Historia larga O.N.E: Melodías de la Vida

Tema en 'Novelas' iniciado por Kay Greenwish, 13 Octubre 2016.

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    Bahamut

    Bahamut Entusiasta

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    Bueno y tenemos continuación.

    Es bueno que Alejandro comience a ambientarse en el mundo de la música quizá encuentre una beta de guitarrista que no conocía hasta el momento y sea la nueva carta de Marco para formar su nuevo grupo. Aun es incapaz de resolver los problemas con los abusadores de su curso, pero algo me dice que recibirá ayuda de Marco o tal vez de Alma... ¿Quién sabe? Tal vez con el nuevo grupo alcancen el éxito que antes no pudieron. Solo el tiempo lo dirá.

    No tengo más para agregar.

    Saludos y suerte.
     
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Me alegra leer la conti.

    Estaba ansioso de saber lo que haría Marco ahora que el grupo se disolvió.

    Que Marco le regalará la guitarra a Alex fue genial, ahora tiene algo con que acercarse un poco más al hermoso mundo de la música. Además su padre le regaló el MP3 que quería y eso esta muy bien.

    Por otro lado pensé que Alma al no gustarle tocar la guitarra, llegué a creer que optaría por el bajo, la batería o incluso ser vocalista. Realmente creí algo así, pero al final no lo fue, espero que se llegue a interesar en algo relacionado a la música y no solo a escucharla.

    Alex tiene en sus manos algo que le puede permitir salir de ese mundo eclipsado por culpa de sus "Compañeros de clase" ojalá pueda ver eso y lo utilice. Podría ser una de las futuras cartas de Marco tal y como dice Bahamut, con lo que estoy muy de acuerdo con él.

    Un nuevo y genial capítulo, de verdad. ¡Soy un gran fan tuyo! Esperaré pacientemente la actualización. ¡Saludos!

    ¡Viva la música! ¡Y también O.N.E!
     
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    Mori

    Mori Orientador

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    Hola, pues bueno, de seguro no hace falta que diga que me gusto el capitulo. Y ahora a comentar de él. La verdad es que sospechaba que tratarían de unir de alguna u otra forma a Alejandro a la banda, y no creo que Alma se quede afuera, ella debe cumplir algún rol en esa banda, ¿Que sera? Lo sabremos después. Lo de que Ricardo le pidiera a Alejandro consejos de amor, cuando el ni siquiera tiene experiencia (aparentemente) me recuerda a ese típico amigo/a que se puede encontrar por ahí que da consejos aunque no tengan nunca una experiencia en eso. ¿Quien no pensó de que el papá iba por lo de la guitarra? Era muy poco probable, pero paso por mi cabeza, y ahora Alejandro debe estar muy feliz con su Mp3. Espero que Alejandro decida aprender a tocar guitarra, y que no se desanime en el intento, aunque con Marco y Alma de apoyo emocional, no creo que hayan problemas.

    Espero la próxima Lección, y parece que Alejandro también empezara a utilizar esa palabra.
     
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  4. Threadmarks: Lección #7.- Primer Paso
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
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    Palabras:
    4175
    @Bahamut Sí, muy interesantes palabras. No quisiera cometer el error de spoilear, así que solo diré que Marco vio algo especial en Alejandro, y quien sabe que futuro le deparé a este joven. Gracias por comentar.
    @Darth Revan A mi me alegra leer tus comentarios :) Es muy bonito que Alex haya decidido aprender a tocar la guitarra. Esa es buena señal. Y concuerdo que Alex necesita un gran apoyo emocional para no dejarse pisotear por Martín y sus compañeros. Y sobre Alma, ya sabremos que rol desempeñará para con el grupo. Tengo pensado un par de cosas que espero sean una sorpresa.
    @Mori Gracias por tus lindas palabras. Sobre el padre y la guitarra, hubiera sido buena idea, ¿no? Terminar el capítulo así, lleno de suspenso.. chan, chan, chan, ¿qué pasara? Me a tocado saber que algunas personas aconsejan a otros de algo como si fueran una expertos. El destino de Alex ya está escrito... ups, gracias Mori por pasar, disfruto leer tus comentarios.


    Lección #7.- Primer Paso

    Ocho meses atrás

    Eran las nueve de la noche en el centro de la ciudad de Aguas; era la hora en la que muchos de los locales nocturnos se llenaban. Muchas de esas personas iban y venían, otras tantas desaparecían cuando entraban a ciertos locales. En una de las cuadras más concurridas se podía apreciar sin fines de negocios que aún se mantenían abiertos; desde restaurantes, discotecas, hoteles, igualmente se observaban las puertas de muchos negocios que para esas horas ya habían cerrado. Algunos de los locales diseñados para que los alocados adolescentes y jóvenes universitarios pasaran una noche increíble eran lugares como las discotecas, pero también lugares exclusivos para bailar cumbia, merengue y salsa y muchos otros se pasaban a bailes con música electrónica e inclusive pop asiático. Había muchos lugares muy populares para los jóvenes porque además de que se presentaban bandas tanto nuevas como reconocidas, también daban la oportunidad a cualquiera de poder subir al escenario a cantar, como si fuera un karaoke, y lo mejor de todo era que se cantaba al lado del grupo en vivo del momento, que tocaba para el cantante en lugar de utilizar una pista pre-grabada. Uno de estos sitios era Los Diegos, donde se procedía con dichas actuaciones.

    —Por favor, un aplauso a Valentina por esa gran actuación. —Levantó la voz el comentador mientras aplaudía al son de los presentes. Una vez que la joven terminó de bajar del escenario, él continuó—. Muy bien, ahora continuamos con nuestro siguiente valiente. —Observó el papel que tenía a la mano—. Su nombre es Lusiano Edel. ¿Dónde estás, Lusiano? No seas tímido y sube al escenario.

    Un joven de diecisiete años de edad y dueño de una cabellera rubia ascendió al escenario, mientras con una sonrisa de oreja a oreja saludaba a los del publico alzando los brazos y moviéndolos de un lado a otro, digno papel de alguien que acababa de quedar en el puesto número uno de alguna competición. Los únicos que gritaron ante la manifestación del joven fueron el grupo de muchachos que iban acompañados por él.

    —Mmm, huele a mucha autoestima —comentó el conferenciante, bromista, al ver el buen ánimo del participante y antes de acercarle el micrófono para que hablara le preguntó—. Dinos, Lusiano, ¿es la primera vez que cantas aquí?

    —En este local, sí —contestó sin dejar de ver al público—. Aunque suelo cantar mucho.

    —¿Has cantado en público alguna vez?

    —Sí, lo he hecho.

    —¿Estás nervioso?

    El joven se frotó las manos como quien queriendo limpiarse el sudor de ellas y dibujando una sonrisa torpe, contestó con una voz aparentemente nerviosa.

    —Un poco, sí.

    —Pues deja de estarlo porque aquí somos muy amables y poco exigentes ¿verdad, muchachos?

    Los alaridos de los espectadores se elevaron con frases como «que cante bien», «que cante bien», «tomatazos si no canta bien».

    —No les hagas caso —prosiguió el hombre de vestimentas extravagantes—. Dicen eso pero no han mordido a nadie. Muy bien, ¿con qué canción nos deleitarás hoy, Lusiano?

    —Voy a cantar There is a Light de Los Smiths.

    —Oh, es una bella canción. Entonces, ¡música maestros!

    Y cuando el animador se hizo a un lado, el joven Lusiano con micrófono en mano aclaró su garganta, tragó saliva para humectar la boca y garganta, se acercó al micrófono al momento que la música de la canción que había mencionado anteriormente comenzó a ser tocada por el grupo presente, Lusiano empezó a cantar:

    "Take me out tonight, where there’s music and there's people and they're young and alive…"

    Los espectadores no tardaron en demostrar su entusiasmo ante la emoción con la que el cantante cantaba la canción, y ese ánimo fue representado en silbidos para posteriormente callarse y poder escuchar en silencio. Entre esas personas, Marco Romelí lo escuchaba desde la parte trasera del escenario, donde él y compañía esperaban a que la sección de Karaoke terminara para que The Archangel Boys saliera al público a tocar, que por cierto, era la primera vez en la que tocaban para un grupo mayor a cincuenta personas. Los anteriores cantantes habían cantado bastante bien; algunos de ellos se notaban que eran aficionados y otros tantos cantaban muy bien. Pero el presente tenía un algo especial que al bajista de The Archangel Boys le llamó la atención. Lusiano estaba cantando muy entonado, además de que el tono de su voz era armónico a la letra y música. Por unos momentos no supo si había elegido aquella canción porque la cantaba muy bien debido a ensayos y ensayos, corroborándolo el que no viera la guía en la pantalla que se mantenía en la parte delantera del escenario, o si de por sí cantaba muy bien.

    —Ese tal Lusiano canta bien. —Marco expresó su pensamiento a Frank cuando lo sintió acercarse a él.

    —Ya tenemos a Diego con nosotros —respondió el guitarrista ganándose la mirada de su compañero porque había visto sus intenciones en las palabras expresadas.

    —Lo sé. —Se defendió Marco—. Solo daba mi impresión.

    —Tienes razón, canta muy bien.

    —¿Lo conoces? —Quiso saber el bajista.

    —No, no lo conozco. Es la primera vez que lo escucho cantar. Existen como siete u ocho locales a estos, puede que sea de los que van de karaoke a karaoke para divertirse.

    —De haberlo conocido antes, lo hubiéramos convertido en nuestro vocalista —bromeó Marco, ya le daba igual, después de todo Frank sabía lo que pensaba.

    —¿Con qué canta bien, eh? —se escuchó a Diego detrás de ellos. Marco y Frank se giraron para ver a su vocalista, avergonzados de que los escuchara. Por el otro lado, Diego observó a Lusiano y admitió—. Canta bien, no lo niego. Aunque apuesto todo a que nunca a compuesto una canción.

    Marco intentó articular algo en modo de broma, mas se quedó sin saber qué decir. Era en esos momentos en que sabía muy bien que había metido la pata muy al fondo y aunque intentara defenderse, podría arruinar la escena; era mejor mantenerse callado. Se limitó a llevar la mano al hombro de su compañero. Decidieron prestar atención al comentarista, una vez Edel terminó de cantar.

    —¡Un enorme aplauso a Lusiano y su gran demostración! Muchas gracias por cantar para nosotros. Ahora sí puedes bajar triunfante —informó el animador cuando el rubio estaba por terminar de bajar del escenario y provocando que el auditorio riera al igual que Lusiano.

    Después de tocar en ese local y además ser el lugar que concurrían cuando The Archangel Boys abrió sus puertas, lo único que Marco llegó a saber de aquel joven fue su nombre, dónde estudiaba y que se preparaba para ir a cierta universidad de prestigio. Más de eso, nada. Sin embargo, en la actualidad, debido a la conclusión que The Archangel Boys tuvo, Romelí necesitaba del talento de Lusiano.

    Por esa razón, esa mañana, cuando la luz mañanera apuntaba los hogares indicando que era la hora de levantarse para hacer actividades, Marco, quien no era precisamente de los que madrugaban, ya se encontraba despierto, alistándose para irse a la ciudad de Aguas. Amarró su largo cabello negro en una coleta y terminó por calzar sus botas oscuras de policía. Se despediría de su madre pero como ella todavía estaba dormida a esas horas, optó por no molestarla. De cualquier manera, ayer le había hecho saber que ese día se levantaría temprano para viajar a Aguas y que posiblemente regresaría por la tarde o en su defecto muy noche. Ya ella estaba acostumbrada a sus desveladas desde que llegó.

    El plan de ese día era muy simple. Primero iría a hablar con Lusiano Edel; de quien no sabía si la referencia de la universidad que asistiría era información confiable y podía encontrarlo allí.Posteriormente visitaría a quien le gustaría fuera su baterista ya que sí sabía donde localizar a esa persona.

    Cuando arribó a la universidad Centro de Estudios Universitarios de Aguas (CEUA) comenzó a preguntar por Lusiano Edel, que para su sorpresa la mayoría lo conocía muy bien. Poco a poco iba recaudando información de él. La CEUA era la segunda universidad más prestigiosa de la ciudad Aguas. Edel era el hijo único de un empresario famoso de la ciudad. También, el joven se había apuntado al club de baile moderno y precisamente era el horario en la que los integrantes de dicho club estaban ensayando. Mirando la guía de la enorme instalación, Marco llegó hasta el salón de baile moderno. Se quedó cerca de la puerta y con los ojos empezó a buscar a Lusiano entre el montón de estudiantes que efectuaban su baile al son de la música pregabada. Entre esa multitud de rostros lo encontró; no despegó su vista de él hasta que hubieron terminado. Se acercó a Edel quien apartándose del grupo se dirigía a una de las sillas donde había una toalla y un par de botellas de agua. Aprovechando que estaba solo, Marco lo llamó por su nombre. El joven se giró:

    —¿Nos conocemos de algún lado? —preguntó Lusiano al momento que intentaba recordarlo pero le fue en vano y se lo hizo saber, extrañado—. No recuerdo haberte visto antes. ¿O sí?

    Los ojos de Edel eran de un color verdoso que resaltaban más su atractivo rostro, sin embargo, se notaba que usaba lentes de contacto por lo que se desconocía si aquel color era real o artificial. Por el contrario, las raíces castañas que se asomaban de su cabello delataban que su color natural no era el rubio como cualquiera podría pensar, ya que más que verse ridículo al teñirse el cabello de ese color, le quedaba bastante bien. Lusiano tomó una botella de agua mientras se secaba con la toalla el exceso de sudor.

    —No nos conocemos formalmente. Mi nombre es Marco Romelí —se apresuró a decir el guitarrista—. Te conozco porque una vez te escuché cantar en el local Los Diegos

    —Bueno, suelo ir mucho a esa clase de clubes, antes más que ahora. —Intentó hacer memoria. Lo terrible de estar rodeado de ese ambiente era que si llegaban a entablar una amistad,al día siguiente no las recordaba porque ni siquiera se intercambiaban los números de teléfonos—. ¿Estás en un grupo o algo así? Como que quiero reconocerte pero… no tengo idea.

    —Era miembro del grupo The Archangel Boys.

    —Oh, sí, sí, ahora los recuerdo. Esa noche que fui ustedes fueron los destacables. Lo tengo en memoria porque todos decían que eran un grupo nuevo y eso. ¿Qué instrumento tocas? No soy muy bueno recordando los rostros, pero me gustó la música que tocaron. Si no mal recuerdo sus temas eran originales, ¿verdad? Lo sé porque es extraño escuchar musica original en grupos que están comenzando.

    —Era el bajista. ¿Sabes algo de música? —Le interesó saber a Romelí.

