Historia larga O.N.E: Melodías de la Vida

Tema en 'Novelas' iniciado por Kay Greenwish, 13 Octubre 2016.

Cargando...
Cargando...
  1.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Robot que aparenta humanidad Comentarista empedernido Blogger Nostálgico

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,472
    Pluma de
    Escritor
    Por fin finalizo con la lección 23, exactamente poco antes de hacer este post; cuando publique el siguiente capítulo explicaré más a detalle la razón por la la lección 23 fue un reto y dolor de cabeza, porque sí, todavía no la voy a publicar. Prometo que lo haré mañana domingo sin falta (a menos que me vuelva a quedar sin luz, y espero que no sea así), actualizaré por la tarde o tarde-noche cuando regrese de casa. No lo publicaré ahora porque es muy noche, ya que todavía necesito volver a leer para corregir (la mayoría) de los errores que tiene antes de publicarlo, y sé que de por sí se me pasan muchos, no quiero imaginarme si intento leer con lo cansada y agotada mentalmente ante este odisea de capítulo. Y también necesito estar en mi laptop para publicar (porque en ella las palabras no se pegan), e igual se me olvidó cargarla xP

    Aprovechando este anuncio, quiero agradecer a cada uno de los que comentaron en este post, por que el capítulo que viene será largo, así que no quiero ahuyentar a los lectores con más palabras.

    Zurel
    Te aseguro que después de este capítulo en adelante, Grayish Bullet tendrá un poco más de participación en la historia. Y sí, es evidente la enemistad que siente Alma hacia María, y es que Alma es un libro muy abierto, si algo no le gusta, aunque no lo diga, sus acciones lo demuestran. Y gracias por notificarme esos errores, el corregidor que utilizo “corrige” las palabras, por lo que a veces, sin darme cuenta, elije automáticamente una palabra similar a la palabra original que iba a utilizar.
    Y me gustó que mencionaras la relación entre Marco y Frank, ya que así es; es una rivalidad amistosa.
    Reydelaperdicion
    Disculpa que en este capítulo no me haya enfocado en el proceso musical de Grayish Bullet, ya que como pudiste notarlo, me quise enfocar en otro tema. Sin embargo, diré un pequeño adelanto; el capitulo 24 se centrara un poco en como les va en el ámbito musical y en los ensayos. Te aseguro que no te defraudará. ya veremos un poco de Grayish Bullet desde ese punto.

    Sobre lo de hipócrita, no creo que sea la palabra correcta para describir a Diego, pero si te doy la razón para que creas eso. Aunque, todavía no se sabe si Diego habló de ese tema con Marco, pero ese es otra historia… porque sí, he estado meditando en escribir una precuela que cuente el comienzo y final de The Archangel Boys, y detallar en ésta lo que ocurrió y la razón por la que el grupo no funcionó. Aunque como lo mencioné, por el momento es una idea pero creo que tiene potencial para tener su propia historia contada.

    Muchas gracias por el apoyo y agradezco mucho lo sincero que eres.
    Borealis Spiral
    Bienvenida de nuevo (¿?) Me alegró leer tu comentario. Que importa que tardes cinco o diez capítulos en leer o comentar, sabes que la historia estará aquí. Me alegra saber que el rumbo de la historia te esté gustando.

    Y… no te metas con mi pequeño Recluta que es el chiquiado de la escritora. Mas eso no significa que no esté de acuerdo contigo, ahí si que Marco no vio por el futuro de Los Eslabones. Pero ya veremos si ese hecho es o no malo para el grupo.
    Claro… amar al Chivo es amarme a mí, no por nada está inspirado un 90% en mí¿? xD

    Mori
    De nuevo, muchas gracias por el apoyo. Por cierto, tu comentario me causó gracias, primero porque el que Octavio llamase a Ema y Luci de esa forma fue por la razón que comentaste; un poco para molestar a los “machos” del grupo. Y sobre la paranoia de Marco, esperemos que no llegue a esos extremos. Por cierto, me alegra que hayas mencionado sobre el cambio de punto de vista sobre Marco, era mi intención en este capítulo. La perspectiva desde si mismo (osea Marco) es muy diferente a la que pueden tener otros de él.
     
    Última edición: 10 Marzo 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
    • De acuerdo De acuerdo x 1
  2. Threadmarks: Lección #23.-Viernes
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Robot que aparenta humanidad Comentarista empedernido Blogger Nostálgico

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,472
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    31
     
    Palabras:
    7012
    Este capítulo será un poco diferente a lo acostumbrado. Ya verán la razón. Sin embargo, necesitaba escribirlo para poder continuar con la historia, pueda aparentar no tener una finalidad, pero si la tiene, aunque eso se apreciará más adelante, así que...


    ...disfruten de la actualización.


    Lección #23.-Viernes



    —Muchachos, ya que mañana es fin de semana largo, pensé en que podíamos ir al Montecillo y acampar ahí, ¿qué les parece la idea? —propuso Marco a los miembros del grupo.

    Todas las miradas se enfocaron en su persona. La idea les pareció muy buena y al guitarrista le pareció increíble la idea de ir y no se hizo esperar para comentarlo. Todavía más porque nunca había ido al lugar, así que ansiaba saber como era el Montecillo. Gabriel, aunque desconocía lo que era el sitio, estuvo de acuerdo en ir a acampar, sería una buena experiencia para desestresarse un poco.

    —¿Y qué es ese lugar? —inquirió Chivo.

    —Creo que es un lago —contestó Edwin, tampoco estando seguro de lo que era.

    —En realidad es un manantial —corrigió Marco.

    Marco conocía muy bien el Montecillo porque cuando niño su padre los llevó varias veces y dos veces si habían quedado ahí. Fue una de las mejores experiencias que recordaba de su niñez e invitó al grupo deseoso de volver a recordar aquellos días de antaño. Por lo que se alegró al saber que estaban dispuestos a ir, no obstante, uno de ellos no pareció agradarle de todo la idea.

    —¿Ocurre algo? —terminó preguntando curioso ante el rostro inexpresivo de Chivo. Le pareció extraño que no se emocionara o que estuviera de acuerdo, no era muy propio de él.

    —¿Mañana? No, es imposible, tengo cosas que hacer —mencionó.

    —¿Cosas que hacer, tú? —bromeó Marco—. Vamos, Chivo, ¿no puedes posponerlas para después?

    —Claro que no, no se pueden.

    —¿Y qué es lo que vas a hacer como para no acompañarnos? Nos iremos mañana temprano y regresaremos hasta el domingo.

    Oi, que tengo vida social. Aprovecharé para visitar a María y a mi padre.

    —Tenía pensado invitar a María.

    —¿Eh? ¿Y crees que ella aceptará ir siendo la única mujer en un grupo de hombres?

    —También tenía pensado invitar a Alma, a su prima y a Alex.

    —Acompáñanos, Enrique. Entre más personas vayamos, será mejor.

    —¿Por qué siento que estás dando excusas, Chivo?

    —No son excusas —respondió al líder.

    —Quizá no quiera ir porque no sabe nadar —mencionó Edwin al atar cabos y al ser la única posibilidad por la que no quisiera ir.

    —¿No sabes nadar? —preguntó Gabriel—. No creo que sea un gran problema, es pienso.

    —¡Pero de qué tienes miedo, Chivo! —comentó Marco—. Lo más hondo es el centro y a Edwin le llegaría al cuello.

    —¡¿Y por qué me pones como ejemplo a mí?!

    —Está bien, está bien, iré —terminó desistiendo ante la insistencia de sus compañeros—. Iré con la condición de que no me voy a meter al agua, ¿okey? En realidad, eso de la acampada se escucha bien. Me apunto pues.

    Con eso en mente, terminaron de ensayar otra de las canción nueva que Marco compuso. Y antes de que anocheciera, Chivo llamó a María para invitarla. Avisaron a Alejandro si podría tener el permiso de sus padres para que los acompañara y, al final invitaron a Alma quien llamó a su prima. A su vez, a eso de las diez de la noche, Marco sacó las dos tiendas de campaña que tenían guardado en el garaje de la casa. Agradecía tanto que su madre guardara todas esas viejas cosas en aquel lugar, después de todo, muchas de ellas tenían un valor sentimental.

    Al día siguiente, muy temprano por la mañana Gabriel, Chivo y Marco fueron a conseguir algunas cosas que les harían falta como un par de hieleras, algunas lámparas, una pequeña cocina de gas o en su defecto una parrilla, vasos como platos desechables, bolsas, un encendedor y por supuesto un cargador para poder mantener las pilas de los celulares llenas. A María se le encargó la comida mientras que a Alma y a Diana se les encargó conseguir los utensilios para el aseo. Debían ir preparados, se quedarían dos noches.

    Una vez dieron las doce del medio día, Gabriel fue a recoger a todos. Se dirigieron al Montecillo.

    El Montecillo era en realidad el nombre de un pueblo rural que quedaba a poco menos de una hora de la ciudad donde vivía Marco, hacia el noroeste del estado. No obstante, el abuelo del actual dueño del manantial compró un enorme terreno del cual nació un manantial. Cercó aquel lugar y lo hizo un lugar turístico, cobrando algo de dinero por la entrada. Con los años se popularizó y tomó el nombre de pueblo por ser el lugar más famoso del lugar.

    —Aquí hace calor, abran las ventanas —alzó la voz Chivo mientras se hacia un poco de aire con el cuello de su camisa—. ¿A quién se le ocurre tener las ventanas cerradas con este calor que hace?

    —Que asco —dijo Edwin escandalizado—, abran la ventana que alguien se está pudriendo aquí, Chivo.

    —A mi qué, Rec, yo no fui —Chivo abrió rápidamente la ventana quien para hacerlo tuvo que atravesar a Alejandro pues estaba en medio de este último y de Edwin.

    La camioneta comenzó a llenarse de polvo y tierra.

    —Chivo, cierra la ventana que se se está metiendo toda la tierra —comentó Marco desde el asiento de copiloto.

    —No, no, que aquí atrás apesta —dijo Edwin abriendo la ventana de su lado.

    —Aquí el único sospechoso eres tú, ¿qué comiste anoche?

    —Cierren la ventana que no quiero llegar toda sucia al lago —comenzó a decir Diana, molesta por el actuar infantil de los muchachos.

    —Gabriel, diles algo —dijo Alma secundando a su prima. Tampoco le agradaba la idea de empolvarse—. ¡Marco!

    Gabriel tan solo suspiró sin poder creer que aquellos estuvieran haciendo tanto escándalo. A él que le gustaba manejar en silencio.

    —Haremos que ese par limpien el carro cuando regresemos —comentó Marco. Después miró por la ventana, pensativo.

    —¿En que piensas? —preguntó Gabriel—. Has estado distraído desde la mañana.

    —¿Tú crees? He estado pensando en que deberíamos tocar en la fiesta que se hace en el barrio de San Pedro.

    Esa declaración tomó por sorpresa a Gabriel y si no fuera porque iba en el volante lo hubiera visto al rostro.

    —¡¿Escucharon?! —dijo Marco mirando hacia atrás para buscar a Chivo y a Edwin—. Dentro de dos semanas vamos a tocar en la fiesta de San Pedro, así que mentalícense para eso.

    —No sabía que en ese fiesta se podía tocar —dijo Edwin.

    —Podemos pedir permiso. No creo que tengamos problema, tocaremos gratis después de todo.

    —¿Y esa fiesta es grande, como las que se hacen en Aguas? —cuestionó Chivo.

    —No, no es muy grande —contestó Edwin—. Solo dura dos días. Aunque nunca he ido y eso que me queda cerca del barrio.

    —Oye Marco, ¿estás seguro que estaremos listos para entonces? —preguntó Gabriel.

    —Necesitamos ponernos las pilas, si no comenzamos a cantar con un publico nunca sabremos si estaremos listos para tocar en un lugar con más personas.

    —Eso es cierto —susurró Gabriel.

    A diferencia de Marco, Gabriel, Edwin y Chivo nunca han tocado o cantado con varios espectadores. Esa fiesta sería perfecta para comenzar a tocar bajo las mirada de muchas personas. La fiesta de San Pedro se celebraba cada año en el barrio del mismo nombre. No era una fiesta muy grande y era la segunda más popular de la ciudad, por lo que el publico presente sería el más indicado para personas que no han tocado con espectadores.

    —Además, debemos ensayar mucho para tocar en el Festival de Aguas.

    —¿Hablas del Festival Hidrocálido?

    —Gabriel, no te pongas nervioso, y menos tú, que eres el mejor del grupo, estarás bien, solo toca como siempre lo has estado haciendo. O ¿estás preocupado por ellos dos? —señaló hacia atrás.

    —No, no es eso. Es que lo mencionas tan de repente que me tomó por sorpresa, eso es todo.

    —Quería que fuera una sorpresa, pero es mejor que lo sepan ahora. Lo bueno es que el festival será hasta verano, para cuando llegue el día, ya habremos tocado en muchos lugares.

    Una vez llegaron, Gabriel buscó un buen estacionamiento y mientras los pasajeros bajaban al igual que bajaban las cosas, Marco se acercó al dueño para pedirle permiso de acampar en el lugar. Él le informó que no se podía por las reglas, pero ya sabiendo eso, había pedido a los muchachos que colaboraran con algo de dinero —obviamente para cooperar con la gasolina —para pagarle al dueño y dejarlos acampar. Solo de esa forma el hombre aceptó dejarlos pasar dos noches en el Montecillo. Los muchachos, especialmente Alma, Diana, Alejandro corrieron alegres a ver el manantial. Dejaron sus pertenencias bajo la sombra de un árbol y sin esperar más se quitaron la ropa que tenían puesta para dejarse solo el bañador que se mantuvo bajo el vestuario normal.

    Los demás buscaron el mejor lugar para pasar el día mientras le echaban un ojo el lugar. Marco se dio cuenta que a pesar de los años el lugar no pareció cambiar mucho. Lo nuevo era que habían agrandando la pequeña tienda y ahora era más amplia. A pesar de ser un fin de semana largo, no estaba repleto de tanta gente, tal vez se debía a que aprovechaban el puente para ir a otros lugares.

    —¿De verdad no trajiste traje de baño, ni toalla ni nada? —preguntó Marco a Chivo una vez vio que todos ya vestían sus respectivos trajes de baño, listos para meterse al agua en cualquier segundo.

    —Ya lo dije, yo no me meto ni loco al agua.

    Chivo desvió la vista hacia Edwin y sonrió con malicia al percatarse de la cara de bobo que tenía cuando vio a las muchachas con sus trajes de baño —especialmente a Alma que era realmente llamativo—, Morales se acercó a Edwin y rodeando su cuello con el brazo, lo tomó por sorpresa y cuando obtuvo su atención, Chivo le susurró:

    —¿Serás el salvavidas oficial de las damitas?

    —¡D-de que hablas! —respondió el joven sonrojándose al mismo tiempo que desviaba la vista—. Ya bájale a tus bromas —dijo, avergonzado. Luego vio a María en traje de baño, y como si hubiese quedado hipnotizado al verla en bañador, se le quedó mirando sin pudor alguno. Recibió una palmada en la espalda por parte del pariente.

    —Ándale, te comportas o tendré que mandarte al rincón —Lo miró con seriedad.

    —Lo siento —Se disculpó apenado.

    Lo siento —repitió Chivo mientras observaba como el chico, regañado, tomaba asiento donde Marco y Gabriel se mantenían platicando.

    Poco después las chicas, quienes ya se habían metido al agua, invitaron a los varones a que se metieras. Mientras se hacia la hora de comer, decidieron hacer una pequeña competencia de caballería para que las parejas perdedoras fueran a preparar la parrillada. Las parejas fueron Marco y Alex, Gabriel y Alma y Edwin y Diana, éstos últimos fue la primera pareja en perder al minuto de empezar.

    —¡Vénganos, Marco! —gritó Edwin desde su posición, enojado porque había sido Alma quien sin contenerse había ido a por su prima a la fuerza y tomándola desprevenida la empujó.

    —Mejor hay que ayudarles —dijo Diana mientras se acercaba a una distancia prudente y salpicaba a Alma como a Gabriel. Deseaba que perdieran.

    —¡Eso es trampa! —refunfuñó Alma, moviéndose inquieta—. Ustedes ya perdieron... no pueden hacer eso...

    —Nunca dijimos que no se podía apoyar a su equipo favorito —dijo Marco entre risas—. Vamos, Alex, empuja con más fuerza que Alma no se romperá.

    María, quien estaba sentada al lado de su hermano siendo simple espectadora, al ver la desventaja que tenía el pobre equipo de Gabriel, se metió al agua para ayudarlos y empezó a mojar a Marco y a Alejandro.

    —Traidora —dijo Marco, queriendo mojarla también.

    —Sea hombre que tu tienes a Diana y a Edwin de tu lado —dijo María. Ahora fue Edwin quien dirigió el agua hacia ella por orden de Diana para evitar que continuara.

    La pelea fue reñida porque ninguno quería desistir. Ningún dúo quería perder ya no tanto por preparar la comida sino por el orgullo. Al final, la victoria se la llevó Gabriel y Alma, con un movimiento que nadie se esperaba de ninguno de los dos. Gabriel había desequilibrado a Marco desde el agua al mismo tiempo que Alma tomaba a Alex de los hombros, desconcentrándolo por unos instantes y lo halaba hacia ella al momento en que Gabriel retrocedía, provocando que Alex terminara cayendo al agua.

    Los perdedores prepararon la mesa como la comida. Aunque al final los vencedores ayudaron a los demás. Una vez terminaron de comer, mientras hacían la digestión, algunos decidieron charlar mientras que otros jugaban a algunos jugos de mesa que habían llevado para pasar el rato. Por otro lado, Diana y Alma decidieron caminar un poco por los alrededores. Alma, a petición de su prima, le tomaba alguna fotos mientras Diana posaba.

    —Últimamente me he sentido algo intranquila —comentó Meza.

    —¿Por qué? —preguntó Diana mientras veía las fotos que le gustaban y borraba las que no le gustaron como salio.

    —Mmm —Fue la respuesta de Alma.

    —Te estoy poniendo atención —Miró a su pariente—. Ahora me dices o me dejas como estaba.

    —No es eso. Es que…

    Le tenía mucha confianza a Diana, no solo la consideraba como su prima sino como una amiga. Como era hija única, consideraba a Diana como aquella hermana mayor que nunca tuvo. Necesitaba contarle algo que había estado reteniendo en su pecho desde hace tiempo y deseaba salir. Diana esperó a que Alma continuara.

    —Pienso decirle a Marco que me gusta.

    Diana abrió los ojos tan grandes como le fue posible al escuchar tal confesión. Por un momento dudó lo que escuchó.

    —¡¿Estás loca?! —le dijo en voz baja, como temiendo que alguien las escuchara—. ¿Y por qué harías eso?

    —¿Cómo que por qué? —cuestionó en tono ofendida—. Porque me gusta y quiero que sepa lo que siento por él.

    —Okey, pero baja la voz. Alma, piénsalo bien…

    —Ya lo hice y por eso estoy decidida… —Frunció el ceño al ver como Diana negaba con la cabeza—. No hagas eso, ¿quieres? No me gusta cuando mueves así la cabeza, me molesta.

    Diana continuó moviendo la cabeza exasperando a Alma todavía más.

    —Te recomiendo que no lo hagas, y tú sabes bien la razón —Alma hizo una mueca y desvió la vista porque sabía a lo que se refería—. Alma, no lo arruines. Si le dices la verdad, quizás te arrepentirás el resto de tu vida.

    Quería lo mejor para su prima y lo último que deseaba era verla triste por tomar una decisión que podría destruir el vínculo que ella tenía con Los Eslabones. Y mucho menos en este tiempo pues Alma le había estado informando la situación que el líder del grupo hizo para evitar los malos entendidos. Una declaración de tan grandes magnitudes solo alejaría a Marco de ella.

    —¿No lo vas a hacer, verdad? Alma, eres una chica muy inteligente y sé que no quieres alejar a Marco de tu lado.

    Era mejor que por ahora, Marco fuera solo el crush de Alma.

    Alma cruzó los brazos y no dijo nada. No pudo dialogar más. Diana la miró, insistentemente, esperando una respuesta; una respuesta que no salía de ella y nunca salió. Pero la prima confiaba en que Alma callaría sus deseos y no diría nada que pudiera estropear lo que ya estaba formado. Y ella estaba consciente en la posición. ¿Por que el amor tenía que ser tan cruel? Alma estaba locamente enamorada de Marco. Por ahora dejó zanjado el asunto —aunque sabía que tarde o temprano sus sentimientos vencerías la razón y se lo confesaría todo—. Las dos regresaron con los demás.

    —Alma —Alex la llamó una vez la vio pues la había estado buscando.

    Ella se detuvo y esperó a que él acortara distancia.

    —Me preguntaba si querrías ser mi compañera en el dominó —dijo.

    —¿Al dominó?

    —Sí, es que vamos a jugar al dominó.

    Alma levantó la vista para ver la mesa preparada con las fichas de dominó. Tenía tiempo que no jugaba y después de lo sucedido sería buena idea despejar la mente jugando un rato. Estaba apunto de decirle que sí mas su garganta quedó muda al ver que Marco y María tomaban asiento. Eso solo significaba que habían hecho pareja.

    —Lo siento, Alex, se me da fatal el juego —terminó diciendo a pesar de que fue ella junto a Diana quienes llevaron el dichoso juego—. Dile a Diana, ella sabe jugar muy bien.

    —Claro… aunque yo tampoco sé jugarlo bien y Marco y María tampoco saben, es lo que me dijeron. Es solo para pasar el rato —contestó, muriéndose de vergüenza por dentro al darse cuenta que había sonado insistente y es que le agradaba la idea de que Alma fuera su pareja.

    —Bueno —dijo ella, sonriendo sin ganas—, con más razón deberían jugar con alguien que sepa las reglas y eso. Además, me siento cansada y he estado bajo el sol por varias horas, me gustaría descansar.

    —Tienes razón. Perdón por molestarte. Espero descanses bien —Dio la vuelta y buscó a Diana para que fuera su pareja en el dominó.

    Por otro lado, Alma tomó asiento y miró como los cuatro se les veía muy divertidos jugando, por un momento se le antojó envidiable la escena y deseó también jugar. Mas no sabía que hacer con esos sentimientos que le despertaba Marco; quizá debió aceptar y unirse al juego en vez de negarlo. Ahora que lo pensó mejor la actitud que tuvo con Calveiro no fue la mejor. Pero sintió que era demasiado tarde. Esos cuatro jugaban, Chivo, Edwin y Gabriel se había perdido a quien sabe donde mientras ella estaba sola.

    Un par de horas después, los chicos decidieron meterse al agua antes de que se volviera más tarde. Ya solo quedaba un par de familias y en el agua, solo ellos. Se volvió más tarde. Marco salió y secándose con una toalla, abrió una lata de cerveza. Observó a su alrededor y vio a Chivo no muy lejos de ahí, despreocupado mirado como su prima y María se pasaban una pelota de playa. A Diana le había caído muy bien ella y es que María se dejaba querer. Sin embargo, la mirada de Marco estaba enfocada al menor de los Morales, dibujó una sonrisa al ocurrírsele algo.

    —Gabriel —Marco le hizo señas para que le prestara atención y luego apuntó a Chivo—. Vamos a empujarlo al agua.Entre los dos será más fácil.

    Gabriel levantó la ceja. No deseaba ser participe de una maldad tan grande.

    —No me animo, Marco.

    Marco miró un poco desilusionado a Gabriel por ser tan recto y no querer unirse a una simple broma.

    —¿De qué hablan? —preguntó Edwin curioso mientras agarraba una soda de la nevera. Marco vio la oportunidad perfecta.

    —Edwin, vamos a empujar a Chivo al agua.

    Sin pensárselo dos veces, el joven asintió. Los dos, desde atrás, se acercaron con cautela a Chivo. Cada uno de un lado a otro. Marco con señas contó desde el tres al uno, aumentaron la velocidad y se fueron contra él, tomándolo por sorpresa. No obstante, tan solo lo movieron un par de pasos porque para la sorpresa de ambos Chivo no se movió más de su lugar. Chivo pareció una piedra y sin saber quienes eran los que le jugaban una broma tan pesada, agarró a Edwin para, con una vuelta, arrojarlo al agua y después empujar a Marco.

    —¿Me quieres matarme? —levantó la voz Robles entre tosidos porque había tragado agua.

    —No estás en poción de enojarte, aquí yo soy la víctima —dijo Chivo en tono molesto. Miró a Marco con seriedad una vez nadó a la superficie.

    —¿De qué estás hecho, de piedra? —preguntó Romelí, divertido por el resultado final. No fue el desenlace que deseó, pero fue gracioso el final.

    —Piedras son las que te voy a arrojar —dijo Chivo, todavía molesto.

    —Relájate, solo era una broma.

    —Una broma que terminó mal —habló Edwin saliendo del agua Se miró la ropa, terminaba de ponerse ropa normal. Ahora tenía que volver a cambiarse—. De haber sabido que iba a terminar de esa forma...

    Chivo retrocedió tres pasos hacia atrás al ver que Edwin se le acercaba. A Edwin le pareció curiosa la acción del mayor.

    —Oye, lo siento, no tenía ni idea del terror que le tienes al agua —Se disculpó con total sinceridad.

    —Si no quieren despertar su enojo, es mejor que lo dejen en paz —les advirtió María, disimulando su diversión, al haber sido testigo de lo que pasó—. Así como lo ven, si se enoja de verdad no hay nadie que lo pare. Advertidos están.

    Chivo suspiró un poco más relajado y poco después aquel incidente pasó a segundo plano. La tarde transcurrió entre juegos, risas y charlas amistosas hasta que hubo anocheciendo. Armaron las dos tiendas de campaña. Encendieron una fogata en la cual se reunieron alrededor de ella. Comieron algunos malvaviscos con chocolate y Marco comenzó a tocar la guitarra; tocó algunas canciones y cantaron otras tantas. Las chicas deleitaron a los chicos con sus voces.

    —Muy bien —levantó la voz Chivo para tener la atención de los presentes—, a esto no se le puede llamar una acampada si no se cuentas historias de terror.

    —Sí, hay que contar historias de terror —secundó Diana.

    —Las historias no van a ser ten aterradoras, ¿verdad? —preguntó Edwin.

    —Bueno, Rec, de eso se tratan esas historias de que asusten.

    —Pero ya que Chivo propuso la idea, que el nos cuente una primero —dijo Marco.

    Chivo se aclaró la garganta, preparado para contar. Se notaba lo ansioso que estaba de contar una. Y así fue, contó una sobre los coyotes que rondaban por la cercanía y que había escuchado rumores de que meses atrás se había escuchado la noticia de que un par de chicos que acamparon en ese lugar en la mañana siguiente amanecieron muertos porque los coyotes saltaron la valla. A raíz de eso, se prohibió acampar por lo peligroso que era el Montecillo por las noches. La próxima en contar una fue Diana y luego Alma para finalizar con Marco, quien contó una típica en la que al final se asustaba gritando la última oración o frase, teniendo una reprimenda por todos ante el final.

    —Muy bien—Marco se levantó y propuso una idea—. ¿Qué les parece si nos juntamos en parejas y hacemos una pequeña prueba de valor? Y la pareja o parejas que no cumplan con el reto, el domingo que regresemos paga las pizzas.

    —¿Y cuál es el reto y cuales serán las parejas? —Quisieron saber, agradándoles la idea y aprovechando el sentimiento de haber contado historias de miedo.

    —Las parejas serán al azar —explicó—.En ocho papelitos escribiremos del uno al ocho, se revuelven bien y luego cada quien toma uno, y dependiendo el número se junta con su pareja. Por ejemplo, si Gabriel saca el número 1 y yo el 2, pues nos toca ir a nosotros dos. O si a Alex le toca el número 5 y a Alma el 6, ambos serán pareja. ¿Se comprende?

    Todos comprendieron el modo de azar y una vez eso, Marco continuó con la explicación:

    —El reto consiste en llegar hasta el final del terreno, hasta la malla que divide el lugar. Con el celular tomaran una foto de su pareja tocando la malla, esa será la prueba de que llegaron hasta ahí. Obviamente, quien no tenga la prueba de que llegaron al final, se contara como que perdieron.

    Estando de acuerdo, hicieron los números y mientras Marco los acercaba a cada individuo para que tomaran uno, Alma deseó en silencio que le tocara con Marco. Si el destino los juntaba prometió que le contaría todo. A su vez, Edwin deseó que le tocara con María o quien fuera menos Chivo; rezó por el que no le tocara a Chivo como compañero. Alejandro pensó por un momento lo genial que sería si le pudiera tocar con Alma. Diana quería que le tocara con Gabriel porque de los presentes varones, Gabriel era de su gusto y que si debía caminar para hacer una ridícula prueba, él sería la mejor opción. A su vez, Chivo quiso que le tocara con Edwin porque sería divertido hacerlo asustar.

    Una vez miraron el número que les tocó, formaron sus respectivas parejas y se dispusieron a tomar diferente camino.

    —De todas las personas, me tuvo que tocar contigo —refunfuñó Alma caminando a pasos alargados mientras Diana aumentaba la velocidad para darle alcance. La detuvo al colocar su brazo alrededor del cuello de su pariente.

    —¿Querías estar al lado de un hombre? Es mejor así, sería extraño que uno de ellos estuviera al lado de una jovencita, ¿no lo crees?

    —Eres muy exagerada.

    —O Alex., es muy inofensivo.

    —Pues sí, hubiera preferido que él fuera mi compañero.

    Diana rió.

    —Aquí lo realmente peligroso es pisar con cuidado para no resbalar o caer —dijo ella alumbrando con la linterna de su celular el lugar donde pisaba pero cuando terminó de decir aquello casi cae de bruces sino fuera porque mantuvo el equilibrio.

    Alumbró a Alma y la miró con el ceño fruncido pues había sido ella quien la había empujado.

    —Tú si que eres mala, no me odies tanto. Que si me lastimo vas a ser tú quien me cargue.

    —Mejor pido ayuda —rió Alma. Dio un par de pasos y soltó un chillido al tropezar y sentir que caía.

    —A eso se le llama karma —dijo Diana muy divertida.

    —A donde yo vaya te llevaré —dijo Alma.

    —Pues claro, no puedes vivir sin mí.

    Las dos se miraron. Diana soltó una carcajada y Alma terminó riendo a su lado. Debían pisar con cuidado si no querían caer de verdad.



    ***​


    Alejandro y Chivo caminaban juntos.

    —Me sorprende que Marco haya dicho a esto «prueba de valor» —habló el mayor—, al parecer no sabe lo que es una verdadera prueba de valor. Pero bueno, lo positivo de esto es que bajaremos la comida que comimos.

    Guardó silencio para darle la oportunidad al joven de que hablara algo. Le ponía un poco nervioso estar todo tranquilo, pero tampoco él tendría de que más hablar.

    —Pues si que eres callado, ¿no?

    —Sí…soy más de escuchar.

    —Me entere que estás aprendiendo a tocar la guitarra, ¿cómo te va?

    —Bien.

    —¿Bien? ¿Solo eso? Me esperaba a que me dijeras que muy pronto serías el próximo Tom Morello o algo así.

    Volvió a haber un silencio.

    —¿Y quién es él? —Alex dudó antes de preguntar.

    —¿No lo conoces? Bueno, no te culpo, ni yo sabía quien era, lo supe solo porque comencé a investir un poco de músicos y demás, ya sabes, para estar un poco igualados con Marco, Gabriel y hasta Rec sabe más que yo. Es que siendo sincero, yo no sé mucho de ese mundillo, pero pensé que ahora que estoy en uno, debería saber un poco más de los grandes. Hey, pero hacer eso no solo hizo que me expandiera en ese género, he conocido muchas canciones que son buenas. Ni siquiera sabía que existía el rap rock. ¡Es rap con rock! Eso es alucinante, yo amo el rap, y no tenía idea de que existiera ese género.

    Alejandro se sorprendió conocer eso de Chivo. Se sintió identificado con él, lo mismo le pasó cuando conoció a The Archangel Boys.

    —Ah, y sobre quien es Tom Morello, bueno es un músico, guitarrista, activista... —continuó—, y no me preguntes más porque olvidé lo que leí de él. Solo sé que es alguien muy influyente, genial y que ocupa un puesto alto en los cien guitarristas más grandes de todos los tiempos. Y quien sabe, a lo mejor tu nombre estará algún día apuntado en esa lista, ¿te imaginas? —Comenzó a emocionarse a tal punto en que contagió a Alex.

    —Me encantaría, eso sería genial.

    Sin embargo Alejandro sabía muy bien que los sueños tenían un limite.

    —Aunque, solo me bastaría con tocar la guitarra y formar un grupo.

    —¿Piensas formar un grupo? Eso es interesante, ¿me aceptarías como cantante de él?

    —Pero tu serías el vocalista de Los Eslabones.

    —¡Ah! Es cierto, entonces, ¿no puedo estar en dos grupos?

    Alex rió ligeramente.

    —No lo creo, sería mucho trabajo.

    —Pues que triste, bueno, hay ya conseguirás un cantante mucho mejor que el de Los Eslabones y que el de cualquier otro grupo.


