Explícito de Naruto - Pánico.

Tema en 'Fanfics de Naruto' iniciado por Insane, 14 Abril 2019.

  1.  
    Insane

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    Pánico.
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    Horror
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    3
     
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    316
    Prólogo


    "¿Alguna vez has sentido miedo de cerrar los ojos. Y has sentido el mismo miedo al abrirlos...?"


    Desesperada se escondió bajo la cama, tratando de hacerse una con la pared por el terror que la socorría cada que escuchaba la puerta del primer piso abrirse. No quería, no quería verlos, a ninguno.

    —¿Estás probando nuevos escondites? —la voz hizo eco en la habitación que estaba perfectamente decorada en un rosa pastel—. Y mis amigos que creyeron que te sentirías más cómoda si tu color favorito estaba presente, vaya desperdicio de tiempo —la voz masculina carecía de empatía alguna, teniendo rasgos irónicos en ella.

    Sakura cerró los ojos con fuerza y empezó a rezar a sus creencias con la mano en el pecho… desde hace unas semanas llevaba haciendo lo mismo. Cuando escuchó la puerta cerrarse y vio la sombra desaparecer en la oscuridad de la habitación sintió su corazón nuevamente consigo. Sus sentidos estaban agudizados y su sistema nervioso disparado en muestra de los movimientos de su cuerpo.

    Se asomó con cautela y se levantó hasta donde la cadena de su tobillo se lo permitió. Ya no alcanzaba la manija de la puerta de madera… no tenía los mismos derechos que ellos en casa, al menos no cuando a su hermano mayor se le ocurría jugar con ella, y si seguía permitiéndolo podría terminar muerta, y eso causaba pánico en sus venas.

    —Sabes que volveré, así que no te escondas, no me gusta buscarte. A menos que venga alguien que si adora hacerlo.

    Sakura se frenó y la cadena sonó levemente contra la baldosa. Su psique estaba empezando a desbordarse en delirios por no saber cuándo volvería, y qué le haría al volver. Caminó lentamente hasta la mullida cama y se dejó caer en ella, temblando y llorando amargamente en el silencio de la habitación.
     
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    ¿La violan? ¿La torturan? QUEJESTO. QUIERO SABEEER.
     
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    1. Amenaza


    "No necesito oír todos los raciocinios de nuestra sociedad. Ya los he oído antes y los argumentos siempre son los mismos"


    La puerta se abrió y él la vio durmiendo. Si no fuese por la gruesa cadena de hierro que tenía sujetada al tobillo se vería completamente normal, como hace varios días atrás. Si no fuese porque creció, porque comenzó a llamar la atención no habría provocado todo ese caos en su cabeza y en la de su hermano. Caminó hasta ella y se sentó a su lado, dejando un plato lleno de frutas en la mesa de noche al lado de la cama. Para continuar abriendo el cajón de la mesa y sujetar el hidratante de labios que continuaba sellado, destapándolo y aplicándoselo por lo resquebrajados que se encontraban los mismos.

    Luego de esparcirlos acarició su largo cabello por unos instantes.

    —Veo que obedeciste —susurró y apartó sus manos, excluyéndolas de caricias. Ella se removió entre sueños—. Es hora de despertar —demandó y una sonrisa insana se coló entre sus viriles labios.

    Sakura se levantó de golpe ante la sensación punzante de ser pellizcada en los cachetes con firmeza, descifrando entre lo borroso de sus corneas quién se encontraba esta vez ahí con ella.

    —Itachi —el susurro murió en su voz al buscar con sus ojos a alguien más en la habitación—. ¿Y Sasuke? —tartamudeó alejándose del contacto de su piel, como si le escociera estar cerca de él—. ¿Sasuke? —repitió y notó la frialdad de el presente en su mirar.

    Itachi se lavantó de la cama.

    —Con Deidara.

    Sakura apretó la sábana bajo sus piernas.

    —Yo... no me esconderé otra vez, por favor no le pidas que me busque —suplicó con la vista nublada—. Mírame, estoy sobre la cama, como te gusta, con el vestido que te gusta y con la loción que te gusta.

    Sus palabras salieron de una manera tan apresurada que Itachi ignoró cada una de ellas, permaneciendo en silencio, un silencio que la ponía alerta, porque no quería otro bofetón, no quería otro pellizco ni otro morado en su piel. Tenía miedo de volver a repetir lo de la semana pasada. No quería verlos, no a todos juntos.