    —Lo esencial diría yo. Para qué mentir, no sé mucho en realidad. —Edel arqueó la ceja al sospechar el rumbo que tomaba la conversación—. Has dicho que eras miembro, por lo que tengo que pensar que se han separado o algo así, ¿no? —decidió ir directo al grano antes de volver a tomar un poco de agua—. Planeas formar un nuevo grupo y has pensado en mi talento. —Observó el reloj y continuó—. En las hora de descanso aprovecho para ir al café. Hay una cafetería cerca, ¿me acompañas?

    Marco estuvo de acuerdo y lo siguió. Entraron a una pequeña pero acogedora cafetería Starbucks. Era impresionante lo enorme y espaciosa que era esa universidad. No por nada era la segunda más famosa de Aguas; además de ser cara, se presumía que de allí se graduaban los mejores profesionales, aunque viendo el lugar, no lo dudaba. ¿Quién no estaría en el mejor puesto de algún negocio teniendo dinero? Los dos pidieron un café, que pagó Edel y buscaron una mesa. El lugar estaba lleno y pasando los minutos más se llenaba de clientes. Sin duda era la hora del descanso.

    Mientras caminaban hacia la mesa que ocuparían, Marco se dio cuenta que Edel era muy conocido puesto que cada segundo alguien, ya fuera hombre o mujer, se acercaba a hablar con él o desde lejos lo llamaban para saludarlo. El joven rubio parecía tener una vida agitada en el ámbito personal. Era popular. Saber eso hizo que Marco quisiera que Lusiano estuviera en su grupo sí o sí; su popularidad haría que sus conocidos, colegas, amigos y demás allegados lo apoyaran en su carrera y fueran a escucharlo cantar. Añadiendo que sería la figura atractiva del grupo; tal como lo habían sido Frank y Julian en The Archangel Boys.

    Sin duda, el atractivo del joven sería otra gran ventaja. Marco sabía que eso no era lo importante para que un buen grupo de rock sobresaliera; no obstante, sí estaba consciente que si se tenía una figura así se debía aprovechar. Por que vamos, la mayoría de las jovencitas se fijan en la belleza de los integrantes más que de la calidad de la música y letra. No por nada dice un dicho que de los ojos nace el amor.

    —Es una pena escuchar que su grupo se separó —comentó el rubio dejando el café en la mesa mientras tomaba asiento. Marco hizo lo mismo.

    —Una gran pena. Pero es mejor que sucediera ahora que después.Como ya lo descifraste, estoy reuniendo a gente para formar un nuevo y mejor grupo. Desde que te escuché aquella vez me gustó cómo cantas.

    —Increíble que vengas y me digas eso cuando solo me escuchaste una vez. ¿Estás seguro de quererme aun así?

    —Creo que tienes talento y si refinas ese talento serás muy bueno.

    —Pues gracias. —Se guardó un comentario desaprobatorio al escucharlo decir que debía«refinarse», no le agradaron nada esas palabras—. Honestamente mi meta nunca ha sido ser un profesional o ganarme la vida en esa clase de trabajo. —Dio un sorbo al café—. Canto como uno de mis muchos hobbies que tengo.

    Al bajista le pareció muy extraño que solo llamase un hobby al cantar porque parecía que le echaba todas las ganas del mundo como para haber llevado las notas al nivel al que las llevó. Cantaba absolutamente poético.Supuso que si cantaba de esa manera era porque deseaba llegar a ser alguien grande, pero lo dudó por unos momentos al escucharlo decir que cantaba tan despectivamente.

    —Piénsalo, de verdad —prosiguió, dándole un sorbo a la bebida.

    —Lo pensaré. Sabes, creo que no sería mala idea enfocarme un poco en ver hasta dónde llegamos con eso del grupo.

    —Mi meta es verdadera —respondió Marco con total seriedad para que supiera que no se trataba de una simple diversión—. No estoy jugando y tengo pensado llegar a la cima. Así que si te unes a mi grupo, te prometo llevar hasta la fama.

    —Me agrada ese espíritu. Ya me estás convenciendo… una pregunta, ¿seguirás tocando el bajo?

    —Se me da muy bien el bajo. Pero esta vez planeo tocar la guitarra, soy mejor en ella, ¿por qué?

    —Simple duda. No está de más saberlo. ¿Conoces a Furtado?

    —¿A Furtado? Me supongo que hablarás de Emanuel Furtado, el bajista de Pt Stone.

    —Pues sí, de él mismo hablo.

    Furtado era el bajista del grupo Pt Stone de esa misma ciudad. Un grupo que tenía solo 6 meses más de antigüedad que The Archangel Boys. Pt Stone estaba en el tercer lugar del grupo favorito de la ciudad de Aguas; hasta habían ganado el primer lugar en uno de los concursos que se celebran anualmente. Ellos estaban abarcando terreno por toda la ciudad por lo que cada semana era más y más reconocido y su rating crecía abismalmente al punto de posicionarse en el tercer lugar dentro de los grupos más escuchados de Aguas; casi por nada quitándole el puesto de segundo a Los Napolitanos, un grupo de pop demasiado popular entre los jóvenes.

    El primer objetivo que tuvo The Archangel Boys era rebasar a los Pt Stone, y se rumoreaba que si seguían así, los alcanzarían en un par de meses.

    —Al parecer sabes del tema, me agrada, me agrada. —Sonrió Lusiano—. Entonces debes saber que desde la semana pasada los integrantes han estado en malos pasos. Su líder, el guitarrista, tuvo un problema legal y debe estar en la cárcel por seis meses, aunque se rumorea que si el caso empeora puede que esté más tiempo en la cárcel. Así que Pt Stone está oficialmente en paro y sus integrantes buscando qué hacer.

    —Es increíble lo que le sucedió a ese grupo. Una verdadera lastima, iban por buen camino.

    Cuando Marco conoció de lo acontecido, no pudo creer lo irresponsable que había sido su líder al haber hecho esa estupidez, porque sí, había sido una gran estupidez y con esa acción provocó que todo el esfuerzo que su grupo hizo se fuera a pique. Le hizo mucho daño a los integrantes de su grupo y era algo que Romelí no creía, ¿por qué hacerle eso al grupo, a sus integrantes?Aunque tampoco estaba en una posición en la que se lamentara tanto puesto que Emanuel Furtado era el bajista que quería en su grupo, lo decidió en cuanto supo de la pausa de Pt Stone.

    —Emanuel está en mi ojo —le informó a Lusiano, quien pareció sonreír al escuchar eso—, así que pienso hablar con él una vez me contacte con otro colega.

    Al terminar, los dos de intercambiaron números para mantenerse en comunicación, Marco se despidió de Lusiano por demás satisfecho de haberlo encontrado. Ahora solo faltaba ir a por su baterista. Se dirigió a la última dirección donde supo podía encontrarlo. Se trataba de un taller mecánico, allí había comenzado a trabajar. Esperaba que todavía siguiera laborando en ese lugar.

    Afortunadamente el lugar se encontraba vacío, al parecer no tenían clientela por lo que aprovechando eso buscó a Gabriel con la mirada y entrando a paso lento sin querer llamar tanto la atención de alguien que no fuera Gabriel. Lo divisó al fondo, dándole la espalda, hablando con alguien que suponía era un compañero del oficio. Y fue este último quien cabeceó indicándole a Gabriel que alguien había entrado. Gabriel se giró pensando que era algún cliente. Marco se detuvo entretanto Gabriel se acercaba y le contestaba:

    —No hace mucho vino Francisco a ofrecerme ser el baterista de su nuevo grupo. Me imagino que a eso has venido también, a decirme si me uno al tuyo.

    Marco lo miró sorprendido, Frank le ganó, se había movido más rápido de lo que imaginó. Había sospechado que se iba a dirigir con Gabriel, aunque nunca creyó que lo hiciera ese mismo día.Marco se apresuró a preguntarle realmente interesado en la respuesta.

    —¿Y qué le respondiste?

    —Que lo pensaría. Me contó lo que les ocurrió y lo que decidieron. Lamento su separación, debió ser horrible sabiendo lo que habían logrado.

    Marco respiró hondo, tranquilizándose, todavía tenía una oportunidad para que Gabriel aceptara estar en su grupo. Frank, Gabriel y él ya se habían conocido de antemano; fue cuando los tres asistían a la preparatoria. Precisamente cuando Frank y Marco pensaban formar un grupo, a The Archangel Boys; ambos quisieron contar con el talento de Gabriel Soto siendo el baterista oficial del grupo. Sin embargo, a pesar de la insistencia de ambos, Gabriel siempre se negó. Fue tanta su negación que los obligó a buscar a otro baterista. Terminaron conociendo a Julian.

    —De verdad me gustaría tenerte en mi grupo.Seguro que teniéndote a ti mucha gente nos apoyará.

    —No soy nadie especial, ni conocido. —Gabriel dibujó media sonrisa, aunque no deseara sonreír era inevitable no hacerlo cuando escuchaba esas palabras tan halagadoras a su persona—. El mundo de la música no es nada sencillo.

    —Te comprendo. No es un camino nada fácil, pero ningún camino lo es. No se nace teniendo ya el triunfo, se lucha para conseguirlo. Por eso se estudia, ¿no? Para triunfar. Por eso se hacen otras cosas, para triunfar.

    —Marco —lo interrumpió—, mira, en verdad aprecio mucho que aun me tengas en mente a pesar de los rechazos. Me alegró ver a Francisco pasar, por un momento pensé que quería saludar, pero muy dentro de mí sabía que solo había una casa por la que estaba aquí. Puedo esforzarme por tocar la batería o formar un grupo y a pesar de tener el espíritu de triunfar, eso no te asegura éxito. —Levantó la vista para mirarlo a los ojos y al verlo, Marco lo comprendió—. Y lo sabes.

    —No solo se necesita el espíritu, se necesitan las ganas de hacerlo. Si uno no se esfuerza por intentarlo nunca sabremos si hubiéramos llegado lejos. Te gusta tocar la batería, ¿cierto? ¿Sigues tocándola, no?

    —Me gusta tocarla, adoro hacerlo, pero no solo basta con disfrutarlo y gozar. Es una apuesta con un solo resultado; ganas mucho o pierdes todo. No te vayas tan lejos, mira lo que le ocurrió a The Archangel Boys, ya tenían fans y eran reconocidos. Tenían fama, les costó, sí, sin embargo, ¿dónde terminaron? ¿Dónde están ahora? Y eso ocurrió solo por la decisión de una sola persona.

    Marco abrió la boca para hablar pero las palabras no salieron; tenía que pensar en algo para contrarrestar esas preguntas. Estas no iban al caso. Era obvio que fracasarían un par de veces, mas eso no era lo importante, lo importante eran las veces en que se levantaran y lucharan por sus sueños.Quería decírselo, pero no pudo porque no supo qué palabras utilizar. Gabriel al notar que no iba a decir nada, continuó:

    —Si me dedicara a la banda, sería para dedicarle todo de mí. Consumirá mi tiempo, tiempo que dedico para trabajar y ganar unos cuantos billetes. Y no me malinterpretes, nunca dejaré de tocar la batería porque me gusta y lo hago cuando tengo tiempo. Siempre lo hago. Es lo primero que hago.

    —Yo tengo confianza en que esta vez lo lograremos, no importa cuántas veces nos rechacen, algún día nos aceptarán y, esas caídas simplemente nos harán fuertes, nos harán mejorar.

    Gabriel sonrió.

    —Típico de ti, siempre le ves el lado positivo a las cosas. Es que contigo no se puede hablar seriamente sin que tengas que sacar algo «bueno». Francisco tiene razón, siempre le ves la quinta pata al gato.

    —No, yo no le veo la quinta, yo le veo la cuarta, la que algunos no ven.

    —Qué envida me das. Me gustaría tener ese pensamiento.

    —Lo puedes tener, solo inténtalo…

    Gabriel torció la boca mientras negaba con la cabeza, pensando en qué responder, desviando la vista de aquí allá.

    —Entonces, ¿qué me dices? —Cruzó su brazo y rodeó su cuello, entusiasmado que dijera que sí—. ¿No has soñado en convertirte en una estrella del Rock? Aún somos jóvenes, podemos lograrlo.

    —Claro que sí, lo he soñado, pero solo eso. La realidad es que necesito conservar este empleo. No estoy en condiciones de perder el trabajo. No quiero apostar.

    Marco se apartó de Gabriel y los dos se miraron, en silencio.

    —Respeto completamente tu decisión —dijo Marco al final, viendo que su amigo no había cambiado su pensamiento desde la preparatoria—. Y mucho más si es que sabes que no te arrepentirás aunque pase el tiempo. Que no llegues a decir cuando viejo qué hubiera pasado si lo hubieras intentado.

    Le dio un par de palmadas para retirarse, pero antes, le dio su número de teléfono por si cambiaba de opinión. Gabriel aceptó el número, aunque sabía que no lo utilizaría. Para Gabriel solo existían dos arrepentimientos: El arrepentimiento de no haberlo intentado y el arrepentimiento de haberlo intentado. Era una apuesta que no esta dispuesto a hacer.




    Fin del capítulo.

    Nos vemos para la próxima semana. Antes de retirarme, aquí van las preguntas de la semana (ya se me había acabado la inspiración de éstas; como siempre, son libre de contestarlas si así lo desean):
    ¿Les gusta o saben cantar? ¿Alguna vez han ido a un karaoke?
     
    Última edición: 26 Diciembre 2016
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola!

    La aventura de Marco ha comenzado, Luisiano esta técnicamente en las manos de él, al menos eso me parece.

    Gabriel por su lado, no lo creo, veo que la separación de su grupo ha sido muy difícil y ha quedado algo traumatizado, después de todo necesita dinero y por esa razón está en ese taller. Sin embargo debe aprender a levantarse y seguir adeltante, no debe darse por vencido solo por una caída.

    Por otro lado, Frank a sido rápido, habrá que ver cuál sera la decisión de Gabriel al final de cuentas.

    Y bueno, respecto a tus preguntas. En primera he ido a karaokes pero nunca he cantado en ellos, son muy pocas las canciones que me gustan, al menos las que tienen en lugares como esos.

    Por otro lado, si me gusta cantar y de hecho sé cantar, al menos no me escucho como un gato con dolor de pansa. XD

    Algunas canciones que me sé, son las siguientes:

    Bug Eyes de Dredg, Blurry de Puddle of Mudd, Iridescent de Linkin Park, Complicated de Avril Lavigne, Yotaka no yume de Do as Infinite, Bios de Mika Kobayashi, Real de Cyua, Zeit Dass Sich Was Dreht de Herbert Groenemeyer.

    Y bueno muchas más, no las escribo por que hago el comentario muy largo n.n

    Para finalizar, me ha gustado mucho el capi, has demostrado algo muy cierto en el tema de la música.

    Muchas jovencitas les gustan los cantantes de bandas musicales sólo por su aspecto y no tanto por las canciones.