    ***​

    —La historia de los coyotes que contó Chivo no es real, ¿o sí?

    Edwin observaba con los cinco sentidos bien despiertos y casi que se sobresaltaba cuando escuchaba el arrastrar de las hojas con el viento. Como la historia contada por Morales fue la más realista, si que pensó en ella.

    —No. No lo es —contentó Gabriel. Detuvo el paso—. ¿De verdad estás bien? ¿No quieres que regresemos al campamento? —terminó preguntando Gabriel al notar que Edwin había estado algo nervioso desde que emprendieron la caminata.

    —¿Miedo yo? Jajajajaja, que locura —Se hizo el valiente—. Yo solo preguntaba porque hubiera sido muy bueno hacer esta prueba de valor con un poquito de sazón —Continuó caminando—. Además, está en juego mi dignidad. No quiero escuchar al Chivo burlarse de mi porque no pude completar la prueba de valor. Ya lo oigo, ni siquiera he perdido y ya escuchó sus burlas —Se desanimó. Solo había aceptado el reto para demostrar que era digno de estar a la altura de ellos.

    —No quiero sonar inoportuno, pero he notado que te preocupas mucho por como te vemos, ¿se debe a algo?

    —No, a nada —contestó aunque era mentira.

    A pesar de aparentaba estar bien,en realidad tenía un enorme complejo por su estatura y sus facciones delicadas. Sin contar que toda su niñez lo confundieron con una niña.Pese a tener diecisiete años, le molestaba que los demás lo confundieran con un niño de secundaría. Muy pronto cumpliría los dieciocho años, ¿todavía lo seguirían viendo como un niño?

    —En realidad... —comenzó a decir. Gabriel prestó atención—. Quizá si me molesta que Chivo se burle de mi, y de mi estatura.

    —Díselo. Si le dices a Enrique como te sientes y que no te gusta que se burlen de ti, él lo comprenderá. No lo hace por maldad. No es de esas personas.

    Edwin asintió y luego preguntó:

    —Por cierto, ¿por qué le llamas Enrique?

    —Porque se llama así.

    —Sí, sí, pero porque así y no Chivo, todos le llaman así.

    —Es que no me siento muy a gusto llamando a las personas por sobrenombre.

    —¿Aunque a ellos no les importe y le guste que los llamen así?

    —Sí. Es cuestión de gusto. Se me hace difícil llamar a alguien que no se por su nombre.

    —Eres muy amable y recto. Me agradas mucho, Gabriel. Diría que me gustaría que todos fueran como tú, pero creo que la variedad hace divertido a un grupo. Es bueno contar con una buena persona en el grupo.

    —Gracias —Fue lo que atinó a decir—. Por cierto, ¿existe alguna razón en especifico por la que te gusta tocar la guitarra? —preguntó por curiosidad.

    —Me enamoró. Fue algo así como un amor a primera vista. Sabes, siempre soñé en ser guitarrista y hasta simulaba tocar una con el palo de la escoba. Pero nunca pude tener una guitarra en mis manos hasta hace poco que pude comprármela con mis ahorros. Mi abuela me solía decir; «Hijo, no tengo dinero para comprarme una guitarra, pero si para los libros, así que ponte a estudiar» Y yo así lo hacia.

    —¿No te molestaba que tu abuela te negara la guitarra?

    —Sí y no, porque creo, no, sé que mi abuela no tenía el suficiente dinero para comprarme una guitarra, así que lo que gastaba lo hacía en materiales escolares porque eso era lo mejor para mí. Así es como lo veo. Pero nunca deje de soñar en convertirme en un guitarrista. Así que pensé, si ella no puede comprarme una, pues mi responsabilidad es comprármela yo, porque soy yo el que quiere convertirse en guitarrista. Tardé en hacerlo, pero al final conseguí una.

    —Es una bonita historia. Siempre es bueno luchar por los sueños y no darse por vencido.

    —Por eso me alegra mucho el que Marco me haya aceptado en el grupo, sé que tengo mucho en que mejorar, sé que no solo es soñar y ya, sé que debo esforzarme y sé que tarde o temprano, superaré al propio Marco. ¿Y a ti desde cuando te gusta tocar la batería?

    —También desde hace mucho tiempo. Pero debo decir que, hasta hace nada fue que decidí dedicarme a esto en serio. Por poco me daba por vencido.

    —¿En serio? —Se sorprendió de escucharlo decir eso—. Yo no veo la razón, eres de los pocos que conozco que toca como un profesional. Es más, sorpresa me llevé al darme cuanta que estarías en Los Eslabones.

    —¿Y por qué sorpresa?

    —Marco es buenísimo con el bajo y la guitarra, pero tú eres más que bueno, eres un profesional. Me impresión fue, wow, este hombre debería estar en otro lugar. No intento decir que el grupo sea malo, soy el menos indicado para eso pero… me dio esa impresión.

    —Estás exagerando, Edwin.

    —Yo no sé si lo esté, pero fue lo primero que pensé.

    —Estoy bien aquí. —dijo guardándose un «por el momento.» Tenía fe en Marco y que Los Eslabones se convertiría en un famoso grupo. Después de todo, fue Marco quien le dio la oportunidad de ser parte de un grupo, de tocar en uno y de volver a darle esperanza de tocar aquel instrumento que tanto amaba.

    Gabriel un cosquilleo recorrió su cuerpo y es que cada vez que se tocaba el tema, le entraban deseos de tomar las baquetas y crear música con la batería. Los dos continuaron conversando un poco más sobre sus gustos, grupos y músicos favoritos. Era la primera vez que Gabriel y Edwin entablaban una conversación más profunda.



    ***​


    —Es una lástima que no se puedan ver las estrellas —comentó María quien miraba hacia el cielo. Las copas de los árboles cubrían el manto nocturno.

    —Escuchar la naturaleza también es bonito —guardó silencio. Marco detuvo el paso y María también. Los dos escucharon con atención el sonido que generaba el ambiente.

    A los segundos, los dos dibujaron una sonrisa al escuchar. María no evitó soltar una risa ligera al reconocer la voz de su hermano y es que él tenía un tono de voz muy potente. Aunque las cuatro parejas se fueron por diferentes direcciones, el lugar no era precisamente muy grande por lo que era si uno ponía mucha atención podía saber dónde se encontraban los demás.

    —Enrique siempre tan entusiasmado. Por cierto, me alegra mucho que hayas invitado a Alejandro. Pensé que no lo habrías hecho.

    —¿Sabes como se hubiera puesto Chivo si no lo hubiera hecho?

    —Quizá refunfuñón. Aunque también me alegra que él haya aceptado venir.

    —A mi me pareció extraño que se negara a venir —Marco se estiró—. Pero bueno, cambiemos de tema, ¿no has notado que nuestras conversaciones siempre se deben a él?

    A María le causó risa porque tenía mucha razón.

    —Bueno, después de todo fue gracias a él que nos hayamos conocido.

    —Sí, pero es extraño. ¿Qué tal el día?

    —Muy bien, ha sido muy divertido. Ya me hacía falta salir un poco de la rutina de la tienda. Desde la secundaría que no me la pasaba tan bien con amigos. Me alegra que te hayas acordaras de mí y me hayas invitado.

    —Siempre me acuerdo de ti, por cierto ¿quién está cuidando a tu padre?

    —Él todavía tiene las energías para cuidarse solo. Aunque le dije a la vecina si me hacia el favor de ir a verlo de vez en cuando.

    Caminaron un poco más, a paso lento.

    —Deberíamos volver a venir, pero de día —opinó María al no poder disfrutar de la naturaleza, aunque después recordó que estaban en una prueba de valor.

    —Sería una buena idea... María —Marco llamó su atención y cuando la obtuvo, ella esperó a que continuara, le apreció curioso que no dijera nada, mas asumió que se debía a que le iba a mostrar algo porque el bajista maniobró su celular y una vez encontró lo que deseaba, prosiguió:—El otro día estuve escribiendo varías canciones. Y entre ellas escribí ésta —Le entregó el teléfono—, me gustaría saber tu opinión.

    —¿Yo? —Se sorprendió ella—. Creo que no soy la más indicada para saber si una letra es buena o no.

    —Ah, no te preocupes por eso. Siempre es bueno saber la opinión de un externo.

    Ella la tomó y comenzó a leer párrafo por párrafo, al principio algo temeroso por el que podía decirle, sin embargo, aquel rostro formal se fue apaciguando al leer cada letra, cada oración, cada párrafo. Le pareció una letra muy apasionada, muy romántica y terminó gustándole mucho.

    —¿Y bien?

    —¿Qué puedo decirte, Marco? Es muy bonita.

    —La compuse pensando en ti.

    Hubo un silencio. Por unos segundos, ignoró el ruido del viento, de los animales nocturnos, María levantó la vista llena de sentimientos encontrados; estaba asombrada, alegre pero a la vez confundida. ¿Había escuchado bien o sus sentidos la estaban engañando? Sus labios comenzaron a temblar. Su corazón se aceleró pero intentó calmarse y no demostrar algo que no debía hacerlo.Intentó que aquellos sentimientos no salieran a flote sin estar segura de lo que Romelí había dicho o el verdadero significado de dicha oración.

    —Me gustas, María —fue directo por si no había quedado claro—. Eres una mujer maravillosa, me gusta tu sonrisa, me gusta el brillo de tus ojos cuando estás asiendo algo que te gusta. ¿Quieres ser mi novia?

    Ella tuvo el impulso de llevarse las manos a la cara y esconderse bajo ellas, pero se remojó los labios. Estaba impactada, muda:

    —Marco...

    —Estoy preparado para cualquier respuesta, así que se sincera.

    —Marco… —cerró los ojos y por un momento pensó que quizá era un sueño lo que vivía porque el chico a su frente, también le gustaba, pero siempre pensó que ella era inalcanzable para él. Ahora, en esa noche bajo las copas de los árboles, su más grande anhelo se volvía realidad. Sonrió al momento que le regalaba una sonrisa—. A mi también me gustas y sí, quiero ser tu novia.

    Y luego se percató lo cerca que Marco estaba de ella, comenzó a sentir el calor que generaba su cuerpo y deseó abrazarlo y lo hizo porque ahora podía hacerlo. Después, él la apartó delicadamente, acarició su mejilla y acercándose a ella, la besó. Aquella escena terminó en un apasionante beso.

    Se quedaron un rato juntos, platicando un poco más, aprovechando sus primeros minutos siendo una pareja oficial. Después regresaron con los demás. El verdadero objetivo de aquella "prueba de valor" era que Marco y María se quedaran a solas para él poder declárasele a ella.

    Agradeció mucho que Gabriel aceptara ayudarlo con ese "trampita". Esa misma tarde, mientras los demás se mantenían ocupados, se acercó a él y le confesó lo que planeaba hacer. Gabriel no se pudo negar a los sentimientos de su amigo así que decidió ayudarlo. Previamente él había guardado el número 1 y Gabriel el número 2, para al final, dejar el número 1 a María quien fue la última en tomar uno, y luego le cambió el último papel a Gabriel por el número 2.

    La última pareja eran ellos, así que para cuando llegaron ya todos estaban al rededor de la fogata, mostrando la foto que se habían tomado. Todos los presentes dirigieron la vista a María y a Marco, sorprendiéndose cuando los vieron tomados de la mano. Marco levantó un poco las manos para mostrarla a los demás y así vieran que ahora eran pareja. Aquella noticia tomó por asombro a más de uno.



    Fin de la lección.

    Notas de autor:
    Muy bien, aquí explico por qué este capítulo fue una odisea:

    —Tardé más de un mes en terminar dicho capítulo. Es el capítulo al que dediqué tantos días para poder finalizar porque me entró muchos bloqueos (hasta me vi obligada a empezar a escribir la próxima lección). Cuando lo empecé, escribí varios párrafos, pero después de volver a leer lo que tenía, no me gustaba el resultado por lo que borraba lo que llevaba y volvía a empezar. Así fue por muchas veces. Ninguna idea terminaba de gustarme.

    —Este capítulo sufrió demasiados cambios a la idea “original”, aunque sigue manteniendo la esencia, no es nada parecido a la estructura que tenía pensado en un principio. Llegué en un punto en que pensé iba a odiar este capítulo (afortunadamente no pasó, creo¿?) . En la última escena me atore por varias horas; el romance no se me da para nada.

    —No me decantaba en como titular el capítulo. Algunas opciones fueron; Campamento, Acampada, La declaración, entre otros.

    Estoy preparada para cualquier critica, sean honestos, ¿qué les pareció el capítulo? ¿Le faltó algo, hubieran quitado o añadido algo?

    Datos:

    +Sobre la prueba de "valor"; a excepción de la evidente pareja de María y Marco, las otras tres si fueron al azar. Osea que ni yo sabía como iban a terminar hasta que empecé a escribir esa parte del capítulo.

    +Si Marco y Edwin hubieran tirar a Chivo al agua, se iba a armado una buena discusión.

    +Sobre la letra de la canción; no me animé a publicarla porque soy pésima escribiendo letra romántica, (y se supone que Marco es bueno.) Aunque la escribí, terminé omitiéndola. Por cierto, el título de la canción lleva el nombre de Viernes.

    +En el capítulo anterior, escribí el nombre de “Luciano” mal, pues se escribe con “c” no con “s”, ya corregí eso. Cosas que pasan por no utilizar un personaje y al final no recuerdas como se escribía su nombre xD

    Gracias por leer hasta aquí.
     
    Última edición: 12 Marzo 2018
    • Me gusta Me gusta x 1
    • Ganador Ganador x 1
    • Adorable Adorable x 1
  3.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    1,616
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Es un poco tarde donde vivo, pero no quiero dejar esta historia pendiente de comentario. Tengo que decir que este capítulo ha sido de los que más me ha gustado recientemente.

    He notado faltas de ortografía, además de que en algunas ocasiones en lugar de usar las comas usabas un guión, lo cual me confundió un poco al principio, pensando que se trataba de algo más. Fuera de esos errores, el capítulo fue excelente.

    A mi me gustan los capítulos donde ocurren cosas, pero los capítulos tranquilos, si son bien llevados, tienden a gustarme mucho más. Me gustó casi todo de él (aunque, siendo sincero, creo que el principio fue algo apresurado).

    Ver a la banda aprovechando el tiempo libre para divertirse y entablar relaciones entre ellos fue agradable. Fue muy bien manejado. Me gustó la llegada al campamento, los ratos de diversión entre ellos, la tanda de las historias de terror y finalmente las pruebas de valor.

    La charla entre Edwin y Gabriel fue muy agradable, sobretodo porque ambos compartieron sus experiencias y estrecharon un vínculo. Además fue un intercambio de palabras entre el integrante más profesional y el más novato. No sé si estaba planeado, pero salió bien.

    La que más me gustó fue la de Alex y Enrique. Después de ver como se preocupó por él cuando desapareció, y ver lo mal que se tomó la noticia de que Marco le haya pedido que no fuera a los ensayos hicieron que parezca que Chivo lo aprecia como un hermano, y en este capítulo se sigue viendo eso. Él quiere alentarlo a que siga creciendo, cosa que habla bien de él. Podrá ser bromista y un poco enojón, pero en el fondo esconde una buena persona.

    Me pareció una enorme coincidencia que Marco y María fueran juntos en el juego que propuso él. Sospeché de que había hecho trampa, y sí, tenía razón. Aunque me gustó el momento, creo que habría sido mejor si hubiéramos visto a ambos hablar a solas un poco antes de eso durante el capítulo. Pero el resultado final también me gusta.

    Lo que quiero saber es ver como se tomará Alma este momento. Seguro se atormentará al ver que Marco está con María, quien no le cae muy bien, sabiendo que pudo habersele declarado antes y no lo hizo. Sinceramente, tengo curiosidad en ver como reaccionará. Antes me parecía divertido, pero ahora siento algo de lástima por ella. Veamos que pasa. Además, aun quedan por pasar un tiempo más en el campamento, por lo que ella no podrá irse corriendo a casa para que nadie la vea.

    Eso será todo por ahora. El capítulo me ha gustado mucho. No te preocupes por lo que tardes en actualizar. La historia está muy bien y no pienso irme a ningún lado. Cuando puedas publicar, yo voy a leer. Y sé que los demás también lo harán. No es necesario que te apresures. Hasta el próximo capítulo.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  4.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

    Acuario
    Miembro desde:
    9 Abril 2016
    Mensajes:
    248
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola.

    Lamento mucho mi enorme tardanza en comentar, al igual que tú, estaba ocupado escribiendo uno de los capítulos de mi historia, en donde sufrí esos bloqueos que se convierten en una pesadilla, dejando eso de lado, paso a comentar el capítulo.

    Ahora entiendo porque dijiste que el capítulo parecía no tener una finalidad, pero vaya que si la tiene, osea, hemos visto la declaración de Marco hacia María y cosas como esas son importantes en una historia, sea o no del género romántico. Debo decir que este es el capítulo más tranquilo de toda la historia, a mi parecer.

    Me gustó mucho las escenas del campamento, la llegada, las bromas que intentaron contra Chivo fue una de mis preferidas, y sobretodo la prueba de valor. La charla de Edwin con Gabriel fue mi preferida, ya que gracias a eso sabemos más de ambos. La escena de Marco y María fue muy buena, antes me gustaba mucho el romanticismo y cosas como esas, ahora ya no tanto, pero siempre es bonito ver algo así en una historia. Me parece que lo has sabido llevar muy bien, a pesar que se te da fatal.

    Lo bueno es que no se puede decir que hayas caído en un cliché de esos grandes, porque casi nunca se ve algo como lo visto en el capítulo en una película. Lo único que no me gustó mucho fue Alex, lo sentí como una especie de robot, no sé, creo que Andro tiene más personalidad que el propio Alex en este capítulo. No tuvo mucho protagonismo como los demás, pero es compresible, aveces un capítulo no da abasto para darle su papel correspondiente a cada personaje, así que no te preocupes, solo procura desarrollarlo como en los capítulos anteriores.

    Me muero por saber la actitud que tendrá Alma, ahora que sabe de la relación de Marco y María, pobre, no quiero ni imaginarme lo que pasará. Lo peor de todo, es que no podrá correr a su casa, así que deberá esperar hasta el domingo. Lo que sí es seguro, es que todo eso afectará en gran manera la relación de todo el grupo en general. Sin duda, lo que ocurra entre Alma y Marco será la atracción del principal del próximo capítulo.

    Note algunos errores, pero no puedo dejártelos en un spoiler porque mi internet está muy lento. y debido a eso, estoy limitado en cuanto algunas funciones del foro. No vemos en la próxima, abrazos.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  5. Threadmarks: Lección #24.- Sábado
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Robot que aparenta humanidad Comentarista empedernido Blogger Nostálgico

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,472
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    31
     
    Palabras:
    5076
    Lección #24.- Sábado

    Grayish Bullet ensayaba. Tenían como regla no escrita la de ensayar los fines de semana, pero con antelación, ensayaban entre semana si ninguno de los miembros tenía algún compromiso; lo decidieron de esa forma porque Luciano y Octavio estudiaban, mientras que Emanuel y Frank trabajaban. Y por la misma razón de que solo ensayaban dos días por semana, se tomaban con mucha seriedad los días de ensayo. En ese momento todos se mantenían concentrados en cada uno de sus instrumentos mientras el vocalista cantaba la canción que había compuesto Diego para la música que hizo Frank.

    Because the forbidden is the most desirable. Because the forbidden is the most desirable —Terminó Lusiano de cantar al mismo tiempo que la batería, el bajo y la guitarra finalizaban.

    El tiempo fue perfecto.

    Los aplausos del compositor de la letra no se hicieron esperar y la cabina se llenó de ellos, resultando en que todos lo miraran. Luciano se acercó a una silla donde tenía una botella de agua y tomó de ella. Cantar le secaba la garganta.

    —Wow, me ha gustado el resultado. No puedo creer que yo haya escrito la letra. —dijo Diego, entre sonrisas, mientras observaba a cada uno de los integrantes, uno por uno—. Con el bajo y la batería la canción sonó genial.

    —Eso es cierto —comentó Frank y luego se dirigió al baterista—. Octavio, continúas desordenando tus fills. Me pareció curioso porque el otro día lo habías hecho bien.

    —Siento eso —reconoció el joven—, es que la canción del otro día era diferente y me hice bolas en esta.

    —Lo comprendo, pero debes centrarte en ordenarlos, si no los ejecutas bien nunca dejarás de ser un principiante.

    —Ensayaré la canción en casa —dijo el joven, entusiasmado.

    Poco después, Frank miró a Luciano. Este último esperó con atención la crítica del líder, después de todo, era la primera vez que cantaba esa letra en acompañamiento.

    —Tú estuviste perfecto —terminó diciendo.

    Lusiano hizo una mueca de triunfo mientras se lo restregaba a Octavio, quien se limitó a cruzar los brazos. Y mientras aquellos discutían sobre que la batería era más difícil que cantar o que ser el vocalista también era complicado y demás, Frank desvió la vista en busca de Furtado pero no lo vio. Diego señaló la puerta y Frank salió de la habitación; sí que el hombre se esfumaba como la misa pólvora.

    Batista se dirigió a la sala de fumadores donde Furtado ya se encontraba con un cigarro en la mano y hablaba por teléfono.

    —… ya te lo dije, compra el que más te guste. —Le dio una calada al cigarro y expulsó el humo y luego le ofreció al recién llegado, quien negó—. Me da igual si es rojo o café...

    Su novia y él habían comprado un nuevo apartamento y ella lo estaba remodelando. Furtado era un fumador compulsivo. Desde que estaba en Pt Stone, arriba del escenario se le conocía con el apodo; «El Bajista Humeante», dando referencia a que, aunque no lo llevaba encendido, siempre tenía un cigarro en la boca, e igualmente a que tocaba el bajo apasionadamente. A pesar de ser regañado constantemente y el que dijeran los medios que era una mala influencia para la juventud, Emanuel no dejaba de tener el cigarro entre sus labios.

    —Si no has venido a fumar es porque quieres hablar de algo, ¿no? —dijo una vez colgó el teléfono y obvió la llegada de Frank.

    —Quería saber tu opinión sobre la canción que tocamos.

    —Mmm, sobre Octavio, desordenó sus fills y el hi-hat que hay a mitad de la melodía fue fatal, sigue presentando desajustes cuando toca el bombo.

    —Ya le mencioné sobre el fills —informó—. Veré cómo le hago para cambiar esa nota o simplificarla hasta que mejore el problema de su hi-hat.

    Los dos escucharon que alguien tocó la puerta y en seguida Diego ingresó al cuarto, frunciendo el ceño al inhalar el humo de cigarro impregnado en el lugar.

    —Quiero escuchar sus opiniones sobre la letra de la canción. ¿Qué les apreció? ¿Piensan que puedo quitar o agregar algo?

    —Aprovechando que tienes a Diego y quiere opinión sobre la letra, ¿qué le dirías? —dijo Frank, mirando a Furtado.

    —¿Y por qué yo? Tú eres el líder, díselo tú.

    —Nunca está de más que escuche las palabras de alguien más. Yo le dije que esperara a que la tocáramos juntos para darle una opinión. —Sonrió—. Si te digo que me pareció buena, ¿estarías de acuerdo?

    Furtado dirigió un mirada seria a Frank. Juraría que por lo comentario, ya debía darse una idea de lo que le pareció;hasta deseó decirle que tenía ganas de ver el mundo arder.

    —¿Quieres mi completa sinceridad? —preguntó, a nadie en especifico porque no miró a ninguno de los dos presentes—. Te la daré entonces.

    De los cuatro integrantes, Emanuel Furtado no se guardaba nada. Decía lo que pensaba sin tapujo alguno. A la mala aprendió a no callar lo que pensaba.

    —La melodía es buena —habló mientras observaba a Batista de reojo—, a pesar de haber sido compuesta en una noche —Después miró a Diego—, pero la letra es simplemente sencilla. Es muy básica y no tuvo ningún impacto para mí, por lo menos, y eso que Luciano le dio mucha emoción. Si se separara la melodía de la letra, la melodía funcionaría, pero la letra por si sola quedaría olvidada. La melodía hace todo el trabajo, bien funciona con o sin letra. ¿Qué quiste transmitir con ella? Porque yo no vi nada, me pareció vacía y sin sentimiento. Solo palabras para rellenar una canción.

    —Oh, bueno... —Fue lo Diego que atinó a decir.

    En realidad le dolieron aquellas palabras tan duras. Sin embargo, debía reconocer que la letra no era la gran cosa y hasta reconoció que por la voz de Luciano, la letra le pareció mejor. Con el par de veces que los había escuchado ensayar y tocar, se dio cuenta que estaba frente a un grupo poderoso y debía componer algo a la altura de Grayish Bullet.

    —A mí me gustó el tema que elegiste —habló Frank—. Y va muy de acuerdo a la idea que deseaba transmitir cuando compuse le melodía. Pero estoy de acuerdo con Emanuel, la letra es repetitiva, aunque es fácil de recordar. Cuando te di la música, no pensé que compondrías la letra tan rápido. Puedes tomarte el tiempo que quieres, no tenemos prisa, después de todo empezaremos tocando cover.

    El letrista agradeció en silencio el comentario de Frank, por lo que dijo al final, un poco más animado.

    —Okay, me apunto las sugerencias e iré a cambiar algunas cosas. Nos vemos mañana.

    —¿No te quedarás? —inquirió el líder.

    —Me encantaría pero —Miró el reloj—, tengo un pendiente en una hora.

    —Entonces nos vemos mañana. Ya sabes a qué hora estaremos aquí.

    —Diego —lo llamó Furtado antes de que cruzara la puerta—, recuerda, ya no estás con The Archangel Boys, así que sé creativo y saca todo tu potencial.

    Diego no evitó dibujar una sonrisa y con ella salió del lugar.

    —Eso fue cruel —dijo Frank.

    Furtado se limitó a continuar fumando. A su vez, Frank salió para volver a la sala de ensayos. Allí estaba Octavio, sentado y cantando alegremente una canción mientras observaba su celular.

    —Sería mejor vocalista que baterista, ¿verdad? —comentó en broma al visualizar al líder.

    Frank pareció pensarlo, por lo que tardó en decir un «No».

    —Oye, lo pensaste. ¿Tan mal baterista soy?

    —No eres malo, solo un principiante.

    —Oh.. ¿gracias?… aunque eso no me animó mucho.

    Escucharon el teléfono sonar por la habitación.

    —¿Esperabas a alguien? —interrogó el baterista, extrañado. Cuando el teléfono sonaba significaba que en la recepción había alguien que los buscaba.

    —No —contestó el guitarrista. Desconocía si Luciano o Emanuel esperaban a alguien, pero como no le mencionaron nada al respecto dio por sentado que no esperaban a nadie.

    Descolgó el teléfono y habló con la recepcionista, quien le mencionó quién los buscaba. Al terminar, se asomó a la puerta para recibir a dicha persona.

    —¿Quién es? —preguntó Octavio al ver que Frank se llevaba los dedos a los ojos para frotarlos. Era algo inusual en él tal actitud.

    —Mi hermana —contestó.

    Y allí estaba, la chica de quince años apresurando su paso al ver a su hermano, fue directo a abrazarlo como si fuera la primera vez que lo veía en muchos años.

    —Dime que lo que llevas es una peluca —dijo al ver el largo cabello de ella color púrpura.

    —Obvio no, me lo teñí, otra vez —dijo sonriendo—. A que me queda bien.

    —En realidad se te ve bien. Me gusta más que el azul opaco que tenías.

    —¿Sabes que se te vería bien un rojo cereza? —dijo mientras se estiraba para revolverle el cabello.

    —Definitivamente no. ¿Qué haces aquí, Odiosa?

    Lucia mostró un rostro serio antes de contestar a su hermano:

    —Eres un hermano desconsiderado, que si yo no vengo a verte a ti, tú ni te acuerdas que tienes hermana.

    Ambos entraron, Lucia abrazando el brazo de su hermano. No se despegó de él ni aunque tomara asiento. Octavio, quien observó todo aquello, levantó la ceja sin saber cómo reaccionar. Por un momento se sintió un poco incómodo y raro.

    —Ella es mi hermana —La presentó. Ellos ya sabían que tenía una hermana menor, aunque era la primera vez que la veían en persona.

    —Me llamo Emma Lucia, pero puedes llamarme Lucia o Lucy.

    «¿Emma Lucia?» pensó Octavio para luego reír ahogadamente.

    Ella ya conocía a los integrantes de Grayish Bullet mediante una foto que Frank le facilitó para cuando creó la página oficial del grupo, sin embargo, también era la primera vez que los veía en persona. Estaba emocionada de por fin estar donde su hermano y los demás ensayaban.

    —¿Y quién te trajo hasta aquí? —indagó el hermano mayor. No tenía ni idea de que iba a ir, y le pareció extraño verla sola.

    —Matías.

    —¿Y lo molestaste? No me digas que fue hasta allá a buscarte.

    —Obviamente no, tontito. Mami me llevó a la casa solo para saber que no estabas allí, afortunada fui de que estaba Matías y fue él quien me dijo que estabas aquí, ensayando, entonces yo le iba a decir a mami que me trajera, pero ella no sabía llegar y entonces él se ofreció a traerme y yo no lo moleste, así que no te enojes conmigo. Y luego yo lo invité a que viniera, pero él no quiso porque dijo que tenía un trabajo pendiente.

    —¿Y ha qué has venido? ¿A molestar? Estamos ensayando.

    —Eres muy malo, ¿lo sabías? Pero aun así te quiero. Y obviamente no vine a molestar.Vine a pedirte permiso para grabar cómo ensaya Grayish Bullet para subirlo a Youtube y así hacerles un poco de publicidad. Sería bueno, ¿sí? Ándale di que sí, y lo subo cuando tú me digas. Mis seguidores han estado preguntando por ustedes. Es más, deberían considerar lo de crearse un canal.

    —La idea no me parece mala. Y me parece bien que lo hagas y lo subas una semana antes de tocar en la fiesta de Calvillo.

    —¿Van a tocar ahí?

    —Lo haremos en el segundo día. —La miró y ella sonrió feliz por él.

    —¿Y sobre crear un canal en Youtube?

    —Lo dejaremos pendiente, por el momento.

    En eso, Furtado entróa la habitación para llevarse la nada grata sorpresa de ser embestido por una extraña, pues,como si tuviera resortes, Lucia se levantó del sillón y sin resistirse al verlo lo abrazó.

    —Qué demo… —intentó sepárala de él.

    Frank simplemente exhaló aire. Quería mucho a su hermana pero había momentos en que no podía con ella. Era tan impulsiva. Por esa misma razón se la pensaba mucho en llevarla a ciertos eventos y presentarla personalmente. Ya le había dicho que si se comportaba un poco mejor, la llevaría a donde fuera.

    —Lo estás hostigando, Odiosa, suéltalo.

    —Lo siento. —Sonrió nada avergonzada—. Es que no pude resistirme, eres demasiado hermoso y alto, muy alto. Yo me casaba contigo.

    Poco después, Luciano apareció para ser casi embestido por ella, aunque esta vez sí se retuvo. Sin embargo, la joven se contuvo, eso sí, sacó rápidamente su celular para pedir permiso de tomarse una fotografías con ellos. Se declaró la fan número uno y que no habría nadie que la superara en fanatismo. Luciano se divertía ante la actitud de ella mientras Emanuel la rehuía.

    —Frank. —Octavio tomó asiento a un lado de él—.Con todo respeto pero, tu hermana es algo rara.

    Frank sonrió ante el comentario.

    —Es que es demasiado feliz.

    Se levantó y les explicó a lo que ella había ido. Poco después, se fueron al cuarto de ensayo y cada uno tomó su posición.

    —¿Tocaremos Prohibited? —preguntó Octavio, ya frente a la batería, mientras observaba nervioso cómo Lucia preparaba el tripié de la cámara que los grabaría.

    —No. Diego cambiará la letra así que esperaremos para cuando esté lista.

    —¿La cambiará? Bueno, era lago sencilla —comentó Luciano.

    —¿Quieres cantar una en especifico? —preguntó el guitarrista al vocalista.

    —Diría que la de There is a Light, por ser...

    —Ay no, que siempre es la misma —se quejó el baterista—. Es buena pero terminaré odiándola si siempre tocamos esa. Si vamos a ser grabados, es mejor que sea una que ya hemos ensayado.

    —¿Y cuál propones tú?

    —La de The Man Who Sold The World.

    Al final tocaron tres canciones para darle variedad al vídeo que Lucy grababa. La mañana transcurrió en ensayos, pequeños descansos y luego, al terminar, cada quien se despidió y volvieron a su rutina normal.



    ***​


    Alejandro se sentía realmente feliz por Marco y María. Los observaba con admiración aunque acompañada de celos; este último sentimiento porque Marco se armó de valor para declararse a María. Esa mañana, como se levantaron muy temprano, Marco junto a María contestaron a las preguntas que todos comenzaron a hacerle respecto a lo que había sucedido anoche. También añadió que todo fue gracias a la ayuda de Gabriel.

