura y que toda persona con magia afín posee. Cuanto mayor es el poder mágico de la persona mayor es el aura que emite y no es algo que pueda ser controlado aunque hay formas de ocultarlo. Creo que no me he dejado nada con respecto a la magia.
    —Todo es más complicado de lo que creí. Pensaba que la magia era algo así como pium pium, lanzar fuego, rayos y poco más. —dice mientras hace gestos con las manos.
    —Eso es algo demasiado simple —responde algo sorprendida.

    El viaje prosigue durante un buen rato en silencio mientras que el paisaje continúa impertérrito.

    —Oye Mayka —Da toquecitos en su hombro.
    —¿Si? —Se gira para contestarle.
    —¿Dónde se supone que vamos? —pregunta algo inquieto.
    —Ya lo dije antes, vamos a la ciudad de Arnor. —responde algo cansada.
    —Ya lo sé, ¿pero dónde exactamente? ¿Qué hay en Arnor?

    Mayka se detiene tras haberse dado cuenta de algo.

    —Es cierto, creo que se me olvidó decírtelo. Iremos a nuestra base...
    —¿Base? —Interrumpe Kaim.
    —Déjame hablar —dice molesta—. Pertenezco a un grupo armado, y antes de que me interrumpas de nuevo te diré que un grupo armado es una aglomeración de personas que se establece para ayudar a quien pida socorro, por un módico precio, claro.
    —Algo así como unos mercenarios, ¿no? —señala Kaim.
    —No es algo tan vulgar, pero parecido. Realizamos diferentes trabajos: encontrar objetos perdidos, despachar criaturas molestas e incluso a veces nos encargamos de algún que otro grupo de bandidos. —responde enumerando con sus dedos
    —Entiendo. ¿Y para qué se supone que me llevas allí? —Vuelve a preguntar, aún más inquieto
    —¿No es obvio? Serás nuestro nuevo miembro. —dice con total naturalidad.

    El silencio se hace presente durante unos largos segundos.

    —¡¿Qué?! —exclama sorprendido y extrañado.
    —Has mostrado un buen manejo de la espada y aunque no sabes absolutamente nada de magia quizás pueda servirnos tu fuerza —señala con interés.
    —Espera espera, creí que ibas a llevarme de vuelta a mi mundo —La detiene.
    —¿Eh? No sé como llevarte de vuelta.

    El silencio se hace presente de nuevo.

    —¡¿Qué?! —Vuelve a exclamar exactamente igual que antes.
    —¡Deja ya de gritar así! Me vas a dejar sorda —grita cubriendo sus oídos.
    —¿Pero tú estás bien de la cabeza? ¡¿Primero me traes a este lugar de locos y ahora me dices que no me puedes regresar?! ¿No se supone que tu grupo ayuda a la gente? ¿Entonces por qué te empeñas en destrozar "mi" vida? —pregunta fuera de sí, dándose pequeños golpes en el pecho con la palma de su mano.
    —Pero creí que querías aventuras —responde tratando de alzar su voz sobre la de Kaim, aún con las manos en los oídos.
    —¿Eh? —Se sorprende por la contestación de Mayka, calmándose al instante.
    —Mientras realizaba el conjuro de transportación no dejaba de oír eso, e incluso cuando te traje y estabas inconsciente murmurabas algo sobre ir de aventura —responde ya con más calma.

    Kaim suspira y se rasca la nuca ya con tranquilidad.

    —Supongo que no tengo otra opción, realmente debería estar más agradecido con quien salvó mi vida. —susurra para sí mismo
    —Deberíamos continuar, esta zona es segura durante el día pero se vuelve peligrosa si anochece —dice retomando el paso.
    —Está bien, está bien —Se rinde y camina tras ella.

    Ambos prosiguen la marcha sobre el camino mientras que la inalterable pradera verde permanece ante la mirada de ambos.

    —Pronto deberíamos ver la ciudad a lo lejos —comenta señalando hacia adelante.
    —Ah, por cierto. ¿Cómo dijiste que se llamaba el grupo al que perteneces? —pregunta Kaim, colocándose a su lado.
    —Cierto, no lo dije. Nuestro grupo se llama... Pandemónium —Le responde alzando un dedo y guiñando un ojo, mostrando una gran sonrisa.

    Continuará...
     
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    Lamento la tardanza en el capítulo, diversos problemas me mantuvieron sin ganas ni inspiración para escribir. Pero espero que este capítulo les guste, el elenco de personajes comienza a llenarse, pero aún queda bastante.


    Capítulo 5: prueba de admisión.

    El camino continúa, pero pese a vislumbrar la ciudad en el horizonte aún queda un largo trecho hasta llegar a ella.

    —¿Por qué me llamaste en un lugar tan lejano? Podías haberlo hecho un poco más cerca de la ciudad —comenta cansado y quejoso.
    —¿Y por qué no dejas de quejarte? Nunca quise llamar a alguien tan problemático en primer lugar —responde molesta y cansada a la vez.
    —¿Problemático? ¿Y quién salvo tu trasero de esos goblins? —responde con la misma molestia, dando golpecitos en la espalda a Mayka.
    —Por favor no hables con tanta libertad de mi trasero —dice con un suspiro—. No sé cuanto tiempo podré aguantar esto —Piensa al tiempo que lleva su mano al rostro—. Cuanto antes lleguemos antes podremos descansar Kaim, así que si tienes fuerzas para quejarte, camina más deprisa.

    —Está bien, está bien —responde finalmente, resignado.

    La ciudad cada vez se acerca más a la vista, y cuanto más lo hace, más imponentes parecen sus blancos muros para Kaim. Frente a ellos, una gran puerta se encuentra completamente abierta. Un guarda a cada lado de la misma mantiene el orden en el lugar mientras Kaim y Mayka la traspasan.

    —Esperaba más guardia en la capital de un reino que limita con su anterior enemigo —afirma en voz alta con sorpresa.
    —Vaya, me sorprende que recuerdes algo de lo que te conté —comenta Mayka con el mismo tono sorpresivo.
    —Es normal que escuche la respuesta a una pregunta que he hecho, ¿no? —responde un poco molesto.
    —La puerta que usamos es la puerta trasera de la ciudad, por eso no vemos transeúntes ni mercaderes y por eso la guardia es baja. Además, cuando caiga el Sol las puertas cerrarán y no debe quedar mucho para eso.

    Al caminar, la entrada va quedando lentamente tras ellos. Tras una segunda gran puerta, similar a la primera, Kaim se encuentra con una ciudad construida por estratos. El estrato en el que se encuentra cuenta con unas cuantas casas dispuestas en linea recta, delimitando los caminos de tránsito. Tantos los edificios como el camino están hechos con piedra blanca. El estrato se constituye de una calle central con ramificaciones que llevan al estrato superior. Desde la parte baja se puede ver, en el centro de la ciudad, un gran palacio con torres puntiagudas y enormes cristaleras.

    Kaim lanza un grito de asombro tras vislumbrar el enorme palacio de piedra blanca.

    —¿Ahí debe vivir el rey cierto? —dice mientras lo señala.
    —Sí, pero no es allí donde nos dirigimos —responde mientras camina hacia la izquierda, internándose en la parte baja de la ciudad.

    Tras unos minutos caminando, ambos llegan a un edificio algo más pequeño que los demás.

    —Esta es la base.
    —¿Esto? —Señala con rostro descontento.
    —No lo mires así, es bastante más espacioso de lo que parece —Le contesta con una mirada de reproche.

    Mayka entra en el edificio seguida de Kaim, tras pasar unas escaleras de bajada y una segunda puerta. Dos columnas a los lados de un pequeño pórtico llevan a una sala más espaciosa. Al fondo puede verse una mesa y una extraña cocina con varias encimeras. Sentada frente al pórtico que llevaba a la sala esperaba, cruzada de piernas, una mujer con un largo cabello rubio recogido en una cola de caballo.

    —¡Mayka!, te tomaste tu tiempo —Sus ojos se posan sobre Kaim y se abren con sorpresa—. ¿Ara?, ¿es tu novio? —pregunta con una sonrisa, señalándole.
    —¡¿Cómo llegaste a ese tipo de conclusión?! —Se sorprende y grita avergonzada, moviendo los brazos con enfado.

    La mujer se pone en pie, toma las manos de Kaim y comienza a agitarlas con fuerza.

    —Encantada, yo soy Alice, espero que cuides bien de nuestra pequeña Mayka —dice sin detener su efusivo saludo
    —No se preocupe, la trataré bien —Le responde siguiéndole la corriente.
    —¿¡Lo hacéis a propósito verdad?! —replica molesta mientras infla las mejillas de frustración.

    Alice vuelve a tomar asiento y cruza las piernas mientras echa hacia atrás su cabello.

    —¿Y bien? ¿Quién es este chico? —pregunta, señalándole una vez más.
    —Su nombre es Kaim, será el nuevo miembro. Aunque está algo verde —responde con calma Mayka.
    —Bueno, la prueba del físico la supera —comenta con la mano en la barbilla, siguiendo de arriba a abajo el cuerpo de Kaim.
    —¿Desde cuándo tenemos una prueba así? —dice una joven voz desde la sala de atrás.
    —¡Marco! —Le llama Alice con tono autoritario.

    De una habitación a espaldas de Alice aparece un chico joven de cabello corto color verde, vestido con ropa de cuero parcheada con gruesas telas en el pecho y el costado. De su cintura llamaba la atención un cinturón ancho lleno de varillas de distintos tamaños y un par de bolsos pequeños también hechos de cuero.

    —Ya voy, ya voy. No soy tu criado —dice con desgana mientras se acerca.
    —Te presento a Kaim —comenta mientras lo señala con la mano—. Quiere ser miembro y ando pensando en una prueba para él.
    —¿Por qué no le llevamos a un encargo con nosotros y que nos demuestre qué sabe hacer? —sugiere Marco ante su atenta mirada.

    Alice grita como si se acabase de dar cuenta de algo importante.

    —¡Es cierto! Tenemos una tarea perfecta para ti Kaim —responde poniéndose en pie de repente y chocando el puño con la palma de su mano, mostrando unos ojos completamente iluminados por la emoción.

    Alice lleva a Kaim y al resto del grupo fuera de la ciudad, hasta llegar a un laberinto de enormes rocas puntiagudas en la parte trasera de la misma.

    —Oye Alice ¿en verdad piensas que es buena idea que lo mandemos ahí? —comenta Marco algo preocupado.
    —¿Por qué no? —dice de forma despreocupada—. Pienso que será una buena experiencia para él. Dime Kaim, ¿cuál es tu forma de luchar? —responde Alice con total tranquilidad.
    —¿Eh? Bueno, soy algo diestro con la espada, aunque no tengo ninguna en este momento. —responde mientras hace movimientos con el brazo como si empuñase una.
    —Perfecto entonces, quiero que entres en el laberinto y busques una espada de plata —ordena mientras junta sus manos y sus ojos se iluminan una vez más—. El tiempo límite es hasta la caída del Sol, unas dos horas aproximadamente.
    —¿Alice? —dice Marco, extrañado por la petición.
    —¿Es solo eso? —comenta sorprendido—. Siempre he tenido suerte y buen sentido de la orientación, no creo que sea demasiado difícil. Además, no parece un lugar demasiado grande —responde con confianza.

    Alice frunce el ceño y, colocando una mano sobre su cintura, señala la entrada al laberinto con firmeza.

    —Si eso crees, entonces tráeme esa espada. —dice, decidida.

    Kaim entra al laberinto a paso lento y sin decir una palabra, algo dudoso por el tipo de prueba que le han encargado.

    —¿Una espada? —Marco lanza una mirada de reproche a Alice—. ¿Y cómo se supone que encuentre algo así en el nido de un dragón?

    Mayka suspira y camina hacia la entrada.

    —Sabía que no podría salir nada bueno de algo urdido por tu desordenada mente. Voy a seguirle para asegurarme de que no lo maten —comenta con desánimo.
    —¡Trata de no interferir con su prueba Mayka! —Le grita Alice desde lejos.

    Tanto Kaim como posteriormente Mayka desaparecen de la vista de quienes quedaron en la entrada.

    —¿Por qué aquí? —pregunta Marco con curiosidad.
    —Esta mañana fui a la plaza central y revisé las peticiones. Solo había una interesante: Descubrir el por qué el dragón protector del reino, Omnyus Mebius, ha enloquecido y atacado a todo el que ha entrado en el túmulo sin ninguna razón aparente —responde realizando gestos innecesarios con las manos.
    —Oye, oye. ¿Van a estar bien? —pregunta algo preocupado.
    —Mientras Mayka esté allí no tenemos nada de lo que preocuparnos. —responde totalmente animada y sonriente mientras levanta el pulgar y le guiña un ojo.

    En el interior del laberinto, Kaim avanza tratando de encontrar algún distintivo en las paredes de roca.

    —Maldita sea, todos los pasillos son iguales y cada vez que encuentro un claro con varios caminos tengo la sensación de perderme aún más. ¿Dónde demonios estará esa dichosa espada? Pensé que esto sería más fácil —Rasca su cabeza, molesto consigo mismo —. Siempre me pasa lo mismo cuando trato de impresionar a los demás.

    Kaim llega a un nuevo claro circular con multitud de caminos, en un rincón del claro, una espada yace en el suelo destellando un brillo anaranjado debido a la luz del ocaso.