    —La última vez quisiste que te soltara Sakura —ella tragó grueso por sus palabras—. Lo hice para evaluarte. Y me traicionaste.

    —Lo sé, lo sé. ¡Perdóname! —susurró desesperada esquivando su penetrante mirada, con la cabeza gacha—. Sólo... solo no me lastimen.

    Itachi sonrió con sorna, casi como retándola a que dijera una palabra más, pero ella calló en el instante que lo notó. Porque en la ocasión que continuó con su réplica fue arrastrada del cabello por toda la habitación.

    —Hablas como si te violáramos, y la verdad es que sigues siendo una virgen —ella asintió como si aceptara sus palabras—, así que no me obligues a ser el primero en entrar, porque no lo disfrutaras, no conmigo.

    Sakura escuchó la puerta cerrarse y divisó las fresas, manzanas y cerezas cortadas en pedazos dentro del plato, comiéndolas con las manos temblando y la frente sudando por el nerviosismo. Ya no le dejaban el tenedor para comer... no desde que apuñaló a Sasuke con el.

    Itachi era el único que cedió a confiar más en ella, a dejarla divagar por la casa siempre y cuando estuviese a su lado. El que la dejaba bañarse con normalidad en privacidad y le traía obsequios costosos de cada viaje que tenía, el que no permitía que nadie más que él y su hermano accedieran a un contacto físico y sus amigos solo fueran testigos de su poder.

    También el que la había sometido a ese infierno, en vista de todos... y ninguno de ellos hizo nada para ayudarla.

    Al terminar de comer caminó por la habitación y se miró al espejo. Su cabello había perdido brillo, sus labios estaban medio resecos al absorber los componentes medicinales del hidratante que le habían aplicado en contra de su voluntad. Y sus ojos un poco hinchados de recordar entre sollozos que hace aproximadamente un mes era libre, como cualquiera. Estudiaba, salía, rechazaba pretendientes y se divertía en juegos absurdos en línea, hasta que en su habitación hubo una fiesta, una fiesta en la que ella nunca deseó participar. Eran sus hermanos, ambos eran sus hermanos mayores, y en vez de protegerla, de cuidarla... se divirtieron en ella, no con ella.

    La puerta volvió a abrirse, haciéndola girar el rostro de manera instantánea, sujetándose con fuerza a la madera del tocador.

    Sasuke cerró la puerta al entrar y la miró ambivalente.

    —¿Mi hermano estuvo aquí?

    —Sí —titubeó levemente.

    Cuando Sasuke iba a cerrar la puerta y salir por ella Sakura caminó hasta él y lo sujetó de la camiseta, con sus labios temblando lo detuvo. Él la miró de reojo.

    —Yo también soy tu hermana —sollozó arrugando la tela de su camiseta. Sasuke permaneció inerte unos instantes—. Por favor Sasuke... tengo miedo, no quiero que me busques, no como la última vez.

    Sasuke se deshizo de su agarre y la sujetó de la mandíbula.

    —No me interesa lo que quieres o no —advirtió con fiereza—. No hagas ruido, la novia de Itachi vendrá hoy así que quédate en silencio apenas escuches que se abre la puerta principal. Recuerda que estás de viaje, que no existes acá.

    Sakura negó con los ojos empapados en lágrimas. Itachi la retiró del instituto semanas antes de graduarse, argumentando con la firma de sus padres muertos que su custodia le pertenecía por completo, siendo tan solo 3 años mayor que ella, y Sasuke llevándole 2. Ambos le mintieron, ambos le propusieron de obsequio de cumpleaños el mejor viaje de grado, y terminó encerrada con una cadena de metal en su propia habitación, siendo objeto de observación por quién quisiera en el círculo de ellos divertirse mirándola, consintiéndola y quizá acariciándola.

    —Naruto... ¿Naruto vendrá hoy?

    Sasuke apartó sus manos de su rostro. Ella se sintió helada. Cuando Sasuke se alejaba de esa forma no resultaba en nada bueno.

    —¿Por qué es el único que te alegra ver?

    Dudó en dar respuesta, pese a que conocía las consecuencias de ello.

    —Él es amable... es el único que lo es —murmuró y lo próximo que sintió fue una bofetada en el rostro, escociéndole la mandíbula al haber quebrado su labio por la fuerza que ejerció en el golpe. Sakura se dejó caer en el suelo de rodillas con sus palmas tapando su rostro.

    —Hoy es mi turno de cuidarte, así que di más cosas como esa Sakura, y veremos cómo amanece tu piel mañana.