    Alejandro giró su rostro disimuladamente para ver a Alma sentada acompañada de Diana. Le gustaría algún día poder decirle a ella que le gustaba. Ante el pensamiento se ruborizó. No podría hacerlo; no se veía haciéndolo. Desvió rápidamente su vista cuando pensó que ella se giraría a verlo. Caminó un par de pasos, con nerviosismo, y es que últimamente ella había estado muy presente en sus pensamientos; preguntándose qué estaría haciendo, cómo estaría y demás cuestiones. Alma era una chica muy amable. No lo quería admitir pero ella le gustaba y disfrutaba mucho de su compañía, de hablar con ella, deseaba que ella se fijara en él. Tal vez era un egoísta por pensar en eso. Volvió su vista a Marco y a María. Definitivamente le gustaría estar con Alma de esa forma.


    ***​



    —No puedo creerlo —susurró Meza.

    Diana la miró. Desde que se levantaron, ella tenía una cara muy aburrida. Ni siquiera había cambiado su expresión cuando todos vieron el hermoso panorama que mostraba el manantial lleno de vapor cuando estaba amaneciendo. Todos observaron y maravillados comentaron al respecto; Alma, al contrario, no dijo nada.

    —Estoy cansada y harta —comentó Alma, sentada —. Ya me quiero ir de aquí. Quiero irme a mi casa.

    —Vamos Alma, todavía falta hoy y mañana.

    —Pues que asco, ya me quiero ir —refunfuñó.

    Diana frunció el ceño ante la actitud de ella; se estaba comportando muy antipática y no era propio de ella. Pero sí que se le veía cansada como si no hubiera dormido toda la noche. Y lo que ella desconocía era que Alma no había pegado los ojos, lo intentó pero la noticia que les dio Marco la impactó tanto que pensó en ella toda la noche.

    —Ánimo —dijo Diana, levantándose—. Hace rato que vi por allá algo que me llamó la atención y quiero ir a ver qué es. —Tomó del brazo a su prima e intentó levantarla para animarla un poco.Sus esfuerzos fueron en vano. Ella se negaba a ponerse de pie.

    —No me siento con ánimos de nada —dijo.

    Diana suspiró y colocó sus manos sobre sus caderas.

    —Si no me quieres acompañar, le pediré a Alex que lo haga.

    Alma no dijo nada, solo le indicó con una seña que lo hiciera.

    A Diana le pareció muy absurdo el comportamiento de su prima. Se giró en busca de Alejandro para que la acompañara hasta donde quería ir. Alma siguió a su prima con la vista hasta que los dos desaparecieron y luego la desvió, de nuevo, hacia Marco y María. Intentó no prestarles atención, ignorarlos y continuar. Ya sabía que tarde o temprano iba a suceder esto; desvió la vista con rapidez al ver como ambos se daban un beso. Se molestó. ¿Por qué hacían eso en público? Ni un día de novios tenían y ya estaban en ese papelito.

    Se recostó más en la silla y suspiró. Cerró los ojos, deseosa de que las horas transcurrieran con rapidez.

    —¿Estás bien, Alma?

    Alma abrió los ojos al escuchar la voz de María. No evitó mirarla con sequedad.

    —Estoy bien —respondió, mezquina.

    —¿Segura? Te ves muy pálida.

    ¿A qué había ido ahí? ¿Se tardaría en irse? Se preguntó.

    —Estoy bien —dijo mientras se levantaba y se alejabapara sentarse en otro lugar.

    Ante tal actitud, María se sintió un poco mal, cruzó por su mente que Alma la odiaba o algo así. Tal vez solo era su imaginación, dirigió la vista hacia Alma hasta que vio a Marco acercarse e ir a la hielera de donde agarró una lata de cerveza.

    —¿Hoy no te meterás al agua? —le preguntó.

    —Quizá más tarde —respondió.

    —¿Te abro una?

    —Ah, no, es muy temprano para beber, quizá más tarde —dijo un tanto distraída y él la notó.

    —¿Te preocupa algo?

    —Tal vez estoy exagerando, pero a veces pienso que no le caigo muy bien a Alma.

    —¿A ella? —Abrió la lata—. Eso es imposible. No existe algún motivo para eso.

    María sonrió un poco más tranquila porque, que ella recordara, no había hecho nada malo, o por lo menos, no lo recordaba, pero le informó:

    —Hoy la he notado algo apartada, como si algo le molestara. Me preocupa que no se sienta bien pero lo esté ocultando…

    —¿En serio? —Marco observó a su alrededor en busca de la joven. Aunque era cierto, desde esta mañana la notó seria; tampoco era que quisiera que cayera enferma y empeorara. No era que se quisiera ir, pero lo último que deseaba era que alguien se enfermara, después de todo estaban retirados y no había algún hospital cerca—. ¿Quieres que vaya a hablar con ella?

    María cayó en cuanta de algo y detuvo a Marco del brazo antes de que continuara.

    —Creo que es mejor que vaya yo.

    —¿Ah sí? —inquirió Marco y luego su expresión cambió a una de comprenderlo—. Ya entiendo. Es un tema en el que definitivamente no puedo ayudar en nada. Así que, ánimo —dijo colocándose detrás de ella

    María se volvió a acercar.

    —¿Estás preocupada por algo?

    Alma no comprendió de lo que hablaba. ¿Estaba loca o qué?

    —¿Te ha bajado? —susurró María.

    —¿Por qué tienes que hablar de eso? —dijo elevando la voz, sonrojándose. ¿Cómo es que su situación había llegado a ese mal entendido? ¡Claro que no estaba en sus días!, afortunadamente.

    —No te avergüences —continuó María al ver la expresión de asombro de ella—, es algo muy natural. Si no tienes toallitas, dímelo, yo traje por si acaso. También traigo pastillas para calmar el dolor si los cólicos son muy fuertes. Pero si en verdad no aguantas, podemos irnos; las tres, si quieres.

    —¿Po-por qué? —preguntó intentando no llorar. Llorar del rubor y por culpa de un sinfín de sentimientos que la invadieron. ¿Por qué María tenía que ser así? Se llevó las manos al rostro para ocultarlo. En verdad tenía ganas de llorar, y muchas ganas de hacerlo—. Estoy perfectamente, María, ya vete, ¿sí? Vete, que no quiero ver a nadie.

    «Y mucho menos a ti.» Se retuvo de expresarlo, aunque ganas no le faltaron.

    María comprendió, aunque de forma equivocada, que deseaba estar sola, así que se levantó sin antes repetirle:

    —Sabes que cualquier cosa, estoy aquí, ¿de acuerdo? —Se retiró.

    Cómo la odiaba, todavía más porque se preocupaba por ella sin saber el odio que le tenía.

    —Soy una persona terrible —se dijo para sí.

    Pero en verdad deseaba estar en sus días antes que sentirse de esa forma. Estaba confundida. Sabía que la rabia que sentía hacia María no debía existir porque ella no lo merecía,sin embargo, no dejaba de sentirse de esa forma. ¡Ahora le daría vergüenza meterse al agua! Cómo la odiaba. De todas formas no estaba ni de humor para hacerlo.

    Por su parte, Gabriel, Edwin y Chivo estaban sentados bajo la sombra de un árbol.

    —¿No hay nada que hacer en el agua o qué? —preguntó a Gabriel y a Edwin al verlos desde la mañana ahí, sentados.

    —Me meteré más tarde —informó Gabriel—. Por ahora quiero pasarlo tranquilo.

    —Por cierto, ¿qué te parece que Marco y María sean novios? —preguntó Edwin, sin poder evitar desear saber la respuesta de Chivo; después de todo, este último era hermano de ella.

    —Mary ya es una adulta, pero, pues la verdad sí que me sorprendió, pos pa’ que digo que no si sí. Lo que me molesta es que ella haya conseguido pareja antes que yo —dijo lo último en son de broma, luego miró a Gabriel, quien se mantenía aunque atento a la charla, también al celular—. Así que ayudaste a armar el plan, ¿eh?

    —Sí. En cierta forma me sorprendió que me lo contara —informó Gabriel—. La idea me pareció muy buena así que me nació el deseo de poder ayudarlo.

    —¿En cierta forma? —preguntó Chivo, curioso por esa oración.

    —Ya sabes, era evidente que a Marco le gustaba ella, así que no fue una gran sorpresa que me lo contara.

    —¿¡Era evidente!? —se sorprendió. Gabriel asintió.

    —Es cierto —conformó Edwin, y cabizbajo continuó—. Por eso yo me hice a la idea de que ella nunca sería para mí.

    Oi, que no vengas a decirme que Mary te gustaba.

    —De acuerdo, entonces no te lo digo.

    Chivo parpadeó varias veces. Se sorprendió lo popular que podía ser ella con los hombres, no tenía ni idea, pero claro, no era algo en que pensara pues solo era su hermana y ya.

    —Bueno, creo que ahora estoy en una posición para decirle a Marco algo como: «Si la haces llorar te golpearé», o algo así —rio, divertido.

    —Pero hablando de eso —Edwin miró a Chivo—, ¿te has comunicado con la chica aquella?

    —Que no me hables de eso que me deprimo un montón. Marqué el número de una de ellas y nunca me contestó y luego marqué a la otra y aunque la primera vez no me contestó, la segunda sí, y al hablar un poco con ella, bueno… me enteré que volvió a su país.

    —Eso fue porque les marcaste tarde, ¿a que sí? —dijo con un tono enojado—. Si las hubieras llamado el día siguiente, después de que te lo dieron, no estarías soltero, que decepción, no sabes tratar a las mujeres. Ahora entiendo por qué sigues soltero.

    —Una pregunta, Rec, ¿has tenido novia?

    —No.

    —Entonces no eres el más indicado para decirme qué hacer y qué no.

    —Sabes que Marco te diría algo como eso.

    —Pero Marco es Marco y tú solo eres tú. No tienes derecho a decirme nada de esos temas. Seguro que ni a una mujer has besado.

    —¿Y tú sí?

    Chivo no dijo nada, pero sí puso un rostro de vencedor y luego una discusión se formó entre ellos, ambos diciendo que el próximo en tener novia sería uno de ellos.Por su parte, Gabriel arqueó la ceja y sin entrar a la platica que se volvió por demás absurda, volvió la vista a la pantalla de su celular. Con ello, la tarde transcurrió y el grupo se preparó para cocinar algunas hamburguesas.

    —Y ¿dónde está Alex? —se cuestionó Marco, buscándolo a su alrededor—. No lo he visto.

    —Y hablando de él, tampoco a Diana. —mencionó María al tampoco verla presente—. Alma, ¿sabes dónde está Diana y Alejandro?

    No obtuvo respuesta por parte de ella, tan solo negó con la cabeza sin dejar de prestar atención al celular.

    —Deben estar vagando por ahí —comentó Edwin.

    —Me pregunto quién raptó a quién —mencionó por mencionar Chivo, después miró a Edwin pues estaba a su lado y ambos sonrieron al contestar:

    —Diana\Ella.

    —Diana me dijo que irían hacia allá —informó Gabriel mientras apuntaba el susodicho lugar—. Que había visto una casa o algo así y que quería ir a tomar fotos y que se llevaría a Alejandro.

    —Espero que estén bien. Salieron del Montecillo. —Hizo saber su preocupación María.

    —Dejemos que se diviertan un poco —dijo Marco.

    —Tengo una idea —dijo Edwin—. ¿Por qué esta noche no hacemos otra prueba de valor pero vamos a ese lugar? Quizá allí sí haya fantasmas reales. La prueba de ayer fue decepcionante porque no dio miedo ni nada.

    —Quizá salga otra pareja de ahí —dijo Chivo en broma—. Hablando del rey de roma, ahí vienen.

    Diana y Alejandro se iban acercando, Diana tomaba la delantera mientras Alex iba a dos pasos detrás de ella. Diana esperó a que el joven le diera alcance y los dos se detuvieron. Ella le enseñó algo en el celular y él miraba.

    —Lo decía en broma pero —dijo Chivo entre risas—, quizá de aquí salga otra pareja. Este lugar debería de llamarse el manantial del amor y no El Montecillo.

    —¿Pasa algo? —preguntó Diana, curiosa al notar que todos, especialmente Chivo y Edwin reían por algo divertido.

    —Nada, solo nos preguntábamos a dónde se habían metido ambos.

    —La señora de la tienda me contó que por allá había un castillo abandonado y no quise desaprovechar la oportunidad de ir a verlo.

    —Curioso que te hayas llevado a Alex, en vez de a tu prima.

    Chivo y Edwin miaron con picardía a los adolescentes.Por el contrario, Dina miró disimuladamente a Alma, quien parecía estar exhorta en con su teléfono inteligente, mas sabía que estaba pendiente de todo lo que hablaban.

    —Es que Alex era el perfecto; es un buen chico y es agradable —lo miró, provocando que él se sonrojara y contestara inmediatamente, para evitar malos entendidos.

    —Solo la acompañé a tomar fotos, no quería ir sola y la acompañé.

    —Pues así debe ser todo un caballero, acompañar a su bella dama.

    —Ya dejen de molestarlos —dijo María.

    Comieron acompañando el final con un poco de postre. La mesa plástica estaba llena de sodas, bolsas de dulces y frituras. Debían descansar un poco y después ir a nadar para bajar todo lo que habían comido.

    —¿Por qué no animas un poco el ambiente con una canción, Marco? —propuso María.

    Marco asintió estando de acuerdo. Preguntó si alguno deseaba una canción en especifico o si le daban el gusto de tocar una a su gusto. Y mientras unos decían tal o cuál canción, otros esperaban que fuera una sorpresa. Tomó la guitarra y esperó a que decidieran qué canción tocar.

    —Vamos a hacer algo más divertido —dijo al final al ver que no se decidían—. Voy a tocar una canción y ustedes adivinan cuál es. Obviamente el primero en reconocerla gana.

    Era un juego muy divertido así que se prepararon y mientras todos observaban atentamente como el guitarrista se acomodaba, Marco prestó atención a las cuerdas; las observó por cierto tiempo como si estuviera meditando un poco antes de empezar. Levantó la vista para buscar con la mirada a cierta persona y cuando la encontró, preguntó:

    —Pero antes, ¿te gustaría tocar una canción, Alex?

    Aquella propuesta tomó muy, pero muy desapercibido al chico. Miró a todos, nervioso.Todos comenzaron a animarlo, poniéndolo todavía más nervioso, pero no se comparó a cuando observó cómo Marco le entregaba la guitarra y lo invitaba a tomarla.

    Alex la agarró, decidido. Tocaría. Ya lo había dicho, que cuando Marco lo volviera a invitar a tocar, no huiría y tocaría. No obstante, nunca pensó que lo hiciera. Se acomodó en la silla y se preparó.

    —No soy un experto, ni nada —mencionó lo obvio.

    —No te preocupes por eso —le dijeron.

    Tragó saliva y comenzó a tocar una canción. 21 Guns que era la mejor que se sabía; la que había tocado una y otra vez. Sus dedos temblaron al tratar de cambiar de una cuerda a otra; eran los nervios traicioneros porque en el parque al que iba a ensayar le salía bien; no perfecta, pero de forma decente. Poco a poco los nervios disminuyeron al imaginarse que estaba en el parque. El ambiente era parecido y se ayudó en eso para concentrarse en las notas.

    Todos lo escucharon atentamente y una vez que terminó, le aplaudieron y levantó la vista para ver a todos los presentes. Todo nervio que pudo sentir desapareció ante las felicitaciones de todos. Aquella sensación le gustó mucho; solo había tocado una canción y ya deseaba pararse frente a un escenario. ¿Ese sentimiento sentían cada vez que Marco y compañía tocaban sus instrumentos?

    —No es tan malo, ¿verdad? —dijo Marco—. Te ha salido bien, se nota que la has estado ensayando. Me alegra saber eso. Espero que no sea la única canción que te sepas.

    El rostro de Alex sonrió, demostrando su euforia. Se sintió realizado con el simple hecho de que Marco lo halagara; con solo esas palabras, el viaje había valido demasiado la pena. A veces se sentía fuera de ese circulo. En ocasiones creía que no cuadraba ahí y que su lugar era otro lado; pensaba que era invisible, sin embargo, Marco y todos siempre le recordaban que no era cierto. Que a pesar de pasar desapercibido, ellos lo tenían en mente. El solo hecho de haberlo invitado se lo decía.

    No estaba solo. Ya no más.

    No había duda, amaba la música porque fue gracias a ella que podía estar donde estaba. Poco después, Marco tocó mientras los presentes adivinaban; Edwin y Gabriel quedaron en empate mientras que Diana, quien en realidad no quiso jugar pero le obligaron a hacerlo, fue la perdedora. Aunque formalmente, Alejandro fue quien perdió al solo nombrar primero dos de ellas.



    Fin del capítulo
    Gracias por leer.
     
    • Me gusta Me gusta x 3
  6.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    1,616
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Bueno, paso a dejar mi opinión sobre este capítulo. ¿Qué puedo decir? Se pudo ver parte del progreso musical de Grayish Bullet, y con eso ya quedé satisfecho. Tenía ganas de comparar como iban ellos en relación con el grupo de Marco, y como me imaginaba, ellos van un paso por delante. Sin embargo, no creo que la distancia sea mucha. Gabriel es muy profesional con la batería, mientras que Octavio tiene varios problemas con canciones a las que no está acostumbrado. Aunque el guitarrista de Los Eslabones también está en condición de principiante. Será interesante verlos enfrentarse en el festival.

    Emanuel me dio la impresión de ser alguien muy duro, pero al menos es sincero con lo que dice. Marco notaba errores en su grupo y no los señalaba de entrada. Creo que él sabe que es algo más profesional. Me pregunto que tipo de canciones irá a escribir Diego para ellos. Aunque no puedo juzgar su trabajo actual porque no vimos la letra completa.

    Ahora, pasaré al campamento. Debo decir que Alma debe estar viviendo un infierno con todo lo que ocurrió. No solo su crush está en pareja con alguien más, sino que no se ocultan al demostrarse afecto. Me pregunto si a Alma se le escapará lo que siente por Marco y por María, dado a que no creo que lo vaya a revelar de forma intencional.

    Habías comentado que Alejandro pronto daría un paso al frente y buscaría la forma de arreglar todo lo que lo inquietaba, pero que todavía faltaba una cosa más para que diera ese paso. Espero que haya sido la escena final donde Marco le presta la guitarra. Esa escena me gustó, porque finalmente se dio cuenta de que no está solo, y que está rodeado de gente que lo aprecia en realidad. Ahora veremos qué es lo primero que soluciona: su exceso de timidez para declararse a la chica que le gusta, o su falta de confianza para plantar cara a los que le hacen la vida miserable en la escuela. Esto no es una exigencia, sino algo que creo que le agregaría más valor a su personaje: antes de que Alex decida hacer alguna de esas dos cosas, me gustaría que tuviera al menos una charla más con Enrique. Él ha estado portándose bien con él últimamente, y sería bueno ver como le da un pequeño empujón más de confianza antes de verlo solucionar sus problemas. Si no está planeado para que ocurra de esa forma, lo entenderé, pero realmente me agradaría eso.

    No sé por qué, pero a Gabriel lo sentí ausente en este capítulo. Como si su personaje hablara pero aun así no estuviera ahí. Aunque Enrique y Edwin tuvieron poca participación, a ellos sí los sentí en el capítulo. Pero Gabriel parecía estar algo aislado. O tal vez solo sea cosa mía.

    Eso será todo por ahora. Esperaré ansioso el siguiente capítulo. Saludos.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  7.  
    Mori

    Mori Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
    20 Julio 2015
    Mensajes:
    133
    Pluma de
    Escritora
    Comentario de la Lección 23:
    Ahhhh, Chivo fue terriblemente tierno en esa parte.
    Escucho el corazón de Alma romperse... Okey, no. Pues sospeche desde que le mostró la canción y que decía que era romantica que iba a pasar eso, lo que si no esperaba es que María le correspondiera, no era como que mostrara muchas señales de eso, quiero ver como se desarrolla la pareja para llegar a ver si me gusta de verdad.
    Sip, ahora se le trizo y esta medio pisoteado (?) Okey, la verdad me paso levemente por la cabeza la gran coincidencia de que Marco le tocara María, parecía medio sospechoso, pero pensé "Que flojera arreglar un juego de azar" por lo que ni pensé si sería realmente posible.
    Fue un capitulo muy interesante y divertido, conocimos más sobre varios personajes, aparte de sentimientos revelados, esta interesante :3. Aparte, cuando uno lee este tipo de cosas más comunes se puede llegar a sentir identificado.
    Chivo y Gabriel me agradan cada vez más.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  8.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

    Acuario
    Miembro desde:
    9 Abril 2016
    Mensajes:
    248
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola, primeramente pido disculpas por tardarme ¿Una semana? ¿Quince días? ¿Un mes? Uff... es que la verdad he estado muy ocupado y ahora que es de noche, me dije "voy a ponerme al día con O.N.E" y ¡bam!... aquí me tienes.

    Bueno ya sabemos el avance que lleva el grupo de Grayish Bullet y los veo un paso atrás de Los Eslabones. Estoy de acuerdo con Rey, Emanuel parece ser una persona muy dura por sus palabras tan directas, pero es bueno que le haya respondido a Diego como debe ser, sin guardarse nada respecto a la canción. Estoy seguro que la sinceridad entre los miembros del grupo harán que avancen más rápido que sus rivales, ya que Marco no le recalca los errores a sus compañeros, mientras que Frank lo hace sin pesarlo mucho y eso les ayudará mucho en el futuro. Me muero de ganas por ver quien resulta ganador en el festival.

    Me da lastima por como debe sentirse Alma al ver a Marco y a María juntos. La pobre está deseando regresar a casa rápido, y no podrá hacerlo hasta que llegue el día. Debo decir que me dio rabia saber que esos dos andan por ahí dandose besitos frente a todos como si fueran pareja desde hace mucho, me chocó como no tienes idea. Sé que apenas son novios pero ya estoy deseando que terminen esa relación, así que apoyaría a Alma si intentara en algún momento separlos, porque comparto su punto de vista a la perfección.

    Por otro lado, espero que ese pequeño brillo que ha tenido Alex en este capítulo no llegue a extinguirse tan rápido, me alegro mucho por él al ser capaz de tocar una canción completa, espero que ese brillo le dé un cambio completo a su personaje. Me pregunto cómo le hará Alex para confrontar a Martín cuando regrese a la escuela, sin duda será algo interesante de ver.

    Eso es todo por el momento, nos vemos la próxima oportunidad, abrazos. Come frutas y verduras (?)
     
    • Adorable Adorable x 1
  9. Threadmarks: Lección #25.- Domingo
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Robot que aparenta humanidad Comentarista empedernido Blogger Nostálgico

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,472
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    31
     
    Palabras:
    4040
    Bueno, agradezco a los que han comentado. Gracias a los que leen.

    Reydelaperdicion Así es, el grupo de Frank va un paso adelante de los Los Eslabones, estos últimos deben ponerse las pilas sí o sí si no quieren ser rebasados por sus rivales. Y sobre ese paso que Alex necesitaba para ponerse completamente serio, continuo sin decir cual es, pero la última escena no lo es. Si bien, para alguien como él es un gran paso, no es lo que lo "madurará". Ya verás en el futuro cual es. Tengo un par de sorpresas.

    Mori Creo que eso es lo que pasa cuando uno trabaja con varios personajes, se me hace difícil enfocarme en todos ellos. Como María es, pero veamos de esta forma, Chivo, María y Marco ya se conocían de hace mucho, es más, Marco vivió en casa de ellos por una semana, fue allí (y quizá un poco antes) que María comenzó a sentirse atraída a él y poco después él por ella. Es una historia que pasó antes del comienzo de O.N.E. Aunque se me hizo difícil colocar ese pasado aquí (no supe que momento oportuno era para contarla). Y sobre Chivo... si, lo admito, hasta a mi me sorprendió al decir eso, siempre animando a su hermanito.

    Zurel Gracias por tomarte el tiempo para leer y sobre todo comentar. Me gusta saber la opinión de los lectores respecto a lo que sintieron al leer dicho comentario, así que, de nuevo, lo agradezco.


    Lección #24.- Domingo


    Grayish Bullet continuaba con su ensayo matutino de su tercer canción, mientras Diego los observa desde la ventana de visión unilateral. No podía escucharlos pero por la pasión que mostraban podía discernir que disfrutaban lo que hacían. Los miembros se detenían, Frank les decía algo y luego volvían a tocar. Le entró un poco de nostalgia y deseó volver a ser parte de un grupo; como vocalista y no solo de letrista. Recordó los días en que The Archangel Boy todavía estaba unido; a pesar de todo, echaba de menos esos días.

    Dirigió su vista hacía las hojas de papel que tenía a la mano. Toda la noche había trabajado con la canción que había compuesto: «Prohibited». Es más, ante las palabras que Furtado le dijo, aunque fueron duras, un golpe de inspiración lo golpeó y empezó a componer otra canción. A la que título «Freely».Como referencia, se inspiró en la melodía que Marco compuso para«The Promised Land». De todas las canciones que tocó The Archangel Boys era su favorita. Él ayudó a escribirla. Eso sí, como Marco solía ser algo especial con las letras de las canciones, había desechado algunas de sus ideas, aunque para él eran buenas; pues bien, en la nueva canción que escribió puso todas esas ideas.

    —Hola, Diego. —La voz de Frank lo despertó.

    —Hola. Hola muchachos —saludó a los demás.

    —¿Tienes mucho tiempo aquí?

    —No, casi acabo de llegar. Vine a entregar esto, la letra.

    —Eso fue rápido —comentó el líder mientras tomaba la letra y le daba una leída. Y se sorprendió de que fuera la misma canción que habían tocado ayer—. Diego, no parece la letra que se cantó ayer.

    —¿En serio? —Luciano se acercó para leerlay al terminar, levantó la vista para mirar al letrista—. Es buena. Me ha gustado. Ahora sí hace justicia a la música de Frank. Me dieron ganas de cantarla ahora. —Miró a Frank y continuó, emocionado—. Vamos a ensayarla.

    —Eso me gustaría, pero tenemos que esperar a que Furtado vuelva.

    Para eso, Octavio también la terminó de leer y comentó:

    —No sé por qué, pero la letra me recordó un poco al estilo de los Pt Stone.

    Diego asintió para luego agregar:

    —Me inspiré en su estilo de escritura rudo para componerla.

    —Aparentemente hay alguien que quiere agradar a Ema —mencionó en son de burla Octavio. Diego solo sonrió ante el comentario.

    —Frank, ven—llamó Diego y ambos se alejaron un poco de Luciano y Octavio—. ¿Podrías hacerme un favor? Cuando llegué ayer a casa, me senté a escribir la letra y ¿sabes?, las palabras de Furtado, de que ya no estaba en The Archangel Boys, y que fuera creativo, estuvieron todo el día en mi mente y comencé a escribir esta letra. —Le entregó dicha letra, Frank la leyó mientras Diego continuaba—. Me haría una enorme ilusión que le compusieran una melodía digna.

    —No es ningún problema —comentó—. Al contrario. ¿Tienes alguna idea de más o menos el estilo que te gustaría que tuviera la música?

    Diego estaba apunto de comentarle sobre la melodía de «The Promised Land», pero se rehusó a nombrarla porque confiaba en que Frank podría encontrarle una melodía mucho mejor, por lo que le hizo saber:

    —Lo dejo a tu criterio.

    —Entonces dejámelo a mí. Y si escribes alguna otra canción, no dudes en dármela, que yo me dispondré a componerle música.

    —Gracias, Frank. —Le dio una palmada en el hombro, con una sonrisa en el rostro.

    Esperaron a que Furtado llegara y una vez llegó, sin mostrarle la letra nueva de Diego, le dijeron que iban a ensayarla. Todos se pusieron en posición y comenzaron a ensayar The Prohibited.

    —¿Y qué te pareció la letra? Diego espera saber tu opinión —preguntó Frank al bajista.

    —Me gustó —dijo Furtado—. Me gustó.

    Y Grayish Bullet se dispuso a ensayar su primera canción original. La que ensayaron hasta que la perfeccionaron.

    Prohibited

    Are you ready for the freak show?
    Can you see?
    You see!
    Fire, fight, fire, fight, fire, fight
    Death on around you
    'Cuz nothing tastes so sweet as theprohibited

    You can tell me I deserved my destiny
    Don't cry when lives fade
    And what you wanted to avoid
    that's what will kill you
    (Now die)

    You listen to the endless voices from a distance,
    from the depths of the Grave,
    Screaming at you to walk to the light

    You have been scared of all your pains.
    You'll give vent to your mind
    and concern about yourself.
    (Now die)

    Burned palms by the war
    and impregnated with crimson blood

    Are you ready for the freak show?
    (No one is ever ready)
    Can you see?
    You see!
    Fire, fight, fire, fight, fire, fight
    death on around you
    'Cuz nothing tastes so sweet as the prohibited

    Can't you see?
    Just look!
    World's gone with the last death.
    This is at last desire of you desire.

    Fire, fight, fire, fight
    Death and desolation for all.
    'Cuz nothing tastes so sweet as the prohibited
    'Cuz nothing tastes so sweet as the prohibited
    'Cuz nothing tastes so sweet as the prohibited*

    La mañana transcurrió y llegó la hora de la comida.

    —¿No nos vas a acompañar? —Frank preguntó a Diego cuando vio que se iba a ir—. Vamos a comer en el restaurante, ¿nos acompañas?

    —Tal vez en otra ocasión. Tengo un pendiente esta tarde.

    El grupo decidió ir a comer en el mismo restaurante de Plaza Aranzazu. En sobremesa hablaron un poco de cosas casuales y de cómo les iba en general. En una de esas Frank aprovechó para informarles sobre los planes que tenía para los próximos eventos en los que tocarían.

    —En pocas palabras, en el festival de Calvillo tocaremos estas dos canciones, y en el festival Hidrocálido, tocaremos ésta y The Prohibited de Diego —quiso estar seguro Octavio de haber entendido todo.

    —Esa es la idea. Si no tienen ninguna sugerencia.

    —Aquí tú eres el jefe y quien está buscando eventos, así que por mí, está bien —dijo Luciano mientras Octavio asentía estando de acuerdo con las palabras de su compañero.

    —Pensé en tocar la de The Prohibited porque será la más ensayada, pero si se nos ocurre a mí o a Diego componer otra mejor, tocaremos esa.

    —¿Algún otro lugar en el que podamos tocar antes de esos eventos? Uno más privado. A diferencia de Octavio, tú y yo, Luciano nunca a cantado ante un numeroso publico.

    —Hey, Furtado —llamó la atención el vocalista, un tanto ofendido—. Estoy más que acostumbrado a estar frente a multitudes. He bailado en escenario y he dado discursos en auditorios, por si no lo sabías.

    —Aunque dijo eso, Furtado se refería a que para empezar a ganar un poco de publico, deberíamos tocar en otros locales, para hacernos conocer poco a poco —dijo Frank—. Respecto a eso, estoy intentado ver dónde podemos tocar. Pero todos los mini-conciertos están completos, ¿saben cuántos grupos nacen y desean ser recocidos? Siempre van a esos lugares.

    —Todos nacimos de esos lugares —informó Furtado.

    —Nacerán y morirán, ese es su destino —mencionó Octavio, mientras golpeaba el vaso y el plato con los cubiertos—. Pero nadie logrará igualar a Grayish Bullet.

    —Así que ponte las pilas antes de que terminemos por remplazarte por alguien mejor, Octavio —dijo Furtado.

    —¿Sabes que existen formas mejores para decirme eso? —Lo vio con seriedad—. Comprendo en la posición en la que me encuentro —dijo exhalando. Todo el tiempo tenía en mente eso—. Estoy dando lo mejor de mi. Estoy acostumbrado a tocar canciones leves y no con hit hat y boombo intercalado.

    —También estaba pensando en tener un segundo vocalista —comunicó Frank.

    —¿A otro vocalista? —preguntó extrañado el baterista, mirando con nada de discreción a Luciano, esperando saber su opinión de eso.

    —Uno de apoyo —dijo Luciano—. A mí no me importa. Ya me lo había comunicado Frank. Hay canciones en las que es bueno que haya dos cantantes, sobre todo si el tipo de voces en diferente y se combina bien. A ese se le llama segunda voz. Yo seguiría siendo la voz principal.

    —Me supongo que piensas en Diego, ¿verdad? —preguntó lo obvio Furtado. Frank no dijo nada pues no había nada más que decir, solo añadió:

    —Solo espero que acepte. Y tal y como dijo Luciano, el tono de voz que tiene Diego contrasta mucho con la de él, así que se pueden sacar buenas canciones.

    —Aprovecho maravilloso momento para informar que el próximo sábado no podré venir a ensayar —informó Luciano—. Tengo un trabajo en equipo de la universidad.

    Luciano ya había dicho que no pensaba dejar los estudios universitarios y que seguiría estudiando hasta sacar su carrera si no veía que el grupo llegaba a ser popular como para dedicarle a ser vocalista un cien por ciento.

    —Está bien.

    —Entonces, si no hay más por hoy, me retiro —mencionó Luciano mientras se levantaba para retirarse.

    —Antes de que te vayas, recuerda que el domingo nos juntaremos con Los Eslabones.