    —¡Por fin! —exclama aliviado—. Ya pensé que no lo lograría. Es más, ¿por qué me preocupa no lograrlo? No es que realmente tenga interés alguno en entrar a un grupo de ese tipo. Pero promete ser divertido al menos —Reflexiona mientras camina hacia ella.

    Un fuerte aleteo se oye en el aire, seguido de un fuerte zumbido. El polvo se levanta del suelo reduciendo la visión, tras disiparse un poco la polvareda se oye un fuerte rugido y un dragón de escamas azules aparece frente a la espada.

    —E... Esto debe ser una broma —comenta con voz temerosa y entrecortada mientras observa al enorme dragón posarse entre la espada y él.

    Continuará...
     
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    Aquí vuelvo y esta vez me tomé mi tiempo XD. En fin espero que les guste el capítulo, conoceran un poco del trabajo en equipo del grupo y algunas facetas de los personajes.


    Capítulo 6: el dragón Omnyus Mebius.

    Kaim se encuentra frente a un dragón azul, quien se ha colocado delante de la espada que necesita alcanzar para concluir su prueba de entrada al grupo.

    —¿Por qué tengo que hacer algo como esto para entrar en un grupo? —comenta para sí mismo, quejoso—. ¿Qué es lo que pretendo conseguir uniéndome a ese grupo de gente extraña? —Frunce el ceño mientras observa con asombro a la criatura que permanecía inmóvil frente a él.

    El dragón lanza un nuevo rugido, desperdigando su saliva en todas direcciones y se dispone a atacar.

    —Esto no tiene ningún sentido —Suspira de nuevo—. Pero esa chica, Mayka, es mi única opción si quiero encontrar una forma de volver a casa. Demonios —dice para sí mismo, temeroso—, no me creo que de verdad vaya a hacerlo.

    Kaim inspira profundamente y se arma de valor antes de echar a correr en dirección al dragón, quien lanza una dentellada en su dirección.

    —¿Está loco? —susurra Mayka para sí misma mientras le observa desde la distancia.

    Kaim corre con todas sus fuerzas mientras se agacha para evitar el ataque. Acto seguido la criatura lanza un pisotón que logra esquivar rodando en el suelo con torpeza, aprovechando la ocasión, toma la espada con ambas manos mientras se levanta por la inercia.

    —¡Es hora de salir por patas! —dice apresuradamente mientras comienza a correr de nuevo, retrocediendo por el mismo camino por el que vino.

    El dragón lanza un coletazo a Kaim que apenas logra rozar su espalda y desestabilizarle, haciéndole caer al suelo. Kaim se levanta con gran rapidez y emprende la carrera de nuevo. El enorme dragón comienza a perseguirle a grandes zancadas mientras sus rugidos peinan cada uno de los recovecos del laberinto. Kaim logra resguardarse en uno de los estrechos caminos por el que entró, logrando dar esquinazo al dragón. Tras cruzar el camino llega a otro cruce con multitud de pasillos.

    —¿Qué camino era el de regreso? —habla para sí mismo, mirando a todas direcciones dudoso y corriendo en el sitio, con la espada cogida entre ambos brazos.

    Un fuerte zumbido y un golpe de viento mueven grandes cantidades de polvo que se arremolinan en los sinuosos caminos. Al mirar arriba a su espalda, Kaim descubre al dragón en pleno vuelo..

    —¡Maldita sea! —exclama nervioso y angustiado—. Por aquí será.

    Toma un camino y callejea entre los distintos pasillos. El dragón le sigue de cerca a través del aire y abre la boca.

    —No creo que vaya a... —comenta con tono asustadizo, esperando lo peor.

    Un pequeño círculo rojo se forma en la boca del dragón. Al poco tiempo crece considerablemente y la libera en forma de una gran bola de fuego. Kaim se lanza al suelo de inmediato al verla acercarse.

    —¡Scutum! —exclama Mayka apareciendo repentinamente.

    Un escudo rosa se forma alrededor de Kaim, repeliendo la bola de fuego en todas direcciones.

    —La salida está por aquí Kaim —Le indica Mayka ayudándose de señas—. Aprisa.

    Kaim se levanta con presteza y vuelve a correr en dirección a Mayka.

    —¿Qué haces aquí Mayka? —pregunta apresurado al pasar a su lado.
    —¿Creías que te dejaría entrar aquí solo? No sé que tan diestro seas, pero no me creo que seas capaz de enfrentarte a un dragón en solitario —Le responde mientras corre con torpeza a su lado.

    Tras doblar un par de empedradas esquinas, Kaim y Mayka alcanzan la salida del laberinto.

    —Buen trabajo —Les recibe Alice con efusividad—. Has atraído al dragón hasta aquí Kaim, ¡aprobado! —finaliza levantando el pulgar y guiñando un ojo.
    —¿En verdad tenemos que hacer esto Alice? —pregunta Marco con desgana.
    —Ese era el pedido después de todo —Le responde con tono de regaño—. Déjanos el resto a nosotros Kaim, has hecho un buen trabajo —dice mientras le observa con detenimiento—. Ara, ¿en verdad había una espada?
    —¡¿Qué se supone que significa eso?! —grita Kaim alzando la cabeza, molesto y exhausto.

    Alice se coloca al frente mientras el dragón aterriza, levantando gran polvareda.

    —Mayka, encárgate de la defensa. Marco, trata de sostener al dragón a mi señal. Yo prepararé el conjuro de encierre. ¡Vamos! —ordena Alice dando señas con los brazos.
    —¡Entendido! —exclaman ambos al mismo tiempo, desplegándose en distintas direcciones.
    —Ya es hora de que nosotros mostremos algo de nuestra fuerza no, ¿Kaim? —Le dice girando su cabeza hacia él con una sonrisa.

    Alice coloca ambos brazos horizontales y un círculo mágico color añil aparece en el suelo. El dragón por su parte abre la boca y suelta una salva de bolas de fuego.

    —Dame un respiro —dice Mayka apoyando el báculo en el suelo—. ¡Scutum!

    Un círculo mágico blanco aparece bajo ellos. De cada círculo brota un escudo rosado que cubre a cada uno de ellos, desintegrando los proyectiles.

    —¡Prepárate Marco! —ordena Alice de nuevo.

    Alice coloca sus manos hacia adelante y el círculo bajo sus pies desaparece. Bajo y sobre el dragón aparecen dos nuevos círculos color añil.

    —¡Paralysis! —exclama.

    Una lluvia de rayos del mismo color pasa de un círculo mágico añil a otro, dejando al dragón atrapado entre ellos. Marco a continuación salta sobre el mismo y saca una fina y larga cuerda del cinto que lleva atado al cuerpo.

    —¡No podré pararlo por mucho tiempo! —habla Alice mientras mantiene el conjuro con esfuerzo.
    —Lo sé —responde Marco al instante.

    Marco lanza la cuerda, que rodea la boca del dragón. A continuación la sostiene con fuerza, cerrando su mandíbula.

    —Impresionante —Se sorprende Kaim desde su posición.
    —¡No te quedes ahí pasmado Kaim! —grita Alice.
    —¿Eh? —Sale de su ensimismamiento.
    —¿Ves ese cristal en el pecho del dragón? —pregunta con esfuerzo, tratando de no perder la concentración—. Eso debe ser el causante de todo. Quiero que lo golpees lo más fuerte que puedas. Rápido, usa esa espada.
    —Va... Vale —responde nervioso al tiempo que empuña la espada con ambas manos.

    Kaim corre en dirección al dragón y levanta su espada. Cuando se coloca frente a él se detiene y prepara el golpe retirando la espada atrás.

    —Espero que sea lo bastante fuerte —Piensa.

    Toma impulso y, con un grito, lanza un corte directo al cristal. El cristal estalla en pedazos dejando una herida en el pecho del dragón, quien lanza un rugido ensordecedor, rompiendo la cuerda que le ataba la mandíbula. Alice finaliza el conjuro, ya cansada.

    —¡Eso solo le enfadó aún más! —grita Kaim mientras observa al dragón y se retira hacia atrás.
    —No, no te preocupes, ya está todo bien —contesta Alice tomando aliento debido al cansancio.
    —¿Estás bien? —pregunta Marco con preocupación mientras se acerca a ella.
    —No te preocupes, debería pasarse en un rato —responde apoyándose en sus rodillas y respirando con algo de dificultad.
    —Simplemente no está acostumbrada a mantener un conjuro estático durante tanto tiempo —responde Mayka quitando importancia al asunto.

    El dragón se recompone y mira al grupo con interés.

    —Vaya, vaya, parece que te he vuelto a causar algunos problemas, Alice. —habla el dragón Mebius, dirigiéndose a ellos.
    —¡¿Puede hablar?! —exclama Kaim sorprendido.
    —Por supuesto, los dragones son una raza ancestral. Ellos fueron quienes enseñaron a hablar a los primeros humanos —responde Mayka, algo molesta y poniendo sus brazos en jarra, como si lo que dijo fuese obvio y de conocimiento popular—. Pero no sabía que conocieras al dragón protector de Arnor, Alice.
    —Fue hace unos cuatro años cuando nos conocimos y luchamos —irrumpe el dragón con su potente voz—. No esperaba encontrar resistencia en una humana pero acabó conmigo antes de que pudiera ponerme serio —Ríe a carcajadas.
    —¿Cuatro años? —Se pregunta Marco a sí mismo—. ¿No fue en ese tiempo cuando nos conocimos?
    —Fue un poco después de eso Marco, cuando me marché —aclara.
    —Entiendo —responde Marco, melancólico al recordar el momento.

    El dragón acerca su rostro al de Alice.

    —Parece que te estás convirtiendo en una mujer aún más bella —comenta con picardía mientras revisa su cuerpo con la mirada.
    —Y tú en un viejo aún más pervertido —responde con el mismo tono y una media sonrisa dibujada en su rostro.

    El dragón ríe de nuevo, llenando el lugar con un ronco sonido.

    —¿Y bien? ¿Sabes quien coloco ese cristal de control en tu pecho? —pregunta señalando la herida abierta, que ya comenzaba a sanar.
    —No estoy muy seguro, era un hombre encapuchado, diría que humano. Ofrecí resistencia pero su atadura era realmente fuerte, lo único que conseguí fue arrojar su espada al túmulo de un golpe con la cola antes de que me lo colocase —responde repitiendo varias veces el movimiento que hizo con la cola.
    —¿Esta espada? —interrumpe Kaim mostrando el arma que encontró en el laberinto.

    El dragón queda pensativo unos segundos mientras mira fijamente la espada.


    —Sí, creo que sí —responde finalmente, aún algo inseguro.
    —Es una matadragones de plata, es una gran espada. Las runas de la hoja protegen el filo de ser mellado y ayuda a canalizar la magia —interrumpe ahora Marco, tomando la espada y blandiéndola en el aire.
    —Intuyo que esto es algo más que una simple broma de mal gusto. —dice Alice, pensativa.
    —Sí, es posible que alguien esté preparando un ataque al reino —Corrobora Mayka
    —En ese caso deberíamos decirle a las autoridades lo que hemos descubierto, ¿no? —añade Kaim, cogiendo la espada de las manos de Marco—. Y mostrarle la espada, quizás nos pueda decir algo.
    —Buena idea Kaim, teniendo en cuenta que cumplimos la tarea, deberíamos ir a recibir el pago ahora mismo de paso —Concluye Alice, con una expresión ávida de riqueza.

    El dragón se coloca erguido y comienza a batir las alas.

    —Ven a visitarme de vez en cuando, vieja amiga. Y esta vez no tardes cuatro años —dice entre risas mientras vuela de vuelta al laberinto.

    Alice se queda un rato mirando como el dragón Mebius se aleja.

    —Deberíamos hablar directamente con el rey —habla finalmente, rompiendo el silencio.
    —¡¿El rey?! —pregunta Kaim algo alarmado por la normalidad de Alice.
    —Alice siempre ha estado en buenos términos con él —responde Mayka.
    —De hecho este pedido era de su parte —añade Marco.
    —¿Qué puedo hacer si todos los hombres, humanos o dragones, me aprecian? —responde Alice, orgullosa de sí misma y con los ojos brillantes.
    —Ya volvió a entrar en su propio mundo —Suspira Mayka y se encoge de hombros.

    El grupo entra de vuelta a la ciudad, mientras ascienden por los caminos hacia el estrato superior, el Sol comienza a esconderse y el cielo a perder con lentitud su brillo anaranjado.

    Continuará...
     
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    Aquí subo el siguiente cap, conocereis un poco más de este mundo y sus personajes espero que les guste ^^


    Capítulo 7: nuevo encargo.


    Tras subir por las inclinadas calles del estrato medio, el grupo se encuentra frente al palacio real. Una gran puerta de piedra, protegida por una enorme reja de metal, les separa del interior. Al acercarse, un par de guardias, vestidos con una impoluta armadura blanca les impiden el paso con sus armas.

    —Que asunto os traen al palacio —pregunta uno de los guardias, observándoles de arriba a abajo.
    —Somos el grupo Pandemónium, venimos a informar al rey sobre el dragón Omnyus —responde Alice con su usual sonrisa.

    Ambos guardias se miran y retiran las armas. Sin decir una sola palabra, el grupo entra al palacio. Un amplio pasillo decorado con columnas a los lados y una alfombra roja en el centro se extiende frente a ellos, llevándoles a una enorme puerta roja decorada con grandes remaches grises. Kaim repasa con la mirada cada rincón a medida que camina, fascinado por el lujo del lugar.

    Tras cruzar la puerta, una sala amplia, liderada por un camino recto de columnas hacia un gran trono dorado, lleva al grupo frente al llamado rey de Arnor. Nada más alcanzar una distancia ni lejana ni cercana, el grupo se inclina sobre una rodilla, a excepción de Kaim, quien tarda cierto tiempo en hacerlo.

    —Levántate Alice, mi buena amiga, ¿qué noticias me traes esta vez? —pregunta el rey en tono afectuoso.

    Alice asiente con la cabeza y se levanta. El resto permanece arrodillado con la cabeza baja.

    —Vaya, Alice es realmente conocida y querida, ¿no? —susurra Kaim al oído de Mayka.
    —Calla, Kaim —Impera Mayka entre susurros molesta.
    —Tiempo sin vernos majestad —responde Alice con total confianza, colocando una de sus manos en la cintura.
    —Veo que no has cambiado ni una pizca —contesta el rey entre risas.
    —Temo que el asunto no sea para nada gracioso. Omnyus Mebius estaba siendo controlado por medio de un cristal, por desgracia el cristal quedó destruido en el proceso de extracción —explica mientras sacude la cabeza con decepción.
    —Ciertamente es preocupante, ¿alguna idea del perpetrador? —responde con rostro serio y cruzando los dedos frente a su rostro.
    —Según el propio Mebius, un hombre de negro, encapuchado, le colocó el cristal en un momento de despiste —contesta con gestos.

    Kaim se pone en pie y muestra la espada. Los guardias preparan las armas pero el rey se pone en pie y les ordena que las bajen.

    —L... Lo siento —responde Kaim mientras se retira hacia atrás, algo nervioso por la reacción de los guardias.
    —¿Eres idiota? ¿Cómo se te ocurre ponerte en pie de repente empuñando un arma? —dice Mayka mientras se levanta y golpea la cabeza de Kaim.
    —Veo que tus miembros siguen siendo igual de interesantes que siempre, Alice —comenta el rey entre risas.
    —Lo siento —Se disculpa Mayka, inclinándose y obligando a Kaim a hacerlo, para luego acabar acomodando su flequillo rosa.

    Alice suspira algo avergonzada.

    —No te preocupes, dudo que Alice fuera a traer alguien con malas intenciones a palacio —dice mientras ordena a los guardias que se retiren con un movimiento de su brazo—. ¿Qué ocurre, hijo?
    —Esta espada —La muestra algo nervioso por la intimidante mirada de los guardias—. Según el dragón, pertenecía a quien le atacó.
    —¡Ariadna! —llama el rey de repente, alzando la voz.

    Una mujer con el cabello del color del fuego, recogido en una larga cola de caballo, se acerca a Kaim y toma la espada. La mira cuidadosamente y la blande en el aire.

    —Es una gran espada, una matadragones. Las runas de la hoja permiten un mejor control de la magia, lo que la hace idónea para ataques mágicos —Le devuelve la espada a Kaim—. Por desgracia, desconozco al creador de una obra como esta. Te has agenciado con un buen arma chico.
    —Ah, gracias —responde Kaim algo sorprendido, tomando la espada de vuelta.
    —Eso me recuerda —comenta repentinamente el rey, colocando la mano bajo su barbilla—. Creo que es la primera vez que veo a este chico. ¿Quién es?
    —Oh, cierto no se lo comenté —responde Alice—. Su nombre es Kaim, desde hoy formará parte de nuestro grupo, es diestro con la espada —finaliza, colocándole al frente.
    —Entiendo —responde sin mucha convicción—. Muy bien, te encargaré una misión Alice. En la ciudad corren rumores de que cerca de la antigua mina se han visto individuos encapuchados. Me gustaría que comprobarais la veracidad de esos rumores a la brevedad, quizá tenga relación con el incidente con Mebius.
    —Eso está hecho majestad —responde con una sonrisa—. Mañana mismo emprenderemos la marcha a la mina —Tras una breve reverencia se gira y camina hacia la salida.
    —Espera un segundo Alice, necesito hablar contigo a solas —La llama el rey en el último momento.

    El resto hace una reverencia y emprenden el camino de vuelta a su base.

    —¿Qué querrá de Alice? —pregunta Kaim con curiosidad.
    —Posiblemente se pongan al día, Alice tiene buena reputación como consejera, no me extrañaría que en este momento estuviesen hablando sobre ese supuesto grupo de encapuchados —responde Marco.
    —Quizás hablen de ti, Kaim —dice Mayka en tono burlesco.

    Mientras tanto, en el palacio. Alice y el rey Mark comienzan su conversación.

    —¿Qué opinas de él? —pregunta Alice.
    —No parece muy despierto, ¿estás segura de que será una buena incorporación? —responde sin convencimiento alguno.
    —Mayka dice que peleó uno contra uno contra un jefe goblin y pudo derrotarle. Si bien no tiene experiencia en combate real, su potencial podría ser extenso. Fue capaz de escapar del enfurecido Mebius y encontrar la salida del laberinto por si mismo.
    —En ese caso, ¿te importaría si le pongo a prueba? —sugiere el rey con una intrincada sonrisa.
    —Con el debido respeto, sus pruebas tienden a ser un tanto peligrosas —responde Alice algo descontenta.
    —No te preocupes, le pondré un buen maestro y, por supuesto, no lo haré si él no accede —Trata de convencerla.
    —Igual harás lo que te plazca, como siempre —dice en un suspiro—. Solo trata de que no me lo maten.
    —Bueno, eso dependerá de ese supuesto potencial —finaliza con una pequeña risa.

    En la base, el grupo se encuentra discutiendo sobre sus respectivas habitaciones.

    —Como ya dije, no hay sitio suficiente, Kaim deberá dormir en tu habitación Mayka, es la única que tiene sitio —dice Marco, tajante.
    —¡Ni hablar! —responde sobresaltada Mayka—. No pienso dejarle dormir en mi misma habitación.
    —Tú fuiste quien lo trajo y además fuiste tú quien quiso la habitación grande desde un principio; en la mía no hay sitio —contesta lanzando una afilada mirada de reproche.
    —¿Y Alice? —pregunta Mayka, sin muchas opciones.
    —¿Que ocurre conmigo? —comenta Alice, apareciendo de la nada.
    —Decidimos dónde deberé dormir, al parecer no hay sitio donde Marco y la habitación de Mayka es lo bastante espaciosa para ambos —Le responde Kaim, pensativo.
    —Eso está bastante claro, ¿no? —dice con normalidad—. Dormirá en la habitación de Mayka.
    —¡¿Qué?! Pero... Alice —balbucea quejosa.
    —No hay nada más que decir, si me disculpan, cenaré algo antes de ir a la cama, me encuentro cansada —finaliza con un bostezo ante de marcharse a la sala de atrás.

    Mayka retrocede un poco y mira asustada a Kaim y a Marco.

    —Bueno, aquí queda la cosa. Yo seguiré las instrucciones de Alice, todo tuyo Mayka —Marcha a su habitación despidiéndose con la mano.
    —¡No, espera! —Mayka mira a Kaim algo avergonzada—. ¡Ah, está bien! Pero vigila dónde pones las manos—. Abre la puerta de su habitación.
    —Lamento las molestias —responde Kaim sin saber muy bien cómo actuar y pone un pie dentro de la habitación

    Al entrar, Kaim descubre una colorida pared rosada sobre un grueso suelo enmoquetado. Al fondo, tres camas, cubiertas por sobrias sábanas, se disponían en línea.

    —Oh, vaya —dice Kaim algo sorprendido—. ¿Son camas separadas?
    —¿Acaso estás decepcionado? —comenta con los brazos cruzados, lanzando una mirada de acusación.
    —No que va, así es mejor —responde nervioso, negando con las manos.
    —Será mejor que vayas a dormir ya, Alice es estricta con los horarios. Mañana te levantará a primera hora —farfulla mientras se acurruca en la cama.

    Kaim sigue su ejemplo y se acuesta en cama más alejada. Las luces se apagan y el tiempo pasa.

    —Kaim, ¿estás despierto? —susurra Mayka girándose hacia Kaim.
    —Sí, no puedo dormir después de todo lo que ha pasado, ha sido un día demasiado loco para mí —Devuelve el susurro.
    —Quería disculparme contigo —comenta fuera de contexto.
    —¿Eh? ¿Por qué? —pregunta extrañado.
    —Después de todo, es mi culpa que estés aquí. Entiendo que estés enfadado conmigo. Te saqué de tu mundo en contra de tú voluntad y te obligué a entrar en un grupo de desconocidos que te pondrán en peligro de muerte en numerosas ocasiones —comenta con voz aguda, avergonzada de sí misma.
    —Dicho así, pareces un monstruo —responde Kaim girándose hacia ella.

    Emitiendo un "ugu" como sonido, Mayka se encoge y abraza sus piernas bajo las sábanas. Kaim suspira, tratando de liberar parte de la tensión.

    —No te preocupes, de hecho era yo quien estaba pensando en disculparse. Te dije cosas horribles cuando te conocí a pesar de que gracias a ti sigo vivo. Realmente me pasé un poco contigo, en el fondo no puedo decir que este haya sido un mal resultado. Mi vida era poco emocionante, la verdad —Ríe un poco—. Aunque me gustaría encontrar un modo de regresar a mi mundo lo antes posible, mi familia ha de estar muy preocupada.
    —Kaim —Le nombra, serena—. Prometo que te llevaré de regreso a tu mundo, no importa cómo, encontraré la forma —responde bajo las sábanas.
    —Gracias, con eso me basta —responde mirando al rosado techo de la habitación.
    —Hasta que ese momento llegue, te protegeré —comenta Mayka tras un breve silencio, sin emerger de las sábanas.
    —Gracias, aunque cuando ese momento llegue quizás sea más fuerte que tú, te hago saber que aprendo rápido —dice acompañado de una pequeña risa.

    Mayka saca finalmente su cabeza de bajo la sábana y sonríe hacia Kaim, quien le devuelve la sonrisa.

    —Por cierto —inquiere Mayka, pareciendo haberse dado cuenta de algo—. Antes preguntaste por qué Alice es tan popular, ¿no?
    —Sí, Alice es una mujer atractiva eso está bastante claro. Pero no creo que sea solo por eso —responde, tratando de recodar el momento.
    —Alice es una de las pocas personas de sangre no nobiliaria que posee un apellido aquí en Arnor.
    —¿No todos poseéis apellidos? —Susurra algo extrañado.
    —¿En tu mundo es así? —pregunta con el mismo tono de incredulidad que Kaim—. En este lugar tan solo los nobles y las personas especiales poseen apellidos.
    —Y Alice es una de esas "personas especiales" —afirma Kaim, haciendo incapié en "personas especiales".
    —Exacto —corrobora—. El apellido de Alice es Misaulor. Es un título que se da a una persona cada varias generaciones. Significa que Alice es una de las personas con mayor poder mágico en todo el mundo.
    —Vaya —exclama sin dar crédito—, ¿es tan impresionante? Es decir, pude ver que era fuerte, pero viendo como se comporta nadie diría que es alguien tan increíble.
    —Al menos yo no quisiera hacerla enfadar —dice con una risa—. Nunca la he visto pelear en serio, pero según tengo entendido arrasó una guarida infestada de bandidos a los cinco años y con un solo conjuro. Quizá ya te has dado cuenta, pero Alice usa magia de ataque. En otras palabras, es una maga negra.
    —¿Con solo cinco años? ¿En serio? —pregunta sorprendido, sin terminar de creerlo.
    —Sólo es un rumor, pero lo que sí es cierto es que posee un limitador. El listón con el que sujeta su pelo es en realidad un limitador de poder mágico que sirve para que su enorme poder no se descontrole —expone con detalle.
    —¿En serio? —Sigue sin salir del asombro.
    —No te expliqué esto, pero la magia afín tiene un punto de origen en el cuerpo que es dónde se produce la mayor cantidad de magia. Este punto puede ser cualquier parte del cuerpo. En el caso de Alice, es su cabello —finaliza señalando su propio cabello, oscurecido por la falta de luz.
    —¿Y en tu caso? —pregunta, curioso.
    —Las manos, por eso se me dan bien los conjuros defensivos, soy capaz de lanzarlos rápidamente a través de mis manos y si uso un báculo además puedo aumentar su potencia.
    —La magia es increíble. Me gustaría ser capaz de usarla, pero ha de ser difícil —comenta observando sus propias manos abriéndolas y cerrándolas continuamente.
    —Si piensas que puedes hacerlo, entonces podrás. Pero te aviso que requiere práctica. Oye, vamos a dormir ya, mañana seguiré respondiendo tus dudas si quieres. Estoy cansada —Bosteza.
    —Tienes razón, lo siento por mantenerte en vela, aunque más bien fuiste tú quien comenzó la conversación.
    —No te preocupes. —Dice mientras se queda dormida.
    —Este mundo es realmente impresionante, pero me da miedo acostumbrarme a él. No quiero olvidar dónde está mi verdadero hogar —susurra para sí mismo mientras va conciliando el sueño.

    Continuará...
     
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    Olvidé colocal el título XD

    Capítulo 8: Mina de Arnor

    El Sol se alza taciturno mientras ilumina con timidez el techado de los blancos edificios de Arnor. Bajo los primeros rayos de Sol, el grupo Pandemónium espera a estar reunido por completo para iniciar su marcha a la antigua mina.

    —¿Lo tenéis todo? —pregunta Alice.
    —Eso creo —responde Marco.
    —Por supuesto —responde Mayka
    —Sí, por suerte encontré una vaina que encaja con mi espada —dice Kaim sonriente, mostrando dicha vaina.
    —Perfecto, en ese caso vayámonos; aún queda un largo trecho —interviene Alice, comenzando la marcha.