    Esto es muy cierto, lamentablemente muchas canciones tienen lindos significados y muy pocas personas no se dan cuenta de ello.

    A mí en lo personal, me caen mal las personas que critican la música en otros idiomas, sólo por el hecho de no entender lo que dice la letra en nuestro idioma. Eso es algo que me cae súper mal.

    En fin... *Respira ondo* todo ha estado muy bien elaborado, nos vemos la próxima semana con la actualización semanal. Besos!
     
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    Bahamut

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    Este capítulo más que primer paso tenía más título de "reclutamiento". Ya me imagino la imagen de Abraham Lincon haciendo el ademán con el dedo indice señalando directo hacia ti y diciendo: "I want you".

    Marco ahora está haciendo el trabajo duro y la competencia es dura Frank, es un jugador astuto y sabe actuar a tiempo. El candidato a cantante Lusiano, es un tipo un tanto egocéntrico como si el mundo girase a su alrededor y eso es algo que puede causar problemas a futuro. En cuanto a lo sucedido con Gabriel parece que no hay chances de momento al corto plazo para Marco, ahora bien el chico sabe manejarse y con algo de suerte sacará la pelota del campo con algún descubrimiento de último minuto. El lado positivo es que Marco tiene un dato para conseguir un bajista lo que no viene nada de mal.

    Me gustó la narración de este capítulo, algo hizo que la lectura fuese fluida y pude disfrutarlo bastante.

    En cuanto a sí he cantado e ido a algún karaoke tengo que decir que sí. Un buen amigo mío es fanático de estos lugares y le encanta hacer el ridículo cantando canciones como rata de dos patas o boleros mexicanos. En lo personal, yo no soy bueno cantando, es mas, diría que soy bastante malo y algunas personas han tenido la desdicha de perder su sentido auditivo después de alguno de mis horrendos "conciertos". En cuanto a si me gusta cantar... Tendría que decir que solo en el caso en que la música sea lo bastante fuerte como para no escuchar el repelente sonido de mi voz al cantar.

    Saludos y suerte.
     
    Última edición: 24 Noviembre 2016
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  7. Threadmarks: Lección #8.- Realidad vs Sueños
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Sean bienvenidos al capítulo más corto de la historia, se los prometo, este será el más corto :D
    @Darth Revan Efectivamente, Marco ha dado ya el primer paso y esta en busca de músicos que prometen. Y oye que estoy en total de acuerdo en las personas que hablen mal de una canción que está en otro idioma solo porque no está en ingles o es español. A mi me encanta mucho las bandas y canciones francesas, italianas, japonesas, etc y a veces tengo ganas de escucharlas en bocina y no falta en mi casa que alguien comienza a criticarlas y me arde la sangre. Una cosa, he de aclarar (y pido disculpas si fue error mio al no explicarme bien) que Gabriel no ha estado en ningún grupo; precisamente este capítulo estará enfocado en él, explicaré mejor su situación.

    @Bahamut Quizá, pero me gustó más "primer paso". El de "I want you" es Uncle Sam, ¿no? Síííí, creo que no podría describir mejor a Lusiano como lo has hecho tú, es como yo quería plasmarlo; el personaje "popular". Marco está más que preparado y hará algo al respecto. Me hizo feliz saber que la narración del capítulo te pareció mejor, no sabría decir si eso se debió a algo que yo hice o si ya te acostumbraste a mi modo de escribir xD Es que no niego que uno de mis puntos negativos, quitando el exceso de comas, es el modo de escribir, de expresarme :(

    Respondiendo a mi pregunta: Yo también he ido a Karaokes, aunque son más 'íntimos' y sí, canto fatal. Las canciones que se me da bien cantar son las rancheras xD Bueno, dejando el bla, bla, bla de lado, disfruten del capítulo tanto como yo lo hice al escribirlo.


    Lección #8.- Realidad vs Sueños

    Durante el día de trabajo estuvo meditando en la conversación que tuvo con Marco. Siempre era igual cada vez que hablaba con él. Sus palabras lo hacían pensar mucho las cosas. Cuando Francisco fue a verlo y le ofreció el puesto de baterista, además de contarle la situación, bastó con decirle que lo pensaría y ya. Francisco lo observó, le dio una palmada y se retiró sin antes darle su número de contacto y dirección de casa, por si se le ofrecía algo. Así era Francisco, no era tan insistente. Por el contrario, con Romelí no fue tan fácil. Era como si a Marco se le hiciese difícil que una persona se negara a participar en un grupo sabiendo tocar tan bien un instrumento.

    La mente de Gabriel era un caos durante todo el día que duro la jornada. Las últimas palabras le carcomían el pensamiento. ¿Se arrepentiría de viejo por no haberlo intentado? Lo hizo pensar y a pesar de obligarse a olvidar para concentrarse en su trabajo, no pudo. Le dio vueltas y vueltas al tema.

    Las ocho de la noche habían llegado y la jornada laborar concluyó. Gabriel se dispuso a ir a su hogar, se subió a su furgoneta y manejó hasta donde vivía, un barrio de lo más humilde de Aguas. Allí su madre lo esperaba como todos los días lo hacía para hacerle compañía en la comida. Una vez que llegó saludó a su madre dándole un beso en la mejilla y cenando un poco de birria que su amable madre compró, lavó su plato, se metió a bañar y para ese punto se iría a dormir para mañana levantarse temprano y regresar al trabajo, mas esta vez decidió ingresar al cuarto que estaba condicionado especialmente para tocar la batería. Hoy tenía muchas ganas de tocar la batería. Se sentó detrás de la batería, tomó las baquetas y comenzó a tocar con energía la caja para intercalarlo con el bombo y los toms de aire dándose estimulo para continuar y continuar. Estaba inspirado como nunca lo había estado, quizá por haber escuchado a Marco. Probablemente porque ese día se había levantado con ganas de tocar.

    Llevaba en su sangre el ritmo, desde niño le gustaba tocar la música que tanto le gustaba con vasos, platos, en la superficie de la mesa, en donde fuera.Insistió a su padre de que le comprara un set de batería para principiante. No se lo compró, quien le regaló una fue su tío, hermano de su madre, en un cumpleaños al ver lo deseoso que estaba de tener una. Desde ese día se dispuso a aprender a tocarla. Estudió por sí solo. Sus deseos eran tan vehementes que llegó a faltar a la escuela para ir con un hombre que le ayudó a pulirse mejor, mejorando con los días. Del dinero que le daban de mesada lo ahorró para comprarse un set mejor, su sueño era llegar a tocar en un grupo, un día aquello era su sueño, pero...

    «¿Qué es lo que pretendes?» —El recuerdo amargo de su padre se le vino a la mente—. «Es mejor que estudies y aprendas una carrera real. ¡No desperdicies tu tiempo en eso!»

    Su pasión por ese instrumento era grande y verdadero. No solo se desahogaba con los golpeas que daba, le aliviaba escuchar las notas que tocaba, le apasionaba la música. Le entusiasmaba tocar esa música con la batería.

    «¡Ponte a hacer algo de provecho, muchacho!»

    «¡No desperdicies tu tiempo en la batería, no llegarás lejos! ¡No te llevará a ninguno lado! ¡Eso no sirve!»

    Nunca tuvo el apoyo de su padre y siempre le dolía escucharlo decirle una y otra vez que no tendría futuro. Que si se dedicaba a la música viviría como un vagabundo, mendigando por un pedazo de pan; iría a tocar a locales pocos ortodoxos; subsistiendo con el alcohol, drogas y enfermedades. Y que si eso ocurría, él lo negaría como su hijo. No había educado a un holgazán adicto.

    Gabriel golpeó los platillos con fuerza para bajar las manos sintiéndose frustrado y arrinconado. No estaba en la mejor situación e incluso las palabras de Marco seguían cruzando por su mente. Se sorprendió al escuchar un par de aplausos,levantó la vista para ver a su madre recargada en el umbral de la puerta, sonriéndole.

    —Que espectáculo. Bonita interpretación.

    —¿Molesté? —preguntó levantándose de la silla para guardar las baquetas.

    Ella negó para añadir:

    —Excelente interpretación. Tenía tiempo sin escucharte, hijo.

    —Últimamente no he tenido tanto tiempo libre para hacerlo. —Pese a que no deseaba mostrarse vulnerable cuando estaba con ella, no evitó regalarle siquiera una sonrisa falsa.

    La mujer lo conocía muy bien y sabía que algo lo atormentaba.

    —Algo te molesta, ¿cierto?

    —Hoy vinieron Francisco y Marco, me invitaron a unirme a su grupo. De nuevo.

    —¿Y qué les dijiste?

    «Que lo pensaría» se dijo a si mismo, aunque no fue eso lo que le contestó:

    —Que estoy trabajando y que no tengo tiempo.

    Y entonces, como si aquello fuera lo que necesitaba, abrió los ojos sorprendido al caer en cuenta de algo. En realidad les dijo que lo pensaría, ¿por qué lo hizo si supuestamente sabía que no aceptaría?

    —Al final deben comprender que lo mío no es estar en un grupo —concluyó él.

    —¿Recuerdas cuando me contabas que deseabas estar al lado de tus músicos favoritos? Yo recuerdo muy bien cuando llegabas de con el señor Efraín y me mostrabas lo que habías aprendido y luego repetirme que mejorarías para ser el mejor baterista.

    Sonrió lleno de nostalgia. Sí, lo recordaba. Fantasías típicas de niños.

    —Eso fue hace mucho tiempo. Era un niño.

    —Lo siento mucho, hijo —se disculpó la señora provocando que su hijo la viera sin comprender la razón de su disculpa—. Creo que soy una terrible madre por no haberte apoyado, debí hacerlo, pero nunca lo hice. Me deje llevar por las palabras de tu padre y… no estuve de tu lado.

    —No tienes por qué disculparte, mi padre tenía razón…

    —No, no la tenía. Aunque nunca lo dijiste, siempre pensé que deberías haberte envuelto en la música. Ahora, cada vez que te veo me arrepiento de no haber hecho más por ti. De no haberte apoyado y, cada vez que veo lo duro que trabajas por mí, me siento tan inútil.

    —Ma-madre, no te sientas así, no deberías. No eres inútil. Sin ti, sin tu amor, sin tus cuidados y cariños yo no estaría aquí, ¿le dices a eso inútil? ¡Trabajas día y noche cuando no deberías hacerlo!

    Lo último que deseaba era que su madre se sintiera de esa manera. No, no era su culpa. Sabía muy bien la situación. Todavía a estas alturas su madre trabaja y él deseaba con todo su corazón que ella dejara de hacerlo para que pudiera descansar como debería. Como el médico se lo indicó. Ella se encontraba con una salud delicada y él se vio en la obligación de trabajar.

    A pesar de ello, su padre dio todo para que él pudiera sacar una carrera y pudiera trabajar en un buen lugar. Sin embargo, tanto la presión de tener tantas deudas, tener que pagar la escuela, la enfermedad de su esposa y su pesado trabajo, quien terminó muriendo fue él. El señor Soto sufrió un paro cardiaco en horas laborales; no sobrevivió. Por esa razón, Gabriel se vio en la obligación de salirse de la preparatoria, a tan solo medio año de graduarse, para conseguir un trabajo y ayudar a su madre en los gastos médicos y pagar las deudas.

    Sí, debía reconocerlo, no sabía qué hacer: deseaba ayudar a su madre con el pago de los medicamentos y citas de los doctores, aunque también deseaba hacer realidad aquel sueño de tocar en un grupo. Dedicarse a la batería siempre fue su sueño y a pesar de negarlo, seguía siendo su sueño. Su madre se acercó a él, lo tomó de las manos, lo miró a los ojos y le hizo saber:

    —No deseo que mi hijo sufra por mi culpa. Quiero que tu sueño se haga realidad y si en verdad quieres formar un grupo, hazlo. Yo estaré bien, todavía puedo moverme y trabajar por mí misma. No estás en la obligación de pagar...

    —No lo hago por obligación, lo hago porque me nace del corazón. —Quería que su madre se diera cuenta de eso. Y ella lo comprendía, claro que lo comprendía. Era un buen hijo. No obstante, era la hora de que él entendiera que como madre, deseaba que fuera feliz. Sin ataduras.

    —Yo estaré bien. —Lo miró a los ojos, con ellos quería transmitirle la seguridad de sus palabras—. Gabriel, quiero asistir a un concierto para verte tocar desde el escenario. Enorgullecerme de ser tu madre.

    Gabriel abrazó con fuerza a su madre quien recibió gustosa la muestra de cariño.

    —¿De verdad irías?

    —Por supuesto.

    Gabriel la volvió a mirar a los ojos y le hizo saber, con ojos cristalinos, sabiendo la delicada salud de su madre:

    —Entonces, debo apresurarme.


    Fin del capítulo.
    Si has llegado hasta aquí, muchas gracias por el apoyo.
     
    Última edición: 26 Diciembre 2016
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    Bahamut

    Bahamut Entusiasta

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    Buen capítulo.

    Lo leí en un santiamén y por ello se me hizo un poco corto, pero dejaste todo en ascuas, bien hecho. Creo que no estoy errando al decir que Gabriel irá con Marco, de algún modo, Rumelí parece tener mayor influencia personal en el protagonista que su otro amigo. Además con las loas de su madre, por fin, Gabriel obtuvo el impulso para empezar con su sueño y apostar el todo por el todo por la música.

    El grupo tiene cantante, bajista, guitarrista y baterista, y algo me dice que ya hay una cierta personita que podría hacer de representante y también esta el fan, Alejandro. Poco a poco todas las piezas del rompecabezas están tomando su lugar. Haber que sucederá.

    Respondiendo a tu post, lo primero tienes toda la razón el cartel de "I want you" es el Tío Sam, lo que pasa es que yo soy un ignorante nada mas. Lo segundo, no hay nadie que no tenga inseguridades con lo que escribe, de hecho; un gran poeta, Pablo Neruda no le gustaba la forma en que escribía sus poemas, ya que el cuando recitaba los versos que escribía no le hallaba nada especial. No obstante, la gente que leía su escritura de forma directa encontraba la gracia de esta. Es malo usarse como referencia uno mismo, pero yo siempre describo demasiado todo, esto cansa al lector y termino por atosigar a quien lee mis escritos, por lo que tengo que hacer un gran esfuerzo en centrarme más en desarrollar la historia de forma global y no ir siempre al detalle. En cambio, tú tienes un estilo que es más simple y directo, y no andas agregando cosas demás al expresarte, salvo por las comas como mencionaste. Además no podría realizar una observación acertada a nadie sobre este tema, ya que soy un desastre con este signo de puntuación en especial (a menos que la otra persona no tenga idea alguna). Quiero aclarar que esta es mi opinión nada más.

    Las cosas que no nos agradan podemos cambiarlas con una practica constante y mucho tiempo libre.

    Ánimo esto está entretenido.

    Saludos y suerte.
     
    Última edición: 1 Diciembre 2016
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    Zurel

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    Creo que tienes razón, ha sido el capítulo mas pequeño de la historia. ^_^

    Pero a pesar de eso, creo que no podía ser mejor, has revelado un pedazo de la vida de Gabriel.

    Me parece que ha tenido una vida muy dura, especialmente por la muerte de su padre, ademas de no contar con su apoyo cuando estaba vivo. Si hubiera apoyado a Gabriel, habría obtenido una gran carrera musical, y no estarían pasando esa terrible situación.

    Me ha gustado saber sobre su vida, me ha hecho sentir un poco de tristeza pero a la vez sentir admiración.

    Por otro lado, no quiero apresurarme a sacar conclusiones con respecto a la decisión que tomará. Una decisión que sin duda cambiará su vida.

    Ha sido corto el capítulo pero eso no deja de lado el que sea genial. Esperaré con hacias el próximo, ya sabes amo la música y esta historia también. Una mezcla perfecta, nadie lo puede negar.

    ¡Un gran abarazo!
     
    Última edición: 1 Diciembre 2016
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    Mori

    Mori Orientador

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    Hola, me han gustado los dos últimos capítulos. Ya todos sabemos a que lugar se ira Gabriel ¿no? Esta claro como el agua (espera, pero el agua no es tan clara últimamente, si no turbia, ya saben, contaminación) Me conmovió la historia de Gabriel, aunque creo que ese era tu objetivo, supongo que varias personas no pueden hacer las cosas que les gustan por temas de dinero en el caso de Gabriel, y la verdad es triste. Me parecería interesante el hecho de que Gabriel y Luisiano estén en el mismo grupo, porque demostraría, por así decirlo, las dos caras de la moneda, ya que uno lo hace por un simple hobby y tiene todo a su mano para hacerlo, mientras el otro de verdad le encanta y se dispone a darlo todo, aun que no tenga todo al alcance y tanga que esforzarse el doble.
    Esperen, ahora que caigo en cuenta, se supone que Alex va a tocar la guitarra, entonces, ¿que terminara tocando Marco cuando Alex alcance un nivel adecuado de guitarra? Todos muy concentrados en cosas nuevas olvidando ese pequeño detalle, aunque en todo caso, faltaría mucho para que Alex toque al mismo nivel que Marco, a excepción si sabe aprender rápido.
    Me pregunto si el bajista aceptara la oferta, porque, por ahora, todo parece ir de rosas, ya que Marco parece conseguir convencer fácilmente a las personas, ¿sera una cualidad propia? Marco me recuerda a típico protagonista que tiene la esperanza por los cielos y una increíble capacidad de convencer y conmover a las demás personas.

    Eso seria todo, si no respondí capítulos anteriores era porque no me entere de que habías subido capítulos nuevos, y me atrase, aunque ya retome todo, espero la Leccion °6, que la verdad igual me parece un poco misteriosa, porque no se me ocurre si narrara si Gabriel escoge al grupo donde ira, narre como Marco trata de conseguirse bajista, o volvemos a las narraciones de Alex. Y una ultima cosa, en la mayoría de los capítulos encuentro una pequeña palabra equivocada, por ejemplo, en vez de que diga "En tu casa" dice "En tu cosa", no es un problema demasiado grabe, pero aun así arreglarlo mejoraría mas la calidad de esta excelente historia, aun que no es cosa de preocupare tanto, ya que aun mal escrita es fácil reconocer cual palabra era.
     
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  11. Threadmarks: Lección #9.- Palabras Adecuadas
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    @Bahamut Te diría a donde va, pero que mejor te lo cuente el mismo capítulo. En realidad estoy de acuerdo con lo que has dicho, tengo un estilo simple y directo (aunque no tan directo como otros pues lo que deseo es llegar al lector). Y buen ojo al mencionar a cierta personita que puede haga de representante, ¿será que piensas en quien creo es? Yo digo que sí, pienso que ya es más que evidente quien será y sí, lo será, en cierto modo. Pero no diré más, que la historia sea quien te lo cuente.

    @Darth Revan Desafortunadamente, muchos hijos pierden esa oportunidad porque los padres piensan no les será un beneficio en la vida, no desearía decir mucho pero, a un familiar le sucedió eso. Muy triste, tenía potencial en el arte que efectuaba.

    @Mori No te preocupes y lamento que te hayas perdido los capítulo; cada semana miércoles/jueves publicó nuevo capítulo (ignora este día, viernes, hoy fue la excepción u///u) Sabes, tu comentario fue muy, pero que muy acertado en algunos puntos y me gustó. Recordaste detallitos que poco a poco se irán resolviendo, así que, no los olvides. Ya estuve buscando esos errorsitos y siendo honesta estoy ciego por que no los noté, y se bien que es porque leo rápido y las paso por alto y también porque cuando uno intenta buscar esos errores uno mismo no se ven/se esconden. Pero ya veré que hago, eso es imperdonable.

    @Borealis Spiral Gracias por los "Me gusta" y "Adorable" sos un amar del grande.

    Gracias a los que dedican tiempo a leer, comentar y puntuar, son los mejores.


    Lección #9.- Palabras Adecuadas

    Frank sonrió al ver a lo lejos la ya conocida furgoneta blanca que Gabriel Soto manejaba, ésta se dirigía a su hogar y a penas que lo había alcanzado porque estaba apunto de subir a su carro y partir a Aguas para encontrarse con una persona. Frank se recargó en el automóvil y siguió con la vista la furgoneta que se estacionaba lo más cerca del lugar. Gabriel bajó de ésta y se acercó a Batista.

    —¿Qué te trae por aquí, Soto? ¿Lo has pensado mejor? —Le estrechó la mano a Gabriel quien le devolvió el saludo—. Estaba por irme a ver a Emanuel Furtado, ¿escuchaste lo que sucedió a su grupo?

    —Escuché algo. He decidido apostar y dedicarme a la batería por completo. —Deseó ir directo al grano. Frank se entusiasmo aun más de escucharlo tomar esa decisión—. Pero lo haré en el grupo de Marco. He venido ante ti para negarme a tu invitación personalmente. Agradezco que me hayas tomado en cuenta a la hora de crear otro grupo. Cuando me lo propusiste, debo de admitir que lo dude un poco y por ello te dije que lo pensaría. Por esa misma razón, pensé que sería grosero y mal de mi parte rechazar tu invitación por teléfono, decidí hacerlo cara a cara.

    —Ah, ya veo. —Aunque pudiera parecer lo contrario, sí estaba sorprendido pero a la vez no—. ¿Y qué te dijo para que te unieras a él?

    Frank había pensado que fue lo suficientemente convincente cuando fue a verlo, aunque debía de admitir que al saber que estaba en pleno trabajo optó por ser lo más breve posible. Aparentemente le faltó más persuasión en sus palabras. No era muy bueno utilizándolas.

    —No fue tanto lo que dijo —admitió Gabriel—. Quiero unirme a su grupo por su confianza. Siempre he admirado su determinación.

    —Si siempre ve las cinco patas al gato.

    —Sí. Es que lo que dice hace que piense que va a lograrlo, sabes. Soy la primera persona en saber que eso no garantiza éxito, pero creo en su palabra.

    Frank no podía estar más feliz de que al final Gabriel decidiera tomarse en serio la carrera de baterista. Sí, quizá desilusionado porque se fuera con Romelí, pero en cierto modo comprendía y sabía a qué seguridad se refería él. Después de todo, fue el mismo Marco quien lo animó a él a crear un grupo; antes de que naciera The Archangel Boys. A pesar de que desde adolescencia quería formar un grupo, lo veía imposible, algo que solo los suertudos podrían lograr. Mas un buen día, Marco le propuso la idea de formar un grupo, Frank se rio a carcajada abierta ante la ingenuidad y hasta le dijo que nunca llegarían tan lejos. ¡Y ahora mírenlo, buscando a gente para crear su propio grupo de Rock! Así era, fue Marco quien lo estimuló a crear The Archangel Boys.

    —Creo que quedarás perfecto en el grupo de él —dijo al final Frank estrechándole la mano para después abrir la puerta del automóvil y subirse—. Esperaré con ansias volver a escuchar tu batería —subió y se fue de allí despidiéndose de Gabriel.

    Gabriel observó cómo el carro rojo de Frank se perdía al dar la vuelta en una esquina. Levantó la vista al cielo e inhaló el aire sintiendo que éste recorría por todo su cuerpo y como nunca, sintiéndose vivo. Para él mismo era impresionante que hubiese tomado esa resolución. Agradecía mucho el apoyo que su madre le brindó, si no fuera por ella seguro todavía estaría trabajando en aquel taller sintiéndose amargado. Por supuesto que mientras estaba allí trabajaría en algunos pequeños trabajos. Se encaminó a la furgoneta, había ido a esa ciudad para visitar a Marco.

    La furgoneta se dirigió a la dirección de los Romelí, no conocía la zona y miraba consecutivamente la dirección que le había dado tiempo atrás, no estaba seguro si todavía vivía allí o su familia; por lo menos iría a esa dirección. Pidió orientación a personas que iban caminando, hasta que llegó, o eso creía; dio dos vueltas a una manzana porque los nombres de las calles no estaban puestos así que no sabía si estaba en la correcta. Estacionó su vehículo y decidió caminar, viendo los números de las casas hasta que dio con la de Romelí. Estaba a punto de tocar cuando la voz de alguien lo detuvo.

    —Nadie te abrirá, de eso seguro.

    Gabriel se giró para descubrir a Marco salir de la cochera. Al parecer desde allí lo vio pasar.

    —Nadie te abrirá porque no hay nadie en casa. —Sonrió al verlo—. Espero que tu visita sea una buena.

    —Lo decidí, acepto tocar en tu grupo. —Fue directo al grano, ya sabiendo de ante mano que sabía a qué había ido hasta allí.

    —Esa es una excelente noticia. ¡Debemos festejarlo!

    Nunca creyó que aceptaría tan rápido, por el otro lado, Gabriel se acercó a Marco echando un vistazo a la cochera.

    —¿Aquí es dónde ensayaremos? —preguntó.

    La cochera era un lugar amplio y se veía cómodo, no era inconveniente que ese fuera el lugar de ensayo, era solo que…

    —Pues sí, es la idea ensayar aquí. —Marco lo miró—. ¿Algún problema?

    —No en realidad. Es solo que se me hace un poco regular el lugar. ¿No se molestan los vecinos con el ruido?

    Ahora Marco dirigió su vista al interior de la cochera y le dio toda la razón a su compañero. Cuando estuvo ensayando con The Archangel Boys hubo un par de vecinos que llamaron a su madre para quejarse y decirle que hacían mucho ruido. En realidad no le molestaba tanto que lo hubieran hecho, comprendía la irritación de ellos, lo que sí le molestó fue que hubieran llamado a su madre para solo quejarse cuando ellos estaban allí mismo, ¿por qué no iban mejor a decirles a ellos?

    —Siendo honestos me gustaría practicar en un sito mejor, sin molestar a nadie pero no tengo un lugar así… —prosiguió—, ¿trajiste tu batería, verdad?

    Gabriel apuntó donde había dejado estacionada la furgoneta para agregar:

    —Sí, está en la furgoneta.

    —Acércala, puedes estacionarla aquí cerca. Te ayudaré a desmontarla.

    Gabriel hizo lo indicado y trotando se fue a buscar su vehículo mientras que Marco lo esperaba solo siguiéndolo con la mirada, sonrió contento ante la decisión. A como diera lugar, haría que Gabriel no se sintiera decepcionado de haber tomado ese camino y lograría que triunfara en el mundo de la música.Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el tono de llamada de su celular; se trataba de Alma, descolgó, en hora buena había decidido marcar, le contaría que Soto aceptó.

    —Hola, ¿qué pasa?

    —Oye, Marco, ayer estuve hablando con mi apá y le convencí de algo súper increíble.

    —Cuenta, cuenta… yo también tengo algo increíble que contarte.

    —¿De verdad? ¿Qué es?

    —Te lo diré cuando tú primero me digas lo que tienes que decirme.

    —Bien…mi padre ha decidido rentarles el local para que ensayen a un precio razonable.

    —¿De verdad?

    La emoción en el rostro de Marco era inigualable, era increíble escuchar eso. El local del que el señor Meza era dueño estaba acondicionado para que un grupo tocara allí, no obstante y desde un principio había pensado en pedírselo, pese a ello desertó la idea inmediatamente porque sabía que pedía bastante dinero y tal vez por eso ocasionalmente lo rentaba.

    Aun así, saber que redujo la renta le pareció por demás increíble. Alma era asombrosa; sabía muy bien negociar, no por nada era hija de un negociante. El día no podía ir mejor. Casi tenía su nueva banda formada. Gabriel había aceptado y eso que era la persona más complicada a la hora de convencerle. Edel como el nuevo vocalista y él como el guitarrista. Ya tenían un local de ensayo.

    —Lo sé, estaba ansiosa de contártelo pero me dijo que no te lo contara hasta que las clases terminaran.

    —Si aún estás en la escuela y si ves a Alex dile que venga. Les contaré a los dos esa maravillosa noticia.

    ¿Y necesitas que él este allí? —interrogó Alma no muy contenta de la respuesta de Romelí—. No puedes hacer eso, dijiste que me la contarías después de contarte lo mío. Ya no puedes dejarme con la intriga. ¿Me cuentas o me dejas como antes?

    Entretanto escuchaba que la joven le insistía que le dijera, miraba cómo la furgoneta blanca de su nuevo integrante se acercaba y manejaba la reversa para mantener la parte trasera frente a la cochera y se bajaba para abrir el portón de dos hojas, echó un ojo dentro de la carga y notó todo el set de la batería desde el bombo, caja, platillos, baquetas, pedales, etc; estaba bien ocupado y aparentemente bien preparado, todo guardado en sus respectivos estuches. Antes que comenzara a descargar le hizo la seña que lo esperara por un minuto.

    —Está bien, te lo digo. Ya tenemos baterista y vocalista. Tan solo nos hace falta conseguir un buen bajista —terminó por decírselo mientras miraba a Gabriel que estaba esperando a que terminara de hablar.

    Alma se alegró de ello y se lo hizo saber.Todo estaba yendo de maravilla y esperaba que todo siguiera de esa manera.

    —Me alegra saber que te está yendo muy bien. Qué felicidad. Eso quiere decir que muy pronto van a sacar algo. Por cierto, ¿todavía necesitas que vaya Alex?

    —¿Sabes cuando tu padre estará disponible para darnos la llave y cerrar el trato?

    —Amm, no lo sé. Se lo preguntaré cuando llegue del trabajo. Y sobre lo de Alex.

    —Está bien así, ya le llamaré yo aparte. Colgaré ahora. Espero tu llamada sobre los planes de su padre.

    —¿Estás en casa? —Apresuró a decir Alma antes de que colgara.

    —Ahora sí, pero en nada me voy. Nos vemos. —De esta manera colgó para inmediatamente escuchar a Gabriel preguntarle:

    —¿Buenas noticias?

    —Sí. Ya tenemos local para ensayar. Una amiga habló con su padre para rentarnos el lugar a un precio razonable.

    —Qué bueno es saber eso. —Se alegró el baterista de nuevo echando un ojo a la cochera, no era por nada pero prefería eso que tocar en ese lugar sabiendo el fuerte ruido que harían, y él no era de los que les gustaba molestar a los vecinos—. Eso quiere decir que por ahora no bajo mi equipo.

    —Evitémonos de estar subiendo y bajando. Subiré el mío —aclaró Marco encaminándose dentro de la cochera para ponerse a guardar todo su equipo—. Hablando de eso, ¿te quedarás en la ciudad? ¿O tienes pensado ir y venir de Aguas?

    —Todavía no lo sé. Creo que lo más conveniente sería quedarme si es que ensayaremos aquí. —Además de eso, sabiendo la débil salud de su madre no desearía dejarla sola, pero sus vecinos como ella tenían su número de contacto por si algo le ocurría iría inmediatamente a Aguas e igualmente visitarla mínimo un par de días a la semana—. Me gustaría poder conseguir un departamento económico, ¿conoces alguno?

    Romelí meditó antes de contestar:

    —No conozco a nadie, quizá Frank sepa de alguien. ¿Quieres que lo llame para preguntarle?

    —No, no lo molestes por esa cosa. Tenía pensado regresar hoy y mañana ver a más detalle ese asunto.

    —En casa tenemos una habitación sola, la que era de mi hermana —continuó Marco—, mientras vez eso puedes quedarte allí, si lo deseas.

    —No me gustaría ser una molestia.

    —Para nada. Solo serán unos días, mis padres no se molestarán te lo aseguro. ¿Qué hay del trabajo en el taller?

    —Para venir hoy solo pedí este día de descanso, por eso tenía pensado regresar, para hablar con el jefe. —Gabriel lo miró a los ojos para aclararle—. Lo dejaré, me arriesgaré y conseguiré un trabajo pequeño, uno que no me quite tanto tiempo.

    —Te aseguro que esa decisión será la mejor que hayas hecho. —Le dio una afectuosa palmada en el hombro.

    —¿En que estás trabajando? —Deseó saber el baterista.

    —Ahora estoy en paro. Ya me preocuparé de eso más tarde. ¿Has comido? Yo aún no y es la hora del lonche. Por aquí cerca conozco un lugar que vende gorditas muy ricas, si nos damos prisa quizá alcancemos buenos guisados.

    Los dos se fueron al dichoso lugar. Pidieron unas gorditas a sus gustos y tomaron asiento para degustar con tranquilidad.

    —¿Tienes pensado a los demás miembros del grupo; el vocalista y el bajista? —inquirió Gabriel una vez terminaron su aperitivo.

    —Nuestro vocalista será Edel: Lusiano Edel, ¿te suena? —Gabriel negó con la cabeza—. Es muy bueno cantando. ¿Y sabes algo de Furtado?

    —¿De Emmanuel Furtado; de ese Furtado? Tengo entendido que después del problema con Pt Stone salió de la ciudad de vacaciones o algo así, pero de eso hace días, tal vez ya está de regreso. ¿Estás pensando en invitarlo al grupo? Cuando fui a ver a Francisco me dijo que iba a ir a verlo, tal vez ya hasta está hablando con él y ya lo convenció de unirse a su grupo.

    —Ya, otra cosa de lo que temía. Furtado es un excelente candidato y bien lo sabe Frank —Marco se recargó en la silla mientras terminaba de beber su refresco. Aunque intentara disimularlo, a Marco ese asunto le preocupaba mucho—. Es que me gustaría tenerlo en el grupo, no conozco a otro bajista que toque tan bien como lo hace él. ¿Tienes idea de alguno?

    Gabriel negó.

    —¿Pero ya has hablado con ese Lusiano? ¿Aceptó ser nuestro vocalista? —Tras ver como Marco asentía y se levantaba para retirarse del pequeño negocio. Terminó su bebida en un trago y haciendo lo mismo, se levantó para marcharse—. Así que solo nos hace falta encontrar el bajista.

    —Y el nombre —terminó de decir Romelí mientras se despedía de la señora.

    El nombre del grupo era una de las cosas más importantes a la hora de formar uno; era tan importante como lo era cada integrante del mismo porque con ese nombre se harían conocer.



    Fin del capítulo.
     
    Última edición: 26 Diciembre 2016
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    Bahamut

    Bahamut Entusiasta

    Virgo
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    Buenas.

    Me agrado el capitulo en general. Ahora las cosas van mejorando para marco y el grupo. Si creo que di en el blanco con mi corazonada, aunque no era tan difícil de prever. Solo hace falta seguir por ese camino y la banda va a ser una realidad muy pronto.

    Quiero ver que papel va a jugar en la banda :)

    Saludos y suerte.
     
    Última edición: 9 Diciembre 2016
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  13.  
    Mori

    Mori Orientador

    Tauro
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    Holaaa, aunque veía que siempre subías los capitulos el miercoles, gracias por decirme que también lo haces el jueves.

    Creo que sera mas facil decir cuando no me gusta un capitulo, ya que por ahora me gustan todos, y seria medio repetitivo el comentario si lo digo a cada rato.
    Era de esperar que Frank no se quedaría atrás, y sospecho que se lo va a quedar, y si eso sucede, Marco tendrá que volver de bajista y Alex tocara de guitarrista, aunque esa idea no tiene base muy firme, pero seria una opción.
    El personaje de Gabriel me agrada, pero, ¿En que va a trabajar después? Supongo que es un tema muy complicado, mas con la salud de su mamá, eso solo lo podremos saber después.
    Bueno, creo que aunque Alma no llegara a tocar ningún instrumento, igual hace cosas importantes para el grupo, aunque como dijiste o dijeron anteriormente con lo de que Lusiano seria la cara bonita para las chicas, también podría haber una para chicos, aunque igual supongo que ellos no se fijan siempre en la apariencia de las cosas materiales o, en este caso, musicales, aunque hoy en día se ve menos diferencias entre hombres y mujeres.

    También gracias por tomar en cuenta los errores, no creo que sea necesario arreglarlo tan de prisa, ya que son pequeñitos, y piensa que presto mas atención de lo que creo a tu lectura como para fijarme y preocuparme por esos detallitos.
    Y ahora, tu nos as hecho preguntas, y las respondimos todas, y tu igual aveces respondes las tuyas, pero creo que hay una que no te han hecho, y esa seria ¿As estado en una banda de música?, Es que por algo lo escribes, y creo que deberías de ser una maravillosa escritora si escribiste esto sin tener la experiencia de lo que significa estar en una banda. Y también quería saber algo, como se acercan las vacaciones ¿seguirás escribiendo? ¿o abra unas semanas en que no escribas? es que por mi parte yo si, y no me agradaría quedarme atrás en esta historia, pero eso es problema mio. Espero la Lección 7 ya que disfruto leer tu historia.
     
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  14.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola!

    Me ha impresionado que Gabriel haya decidido ir con Marco, la verdad jamás lo imaginé.

    Será un poco difícil que se adapte a la nueva ciudad, especialmente por la situación de su madre y lo económico. Pero estoy seguro que con la ayuda de Marco y los demás lo logrará.

    Por otro lado, el asuto de Alex está complicado, no se ha sabido nada sobre su progreso en la guitarra en estos últimos capítulos.

    Mientras que Alma, puede ser que lleve el rol de mánager en la banda de Marco. Después de todo Marco será el líder de la banda pero eso no significa que sea también el mánager.

    Y finalmente lo más importante. ¡El nombre de la banda! Que jamás ni nunca se puede olvidar.

    Por último, sabes que me encanta esta historia y por consiguiente cada capítulo, de no serlo, no me molestaría en comentar. n.n

    Antes de irme tengo dos preguntitas para ti. ¿Cuál es tu banda preferida? y ¿De todas las canciones cuál es la que más te gusta?.

    Besos!
     
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  15.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    No suelo contestar de esta forma (aunque no ha sido la primera vez), pero a veces existen las excepciones y creo que esta ocasión es una de ellas. Primeramente, muchas gracias por tu comentario @Mori y no sabes cuan feliz me hace leerte a ti a los otros, me animan a seguir escribiendo. No sé como agradecerles, creo que mínimo es contestarles. Contestaré con mucho gusto a tus preguntas. Primero responderé a la segunda. Ahora mismo, en la situación en la que me encuentro, no sabría decirte con exactitud si podré o no ser continua por varias razones. Resumiendo: estoy intentando ingresar a una empresa y si me aceptan tendría que ver el horario y las vacaciones para acomodarme a ellas. Cuando estoy de vacaciones, y no me invitan a viajar, suelo dedicar ese tiempo a continuar con las historias; en esos días soy mucho más activa.

    Si algo ocurre y no puedo subir capítulos yo a avisaré por adelantado, o en su defecto, me disculparé cuando actualice. Mi plan de ahora es subir miércoles o jueves. Por otra parte, te deseo felices vacaciones, Mori. Disfrútalas mucha y no te preocupes que la historia estará siempre aquí.

    Respondiendo a la segunda, nunca he estado o tocado en un grupo o banda de música, ni siquiera estuve en la banda de guerra cuando iba a la escuela, y no se tocar ningún instrumento, deseé alguna vez tocar la guitarra pero fui muy patosa. Eso sí, aunque no lo parezca, he invertido mucho en investigación para poder realizar el desarrollar la historia. Hay ocasiones en la que a pesar de no tratar cierto tema; investigo para poder tener una idea de la misma y así enfocarme más o menos en lo que pensaría una persona como Marco o Frank, el equipo, el uso de guitarra, la batería y demás. Sé que la trama debe tener fallos mas procuro que se vea lo más real posible. A veces leer artículos y experiencias me quitan el tiempo que deseaba dedicar a escribir. Sin embrago, el investigar para escribir es una de las cosas por la que me gusta hacerlo. Aprendo un montón de cosas nuevas.

    Hola, @Darth Revan aprovechando, me gustaría responder a tus preguntas. Mi grupo favorito es Muse (consciente que existen grupos mejores, mucho mejores, pero no sé, amo a Muse demasiado) desde secundaría. Y sobre mi canción favorita de ellos es complicado darte una respuesta porque me gustan todas. Pero si debo elegir diría que New Born. También me gustan Starlight, Sunburn, Resistance, Undisclosed Desire y un largo etcétera.

    Igualmente podría decir que tengo otras bandas favoritas que serían:
    The Fray: “How to save a life”
    The Rasmus: “In the Shadow”
    Sixx A.M: “Life is Beautiful”
    Imagine Dragons: “Nothing Left to Say”
     
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  16. Threadmarks: Lección #10.- Cotidianidad
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    32
     
    Palabras:
    4451
    ¡Miércoles! Lo que significa nuevo capítulo. @Bahamut, @Darth Raven, @Mori y @Borealis Spiral Gracias por su apoyo, no me cansaré de decirlo.
    Espero la 'Lección' sea de su agrado; es capítulo muy lento en lo que respecta a la trama, pero muy importante. La verdad es que disfruté mucho escribiéndolo, especialmente la primera parte, ya verán la razón. Quiero decir algo, he tenido problemas con el internet y si sigue igual para la semana que viene quizás no este con regularidad por aquí. Estos últimos días he batallado mucho para dejar un simple comentario y al subir algo, se me borra todo y tengo que volver a intentarlo y me frustra un tanto eso.


    Lección #10.- Cotidianidad


    Alejandro se quitó los audífonos que le impedían escuchar bien los ruidos externos, mas algo había llamado su atención. Había escuchado el motor de un carro muy cerca de allí y asomándose por la ventana alcanzó a ver cómo el auto azul marino que sus progenitores tenían se alejaba de la casa. El joven, algo emocionado, giró sobre su eje en la silla con ruedas y vio la guitarra recargada sobre la pared, indagando si por fin se presentaba la oportunidad para tocarla.

    Desde el día que Marco se la prestó no la había tocado para nada. Primero decidió ojear las guías que le facilitó e igualmente buscó un par de tutoriales por internet. Además, ese día se sentía con muy buen ánimo, listo para ver qué tanto había aprendido en la teoría. Para su sorpresa, Martín no lo molestó en todo el día, no sabía qué había ocurrido para que él actuara de esa forma, pero no ocultaría su alegría; le fascinaba no ser el centro de burlas, por fin había respirado en paz y a pesar de asustarse cuando lo ignoró, era como si le aplicara la ley del hielo y ¡qué mejor! No le importaba, al contrario, se le hacía atractiva la idea. Lo segundo fue la llamada de Marco avisándole que tenían baterista y un local para ensayar. Estaba feliz por él. No le preguntó cómo iba con la guitarra, quizás porque apenas se la había dado y menos mal.

    Antes de ir a la practica, Alejandro decidió echarle un vistazo a la casa para cerciorarse al cien por ciento que se encontraba solo. Todavía no se sentía lo suficientemente capaz para que alguien ajeno lo escuchara. Salió del cuarto y caminó con el sigilo digno de un ninja en medio de una base enemiga. Se deslizó hacia la sala de estar, se acercó a la ventana y asomándose como quien estuviera espiando a alguien, escaneó con la vista si en verdad el automóvil que vio era el de sus padres y no de algún vecino.

    —¿Qué haces, Alex?

    Al escuchar la inesperada voz de su madre, el joven pegó un salto en lo que su corazón palpitaba a mil por hora como si lo hubieran descubierto en medio de un crimen. Se viró para ver a su madre, quien lo observaba con expresión extrañada al haberlo visto actuar de forma tan inusual. Ella se acercó para asomarse por la ventana en busca de lo que el menor de sus hijos buscaba.

    —¿Estás esperando a alguien? —cuestionó al no ver más allá del rosal que tenían enfrente.

    —¿A dónde fue papá? Es que escuché el auto irse.

    —Sus compañeros de trabajo lo invitaron a una reunión. ¿Querías hablar con él?

    —No. —respondió negando con la cabeza—. ¿No lo acompañaste?

    —No me gustaran mucho esas reuniones así que le dije que no lo acompañaría, aunque a él tampoco le gustan mucho, seguro que fue por cortesía y no creo que tarde mucho—La señora Calveiro miró a su hijo y no tardó en preguntarle si se encontraba bien.

    —Estoy bien, no sé por qué la pregunta.

    —¿Estás seguro? No quieres contarme algo.

    La señora Calveiro esperó a que su hijo se expresara. Tenía un tiempo que actuaba un poco diferente; esa diferencia no quería decir que fuera algo malo, no, pero era como si algo lo inquietara, ¿algo que ver con la guitarra? Desde que la trajo no la había escuchado y juraría que la llevó porque quería hacer algo nuevo o ¿en verdad solo se la guardaba a un amigo? Por momentos lo dudaba, aunque en otros no. Siendo honesta, y aunque le dolía reconocerlo, desde que entró a la secundaría ya no sabía mucho de él. No sabía si seguía teniendo los mismos gustos, si le gustaría aprender algo nuevo, si le gustaría ir de viaje. Estaba consciente que la etapa en la que se encontraba su hijo afectaba mucho a los jóvenes, ¡después de todo ella lo fue alguna vez! También conocía muy bien que para los adolescentes la privacidad era sagrada y por eso intentaba no molestarlo en esos asuntos, sin querer indagar de más. Respetaba hasta cierto punto esa privacidad, pero necesitaba conocer los sentimientos de Alejandro.

    En ese aspecto nunca tuvo problemas con Miguel; su hijo mayor siempre fue muy abierto con ella. Miguel era muy molesto y cuando se sentía triste lo demostraba, cuando estaba feliz se notaba y cuando se sentía enojado también lo demostraba. No obstante, no quería cometer el error de compararlos; los dos eran muy diferentes. Aun así extrañaba mucho aquellos días en que Alejandro le contaba todas sus dichas y desdichas. Ahora había formado una clase de club personal, sintiéndose desplazada en esa confianza que antes había entre los dos. Tampoco quería forzarlo a que respondiera a cada una de las preguntas que le hacía y evitaba bombardearlo con demasiadas interrogantes, ya que más que ayudarlo ella misma crearía una gran brecha, alejándolo más de ella.

    Si quería pasar un tiempo con su hijo, tenía que pensar en otra clase de métodos para hacerlo sentirse bien. Le sonrió a la hora de inquirir:

    —¿Crees que tu amigo se enojaría si me prestas un ratito la guitarra?

    Ante tal pregunta, Alejandro abrió los ojos tan grandes como platos, impresionado de lo que acababa de escuchar de su madre.

    —¿Sabes tocar la guitarra? —No tardó en cuestionar.

    La mujer se impresionó al escucharlo y le hizo saber con tono de incredulidad.

    —¿Qué nunca te conté que mis hermanos tocan la guitarra, el acordeón además del violín?

    —Sí, lo recuerdo pero… ¿tú también, sabes?

    Alejandro conocía un poquito de la historia de su abuelo; él tocaba el acordeón, la guitarra y el violín. A decir verdad, la familia de su madre,Bravo, tenía genes musicales ya que todos los hermanos de su madre sabían tocar por lo menos un instrumento. Hubo un tiempo en que sus tres tíos habían formado un grupo que tocaban en las festividades del pueblo como fiestas de cumpleaños, quince años, graduaciones y días festivos, ganándose de esa manera unas monedas al ir a tocar. A pesar de que la banda comenzó a tener fama en ese lugar, otros bandas comenzaron a nacer y en menos de dos años ya tenían mucha competencia, decayendo su popularidad.Sin embargo, lo que terminó por acabarlos fue que nunca decidieron irse a la capital para hacerse más conocidos por toda la república, de esa manera dejaron de tocar juntos. Acabaron separándose y formando sus propias familias. Sus tíos al día de hoy seguían tocando y ganaban algo de dinero extra haciendo lo que les gustaba.

    Al escuchar la pregunta de su hijo, ella rio divertida al contestar:


    —Claro que sí. En realidad cuando jovencita. —Echó memoria—. Tendría unos diez u once años, unas amigas y yo hicimos nuestra propia banda. Bueno, en realidad nunca tocamos oficialmente, pero en el patio de mi casa nos reuníamos para tocar allí mientras imaginábamos que tocábamos para muchos espectadores. Qué bonitos recuerdos.

    —¿Y nunca soñaste que tu grupo fuera famoso?

    —En realidad sí. Fantasiábamos con esa idea, aunque nunca tuvimos el apoyo de los padres y amigos porque los adultos decían que éramos niñas y que nunca podríamos triunfar, que mejor nos enfocáramos en aprender las cosas del hogar. —Observó a su hijo dejar de sonreír al escuchar lo último, era cierto—. La mentalidad machista, hijo. En ese tiempo era lo normal así que yo no lo tomé tan mal, así que no insistí.

    En los tiempos de su madre el machismo abundaba y más en pequeños pueblos rurales; se educaba a las niñas para que se hicieran cargo del hogar y los hijos. Alejandro estaba feliz de no haber vivido en ese tiempo, si bien ahora también había mucho machismo, este estaba un poco más regulado por las ayudas y campañas contra eso.Y pensar que en la niñez de su madre esa actitud pedante era algo tan«normal». ¿Hasta dónde hubiera llegado su madre si la hubieran apoyado?

    —¿Y no te arrepientes de eso?, ¿de no haber tenido el apoyo de mis abuelos y mis tíos? Tal vez ahora mismo fueras famosa.

    —No, fíjate que no y te voy a decir por qué. Estoy segura que por el ambiente nunca iba a triunfar en una banda. Ante eso creció en mí el estudiar, el de conseguirme una carrera. Mi familia apenas podía pagar los alimentos así que me vi en la obligación, a los dieciséis años, de mudarme a esta ciudad para comenzar a trabajar y así poder pagarme mis estudios por mí misma. En donde trabajaba conocí a tu padre, me enamoré, me cansé, dejé el trabajo y los estudios para concentrarme en cuidar a Miguel. Después regresé de nuevo a los estudios para terminar la carrera pero volví a quedar embarazada de ti, volví a dejarlos por un tiempo, pero con el apoyo de tu padre, conseguí finalizarlos y veme ahora, soy enfermera. No me arrepiento de nada, al contrario, soy muy feliz con la vida que tengo. Y creo que si hubiera sido famosa no tendría esta vida tan feliz y mucho menos te tuviera a ti, hijo. Ustedes y tu padre son mi vida.

    —Ahora vuelvo… —susurró Alex dando media vuelta e ir a su habitación para agarrar la guitarra y volviendo a donde su madre se la prestó—. No se enojará, ¿te gustaría tocar algo?

    —Será un honor, hijo.

    Lo abrazó, muy sonriente, extrañaba estos días en que Alex pasara tiempo con ella. Tomó el instrumento y se acomodó.


    —Estoy un poco oxidada. Tengo años que no agarro una… —Tocó las cuerdas para probarlas, estaban en buena condición, estaba afinada, en realidad la guitarra era de buena marca. Se preguntó de quién sería y por qué se la darían a cuidar a Alex—. A ver, veamos...

    Empezó a tocar Río de Amor de Albert Hammond. Ella sabía que quizás Alejandro ni la conocía, pero esta era una de sus canciones favoritas. Se esquivó en algunas notas y tenía que detenerse para recordar como seguía y volver, pero parecía que Alejandro disfrutaba de escucharla, probablemente porque nunca la había escuchado tocar. Aunque no estaba en su mejor estado; antes la tocaba mejor. Terminó tocando un popurrí.

    —Qué bien.

    La señora Calveiro miró a su hijo y devolviéndole la guitarra, le preguntó:

    —¿Quieres aprender a tocarla?



    ***​



    Alma se mantenía atenta a lo que el profesor de Química explicaba en la pizarra. Tenían dos clases seguidas de la misma materia. Después tenían dos más de física, ese día no era precisamente el más refrescante de la semana porque antes de física y química tuvieron dos clase de matemáticas. Era como si a la hora de repartir el horario los educadores dijeron que era perfecto juntar clases como física, química, matemáticas y biología en un mismo día y dos clases seguidas. Era el día en que la mayoría de los alumnos terminaban estresados y salían de clase de mal humor y eso que la clase de Meza eran los chicos más aplicados y nada revoltosos de la escuela. Alma hubiera seguido prestando atención y tomando apuntes sino fuera porque alguien comenzó a llamarla en susurro:

    —Ps, Alma, Alma, toma.

    Ella agachó su cabeza a su lado izquierda al llamado de su amiga. Recibió una nota de ella al momento que sobre el hombro de Nayeli, su amiga, vio como Gustavo la saludaba con la mano muy bajo, temiendo ser descubierto, regalándole una sonrisa coqueta y susurrarle algo que ella no entendió porque no leía labios, todo aquello en silencio para que le profesor no se diera cuenta y los regañara. Lo bueno de todo era que ellos se mantenían en la parte de atrás del salón; en la penúltima fila. Alma entrecerró los ojos al adivinar de qué se trataba la nota, abrió ésta para leer:

    “Alma, ¿te gustaría salir conmigo?
    Te invito un café o lo que desees.
    Atte. El chico que muere por tu amor, Gustavo.”


    Al parecer debía marcar una de las casillas donde estaban las supuestas respuestas que debía darle:

    +Por supuesto que sí.
    +Pregúntamelo de nuevo mañana.
    +Estuve esperando a que me lo dijeras.
    +Mañana te doy la respuesta.
    +Lo pensaré.

    «Qué tonto» pensó para sus adentros mientras con la pluma escribía en la parte inferior de la hoja en un hueco en blanco.

    “Primero crece* y luego hablamos”

    Al terminar dobló el papel y se lo dio a Nayeli para que se lo regresara a Gustavo y una vez que Nayeli le pasó el recado al chico, Alma observó como su amiga escribía algo en la esquina de su cuaderno.

    «¿Qué te escribió?» preguntó Nayeli en letras.

    «Lo de siempre» respondió Alma de la misma forma.

    «¿Y qué le respondiste?»

    No fue necesario escribir la respuesta ya que apuntó de nuevo «Lo de siempre». Las dos no evitaron reír por lo bajo, pero aquella sutileza para no llamar la atención no funcionó como creyeron porque el profesor deteniéndose a mitad de explicación, las miró nada contesto.

    —Señorita Meza, señorita López, ¿qué es tan divertido? —Las dos jóvenes congelaron los rostros, avergonzadas, y como si nada dirigieron la vista a la pizarra, sentándose recto en la butaca—. ¿Debo sentirme realizado al saber que mi clase despierta esos sentimientos de felicidad, señoritas?

    —Lo sentimos, profesor. —Las dos se disculparon al unísono—. No volverá a pasar —concluyó Nayeli.

    —Bien, como iba diciendo… —El profesor continuó.

    Nayeli y Alma suspiraron. Decidieron prestar atención a la clase y hubieran seguido así si no fuera porque Gustavo siguió mandándole mensajitos a Meza; «ps, ps» chistidos era lo que llenaba el ambiente. Alma lo ignoraba, no le haría caso, Gustavo era un chico muy insistente con ese tema; no era la primera—ni la última—vez que le pedía ser su novia, intimidándola hasta el punto de decirle que insistiría hasta que ella tuviera un novio que le prohibiera verla. Gustavo estaba tan insoportable que hasta los compañeros cercanos, cansados de los chistidos, lo amenazaron de que si no guardaba silencio llamarían la atención del profesor, solo de esa manera en las dos asignaturas siguientes hubo paz hasta que el timbre de salida sonó y todos salieron. Alma se despidió de Nayeli.

    —Alma, oiye, Alma espera, porfis.

    La joven no se detuvo hasta que bajó las escaleras, se giró para ver a Gustavo, quien se acercaba a ella. Alma le sacaba casi la cabeza completa de altura. Gustavo no era nada alto, tampoco agraciado pero sí reconocía que tenía una carisma contagiable y muy molesto e irritante como solo él podía, pero a fin de cuentas un chico relativamente alegre. Aunque a Alma le gustaban los muchachos altos —o mínimo que tuvieran su altura—, no despreciaba a Gustavo por eso último; es solo que no quería salir con Gustavo porque no era exactamente la pareja que busca en un noviazgo.

    Al tenerlo al frente, Alma no dijo nada, esperó a que él prosiguiera:

    —Alma, ¿por qué no quieres salir conmigo? ¿De verdad te molesta la diferencia de altura?

    —Te dije que ese no es el problema…

    —¿Que no? —Rio falsamente—. ¿Y por qué me lo mencionas todas la veces que te pido ser mi novia? Eres prejuiciosa por si no lo sabías, pero aun así me sigues gustando, ¡ves! Aprende, yo sí acepto tus defectos.

    —No eres de mi tipo, Gustavo. —Alma quería concluir con esa conversación que juraría ya había discutido con la misma persona y del mismo tema, ¿hasta cuándo dejaría de hostigarla con lo mismo?

    —Pero sí es mi altura. ¿Y cómo sabes que no soy de tu tipo si no has salido conmigo? No te estoy pidiendo que me ames, hasta yo sé que es muy pronto para eso, solo te pido salir conmigo o aceptarme una invitación a la heladería o al café o a lo que quieras.

    Ella negó.

    —Vamos Alma, me gustas y quiero que salgas conmigo, o si te da vergüenza salir con un bajito como yo, entonces ‘solo’ seamos amigos y pareja en secreto...

    —No quieres una relación seria, ¿verdad? Lo que acabas de decir me confirma que no-eres-de-mi-tipo.

    Él sonrió, aquella sonrisa le demostró que por esa día terminó pero que no se había rendido,se alejó de ella y se despidió alzando la mano; se fue porque sus amigos lo llamaban. Ella lo miró apartarse y fue cuando de nuevo sintió que respiraba con tranquilidad. Sin esperarse, se encaminó a la salida para volver a su casa. Regularmente su padre la recogía pero ese día su padre trabajaba tarde así que le tocaba caminar. De reojo vio a un chico recargado en el pilar de la entrada, parecía esperar a alguien, sin darle mucha importancia lo pasaría de largo, no obstante antes de llegar, el joven la detuvo, extrañándola en gran manera.

    —Disculpa, disculpa, tú eres la amiga de Alejandro; Alejandro Calveiro ¿verdad?

    Alma parpadeó un par de veces, aun más extrañada.

    —¿Sí, por qué?

    El joven parecía sonreír y aunque Alma no supo lo que significaba, aquella sonrisa tan solo reflejaba la malicia que aquel muchacho tenía. Martín continuó:

    —Mucho gusto, soy amigo de Alejandro y la verdad es que sí que eres muy bonita.

    —¿En qué puedo ayudarte?

    Fue directa y concisa, demostrando en su tono de voz irritación. Le pareció muy chocante la actitud de él. No le agradó nada la manera en que la miró de arriba a abajo, como escaneándola, sintiéndose observada tal como una muñeca de mostrador en la cual todos los ojos se posan sobre ella y eso solo hizo que su mal humor incrementara notoriamente. Al parecer ese día se había levantado con el pie izquierdo. No tenía mucha suerte con los chicos.

    —Lo siento, no quise ser inoportuno —continuó Martín al notar la evidente molestia de Alma—. Tampoco deseo quitarte de tu apreciado tiempo, así que iré al grano. Debes saber que Alejandro es muy tímido y por eso me pidió que te dijera qué es lo que opinabas de él. Yo le estuve diciendo que te lo preguntara a ti, pero —Negó como si estuviera desilusionado de la actitud de Calveiro—, ya sabes cómo es. ¿Qué es lo que opinas de él?

    Alma levantó la ceja demostrando con ese gesto que le pareció extraño que un amigo de Alex le preguntara eso pero aun así respondió:

    —Me cae bien. Es un chico muy agradable y se ve que es amable, tímido, sí, pero te la puedes pasar bien con él.

    «¿Solo eso?» pensó Martín un tanto desilusionado, esperaba escuchar otra cosa.

    —Muchas gracias, y de nuevo, disculpa mi atrevimiento. —Comenzó a caminar hacia atrás—. Le diré que no se preocupe y que piensas bien de él. Gracias por tu tiempo —dio la vuelta y corrió al interior de la escuela.

    Alma salió de la escuela y comenzó a caminar. Sacó su MP3, se colocó los audífonos para ponerse a escuchar a Ariana Grande, una artista que antes no escuchaba, sin embrago, últimamente le habían gustado sus canciones. Le gustaba recorrer el camino con música de fondo pues de esa forma el trayecto le era más corto.

    —¡Alma!

    La nombrada giró su eje al escuchar su nombre y observó a su prima Diana acercándose a ella con extraordinaria velocidad, como si la estuvieran persiguiendo y al llegar la tomó del brazo, estirándoselo a tal punto que pensó se lo iba a arrancar.

    —¿Qué sucede? —Se quitó los audífonos.

    —¡Alma! —Diana siguió gritando su nombre a pesar de tenerla tan cerca entretanto regulaba su respiración—. Uff, qué cansancio. Válgame la corrida que me has hecho pegar, pero no lo vuelvo a hacer, lo juro. —Miró a su prima con molestia—. Te he estado llamando como loca y tu ni me pelas.

    —¿Y quién te manda a hacer eso? —dijo divertida—. Vas a mi casa después de todo, ¿no? ¿Qué tienes?, ¿por qué me miras así?

    —Dime que no es verdad —fue su respuesta—. Que esos rumores que se escuchan no son reales.

    —¿Cuáles rumores? ¿De qué estas hablando, Diana?

    A veces no comprendía la alocada actitud de su familiar.

    —¿Cómo que cuáles? —La prima frunció el ceño, molesta, como si aquella antipática respuesta le sorprendiera y provocando que colocara su manos sobre las caderas—. Tú deberías ser la primer en saberlo, conociéndolos tan de cerca. ¿De quién más hablo que de la separación de The Archangel Boys? No me digas que eso es verdad.

    —Pues sí es verdad.

    Alma no evitó taparse los oídos y muy entretenida de ver el dramático chillido que la garganta de Diana hizo.

    —Mis queridísimos Francisco y Julian, ya no los voy a volver a ver más. ¿Es que la desdicha me seguirá por siempre? —Rápidamente sacó su celular para buscar aquellas fotos que había tomado cuando fue a verlos en persona. Suspiró como una verdadera fanática de un artista—. Es que mira, Julian es mi favorito, su estilo, su corte de cabello me enamora, su manera tan «chico malo» que viste lo hacía tan adorable. —Le enseñó la foto en la que Julian, el ex baterista, sonreía para la foto tipo selfie que había tomado la chica. Para después enseñarle otra—. Y Francisco no se quedaba atrás, solo velo, su porte de serio es tan adorable.

    —Tienes unos gustos muy extraños —admitió Alma—. Pero mira, hay una buena noticia, y si te gustó la música de ellos, Marco está formando un nuevo grupo.

    —¿Marco? Ah, Romelí, el bajista y tu crush**, ¿a que tengo razón y es tu crush?

    —¡Para nada que es mi crush! ¡Estás loca! Ves cosas en donde no hay nada que ver.

    —¿Que no lo es? Siempre hablas de él. Estás muy obsesionada con él. Es más que obvio que te gusta, huele a kilómetros de distancia lo que sientes por él—Diana le lanzó una mirada picara a Alma, quien pesa a que intentó disimular su rubor, no pudo del todo.

    —Cállate, Diana —Alma prosiguió su camino mientras Diana la seguía por detrás, preguntándole que tenía razón.

    De es amanera llegaron a la residencia Meza, en donde la madre de Alma las recibió.

    —Hola, tía —saludó Diana.

    —Hola, Diana, ¿cómo estas?

    —Muy bien, muy bien. ¿Y usted cómo ha estado?

    —Bien, gracias. Hija, tu padre te dejó algo en la mesa antes de irse a trabajar. ¿Van a comer aquí? Diana, cariño, hazme un favor, ¿puedes llevarle eso a tu mami cuando te vayas?

    —¿Qué es lo que me dejó? —preguntó Alma dejando su mochila en su habitación al momento que Diana entraba para también dejar sus cosas allí. Como no obtuvo respuesta de su madre, ella salió para encaminarse al comedor y mirar sobre la mesa, vio un llavero que tenía tres llaves y por un instante no supo de qué eran hasta que recordó—. ¿Es la llave del local? ¿Qué más te dijo, papá?

    —Que después pasaba a negociar con ellos y que si tienen prisa pueden empezar a guardar sus cosas allí.

    Alma tomó el llavero con fuerza tan emocionada como si fuera ella la beneficiada de eso.

    —Entonces se lo tengo que decir a Marco, ahorita vengo.

    —Ey, ey, ¿a dónde crees que vas, jovencita?

    —Voy con la vecina, ahorita regreso, le cuento y me vuelvo, de verdad.

    —A no, usted no se me va hasta que termine de arreglar su habitación y termines de barrer el patio, recuerda que te dije que lo hicieras ayer, pero me prometiste que lo harían llegando de la escuela. Así que no me sales hasta terminar tus quehaceres.

    —Mamá, solo será ir y venir. —La madre negaba con la cabeza, no estaba dispuesta a dejar que su hija se saliera con la suya y una vez que cruzó los brazos en señal de que no iba a cambiar de opinión, Alma terminó diciendo—. Está bien. Diana, ven y ayúdame.

    La joven Meza se giró para dirigirse a su tarea, sin ver como su prima dibujaba muecas demostrando su disconformidad de ayudarla, de haber sabido que iría a hacer quehacer mejor se quedaba en casa, pero de igual forma la siguió. Sin embrago, se detuvo al par de pasos porque la madre de Alma alzó la voz.

    —¡Diana! No le ayudes a limpiar, es su responsabilidad. —Dirigió una vista seria a Alma—. Hija, Diana es una invitada, ¿cómo se te ocurre pedir que te ayude a limpiar? No, no lo va a hacer.

    —Pero mamá…

    —No quiero escuchar peros, si tanta prisa tienes debiste haber hecho lo que te dije ayer y no dejarlo para hoy, así que ve mientras Diana te espera en la sala.

    —Mamá… por favor…

    —No, ya dije.

    Alma se encaminó refunfuñando, molesta porque su madre no la comprendía;no era como si no regresara. Salió al patio, primero barrería y luego terminaría con su habitación. Sacó su teléfono para buscar en sus contactos a Marco y sin aguantarse le marcó.

    —Hola, Marco.

    ¿Qué pasa?

    —¿Estás en casa?

    No en estos momentos. Estoy ayudando a Gabriel a conseguir un depa, ¿por qué?

    Se encontraba muy afanosa de contarle que ya podrían entrar al local, a pesar de ello, se mantuvo callada para solo contestarle:

    —Es que tengo algo que decirte.

    ¿Y no me la puedes decir ahora?

    —No, no puedo, tiene que ser en persona.

    Estaremos en casa como en unos veinte minutos.

    Colgaron. Alma miró la escoba y se le escapó una sonrisa. Se apresuraría en terminar para ir a darle la llave, imaginándose la reacción de sorpresa de Romelí al tenerla en sus manos. Y con aquella idea comenzó a barrer.



    *Se refiere a la altura/estatura.
    **Un crush se refiere a un amor platónico; de alguien que simplemente le encanta alguien y por quien se haría cualquier cosa por él/ella pero saben que (por ahora) no hay nada más y puede que nunca lo haya.

    Fin del Capítulo.
     
    Última edición: 26 Diciembre 2016
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    Bahamut

    Bahamut Entusiasta

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    ¿Un capítulo lento?... Sonia lento es el transporte público de mi país.

    Una historia tiene que tener sus momentos de pausa y si este ha sido el momento que tú has escogido enhorabuena. Tengo que agregar que no sabía el significado de crush y lo busqué antes de leer la nota a pie de página que dejaste xD. MarcoxAlma o un romance unilateral jajaja eso está bueno a todos nos gusta alguien de vez en cuando. Por otro lado, es muy bueno que Alejandro cuente con alguien que pueda apoyarlo con su conocimiento de guitarra y eso de la herencia musical por parte de la familia materna me suena a que tenemos un potencial guitarrista :) y la banda obtendrá por fin el estudio que todo buen músico quisiera.

    Aquí acaba mi comentario.

    Buen capítulo.

    Saludos y suerte.
     
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  18.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Estoy de acuerdo con Bahamut, lento es el transporte público, aquí son tortugas.

    Me parece que los genes músicos de Alex le serán de ayuda. Jamás imaginé que su familia tenía talento musical. La ayuda que le pueda brindar su señora madre puede ayudarlo bastante, que tenga su apoyo será crucial.

    Me han hecho reír mucho los diálogos de Diana y Alma, jajaja, me recordaron a unas amiguillas de por ahí...

    Para terminar, a mí también me gusta Sixx A.M - Life is Beautiful, es súper. Otros grupos similares son:

    30 Seconds to Mars: Hurricane y This is war.
    Skillet: Rebirthing, Awake and Alive, Never Surrender, Hero y Comatose.

    Un capítulo muy entretenido, la verdad me ha gustado bastante, algunas cosillas me recordaron a mí niñez ^.^

    Un abrazo! Y hasta la próxima actualización, si el internet lo permite!
     
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  19.  
    Mori

    Mori Orientador

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    Hola!, aunque el capitulo no se enfocara en Marco consiguiendo músicos para la banda, estuvo muy bueno y divertido.
    Ahhh, supongo que es normal que uno a esa edad se empiece a cerrar en si mismo, ya que se empiezan a cuestionar todo, si esto es lo correcto, si esta malo, y es agradable que su madre tocara, ya que le dará mas confianza a Alex.

    ¿A quien no han pillado hablando en clases? La mía parece gallinero. Ese Gustavo, creo que Alma hace bien en rechazarlo, nada de darle esperanzas, aun así parece muuy insistente, el es el único que decide seguir siendo rechazado, aparte de que la altura y la apariencia no es una dificultad, tal vez al principio llame la atención, pero con el tiempo, los sentimientos son lo que valen. Y ese Martín, apareció otra vez, ¿que planea? Aunque parece que se llevo una gran sorpresa al escuchar la buena critica que tiene Alma hacia Alex.

    Diana, esa chica me agrada, es como muy instantánea, por un momento al decir "rumores" pensé que Gustavo o Martin habrían dicho algo, pero al parecer no. Y Alma x Marco, la verdad yo pensé en otra pareja, pero esa tampoco esta mal, veamos como sigue. También recalcar que me dio risa cuando Diana opinaba sobre Julian y Francisco. hay el ejemplo de que algunas se fijan en la apariencia.

    Espero que ese interned este bien, porque espero la leccion 11 (Vaya, ya vamos en el décimo capitulo, ¡Bravo! *Aplausos de fondo*) ¡Hasta luego!
     
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  20. Threadmarks: Lección #11.- Desilusiones
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    32
     
    Palabras:
    2920
    Hola, gente. Quiero pedir disculpas por apenas colgar el capítulo, siendo completamente honesta se me pasó el día. Tuve una semana algo difícil con mi trabajo, espero que eso no perjudique los días de actualización y siga trayéndoles los capítulos los miércoles o jueves. En fin, quería disculparme por eso y creo que merecían una explicación. Y como saben, agradezco mucho el apoyo que me están dando.

    @Bahamut ¿No fue lento? Jajaja, juraría que a mi me lo pareció. Y a decir verdad, yo tampoco sabía el significado de esa palabra y precisamente, por esa razón decidí poner la nota (aunque por lo visto no fue necesario xD) Aun así, cuando tenga que poner una nota para explicar un significado o algo, lo indicaré al poner un asterisco (*) en la palabra señalada, pero no es obligatorio bajar para hacerlo también se pude investigar tal como lo hiciste tú. Así es, la 'excusa' para poner que Alex tiene potencial para ser guitarrista xD ya veremos que hace más adelante, Alex suele ser muy imprevisto.

    @Darth Revan Todos los transportes públicos son lentos :D Pues sí, Alejandro viene de una familia talentosa, quizá por eso le llamó la atención la guitarra. Y me alegra que te pareciera divertido la conversación que tuvieron Diana y Alma, era mi intención, mostrar el lado adolescente de las muchachas.

    @Mori Creo que a todos, por lo menos una vez, lo han pillado hablando en clase, aunque sea solo para decirle a los que hablan que guarden silencio. Ya Marco tendrá de nuevo su protagonismo, desee enfocarme esta vez en los dos adolescentes y que conozco un poquito de la vida de Alma, quien es un personaje principal importante. Adoro leer tus comentarios Mori, no sabes cuanto de verdad, eres muy perspicaz y siempre das en el blanco y comentar lo que deseaba transmitir en el capítulo.

    Muchas gracias por el apoyo, no me canso de decirlo y no me cansaré de hacerlo.



    Lección #11.- Desilusiones



    Miró el local, la primera vez que tocaron en ese lugar fue con The Archangel Boys cuando arribaron a esa ciudad, pero ese día era más especial dado que ahora era el recinto que vería nacer su nuevo grupo. El lugar no era muy grande, desde la entrada se podía ver con claridad el pequeño escenario. El cuarto de ensayo estaba detrás del escenario. Había un medio baño con un compartimiento que guardaba algunos utensilios de limpieza.

    Gabriel se subió a la furgoneta para bajar sus cosas. Además de conseguir un bajista, necesitaban comprar o pedir prestados algunos amplificadores. Los amplificadores y cables que utilizaba Marco en The Archangel Boys tanto para el bajo como para la guitarra eran de Frank. Los micrófonos eran de Julian y desconocía si Lusiano tuviera alguno. El joven era de familia acomodaba por lo que podía comprarse todos los micrófonos profesionales que quisiera, así que por eso no se preocuparía. En cambio, Gabriel estaba bien equipado con todo lo que la batería necesitaba. En realidad iba muy bien aprovisionado, con un extra de casi todo por si lo necesitaba.

    —Algo me dice que debemos limpiar esto antes de montar todo —comunicó Gabriel al abrir la sala de ensayo y verla llena de polvo que el desuso fue acumulando.

    —Nadie dijo que sería sencillo. Creo que en el baño hay trapeadores, escobas y pañuelos y cubetas.

    Soto comenzó a barrer en tanto Marco limpiaba con las franelas el vidrio de la sala. Dejarían el lugar tan acondicionado y limpio que el dueño del mismo no se arrepentiría de haberles dejado el lugar. Se dieron prisa con la colada.El tiempo iba pasando entre pláticas, recuerdos y una que otra carcajada después de una broma. Ambos tenían poco más de un año sin hablar, desde que Frank y Marco crearon The Archangel Boys y la notar que Gabriel no había cambiado casi nada en todo ese tiempo; seguía siendo el mismo chico responsable, dubitativo y amigable. Sin reparos terminaron. Gabriel comenzó a armar la batería al mismo tiempo que Marco le echaba un ojo a las acústicas para ver si estaban en buena condición, para su suerte lo estaban.

    —Oh genial, funciona el refrigerador —Romelí abría y cerraba la puerta del pequeño refrigerador.

    —Sí que tienen prisa en utilizar el lugar. —Escucharon a alguien. Los dos se asomaron para ver al dueño del local escaneando cada rincón. Alma lo acompañaba, saludó con la mano a los dos músicos.

    —Buenas tardes, señor—saludó el baterista.

    —Buenas. Pensé que los alcanzaría para ayudarles a descargar, pero veo que no lo necesitaron. ¿Hablaron con el muchacho?

    El padre de Alma era un hombre muy agradable, al contrario de lo que pudiera aparentar su físico. Su rostro era muy serio, y sus ojos parecieran que siempre estuvieran al acecho y el tono de su voz no ayudaba mucho porque al hablar parecía estar regañando. Era un hombre que amaba a su familia y era un vecino maravilloso, ayudando a la familia Romelí en varias ocasiones.

    —¿Cuál muchacho? —Deseó saber Marco, por un momento se le vino a la mente la imagen de Alejandro, mas eso era imposible—. ¿Era de secundaria?

    —No, era más grande, más o menos de su edad. Ayer lo vi pasar por aquí, se asomó y al ver que no había nadie se fue.

    —¿Y supo a qué venia?

    —Me había subido al auto cuando lo miré por los espejos y antes de hacer algo ya se había ido, parecía tener prisa. Lo menciono porque lo vi con un estuche, de esos que utilizan para guardar las guitarras, puede que viniera a buscarlos.

    —Pues no ha venido nadie, por lo menos no desde que estamos aquí. —Marco miró a Gabriel como quien buscando colaboración de sus palabras, ni él ni Soto escucharon a nadie venir.

    —Tal vez es alguien que se enteró de la ruptura de The Archangel Boys, y quiere una audición para entrar a la nueva —habló Alma—. Se lo estaba diciendo a papá, que ustedes tenían fama hasta aquí, pero no me creía.

    —Si es así espero que vuelva a pasar. ¿A qué hora lo vio?

    —Cuarto para las cinco.

    Marco miró el reloj del teléfono, ya habían dado las cinco hace diez minutos.

    —Quizás ni vuelva —opinó Gabriel.

    —No digas eso, Gaby —repuso Romelí—, si en verdad tenía un estuche me gustaría saber que instrumento toca.

    —Sería la lotería si tocase el bajo. Y no me digas Gaby, por favor.

    Gabriel tenía razón, por unos momentos la ilusión de que fuera alguien que tocara el bajo lo apoderó, ilusionado como una llama siendo alimentada en su interior. No estaba en condiciones de perder más tiempo. Su teléfono vibró en el bolsillo, lo sacó para ver el contacto.

    —Es Lusiano, ahora regreso —informó mientras se encaminaba afuera para hablar con tranquilidad—. Hey, ¿qué dices? Estaba apunto de marcarte para preguntarte cuándo estarás listo para venir, tenemos un curto de ensayo y baterista, me gustaría que conocieras a Gabriel sé que te caerá muy bien...

    Marco se extrañó al escucharlo inhalar de una manera que no supo cómo interpretar, había sido como si estuviera pensando mucho en las palabras que utilizaría.

    —Espero que todo esté bien —restableció Marco—. ¿Lusiano?

    —Quería hablar precisamente de eso. —Tomó la palabra el vocalista—. No voy a cantar para tu banda.

    —¿Qué?, ¿por qué? —Marco se sobresaltó ante la idea—. De que estás hablando, acordaste que serías el vocalista, por qué ahora has cambiado de idea.

    —Tengo entendido que conoces a Francisco Batista, era el guitarrista de su ex-grupo, me lo contó. El caso es que él y Furtado fueron a verme y me propusieron ser su vocalista y acepté.

    Marco se llevó la mano a los ojos para masajearselos sin poder creer lo que estaba escuchando. Intentó guardar la cordura porque en ese momento estaba más que decepcionado.

    —Lusiano, no me puedes hacer esto, acordamos que estarías en mi grupo y no puedes abandonarme ahora que te necesito.

    —Sí, sí, sí, tampoco es que hayamos firmado un acuerdo. Mira, lamento tener que decirte esto tan importante por teléfono, pero oye, Emmanuel Furtado tocará ahí, es uno de los grandes, ¿lo sabes no?

    —Yo lo sé pero… —Le constaba creerlo. Y si supiera Lusiano lo que le afectaba que tomara esa decisión. Había estado emocionado de que aceptara y ahora, ahora se iba sin más, sin siquiera darles una oportunidad de escucharlos tocar.

    Hubo un silencio entre los dos y quien lo rompió fue Edel al concluir:

    —De verdad lo lamento. Pero mira, no es el fin del mundo, seguro encontraras a alguien igual o mejor, ya veras. Y no te quiero juzgar, tocas muy bien el bajo ¿no te lo había dicho? Pero me dijiste que ahora serías el guitarrista y no sé que tan bueno seas con la guitarra y tampoco conozco a los demás miembros.

    —¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Quieres escucharme tocar la guitarra? —inquirió antes de morderse el labio inferior—. Ven y comprueba que pudo ser mejor con la guitarra que con el bajo. Si estás insatisfecho podemos encontrar a un bajista mejor que...

    Marco se vio obligado a dejar de hablar al escuchar una risilla por parte del locutor, frunció el ceño, ¿a qué había venido esa risa?

    —No tengo nada contra ti —respondió Lusiano—. Esto son negocios, me conviene cambiarme de equipo por varias razones, una de ellas es que ensayarán aquí, en Aguas, así que no tengo necesidad de mudarme a otro lado.Quiero cantar al lado de Furtado. Espero que comprendas mi decisión y si no, no puedo hacer nada.

    —Ah —Marco no supo que más contestarle.

    Edel colgó posteriormente de susurrar un «lo siento». Marco todavía asimilaba lo sucedido. Observó el teléfono con desconfianza para suspirar pesadamente. ¿Era lógica la decisión que tomó el rubio? Había recibido una oferta mejor para él; un buen bajista quien tenía un reconocimiento y ensayarían en la ciudad de Aguas. Sin embrago, le parecía increíble que un par de palabras derrumbaran casi todo lo que había formado; volvía a estar en donde mismo porque ahora no solo necesitaba buscar un bajista, se sumaba un vocalista.

    —Tengo malas noticias. —Les comunicó a los presentes acercándose a ellos. Todos prestaron atención a las palabras golpeadas de Marco, demostrando seriedad al serio semblante que reflejaba su rostro—. Ya no tenemos vocalista. Gabriel, ¿no conocerás a alguien que sepa cantar?

    —¿Qué sucedió? —El tono de voz demostraba la preocupación de Gabriel—. ¿Esa era la llamada? Y no, lamento no poder ayudarte en eso, no conozco. —Por lo último que dijo se sintió como un inútil. Marco se estaba encargando casi de todo y no debía ser fácil tener que preocuparse por reclutar integrantes.

    Marco desvió su vista a Alma cuando sintió su mirada y ante la mirada de él, ella se estremeció, abriendo los ojos perpleja, y luego el rostro de Marco se iluminó al llegar a una conclusión:

    —Alma, ¡Alma! Por supuesto, ¿no te gustaría ser nuestra vocalista?

    —¿Disculpa? —preguntó incrédula y retrocediendo anonadada—. ¿De qué hablas? Te estás escuchando desesperado, Marco.

    —No es desesperación, hablo muy en serio.

    —Es una buena idea. —Concordó Gabriel al meditarlo mejor—. Tener una voz femenina en el grupo nos daría un plus, sería grandioso tener una figura femenina para los chicos —Gabriel desvió su vista al padre y sonrió nervioso—. Claro, si usted está de acuerdo —terminó al recordar que Alma era menor de edad.

    —Yo estoy de acuerdo —opinó el señor Meza—, si ella quiere no veo el problema.

    —¿Hablas en serio? —Alma le lanzó una mirada de incredulidad a su padre—. Mamá no me dejará, se negará.

    —Y qué más da que no quiera, si tu quieres ¿por qué tiene que quitarte el gusto?

    —Pero es que yo no sé cantar, de verdad, canto muy mal, desentonado y tengo una voz muy fea.

    —En realidad tienes los desniveles casi perfectos para cantar algo grave —continuó Marco, estaba convencido de eso—. Tampoco te pido que lo seas para siempre, acepta hasta que consigamos a alguien más, y si al final te gusta, podrás seguir siendo la voz femenina, el coro, la segunda...

    —Pero canto horrible —Seguía insistiendo, no quería hacerlo, no deseaba ser un estorbo para el grupo.

    —No se nace sabiendo, se aprende. —Se acercó para tomarla de los hombros y mirarla, deseoso de que aceptara, de que dijera que sí, que lo haría—. Con algo de práctica...

    —Marco... —Lo interrumpió a secas, temblando levemente y sintiendo como un calor se apoderaba de sus mejillas—. Yo… —quería rehuir a su mirada pero no podía cuando lo tenía tan cerca. En realidad quería ayudarlo, apoyarlo en su proyecto y que no creyera que no lo apoyaría. No obstante lo haría de otra forma, de otras maneras.

    —Marco —Gabriel lo tomó del hombro y lo apartó de ella—. Déjala, no quiere.

    —Lo siento. —Romelí se llevó la mano al rostro, apenado—. Creo que sí estoy desesperado. Lo siento, Alma, me has ayudado en muchas cosas, no te puedo obligar

    —Ya pensaremos en algo —Animó Gabriel—. ¿Qué tan difícil es encontrar a alguien que quiera cantar en un grupo?

    Ciertamente ignoraba su propia pregunta. La pregunta correcta era, ¿quién estaría dispuesto a hacerlo? Aun así, le pareció muy horrible la actitud de ese tal Lusiano al renunciar de esa manera; si por lo menos hubiera tenido la decencia de avisar con anterioridad tal vez para buscar a otro. Gabriel bajó los hombros cansinamente. No tenía por qué pensar en esas cosas, no conocía a Lusiano por lo tanto no sabía sus circunstancias y razones. No estaba en el derecho de juzgarlo.

    Dejando aquel problema en un segundo plano y siendo idea de Marco para despejar la mente, el señor Meza y él hablaron sobre el pago; en la renta estaba junto el agua y la luz. Lo demás debían pagarlo todo. Por ese día habían terminado.

    —¿Y entonces, ya encontraron un departamento? —preguntó el señor una vez todos estaban afuera, listos para irse a su respectivos hogares. El hombre prosiguió al verlos negar—. Yo conozco a un tipo, por aquí cerca, que está rentando uno muy barato. Si les apetece ir —Sacó una hoja de papel amarillo y se la entrego a Gabriel—, allí está apuntada la dirección. Solo díganle que vienes de parte de Pablo Meza, él me conoce y te lo rentará —chascó con los dedos—, así de rápido.

    —Eso sería fenomenal —no tardó en expresar su alegría Gabriel—. Muchas gracias, señor.

    —¿Te acompaño?

    —Estaré bien —respondió a Marco—, no te ves con muchos ánimos, mejor ve a descansar. Me las apañaré yo solo.

    —Bueno si así lo dices, me iré. Llama si te pierdes o algo. ¿Me pueden dar un raid*? —preguntó a sus vecinos dispuestos a subirse al vehículo.

    —Sube.

    Marco agradeció la hospitalidad de sus vecinos y subió a la parte de atrás, se despidió de Gabriel una vez dentro y el carro dio marcha. El trayecto hubiera permanecido en silencio si no fuera porque Alma, quien se giraba a ver a Marco en cuanto tuviera oportunidad, le preguntó si estaba bien. Él tenía recargado su hombro sobre el apoyabrazo del asiento mientras miraba meditativo las luces de los postes encenderse ante la presencia de la oscuridad. Mas no pareció escucharla porque no le respondió. En esos momentos su cabeza se encontraba en un lío; pensaba en alguien que pudiera reemplazar a Lusiano.

    Un nombre se le vino a la mente, ¡claro! ¿Cómo no había pensado en él? Sacó su teléfono y comenzó a ver sus contactos, debía tener su número de teléfono, recordaba que se lo había pasado y no creía que pudiera borrarlo, lo buscó como «Chivo», su sobrenombre y al no encontrarlo de esa forma y pareciéndole extraño porque así es como lo conoció, lo buscó con su nombre real; Enrique, para su desilusión tampoco lo encontró de esa forma.

    —Marco, tierra llamando a Marco.

    El nombrado despegó la vista del celular para encarar a Alma y verla casi arriba del asiento como si quisiera pasarse al otro lado.

    —Hija, siéntate bien que te iras de bruces. —Llamó la atención el padre con voz sosegada. Alma volvió a sentarse bien y volvió a preguntarle al invitado si se encontraba bien.

    —Estoy bien —respondió a la joven, más animado y ambos; padre e hija se dieron cuenta de ese hecho y no tardaron en preguntarle si había ocurrido algo. Él respondió—. Recordé a un amigo de cuando viví en un departamento en Aguas. Eramos vecinos, nos tratamos muy poco pero recordé que me ofreció ser el vocalista de cuando teníamos a The Archangel Boys.

    «Chivo» no era exactamente el cantante que consideraría para su grupo, sería la última persona a la que le pediría unirse; ambos tenían metas como gustos musicales muy diferentes. Sin embrago, las circunstancias lo ameritaban e iría a visitarlo. Esa noche durmió bien a pesar de haber recibido una mala noticia y es que sabía de antemano que Chivo no se negaría a la oferta de unirse.




    *Ray o Raid (Mex): Significa aventón: que te lleven o te acerquen a tu destino. Proviene del inglés "Ride".

    Fin del Capítulo.

    Nota: Uff, no sabía como titular el capítulo. Estaba entre sorpresas y desilusiones, al final opté por el último, aunque lo pensé mucho porque creo que daba mucho y no quería arruinar la ‘sorpresa’. Sin embargo, a mi parecer ese título es el más adecuado.
     
    Última edición: 26 Diciembre 2016
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