    —¿Y por qué tenemos que reunirnos con ellos? —preguntó un tanto descontento el bajista.

    Ya Frank les había comunicado la idea y, al igual que en ese momento, no le agradaba mucho tener que reunirse con ellos. Ese domingo podían aprovecharlo para seguir ensayando y no perderlo por reunirse.

    —No lo tomes a mal, Frank —dijo Luciano tomando asiento de nuevo—, pero concuerdo con Furtado. No veo que el «juntarnos» nos ayude en algo o aprendamos o que nos enseñen o algo así.

    —Solo será un día de relax. Y no creo que sea tan mala idea. No es malo conocer a otra gente que tiene la misma pasión que nosotros. Siempre es bueno conocer a nuestros rivales.

    —¿Rivales? —A Furtado le apreció un poco gracioso llamar a Los Eslabones «rivales»—. No reconozco a Los Eslabones como rivales. No podré tomármelos en serio hasta que los escuche tocar. No creo que debas sobrevalorarlos de esa forma, no hasta que por lo menos escuches una sola canción de ellos. Si bien sé que Marco, a pesar de todo, es bueno tocando la guitara y el bajo, la verdad es que de los demás miembros no se sabe nada.

    —Furtado —Frank frunció el ceño, molesto—. Infravalorar a los demás también es un error. Nunca está de más pensar en los demás como posibles rivales.

    —Me voy de aquí, no quiero estar en medio de una discusión —dijo Luciano, volviendo a ponerse de pie. Octavio hizo lo mismo, diciendo:

    —Y yo te acompañaré a la salida, amigo mío. Los espero allá.

    —Por lo menos deberías esperar a que toquen antes de dictaminar algo —dijo en modo de conclusión. No estaba de humor para charlar de ese tema. Si Frank ya había decidido eso, qué más daba pasar una hora con ellos.

    —Aquí no se puede fumar —recordó Frank al ver que Furtado se llevaba el cigarro a la boca.

    —Lo sé —dijo poniéndose de pie y estirándose—. Intentaré ver a un colega que quizá nos preste su lugar para dar una tocada ahí.

    —Lo agradecería —Finalizó el líder.



    ***​


    El grupo en el Montecillo se había levantado tarde, no solo siguiendo la rutina sagrada de los domingo, sino porque la noche anterior se desvelaron un poco en su juego de adivinar la canción. Para cuando todo estaban despiertos ya era hora del almuerzo, por lo que se deleitaron con unos deliciosos huevos rancheros.

    —¿No van a aprovechar para darse su última natación? —inquirió Chivo, teniendo la boca llena de comida.

    —Traga antes de hablar —lo regañó María y luego Edwin dijo:

    —No, yo paso porque estoy cansado yo.

    —No, pos si que no aguantan nada —comentó Chivo.

    —Lo dice el que no se metió al agua —mencionó Marco.

    —Mejor hay que relajarnos en estas horas. —Fue el comentario de Gabriel, en lo que encendía la radio de pilas que se llevaron, para animar el ambiente—. ¿Qué estación pongo?

    —La Rancherita —opinó María.

    —Ay no —se quejó Chivo—. Esa estación es pa’ viejos. Mejor pon una de rap o de hip-hop. Algo más juvenil y de nuestro porte.

    —No, no, una de rock —intercedió Marco, porque se suponía que eran una banda de rock—. Pon una de rock.

    —Mejor pon la de 106.1 —declaró ahora Diana.

    —No, Diana, no me decepciones —volvió a gemir Chivo—. Esa también es para viejos. Si estamos así, mejor pongan la estación exclusiva de la ciudad.

    —Oye, Chivo, pero esa es buena música. Instrumental —defendió Gabriel.

    —Sí, buena para dormir —dijo Chivo antes de posar su visión en el callado de Alex—. A ver, aquí falta Alex que nos diga qué estación quiere. Es más. Él decide, él tiene la última palabra.

    Seis pares de ojos se cernieron sobre Alejandro, poniéndolo nervioso. Bajó la mirada, inseguro. Su primer pensamiento fue, obviamente, irse por el rock; pero al darse cuenta de que todos allí tenían diferentes gustos musicales, no quería imponer el suyo.

    —Bueno, busquemos una al azar —dijo Gabriel al final, al ver que Alex no diría nada y que de igual forma a ninguno se le daría gusto.

    Al final terminó en una estación con música para bailar, estilo electro. Al principio no les convenció del todo, pero con el tiempo se acostumbraron y al cabo de algunos minutos, Marco y María fueron los pioneros en estrenar la inexistente pista del baile y comenzaron a danzar. Aprovecharon el momento, pues aunque era domingo, en ese día en especifico, no había mucha gente, por lo que no había temor de hacer el ridículo.

    Desde su lugar sentada en una de las sillas y desde donde había estado observando todo en silencio, sin deseos de participar en la conversación, Alma continuaba metida en su celular, en vano intento de distraerse y olvidarse de todos sus problemas relacionados con la pareja que bailaba en ese instante. En eso sintió que alguien tomaba asiento en la silla de al lado y de reojo pudo ver que se trataba de Alex.

    —¿No vas a bailar? —preguntó el chico después de unos segundos de silencio.

    —No sé bailar —contestó ella, sin dejar de mirar su celular.

    —Oh. Yo tampoco.

    Y quedaron en un silencio incómodo, o al menos así lo sintió Alex. Mas antes de que pudiera hacer algo al respecto, Diana se acercó a ellos.

    —Alma, vamos a bailar —invitó a su prima con intenciones de animarla.

    Alma la miró y sus ojos le dijeron todo. Diana bufó y miró a Alex.

    —Tú, Alex, vamos a bailar.

    —Pero no sé bailar —negó él.

    —Qué importa. Vamos.

    Diana lo tomó del brazo y lo haló a la fuerza para que se levantara y la acompañara. Sin mucho más remedio, a Alex no le quedó de otra que seguirla y empezaron a bailar. Con ellos el ambiente se animó un poco más. Viendo esto, al Chivo también se le antojó bailar; se le acercó a Edwin.

    —¿Me concedes esta pieza, Rec? —invitó, extendiendo una mano hacia él.

    Edwin lo miró con cara de incredulidad mezclada con asesinato.

    —No, en serio, bailemos.

    —Tú estás loco, ¿no?

    —Jamás he hablado tan en serio como en este momento.

    Y sin previo aviso lo tomó del brazo y comenzó a arrastrarlo.

    —No, hombre, no. Ya suéltame —se resistió la víctima, abochornada—. ¿Por qué no se lo pides a Gabriel? Él tiene cara de que quiere bailar.

    Gabriel se le quedó mirando feo, como diciendo que no lo metiera en sus aprietos.

    —No, es que Gabriel no es tan divertido como tú. A él no le da tanta pena como a ti —se burló Chivo, malicioso.

    Edwin lanzó otra sarta de lamentos y objeciones, pero al final, también terminó bailando. Así se la pasaron, en un agradable ambiente lleno de risas, música y baile, hasta que llegó la hora de regresar a sus hogares, de vuelta a la rutina y a sus trabajos. En general había sido un fin de semana muy agradable. Se tomaron varias fotos para el recuerdo y se prometieron que no sería la última vez que el grupo decidía reunirse todos juntos como esta vez.

    —¿Te sientes mejor? —preguntó María a Alma una vez estaban recogiendo las cosas para guardarlas en la furgoneta.

    —Sí —contestó la joven, desganada.

    Ayudó a subir las cosas a la camioneta.Se dio cuenta que la relación de Marco con María no debía de afectarle pues reconociendo las palabras de su prima, tarde o temprano Marco se conseguiría una novia. Ella nunca tuvo oportunidad.

    Se dijo a sí misma que olvidaría a Marco. Se alejaría poco a poco de él. No dejaría que aquello le afectara. Con eso en mente, subió al auto al igual que los demás y regresaron a la ciudad.Al primer lugar a donde Gabriel paró fue a la calle donde ensayaban, pues fue ahí donde María dejó su vehículo. Al llegar María bajó.

    —Te acompaño —dijo Marco, bajando de la furgoneta y acercándose a ella—. Me gustaría saludar a tu padre.

    —Se pondrá contento de verte —le informó y luego miró a su hermano—. Porque su hijo no va a verlo.

    Oi —se defendió Chivo—, este fin de semana tenía planes de hacerlo pero insistieron en que los acompañara.

    —Pues entonces acompáñanos, siempre pregunta por ti, eres su mimado después de todo.

    —Mejor otro día —dijo ignorando las últimas palabras—, no vaya ser que haga mal trío. Ah, esperen, esperen —recordó algo—. No crean que se me olvido la apuesta que hicieron, hoy pagarían la pizza. Una apuesta en una apuesta.

    —Es cierto, lo había olvido —comentó Marco, realmente se le había olvidado—. ¿No podemos dejarlo para otra ocasión? Ahora mismo estoy corto de dinero.

    —¿Qué curioso, no? —dijo Chivo no muy convencido.

    —Si quieren ir yo les puedo dar dinero —mencionó María dispuesta a sacar dinero para darles.

    —No —se rehusó el hermano.

    —Ya otro día vamos —dijo Marco, asomándose hacia el interior y luego preguntó, especialmente a los más jóvenes, quienes tenían las caras muy largas—. ¿O les apetece ir hoy?

    —Estos días han sido muy largos, lo que quiero es irme a casa —dijo Diana—. ¿Verdad, Alma?

    La joven asintió estando de acuerdo con ella. Alejandro también apoyó la idea. Todavía era temprano, apenas habían dado las tres de la tarde, mas lo que todos deseaban era llegar a casa y recostarse en lo fresco.

    —Edwin. —Marco alzó la voz para llamar la atención del nombrado. Edwin abrió los ojos, pues a diferencia de los demás el cansancio lo derrotó completamente; algo desorientado miró a Marco.

    —¿Eh?

    —Nada —terminó diciendo Marco con media sonrisa en el rostro—. Cualquier otro día, vamos.

    —Bueno. —Chivo bajó del camión y le informó al conductor—. Si el día se termina aquí, yo de aquí me voy caminando. —Después de todo él y Gabriel vivían cerca, así que para no hacer que él se desviara para llevarlo, decidió caminar hasta el departamento.

    —Por cierto, el martes nos vemos aquí para practicar, así que descansen bien hoy y mañana.

    Una vez que Gabriel dejó a Alma y Diana en la casa de la primera, a Alejandro en la suya y una vez dejó a Edwin, y al ver que todavía era algo temprano, decidió ir a visitar a su madre, quien una vez llegó, se alegró de verlo.

    —Te ves bien. —Fue lo primero que dijo al verla. En verdad se veía mucho mejor de lo que recordaba. Se alegraba de que fuera así.

    —Gracias y me siento mucho mejor. —Sonrió la mujer—. Pero dime, ¿ya comiste, hijo?

    —¿Y tú ya comiste? —preguntó. Sabía la respuesta, pues ya era tarde; ella solía comer a las dos o dos y media.

    —Sí —respondió ella—. Me hubieras dicho que venías, hubiera preparado algo, no tengo mucho más que sobras.

    —No te preocupes por eso, madre, como lo que halla. —Gabriel se acercó al refrigerador, observó el interior y comenzó a sacar algunas cosas mientras su madre preparaba la estufa para calentarlas.

    —¿Cómo te va? —preguntó, tomando asiento y hacerle compañía a su hijo.

    —Muy bien. Vamos a tocar en una fiesta que suelen+ celebrar un barrio de allá. Dura dos días, y el trece de este mes se celebrará. Según lo que Marco dijo, tiene pensado que toquemos el sábado.

    —¿En serio? Esa es buena noticia —se emocionó la mujer.

    —Me preguntaba, si no estás ocupada o si no tiene algún pendiente, ¿te gustaría ir?

    —Me encantaría, Gabriel.

    —Entonces, vengo a recogerte. Todavía no sé a que hora tocaremos, pero te llamo cuando esté seguro.

    —Entonces te espero. Estoy ansiosa de verte tocar la batería en un grupo.

    Gabriel estaba muy feliz de que aceptara ir a verlo. Ahora más que nunca tocaría con más ganas. Si bien, no iba a ser un concierto tan grande, solo por el hecho de que su madre iría a verlo, se esforzaría mucho.Poco después, en una oportunidad le entregó un sobre.

    —Es poco, pero es para que te ajustes la medicina.

    La señora, tras abrir el sobre, se dio cuenta que este contenía dinero.

    —Hijo, no puedo aceptar esto. Eso es tuyo, no puedo aceptarlo. —Intentó regresarle el sobre, sin embargo, Gabriel rehusó tomarlo e insistió que solo era poco.

    —¿Y cómo vas a pagar la renta, hijo?

    —No te preocupes, vivo con alguien más y nos repartimos los gastos. Estoy ahorrando un poco, así que no te preocupes.

    Con pena y todo, la señora agradeció a su hijo. Charlaron un poco más y poco después decidieron dar una vuelta y comprar un helado como postre.


    Fin del capítulo y conclusión del fin de semana.
    *Dejo la letra en español.

    Lo Prohibido

    Estás listo para el espectáculo raro
    ¿Puedes verlo?
    ¡Lo ves!
    Fuego, pelea, fuego, pelea, fuego, peleas
    Muerte a tu alrededor
    Porque no hay nada más dulce que lo prohibido

    Tú puedes decirme que me merecía mi destino
    No llores cuando las vidas se desvanezcan
    Y lo que tu querías evitar
    eso es lo que te matará.
    (Ahora muere)

    Escuchas los sinfines de voces desde la distancia,
    desde las profundidades del Seol,
    gritándote que camines hacia la luz

    Estás asustado de todos tus dolores
    y darás rienda suelta a tu mente
    y preocupaciones acerca de ti.
    (Ahora muere)

    Palmas quemadas por la guerra
    e impregnadas de rojo carmesí.

    Estás listo para el espectáculo raro
    (nadie lo está)
    ¿Puedes verlo?
    ¡Lo ves!
    Muerte a tu alrededor
    Porque no hay nada más dulce que lo prohibido

    ¿No puedes verlo?
    ¡Solo míralo!
    El mundo se va con la última muerte
    Esto por fin es deseo de tu deseo

    Fuego, pelea, fuego, pelea
    Muerte y desolación para todos
    Porque no hay nada más dulce que lo prohibido
    (x3)
     
    Última edición: 10 Abril 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
  10.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    1,616
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Paso a comentar este capítulo.

    Grayish Bullet ya demostró que está muy adelante de Los Eslabones. Si fueron capaces de "mejorar" la canción en poco tiempo, quiere decir que sus miembros realmente se adaptan fácilmente a los cambios. Y parece que Diego quiere tomarse una "revancha" después de que TAB no haya resultado. Pero me pregunto si verdaderamente quiere dedicarse a la música por pasión o simplemente porque cree que el grupo tiene la oportunidad de superar al de Marco. Creo que me lo estoy imaginando yo solo, pero con lo que se mostró en capítulos anteriores, tengo una idea de que Diego quiere en sí superar a su antiguo amigo. Tendré que verlo.

    No me quiero imaginar lo que habrá sufrido Alma. Ciertamente fue el peor fin de semana de su vida, pero parece que ya salió de la fase de negación y ahora está entrando en la fase de aceptación. Ya que ha dicho que se olvidaría de Marco. Me pregunto que tanto está dispuesta a "olvidarse" de él. También me pregunto si Diana está intentando darle una especie de señal al invitar a Alex a cada rato.

    No sé como digerir lo que dijiste al principio del capítulo. Alex ya maduró mucho, y realmente esperaba que con ese viaje con sus amigos diera el paso final. No diría que estoy decepcionado, pero es algo chocante ver que no terminó el proceso de madurez después de haber pasado un momento agradable con los únicos amigos que tiene. Me intriga ver cual será el momento que lo hará madurar. Y tal como dije antes, me gustaría que tuviera una charla más con Enrique antes de tomar una decisión.

    Hablando de él, me pareció muy graciosa la escena donde él invita a Edwin a bailar, y la reacción de Edwin también. Y sobre Gabriel, creo que la escena final compensa lo del capítulo anterior. Fue agradable leer como él se preocupa por su madre además de llevar adelante su sueño de ser músico. Y espero que pueda lucirse cuando toque frente a ella. Creo que eso haría muy feliz a la mujer.

    Si bien el capítulo fue de mi agrado, lo sentí muy cargado de diálogos y con poca narración, la cual es el punto fuerte de la historia, o al menos lo ha sido hasta el momento. No digo que los diálogos estén mal, es más, están bien, pero sin la narración no se consigue el mismo efecto. Además de que el capítulo era algo corto y ya me venía haciendo una idea de como sería su estructura cuando leía el principio.

    Comentaría algo sobre la canción, pero ya mencioné que no tengo idea de como hacerlo. Lo que sí me gustaría saber es el ritmo que tiene la misma. O al menos que tan parecido es con el de una canción existente, así podría leer la canción de nuevo y darle ese ritmo, o al menos intentarlo.

    Eso es todo lo que tengo que decir por ahora. Me pareció ver una o dos palabras pegadas en el texto, pero nada grave en realidad. Esperaré el siguiente capítulo.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  11. Threadmarks: Lección #26.- Errores del pasado
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Robot que aparenta humanidad Comentarista empedernido Blogger Nostálgico

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,472
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    31
     
    Palabras:
    4367
    Hasta yo me sorprendo de colgar nuevo capítulo después de una semana de subir el anterior. Espero sea así ahora en adelante... en fin. Muchas gracias a Reydelaperdicion por comentar y a Borealis por su "me gusta". Y por supuesto, a todos los lectores que han llegado hasta aquí.

    Lección #26.- Errores del pasado

    María se encontraba frente al mostrador de la tienda, había terminado de despachar a una clienta y al ver que se alejaba desvió la vista hacia donde Marco estaba sentado, mirando pensativo las casas del frente y como mero reflejo ella miró hacia donde él miraba. Sabía la casa a la que sus ojos negros miraban;la casa de Fátima, su ex novia. Aquello era el pasado, pero María no evitó sentirse un poco celosa. ¿Qué era lo que pensaba? Se preguntó y se dio cuenta lo absurdo que era eso. Bajó la cabeza, dibujó media sonrisa y luego se acercó a él, sentándose a su lado. Marco había ido temprano a la tienda y se sorprendió de verlo ahí. El día anterior cuando llegaron, hablaron un poco y luego él habló con su padre para contarle que estaba saliendo con su hija, luego se quedaron hablando hasta muy tarde. Tomó un taxi, aunque ella insistió en llevarlo, pero como ya pasaban de las diez de la noche él se rehusó al no querer molestarla y decidió llamar un taxi.

    —¿Por qué estás tan pensativo? —preguntó por curiosidad.

    —¿Lo estoy? —inquirió él, mirándola al rostro. Ella se recargó en su hombro y el continuó—: Quizá lo esté. He estado pensando en llamarle a Diego para preguntarle si me puede ayudar con algunas letras. Creo que es mejor tener ayuda en eso.

    —Diego era el vocalista de The Archangel Boys, ¿cierto?

    —Ajá, el mismo. Me gustaban sus ideas. A veces.

    —¿Eso te preocupa?

    —Algo, siempre estoy pensando qué sería bueno para la letra de una canción. Busco inspiración.

    —Por cierto, ¿qué es lo primero que haces al componer una canción?

    Marco meditó un poco antes de contestar:

    —La letra y partiendo de ello, le encuentro la melodía acorde a lo que quiero transmitir y que quede conforme a la letra, obviamente. Por eso necesito alguna ayuda, tener la ayuda de un letrista no es mala idea.

    —Creo que debiste hablar con él antes —dijo pensativa.

    —¿Crees? —Marco sintió como ella se erguía y volvió a verla.

    —Sí, tal vez ahora esté ocupado con otras cosas.

    —Tal vez tengas razón. Pero no pensé en necesitar esa clase de ayuda. Le echaré una llamada solo por si acaso, espero que no lo esté y que esté dispuesto a ayudarme.

    —Y si hipotéticamente no puede ayudarte, ¿qué harías?

    Marco no quería pensar en eso. Ya pensaría qué hacer cuando Diego le dijera si sí o no, así que no respondió nada y al notarlo, María cambió de tema al recordar que el viernes mientras iban al Montecillo lo escuchó hablar sobre tocar en una celebración.

    —Tocarán en una fiesta, ¿cierto?

    —Ahora que me recuerdas tengo que hablar con el organizador del evento para avisarle que deje tocar a Los Eslabones. Irás, ¿verdad?

    —Claro, ¿cómo voy a perdérmela? Nunca te he escuchado tocar y en definitiva no voy a perderme en escuchar a Enrique cantar. Igual quiero escucharlos a todos juntos, como grupo. Seguro que suenan genial.

    —¿Nunca fuiste a ver a The Archangel Boys tocar?

    Ella negó, nunca tuvo la oportunidad de hacerlo, más que nada por el trabajo que suponía atender una tienda. Desvió la vista al ver a un hombre entrar a la tienda.

    —Buenos días —saludó, levantándose para atenderlo.

    A su vez, Marco volvió su vista al frente, miraba con insistencia aquella casa en la que alguna vez vivió. Sabía que no pasaría, pero dentro de él esperaba verla salir. Poco después miró a María volver a acercarse a él y tomar asiento.

    —¿La has visto? —preguntó, tomando por sorpresa a María, aunque él no se dio cuenta de eso y aunque no dijo su nombre, sabía a quién se refería.

    —No. Tiene semanas que no pasa por aquí. —Desvió la vista al frente y continuó—. Lo último que supe es que estaba embarazada.

    —Oh, ¿de verdad? Bueno, creo que era de esperarse. Siempre hablaba de lo mucho que le ilusionaba tener un bebé.

    María volvió a recargarse en hombro de él mientras comentaba:

    —Tal vez se haya mudado con su nueva pareja. —Hubo un silenció y luego ella volvió a hablar, un poco indecisa de si debía preguntar sobre ese tema. Se apartó de él por lo que Marco se giró para verla y al tener su atención, preguntó—. ¿Puedo hacerte una pregunta?

    —Claro. —Se extrañó. Marco solía ser una persona abierta por lo que ahora que ella era su novia se sentía con la libertar de expresarle y contarle todo, y él esperaba que ella también se sintiera de esa forma—. Pregunta lo que sea —dijo con total seguridad. No había nada que ocultar.

    —¿Por qué?, ¿por qué le hiciste eso a Fátima?

    —Porque fui un completo idiota, por eso. —La tomó de las manos y mirándola a los ojos le hizo saber—. Hasta hoy en día me arrepiento de eso. María, fui un completo estúpido, pero te prometo que nunca te haría algo semejante. Te juro que nunca pasó nada, pero comprendí a las malas… aunque sea un mal entendido, se puede dañar a una persona con lo que puedes hacer.

    Marco recordó el rostro desilusionado que Fátima tenía cuando le mostró aquellas fotos. Aquello marcó su sentencia y supo que ya no existía una solución ni palabras que pudieran expresar un rotundo perdón. Lo intentó en vano, pero ella le cerró la puerta en su cara.

    Se imaginó el desenlace cuando el taxi, esa tarde-noche, lo llevó hasta la casa.Se sorprendió de ver todas sus pertenencias frente a la puerta y a Fátima sacando lo último de sus pertenencias. Pagó el servicio, se apresuró y lo primero que se le vino a la boca fue preguntarle lo que había sucedido. Ella lo miró fulminantemente, acaso ¿se estaba burlando de ella?Aun así, Marco nunca se le cruzó por la mente la razón por la que Fátima lo estaba echando. Sin decir nada, ella sacó su celular y le mostró fotos de él besado, no solo a una, sino a dos mujeres.

    Marco cerró los ojos al saber y eso que fue esa misma tarde que pasó aquello. Ella cerró la puerta cuando vio que él intentaba entrar.

    «¡Fátima, espera, déjame explicarte!» gritaba mientras golpeaba la puerta para que ella abriera. Tenía llave, pero no quería abrirla él, quería que ella lo hiciera.Mas sabía muy bien que lo que hizo fue algo imperdonable. Poco después se entero que quienes habían tomado y enviado aquellas fotos fueron unas amigas de ella. Nunca se imaginó que en aquel lugar irían amigas de Fátima, quienes lo vieron juguetear con aquellas fans.

    «Te juro que no pasó a más...!»

    «¡Largo de aquí, asqueroso infiel!» Estaba furiosa, nunca la había escuchado expresarse de esa manera. Le había dolido mucho su infidelidad «¡Confiaba en ti y me has traicionado, pedazo de...!»

    Se había dejado llevar. Aquellas dos mujeres le habían seducido y él comenzó a seguirles el juego hasta que las miradas se convirtieron en caricias y luego en apasionados besos; había caído en sus garras. Y lo peor de todo es que sabía que lo que estaba haciendo era malo, porque mientras las besaba pensaba en Fátima. Sin embargo, el pecado atrae.

    «¡Fátima, escucha…!»

    «¡No te quiero volver a ver!» Escuchó su voz quebrarse, cosa que le dolió. «Vete, Marco… si no te vas llamaré a la policía.»

    Dejó de insistir y abatido miró todas sus cosas tiradas en el suelo. Ahora, ¿a dónde iría? Antes de irse a vivir con Fátima, Frank y él vivían en un apartamento algo pequeño y barato. Pero después de que conoció a Fátima y se formalizó su noviazgo, él se fue a vivir con ella. Frank se quedó viviendo ahí por varios meses hasta que consiguió pareja y precisamente esa misma semana Frank se había mudado con su pareja. No había donde quedarse y deseaba ahorrar todo el dinero posible, por lo que rentar una habitación de hotel era demasiado caro.

    Marco suspiró en modo de rendirse, tenía que sacar algo de sus ahorros pues no podía dormir en la calle... o quizá sí. Posteriormente, se giró y vio la tienda de enfrente, ahí estaba Chivo, sentado detrás del mostrador, había visto todo el show en primera fila y cuando este último se dio cuenta que Marco lo vio, desvió la vista a otro lado aparentando que no había visto nada, trotó hacia la tienda.

    «Te llamas Enrique, ¿verdad?» preguntó, recordando que su hermana lo llamaba de esa forma. Tan solo había tenido dos charlas fugaces con él.

    «Sí, amm, al parecer no la tienes fácil, amigo» dijo Chivo entre seriedad y broma, mirando todas las cosas de su vecino en la calle. Hizo un intento de animar la situación,«Las mujeres no son fáciles, ¿eh?»

    «¿Podrías hacerme un favor?» pidió Marco «Sé que no nos conocemos mucho y que solo hemos entablado una que otra conversación, pero no tengo adónde ir y como lo has notado, me han echado así que me preguntaba si podía quedarme un par de días contigo. Puedo dormir en el suelo.»

    «Sí… está bien. Dame un minuto, por favor...» Chivo se adentró a la tienda y abriendo la puerta que daba al interior de la casa, gritó: «¡Mary, baja y ven a echarme una mano!»Luego miró a Marco para añadir: «Ya sabes, hermanos mayores.»

    Poco después, Marco contó su situación a María quien informó a su padre; los Morales aceptaron, después de todo tenían habitaciones de más. En aquellos días, Marco se dio cuenta que los Morales eran personas muy abiertas, amables y amigables.Ya había escuchado que esa familia tenía una fama muy buena, todos en ese barrio los querían mucho.En el transcurrir de los días los tres comenzaron a tener buena confianza y a tratar a Marco como alguien de la familia. De esa forma, por una semana exacta Marco vivió con ellos hasta que consiguió un lugar donde hospedarse, lugar que se quedó a vivir hasta que volvió a su ciudad natal.

    Pero ahora, sin habérselo imaginado él se había enamorado de María. Su personalidad, su sonrisa, le gustaba. A él siempre le gustaron las mujeres serias, fuertes y muy maduras y María lo era, era responsable, centrada y amable e inteligente. Vivía en una familia muy unida.

    —Nunca te haría nada semejante —le prometió. De aquel suceso ya hacía tiempo, creía que era lo suficientemente maduro como para nunca volver a flaquear de esa forma.

    María sonrió. Confiaba en él y sabía que ante ese pequeño desliz nunca volvería a hacer algo semejante.Marco fue sincero cuando contó la historia, se le vio arrepentido e intentó disculparse con su ex-novia y era muy amable, y a veces, se sentaba aun lado de su padre para tocarle algunas canciones que él le pedía que tocara, y si había alguna que no se conocía, al día siguiente llegaba tocándola. Se había ganado el cariño del señor Morales muy rápido.Volvió a recargarse en él y cerró los ojos. Todavía esa mañana se había preguntado si en verdad lo que ocurrió el fin de semana había sido real y que no lo había soñado, pero cuando lo vio entrar y saludarla con un beso, su alma se regocijó.

    Sintió como él se ponía de pie, se estiraba un poco y mirándola desde arriba le hizo saber:

    —Me voy a buscar al organizador, ¿me acompañas?

    María se levantó.

    —Me encantaría —Miró la tienda—, pero tengo que atender el negocio.

    —Bueno…—dijo un tanto desanimado pues quería que lo acompañara—. Despídete del Don por mí.

    Se despidió de María con un beso y luego se retiró hacia la estación de autobuses.



    ***​



    Como si fuera ácido subiendo a su garganta, la ira le quemaba por dentro. No soportaba ver a Alejandro tan desafiante estos últimos días. Desde el incidente de su mochila y su desaparición ni siquiera lo miraba; evitaba hacerlo.Era cierto que anteriores veces también evitaba mirarlo a los ojos, sin embrago, cuando sus miradas chocaban, Calveiro bajaba la vista rápidamente notando que sus ojos reflejaban inseguridad y miedo, ahora no podía percibir eso. En el momento en que sus miradas se encontraban él solo desviaba la suya hacia otro lado mostrando ¿indiferencia? Como si intentara no darle importancia.

    Aquella actitud rebelde le desagradaba.

    Era como si le aplicara la ley de hielo, a él. No podía creerlo.

    Martín no le quitaba la vista de encima. Frunció el ceño molesto. Juraría que ese fin de semana largo había cambiado algo en él. Así lo reflejaba su actitud. Mientras esperaban a que el profesor de la próxima clase llegara, volvió a desviar la vista por décima vez para ver cómo Calveiro tarareaba una canción, feliz, mientras hacía algo en su cuaderno. Inconscientemente se alzó un poco para ver lo que hacía mientras demostraba esa conducta tan positiva.

    —Atún —llamó un compañero. Alejandro levantó la vista al momento que ocultaba la hoja con su pequeño estuche de lapices—. ¿Qué estás dibujando? —preguntó, curioso, había sido en vano que intentara ocultar lo que hacía.

    Martín, a pesar de mostrar indiferencia, la realidad era que sintió mucha curiosidad. También deseaba saber lo que hacia con tanta alegría.

    —Esto —respondió el joven, un poco avergonzado, quitando el estuche de encima del dibujo.

    —Es una guitarra, ¡lo sabía! Dibujas bien.

    —Gracias. Es una B.C. Rich, específicamente una Warlock; me gustan estas guitarras porque me parece que sus diseños son muy originales.

    —¿No me dirás que tocas guitarra, o sí? —cuestionó el compañero, admirado por saber que sabía del tema.

    —Un poco —respondió, con orgullo—.En casa tengo una Gibson y…

    Martín dibujó una mueca de disgusto ante el comienzo de esa conversación y de la que no escuchaba nada porque Alex solía hablar muy bajo. Poco después, el profesor ingresó al aula y cada alumno regresó a sus respectivas butacas. Martín se sintió irritado.

    —¿A dónde vamos a ir hoy? —preguntó Sebastián, aburrido, mientras los tres salían del salón una vez las clases finalizaron—. Hay que ir a los Cedazos para arrojarles piedras a los patos.

    —Yo no puedo ir —dijo Juan José con irritación mientras pateaba una botella de plástico—. Estoy castigado.

    —¿Por qué…?No me digas que tu madre te encontró eso. ¡Qué tonto eres Juanjo! Ya te había dicho lo que hicieras para que no te descubrieran. Entonces solo Martín y yo iremos al parque. —Miró a su amigo, parecía no estar en la conversación.

    —Ese es el Atún, ¿verdad? —preguntó Juan José al ver a Alejandro hablando con Alma en la puerta de la escuela.

    —Últimamente lo he visto mucho con ella. ¿No será su novia?

    —Qué va, no creo que esa preciosidad se fije en alguien como él, ¿cierto, Martín?

    Martín estaba en las nubes. Sin dejar de caminar observó a Alejandro y a Alma. No dijo nada, aceleró el paso, ya quería irse de ahí. Por primera vez, deseaba estar en su casa en lugar de la escuela.

    —¡Hoy estás como una cabra, amigo! —le hizo saber Sebastián, acelerando el paso para darle alcance, al notarlo tan de tan mal humor.

    —Estoy cansado y ya me quiero ir de esta prisión —dijo Martín, se despidió de ellos.

    Apresuró el paso, pateaba con gran enojo piedras y envases que se encontraban en su camino, en una de esas pateó con fuerza una piedra que ésta golpeó los parachoques de una carro.

    —¡Oye niño que te pasa…! —escuchó gritar al dueño mientras echaba a correr.

    Con la respiración entre cortada llegó a su hogar. Sacó las llaves y abrió la puerta.

    —¡Ya llegué! —informó Martín al momento que se adentraba.