    Siguiéndola, el grupo marcha por un camino de arena gruesa entre el denso pasto. Al llegar a una bifurcación, toman un camino poco transitado, dejando atrás el paisaje verde e internándose en una tierra yerma.

    —Este viejo camino nos llevará directos a la mina —expone Alice de improviso, observando de reojo a Kaim—. Pero no es un camino libre de monstruos así que estad preparados para luchar en cualquier momento.
    —¿Puedo hacerte una pregunta Alice? —pregunta Kaim mientras se acerca a ella.
    —No, no tengo novio —responde al instante.
    —¿Por qué supones que quería preguntar eso? —Vuelve a preguntar, desconcertado por la respuesta.
    —Obviamente era una broma —dice en un suspiro mientras hace movimientos con la mano y aparta la mirada—. ¿Qué es lo que quieres preguntar Kaim?
    —¿Por qué Pandemónium? —pregunta, dejando a Alice sorprendida.

    Tras unos segundos, Alice reacciona de nuevo y retoma la caminata.

    —Bueno, hay dos razones —responde levantando dos dedos y acercando su rostro al de Kaim—. ¿Conoces el libro Pandemónium?
    —Ni idea —responde de inmediato.
    —Qué raro —susurra para si misma llevándose un dedo a sus labios—, en fin. Pandemónium, así es como se le llama al libro de los muertos. Es un grimorio que posee unos conjuros formidablemente poderosos. Me gustaría que nuestro grupo llegase a ser tan poderoso y conocido como el libro —continúa mientras camina con paso alegre y los dedos cruzados a la espalda.
    —¿Y la otra razón? —pregunta, aún curioso.
    —La otra razón es bastante simple. Somos un grupo bastante alocado —Se gira hacia Kaim con una brillante sonrisa.
    —De eso puedes estar seguro Kaim —Le dice Marco dándole una palmada al hombro y desequilibrándole.

    El trayecto continúa con tranquilidad hasta que Alice alza uno de sus brazos para detener al resto del grupo, que marchaba tras ella.

    —Tened cuidado, son diatrimas —dice sin bajar el brazo.
    —¿diatrimas? —pregunta Kaim, confuso.
    —Esas aves de más adelante, Kaim —Le responde Mayka, quien llega tras él señalando hacia adelante.

    En la dirección a la que apunta Mayka, justo en mitad del camino, una bandada de aves cortaban el paso. Negras por completo y con afilados picos de aspecto aserrado, las aves revoloteaban luchando entre ellas.

    —Están en mitad del camino, supongo que tenemos que encargarnos de ellas —agrega Marco desenvainando sus cuchillos.
    —¿Son criaturas fuertes? —pregunta Kaim de nuevo.
    —Son rápidos, de poca fuerza y apenas inteligentes. Pero quizá sean más poderosos que tú Kaim —Se burla.

    Kaim frunce el ceño y desenvaina la espada.

    —Ahora verás —Se adelanta hacia la bandada, orgulloso y con paso firme.
    —Esto será divertido —dice Mayka, riendo por lo bajo.

    Kaim se acerca a la bandada, pero ésta emprende el vuelo.

    —Vaya, fue más fácil de lo que pensé —murmura para sí mismo, sorprendido y algo decepcionado.

    El grupo de aves se coloca en hilera, una detrás de otra, y se lanza contra Kaim en picado.

    —Oh, oh —exclama sorprendido mientras comienza a correr

    Las aves se lanzan hacia él, sin poder responder, Kaim se ve obligado a lanzarse al suelo cubriendo su cabeza. Las diatrimas pasan sobre él y alzan el vuelo en alto de nuevo, preparándose para una segunda arremetida.

    Unos pasos tras él, Mayka y Marco se divierten a su costa.

    —Que graciosos —piensa Kaim mientras se levanta, observándoles.

    Kaim empuña su espada con ambos brazos y espera a la segunda arremetida de las aves. Al llegar acercarse a él, Kaim esquiva hacia un lado y oscila su arma, cortando unas cuantas diatrimas y haciendo huir al resto. Los cuerpos de las aves fallecidas comienzan a desaparecer, transformándose en polvo verde brillante. Acto seguido, Kaim regresa algo molesto, pero con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

    —Eso fue hilarante Kaim —comenta Mayka, limpiándose una lágrima de su rostro con la mano.
    —Una buena forma de terminar con el problema —dice Marco con una sonrisa.
    —Ja, ja —Ríe con sarcasmo—. Muy graciosos.

    —Si habéis terminado de jugar sería mejor continuar —habla Alice adelantándose al grupo una vez más.
    —Vaya, Alice, no es propio de ti el estar tan seria —comenta Marco algo sorprendido.
    —Simplemente estoy algo preocupada por ese grupo misterioso —responde pensativa.

    El grupo continúa hasta llegar a una gran y vieja puerta de madera encajada en el suelo, rodeado de rocas.

    —¿Es aquí? —pregunta Kaim algo dudoso.
    —Sí —Resuelve de inmediato su duda Alice—, es una mina al aire libre. Bajaremos un poco y nos internaremos en ella. No os preocupéis no es muy grande. La mayoría de las galerías se han derrumbado pero aún así tened cuidado, esto es territorio enemigo... probablemente —Con pulso firme, Alice da un empujón a la puerta.

    Un estruendoso chirrido resuena por las huecas galerías. Una escalera y un escenario apenas iluminado se dibuja frente a ellos. Las paredes de roca y los estrechos pasillos se hacen visibles a medida que el grupo baja. Al llegar al fondo, el pasillo se ensancha y el aire húmedo llena todo el espacio.

    —Hace bastante calor aquí —dice Mayka, aireando su túnica.
    —También hay mucha humedad, las paredes están mojadas —agrega Kaim pasando el dedo por la pared de roca.
    —Tened cuidado con el suelo, no os resbaléis —advierte Alice, encabezando al grupo.
    —¡Cuidado Alice! —exclama Mayka al tiempo que la detiene tirando de su ropa.
    —¿Qué ocurre? —pregunta confundida.
    —Hay un agujero en el suelo —responde señalando al agujero en cuestión.
    —¿Ara? No lo había visto —responde acompañándose de una pequeña e inocente risa.
    —Con lo despistada que eres aún no entiendo como sigues de una pieza —Suspira Mayka con preocupación.
    —Marco, será mejor si tu vas al frente —pide Alice amablemente, juntando las manos en señal de favor.

    Marco suspira y asiente con la cabeza antes de colocarse al frente del grupo. El pasillo parece interminable, las paredes de roca comienzan a rezumar cada vez más agua debido a la humedad y el ambiente se hace más caluroso y cargado. Muy al fondo se muestra una sala redonda y oscura.

    —Tened cuidado, hay algo extraño —dice Marco colocando las manos en las vainas de sus cuchillos y haciendo una señal al resto para detenerse.

    Marco avanza silencioso y cruza el umbral de la sala. Al instante, un golpe envía a Marco contra la pared de la sala, derrumbando parte de ella sobre su cuerpo inconsciente.

    —¡Marco! —exclama Alice, quien pierde los estribos y corre hacia su posición.

    Una enorme figura humanoide, armada con un gran garrote de madera y con un solo ojo aparece frente a ella, obligándola a detenerse.

    —¡Retroceded, nos estaban esperando! ¡Es una trampa! —ordena Alice, girándose hacia ellos con un brusco movimiento de su brazo.

    Antes de que pudiera reaccionar de nuevo, el cíclope oscila su garrote y golpea el rostro de Alice, enviándola al otro lado de la sala con un fuerte golpe en el suelo.

    —¡Marchaos de aquí! ¡Ahora! —Vuelve a ordenar Alice de inmediato tratando de levantarse torpemente, con el rostro ensangrentado y una mano sobre uno de sus ojos.
    —¡Alice! —grita Mayka y corre en su ayuda.
    —Maldita sea, no puedo ver con claridad —piensa Alice—. ¡No te acerques Mayka! —grita con todas sus fuerzas—. ¡Llévate a Kaim de aquí, yo me encargo!
    —¡Ni siquiera pienses que te voy a dejar aquí! —Devuelve el grito mientras continúa su carrera.

    El cíclope se coloca frente a ella y la golpea con el revés de su mano.

    —Maldita sea —maldice en voz alta mientras logra cubrirse con su báculo y sale despedida en la dirección opuesta.
    —Oye, ¿es en serio? —murmura Kaim para sí mismo, incapaz de moverse—. Me lancé hacia aquel dragón sin siquiera pensarlo. ¿Por qué entonces ahora no puedo moverme? —continúa hablando consigo mismo mientras fuerza una sonrisa nerviosa.

    Las piernas de Kaim se mantienen inmóviles mientras observa desde la entrada a la sala, con los ojos abiertos llenos de miedo, como la enorme criatura trata de golpear repetidas veces a Mayka, quien no podía hacer más que evitar y desviar los golpes.

    —Ellos parecían tan fuertes y, sin embargo, los han derribado tan rápido —continúa su soliloquio mientras trata de mantener la compostura—. ¿Qué podría hacer yo en esta situación?

    El enorme cíclope logra desequilibrar a Mayka con un golpe de garrote, dejándola en posición de desventaja.

    —¡No! —piensa para sí misma mientras trata de recobrarse del golpe.
    —¡Mayka! —grita Kaim con desesperación, abalanzándose hacia la criatura.

    Kaim corre hacia el cíclope gritando y, de un salto, clava la espada en su brazo logrando que la bestia gritase de dolor. El cíclope toma a Kaim con su mano y lo estrella contra el suelo, acto seguido le da un golpe directo con el garrote, causando que Kaim escupiese una mezcla de saliva y sangre.

    —¡Kaim! ¡Maldita sea como se te ocurre lanzarte así! ¡¿Vais a obligarme a luchar a pesar de que solo soy un apoyo?! —grita ahora Mayka con desesperación, tratando de contener sus emociones.

    Mayka corre hacia el cíclope, deslizándose bajo sus piernas y atrayendo su atención. Éste lanza un golpe hacia ella.

    —¡Pedis celeris! —exclama Mayka rápidamente.

    Un humo amarillo rodea sus pies, confiriéndole velocidad y permitiéndole esquivar fácilmente el golpe logrando así colocarse a la espalda del su enemigo.

    —Toma esto. ¡Sagitta lucis! —grita mientras salta.

    Una flecha de luz se forma en la mano de Mayka, quien la arroja a la espalda de la criatura. El cíclope se gira de repente y lanza un manotazo hacia abajo, aplastando a Mayka contra el suelo.

    —No puede ser, ¿ni siquiera le hice daño? —Escupe algo de sangre mientras trata de levantarse con torpeza—. ¿Tan débil fue mi ataque? ¿Acaso no soy capaz de hacer nada sin Marco o Alice? Incluso Kaim, aunque imprudentemente, logró herirle.

    Los pensamientos inundan la cabeza de Mayka mientras observa al cíclope acercarse y alzar su garrote.

    —¡¡¡Por qué demonios soy tan inútil cuando se me necesita!!! —grita con todas sus fuerzas, golpeando el suelo con furia y cerrando sus ojos con fuerza.
    —Tengo que hacer algo —piensa Alice, logrando levantarse, aún cegada por el golpe en la cabeza.
    —No eres inútil —Resuena en la cabeza de Mayka.

    Se oye un gran crujido de madera. Mayka abre los ojos ante el sonido y alza la mirada, descubriendo a Kaim en pie, cortando el garrote con la espada e hiriendo la mano del cíclope en el proceso.

    —¿Kaim? —pregunta Mayka sin creer lo que ven sus ojos, mientras una lágrima se desliza por su mejilla—. ¿Tú dijiste eso?
    —¿Qué...qué es esta aura que emana de él? —dice Alice, sorprendida y tratando de centrar la vista.

    El cuerpo de Kaim comienza a expulsar un humo violeta y el filo de su espada se torna rojo. Las pupilas de sus ojos comienzan llenarse de un profundo color negro y una siniestra sonrisa aparece en su rostro.

    Continuará...
     
    Última edición: 1 Octubre 2015
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    Aquí el nuevo capítulo de Pandemónium, el "otro" lado de Kaim y una propuesta interesante. Espero que les guste ^^

    Capítulo 9: Una propuesta interesante.


    La mirada de Kaim no se despega de su objetivo, impertérrita. Mientras, Mayka, al igual que su enemigo, le observan con sorpresa. El cabello de Kaim crece lenta pero constantemente tornándose más oscuro por momentos.

    —¿Qué eres realmente? —susurra Mayka para sí misma.
    —Puede ser que Kaim también... —susurra a su vez Alice, ya en pie y aún sosteniendo su ojo herido—. No, el aura es diferente.

    El cíclope reacciona y lanza un rápido puñetazo junto con un grito. Las pupilas de Kaim se afilan y, sin esfuerzo, aparta el puño de su enemigo de un manotazo y cercena su brazo con la espada. El brazo cae al suelo y es absorbido por el humo violeta. Un grito ensordecedor llena la sala mientras el cíclope herido retrocede abrumado.

    —Que fuerza. No pensé que fuese capaz de algo así —dice Mayka, observando con asombro la figura de Kaim blandiendo su espada para sacudir la sangre.

    Antes de que pudiera alejarse, Kaim salta sobre la asustada criatura y, con un corte descendente, corta su cuerpo a la mitad. El humo violeta cubre por completo el cuerpo sin vida de la criatura y la engulle. Pese desaparecer el cadáver por completo, Kaim permanece inmóvil.