    Su corazón se oprimió en el pecho al escuchar el timbre de la casa. Ino, la novia de su hermano mayor había llegado. Sus manos temblaron incesantemente y se levantó con un deje de incomodidad, estirando sus brazos a lo que más daba, pero sus dedos apenas y rozaban la manija de la puerta.

    —Ino... Ino, ¡Ino! —la puerta se abrió y sus ojos se inundaron en lágrimas.
     
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    Miércoles...

    Pobrecita, de verdad que la están rompiendo. Me has dejado con más intrigas y preguntas. ¿Y sus padres?
     
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    Insane

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    2. Secreto

    "Ser capaz de olvidar es la base de la cordura. Incesantemente recordar conduce a la y a la locura.”
    Sus ojos se inundaron en lágrimas.

    —¿Quieres que te vuelva a enseñar lo que es cerrar la boca?

    Sakura negó con la cabeza y Sasuke volvió a entrar en la habitación. Ino no había llegado aún, el que había abierto la puerta había sido él mismo para comprobar si le obedecería o no, al obtener la negativa lo había puesto de mal humor. La sujetó del cuello y la azotó contra la cama. Sakura gimió de dolor y trato de quitárselo de encima, aruñándolo. Sasuke gruñó y la colocó boca abajo, levantándole el vestido. Ella se removió como un gusano tratando de defenderse al sentir la desnudez en sus glúteos.

    —¡No, no, no! —gritó y Sasuke sin piedad le amarró una cuerda a la boca para impedir que continuara quejándose. La amordazó bajo su cuerpo. Ella seguía llorando hasta que éste se desabrochó el cinturón y ella quedó inerte, cerrando los ojos. Sasuke le golpeó con la hebilla en la piel expuesta, causando que se rasgara y sangrara. Y no se detuvo.

    Una, dos, tres más.

    Cuando la puerta se abrió y los ojos azules se situaron en los esmeralda tragó grueso.

    —Sasuke, ya es suficiente.

    El mencionado se levantó de la colcha en donde la tenía sometida bajo él, con la correa en la mano miró desafiante a Naruto.

    —¿Suficiente de qué?

    —Itachi escuchó y me mandó a frenarte, no lo digo yo, lo dice él —aclaró y Sasuke sonrió levemente.

    —Ella quería verte, por eso le he castigado tan fuerte.

    Naruto apretó el pomo de la puerta y le sostuvo la mirada.

    —No sé de qué hablas Sasuke.

    Sakura mordió su labio inferior cubriéndose la piel lástimada con el vestido al bajarlo. Las mejillas estaban encendidas de vergüenza y sus ojos llenos de líquido salino. Sasuke la miró de reojo y sintió su sangre caliente.

    —Ese sonrojo nunca aparece con Itachi o conmigo, sólo cuando llegas aquí trata de que no le veas deplorable y se avergüenza —comentó con la voz fría—. Si Itachi llega a verla así la matara a golpes, y yo probablemente haga lo mismo—. Amenazó y salió golpeando su hombro con el de Naruto.

    Naruto esperó a que estuviera la suficientemente lejos y entró, pasando seguro. Caminó hasta ella y se sentó en la cama con la mirada en el suelo. Sakura se acercó a él y se recostó en su hombro.

    —Arde.

    —Lo sé.

    —Arde demasiado Naruto.

    —Lo sé Sakura —susurró y abrió uno de los cajones, pasándole un medicamento con cicatrización rápida—. Itachi no querrá ver tu piel con marcas, por eso trae tratamientos caros cada que Sasuke está contigo —suspiró y le acarició el cabello—. Hoy es mi turno de cuidarte.

    Sakura tragó grueso. Sasuke había mentido, no era su tiempo, era el de Naruto.

    —¿Trajiste los dulces?

    Naruto sonrió levemente y asintió con la cabeza. Sacando del bolsillo de su chaqueta diversos caramelos ácidos. Sakura se acostó en la cama y él hizo lo mismo, comiendo aquellos dulces agridulces mientras miraban el techo. Naruto comenzó a contarle su día en la universidad y Sakura le escuchaba atentamente, dando su punto de vista cada que lo veía necesario. Naruto la sintió acomodarse en su pecho luego de acabar su historia, abrazándolo al arrugar su camiseta y llorando contra su torso.

    —Quiero perder la virginidad Naruto, contigo —susurró entre el llanto. Él quedó helado.

    .

    .

    .

    Itachi estaba bebiendo un sorbo de agua en la cocina.

    —¿Por qué le hiciste subir?

    —Ibas a dañarle la piel Sasuke.

    —Naruto no debería volver a verla. Deidara ya nos lo había dicho, cuando está con Naruto es diferente.

    Itachi dejó el vaso sobre el lavaplatos y se quitó la camiseta.

    —Está enamorada.

    Sasuke frunció el ceño, molesto.

    —¿Cómo mierda lo dices tan fácilmente?

    Itachi permaneció en silencio, mirando el reloj. El timbre de la puerta sonó y éste caminó hasta abrirla, saludando a Ino de un beso en los labios. Sasuke la ignoró y salió de la casa. Iría a beber algo, estaba harto de que los permisos que tenían ellos dos también los tuviera Naruto, de que Sakura no odiara a Naruto, de que Naruto mirara con cariño a Sakura. Estaba harto de eso.

    .

    .

    .

    Sakura y Naruto se tensaron al escuchar los gemidos de Ino al lado de la habitación. El golpeteo de caderas chocando, el jadeo ahogado de la voz varonil y las palmadas contra piel expuesta. Sakura se pegó más a Naruto y Naruto tragó grueso.

    Naruto le miró a los ojos expectante. Si se llegasen a enterar lo que hacían cuando estaban solos podían prohibirle el volver a verla. Quizá la matarían a ella. Por algo le colocaron una cadena en uno de sus tobillos, por algo ya no le permitían bañarse sola, por algo...

    Los gemidos de Ino no cesaban y Sakura se cubría la boca con la palma de su mano. Naruto estaba besándole la espalda, Naruto estaba deslizando su lengua por su columna vertebral, Naruto estaba acariciándole los muslos con sutileza, Naruto había llegado al inicio de sus glúteos y besó cada herida recién hecha, estaba lamiendo cada una de ellas hasta abrirla frente a él.

    Sakura estaba con la mejilla contra la almohada, estaba ahogando sus suspiros con su palma y sus ojos cerrados con fuerza. Sakura tenía su cuerpo temblando, sus pliegues mojados. Sakura comenzaba a sentir la lengua de Naruto deslizarse desde su espalda baja hasta la entrada de su intimidad, lamiendo con lentitud. Sakura estaba curvándose y olvidando el ardor que Sasuke le dejó.

    Naruto la sujetó de las caderas y besó su intimidad con hambruna. Sus iris azules brillaban perdidos en ella. Sakura apretó las sábanas con fuerza y acabó en sus labios. Naruto se levantó y le acomodó el vestido, acariciándole el rostro hasta que ella calló en los brazos de Morfeo, durmiéndose después de un orgasmo.

    Un secreto entre ella y él, entre él y ella.

    .

    .

    .

    Naruto salió de la habitación y maldijo en su mente. De nuevo, de nuevo había terminado devorándola. Devorándola sin espiar su virginidad, sin entrar en ella.

    Caminó por el pasillo y abrió la puerta de la habitación de Itachi. Ino estaba dormida con la sábana cubriéndole el cuerpo, e Itachi le estaba mirando a los ojos.

    —Se quedó dormida.

    Itachi sonrió altivo.

    —¿Cómo la hiciste dormir?

    —Acariciándole el cabello, siempre se duerme así.

    —Curioso —susurró—. Mañana no vengas, mañana ella estará conmigo.

    Naruto asintió y cerró la puerta, dirigiéndose a la salida. Él podía denunciar, podía sacar a Sakura de ahí, pero no quería hacerlo... quería que fuera suya, como el resto. Que los odiara a ellos, que lo amara a él.
     
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  6.  
    Tarsis

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    Creo que lo que más me chockeó de todo, es la actitud egoísta de Naruto al final del día. No siente miedo, sólo tienen un deseo egoísta. Quiere ser el bueno entre tantos malos, pero él es el peor. Porque sabe que está sufriendo, y aún así la deja ahí.
     
  7.  
    AkiSasu

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    Increíble, la actitud extraña y deplorable de todos los presentes y los espacios en blanco que aun quedan en la historia se me hacen muy interesantes. Es intimidante también.
    Personalmente, siento que en la escena de intimidad entre Naruto y Sakura sus nombres aparecen demasiadas veces, aunque es probable que así sea como tu imaginación lo dictaba.
    Por lo demás, esperare la continuación y gracias por compartir.
    Suerte.
     
    Última edición: 7 Mayo 2019

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