    —Ni se te ocurra entrar a la casa con esos zapatos. —Escuchó a su madre desde la sala. El rubio ya había dado un par de pasos adentro para cuando escachó su advertencia. —¡¿Qué fue lo que te dije, Martín!? —gritó enojada la mujer al asomarse y ver a su hijo pisándole—. ¡Quítate esos malditos zapatos ahora! —La mujer lo tomó del brazo y comenzó a zarandearlo—. Pero mira como me has dejado el piso. Acababa de trapear. Ahora te me pones a limpiar esa porquería.

    —No es para tanto —susurró mientras se zafaba del agarre de su madre.

    —¿Cómo que no es para tanto? ¿Quién crees que está haciendo el quehacer en esta casa, una sirvienta? Tu padre es un inútil y creer que soy su criada, ¿acaso también crees que estoy para eso?

    —Ahora lo limpio —dijo el menor, cerrando los ojos e intentando que su madre se tranquilizara un poco.

    —Pero claro que lo vas a limpiar. ¿Querías que yo lo hiciera? ¡Toma! —Le dejó el trapeador.

    Su madre se le veía realmente malhumorada. Deseó preguntarle qué le pasaba, pero ya se daba una idea, de por sí hacer el quehacer de la casa le molestaba. Valentina solía hacerlo, pero como ella se había mudado la semana pasada a la ciudad de Aguas, ahora era ella quien debía limpiar la casa.

    —Ahora resulta que no solo me tengo que preocupar por mi trabajo, ahora tengo que preocuparme por tener la casa limpia porque los dos hombres no son limpios.—La escuchaba murmurar—. Nadie en esta familia sirve. Ni siquiera pueden recoger sus platos cuando acaban de tragar.

    Martín lo hacía, él siempre llevaba los trastes sucios al lavaplatos precisamente para ayudarla en eso. Martín cerró los ojos al escuchar un fuerte ruido proveniente de la cocina.

    —¡Demonios! Estoy harta de todo esto.

    —Y yo también —susurró el rubio con un nudo en la garganta,mientras arrojaba el trapeador con ira para dirigirse a su habitación.

    Se sentó en el escritorio, lo miró por unos instantes. Abrió el cajón y de él sacó una libreta maltratada, la abrió en una página al azar. En ella se podía leer frases como: «No fue mi culpa» «No fue mi culpa» repetidas veces. «El que no llegara a casa no fue mi culpa.» Las letras estaban empalmadas en otras.

    Martín arrancó esa hojas y la hizo bolitas y con una gran ira la arrojó a la papelera y luego escupió en ella. Se dirigió a una hoja en blanco y comenzó a escribir, una y otra vez: «Odio mi casa», «Odio la escuela», «Odio todo», «Odio a Alex». Ralló esa última con gran frenesí que rompió la hoja y cambiando de página volvió a escribir: «Lo odio todo.» «Lo odio todo.» Y escribió aquella oración hasta que su muñeca no pudo más. Se sentía un poco más tranquilo, sin embargo, aquella tranquilidad le duró poco porque alcanzó a escuchar la puerta de la casa abrirse y luego cerrarse, su padre había llegado. Y le entró terror.

    Se levantó con cuidado y pegó el oído a la puerta. Su corazón comenzó a palpitar. No escuchaba nada. Silencio. Aquel silencio lo mataba pero lo prefería a los gritos. Creyó que quizás ese día, como los dos días anteriores, sería calmado. Pero no fue así, se sobresaltó al escuchara gritar a su madre:

    —¡No me vengas a decir que no sabes de lo que estoy hablando!

    Martín se llevó las manos a los oídos en un vano intento de no escucharlos discutir.

    —¡Tú estás loca, mujer! —gritó el hombre, enojado, como nunca se había escuchado. Él siempre intentaba mantener la calma, era cierto que le sacaba de sus casillas y levantaba la voz, pero esa vez era diferente. Su padre se escuchó realmente enojado—. ¡¿Cómo puedes decir esas sandeces?!

    —¡Ahora te atreves a decirme a mí loca! El único sinvergüenza aquí eres tú...

    «Todo saldrá...» comenzó a escribir en la hoja pero se detuvo en la última palabra, su mano tembló, no pudo terminar la oración porque sabía que aquello no saldría nada bien.

    —¡Necesitas ir con un especialista!

    —¡No me digas lo que tengo que hacer, maldito infiel…!

    Martín abrió los ojos, empapados de pánico, al escuchar un ruido estruendoso, provocando que saltara en su posición y con el corazón en la garganta se dirigió a la puerta donde se detuvo.

    —¡Santo cielo, pero que diablos les pasa a ustedes dos! —escuchó la voz de Valentina.

    Al escuchar a su hermana se alegró. Le alegró tanto que se arrodilló y se llevó la mano a los ojos. Ante la tormenta, ante el motón de notas duras, la voz de su hermana le parecía una hermosa melodía.

    —¿No pueden dejar de discutir ni siquiera frente a Martín?

    —¿Por qué lo metes a él si está en su habitación? —dijo la mujer.

    Hubo un silencio.

    —Creo que lo mejor seria que se separaran —dijo Valentina.

    —No. —Se escuchó la voz de su madre quebrarse—. No puedo vivir con un infiel que se revuelca en la cama con la secretaria. Ya no lo soporto más. ¡No quiero que me vea con cara de idiota y que los demás me señalen, se burlen de mí y piensen que soy una estúpida porque mi marido me pone los malditos cuernos!

    —Madre, tranquilízate por favor.

    —¿Es una venganza, cierto? Lo estás haciendo por venganza —sollozaba la mujer.

    Era definitivo, su familia estaba rota.

    Desde un principio estuvo rota. No existía nada que pudiera repararla porque nunca hubo nada que reparar. Martín lo sabía. Aunque sus padres intentaron ocultárselo, Martín sabía que no era hijo legitimo de su padre. Hace dos años que se había enterado de ese hecho al escuchar una platica de ella con su abuela. Habían hablado de cómo Martín era producto de una aventura que ella había tenido con un extranjero. Había pensado que el niño que tenía en su vientre era de su marido. No obstante, cuando nació, el señor Martines hizo la prueba de ADN, saliendo como resultado negativo; Martín no era su hijo biológico.

    Para que los conocidos, familiares y vecinos no hablaran mal de ellos,ambos continuaron juntos; diciendo que el bebé era producto de ambos. Él la había perdonado; ella no se perdonó. Su paranoia comenzó a crecer más y más con el transcurso de los años a tal punto de creer que su marido la engañaba acostándose con otras mujeres en una forma de vengarse por su antigua infidelidad.

    La ruptura de la familia Martines comenzó ante el nacimiento de Martín.


    ***​

    Alex dejó de tocar al ver como un niño de seis años de edad se acercaba y a cierta distancia, se acuclilló, mirando con atención al joven sentado con la guitarra en mano. No dijo nada, el pequeño bajaba y levantaba la mirada, miraba al joven y luego a la guitarra. Esperaba a que continuara con la canción que estaba tocando. Alejandro comprendió la mirada del niño y comenzó a tocar las cuerdas. Cuando terminó de tocar aquella canción, el niño habló:

    —Tú siempre vienes aquí a tocar la guitarra, ¿verdad?

    —¿Me has escuchado? —inquirió, mientras asentía a la pregunta del niño.

    —Sí, a veces me pongo detrás de esos arbustos y te escucho. —Alejandro se giró para ver los arbustos de los que hablaba. Siempre solía sentarse en esa butaca, en ese mismo lugar, después volvió los ojos al pequeño que continuó—: Y me gusta. Me dieron ganas de aprender a tocarla como tú.

    —¿De verdad? —sus labios dibujaron una sonrisa sincera.

    El niño asintió.

    —Pero ya no quiero escucharte tocarla allá, ¿puedo venir y sentarme aquí, enfrente?

    Los ojos de Alex brillaron por demás emocionado, ¿aquel niño sería su primer fan? Era como si estuviera tocando en algún concierto, aunque solo fuera para una persona. Aquel pequeño sería su primer espectador oficial. Asintió gustoso y luego añadió:

    —La música es maravillosa. Me gustan las melodías que las cuerdas de la guitarra generan. Creo que gracias a ellas, he podido aprender muchas cosas y sobre todo, la música es un refrigerio para el corazón... —Alejandro dejó de hablar y se sonrojó al mirar al niño y notar que lo miraba con mucha atención. Su oyente era demasiado joven para saber a lo que se refería.

    —¿Ya no vas a tocar? —preguntó, ladeando la cabeza.

    Ese día Alejandro se sentía especialmente feliz, no solo por el niño que le animó todavía más, también porque había platicado un poco con Alma. Al verla esperando a que la recogiera su padre, se acercó, la saludó y comenzó una plática aprovechando lo que vivieron el fin de semana. Al principio la notó un poco distante y solo se limitaba a responder «Sí» o «No». Alex comenzó a sentirse incómodo estando ahí, posteriormente, comentó una cosa que Chivo había hecho o dicho. El joven la miró con detenimiento al verla sonreír, aunque se aguantaba, ante el gracioso recuerdo.

    Y aunque se reía al recordar algunas de las ocurrencias que Chivo hizo y cuando le recordaba eso, Alma sonría porque era inevitable no reír. Le recordó que Chivo obligó a Edwin a bailar con él. A sus adentros, Alejandro agradeció mucho que Chivo fuera de esa clase de personas y que siempre dejara un recuerdo agradable o chistoso. Eso alivianó un poco el ambiente y comenzaron a hablar hasta que el padre de Alma llegó.

    Ante el pensamiento, Alex comenzó a tocar una canción inconscientemente; una canción que se propuso aprender a tocar.

    —¿Y cuál es esa canción? —preguntó el niño.

    Alejandro sonrió y respondió:

    —Forever de KISS.

    —No sé cual es pero es bonita.

    —Es muy bonita. Y se le dedico a una chica que me gusta. —Y comenzó a cantar el coro—. It's forever, this time I know and there's no doubt in my mind. Forever, until my life is through girl I'll be loving you forever.*


    *(Es para siempre, esta vez lo sé y no tengo dudas en mi mente. Por siempre, hasta que se me acabe la vida nena, te amaré por siempre.)


    Fin de la lección 26

    Nota: Pido disculpas por las posibles palabras pegadas que haya en este capítulo, hice todo lo posible para cambiar eso, si encontraron, discúlpenme.
     
    • Me gusta Me gusta x 3
  12.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    1,616
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Procedo a darte el comentario del capítulo.

    Debo decir que me gustó mucho lo que refiere el título. Dado a que, tanto Marco como la madre de Martín han cometido un error grave (aunque el de Marco es algo más "común" para la edad que tenía) que los ha puesto en conflicto con alguien a quien querían. Me imagino que eso pesará en ellos por toda la vida, porque no creo que haya forma de arreglarlo.

    Realmente no sé si el objetivo era crear más empatía con Martín, pero no lo conseguirá conmigo. El ver que escribe en su cuaderno que odia a Alex cuando lo hace sentir miserable en la escuela, y cuando él no tiene la culpa de lo que le pasa, hace que se gane mi odio. Sinceramente, espero que Alex esté juntando valor para enfrentarlo pronto, porque ese pequeño idiota parece que tiene pensado hacerle algo nada agradable.

    Por otra parte, me gustaría saber que dirá Diego cuando Marco lo vaya a buscar. Está claro que él se comprometió con el grupo de Frank, pero, incluso aunque no lo hubiera hecho, con la forma en que habló de él antes, dudo que se quiera involucrar. Espero que Diego diga todo lo que tenga para decirle cuando lo tenga cara a cara, tal y como lo hizo cuando estaba ausente. Sin dudas es una escena que no quisiera perderme.

    ¿Sabes? Creo que deberíamos ver algunas escenas más de Edwin ensayando por su cuenta, dado a que no recuerdo haberlo visto (en los últimos capítulos) protagonizar una por su cuenta. No sabemos mucho de su progreso individual. Aunque es solo una sugerencia. La historia ya está muy bien, pero a su personaje le sentaría bien un cambio como ese.

    La verdad es que no creo haber encontrado ningún error en este capítulo. Al menos no alguno que sea necesario señalar. Esto ya lo dije, pero me veo en obligación de repetirlo: la historia realmente me encanta. Ver a los personajes perseguir el sueño de ser músicos mientras enfrentan problemas de la vida real es algo realmente agradable. Yo acostumbro leer cosas donde la acción toma un rol más importante, pero me encanta leer algo más tranquilo para variar un poco. El trabajo que haces con los personajes es excelente, y creo que cada uno actúa acorde con su edad. Y como siempre, estaré pendiente del siguiente capítulo. Saludos.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  13.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

    Acuario
    Miembro desde:
    9 Abril 2016
    Mensajes:
    248
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola.

    Bueno, me tomó de improvisto el nuevo capítulo, dado a que pensé que te tomarías un tiempito para el siguiente, pero ya que publicaste uno nuevo preferí ponerme al día otra vez.

    Me ha gustado mucho saber el conflicto entre Marco y Fatima, debido a que en los primeros capítulos se mencionó algo pero nunca se supo qué ocurrió exactamente. Ahora todo tiene más sentido, la relación de ambos se destruyó por la infidelidad de Marco. Te aseguro que por un momento llegué a pensar que Marco había agredido a Fatima, pero por suerte nunca ocurrió algo como eso. Se nota que siente culpable de lo que hizo, pero sin importar lo que haga ese recuerdo permanecerá en su mente toda su vida y aunque se disculpara con Fatima, estoy seguro que la culpa no lo dejará tranquilo.

    Respecto a la famila de Martín, veo que su madre está loca, su paranoía le ha echo creer cosas que no son verdad y todos los problemas que ocurren en la casa por culpa de ella causan que Martín odie a Alex de algo que no tiene nada de culpa. Sin importar lo que le ocurra a Martín, yo tampoco sentiré ni una pisca de lastima por él. Espero que Alex gane valor y lo frene antes de que sea demasiado tarde, porque nadie sabe de lo es capaz de hacer ese pequeño diablillo.

    Me alegra mucho que Alex tenga su primer admirador, poco a poco nuestro pequeño amigo va saliendo de ese mundo de escuridad que vive en la escuela por culpa de Martín. No sé por qué, pero tengo una corazanada que involucra a Alex y a Marco, aunque no me arriesgo a decirla hasta ver si se llega a cumplir.

    Por el momento eso es todo, nos vemos en el próximo capítulo. Te mando un cálido abrazo, adiós.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  14.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
    Miembro desde:
    10 Diciembre 2010
    Mensajes:
    2,204
    Pluma de
    Escritora
    ¡Hola! Por fin me asomo por aquí :)

    Lección # 12

    ¡Ay! ¿Que tal con esa listilla de Mary? Si que conoce requetebien a su hermano, mira que engañarlo diciendo que el día antes Enrique había empleado esa excusa cuando ni siquiera XD

    Y eso sí que es un buen deseo, pues mira cuánto le costó levantarse.

    Vaya, vaya, esta sí que es una enorme sorpresa. Qué acción tan encomiable la del matrimonio Morales la de adoptar hijos a los que se nota, aman como propios.

    Por lo demás, Enrique recibió en la tienda el principio de su sueño, ser vocalista del grupo musical de Marco y en cuanto a Alejandro, como madre, comprendo a su progenitora, pues el deseo de ella es que su hijo expanda su horizonte y ojalá que él aprenda a tocar la guitarra.

    Mientras tanto, continúa ese desacuerdo entre Frank y Marco sobre ser simplemente intérpretes o cantar sus propias composiciones. Si bien cuando se tiene talento, se puede triunfar en ambas cosas. Ahora, por otro lado, me dijó con intriga ese asunto de Marco y Fátima, por eso de que él todavía parece extrañarla.


    Lección # 13

    Wow, y aún así ¿Chivo envidia la jovialidad de su padre? Con su dinamismo puede hacer cualquier cosa.

    Ayayayay, ¿a poco Alma se puso celosa de María? ¿Acaso Alma siente algo por Marco? Ese contentamiento que le dio cuando supo que María volvería pronto a Aguas, me deja en qué pensar, además de que Marco "casi" impidiera que Mary la acompañara a la tienda y luego ese disgusto porque al creer que conocía a Marco, se dio cuenta que quizás no O.o

    Oppps, sin duda que Chivo me divierte mucho. Me trae recuerdos de alguien, tanto por esa barbita de chivo y su barba "polaca" como su pasión por la písa. El que tuviera el apoyo de Marco cuando se le invitó a cantar, eso me gustó y también conocer el pensamiento que Romelí tiene sobre el vocalista: algo así de que Chivo es el imán que atraerá al un numeroso público, así lo visualizo por su forma de ser.

    Gran capítulo. El grupo va tomando forma y ya hay dos integrantes que han demostrado que saben tocar.


    Lección # 14

    Ay, pobre Alex con ese acoso. Es horrible el sentimiento de terror que Martín y sus camaradas le causan, pues como se ve, ya le teme incluso a su sola presencia aunque no la vea. Él se siente pésimo, patético, no obstante, cuando rectificó su pensamiento acerca de que no era justo que solo él sufriera, pues había unos que también merecían ser acosados, muestra que sus sentimientos son grandes y dignos porque son buenos.

    Awww, que pena que después le diera verguenza presentarse en persona ante Ricardo. Seguro que cuando ambos estuvieron en la escuela juntos, Alex era otro, digo, tímido y todo, pero diferente, pero ahora con ese tormento que es Martín en su vida, su inseguridad se ha tornado tanta que por eso no quiere que Ricardo lo vea así.

    Estuvo muy entretenido leer lo de la caja de comentarios del canal de la dichosa Batista, y bueno, ¿qué puedo decir sobre eso? Que es así justamente como sucede. El intercambio de opiniones suele convertirse en una terreno de guerra para obtener la victoria de ver quién tiene la razón. Pero aquí lo más relevante, es el pensamiento de Alma sobre toda la publicidad que la hermanita le está dando el nuevo grupo de Frank y si quiere hacer algo por su amado amigo Marco, deberá pensar muy bien qué hará.

    Y esa es una gran verdad, la de que la gente no puede vivir de sus ahorros toda la vida. Me da la impresión de que a Marco no le interesa mucho trabajar en esos arduos trabajos... o quizás sólo sea la pereza de tener qué buscar, llenar solicitudes y todo ese rollo tan cansino.

    La mayoría de las veces, los buenos artistas, actores, actrices, cantantes y demás salen precisamente gracias a las audiciones, pero desde el punto de vista de Marco, prefiere conseguirse un bajista que ya le sea conocido a llevar a cabo una convocatoria y luego entrevistar a los que se presenten.

    Noto que Gabriel es muy discreto, a ver si esa discreción no choca con Alma a la hora que ella quiera darle publicidad al grupo, aunque los casos son diferentes, es decir, no es lo mismo hacer convocatorias para solicitar un bajista que luego darle publicidad al grupo ya bien integrado para que lo conozcan.

    La letra de esa canción, Alex debería hacerla muy, pero muy suya :)


    Otro capítulo genial.


    Lección # 15


    Vaya, vaya, pues eso me gusta, el que Gabriel acepte darse publicidad... pero sí, les falta el bajista y no oculto que estoy ansiosa por saber cómo lo van a conseguir.

    Aquí no puedo dejar pasar por alto esa doble palabra: suelo.

    Waoooo, Marco probó al nuevo. O sea que el entusiasmo y la firmeza de Edwin para cumplir su sueño, el de ser un guitarrista principal, fue lo que le concedió que obtuviera ese lugar, por otro lado, me encantó que Marco le cediera su posición. El que lo haga así me dice que Marco se lucirá también con el bajo, pues con este pueden hermosearse las canciones, de hecho, muchas de ella pegan precisamente por el bajo, o cuando menos, a mí me han gustado por eso.

    Y qué triste sentimiento le causó a Alex recordar esa tarde en la que no quiso tocar lo que había aprendido ante Marco. Yo también esperaba que él tuviera oportunidad con el grupo, pero cuando no se pueden vencer los temores, es difícil. No está bien que sienta celos de Edwin, si no más bien que debería sentirse impulsado a luchar también por sus sueños. Yo espero que el que Alex conviva con esta clase de hombres que no se rinden, le ayude a vencer sus inseguridades.

    Jajaja, ese Chivo, tan entusiasta en todo. Qué bueno que la escena ahí afuera del baño entre Marco y Enrique, ayudaran a Alex a relajarse un poco. El Chivo tiene una personalidad muy grata :3

    Por otro lado, me encanta que Frank y Marco sigan siendo amigos a pesar de la separación del grupo. Fue muy interesante el pensamiento de Frank ante la actitud de Marco de volver a ser el bajista del grupo, pero como ya he comentado antes, a mí me gusta mucho el bajo, así que sí, las melodías sin este sonarían a medias. Si bien es cierto que a los bajistas no se les da mucha atención, también es verdad que son ese eslabón que dice Marco, además, es posible que él se destaque por sus composiciones, aunque al parecer él no quiere destacarse tanto, sino que más bien, que TODO el grupo sea notado, o sea, como si todos ellos fueran uno... o eso me parece.

    En fin, Marco y sus amigos pasaron una buena tarde.

    Y ahora, hasta aquí llego por hoy. Cuando pueda, seguiré con esta historia tan bonita. Nos vemos. TAM
     
    Última edición: 20 Abril 2018
    • Ganador Ganador x 1
    • Adorable Adorable x 1
  15. Threadmarks: Lección #27.- Lazos
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Robot que aparenta humanidad Comentarista empedernido Blogger Nostálgico

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,472
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    31
     
    Palabras:
    6755
    Como pueden ver, soy muy inconsistente, así que puedo publicar la próxima semana o hasta dentro de un mes; la verdad es que no tenía pensado subir capítulo hasta que se me pasara esta agonía (flojera) que tengo para leer como para escribir, pero como este capítulo solo me faltaba darle final, decidí que hoy debía concluirlo y subirlo, ¿por qué no?

    Reydelaperdicion
    Me alegra mucho que este capítulo te haya gustado y más el título que describió todo el capítulo. Y sobre Martín, la verdad es que mi objetivo fue simplemente contar su historia y ya, el lector es libre de interpretar, creer o sentir lo que deseé. Por cierto, al leer tu comentario (y otros atrás) percibí que sientes algo de tiria a Diego y me pareció extraño porque me pregunto: ¿por qué? Pero bueno, ya más adelante (sabrás el motivo en este capítulo de porque no aquí) los dos hablaran y, quizá te sorprendas un poquito (tal vez). Y agradezco la sinceridad de tus comentarios.

    Zurel
    Ya quería sacar a flote ese conflicto que Marco tuvo con Fátima, al principio no sabía donde ponerlo si en esta historia o en la precuela de The Archangel Boys (pero como no creo que esa historia de a luz pronto, quise mejor ponerlo acá para aclarar ese suceso). Por cierto, me alegra que hayas recordado que Marco tuvo una novia. Pero en serio, ¿te parece Marco el tipo golpeador o agresivo? Yo no. Él nunca haría eso, es algo así como súper pacifico que no le gusta meterse en conflictos, así que, nunca te preocupes por que Marco golpee a alguien que nunca lo hará, así que por ese lado, tranquilízate. Como ya te lo había mencionado, como escritora solo escribo y es e lector quien siente lo que quiera, lo último que deseo es obligar al lector a sentir ciertos sentimientos por X personaje al contar su historia. Sé es libre de interpretar o sentir lo que uno sienta en ese momento. Y como lo mencioné, cada personaje tiene su rol ya pensado y créeme, no cambiara su rol.

    Marina
    Realmente amé leerte aquí, y me alegró mucho saber que has estado leyendo la historia y que además hayas comentado tu impresión cada capítulo. Wow, no sé como agradecerte, me ha hecho muy feliz, la verdad y espero que la historia siga siendo de tu agrado y que Y te dejo saber que este capítulo te lo dedico a ti, pues lo terminé pensando en ti (en una forma de agradecimiento). Y gracias por la corrección. Te quiero mucho. Abrazos.
    También doy gracias a los lectores que han llegado hasta aquí, desde las sombras, se agradece.

    Lección #27.- Lazos

    Allí estaba Alejandro haciéndole compañía como el día anterior, o mejor dicho, como otros días. No le molestaba, al contrario, era muy agradable hablar con él sobre la escuela y a veces de otros temas. Agradecía tener compañía mientras esperaba a que su padre fuera por ella; pues le tocaba esperarlo hasta por más de diez minutos.

    Alejandro le había preguntado cómo le fue con las clase, con su día; ella, por su parte, le respondió que bien. Desde aquel día sintió que los días eran diferentes, aunque la realidad era que nada había cambiado. Todo seguía igual.

    —Pienso ir al verlos —comentó Alma, refiriéndose a Los Eslabones.Miró el cielo nublado; toda la mañana estuvo de esa forma y hasta se había levantado algo desanimada, pensó en no asistir a la escuela y quedarse en casa, hasta había pensado en la posibilidad de fingir alguna enfermedad, ¿qué era faltar solo un día? Al final decidió ir, quedarse en casa no le beneficiaría en nada—. ¿Vamos? —invitó ella, dirigiendo sus ojos cafés a los ojos verde de Alex.

    Alejandro abrió los ojos y en ellos expresaron su más pura alegría.Alma lo invitaba personalmente a que la acompañara. Era una oferta que no podía negar, no obstante, tuvo que hacerlo porque ya tenía un compromiso anticipado con Richi pues le prometió que hoy iría a conocer a sus dos amigos de secundaria. Éste último le había insistido que debía conocerlos, que eran buena gente y que se divertiría con ellos, además que tenía muchas ganas de que ellos conocieran a su mejor amigo.

    —Sí, me gustaría pero…

    —No me digas que Marco sigue con esa idea —lo interrumpió, un poco exaltada al creer que Marco todavía le prohibía ir a verlos.

    Alex se sorprendió de verla de esa forma tan inusual, mas no le desagradó verla en esa faceta. Le gustó mucho que reaccionara de esa forma.

    —No, no es eso. —Se apresuró a contestar—. Es que tengo otro compromiso. —De haber sabido que eso iba a ocurrir, no habría quedado con Richi, hasta se le cruzó la idea de llamarlo y decirle que no podría ir, pero se le hizo algo imperdonable—. Pero, con gusto, otro día...

    —Oh, ya veo. —Ella pareció entristecerse un poco—. Entonces otro día será.

    Alejandro asintió y poco después se despidió de ella al ver que el clima parecía empeorar,debía darse prisa en llegar a casa antes de que la lluvia lo alcanzara en medio camino aunque deseaba quedarse a charlar con Alma hasta que su padre viniera a recogerla. Por el contrario, Alma observó la espalda del joven hasta que desapareció al dar la vuelta en la esquina. No pudo retener un suspiro angustioso. Ya le tocaba ir sola a donde se reunían Los Eslabones.

    Sabía que Marco estaría allí solo, siempre estaba solo cuando iban a ensayar, él siempre llegaba antes que todos. Más o menos a las tres y media o cuatro los demás del grupo iban llegando. No quería ir sola. Y si llegaba primero a casa, le daría flojera salir de nuevo y realmente quería ir, quería estar en compañía de alguien. Vio el auto de su padre y a paso apresurado subió para que la llevara directamente al local.

    Una vez ahí, Alma se tomó el pecho y respiró profundamente en son de tranquilizarse un poco a causa de los nervios que la asaltaron de repente. Lo último que deseaba era que Marco la viera de esa forma; con ese semblante decaído. No quería que le preguntara si le sucedía o le preocupaba algo. No deseaba mentirle pero tampoco contarle la verdad. Estaba dispuesta a abrir la puerta cuando se detuvo en medio acto al escuchar la voz de María. En un acto de reflejo se echó para atrás como si se tratara de un perrito asustado con la cola entre las patas y prestó mucha atención a si en verdad María estaba en el lugar, no obstante, lo que reinaba era silencio. Como era un día nublado no había mucha gente en las calles.Levantó su vista y pudo ver su reflejo borroso en el vidrio de la puerta.

    ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué se comportaba como una niña ante la decisión que había tomado Marco? Y se decía que era lo suficientemente madura cuando sus pensamientos solo eran egoístas; solo pensaba en ella y no en la felicidad de él.

    Prefería que María estuviera ahí. Así debía de ser. Solo era necesario verlos a ambos juntos para que su mente por fin pudiera acostumbrarse y se diera cuenta de la realidad. Así que con eso en mente y dibujando un semblante más optimista, abrió la puerta e ingresó.

    —Hola —llamó.

    —Hola, Alma —saludó Marco, asomándose.

    Alma buscó con la mirada a María o por lo menos algo que indicara que ella estaba en el local.

    —¿No está María? —preguntó al no verla.

    —No, no está, ¿te quedate con ella? —interrogó él, curioso.

    —No —negó con la cabeza—. Es que me pareció haberla escuchado antes de entrar.

    —Por lo que sé, ella no vendrá hoy.

    La joven no supo cómo reaccionar ante esa afirmación. Desde hace días que sus pensamientos eran un caos total que ya no sabía ni lo que deseaba. Tomó asiento mientras observaba a Marco limpiando la guitarra.

    —Hoy el día está muy feo y muy frío, ¿verdad? —dijo para no sentirse incomoda y despejar su mente—. Yo no quería levantarme esta mañana para ir a la escuela, quería quedarme en casa acurrucada bajo las sábanas calientitas de mi cama.

    —Yo estaba igual —comentó Marco, sonriendo porque sabía muy bien aquella sensación—. Yo pensaba en verdad no levantarme, pero recordé que necesito dinero así que salí a tocar en la plaza, aunque solo fue por un par de horas porque no quería que lloviera y se arruinara la guitarra.

    —Mira, empezó a llover —dijo Alma al notar las primeras gotas escurrir por la única ventana del sitio—. Espero que no empeore, la verdad no me gusta mucho la lluvia. Los días lluviosos siempre me entristecen.

    —A mi me encantaba salir en días lluviosos para sumergirme en los charcos —recordó el varón sus días de infante.

    Alma lo sabía, su madre solía contarle las andadas de él.

    —Y por eso tu mamá siempre te regañaba —agregó ella.

    —Y mi padre… si que mi madre no se guarda ninguna, ¿eh? —dijo mirándola—. Parece que sabes mucho de mí. ¿Te contó aquella vez que fui al rancho del primo de mi padre?

    —¿Y que te metiste en el corral de los cerdos y quedaste atascado? Sí, me la contó —recordó, divertida y ante eso, el varón la miró no muy feliz de recordar aquello.

    —Pues desde ese entonces odio a los cerdos.

    —Me encantaba escucharla y me parece una anécdota súper divertida; era una de mis favoritas como la del gallo que te tenía tirria y que cada vez que iban al rancho y te veía se iba contra ti para picotearte.

    —Ah, ese animal, como odiaba a ese gallo —dijo rememorando; su mente había bloqueado aquel incidente—. Al final los familiares tenían que amarrarlo como si se tratara de un perro, siempre me pregunté por qué solo a mí me perseguía de esa forma.

    —Tu mamá me contó que fue porque el primer día le arrojaste una piedra y desde entonces no te dejaba en paz. Quería hacerte la vida imposible por haber sido tan cruel y malvado con él.

    —Pues sí que te contó todas —Marco quedó impresionado, ya se daba una idea de que Alma conocía muchas cosas de él porque su madre se lo contaba pero nunca imaginó que supiera más que ni él mismo—. Pues gracias a ese incidente, ahora tengo un trauma a los ranchos. No me gustan.

    Alma rio divertida. No se imaginaba a un Marco niño tan sumamente inquietante y travieso. Según la señora Lilliam, ella y su padre batallaron mucho con él porque era demasiado imperativo y solía aburrirse demasiado de hacer una cosa, por ello, un día le comentó que cuando dijo que deseaba aprender a tocar la guitarra, pensaron que aquellos deseos desaparecería en una que otra práctica. Era muy difícil que Marco se concentrara en una cosa. Pero se equivocaron, aprender a tocar el bajo y la guitarra fue lo que hizo que Marco poco a poco permaneciera en su casa, más calmado, siempre ensayando. Lo que alegró a Lilliam.

    Y ante aquellos pensamientos, Alma no dejaba de mirarlo, de ver cómo trabajaba mientras afinaba el instrumento, y pensó en lo mucho que lo amaba y que cada vez que hablaba con él ese amor iba creciendo y cayó en cuenta que aquel sentimiento nunca menguaría. Se llevó la mano a la frente y tragó saliva, debía olvidarlo, debía de hacerlo porque ese amor no correspondido la dañaría mucho hoy y en un futuro, y lo sabía.

    —Marco, ¿sería una molestia si me das el número de María?

    Marco desvió la vista hacia la joven.

    —No creo que haya problema —Se acercó a ella mientras sacaba su teléfono para dictarle el número de ella.

    —Es que me gustaría disculparme con ella por ser tan grosera el fin de semana, sé que actúe de manera muy fría con ella y quiero pedirle perdón.

    Marco sonrió. Estaba de acuerdo con ello.