    Mayka pone en pie con torpeza y se acerca lentamente a él.

    —¿Kaim? —pregunta algo asustada, colocándose frente a él y viendo por primera vez sus oscuros ojos—. Está... inconsciente —murmura para sí misma con sorpresa

    Mayka toca con cautela el hombro de Kaim y le da una sacudida, tratando de despertarle.

    —¿Te encuentras bien? —pregunta preocupada.

    Kaim se desmaya sobre ella, quien le sostiene.

    —Mayka, no le comentes nada sobre esto —sugiere Alice, quien camina hacia ella.
    —¿Por qué? —pregunta con sorpresa al no esperar tal propuesta.
    —Está inconsciente, posiblemente ni siquiera recuerde lo que acaba de hacer. Tal y como se comporta normalmente, me cuesta pensar que conozca ese lado de sí mismo. Además —prosigue—, aún no sé qué le ha pasado a su cuerpo. Podrían ser varias cosas e incluso podría ser peligroso, tanto para nosotros como para él mismo —finaliza colocando su mano sobre el hombro de Mayka.
    —Quizá tengas razón —responde asintiendo con delicadeza.

    Se oye un pequeño derrumbe de piedras, de él, Marco se levanta con dificultad y profiriendo diferentes quejas y sonidos debido al dolor.

    —Me sorprende el tener un simple dolor de cabeza tras ese golpe —comenta adolorido a nadie en particular, sosteniendo su cabeza mientras se acerca a los demás—. ¡Alice! ¿Te encuentras bien? —pregunta inquieto tras ver la herida sobre su ojo.
    —No te preocupes, tan solo perdí la visión por un momento —responde con su usual sonrisa.
    —¿Y lo dices tan normal? —Se queja—. Mayka, ¿puedes sanarla?
    —Lo siento —Se disculpa de inmediato, juntando ambas manos—, tengo una pierna herida. Ya sabes que no puedo usar mis curaciones si estoy herida.
    —En ocasiones eres una inútil. —Vuelve a quejarse.

    Marco suspira mientras Mayka repite su disculpa algo molesta. Entretanto, Kaim recobra la conciencia y se aleja rápidamente de Mayka avergonzado al verse a si mismo abrazado a ella.

    —¡Lo siento! Un momento, ¿qué ha pasado? ¿Estáis todos bien? —Sacude su cabeza tratando de recordar.
    —¿No recuerdas nada? —pregunta Mayka, preocupada.
    —Recuerdo que ese monstruo estaba a punto de golpearte, pero no recuerdo que fue lo que hice ni si llegué a impedirlo.
    —Te arrojaste a él sin pensarlo demasiado, lograste desviar el golpe por lo que Mayka solo fue herida en la pierna, pero luego de darle un corte mortal te arrojó con fuerza y te golpeó —explica Alice.
    —¿En verdad... fue así? —pregunta dudoso.
    —El caso es que no queda nada aquí, por lo que deberíamos volver y reposar las heridas. Luego informaremos a su majestad sobre lo que encontramos —continúa Alice.
    —Y deberías mirarte ese ojo Alice —añade Marco, aún algo preocupado.
    —Ya te dije que está todo bien, solo fue algo superficial —responde Alice con un suspiro, tratando de quitar importancia al asunto.
    —Creí que Mayka podía usar magia curativa mientras tuviera puesta su túnica. —dice Kaim pensativo.
    —Tengo la pierna herida, no puedo usar magia si no me encuentro perfectamente. —Le responde levantando un poco su túnica para mostrar la herida en la pierna.
    —¿Es así? ¿Puedes caminar bien? —pregunta preocupado.
    —Sí, no te preocupes —responde con una sonrisa.

    El grupo comienza su marcha para salir de la sala, pero Kaim no puede evitar observar a Mayka, caminando con torpeza y expresión de dolor.

    —Yo no diría que eso es caminar bien. Arriba —Carga a Mayka a su espalda de imprevisto.
    —¡¿Qué haces?! —pregunta Mayka, alterada y pataleando.
    —Estate quieta o te caerás —Salta molesto—. Llegará la noche si caminas a ese ritmo. Además, no puedo dejarte así cuando es obvio que te duele.
    —Te dije que estoy bien. —responde algo avergonzada.
    —No te quejes, y tampoco te acostumbres.
    —Claro que no idiota.

    Mayka patea a Kaim, molesta, y ambos sueltan un quejido por el dolor.

    —Son tal para cual —comenta Alice con una pícara sonrisa.
    —¡No lo somos! —gritan al unísono.

    El grupo sale de la mina y marchan de vuelta a la ciudad. El Sol se alza alto en el cielo mientras caminan por el sendero. Pocos problemas se encuentran en el camino de vuelta. Unas cuantas diatrimas a las que Marco da buena cuenta rápidamente.

    Poco antes del atardecer, el grupo cruza la puerta de entrada a la ciudad.

    —¿Por qué no me bajas de una vez? La gente nos mira, es vergonzoso —susurra con el rostro cubierto por la espalda de Kaim.
    —No pienso bajarte hasta llegar a la base. Podrías caerte y hacerte daño de nuevo —responde, tajante.

    Mayka asiente avergonzada.

    —Kaim —Le llama Alice.
    —¿Sí? —responde girando su rostro hacia ella.
    —¿Podrías ir al palacio a informar y traer las nuevas órdenes? —pide con amabilidad.
    —¿Por qué yo? —pregunta, quejoso.
    —No creo que sepas cómo tratar estas heridas, por lo que eres el único que puede llevar el mensaje. Tan solo dí que vienes de parte de Alice, de Pandemónium. Deberían dejarte pasar inmediatamente.

    Kaim suspira resignado.

    —Si no hay más remedio.

    Tras llegar a la base y soltar a Mayka, Kaim asciende por las calles hasta llegar al palacio.

    —¿Qué asuntos te traen a palacio? —pregunta uno de los guardias de la entrada, cercando la puerta con su arma.
    —He venido a ver al rey, vengo de parte de Alice, de Pandemónium —contesta con formalidad.
    —¿Pandemónium? —Se detiene a pensar un momento—. Cierto, ese grupo al que su majestad tiene tanto aprecio. Está bien, puedes pasar0 —Retira su arma.
    —Gracias —responde asintiendo con la cabeza

    Kaim pasa y cruza el largo pasillo, aún sorprendiéndose por el lujo. Los guardias de la sala del trono le abren las puertas y Kaim se presenta ante el rey.

    —Su majestad, vengo a informar de parte de Alice —comenta con gentileza y cortesía.
    —¿No te arrodillas antes de comenzar a hablar?
    —Perdón —Se arrodilla inmediatamente con algo de nerviosismo.

    El rey comienza a carcajear y se levanta de su asiento.

    —No te preocupes chico, los amigos de Alice son amigos míos. Puedes levantarte —responde en tono jovial en cuanto termina su carcajeo.
    —Lo siento, no acostumbro a hablar con la realeza —responde mientras se pone en pie.
    —No pasa nada, aunque deberás acostumbrarte si alguna vez visitas algún otro reino. ¿Por qué no está Alice contigo? —pregunta al darse cuenta de que nadie llega tras él.
    —Ha sido herida, pero no es nada grave. Más importante, tengo que contar lo que vimos en la mina. —continúa Kaim, ya más relajado.
    —Dime pues —dice tomando asiento de nuevo, prestando atención.
    —No encontramos a ninguna persona, pero nos atacó un cíclope en la última galería —expone con brevedad Kaim.
    —¿Un cíclope? ¿Tan lejos de las montañas? —responde sorprendido ante su explicación.
    —Creo que Alice sospecha que lo dejaron a modo de trampa.
    —¿Quién derrotó al cíclope? —pregunta, afilando su mirada.
    —¿Qué importancia tiene eso? —responde algo inquieto.

    Un guardia apunta su lanza a Kaim.

    —Cuidado con esa actitud, estás hablando con el rey —Le habla con agresividad.

    El rey aparta la lanza del guardia con su mano.

    —Es simple curiosidad, pero es una información que podría servir en un futuro próximo —responde con seriedad.
    —Perdón. Alice dijo que acabé con él al atacar un punto vital, pero siendo sincero no recuerdo como fue. Fui imprudente y me golpeó hasta dejarme inconsciente antes de caer —responde algo avergonzado.
    —Así que venciste al cíclope tú solo —susurra pensativo, con la mano en la barbilla.
    —¿Pasa algo? —pregunta Kaim.
    —Debes tener potencial si fuiste capaz de hacer algo así. ¿Tienes un salvoconducto? —pregunta, saliendo de su ensimismamiento.
    —¿Qué es eso? —responde confundido, inclinando su cabeza a un lado.
    —Me lo temía. Un salvoconducto es una tarjeta que te permite salir del reino. Normalmente es muy cara, pero hay una forma de obtenerla si eres fuerte. Necesitarás una si quieres acompañar al grupo cuando necesitéis cruzar el reino —explica en tono persuasivo.
    —Para cruzar el reino —piensa Kaim.
    —En tres semanas se celebra un espectáculo en La Arena. Un combate por rondas contra monstruos —continúa el rey—. La entrada es libre para los residentes en Arnor pero nunca tenemos muchos participantes fuertes y debido a eso se pierden vidas. El premio es una buena suma de dinero y un salvoconducto.

    Un guardia extiende un panfleto a Kaim con las bases del espectáculo. Kaim mira el panfleto absorto en la lectura.

    —¿Con ese salvoconducto podre ir dónde quiera? — pregunta tras terminar de leerlo.
    —Podrás salir de Arnor, pero para cruzar otros reinos necesitaras otro documento. Dime Kaim. Si estás interesado puedo encargar a uno de mis mejores guerreros que te entrene personalmente. Siendo sincero, estoy interesado en el potencial de los miembros de Pandemónium, Alice siempre atrae personas muy interesantes.
    —¿Me haré más fuerte si me entrena esa persona? —pregunta Kaim con seriedad.
    —Sólo si estás a la altura de mi entrenamiento, cachorro. —contesta una voz femenina tras una puerta tras el trono.

    La puerta se abre y una soldado con el cabello del color del fuego, recogido en una cola de caballo y portando una extraña lanza se acerca a Kaim.

    —Tu eres...
    —Ariadna Tan Moriet —interrumpe a Kaim mientras hace una pequeña reverencia—. General número cuatro de Arnor.
    —¿Un apellido? ¿Pertenece a la realeza o es una de esas personas especiales que mencionaba Mayka? —piensa—. Yo soy...
    —Kaim, lo sé —interrumpe de nuevo—. ¿Y bien? ¿Aceptarás mi entrenamiento? —pregunta de nuevo, golpeando el suelo con su gruesa lanza.
    —Me pregunto si pertenezco a un lugar como este. Me pregunto si seré capaz de regresar a casa si no me hago más fuerte. ¿Merece la pena tomar el riesgo de morir para poder buscar el camino de regreso? —piensa.

    Kaim continúa un rato pensativo y en silencio.

    —Está bien, acepto —responde al fin, decidido y asintiendo con la cabeza.
    —Entonces comunícaselo a tu grupo. Pasarás estas tres semanas conmigo y prepárate para no dormir —Le comenta con rotundidad, asintiendo con la cabeza—. Haré que pases de cachorro a guerrero o morirás en el intento —finaliza con una media sonrisa dibujada en su rostro.

    Continuará...
     
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    Un año después...

    La verdad, avancé un montonazo en la historia XD iré subiendo paulatinamente, espero que les guste.

    Capítulo 10: Bienvenido a La Arena.

    Kaim regresa a la base Pandemónium tras la audiencia con el rey de Arnor. Su rostro luce cansado a la vez que triste.


    —¿Ya has vuelto? Te has tardado. —Le recibe Mayka nada más verle llegar. —Me alegra ver que no te has perdido en el camino de vuelta.
    —Mayka, ¿te has recuperado de tus heridas? —pregunta Kaim con seriedad.
    —Como ves, está perfecta. —responde a la vez que levanta su túnica para mostrarle la pierna.
    —Me alegra.
    —¿Pasa algo? Estás más serio que de costumbre. —pregunta al advertir el estado de Kaim.
    —Tengo algo que comunicarles a todos.
    —¿Un encargo del rey? ¿Ocurre algo grave? —pregunta mirando a los ojos a Kaim, preocupada.
    —No, no encargó nada, dijo que nos mantuviéramos a la espera. Es sobre mi. —responde con un movimiento de su mano.
    —Oh, claro, reuniré a todos. —dice algo sorprendida.


    Mayka pasa a la sala interior a través de una fina cortina y avisa al resto del grupo. Pasados unos minutos, Mayka sale y llama a Kaim con la mano para que pase. Éste obedece y pasa.

    —¿Y bien Kaim? ¿Qué es lo que pasa por tu cabecita? —pregunta Alice en tono infantil, dando golpecitos en su cabeza.

    —He decidido presentarme al espectáculo que tendrá lugar en La Arena dentro de tres semanas. —responde de forma contundente, ignorando a Alice.

    La respuesta toma por sorpresa a todo el grupo, cortando de lleno el juego de Alice.

    —Pero, ¿y esa decisión repentina? —pregunta Alice de nuevo, aún sorprendida.

    —El rey me lo propuso y lo acepté. Pasaré estas tres semanas en el palacio, entrenando con uno de los guardias.


    Alice se pone de pie y da una palmada en la mesa con enfado, provocando un gran ruido.


    —Lo... Lo siento. —dice para tranquilizarse, acto seguido vuelve a sentarse y acomoda su cabello. —Así que te ausentarás de la base.
    —Sí. —responde a la vez que asiente.
    —¿Por qué has decidido aceptar? —pregunta una vez más con seriedad y los ojos cerrados; cruzando las piernas y dando golpecitos en la mesa con su dedo, provocando un molesto ruido.
    —Hace unas horas, en la mina. Estuve un rato paralizado por el miedo. Era la primera vez en mi vida que veía a una criatura así herir a tantas personas. No pude evitar que todos salieran heridos e incluso ordenaste a Mayka que huyese de allí conmigo. En estos momentos soy una carga para todos: no soy un mago poderoso como tú, ni puedo sanar como Mayka, tampoco soy rápido ni ágil como Marco. Esto es para probarme a mi mismo si tengo lo que hace falta para vivir en un mundo peligroso como este. —responde con determinación, señalándoles a medida que les nombra.

    Alice suspira y se tranquiliza un poco, dejando de hacer ruido con su dedo.


    —No puedo negarme con una determinación como esa. ¡Pero! —Señala a Kaim con el dedo de forma repentina. —No eres ninguna carga para ninguno de nosotros. Te acepté en el grupo por una razón y ya decidí que serás nuestro espadachín. Hazte todo lo fuerte que puedas en este tiempo y sorpréndenos a todos en La Arena. —responde manteniendo una mirada molesta.
    —No puedo evitar sentirme fuera de lugar en un grupo como este. Pero prometo hacer lo que pueda para cumplir esas expectativas. —responde algo abrumado por la confianza.
    —Las dudas se disiparán conforme pases tiempo con nosotros. —Se relaja sobre la silla y suelta un suspiro de queja. —Realmente no va conmigo estresarme de esta forma. Me acabarán saliendo arrugas.
    —Vaya, Kaim se parece a ti cuando llegaste, Marco. —comenta Mayka girándose hacia él.
    —¡Eso no es verdad! —exclama Marco, molesto.

    El grupo ríe durante unos minutos queda en silencio, luego, Kaim se levanta del asiento con una pequeña sonrisa.

    —Bueno, he de irme, mi entrenamiento comienza ahora mismo. —comenta con un suspiro.

    —Kaim, deja el nombre del grupo bien alto. —dice Alice guiñándole un ojo
    —¡No pierdas! —Le anima efusivamente Mayka, levantando el puño.
    —Espero que des un buen espectáculo. —Le anima Marco con una palmada en el hombro.

    “Gracias, y lo siento” piensa Kaim mientras cruza la puerta de salida de la base con una sonrisa y la cabeza gacha.


    Kaim vuelve a ascender por la ciudad, camino a palacio. Al llegar a la entrada un guardia le dice que pase al patio, en la parte de atrás. Kaim asiente con la cabeza y obedece. Llega a una explanada de tierra batida, dónde varios muñecos de prácticas, sacos de arena y dianas se encontraban.


    En el centro se encontraba Ariadna esperando por Kaim.

    —Llegas tarde, ¿cuánto tiempo crees que puedo estar esperándote? —dice, impaciente.

    —Lo siento. Tenía que decirles apropiadamente. —Se disculpa con una discreta reverencia.
    —Aprenderás que la paciencia no es una de mis virtudes. Comenzaremos inmediatamente, acércate, colócate dónde estoy yo ahora. —Se mueve unos cincuenta metros adelante.


    Kaim obedece y se coloca en la posición que le ha designado. Ariadna baja su lanza y toca el suelo con la punta. Al instante el trozo que les separa se hunde bajo el suelo, abriendo un gran agujero.

    —Esta es una prueba, si crees que no eres capaz de superarla, puedes retirarte y volver por dónde has venido. Salta esta distancia y ven a mí, solo entonces comenzará tu entrenamiento. —Propone con autoridad.

    —Es imposible saltar tanta distancia. —responde mientras retrocede un paso, intimidado por la proposición.
    —Eres libre de retirarte, pero eso significaría que no tendrás entrenamiento. Si decides afrontarla te daré una pista sobre cómo hacerlo. Una vez decidas hacerla no tendrás marcha atrás, si saltas y caes, se acabó todo para ti.

    Kaim traga saliva.


    —Está comprobando si tengo determinación. Normalmente no aceptaría si fuera ese el caso. Pero para mí, está determinación no es sobre si estoy dispuesto a arriesgarme para ser fuerte o no, sino si estoy dispuesto a volver a casa o quedarme aquí para siempre. En ese caso, no hay duda posible. He de hacer lo que esté en mi mano. Definitivamente debe de haber una forma —Piensa mientras se retira un poco más y toma posición para empezar a correr. —¡Cuando quieras!
    —Te has decidido rápido, me gusta. Ahí va, en este lugar la magia de viento es realmente abundante debido a la altura, reúne un poco bajo tus pies y úsala como impulso.
    —Un momento, nunca he usado magia antes. —contesta, preocupado.
    —¿Entonces te vas a retirar? —pregunta sin dar importancia su comentario.

    Kaim inspira y expira profundamente varias veces y cierra los ojos. Tras unos segundos vuelve a abrirlos y comienza a correr en dirección al hoyo.

    —Concéntrate, por una vez en tu vida Kaim, concéntrate. Recuerda las palabras de Mayka. —susurra mientras corre.



    Kaim llega al filo del hoyo, una cortina de viento recubre sus pies y salta.


    —Ese fue un impulso débil. —habla Ariadna para sí misma.


    Kaim pierde altura y comienza a caer al agujero.

    —Lástima, eres como casi todos los demás aprendices. No estás a la altura. —comenta decepcionada.

    Ariadna mira al hoyo y su expresión cambia. Kaim asciende lentamente dando saltos en mitad del aire. Tras unos cuantos saltos llega al otro lado, exhausto.

    —No tengo idea de como hice eso. Pero lo he conseguido —comenta, cansado y con voz entrecortada.

    Ariadna suelta una risa y mira a Kaim, sonriendo.

    —Eres una caja de sorpresas chico. Con esa pequeña cantidad de magia no tratabas de darte un gran impulso, sino de avanzar con pequeños saltos, eso me sorprendió. No sé si eres un genio o si estás completamente loco. —comenta mientras se agacha para darle palmadas en la espalda.

    —Como dije, no tengo idea de como hice eso. —responde aún tratando de recobrar el aliento, ahora con mayor dificultad por las palmadas de Ariadna.
    —Tendremos que trabajar esa resistencia a la fatiga entonces. ¿Dijiste que nunca antes habías usado magia verdad? Entonces te enseñaré una buena manera para que puedas usar la magia de manera rápida en combate, usando el mismo principio que acabas de usar. —Tiende la mano a Kaim. —A partir de ahora, llámame maestra.
    —Entendido, maestra —responde asintiendo con la cabeza, tomando su mano y levantándose.


    Durante tres semanas el grupo Pandemónium continúa como normalmente. Mientras, Kaim entrena casi sin descanso, tanto solo como acompañado por su maestra. Una vez las tres semanas concluyen y el gran día llega, Kaim espera en la arena, listo para entrar al espectáculo.


    —Y el competidor número cuatro está fuera, es una auténtica pena pero el tercer combate fue demasiado para él. —Se oye un comentarista desde fuera, en la zona de batalla.
    —Es tu turno Kaim. ¿Estás preparado? —Le dice Ariadna.
    —Completamente, maestra. —responde con decisión.
    —Toma, quiero darte esto. —comenta mostrando un baúl que traía consigo.

    De él saca una armadura de cuero marrón, con protectores en el pecho y placas de acero en manos y codos.

    —Esto te ayudará a defenderte. —Se lo entrega.

    —Gracias, maestra. —Toma la armadura, emocionado.
    —No tienes nada que agradecer, has sido mi segundo mejor alumno después de todo. Ahora sal ahí, convertido en un guerrero. ¿Recuerdas todo lo que te he dicho verdad?
    —Cada palabra. —dice mientras se coloca la armadura.
    —Perfecto, recuerda retirarte en la ronda final. No recibirás el dinero, pero salvaras la vida. No te las des de héroe. —comenta con una sonrisa, apretándole la armadura.
    —Trataré de hacerlo. —responde entre risas.
    —Y ahora, el quinto y último participante del espectáculo de este año. ¿Será capaz de llegar a la ronda final? ¿Será derrotado por alguna de las criaturas? ¿O se retirará antes de llegar al invicto? En unos instantes lo veremos. Les presento a uno de los aprendices de Ariadna Tan Moriet, general de Arnor. —Se oye desde fuera el vitoreo del público al oír el nombre de Ariadna de boca del comentarista.

    —Vamos, te toca. Dalo todo. —Da un empujón a Kaim que le avanzar hacia la puerta.
    —Deséame suerte. —dice con una sonrisa, tomando su espada sobre su hombro y dirigiéndose afuera.
    —Les presento a Kaim. —dice el comentarista desde su palco en lo alto.

    Kaim cruza la reja de acero para entrar al recinto. Se encuentra en el centro de un enorme círculo de arena. Delineándolo se encuentran las gradas de piedra, abarrotadas de espectadores.

    —Y sin más preámbulos, ¡que de comienzo el primer combate!

    Continuará...
     
    Última edición: 17 Septiembre 2016
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola. ^^

    ¿Dos años trabajando en ésta historia? Me sorprende a decir verdad, no somos muchos los que solemos trabajar tanto en una historia original.

    Imagino que en desarrollo de los personajes, lugares, diálogos, etc, etc.

    Y claro, el escibir cada capítulo, que sabemos muy bien que tal trabajo es una ardua labor.

    Bueno, por otro lado, con lo referente a tú historia en sí, (Que me he leido los diez capítulos, uno tras de otro), me ha parecido muy interesante, incluso me es muy familiar a cierto juego y anime que vi por ahí.

    Los personajes me gustan y los lugares también, sin embargo si note uno que otro error de palabras y oraciones, te recomiendo que reeleas tus escritos con mucha atención antes de publicarlos para encontrar errores. (No soy perfecto en esto de la ortografía y siempre fui fatal en español pero no está mal dar un consejo ^^)

    También te aconsejo que cada capítulo sea un poco más extenso, por ejemplo yo acostumbro a que cada capítulo sea de 8 hojas máximo en Word, lo que se le contarían cerca de 4500 o 5000 palabras. Sin bien esto no es obligado ni tampoco te estoy pidiendo que lo hagas, si quedaría mejor la estructura de capitulos, ya que al hacerlos tan pequeños son más y bueno sería una inmensa lista.

    Vuelto y repito, no es obligado, solo es un consejo ^^

    Otra cosa, antes que se me olvide, procura ser más especifico en los lugares y en los personajes, por ejemplo el rey, me quede con la duda de como era, esto es muy importante. (Y otra vez me incluyo, no soy bueno en esto ^^U)

    Eso es todo, ufff...creo que me he excedido, estoy seguro que éste ha sido mi comentario más grande hasta la fecha, pero bueno...

    Saludos, espero el próximo capítulo, que él poder de la fuerza esté contigo, joven padawan.
     
    Última edición: 15 Septiembre 2016
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    En primer lugar gracias por el comentario y tomarte el tiempo de leerla ^^

    Y bueno si, aunque llevo dos años trabajando en ella, ha sufrido bastantes cambios a lo largo de toda su historia por lo que he tenido que reescribirla desde el inicio ya que al comienzo (en mi ignorancia) la escribía en formato script y decidí pasarla a modelo de novela, iba por el capítulo 55 y ahora voy por el 41. No obstante, la mejora es evidente.

    Y sip la verdad es que tengo todo un mundo a crear por lo que es algo laborioso, todo eso unido a un tiempo algo escueto para trabajar en ella hacen que vaya algo lento con el desarrollo, a pesar de que en mi cabeza todo va mucho más adelante. Tengo incluso historias pensadas sobre la creación de ciudades, el porqué de los nombres de los distintos lugares, es decir, tengo el contexto bastante pensado aunque no escriba demasiado sobre ello.

    La verdad es que mucha gente me ha dicho que les recuerda a ciertos animes o juegos y, en parte, es mi intención ya que parte de la comedia de esta historia trata de hablar sobre algunos cosas habituales en animes y videojuegos, siendo esto que encontraremos por ejemplo el típico bestiario, llevado por uno de los personajes, hablaré del sistema de dinero, objetos típicos como la poción, etc.

    En cuanto la extensión, la decidí de unas cuatro páginas por comodidad tanto para mi como para lectores no tan ávidos y que ante una historia muy larga terminan echándose para atrás. No obstante, algunos capítulos tienen una extensión mayor para no cortar algunas escenas a la mitad.

    El cuanto a la especificidad es algo en lo que estoy trabajando y es algo que me cuesta, las descripciones no son para nada mi fuerte. He mejorado considerablemente a como lo hacía anteriormente pero aún me queda un largo trecho.

    El tema de los errores es que al leer yo mismo la historia, ya sé que va a pasar y lo que he escrito por lo que la mayor parte de los errores los paso por alto, aún así, tengo que revisar para solucionarlos.

    Y no me molestan los comentarior grandes, sino todo lo contrario, es un placer leerlos y ver que pareció lo que estoy creando, desde luego los prefiero a los clásicos: "me gustó mucho, continúa plis!!!11 ^^"

    De nuevo gracias y me alegra que te haya gustado, espero que te siga agradando a medida que la historia vaya avanzando, tiene un desarrollo lento pero constante que espero no se haga muy pesado.
     
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    chicoanime the only

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    Capricornio
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    Aquí un nuevo capítulo, seguiré subiendo regularmente hasta alcanzar el capítulo actúal. Veremos la mejora de Kaim tras semanas de entrenamiento con una de las mejores guerreras del reino. ¿Habrá logrado adaptarse a una lucha real en tan poco tiempo?

    Capítulo 11: Los frutos del entrenamiento.

    La Arena, un edificio redondo de piedra, a modo de anfiteatro creado por y para el disfrute de la gente de Arnor. Las personas de a pie disfrutan viendo como fuertes guerreros tratan de conseguir la gloria o mueren en el intento. Al principio creado como pequeño evento de fuerza para los valientes, poco a poco fue ganando prestigio hasta convertirse en símbolo debido a que los mejores guerreros del reino, los cuatro generales, lograron vencer a las terribles bestias que guardan la riqueza del ganador.

    En mitad de este edificio se encuentra Kaim, rodeado de un público numeroso. Entre ellos, Mayka y el resto del grupo les observan, al igual que su maestra y la mayoría de las personas de la ciudad.

    La gente susurra, extrañada por encontrar a alguien a quien no conocen participando en ese tipo de eventos del reino. Los cuchicheos paran una vez que la primera reja se abre.

    —Todos saben lo que viene en esta primera ronda, eso es, nuestro participante se enfrentará a nada menos que cinco esqueletos armados. Pueden parecer oponentes sencillos, pero si te descuidas puedes acabar realmente mal. —dice el comentarista desde su posición elevada, hablando a través de un dispositivo luminoso de color azul que permite que su voz se escuche en todo el recinto.

    Kaim cierra los ojos y comienza a recordar las palabras que su maestra le dijo durante el entrenamiento.

    —Los monstruos usados para la primera ronda siempre son los mismos. Esqueletos. Ignoro el número pero no deberían suponerte ningún problema. Aún así no los subestimes, sus cuerpos son débiles pero sus ataques contundentes. Lo mejor que puedes hacer contra ellos es usar tu velocidad, no les dejes reaccionar y serán tuyos. —Las palabras resuenan en la mente de Kaim con lucidez.

    Mientras tanto, en las gradas, Alice y el resto del grupo comparten sus opiniones.

    —¿Cinco? ¿No serán demasiados? —pregunta Mayka, algo preocupada y pensativa.
    —No creo que tenga el menor problema contra ellos. —responde Marco con convicción.
    —¿Por que lo dices? Al fin y al cabo él no está acostumbrado a la lucha real. Solo al entrenamiento. —responde Mayka aún con dudas.
    —Puede, pero observa su porte, mira serio la reja, espera a su oponente, se mantienes en pie sin hacer ningún tipo de movimiento. No es ese el Kaim al que le temblaba la mano cuando trataba de luchar contra un puñado de diatrimas. —reafirma Marco.
    —Además, no podemos olvidar que ha sido entrenado por uno de los mejores soldados del reino. —Añade Alice. —Observemos la batalla y veamos su verdadero potencial.

    Los cinco esqueletos cruzan la reja y entran a la arena. Uno de ellos lleva espada y escudo, dos llevan mazas y el resto, arcos. Kaim abre los ojos y desenvaina su espada.

    —Tengo que usar la velocidad. Probaré lo que he aprendido. —habla en voz alta para sí mismo, inclinándose hacia adelante y desenvainando su espada.

    Coloca el pie izquierdo hacia atrás y desaparece del lugar, dejando tras de sí una onda de viento.

    —Un paso ligero, ¿aprendió a usarlo?. —Comenta Marco desde las gradas. —Concentra la magia ambiental de viento y la usar para darse un impulso. Así que te has decidido por la velocidad en lugar de la fuerza. —murmura para sí mismo.
    —Pensaba que no sería capaz de usar magia, pero, aunque sea simple, ha logrado realizar una técnica a la perfección, ¿lo estaba subestimando?. —Piensa Mayka.

    Kaim reaparece tras los esqueletos equipados con arcos y, tras un rápido corte, les rebana la cabeza. Inmediatamente después realiza el mismo paso y elimina a ambos con mazas. Sin embargo, el esqueleto restante detiene su golpe con el escudo.

    —Cuatro pasos seguidos en solo tres semanas, no está nada mal. Me pregunto cual es el máximo que podría dar. —Comenta Marco para sí mismo.
    —¿A qué te refieres? —Le pregunta Mayka, habiéndole oído.
    —Al no usar técnicas supongo que no estas familiarizada con ello. El paso ligero en efecto es una técnica muy simple, pero usarla somete las piernas a una alta presión. Por ello no es aconsejable hacerlo demasiadas veces en poco tiempo. Por cierto, mi máximo son treinta y tres veces. —comenta al final, orgulloso de sí mismo y devolviendo la mirada al campo de batalla.

    El esqueleto lanza un corte a Kaim, quien lo desvía usando las protecciones de su mano. Tras eso, lanza una estocada directa al cráneo.

    —No esperaba que detuviese ese golpe. —dice Kaim para sí mismo.
    —¡Una aplastante victoria en esta primera ronda! ¿Podrá mantener el ritmo en la segunda? Esta vez habrá de enfrentarse a dos hombres lagarto. Sus escamas son fuertes, sus espadas afiladas y su intelecto avanzado. ¿Podrá hacer algo contra estos enemigos nuestra joven promesa? —comenta el locutor desde la cabina.

    Kaim cierra los ojos y vuelve a recordar las palabras de su maestra.

    —La segunda ronda no está tan clara, hay varias opciones, pero las más viables son una manada de fenrirs o unos cuantos hombres lagarto. En el caso de los fenrirs te basta con ser más rápido que ellos. Pero ten cuidado, esas bestias están bien entrenadas. Si lo tuyo es la mala suerte te tocará contra los lagartos, su piel es realmente dura, cortarla con la espada no será suficiente. —Le explica Ariadna.
    —Si mi espada no sirve, ¿qué puedo hacer? —pregunta Kaim.
    —La magia es efectiva, ¿recuerdas como reunir la magia bajo tus pies verdad? Entonces trata de reunirla esta vez en tu espada.

    El grupo comienza a comentar desde las gradas.

    —Ese último movimiento estuvo apurado. —dice Mayka, recostándose sobre el asiento, aliviada.
    —Por un segundo pensé que no lograría reaccionar a tiempo. —Añade Marco.
    —Él es un espadachín entrenado, por eso tiene reflejos, lo único que necesita es experiencia. No sé de dónde le has sacado Mayka, pero has traído una persona interesante al grupo. —comenta Alice, interesada.
    —Bueno, simplemente apareció. —Trata de explicarle Mayka algo nerviosa.

    La segunda reja se abre, trayendo al campo a dos bestias escamosas equipadas con largas espadas negras serradas y grandes escudos blancos.

    —Esos escudos serán un problema si los usan para detener mi magia. —susurra Kaim.

    Los lagartos avanzan hasta colocarse cerca de Kaim, quien usa el paso ligero para colocarse a la espalda y lanza un corte al cuello. El lagarto se gira y detiene el golpe con el escudo, luego da un puñetazo con la empuñadura a Kaim, quien se aleja de un salto.

    —Sus reacciones son rápidas y sus golpes duelen sin siquiera usar la espada. —comenta para sí mismo mientras se da cuenta de que su labio sangra.

    Por su parte, el otro lagarto ataca a Kaim por la espalda. Lo evade rodando hacia un lado pero vuelven a atacarle, esta vez entre los dos. Kaim solo puede retroceder evitando los cortes. Durante uno de los cortes, uno de los lagartos se inclina de forma innecesaria.

    —¡Una abertura! —exclama al tiempo que se agacha.

    La arena comienza a arremolinarse en torno a la espada de Kaim.

    —¡Espada de arena! —Exclama al tiempo que realiza un corte ascendente, cortando a uno de los hombres lagarto.

    El lagarto restante se enfurece al ver desaparecer a su compañero y tras dar un gran alarido libera una lluvia de estocadas contra Kaim. Comienza a esquivarlas con facilidad y cuando las estocadas se vuelven más lentas desvía la espada de su oponente con la suya y da un giro, cortando la cabeza del lagarto.

    El público queda en silencio un instante, luego, un vitoreo sacude las gradas.

    —Vaya, tiene una buena forma de leer los movimientos del oponente. —comenta Marco, sonriendo con emoción.
    —Aunque no fue capaz de evitar ese puñetazo. —Agrega Mayka con una risita.
    —Parece que lo estás disfrutando, Marco. —dice Alice mientras le observa.
    —Pienso que debería comprobar sus habilidades personalmente una vez que termine el espectáculo. —responde Marco con una mirada de interés, cruzando las manos frente a su rostro.

    Kaim da un suspiro y se limpia un poco la sangre del labio.

    —Esto es más complicado de lo que pensé, aunque ninguno de ellos está al nivel de Beni. —comenta para sí mismo.
    —Impresionante, venció a ambos en un tiempo récord y sin sufrir apenas daños. Que impresionante muestra de habilidad. ¿Pero es esto lo más lejos que el aprendiz de la gran Ariadna puede llegar? Lo veremos en estos momentos por que llega la penúltima ronda, y es nada menos que una cría de wivern. No dejen que la palabra cría les haga pensar que es un oponente fácil porque podría eliminar a nuestro concursante de un solo golpe. —comenta el locutor, lleno de efusividad.
    —Tenía que ser el wivern. —Se queja Kaim, molesto y preocupado.

    Kaim recuerda una vez más su entrenamiento.

    —¿Y qué ocurre si es el wivern? —pregunta Kaim, sorprendido y asustado al mismo tiempo tragando saliva.
    —No hay mucho que hacer, un wivern, pese a ser una cría, es un enemigo formidable. Tus posibilidades de vencer son casi nulas. Su piel es realmente dura, y su resistencia a la magia es increíblemente alta. No tiene ningún punto débil que puedas aprovechar con tu nivel actual.
    —¿No puedo hacer absolutamente nada contra él? —vuelve a preguntar, intrigado.
    —Con la fuerza actual de tus golpes no podrás siquiera arañar sus escamas. Olvídate de usar la magia contra él, repelerá todo golpe. Temo decirte que es un tema de suerte, tan solo esperemos que no te topes con él. —responde mientras desmiente con la cabeza.

    La tercera reja, más grande que las demás, se abre y una gran criatura de escamas grises entra caminando sobre dos patas y con alas en lugar de brazos. Un rugido sacude el ambiente, causando que el público cesara sus ánimos.

    —Así que se te acabó la suerte, ¿eh, Kaim? ¿O vas a volver a sorprenderme? —comenta Ariadna, observándole desde las gradas con gran interés.

    El wivern se acerca a grandes zancadas a Kaim y lanza un grito justo frente a él.

    —Tendré que luchar sin ninguna pista. —Trata de concentrarse, algo nervioso.

    Kaim lanza una serie de cortes al pecho de la criatura, pero ésta ni se inmuta. El wivern lanza una patada que golpea a Kaim, interrumpiendo sus sucesivos golpes.

    —Una cría de wivern, el nivel se ha incrementado demasiado entre la segunda y la tercera ronda. —comenta Alice desde las gradas, algo preocupada y absorta en el combate.
    —¡Animo Kaim! —Anima Mayka poniéndose en pie y alzando el puño. —¡¡¡Tú puedes!!!

    El resto del público rompe el silencio y comienzan a animar también a Kaim.

    —Realmente no puedo defraudarlos si me animan con tanto espíritu. —dice para sí mismo, sonriendo. —Es hora de vencer a este bicho. No podré volver si no lo hago. Ellos esperan que lo haga.

    Kaim agarra la espada con una sola mano, la coloca tras de sí y comienza a girarla. El viento comienza a arremolinarse en torno a ella.

    —¡Viento cortante! —exclama al tiempo que blande su espada hacia el wivern.

    El viento que rodeaba la espada sale proyectado hacia adelante en forma de hoja, cortando el suelo a su paso. La hoja de viento se separa con rapidez del suelo e impacta de lleno en el rostro de la criatura empujándola hacia atrás.

    —¡¿Ni un rasguño?! —exclama sorprendido.

    La criatura luce enfadada y abre la boca. Una bola comienza a formarse en su interior. El wivern escupe la bola contra Kaim, quien la esquiva por los pelos. Tras eso, la criatura alza el vuelo.

    —¿Aliento de rayo? Y encima vuela. Es como un dragón en miniatura. —Sus ojos se abren de imprevisto, cayendo en la cuenta de algo.

    El wivern carga otra bola de rayo, esta vez más grande. Kaim se mantiene en el sitio y coloca su espada frente a sí mismo de forma horizontal. El wivern lanza la bola contra él y éste la recibe con el cuerpo. El público queda en silencio hasta que observan que la magia de rayo desprendida comienza a girar en torno a la espada de Kaim, quien se encuentra en pie, prácticamente ileso.

    —No recuerdo haberle enseñado a hacer algo como eso. No se por qué pero sabía que pasaría algo como esto. —comenta para sí misma Ariadna desde las gradas, sorprendida y algo emocionada.

    Kaim sostiene la espada con ambas manos con cierta dificultad, como si fuese más pesada.

    —Es la primera vez que absorbo tal cantidad de magia en mi espada. Es un poco inestable pero con este poder debería de hacerle daño al menos. Recuerdo que Alice logró paralizar al dragón con magia de rayo, quizá también funcione con él. —Se anima a sí mismo mostrando una media sonrisa y una mirada desafiante.

    Kaim corre hacia el wivern, que trata de elevarse más del suelo.

    —No escaparás. ¡Llamada del rayo!

    Kaim lanza un corte ascendente y la electricidad de la espada se proyecta hacia arriba en forma de rayo, alcanzando al wivern y atravesando su cuerpo por completo. Tras emitir un alarido ensordecedor, la criatura queda reducida a polvo azul.

    Los vítores llenan de nuevo el estadio, la gente se levanta gritando el nombre de Kaim.

    —¡Está ileso! Es la primera y única vez en el espectáculo de este año que alguien termina la tercera ronda en ese estado. Llegó la hora de la verdad. ¿Nuestro actual aspirante se retirará y recibirá el permiso para salir del reino? ¿O arriesgará su vida en una lucha a muerte contra la criatura que ha quedado invicta durante estos últimos cinco años para cubrirse de gloria y oro? —pregunta el locutor, gritando con emoción.
    —¡No he llegado aquí para quedarme a medias! —grita Kaim al cielo, abriendo sus brazos con emoción—. ¡Esto es más que un espectáculo! ¡Es una prueba para mí y si no soy capaz de pasarla significaría que no tengo lo que hace falta para alcanzar mi objetivo!
    —Ese idiota. —masculla Ariadna, molesta. —Le dije que no aceptase.
    —Esto es realmente malo. —comenta Alice desde su lado de las gradas.
    —¿Qué es lo que ocurre? —pregunta Mayka, preocupada.
    —Obsérvale, Mayka. No está acostumbrado a usar magia, ese último movimiento le dejó exhausto. No está en condiciones de una ronda más. —dice Marco algo molesto mientras se muerde la uña del pulgar.
    —No es eso, ¿nunca habéis venido a este espectáculo antes verdad? La criatura de la ronda final no ha sido vencida en estos cinco años. Guerreros con mucha más experiencia han muerto bajo sus garras. Kaim sin duda va a morir. —responde convencida.
    —¡¿Qué?! —grita Mayka, levantándose del asiento, alterada. —¿Por qué dices eso?

    El locutor queda sorprendido unos segundos tras la respuesta de Kaim.

    —¡Ya lo han oído, hacía dos años que nadie le retaba, su sed de sangre se ha hecho más grande al igual su propio cuerpo! ¡Pero este guerrero hoy le ha retado a un duelo!

    La última reja se abre y un rugido se deja oír tras ellas.

    —Todos reciban a la criatura a la que se ha de enfrentar nuestro aspirante. ¡Bégimo!
    —Las posibilidades de Kaim contra esa bestia en su estado actual son... Cero. —continúa Alice, agachando la mirada molesta.


    Continuará...
     
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    Zurel

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    Muy impresionante, me ha gustado la evolución de Kaim tras su entrenamiento, no es muy fuerte pero tampoco débil, está muy nivelado.

    Sni embargo me preocupa la criatura final, espero que no se lo coman, el Wyvern me recordo a un cierto dragón de cierta serie por ahí...

    Es uno de esos seres que me gustan ya que no poseen brazos, sus alas funcionan como si lo fueran, por cierto hace poco hice un dibujo de un dragón similar a ese tipo, no muy detallado pero bueno, el primero de tres que tengo que hacer... Jejeje, creo que me desvíe del tema, sorry.

    Todo me ha gustado, me emocione con la lectura incluso sentí como si hubiera tomado el lugar de Kaim en la historia, y eso es un punto muy grande a tu favor.

    Debo decirte que te has ganado un leector, estaré pendiente a tus actualizaciones y espero que no se me pasen por alto tus capis, últimamente me tengo un lio grandísimo de proyectos que no te imaginas...

    Saludos, que la fuerza esté contigo, y también con Kaim, la necesitará ^^

    Nos vemos. n.n
     
  19.  
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    Me alegra que te haya gustado el capítulo, irá mejorando conforme las cosas avancen, así como el desarrollo tanto de Kaim como del resto de personajes.

    A mi también me gustan los wyvern así como la mayoría de dragones menores, son criaturas que me han fascinado desde hace tiempo.

    Me alegra que te haya hecho sentir así, yo soy alguien que vive fácilmente las historias que lee o escribe (ayer casi lloro escribiendo un capítulo y eso que ni siquiera es especialmente triste : v) y saber que he provocado una reacción como esa me hace sentir bastante orgulloso de lo escrito.

    Yay ya tengo 2 lectores (? XD me alegra saber que hay alguien que seguirá mi historia conforme la vaya subiendo y yo también espero que no se te pasen XD

    Espero que te vaya genial en tus proyectos, fuerzas a ti tambien ^^.
     
  20.  
    chicoanime the only

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    Es sólo una cría, pero no deja de ser un Bégimo. Una batalla corta pero intensa, Kaim despliega todo su arsenal para tratar de sobrevivir.

    Capítulo 12: Bégimo.


    El suelo tiembla al son de unas grandes pisadas. Un par de cuernos y unas grandes fauces asoman bajo la reja. De un salto, una enorme criatura de piel violeta con crin de color pardo entra al recinto, mirando en todas direcciones y gruñendo furioso.

    —Oye, oye, ¿es en serio? —pregunta Marco desconcertado.
    —Es sólo una cría de apenas ocho años. Pero es lo bastante fuerte como para hacerme luchar seriamente. —dice Alice, cruzando las manos frente a sí misma mientras mira atentamente.
    —No es posible. Por mi culpa, ¿Kaim va a morir? —Piensa Mayka mientras trata de mantener las calma.

    Kaim por su parte retrocede un poco al ser intimidado por su tamaño.

    —No esperé que fuese a ser más grande que ese wivern y de nuevo no tengo datos sobre esta criatura. Tendré que luchar de cero otra vez. —Kaim prepara su espada algo emocionado, apuntándola al suelo. —¡Viento cortante!

    Kaim blande la espada de forma vertical. La hoja de viento avanza e impacta de lleno en la bestia, que se gira hacia él, notando al fin su presencia. La criatura inmediatamente arremete contra Kaim.

    —¡Oh, vaya! —exclama sorprendido a la vez que rueda sobre el suelo para esquivar la arremetida.

    El Bégimo derrapa sobre el suelo y vuelve a cargar contra él.

    —¡Barrera de arena! —Kaim alza su espada y la arena se levanta del suelo, formando un muro.

    La bestia atraviesa el muro sin problemas y lanza un zarpazo en salto a Kaim, que le envía al suelo. Los cuernos de la criatura comienzan a emitir rayos, formando una esfera. Con un movimiento de cabeza, el Bégimo envía un láser directo a Kaim, quien no alcanza a evitarlo y le atraviesa el hombro, levantando gran polvareda al impactar en el suelo tras él.

    —Esto es una carnicería de un solo lado. —comenta Alice apartando ligeramente la mirada.

    Kaim sale de la humareda y realiza un paso ligero para colocarse bajo la criatura.

    —¡Espada de rayo! —grita con furia, clavando la espada en la mandíbula de la bestia.

    Al dar la estocada, un rayo atraviesa su cabeza, haciendo que se retire hacia atrás herida.

    —Que te parece eso, ¿eh? —Alardea algo enfadado para luego acabar apoyando una rodilla en el suelo, cansado sangrando.

    El Bégimo por su parte lanza un aullido al tiempo que la herida causada cierra ante la mirada asustada y sorprendida de Kaim.

    —No puede ser posible. —Queda atónito y paralizado.

    El Bégimo termina de recuperarse y lanza una dentellada. Kaim es zarandeado en el aire unas cuantas veces, para luego ser arrojado a la pared de la arena. El público contiene el aliento al ver a Kaim ensangrentado en el suelo, pero grita de emoción al ver cómo se levanta, aunque torpemente, apoyándose en su espada.

    —Es demasiado fuerte. —dice entrecortadamente y escupe algo de sangre. —Yo sólo quería volver a casa. ¿Por qué siempre tengo que dejarme llevar de esta forma? Definitivamente no pertenezco a un lugar como este ¡Maldita sea! —comenta finalmente furioso, golpeando el suelo con su puño ensangrentado.

    El Bégimo salta hacia Kaim, dispuesto a dar otra dentellada.

    —Ánimo, hermano. —Resuena en la cabeza de Kaim.

    Kaim lanza un grito desesperado y rueda bajo la criatura antes de que le alcance, usando la espada para cortarle el estómago a su paso.

    —¡No puedo permitir que esto se acabe de esta forma! ¡Sea como sea, pienso volver! —Oscila la espada sobre su cabeza, levantando gran cantidad de arena sobre sí mismo. —¡Martillo de arena!

    Kaim deja caer su espada contra el suelo. La arena cae sobre el costado de la bestia y la hace caer al suelo junto con un gran grito. El Bégimo queda sepultado bajo kilos de arena. Kaim cae de rodillas, apoyado en la espada, jadeando.

    —No puedo moverme. —dice casi susurrando, aquejado por el dolor y respirando con dificultad. —Esto duele demasiado. Kaori, dame fuerzas.

    Los vítores llenan el escenario, la gente se levanta y corean el nombre de Kaim.

    —¿Ves?, Kaim es fuerte, él podía hacerlo. —dice Mayka con emoción, tratando de contener los nervios.
    —Obsérvale Mayka, esto todavía no ha acabado. Él va a hacerlo de nuevo. —comenta Alice, aún seria.
    —¿Hacer el qué? —pregunta Marco algo sorprendido.
    —¿No puedes notarlo Marco?, lo que Kaim está a punto de hacer. —Le responde Alice sin apartar la mirada de su estático cuerpo arrodillado sobre la arena.

    Un golpe de viento azota el estadio, acallando de repente a todo el mundo.

    —Aquí viene otra vez esa sensación terrorífica. —comenta Alice.
    —Vaya Kaim, ¿guardabas un secreto como ese? —susurra Ariadna con una siniestra sonrisa dibujada en su rostro—. Hacía mucho tiempo que no tenía esta sensación. Si me hubiera dado cuenta de esto antes, me habría centrado en entrenarte de otra forma.

    Kaim se pone en pie con la cabeza gacha, mirando el montículo de arena. La sangre cae de sus brazos y hombros. Un gran rugido se oye, rompiendo el silencio. Los rostros del público muestran una expresión de terror al ver a la bestia levantarse de nuevo, apartando la arena de su camino y cargando un nuevo láser entre sus cuernos.

    —Oye, oye, esta sensación... —comenta Marco.
    —Ocurrió lo mismo contra el cíclope en la mina, parece ser algún tipo de sistema de última defensa. —explica Alice.
    —¿Aquello que me comentaste? —pregunta Marco.
    —Sí. —responde, asintiendo con la cabeza.
    —Un momento, pero con ese poder, Kaim debería ser capaz de ganar. —dice Mayka.
    —El problema no es que gane, sino qué es esa aura abrumadora que desprende y si es un poder del que debamos preocuparnos —comenta con sus manos cruzadas bajo su barbilla, pensativa—. Además, ahora no solo seremos nosotros los únicos que conocemos ese poder. A partir de ahora las cosas pueden ponerse realmente malas. Maldita sea, debí prever que algo como esto podría salir de Kaim presentándose a un evento como este. No pensé que fuera tan idiota como para aceptar la última ronda. Menosprecié su estupidez. —Se lamenta Alice, maldiciendo en voz baja.

    El Bégimo lanza un láser directo a Kaim pero éste lo desvía hacia las gradas con un simple golpe de espada. El público se levanta asustado cuando el láser impacta de lleno en la barrera que rodea el estadio. La bestia comienza a correr, pero Kaim no parece moverse. Cuando la criatura salta sobre él para darle un mordisco, Kaim se mueve con paso ligero hasta la espalda del Bégimo. Su espada luce negra, con el filo rojo. Una sombra se extiende por el cuerpo de la criatura, que es cortada a la mitad y envuelta en una humareda violeta. El Bégimo desaparece de la arena y Kaim cae al suelo inconsciente.

    —¡¡¡Lo ha conseguido, tras cinco años invicto y dos años sin nadie le enfrente, el Invicto, Bégimo, finalmente ha caído frente a nuestro último aspirante!!! —comenta el locutor, eufórico.
    —Vamos, vamos, tenemos que sacarle de ahí y llevarle a la enfermería. —Se oye decir a una persona vestida de blanco.
    —Kaim, sin duda puede llegar a ser alguien peligroso si no llega a controlar ese poder. —comenta Alice.
    —No puedes hablar en serio Alice. —Le dice Mayka, molesta. —Ha sido capaz de vencer, deberías alegrarte por él.
    —Claro que me alegro, al fin y al cabo es uno de nuestros miembros, pero no puedo evitar pensar que ese poder pueda traernos algún tipo de inconveniente. —Trata de excusarse. —Aunque lo que más me preocupa es ese humo violeta que desprenden él y su espada. ¿Será mi imaginación? ¿O lo usa para absorber la magia de los cadáveres? —Piensa.
    —Es cierto que no tenemos información sobre ese poder, pero en la mina él me protegió, tú lo viste Alice. Esa debería ser razón suficiente para confiar en él. —explica, gesticulando con las manos.
    —Puede que tengas razón y esté pensando demasiado las cosas.
    —Oye, ¿no creéis que es mejor que dejemos de discutir aquí y vayamos a felicitarle? Parece que lo llevan a la enfermería de La Arena. —comenta Marco de la nada.
    —Es cierto, por fin podremos tenerle de vuelta en la base. —dice Alice, con su usual sonrisa de vuelta.

    Continuará...
     
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