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Explícito Nuestro Trato (Yuno x Noelle) [Black Clover] [One-shot]

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por Emilion, 15 Noviembre 2020.

  1.  
    Emilion

    Emilion ¡Adoro escribir con mis parejas favoritas!

    Aries
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    Escritor
    Título:
    Nuestro Trato (Yuno x Noelle) [Black Clover] [One-shot]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    11019
    Sinopsis: Para Yuno, los romances no eran lo suyo. Podría ser clasificado como un hombre solitario pero ella tenía algo que lo acercaba y ese sentimiento de genuina preocupación que lo hacía perder la cabeza poco a poco. Si era amor, no lo sabía, pero le gustaba mucho su compañía. Noelle lo sumergió en un trato que es difícil para ambos deshacer, siendo la regla más importante no enamorarse.

    Aclaración: Black Clover no me pertenece, es de su creador "Yuki Tabata". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros de su magistral obra.

    Nuestro Trato.jpg

    "Nuestro Trato"

    No te acerques mucho a mí, porque solo tú

    sabes sacar el lado más prohibido que hay dentro de mí.

    Un suave suspiro rompió el silencio de la habitación, inundándose y rebotando como un eco eterno en los oídos de los dos únicos presentes; el deslizamiento de las sábanas cubrió los cuerpos y al compás de ese movimiento se produjo otro, las hábiles manos de la joven de cabello plateado fueron las primeras en moverse, apretando entre la suave tela y la ropa de su acompañante con un solo objetivo: deshacerse de ellos para llegar a su piel, sin embargo, las manos torpes del chico se lo impidieron, atrapando esos dedos extraños entre los suyos.

    Ella le sonrió nerviosamente.

    «¿Cómo fue que acabamos de esta forma?», Yuno se hace esa misma pregunta cada vez que se encuentra con ella para hacer aquello.

    No sabe con certeza cómo han llegado a las circunstancias actuales. Ella es tan hermosa y débil a sus ojos. Lo suficientemente orgullosa y altiva como para necesitar ayuda o para solicitarla a él. Pero ahí está, en su cama, con la misma excusa de siempre.

    Apégate a nuestro trato, plebeyo.

    Una media mentira que sangra como una herida interna que nunca termina de cicatrizar. Una verdad en voz alta y silenciosa que le quema las entrañas y le llena de un líquido amargo que amenaza con desbordarse. Sabe que no solo están engañando a los demás, sino que él mismo es una víctima de esa vil mentira.

    Se sabe de memoria cuánta ondulación y planitud se extiende en ese territorio del que cree ser dueño. Cuerpo que se ha saboreado con gusto y placer, siendo un juego, una trampa en la que cayó lentamente a lo largo de unos meses. Suave y hermosa que, debido a las extrañas circunstancias actuales, tiene un sabor amargo. Porque el cuerpo de Noelle es suyo, pero su corazón no.

    Sabe que hay otro nombre, otro rostro anhelado en sus pensamientos; y aunque ella le devuelve los besos ardientes, gime su éxtasis en voz alta y se mueve sometiéndose al placer que los recorre, sus ojos permanecen cerrados como si no quisiera verlo. Porque si lo hacía, la ilusión se rompería y se encontraría cara a cara con la cruel realidad.

    Porque no era él.

    Yuno lo sabía más que nadie. Ella solo lo buscaba para satisfacerse con esa migaja de cariño, porque eso no se puede llamar amor. Y tal vez sea sexo. Simplemente buen sexo que distrae las mentes y los corazones de lo que no se puede obtener.

    Se inclina hacia la redondez de ese hermoso hombro desnudo y aprieta los labios contra esa sección de piel, recordando cómo había comenzado esa locura sin nombre.

    -O-O-O-O-O-

    Hace seis meses.

    No era de noche, ni tampoco de día; era una cosa de ambas, más que nada, estaba oscuro dando inicio al anochecer. El manto oscuro todavía no estaba en los cielos, más bien, se estaba integrando a los colores anaranjados que anunciaba la salida del Sol para darle su lugar a la Luna. Para Yuno, era diferente, para él, era uno de sus peores días de la vida.

    Yuno era muy discreto y serio. A él no le gustaban los escándalos y sobre todo el ruido porque simplemente en él no da ese tipo de cosas. Por eso, el hecho de asistir a una de las locas fiestas de Asta le hastiaba de tal manera que deseaba con todas sus fuerzas rechazar cada invitación que le hace.

    Pero no intentó hacerlo ya que sabía perfectamente que el albino no se rendiría hasta que aceptara y lo sacara de su zona de confort.

    —¡Yuno, llegas un poco tarde! —exclamó Asta con una gran sonrisa.

    —Imposible —fue su única respuesta, siendo suficiente para su hermano que lo invitó a ingresar al local que habían alquilado junto con su grupo.

    La frente de Yuno estaba arrugada ya que su nariz estaba llena de ese horrible olor a alcohol y tabaco. La mayoría de las personas dentro tenían un cigarrillo y una cerveza en la mano, otros estaban bailando borrachos y bebiendo nuevamente, ya que algunas personas estaban sobrias y no fumaban. Sin embargo, estas personas no terminarían así en absoluto, muy pronto estarán tentadas a tomar una sola copa y luego se emborracharán. Si alguno de ellos sobrevive, sería un milagro.

    Y fue así, pasaron muchas horas refugiándose en un rincón con un vaso de cerveza en la mano, esperando el tiempo suficiente para retirarse. Estaba aburrido, se le acababa la cerveza y aumentaba su deseo de querer salir; aún así, por obligación, tuvo que quedarse en otra de las escandalosas fiestas de su hermano adoptivo.

    Ya cuando eran las diez de la noche, fue su señal para que se fuera.

    La lluvia era fuerte, y más ahora que el cielo comenzaba a ponerse negro salvo por esas coloraciones grisáceas que lo delataban. Gimió en voz baja por su mala suerte.

    Caminaba de zancadas hasta llegar al portón y camino en el húmedo y resbaladizo suelo. Ahora mismo estaba frustrado, el hecho de no haber pensado mejor las cosas lo frustraba a niveles superiores con la idea de regresar a esa fiesta hasta que terminara la bendita lluvia.

    Pero sabía que era una mala idea.

    Mientras caminaba, llegó a un parque que no estaba muy lejos del lugar de la fiesta. Apartó la mirada del frente y se detuvo a ver el lugar por un momento, sus ojos ambarinos se abrieron un poco por la sorpresa al ver la figura de una mujer siendo bañada por las escandalosas gotas de agua que proporcionaba la lluvia.

    Parecía que su rostro miraba el cielo ya oscuro de la noche, cómo sus manos se dejaron caer sin dejar de lado su largo abrigo negro que estaba mojado y húmedo en su brazo. Su vestido violeta estaba empapado y su largo cabello plateado que le llegaba hasta la cintura estaba completamente mojado que goteaba y se pegaba a su pequeña espalda, al igual que su vestido mostrando su escultural cuerpo.

    Le tomó un tiempo reconocerla. Era Noelle Silva. La molesta compañera que siempre está apegada a Asta como una mosca en la universidad.

    Giró su cuerpo para dirigirse al parque. Sus pensamientos abundaban en lo loca que estaba esa chica. Se preguntó cómo una chica puede soportar la lluvia sabiendo que podría resfriarse. Quizás fiebre. Por mucho que se dijera a sí mismo que no le importaba y que debería dejarla sola para morir congelada, su cuerpo respondió de manera diferente. En cierto modo, era como un imán que se uniría a otro imán en cualquier momento. Caminó sigilosamente sobre la hierba verde que estaba ligeramente embarrada por la abrumadora lluvia de ese fatídico día. Unos pasos después, él estaba a sus espaldas, sin esconderla de la lluvia, solo observándola viendo el cielo con la cabeza hacia atrás y sus ojos cerrados.

    —¿Por qué no puedo ser honesta con ese idiota?

    Yuno arqueó una de sus cejas ante las palabras de la chica. Esa chica era extraña a sus ojos, veía en sí mismo a un alma dolorida, un fantasma enamorado que sufría en sus años de vida. Además, ¿a quién se refiere con idiota?

    Sin embargo, dejó esa duda para otro momento, lo principal era la salud de la joven.

    —¿Qué haces bajo la lluvia? Puedes coger un resfriado.

    Su cuerpo se acercó un poco más y estiró un poco el brazo para ocultar con su chaqueta el cuerpo femenino de la lluvia. La chica fantasma se dio la vuelta confundida.

    —¡Tú! ¡¿Qué haces aquí?! Espera... ¡¿m-me escuchaste? —preguntó mientras su rostro era un mar de nervios—. Responde. ¿Escuchaste lo que dije?

    —Sí, lo escuché —le respondió con simpleza sin notar de que los labios y las manos de la joven Silva comenzaron a temblar, y eso no fue producto del clima.

    «Oh no. Ahora conoce mis sentimientos por Asta», la mente de Noelle era un completo caos. La peor parte era que su mayor secreto era conocido por la persona más cercana a él.

    —Oye, ¿te encuentras bien? —le preguntó después de verla balbucear algunas palabras que no entendía del todo.

    —¡No se lo digas a Asta! —ella de repente le gritó mostrando una expresión amenazadora, acercando su rostro al de él.

    —Decirle... ¿Qué?

    Las mejillas de Noelle comenzaron a calentarse por la estúpida pregunta que hizo. ¿Se estaba burlando de ella, o lo sabía y estaba tratando de hacerle pasar un mal rato?

    —Que me g-gusta idiotasta —dijo lo más audiblemente posible a pesar de la vergüenza que la corría por dentro.

    —Ya veo. Te gusta Asta.

    —¡¿Eh?!

    Mantuvo sus ojos rosados en el suelo, perturbada con su cuerpo temblando levemente por el frío, pero sobre todo por el miedo que invadía cada fibra de su ser. Por otro lado, Yuno podía entender ahora quién era ese idiota que habló hace unos minutos.

    Hubo un largo e incómodo silencio en ambos lados, pero Yuno no quería perder su precioso tiempo mojándose bajo la lluvia. Es por eso que iba a hablar con ella para traerla de regreso a la fiesta, sin embargo, Noelle estaba por delante de él.

    Hagamos un trato... —murmuró teniendo los ojos ocultos por el cabello.

    Yuno tuvo que afinar su oído para escucharla. Él mismo no conocía sus razones, pero algo en su interior le decía que lo que estaba haciendo no era en absoluto natural en su personalidad.

    —¿De qué estás hablando?

    —¡Te estoy ofreciendo un trato, plebeyo! —ella gritó con ira y vergüenza contenida. Realmente odiaba ese comportamiento denso que, por alguna extraña razón, le recordaba a Asta.

    —No lo entiendo.

    —Lo que quiero decir es que te ofrezco algo para que mantengas la boca cerrada.

    En ese momento el chico de cabello negro pudo entender su mensaje. Una leve sonrisa asomó a sus labios ante lo ridículo que sonaba para la chica de clase alta. Por otro lado, Noelle se preocupó cuando lo vio sonreír, estaba segura de que las intenciones de ese chico no eran del todo puras, tan serio y frío podía ser, pero un hombre era un hombre y que ayude a una chica en medio de la lluvia siendo consumida por sus lamentos sentimentales implicaba que estaba insinuando algo más allá de lo educado.

    —Será mejor movernos para protegernos de la lluvia —dijo Yuno indicando una zona segura.

    —¡Oye, no ignores lo que te dije!

    —Imposible —le respondió—. Al menos deberías estar agradecida por ser caballeroso contigo, ya que eres alguien de quien no sé mucho y me he detenido para ayudarte cuando tengo mucho que hacer.

    Noelle pensó en la situación y era verdad. El ambiente era demasiado insoportable para continuar con esta tediosa charla.

    —De acuerdo. Sígueme —y habiendo dicho eso, ella lo arrastró del brazo.

    —Espera. Puedo caminar por mi mismo —reclamó el chico, algo inútil ya que la joven de los ojos rosados no lo escuchó.

    Él estaba un paso atrás y ella al frente, aun así, ambos estaban protegidos por la chaqueta que Yuno tenía en sus manos con su forma recta de caminar tranquilamente. El silencio fue incómodo, pero no afectó a ninguno de los dos porque después de que él la dejara en su casa, serían como siempre: dos desconocidos que nunca se ven a la cara tan a menudo.

    Su casa no estaba muy lejos, de hecho, vivía en un hotel que no hace falta decir que era lujoso. Yuno no estaba acostumbrado al lujo, prefería los lugares decentes pero cómodos. Noelle se veía muy elegante y su forma de caminar lo demostraba, también tenía los modales y educación de una dama de alta cuna, aunque lo único que le faltaba era mejorar su personalidad arrogante.

    Cruzó la puerta del hotel y se ajustó la chaqueta, moviéndola ligeramente para dejar caer las gotas de lluvia. Mientras lo hacía, los ojos ambarinos se dirigieron a la figura femenina en el medio del pasillo.

    —¿Qué esperas?

    Yuno tuvo que reprimir su enojo para no darle la satisfacción a Noelle. Rápidamente camino hacia el ascensor. Ni siquiera pensó en qué piso era, pero al menos intentaría averiguarlo. Luego, cuando llegó a la puerta del ascensor, la de cabello plateado lo estaba esperando con las manos juntas, esperando pacientemente al lado del ascensor, sin importarle mojar el tapiz.

    Entonces Yuno se dio cuenta de lo que estaba pasando.

    —¿Por qué estamos yendo a tu departamento?

    —Para continuar donde lo habíamos dejado.

    —Pero pudimos hacerlo en la entrada.

    —¡Cállate! Estamos mojados y necesitamos secarnos lo antes posible. Por eso nos dirigimos a mi departamento —dijo ya irritada por sus quejas.

    Yuno decidió no seguir insistiendo ya que tenía un punto a favor.

    Cuando subía el ascensor, Noelle miró a su compañero y él sólo miró distraídamente el número de piso como un niño. Era extrañamente adorable, pero luego negó con la cabeza para deshacerse de esa idea mientras sus mejillas se enrojecen.

    —¿Te sucede algo?

    —¡No me ocurre nada!

    —¿Por qué otra vez estás alterada?

    —¡No lo estoy!

    —Está bien —decidió creerle y seguir mirando el número del piso donde se detendría.

    Cuando se abrió, sus pasos llenaron el pasillo solitario mientras las puertas del ascensor se cerraban. Después de unos minutos, ambos entraron al apartamento de Noelle.

    —¡Ten!

    Noelle le arrojó una toalla seca que Yuno agarró fácilmente, mientras que ella tenía una y se secaba el cabello. Las manos de la chica estaban temblando por el frío mientras trataba de encender la calefacción. Para Yuno, esa acción le hizo sentir curiosidad. Sus pies eran pequeños en esos tacones, su cuerpo era delgado y sus brazos eran muy cremosos a la vista. Parecía una muñeca con su piel blanca con un lindo adorno rojizo en sus mejillas; parecían tomates maduros al igual que su nariz respingona. El cabello plateado se aferraba a su espalda y sus facciones; el flequillo se le pegaba a la frente y sus dos coletas que enmarcan su rostro.

    Al darse cuenta de lo que estaba haciendo, Yuno decidió apartar la mirada en otra dirección.

    La sala de estar era muy espaciosa y los muebles eran de color marrón claro, junto con cojines del mismo color. Notó que toda la zona estaba bien limpia y ordenada, pero asume que esto debe ser el trabajo de los trabajadores del hotel. No podía imaginarse a Noelle haciendo sus deberes de limpieza.

    Yuno miró el reloj colgado en la pared y notó que eran veinte minutos antes de la medianoche, fue entonces cuando decidió terminar con esto de una vez.

    —Noelle —llamó su atención—. No voy a decirle a Asta lo que sientes por él, así que no necesitas hacer un trato conmigo.

    Estaba decidido a retirarse y tomar su mojada chaqueta, pero luego la mano de Noelle agarró una parte de su camisa. Yuno iba a repetir su explicación, aunque se detuvo al verla tan seria y pensativa.

    —Entonces, hagamos un trato diferente.

    —¿De qué estás hablando?

    Noelle trató de calmarse por lo que iba a decir.

    —Yo necesito ser sincera para confesarme a Asta, y tú, cómo la persona más cercana a él, podría imaginar que eres ese idiota.

    Yuno lo encontró algo ofensivo al compararlo con Asta, ya que ambos eran muy diferentes tanto en físico como en personalidad.

    —Eso no tiene ningún sentido.

    —Pues, tiene sentido para mí —aseguró ella—. Aceptas o seguiremos con esto hasta el amanecer, plebeyo.

    Ella no le daba opciones para contradecirla y eso lo fastidió mucho.

    —De acuerdo —aceptó de mala gana.

    —Eso significa que el trato está hecho y no puedes romperlo. ¿Escuchaste? —exclamó con una sonrisa victoriosa que aumentó aún más la molestia del muchacho.

    —Lo que sea —estaba a punto de irse, pero la voz de Noelle volvió a sonar.

    —Te veré en dos días y a las seis de la noche.

    Yuno solo asintió con la cabeza mientras abría la puerta y se iba. Al bajar por el ascensor pudo mostrar su expresión irritada y se preguntó mentalmente cómo había caído en tal trampa hecha por la señorita de la realeza.

    Ya no había vuelta atrás.

    Dio un suspiro para tratar de calmarse. Ahora tendría que comprometerse a convertirse en el juguete de prueba de Noelle para que tenga el valor suficiente (lo que él considera muy poco probable) y finalmente declararse ante su hermano musculoso y enano.

    Lo único que no sabía era que este sería el comienzo de su cruel tormento.

    -O-O-O-O-O-

    El día acordado había llegado y lo primero que hizo Yuno fue sentarse en el mueble mientras Noelle también repetía la misma acción. El silencio de nuevo reino en la atmósfera y eso le molestaba porque quería terminar con este tonto juego, pero entonces ella habló.

    —Bésame.

    —¡¿Qué?!

    De todas las solicitudes que Yuno podía imaginar, nunca imaginó que ella le haría ese tipo de solicitud. Quería pensar que era una broma (y de mal gusto), pero ese asombro se convirtió en incomodidad cuando la vio muy sonrojada mientras apretaba nerviosamente su suéter con sus manos.

    —Puedes repetirlo nuevamente —dijo queriendo creer que escuchó mal.

    «En serio tú...»

    —Te estoy pidiendo que me beses —repitió avergonzada.

    —Me voy —se levantó listo para salir.

    —¡Oye, espera! ¡No escapes! —lo sostuvo tomándolo del brazo.

    —Lo que me pides es lo máximo que puedo tolerar y por eso me voy de aquí. Además... —un ligero rubor dibujó en sus mejillas—. ¿Podrías ser tan amable de no apegarte demasiado?

    Noelle tuvo dificultades para entender sus palabras, pero luego se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. Sin querer, ella estaba aferrando sus pechos en su brazo. Al darse cuenta de esto, lo soltó abruptamente.

    —¡Pervertido!

    —Yo debería decir eso.

    Ambos intentaron calmarse a su manera para que luego Noelle volviera a la conversación.

    —¿Me vas a besar o no?

    —Todavía sigues con eso. No lo haré.

    —Planeas romper nuestro trato.

    —Por supuesto.

    —Oh, ya entiendo —no pudo ocultar su sonrisa burlona.

    —¿Qué entiendes? —preguntó, sin gustarle esa sonrisa.

    —La única razón que encuentro por el cual no quieres besarme es porque podrías pertenecer al otro bando. Eso, o eres solo un cobarde —terminó su explicación, mirando con arrogancia mientras acomoda una de sus coletas con la mano.

    Esa fue la gota que colmó el vaso. Yuno podía tolerar cualquier cosa, pero dudar de su sexualidad o llamarlo cobarde era suficiente para irritarlo. Y sin pensarlo tomó ambas manos y arrinconó a Noelle contra la pared mientras ella escondía una risita por haber logrado provocar al chico antisocial.

    —De acuerdo. Te voy a besar ya que me pides tanto, pero luego no te arrepientas —advirtió, queriendo confirmar para no sentirse culpable.

    —Solo apégate a nuestro trato, plebeyo.

    Esa respuesta fue más que suficiente para cumplir con el pedido tan esperado de la joven Silva, aunque primero tenía que asegurarse de una cosa.

    —¿Te has lavado la boca?

    —¡Qué grosero! Por supuesto que lo hice antes de que vinieras. ¡Soy de la realeza!

    Yuno se sorprende por lo último que dijo, ya que era irrelevante.

    Inclinándose, la agarró por los hombros y se acercó a su rostro para aprisionar sus labios con los de ella mientras ambos tenían los ojos cerrados. Al principio no parecía nada especial, solo la incomodidad de unir sus labios durante unos segundos. Entonces, decidió vengarse de ella e intentar una acción arriesgada que vio en la televisión. Abrió la boca y dejó entrar su lengua, sintió que Noelle reaccionaba alterada a esa acción pero no hizo nada para detenerlo, en cambio ella también repitió la misma acción para enfrentarlo. Después de unos intensos minutos, ambos jadearon por aire fresco, Yuno miró acaloradamente a la orgullosa dama de la realeza que parecía estar luchando con su respiración.

    Él sonrió complacido por esa victoria.

    —¡Una vez más! —exige Noelle.

    Yuno sin dudarlo obedeció su orden y volvió a atrapar sus labios carnosos. Todo parecía indicar que su batalla de besos estaba lejos de terminar.

    Una hora después.

    —¡U-una vez más! —exigió de nuevo, todavía sin recuperar el aliento.

    —¿Cuántas veces, Noelle? —preguntó con una expresión llena de confianza sin querer mostrar su cansancio y la leve hinchazón en sus labios.

    —¡Tantas veces como te lo ordene, plebeyo!

    —¿Qué tan lejos quieres que vaya?

    —¡Eh! —no espero esa pregunta, haciendo que sus mejillas se pongan increíblemente rojas.

    —Si no lo escuchaste, te lo repetiré. ¿Qué tan lejos quieres que vaya?

    —Yo... Yo... —tartamudea, incapaz de concentrarse en una respuesta.

    —Te estoy esperando —Yuno la espera pacientemente.

    —S-supongo que podemos terminar por hoy. Ya es algo tarde —dijo tratando de excusarse.

    —Tienes razón —le siguió la corriente—. Debo levantarme temprano para las clases de la mañana.

    —Nos vemos mañana a la misma hora.

    Sin esperar, esas palabras hicieron que su piel se erizara por un momento. ¿Volverían a repetir toda esa locura? De repente Yuno no pudo calmar su corazón agitado, lo peor es que no entendía el motivo de su agitación. Y como sucedió en su encuentro anterior, solo se dignó asentir con la cabeza mientras se retiraba lentamente.

    Mañana será otro día.

    -O-O-O-O-O-

    Fue así como los dos continuaron con estos juegos (como lo llamó Yuno), hasta llegar a un punto en el que sería la ruina del pelinegro. Si tan solo se hubiera dado cuenta de lo diferente que se veía en comparación con sus encuentros anteriores, tal vez, solo tal vez, hubieran continuado con su vida rutinaria como un par de extraños que rara vez se encuentran.

    Yuno, como cualquier otro día, salía del ascensor y se dirigía en dirección a su apartamento.

    Llamó un par de veces a la puerta.

    No hubo respuesta.

    Eso le pareció extraño. Por suerte tenía una copia de la llave que Noelle le había dado por si no estuviera presente para recibirlo, aunque por supuesto ella le advirtió enérgicamente que no investigara sus pertenencias sino lamentaría su existencia.

    No pudo ocultar su sonrisa al recordarla hablando en su típico tono tsundere.

    Abriendo la puerta, asoma un poco la cabeza. Lo primero que se nota es lo oscuro que estaba el lugar y no era de extrañar por las oscuras nubes que ocultaban a la Luna.

    —¿Noelle? —la llamó sin recibir respuesta, a lo que decidió entrar y cerrar la puerta.

    —Llegas diez minutos tarde —dijo una voz familiar en la oscuridad.

    Yuno casi se sorprendió por la repentina voz de la Silva, pero logró mantener su expresión estoica. Apenas podía verla y por alguna razón sintió su mirada penetrante.

    —Tuve algunos problemas con el tráfico y... —no pudo continuar cuando la luz lunar se proyectó en la ventana para observar la ropa que vestía la joven.

    Noelle vestía un camisón de algodón blanco, no demasiado pequeño ni revelador. Su largo cabello plateado estaba suelto dando una elegante apreciación de lo sedoso que era, mientras que sus ojos rosados brillaban con leve intensidad. La joven orgullosa y altiva que siempre estaba segura de sí misma estaba semidesnuda frente a él, presa de un ataque de vergüenza y timidez.

    —¿Q-qué ocurre? ¿Acaso te comió la lengua el ratón?

    Entonces Yuno volvió a ser el pilar que siempre fue y se mantuvo estoico y fuerte, tragándose lo que sentía al tenerla de esa manera, ordenándose a sí mismo para contenerse y no desbordarse.

    —¿Por qué andas en paños menores?

    «De todas las cosas que puedes decir y tienes que ir a lo obvio», pensó muy avergonzada.

    Sin darle una explicación, Noelle lo lleva a un lugar específico.

    —¡E-espera! —Yuno intenta resistirse, pero queda impresionado por la fuerza que posee a pesar de su delicada y fina apariencia.

    Después de un rato entra a una habitación que nunca ha visitado y cae en algo suave y cómodo. Fue entonces cuando se dio cuenta de dónde estaba, en la habitación de Noelle. Fue su gran sorpresa que no se da cuenta cuando la chica se subió encima de él.

    —¿Es esto una especie de juego de citas? —preguntó confundido.

    —No —le respondió vagamente y luego lo miró fijamente—. ¿Me consideras hermosa?

    —¡¿Qué?!

    —Dije si me consideras hermosa —volvió a decir sin molestarse.

    ¿Hermosa? Noelle en su opinión fue única. A pesar de su naturaleza caprichosa e infantil, era lo más hermoso que había visto en su vida. Ella era hermosa, algo terca e insoportable. También altanera, soberbia y muy consciente del grado de fascinación que provocaba en el sexo opuesto. Si tenía que ser honesto, podría sentirse profundamente atraído por ella, pero era obvio que nunca se lo diría porque sabía que ella estaba enamorada de alguien más.

    —Por supuesto que sí —pronunció sin sonar demasiado estúpido.

    Esa respuesta pareció agradarle y bajó un poco la cara, estando muy cerca de Yuno.

    —Demuéstramelo —y luego unió sus labios ardientes con los de él.

    La acción lo tomó por sorpresa que el pelinegro permanece inmóvil durante unos segundos, hasta que se dio cuenta y tomó ambas manos para apartarla suavemente.

    —¿Qué ocurre?

    —Nada. Solo me tomaste desprevenido.

    —Entonces continuemos —acercándose peligrosamente a sus labios, volvió a encontrarse con él y lo besó con urgencia. Sin darle tiempo a nada, anclando sus delgados brazos alrededor de su cuello masculino, uniendo su cuerpo tembloroso al de él.

    Y esta vez Yuno no pudo negarse. Ella le estaba rogando incluso si no lo admitía abiertamente. Y él era su sujeto de prueba. Su experimento como pareja como Noelle persiste en llamarlo, y él tenía que estar allí para ella, para enseñarla y guiarla.

    Era obvio que Yuno estaba dividido entre lo que sentía y lo que era moralmente correcto. Fue encarcelado en tal estado de vulnerabilidad que la menor ofensa, la menor palabra podía molestarla y odiarlo para siempre. Lo sabía así que se permitió caer en el delicioso abismo de sus besos.

    Cuando volvió a ser consciente de sí mismo, estaba hundido en el colchón, la parte superior de su ropa había desaparecido en algún rincón de la habitación. Noelle todavía estaba sentada encima de él luciendo indecisa. La luz de la Luna que entraba por la ventana le daba un resplandor angelical y su figura seguía vestida.

    —¿Qué tanto me ves, plebeyo?

    —Eres hermosa —dijo sin pensar, tocando su mejilla con la punta de sus dedos sintiendo su calor y dando a entender que ella estaba sonrojada.

    Los ojos rosados de la joven se agrandan al escucharlo, sonriendo complacida con el cumplido.

    —¡Je! Pervertido —y tomando la mano masculina, Noelle se la llevó al pecho, en una acción que mostraba que estaba preparada para aceptar las consecuencias de lo que sucedería esta noche. Y que no debería preocuparse por arruinar su relación secreta.

    Yuno sintió que su cuerpo ardía, y cuando estaba tratando de acostumbrarse a esa sensación mágica, de repente ella levantó los brazos y se quitó el camisón, dejándolo caer a un lado de la cama. Su piel blanca brillaba a la luz del exterior, delineando las curvas que la naturaleza le había dado. Inocente y seductora al mismo tiempo, se acercó a él como una gata y lo besó con torpeza, ocultando su vergüenza. Yuno se sentía igual o más avergonzado que ella, de eso no había duda.

    Sus movimientos eran tímidos, inexpertos, pero graciosamente sensuales y apasionados. No tardaron en sumergirse en ese abismo de delicioso placer, y entre tímidos y desesperados besos finalmente se desnudaron. Ninguno dijo una palabra más mientras pasaban sus labios y manos, descubriéndose a sí mismos. Saber dónde tocar para desatar ese nudo de sensaciones, saber que la situación que se cernía sobre ambos iba más allá de su trato, o de las circunstancias que los habían llevado a ese encuentro.

    Yuno enredó sus dedos en ese cabello plateado que se desliza como seda entre sus dedos, su piel ardía en los lugares donde se tocaban. Y trató de no pensar demasiado mientras guiaba la boca de Noelle para encontrarla y devoró sus labios en un beso apasionado y desesperado. Porque ninguno de ellos dejó escapar un sonido a excepción de una respiración temblorosa. Como si tuvieran miedo de que los vecinos de al lado pudieran oírlos y descubrir lo que estaban haciendo.

    Y cuando llegó ese momento definitivo, aquel en el que Yuno sabía que no había vuelta atrás, y sintió a Noelle tensarse ante la evidente invasión de su cuerpo; sabía que allí estaba pasando algo importante. Algo que ciertamente no había anticipado a juzgar por la mirada impotente de la joven realeza.

    Pero estaba hecho, no había vuelta atrás y con un profundo empujón, arrastrado por su deseo de poseerla, Yuno se quedó con la prueba de su inocencia haciéndola suya.

    Y no hubo victoria ni triunfo cuando la besó con toda la gentileza que sentía, moviéndose dentro de ella, recibiendo la respuesta apasionada de la joven, y la acogida ardiente dentro de su cuerpo. Encontrándose y dando la bienvenida a medida que se extendían sus movimientos, hasta que el placer se volvió insoportable e incontenible. Lo sintió hundirse un poco más, y Noelle se perdió en esa espiral interminable de placer que la llevó a aprisionarlo en sus brazos, sintiendo como momentos después él la siguió hasta que ambos se sintieron aliviados entre las sábanas arrugadas de una cama demasiado pequeña e incómoda para acomodarlos a ambos.

    Para Yuno fue una sensación increíble y relajante que sintió en su corta vida.

    Cuando recuperó el conocimiento, vio a Noelle levantarse primero y volver a ponerse el camisón. No pudo captar la mirada confusa de la chica que estaba debatiendo mentalmente sobre qué decir a continuación.

    —Será mejor que te vayas antes de que pierdas el autobús de regreso —dijo secamente, volviendo a su actitud habitual.

    Fue ese momento donde la realidad golpeó a Yuno y se dio cuenta de lo que había sucedido.

    Esta fue solo una de las muchas pruebas de Noelle para acercarse a Asta. La realidad era tan clara que se dejó llevar por el calor del momento y por un instante olvidó que él era solo su sujeto de prueba.

    Sin decir ninguna palabra se vistió y se apresuró a salir de aquel apartamento, pero antes se detuvo un momento para escucharla hablar.

    —Nos vemos mañana.

    Se mordió el labio con furia para reprimir su alteración y con voz serena le respondió.

    —Claro.

    Esa respuesta la sorprendió, pero no dijo nada mientras escuchaba la puerta principal abrirse y luego cerrarse. Noelle se apresuró a entrar en la sala de estar y encendió la luz solo para sorprenderse de que estaba sola.

    «¿Qué rayos estoy haciendo?», pensó apagando la luz de nuevo y yendo al baño.

    -O-O-O-O-O-

    Ya en el presente.

    La mano del pelinegro subió por su vientre y terminó en su pequeña cintura blanca hasta que extendió la mano y llevó su torso a su pecho. Su respiración se elevó y sus labios estaban sedientos de querer tocar esos labios rosados. Noelle respiraba con dificultad y comprendía perfectamente la situación.

    En un solo acercamiento, Yuno cerró los ojos y junto ansiosamente sus bocas, moviendo sus labios salvajemente. Noelle tenía sus ojos rosados cerrados con fuerza, conteniendo la fuerza de ese beso robado, pero queriendo que la Silva correspondiera a su deseo. Ambos sintieron la necesidad de eliminar todo ese estrés y dolor el uno del otro. Por mucho que sean indecisos en seguir o no, tenían claro que se deseaban mutuamente.

    —Abre un poco tus piernas —le pidió susurrando en su oído.

    —N-no me des órdenes... ¡Ah...! —ella gimió cuando Yuno le acarició el vientre y metió la mano en sus bragas. Se mordió el labio inferior con fuerza cuando sintió un dedo deslizarse dentro de ella.

    Yuno apoyó la barbilla en el hombro de la joven y la miró de reojo. Quería ver más de esa expresión sumisa cuando la besó por primera vez en aquella ocasión. Mientras ella temblaba en sus brazos y sus piernas caían por la presión. Pensó que ella se desmayaría en cualquier momento, sin embargo, se sorprendió un poco cuando no lo hizo y se aferró a él.

    Estaban en una buena posición, aunque no la veía del todo bien y no sabe cómo luce la expresión de placer en su rostro, la tenía completamente a su merced. Sentada con las piernas dobladas donde se encontró a Noelle con espasmos agarrándose de su hombro. Su mano derecha acarició su pecho izquierdo dentro de su sostén; la camisa no se lo quitó de su cuerpo, solo mostró su pecho y vientre para que el pelinegro la acariciara inicialmente.

    Metió otro dedo dentro de ella haciéndola jadear y separando un poco su espalda de su torso, Yuno la agarró por la cintura para evitar sus intenciones de escape. Gruñó cuando la chica gimió un poco más fuerte de lo habitual, agarrando y tirando de su cabello negro. Con ímpetu, comenzó a morder su cuello blanco mientras le levantaba el sostén, liberando sus pechos. Noelle gimió más fuerte cuando la mano derecha de Yuno acarició su pecho.

    Yuno lamió su cuello mordiendo y chupando hasta dejar una mancha roja que lo marcó como su propiedad. Continuó con su hombro chupando y succionando hasta que volvió a marcarla sin dejar de ver como gemía y jadeaba de placer en sus brazos. Su sonrisa se hizo más grande haciendo que el movimiento de sus dedos fuera más rápido. Estaba muy sorprendido por su tamaño, nunca pensó en tener esos pechos grandes en sus manos.

    Sus dedos todavía estaban dentro de ella, moviéndose rápidamente. Noelle jadeó y lo arqueó hacia atrás con desesperación sintiendo una sensación muy familiar. Sus piernas se cerraron temiendo lo peor cuando sintió algo en su estómago y en su parte íntima. Arqueó la espalda hasta que apoyó la cabeza en el hombro del chico y liberó toda esa presión que sentía desde abajo cerrando las piernas y escondiendo su intimidad. Yuno pellizcó su pezón rosado, mirándola mientras moría entre sus espasmos y gemía más fuerte, incapaz de sostener más entre sus dedos que se movían ágilmente y con rapidez sin dejarla descansar un poco. Sabía que muy pronto llegaría a su clímax, quería ver su expresión cuando llegara dentro de poco, quería ser el único que pudiera verla así. Los mechones de su cabello oscuro fueron apretados por las manos de la joven realeza hasta que se arquearon nuevamente.

    Noelle gimió en voz alta de placer cuando alcanzó el ansiado orgasmo. Su cuerpo estaba entumecido, sin fuerzas, apoyándose en el torso de Yuno mientras jadeaba por respirar. Sus mejillas ardieron como fuego y su cuerpo tembló levemente por el orgasmo dado. Sus dedos salieron de ella haciéndola jadear sin poder acostumbrarse a esa sensación que invadía su cuerpo. Cuando sintió como el pelinegro la atraía hacia él, sintió la gran erección de su compañero en su trasero.

    Abrió mucho los ojos considerando que Yuno estaba acariciando su gran bulto en sus nalgas. Sus ojos se entrecierran al sentir las dos manos masculinas de nuevo en sus pechos desnudos. Noelle se mordió el labio ligeramente cuando sintió la respiración de Yuno.

    —¿Impaciente? —le pregunto con picardía.

    —Imposible —respondió estoicamente.

    Yuno miró hacia abajo para tener a Noelle inclinada sobre sus rodillas mirándole desde arriba y dándole una buena vista de su gran busto. Llevó sus manos a la diminuta espalda de su compañera para acariciarla de abajo hacia arriba, alcanzó sus hombros y acarició sus delgados brazos para regresar a su espalda. La joven de cabello plateado suspiró frecuentemente y colocó sus pequeñas manos sobre el sereno rostro de su amante; lentamente acercó su rostro y comenzó con un beso suave y tranquilo. Yuno tomó sus caderas desnudas y la atrajo hacia él, correspondiendo el beso con alegría.

    Lenta y avergonzada, desabotona los botones de su camisa negra.

    Su miembro estaba erecto, muy duro, e incluso le dolía cuando inconscientemente ella rozó su rodilla contra él, provocando que él comenzara un pequeño vaivén moviendo sus caderas ligeramente. Noelle lo tenía loco, nunca llegó a pensar que una mujer lo excitaría tanto y de esa manera quiso arrancar su única prenda y entrar en ella; sin embargo, tenía que ser paciente, después de todo ella era orgullosa y muy astuta.

    Cuando le quitó la camisa, pudo ver su torso. Era delgado, pero musculoso, tan masculino que Noelle no pudo evitar tocar desde la cintura hasta el pecho. Yuno dejó escapar un suspiro reprimido en vano; sus pequeñas manos recorrieron su piel con picardía y mostrándole el abdomen levemente ejercitado. Sabía que ella estaba impaciente, que lo que ella tenía en mente no se podía hacer a menos que se hiciera un buen acto de coraje y valentía.

    Noelle tragó con fuerza levantando la mano en esa parte, al final, solo la retiró un poco, mirando de reojo a Yuno quien pacientemente esperaba su acción con serenidad. Volvió a tragar saliva y terminó tocando esa parte que sobresalía de su pantalón; el chico hizo una expresión algo extraña en su rostro.

    —¿Qué estás haciendo? —preguntó inquieto.

    Ella se quedó en silencio durante unos segundos hasta que le respondió.

    —Te voy a devolver el favor de hace un rato.

    —No me digas que vas a...

    —¡Sólo guarda silencio! —ella interrumpe toda avergonzada mientras miraba su pantalón y sus manos quitaban el único botón dejándolo abierto.

    La chica, con confianza y vergüenza, colocó su mano sobre su pantalón y lentamente acarició su miembro. Yuno reprimió un gemido sin apartar la mirada de ella. Noelle lo vio ponerse más duro y con un impulso llevó su mano adentro y comenzó a tocarlo directamente; él no pudo soportarlo y suspiró sonoramente mirando a la pared cuando la joven Silva lo miró. Se animó a ver al chico perdido en sus caricias, por lo que sacó su miembro y fijó su mirada con ojos sorprendidos, retirando su mano.

    En su mente, ni siquiera pensó que sería tan grande. ¿Quién hubiera imaginado que "eso" estuvo dentro de ella en las otras noches?

    Noelle volvió a ver esa parte y, con pena, tocó directamente la punta de su pene, trazándola con los dedos; su piel estaba caliente, cuando toco esa parte era realmente grande y ganó más confianza cuando escuchó la respiración agitada del pelinegro. Su cuerpo estaba tenso, miró hacia arriba y se encontró con los ojos de Yuno, quien se inclinó hacia ella. Noelle movió su mano lentamente sobre su miembro y le dio un tímido beso en los labios que fue rápidamente devuelto con su lengua.

    —Noelle... —dijo con un sonido ronco ante la hábil mano de la chica.

    Verlo así, tan indefenso, la animó mucho a hacer lo que tenía planeado desde que empezó a acariciarlo. Detuvo el movimiento de su mano ganando un gruñido severamente enojado del chico que lo estaba mirando con disgusto con el sudor por todo el cuerpo. Se veía muy guapo estando excitado y furioso. Así que Noelle sabía que si hacía lo que iba a hacer, sus quejas desaparecerían rápidamente.

    Le quito el pantalón hasta retirarlo y llevó su cabeza hacia su sexo, recorriendolo con los ojos. Ella lamió lenta y brevemente la punta de su pene llenando su boca con el pequeño aroma que había salido. Lo miró desde abajo y se llenó de satisfacción cuando vio cómo Yuno movía la cabeza hacia atrás. Llevo su pene directamente a su boca succionando la punta y chupando hacia arriba y hacia abajo. Por dentro y por fuera, con lentitud provocativa.

    Yuno miró a Noelle quien continuó con su tarea de masturbarlo con la boca, sacándola y metiéndola, dejándola ahí un rato sin dejar de mover la cabeza.

    Noelle levantó la cara mirando de cerca; el rostro de Yuno era completamente hermoso así de excitado. Como tenía los ojos cerrados inmerso en el placer, disfrutando la tentación que ella hacía con su miembro. Ella no paró en ningún momento y no supo cuándo detenerse, continuó con la satisfacción de verlo así.

    —Noelle... Detente... Yo... —trató de comunicarse con su voz pesada y su respiración acelerada.

    Ella hace caso omiso a su pedido moviendo su cabeza y chupando su pene un poco más rápido de lo habitual.

    Yuno, al darse cuenta de que lo ignora, decidió contraatacar.

    Noelle se alarmó cuando sintió una presión en la cabeza. Las manos de Yuno la tenía atrapada en la misma posición, acercándose a su sexo, agarrándola del pelo para masturbarlo más rápidamente. No dudó en cerrar los ojos con fuerza y dejar que haga lo que le plazca. Los movimientos eran más bruscos, salvajes y rápidos, pero a Noelle le gustaba ver que Yuno no se contenía y lo tenía preso de placer. Las caderas del pelinegro se movieron y empujaron en su cavidad bucal con más fuerza sin soltar su cabeza. Yuno echó la cabeza hacia atrás comenzando a alcanzar su límite. Ella podía sentirlo por la forma en que le temblaban las piernas. Su respiración entrecortada se escuchaba más constantemente y su cabeza se movía rápidamente, impulsando a ella y a él al mismo tiempo.

    —¡Maldición! —gruñó en voz alta seguido de una corrida en la boca de Noelle.

    Todo quedó en silencio, solo se escuchó el gran suspiro y la respiración medio alterada del pelinegro. Noelle se llenó de su semen que incluso salió de sus labios y cayó sobre su barbilla. Sin embargo, no dudó en tragarlo todo y chupar todas las pequeñas porciones que quedaban. Yuno no esperaba que ella hiciera algo tan atrevido.

    —Esta salado —fue todo lo que dijo mientras tosía por el sabor amargo.

    —No debiste hacerlo, tonta.

    —¡¿Qué?! Encima que hago algo para ti y así me lo agradeces. Además, fuiste tú quien me impulsó a hacerlo al sostener mi cabeza y moverte como un loco.

    —Traté de advertirte pero hiciste oídos sordos.

    —Da igual. Ahora Bésame —Noelle no quiso estropear el ambiente y se acercó al rostro de Yuno para besarlo pero él la detuvo con la mano—. ¿Qué pasa?

    —Primero lávate la boca. Apestas —dijo tapándose la nariz ante el fuerte olor.

    Noelle se sonrojo fuertemente y se apartó de su lado para correr directo al baño.

    —¡Idiota!

    -O-O-O-O-O-

    La situación de aquellas noches se repitió durante todo un año. Interrumpiendo sólo cuando tenían horarios de clases. Esas noches en las que todos dormían, Yuno no podía evitar mirar el rostro dormido de Noelle con alegría, envidiando su tranquilidad cuando por dentro sentía cosas que nunca sintió con otras chicas.

    Durante el día lo trataba con la altivez y el desinterés de siempre, y aunque sus ojos lo evitaban a toda costa. Durante las noches sostenía sus labios y sus caricias.

    Ella siguió suspirando muy enamorada de Asta que la trataba con la cortesía y la apatía habituales, y luego la distancia entre ellos se hizo terriblemente notable. Aunque estaba tan ciega a su alrededor que no se dio cuenta. Además, la mente del joven musculoso vagó en otras direcciones. Pero Noelle pareció no darse cuenta de esos rechazos inconscientes. Asta fue demasiado amable y paciente con ella, ignorando o pasando por alto todos sus planes de coqueteo. Y la respetaba a pesar de que ella se aferraba a él para llamar su atención.

    Durante ese tiempo, Yuno se enamoró de Noelle. La amaba y la adoraba tanto que se conformó con esas migajas de afecto y pasión. Y aunque muchas veces trató de evitar esos encuentros ya que se hace daño, en el último momento se quedó callado. El miedo a perder lo poco que obtuvo de Noelle lo dejó mudo.

    Una vez más, puso la necesidad de su amante por encima de la seguridad de su corazón.

    Pero estaba tan acostumbrado al sufrimiento y al silencio, que por ahora su razón ya no protestaba por las decisiones que tomaba. Quizás porque en su subconsciente recordó aquella noche, la primera noche en que ella se rindió pura y bella a él y se entregó a sus brazos. Y ese recuerdo valioso sirvió durante cada noche para calmar la voz amarga de su conciencia que cuando nadie lo veía, cuando estaba solo, le exigía que estaba haciendo con su vida, con su estabilidad emocional.

    Porque esa relación era enfermiza y retorcida, pero era la única forma en que podía tener a su querida Noelle.

    Algunas noches Yuno se quedaba despierto, incapaz de dormir. Se sentó y miró por la ventana, a través de la tranquilidad de su apartamento que compartía con Asta. La imaginó irrumpiendo groseramente en su presencia, levantando la voz y causando un escándalo por comentarios tontos, quejándose por algo sin sentido.

    Recordó que otras noches, Noelle se sentaba en su cama, temblando a pesar de la gruesa manta. Mirando la ventana oscurecida y de repente ordenándole que la abrazara para mantenerla caliente como una mocosa caprichosa.

    Yuno no notó la sonrisa en sus labios al recordar esa escena.

    Pero una noche, ambos estaban despiertos. Miraron al techo sin motivo aparente. Ante eso, Yuno se levantó y se acercó a la ventana, con la intención de observar el paisaje ya que adoraba el cielo. Noelle se acercó a él en silencio y lo acompañó a ver el horizonte.

    —Abrázame —preguntó, sin mirarlo a los ojos. Él se rió entre dientes y la tomó obedientemente en sus cálidos y tiernos brazos.

    Después de eso, ambos finalmente durmieron bien.

    Cuando terminó de recordar, Yuno dirigió sus ojos a su compañero de cuarto que estaba durmiendo plácidamente y sin conocer los sentimientos de Noelle.

    —Espero que consigas darte cuenta de la gran mujer que tienes a tu lado, enano gritón.

    Con esas palabras decidió irse a la cama y descansar para otro nuevo día.

    -O-O-O-O-O-

    Sin embargo, ese día fue diferente. Ambos habían estado en la habitación sin hablarse durante aproximadamente media hora desde que Yuno llegó como de costumbre. Podía ver que el rostro de Noelle se dirigía al suelo, pero la verdad es que estaba pensando en las palabras adecuadas para su persona.

    —Hoy será el último día de nuestro trato —comunicó Noelle con una voz tranquila.

    —¿Estás segura? —preguntó temeroso, pero aparentando su expresión estoica.

    —Sí, estoy segura —afirmó—. Es hora de que le confiese mis sentimientos a Asta, porque gracias a ti tengo el coraje suficiente para decírselo cara a cara.

    —Está bien —le susurró, sonriéndole mientras ella trataba apresuradamente de desnudarlo.

    Apenas aguantándose, tocándolo y marcándolo por todos lados. Preocupándose muy poco por los ruidos que harían, y que la mayoría de los vecinos estuvieran despiertos y pudieran oírlos. Noelle siempre llevaba la delantera, pero esta vez se sorprendió cuando Yuno la inmovilizó contra la cama, viéndola con sus profundos ojos ambarinos, su largo y despeinado cabello negro y su piel blanca haciendo contacto con ella.

    En ese año se le habían acercado muchas chicas, y sabía por sus propios labios que las rechazaba a todas por motivos que ella consideraba divertidos. Que tal vez fueran demasiado obvios para el resto del mundo, pero no para la joven de la realeza.

    Realmente era muy guapo, Noelle tuvo que admitirlo cuando en medio de ese delirio terminó de desnudarlo. Y lo sabía perfectamente, sabía cómo encenderlo y cómo volverlo loco. Aunque en esos momentos los roles se habían invertido, y fue Yuno quien buscó provocar una respuesta en ella. Era una locura hacerlo en el momento en que comenzaba la noche, pero a Noelle no le importaba. Se dejó llevar por la pasión junto a él y segundos después se encontró gimiendo ante sus expertas caricias mientras se enredaba entre las piernas de su actual amante, buscando silenciar esa ansiedad que le corroía el pecho.

    Yuno siempre fue cuidadoso y gentil con ella. Atento y hasta cierto punto caballeroso, pero esta noche lo tomó con el alboroto de una fiera celosa. Satisfacer su voraz apetito de todas las formas posibles. Sus manos callosas y seguras recorrieron su cuerpo tembloroso, tocando sus puntos de placer con firmeza y maestría, besando esa parte de ella que ahora solo le pertenecía a él. Voraz marcando sus hombros, sus pechos. No tuvo cuidado de ser descarado, ya a Noelle no pareció importarle. Se mordió el labio para no gemir ante el placer que le estaba haciendo sentir.

    Él la miró fijamente, con los ojos nublados, el rostro enrojecido y la respiración entrecortada, sin importar la situación que tuviera o los momentos por los que hubiera pasado, esa timidez y calidez que le transmitía parecía imposible de perder, y lo estaban volviendo loco.

    Lo fue desde el momento en que compartió cama con ella, porque a partir de ese día no pudo evitar recordar la sensación de su cuerpo contra el suyo, la suavidad de su piel, la firmeza de sus pechos y piernas. Había sido un tiempo agonizante en el que solo podía imaginar cómo sería volver a sentirla en cada encuentro nocturno, ese tiempo en el que le tomó admitir que le gustaba, y esa noche, larga noche, se encargaría de saciarse con cada parte de su cuerpo.

    Una vez que Yuno estuvo encima de ella, no pudo evitar verla a la cara. Tratando de memorizar esta noche como su último recuerdo con Noelle.

    —D-dejar de verme así, pervertido —le dijo muy avergonzada.

    Yuno le sonrió, pasando una de sus manos por sus muslos, apoyando su antebrazo en la rodilla de la joven, abriendo más sus piernas.

    —¿Cómo?

    Noelle lo miró aún más sonrojada que antes, mientras se mordía uno de los labios.

    —Haz lo que quieras.

    Yuno sonrió, mientras acomodaba su otra mano, pasándola por su estómago antes de colocarse junto a la otra en su intimidad. Noelle se mordió la mano cuando sintió que él deslizaba su dedo por sus labios vaginales lentamente, el muchacho de cabello negro no pudo evitar sonreír cuando la vio reaccionar de esa manera. Con ambas manos abrió lentamente sus labios íntimos, mirando su vagina palpitar.

    —Hueles bien —susurró coquetamente.

    Noelle miró hacia abajo para ver los ojos de Yuno entre sus piernas, esa mirada fija en ella, una mirada que nunca antes había visto, como la de un animal a punto de cazar, solo la encendió aún más de lo que ya estaba, esos ojos ambarinos la atraparon por completo.

    —Yuno... ¡Ah...! —abrió los ojos con sorpresa y no pudo evitarlo, y se mordió la mano cuando sintió su lengua dentro de ella. Yuno empujó y sacó la lengua lentamente, mordiendo ligeramente sus pliegues antes de volver a meterla, tratando de llegar lo más profundo posible.

    Noelle se mordió la mano con más fuerza, silenciando todos esos gemidos que intentaban salir de sus labios, mientras sentía la lengua de Yuno entrar y salir de ella lentamente. Yuno se detuvo abruptamente, ganándose un pequeño quejido de ella.

    —Déjame oírte —preguntó entre sus piernas, ella lo vio todavía sonrojada, sus ojos algo nublados, dejándose llevar por esa mirada, soltó su mano mientras cerraba los ojos.

    Noelle apretó los ojos mientras sus manos agarraban las sábanas, dejando escapar sus suaves y dulces gemidos. Yuno le sonrió entre sus piernas, su lengua caliente lamiendo sus pliegues, antes de chupar su clítoris. Se aferró con fuerza a las sábanas mientras Yuno comenzaba a succionar rápidamente, soltándola y luego lamiendo lenta y profundamente.

    El placer fue efímero durante unos segundos. La lengua de Yuno la penetró profundamente para luego chupar y morder levemente su clítoris, Noelle arqueó la espalda, presionando sus piernas sobre la cabeza del pelinegro, quien inmovilizó sus caderas con sus manos, devorando con lamidas fugaces y duras su intimidad, metió la lengua lo más que pudo, saliendo de ella y empapando su boca con su humedad.

    —¡Yuno! —gimió en voz alta mientras respiraba entrecortadamente, realmente sorprendida de lo rápido y duro que se había corrido. Su cuerpo se convulsionó levemente, aún sintiendo las últimas oleadas de su orgasmo. Levantó la mirada hacia el pelinegro, quien le sonrió, mostrándole las manchas de su barbilla, haciéndola sonrojar más que antes.

    Yuno se levantó lentamente, poniéndose sobre manos y rodillas, avanzó lentamente hacia ella, colocándose entre sus piernas. Su mirada nublada permaneció fija en su pecho, la joven de cabello plateado aún sonrojada intentó cubrirse, pero el pelinegro la detuvo con una de sus manos. Se inclinó sobre ella lentamente, fijando los ojos en su rostro, cerró la boca sobre su sensible pezón y lo chupó casi frenéticamente. Noelle gimió echando la cabeza hacia atrás, sintiendo su intimidad palpitar fuertemente, envolviendo sus piernas alrededor de las caderas del chico.

    —Hazlo —pidió jalando su cabello negro.

    —¿Hacer qué? —dijo, apartándose un poco, antes de atrapar su otro pecho.

    —Yuno —gimió ella, arañando ligeramente su espalda en protesta.

    El pelinegro se separó de nuevo, la tiró levemente y la besó, Noelle envolvió sus manos alrededor de su cuello, meciéndose contra él en un acto desesperado, Yuno puso su lengua en su boca mientras la recostaba en la cama, dejando su boca para besar su cuello y morderlo levemente.

    Se metió entre sus piernas, agarró sus caderas y la atrajo hacia él. Tomó su erección con una de sus manos ante la atenta mirada de la joven realeza, presionando levemente contra su intimidad, pero sin entrar en ella.

    —Por favor... Ya no lo soporto —le suplicó de nuevo.

    Yuno sonrió al tener a la orgullosa Noelle Silva a su merced, agarrando una de sus piernas y la penetró de un golpe. Se retiró casi por completo de ella, antes de volver a entrar, agarrando su pierna, dejando sus labios y besando su cuello, chupándole el lóbulo de la oreja mientras continuaba moviéndose sobre ella.

    Sus gemidos eran como una agradable melodía para él.

    La miró a los ojos, perdiéndose entre sus orbes rosados, moviéndose aún sobre ella con fuerza, se arrodilló en la cama y la tiró del brazo, haciéndola sentarse con un chillido, le pasó uno de sus brazos por la cintura, mientras la volvía a besar. Yuno se levantó levemente, reclinándose para sentarse y deslizando sus rodillas hacia adelante, Noelle apretó sus manos en su cabello mientras soltaba un gemido por el movimiento, él sonrió y la abrazó con fuerza.

    Noelle dirigió su mirada sorprendida hacia él, quien solo le sonreía, antes de besar su oreja.

    —Di mi nombre —pidió con voz ronca.

    Iba a quejarse, pero en cambio gritó ante la acción de Yuno.

    Le pasó las manos por los muslos, levantándola y bajándola contra él, oyendo sus gemidos en sus oídos, mordisqueando ligeramente su oreja.

    —Yuno —lloriqueo contra su oreja.

    Ella enredó sus piernas sobre sus caderas, clavando sus uñas en su espalda e inclinando la cabeza ligeramente hacia atrás. Yuno besó su cuello mientras la bajaba y se subía encima de él, primero lentamente, luego aumentando la velocidad, mordisqueando su cuello mientras apretaba sus piernas. Noelle dirigió su mirada hacia él, perdiéndose nuevamente en esos ojos ambarinos, sus miradas permanecieron fijas por unos momentos, envolvió sus manos alrededor de su cuello y lo besó lentamente. Sería tan fácil enamorarse de él que tenía que tener cuidado con sus emociones.

    Yuno profundizó el beso y apretó sus piernas mientras la movía casi frenéticamente.

    —¡Yuno! —gimió Noelle. Inclinando la cabeza hacia atrás y arañando los hombros de él, presionó las piernas aún más en su cadera mientras sentía los espasmos en su intimidad. Yuno apretó su agarre en sus piernas mientras mordía su cuello.

    —Me aprietas mucho —jadeó él.

    Noelle volvió su mirada nublada hacia él, apretándole los hombros y gimiendo cuando la recostó y se movió contra ella de nuevo.

    —Yuno —llamó desesperada.

    Él le sonrió, besándola de nuevo mientras continuaba moviéndose sobre ella rápidamente. Yuno mordió su hombro y luego lo lamió lentamente. Noelle se estremeció, su respiración le hizo cosquillas, gimió impotente. Yuno deslizó su mano desde su cadera hasta el interior de su muslo, la agarró y levantó su pierna. Ella gimió y agarró el brazo que sostenía su pierna, sólo para aferrarse a algo. Luego la penetró más profundamente y le mordió la oreja. Él soltó su pierna y su mano se deslizó entre sus muslos para rozar su clítoris.

    Ella echó la cabeza hacia atrás mientras sus caderas se movían al ritmo de sus embestidas. Su cuerpo se tensó y se movió contra él más frenéticamente, buscando la liberación.

    —¡M-más rápido! —demandó ella con urgencia.

    —Aún no.

    Noelle se agarró a las sábanas y empujó sus caderas hacia él. Él gimió y comenzó a penetrarla más y más rápido. Su dedo índice se movió más rápido sobre su clítoris, sus músculos se tensaron de nuevo haciéndola gritar. Yuno la penetró más fuerte y más profundamente, gruñendo contra su oído. Sus manos entre sus muslos sostuvo su cadera mientras su cuerpo se convulsionaba levemente por las olas del orgasmo.

    —Noelle —gruñó mientras se corría.

    Ella se sonrojó de nuevo, podía sentir el calor de su semen en su interior, nunca se había sentido tan agradable. Yuno mordió su hombro mientras salía de ella lentamente, quien no pudo evitar gemir ante esa sensación. Se acostó a su lado y la tiró del brazo para colocarla sobre su pecho, cubriéndolos con una sábana.

    Noelle estaba cansada, apoyando su cabeza en su pecho.

    Yuno respiraba lentamente, quedando dormido, Noelle no podía apartar la mirada. Ella lo vio dormir y, suspirando, supo que era hora de que se retirara. Era algo común en sus encuentros cuando tenían clases matutinos, una vez terminada la labor, ella siempre le ordena recoger su ropa y salir de su departamento. Pero el rostro tranquilo y pacífico de Yuno la atrapó tanto que no pudo despertarlo, fue esa expresión en su rostro lo que le dio paz interior.

    Y luego Noelle decidió cerrar los ojos por unos momentos mientras escuchaba los latidos de su corazón, sin darse cuenta de que estaba atrapada en la maravillosa oscuridad.

    -O-O-O-O-O-

    Yuno sabe que debe haberse ido hace mucho tiempo, que la fatiga lo ganó y por eso sigue aquí, en su cama, en sus brazos. Compartiendo sus sábanas y su calidez. En silencio se viste y antes de salir de la habitación echa un último vistazo a la joven durmiente.

    —Buena suerte —le dice antes de abandonar el lugar.

    Sin embargo, Noelle a los pocos segundos abre los ojos y se sienta en la cama revuelta, todavía oliendo su olor en sus sábanas.

    —Gracias plebeyo —sonrió no muy convencida—. Soy patética.

    -O-O-O-O-O-

    Había pasado una semana.

    Yuno levantó la cara hasta quedar expuesta a la lluvia. Luctuoso, debilucho; así se encontraba entre la lluvia que lo bañaba por completo para darle una hermosa vista del cielo mientras las gotas caían hasta chocar con su rostro. Todo a cámara lenta.

    ¿Estaba sufriendo una clase de déjà vu?

    Tenía los párpados abiertos, la camisa negra que vestía estaba empapada para adherirse a su delgado cuerpo; su hombro estaba descubierto, los tirones que había tenido con las otras personas que se interponen en su camino hasta que los apartó y corrió para dirigirse a la parada del autobús.

    De repente dejó de correr para mirar el parque.

    El cielo nublado y oscuro, el ruido de los carros que transitan por las calles. Quería volver a verla, pero al mismo tiempo, no, solo quería maldecirla por volverlo loco y enamorarlo en esa maldita noche lluviosa.

    Gotas que parecían lágrimas caían sobre sus pálidos pómulos, inundándole los labios, mojándolos y tragándolos, hasta que le cayeron sobre su barbilla. Esas gotas inundaron sus ojos ambarinos hasta que quedó ciego, ciego de ver tanto la realidad. Cuando volvió a recordarla, escuchó esas palabras con gran significado. Yuno entendió y sintió que esas palabras estaban tatuadas en su piel.

    ¿Por qué no pude ser honesta con ella? —dijo en un susurro, temiendo que alguien lo escuchara, lamentando esa enseñanza que aprendió esa noche y que nunca sería olvidada por el resto de su vida.

    Se sentía tan lamentable, con su porte recto y mirando al cielo, mientras sus hombros se hundían lentamente, temiendo no volver a verla nunca más.

    —¿Qué haces en medio de la lluvia, plebeyo? —escucha una voz conocida a metros de su posición. Y se siente agitado. Se vuelve para verla y ahí está Noelle con esa expresión altanera y orgullosa.

    —Estoy refrescando mis ideas —respondió con una excusa rápida.

    Noelle arquea una ceja ante esa respuesta inverosímil, pero le resta importancia y se acerca a él para compartir su paraguas.

    —Serás idiota. Vas a pescar un resfriado —trató de sonar gentil—. Mi apartamento está cerca. Puedes secarte allí.

    —Imposible. Estoy empapado.

    Noelle, sin aguantar sus tonterías, lo tomó del brazo y lo arrastró en dirección a su apartamento.

    Yuno, quien fue testigo de eso, se rió un poco por mera nostalgia.

    —Puedes soltarme Noelle.

    —No —respondió cortante.

    —Sabes, estar aferrada a mi brazo confundirá a la gente.

    —Me importa poco su opinión. Además, tú también piensas lo mismo.

    Ella lo conoce tan bien que se rindió por completo.

    —Por cierto, te las arreglaste para confesarte a Asta.

    Yuno no midió bien sus palabras hasta que se dio cuenta de su error, pero sorprendentemente Noelle le sonrió y respondió.

    —Me rechazo. Parece que confundí sus palabras y acciones —bajó un poco la cabeza cubriendo sus ojos rosados en su mechón—. Solo me considera una buena amiga, nada más. Sin mencionar que el idiotasta ama a otra persona.

    —Ya veo —fue lo único que respondió suponiendo de quien se trataba.

    —Pero sabes qué fue lo más extraño —en eso alzó la mirada y lo vio fijamente.

    —¿Cuál? —preguntó curioso.

    —La verdad pensé que me deprimiria y lloraría, pero eso no ocurrió. ¿Sabes por qué?

    Yuno se quedó en silencio sin saber qué responder. Ante eso, Noelle no pudo contener una carcajada por lo tonto que parecía.

    —Yo... Yo comencé a enamorarme de alguien más.

    —Oh. ¿Y de quién se trata? —preguntó eso último con incomodidad.

    Noelle enrojeció de furia.

    —Lo estás haciendo a propósi-...

    Pero no la deja terminar, coloca su dedo índice sobre sus labios temblorosos.

    Yuno agarra su barbilla y va a apresar sus labios, pero en el último segundo se detiene como si se diera cuenta de lo que está a punto de hacer en público. Vacila visiblemente nervioso. Entonces Noelle cierra la distancia y sus bocas se encuentran en un tímido y húmedo beso.

    Después de terminar el beso, la vio a los ojos mientras internamente su estado de ánimo se volvió esperanzador.

    —Yo soy esa persona. ¿Cierto?

    —Por supuesto, plebeyo estúpido.

    Yuno piensa que estas son las palabras más sublimes y sinceras que ella le ha dicho. Porque justamente le dijo en el momento en que se siente más patético y humillado. Y sabe muy bien que Noelle nunca le mentiría.

    Tomó las delicadas manos de Noelle que lo miraban expectantes, con dulzura y amor.

    —Acepto ser tu novio con una sola condición.

    Noelle no pudo ocultar su decepción por la pésima confesión del chico, pero aun así quería conocer su propuesta.

    —¿Y que sería esa condición?

    —No me dejes ir de nuevo.

    Noelle asintió rápidamente y un rubor inundó su rostro ante esa respuesta.

    No dudo en entrelazar su mano con la de ella, solo le tomó un tiempo acostumbrarse, a su amor, a su afecto, a su deseo. A todo, para darle el mismo aprendizaje que le dio, hasta que nunca olvide ese conocimiento.

    En este momento, ambos recordarán ese recuerdo que tenían en una noche lluviosa.

    —Será mejor apresurarnos a tu departamento, ya siento que el cuerpo se me congela —dijo mientras su cuerpo tiembla y se le dificulta la movilidad—. Claro que no haremos nada indecente en nuestro primer día de novios, ¿verdad?

    —¡Realmente tienes la mala costumbre de arruinar los buenos momentos! —lo regaño muy avergonzada, llamando la atención de la gente que pasaba a su lado.

    —Yo también te amo —mencionó con una tierna sonrisa que enmarca su rostro, sus mejillas y nariz enrojecidas por el frío, las amables intenciones de evitar que la lluvia caiga sobre su cuerpo y la de su tsundere novia.

    Su relación no había cambiado en lo absoluto y eso a Noelle no le molesto. Esos gestos gentiles y educados, la sonrisa llena de ternura e inocencia, el cabello negro que marcaba sus mechones rebeldes. Todo de él, como su cuerpo, era como lo recordaba.

    Sonrió sinceramente mientras sostenía su mano y lo llevaba a su departamento.

    —Idiota.

    Ahora están juntos y todo gracias a ese inusual trato.

    F I N

    Notas del Autor:

    Y aquí les dejo mi primer One-shot de Yunelle. La verdad es que tenía muchas ganas de escribirlo después de ver el poco contenido que tenía esta extraña como interesante pareja, y sabiendo que hoy es el cumpleaños de Noelle, tenía más motivos para hacerlo.

    Si tengo que ser honesto, nunca imaginé a esta pareja, pero ver cómo otros autores escribían sobre ellos comenzó a fascinarme más que el Asta x Noelle, aunque todavía le tengo un cariño especial a la OTP principal. Espero les haya gustado y como siempre, no duden en dejarme sus opiniones o lo que se les ocurra, aunque claro evitando el hater.

    ¡Comenten que les pareció este One-shot!

    Emilion se despide de ustedes, lectores, hasta la próxima.
     
    Última edición: 16 Noviembre 2020
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