    La lluvia incrementó y lo hicieron saber las frenéticas gotas de agua que golpeaban el vidrio demostrando la tempestad que se había formado. Nunca creyeron que llovería con tal magnitud. Sin embargo, lo que sí impresiono a ambos fue cuando dirigieron la vista al escuchar que la puerta era abierta y entraba el guitarrista a toda prisa, completamente empapado. Alma se levantó impresionada de verlo en aquel estado pero fue Marco quien se apresuró a él.

    —No me imaginé que el agua me iba a ganar —habló Edwin con una sonrisa, algo divertido ante el desenlace.

    —Pero es qué estás loco. —Fue lo primero que se le ocurrió decir a Marco, tomando por sorpresa al guitarrista y ganándose su atención—. ¿Por qué no te llevaste un paraguas o algo?

    Edwin temblaba debajo de toda esa ropa empapada.

    —Lo hice, pero le dije adiós cuando el viento se lo llevó...

    Marco no estaba nada contesto de que hablara como si aquello fuera una broma y eso lo notó el joven y se disculpó inmediatamente porque, aunque no estaba seguro de lo que había hecho, se sintió culpable.

    —Quítate eso de encima —ordenó el mayor al momento que buscaba entre sus contactos a Gabriel—. Llamaré a Gabriel para que te traiga una muda de su casa… —Una vez contestó el susodicho lo mantuvo al tanto de lo que le pasó a Edwin y al terminar volvió a dirigirse al menor—. Edwin, no te voy a perdonar si resultas estar enfermo para el día del concierto. —Marco se llevó la mano a la frente y negó varias veces sin poder creer lo ocurrido—. Es que solo a ti se te ocurrió salir de esa forma cuando el sábado tenernos un concierto, no puedes fallarme, Edwin, eres el guitarrista, por favor.

    Edwin bajó la cabeza, ahora fue que comprendió el error que cometió. No había pensado en ello y se dio cuenta que fue una terrible falta.

    —No te preocupes—dijo decaído, pero intentando tener un tono optimista—, no me enfermo tan fácil y si lo hiciese seguro que para ese día estaré sano…

    Guardó silenció al ver que no era el momento para decir esas cosas. Marco exhaló pesadamente.

    —Deja de hablar y quítate los pantalones —Intentó guardar la compostura, estaba muy, pero muy enfadado por la inmadurez del joven.

    Edwin desvió la vista hacia Alma y se sonrojó.

    —No me voy a desvestir delante de ella.

    Marco suspiró por segunda vez mientras lo empujaba hacia el baño y le daba indicaciones para que se mantuviera caliente. Buscó alguna toalla o cualquier cosa que sirviera para secarlo. Gabriel no tardó nada en llegar con una bolsa en mano que tenía una muda de ropa y una toalla, se acercó a donde Marco, quien estaba a un lado del baño con la puerta cerrada.

    —¿Y el Chivo? —preguntó Marco al no verlo y luego tocó la puerta para que Edwin, sacando su brazo, tomara la bolsa—. Sécate bien.

    —Lo dejé en la tienda para que comprara un par de bebidas calientes —respondió Gabriel a la pregunta del bajista.

    —¡Mejor así! —Se escuchó Robles desde el otro lado, estaba tan avergonzado que realmente no estaba con ánimos de escuchar las burlas de Chivo.

    Gabriel miró a Marco y este último también lo miró:

    —Solo a él se le ocurrió salir de esa forma.

    —Creo que lo más razonable sería llevarlo a su casa para que se duche antes —opinó Gabriel.

    —¡No, no! —dijo Edwin—. Estaré bien, de verdad —No deseaba que por su culpa no ensayaran—, he estado tomando vitaminas, además, el agua no estaba ni fría, estaba tibia.

    Marco asintió a la propuesta de Gabriel, demostrando que sería lo mejor.

    —Bien, entonces lleva a Edwin a casa.

    —¡Que voy a estar bien!

    —Edwin, por favor… —pidió Marco—, ya has hecho lo suficiente, ve a casa, báñate y por favor, no te vayas a resfriar.

    —Está bien. —No tuvo más opción que desistir.

    —Debe ser Enrique—dijo Gabriel sacando el celular al comenzar sonar y al contestar el otro le informó que podía ir a recogerlo a la tienda si ya estaba desocupado—. Bueno, iré a recogerlo.

    —Llévate a Edwin de paso —dijo Marco una vez que Edwin salió del baño vestido con aquella ropa que le quedaba grande. Y aunque no quería irse, no se animó a decirlo pues no deseaba empeorar las cosas todavía más.

    —Hubiera preferido que no vinieras a que te enfermes —comentó Marco—. Debes ser más sensato, Edwin, ahora estás en un grupo por lo que no solo te toca pensar en ti, ahora debes pensar en todos. ¿Qué crees que pasaría si no puedes asistir a tocar? ¿Qué haríamos sin guitarrista?

    —Marco —lo llamó Gabriel—, tengo que pasar por Enrique —le recordó.

    Marco asintió y mientras Edwin, con el estuche en mano pues se llevaría la guitarra a casa para ensayar un poco ahí, se acercaba a la puerta, el primero retiró al baterista y le hizo saber en voz baja:

    —Cuando dejen a Edwin a su casa, regresen, ensayaremos un poco sin bajista, seré la guitarra por hoy. ¡Edwin! Mañana a esta hora, ¿de acuerdo? —El joven asintió desde su lugar.

    —Ah —por su lado, Edwin suspiró—, ¿por qué me tiene que pasar esto a mí? —susurró llevándose las mano sobre los ojos y los frotaba con frenesí y se decía que había sido un tonto.

    De esa forma, Gabriel y Edwin se subieron a la furgoneta que el dueño aparcó cerca del local. Edwin se subió en los asientos de atrás.

    —Me hubieras llamado para recogerte —comentó Gabriel, mientras manejaba con cuidado bajo esa tormenta—. Para eso estamos aquí, para ayudarnos mutuamente. Marco lo dijo, ahora somos un equipo, un solo cuerpo. Por esa razón intercambiamos números.

    —Sí —respondió con voz apagada y maldecía a sus adentros mientras un dolor de estómago lo invadía.

    —De verdad, que no te dé pena hablarme o a cualquiera.

    Pasaron por Chivo, quien tenía una bandeja de cartón y se daba prisa para entrar a la furgoneta, la lluvia se había calmado un poco.

    —Pero que tormentón —Fue lo primero que dijo al subir—. Ahora si que el cielo se está cayendo. Aquí tienes, Rec, un chocolate caliente, recién salido de la máquina —dijo con una sonrisa mientras le pasaba el vaso desechable—. ¿Cómo estás?

    —He estado mejor —respondió.

    —Ya, me lo imagino. —Se dirigió al conductor—. ¿Y? ¿Qué dijo Marco?

    —Que llevara a Edwin a su casa. —Miró por el retrovisor y no dijo más nada, quiso ser prudente.

    —Bueno, pues qué se le puede hacer. Rec, siempre puedes llamar si tienes algún problema o duda, por el momento el único que conduce aquí es Gabriel, pero muy pronto voy a comprarme un auto.

    —No sabía que manejaras —indagó Gabriel.

    —Yo tengo licencia, la saqué el año pasado —contó—, conducía el auto de Mary y lo manejaba allá en Aguas, pero ya sabes, como es de ella pues no pude solo quitárselo y ya cuando me vine pa' acá. Pero ya estoy ahorrando para tener uno. De esa forma también ayudaré con el transporte.

    —Para mí no es un problema llevarlos.

    —Yo lo sé, pero no hay que depender solo de ti, sabes. Además, no te pongas celoso, Gaby, podremos turnarnos, tú una día y yo otro día —Chivo se volvió a Edwin para decirle—. ¿No me dirás algo como: "no quisiera subirme en un auto que tú manejes"?

    Edwin solo se limitó mientras miraba el vaso de cartón.

    Y Chivo empezó a contar cosas, a hablar quizá para animar un poco el ambiente. Poco después dejaron a Edwin en su casa y luego regresaron a ensayar. Una vez ahí, Marco aprovechó para decirles que había compuesto otra canción y que tenía las notas de las melodías, le entregó una copia a Gabriel quien inmediatamente las vio y las analizó.

    —Si tienes alguna sugerencia, te escucharé —dijo Marco al baterista mientras este último asentía—. Ya mañana le pasaré las notas a Edwin. Por cierto, Chivo. —Le entregó una U.S.B cosa que extrañó al nombrado, luego continuó—. Allí grabé la música para que se te haga más sencillo aprenderte la melodía, pero es necesario que aprendas a leer una partitura.

    —Oye, Marco, ¿no se te hace difícil componer tú solo la canción y la letra? —preguntó, aprovechando la ocasión puesto que ya se había hecho aquella cuestión.

    —Sí, un poco. Por eso creo que necesitaré ayuda, quizá hasta que seamos un grupo consolidado. Que por cierto, tengo que llamar a Diego. Ya lo haré mañana.

    —¿A Diego? ¿El cantante de The Archangel Boys? —preguntó Gabriel.

    —Ese mismo.

    —¿Y es muy difícil componer y escribir la letra de una canción? —preguntó Chivo volviendo al tema.

    —Bueno, hay días en que me siento de buen humor y compongo una canción rápido y a veces, aunque lo intente, no pasa nada.

    —E hipotéticamente hablando, si quisiera escribir una canción, ¿qué necesitaría tener en cuenta?

    —Antes que nada, tener en cuenta lo que quieres transmitir con ella, lo que quieres contar. Ya después añades la estrofa, el estribillo, la conclusión y el título, que es algo importante en una canción.

    Chivo volvió su vista para ver la estructura de la nueva canción de Marco. Al final se adentraron al cuarto de ensayo y practicaron hasta que por mala suerte, la luz se fue debido a la tormenta de afuera. Y como el cuarto de ensayo estaba al fondo del local se necesitaba iluminación para poder ver. No había sido un día favorable, pero aprovecharon un poco para ensayar algo y solo una vez la nueva canción.


    ***​


    Las clases habían pasado como una eternidad para Edwin, mucho más que de costumbre y por eso, al momento en que la campana de salida sonó, él inmediatamente guardo sus pertenencias en la mochila y salió como rayo del salón de clases para evitar que alguno de sus amigos lo entretuviera. Había amanecido con un terrible dolor de cabeza que no había puesto atención a las asignaturas designadas.

    Ya deseaba llegar a casa a recostarse un poco.

    Edwin ingresó a la casa; lo primero que daba la bienvenida era un pasillo que contenía un tragaluz que era generado por la falta de algunas laminas que utilizaban para tapar esa parte del techo. La casa era vieja y lo daban a entender las paredes que habían perdido parte de la pintura. Al final de ese pasillo estaba la puerta que entraba a la casa.

    —Ya llegue, abue —saludó mientras se quitaba la pesada mochila y la arrojaba encima del sofá de dos plazas.

    La sala recibía a los invitados, al fondo había otro reducido pasillo que llevaba a las tres habitaciones. A su parte izquierda se encontraba la pequeña cocina en la que apenas cabía la estufa y la mesa en la que solo cabían cuatro personas, y se tenía que salir al patio trasero para poder llegar al cuarto de baño.

    Edwin se sentó en el sofá, a un lado de su mochila, y se quitó los tenis que sentía apretados.

    —Bienvenido, hijo —saludó la abuela, asomándose, tenía las manos mojadas porque estaba lavando a mano pues no tenían una lavadora—. ¿Qué tal te fue en la escuela?

    —Bien, creo… abue, amanecí con dolor de cabeza y creo que me voy a resfriar —dijo mientras sentía un escalofrío recorrerlo—. ¿No hay aspirinas o algo? —inquirió.

    —Están en la alacena. Más tarde te prepararé un té de hierva —terminó de decir la mujer y regresó al patio para terminar de lavar.

    El joven sacó su celular para mandarle un mensaje a Marco diciéndole que le habían dejado mucha tarea y que no iba a poder ir a ensayar porque su abuela le dijo que no podía salir hasta que la terminara, pero que mañana no iba a faltar y que al terminar iba a practicar como loco, evidentemente era mentira, mas no quería que él y los demás lo vieran de esa forma porque no deseaba ser regañado por lo que sucedió ayer. Se recargó en el sofá y suspiró cansinamente. Solo esperaba que mañana se sintiera mejor y que el malestar fuera solo ese día. Y en lo que recibía la contestación de Marco vio de reojo como Arturo se acercaba con un cuaderno en mano, él tenía siete años de edad.

    «Mañana sin falta y pretextos.» Decía el mensaje de Marco.

    —¿Me ayudas con la tarea, Ed? —preguntó Arturo, mostrando el cuaderno de matemáticas.

    —¿No le puedes decir a Nelson que te ayude? Hoy no me siento con muchos ánimos —No solía negarse a ayudarlo, pero ese día no se sentía muy bien.

    —Pero yo se lo dije y me dijo que tú lo harías cuando regresaras —dijo con voz quebrada; el no podía hacer la tarea solo.

    —Esta bien, te ayudaré a revisarla cuando la termines, ¿sí?

    El pequeño asintió y conforme se fue de ahí. Y luego dirigió la vista hacía Dalila, la más pequeña de sus hermanos; tan solo tenía dos años de edad. Era una niña muy preciosa. Tenía piel bronceada, dueña de unos enormes ojos color azul hermoso, de cabellera ondulada, castaña clara que tira a color rubio. Era una niña preciosa y no cabía duda que cuando creciera se convertiría en una rompe corazones. La pequeña, con un chupón en la boca, miró fijamente a su hermano mayor. Él le sonrió y se irguió para limpiarle con la manga de la sudadera del uniforme los mocos que tenía.

    —¿Qué pasó, Dali? —inquirió y ella como contestación lo tomó de la mano mientras apuntaba hacia las habitaciones para indicarle algo—. ¿Qué hay allá? —preguntó pensando que ella tenía miedo o algo así, pues a veces Nelson solía asustarla diciéndole que en ese pasillo estaba El coco. Pero la pequeña continuaba señalando.

    Edwin se levantó y dejó que ella lo guiara hasta su cuarto y fue ahí que Dalila apuntó la cómoda donde tenía reposando el estuche de la guitarra.

    —¿Quieres que te toque una canción? Mañana lo haré, hoy no me siento muy bien, Dali.

    Los ojos de ella se cristalizaron al momento que sus tranquilas facciones iban cambiando a unas de querer llorar, Edwin se apresuró para no hacerla llorar:

    —No llores, está bien, está bien, te tocaré algo hoy, te prometo que lo haré cuando termine de revisarle la tarea a Arturo después de comer, ¿sí?

    La pequeña pareció tranquilizarse y asintió para luego salir feliz del cuarto. Edwin también salió para ver de reojo a Nelson, en la habitación continua, acostado en la cama jugando con una gameboy. Edwin se paró frente la puerta y vio que el niño levantó la mirada, ni lo saludó ni nada. Edwin se adentró y se acercó para pararse a un lado de Nelson. Éste era moreno, de cabello corto rizado y oscuro; tenía once años de edad.

    —Nelson, deja de perder el tiempo —le dijo, no para molestarlo y en un tono de broma, mas el joven se lo tomó muy enserio cuando frunciendo el ceño le contestó:

    —¿Y tú no lo pierdes también?

    —Yo no lo hago, ¿de qué hablas?—se defendió Edwin—. Por lo menos mis hobbys son productivos —dijo, aun en son de broma mientras le quitaba el videojuego para molestarlo en juego,sin embargo, aquella acción molestó mucho al hermano quien levantándose y arrebatándole la gameboy de las manos le hizo saber:

    —Deberías de trabajar para ayudar a mi abuela con los gastos de la casa en vez de perder el tiempo intentando buscar fama en un medio casi muerto.

    Edwin lo miró sorprendido, no supo qué decir. Ni siquiera sabía que Nelson pensara de esa manera. A veces pensaba en eso, en conseguir un trabajo para ayudar un poco con los gastos de la casa. La familia Robles era una familia muy pobre. Su abuelo se separó de su abuela cuando ella aceptó a Arturo, le dijo que ella no era su madre y que ya habían salido de eso hace años, que uno estaba bien pero dos era demasiado. Obviamente, ella decidió encargarse de ellos porque prefería sacrificarse para educarlos a que Margarita, su hija, los dejara en cualquier lado o en un orfanato que no sabía si realmente los tratarían bien o conseguirían una buena familia, decidió adoptarlos.

    Los Robles tuvieron dos hijos, Margarita y Sergio respectivamente. El menor se fue al extranjero, mas nunca se supo de él, no supieron si llegó con bien, si hizo una familia allá o si estaba muerto. La señora en su corazón mantenía la esperanza de que estuviera vivo. Margarita, a su vez, no anduvo en buenas pasos y era conocida no solo por el vecindario sino por toda la ciudad, que se acostaba con medio mundo. También se decía que tuvo a sus cuatro hijos simplemente en un vano intento de querer atrapar al hombre en cuestión y casarse con él pero al no dar resultado, se los dejaba a su madre para que los cuidara. Y era cierto que ella mandaba dinero cada quince días, pero solo era lo suficiente para comprar comida. Igualmente, su esposo le mandaba un tanto cada mes y ella administraba como podía aquel dinero.

    —Lo siento —se disculpó Nelson al darse cuenta de lo que dijo. Edwin dibujó media sonrisa.

    —Al parecer hoy no es tu día. No sueles ser así. —Sus palabras le dolieron e intentó demostrar fuerza porque era el único apoyo que ellos tenían—. Aunque a veces nos levantamos de malas.

    —No quise… no quise decir eso.—El niño bajó su cabeza, avergonzado por no haber medido sus palabras.

    Un verano de varios años atrás consiguió un trabajo, ayudaba un par de horas después de la escuela y eso significaba que lo que recibía era una paga muy poca; en ese entonces estaba feliz y contento porque ganaba su propio dinero. Cuando hubo juntado ya bastante y al contarlo esa tarde, estuvo pensativo de si dar ese poco dinero para ayudar a su abuela, sin embargo, había trabajado para comprarse una guitarra y aprender a tocarla. Sabía que su abuela se negaría a tomarlo, pero ni siquiera hizo el intento de demostrar que deseaba cooperar.

    —No te preocupes —dijo Edwin a su hermano—. Vamos a comer y después ¿por qué no me ayudas a revisarle la tarea a Arturo?

    Nelson asintió.Los cuatro comieron y después se dispusieron a convertir la mesa en un escritorio con la tarea de Arturo. Aunque no lo pareciera, Edwin era de los primeros en las clases, quedando en el tercer lugar. Sin embargo, era Nelson el que todos los años quedaba en el cuadro de honor por sus calificaciones. Era un niño muy inteligente por lo que solía ser Nelson quien ayudaba con los deberes a Arturo y hasta a veces, Edwin le pedía ayuda. Dalila también estaba presente, arriba de las piernas de Edwin, quien dibujaba con crayolas un hoja en papel mientras el hermano mayor observaba como Nelson le explicaba algo a Arturo mientras éste último dibujaba expresiones raras en su cara.

    —No entendí nada —finalizó Arturo, mirando con confusión a Edwin.

    —Arturo, es una suma, es lo más fácil del mundo—suspiró Nelson—. No Dalila, no rayes ahí —dijo cuando la pequeña se estiró para colorear el cuaderno de su hermano.

    Edwin la paró antes de que arruinara la tarea.

    —Sabes —Nelson llamó la atención de Edwin, quien dejó de dibujarle algunos dibujos a Dalila para tenerla entretenida—. A veces me dan un poco de envidia mis compañeros. Ellos suelen llevar cosas caras para presumir de ellas y presumen cómo sus padres les compran las mejores marcas. Eso me hace sentir enojado porque yo no tengo nada de eso.

    Ahora Edwin comprendía por qué estabade mal humor, y lo entendía. A su edad, también llegó a anhelar esas mismas cosas. Le colocó su mano en el hombro en son de animarlo y luego le dijo:

    —Te entiendo, en verdad que te entiendo, pero ellos nunca van a igualar tu inteligencia. Tú llegarás a ser mejor, quizá algún día ellos trabajen para ti, ¿te imaginas? Tú siendo jefe de tu propia empresa.

    —¿Lo crees?

    —¡Claro!

    Se escuchó la puerta principal abrirse y luego cerrarse y después una voz muy familiar.

    —¿Hola?

    «Esa voz es de…» pensó mientras sus ojos se agrandaban. Vio cómo Dalila bajaba rápidamente para correr y luego Arturo hacia lo mismo para luego escuchar decir a Arturo con gran entusiasmo:

    —¡Mami! ¡Mami!

    Edwin, desde su posición,vio a Nelson quien permaneció callado, mirando a sus lados y luego agachó la mirada, dudoso, pero al final se paró de la silla y se asomó hacia el patio trasero:

    —¡Abuela, es mamá! —gritó, entusiasmado—. ¡Mamá está aquí! —Y salió a recibirla.

    Edwin cerró los ojos, con expresión inconforme.

    —Edwin, ve a saludarla, vamos —escuchó decir a su abuela mientras le tocaba el hombro.

    Edwin se levantó para asomarse y ver con aire triste a ella, a su madre y no evitó sorprenderse al ver que a su lado estaban unas maletas. No la quería ahí. Su corazón ardía el ver cómo cargaba a Dalila, Arturo la abrazaba y Nelson dibujaba una enrome sonrisa al momento que le preguntaba cómo estaba y esas cosas. Edwin no quería volver a verla, no quería saludarla pero no pudo evitar su destino cuando su abuela le dijo que se acercara, que no fuera tímido y saludara.

    —Edwin, es mami, es mami —dijo emocionado Arturo, con ojos cristalinos.

    —Hola, Edwin, cuanto tiempo —saludó ella, con aquella falsa sonrisa que le desagradaba—. ¿Cómo has estado?

    «Mejor sin ti» cruzó por su mente. Se acercó y le dio un abrazo.

    —¿Y tú como has estado? —respondió como pregunta sin dejar de mirar las maletas.

    —Bien, contenta de ver que están bien y sanos. —Estaba por bajar a Dalila porque pesaba pero ella se aferró y comenzó a llorar porque no quería despegarse de ella.

    —Hija, ven, baja —pidió la abuela, pero ella no quería dejar a su madre.

    —Está bien, mamá —pidió Margarita mientras tomaba asiento con la niña en brazos. Miró detenidamente el chupete que Dalila tenía—. Ya tiene dos años, debería dejar el chupón.

    —¡No! No se lo quites —Edwin se apresuró a detenerla—. Si no lo tiene tiende a chuparse el dedo y es peor, por la suciedad, además llora mucho y se pone nerviosa al no tenerlo.

    —Entiendo —dijo ella mirando detenidamente a Edwin.

    —¿Te vas a quedar? —preguntó Nelson, acercándose a su madre.

    Margarita exhaló aire.

    —Les debo una disculpa, niños —dijo con voz quebrada y luego miró a su madre con gran arrepentimiento—, mamá, sé que he cometido muchos errores, estoy muy arrepentida, tenías razón, tenías mucha razón. No hay nada allá afuera, solo rufianes y malnacidos que solo les importa una sola cosa.

    Edwin bajó la mirada, «De nuevo con sus falsas promesas».

    —Quiero empezar de cero, quiero encargarme de ustedes, quiero que me perdonen.

    Edwin se mordió el labio. Ya había rotó en mil pedazos sus sentimientos varias veces, ya no creía en sus palabras. Aunque… muy en el fondo esperaba que lo que decía era verdad, que estaba arrepentida de ser estar de hombre tras hombre y que deseaba convertirse en una verdadera madre. Sabía que ya no había vuelta atrás para él, no obstante, todavía había esperanza para sus hermanos; ellos necesitaban una madre, ellos todavía la querían y por su felicidad, la aceptaría.

    Poco después, les dio a cada quien unos regalos. Ropa para Dalina, unos juguetes para Arturo, un par de cartuchos de nuevos juegos para su vieja Gameboy a Nelson y dinero para Edwin.

    —La verdad es que no sabía qué es lo que te gusta actualmente, así que puedes comprarte lo que quieras.

    —Gracias.

    Todos estaban contentos, siempre era así, la felicidad acompañaba los rostros de sus hermanos porque hacía tiempo que él también se ponía de esa forma cuando la volvía a ver. Y así la tarde transcurrió, Arturo y Nelson regresaron a sus quehaceres pues ya había anochecido. Dalila se durmió en el regazo de su madre, quien le acariciaba su cabello.

    —Ha crecido mucho.

    —Sí. ¿Es en serio? —preguntó la mujer a su hija—, ¿te quedarás, para siempre?

    —Ese es mi plan —contó Margarita, con mirada triste—. He sido una terrible madre, el otro día me di cuenta de eso. Siempre busqué la felicidad en lugares que creía la encontraría, ahora me doy cuenta que la felicidad siempre ha estado aquí en esta casa, al lado de mis hijos —miró a su apreciada hija—. Por cierto, ¿Dalila todavía no habla?

    —No.

    —Eso es preocupante, ya tiene dos años, deberías llevarla con un doctor.

    —Su pediatra dice que está sana, ya aprenderá a hablar. Edwin aprendió a hacerlo hasta los tres años. No te precipites. —Tomó la mano de su hija y la apretó—. Hija, por favor, no destruyas la esperanza de esos niños.

    —Sí, no lo hagas. —Se metió Edwin quien había escuchado la conversación desde la cocina, tan solo escucharía la conversación y ya, en sus planes no estaba entrometerse, mas algo dentro de él deseó decir aquello.

    —¿Edwin?

    —Si te vas a volver a ir, no vuelvas mejor —continuó mientras tragaba saliva con dificultad—. Es mejor para nosotros cuando no estás aquí. ¿Cómo podremos superarte si siempre regresas? Si nos dejaste aquí, olvidados, abandonados, siendo una carga para la abuela. ¡Olvídate de nosotros para poder olvidarnos de ti!

    —Edwin, no digas eso —alzó la voz la abuela—. No son una carga —dijo en voz baja; ella todavía tenía fe en que su hija rectificara sus andadas y que abriera los ojos porque deseaba que esos niños crecieran al lado de su madre—. Ella es su madre y...

    —No abuela, lo siento pero tengo que sacar lo que tengo, yo… yo ya no confío en esa mujer y en sus palabras vacías. Vienes para irte, siempre ha sido así, ¿por qué hoy sería diferente? ¿Porque traes maletas? ¿No comprendes que sería mejor que no vinieras solo a endulzarnos los oídos...?

    —Hijo…

    —¡Soy más hijo de mi abuela que tuyo, así que no me llames así, soy Edwin! No quiero que los dañes más, ellos todavía confían en ti, ellos todavía…

    Margarita se acercó y aunque él dio un par de pasos hacia atrás como quien queriendo alejarse de ella, Margarita lo alcanzó a abrazar y él no se separó de ella porque la escuchó sollozar. ¿Cómo podía apartarse si hacía eso? No la odiaba a pesar de todo porque su abuela les inculco que debían respetarla porque era su madre, aun así, no podía olvidar esas promesas vacías. Los sollozos de sus hermanos cuando ella daba la vuelta y salía por la puerta.

    —Sí, lo sé, hijo —dijo con tono muy arrepentido—. Lo pensé antes de tomar esta decisión, pensé que no me aceptarían a la primera, pero he venido a luchar por el lugar que desde un principio era mío, y no pararé hasta lograr que me acepten como su madre, y está bien que nunca lo hagan—Lo miró a los ojos mientras se limpiaba las lágrimas—, lo entenderé; será mi merecido por ser la peor madre, pero estoy dispuesta a luchar antes que nada.

    Se formó un nudo en su garganta de Edwin, mas no derramó lágrima alguna porque ya había llorado demasiado por ella, ya no derramaría ninguna más, lo había prometido.

    —Mamá —dijo con voz ronca y un poco difícil de pronunciar porque hace mucho que esa palabra no la utilizaba en ella.

    —Dime, cariño. —Lo miró a los ojos.

    —Este sábado voy a tocar, ¿te gustaría ir?

    —Oh, es cierto, estabas en un grupo, ¿cierto? ¿Cómo se llamaba, Los plutónicos?

    Edwin no evitó sonreír al escucharla decir ese nombre, negó para recordarle:

    —Los Plutarcos. Pero ya no estoy con ellos, ahora estoy en un grupo diferente; estoy con Los Eslabones. Soy el guitarrista.

    Ella nunca lo había visto tocar y deseaba demostrarle aquello que tanto le apasionaba, la guitarra.

    Margarita sonrió y le acarició el rostro.

    —Iré, ¡no!, iremos en familia. Estaremos ahí para apoyarte. Tu abuela, tus hermanos y yo, a tu lado.

    Y por primera vez después de muchos años, sus ojos brillaron con las palabras de su madre. Si en verdad deseaba formar una familia al lado de sus hijos, la aceptaría. Confiaría una vez más en ella y le demostraría de lo que se había perdido durante todo esos años.



    Fin del capítulo.
     
    Última edición: 6 Mayo 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
    • Adorable Adorable x 1
  16.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    1,616
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Paso a comentar el capítulo. Es algo tarde, por lo que seré breve, dado a que no quiero dejarlo para mañana.

    En primer lugar, no siento nada malo contra Diego. Simplemente me pareció un poco hipócrita el que hablara con Frank a espaldas de Marco, y tengo curiosidad de ver si hablará con él al tenerlo frente a frente. Y cuando dije que me parecía que Diego quería superarlo, era una impresión que me daba el personaje. Pero no siento nada malo por él. Diego está en una posición neutral para mí.

    En segundo lugar, creo que Marco se está tomando demasiado a pecho lo del grupo. Primero cuando le dijo a Alex que dejara de verlos por un tiempo, y ahora cuando regañó a Edwin. Si bien, considero que Edwin debería haber pensado en el grupo, creo que es una exageración por parte de Marco. Entiendo que él sea el líder y quiera cuidar de todos, pero aquí me parece que lo ha llevado muy lejos. Realmente me dieron ganas de ver una precuela centrada en The Archangel Boys, y ver si Marco actuaba de esa forma en el anterior grupo. Si fuera realmente así, podría incluso llegar a comprender a Diego.

    Me gustó mucho la escena que se mostró de la familia de Edwin. Creo que ha sido lo que le venía faltando desde hace tiempo. Ahora conocemos mejor su familia y su situación. Verlo como él se enfrenta a una madre ausente, y como cuidaba de sus hermanos me hizo que tomara un poco más de aprecio a su personaje. A mi parecer, una escena como esa debió aparecer antes, pero cada personaje tiene su momento. Me alegra que finalmente se conozca un poco más. Y me gusta mucho pensar en la idea de que su familia vaya a verlo. Tal y como la madre de Gabriel. Creo que le haría bien a los chicos tener a gente apoyándolos, sobretodo porque creo que la primera vez que toquen en vivo no tendrán mucha aceptación, y el apoyo de sus seres queridos les podría venir bien.

    Te marcaré algunos errores que encontré. Claro que podría haber más, pero yo solo di con estos.

    Está mal escrito el nombre de Alex.

    Creo que quisiste poner esperarlo.

    Está mal escrita la palabra concierto.

    Creo que debería ser "te escucho" o "te escucharé".

    La palabra abandonados está mal escrita. No forma parte del error, pero me desagradó un poco que Edwin dijera que estaban "abandonados" cuando se supone que su abuela los había estado cuidando. Claramente lo compensó después, pero no me gustó mucho cuando lo leí.

    Como es costumbre, el capítulo me ha gustado mucho. Ciertamente estaré esperando por la continuación. Aunque no sé cuando la vayas a publicar XD. Ojalá sea pronto. Saludos.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  17.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
    Miembro desde:
    10 Diciembre 2010
    Mensajes:
    2,204
    Pluma de
    Escritora
    Lección # 16

    En algún momento me pregunté por qué Martín era así, tan malo con Alejandro. Sus comentarios sarcásticos en la escuela me hacían imaginar que podía tener cuanto quisiera, pero no es cierto. Martín sufre mucho por culpa de la relación nociva que tienen sus padres y sus esfuerzos por ser un buen hijo no han conseguido que sus papás entren en un acuerdo de mutua tolerancia.

    Ellos, tan ingratos, no saben todo el mal que le hacen a su hijo. El plan de su hermana de mudarse para tener un entorno más pacífico no es malo.

    "Callado".

    Wow, que ingenio de Martín al acercarse a Alma así y hacerle creer que es amigo de Alex. ¿Qué está tramando este niño? La verdad me escalofría pensar que pueda terminar por darle un golpe mortal en sentido emocional a Atún, pues mira que entre más feliz es Alex, más crece su deseo de dañarlo. Es claro que Martín, por su propio sufrimiento desea que alguien más sufra mucho más que él. No tolera que alguien tan inseguro como Alex, esté disfrutando de la vida.

    Detrás de Martín hay una gran historia. El muchacho se está perdiendo en la actitud equivocada, espero que alguien lo rescate.

    Pues a mí si me gustó el formato. Saber los que los personajes hicieron en el tiempo de los otros fue interesante. Ahora, en cuanto al nombre del grupo de Marco, tiene un buen significado, mas todavía espero que adopten el de O.N.E; así que estoy en expectativa sobre el momento en que lo hagan, porque por el título siento que en algún momento será. Es precisamente el estar en espectativa de que suceda algo futuro lo que nos deja con ansias de volver y seguir leyendo.

    Bien por la prima de Alma que aceptó hacer la publicidad para "Los Eslabones".


    Lección # 17


    Toda esta práctica es para bien de Ed, así que aunque de pronto sienta que no aguanta a Marco porque quiere la perfección, debe seguir las instrucciones, sin embargo, se ve que más que decir hazlo así o asá, el ejemplo que le puso Marco cuando tocó la guitarra para mostrarle cómo debía ser, pudo más que las palabras. Lo bueno aquí es que Edwin de verdad quiere mejorar y su entusiasmo por hacerlo bien es muy bueno pues lo motiva a seguir los consejos.

    Chivo sigue muy ocurrente. Eso de darle apodos a sus compañeros e incluso el que le guste a él mismo que lo llamen por su sobrenombre, añade algo más a su personalidad juguetona: que es despreocupado, aunque no por ello irresponsable pues hasta el momento, parece que está cumpliendo con su actual trabajo. Sí que es duro ser independiente.

    Ahora, ese encuentro tan entusiasta de María y Marco, me hace sospechar que ambos se gustan, pero quizás mis sospechas sean infundadas. Por otro lado, Edwin me pareció muy intrépido a la hora de abordar a María. El chico cuenta con una seguridad sorprendente porque no se trata de cualquier chica, sino de María, quien es mayor que él. Como se ve, el que Ed tenga una apariencia de niño, no le resta seguridad a su autoestima.

    Alma... ay, Alma. Un poco de celos y envidia por su parte fue lo que vi aquí, pues ella, quien se creía quizás especial por ser la única mujer en el grupo, ahora se presenta María para quitarle algo así como su puesto, así que la airea que la joven acuda seguido al lugar de ensayo, pero lo peor quizás no sea eso, sino el ver a Marco muy sonriente con la hermana de Chivo.

    No sé cómo vaya a ir esta situación, pero entre tanto, estoy feliz porque por fin ya tienen su blog de publicidad, por lo que noté, todos los detalles del grupo son sensacionales y me llamó la atención ese último comentario anónimo, pues mientras lo leía recordé a Frank, ¿será de él?

    Y uf, me quedo con la intriga. ¿Para qué citó con la guitarra Marco a Alex? Ya quiero saber, así que sigo leyendo.


    Lección # 18

    ¡Una pelea! Oh, genial.

    Me sorprendió que Chivo hubiese practicado el box. Se me hizo muy lindo de su parte cuando dijo que lo había practicado para ponerlo en práctica en esas ocasiones: cuando se metían con alguno de sus amigos :) Y luego esa sencillez suya al decir que el mérito es para Marco, pero yo apoyo a Gabriel, pues si bien Marco fue muy inteligente y audaz para deducir que esas chicas podían estar en peligro, el que recibió los mosquetazos fue Enrique, así lo libró de esa buena paliza que esos malos individuos querían darle. Lo bueno que todo terminó bien, ellas fueron acompañadas a su casa por la policía y los chicos quedaron libres, mas lo mejor, Chivo terminó con dos números para contactar a las chicas que defendió. ¿Algo más mejor para Chivo esa noche aparte de esos grandiosos números de teléfono?... ¡No lo creo!... o bueno sí, que Chivo se ha ganado por completo la admiración de Gabriel.

    Sí es desesperante la situación que sufre Alex con Martín. El que el último le hubiera arrebatado de esa forma lo que formaba parte del sueño de Alex, fue muy injusto, pero vamos, Alex, no debe rendirse. Aunque le cuesta mucho hacerle frente a Martín, cuando menos logró hacerlo en ese momento en que quiso dañarle la mano. Defenderse así para no perder algo que piensa es de un gran valor para cumplir su sueño, me hace pensar que va a llegar el día en que por fin Alex rompa esa mancuerna que él y Martín hacen: el acosador y la víctima. Pero quizás no logre hacerlo.

    Los compañeros de Martín grabaron la bajeza que hicieron con él, ¿pretenderán subirlo a YT? El que lo hagan quizás no solo dañe a Alex, sino también a Martín, pues el mundo lo vería como lo que es ya que supongo que él también sale en las imágenes: sus ojos verán a un abusón aprovechado y no creo que le guste que todos lo vean así porque lo último que quiere es desagradar a sus padres ya que desea con todo su corazón que ellos lo crean buen hijo para que no se peleen ya, además sus intentos de defenderse en clases cuando la compañera lo acusó de haber ocultado la mochila de Alex, tal vez demuestren que no le gusta ser tomado por chico malo, aunque lo sea.

    Al parecer, los camaradas de Martín no lo conocen tan bien como quizás creen, pues hasta a ellos les sorprendió su terrible actitud.

    —Alex, tienes razón en odiar tu vida, yo también la odiaría sin duda si padeciera lo mismo que tú.

    Buen capítulo.


    Lección # 19

    Ay, Alex, no pensé nunca que tu reacción después de esa desilusión que tuviste cuando perdiste tus pertenencias fuera la de desaparecer de tu mapa cotidiano. Esa honda preocupación de tus padres fue de verdad angustiosa, y no sólo ellos, también tus queridos amigos que ni tardos ni perezosos acudieron a buscarte aunque no sabían ni siquiera por donde comenzar, pero al fin Marco te encontró.

    Y bueno, ante esa inquietud en la escuela por la desaparición de Alex, ¿qué reacción tuvo Martín? Porque supongo que también se dio cuenta de que Alex había desaparecido. ¿No se cuestionó ni siquiera un poquito que quizás él tuvo la culpa de esa ausencia? Mientras iba leyendo, sí me acordé de Martín y desee ver lo que pensaba él mientras corrían todas estas teorías alrededor del asunto.

    Me alegra que todo terminara bien para Alex.

    Ah, y otra cosa, me gustó mucho que Marco rememorara lo que al principio lo motivó por invitar a Alex a visitarlo y ser testigo de la formación del nuevo grupo. Fue un gran salto que dio el sentimiento de lástima para convertirse en cariño, amor fraternal genuino. Alex no puede mas que seguir adelante con valor, pues ya lo quieren muchas personas.


    Lección # 20


    Ay, no, qué capítulo tan más estremecedor por lo emotivo. Fue hermoso que Alex pensara en su querido amigo Ricardo. La verdad jamás pensé que iría a donde Ricky, pero mira que lo hizo. No sé por qué me imaginé que había pasado en algún lugar solitario, padeciendo frío y hambre esa noche que no durmió en su casa. Pero bueno, fue genial conocer por fin a Ricardo y me requeteencató la manera de como nos lo presentaste en persona. Mas lo que sí me dio tristeza, fue que Alex aparentara ser lo que no es, es decir, todas esas mentiras que le contó a Ricardo, si bien Alejandro necesitaba estímulo para sobreponerse por lo que le hizo Martín, no debió obtenerlo de esa manera. Debería quedarle claro que Ricardo lo aprecia y lo admira porque es su amigo, porque con él se divierte mucho y porque es el único que comparte su pasión por los videojuegos. Alex no tiene por qué mentirle.

    Su regreso a casa y cómo lo recibieron los demás del grupo fue muy tierno. Esa escena, con él y sus padres ante la mesa me sacó una lágrima, no te lo niego, porque como madre, sé que después de ver que nuestros hijos están bien, lo demás sale sobrando. Si bien, Alex merece una buena reprimenda y un justo castigo por toda esa preocupación que les hizo pasar. Mas espero que todo sea con equilibrio :) Porque Alex realmente está arrepentido con lo que hizo.


    Lección # 21

    Oh, wow, y ahora en la escuela, en vez de que los compañeros vean que Alex volvió sano y salvo, prefieren concentrarse en el falso rumor de que fue secuestrado y violado, pues así entendí por el compañero que le preguntó si no tenía sida. Digo, ¿pero a quién se le ocurrió soltar ese rumor? ¿Será de verdad que fue Martín?

    Y después hasta la policía se vio involucrada por culpa de ese rumor. Qué fastidio, vergüenza y pena para sus padres que tuvieron que ser sujetos a interrogaciones por parte de las autoridades, la que incluso llegó a pensar que posiblemente Alex era maltratado por sus padres y por eso decidió huir. No cabe duda que en ocasiones las malas decisiones pueden causar consecuencias desastrosas, mas Alex con esto, aprenderá una lección que si bien es dura, también es muy valiosa, pues quizás lo ayude a ser perspicaz antes de volver a intentar hacer otra cosa igual.

    ¡Oh, no! ¡Noooooo! ¿Por qué? Pero es cierto, aunque no lo había pensado, todo lo que le está acaeciendo a Alex bien que puede afectar al nuevo grupo. Si lo asocian con ellos podría traerles mala fama como bien lo han dicho. No pueden permitirlo porque aunque sean inocentes, no saldrían limpios de las calumnias que siempre dejan mancha.

    Qué difícil, pobre de Alex, pero qué sorpresa la acción de Marco, pues el hombre no deja de sorprenderme con su actuación. Jamás imaginé que a la vez que le daba tan triste noticia de que por un tiempo no podría acompañarlos en los ensayos, él también lo reconfortaría de esa manera. Mira que dejar en las manos su tesoro. Ese ONE y su significado está hermoso, pues sí que se ve que Marco ve más allá de lo es.

    Qué genial fue descubrir esta nueva faceta de Alex, una que inicia para hacer de él una persona diferente. Ahora ya no aspira a ser un integrante más de Los Eslabones, sino que quiere formar su propio grupo y no solo eso, sino ir mucho más arriba que Los Eslabones. ¡Qué gran sorpresa fue esta!

    —Ahí está, Marco, ¡sorpréndete con el niño!

    Este... ¿recuerdo?, me causa intriga. ¿Es el padre de Marco quien lo animaba con esas palabras que él mismo le expresó a Alex? ¿O es acaso Alex quien tuvo esa memoria recordando que así lo animaba Marco?

    Tendré que esperar para saber :)


    Lección # 22

    Cielos, qué cosa nos acabas de revelar de Marco. O sea que según entendí a Diego, ¿Marco fue llevando al grupo de tal manera que él mismo produjo que se separara? No sé que pensar sobre eso y mejor sigo conociendo más a Marco para tener un punto de vista objetivo, porque con esta nueva me doy cuenta que todavía hay mucho por conocer de los personajes, además no vaya a ser que Frank también se enoje conmigo por pensar cosas negativas de Marco :3

    Por cierto, esa lealtad de Frank para Marco me ha gustado mucho.

    Y sin duda que todo lo ocurrido en el edificio donde Grayish Bullet ensaya me entretuvo mucho y Octavio, wow, qué personaje tan particular.

    Una muy buena cita.

    Wow, si los niños son tan lindos :3

    Eso es muy cierto :)

    Esto va de sorpresa en sorpresa. Primero vemos cómo ese rechazo de Alma por María se hace más evidente, hasta el grado de demostrarlo en su tono de voz, luego vemos que era el cumpleaños de Marco, a quien sus amigos le hicieron una pequeña fiesta, pero lo mejor, esa llamada de Frank a Marco no solo por felicitarlo por su día, sino para dejarle saber que su grupo se ha inscrito en el festival Hidrocálido en donde grupos de renombre va a amenizar el ambiente y donde también los grupos que comienzan se dan a conocer ante los representantes. Visto así como que es una apuesta, pues aquellos que no son escogidos hasta pierden la oportunidad de triunfar un día. Está difícil por el riesgo y Marco se ha comprometido a asistir también para tocar en el escenario del festival.

    Se viene un enfrentamiento entre Los Eslabones y el grupo de Frank cuyo nombre se me olvida... ahora voy a ver. .. Grayish Bullet, listo :) Es que soy mala para los nombres en inglés.


    Lección # 23


    También digo que fue muy agradable leer este capítulo, pues la vida no se concentra sólo en los deberes como el trabajo, los ensayos y la escuela, o las responsabilidades familiares, sino que también se trata de tomarse uno o dos días... y aquél que puede, hasta varios días para divertirse. Y eso fue lo que hicieron nuestros amigos. Hubo muchas escenas divertidas, como esa lucha de caballería, luego ese momento en la que Marco y Edwin quisieron arrojar al Chivo al agua. ¿En serio Enrique es hidrofóbico? La que se hubiera armado si hubiesen logrado echarlo al lago :)

    Hubo también momentos muy tristes, como ese donde Alma le confiesa a Diana que está enamorada de Marco. Qué impotencia debe sentir Alma por no poder gritar sus sentimientos a Marco y esa escena fina, wow, ¿qué sucederá con ella? El que sepa que el amor de su vida y María se han hecho novios, ¿cómo va a tomarlo? Supongo que nada bien, es obvio.

    La conversación entre Edwin y Gabriel fue interesante, ahí pudimos conocer un poco más sobre Edwin, de qué manera su sueño fue haciéndose más grande a medida que crecía. Y hablando de su estatura y apariencia, me lo puedo imaginar tan tierno, aunque sí está mal que se burlen de él por eso, así que debería hacer caso del consejo de Gabriel y hablar con honestidad con Enrique para que deje de hacerle mofa, aunque todos sabemos que Chivo lo hace sin la intención de ofenderlo ni lastimarlo, así que también creo que si le dice lo mucho que le irrita su trato, él hará algo... o eso creo.

    ¿Y qué opinión tendrá Enrique cuando vea que María ya se hizo novia de Marco? ¿Le agradará o le disgustará? Ya lo creo que a más de uno debió sorprender esta nueva relación entre el líder de los Eslabones y la hermana de uno de sus integrantes.

    ¡Ah! Entre la conversación de Gabriel y Edwin, me quedé con la impresión de que Gabriel tiene la intención de crecer no solo con el grupo, sino ir todavía más allá de ellos, de modo que pienso que Marco supo inculcarle el deseo del triunfo a la hora de convencerlo para que fuera el baterista del grupo. Si a Gabriel le entran enormes deseos de hacer música con la batería, entonces la motivación correcta que dormía en él se ha despertado. Bien por él.

    Y por último, qué bueno que Alejandro pudo identificarse con Enrique. Es posible que el entusiasmo de Chivo lo anime a sumergirse más en el mundo de la música.


    Lección # 24

    Así pasó ese sábado.

    Me gusta de qué forma nos muestras a los integrantes del grupo de Frank. Saber cómo ensayan, qué días en especial y conocer poco a poco a cada uno de sus integrantes, hace que la historia sea más interesante. Al fin pude conocer a Lucía, esa "odiosa" hermana de Frank. Se nota que Emanuel le gusta mucho. La chica se ve llena de energía, algo estrafalaria, quizás, por eso Octavio le ha dicho a Frank que su hermana es rara o extraña, lo que me ha divertido pues por alguna razón pienso que Octavio también hace cosas que serán raras para los demás :)

    Los del grupo de Marco por otro lado, pasaron un muy entretenido sábado, aunque en el caso de Alma fue más que nada el día más doloroso que ha vivido. Simplemente le cuesta aceptar la relación de Marco con María y aunque su rival se ha mostrado atenta y hasta cariñosa con ella, pues no puede evitar sentir ese rechazo. Es comprensible puesto que al parecer su amor por Marco no es cosa de niños. El nuevo noviazgo la ha destrozado.


    La forma como Chivo tomó el noviazgo de su hermana fue muy madura, pues no sólo se trataba de reconocer que Mary es ya una adulta y mayor que él, sino que ve que le gusta mucho su amigo y quiere que ella sea feliz. Edwin descubrió ante Enrique lo que pensaba de María, así que ese chico me cae mejor cada día, pues para dar a conocer lo que piensa, así se trate de sus sentimientos más importantes, es de mucho valor. Lo que le falta de estatura, lo tiene de valiente :3

    La personalidad recta, sencilla, callada y madura de Gabriel sigue marcándose más, así que no me entraña que prefiera ser sólo espectador en algunas situaciones. Es más de oír que de hablar, aunque no igual que Alex, quien por su timidez se mantiene en silencio. Mas en Alex, ya aquí se vizlumbra que ha comenzado a andar por un camino que lo llevará por un rumbo diferente, una vereda que quizás va a ir transformando la personalidad que tiene a una madura, resuelta y firme, pues aunque tuvo temor de tocar ante ese pequeño público, fue notable su fuerza de voluntad para hacerlo y tener la aprobación del reducido círculo espectador, fue para él la gloria.

    Otro capítulo leído. Seguiré con los que siguen.


    Lección # 25


    Este es el comentario de la lección número 25, así que deberías saber que repetiste el número a dos lecciones con el #24

    Bueno, ¿por donde comienzo? Pues por el principio, creo, así que... veamos... Diego ha compuesto otra canción y por los comentarios de los demás, la canción que se llevó para arreglar, estuvo a la altura de lo que se esperaba, pues a Furtado le han parecido bien los arreglos que le hizo a la letra. En cuanto a la otra nueva canción, yo creo que no es buena idea meter la melodía de esa canción que compusieron Marco y él aún si las notas que quiere ponerle hayan sido desechadas por Marco. Aquellas las hizo para el otro grupo, así que debe hacer cosas nuevas para este, o eso pienso yo. Además Frank podrá hacerle una melodía digna.

    Me pareció muy interesante el pequeño intercambio de opinión que tuvieron Furtado y Frank sobre verse con Los Eslabones. Al igual que Frank, opino que Furtado no debería infravalorar a los demás sólo porque le parecen poca cosa. Él tampoco los ha escuchado y como él mismo dijo, no los conoce. ¿Sabe acaso si de verdad tienen talento? Es Furtado quien debería escucharlos primero antes de dictaminar si valen o no la pena, pero como sea, si Frank ya decidió juntarse con Los Eslabones, pues no hay más que hacer.

    Ahora sólo queda esperar para ver si Diego acepta la invitación de unirse de esa otra forma al grupo: siendo la segunda voz.

    Awww, por fin terminó ese lindo fin de semana largo. La resolución de Alma de olvidarse de Marco merece encomio. Le seguirá doliendo el desengaño, pero si de veras está resulta, podrá liberar su corazón de tan dura decepción, además de seguro por ahí le saldrá algún enamorado que sin que se lo espere, le llenará el ojo. Es todavía muy joven y tiene una larga vida por delante. Además la amarga experiencia la dotará de más madurez, porque dicen por ahí que lo que no mata fortalece :3 Espero que un día, cuando haga las paces primero con ella misma, lo haga también con María, pues es justamente como ella lo pensó antes, Mary no tiene la culpa de nada.

    Por cierto, es muy notable eso de que Chivo, Mary y Marco ya se conocían desde mucho antes y que este último vivió con ellos una semana, si mal no recuerdo ya había leído en un capítulo anterior sobre esa semana que vivió con Enrique, pues recordó que Chivo se quejaba de todo, aunque entonces no le di importancia, pero la aclaración me lo recordó. Ahora bien, yo creo que estaría bien que en una pequeña conversación que tengan Marco y María, nos muestres como es que ella desde entonces se sentía atraída a Marco y él a ella, de esa forma se quita la impresión, si acaso alguien la tiene, de que todo entre ellos sucedió muy rápido :)

    Ay, Gabriel tan lindo. Me da gusto que su mamá ya se encuentre mejor y que haya aceptado ese dinerito, después de todo eso no es más que un poco de la compensación que los hijos le deben a sus padres por ser precisamente sus padres. Y me encantó de él que la invitara a la fiesta donde tocará.


    Lección # 26

    Vaya, conque así fueron las cosas con Marco y Fátima.

    Marco se vio atrapado en la gran tentación por esas chicas y claro, como la carne es débil, pues ahí tiene, lo pescaron las amigas de Fátima besando a otras. Comprendo que la exnovia se pusiera así de furiosa, pero también creo que exageró con la decisión que tomó. Porque la verdad es que si sabía que Marco estaba envuelto en el mundo de la música, es lógico que algunas fans se le van a acercar de esa manera y harán cualquier cosa para conquistarlo. Ella demostró ser algo insegura y también inmadura, porque la profesión de Marco es así de comprometedora. Aquellos que se dedican al espectáculo tendrán qué lidiar con cosas así y sus seres queridos deberán hacer de tripas corazón. Fátima cuando menos debió darle una oportunidad para que le explicara y con esto no digo que Marco sea inocente, sino que está en un mundo donde mantener la fidelidad y la integridad ha de ser bien difícil y tendrá que vestirse con una armadura de sensatez y firmeza para no flaquear ante ninguna tentación como lo sería la inmoralidad y las drogas y quién sabe qué mas.

    Por otra parte, ya nos ha quedado más claro de qué manera él fue a parar a la casa de los Morales por esa semana. Qué linda familia hacen los Morales, le mostraron a Marco el amor al prójimo al darle hospitalidad sin conocerlo más que de vista, pero él se mostró digno de esa hospitalidad.

    Y ahora vamos con Martín. En su caso, debo confesar que su situación me causa mucha compasión, pero no sólo él, sino toda la familia. Su padre, aunque no lo sea biológicamente, lo es porque decidió quedarse al lado de su esposa y hacerse cargo del recién nacido a pesar de esa gran infidelidad por parte de ella y con esta revelación, me doy cuenta que nadie es más culpable que la madre. Si su esposo la perdonó, ella debió perdonarse a sí misma también, pero el cargo de conciencia no hizo más que convertirla en una pesadilla para su familia, así que por ella, todos están pagando por su crimen.

    Pienso que no sólo ella necesita ayuda profesional, toda la familia la necesita, porque todos están dañados, incluso la que ahí parece más cuerda: Velentina. Me enterneció mucho cómo se sintió Martín cuando la escuchó hablar. Su hermana es como la tabla salvadora en ese mar turbulento que es su familia y donde él es el náufrago que intenta asirse a cualquier cosa que pueda salvarlo, lo que por cierto, escribir así en ese cuaderno es una de esas cosas que lo mantienen a flote.

    Más claro me queda que la envidia que le tiene a Alex por verlo feliz, es lo que hace que lo odie, pero a pesar de ese sentimiento, lo escrito en su libreta "«El que no llegara a casa no fue mi culpa» , me deja con la impresión de que en el fondo sí se sentía culpable de la desaparición de Alex ese día, así que con esto queda respondida mi pregunta sobre qué hacía Martín mientras Alex estuvo perdido de sus familiares.

    Yendo con Alex, me dio gusto que la apatía de Alma no lo hiciera desistir para continuar su plática con ella y debo felicitarlo porque logró alegrarle el día al recordar algunos sucesos graciosos que pasaron ese fin de semana.

    —Ay, Chivo, de seguro con esa gracia tuya, conquistas muchos corazones, pues opino al igual que Alex, que eres de esas personas gratas que siempre dejan algo positivo en los demás. Sigue así, Enrique, impartiendo un granito de entusiasmo a otros :)

    Y por último:

    Awww, qué ternurita me han dado esos dos :3 El que Alex se sintiera tan dichoso por la presencia del muchachito, me hace querer abrazar a ese pequeñito. Su primer fan, ¡qué bonito!


    Lección # 27

    ¡Oh, qué alegría que me dedicaras este capítulo! ¡Muchas gracias!

    Ahora, el principio del capítulo fue muy inesperado, pues primero me sorprendió que Alex se negara a ir con Alma a ver ensayar a Los Eslabones y segundo, me encantó saber el motivo del porqué rechazaba la invitación. Fue genial leer que Alejandro tenía una cita con Richi para conocer a dos de sus amigos, pero lo mejor, el que Ricardo quisiera presentarlo a esos chicos como su mejor amigo. De verdad que Alex es muy afortunado. Tiene una linda familia, un mejor amigo, una chica por la que estoy segura siente más que amistad, un grupo de amigos que se preocupan por él y un gran hobby, pues yo creo que aprender a tocar algún instrumento musical es uno de los mejores hobbys.

    Alma... ay, pobre chica, sí que está sufriendo mucho. Con ese desengaño que ha sufrido, no me extraña que no quiera ni siquiera levantarse de la cama, además de que el mal tiempo no ayuda para nada a ver las cosas con más positivismo. Entiendo que tenga sentimientos encontrados, en este instante está tan vulnerable que así como se diga una cosa, se dirá lo contrario. Su amor por Marco parece muy firme, así que pienso que va a tener que usar de toda su fuerza de voluntad para continuar adelante, y la tiene difícil porque no es que pueda alejarse en definitiva de él, lo que la ayudaría. Lo que pasa es que son amigos y simplemente no puede hacerse ojo de hormiga... o quizás de manera gradual para que él no sospeche que algo malo le pasa.

    En cuanto a lo que sucedió con Edwin en este día de lluvia, también pensé de pronto que Marco exageró con esa llamada de atención. Está bien que todos cuiden de su salud porque tienen un gran compromiso que cumplir, pero regresar a Ed a su casa para que no se enferme, pues no sé. A ver, ¿qué hará el hombre si un día les cae un aguacero en pleno concierto al aire libre? ¿Dejarán de tocar? Si son profesionales sin duda que seguirán tocando aún si toda la gente huye por culpa de la lluvia y sólo queden unas pocas personas. O no sé, yo creo que así debería ser :) La verdad que nunca he ido a un concierto de ninguna clase... bueno sí, a uno, pero fue en un auditorio. Pero bueno, creo que podré comprender mejor a Marco si me pongo en sus zapatos. Ellos todavía no son conocidos y mucho menos famosos, así que él lo único que quiere es que nada se interponga entre esas presentaciones que tienen porque son la catapulta para darse a conocer como Los Eslabones, así que aunque me parezca que se excedió, tiene sus motivos válidos para hacerlo.

    Y yo espero que Edwin no pesque uno de esos resfriados que suelen mandar a la cama. Ojalá que esa pequeña alegría que tuvo por su madre, conseguida después de mucha desconfianza, le ayude a levantar sus defensas para que pueda combatir cualquier virus que se le haya metido gracias a la empapada del día anterior.

    También me pareció una escena muy emotiva la que hubo en la casa de su abuela esa tarde. El que su madre haya roto su corazón en el pasado, no una sino muchas veces, le da justificación para dudar de las acciones y palabras de ella y como él ha sufrido por su culpa, sabe que lo mismo podrían sufrir sus pequeños hermanos, los que todavía conservan esa inocencia que hace que todo se pueda creer.

    Los hermanitos de Edwin son encantadores, en especial Dali que se aferró a su madre. Ojalá que Margarita de veras cumpla esta vez con su promesa y no le falle a sus hijos. Que su arrepentimiento sea sincero, desde el corazón.

    Otro hermoso capítulo. Gracias por actualizar :3

    Nos vemos en el que sigue.

    TAM

    PD: ¿Y Martín que estará haciendo? La verdad que Martín y Edwin, por todo lo que hay detrás de ellos, me parecen personajes entrañables y a decir verdad, ellos dos me gustan mucho, quizás sea porque de diferente manera, ambos carecen del cuidado de sus madres. La historia familiar de ellos hace que los quiera.
     
    • Ganador Ganador x 1
  18.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

    Acuario
    Miembro desde:
    9 Abril 2016
    Mensajes:
    248
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola.

    En realidad yo pensé eso de Marco porque no tenía un indicio muy claro de que ocurrió en su relación con Fátima, pero solo fue por un momento, tampoco es que lo siga pensando, yo tengo una buena imagen de Marco y estoy seguro que no le areancaría ni un pétalo a una rosa.

    Estoy de acuerdo con Rey, esta vez Marco se ha tomado muy apecho lo ocurrido con Edwin, es verdad que estuvo mal lo que hizo, pero exageró un poco. Aunque es compresible puesto que es líder y como tal debe cuidar a los miembros del grupo.

    Nuevamente vemos a nuestra querida Alma, quien parece estar un poco mejor después de caerle como agua fría el notición de la relación de Marco y María. Ver que Alma intenta caer en la realidad de que ya no podrá tener a Marco, demuestra una actitud muy madura de su parte. Espero que supere eso y se de cuenta de que a lo mejor Marco nunca fue para ella, ya habrá alguien quien se interese en ella, como por ejemplo; Alex. Se nota a metros que nuestro amiguito le gusta Alma, y estoy ansioso porque llegue un momento en que esten solos ambos tortolitos para ver que pasa. *-*

    Ahora que conozco la situación de Edwin, puedo ver mejor las cosas desde su punto de vista. Todo indica que su madre parece estar arrepentida por todo lo malo que ha echo, y a pasar que ha traicionado la confianza de sus hijos a decidido regresar para quedarse. Yo desconfío totalmente de sus palabras, habrá que ver si cambia o sigue siendo la misma, porque como dice el dicho; "Árbol que nace torcido, nunca su palo endereza" hay que ver...

    Eso es todo por ahora, nos vemos en la próxima. ¡Abrazos!
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  19. Threadmarks: Lección #28.- Marco Romelí
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Robot que aparenta humanidad Comentarista empedernido Blogger Nostálgico

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,472
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    31
     
    Palabras:
    6065
    Creo que es momento para volver a retomar esta historia. Por lo que aquí está la lección 28. No sé si podré mantenerla en cada semana, pero si procuraré actualizarla no tan rápido ni lento. Sin más que agregar que agradecer a todos los lectores que fueron paciente y que volverán a leerla, les dejo:

    Lección #28.- Marco Romelí

    Su primer contacto con la música o mejor dicho con el genero Rock fue a los diez años. Lo descubrió accidentalmente. En el hogar Romelí se solía escuchar solo a José José, Juan Gabriel, Rocio Durcal, Leo Dan, Amanda Miguel entre otros buenos artistas y de vez en cuando algún otro grupo en español. No obstante, un buen día en que Marco estaba en el cuarto de sus padres, viendo su serie favorita de televisión, un episodio que ya había visto varias veces pero seguía gustándole, en un largo anuncio comenzó a brincar en la cama para matar el tiempo y mientras hacía movimientos de sus guerreros favoritos, saltaba de aquí para allá sin importarle que su madre lo viera y lo regañara por brincar en la cama aun sabiendo que se lo había prohibido.

    En una de esas, al hacer una voltereta pisó el mando del televisor ocasionando que el canal se cambiara a uno que nunca había visto. Mientras se sentaba para sobarse la parte afectada, prestó atención al grupo que estaba tocando. Sus ojos brillaron con ilusión al presenciar maravillosa música. Aquel canal se centraba especialmente en el género Rock y los rockstar, su historia, sus comienzos hasta lo que eran en la actualidad. Hizo aquel programa su favorito. Llegaba de la escuela e iba directo a la tele para prenderla y ver ese canal, fue allí que conoció a grandes artistas por las biografías que contaban.

    Poco a poco el deseo de ser como ellos, de tocar y crear esa clase de música incrementó con el pasar de las semanas. Deseó tocar la guitarra, deseó tocar en su propio grupo y tocar en el escenario para hacer sentir a los demás lo que a él le hicieron sentir.

    —¿Me puedes comprar una guitarra? —preguntó el niño viendo a su madre tender la ropa mientras él sostenía la cubeta de pinzas.

    Su madre se sorprendió y lo miró para preguntar como si no hubiera entendido la pregunta.

    —¿Una guitarra? ¿Y para qué quieres una guitarra?

    —Pues para tocarla, ¿para qué más?

    —No me refería a eso, Marco —dijo ella, continuando con su labor—. A lo que me refiero es por qué ese interés.

    —Porque quiero formar mi propio grupo de rock y tocar en grandes conciertos.

    Lilliam sonrió ante la imaginación de su hijo menor, pensó que se trataba de alguno de sus tantos caprichos, así que solo le dijo que lo pensaría. Su respuesta no fue suficiente para el pequeño Marco, quien al llegar a casa después de la escuela iba directo a ella y le preguntaba si ya se la había comprado; fue así todos los días posteriores.

    —Ah, ya denle una guitarra para que deje de llorar —dijo Adi, su hermana mayor, fastidiada de tener que escucharlo.

    —No estoy llorando —se defendió.

    —Pues lo parece.

    —¡Mamá…!

    —Hijo, escucha —habló la mujer acercándose a él para hablarle seriamente—. De verdad me encantaría comprarte una, pero no podemos hacerlo porque no tenemos dinero. Necesito que entiendas eso.

    A Marco no le gustó la idea, cruzó los brazos demostrando su sentir, estaba inconforme por eso por lo que dibujó un mohín de disgusto, no le agradaba la idea. Quería una guitarra, pero al ver que no pudo convencer a su madre, iría con su padre. Así que ese mismo día, cuando Antonio regresó del trabajo, se sentó a descansar un poco mientras se quitaba el calzado, se recargó, suspiró y cerró los ojos.

    —Hola, campeón —lo saludó de reojo y al notar a su hijo mirándolo fijamente, revolvió su cabello con una sonrisa al reconocer el rostro de disgusto de Marco—. ¿Qué te pasa?

    —Papá, ¿puedes comprarme una guitarra?

    —¿Ya se lo preguntaste a mamá?

    —¡Ya le dije!

    —¿Y qué dijo?

    —Que no puede comprarla que porque no hay dinero.

    —Mamá tiene razón, una guitarra no es nada barata y no tenemos el dinero suficiente para comprártela.

    —¿No me quieren verdad? —indagó el muchacho más enojado que triste.

    —¡Claro que te queremos…!

    —¿Entonces por qué no me compran una guitarra?

    Antonio suspiró, miró a su hijo mientras se levantaba del sillón al ver que Lilliam se asomaba a la sala.

    —Hagamos esto, Marco —dijo Lilliam acercándose a ambos, aprovecharía la euforia de su hijo—. Si subes las notas de tus calificaciones a solo ochos o nueves, te prometo como recompensa una guitarra, ¿te parece?

    Marco bajó los hombros y los miró a ambos como quien esperando que alguno de los dos añadiera alguna excepción o algo así. Marco nunca fue bueno con las notas y aunque no reprobaba materias, las boletas siempre estaban llenas de seis y alguno que otro siete. Siempre le bajaban puntos por falta de tareas. Nunca dijo que estuviera de acuerdo pero tampoco iba a desaprovechar la oferta. Lo único que necesitaba era ponerse a estudiar y a hacer sus tareas.

    Deseaba con todo su ser una guitarra. Y aunque todavía no tenía una, no evitaba fantasear en tocar una invisible. Escuchaba música mientras aparentaba ser él quien tocaba. Se movía de aquí para allá como digno buen rockstar arriba del escenario. A veces solía hacer los sonidos con su boca mientras fingía ser su propio público. Pero sabía que algún día aquel invisible público se convertiría en uno real y que tocaría enfrente de cientos de personas. Aquella fantasía infantil se haría realidad.

    —¿Qué haces, hijo? —preguntó Antonio, divertido, al haber entrado a su habitación y haberlo visto saltar en la cama mientras aparentaba «tocar» una guitarra eléctrica.

    —Nada, estudio —respondió por demás avergonzado de que su padre lo viera hacer eso. Se bajó de la cama, se sentó en la orilla de ella y tomó el primer cuaderno que encontró para aparentar que estudiaba.

    —¿Así? ¿Brincando en la cama? ¿Qué materia es esa?

    Marco no contestó nada, al contrario, suspiró rendido al saber que su padre era demasiado listo.

    —¿No hay otra manera de ganarme la guitarra? —quiso saber dejando caer la libreta en el suelo y recostándose en la cama. Él mismo sabía que si seguía así obtendría la guitarra hasta que él mismo ganara su propio dinero.

    —¿Por qué dieces eso? —preguntó Antonio mientras tomaba asiento a un lado de él.

    —Puedo hacer otras cosas, como por ejemplo salir afuera y pedir limosna.

    —¿Ah sí? Pues que bonito te has de ver pidiendo limosnas.

    —Es que mamá sabe que nunca lograré sacar ochos —dijo alzando la voz al momento que se erguía para volver a quedar sentado—. Es muy lista —comenzó a lamentarse.

    —¿Por qué no le dices a Adi que te ayude?

    —¡No! —Lo miró con horror—. Ella es peor que los maestros más estrictos. Está loca.

    —Marco, inténtalo muchas veces antes de rendirte, no te des por vencido y no abandones lo que te ilusiona —le dijo su padre con aquella sonrisa que tanto le reconfortaba—. ¿Quieres esa guitarra? Demuéstralo llevándole a tu mamá lo que te pide a cambio, dile cuánto en verdad te importa aprender a tocar una, en tener una.

    Marco lo miró y parpadeó varias veces, no supo qué contestarle porque tenía razón, desvió la vista a la libreta del suelo y la tomó para luego volver a ver a su padre.

    —¿Y si me ayudas tú? —inquirió.

    Antonio sonrió algo avergonzado al contestarle:

    —Mejor dile a Adi.

    —Mejor lo hago yo solo.


    ***​


    —Si tuvieras un grupo de rock, ¿cómo lo llamarías? —preguntó Antonio a Marco.

    Marco lo meditó, pero no supo qué responder. Ya había pensado en algunos nombres pero ninguno de ellos le gustaba mucho. A Antonio se le había ocurrido algo al recordar como Marco simulaba ser un grupo.

    —¿Qué te parece si lo llamas one?

    —¿One? —preguntó, curioso.

    —Como es uno en inglés, y tú eres tu propio grupo, se me ocurrió la idea de llamarlo «one», dando a entender que uno es todo el grupo, además, son muchos los instrumentos que conforman para tocar una canción. ¿No te agrada la idea?

    —Me gusta la idea —respondió emocionado, le gustaba ese concepto del significado «one»—, pero es muy corto y simple ¿no?

    —Sí, creo que tienes razón —terminó por decir.



    ***​


    —Marco, en el trabajo pensé en que «one» pueden ser las siglas de algo —le comunicó Antonio a su hijo al llegar del trabajo, había abierto la puerta de la alcoba de su hijo. Lo había asustado porque fue muy de repente su aparición, pero al saber a lo que había ido, dejó de hacer lo que hacía y le prestó atención—. Que sean las siglas de Our Nearby Exemption.

    —Our Nirby Esempion —batalló en pronunciarlas, por un momento le pareció un trabalenguas.

    —Así es, Our Nearby Exemption.

    —¿Y qué significa eso?

    —Significaría algo así como Nuestra Cerca Exención, literal o nuestra exención cerca.

    —¿Y qué significa Exención?

    —Es algo así como una liberación de algo —fue lo más imple para que lo comprendiera—. Eso es lo que se me ocurrió, quizá no es lo más original pero serían las siglas de O.N.E.

    Era divertido ver como su padre le llamaba mucho la atención ese tema. Le presentaba algunos grupos y le preguntaba si había escuchado esas canciones antes, él le decía que sí pero desconocía quiénes la tocaban, Marco aprovechaba para decírselo.

    Antonio Romelí era un hombre de corazón noble. A tal punto en que podría decirse que era un ingenuo que confiaba en todos. Trabajaba de sol a sol para poder mantener a su familia. La casa en la que vivían fue un regalo de boda de su familia. Él les daba todo lo que podía a sus hijos. Los llevaba a pescar, especialmente a Adi porque a ella le gustaba mucho hacerlo. Llevaba a Marco a clubes de deportes porque así lo quería aunque terminaba por aburrirse y decir no. Los llevaba al parque, al Montecillo, al cine cuando podía. El domingo era un día familiar. Los Romelí eran una familia muy unida.

    Y aunque a Antonio le llegó a llamar la atención los datos del rock, se mostraba interesado más que nada para que Marco continuara con esa pasión y que no se rindiera. Que continuara echándole ganas a la escuela para sacar buenas calificaciones y así obtuviera su regalo. Lilliam comenzó a notar eso, por lo que una noche cuando se preparaban para dormir, habló sobre ese tema. No era que fuera mala pero en verdad no tenían el dinero para poder comprarle una. Ella no trabajaba porque dedicaba su tiempo a sus hijos. Antonio trabajaba en construcción, a veces lo llamaban para construir calles y puentes; no era un trabajo bien pagado y no lo llamaban todos los días, había semanas en que no trabajaba y en esos días se dedicaba a trabajar en un local de comida ganando todavía menos que en el otro empleo.

    —Cariño, no podemos comprarle una, ¿de dónde sacaremos el dinero? —Lilliam no se mostraba muy contenta. En realidad estaba preocupada. Apenas podían llegar a fin de mes y con mucho esfuerzo podían pagar todos las facturas y si deseaban comprarle una, deberían sacrificar los domingos familiares.

    —Pero fuiste tú quien le dijo que se la compraríamos si sacaba buenas notas.

    —Lo sé —suspiró, lo hizo porque pensó que no lo lograría. Conocía a su hijo. Miró a su marido, también lo conocía a él y por eso cuando se dio cuenta que Marco fue a pedírsela a él, ella se interpuso porque sabía que terminaría comprándosela y por eso puso esa condición—. ¿Estás de acuerdo? —deseó saber.

    —Marco en verdad sueña en tocar en un grupo y hacerse famoso, ¿por qué privarlo de ese sueño tan bonito?

    Lilliam miró a su esposo con rostro de ternura. Le gustaba mucho que fuera tan amable, que fuera un hombre positivo y un excelente padre.

    Lilliam quedó embarazada a los dieciséis años, Antonio tenía diecisiete. Los padres de Lilliam eran muy devotos y personas muy religiosas por lo que cuando se enteraron del embarazo de su hija menor, la corrieron de casa, meses después Antonio fue a hablar con ellos para pedir la mano de ella, después de todo, eran menores de edad y necesitaban el consentimiento de los padres para casarse. La familia de Antonio no estuvo muy contenta, pero respetaron la decisión de su hijo de sentar familia tan joven y aceptaron. Fue un tío quien les regaló la casa en la que viven, era humilde pero muy acogedora.

    —No te preocupes —dijo él con una sonrisa, tomándola de las manos para tranquilizarla—, ya veré qué hago. Todo es posible mientras se viva, no hay que apagar la llama de nuestros hijos.

    Y así era. Deseaban que Adi y Marco explotaran todo su ingenio, por ello intentaban no privarlos con esas cosas. Ella confió en él.

    El día de las calificaciones llegó. Lilliam fue a la junta de padres para recibir las boletas de sus respectivos hijo. Mientras tanto, Marco estaba afuera junto con sus compañeros, con un nudo en el estómago, literalmente esa era la primera vez en que se sentía tan nervioso y por fin pudo sentir lo que sus compañeros sentían cada vez que sus madres iban a firmar la boleta.

    Una vez que se terminó la junta, Marco ni lento ni perezoso se acercó a su madre con el corazón en la mano. Lilliam no dijo nada, le enseñó las calificaciones para que él mismo las viera, Marco tomó la boleta ansioso y no pudo dibujar una sonrisa porque vio un enorme siete en la clase de historia. En todo el transcurso de la escuela a la casa estuvo molesto y nunca odió tanto esa asignatura como ese día. Le había echado muchas ganas para poder pasar los exámenes, todo había sido en vano.

    —¿Por qué esa cara larga, Marco? —preguntó Adi a la hora de la comida al ver las calificaciones—. Esto es el mejor logro que has hecho y eso que no me pediste ayuda.

    Marco fulminó a Adi con la mirada. A ella más que molestarse le dio gracia.

    —¿Qué? Hablo en serio, no me estoy burlando. Si las comparamos con todas las demás, ésto es increíble, un milagro me atrevería a decir...

    —¡Pues no fue lo suficiente! —gritó Marco levantándose de la silla y caminar a paso largo a su habitación—. ¡Mis esfuerzos no valieron nada!

    —¡Espera, Marco, no te vayas sin comer!

    —¡No tengo hambre!

    Golpeó la puerta de su habitación.

    —No aguanta nada… —susurró ella volviendo la vista a la boleta de calificaciones—. Deberíamos de enmarcarlo porque seguro que esto será lo mejor que hará.

    —Adi, por favor —pidió la madre volviendo a su plato, sintiéndose mal por su hijo.


    ***​


    Desde la alcoba, Marco escuchó tocar a alguien la puerta después de haber intentado girar la perilla y darse cuenta que estaba cerrada la puerta. Marco no solía cerrar, así que el que se encerrara solo significaba que deseaba estar solo.

    —¿Qué? —respondió el joven con tono molesto, quería un momento de paz y ni siquiera podía tener eso. Pensó que se trataba de Adi.

    —Tu mamá me contó sobre ese siete. Es una lastima, en verdad...

    —No quiero hablar de eso —lo interrumpió molesto, decepcionado porque sabía que no iba a poder, y su mamá lo sabía.

    —Bueno, como iba diciendo, es una lastima porque ahora ¿qué voy a hacer con ese instrumento que acabo de comprar?

    Al escuchar eso, Marco abrió la puerta y Antonio miró a su hijo con asombro, su semblante brilló al preguntar:

    —¿Mi guitarra?

    Antonio sonrió y asintió a la hora de añadir:

    —La compré antes de venir del trabajo, realmente pensé que lo lograrías y, en realidad, lo lograste. Tu madre y yo hablamos respecto a eso y decidimos que vimos cómo te esforzaste estos meses y creemos que ese siete debió ser un ocho —Lo tomó del hombro—. Lo hiciste muy bien, hijo, sacaste dos dieces. Tu guitarra está en la sala.

    Marco no esperó para salir con emoción hacia la sala. Antonio se quedó mirando la espalda de su hijo. Antonio sonrió, estaba feliz de ver a su hijo tan entusiasmado. Amaba a sus hijos. Adi y Marco eran su vida.

    Marco llegó a la sala y vio sobre el sillón más pequeño aquel instrumento, sin embargo, toda sonrisa se borró de su rostro al detallarlo.

    —Papá… —lo llamó—, esto no es una guitarra.

    —¿Ah no? —Antonio se acercó y miró lo que no era una guitarra, estaba sorprendido—, pero me dijeron que lo era.

    Marco negó mientras su padre se llevaba la mano sobre la frente, avergonzado.

    —Es un bajo. —Marco lo tomó para verla. Era un bajo no una guitarra.

    —¿Estás seguro? —inquirió el hombre mas Marco no dijo nada—. Me dijeron que era una guitarra —suspiró—… ¿No te apetece tocar el bajo? ¿No es igual que la guitarra?

    Marco solo lo miró y Antonio comprendió que no lo era. Los ojos del joven miraron con deilución el bajo; pensó que quizás se lo merecía, que ese siete no era un ocho, era un bajo. Antonio tomó el bajo:

    —Mañana iré a regresarlo, les diré que hubo un mal entendido. —Aunque en realidad quienes se lo vendieron fueron quienes le aseguraron que era una guitarra, ahora entendió por qué le salió un poco más barato del precio real—. No te preocupes, se solucionará.

    Hizo así, cuando fue después del trabajo quiso devolver el instrumento, no obstante, no quisieron regresarle el dinero. Querían comprarle el instrumento, y lo peor era que pagaban por la mitad de lo que a él le costó originalmente. No pudo convencerlos.

    —Siento mucho que tu padre sea un ignorante y no distinga entre un bajo y una guitarra.

    —Está bien, tocaré el bajo —dijo al final Marco, tomando el instrumento. Él quería aprender la guitarra, pero estaba bien, se conformaría con el bajo.

    Antonio lo acarició de la cabeza para revolver sus cabellos negros.

    —Gracias por comprenderlo, hijo. Sé que llegarás a ser bueno tocando el bajo.

    Marco sonrió sin muchas ganas.


    ***​


    —Me rindo —suspiró dejando el bajo sobre el sillón. Era difícil. Lo era porque lo que en verdad deseaba tocar una guitarra, no un bajo.

    —¿Qué se te viene a la mente cuando escuchas la palabra «one»? —preguntó Antonio al ver que su hijo dejó el bajo.

    ¿One? Era así el nombre que dijo que llamaría a su grupo una vez se formara.

    —Es Our Nearby Exemption.

    —Pero, ¿por qué nació «one»?

    Marco bajó la cabeza. Las palabras de su padre siempre lo dejaban pensando; «one» era «uno» y un grupo era conformado por varias personas y cada una de ellas conformaba un grupo; una unión. Le echó un ojo al bajo, pensativo.

    —Además, ¡mira lo positivo, hijo! He leído un poco y me he encontrado que el bajo es un instrumento muy bueno, el bajista es una pieza clave, ¿no me dirás que no lo es? ¿Qué sería del rock sin bajista? Sí, claro, seguro que se puede, pero no es un grupo de rock. No existe ningún instrumento malo, ni mucho menos uno menos que otros; todos son parte de un mismo grupo. Todos tocan una misma canción. Todos tocan una melodía. Todos son uno. Que toques el bajo ni te quitará impacto ni evitará que formes tu propio grupo.

    Marco apretó su puño porque en verdad era cierto. Su padre sabía como hacerlo pensar, como animarlo. Tenía un buen instrumento ahí, volvió a mirar el bajo, aquel pobre instrumento no tenía la culpa de no haber sido deseado, creaba notas y melodías, continuaba tocando buena música. Podría llegar a ser igual a la guitarra. Lo tomó y sus ojos miraron al bajo con más respeto. Y se dispuso a ser tan bueno en el bajo como lo hubiera hecho con la guitarra.

    Nunca imaginó que algún día recibiría de su padre aquel hermoso regalo que tanto deseaba. Sin esperarlo, en su décimo segundo cumpleaños le regaló una guitarra.

    —Feliz cumpleaños, hijo. Disculpa por haberme tardado tanto, Marco. Espero que te guste.

    Sus ojos se humedecieron al ver la hermosa guitarra Gibson color roja. Marco la agarró y comenzó a palparla temeroso de que eso fuera simplemente un sueño y que despertaría en algún momento.

    —Solo prométeme que no dejarás el bajo. —Marco lo miró—. Has estado practicando con él, me daría lastima que te olvidaras.

    Marco le prometió que a pesar de todo y de convertirse en un excelente guitarrista, nunca dejaría de lado el bajo.

    —Estoy ansioso de verte arriba del escenario.

    Estaba encantado con su nueva guitarra. Quedó completamente flechado. Su rojo brillaba en sus ojos. Era perfecta. Era el mejor regalo que le habían hecho. Más adelante, al investigarla, se dio cuenta que era original y nada barata, su padre debió haber gastado mucho en poder conseguirla, debió ahorrar mucho para poder costearla. La admiró casi todo el día hasta que su madre lo mandó a dormir. Antonio estaba realmente contento con eso. Él era feliz si sus hijos lo eran. Qué importaba gastar un poco de más para darles un pequeño capricho. No era nada comparado con verlos sonreír.

    A la mañana siguiente, Marco se levantó, se vistió y se puso tan feliz de saber que aquella guitarra era real y no había sido un sueño. Estaba ansioso de regresar de la escuela para poder tocarla. Su madre lo llevó a la escuela, y el resto de las clases no puso atención a lo que el docente impartía, su mente estaba en la guitarra que le esperaba en su habitación. Observaba a cada rato el reloj, faltaban solo dos clases más para que se terminara. En la penúltima clase, una mujer tocó la puerta del salón, se trataba de la secretaria de la escuela.

    —¿Está aquí Marco Antonio Romelí Campos?

    Marco levantó la mano extrañado.

    —Sí, soy yo —contestó.

    —Tu mamá está afuera. Toma todas tus cosas, puedes irte por hoy.

    Marco hizo lo indicado. No preguntó, temió hacerlo. Le asustó la idea de escuchar una respuesta, sin embargo, ¿qué había pasado? Era lo que invadía su mente. Comenzó a preocuparse. E intentando no ponerse nervioso salió hacia la salida para encontrarse a su madre. Apresuró el paso pero no fue necesario haberse acercado cuando Lilliam se acercó y lo abrazó con fuerza mientras sollozaba.

    —Hijo, escucha —empiezo a decirle con voz entre cortada y se secaba un par de lágrimas—. Tú papá está esta en el hospital. —Marco sintió como una estaca lo apuñalaba en el pecho—. Sufrió un derrame cerebral. Iremos ahora a visitarlo.

    No podía creerlo. Subió al auto, a la parte trasera donde vio a su hermana, con los ojos húmedos e hinchados indicando que había estado llorando, ella también lo abrazo. Y él, no correspondió el abrazo porque se preguntaba por qué estaban llorando, si todo iba a estar bien.

    Todo el camino pensó que todo estaría bien. Bajó del auto, siguió a su madre e ingresaron al hospital y con cada paso que daba, comenzaba a temblar. Todo estaría bien y todo el camino estuvo pensando en ello pero cuando llegó a la habitación donde estaba su padre, verlo postrado en esa cama, inerte fue cuando no pudo más y se derrumbó, incontrolables lágrimas surcaron sus ojos. Fue esa la cruda realidad que lo golpeó, verlo así le hizo entender el estado en que se encontraba. Lloró mientras se acercaba con la vista borrosa a la cama para abrazarlo mientras pedía que despertara, que abriera los ojos, porque sería la primera persona que lo escucharía tocar la guitarra.

    —No me abandones, papá… levántate… —gritó en media habitación, aferrándose a las sábanas de la cama, suplicante de que despertara.

    Tuvieron que sacarlo a la fuerza del cuarto porque comenzaba a hiperventilarse y eso podría provocarle un problema. Los minutos se convivieron en horas, todos estaban en expectativa de que el señor Romelí pudiera salvarse, pero no pasaron dos horas cuando el doctor dio la mala noticia de que había caído en estado vegetal.

    Lo desconectaron. Había muerto. Marco se acercó una vez desenchufado y lo abrazó una última vez para decirle adiós. Lloró como nunca lo hizo. Todos lo hicieron.

    Aquel día fue el día más desgarrador. El día en que conoció la muerte en persona. Se había formado un hueco en su pecho que nadie podría reemplazar. La familia Romelí lloró con agonía en el día de su funeral. Aquel día era tan hermoso y soleado, a pesar de ello, fue el más triste de su vida.



    ***​


    Marco despertó, se levantó de la cama y se limpió una lágrima, había vuelto a soñar con su niñez, recordando a su padre. Se sentó en la cama y observó la fotografía que reposaba sobre el buró a un lado de su cama, en ella se podía ver a él al lado de su padre. Era inevitable no pensar qué sería de él ahora si su padre estuviera vivo. Se levantó y se acercó al armario. Le nacieron unas terribles ganas de tocar su guitarra eléctrica. Necesitaba tocarla. Siempre que la nostalgia lo invadía necesitaba tocarla. Abrió el armario y al no verla recordó que se la había prestado a Alejandro.

    Amaba esa guitarra, fue su primera guitarra y el último regalo que le dio su padre.

    Cerró el armario y se dispuso a salir para comer algo pues su estómago le exigió comida; iban a dar las once de la mañana y ya era algo tarde. Salió hacia la cocina y se encontró conque su padrastro estaba sentado en el sillón de la sala, viendo las noticias de la mañana.

    —Buenos días —saludó Marco.

    —Buenos tardes, querrías decir —dijo observando como Marco se encaminaba al refrigerador y sacaba jugo de mango.

    Marco miró el reloj de su celular para cerciorarse de la hora, apenas eran las once, ni tan tarde era. Igualmente se dio cuenta que tenía dos mensajes de María, de hacía dos horas atrás.

    —¿Y mi amá? —preguntó al no escucharla por ahí, ya que solía ser un poco ruidosa, si no estaba en la cocina inventando platillos, estaba en el patio escuchando música o cantando, o haciendo algo muy característico de ella.

    —Salió.

    Un año y medio después de la muerte de su padre, su madre conoció a Daris Álvarez, un cubano que había llegado a ese país y emprendió un pequeño negocio. Ambos se enamoraron y luego se casaron. Daris era un sujeto muy agradable y hacia muy feliz a su madre. Tanto Adi como Marco llegaron a llamarlo papá.

    —¿Tienes planes para hoy? —preguntó el hombre.

    —Amm… —tardó en contestarle, pues estaba respondiendo a los mensajes de su novia, disculpándose por responderse tan tarde—. ¿Por qué? —Se dirigió a él.

    —Tengo planeado pintar la cerca del patio trasero y necesitaba una ayuda. Aunque primero necesitaría ir a la tienda a comprar la pintura.

    —Voy a ir a ensayar —le dijo acercándose al sillón para tomar asiento—. ¿Irás a verme cierto?

    —Quizá yo no pueda, pero tu hermana sí.

    —¿Ella va a venir? —preguntó un tanto entusiasmado, tenían literalmente muchos años que no se veían, desde que se fue a vivir a Aguas y como ella ya estaba en la capital estudiando su carrera.

    —Sí. Tu madre fue a buscarla a la estación de autobuses.

    —Tengo tiempo que no la veo.

    Miró el mensaje que María le envió y él le contestó.

    —Dile a ella que te ayude con la pintada.

    —A diferencia de ti, sin que le diga nada me va a ayudar. Marco —le llamó la atención para que le dejara de prestar atención al teléfono y lo viera a él—. ¿Cuándo vas a conseguir un trabajo de verdad?

    Marco lo miró y suspiró, allí iba de nuevo esa plática que tanto le incomodaba.

    —¿Te molesta que esté viviendo aquí?

    —Yo nunca dije eso —repuso Daris—. Y no te estoy pidiendo que nos des dinero, solo conseguir un trabajo y ya. ¿No te aburre no hacer nada?

    —Para nada. Me da tiempo de ensayar más.

    No podía creer lo sinvergüenza que podía ser Marco. Si bien Marco todavía era joven, no le gustaba para nada que no hiciera algo por él. Lo apoyaba en su sueño de tocar en un grupo, ni siquiera le recriminó cuando se enteró que había dejado el colegio para comenzar con su grupo, pero sí quería que por lo menos consiguiera un trabajo de medio-tiempo. Enseguida las dos mujeres de la casa hicieron su aparición. Adi dejó las maletas cerca de la entrada y al primero que vio fue a Marco.

    —Marco, qué milagro —dijo Adi acercándose para darle un abrazo que recibió con mucho gusto—¿Desde cuándo no te dejabas ver?

    —La que no se deja ver eres tú. Yo estoy aquí desde ya un par de meses.

    Adi sonrió al decir:

    —Descarado, no has cambiado nada.

    —Yo no puedo decir eso de ti, te vez diferente. ¿Has subido de peso?

    Adi lo empujó, refunfuñando:

    —Eso no se le dice a una mujer.

    —Pero tu no eres una mujer, eres mi hermana —respondió, desvergonzado.

    Ambos estaban muy feliz de verse. Adi siempre fue buena en los estudios, por lo que estaba estudiando la carrera de bioquímica.

    —Pensé que quizá no iba a verte por acá —comentó Marco.

    —Pues tuviste suerte de que esté de vacaciones. No soy como otros que se van y se pierden por tres años, y ni se dignan de hablar para decir un «Estoy bien, familia» o un simple «Hola» —Lo observó de reojo para ver su expresión, pero como siempre, era la misma.

    Se acercó a su padre a quien la saludó con un abrazo y un beso en la mejilla. Habló un rato con él, preguntándole cómo le iba, ya después volvió con su hermano:

    —Pero dime, cuéntame, ¿qué tal te esta yendo? Me enteré por ahí que The Archangel Boys se separó, tengo amigas que les gustaba el grupo.

    En cierta forma estaba orgullosa de que Marco en verdad hubiese creado un grupo de rock a tal punto de tener amigas y conocidas que les gustaba. Aunque también escuchó una que otra canción y la verdad eran buenos, pero nunca se consideró muy fan de esa clase de música.

    —Eso es agua pasada, estás muy desinformada —le hizo saber su hermano.

    —Ah, pues cuéntame entonces.

    —Dame un minuto —dijo mientras leía el mensaje que María le había mandado y le respondió.

    —¿Es Fátima? —preguntó, curiosa.

    —Ya ves, estás muy desactualizada.

    —Pues deja de decir eso y mantenme actualizada, pues.

    —¿No van a comer? —indagó la madre ya en la cocina. Estaba lista para preparar algo.

    —¿No has comido tú? —preguntó Adi, ya era un poco tarde y se le hizo extraño eso. Ella todavía no comía porque viajó por varias horas en autobús, así que era normal que todavía no comiera nada, pero ¿él?

    —No, a eso venía, a buscar algo que comer.

    —No pos con razón estás tan flacucho, mírate, estás en los huesos casi. Pero es perfecto, vamos a almorzar por ahí y aprovechamos para platicar. Así me hablas de tu grupo y tu nueva novia y todo lo demás. Ah, pero estate preparado para también escucharme a mí.

    —Bueno, mientras piches tú, estoy listo. —Adi lo empujó levemente con el hombro—. Llévate el carro de mamá para que al terminar me dejes con mi novia.

    —Ah, jijo* , llévatelo tú —le dijo y luego preguntó, seria, al descifrar el rostro de él—. ¿Hablas en serio? ¿Todavía no sabes manejar? Tú nada más andas de chicle.

    —Por cierto, ¿por cuánto te vas a quedar? —quiso saber el varón antes de abrir la puerta para salir.

    —¿Por qué? —Ella lo miró y luego soltó—: ¿Ya quieres que me vaya?... Mamá, me llevo el auto.

    —Vayan con cuidado.

    —Por cierto, ¿cuánto llevas viviendo allá? —preguntó Marco, saliendo.

    —Cumpliré los siete meses, ¿por qué? —interrogó curiosa.

    —Porque se te pegó el acento —dijo sonriendo.

    Adi rio ante el comentario, no lo negaría, se le pegaban los acentos con mucha facilidad. Ambos se dirigieron al auto mientras sacaban plática.

    —Ahora que te veo mejor, has madurado un poco y te pareces a él.

    —¿A quién?

    —A papá.

    Marco bajó la mirada. Su madre ya le había comentado eso; desde que llegó de Aguas le mencionó varias veces lo mucho que le recordaba a él. Era obvio que le daría un aire a él, después de todo era su hijo.

    —Solo en apariencia.

    —Obviamente —dijo ella encendiendo el vehículo—, porque en actitud, ni su sombra. —Lo miró para ver como él se giraba para mirar por la ventana. No dijo más.

    Adi sonrió con un poco de malicia, a ver si de esa forma sentía un poco de vergüenza y hacia algo más por su vida. Desde ese día. Desde ese terrible día algo había cambiado a Marco. Parecía que siempre había sido igual pero no, algo dentro de él cambió. Dejó de salir y se concentraba en su guitarra. En ensayar. Solo tenía cabeza para eso. Era como si la música, como si formar un grupo fuera lo único que podía llenar el pequeño hueco que quedó desde aquel fatídico día. Sabía, porque su madre le comentó, sobre su vicio al alcohol y que solía pasarse de copas y algunas veces llegaba muy borracho.

    —Deberías dejar de beber tanto —sacó el tema mientras se dirigían al lugar en donde comerían.

    —¿Eh?…

    —Mamá está preocupada por ti, dice que te ha visto llegar a altas horas de la noche pasado de copas.

    —Sí… —fue su única respuesta al poco tiempo que añadió—: Pero no le he hecho daño a nadie.

    —Pero es por tu salud, Marco. Y mis padres están preocupados.

    Marco la observó y ella fugazmente lo miró y le sonrió. A él no le gustaba mucho que le dijeran eso pues era consciente que era perjudicial para él y podría llegar a serlo para su familia. No obstante, era inevitable no beber más de unas cuantas cervezas. Le gustaba el alcohol… o mejor dicho, lo que le gustaban era la sensación que le despertaba cuando bebía y continuaba bebiendo.

    —¿De qué te ríes? —preguntó curiosa Adi.

    —De nada —se limitó a contestar eso.

    Marco rio ante lo irónico que le resultaba todo aquello. Recordó que eso mismo había respondido Frank cuando él le había comentado que dejara el cigarro. Frank simplemente lo miró, sonrió y le contestó, «Claro, me parece bien dejar de fumar si tú dejas de beber.», «Fumar es peor que beber» le había contestado mientras su amigo terminaba con un, «Son vicios, al fin y al cabo.»

    De todas formas, no podía contestarle eso a su hermana. Es más, no sabía que contestarle porque no había nada que contestar.

    Ambos hermanos se llevaban bastante bien a pesar de que eran muy diferentes entre sí, eran como el agua y el aceite. Y aunque se suponía que, en una regla no escrita, eran los hermanos menores quienes suelen molestar a los hermanos mayores; siempre fue ella la que lo molestaba.

    —¿Es aquí, verdad? —mencionó al ver el local de comida—. Aunque ya a estás alturas lo que venden es comida.

    —Por cierto, Adi, ¿irás al concierto?

    —¿Y cómo voy a perderme eso, dime? Mamá ya me dijo que será en el fiesta. Será la primera vez en que te voy a ver.

    —Mi madre no se guarda nada —susurró sin evitar dibujar una sonrisa en su rostro.

    Entraron, comieron, y una vez terminaron, Adi llevó a Marco a ver a María. Marco presentó a María con su hermana pues no la conocía, se quedó un par de minutos ahí y después se fue a casa. Él se quedaría con María hasta tarde pues iría a ensayar, por lo que les envió a los demás del grupo un mensaje recordándoles eso.




    *Jijo: En México es una forma de decir “Hijo”, pero la expresión “Ah, jijo” también se utiliza como expresión de asombro, como por ejemplo; “Hay caray” o “Ah caramba”. Aquí Adi se pudo referir a ambos términos.


    Fin del capítulo.
     
    Última edición: 28 Agosto 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
    • Sad Sad x 1
  20.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    1,616
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Paso a comentar el capítulo. No pude leerlo el mismo día que lo publicaste ni tampoco ayer por problemas con el internet y otras cosas. Pero ya que estoy, me pasaré para comentar.

    Debo decir que fue un capítulo muy agradable a pesar de ser largo, ya que muestra como es que a Marco le nació la pasión por el rock, por la guitarra y por el bajo. Es una de esas cosas que te atrae desde pequeño y te hace querer aprender y formar parte de eso. Es una lástima que su padre haya tenido una muerte como esa sin haber visto a su hijo tocar la guitarra. Por un momento llegué a pensar que Marco no quiere usar el nombre "One" porque es un nombre inventado por su padre. Sin embargo, quien sabe, tal vez alguna vez decida cambiar eso. Realmente, prefiero el nombre de One por encima de Los Eslabones.

    Veo que el primer concierto del grupo será muy concurrido, dado a que los familiares y amigos de todo el grupo van a asistir. Imagino que eso servirá para motivar a los chicos y tocar mejor que nunca. Ya quiero ver eso cuando llegue aquel momento.

    Espero que no falten más cosas por ver antes de que llegue dicho capítulo, salvo que quieras poner algo más primero.

    Te marcaré un par de errores que encontré:

    Allí la primer coma no va.

    Allí debería ser "empezó".

    Me alegra que hayas publicado nuevamente un capítulo de tu historia. Estaré esperando ansioso por leer el que sigue.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
Cargando...

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso