Explícito de Naruto - Naruto: El resurgir del samurái

Tema en 'Fanfics de Naruto' iniciado por Fersaw, 13 Agosto 2018.

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    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    Escritor
    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    231
    Prologo
    El mundo ninja, un vasto y hermoso lugar en el que conviven países, aldeas y culturas diferentes. Como han gozado estos últimos años de paz desde la última gran guerra. Durante este periodo de paz las aldeas ninjas han crecido enormemente, incluso han dejado atrás algunas sus viajes rivalidades o simplemente se han ganado el respeto de las demás.

    Pero todo por iniciar debe terminar. Es en estos tiempos, cuando los criminales más peligrosos del mundo aún permanecen ocultos, que un antiguo y vengativo poder se levanta desde sus alejadas tierras donde fueron confinados por una traición, por generaciones permanecieron en silencio, luchando por sus vidas, armados solo con rencor y ganas de volver a su tierra.

    Los ninjas de hoy jamás han visto un mal de tal nivel, jamás han visto enemigos tan crueles ni tan desalmados. El mundo de los ninjas está a punto de temblar y enfrentarse al más grande cataclismo, los países temblaran y las aldeas arderán, pues las katanas han dejado sus fundas para saciar su sed de sangre y venganza. ¡Los samurái han resurgido y aplastaran todo lo que esté a su paso!​

    “Si el camino del ninja es difícil, el del samurái es simplemente cruel”

    Advertencia. Este fanfic contiene: Derramamiento de sangre y gore, violencia intensa, lenguaje grosero, sexo explícito y muerte de personajes.
     
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    Naruto: El resurgir del samurái
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
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    Capítulo 1: La llegada del bien y el mal

    01 de febrero. Konoha.

    Es un día como cualquier otro en la gran y bella Aldea oculta entre las hojas, el sol brilla en todo su esplendor y con gran fuerza pues la primavera está comenzando, como siempre los aldeanos hacían sus rutinas con tranquilidad y sin problemas, las calles de la aldea eran sin duda muy concurridas, los olores de las decenas de restaurantes y puestos de comida se mezclan perfectamente entre las calles llegando a todas las personas abriendo el apetito. Si avanzamos más podemos ver la mansión del hokage, o mejor dicho, la hokage, pues como el monumento a los hokages muestra, se trata de la famosa “Princesa de las babosas” Tsunade Senju. Cabe mencionar la típica presencia de los ninjas de la aldea, quienes forman la fuerza principal militar de la aldea, la mayoría con sus típicos chalecos verdes y sus bandas en la cabeza. En síntesis, era un día bello y común en la aldea.

    Nos situamos pues en un lugar específico de la aldea, más precisamente, la entrada a la misma, donde sus dos vigilantes se encontraban, como de costumbre, sin hacer nada, solo quejándose de lo aburrido que puede ser ese día. Sin embargo se sorprenderían mucho al divisar dos figuras acercarse a la aldea, y conforme avanzaban pudieron reconocerles. Un hombre alto, de larga cabellera blanca, vistiendo ropajes verdes con un chaleco rojo, además de calzar unas sandalias de madera. A su lado nos topamos con un joven bastante conocido por todos en la aldea de la hoja, su cabello rubio despeinado, su camisa manga larga naranja con negro al igual que su pantalón, ojos azules, una gran y alegre sonrisa acompañada de unos bigotes bastante extraños, tres en cada mejilla.

    – Oye ¿En verdad son ellos? – Cuestionó Izumo sin dar crédito a lo que sus ojos veían, al tiempo que jalaba la camisa de su compañero para que viera también.

    – Si, son ellos ¿Cuánto tiempo ha pasado? – Respondió el otro vigilante igual de incrédulo que el primero.

    – Hola, Izumo, Kotetsu ¿Cómo están? Vaya ustedes no han cambiado en nada, siguen siendo los vigilantes – Si, así es, es Naruto Uzumaki, junto a Jiraiya.

    El joven había cambiado bastante en esos tres años que había estado ausente por su entrenamiento con “El sabio de los sapos”

    – Cielos Naruto, sin duda tu si has cambiado bastante en estos años, seguro te has vuelto muy fuerte – Comentó Izumo sonriendo ante el regreso del joven ninja.

    – Claro que sí, he entrenado con el viejo pervertido y ahora soy más fuerte. Bueno, vamos a ver a la hokage, nos vemos luego chicos, no se duerman – Dijo el chico riendo un poco mientras se despedía.

    Avanzaba por la ciudad hacia la mansión de la hokage. La belleza de la aldea y los cambios casi nulos en la misma llenaban de emoción y alegría al ninja que por fin regresaba a su amado hogar, lo cual le hacía formar una enorme sonrisa en la cara. A su lado caminaba su maestro quien le miraba de reojo, sonreía al igual que Naruto pues sabía perfectamente lo que el chico sentía al volver, pues durante el entrenamiento el chico pasó algunos momentos de nostalgia por no estar en casa. Siguieron avanzando sin decirse nada hasta llegar a la mansión de la hokage, donde todos los ninjas se sorprendieron de verlos volver al igual que se alegraban por ellos.

    Saludaron algunos y siguieron su camino entrando a la mansión, donde a los pocos minutos se toparon con Shizune, la fiel ayudante de la hokage, quien en sus brazos llevaba a la mascota de Tsunade, una cerdita de nombre Tonton. La asistente no se había percatado de ese par hasta que estaban cara a cara y su sorpresa fue mucha.

    – Hola Shizune ¿Cómo estás? – Dijeron ambos al mismo tiempo de forma amable.

    La mujer se sorprendió y dio un chillido pues la habían tomado por sorpresa, terminado por caer sentada.

    – ¿Oye, estas bien? – Naruto se acercó para ayudarla a ponerse de pie – No era nuestra intención asustarte.

    – No, no. Fue mi culpa, me sorprendieron. Gracias Naruto – Respondió sobándose un poco el trasero por el golpe. Y luego reaccionó – ¿Naruto? ¡Naruto y Jiraiya! – Exclamó regresando a su sorpresa – Volvieron, cielos, esto es increíble ¿Cuánto tiempo ha pasado? Has cambiado muchísimo – Sonrió enormemente y con una ligera emoción.

    – Tres años – Respondieron los dos al unísono – Tú no has cambiado nada que digamos ¿cómo le haces para no envejecer?

    – Seguro haces las mismas artimañas que Tsunade ¿Verdad? – Comentó el sabio de los sapos riendo un poco.

    – ¡Claro que no Jiraiya! – Exclamó la pelinegra algo ofendida – Solo me cuido bien, eso es todo. Pero bueno, dejando eso de lado. Vinieron a ver a la señora Tsunade ¿Verdad? – Sonrió ella mientras olvidaba las palabras de Jiraiya.

    – Si, así es ¿Está? – Preguntó Naruto.

    – Sí, claro. Está desocupada además, estoy segura que se alegrará mucho al verlos otra vez, venga – Comentó la ayudante acompañándolos hasta la gran oficina de la hokage.

    Dicho eso siguieron el camino hasta llegar a la oficina de la hokage. La hermosa rubia estaba tranquilamente en su escritorio leyendo y firmando documentos como todo el tiempo, vestía su típico traje de hokage, se le notaba bastante aburrida recargando su rostro en una de sus manos mientras firma con casi nada de ánimos. Escuchó a Shizune carraspear y levantó la mirada, al instante sorprendiéndose de ver tanto a Jiraiya como a Naruto quienes sonreían al verla, levantando una mano en forma de saludo.

    – ¡Naruto, Jiraiya! – Se levantó rápidamente con cierta emoción, aunque rápidamente regreso a su personalidad seria y tranquila, carraspeando un poco para ello – Vaya, ya, ya volvieron, que bien – Ocultaba su emoción dejando únicamente una sonrisa bastante linda.

    – Vamos Tsunade, no tienes por qué actuar, es obvio que estas emocionada por volver a vernos – Rió el sabio que la conocía perfectamente y sabia cuando sobreactuaba.

    – Si abuela Tsunade, casi saltas sobre el escritorio al vernos, estoy seguro que… – Antes que siguiera hablando recibió un golpe en la cabeza por parte de la rubia.

    – Aun sigues llamándome vieja, Naruto – Gruñó molesta apretando el puño y resaltándose una vena en su frente.

    – Vamos lady Tsunade, no sea tan ruda con el chico, acaba de regresar a su hogar – Se escuchó una voz detrás de ellos.

    En la ventana estaba “El ninja que copia” en cuclillas sobre el borde la misma, no había cambiado nada, incluso en su mano derecha tenía el famoso libro que tanto le gustaba, y que era obra del “Sabio pervertido” aun que parecía una versión más reciente.

    – ¡Kakashí sensei! – Exclamó con cierta emoción el ninja rubio al ver a su otro maestro una vez más – Usted tampoco ha cambiado en nada, incluso sigue leyendo ese libro para pervertidos – Comento sonriente.

    Jiraiya solo bufó cruzado de brazos arqueando la ceja, pues él consideraba sus libros obras de arte.

    – También me alegra verte Naruto, tu sí que has cambiado bastante en este tiempo – Rió un poco el ninja de la máscara – Hay alguien más que también se alegrará mucho de verte – Señaló detrás de ellos a la entrada de la oficina.

    Allí una joven chica de cabello rosa y vestimenta roja entraba con un montón de libros en sus brazos, los cuales dejó en el suelo cerca de la entrada.

    – Lady Tsunade, ya traje los libros que me pidió, creo que son… – En eso levantó la mirada, quedándose muda al ver a su compañero de equipo otra vez.

    – Sakura – Dijo Naruto sonriendo de forma un poco más alegre al verla a ella.

    Se acercó hasta estar cara a cara, la joven ninja aún estaba muda ante la sorpresa, pues ella solo recordaba a aquel chico rubio entrometido que se fue a entrenar, ahora estaba frente a ella había un hombre, lo primero que notó fue la altura de su compañero que ahora la rebasaba un poco. Se le vía más maduro, incluso aun con sus ropas podía notársele más fornido, su voz ya no era irritante como ella llegaba a pensar, era un tanto más grave y cálida.

    – Vaya, tu si has cambiado mucho Sakura – Dijo el rubio mirándola.

    Al igual que ella, Naruto detallaba los cambios en su compañera, no solo su estatura, pues también creció, si no su complexión, se le notaba más fuerte, aunque lo más relevante, es que ya no era una niña mandona y gruñona cono el rubio llegaba a pensar, era una mujer ninja con una belleza envidiable.

    – Te vez más linda Sakura – Fue lo que dijo con un tono amable y bastante honesto, como si lo dijera de todo corazón.

    Esas palabras sorprendieron a los otros tres testigos de ese reencuentro, mientras que a la joven ninja peli rosa fácilmente se sonrojo. Antes que aun pudiera decir algo él se acercó aún más hasta poder abrazarla.

    – Na, Naruto – Fue lo único que pudo decir, antes de reaccionar y sonreír enormemente, correspondiendo al abrazo, más que gustosa – Volviste, en verdad volviste – Susurro tratando de contener las lágrimas que amenazaban con recorrer sus mejillas.

    – Sabia que se alegrarían mucho al volver a verse – Comentó Kakashi, de alguna manera enternecido por el rencuentro de sus alumnos.

    – Sin duda. Por otro lado, debo hablar con Jiraiya en privado – Dijo la hokage al ninja de la máscara mientras regresaba a su escritorio.

    – Claro que si señora – Asintió Kakashi mientras se acercaba a esos dos – Naruto, Sakura, que tal si celebramos este recuentro comiendo en Ichiraku. Yo invito.

    – ¡Claro que si Kakashi sensei¡ – Exclamó emocionado y ansioso, pues no había comido nada en todo el día, y un delicioso ramen le hacía agua la boca.

    Los tres miembros del equipo siete se retiraron de la oficina dejando solos a los dos legendarios ninjas, quienes en poco cambiaron sus semblantes de sonrisas a seriedad.

    – ¿Y, de que quieres hablar conmigo Tsunade? – Cuestionó Jiraiya recargándose acercando una silla para sentarse.

    – Para hablar sobre las amenazas ante las que está la aldea – Comentó ella de forma seria mirándole igual.

    – Entiendo, los Akatsuki aún no han sido identificados, salvo de miembros, Itachi Uchiha y Kisame Hoshigaki, de los que tampoco sabemos su paradero o sus motivaciones. Además tenemos a Orochimaru quien convenció a Sasuke Uchiha para irse con él, eso también lo convierte en un potencial peligro para la aldea puesto que no conocemos su escondite – “El sabio” hizo un repaso sobre las amenazas de la aldea que conocía.

    – Además hay otro riesgo, aunque solo sea un pequeño rumor venido de otras tierras – Tomó una caja que estaba bajo su escritorio y la puso sobre el escritorio.

    – ¿De qué se trata? ¿Y desde cuando crees en rumores? – Preguntó extrañado acercándose para ver menor esa caja.

    – Dime Jiraiya ¿Qué sabes sobre los samurái? – Ahora fue ella quien preguntó.

    – ¿Los soldados del país del hierro? ¿Qué tienen de importancia o relevancia? – Simplemente “El sabio” no entendía a lo que ella quería llegar.

    – Esos no, los verdaderos samurái, los de la era antigua – Enunció ella mirándolo, y por primera vez se notó levemente preocupada.

    – Realmente no se mucho de ellos, nadie sabe mucho de ellos. La era antigua acabó hace demasiado tiempo – Respondió confundido pero intrigado por lo que ella decía – Aun así, no veo ningún riesgo en eso, los antiguos samurái están extintos y nada queda de su civilización o sus tradiciones.

    – ¿Entonces puedes darme una explicación para esto? – En eso abrió la caja.

    “El sabio de los sapos” se impactó abriendo los ojos a mas no poder, al ver el contenido de esa caja. Era una espada, pero no era una espada común, no era una espada que alguno de ellos dos alguna vez hubiera visto, era una katana.

    La empuñadura era negra y recubierta de cuero negro haciendo un diseño muy meticuloso, el guardamano era ovalado y con diseños de flores, muy artístico, finalmente a hoja era tan brillante y perfecta, sin dudas una técnica de forjado que desconocían los mejores herreros de esa aldea, y ni hablar de su filo, pues era a capaz de cortar un cabello si este se dejaba caer sobre la hoja. En pocas palabras, un arma jamás vista por ellos, ni siquiera por los sannin.

    – ¿Crees que solo son rumor Jiraiya? – Volvió a preguntar la hokage mirando a su compañero viendo su cara de atónito ante esa arma.

    – ¿Dónde la encontraste Tsunade? – Fue lo que respondió aun mirándola a detalle tomándola para verla mejor, pensado que quizás, tan solo quizás, podía ser el trabajo de un herrero muy bueno.

    – Fue enviada por el señor feudal del país de los campos de arroz hace unas semanas, afirma que sus soldados capturaron a un extraño hombre que llegó del mar del norte. Dicho hombre llevaba esta arma y unas ropas muy extrañas, además, afirmaba ser un “ashigaru” explorador, y no dio más información.

    – Jamás había oído ese término ¿El sujeto dijo que significaba? – “El sabio” dejó la espada dentro de la caja, pues de alguna manera le causaba inquietud tenerla.

    – No. Esa misma noche, el sujeto, mientras estaba encerrado en su celda, sacó de sus ropas una espada similar, aunque mucho más pequeña, con la cual se suicidó cortándose el abdomen hasta desangrarse. Es inquietante – Suspiró la rubia levantándose de su silla.

    Se estiró un poco y luego se acercó a la ventana desde donde miraba la gran aldea, Jiraiya se acercó a su lado también para observar. La aldea jamás había vivido tiempos tan buenos, una paz y prosperidad que tanto habían anhelado, pero ahora esta se ve amenazada por presagios del norte, presagios de un terror tan antiguo que casi todos lo han olvidado.

    – Jiraiya, en verdad siento que algo malo está por ocurrir, no sé cómo, ni donde, pero lo presiento – Comentó la rubia cruzándose de brazos y tratando de ocultar el atisbo temor en su ser.

    – Sea lo que sea Tsunade, lo enfrentaremos y acabaremos con ellos, y si es posible, encontraremos la forma para evitarlo – Fue lo que “El sabio” Le respondió aun conservado su serenidad.

    La rubia solo suspiro mientras asentía, tratando de sacar esos temores de su mente y creer la as palabras de su compañero.

    Ahora nos ausentamos de la aldea de Konoha, incluso del país del fuego, y nos vamos más al norte, hasta llegar al inmenso mar. En este lugar el clima no es tan agradable pues el cielo está terriblemente nublado ocultado la mayor parte de la luz del sol, pero aun no comienza a llover, aunque solo es cuestión de tiempo. Es pues que aquí somos testigos de algo más que increíble.

    Surcando las grandes y agitadas olas del gran y poderoso mar del norte vemos una gigantesca flota de barcos, cientos y cientos de barcos de madera hasta donde la vista alcanza, eran tantos que sus formas variaban de unos a otros, unos pequeños, otros grandes y uno que otro de tamaño colosal pues eran capaces de llevar sobre ellos torres grandes y en su interior a cientos de soltados o cargas. Una poderosa flota de proporciones épicas se dirigía a toda velocidad hacia las naciones del mundo ninja. A su vez la gigantesca flota se agrupaba en siete diferentes conjuntos de barcos, en dichas embarcaciones se podían identificar siete estandartes diferentes, cada uno representando a un grupo específico de personas.

    Vamos al buque insignia del conjunto de barcos que viajaban al frente de los demás, este es un barco de dimensiones inconmensurables muy alto y con una gran torre en su cubierta, en dicho barco los hombres de la tripulación preparaban el barco para la tormenta que se acercaba, trabajando arduamente bajo órdenes de sus comandantes y oficiales. En la parte posterior del navío, justo en la punta frontal se encontraba un hombre tranquilamente sentado mientras bebía una taza de té. Este a su vez era resguardado por cuatro grandes y fuertes hombres, hombres que llevaban armaduras samurái, estas en color blanco con dorado, los cuatro arrodillados a sus lados sosteniendo grandes lanzas.

    Mientras dicho hombre disfrutaba de su té y dela vista del gran mar, otro se acercó a él por detrás, este también vestido como samurái con los mismos colores, añadiendo un capa blanca a su armadura.

    – ¿Padre? – Dijo ese nuevo samurái – ¿Qué haces aquí aun? La tormenta está a pocos minutos de comenzar debemos resguardarnos en la torre.

    – ¿Sabes cuantas tormentas he visto en mi vida? Cientos, quizás miles – Respondió dicho hombre forma muy tranquila y sonriente.

    Ese hombre no era para nada un joven, aunque su físico era rudo y fornido, no podía ocultar el pasar del tiempo pues su edad rondaría los sesenta años aproximadamente. Ataviado con un kimono masculino blanco con símbolos en dorado al igual que los bordes, claramente de telas de la más alta calidad. Su cabello había dejado de crecer y permanecía calvo a diferencia de su larga y frondosa barba que ya era cubierta por las canas, sus iris eran completamente blancos dejando solo ver su pupilas, dando cierto temor a su mirada aun estando de buen humor.

    – Aun así, la lluvia podría enfermarte, por favor, regresemos al interior – Insistió ese hombre, que por cierto no permitía ver su rostro, pues llevaba no solo el gran casco de los samurái, además una máscara.

    Dejó la taza en una pequeña mesa, y luego se puso de pie, se estiró un poco pues llevaba ya allí un largo rato, al mismo tiempo sus guardias se levantaron en perfecta sincronía. El viejo hombre se acercó a su hijo, no había diferencia alguna entre sus alturas, y vaya que eran altos.

    – Creo que tienes razón hijo – Sonrió el viejo colocando su mano en el hombro de él – Dime ¿Cuánto falta para llegar a nuestro primer objetivo?

    – Con este viento podremos llegar en tres o cuatro horas padre. Es una pequeña aldea costera de un país llamado “De los campos de arroz” según nuestros exploradores no serán un reto para nosotros – Comentó el hijo con seriedad militar y cierta soberbia.

    – Bien, bien, eso me gusta mucho. Ya sabes lo que hay que hacer hijo, deja solo con vida a unos pocos, aplica el uno de cinco ¿Si sabes a qué me refiero? – Le miró sonriendo y algo retador ante su pregunta.

    – Claro que lo sé, dejar solo con vida a uno de cada cinco habitantes. Haremos que la palabra “Samurái” vuelva a ser temida y respetada como en la era antigua. Esas personas entenderán que enfrentarse a los samurái es como enfrentar al infierno – El hombre se veía más que decidido y listo para llevar acabo tan terribles órdenes.

    – ¿“Enfrentarse a los samurái es como enfrentarse al infierno”? – Repitió con cierta curiosidad e intriga el viejo – Me gusta esa frase me gusta mucho, has que la graben en algún letrero cuando terminen con todo, ese será nuestro lema – Dicho eso se retiró junto a sus guardias de regreso a la torre del barco.

    El hijo se quedó allí un momento, mirando el horizonte y el cielo que comenzaba a mostrar sus colmillos con los primeros relámpagos y truenos.
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    Notas del autor:
    Hola gente ¿Cómo están? Espero que bien. Bueno, como pueden ver he tomado mi bandera, mis provisiones y me he embarcado en una nueva aventura con una historia nueva. Si, esté es un fanfic, es la primera vez que hago uno, puesto que estoy a acostumbrado a historias originales, sin embargo, en verdad he tenido esta idea rondando mi cabeza desde hace algún tiempo y siento que puede ser bastante entretenida e interesante si la llevo adecuadamente.

    ¿Por qué Naruto? Pues porque es uno de mis animes favoritos y sin dudas es el que posee el universo perfecto para esta historia, esto por su tamaño y naturaleza. Aprovecho este momento para declarar que aunque soy fan de Naruto, no soy muy conocedor de todos los detalles de la historia o del universo.

    Así que planteo desde este punto como es el universo de este fanfic. Solo tienen que saber que todo lo acontecido en la primera parte de Naruto, al menos lo más relevante, también ocurrió en este universo, como podrán apreciar comenzamos en el regreso de Naruto a Konoha en el Shippuden, y es aquí que expreso que todo lo acontecido a partir de este punto es completamente de mi autoría y no guardará similitud con los eventos del anime original, salvo los personajes, estos siguen siendo los mismos, incluyendo sus habilidades, personalidades y/o motivaciones, no obstante, me reservo el derecho creativo de cambiar algunos datos de ellos o detalles para que la historia sea más coherente. Para no marear mucho con eso en cada capítulo donde se presente un cambio en la constitución histórica o psicológica de un personaje lo anotaré al final del mismo.

    Ya sé que es mucha palabrería, pero es la primera vez que hago un fanfic como tal, y quiero que no haya malas interpretaciones en lo que plantee. También debo advertir que como factor adicional tendremos muchos “Personajes Originales” (OC) que serán importantes en la historia. Tanto buenos como malos

     
  3.  
    Rahzel

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    Aries
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    Bueno, la verdad es que tienes una historia interesante entre manos. Me parece curioso que haya samurái y ninja como contemporáneos.

    Por ahí, hay detalles en la historia. Los diálogos se usan con la raya y va separado sólo del diálogo, no de la acotación.

    —Diálogo —acotación— diálogo —acotación— diálogo.

    Ahora, me sorprendió ver a Kakashi invitándolos a comer, él suele desaparecer en esos casos (???). Por lo demás, estoy encantada de que salga Jiraiya, espero que no muera </3

    ¡Un abrazo!
     
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    Fersaw

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    Aries
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    Gracias por el comentario.

    Me alegra que te interese la historia, le estoy poniendo empeño. Tambien gracias por el consejo encuanto a los dialogos y las lienas, lo tendré en cuenta.

    Digamos que Kakashí pronto se arrpentiré de lo que hizo XD
     
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    Fersaw

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    Aries
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    Capítulo 2: La paz y la tormenta

    01 de febrero. Konoha

    Regresamos a Konoha, más precisamente a cierto restaurante muy conocido y concurrido en la aldea, también el lugar favorito del rubio Uzumaki, quien, junto a su sensei y su compañera disfrutaba con gran satisfacción de la comida que allí se sirve.

    – ¡Esto está aún más delicioso de lo que recuerdo! – Decía el Naruto mientras a toda prisa devoraba su tercer tazón de ramen.

    – Vamos Naruto no seas tan maleducado, no hables mientras comes, ni comas tan rápido, te hará daño – Reprochó la pelirosa un poco molesta por los modales de su compañero, sin embargo, no podía evitar sonreír un poco pues verle así, le traía grandes y lindos recuerdos.

    – Lo siento, Sakura – Respondió con un trozo de chuleta entre los labios – Pero Kakashi sensei no suele invitar, debo aprovecharlo.

    – Bueno, eso es verdad. Aun así no deberías abusar de Kakashí sensei – Rió un poco mientras terminaba de forma tranquila y educada su tazón. Para luego mirar a su maestro.

    – Había olvidado lo mucho que comía Naruto – Comentó algo desanimado mientras contaba las monedas de su bolsa.

    – Por cierto, no lo he preguntado, pero ¿A qué se dedicaron durante este tiempo? – Obvió la situación económica se su maestro sin problemas.

    – Bueno, yo me dediqué a entrenar con lady Tsunade desde que nos separamos, creo que he hecho muchos avances en mis habilidad, aunque Tsunade suele tratarme como su asistente más que como su aprendiz – Respondió Sakura solo recordando todas las labores que tenía que llevar acabo casi todos los días en la oficina de la rubia Hokage.

    – Sí, creo que fuiste un gran alivio para Shizune desde que comenzaste a entrenar, la pobre puede tomarse un descanso ocasionalmente gracias a ti – Agregó el sensei sonriendo mientras agitaba un poco el vaso del que bebía un poco de sake.

    – No se burle sensei – Bufó un poco ofendida.

    – ¿Y cómo están los demás? En verdad quisiera verlos. Shikamaru, Choji, Ino, Neji, Rock Lee, Tenten, Kiba, Hinata… Y, bueno, creo que ellos eran todos ¿Verdad?

    – La mayoría están muy dedicados a sus labores como ninjas, deben estar en misiones en estos momentos, ha habido un aumento en las misiones, últimamente – Comentó pensativo el ninja de la máscara.

    – Vaya, parece que todos han estado trabajando muy arduamente, me alegro por ellos – Sonrió de forma sincera el ninja rubio mientras terminaba el tazón – Aun tengo un espacio por llenar.

    Al de escuchar eso Kakashí saltó de sus silla dejando el dinero en la barra frente al dueño. Esto antes que Naruto pidiera algo más.

    – ¡Teuchi, aquí está el dinero de todo lo que consumieron! – Exclamó rápidamente – Lo siento chicos debo hacer alguna labores, nos vemos luego, cuídense y todo eso. Adiós – Tan rápido como pudo desapareció dejando una pequeña nube de humo y un tronco en su lugar.

    – Típico de Kakashí sensei. Sabía que su bondad no duraría tanto – Arqueo la ceja Sakura al verlo irse.

    – Kakashi sensei nunca cambiará – Rió el rubio ante esas acciones tan propias de su maestro – Solo bromeaba, ya estoy lleno.

    Dicho eso ambos ninjas terminaron se despidieron del dueño del local y su hija para salir del mismo y dar un pequeño paseo por las calles de la ciudad, el medio día ya estaba en su punto, las calles eran concurridas, pero para tener un poco de paz tomaron un camino por una calle más tranquila. Ambos caminaban tranquilamente, Naruto, con las manos en su nunca, miraba todo el lugar sin percatarse de la seriedad de su compañera.

    – No sabes cuánto deseaba volver a la aldea Sakura – Comentó de forma alegre Naruto, aun sin notar la seriedad de Sakura.

    – Si, este lugar no es igual sin ti Naruto – Comentó con desanimo agachando la mirada – Desde que ustedes se fueron… Solo esperaba volver a verlos.

    Al instante el rubio entendió lo que quiso decir deteniendo su paso, al verlo detenerse Sakura también lo hizo mirándolo atenta.

    – Sakura ¿Crees que él esté bien? – Cuestionó de forma seria también agachando la mirada.

    – Yo, yo no lo sé – Respondió suspirando – Ya han pasado tres años desde aquella noche, y nadie sabe nada de él o de Orochimaru, a veces he llegado a pensar que cuando lo vuelva a ver ya no será el mismo chico que compartió con nosotros aquellos lindos recuerdos – Solo de pensar en eso no podía evitar que el temor invadiera su cuerpo.

    – Sasuke solo está confundido, él es uno de nosotros, un ninja de la aldea de la hoja, de eso no hay duda – Respondió Naruto acercándose a ella y colocó de forma suave su mano en el hombro de Sakura, buscando darle seguridad.

    – ¿Y si no es así? Y si Orochimaru le hizo algo, que tal si tomó su cuerpo, no soportaría verlo de esa…– Las lágrimas de preocupación no tardaron en hacerse presentes en sus mejillas, pero antes que pudiera seguir hablando Naruto le interrumpió.

    – No digas eso Sakura. Sasuke nunca permitiría que ese maldito tomara su cuerpo, estoy seguro que cuando obtenga lo que quiere de Orochimaru Sasuke lo dejará, él no es como esa serpiente traidora, él no es un asesino ni un traidor – El ninja rubio miró a su compañera a los ojos, hablando con tal seriedad y seguridad que era difícil no creerle.

    – ¿Lo que quiere de él? Eso quiere decir que Sasuke obtendrá el poder que busca, para luego enfrentarse a los Akatsuki en busca de su hermano – La chica seguía aun preocupada, aunque el rubio tuviera razón Sasuke no volvería hasta lograr lo que desea.

    – Antes que haga esa locura, yo lo encontraré, y si debe enfrentarse su hermano, estaremos con él para ayudarlo. El equipo 7 es el más fuerte de todos – Tomó suavemente el rostro de la chicas para que le mirara a los ojos, algo que solo causo un leve sonrojo en ella. El rubio sonreía de forma confiada – Antes de irme te hice una promesa Sakura.

    – Tu, tu promesa – Logró articular la chica mientras su mirada se perdía en los azules ojos de su compañero.

    – Así es, te prometí que traería a Sasuke de vuelta, y eso haré, esa es mi misión más importante ahora. Ya lo veras, yo reuniré al equipo 7 y nada me detendrá – Aseguró con su típica enorme sonrisa.

    – Naruto – Fue lo único que dijo, en verdad las palabras del chico habían hecho mella en su temor logrado borrarlo.

    Antes que Naruto dijera una sola palabra más ella se acercó a él y lo abrazó con fuerza, estar con él le daba una gran seguridad y ánimos, cosa que ese abrazo demostraba, claramente el rubio compartió el gesto correspondiendo al abrazo de su compañera. Sin embargo, y sin que alguno de ellos dos lo hubiera notado alguien les espiaba, aunque no era una amenaza, era cierta chica de cabellos azules y ojos color perla, quien escondida desde una valla les espiaba.

    – Na, Naruto – Se susurró así misma, sin embargo no se notaba alegre, ni mucho menos tímida, como era su costumbre.

    La hermosa chica del clan Hyuga había malinterpretado el abrazo entre ellos dos, comenzando a creer que, quizás, había algo más que amistad entre Naruto y Sakura, algo que le causaba cierto dolor en su pecho.

    – Acaso ¿tú y Sakura? – Se dijo a sí misma suspirando y agachando la mirada.

    Sin que el otro par se percatara de la presencia de Hinata soltaron su abrazo, para proseguir con su paseo por la aldea, dejando de lado esos temas que podían causar preocupación y malos sentimientos, dirigiendo su charla a temas más amenos sobre sus entrenamientos y sus nuevas habilidades. Vaya que disfrutaron de esa gran charla, sin darse cuenta pasaron por diversos lugares de la aldea dejando que el tiempo pasara rápidamente.

    Pero al notar las horas que eran la pelirosa recordó que sus deberes con su maestra no habían terminado ese día así que debía regresar a su oficina, por otro lado el rubio tenía intenciones de regresar al que era su departamento para reacomodar sus cosas. Dicho esto ambos se separaron de momento, no sin antes despedirse. El rubio regresó por las calles en dirección a su antiguo hogar.

    Al llegar allí pudo ver a Hinata quien parecía solo pasar por allí de momento, aunque realmente le estaba esperando. El rubio al verla se acercó de forma amable y alegre.

    – Hola Hinata ¿Cómo estás? – Saludó él.

    – Na, Naruto, llegaste – Respondió, como de costumbre con su timidez y su linda voz, adornado sus mejillas con un leve rubor por estar en presencia de ese chico.

    – Si, regresé a la aldea esta mañana. Tú también has cambiado mucho. Ya no eres una niña, te vez muy linda con el cabello largo – Comentó sonriente diciendo lo primero que le venía a la mente, no obstante lo hacía sin ninguna segunda intención.

    – ¿En, en verdad lo crees?– Su sonrojó aumentó más al escuchar tales halagos – Me alegra que hayas regresado a la aldea Naruto, te extrañe mucho – Al instante entendió que algo se le había escapado – ¡Digo! Te extrañamos, todos te extrañamos, no solo yo – Trató de arreglar sus palabras rápidamente, lo cual solo aumento el sonrojo en sus mejillas.

    – Si, lo sé, yo igual los extrañe a todos – Por suerte para ella Naruto no es tan perspicaz – Espero ver a los demás pronto, bueno, iré a descansar un poco, el viaje fue largo, nos vemos luego Hinata – Pasó a su lado.

    – Naruto, espera – Llamó ella llamando la atención del rubio una vez más – Me, me preguntaba algo. Solo por curiosidad ¿Tú y Sakura tienen algo, algo especial? – Cuestionó aún más tímida y algo preocupada por la respuesta al tiempo que jugaba con sus dedos para aminorar su nerviosismo.

    – Claro que tenemos algo especial, es mi compañera de equipo, la quiero mucho, diría que es mi mejor amiga – Respondió sin problemas diciendo la verdad.

    – ¿Tu amiga, solo tu amiga? – Insistió mirándolo curiosa, la respuesta del rubio era lo quería, lo cual la animó.

    – Si, solo mi amiga – Respondió algo extrañado por la insistencia – Tu también eres mi amiga Hinata, y te aprecio mucho. Bueno, nos vemos – Dicho eso se retiró a su departamento.

    La joven Hyuga se quedó allí pensativa sobre lo que había dicho Naruto. Solo la veía como una amiga ¿Eso era algo bueno o algo malo? Era confuso como para seguir pensado en ello. No tuvo más opción que retirarse del lugar sin poder hablar más con él.

    Ahora regresamos a la otra locación. Donde aquella flota se encontraba. La tormenta había comenzado ya y la lluvia caía incesante sobre las costas del país de los campos de arroz, más precisamente un pueblo costero, posiblemente de pescadores. Tristemente y para desgracia de los habitantes de tan reducido y humilde lugar es allí donde los samurái harían su primer ataque.

    Casi toda la flota se había detenido, permaneciendo a pocos kilómetros de la costa, fue solo una tercia de barcos pequeños que se acercaron hasta la playa para comenzar el ataque, estos barcos pertenecen al clan Tokugawa, uno de los siete clanes de la Gran Alianza Samurái. Al tocar la playa la parte frontal de los barcos se abrió cual si fueran puentes, y de ellos desembarcaron rápidamente decenas y decenas de ashigarus.

    Estos son los soldados de más bajo nivel del ejército, pues no se les considera samuráis aun, para ello deben ganar fama, renombre y habilidad. A diferencia de los samurái los ashigaru portan armaduras muy escasas y de baja calidad, algunos incluso deben andar descalzos. Su mayor característica es el sombrero de paja que todos deben portar, junto con los colores distintivos del clan al que sirven, en este caso el blanco y dorado, propios del clan Tokugawa. Estos portan como armas las famosas yaris o lanzas, un arma típica de ellos, y otro cuantos llevaban arcos o katanas.

    No tenían una gran estrategia realmente, para el hombre que dirigía esta misión no era más que una simple tarea de acabar con todo lo que tuvieran a su paso, asesinar y robar. De esta forma los soldados solo tenía una simple orden “Maten y quemen a voluntad”. Tras el descenso de todos los ashigaru el general al mando de tal misión bajó.

    Era el mismo quien horas atrás estaba en el barco de aquel anciano, un samurái de renombre y muy importante pues se trata de un heredero. Su nombre es Kazuhiro Tokugawa, heredero del clan Tokugawa. A lomos de su caballo y escoltado por su guardaespaldas avanzó tranquilamente por el caos que los Ashigaru comenzaban a sembrar.

    Kazuhiro vestía su armadura completa en color blanco, con oro en algunos detalles, además de su larga capa, de momento decidió no usar el casco permitiéndonos ver su rostro y poder darle una descripción. Con aproximadamente 28 años de edad y 1.80 metros de altura, además de una complexión fornida, podemos decir que el heredero Tokugawa es un hombre apuesto, posee un cabello oscuro completamente peinado hacia atrás, ojos blancos como los de su padre, facciones ligeramente rudas y carente de vello facial.

    Por otro lado su guarda espaldas era un completo monstruo. Su armadura era similar a la del heredero, salvo que él si portaba el casco, la máscara y no usaba capa. Con 32 años de edad, 2.10 metros de estatura aunado a una muy desarrollada musculatura, había quienes le llamaban El Gigante de los Tokugawa. Dicho hombre portaba en su espalda un arma poco común un tetsubo, lo que es un gran y pesado garrote de madera con metal, suele tener pequeñas esferas de metal incrustadas por todos lados. Sin dudas un samurái que imponía gran terror.

    Ambos avanzan lentamente por la playa en dirección al pueblo donde ya estaban los ashigaru. Sin embargo el guardaespaldas notó la actitud de su amo, quien miraba todo con desinterés y bostezaba.

    – ¿Pasa algo, mi señor? – Cuestionó curioso acercándose a él.

    – Mi estimado Tetsuo. No me lo tomes a mal, pero, dirigir este ataque es por mucho lo más aburrido que pude hacer – Comentó suspirando con aburrimiento.

    – Pero, mi señor, su padre lo eligió a usted para ser el primer samurái en tocar las tierras ninjas, es un gran honor ¿No lo cree? – Comentó el gigante.

    – Lo sé, lo se amigó, debería estar agradecido por tal honor, pero solo mira esa aldea, no hay nada de interés estoy seguro que no hay uno solo de esos famoso “ninjas” que se supone rigen este mundo – Agregó mirando con desprecio el pueblo, que comenzaba a sufrir incendios.

    – Es probable, igual usted podrá izar nuestro estandarte en la cima del ayuntamiento o lo que sea que tengan similar – El gigante, a diferencia de su amo, se notaba más animado y con cierta emoción.

    – Sabes, creo que incluso puede ser humillante – Alegó algo serio, pensando en lo que hacía – Ningún otro heredero o samurái de cualquier nivel aceptó venir a este asalto ¿Eso me convierte en un samurái inferior? – Cuestionó frustrado.

    – Claro que no, mi señor. Usted es un heredero, un general y un samurái poderoso. Incluso los guerreros más fuertes debemos hacer cosas de bajo nivel en ocasiones – Decía tratando de animar a su señor.

    En eso otro hombre pasó justo a un lado de ellos, este caminaba en vez de montar un caballo, sin embargo destacaba por el hecho de no llevar nada de armadura, ni uniforme. Vestía la parte superior de un kimono en color blanco, unos pantalones hakama negros, sobre esto un haori negro, en su cintura una cinta en color rojo en la cual coloca su katana, además calza unas sandalias de madera junto con los típicos calcetines tabi en color blanco.

    Dicho hombre no se veía como un samurái común, tenía el cabello muy largo, llegando hasta su espalda, además de bastante alborotado, sus cejas pobladas daban un aire muy serio a su mirar, aunados a un par de ojos negros totalmente. Su bigote muy poblado, su barba algo larga y desaliñada. Con una altura de l.80 y su edad a alrededor de 38 años.

    – Que puede saber de fuerza este niño, solo está aquí por su padre, no por sus habilidades. Nunca ha tenido que pelear por su vida. Incluso tiene el descaró de pesar que esto es un juego, cuando personas están muriendo – Fue lo que comentó pasando a un lado del heredero. Su voz sonaba bastante grave y muy seria.

    No dijo más y siguió su camino sin presar atención a la reacción del heredero.

    – ¡Como se atreve ese maldito! – Gruñó más que molesto al oírlo – Él es un traidor y sigue con vida, debería estar más que agradecido que mi padre lo aceptara después de ser desterrado por los Ashikaga.

    – Bueno, a decir verdad, no todos lo consideran un traidor, y aquellos que sí, creen que sus servicios son suficientes para perdonarlo. En una leyenda de las guerras pasadas, por eso su padre lo aceptó. Obtuvo incluso el perdón del mismo daimyo Ashikaga – Comentó el gigante a su amo.

    – ¡No me importa! – Exclamó aún más molesto Kazuhiro – ¡Es un hijo de puta traidor, no merece llamarse samurái, no merece pertenecer a nuestro clan y no merece seguir con vida! – Siguió maldiciendo a dicho hombre teniendo solo a su guardaespaldas como escucha.

    Ahora avanzamos pues a la ciudad donde los gritos, llantos y suplicas son el sonido ambiente. Los ashigaru, sedientos de renombre y sangre atacaban indiscriminadamente a todos los que se encontraban a su paso. Los aterrados aldeanos trataban de huir, pero las lanzas de sus atacantes eran agiles y salvajes, atravesaban a cualquiera que pudieran, lo hacían caer para ejecutarlo en el suelo cual animal en matadero.

    Con patadas furiosas irrumpían en las casas, jalaban de la ropa, del cabello o de las piernas a cualquiera arrojándolo a las calles, donde no había suplica que detuviera a esos asesinos sin piedad, cortaban cabezas cual si fueran objetos. Sin piedad, sin resentimiento.

    Los cadáveres comenzaban a acumularse por las calles, la sangre se mezclaba con el agua de lluvia creando verdaderos ríos rojos que surcaban las calles, desembocando en los sembradíos de arroz, tiñéndolos de carmesí. La crueldad y barbarie cometida por esos hombres solo era superada por la indiferencia que Kazuhiro y su guardaespaldas sentían al pasar entre esas vil carnicería, como si caminaran por un campo de rosas, no sentían nada.

    Mientras eso ocurría, aquel hombre que se atrevió sin problemas a ofender al heredero también deambulaba entre la masacre, su mirada fría solo observaba la brutalidad cometida por aquellos que se supone son sus compañero, sin embargo, a pesar de estar entre ellos en ningún momento sacó su espada, en ningún momento atacó a alguien, era un mero testigo de lo que ocurría.

    Mientras caminaba pudo escuchar algo entre un callejón, con curiosidad se acercó a allí, había algunas cajas y barriles, movió las cajas descubriendo a un grupo de civiles escondidos, eran una mujer adulta, entre 25 y 30, en sus brazos tenía un pequeño bebé envuelto en telas y a su lado un niño no mayor a los 6 años. La mujer le miró con tal terror como si viera a un demonio a los ojos.

    – Por favor, por favor tenga piedad no nos lastime – Suplicó aterrada mientras cubría al bebé.

    – Creo que es el peor lugar que pudiste elegir para esconderte – Dijo con una voz muy amable, por extraño que fuera, aunque su fría mirada no daba nada de confianza – Dime ¿Hay alguna aldea cercana a la que puedas escapar con ellos? – Preguntó.

    La mujer se sorprendió ante esa pregunta, dudó un poco, pero decidió decirle. Se puso de pie, aun temerosa y desconfiada. Señaló un muro bastante alto al fondo del callejo el cual les impedía el escape.

    – En esa dirección, a algunas horas hay otra aldea – Comentó con una temblorosa voz.

    El hombre asintió y se acercó a dicho muro, lo tocó, de alguna manera calculó la fuerza que necesitaría, levantó su pierna y con una simple y algo floja patada logró derruirlo. Volvió la mirada a los civiles.

    – Dense prisa, creo que aún pueden escapar – Comentó tranquilamente.

    Sin pensarlo dos veces la mujer tomó a los niños y salió corriendo. Pasó a un lado de ese raro y bondadoso samurái.

    Espera – Llamó él para que la chica se detuviera. Se acercó a ellos y se quitó su haori. Se lo dio al niño para que se cubriera – Lo noche será fría, busquen un lugar donde esconderse de la tormenta.

    – Muchas gracias señor, salvó nuestras vidas – Sonrió enormemente al ver su esperanza y un hombre que no era un asesino, que parecía un milagro que la encontrara ella y los niños. La mujer emprendió su camino tan rápido como podía alejándose los más que pudo hasta perderse en la distancia.

    Por otro lado, luego de acabar con la mayoría de los aldeanos, el heredero y sus hombres se reunieron en la entrada de una empalizada. Sobre una colina cerca del pueblo había una especie de fuerte rodeado por una empalizada de madera, allí había una parte de los aldeanos escondidos y encerrados.

    – Si lo desea puedo abrir la puerta fácilmente mi señor – Sugirió Tetsuo tomando su gran garrote.

    – No Tetsuo, no me interesan las vidas que hay allí – Comentó tranquilamente le heredero mirando el lugar analizándolo.

    – ¿Les perdonará la vida, mi señor? – Cuestionó sorprendió el guardaespaldas.

    – Claro que no. Los mataré a todos – De forma perversa rió ante la pregunta de su guardaespaldas – ¡Ashigaru arqueros, al frente, preparen!

    Con esa orden un grupo de arqueros se colocó en filas. Cargaron sus arcos y apuntaron, solo esperaban la especificación de su amo.

    – Vuelen el lugar en pedazos – Ordenó sonriendo esperando tan magnífico resultado.

    Los arqueros soltaron una roda de flechas, aproximadamente cien, buscando que todas cayeran dentro del lugar sin preocuparse de si le daban a algo, solo importaba que estuvieran dentro. Pero la acción no acaba allí.

    Arte yumi, Estilo de fuego. Flecha explosiva – Esto lo dijeron todos los arqueros al unísono.

    Las flechas hicieron lo que debían, explotaron cual bombas destrozando el lugar, y a quien estuviera dentro, solo se oyeron gritos desgarradores durante los primeros momentos, luego de que las explosiones terminaron todo quedó en silencio, el silencio que queda cuando decenas de vidas desaparecen en segundos.

    – Excelente estrategia mi señor, sin dudas no quedó nadie con vida allí dentro – Felicitó el gigante a su amo.

    – No hay nada de gloria en asesinar insectos. Espero que los ninjas supongan un mayor reto – Comentó con desprecio mientras se retiraba del lugar dando vuelta a su caballo – Envíen la señal a los barcos, la flota puede atracar.
     
  6.  
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    18 Junio 2016
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    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    3463
    Capítulo 3: Elijo ser un ronin.
    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    01 de febrero. Costas del país de los campos de arroz.

    La lluvia recién había terminado, aunque la noche ya se había alzado y las nubes grises negaban incluso la luz de la luna. Los ashigaru comenzaron a encender las antorchas para poder iluminar lo que quedó de esa aldea, otros se dedicaban a apilar los cadáveres de los civiles y prenderles fuego. Ya habían dado la señal para que la flota tocara tierra.

    Kazuhiro daba una ronda por la calle principal, acompañado de su fiel guardaespaldas, mirando todo el caos con ningún sentimiento, quizás incluso con desprecio, como si fueran basura, hasta que se topó con aquel samurái que ayudó a algunos a escapar, él estaba sentado en la entrada de una casa tranquilamente mirando todo.

    – ¿Y tú que haces aquí? – Cuestionó el heredero de lo Tokugawa – ¿Qué esperas para ponerte a trabajar con los ashigaru?

    – No tengo intención de hacer tal cosa – Respondió sin problemas y sin mirarlo – Ellos causaron esto, que ellos lo limpien.

    – ¿Quieres decirme que no asesinaste a nadie? – Cuestionó arqueando la ceja y mirándolo serio.

    – Así es. No usé mi espada contra civiles inocentes – Respondió encarándolo, con sus negros ojos – No era necesario hacer esto, bastaba con intimidarlos.

    – Tú no me vas a decir a mí o a mi padre como hacer las cosas. Somos el clan Tokugawa y todo el que esté en nuestro camino debe ser eliminado – Objetó de forma molesta.

    – Tu padre es un hombre inteligente, pero, es también un hombre cruel y traicionero. Tú, tú solo eres un títere para él, cuando vea que eres un niño inútil se encargará de quitarte del medio – A pesar de la seriedad de sus palabras y acusaciones no se inmutaba al hablar.

    – Como te atreves maldito traidor – Una ofensa de tal nivel no sería pasada por alto. Bajó de su caballo rápidamente encarándolo – ¡¿Y tú que eres?! Tú tiraste a la basura todo lo que tenías, te cogiste a la esposa de tu daimyo, asesinaste a su hermano y luego a ella, además que amenazaste a tu señor ¿Quién te crees que eres para decirme a mí o mi padre lo que somos? – Se paró frente a él inclinándose un poco para verlo cara a cara.

    – Nunca dije que fuera mejor – No pudo evitar sonreír ante lo que ese hombre dijo, y lo que él diría luego – Pero, incluso entre perros hay razas.

    Solo se escuchó el gruñido lleno de furia. Acto seguido y en menos de un parpadeo se escucharía un fuerte estruendo que incluso destrozó varias ventanas cercanas. Kazuhiro había arrojado una poderosa patada hacia la cabeza de ese sujeto, sin embargo, este la detuvo con una sola mano.

    – Lo vez. Solo eres un niño con una espada y lleno de soberbia – Rió de forma confiada mientras soltaba la pierna de Kazuhiro.

    – ¡Me las pagaras! – Empuñó su espada con firmeza.

    Y con gran velocidad la desenvainó al tiempo que arrojaba un corte horizontal, este a su vez cortó todo lo que estaba a su paso en varios metros, incluida la casa, volviéndola escombros en un segundo. Pero, su objetivo había casi desaparecido.

    – Parece que tu espada no tiene un hokaku ¿Verdad? – Se escuchó la voz de ese sujeto detrás de él.

    ¡Hoja de aire! – Exclamó más furioso aun.

    Se dio la vuelta rápidamente buscando atacarlo con una poderosa ventisca que emanó de su espada tras el ataque, pero una vez más escapó el samurái la ventisca impactó otra casa destrozándola. El hombre había saltado y ahora estaba sobre otra casa. Cruzado de brazos miraba a aquel chico como se frustraba.

    – Deje que yo me encargue mi señor – Comentó Tetsuo tomando su arma.

    – ¡No te metas! – Le gritó al instante – Yo me encargaré de ese hijo de puta. ¡Traidor, ven aquí y pelea como un samurái, cara a cara!

    – Un samurái debe saber cuándo su rival es demasiado para él. Aunque al verte carecer de eso puedo afirmar que no eres un samurái de verdad – Se burló un poco del chico solo para hacerlo rabiar más.

    – ¡Te mataré! – Gritó y saltó con todas sus fuerzas en su dirección – ¡Erizo de aire!

    Buscó conectar un nuevo ataque son su espada hacia su rival, una vez más este simplemente desapareció, cuando la espada del heredero tocó el techo de la casa cientos de cortes de aire comenzaron a emanar sin control, claro está, sin lastimar a su usuario. Otra casa se volvió escombros mientras que el objetivo volvía a escapar, ahora estaba en el suelo, en medio de la calle.

    – Tu espada no es más que un pedazo de metal lujoso. Deja de luchar, no tienes oportunidad contra mi espada ¡No tienes oportunidad contra un arma hokaku! – Dejó de lado sus burlas para ponerse un poco más serio.

    – ¡No me importa! – Una vez más saltó con fuerza en al aire – ¡Gran caos ardiente! – Toda su espada se envolvió en fuego.

    Ganó mucho impulso por la llamarada que emanaba de su arma, se precipitó ferozmente hacia su rival. Atacó una vez más con un poderoso corte vertical. En el último momento se escuchó el sonido de un metal contra otro metal, sin embargo el fuego se expandió cual violenta llamarada en todas direcciones negando la vista a lo que había ocurrido.

    El fuego se calmó un poco permitiendo a los pocos testigos, ashigarus y Tetsuo, ver lo que había pasado. La violenta y fogosa espada del heredero Tokugawa había sido interceptada por la espada de ese hombre, la cual aun permanecía dentro de su funda, solo liberando un par de centímetro se la hoja que bastaron para detener el ataque.

    – Lo vez, tu espada no es nada contra la mía – Se escuchó la voz del misterioso hombre. Aunque de forma más seria.

    Kazuhiro miraba lo que pasó con tal incredulidad, no sabía cómo había logrado detener uno de sus mejores ataques de una manera tan fácil. Antes que pudiera decir algo sintió como un poderoso puño impactaba su abdomen, terminó por ser arrojado varios metros hacia atrás por tal impacto.

    – ¡Mi señor! – Exclamó preocupado Tetsuo acercándose a él para ver que estuviera bien.

    Claro que lo estaba, aunque el golpe sin dudas había sido muy fuerte pues logró hacerlo escupir sangre. El brazo derecho del hombre misterioso emanaba un fulgor amarillo que lentamente se apagaba, mientras con su otra mano colocaba su espada una vez más en su cintura.

    – ¿Cómo puede ser tan fuerte? – Cuestionó conteniendo su abdomen por el dolor y tosiendo un poco más de sangre.

    – Mi señor, él no es un samurái como cualquier otro, usted lo sabe – Comentó Tetsuo ayudando a Kazuhiro a levantarse – Todos los rumores y leyendas sobre él no son mentiras o exageraciones – Miró a ese hombre con cierto temor, aunque era más respeto – Sus habilidades son legendarias, Hideo Fujigawara “El dominio sombra”

    – ¡No permitiré que nadie insulté a mi familia de esa forma! – El heredero se zafó de la ayuda de su guardaespaldas, una vez más empuñando su espada.

    – Acabaremos con esto – Dijo Hideo – Te mostraré por que no estas a mi nivel niño.

    Empuñó su espada comenzando a desenvainarla lentamente, aunque se detuvo cuando solo una pequeña parte estaba libre. Mostró solo los primeros diez centímetros de su espada, el heredero y el gigante se pusieran en guardia. Lo que vio Kazuhiro nunca lo olvidará. En esa parte de la hoja que Hideo mostró apareció un ojo, un ojo que miraba a todos lados, un ojo grande y algo perturbador al que era imposible no mirar, cosa que ambos hicieron. El ojo se no dejaba de moverse mirando a todos lados como si buscara algo, al tiempo que hacia vibrar toda la espada.

    El ambiente comenzó a sentirse caluroso y la luz de las antorchas desaparecía, las nubes se volvieron negras negras.

    – ¿Qué está pasando, que poder es este? – Cuestionó sorprendió y con atisbos de temor.

    – Es la habilidad de la espada del demonio sombra – Respondió suspirando con cierta frustración el gigante – Lo siento, mi señor, no puedo ayudarlo en esto – Hizo una reverencia.

    – ¿De qué hablas Tetsuo? – Replicó nervioso y sintiendo más temor al ver como el cuerpo de ese hombre desaparecía. Volvió la mirada hacia Hideo, este también había desaparecido y una oscuridad perpetua se acercaba a él – Este poder no puede existir ¡Es imposible!

    Una sombra apareció detrás del heredero, a lo que él reaccionó mirando sobre su hombro. Detrás había solo una sombra con un enorme ojo en toda la cabeza, un ojo negro que lo miraba atentamente. Lleno de terror intento cortarlo con su espada, solo era una sombra y nada hizo con ese ataque. Retrocedió aterrado pero la sombra lo tomó por el cuello rápidamente, comenzando a asfixiarlo y por más que hiciera para zafarse o atacarlo no lograba nada. A los pocos segundos sintió como todo se volvía negro y caía inconsciente, solo pensando en la muerte.

    Por otro lado, Hideo caminaba hacia el cuerpo inerte del heredero. Al lado del mismo estaba el guardaespaldas arrodillado e inconsciente, o eso aprecia. Hideo se acercó con intenciones de tomar la espada de Kazuhiro, de la nada la gran y fuerte mano de Tetsuo detuvo la de él, sorprendiéndolo un poco.

    – ¿Crees que no noté que era una ilusión? – Cuestionó el gigante mientras se incorporaba sin soltarlo mirándolo serio.

    – Era de esperarse de un campeón, del famoso campeón del clan Tokugawa – Respondió sonriendo liberándose de su agarre de forma brusca – Es una pena que tu señor no fuera tan hábil.

    – Él no es como nosotros Hideo. Tu y yo vivimos el Sengoku Jidai en carne propia, él solo fue un espectador lejano desde su castillo – El gigante tomó su tetsubo colocándose en guardia – Tenias razón en algo, él nunca ha tenido que luchar por su vida, además tampoco ha luchado en una guerra. Pero no lo llamaría niño.

    – Lo sé – Rió un poco – Solo buscaba sacarlo de sus casillas.

    – Si, lo lograste. Jugaste con su mente para que se desesperara, bien hecho. Pero conmigo no tendrás tanta suerte Roca asesina – Agitó salvajemente su gran garrote.

    A su paso y por decenas de metros comenzaron a brotar estalagmitas puntiagudas y afiladas de varios metros de estatura. Terminado de destrozar las pocas casas que aún quedaban en pie. Ante tal ataque Hideo saltó alto para evitarlo, pero al instante tetsubo apareció a su lado arrojando un fuerte golpe el cual el demonio sombra tuvo que bloquear con su espada enfundada para evitar el daño. Aun así la fuerza fue suficiente para proyectarlo hasta el suelo, cayendo de pie y creando un cráter en el suelo.

    – Vaya, eres más fuerte de lo que pensé Tetsuo – Alegó tranquilamente riendo un poco mientras colocaba su espada en su cintura otra vez – Es una pena, pero, no tengo intenciones de luchar contigo.

    – ¿De qué hablas? ¿Crees que te dejaré ir tan fácil? – Respondió serio, pero intrigado por lo que decía.

    – Puedes detenerme si quieres, y entiendo si lo haces, pero, de hacerlo, me veré obligado a luchar de verdad en busca de mi libertad y para eso tendré que matarte – Como si de un chiste se tratase tranquilamente se limpió la tierra de la ropa.

    – Menuda soberbia cabron ¿En verdad crees que no puedo vencerte? – Gruñó un poco ofendido.

    – No dudo que puedas hacerlo. Sin embargo, si lo deseas tendrás que luchar arriesgando tu vida y creo que no estás listo para eso. Bueno, me retiro estimado Tetsuo – Con una sonrisa y una leve reverencia le dio la espalda dispuesto a irse.

    El guardaespaldas no pudo evitar darle la razón a su rival, si bien Tetsuo no es nadie débil igualar la fuerza del demonio sombra no era nada sencillo y como él lo dijo, si lo intenta y falla su único destino es la muerte. Al tiempo el joven heredero comenzaba a despertar de su desmayo.

    – ¿A dónde iras Hideo? – Cuestionó mientras colocaba su arma en su espalda decidido a dejarlo ir.

    – Voy a donde me lleve el viento, en estas tierras obtendré lo que he deseado desde hace años – Entre los escombros de una casa divisó algo que le interesó.

    – ¿Y eso es? – Volvió a preguntar algo curioso el gigante.

    – Volver a comenzar. Es mi oportunidad de ser una persona pacífica y conocer estas tierras donde nadie sabe quién soy y lo que hice. Quien sabe, quizás me consiga una linda casa en una colina donde dedicarme a algún arte – Lo que buscaba entre los escombros fue un humilde sombrero de paja, el cual se colocó.

    – Cometiste una seria falta contra el hijo de tu daimyo, irte así te convertirá en un traidor, y…En un ronin – Eso último lo dijo con bastante desprecio.

    – Me gustaría que algún día todos los samurái entendieran que ser un ronin, no es un castigo o algo humillante – Sonrió mirando al mar logrando divisar la gran flota acercase – Tetsuo, te lo diré a ti para que se lo digas a todos. Yo, Hideo Fujigawara, elijo ser un ronin, elijo una nueva vida y elijo… ser libre.

    Estas fueron sus últimas palabras para luego simplemente alejarse caminando tranquilamente hacia los bosques cercanos.

    – Maldito, maldito. Mi padre sabrá de esto, todos los daimyo sabrán de esto. Lo cazaron como un perro hasta que le corten la cabeza – Gruñía y despotricaba el joven heredero sobando su cuello solo recordado la ilusión – Yo lo voy a cazar lo juro, lo juro por mi familia, por mi vida… Juro que lo voy a matar ¡Maldito ronin! – Gritó con todas sus fuerzas mientras la lluvia comenzaba una vez más.

    Y así el hombre dejó atrás a los que se podría decir que eran los suyos junto con todas sus vivencias pues una nueva vida fue lo único que lo motivó a hacer ese gran viaje a las tierras de los ninjas, no miró atrás pues no había nadie que valiera la pena mirar. Con paso firme y una sonrisa esperanzada en su rostro se propuso buscar la paz que anhela más que nada en la vida.

    Unas horas después en la fría noche y caminando por una vereda a la mitad de un bosque el, ahora ronin, deambulaba sin rumbo fijo.

    – Bien ¿Me vas a decir que fue lo que te hizo temblar hace un rato o crees que no me di cuenta? – Esto lo dijo Hideo, pero ¿a quién?

    Su espada de la nada se salió por si sola de la funda, claro está solo los primeros centímetros de la hoja, donde antes había aparecido un ojo, ahora aparecía una boca, una boca de labios negros y colmillos en vez de dientes.

    – Lo siento Hideo, no pude evitarlo. En el momento que me desenfundaste logré percibir unas presencias muy poderosas y grandes, aunque había algunos detalles con ellas que me desconcertaron – La boca tenía una voz bastante grave, una que ningún humano podría tener.

    – ¿Así, que tenían de especiales? – Cuestionó algo curioso arqueando la ceja.

    – Al parecer son seres de gran tamaño y de mucho poder, pero, están atrapados en alguna objeto – Comentó notándose una tono de intriga.

    – ¿Crees que los ninjas también tienen hokakus? – Preguntó el ronin con algo de sorpresa ante tal afirmación.

    – No lo sé, es muy probable. Aun que a diferencia de mi o los demás hokakus de los samurái, estos parecen estar atrapados en seres vivos, humanos para ser exactos.

    – ¿Humanos hokaku? – Se dijo así mismo llevándose la mano a la barbilla de forma pensativo – Eso es… Perturbador.

    – Además, olvidé decirlo, pero creo que es muy posible que ellos también me detectaran a mí, con su tamaño deben de ser más perceptivos. Aunque envié unas sombras de ilusión para tratar de despistarlos – Comentó de forma algo avergonzada.

    – ¿Crees que nos traiga problemas? – Arqueó la ceja algo serio – No quiero tener problemas con los ninjas si busco una vida pacífica en sus tierras.

    – Relájate Hideo, aunque me detectaran no sabrán que soy o en donde estoy precisamente, solo sabrán la dirección en la que me encuentro y una distancia aproximada. Igual sabes que mientras esté dentro de mi funda soy imperceptible para cualquiera.

    – Entonces cállate y duerme otra vez, no quiero problemas y menos con hokakus humanos o lo que sea que son.

    – Tranquilo, dormiré hasta que vuelvas a necesitarme, sé que eso pasará tarde o temprano – Agregó riendo como si supiera que esa paz que Hideo anhela está aún lejos.

    El ronin bufó algo ofendido y solo lo empujó de nuevo guardándolo en la funda por completo para que se callara.

    Nos ausentamos ahora a cierto lugar bastante alejado de donde el ronin hablaba, inmerso en un inmenso e indómito desierto se encuentra una de las aldeas ninjas más importantes y fuertes del mundo, la aldea oculta de la arena. Nos situamos en el edificio del kazekage, quien a pesar de la fría noche en la que se encuentra permanece a la intemperie mirando desde el gran balcón de su oficina toda la aldea, sin embargo, la gran vista no es lo que le tiene allí realmente, es un mal presentimiento y las imágenes de una pesadilla recién soñada cuando trataba de conciliar el sueño.

    El pelirrojo y serio kazekage de la aldea se veía inmerso en sus pensamientos, tratando de darles significado a su pesadilla. A los pocos minutos se acercaron sus hermanos, Temari y Kankuro, quienes claramente por sus ropas estaban a punto de irse a dormir, pero notaron la presencia de su hermano allí afuera.

    – ¿Gaara? ¿Pasa algo? – Cuestionó la hermana mayor acercándose a él.

    – Deberías estar ya en la cama, mañana tendrás un día muy pesado, mucho papeleo y labores por toda la aldea – Agregó su hermano, quien por cierto no llevaba su típica pintura facial.

    – No pude dormir – Expresó con su siniestra voz, pero un tono algo suave.

    – ¿Y a qué se debe eso, olvidaste hacer algo? – Cuestionó la rubia quien por cierto llevaba el cabello suelto, que la hacía ver más linda.

    – No. Tuve una rara pesadilla – Reveló agachando la mirada, pues le avergonzaba preocupar a sus hermanos.

    – ¿Una pesadilla? – Alegó incrédulo el marionetista – Pero si el que causa las pesadillas eres tú – Bromeó un poco llevándose un golpe en la cabeza por parte de la mayor.

    – Lo sé. Pero fue muy extraño – Respondió sin hacer caso a las tonterías de Kankuro – Había una sombra encima de mi mientras yo estaba recostado, no tenía cara ni nada, solo un enorme ojo que me miraba fijamente, pero, cuando intentó tocarme el Shukaku apareció sobre nosotros rugiendo con fuerza y luego desperté. No sé qué significa, pero me tiene inquieto – Contó pensativo, aunque con un ligero atisbo de preocupación.

    – Vamos Gaara, solo fue una simple pesadilla sin significado – Comentó el marionetista dándole una palmada en la espalda.

    – Si, Kankuro tiene razón, solo fue algo pasajero. Vuelve a dormir y veras que todo está bien – Agregó la rubia sonriendo de forma amable a su hermano menor.

    Gaara los miró convenciéndose rápidamente y asintió ante lo que proponían, regresando los tres juntos al interior del edificio con dirección a sus habitaciones.

    Vayamos ahora al hogar del otro jinchuriki, el joven rubio portador del nueve colas. Naruto descansaba tranquilamente en su cama vistiendo su típico pijama con ese raro pero gracioso sombrero en forma de perro. Su habitación permanecía en oscuridad nocturna solo iluminada ligeramente por la luz de la luna que entraba por la ventana. Todo parecía tranquilo y silencioso hasta que pudo escucharse algo caerse de una mesa el sonido perturbó el sueño del rubio, quien lentamente se incorporó frotándose los ojos mientras bostezaba.

    – ¿Qué pasa? – Articuló aun medio dormido mirando en dirección de aquel sonido.

    Algunas cajas se habían caído de un estante, era algo extraño pues parecían pesadas como para que el aire las hubiera tirado sin más. El rubio se levantó sin preocuparse para ponerlas en su lugar. Pero apenas se puso de pie una sombra apareció detrás de él, rápidamente reaccionó mirando sobre su hombro y logrando ver ese extraño ser negro con solo un enorme ojo en la cara. El solo verlo logró que el rubio se paralizaría, pero fue la aparición del kyubi detrás de la sombra y su fuerte rugido lo que lograron hacerlo dar un grito de sorpresa el cual logró despertarlo, pues todo esto, había sido una pesadilla.

    El ninja había despertado por su propio grito, jadeando muy nervioso, sudando frio y algo pálido. Miró en todas las direcciones esperando que solo hubiera sido una pesadilla, y para su suerte así había sido. Estaba completamente solo en esa habitación.

    – ¿Qué fue eso? – Se dijo así mismo mirando sus manos temblar aun – ¿Qué era esa cosa?

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
     
    Última edición: 17 Agosto 2018
  7.  
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

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    Naruto: El resurgir del samurái
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    Capítulo 4: Los ninjas del sonido atacan.

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    02 de febrero. Konoha.

    La mañana sin dudas era más hermosa de lo normal con un perfecto cielo despejado y dejando al sol iluminar con plenitud la aldea oculta de la hoja, mientras los frescos vientos de los cientos y cientos de árboles dentro y fuera de la misma evitaban el calor, no se podía pedir un día más perfecto. Sin embargo, cierto ninja de ojos azules y alborotado cabello rubio no parecía disfrutar mucho de tal belleza. El joven Naruto deambulaba por las calles bastante desconcentrado sumido en sus pensamientos hasta el punto de no saber dónde estaba ni tener un rumbo fijo.

    La pesadilla que había tenido la noche anterior no salía de su mente, pues la recordaba como si hubiera sido real, esa criatura negra de un solo ojo, luego al zorro de nueve colas detrás ¿Significaba algo?

    – ¿Qué era esa cosa? Por más que lo piense no puedo averiguarlo, jamás había visto nada similar en ningún lado, a pesar de que solo fue un sueño, no puedo dejar de pensar que es una aviso, algo significa – Murmuraba para sí mismo.

    Mientras paseaba sin rumbo cierta chica de ojos perla y cabello azul logró verlo y algo tímida decidió acercarse para saludarlo.

    – Naruto – Llamó con su dulce voz acercándose al rubio – ¿Naruto? – Insistió ante el silencio del rubio.

    A pesar de estar justo a su lado las palabras de la chica no le hicieron reaccionar hasta unos segundos después luego que ella insistiera un poco más.

    – Hinata – Alegó saliendo de su trance al verla a su lado – Disculpa, estaba algo distraído.

    – Si, lo noté. Parecías muy concentrado en algo, además de serio ¿Estas bien? – Cuestionó con cierto interés además de un leve rubor en sus mejillas por estar con él.

    – No, no creo que sea algo tan importante Hinata, es algo que soñé anoche, pero no puedo de dejar de pensar en ello – Respondió suspirando llevándose las manos a la nuca y mirando al cielo.

    – ¿Un sueño? Debió ser algo importante para hacerte pensar tanto.

    – Fue más bien una pesadilla – Respondió un poco más serio, logrando sorprender a la chica y preocuparla un tanto – Necesito hablar con Jiraiya, él puede decirme que significa mi sueño. Lo siento Hinata nos vemos luego – Alegó al instante comenzando a correr en dirección a donde creía que estaba su maestro.

    – Es, espera yo… – Trató de decir algo más pero el chico ya se había alejado demasiado como para oírla. Suspiro algo decepcionada.

    Por otro lado, ahora en la oficina de la hokage. Tsunade tenía una reunión a puerta cerrada con Jiraiya y Kakashi que hablaban sobre un tema muy en particular, la situación de Naruto.

    – Naruto ha tenido un avance significativo en su entrenamiento, podría decir que su poder y habilidades han avanzado mucho durante estos últimos tres años. El chico ya no es un niño y no veo la necesidad de estarlo restringiendo y protegiendo tanto – Comentó el sabio pervertido sentado en uno de los sofás frente al ninja de la máscara.

    – Puede que tengas razón Jiraiya, sin embargo, por más fuerte que sea Naruto sus principales enemigos son los Akatsuki, y aun que desconocemos la identidad de todos los miembros solo con Itachi Uchiha y Kisame es suficiente para darnos cuenta que son ninjas de muy alto nivel, Naruto por más que haya mejorado no deja de ser una presa fácil para ellos – Alegó de forma tranquila Kakashi.

    – No olvidemos a Orochimaru y Sasuke Uchiha, ese par son un riesgo igual para la aldea, además que Naruto no se detendrá hasta reencontrar a su ex compañero – Agregó la Hokage desde su escritorio mientras analizaba la situación – Como va lo de Naruto con el Zorro ¿lograste algún avance? – Miró a su compañero de cabello blanco largo.

    – Cero por ciento de avance – Respondió al instante mientras suspiraba pesadamente mirando al techo – El chico rechaza por completo el uso del Kyubi, lo detesta y ni siquiera le agrada que lo mencionen. Y dudo que la reacción del zorro hacia él sea diferente. No importa cuánto nos enfoquemos Naruto nunca usará el poder del zorro de forma voluntaria.

    – ¿Usar el poder del zorro? – Alegó Kakashi sin entenderá que se referían los sannin.

    – Le ordené a Jiraiya que durante su entrenamiento con Naruto intentara desarrollar algún vínculo que le permitan a Naruto usar el poder del Kyubi. Si los Akatsuki atacan necesitaremos todo el poder que tengamos para defendernos – Comentó de forma seria, pero, sin atreverse a mirar a Kakashi a los ojos pues sabría su reacción.

    – ¿Creo que no entendí bien? Hablaste de Naruto como si fuera un arma – Alegó el ninja del a mascara de forma algo serio.

    – Nunca dije que Naruto fuera un arma Kakashi – Suspiró sabiendo que no sería fácil explicarse – Él es un ninja, pero posee algo que nadie más tiene, algo que puede ayudarnos a defender la aldea.

    – ¿Obligándolo a usar el poder del zorro? Naruto detesta usar ese poder y detesta ser su portador. Él único trabajo del chico es contener al zorro y lo ha hecho sin problemas durante los últimos años, no podemos obligarlo a usar ese poder si él no quiere – El ninja se notaba algo molesto ante las intenciones de la hokage.

    – ¡Nunca dije nada de obligarlo! – Exclamó también ella ante las réplicas de Hatake – Naruto es un ninja muy importante para nuestra aldea, y para mí. Jamás le haría daño a ese chico ni lo obligaría a anda, aun así, tenemos que entender que él puede ser lo único que pueda salvar la aldea en el peor de los casos. Ahora te recuerdo que soy tu hokage, no confundas nuestra amistad Kakashi, aún me debes guardar respeto – Le miró de forma seria y molesta.

    El ninja de la máscara no tuvo más que asentir haciendo una reverencia, luego dio media vuelta con intenciones de irse sin decir nada.

    – Aun no te vas Kakashi, no hemos terminado – Llamó su hokage mientras regresaba a su asiento – Jiraiya debe retirarse para buscar más información de los Akatsuki, tu seguirás el entrenamiento de Naruto.

    – Realmente dudo ser de utilidad, no conozco algún método para que Naruto pueda usar la fuerza del zorro sin dejarlo salir – Dijo serio mirándola sobre su hombro.

    – No te preocupes por eso, alguien te ayudará – Al instante dio la orden para que alguien que esperaba fuera entrara. Dicho hombre era un ANBU pues llevaba el uniforme aún. Se retiró la máscara revelando su identidad.

    – ¿Yamato? – Cuestionó Kakashi sin entender el motivo de la presencia de ese raro ninja.

    – El capitán Yamato te ayudará en el entrenamiento de Naruto, supongo entiendes la naturaleza de las habilidad del capitán, con las… – Tsunade fue interrumpida por Kakashi.

    – Si, lo conozco. Posee las células del primer hokage, ya entiendo el por qué puede ser de utilidad en el entrenamiento con Naruto – Comentó Kakashi de forma seria.

    – Así es, también se unirá a tu equipo para que pueda conocer a Naruto mejor – Agregó ella – Dicho esto, puedes retirarte Kakashi.

    Este solo asintió, cruzando su mirada con la de ese misterioso ninja de ANBU, quien poco después hizo lo mismo para irse con su, ahora, compañero.

    – Parece que Kakashi no se lo tomó tan bien como nosotros ¿No? – Sonrió el sabio, quien hasta entonces permaneció en silencio.

    – Si, lo sé – Suspiró la hokage tratando de relajarse – Sé que no es tan fácil entenderlo, pero es algo necesario… Aunque ¿Ya no estoy tan segura? – Al final ella se notó algo dudosa.

    – ¿Tu, dudado? Eso sí que es raro – Esto lo dijo Jiraiya en forma de broma acercándose a ella – Al principio tampoco me gustó la idea, usar a Naruto como es un arma… – Rápidamente fue interrumpido.

    – ¡Él no es un arma! – Reclamó ella al instante. Para luego dar paso a un corto silencio – ¿Hacemos lo correcto?

    El sabio la notó más insegura, casi arrepentida de su plan. Se acercó a su lado y puso su mano en el hombro de la rubia de forma suave para apoyarla.

    – Es lo correcto Tsunade, Naruto no es un arma, es quien puede salvar la aldea, y como dijo Kakashi no lo obligaremos, trataremos de convencerlo – Esto lo dijo con un tono algo suave para animar a la hokage.

    – ¿Y si no podemos convencerlo? – Le miró con sus preciosos ojos castaños que ahora estaban llenos de incertidumbre. Esperando una respuesta que la hiciera sentirse mejor con ella misma.

    – Conoces a Naruto, él es capaz de hacer lo que sea por su aldea, incluso olvidar el miedo y rencor que tiene por el zorro – Respondió el sabio adornado sus palabras con una sonrisa llena de seguridad.

    – Si es verdad. Él es así, capaz de hacer cualquier cosa proteger a los suyos, para protegernos – Sonrió solo perdiéndose en los recuerdos.

    Un pequeño silencio se hizo presente hasta que Jiraiya lo terminó buscando molestar a su compañero, para de alguna manera distraerla de todo este asunto del zorro y Naruto, arriesgándose a salir algo herido.

    – Oye Tsunade ¿Alguna vez pensaras en casarte? Ya no eres una jovencita – Como siempre lo hacía solo para molestarla pues sabía la reacción de ella ante esas palabras.

    – Sera mejor que te vayas ahora a tu misión o te mando al hospital – Espetó algo molesta arqueando la ceja y denotando una vena en su frente.

    Sin más el sabio se retiró solo riendo de la típica reacción de su compañera ante ese tipo de preguntas. Horas más tarde, ya por el medio día, el ninja rubio y con bigotes en las mejillas se encontraba en una banca del parque, esto por indicaciones de Kakashi con quien se reuniría, junto con Sakura para la presentación del nuevo integrante del equipo. De momento, Naruto estaba solo, sentado y mirando al cielo perdido en sus pensamientos.

    – Naruto, veo que ya llegaste – Saludó su compañera de cabellos rosas acercándose a él, notando que no le hacía caso por estar distraído – Naruto ¿pasa algo? – Insistió sin resultado.

    Fácilmente encontró la forma de sacarlo de su trance y esta fue mediante un golpe en la cabeza, que si bien le sacó un pequeño quejido, junto con un pequeño chichón, al menos lo hizo reaccionar.

    – ¿Qué te pasa Sakura? – Alegó sobándose la cabeza algo adolorido.

    – ¿Qué te pasa a ti? Estabas como tonto solo mirando al cielo ignorándome… además, ni te pegué tan fuerte – Respondió cruzada de brazos y arqueando la ceja.

    – ¿Otra vez estaba distraído? Es la segunda vez, lo siento Sakura – Se disculpó, eso sí era raro.

    Eso sí que desconcertó a la chica, lo normal hubiera sido tenerlo quejados por el “golpecito” que le dio durante un largo rato, pero parecía que no le importaba.

    – ¿Naruto, seguro que estas bien? La verdad te noto algo raro – Cuestionó curiosa sentándose a su lado en la banca.

    – Hinata me preguntó lo mismo – Suspiró él – La verdad si, y no. Veras Sakura, anoche tuve un sueño muy extraño que no puedo sacar de mi mente, bueno, más bien una pesadilla.

    – ¿Una pesadilla? – Se dijo así misma – ¿Puedo saber de qué se trataba?

    – Pues había un extraño ser detrás de mí en mi habitación, era completamente negro, como una sombra, lo único que se podía ver de él era un enorme ojo en toda su cara, y me miraba muy fijamente, como si me analizar, como si buscara algo en mí. A pesar que era un sueño lo sentí tan real, incluso la sensación de paralizarme al verlo fue tan real. En seguida de eso apareció el zorro detrás de nosotros rugiéndole a esa cosa, como si lo molestara – Todo esto lo relató el ninja rubio con una gran intriga sobre si tenía algún significado – Aunque quizás solo estoy exagerando las cosas y realmente no significa nada.

    No obstante ante algo así Sakura estaba bastante sorprendida. Por más que uno se convenciera, esa clase de sueños siempre significan algo, la chica le miró con preocupación mientras rubio solo sonreía agachando la mirada

    – ¿Hablaste con Jiraiya sobre eso, quizás él pueda ayudarte a saber qué significa? – Sugirió ella.

    – Jiraiya está muy ocupado con Tsunade, y no quiero molestarlo por algo tonto como una pesadilla. Estoy seguro que no significa nada – En el fondo Naruto no creía sus propias palabras, solo quería que ella no se preocupara.

    – Naruto – Susurró ella, seguía preocupada, aunque no sabía cómo ayudarle.

    Sin más que hablar solo les restó esperar el arribo de su líder de equipo y maestro.

    Ahora regresemos a la locación de los samurái. El proyecto de base avanzaba rápidamente, no obstante, aún estaban lejos de establecer lo que necesitan, pues solo un tercio de la flota había tocado tierra, esto es porque la cantidad de personas es tan grande que necesitaban aclimatar toda la aldea y terrenos cercanos para que estos pudieran acomodarse. Bajo el mando del heredero de Tokugawa los ashigaru que había desembarcado trabajaban incesantemente en las remodelaciones y construcciones necesarias. En la cima de la colina, donde antes había una especie de ayuntamiento rodeado por una empalizada, Kazuhiro y Tetsuo supervisaban la construcción de una sala de reuniones, en la cual en próximos días se llevaría a cabo la primera reunión de los siete daimyo de la Gran Alianza Samurái.

    Todos parecía bastante pacifico, hasta que cierto grupo de ninjas atacaron desde el bosque. Un escuadrón de ashigarus buscaba comida en los bosques, estaban bastante distraídos, incluso sin sus armas cerca, eran un escaso grupo de cinco. Sin que lo notaran diez sombras se movían entre los árboles en sumo silencio y muy ágilmente. Los ninjas del sonido tomaron posiciones rodeando a los incautos. De la nada arrojaron sus kunais ferozmente dando muerte a dos ashigarus quienes no tuvieron tiempo ni de reaccionar. Al oír los gritos de sus compañeros los otros tres corrieron a recuperar sus yaris que habían dejado clavadas en el suelo.

    Dos ninjas cayeron frente al primero atacándolo cuerpo a cuerpo con cuchillos, sincronizados en sus ataques el ashigaru no tuvo oportunidad alguna de defenderse, siendo brutalmente apuñalado por sus agresores en varias ocasiones. Otro de los ashigaru logró retomar su yari con la que se lanzó al ataque, lanzando rápidas y fuertes estocadas hacia ese par de ninjas. El ashigaru era hábil, pero no era más que un soldado inferior, incluso menor que un novato samurái, comparado con esos ninjas no era un gran rival, sin problemas esquivan sus ataques o usan sus kunais para desviar las estocadas.

    Otro de los ninjas bajó de los arboles por detrás del ashigaru y mediante un extraño artefacto de metal en su brazo izquierdo le atacó con un sonido muy agudo y de baja frecuencia que solo afectaba a ese hombre, dicho sonido fue capaz de hacerlo soltar su arma y arrodillarse por el dolor que destrozaba sus tímpanos hasta hacerlos sangrar.

    – Estos samurái son unos debiluchos, si todos son así retomaremos la aldea en cuestión de minutos – Aseguró riendo dicho ninja que seguía torturando a su enemigo quien en el suelo trataba de taparse los oídos para evitar escucharlo, lo cual era inútil.

    Enfrascados en hacer sufrir a ese hombre, se olvidaron del último quien no decidió luchar, sino correr rápidamente de regreso a la aldea para alertar todos.

    – ¡Capitán, el otro, se escapa! – Espetó uno de los ninjas mientras veía escapar al ashigaru a toda velocidad.

    – ¡No se queden parados como idiotas, vayan por él, mátenlo! – Ordenó rápidamente a sus hombres. Dejando la tortura y optado por acabar con la vida de su víctima que estaba en el suelo clavando un kunai en su cuello.

    El ashigaru restante corría y corría tanto como le era posible, miró sobre su hombro logrando divisar a esos ninjas saltando entre los arboles detrás de él al tiempo que le arrojaban mas kunais, los cuales el aterrado soldado tenía que esquivar. Escapó del bosque corriendo por el camino que llevaba hasta la colina, allí comenzó a gritar a los cuatro vientos.

    – ¡Ninjas, ninjas, nos atacan! – Gritaba y gritaba alertando a todos.

    Los ninjas no se preocuparon por nada, igual lo siguieron hasta donde sea que alcanzara. El ashigaru llegó rápidamente hasta la colina donde divisó a su general, Kazuhiro. Entró en la empalizada para alertarlo

    – ¡Mi señor, mi señor, nos atacan, los ninjas…! – Antes que terminara de hablar cayó al suelo, comenzando a crear un pequeño charco de sangre.

    Había logrado llamar la atención del heredero, sin embargo, antes de terminar de hablar fue asesinado un gran shuriken que se clavó en su cabeza por detrás. El cuerpo quedó casi en los pies de Kazuhiro, y detrás vió a esos ninjas. Sin advertencia arrojaron sus kunais al heredero.

    Los miró con tal tranquilidad, sin inmutarse y con gran facilidad desenvainó su espada y cortó todos los kunais para detenerlos, todo en una fracción de segundo. Ante tal habilidad los ninjas se sorprendieron mirando incrédulos los que veían. Su armas estaban en el suelo hechas pedazos.

    – Así que estos son los famosos ninjas de este mundo – Dijo sonriendo de lado mientras agitaba un poco su katana de lado a lado – Debo admitir que tenía muchas ganas de conocerlos y probar sus habilidades. Espero no me decepcionen – Lamiendo sus labios se colocó en guardia retándolos con la mirada.

    Los ninjas dejaron de lado su sorpresa y se lanzaron al ataque corriendo hacia el samurái por diferentes direcciones tratando de buscar sus puntos ciegos. Sin problemas pudo prever todos sus ataques y sus direcciones, no necesitó moverse de sus posición, solo golpeo el suelo con su espada – Erizo de aire – Invocó una de sus habilidades, esa en la que decenas de cortes de aire emergen a su alrededor en todas direcciones casi sin control. Primero logró desviar los kunais que arrojaron, luego sirvió para herir a los ninjas que se acercaron lo suficiente, estos recibieron varios cortes superficiales y uno que otro profundo por todo el cuerpo. Obligándose a alejarse del samurái. La sangre comenzó a manchar sus ropas y el suelo.

    – Este sujeto es diferente ¿Acaso los otros no era un samurái? – Alegó el capitán de los ninjas del sonido preparando su artefacto, listo para atacarlo con sonido – Igual lo venceremos.

    Sin embargo antes que lograra hacer algo con ese artefacto, un devastador tetsubo golpeo de forma descendente su brazo con fuerza inhumana. El golpe fue tan bestial que no solo destrozo el artefacto en mil pedazos, también le arrancó el brazo desde el codo sin problemas. Cayó al suelo gritando de dolor mientras su sangre emanaba a cual fuente, llenándose y llenando el suelo de sangre. Frente a él estaba el gigante Tokugawa mirándolo con cierto desprecio.

    – ¿Acaso fue demasiado para un ninja? – Cuestionó a manera de burla Tetsuo.

    Viéndose, aparentemente, distraído el gigante dos ninjas creyeron que podían atacarlo por la espalda con sus cuchillos, pero no funcionó, el gigante agitó con fuerza su gran garrote logrando impactar al primero y este a su ve impactó al segundo, estrellándolos a ambos contra la empalizada. El que recibió el golpe directo del tetsubo fácilmente había sufrido fractura de costillas y columna, el segundo unas pocas fracturas, cosa que no tendría que sufrir, en un solo parpadeo el gigante estaba frente a él volviendo a atacar con su arma esta vez dejándola caer sobre ambos, la fuerza fue tal que creo un cráter y derribó parte del empalizada, no me molestará en describir como quedaron sus cuerpos, básicamente los despedazó.

    Los demás ninjas vieron lo que ocurrió con sus compañeros, al verlos morir de esa forma ante la fuerza de ese samurái olvidaron que había otro frente a ellos

    – ¿Acaso me olvidaron? – Se escuchó la voz del heredero – Bueno, haré que recuerden que su rival soy yo Hoja de aire.

    Arrojó un feroz corte horizontal con su espada, el cual se extendió en el aire formado una peligrosa y letal hoja de aire, que avanzó fugaz hacia los ninjas. Tres de ellos fueron cortados por la mitad al momento. Los demás entendieron que ir allí fue un completo error, y no tenían una sola oportunidad contra ese par de samuráis. Solo quedaban cuatro de ellos en pie, hasta que el gigante se movió con su gran velocidad y con su garrote aplastó mortalmente a otro de ellos restando solo tres.

    – Por favor, díganme que ustedes son ninjas de bajó nivel, porque si todos son tan inútiles como ustedes, esta conquista será terriblemente aburrida – Bufó bastante frustrado Kazuhiro.

    Los tres restantes llenos de pánico buscaron la forma de escapar soltando bombas de humo que cubrieran su escape. Los samurái ni se inmutaron al verlos correr despavoridos saltando entre los techos de las casas del pueblo.

    – ¿Qué hacemos mi señor? – Cuestionó Tetsuo.

    – Me aburrieron demasiado. Ve y destrózalos – Ordenó sin interés, no le importaban esos cobardes realmente, pero igual quería que murieran por hacerlo perder su tiempo.

    El gigante asintió y se lanzó tras ellos. Por otro lado Kazuhiro volvió la mirada al capitán de esos ninjas quien seguía con vida con el brazo amputado, dejando un rastro de sangre buscaba escapar, aunque el dolor le impedía hacer movimientos muy brucos., por lo que no saltaba ni corría. El heredero se acercó tranquilamente y lo pateo con fuerza en la espalda para tirarlo al suelo.

    – ¿Crees que vas a escapar basura? – Cuestionó mientras aplastaba la cabeza del capitán con su pie haciendo una leve presión.

    – Lord Orochimaru se enterará de esto – Gruñó tratando de contener el dolor de su brazo y cabeza.

    – ¿Quién? – Preguntó el Kazuhiro curioso y sin entender.

    – Mi señor, el lord de estas tierras, el líder de los ninjas del sonido te hará pagar por esta ofensa, vendrá y los matará a todos – Explicó gritando un poco pues el samurái aumentó la presión sobre su cráneo.

    – No entiendo tus estupideces ¿Es alguna clase de líder, general, gobernador? – Su paciencia e interés comenzaban a desaparecer, lo cual terminaría con el cráneo de ese sujeto aplastado.

    – ¡Es un ninja muy fuerte! uno de los más fuertes del mundo. Su solo nombre causa terror en los corazones de los ninjas de todos los países – Gritó casi desesperado. Estaba casi a nada de que su cabeza estallara.

    – Eso suena interesante, pero no respondiste mi pregunta ¿Qué es él? – Al escuchar eso su interés aumentó y alivió un poco la presión de su pie.

    – Es un criminal en algunos países, estas tierras son suyas y es nuestro líder – Respondió.

    El interés del samurái aumento, en su tierra natal era raro escuchar de un criminal con tierras y con seguidores como este supuesto Lord, quizás podría servirle, y quería luchar contra él pues ese ninja aseguraba que era muy fuerte. Quitó su pie de la cabeza del capitán.

    – Bien, te dejaré ir, ve y dile a tu lord lo que pasó aquí y si realmente es tan fuerte quiero que venga y me enfrente – Dicho esto, le dio la espalda y lo dejó escapar.

    El maltrecho ninja se levantó y apuró su paso antes que el heredero cambiara de opinión. A los pocos minutos Tetsuo regresó.

    – ¿Acabaste con ellos? – Preguntó el heredero sentado en una meza mientras tomaba una taza de té.

    – Claro que si mi señor – Mostró su gran arma la cual estaba empapada de sangre – Fue divertido, como cuando un niño mata insectos por diversión – Rió un poco por la comparación y se sentó junto a su señor – ¿Por qué dejó ir al otro?

    – Porque su líder parece una persona interesante, y deseo conocerlo – Respondió tranquilo y sonriendo mientras daba un sorbo a tu té

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
     
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    Naruto: El resurgir del samurái
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    Capítulo 5 Konoha se reúne

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    05 de febrero. Konoha.

    Tres días han pasado ya. Tres días desde que un grupo de ninjas del sonido fueron masacrado al conocer la fuerza de un par samurái, tres días desde que el rubio Uzumaki y la pelirosa Haruno se enteraron que ese raro, y algo tenebroso, ninja de ojos negros grandes seria miembro de su equipo. De momento no había habido problemas entre ellos, pero los dos jóvenes chunin y su sensei sabían que había algo raro con ese misterioso ninja.

    Dejando las meditación del equipo Kakashi de lado. Ahora regresamos a la gran aldea de las hojas, un día algo nublado y con amenazas de lluvia era lo que se apreciaba hoy. El sol y el cielo azul era cubiertos por las grandes y grises nubes, no obstante, a lo largo de las horas no había ocurrido ningún evento fuera de lo normal, todo era paz y tranquilidad en la aldea. Todo lo era, hasta que un halcón negro pudo divisarse volando a toda velocidad en dirección a la torre de aves mensajeras. Dicha ave rápidamente se posó en un pedestal, esperando ser a tendida por los ninjas encargados de ese lugar.

    – Oye, mira ¿Qué ave es esa? – Llamó una joven ninja a su compañero, ambos no habían notado la llegada del ave por estar comiendo.

    Dicho hombre, quien era bastante mayor que la chica, volvió la mirada al ave y se sorprendería enormemente al reconocerla.

    – Es Hinon, el ave más rápida del país de los campos de arroz – Respondió rápidamente dejando de lado su tazón de comida – Tiene un listón negro con rojo – Describió notándose sorprendido y algo atemorizado.

    – ¿Qué significa el listón negro con rojo? – Preguntó su compañera extrañada de la actitud de su compañero.

    – Solo una cosa – Articulo con un tono muy tembloroso mientras tragaba saliva y sacaba el pergamino del compartimento del ave – Alto terrible ocurrió, y todas las aldeas ninja deben saberlo.

    Solo debe ser leído por el kage al mando de la aldea” En la cinta que envolvía el pergamino decía muy claramente eso. Los dos ninjas se miraron con temor y sorpresa para luego salir corriendo a toda velocidad a la oficina de la hokage. La rubia de cautivantes ojos castaños se encontraba, extrañamente, de buen humor ese día, firmaba sin objeción o queja alguna una pila de documentos mientras degustaba unos dangos dulces acompañados de té verde.

    Desde un librero, donde acomodaba algunos pergaminos libros, la asistente de la hokage estaba bastante sorprendida de la actitud tranquila y ligeramente amable de su señora. Toda esa quietud se vería interrumpida abruptamente por un fuerte portazo y un ninja llegando acelerado con un pergamino negro con rojo en sus manos.

    – ¡Mi señora! – Exclamó entrando mientras jadeaba agitado.

    – ¿Qué? – Preguntó la rubia notándose molesta por la irrupción al tiempo que una vena se resaltaba en su frente.

    – Un pergamino de negro con rojo llegó hace unos minutos, es del país de los campos de arroz – Respondió acercándose con dicho papel en sus manos.

    La rubia y su asistente se sorprendieron, lo primero en sus mentes fue que desde que Tsunade se volvió hokage nunca habían enviado uno de esos, de hecho, el último del que se sepa fue durante la última gran guerra. El ninja se lo entregó a su señora rápidamente. La rubia lo miró en sus manos, sintiendo un leve presentimiento, sabia en el fondo que era algo muy malo – Dispersión – Comentó para deshacerse de las restricciones y poder abrirlo.

    “Por este medio informo a los cinco kages de las cinco grandes naciones. Hace algunos días recibimos informes del ataque de una fuerza desconocida hacia una aldea costera y civil. Los primeros informes recabados señalaban a un grupo de guerreros desconocidos. Luego de investigaciones y exploraciones, además de otros ataques a aldeas cercanas determinamos la naturaleza de nuestro enemigo. Lo que a continuación diré puede ser algo difícil de entender, pues hablamos de algo que todos creímos que se había extinguido, incluso algunos creímos que nunca fue real. El país de los campos de Arroz fue invadido por un gran ejército y solicitamos el apoyo de las grandes naciones. Los enemigos a los que nos enfrentamos son…”

    Eso era lo que el pergamino decía, y era Tsunade quien lo leía, sin embargo, al llegar a ese último punto, la palabra que debía leer era una que no se había usado en cientos de años, una que siempre fue relacionada solo con mitos y leyendas de una época antigua, una palabra extinta. Las manos de la rubia temblaron y sus ojos se abrieron enormemente.

    – Mi señora ¿Qué ocurre? – Preguntó la asistente sin entender que significaba esa expresión en el rosto de su señora, pues nunca la había visto así.

    Tragó saliva y bajó el pergamino dejándolo en la mesa, juntó sus manos tratando de controlar ese temblor.

    – El país de los campos de Arroz fue atacado… Atacado por, por – Levantó su mirada a los tres que estaban allí reunidos – Samuráis.

    Un crudo y frio silencio se apoderó del lugar, los tres ninjas miraban a su señora, se miraban entre sí. Todos los escenarios eran posibles, todos meno ese, o eso era lo que creían. Los dos mensajeros no sabían que decir, pero el miedo en sus caras era la mejor expresión.

    – Mi señora Tsunade, eso, eso no puede ser verdad. Los samuráis se extinguieron hace siglos ¿Cómo es posible que ataquen ahora? – Cuestionó Shizune esperando que todo fuera una gran confusión o mala interpretación.

    – Ni Shizune, no es un error – Le mostró el pergamino – Son ellos, nunca desaparecieron. Debieron estar ocultos todo este tiempo, esperando, planeando.

    La hokage no sabía qué hacer, estaba frente a una situación que ninguno de sus predecesores había visto, pues en la edad antigua ninguna aldea o país de hoy existía. Los samurái son un terror y vestigio de tiempos pasados, tiempos de maldad y esclavitud, tiempos de dolor y guerra. Tsunade se levantó y se dirigió a su ventana, las nubes se habían vuelto solo un poco más negras para dar comienzo a una leve llovizna.

    – ¿Qué debemos hacer mi señora? – Preguntó la asistente esperando una ansiada respuesta que la hiciera sentirse mejor.

    – No lo sé – Fue lo único que pudo decir. Y quien podría argumentar lo contrario, no existe nadie con vida que haya visto a los samuráis o luchado con ellos.

    – Mi señora, por favor, dígame lo que sea, algo que podamos hacer, no podemos quedarnos de brazos cruzados – Alegó la asistente acercándose a ella y mirando a su maestra con gran temor e incertidumbre.

    – Sabía que esto pasaría. Por días tuve un mal presentimiento desde que vi esa espada. Algo malo tenía que ocurrir – Ignoraba por completo las preguntas de Shizune, solo mirando el cielo mientras reía con gran nerviosismo.

    – ¡Tsunade! – Exclamó la pelinegra para llamar la atención de su maestra – No es momento para pensar así, debemos hacer algo, usted debe hacer algo.

    La rubia se sorprendió un poco por las palabras de su alumna, pero era verdad. Se tomó un momento para respirar hondo y buscar relajarse. Luego de eso volvió a su escritorio para escribir un pergamino.

    – Necesitamos armarnos y prepararnos – Fue lo que dijo volviendo a su actitud seria y decidida – Ordeno una reunión con los ninjas de más alto rango y los encargados de cada división.

    – Si mi señora – Respondió la chica sonriendo al ver a Tsunade lista para hacer su trabajo. Rápidamente salió corriendo a dar el aviso de dicha reunión.

    Ahora volvemos a la base de los samurái. Durante estos días sin dudas había cambiado mucho, se habían construido casas de madera, algo improvisadas, pero dignas para recibir a los guerreros samurái de alto, medio y bajo rango. Para los Ashigaru había tiendas de campaña. Torres de vigilancia un gran y abastecido muelle, almacenes entre otros edificios de apoyo para la base.

    En la cima de la colina se estaba llegando a la fase final de la construcción del centro de mandos y reuniones de la gran alianza, sería una gran y fuerte torre de madera y roca, en la cima ondeaban los siete estandartes de los grandes clanes. Cerca de la construcción, Kazuhiro, el heredero Tokugawa y encargado de la contracción de la base descansaba junto con su guardaespaldas, el gigante Tokugawa, ambos sentados en lo que luego sería un almacén, de momento vacío y perfecto para tomar el té y desde donde había una vista perfecta de la construcción.

    Ambos se sentían en tal plenitud que no vestían sus armaduras, solo sus ropas de descanso, lo que serían kimonos blancos con detalles en color dorado aunados a unos haoris del mismo color. Sus armas retozaban e sus lados. Se les notaba muy relajados y de buen humor. Dicha relajación pronto se vería interrumpida por un par de presencias inesperadas.

    – Vaya, vaya – Se escuchó una voz algo gruesa, pero de forma suave – No esperaba toparme con el heredero de los Tokugawa descansando en horas de trabajo.

    – Vamos, no seas tan duro con el chico, seguro ser el encargado de esta mega construcción debe ser difícil – Agregó la voz de una mujer, aunque se notaba una leve risa por sus propias palabras.

    Al instante Kazuhiro reconoció ese par de voces, a lo cual no pudo evitar suspirar un poco.

    – ¿Qué hacen aquí, no deberían estar en sus barcos aun? – Volvió la mirada hacia ellos al tiempo que arqueaba la ceja.

    Frete al heredero había un par de samuráis. Pero no eran simples samuráis, eran campeones, la elite de la elite.

    – Disculpe mi señor, espero nuestra presencia no sea un infortunio – Comentó el hombre haciendo una reverencia.

    Dicho sujeto vestía una armadura samurái completa, sin el casto, pero con una larga capa con el símbolo de su clan, lo cual denotaba también sus colores, el blanco y el rojo. En su cintura no llevaba una simple katana, llevaba una espada mucho más larga, una nodachi. Su estatura sería de 1.76 metros, de complexión delgada sin marcar mucho sus músculos, más bien alguien ágil, su cabellera es corta en color negro azabache, aunque con la luz del sol denota uno reflejos azules que dan cierto brillo a su cabello, finalmente sus ojos en un atípico color amarillo extremadamente poco común.

    – Vaya, vaya – Rió un poco sorprendido el gigante al verlo, pues lo conocía muy bien – El campeón del clan Ashikaga, el poderoso y temido Kazuki Kisaragi… ¿Cómo es que te llamaban? ¿“El dios de la gravedad”? – Rió un poco ante el apodo.

    – No soy muy afín a los sobrenombres, aunque, acepto que ese hace honor a mi poder – No pudo evitar sonreír de forma un tanto soberbia.

    – Déjate de tontería Kazuki, responde lo que el heredero quiere saber – Bufó rodando los ojos y cruzada de brazos su acompañante.

    Su acompañante no era tan diferente, era una mujer, sí, pero, igual vestía una armadura completa, sin el casco, de alta calidad, con los colores de su clan, amarillo y negro, la larga capa con el símbolo de su clan, el clan Oda, finalmente su arma, o mejor dicho, sus armas, pues en su cintura lleva una katana con un estilo que denota su antigüedad, además en su mano lleva una gran naginata, muy lujosa, con una perfecta hasta negra y una hoja bastante brillante. Su estatura no sería muy diferente a la del Kisaragi, 1.75 metros, su complexión podría engañar, pues es delgada, muy femenina al igual que sus rasgos, al punto que sus pechos se pueden apreciar aun con la armadura puesta, pero a pesar de eso es una guerrera, por mucho, poderosa y decenas han caído a sus pies por subestimarla. Su cabellera es negra muy lacia, además de muy larga, si la llevara suelta fácilmente llegaría hasta su cintura, sin embargo, de momento la usa atada en una cola alta, finalmente sus ojos, estos en un atípico color gris, que hacían un efecto bastante interesante con la iluminación.

    – Ya te recuerdo – Alegó el gigante al verla – Tomoe Mizushima, sí, creo que te apodaban “la niña de la naginata” Tu y yo luchamos hace años en durante el Sengoku, en la batalla de Awaki, nos hicimos mucho daño, claro, eras una niña en aquel entonces – La miró de forma algo burlona.

    – Si, pero yo te hice más daño. Eras igual de idiota, un poco más bajo, pero igual de idiota – bufó arqueando la ceja.

    – Así como la ven, tiene por lo menos 30 años y… – Quería molestarla un poco.

    – ¡Ya cállate gigante idiota! – Exclamó para que no siguiera, aunque el leve sonrojo en sus mejillas y su clara molestia no ayudaban. A lo que Tetsuo solo rió por su reacción.

    – Bueno, ya dejen de discutir y molestarse – Interrumpo el heredero, aunque sonriendo aun por la reacción de la chica, aunque regreso a su seriedad rápidamente – ¿Puedo saber a qué han venido?

    – El daimyo Ashikaga, el shogun, me envió para cerciorarme que los preparativos para el centro de mando vayan conforme a sus planos, no quiere ningún error – Respondió Kazuki mirando la torre.

    – No es tan fácil, no trajimos materiales y los ashigaru hacen lo que pueden para conseguir “Los mejores” – Respondió el heredero acercándose al campeón – Aun así, dudo que baya inconvenientes ¿verdad?

    – No, no los hay, estoy seguro que mi señor quedará satisfecho con el trabajo de tus ashigarus – Sonrió complacido de ver que todo iba a pedir de boca.

    – Si, y ya que solo vinimos a ver una tonta torre, que tal si aprovechamos y nos dan algo de comer que no sea pescado – Comentó la campeona sonriendo, y notándose bastante deseosa por comer algo diferente a su acostumbrada dieta del mar.

    Sin más que decir Kazuhiro accedió y los llevó a una pequeña tienda donde les sirvieron la comida en tan rápido como era posible. Todo era de lo mejor, las mejores verduras, arroz y un poco de sake.

    – Dicen que el Demonio Sombra escapó el día que llegamos, que se volvió un ronin – Comentó Kazuki mientras comía de su cuenco de arroz, pero de reojo miraba al heredero.

    – No tengo intenciones de hablar de ese traidor, mucho menos durante la comida – Bufó Kazuhiro con cierto rencor hacia Hideo.

    – ¿En serio lucharon contra él? Tienen suerte de seguir vivos – Agregó Tomoe sonriendo un poco.

    – Un luchamos como tal. Hideo se mantuvo distante, no atacó en ningún momento, al final para evitar la pérdida de vidas innecesaria lo dejamos ir – Respondió Tetsuo antes que Kazuhiro dijera algo mas - ¿Ustedes lo enfrentaron alguna vez?

    – No, nunca tuve ese honor – Negó la campeona de los Oda.

    – Yo sí – Respondió Kazuki, con una seria mirada, dejando de comer y perdiéndose en los recuerdos – Fue hace más o menos cinco años, en la batalla del castillo Echizen, fue… algo difícil de olvidar. Ambos dejamos marcas en el otro.

    Los tres acompañantes miraron al “Dios de la gravedad” era raro verlo tan serio y tan inmerso en sus recuerdos, aunque todos los que se enfrentaron al temido Fujigawara nunca olvidarían una lucha contra ese sujeto.

    – ¿Y cómo terminaron? – Cuestionó Kazuhiro con cierta curiosidad.

    – Estamos muy agotados, luchamos por horas, sin embargo su ejército y compañeros ya habían caído, solo quedó él, usó todo su poder restante para atraparme en una ilusión, cuando reaccioné había escapado. Nunca lo volví a ver desde entonces.

    Un silencio algo incómodo inundó el lugar, los recuerdos del Sengoku, o de los cinco años después no eran para nada agradables para nadie, fueron años de caos, guerra, muerte y desgracia.

    – También escuchamos que lucharon contra unos ninjas ¿Qué tienen que decir acerca de eso? – Preguntó Tomoe, probablemente para cambiar el tema.

    – En sí, no hay mucho, eran insectos nada relevante – Respondió el gigante dando un gran trago a su sake.

    – Suena demasiado aburrido ¿No? – Arqueo la ceja la campeona.

    – Si, y no. Uno de esos me habló acerca de un temido ninja de nombre Orochimaru, aseguró que era muy poderoso. Luego de ese envía exploradores a averiguar sobre ese sujeto, se toparon con algo más interesante. Dicen que un viajero les habló sobre un grupo de ninjas renegados, se hacen llamar los Akatsuki.

    – ¿Akatsuki? ¿Qué significa? – Cuestionó sin entender la chica.

    Amanecer, eso significa. Es un nombre algo raro para una organización de renegados como dices – Comentó Kazuki mirando con cierto interés al heredero.

    – Son un grupo de mercenarios, o algo así, no se sabe bien quienes son o cuantos son, pero se identifican con túnicas negras con nubes rojas bordadas. El viejo aseguraba que ellos y el supuesto Orochimaru son los mayores peligros para las naciones de este mundo – Comentó el heredero mirando a los campeones – Y pueden sernos de utilidad.

    Ante tal aseveración los campeones se miraron dudosos pues no sonaba algo muy adecuado, sin embargo, no eran quienes para objetar ante el heredero, de cualquier forma algo así debían tratarse con los siete daimyos antes.

    Ahora de regreso en Konoha. Tal y como lo había ordenado la hokage una reunión con los ninjas de mayor rango, capitanes de equipo y de división fueron llamados a su oficina para tal evento. Algo muy inusual y que no se hacía desde hace mucho. Entre todos podemos destacar a: Kakashi Hatake, Gai Maito, Asuma Sarutobi, Kurenai Yuhi, Shikaku Nara, Shizune, Inoichi Yamanaka, Ibiki Morino, entre otros de igual importancia. Obviamente Tsunade al frente desde su escritorio.

    – Creo que ya estamos todos ¿Podemos empezar? – Cuestionó Kakashi sentado en un sofá bastante relajado, como siempre.

    – Bien. No tenemos tiempo que perder. El motivo por el cual lo cité a todos es por… – En ese momento se escuchó la puerta abrirse.

    Todo se sorprendería, o molestarían, ante la presencia de alguien poco apreciado. El temido y odiado Danzo Shimura junto con un par de sus ANBU a manera de guardaespaldas. Como si fuera dueño del lugar entró y tomó asiento frente a la hokage.

    – Por favor, no se detenga, lamento haber llegado tarde – Fue lo único que dijo, adornado con una sonrisa más que falsa.

    – Como decía – Trató de hacer caso omiso ante la presencia de ese sujeto – Hoy por la mañana recibimos una mensaje del país de los campos de arroz, un mensaje negro con rojo.

    Al instante todos supieron lo que, por sí solo, eso significaba, comenzando a murmurar entre ellos esperando que la hokage explicara el motivo de dicho mensaje.

    – Dicho país, informa a todos los kages de una gran amenaza señor. Aseguran que un gran grupo de guerreros invadieron varias de sus aldeas, un grupo de guerreros…. De guerreros Samurái.

    Un silencio sepulcral se propagó al instante entre todos los presentes, las miradas entre ellos solo expresaban dos cosas, miedo o incredulidad. Dicho silencio duró varios segundos incomodos, solo esperando que fuera ella misma quien lo rompiera.

    – Así es. Las leyendas y cuentos antiguos al final son verdad, los samurái son reales y no están extintos, de alguna manera se ocultaron y han vuelto a emerger, pero, sin son tan fuertes como las leyendas cuentan estamos en problemas y tenemos que actuar antes que ellos. No los conocemos, no conocemos su número ni su poder, por eso vamos a… – Antes que siguiera hablando fue interrumpida.

    El mismo danzo había aclarado la garganta buscando llamar la atención, al tiempo que se ponía de pie frente a todos y se acercaba a Tsunade, quien le miraba molesta y con cierto desprecio.

    – ¿Entonces lo samurái han resurgido? – Cuestionó mirándola seriamente. A lo que ella, para evitar gritarle, solo asintió apretando los dientes –Ya veo. Señores, estamos ante un gran problema, los samurái fueron, en su tiempo, la fuerza más grande y destructiva que jamás se haya visto.

    Rápidamente las miradas se dirigieron hacia ese perverso sujeto, al parecer sabía más sobre los samurái que la hokage. Logró su cometido, robarse la atención de todos los allí presentes.

    – Las grandes guerras del mundo ninja podrían palidecer si las comparamos con las guerras antiguas. Los samurái eran guerreros temidos, con habilidades devastadoras y una sed de sangre casi inhumana. Y para quien no lo sepa, los ninjas descendemos de ellos.

    Y si, había quienes no lo sabía, lo que terminó por sorprender a los presentes, llegando a prestar mayor atención a Danzo, dejando en un segundo plano a la hokage.

    – ¿Cómo sabes tanto sobre ellos? Todos los que vivieron esa época murieron hace siglos, nadie los conoce, incluso los llegaron a considerar simples leyendas – Alegó la Hokage poniéndose de pie, para tratar de recuperar la atención.

    – Me gusta leer mucho, deberías hacerlo también – Sonrió de una forma tan socarrona, que la rubia estuvo a nada de lanzarse sobre él de forma violenta.

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
     
    Última edición: 26 Agosto 2018
  9.  
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

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    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
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    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    3369
    Capítulo 6: La leyenda de la edad antigua y la ciada del samurái

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    05 de febrero. Konoha.

    – Ho, los samurái, vestigios del mundo antiguo, de la edad antigua, cuando los ninjas aun no existíamos como tal. Ellos gobernaron estas tierras en toda su extensión, todas las naciones y aldeas les pertenecían. Nunca crearon naciones como tal, se rigieron por sistemas de clanes, los clanes eran fuertes, autoritarios y poderosos, el más grande, los Minamoto la mitad de nuestro mundo les pertenecía solo a ellos, todo el este, del país de la tierra hasta el país del viento, y de allí hasta la mitad de nuestro país del fuego, ya imaginaran tal poder – Relataba el oscuro jefe del ANBU Danzo ante las miradas expectantes y sorprendidas de los shinobi allí reunidos. Y una Tsunade no muy atraída, más bien frustrada por la forma en que la opacó.

    Todo lo que el viejo hombre relataba era verdad, sin embargo, eran relatos escritos en pergaminos muy antiguos en una lengua antigua, a los que solo tiene acceso el consejo y sus miembros, y quizás lo que molestaba un poco a la hokage es que ella, a pesar de tener dicho acceso, nunca tuvo la idea de leerlos para conocer más de los samurái. Para este momento la rubia no tenía más opción que callarse y escuchar lo que Danzo relatara.

    Los Minamoto tuvieron un poder inalcanzable, todos los otros clanes estaban bajo su mando o desaparecían, y esto fue así durante siglos hasta que dos clanes samurái se levantaron en su contra, hartos de su opresión, estos fueron los Taira y los Fujigawara, en ese momento estalló una gran y cruel guerra por el dominio de nuestro mundo. Los Minamoto eran fuertes y poderosos, pero la alianza entre los Taira y los Fujigawara era solida e igualaba ese poder, conforme la guerra aumentaba clanes menores tuvieron que elegir bandos, y así, todo el mundo entró en conflicto. Ni siquiera nuestras guerras shinobi se comparan a la devastación que sembró la guerra samurái – Se tomó un momento.

    Se sentó frente a todos, buscando que Tsunade quedará un poco apartada, se sirvió un poco de té mientras todos le miraban con ansias de seguir escuchando.

    – Pero aun en esos oscuros tiempos, cosas más fuertes y nuevas pueden nacer. Los Taira tuvieron una idea, pues el estilo de combate de los samurái es luchar de frente, en grades números, y luchar así contra los Minamoto no era una gran forma de conseguir victorias, decidieron reclutar guerreros especializados en el sigilo, el combate estratégico a baja escala y la poca necesidad de armas y/o armaduras, les llamaron Ninjas, amos del sigilo y de la oscuridad, la forma perfecta para golpear a los Minamoto por detrás y debilitarlos. Fue la mejor y la peor idea que pudieron tener los samurái, usar grandes grupos de ninjas, que eran considerados asesinos o mercenarios de bajo honor y valor. Los aceptaron como miembros de su ejército, incluso, ganaron poder, dinero, fama, respeto y autoridad – Rió un poco y dio un sorbo de su taza.

    Al escuchar tal afirmación todos se quedaron boquiabiertos, nadie podía creer tal cosa. El mundo ninja, las tradiciones y estilo de combate todo tiene su origen en asesinos y mercenarios. Algo que nadie sabía y que por mucho que lastime el orgullo, es verdad. Incluso la hokage y Kakashi no pudieron ocultar su sorpresa. Danzo solo sonrió.

    – Decidieron que los ninjas no tenían valor alguno para los clanes, eran solo herramientas, así que les daban las misiones más difíciles, casi suicidas, amenazados con la ejecución de sus familias, los ninjas antiguos debían servir a sus amos hasta la muerte. La guerra siguió y siguió por mucho tiempo, los samurái comenzaron a debilitarse, fue allí donde un clan fuerte y un sabio se unieron para obtener un poder sin igual, un poder que acabaría con los samurái – Sonrió de forma casi perversa.

    Este era un punto importante y sin dudas la intriga entre los reunidos estaba a tope, acercándose lo más posible para escuchar, incluida la Senju.

    – Un ninja de nombre Kamataro. líder de un clan emergente, junto a un sabio monje de nombre Hagoromo se aliarían para darle un gran cambio a la guerra. Juntos robaron un poder inconmensurable, no se sabe que fue ni a quien se lo robaron, pero, les daría algo que nadie jamás había visto. Juntos despertaron a una bestia con diez colas… El mítico Jubi – El viejo dio un momento a sus escuchas para asimilar.

    Nadie decía una sola palabra, nadie creía o podía entender lo que ahora Danzo revelaba, algo tan importante mantenido en secreto por siglos, algo que nadie nunca había imaginado, pues rebasaba los límites de lo creíble.

    – Ni todos los samurái juntos pudieron hacer frente a una bestia con tal poder. Los Minamoto, Taira, Fujigawara, y otros clanes samurái debieron unirse para tratar de detener el avance de los ninjas. Era demasiado tarde, no podían, su último intento fue sellar una vez más al Jubi, a lo que Hagoromo decidió dividir a la bestia en nueve bestias más pequeñas, nueve bestias con cola, de esta forma evitó el sello y en una sola noche exterminó a ocho clanes samurái por completo, asesinando a más de cincuenta mil samuráis, obligando a los Minamoto, Taira y Fujigawara a rendirse al día siguiente – Por algún extraño motivo esto le causaba risas.

    Silencio, no había mas que silencio en la sala en este momento, cabe mencionar que en algunos oyentes había cierto sentimiento de terror tan solo de imaginar aquellos días tan oscuros.

    – Los ninjas se alzaron con el poder absoluto. Pero el orgullo de los samurái no les permitiría vivir como esclavos, zarparon en grandes flotas y se alejaron de nuestro mundo, nunca se supo a donde llegaron, fue un éxodo masivo y de tamaño inconmensurable. Así comenzó la era de los ninjas. Estoy seguro que los nombres de Hagoromo y Kamataro no les suenan, y es comprensible. Pero les revelaré algo que les permitirá identificarlos mejor. Hagoromo al acabar la guerra se alejó del mundo con sus bestias hasta que el día de su muerte llegó, y lo conoceríamos hoy en día como “El sabio de los seis caminos” – Se tomó un momento para sorber su té y luego daría la estocada final – Kamataro era líder de un clan emergente ¿El nombre de ese clan? El clan Uchiha.

    Punto final, el golpe que terminaría por acabar con las neuronas y nervios de los pocos que aún no habían quedado en shock ante tales revelaciones. El silencio era total, solo se escuchaba los sorbos de Danzo a su taza de café. La rubia, quizás temblando, quizás solo inmersa en un mar de confusión e incredulidad, se puso de pie.

    – No, no tengo nada que decirles. Lo siento – Fue lo que dijo con una voz bastante débil, algo impropio de ella – Pueden, retirarse, la reunión quedará aplazada hasta nuevo aviso.

    ¿Que podían hacer? Nadie sabe nada, todos están en shock y no pueden hacer un solo comentario. Danzo había logrado lo que quería, sembrar miedo, discordia, dudas y sobre todo, opacar a la hokage, sorprendente es que para ello hiciera uso de la verdad y no de la mentira. Aunque era una cruda verdad.

    Sin que los miembros de la reunión lo supieran, fuera del edifico de la hokage un grupo de jóvenes estaban reunidos, deseando con ansias haber escuchado algo de lo que allí se habló, pero el acceso se les fue negado. Eran los jóvenes miembros de los quipos, estaban allí: Naruto, Sakura, Neji, Rock lee, Tenten, Hinata, Kiba, Shino, Shikamaru, Ino y Choji.

    – Diablos ¿Qué tanto estarán hablando allí? No puedo aguantar esta curiosidad – Alegaba el ninja rubio revolviéndose el cabello concierta desesperación.

    – Ya cálmate Naruto, no has dejado de hablar desde que llegamos, solo han pasado 30 minutos – Comentó el Inuzuka, recostado en el suelo recargado sobre su gran perro.

    – Oye ¿Es que acaso no quieres saber de lo que hablan allí dentro? – Cuestionó el rubio una vez más.

    – Sea lo que sea, Naruto, cuando salgan nos lo dirán, deja de ser tan molesto y escandaloso – Bufó el ninja de los Nara recostado en el suelo solo mirando el nuboso cielo.

    – Ya me dio hambre ¿Qué tal si vas a comer algo y luego volvemos? – Estas palabras solo podían venir de cierto chico regordete y de cabellos castaños, el bueno Choji.

    – Tu siempre comiendo ¿No piensas en otra cosa? – Bufó su compañera de ojos verdes y larga cabellera rubia, la preciosa Ino.

    – Deberíamos estar entrenando en este momento chicos, cuando Gai sensei regrese volveremos al campo de entrenamiento y haremos 500 flexiones, correremos 15 kilómetros mucho entrenamiento de taijutsu – el cejas de azotador, solo rock lee podía decir tales barbaridades.

    – Lee… Llevamos toda la mañana entrenado, solo quiero volver a casa a descansar – Respondió su compañera de dos moños y experta en armas, la linda Tenten, quien se notaba algo cansada, sentada en una banca.

    – Esa forma de pensar hace que bajes tu nivel Tenten, de hecho creo que has subido un poco de peso, deberías iniciar una buena dieta para…. – Reprendió de forma sabia Rock lee, aunque la respuesta no fue tan grata.

    – ¡Cállate Lee, tú no sabes nada, y no estoy subiendo de peso! – Exclamó algo molesta, aunque denotando cierto sonrojo en sus mejillas, quizás el cejotas tenía un poco de razón.

    A pesar de los pequeños conflictos, entre los jóvenes de Konoha, todos compartían una gran amistad tallada con entrenamiento y compañerismo. Sin que nadie lo notara el rubio Uzumaki se había tomado cierto momento para ver a todos sus amigos, no pudo evitar sonreír por verlos a todos juntos en tan apacible circunstancias, claro es que ellos no sabían lo de los samurái y mucho menos todo lo que se habló en la reunión.

    – ¿Todo bien Naruto? – Preguntó su compañera pelirosa. Al notarlo tan callado de la nada.

    – Si, solo, es que – No podía expresar su sentimiento de alegría, salvo una gran sonrisa – Todos siguen siendo ellos mismos, no han cambiado en nada.

    – Si, supongo que sí – Sonrió la Sakura a su lado. De la nada recordó algo que le causaba curiosidad, pero se le adelantaron.

    – Naruto – Dijo la suave voz de la dulce Hinata – Dime ¿has vuelto a tener pesadillas? – Preguntó con cierto interés, o quizás solo buscaba una forma de conversar con él.

    – Hinata. Bueno, ahora que lo dices, no, por suerte no. Debió ser algo pasajero, una simple pesadilla sin importancia. Gracias por preguntar Hinata – Dedicó una sonrisa amable a la chica de ojos perlados.

    – Es que, me, me preocupé un poco, pero me alegra que no fuera nada relevante – Respondió ella, claramente sonrojada y desviando la mirada del rubio.

    Por su parte la Haruno no pudo evitar sentir cierta molestia, aunque muy leve, al escuchar como la Hyuga le robaba la pregunta de la boca y se llevaba la atención de su compañero. Dejando eso de lado, pasaron solo unos minutos, en los cuales Naruto se recostó en la grama esperando, como todos, que los maestros salieran para saber más de la reunión.

    – Chicos, los maestros están saliendo vamos – Comentó rápidamente Rock lee al ver a los miembros del a reunión salir.

    Todos se levantaron para ir a hablar con ellos. Naruto se proponía lo mismo cuando de la nada sintió una presencia y escuchó un muy leve susurro detrás de él, lo que le causó un leve escalofrió, volvió la mirada, logrando ver una sombra moverse hacia un callejón de forma rápida. Lleno de curiosidad la siguió logrando ver como se adentraba más en estrechos callejones, los cuales pasó por alto que no conocía.

    – Oye, espera ¿Quién eres? – Preguntaba sin respuesta.

    Solo escuchaba un susurro tan bajo que era incompresible. Siguió por esos extraños callejones tratando de alcanzar la sombra, hasta llegar a un callejón cerrado, uno muy alto que era imposible de saltar. Entonces notó algo.

    – No recuerdo esta parte de la ciudad ¿Dónde estoy? – Se dijo así mismo.

    Algo se movió detrás de él ágilmente, como si hubiera caído. Al mirar sobre su hombro una vez más allí estaba, esa sombra en forma de humano, solo con ese enorme y perturbador ojo enorme observándolo. El miedo lo invadió y dio un fuerte grito que terminó por despertarlo. Todo había sido un sueño una vez más. Estaba recostado en la grama donde minutos antes se había dormido. Sin embargo no estaba solo, a su lado estaba Sakura, arrodillada, quien le miraba preocupada.

    – ¿Naruto estas bien, que fue ese grito? – Preguntó.

    – ¿Sakura? ¿Qué pasó? ¿Cuándo me quedé dormido? – Estaba algo desorientado mientras miraba sus manos temblar ligeramente.

    – Solo te dormiste unos minutos. Pero ¿Por qué gritaste así? No me digas que… – Sabía bien lo que podía ser, pero quería confirmarlo.

    – Si, otra vez esa pesadilla. La sombra con el ojo – Respondió suspirando, pero ahora si estaba preocupado, dos veces no podían ser casualidad.

    – Tenemos que decirle a Kakashi o Tsunade, Naruto, sea lo que sea no debes ocultarlo – Surgió ella ayudándolo a levantarse – Ven, creo que los maestros están saliendo ya de su reunión.

    Ahora nos alejamos a una gran distancia de la aldea de la hoja, a tal distancia que en esta locación el cielo está completamente despejado y el día es precios. No hay un solo rastro de ciudades o pueblos cercanos solo un hermoso relieve hecho de pasto con escasos árboles y en la distancia grandes e imponentes montañas, lo único que podemos apreciar hecho por el hombre es un gran camino empedrado que debe conectar algunas aldeas.

    Aun lado de dicho camino se encuentra una río, un río muy apacible y de aguas cristalinas, es aquí donde nos encontramos con cierto hombre que deserto a las filas samurái, el ronin Hideo, aprovechaba la soledad del entorno para ducharse en dicho río. Estaba en el agua permitiendo ver su esculpido torso, que a pesar de su edad, cercana a los cuarenta años, no se le nota para nada fuera de forma, bastante trabajado pero con decenas de cicatrices por el torso y brazos.

    En la orilla del río, bajo la sombra de un gran árbol había dejado sus ropas y su espada, la cual, sin que él se diera cuenta, se había salido de la funda liberando ese tétrico ojo negro. El ronin salió del agua, tomando unas telas para cubrir sus genitales. Se tomó un momento para recostarse bajo el freso árbol, entonces notó su espada.

    – ¿Oye, que diablos haces? – Cuestionó algo molesto tomándola – Sabes que no puedes salirte cuando quieras, y te di la orden de dormir.

    – Lo siento Hideo, no pude evitarlo – El ojo se volvió en una boca – Pero otra vez sentí una de las presencias y quise investigar más sobre eso. Creo que inconscientemente no estamos acercando.

    – No me interesa, no quiero problemas con los ninjas ni con nadie, más te vale dejar de meterte en problemas – Alegó serio.

    – Envié otra sombra para espiarlo – Rió un poco por la reacción de su compañero.

    – ¿Por qué carajos? – Exclamó aún más molesto – No entiendes, ya no vamos a luchar, ya no formaremos parte de las guerras o los problemas y tú te pones a espiar a esos sujetos, si son tan poderosos como dices que nos garantiza que no te perciben igual

    – Es un chico – Sonrió de forma maliciosa – Bastante joven, cabellos rubios y…

    – ¡No me importa, no quiero saberlo y por nada del mundo iremos hacia él! – Sin dudas las acciones de su espada no le agradaba. Respiró hondo y se relajó – Por favor Akumu, no quiero problemas, solo quiero paz y vivir mi vida de forma relajada ¿Puedes hacer eso por mí, amigo?

    La boca de la espada no alegó nada más, solo bufó y se aguardó en la funda por si sola. Los minutos pasaron en los que el ronin disfrutó de ese pacifico dia, solo escuchando las melodías de la naturales, aves, viento y el cauce del rio.

    Tomo sus ropas volviendo a vestirse, colocando su espada en su cintura y el sombrero de paja en su cabeza, encaminándose por el camino empedrado en dirección desconocida, dejando que el viento lo llevara hasta inciertos destinos.

    Viajamos velozmente hacia la aldea oculta de la arena, en el edificio del Kazekage, donde al igual que Konoha, se llevaba a cabo una reunión con todos los miembros del consejo ante la noticia de la amenaza invasora samurái. A diferencia que Konoha ellos no contaban con alguna información acerca del pasado, se limitaban a los escasos conocimientos que se tenían. En síntesis, solo eran conscientes que había un ejército de guerreros desconocidos que amenazaba con ataques indiscriminados hacia cualquier nación.

    – Esta es toda la información que teneos acerca de la amenaza samurái, mi lord – Terminó su informe el jonin Baki ante los miembros del consejo, el Kazekage y sus hermanos.

    – Entonces ¿No sabemos nada sobre ellos? – Cuestionó Temari con una ceja arqueada y ante el silencio de su hermano.

    – Me, me temo que no Temari, no tenemos idea de sus habilidades, solo sabemos que son miles y muy agresivos en combate – Agregó con cierta frustración.

    – Sin esa información no podemos planear una estrategia para defendernos, necesitamos más información – Objetó Kankuro cruzado de brazos – Debemos enviar espías y exploradores.

    – Se tardarían días en eso. Incluso si los capturan revelarían la localización de nuestra aldea, es muy riesgoso – Alegó un miembro del consejo – Debemos mejorar las defensas de la ciudad y las fortalezas cercanas.

    – Los samurái no son el único riesgo, ya se olvidaron de los Akatsuki, siguen escondidos, esperando un momento para atacar, y estos parecen idóneos para que nos ataquen, además, lo samurái están demasiado lejos aún enfrentaran a otras aldeas antes que a nosotros, allí tendremos más información sobre ellos. Mantengámonos al margen – Sugirió otro de ellos.

    Los miembros comenzaron a alegar entre ellos generando un pequeño alboroto en la sala, hasta que el sonido de un vaso dejado en la mesa con cierta fuerza los calló, volviendo todos sus miradas a su Kazekage.

    – Somos la aldea oculta de la arena porque estamos a la mitad de un desierto – Comentó con su voz baja pero algo tenebrosa – No porque nos ocultemos de los conflictos. Los samurái se suponían extintos, ahora han regresado y dudo que sea con buenas intenciones.

    – ¿Qué ordena lord Kazekage? – Cuestionaron los miembros del consejo.

    – Dos cosas, las únicas que podemos hacer de momento. Enviaremos escuadrones de elite para que vigilen las fronteras, día y noche. Además quiero reunirme con la Hokage de la hoja, este conflicto nos concierne a todos, no solo a la aldea del a arena. Dicho esto no hay más que agregar, pueden retirarse.

    Quizás a algunos no les agradaba las ideas del Kazekage, pero igual ordenes eran órdenes y debía acatarse al pie de la letra, al final Gaara se quedó solo con sus hermanos.

    – ¿Crees que los de la hoja sepan más sobre los samurái que nosotros? – Cuestionó el maestro en títeres con cierta intriga ante la reunión que su hermano ordenó.

    – Quizás sí, quizás no. No lo sé, lo que me interesa es que juntos encontremos una solución al conflicto, no sabemos cuáles son las intenciones de los invasores samurái, pero debemos estar preparados para lo que tengan en mente. Nosotros y los de la Hoja debemos estar unidos para lo que venga.

    Sus hermanos no estaban tan seguros de eso, por alguno motivo y a pesar de los acuerdos y alianzas no había mucha confianza aun entre las aldeas, pero Gaara no se preocupaba por eso, quizás veía el potencial caótico de la llegada de los samurái y que todos los ninjas estaban en riesgo por igual sin importar su aldea de procedencia.

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
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    Wow, estamos a tope esta semana, mira que apenas es domingo y ya hay otro cap, menudo trabajo ¿No?
    Bueno, he aquí el siguiente cap de nuestra historia y sin dudas uno crucial pues contiene revelaciones de la historia de los ninas y samurai.
    Tambien cabe mencionar que aquí comenzaran las dispariedades com la historia orginal.
     
  10.  
    Fersaw

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    Naruto: El resurgir del samurái
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    Acción/Épica
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    Capítulo 7: Planes en la oscuridad

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    09 de febrero. Caminos hacia el este, país del fuego.

    Cuatro días han pasado desde aquellas reuniones que se presentaron tanto en la aldea de la hoja, como en la aldea de la arena, por parte de Konoha, dicha reunión realmente no llegó a nada, salvo develar secretos del pasado y de los samurái, entre otras cosas. Por otro lado, los ninjas de la aldea de la arena, quienes no conocen tantos aspectos históricos sobre los invasores, decidieron prepararse para lo que pudieran llegar, lo que fue reforzar las fronteras y solicitar una reunión con la hokage, esto para tratar de establecer estrategias para enfrentarse a un posible ataque samurái.

    Para dicha misión diplomática, Tsunade ordenó un grupo de escolta para su viaje hacia la aldea de la arena, esto para evitar posibles riesgos durante el camino hasta dicho lugar. Los ninjas elegidos fueron los pertenecientes a los equipos Kakashi, y Gai, incluyendo al capitán Yamato como miembro del primero. Puesto que no era algo de máxima urgencia, de momento, los ninjas de la hoja deambulaban a paso normal, sin apurar su viaje, por eso dicho recorrido se extendió por varios días, para su suerte estaban ya a solo un día de camino.

    Ante ese día tan fresco y soleado, todos los miembros de la caravana se notaban animados y de buen humor, incluyendo a la rubia hokage, quien tiene cierta fama de irritable, en este día se le veía incluso sonriente. Sin embargo, en la retaguardia aquel ninja rubio no parecía muy alegre como sus compañeros. Su maestro y ahora compañero se acercó al ver que se rezagaba.

    – ¿Todo bien, Naruto? – Cuestionó acercándose a él.

    – Sí, claro ¿Por qué no habría de estarlo? – Respondió tratando de fingir buen humor, fallando muy claramente.

    – Pues no lo pareces. ¿Qué ocurre? – Insistió el ninja enmascarado.

    – Es sobre lo de mis pesadillas – Suspiró revelando lo que le afligía.

    Al escuchar la mención de las pesadillas rápidamente Sakura se acercó también, para escuchar mejor y hablar también con él.

    – ¿Volviste a tener otra pesadilla con esa cosa? – Fue lo que cuestionó la Haruno, denotando un atisbo de preocupación.

    – Si, otra vez – Respondió agachando la mirada, realmente lo que incomodaba más al rubio, no eran las pesadillas, si no preocupar a sus compañeros. Igual diría lo que pasó – Fue ayer en la noche, mientras acampábamos.

    – ¿Qué soñaste esta vez? – Preguntó Kakashi, manteniendo su serenidad, pero en el fondo sabía que era algo preocupante.

    El chico suspiró un poco para hacer memoria y comenzar a relatar su nueva pesadilla.

    Relato de la pesadilla

    Era la noche anterior. Todos los miembros de la escolta de Tsunade, y ella misma, estaban ya descansando después de un largo día de caminata. Una cabaña hecha por la madera de Yamato sería su refugio. Todos descansaban incluido Naruto, hasta que de la nada un sonido casi imperceptible logró despertarlo.

    – ¿Qué, que fue eso? – Cuestionó medio dormido mientras se frotaba los ojos.

    Lo primero que vería seria la puerta de dicha cabaña abierta, cosa que lo extrañaría, así que se levantó para ver si alguien de su grupo la había abierto y salido. Más no vería a nadie fuera, solo el oscuro bosque y una fría brisa moviendo las ramas de los árboles y plantas.

    – Qué raro, quizás alguien salió y olvidó cerrar la puerta – Tiritando ante el frio se abrazó a si mismo con intenciones de regresar al cálido interior de la cabaña.

    Al dar la espalda presintió algo detrás y rápidamente arrojó un par de kunais. Lo que estaba allí era, una vez más, ese ente negro con un gran ojo en la cabeza, a quien los kunais atravesaron como si de humo estuviera hecho. El rubio Uzumaki tembló un poco y retrocedió, pero esta vez no se asustaría, tragó saliva y se armó de valor para encarar a su acechador.

    – Otra vez tú, monstruo – Alegó apretando los dientes para juntar valor.

    El ente permanecía allí, de pie, en silencio, solo mirándolo, analizando de pies a cabeza a Naruto.

    – Ya me cansé de ti imbécil – Gruñó comenzando a correr hacia el ente – Esta vez serás tu que el que grite.

    Llegó hasta él, comenzando un ataque feroz, lanzando golpes y patadas fuertes una tras otra. Sin embargo, era como luchar contra el humo, no hacía nada, solo lo atravesaba. Pero el ninja era aguerrido, o más bien, terco – Jutsu clones de sombra – Creyó posible que atacar en mayor cantidad haría una diferencia, lo cual no ocurrió, los múltiples ataques no hacían nada.

    Cuando Naruto bajó la guardia para pensar en algo diferente, el ente se abalanzó en un parpadeo tomándolo por el cuello con fuerza, su mano se había hecho tangible, pero el resto de su cuerpo seguía siendo humo, lo cual descubrió Naruto al tratar de zafarse de su agarre, que se volvió imposible.

    – ¿Quién eres? ¿Qué eres? – Cuestionó el Ente con una voz susurrante y demasiado grave como para ser de un humano – ¿Qué hay dentro de ti? dime

    El ninja no entendía de qué hablaba esa criatura, no comprendía a qué se refería con “Dentro de ti” además que el aire comenzaba a faltarle por el agarre. Antes que se desmayará el Kyubi apareció detrás de ellos, a lo que el ente le miró.

    – Allí estas – Dijo sin soltar a Naruto – Dime ¿Qué eres, cuál es tu forma? No puedo verte. Pero puedo sentirte y sé que estas frente a mí, resides en el cuerpo de este humano.

    El Kyubi le miró con cierta extrañes, para luego rugir con todas sus fuerzas haciendo desaparecer al ente y liberar al Naruto, quien al caer, no tardó en desmayarse, desmayo que puso fin a su sueño. Despertando, sudando frio y con el corazón a mil por hora.

    Todo había sido un sueño más, estaba en aquella cabaña junto a sus compañeros. Suspiró para tratar de calmarse, mirando sus manos temblar una vez más.

    Relato de la pesadilla fin

    Eso fue lo que comentó a su compañera y maestro mientras seguían el camino con los demás miembros de la escolta. Kakashí ocultaba su preocupación, y sobre todo su gran intriga, era muy claro que, sea lo que sea, esa criatura estaba detrás del Kyubi, no de Naruto como tal. Por su parte Sakura, solo miraba a su compañero y amigo, quien tenía la mirada algo baja, lo que le ocurría la Naruto la preocupaba mucho.

    – Tendremos que hablar con Tsunade por el momento, cuando el maestro Jiraiya regresé sabrá que hacer – Surgirá Kakashi para animar a Naruto mientras colocaba su mano sobre el hombre del chico – No tienes que preocuparte Naruto, no es nada grave.

    – Sí, estoy segura que el maestro Jiraiya sabrá que hacer. Lo que importa ahora es que te olvides de esas pesadillas y te animes, después de todo vamos a la aldea de la arena y será la primera vez que veamos a Gaara como Kazekage – Lo que Sakura quería era distraer a Naruto para que olvidara esos pensamientos, adornado sus palabras con una bella sonrisa.

    – Si, es verdad, lo había olvidado. Gaara se volvió Kazekage durante estos años – Rápidamente sus inquietudes se desvanecieron al pensar en lo tanto que había avanzado su amigo – Gaara ¿Qué tanto habrá cambiado?

    Ahora nos ausentamos de esos bosques y nos regresamos a la locación del ronin. Hideo se había percatado que su espada había actuado, una vez más, a sus espaldas saliendo sola de la funda para volver a enviar sus sombras hacia el chico. Esto el ronin no lo podía permitir una vez más, pues no solo ponía en riesgo su anonimato, sino que también era un desacato a la orden que le había dado, así que esta vez tomaría medidas.

    – ¡Oye ¿No hablaras en serio? No puede sellarme, no seas injusto Hideo! – Espetaba la boca negra de la espada ligeramente salida de la funda.

    Hideo había dejado la espada en el suelo y se sentó frente a ella a una distancia de un par de metros. Juntó sus manos para concentrarse.

    – No me dejaste otra opción Akumu, te dije, no, te pedí por favor, que dejaras en paz a esa persona, que no me interesa saber nada de su poder o de lo que carajos tenga dentro – Respondió tratando de concentrarse y relajarse.

    – Oye, que ingrato eres, lo hago por los dos, es para… – Trataba de excusarse, pero Hideo no estaba dispuesto a escucharlo.

    – ¿Ingrato? ¿Por los dos? A mí no me vas a engañar idiota, te conozco desde hace treinta malditos años. Eres un entrometido, arrogante, sanguinario y cruel ser. Solo quieres llegar hasta esa cosa para pelear con él o ella, o eso o… Lo que sea – Arqueo la ceja algo molesto denotando una vena en su frente.

    –… Carajo, me conoces muy bien Hideo – La espada no pudo evitar reír un poco, pues le dijeron sus verdades – Aun así, si me sellas no podrás disfrutar de mi hermosa y agraciada compañía, ni siquiera podrás usarme hasta que deshagas el sello, estarás indefenso si alguien te ataca.

    – Lamentaré un poco estar solo… Además, no necesito una espada, ya no volveré a luchar, idiota – Suspiró un poco, al no poder concentrarse por la discusión, y pues sin su espada estaría solo realmente.

    – Si ya no te agrado entonces abandóname en un oscuro bosque, y consíguete una espada más bella y más joven ¡Eso es lo que quieres, todos los humanos son iguales! Mi madre siempre me lo decía, nunca confíes en un humano… – La espada fingía llorar, incluso, cambió su voz a la de una mujer, una mujer muy dramática.

    – ¡Ya cállate! – Exclamó molesto y frustrado por tan burda actuación – Eres más dramático que una mujer.

    – Es mi mejor actuación de mujer – No pudo evitar reír ante la reacción del Fujigawara.

    – No eres mujer, tampoco eres hombre… ¡Maldita sea ni siquiera eres humano! – Se levantó rápidamente y le dio varios pisotones – Eres solo un estúpido tengu experto en molestar y hacerme rabiar. Deja de usar las voces de los muertos maldita sea.

    – ¡Ya, ya baste de violencia carajo, me arruinas el filo! – Exclamó la espada ante sus pisotones – Está bien me voy a callar.

    Hideo suspiró pesadamente tratando de calmarse una vez más y regresó a donde estaba sentado para intentar una vez más concentrarse.

    – Mira Akumu. Somos amigos, lo sé, pero también sé que nunca cambiaras, si te dejó así, volver a salirte mientras duermo para buscar a esa persona. Y lo siento, pero eso ya no es parte de mí, ya no voy a luchar, ya no quiero derramar sangre de inocentes sin motivos otra vez, por eso no necesito una espada – Su voz se tornó más relajada y amigable – aun así, seguirás a mi lado por que hicimos un pacto, siempre estaremos juntos hasta el día de mi muerte, y eso no lo voy a incumplir. Ahora debo sellarte, lo siento amigo.

    Volvió a su concentración juntado sus palmas y cerrando los ojos, a lo que la espada no se opuso esta vez, incluso guardó silencio – Sello de tres puntos – Su energía comenzó a emanar de su cuerpo en forma de luz amarilla tenue. Un triángulo se dibujó en el suelo con la espada en el centro, esta se enfundó sola y un símbolo apareció en la funda, el triángulo se hizo más pequeños hasta desaparecer, y en cuestión de segundos el sello se había completado. Akumu estaba encerrado en la espada y no podría jamás, por sí solo, liberarse, solo Hideo podría hacerlo.

    – Lo siento, amigo. Cuando ya no haya riesgo te liberaré, lo prometo – Comentó el ronin mientras tomaba la espada y la colocaba en su cintura.

    Suspiró un poco, pues la idea de encerrar así a su mejor amigo no le gustaba. Dejó que la fresca brisa del lugar lo relajara, cambio su semblante y puso rumbo hacia su incierto destino otra vez.

    Dejando esta situación de lado nos vamos al norte, a una locación prácticamente desconocida, excepto para aquellos que saben a dónde ir exactamente. En medio de un gran e inmenso bosque, a los pies de una gran montaña, allí en una entrada secreta, solo diferenciada por un papel con un símbolo en este. Dicha entrada da acceso a una bien abastecida guarida, aunque carente de luz natural es perfectamente iluminada mediante antorchas. Grandes y largos pasillos conforman dicho escondrijo, además de decenas de habitaciones, la mayoría vacías.

    Avanzamos hasta llegar a una gran e inmensa sala, era muy amplia y con un techo muy elevado, perfecta para entrenamientos de combate. Allí cierto ninja buscado por crímenes, y antiguo sannin, se encontraba sentado mientras degustaba una taza de té. Frente a él se llevaba a cabo un entrenamiento, este entre el desaparecido Sasuke y Kabuto, el otro aprendiz/sirviente de Orochimaru.

    Por difícil que pareciera, el ninja de lentes y cola de caballo estaba a la par, o incluso, por encima del Uchiha. Sasuke se lanzaba al ataque con sus espada, arrojando feroces cortes verticales y horizontales, que su adversario esquivaba de forma muy elegante, cual si fueran pasos de baile, lo que solo lograba frustrar más al Uchiha

    – ¿No has logrado mejorar? A este paso jamás alcanzaras a tu hermano – Advirtió de forma algo cínica el ninja de las serpientes mientras bebía de su té.

    Sasuke solo gruñó e insistió en la fiereza de sus ataques. Saltó arrojando un corte vertical, Kabuto simplemente se hizo a una lado para evitarlo, allí el Uchiha intentó un corte horizontal, más fuerte que veloz, el cual fue previsto por su adversario, quien con un kunai lo desvió abriendo la guardia de Sasuke y se acercó para conectar un fulminante codazo en la quijada del pelinegro, derribándolo y haciéndolo soltar sus espada. El Uchiha, antes que nada intentó retomar su arma, pero Kabuto se colocó a su lado aplastando su pecho con su pie para que no se moviera. Contuvo el dolor, gruñendo, levantó su mano para arrojar un rayo eléctrico intentando herir a su agresor.

    Kabuto tuvo que alejarse para evitar el ataque, lo que Sasuke aprovechó para retomar su espada y volver al ataque – Estilo de fuego, Jutsu bola de fuego – Colocando su mano en su boca crea una bola de fuego que avanza a gran velocidad hacia su rival. Sin embargo, este también tiene sus trucos, da un gran salto hasta llegar al techo donde, cual araña, logra asirse con las manos y pies. Comenzó a avanzar muy rápidamente hacia Sasuke, al estar sobre él se dejó caer – Bisturí de chakra – Con su energía formó en ambas manos dos afiladas hojas con las que intentó cortar al Uchiha, quien pudo prever todo con su sharingan, saltando a tiempo para evitarlo.

    Kabuto no se detuvo y se arrojó tras de él tirando cortes veloces y certeros, si bien Sasuke podía esquivarlos, la velocidad del cuatro ojos no le permitía contraatacar. Hasta que tuvo la oportunidad y se agachó tratando de patear las piernas de Kabuto, este solo retrocedió de un salto para evitar ser derribado.

    – ¡Estilo de fuego, jutsu llamas de fénix! – Exclamó Sasuke.

    Desde su boca comenzó a arrojar bolas de fuego, una tras otra y tras otra, el cuatro ojos las esquivaba ágilmente, pero la cantidad y la intensidad comenzaban a aumentar, obligando a Kabuto a retroceder para tener más espacio para sus evasiones.

    – Te tengo cuatro ojos – Sonrió seguro el Uchiha – ¡Estilo de fuego, jutsu fuego de dragón! – Desde su boca arrojó una feroz llamarada dirigida hacia Kabuto.

    – Maldición – Alegó Kabuto, ese ataque sin dudas era peligroso, pero tenía una opción para evitarlo. Rápidamente llevó sus manos al suelo – Invocación, Rashomon rojo.

    Con esta invocación frente a él emergió una puerta de roca con la cara de algún ogro en color rojo, no tan grande como las que invoca su maestro, pero lo suficiente para detener el ataque de fuego del Uchiha. El fuego comenzó a consumirla, pero no lograba destruirla, aun así Sasuke tenía otro plan, preparó su mano derecha, comenzando a cubrirla con electricidad hasta crear una esfera que irradiaba destellos eléctricos, sin embargo, había una diferencia con la técnica aprendida de Kakashi, esta versión era de color negro – Chidori negro – Enunció y se lanzó al ataque corriendo a toda velocidad hasta llegar a la puerta donde arrojó su ataque atravesándola como si de papel se tratase y buscando alcanzar a Kabuto.

    No lo logró, cuando la puerta cayó en pedazos pudo notar la ausencia del cuatro ojos. Percibió que estaba detrás de él y rápidamente arrojó un corque con su espada

    – Suficiente – Ordenó Orochimaru a ambos, logrando que se detuvieran en el último momento.

    La espada de Sasuke estaba a escasos centímetros del cuello de Kabuto, no óbstate, un kunai en manos de Kabuto estaba a nada de tocar el cuello del Uchiha.

    – Fue un buen entrenamiento, ahora acérquense – Ordenó el maestro de ambos.

    Con el orgullo pateado por no lograr vencer a su rival, Sasuke no tuvo más opción que guardar su espada y cercarse a su maestro. Los dos se sentaron frente a Orochimaru esperando lo que sea que les fuera a decir.

    – Sasuke has mejorado, pero aun estas lejos de lo que deseas. Tu ímpetu ya no parece ser el mismo que cuando llegaste ¿crees que a este vas a superar a Itachi? – Cuestionó la serpiente blanca con una mirada apacible.

    – Hago lo que puedo – Gruñó el Uchiha, cruzándose de brazos – Simplemente no tengo la misma motivación, estar aquí encerrado me vuelve loco.

    – Al parecer el aislamiento le ha afectado psicológicamente, mi señor – Agregó Kabuto mientras serbia té para ambos.

    – No necesito seguir encerrado y luchando contra este idiota o tus demás sirviente, necesito un enfrentamiento real, necesito un combate real para poder seguir mejorando, usar mis habilidades en alguien ¡Dame una misión! – Exclamó de forma frustrada y con cierta desesperación.

    Orochimaru solo le miró sonriente, su típica sonrisa macabra y retorcida, acarició su barbilla un momento pensando en que podía emplear al Uchiha. Antes que la serpiente blanca dijera algo su asistente/sirviente tuvo una idea.

    – Está lo de esos tres raros, mi señor – Sugirió Kabuto mientras daba un sorbo a tu té.

    – ¿Tres raros, de que se trata? – Cuestionó Sasuke, con curiosidad.

    – Es verdad, será una buena misión para probar tus habilidades Sasuke – Sonrió Orochimaru – Veras, aunque no estas al nivel como para vencer a Kabuto, por motivos que no te voy a explicar, estoy seguro que has mejorado lo suficiente como para hacer frente a retos reales. Tu misión es liberar a una tercia de ninjas, estos serán tu nuevos compañeros, cuando lo hagas, entonces comenzara tus verdaderas misiones.

    – ¿Qué clase de misiones? – Cuestionó muy interesado en lo que decía.

    – Algo muy importante, darás caza a los Akatsuki – Ordenó de forma tajante pero sonriendo. Ante la mirada sorprendida del Uchiha – ¿O acaso no estas listo para este reto Uchiha? – Le miró de forma retadora, sabiendo bien su respuesta.

    – Claro que estoy listo, sobre todo para dejar este agujero – Bufó dándole la espalda – iré a descansar, mañana saldré a liberar a esos tres, espero sean competentes para cazar los Akatsuki.

    El Uchiha sin decir nada se retiró de esa gran sala, dejando a su compañero y su maestro tomando el té y conversado acerca de otros temas.

    – ¿Qué pasará con los invasores samurái, mi señor? –Preguntó Kabuto.

    – Esperaré que Sasuke arme a su equipo, luego dejaré que él se encargue de reunirse con esos samuráis, no tengo intenciones de revelarme aun. Igual y pueden ser útiles para algo – Respondió despreocupado, casi menospreciando a los invasores.

    La noche se cierne sobre el mundo, y nos situamos en las inmediaciones áridas de la aldea de la arena. En medio de la fría noche cuatro sombras deambulan camino hacia dicha aldea. Cuatro sombras cubiertas por túnicas negras con nubes rojas bordadas.

    – Mi estimado Sasori ¿Qué exquisitas obras has traído para esta misión? – Cuestionó el más joven del grupo, con una larga cabellera rubia atada en una coleta alta y con un largo mechón cubriendo su ojo izquierdo.

    – Lo que ves es lo que usaré. En esta patética aldea no habrá ninjas que requieran más que mi Hiruko. Para eso los traje a ustedes conmigo – Respondió uno más bajo, en una especia de cuerpo amorfo y redondo, mostrando solo su rostro, que no se veía muy humano.

    – Lo dices como si estuvieses a cargo – Bufó otro de los acompañantes, un tanto más alto que el primero, con su grisácea cabellera peinada completamente hacia atrás y en su espalda una guadaña con tres hojas rojas.

    – Hidan. Te recuerdo que Sasori está al mando, así que cállate y obedece – Ordenó el cuarto miembro del escuadrón. El más alto del grupo, de piel oscura y rostro casi cubierto por completo, dejando visible solo sus verdes ojos.

    – ¿Qué significa eso? ¿Por qué Deidara y yo no podemos estar al mando, Kakuzu? – Cuestionó Hidan bufando y cruzado de brazos.

    – Porque son jóvenes y estúpidos – Respondió Sasori, haciendo reír a Kakuzu. Y molestando al otro par. Hasta que se detuvieron – Llegamos ¿recuerdan la misión?

    – Claro que sí, destrozar y matar todo lo que podamos, solo debemos asegurar al jinchuriki – Respondieron los otros tres. Estando ya frente a la entrada de la aldea de la arena.

    – Así es. Bien, que la fiesta comience – Ordenó Sasori con una pequeña risa, un tanto macabra.

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
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    Menudo problema se avecina para la aldea de la arena ¿Que ocurrira? bueno, lo sabremos hasta el siguiente cap, nos vemos.
     
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    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
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    Acción/Épica
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    34
     
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    Capítulo 8: La aldea de la arena bajo ataque

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    09 de febrero. Aldea de la arena.

    Es una noche bastante fresca en la aldea de la arena, el viento sopla con fuerza elevando ligeramente la arena del suelo. La luna desde el cielo despejado lo observa todo con plenitud, el cielo del desierto carece, casi por completo, de nubes. Nos encontramos en este momento en la aldea oculta de la arena, más precisamente, en la entrada de la misma. Por órdenes del consejo, la seguridad se había duplicado, incluyendo los famosos cazadores ANBU, había por lo menos un par de docenas de ninjas custodiando ese lugar.

    Frente a la entrada y ocultos en una brisa cargada de arena había cuatro figuras vestidas con túnicas negras y nubes rojas, ellos permanecían de pie, solo mirando a los incautos ninjas que aún no detectaban su presencia.

    – Kakuzu, Hidan, comiencen – Susurró quien estaba al mando de dicha misión, Sasori. Sin objetar nada, ambos ninjas dieron un gran salto buscando caer entre las filas de ninjas que vigilaban – Deidara, prepárate para el ataque aéreo.

    Kakuzu fue el primero en caer sobre la muralla, dicha forma de llegada llamó la atención, un par de ninjas le vieron, pero antes que pudieran decir algo el akatsuki los había tomado por el cuello con fuerza, tal fuerza que parecía estar a punto de partirles el cuello. No se molestó en asfixiarlos, extendió sus brazos gracias su habilidad de jiongu y los arrojó con gran fuerza hacia la aldea, aunque sobrevivieran a tal caída terminarían con muchos huesos rotos. Antes que reaccionará sonó la alarma y los ninjas comenzaron a entrar en acción, una campana repicaba por toda la muralla y subsecuentemente por la aldea. Era una alarma y solo significaba una cosa… – ¡Nos atacan! – Gritaban los ninjas buscando llegar a Kakuzu y rodearlo.

    – Bien, supongo que se acabó el ataque sorpresa – Se dijo a sí mismo al tiempo que se despojaba de su túnica y dejaba salir la primera de sus máscaras, la máscara de fuego. La cual cubriría su espalda en el combate.

    Ante tal técnica los ninjas retrocedieron para analizar la situación, lo que no fue tan buena idea pues la mascará atacó con una poderosa llamarada, calcinado a un puñado de ninjas incautos, por su propia mano Kakuzu se arrojó a la ofensiva con su poderoso taijutsu. Golpe tras golpe, extendía sus brazos y los arrojaba hacia la aldea, los kunais y shurikens se clavaban en su piel pero el ninja zombi ni se inmuta. Salta alto en el aire logrando que sus rivales se fijen en él y no en su máscara de fuego, quien arroja una nueva llamarada sobre ellos calcinando a otros más.

    – Eres un presumido Kakuzu, siempre te gusta llevarte todas las miradas ¿Verdad? – Alegaba con una sonrisa siniestra el otro akatsuki sobre la muralla.

    A sus pies había ya unos seis o siete ninjas, ejecutados mediante esa guadaña roja de tres hojas, y aunque estaba rodeado por otro más no se molestaba en prestarles mucha atención, a pesar de tener unos ocho kunais clavados en la espalda y cuello.

    – ¡Estilo de tierra, jutsu…! – Antes que el ninja terminara sus posiciones de manos la guadaña de Hidan se había clavado en su cráneo.

    – Oye, no me distraigas, estúpido, quiero ver a Kakuzu pelear. No me dejan otra opción, tendré que matarlos a todos – Se encogió de hombros.

    Jaló su guadaña mediante el cable que la une a él, logrando llevarse el cuerpo del ninja aun clavado, comenzó a girarla por el aire rengado la sangre del cadáver por todo lados y sobre sus compañeros, quienes miraban con horror el cuerpo de su compañero girara y girar hasta que la cabeza se desprendió del cuerpo y este salió volando, aprovechando su distracción Hidan se lanzó sobre ellos moviendo su guadaña de un lado a otro asesinando sin problemas a los asustados ninjas.

    – Ese par siempre con sus locuras ¿No, Sasori? – Comentó Deidara sobre una de sus creaciones de arcilla, una especie de ave enorme.

    – Deja de mirar y ponte a trabajar – Fue la respuesta de su compañero quien caminaba con tranquilidad hacia la entrada.

    – Siempre has gruñón, pero claro, quien es el que siempre está contigo, pues yo. Maldito imbécil – Bufó algo ofendido mientras alzaba el vuelo.

    Por otro lado, en el edificio central, el del kazekage, las tropas tomaban sus posiciones esperando las ordenes de sus capitanes, el temor y la incertidumbre era más que obvio, aun no sabían que luchaban contra lo akatsuki.

    – Estamos listos lord Kazekage, ya se dio la orden de llevar a los civiles al refugio subterráneo, y los escuadrones esperan órdenes – Informó uno de los más importante ninjas de la aldea, Baki, anterior maestro de los hermanos de la arena.

    Gaara miraba todo desde su balcón acompañado de sus hermanos. Su mirada era más seria de lo normal, la ira y la furia invadía su ser, pero sabía que debía controlarse para poder vencer a los atacantes. Esperaba solo una cosa para comenzar su ataque, y era saber a qué se enfrentaban. Por su parte, la mayor de los tres se notaba ansiosa, mas al ver las llamas ardiendo en la entrada, se desesperaba, quería ya lanzarse al ataque. Kankuro era más serio, su mirada estaba fija en lo que se movía en la muralla, que a esa distancia a penas vería algo.

    – ¿Baki? – Articuló con su lúgubre voz el kazekage mientras lo miraba de reojo.

    – Mi señor, aun… – Entonces recibió un mensaje mediante el comunicador en su oreja. Lo que escuchó lo sorprendió, pero era lo que esperaban – ¡Mi señor, los atacantes visten túnicas negras con nubes rojas! son....

    – Akatsuki – Gruñó Gaara apretando un poco los dientes – Atención. Baki, dirige las defensas desde las torres y envía un escuadrón a proteger a los civiles que aún no han llegado al refugio. Temari, llévate al escuadrón 2, trata de retomar la muralla. Kankuro, llévate al 3 y 4, no dejes que avancen más, defiende las calles principales – Dio sus órdenes al tiempo que su arena comenzaba a salir de su calabaza.

    – ¡Ya era hora! – Alegó al instante la rubia saliendo rápidamente mediante saltos en dirección a la muralla.

    – No dejaré que esos bastardos avancen, yo me encargo – Sonrió algo confiado el marionetista, aunque solo trataba de disimular el nerviosismo. Al instante salió a esa posición.

    – ¿Usted qué hará, lord kazekage? – Preguntó Baki antes de ir a su posición.

    – Defenderé el cielo – Respondió serio mirando una extraña ave blanca que volaba sobre la aldea. La arena se juntó bajó sus pies creando una especie de plataforma y al instante despegó hacia esa cosa.

    Los ninjas se desplegaron por toda la aldea buscando alcanzar a los enemigos. De regreso en la muralla, Kakuzu había terminado de asesinar a los que defendían el lugar, el ninja zombi se notaba casi sin ningún daño, salvo arañazos sin valor. Por su lado Hidan estaba muy enfocado en apilar todos los cadáveres que había logrado colectar, tenía un cuchillo clavado en el cuello y tres kunais en la espalda, pero no le importaba.

    – ¿Se puede saber qué diablos haces, Hidan? – Cuestionó Kakuzu acercándose a él, al verlo apilar los cadáveres.

    – Ordeno un poco, Kakuzu, ofreceré estos cadáveres a mi señor Jashin – Respondió sonriendo, hasta que decidió sacarse el cuchillo del cuello – Mira lo que hicieron estos idiotas, me dejaron un agujero en la garganta. Podrás suturarme ¿Verdad? – Dijo riendo un poco.

    – Luego. Debemos ir a buscar al jinchuriki, démonos prisa – Ordenó el sombrío ninja.

    Antes que saltaran de la muralla, recibieron una poderosa ventisca que casi los arroja al otro lado. Se arrodillaron y clavaron sus manos para evitar salir volando.

    – No irán a ningún lado – Se escuchó la voz de Temari, quien apareció frente a ellos, con su gran abanico desplegado y detrás de ella cinco ninjas con diferentes armas – Pagaran por esto, lamentaran haber atacado esta aldea.

    – ¿Es una broma? – Alegó Kakuzu extrañado al ver ese raro abanico.

    – No, no lo es, seguro vinieron para refrescarnos. Qué bien, porque estoy cansado, asesinar ninjas inútiles me quita el aliento – Se burló Hidan mientras reía a carcajadas.

    La rubia de cuatro coletas gruñó más que furiosa por la risa perversa de ese sujeto. Rápidamente agitó su abanicó otra vez con más fuerza ahora, creando una mayor corriente de viento, logrando que Hidan saliera volando por estar distraído, para su suerte Kakuzu lo atrapó por la pierna con su brazo extendido mientras con el otro se aferraba al suelo.

    – ¡No te distraigas en un combate, maldito imbécil! – Gruñó el zombi mientras la corriente terminaba.

    Cuando pudo atacar Kakuzu uso el cuerpo de Hidan como arma, tratando de golpear a los ninjas rivales con él, pero estos lo esquivaron, causando que Hidan fuera estrellado contra el suelo con rudeza.

    – Kakuzu, hijo de puta ¿Acaso me viste cara de arma? – Alegó molesto mientras se acomodaba la mandíbula y se levantaba.

    Los ninjas liderados por Temari corrían a toda velocidad buscando acercarse a Kakuzu. Este saltó hacia atrás haciendo que su máscara de fuego tomara su lugar y arrojara una potente llamarada hacia ellos. Temari reaccionó a tiempo – Estilo de aire, pared de viento protector – Nuevamente agitó su abanico, esta vez creando un muro de viento que detuvo el fuego de la máscara. Si bien esto los salvó de dicho ataque, no les permitió ver el movimiento de Kakuzu, quien, ágilmente se colocó a un costado atrapando aun no de los ninjas con su brazo extendido y jalándolo hacia él para asfixiarlo.

    Temari fijó su mirada en Kakuzu y su compañero atrapado, olvidado a Hidan quien saltó detrás de ellos buscando clavar su guadaña en uno de ellos. La rubia estuvo a nada de recibir el ataque, pero una de sus compañeras la empujó en el último momento, siendo esta quien recibió la guadaña de Hidan por la espalda, pereciendo casi al instante.

    La rubia del abanico comenzaba darse cuenta la desventaja de luchar contra esos criminales, retrocedió con los ninjas que aún le quedaban, tres. Kakuzu se deshizo del cuerpo de que recién acaba de asfixiar.

    – Hidan, estamos perdiendo el tiempo, encárgate tú de ellos, yo avanzaré y buscaré al jinchuriki – Ordenó Kakuzu dándoles la espalda y saltando hacia los tejados junto con su máscara que le seguía.

    – ¿Jinchuriki? – Se cuestionó a sí misma, entendiendo entonces el motivo del ataque – Gaara.

    – No debemos dejar que escape – Alegó otro de los ninjas lanzándose a seguir a Kakuzu.

    – Espera, no, detente – Trató de detenerle Temari.

    El insensato saltó hacia la aldea para seguir al zombi, no obstante, antes que siquiera tocara el suelo la guadaña de Hidan lo había atrapado, clavándose en su costado. Sin que lo hubiera visto Hidan se la había arrojado. Temari, titubeo un poco, pero sabía que era su oportunidad pues su rival estaba desarmado de momento y con la guardia baja, se acercó rápidamente – Estilo de aire, viento cortante – Agitó su abanico de forma horizontal para generar una hoja de viento que avanzó hasta cortar el brazo izquierdo de Hidan, mismo que sostenía la cadena de su guadaña, perdiéndola.

    – ¡Ahora, está desarmado! – Ordenó la rubia, creyendo que era su oportunidad.

    Los dos ninjas que estaban con ella no lo pensaron y se acercaron buscando atacarlo con sus espadas, clavándolas en el pecho de Hidan en un rápido movimiento.

    – ¡Lo hicimos! – Exclamó Temari, creyendo inocentemente que eso detendría a Hidan.

    – ¿Hacer que cosa? – Cuestionó el recién atravesado, hablando como si nada, solo arqueando una ceja y mirándolos – No han logrado nada, solo me hicieron perder mi guadaña favorita. Eso me molesta mucho.

    – Es, es imposible, atravesé su corazón – Dijo uno de esos ninjas, paralizado del miedo al verlo aún con vida.

    Él akatsuki solo rió al ver las caras asustadas y petrificadas de sus rivales. Rápidamente pateo a uno en el estómago y al otro le dio un fuerte cabezazo que le destrozó la nariz, en un parpadeo sacó una de las espadas de su cuerpo y la usó para cortar el cuello del que pateo en el estómago, se dio vuelta y logró atravesar al segundo con facilidad. Los dejó en el suelo, sonreía mientras se sacaba la otra espada del pecho y la tiraba. Miró sobre su hombro divisando a la rubia que miraba incrédula y paralizada lo que pasaba.

    La risa maniática del inmortal se hizo escuchar al ver la expresión de Temari. Se volvió hacia ella lanzando golpes con su único brazo, la rubia reaccionó en el último momento retrocediendo para evitarlos. Hidan solo tenía un brazo de momento, sin embargo, Temari no es tan buena en combate cercano como para hacerle frente, a pesar de la desventaja. La chica solo podía retroceder esquivando los golpes o usar su abanico para bloquearlos. Hidan arrojó una patada a las piernas logrando derribarla. Una vez en el suelo la pisoteo con fuerza en abdomen, haciéndola escupir sangre y quejarse por tal impacto, volvió a intentar pisarla, pero ella interpuso su abanico y lo alejó. Hidan sacó de sus ropas una espada kunai, sería el fin de Temari, de no ser porque aprovechó ese momento, desplegó una vez más su abanico – Viento cortante – Exclamó con desesperación agitándolo. Esta vez el viento cortó más arriba, justo el cuello de Hidan, decapitándolo. La cabeza cayó y rodó unos metros por el suelo, el cuerpo se desplomó.

    Temari sentía que había logrado acabar con su rival esta vez. Se tomó un momento para respirar y recuperarse del golpe recibido, el cual había sido muy fuerte. Poco duraría su tranquilad, reaccionó al sentir que algo se movía, y vió que era. El cuerpo decapitado de Hidan se abalanzó sobre ella buscando dar un poderoso golpe en el abdomen que le sacó el aire, retomó su espada kunai e intentó apuñalarla en el pecho. De forma automática ella trató de detenerlo, provocando que el arma del akatsuki le atravesara la palma de la mano. El grito de dolor se escuchó, aun así debía salvarse, usó sus piernas para alejarlo de ella mientras trataba de contener el dolor y la sangre que escapaba en abundancia de su mano perforada.

    – ¿Qué pasa, acaso creíste que me habías ganado? – Se escuchó la voz de Hidan, era su cabeza que seguía hablando desde el suelo, además de reír de forma maniática.

    La rubia estaba aterrada y herida ¿Qué clase de monstruo era ese? Logró ponerse de pie y trató de escapar. El cuerpo de Hidan recogió su cabeza, al tiempo que con la sangre de los cadáveres cercanos dibujaba un símbolo en el suelo, sobre el cual se situó. Paso la espada que tenía la sangre de Temari por su boca chupando hasta la última gota.

    – ¡No lograras escapar esta vez preciosa, hasta aquí llegaste! Dedicó esta muerte a mi dios, espero la reciba con el mismo gusto que yo la ofrezco – Gritaba cual lunático mientras su cuerpo se tornaba negro y con líneas blancas – ¡Jutsu de maldición, sangre poseída. Gracias Jashin! – Con fuerza se clavó la espada así mismo en el abdomen.

    Temari, no supo que, ni en qué momento, solo sintió un muy agudo dolor en su vientre. Detuvo su caminata cayendo de rodillas, llevó sus manos a esa zona y sintió un líquido cálido, era sangre, sangre que brotaba de ella y que empapaba sus ropas y manos rápidamente.

    – ¿Quiénes son estos monstruos? – Fueron sus últimas palabras antes de caer inconsciente.

    Hidan, la vió desplomarse y permanecer inerte, asumió que había muerto, realmente no le importaba que hubiera pasado con ella, igual su misión era otra, con su cabeza en mano se dirigió a la aldea a buscar a Gaara.

    Por otro lado de la aldea. Sasori avanzaba por la calle principal a paso lento, varios ninjas lo seguían en silencio desde los tejados a ambos lados del camino. El akatsuki era plenamente consciente que trataban de rodearlo, solo esperaba que ellos hicieran el primer movimiento. Se escuchó un traqueteo y un gran títere con forma de salamandra emergió del suelo frente a él. Sasori no se impresionó para nada.

    – ¿Van a hacer algo, o solo quieren retrasarme? – Cuestionó, dirigiéndose a los ninjas que le rodeaban desde los tejados.

    Al instante una lluvia de kunais fueron dirigidos hacia él, agitó una enorme cola de metal logrando desviarlos todos. Los ninjas se sorprendieron al ver esa cosa.

    Detrás de él aparecieron los otros dos títeres de Kankuro, hormiga negra y cuervo, abriendo sus articulaciones para arrojar bombas de humo, que rápidamente detonar envolviendo a Sasori en un denso humo gris. Los ninjas de las azoteas repitieron el ataque esta vez con papeles bomba asidos a sus kunais. Las detonaciones no tardaron, dejando un momento de silencio, dando la ilusión de que habían logrado su objetivo. El humo se disipó y no vieron nada en el lugar del ataque.

    – No puede ser ¿En qué momento se movió? – Alegó Kankuro sorprendido.

    Al instante, el sujeto apareció detrás de los ninjas en el tejado contrario. Los tomó por sorpresa agitando su cola para cortarlos por la espalda logrando herirlos, al sentir el ataque rápidamente los ninjas se replegaron con solo unos rasguños en la espalda. Cuando volvieron a verlo notaron que ya no tenía su túnica y mostraba su cuerpo – ¡Maldición, es un títere! – todos se sorprendieron al descubrir que no luchaban contra un humano. Sasori abrió la boca comenzado a lanzar una ráfaga de ajugas hacia los ninjas. Era decenas y decenas a gran velocidad, tuvieron que alejarse y saltar del tejado para evitarlo, aunque todos, exceptuando a Kankuro, recibieron por lo menos alguna en aguja, lo cual realmente no los preocuparía, al final solo eran agujas, o eso pensaron.

    – ¿Si es un títere, donde está su titiritero? – Se preguntó Kankuro así mismo, regresando al suelo de la calle para evitar los ataques.

    Sasori bajó del techo de un salto para encarar a Kankuro. Atacó rápidamente con su cola intentando atravesar al ninja. Pero este jaló a la salamandra desplegando su escudo frete a él para detener los ataques del akatsuki.

    – Siempre es agradable ver a un joven maestro en títeres, cada vez quedamos menos ¿Verdad? – Comentó Sasori tranquilamente.

    – No tienes idea – Gruñó Kankuro – Actualmente, soy el mejor maestro en títeres de la aldea.

    Movió a sus dedo haciendo al cuervo y la hormiga negra salir a los lados de Sasori y atacar arrojando kunais a gran velocidad, aun así, Sasori simplemente batía su cola para desviarlos. El cuervo se acercó rápidamente sacando cuchillas de sus palmas intentado apuñalar a Sasori, sin problema bloqueaba sus ataques uno tras otro, agitó su cola y le partió un brazo al cuervo. Por otro lado la hormiga negra abrió su torso y arrojó cadenas para atrapar al enemigo. Sasori lo vio venir y arrojó una bomba de humo que lo cubrió todo.

    – ¡Muy tarde, no escaparas de las cadenas de la hormiga negra! – Alegó Kankuro confiado. Vió algo entrar en el torso del títere y este se cerró al instante atrapándolo – ¡Jutsu secreto negro, doncella de hierro!

    Con esto los brazos del cuervo se desarticularon y desplegaron cuchillas que se clavaron en el torso de la hormiga negra, apuñalando lo que estuviera dentro.

    – No tengo idea quien era ese sujeto, pero perdió a su títere, ahora debo encontrarlo a él – Kankuro bajó la guardia confiado que lo había neutralizado-

    En ese momento algo surgió de la arena detrás de él, pudo escucharlo y se volteo para ver que era, una poderosa cola de metal se acercó a él, trato de mover a la salamandra para cubrirse, no lo logró a tiempo, la cola lo impactó en el pecho causando una herida ligeramente profunda en su pectoral derecho, además que la fuerza lo arrojó a varios metros de distancia.

    – ¿Quieres saber quién soy? – Cuestionó Sasori atacando con su cola a la salamandra, atacando objetivos específicos para destrozar ese títere.

    – ¿Qué, cómo? – Alegó Kankuro adolorido mientras llevaba su mano a la herida – Si él está aquí, entonces… – Volvió la mirada a la hormiga negra abriéndola para ver que había dentro – ¡No puede ser! – Dentro solo había un montón de arena, no solo eso, tenía un par de papeles bombas activos.

    Los papeles estallaron despedazando los títeres. Ahora Kankuro estaba indefenso y herido.

    – Yo soy Sasori, de la arena roja, el mejor maestro en títeres de todos. Estos juguetes que usas los hice cuando tenía la mitad de tu edad.

    Kankuro logró incorporarse, ahora estaba en indefenso, pero se preguntaba dónde estaban los ninjas que combatían a su lado. Volvió la mirada para verlos, divisándolos interés sobre los tejados ¿En qué momento los habían atacado?

    – Olvidé mencionarlo, que distraído soy, todas mis armas están impregnadas con un veneno de mi invención, es una toxina única en su especie, mata en tres días, pero te hace sufrir como nunca durante ese tiempo y claro, actúa muy rápido.

    Kankuro comenzó a sentir entumecimiento en su cuerpo, su vista estaba nublada, así que trató de escapar de esa zona – No, no me siento bien – Balbuceaba – Lo siento, Gaara, esto queda en tus manos, hermano – Miró hacia el cielo, donde estaba Deidara en su ave escapando de los ataques de arena del Kazekage. Kankuro no pudo más y cayó de rodillas, muy debilitado hasta desmayarse

    – Solo porque usaste mis viejos juguetes te dejaré disfrutar de la tortura de mi veneno – Sasori pasó a su lado tranquilamente, riendo un poco al ver a Kankuro vencido.

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
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    Que os ha parecido chicos, salvaje ¿No? La aldea no tiene oportunidad contra cuatro aktsukis. Bueno, nos vemos en la siguiente, espero lo hayan disfrutado tanto como yo. Gracias por leer.
     
  12.  
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    18 Junio 2016
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    Escritor
    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
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    Género:
    Acción/Épica
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    34
     
    Palabras:
    3330
    Capítulo 9: El kazekage

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)
    09 de febrero. Aldea de la arena.

    La aldea de la arena está en caos, llamas se extienden por los edificios, causadas por las explosiones de Deidara, quien, sigue surcando el cielo a gran velocidad arrojando más de esas raras bombas de arcilla. Detrás de él se encuentra el kazekage tratando de alcanzarlo mediante un gigantesco brazo de arena, el cual, Deidara logra evadir a cada momento.

    – ¡Busquen atacar solo al intruso, eviten poner en riesgo a nuestro kazekage! – Ordenaba Baki al mando de las torres defensivas, las cuales están armadas con grandes balistas – ¡Fuego!

    A la orden del jonin, las balistas dispararon una gran cantidad de enormes flechas cargadas de papeles bomba. La mayoría fallaban, pero detonaban cerca de Deidara logrando desestabilizar su vuelo y nublar su vista a causa del humo.

    – Que molestos resultaron ser esos tontos – Alegaba el rubio akatsuki mientras se concentraba más en evitar los disparos y los ataques de Gaara – Me ocuparé de esos impertinentes – Metió sus manos en las bolsas que llevaba a cada lado de su cintura.

    Deidara decidió bajar su altura para acercarse a las torres, su vuelo era demasiado rápido como para que los artilleros le apuntaran. Al tiempo que pasó cerca de ellos dejó caer varias bolas de arcilla sobre ellos – ¿Qué son esas cosa? – Cuestionaban mirándolas y tratando de guardar cierta distancia. Las bolas de arcilla se abrieron tomando las formas de arañas, claramente intrigando a los que las veían, pues no entendía que cosas eran. Las explosiones de dichas arañas dejaron en claro que eran. Desde la distancia Baki fue testigo de las explosiones y como las torres caían. Para su suerte en la torre en la que él estaba no había atacado Deidara

    – ¿Qué diablos fue eso? – Alegó sorprendido mirando a cuatro de las ocho torres derruirse – ¿Qué alguien me diga que carajos fue eso? – Buscó respuestas en sus camaradas cercanos pero todos estaba igual de confundidos que él – ¡Vuelvan a las armas, derriben a ese maldito loco del pájaro! Quiero que localicen a Temari y a Kankuro, los necesitamos aquí y ahora.

    – Capitán Baki, un equipo de ninjas me informa que la señorita Temari fue encontrada en la muralla, está incinere y muy malherida, la están llevando a la enfermería de inmediato – Comunicó uno de sus subalternos mediante un comunicador.

    – ¿Qué, Temari está herida, es grave? – Cuestionó sorprendido y preocupado por la que alguna vez fue su alumna – ¿Qué hay de Kankuro?

    – No, no tengo información sobre él, capitán – Respondió algo temeroso el joven shinobi.

    – Maldita sea. Manda a un equipo de rescate, deben encontrarlo, y si aún puede luchar que venga aquí – Ordenó frustrado mientras volvía la mirada a los cielos.

    La batalla entre Deidara y Gaara en los cielos comenzaba a prolongarse demasiado – Debo acabar con esto ahora, los demás se molestaran si no logro vencerlo – Se dijo Deidara así mismo. Entonces articuló una idea que podría funcionar para vencer a Gaara. Se elevó tanto como pudo en el cielo, perdiéndose de la vista del kazekage. Gaara miraba expectante, esperando el movimiento del akatsuki. Rápidamente dos objetos comenzaron a caer a gran velocidad, uno era una esfera bastante grande de arcilla, el otro era el ave con Deidara sobre él.

    Gaara arrojó su brazo sobre el ave ignorando la otra esfera que llegó hasta el suelo. Con su brazo de arena atrapó al ave y a Deidara cubriéndolos – Se acabó tu juego ¡Ataúd de arena! – Apretó su puño y a su vez la arena aplastó a Deidara, o eso creyó el kazekage.

    – Bien, parece que cayó en la trampa, atrapó a mi clon de arcilla – Sonrió Dedicara saliendo de la otra esfera de arcilla que llegó al suelo – Es hora de acabar con ese niño – Tomó un poco más de arcilla creando una gran cantidad de aves pequeñas que viajaron a gran velocidad hasta Gaara.

    El pelirrojo pudo verlos llegar usando su arena para cubrirse rápidamente creando una esfera, las aves chocaron comenzando a estallar fuera de esa defensa.

    – Eso no funcionará, cuanto Gaara se encierra en esa esfera de arena es inmune a cualquier ataque – Explicó Baki sonriendo confiado mientras miraba lo que ocurría.

    – ¿Eso suena muy retador? – Detrás de Baki se escuchó la voz de Kakuzu.

    El jonin rápidamente volvió la mirada para ver quién era, logrando divisar al ninja zombi junto a su máscara de fuego – Es obvio que Deidara tiene algo en mente, su kazekage solo le está siguiendo el juego – Alegó Kakuzu, al mismo tiempo su máscara arrojó una poderosa llamarada hacia los que estaban en esa torre. Algunos lograron salvarse del voraz fuego saltando de la torre, entre ellos Baki.

    De regreso en los aires. Gaara estaba encerrado en su esfera de arena esperando que las aves que envió Deidara se agotaran. Sin embargo, algo comenzó a moverse dentro de la esfera, saliendo de la arena, era una serpiente de arcilla

    – No puede ser – Exclamó más que sorprendido al ver su defensa penetrada.

    – En el momento que aplastaste a mi clon de arcilla este se fragmento fundiéndose con tu arena – Explicó Deidara sonriendo victorioso, haciendo una posición de manos – El arte es ¡Explosivo! – Con esto la serpiente de arcilla detonó dentro de la esfera.

    Dicha explosión pudo escucharse, y verse, desde toda la aldea, llamando la atención de los ninjas. Miraban incrédulos lo que pasaba, la arena del kazekage lentamente se desmoronaba cayendo al suelo.

    – Parece que Deidara se dejó de juegos por fin – Comentó Sasori terminado de asesinar a otro escuadrón de shinobis – Por fin podremos largarnos de esta asquerosa aldea.

    Desde otra torre que era asolada por el akatsuki inmortal, sembrado el terror al verle llegar con su cabeza colgando de su cintura, y solo un brazo – Parece que la fiesta se terminó, es una pena, me estaba divirtiendo mucho – Rió dirigiéndose hacia donde caería Gaara.

    Por otro lado un escuadrón de ninjas avanzaba a toda velocidad hacia su kazekage esperando que cayera. En dicho escuadrón se encontraba una joven chunin de cabellos castaños y ojos negros, ella era quien más preocupada se notaba pues era la joven aprendiz del kazekage.

    – Oye, Matsuri, no te salgas de la formación vas demasiado rápido – Llamaba un mimbro de su escuadrón.

    – Pero tenemos que darnos prisa, el kazekage puede estar herido y necitas atención medica – Alegó sin aminorar su velocidad.

    – Por eso necesita que lleguemos sanos y salvos, si rompes la formación nos pones en riesgo, esos malditos criminales siguen por allí – Insistió quien podría ser el líder.

    Bufó, mas no tuvo opción y regresó a la formación con sus compañeros. Al mismo tiempo que los ninjas iban a rescatarlo, los akatsuki también se dirigían hacia él a gran velocidad. Gaara perdió toda su arena y terminó por caer de los cielos hasta el suelo, llevándose un buen golpe.

    Pasaron unos pocos minutos hasta que los ninjas que iban en su rescate llegaron hasta él, rápidamente uno de ellos, que era médico, se acercó para evaluar su condición – Esto no está nada bien. Está inconsciente y tiene varias fracturas, debemos llevarlo a la enfermería lo más pronto posible – Informó el médico

    – Señor Gaara – Dijo la joven Matsuri muy preocupada por la condición de su maestro. Acercándose a él.

    – Debe, deben irse… deben irse ahora – Susurró débilmente Gaara abriendo un poco sus ojos.

    – Claro que no, maestro. No vamos a dejarlo, lo llevaremos a la enfermería – Alegó tajante la joven de cabellos castaños.

    – Es inútil. Ellos me buscan a mí, lo sé. Si no me entrego destruirán la aldea – Intentó ponerse de pie, por sus heridas no lo permitían.

    – Lord kazekage, su heridas son serias, necesita atención médica. Déjenos llevarlo a la enfermería, por favor – Agregó el ninja médico.

    – No irán a ningún lado, ese jinchuriki es nuestro – Se escuchó la voz de Sasori, y al instante arrojó sus ajugas sobre dos de esos ninjas.

    Los dos cayeron fulminados al instante por la cantidad que recibieron, los otros tres se pusieron en guardia para cubrir a su lord. Sobre un tejado frente a ellos estaba Sasori moviendo lentamente y de forma amenazante su cola – No se lo van a llevar – Alegó la joven, tratando de ocultar su miedo. Se escuchó un ligero y rápido silbido, un kunai espada voló de forma fugas por el aire hasta clavarse con fuerza en el corazón de otro de esos ninjas con tal fuerza que lo clavó en una pared.

    – Escuchaste eso, esa linda chica tiene mucho valor ¿No crees? – Se escuchó la risa del inmortal, acercándose por un callejón, con su cabeza colgando de su cintura.

    Ver tal cosa atemorizó a los ninjas restantes, haciéndolos temblar de miedo. El ninjas medico pudo sentir que algo se pegaba a su espalda, una araña de arcilla escaló hasta llegar a su cara, y antes que siquiera intentara quitársela, estalló dándole una muerte instantánea.

    – ¿Qué pasó amigo Hidan, otra vez te dejaron sin cabeza? – Detrás Matsuri y Gaara, sobre un edificio estaba el rubio sonriendo.

    – Matsuri, debes irte ahora – Dijo el kazekage para que solo ella lo oyera. Mientras intentaba levantarse, lentamente y conteniendo el dolor.

    – No puedo dejarlo aquí, maestro – Respondió, y aunque sus palabras decían una cosa, el temblar de sus piernas y sus manos, además se su atemorizada expresión, decían lo contrario.

    Por otro lado, la máscara de fuego de Kakuzu apareció arrojando una poderosa llamarada que calcinaría a la joven chica. Solo se pudo escuchar su grito de terror y su figura fue cubierta por el fuego.

    – Que se supone que esperan para tomar al Jinchuriki – Alegó Kakuzu de brazos cruzados, caminado detrás de su máscara – ¿Otra vez sin cabeza Hidan?

    – Sí, claro, ríanse todo lo que quieran idiotas, al menos a mí no me pasa nada cuando me cortan la cabeza – El inmortal se ofendió un poco cruzándose de brazos.

    – Pues claro que no, después de todo no tienes un cerebro útil dentro de esa cabeza – Respondió Sasori a manera de burla. Logrando hacer reír a los otros dos akatsukis.

    – ¡Púdranse, malnacidos! – Exclamó molesto y más ofendido. Pero su atención seria tomada por lo que vería.

    – Que tenemos allí. Parece que el kazekage aún puede luchar – Comentó Deidara sonriendo.

    Antes que la llamarada de la máscara acabara con la joven kunoichi Gaara movió su arena, la misma que protegía su cuerpo para crear una esfera que la protegiera, cosa que le costó bastante de la poca fuerza que le quedaba, desmoronándose poco después del ataque revelando que Matsuri estaba ilesa.

    – Ya han asesinado muchos ninjas aquí hoy. Dejen que ella se vaya, y me entregaré sin oponer resistencia – Ofreció Gaara, ya de pie, a los cuatro akatsukis.

    – Sí, claro. Igual podemos matarla y luego llevarte con nosotros – bufó Hidan mirando a la joven – Quiero divertirme un poco con esa muñequita – Se relamió los labios de forma perversa.

    – Aceptamos – Respondió Sasori, dirigiéndose a Gaara – Dile a la chica que se largue antes que cambie de opinión.

    – Oye ¿Qué? No dejaré que se vaya, yo la quiero – Objetó el inmortal, bastante inconforme, casi molesto por la decisión de Sasori.

    – No tenemos tiempo para tus estupideces degeneradas, Hidan. Ya di una orden, la chica se larga – Encaró el marionetista fulminando con la mirada a su compañero, quien no tuvo más remedio que aceptar.

    Matsuri miraba a los cuatro criminales con terror, la sola idea de enfrentarse a ellos era una estupidez, pero en el fondo no quería dejar a su maestro con ellos – Matsuri, no te preocupes por mí, yo estaré bien. Por favor, vete ahora que puedes – Dijo su maestro con una mirada tranquila, casi pacífica. En el fondo Gaara sabía lo que buscaban, pero quería que la chica confiara y se fuera. Lo dudó un poco, pero al final asintió levantándose para escapar, tratando de no voltear hacia atrás.

    – Eso fue raro viniendo de ti Sasori ¿Acaso te estas ablandando? – Cuestionó Kakuzu acercándose a Gaara.

    – Solo quiero largarme de aquí, ya me cansé de perder el tiempo – Fue lo que respondió el marionetista mientras daba la espalda y se alejaba.

    Kakuzu encaró al kazekage mirándose directamente a los ojos – Eres le primero de los nueve. Que buen comienzo – Sonrió un poco y al instante conectó un brutal puñetazo en el abdomen de Gaara. Tal fue la fuerza que lo levantó del suelo sacándole el aire y haciéndolo escupir una gran cantidad de sangre, además de hacerlo desmayarse a los pocos segundos. Se lo montó en el hombro y se retiró con sus compañeros.

    – Oye, Hidan. Encontré esto mientras caminaba por la aldea – Comentó Deidara con el brazo su compañero, entregándoselo. Era fácil de reconocer por el anillo en su dedo.

    – Que bien, creí que lo había perdido – Sonrió tomándolo – Oye, Kakuzu ¿cuándo me vas a coser?

    – Quizás luego. Ahora estoy cansado – Rió el zombi adelantándose.

    – Maldito imbécil – Bufó el inmortal teniendo que cargar con su brazo en su otra mano y su cabeza colgando de su cintura.

    Y es así como las cuatro sombras de akatsuki se retiran de la aldea después de haberla destrozado. Edificios destruidos, incendios, muerte y caos en general. La enfermería de la aldea está repleta de heridos, muchos de ellos agonizando, y una gran cantidad victimas del veneno de Sasori.

    Baki se había llevado unos golpes y unas leves quemaduras. Deambulaba por allí buscando a Kankuro y Temari. Al instante pudo ver a la rubia, siendo llevada en una camilla de forma urgente al quirófano, logró ver como los médicos trataban de contener la sangre que brotaba de su abdomen – Te, Temari – Dijo impactado por verla tan grave.

    – Señor Baki, encontramos a Kankuro, está siendo llevado a la de evolución, parece estar envenenado también – Comunicó un asistente.

    – ¿Qué hay de Gaara? – Cuestionó yendo a esa sala para ver a su alumno.

    – Me temo que no sabemos nada, después de su caída… – Al instante pasaron por un pasillo un tanto oscuro donde oyeron un sollozo que llamaron su atención

    Era Matsuri, la chica estaba sollozando, sentada en el suelo tratando de calmarse, cosa que no lograba.

    – ¿Matsuri, que pasa? – Preguntó Bajo acercándose a la chica.

    – Se, señor Baki – Articulo con una voz temblorosa – El, maestro Gaara, él, fue secuestrado – Agachaba la mirada para no ver a los ojos al capitán, pues de alguna manera se sentía culpable por lo que ocurrió.

    – ¿Se lo llevaron, se llevaron a Gaara? – Exclamó impactado por lo que la chica dijo – ¡¿Y tú lo permitiste?!

    – Lo siento, hice lo que pude, pero eran demasiado fuertes, asesinaron a todo mi escuadrón – Se atemorizó un poco por la cuestión del jonin, creyendo aún mas que fue su culpa – Yo no quería escapar, pero el señor Gaara me pidió que lo hiciera, pero yo no quería, lo juro – Rompió en llanto cubriendo sus ojos con sus manos.

    Al verla así Baki entendiendo, dejó de lado su temor por lo ocurrido y su nerviosismo ante la desaparición del kazekage. La chica no era culpable de lo que pasó, a penas y tuvo suerte de salir con vida y acorralarla así solo la hacía sentirse mal. Suspiró y se acercó a ella poniendo su mano en la cabeza de ella suavemente, ella alzó con cierto temor la mirada.

    – Yo soy quien lo siente. No es tu culpa lo que ocurrió, aunque te hubieras quedado defendiéndolo no habrías podido evitar nada, y habría un ninja de la arena menos – Dijo con una voz suave – Debes recobrar tu valor, la aldea está en caos y nos necesita ahora.

    La chica asintió y secó sus lágrimas para luego ponerse de pie y ayudar en lo que pudiera. La medianoche apenas había llegado y la aldea de la arena estaba derrotada, con su líder capturado por los akatsukis, quienes se alejan con él perdiéndose en las arenas del desierto.

    En la distancia, a pocos kilómetros de llegar, en una zona aun boscosa, los ninjas de la hoja que acompañaban a la hokage para una reunión con el kazekage descansaban aun. Entre ellos, cierto ninja no lograba concebir el sueño aun. Sentado en la entrada de la cabaña, hecha por el ninja Yamato, allí se encontraba Naruto mirando al cielo.

    – ¿Todo bien, Naruto? – Se escuchó la voz de su compañera de equipo detrás de él.

    – Sí, claro – Respondió mirándola sobre su hombro. A diferencia de otras veces no se le notaba distraído o pensativo, sino más bien relajado.

    – Creí que habías tenido otra pesadilla – Se acercó a él sentándose a su lado. Y claro sentía cierto alivio al verlo de buen humor.

    – Por suerte no, lamento haberlos preocupado – Rió un poco, mientras se alborotaba el cabello – Quizás solo fueron algo pasajero.

    – Eso espero ¿Entonces por qué estás aquí a estas horas? – Preguntó sonriendo y con cierta curiosidad.

    – Solo pensaba, pensaba en lo rápido que Gaara ha logrado llegar a lo más alto de su aldea. Ya me ha superado en tan solo tres años, me alegra por él, ansió volver a e ver a ese pelirrojo sombrío – Sonrió enormemente.

    – Si, Gaara nos sorprendió a todos cuando se nos anunció que era el nuevo kazekage, debió trabajar mucho para llegar hasta allí – Agregó ella.

    – Yo también debo trabajar mucho, Sakura. Algún, tarde o temprano, llegaré a la cima de Konoha y seré el siguiente hokage, no me detendré hasta lograrlo – Miró al cielo, como si mirara su destino, el rubio jamás cambiaria de parecer pues esa siempre ha sido su meta.

    – Lo has dicho tantas veces que ya me has convencido, Naruto – Rió un poco mirando también al cielo – Estoy seguro que serás un gran hokage, uno tan apreciado como lo fue el tercero.

    Pasaron solo unos minutos en silencio hasta que Naruto romí ese silencio con una pregunta un tanto intrigante, pero que era algo que tarde o temprano enfrentarían.

    – ¿Qué tan poderosos crees que sean los Akatsukis? – Fue lo que el rubio cuestiono.

    – No tengo idea. Pero si son iguales a Itachi, será difícil acabar con ellos, ese sujeto es demasiado fuerte, venció a Kakashi la última vez que llegó a Konoha.

    – Si, cuando llegaron por mí – Comentó el rubio un tanto serio – Escuché que buscan a los jinchurikis. A los que llevamos dentro a un biju – Llevó su mano a su abdomen donde llevaba ese sello maldito que tantos problemas le había acarreado desde siempre.

    – Si, es verdad – Suspiró con cierto nerviosismo e intranquilidad – Por eso debemos detenerlos, antes que logren lo que desean. Cuando aparezcan acabaremos con ellos, uno a uno tendrán que entender que la aldea de la hoja no se quedará de brazos cruzados cuando amenazan a uno de los nuestros – LA chica se mostraba segura ante sus palabras, al tiempo que chocaba sus puños a manera de amenaza.

    Naruto se sorprendió al escuchar esas palabras, claramente hablaba de él al decir “uno de los nuestros” era, quizás, la primera vez que Sakura decía algo así, que en síntesis, se podría traducir como que lo protegería de ser necesario. El chico sonrió ante las palabras de ella y se puso de pie.

    – Cielos, Sakura, jamás te había oído hablar tan segura, casi haces que me sonroje – Trató de no mirarla, porque efectivamente, estaba un tanto ruborizado.

    – ¿Qué? – Preguntó ella sin entender exactamente a que se refería el chico.

    – No es nada, vayamos dentro, mañana por la mañana habremos llegado. Y gracias Sakura – Se acercó y colocó su mano sobre la cabeza de ella suavemente como un gesto de aprecio.

    La kunoichi se desconcertó más, si entender el por qué le agradecía, trató de no darle más importancia y lo siguió de regreso a la cabaña.

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
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    ¿Como estais gente? espero que bien, yo, de maravilla por eso traigo el siguiente cap de este fic.
    Las cosas andan mal, Gaara fue atrapado y los ninjas de konoha no tienen la menor idea que la aldea de la arena está destrozada. Por otro lado ¿Que planearan los samurai?

    Gracias por leer.
     
    Última edición: 5 Septiembre 2018
  13.  
    Fersaw

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    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    4248
    Capítulo 10: El avance samurái

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    10 de febrero. Aldea de la arena.

    El sol se ha alzado una vez más dando inicio a un nuevo día. Horas antes del amanecer, los ninjas de Konoha, que eran miembros de la escolta de su hokage, habían reanudado su viaje hacia la Aldea de la Arena, y fue durante el alba que recién habían llegado. Ahora están frente a la puerta de dicha aldea, siendo testigos sorprendidos de lo que veían, pues la entrada estaba muy dañada y llena de sangre, además de restos de incendios.

    – ¿Qué ocurrió aquí? – Fue lo que pudo articular la hokage junto a sus jonin de alto rango, Gai, Kakashi y Yamato.

    – Tuvieron que atacar, se nota que aquí hubo una gran batalla, y no hace mucho – Comentó Kakashi mirando a un grupo de ninjas que recolectaban los cadáveres de sus compañeros.

    La hokage se acercó a dicho grupo para hablar con ellos y buscar respuestas.

    – Disculpen ¿Pueden decirnos que ocurrió aquí? – Cuestionó la rubia.

    – ¿Es la hokage? – Alegó sorprendido uno de los ninjas, dejando de lado su trabajo para hacer una reverencia – Lamentablemente la aldea está pasando un momento terrible, anoche fuimos atacados por un escuadrón de ninjas.

    – ¿Escuadrón de ninjas? ¿Los akatsuki? – Insistió la rubia con cierta preocupación.

    – Me temo que no puedo asegurar nada, mi señora. Estoy seguro que el capitán Baki podrá recibirla e informarle mejor de lo sucedido, con su permiso – Dicho esto regresó a su labor antes que siguieran haciéndole más preguntas.

    – Debemos averiguar que ocurrió, abuela – Comentó Naruto, quien se notaba preocupado por lo que decían.

    Sin más que decir avanzaron hacia la aldea. Mientras más caminaban más veían el caos sembrado por los atacantes, incendios, ruinas, destrucción y muchos muertos.

    – Esto está muy mal. Podría asegurar, con solo ver lo que quedó, que esto es obra de los akatsuki. Tarde o temprano vendrían por él también – Comentó Kakashi a Tsunade, esto en forma de susurro.

    – Lo sé. Me encargué de advertir y avisar de dicho riesgo a Gaara desde que tomó el puesto de kazekage. Solo esperemos que el chico esté bien – Respondió ella de igual forma susurrándoselo.

    No obstante, Sakura se percató de ello y pudo escuchar un poco de esa conversación, lo cual le extrañaba, pues era como si sus mentores supieran que había ocurrido, y por qué. Por otro lado Naruto solo miraba lo ocurrido lleno molestia e indignación.

    – Esos akatsukis deben ser muy fuertes. Me cuesta creer que cuatro ninjas hicieran todo este caos solos – Dijo Neji denotando incredulidad.

    – Más sorpréndete es que Gaara estaba aquí junto a sus hermanos, y no son presamente uno novatos, los tres son ninjas de elite, lo mejor de su aldea. Quizás los atacantes fueron repelidos – Agregó el Rock Lee.

    – Realmente lo dudo. La aldea está muy dañada como para que esto sea una victoria, algo no me agrada, y creo que realmente perdieron el asalto – Alegó Tenten insegura y dudosa del resultado del combate.

    Siguieron avanzando entre el caos de la aldea hasta llegar al edificio central del kazekage, el cual tuvo que ser convertido en hospital provisional para recibir a tantos heridos, asimismo recolectar los cadáveres. El patio de instrucciones, por donde pasaron los ninjas de la hoja, estaba lleno de cuerpos cubiertos por telas blancas, esperando poder ser reconocidos, registrados y finalmente sepultados.

    – Esto es horrible, cuántos perdieron la vida – La joven pelirosa estaba horrorizada por la imagen, cubriéndose la boca para evitar el aroma de muerto que comenzaba a extenderse. Tal imagen la obligó a desviar la mirada para no sentirse tan asustada.

    – ¿Por qué habrían hecho esto, que buscaban lograr? – Cuestionó el rubio Uzumaki, tapándose la boca y nariz ante el olor.

    Ante esa pregunta por parte del rubio, Tsunade y Kakashi le miraron de reojo, pues ellos sabían perfectamente las motivaciones que podrían tener los akatsukis para invadir y atacar las aldeas con tal brutalidad. Siguieron su camino hasta llegar a la enfermería central, donde esperaban encontrar a Baki o a Gaara, aunque la escena que verían no sería nada alentadora.

    – Kankuro, espera. Debes regresar a la cama, no estás en condiciones de moverte – Se escuchaba la voz de Baki.

    El ninja de los títeres salió de una habitación, tropezándose a penas pasar la puerta. Su torso estaba desnudo, solo cubierto por las vendas que resguardaban sus heridas. Kankuro se notaba muy débil, sudando y jadeando sin motivo aparente, su cuerpo temblaba. A pesar de ellos insistía en salir de su cama.

    – ¡Temari! – Exclamaba con desespero, ayudándose de la pared para levantarse y avanzar – Temari – Un grupo de médicos, trataban de detenerlo para que no se hiciera más daño, pero él no lo permitía – Suéltenme maldita sea. Tengo que ver cómo está ella, tengo que saber si está bien.

    – Kankuro, no es el momento para esto. Ella está en cirugía ahora, y tú debes regresar a esa cama antes que te debilites más, entiende que estas envenenado, y actuar así solo acelera el efecto del veneno – Su, otrora maestro, tuvo que intervenir para intentar regresarlo a la habitación.

    En ese momento, fue que notaron la presencia de los ninjas de la hoja, quienes eran testigos de lo que allí ocurría. Kankuro se zafó del agarre de su maestro y se dirigió a ellos rápidamente, terminando por tropezar una vez más a casusa de su debilidad. Neji y Rock Lee, se acercaron a él para ayudarlo a ponerse de pie.

    – Usted, usted es una ninja medico ¿Verdad? La mejor de Konoha – Preguntó con cierta desesperación a Tsunade.

    – Si, así es – Respondió sin entender que pasaba, al igual que todo su equipo – ¿Qué es lo que pasó? – Antes que siguiera fue interrumpida por Kankuro

    – Se lo suplico, señora hokage. Salve a mi hermana por favor, está muy mal y necesita ayuda médica, pero no tenemos suficientes para atender a todos los heridos, ni tampoco tenemos médicos tan capacitados – Kankuro suplicaba con gran desesperación.

    – ¿Qué fue lo que ocurrió, quien la atacó? – Preguntó ella tratando de guardar la calma.

    – ¡No hay tiempo para hablar! por favor, su vida está pendiendo de un hilo – Se arrodilló rápidamente ante ella – Se lo imploro, se lo suplico, ayúdela.

    – Kankuro, si sigues moviéndote el veneno se extenderá más rápido en tu cuerpo, debes… – Intentó hablar Baki, y fue interrumpido una vez más.

    – ¡No me importa! – Exclamó mirándolo, por fin revelando lo que más lo afligía, lo que fue expresado por las lágrimas que comenzaron a surcar sus mejillas – Atraparon a Gaara por mi culpa, por no ser suficiente para luchar contra esos hijos de puta, no perderé a mi hermana, no ahora y no de esta forma.

    La frase mencionada por el marionetista resonó en los oídos de los ninjas de la hoja “Perdimos a Gaara” esto era peor de lo que pensaban. ¿Un kage, capturado? Hasta el más tonto del grupo, entendía que los autores del asalto solo pudieron ser los temidos akatsukis y que todo fue claramente orquestado para atraparlo a él.

    – Capitán Baki – Llamó la rubia hokage con una voz de autoridad – Llévenme a la sala de operaciones para atender a Temari. Mientras lo hago, quiero que informe detalladamente lo que ocurrió a Kakashi y a Gai. Tenten, Sakura, lleven a Kankuro de regreso a su habitación y comiesen el tratamiento contra el veneno. Naruto, Lee, Neji y Yamato, ayuden a los ninjas de la arena en todo lo que puedan – La rubia, como una gran líder, expresó sus órdenes de forma seria, manteniendo la calma para pensar claramente.

    Al instante, y sin objetar nada, todos hicieron caso a lo que la rubia ordenó, dividiéndose y dispersándose por el lugar.

    Ahora nos ausentamos del país del viento, y nos alejamos hacia el noreste, de regreso al país de los campos de arroz, más específicamente al territorio ocupado por los invasores samurái, quienes no dejaban de atacar aldeas, ahora lo hacían en busca de suministros para saquear. Una aldea de cultivos era el objetivo, en este caso no se enfrentaban a un batallón de simples ashigarus salvajes, ahora, un samurái de elite había sido enviado en esta misión. Aunque hay que destacar que se le encomendó por deseo de él mismo, no porque fuera necesario, pues en dicha aldea había solo unos de escasos ninjas del sonido.

    Las calles, campos y hogares ya habían sido mancillados con la sangre de sus habitantes para este momento. Un grupo de ocho ninjas avanzaban a toda velocidad buscando al autor de tal masacre. Al llegar a la plaza central se toparían con su objetivo.

    – Llegan tarde – Dijo aquel hombre, con una voz intimidante y articulando una perversa media sonrisa.

    Aquel hombre destacaba. Carente de una armadura, vistiendo ropas simples, un kimono blanco, un pantalón hakama negro, sandalias y calcetines tabí, obviamente la infaltable katana en su mano.

    De aproximadamente treinta y cinco años de edad, con una altura de 1.79 metros, notándose una gran musculatura, una cabellera en color rojo carmesí, una mirada seria y muy fría que resaltaba un par de ojos negros cual noche, eran las características que componen a este intimidante hombre.

    A los pies de este samurái hay ya al menos una docena de cadáveres de ninjas que creyeron estar a su nivel y ahora yacen inertes sobre charco de sangre. El grupo recién llegado se sorprendieron y el miedo los invadió al ver a los suyos muertos como animales, además que asesino se mostraba para nada cansado o siquiera herido, es más, ni siquiera la sangre de sus víctimas lo habían tocado.

    – ¿Quién eres, porque has hecho esto? – Alegó furioso uno de esos ninjas del sonido.

    – ¿Por qué tengo que explicarlo? – Respondió el samurái mirándolo con una sonrisa en sus labios – Solo me ordenaron que tenía que tomar este lugar, y así lo hice. Claro, estos insectos intentaron detenerme y no me dejaron más opción que asesinarlos, si hubieran escapado, como algunos de los aldeanos, los habría dejado vivir… Quizás – Relató cual si fuera una broma, pues sonreía a cada momento.

    – ¡Cállate! – Exclamó el ninja.

    A su orden todos arrojaron kunais con papeles bombas hacia el samurái. Él solo bostezó y en el último momento dio un enorme saltó que lo elevó varios metros en el aire. Desde allí – Estilo de hielo, lluvia de flechas – Agitó su espada y de esta emanaron decenas de flechas de hielo que a gran velocidad atacaron a los ninjas.

    Estos trataron de esquivarlas tan rápido como pudieron, cuatro de ellos no lo lograron y fueron acribillados hasta la muerte por las feroces flechas. El samurái regresó al suelo de forma grácil, al momento los restantes cuatro ninjas creyeron que podrían intentar un ataque cuerpo a cuerpo rodeándolo y atacando por todas direcciones. El samurái solo sonrió ante ese burdo intento, ágilmente se arrodilló y llevó su mano al suelo – Estilo de hielo, Lanzas emergente – Calculó el momento y la posición de sus rivales como un experto, del suelo brotaron lanzas de hielo que atravesaron y empalaron a los cuatro ninjas en un parpadeo.

    – Cielos, eso fue tan, tan… ¡Estúpido! – Espetó el samurái mirando con cierto desprecio a los cuatro ninjas ahora clavados en esas lanzas de hielo – Por favor ¿No podían hacer algo mejor? No sé, un ataque por sorpresa, arrojarme rocas o fuego, maldición, conozco novatos que podrían haberlos asesinado sin problemas – Bufó frustrado.

    Miró a todos lados, ya no había rivales, ni una sola persona con vida cerca, suspiró algo aburrido y molesto mientras enfundaba su arma – Creo que mi trabajo aquí está hecho, volveré a la base y dejaré que los ashigarus saquen este asqueroso y patético lugar.

    – Llevo ya varios días en este pedazo de tierra lleno de “ninjas” y no he encontrado un verdadero reto, a este paso me colgaré por el aburrimiento – Hablaba consigo mismo mientras caminaba a la salida de la aldea – Y tampoco encuentro alguna forma de divertirme. Si mal no recuerdo, durante el Sengoku establecí un record de 410 asesinatos en una hora, en los dos ataques que he hecho aquí apenas he llegado a 120 en una hora ¿Será que estoy algo oxidado? Bueno, tres años en prisión no pasan en vano – Rió un poco ante eso último.

    Mientras seguía avanzando se topó con otro, o más bien otra, samurái quien se acercó a él a lomos de un muy fino y precioso caballo blanco. Era una joven de aproximadamente veintiocho años de edad, de estatura baja, llegando al 1.64 metros, de complexión bastante delgada, pero destacando un físico maduro, con una estrecha cintura y atributos considerables. Poseedora de una larga cabellera en color rubio platinado hasta el punto de llegar a confundirse con el color blanco, el cual lleva sujeto con una diadema y llega hasta su cintura, su fino y bello rostro destaca un par de ojos en color gris. Y cabe mencionar que ella también carece, de momento, de una armadura, vistiendo solo un kimono verde con flores blancas, un pantalón hakama blanco, el mismo calzado que el otro hombre, porta una katana también.

    – Como siempre, no puedes dejar de ser una bestia ¿verdad Gadi?Sonrió la chica un poco burlona – Mira las patas de mi pobre caballo, llenas de sangre y pedazos de personas, debiste ser un poco más delicado ¿No crees?

    – ¿Que hace aquí, señorita Miri? – Respondió el hombre un tanto serio ignorando lo que ella decía.

    – No tenía nada mejor que hacer, la base está terriblemente escandalosa con tantas construcciones y asignaciones de cabañas y áreas, no soporto tanto ruido. Así que supe que “El demonio de hielo” iba en una misión así que decidí venir para ver esas temidas habilidades que te niegas a mostrarme durante el entrenamiento. Creo que llegué tarde – Sonrió y se bajó del equino para acercarse a él, denotando la diferencia de alturas.

    – Debería estar en la base, señorita. La reunión de la Gran Alianza Samurái se llevará a cabo esta noche, usted debería estar presente junto a su padre y hermano mayor – Gadi ignoraba por completo casi todo lo que ella decía, manteniendo su seriedad.

    – Pues no – Bufó cruzándose de brazos y desviando la mirada – Al parecer no me quieren allí, solo daimyos y herederos. Por eso vine aquí, para buscar algo que no me aburriera.

    – Pues me temo que no encontrará nada aquí, señorita. Me encargué de todos los ninjas de este lugar. Dejemos que los ashigarus saqueen y lleven todo de regreso a la base, yo la escoltaré de regreso, sígame – Pasó de ella con intención de regresar.

    – ¡Oye, idiota! – Exclamó ella al verlo irse – Mi padre te contrató y te dio mucho dinero, además convenció al shogun para que te dejara libre, esto para que me entrenaras a mí y a mi hermano, que tal si haces tu trabajo – Se notaba que trataba de sonar autoritaria para que Gadi la obedeciera.

    – Si, eso no lo he olvidado, señorita. Cuando esté listo el campo de entrenamientos me encargaré de entrenarlos a ambos, de momento no hay lugar donde hacerlo. Regresemos a la base, y descansemos un poco, puedo pedir que le preparen un postre y le den un buen té para que se relaje – Sonrió mirándola sobre su hombre y expresándose con cierto tono de burla.

    – ¡Maldito idiota! – Gruñó ofendida – Yo no soy una de esas damitas que viven en castillos llenos de sirvientes y que no saben siquiera como usar un arma. ¡Yo soy una samurái de elite, y soy tu ama! – En ese momento su molestia llegó al grado que obligaría a Gadi a entrenarla, lentamente sacó su espada – Me entrenaras por las buenas o las malas, lo quieras o no.

    Sus piernas comenzaron a emanar electricidad, la cual usaría para mejorar su velocidad, lanzándose proyectada con gran rapidez hacia Gadi, intentando un corte horizontal dirigido a la cabeza del demonio de hielo. No obstante, su espada fue detenida por un muro de hielo que apareció de la nada y en un parpadeo. Antes que reaccionara Gadi lanzó una patada atravesando el muro de hielo hasta impactar en el abdomen de ella, la fuerza terminó impactándola a ella contra la pared de una casa.

    – Su ímpetu y velocidad son de un nivel considerable, señorita Shimazu – Sonrió el hombre mirándola con cierto interés mientras se acariciaba la barbilla y desenfundaba su espada – Carece de habilidades estratégicas, pero su arrojo me agrada. Si tantas ganas tiene de entrenar, comenzaremos aquí. La primera lección se llama “Como respetar a su maestro”

    La chica, a pesar del golpe, se levantó como si nada, aunque la verdad solo estaba conteniéndolo. Un pequeño hilo de sangre escurrió por la comisura de sus labios, lo limpio con su mano y articuló una enorme sonrisa.

    – De eso era que estaba hablando, estúpido samurái. Vamos a ver qué tan fuerte eres realmente – Se mordió el labio por la emoción de por fin entrenar con ese famoso hombre. Sin importar nada se arrojó hacia él para continuar el ataque.

    Dejando a un lado este encuentro, que aunque pareciera salirse de control no pasaba de ser un entrenamiento. Regresamos a la mencionada base de la Alianza Samurái, durante los días que han pasado dicho lugar había crecido enormemente en infraestructura, pues con una mano de obra conformada por miles y miles de hombres y mujeres, a los cuales se unían los esclavos, conformados por aldeanos y ninjas capturados en otras aldeas. La otrora aldea de pescadores se había convertido en un complejo militar gigantesco, con una larga e infranqueable empalizada resguardándolo. Los ashigarus levantaron cientos y cientos de casa de campaña para ellos mismos, para los samurái y miembros de los sequitos de los daimyos se construyeron cabañas de madera, las cuales mejoraban según el rango de sus huéspedes, esto hasta llegar las casas de mayor lujo que serían para las familias de los lideres, y finalmente la gran torre, la cual sería el centro de mando y centro de reuniones de la Gran Alianza Samurai, con al menos diez pisos de habitaciones y todos los servicios para las necesidades y lujos de dichos hombres, esta torre estaba lista para la primera reunión de los siete daimyos en tierras ninjas.

    Nos dirigimos precisamente hacia una de las salidas de dicha base, que fácilmente podría ser llamada ciudad, en dicha puerta un grupo de exploradores se preparaban para salir a una misión de reconocimiento y cartografía. No obstante esta misión no estaría en manos de simples ashigarus, sino de samuráis, entre los cuales destaca un campeón, más precisamente el campeón del clan Date

    Un hombre de edad cercana a los treinta y tres años, de estatura alta, llegando al 1.82 metros, es famoso por ser considerado por las damas un hombre atractivo por su apariencia, destacando una complexión delgada pero ruda a la vez, pues su experiencia en combate es inapelable. Usuario de una larga y alborotada cabellera negra, la cual, de momento, lleva atada con un lazo blanco. Regresando al hecho de su experiencia, las batallas dejaron en él una marca de por vida pues carece del ojo izquierdo, tapando su cuenca con un parche, por otro lado su ojo derecho es de un color rojizo. Viste su armadura completa, en color dorado y azul, los de su clan, aunque dejando de lado el casco pues los samurái de elite lo consideran estorboso.

    Dicho hombre se encontraba en las caballerizas junto a otros samurái del clan, date, esto es fácil de saber por los colores de sus armaduras. Preparaba su caballo para el viaje de exploración, cuando cierto par de personas muy apreciadas por él llegaron.

    – ¡Jubei sensei, espere, no se vaya aun! – Decían corriendo a toda velocidad hasta él cargando con su equipaje, pues dicho par serian parte de la mision.

    Asami Fujimoto, Ryo Todomo – Articuló de forma seria el campeón Jubei. Cuando el par de chicos se acercaron fueron recibidos con un par de golpes en la cabeza por parte de su sensei – ¡Llegan tarde par irresponsables! – Agregó de brazos cruzados mirándoles serio.

    – Lo, lo sentimos sensei – Respondieron haciendo una reverencia mientras se sobaban la cabeza un adoloridos por la reprimenda de su sensei.

    Hablemos de Asami. Una joven de aproximadamente 18 años de edad, con una estatura de 1.60, su físico destaca por sus curvas bastante femeninas en un cuerpo atlético, ni muy del dado, ni robusto, idóneo para el combate, destacando claramente la belleza de la que es portadora. Su cabellera posee un atípico color azul y perfectamente trenzada para no ser una desventaja, en su lindo rostro un par de ojos grises con largas pestañas.

    Ahora, Ryo. Con 18 años y 1.75 de estatura, aunado a una complexión fornida, destaca sus ojos en color azul claro que incluso, con cierta luz, parecieran brillar, su cabello es oscuro y corto, ligeramente alborotado, es considerado un chico atractivo según muchas jóvenes.

    Por cierto, ambos chicos también llevan sus armaduras, incluidos los colores del clan, dorado y azul, ellos, a diferencia de su maestro si llevan los cascos, aunque no los usan en todo momento. Mientras Asami es usuaria de un arco yumi que lleva en su espalda, en su cintura llevaría el carcaj de flechas y en su cintura un tanto como arma secundaria. Por otro lado, el joven Ryo es usuario de un tetsubo de madera con puntas de acero en la parte superior, el cual debe llevar en su espalda también.

    – Un “lo siento” no es suficiente chicos, un samurái nunca hace esperar a nadie, mucho menos a otro samurái. La responsabilidad y puntualidad es crucial en el camino del samurái, es una virtud que ensalza el espíritu y el respeto ¿Qué hubiera pasado si yo hubiera llegado tarde a la batalla de Yahika? – Sermoneo de forma un poco filosófica.

    – Probablemente hubiera conservado su ojo izquierdo, sensei – Respondió Ryo, ignorando el hecho que a Jubei no le gusta mucho que bromeen cuando da un sermón. Fácilmente recibió otro golpe en la cabeza, aún más fuerte que el primero.

    – Lo sentimos señor, anoche tuvimos problemas para encontrar la cabaña que se nos asignó, y terminamos durmiendo muy tarde – Alegó la joven Asami mientras trataba de contener la risa al ver a su compañero ser reprendido por el sensei una segunda vez.

    – Como decía, eso no es una excusa. Pero bueno, de cualquier forma aún están a tiempo, prepárense rápido, salimos en 10 – Ordenó Jubei regresando a preparar su caballo.

    El par de chicos rápidamente buscaron sus caballos para prepararse y unirse al grupo. Asami no tardó en hallar a su fiel amigo cuadrúpedo.

    – Espero que estés listo amigo, por fin vamos a galopar otra vez – Sonrió con cierta emoción abrazando a su caballo, un gran y majestuoso pura sangre de color marrón rojizo.

    – Cielos, el maestro no es muy dado a las bromas – Decía Ryo mientras se sobaba la cabeza y preparaba su caballo.

    – Y tú lo sabes muy bien, y aun así insistes en molestarlo – Rió ella – Aunque fue una buena broma lo de conservar su ojo. Es una pena que tengamos que salir, me hubiera gustado estar aquí durante la reunión de los daimyos.

    – ¿Cómo por qué? – Cuestionó mirándola y arqueando la ceja – Ni en broma dejarían que un par de novatos se acercaran al centro de mando durante una reunión de la Alianza.

    – Lo sé, pero es el mejor momento para ver a los samuráis más fuertes, siempre son invitados o son parte de las esocltass de los daimyo. Imagina poder ver al “Dios de la gravedad” “Al gigante Tokugawa” “A la ladrona” o a “La niña de la naginata” todos son samuráis temidos y respetados, famosos por sus hazañas en combate, es inspirador – Sonrió cual fan mientras una pequeña y alegre lagrima escurría por su ojo.

    – Que rara eres – Comentó su compañero extrañado por su actitud. Terminó de preparar su caballo y se montó en él – Hasta donde sé, ellos no son muy dados a que los llamen por sus apodos de guerra, creo que algunos se ofenden por ello.

    – ¿Rara yo? mira quien lo dice, tu eres el que se pasó toda la noche espiando a las mujeres en los baños públicos, maldito pervertido – Bufó ella algo seria por eso. Mientras subía a su caballo.

    – En primera, no las estaba espiando, solo me aseguraba que los baños funcionaran correctamente y que no tuvieran inconvenientes con el agua caliente, además no estaba solo, había otros tres sujetos conmigo – Respondió fingiendo no ser un pervertido.

    – Estuviste dos horas agazapado entre un arbusto mirando atravesó de un agujero en la pared. A mí no me importan tus perversiones, pero si me entero que me espías a mí, te clavaré una flecha en el culo – Dedicó una mirada asesina a su compañero.

    – Oye relájate Asami, somos amigos – Rió un tanto nervioso, pues esa amenaza podía no ser muy exagerada.

    – Pues tienes suerte, si no lo fuéramos te iría peor – Sonrió de forma algo perversa.

    – Muchachos, es hora, salgamos – Se escuchó la voz de su maestro dando la orden de salir.

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
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    ¿Como estan mis estimados lectores? espero que bien, yo estoy muy bien, relajado disfrutando
    de esta historia, la cual amenaza con mas combates a cada cap, pero no nos adelantemos,
    todo a su tiempo.
    Vaya, los samurai aun no se han topado con alguien que les de ese combate que tanto hacian,
    ademas que la primera reunion de la Alianza está a la vuelta de la esquina
    ¿Que cosas tramaran los lideres de los clanes?
     
  14.  
    Fersaw

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    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
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    Capítulo 11: Preparativos para la reunión

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    10 de febrero. Base Samurái, País de los campos de arroz.

    Sin más que agregar el grupo conformado por Jubei, Asami, Ryo y otros samurái partieron de su base con dirección al sureste para cartografiar el área y comprobar la certeza de los mapas recién conseguidos. Así como ellos otros grupos habían partido con misiones similares en todas direcciones.

    Dejando eso de lado, la base misma se preparaba para un evento de mucha importancia, la primera reunión de la Alianza Samurái en tierras ninjas, la cual se llevaría a cabo esa misma noche, y es por ello que toda la base estaba más que atareada preparando todo para el recibimiento de los siete daimyos, entre los cuales se encuentra el Shogun.

    Entre todo el alboroto una mujer se paseaba más que tranquila con dirección a la torre centro de mando. Dicha mujer tiene una edad cercana a los 20 años, con una altura de poco más de 1.70, curiosamente su piel parece un tanto pálida, aunque es su color natural, con una complexión esbelta, adornada con unos atributos femeninos considerables y bien marcados, es dueña de una muy larga cabellera violeta, la cual llega más allá de su cintura y del mismo color serían sus intimidantes ojos, violetas y llenos de una soberbia sin igual, fusionada con una malicia innata. Dicha mujer carece de su armadura, vistiendo un kimono dorado con pantalones hakama blancos, todo hecho de la mayor calidad posible.

    – Los organizadores han decidido servir una porción considerable de salmón dorado, arroz de la mejor calidad y sake traído personalmente por el comité del shogun, habrá también… – Todo esto lo decía un viejo hombre quien seguía a esa mujer antes mencionada.

    – ¿Por qué se supone que esto me interesa? Me da igual lo que vayan a comer – Alegó ella notablemente aburrida mientras caminaba.

    – Disculpe, señorita Reiko, pero usted dijo que quería participar en las actividades de la base. La única labor que pudimos asignarle es como miembro del comité organizador de la reunión – Explicó el viejo hombre tratando arduamente de seguirle el paso.

    – ¿Quién fue el idiota que me asignó a eso? – Bufó algo ofendida.

    – Me temo que fue su hermano mayor, el joven Kazuhiro, él creyó que… – Una vez más fue interrumpido por la mujer.

    – Pues no quiero formar parte de este estúpido comité, es demasiado aburrido, quiero algo más interesante, algo divertido y emocionante – Sonrió mordiéndose los labios – Quiero conocer a esos famosos ninjas y enfrentarme a ellos.

    – Lo siento, pero yo no puedo autorizar algo así, señorita. Además, no creo que la hija menor del clan Tokugawa deba hacer algo así… – Antes que dijera algo más, la mujer se dio vuelta encarándolo y tomándolo por el cuello.

    – ¿Qué dijiste? – Le miró seria y con una sonrisa perversa – ¿Acaso crees que esos sujetos pueden vencerme?

    – No, no, claro que no, mi señora. Usted es una guerrera de elite, dudo que haya alguien que pueda hacerle frente – Trataba de hablar el viejo mientras la chica solo sonreía.

    – Claro que no, esos sujetos no son nada comparados conmigo, aun así quiero enfrentarme con ellos para divertirme. Hablaré con mi hermano – Rió un poco al verlo intimidado – Puedes regresar a la cocina viejo, no me interesan esas tonterías. Yo solo quiero divertirme peleando contra algo o alguien.

    Sin más que decir apresuró su paso hacia el centro de mando donde se reuniría con su hermano, aunque él no lo supiera. Desde la distancia, en una de las cabañas asignadas a samuráis de bajo nivel, un joven observaba a esa perversa mujer, aunque la miraba con ojos encantados.

    – Cielos, la señorita Reiko es preciosa – Comentó suspirando embobado. Estaba sentado desde una banca.

    Este hombre, o más bien joven, posee una edad de 22 años, una estatura de 1.79. De complexión delgada pero con una musculatura marcada, cabello oscuro largo, sin embargo, destaca la cinta que lleva en su frente con el símbolo de su clan, sus ojos son del mismo color que su cabello, oscuros, posee una barba muy ligera, se le puede considerar un chico atractivo ante los ojos de las mujeres. A pesar de llevar una katana en su cintura, no lleva la armadura, solo unas ropas de descanso, kimono blanco y pantalones hakama negros.

    – ¿Preciosa? Hiroshi – Comentó otro joven, quien estaba sentado a su lado leyendo un libro, notándose muy inmerso en su lectura – Se me ocurren muchas palabras para describirla, y “preciosa” seria de las ultimas.

    Este otro joven, con una edad de 22 años también, un tanto más bajo, con 1.77 de estatura. De complexión delgada con una musculatura notable, poseedor de una belleza masculina envidiable con finos rasgos faciales, a la par de una fuerte y seria mirada. Su cabello es de color azabache bastante largo aunque lo lleva atado en una cola de caballo y sus ojos son azules. Este joven no posee una katana, ni armadura, lleva las mismas ropas que su compañero, aunque su kimono no posee mangas, destacando más sus rudos brazos, su arma se encuentra a su lado y es una yari.

    – Por favor, Akira, tú que puedes saber de mujeres, no has tenido muchas parejas. Solo has tenido una, y no era muy atractiva ¿Verdad? – Alegó cruzado de brazos y ofendido por lo dicho acerca de Reiko.

    – Al menos esa chica no estaba loca – Arqueo la ceja, tratando de seguir leyendo – A diferencia de la señorita Reiko, que es una demente y psicópata.

    – Tú no sabes nada, esas son solo tonterías que la gente dice para difamarla – Bufó cruzándose de brazos.

    – Pues tú tampoco has tenido muchas parejas, Hiroshi, más bien creo que no has tenido ninguna – Se escuchó una nueva voz, está la de una chica.

    Ante ellos se hallaba una chica muy bien conocida. Siendo un año mayor que ese par, con 23, una estatura baja, llegando al 1.68. Poseedora de una figura delgada, aunque carente de atributos considerables, sin perder su figura femenina. Dueña de una larga cabellera café, la cual peina en una media coleta, con una par de bellos ojos verdes cual esmeralda, incluso con un pequeño brillo, creando así en ella una belleza encantadora. Al igual que sus compañeros no poseía armadura, si no más bien un kimono verde con artísticos diseños de olas de mar. Incluso carecía de una katana, solo llevaba en su mano una abanico con el que se refrescaba.

    – Nadie pidió tu opinión Yura – Espetó un tanto sonrojado por lo dicho por su compañera. Acto seguido recibió un golpe en la cabeza por parte de ella.

    – No le hables así a tu superior, tonto – Decía ella riendo mientras le alborotaba el cabello a Hiroshi y mantenía su cabeza abajo, haciendo gala de una mayor fuerza.

    – No digas tonterías, solo eres un año mayor que nosotros – Alegaba tratando de zafarse de su agarre.

    – Ustedes dos nunca cambiaran – Suspiró Akira, aunque sonriendo un poco, pues era esa actitud por parte de ese par era lo que le agradaba de ellos. Hasta que cierto pensamiento llegó a él – Oigan ¿No creen que faltar a nuestro trabajo fue mala idea?

    – Vamos, Akira ¿Por qué sería malo? – Respondió Yura soltando a Hiroshi.

    – Si, además que aburrido, estar horas y horas descargando caja, tras caja, somos samuráis no ashigarus – Agregó Hiroshi acomodándose el cabello.

    – Bueno, eso es verdad. Sin embargo, no creo que a nuestra sensei le guste que faltemos al trabajo, es muy estricta en ese aspecto, como en todos – Cerró su libro, comenzado a preocuparse un poco.

    – Despreocúpate, ella está muy ocupada trabajando en las misiones de reconocimiento, no sabrá que faltamos al trabajo – Sonrió Hiroshi bastante seguro y despreocupado.

    Todo parecía tranquilo, los tres se quedaron un rato más, sentados en la banca sin saber que por detrás de ellos cierta persona se acercaba con unos fieros ojos asesinos que reflejaban furia únicamente. Se paró detrás un momento para mirarlos sin que ellos lo notaran.

    – ¿No sienten un mal presentimiento? – Cuestionó Yura ante una rara sensación.

    Yura Kuriyama, Akira Tokisawa y Hiroshi Fujigawara – Enunció la voz de esa persona detrás de ellos, las cual era la voz de una mujer, bastante intimidante.

    Los tres chicos abrieron los ojos al instante y tragaron saliva más que nerviosos.

    – ¿Por qué no están trabajando, trio de holgazanes? – Cuestionó esa mujer de forma lenta, esperando una respuesta. Antes que los tres chicos se excusara, o huyeran, tres golpes en la cabeza los dejaron en el suelo, casi con el alma fuera.

    La mujer quien los habían reprendido era esa sensei que antes habían mencionado. Con una estatura de 1.75 y una edad de 39 años, lo que la hacía una verdadera veterana y samurái de elite. Poseedora de belleza sin importar su edad. Cabello rojo suelto y largo, ojos azules ligeramente brillantes, una complexión delgada y de atributos de buen tamaño que ni la armadura logra ocultar, además de unas curvas femeninas que podrían volver loco a cualquiera. A diferencia de sus alumnos ella si poseía su armadura, esta, en color blanco con detalles en rojo, colores propios del clan al que sirve, el clan Ashikaga, además de llevar una capa con los mismos colores, lo que representa que es una samurái de muy alto nivel. Su arma, una gran naginata que lleva en su espalda.

    – ¡¿Por qué carajos no están trabajando, idiotas?! – Exclamó furiosa a esos tres – ¿Acaso creen que por ser samuráis están exentos del trabajo? Pues no, aquí todos deben trabajar, solo trabajando entenderán las virtudes del camino del samurái, el trabajo nutre el alma y mejora el cuerpo, así que quiero que se disculpen por su indisciplina y se presenten de inmediato al puerto para trabajar tres turnos seguidos, y no van a comer hasta que yo lo diga.

    – Lo sentimos, Ayako sensei – Dijeron los tres al unísono, entre asustados y arrepentidos mientras se arrodillaban para disculparse.

    No era ni la primera ni la última vez que su sensei los reprendía, y sin importar cuantas veces lo haga no dejaba de ser intimidante y aterradora por su intensidad.

    – ¿Acaso el puerto está aquí? Lárguense a trabajar ¡Ahora! – Gritó cruzada de brazos.

    Tan rápido como pudieron salieron corriendo en dirección al puerto.

    – Siempre me meto en problemas por su culpa – Bufó Yura.

    – ¡Ja! Si claro, tú fuiste la que dijo que no quería trabajar y nos convenció – Agregó Hiroshi.

    – Ya cállense, les dije que debíamos ir a trabajar o lo lamentaríamos, ahora trabajaremos tres turnos por su culpa – Alegó Akira.

    Y discutiendo, como siempre, fue que no tuvieron más opción que irse a trabajar por horas. Desde la distancia su sensei, la señora Reiko Sendo les miraba atentamente para que no hicieran alguna treta y escaparan de su deber.

    – Esos tres nunca van a cambiar – Se dijo así misma, no obstante ya no estaba molesta, les miraba con una tierna sonrisa, pues sin importar lo estricta o ruda que pareciera, esos tres eran muy queridos y apreciados por ella.

    Ahora nos vamos al centro de mandos, donde se encontraba cierto grupo de samuráis temidos y famosos, al mando, el joven heredero del clan Tokugawa, Kazuhiro, junto a su inseparable y fiel guardaespaldas, Tetsuo. Junto a ellos, y desde hacía varios días se habían unido Tomoe y Kazuki, los cuatro estaban tranquilamente degustando un almuerzo dentro de la torre, en una de las tantas salas.

    Ante ellos cuatro se encontraban dos hombres más arrodillados informando acerca de los resultados de la misión que les fue encomendada.

    – Recorrimos y revisamos cincuenta kilómetros a la redonda, no hemos encontrado rastro alguno del hombre conocido como Orochimaru, sin embargo, nos topamos en diferentes ocasiones con miembros de su grupo, los conocidos ninjas del sonido. No fueron un reto ni una amenaza para nosotros, sin embargo, todos desconocían el paradero de su líder.

    – ¿Entonces, me vas a decir que en estos días que estuviste fuera, no lograste encontrar rastro alguno de ese sujeto? – Cuestionó Kazuhiro de forma seria mirando a ese hombre frente a él.

    – Me temo que no, señor. Ese sujeto, Orochimaru, debe esconderé muy bien para poder evadirme, incluso es probable que tenga un escondite del que pocas veces salga – Sugirió de forma seria, mostrando respeto, pero sin intimidarse ante el heredero.

    – Si mal no recuerdo, a ti te llamaban “El amo de los bosques” Decían que nadie podía vencerte en las tierras de tu clan ¿No? – Comentó Kazuki un tanto curioso por los resultados de dicho hombre.

    – Eso es verdad, hasta cierto punto, Kazuki. Sin embargo, ser bueno para esconderse no significa ser bueno para encontrar. Como dije, Orochimaru puede estar oculto en algún refugio y por ello no he sido capaz de hallarlo.

    Solo un samurái responde al mote de “Amo de los bosques” Un campeón. Con 1.80 metros de estatura, piel ligeramente morena y de complexión delgada, usuario de una larga cabellera café, y uno fríos y serios ojos verdes. Portando su armadura samurái con los colores del clan al que sirve, en este caso rojo con negro, los colores del clan Takeda acompañada de su larga capa que representa su rango de campeón, y como arma un yumi el cual porta en su espalda y en su cintura una katana.

    Sato Imagawa, campeón principal del clan Takeda, me has decepcionado, no pensé que alguien como tú pudiera fallar en una misión tan simple – Alegó Kazuhiro mirando al campeón con cierta molestia.

    – Si usted me lo permite, puedo retomar la búsqueda, tarde o temprano podré dar con ese sujeto, después de todo, solo llevo dos días en su búsqueda – Sugirió sin intimidarse u ofenderse mirando al heredero.

    – Parece que llego en el momento más apropiado – Comentó la voz de una mujer ya antes vista por la base. Todos volvieron la mirada a la entrada de la sala para divisar a la hija menor del clan Tokugawa y hermana menor de Kazuhiro, Reiko – Llevo días esperando algo para divertirme, y esto me parece adecuado – Agregó sonriendo mientras entraba.

    – Reiko – Suspiró con cierta pesadez Kazuhiro solo al escuchar la voz de su hermana – ¿Qué haces aquí?

    – ¿Pues tu qué crees hermanito? – Sonrió y se acercó a él abrazándolo por detrás con bastante cariño – Tenía muchas ganas de verte, tonto – Al tiempo le dio un sonoro beso en la mejilla. Marcándole el labial en la mejilla.

    Los samurái allí presentes se extrañaron tanto al ver tal demostración de afecto, impropia de los miembros del clan Tokugawa. Kazuhiro solo carraspeo un tanto avergonzado por la actitud de ella.

    – Tomoe, Kazuki, Tetsuo, solicito que se retiren por este momento – Ordenó el heredero, a lo que los tres campeones obedecieron sin objetar nada – Sato, tú y tu cachorro esperen fuera.

    El campeón Takeda solo asintió y junto a su joven acompañante se retiraron de la habitación. Una vez fuera los dos se sentaron cerca a la puerta para esperar la continuación de su reunión.

    – Sensei ¿Quién es esa mujer? – Cuestionó el joven a su mentor de forma susurrante.

    – Es una mujer a la que no quieres conocer, Kido – fue lo que su mentor respondió con una voz baja y de forma seria.

    – ¿Por qué dice eso, sensei? No parece una chica mala o algo así ¿También es una samurái? – Insistió el joven

    – De las peores mujeres samurái que existen. No te fíes de su lindo rostro o su suave voz, ella es un peligro y muchos han perecido por subestimarla. Es sádica, demente y psicópata, justo la clase de personas que nunca deberían gobernar, pues solo piensan en el caos y la guerra.

    Ante las terrible descripción de su maestro, el joven Kido no podía dejar de pensar en esa mujer, realmente no parecía nada de lo que su sensei decía. Estaba bastante intrigado por ella.

    Dicho joven es el discípulo único de Sato. De baja estatura 1.58 metros y con solo 18 años de edad era, posiblemente, un samurái demasiado joven para algunos, pues la edad más baja en la que se considera normal obtener el título de samurái es de 20 años. Poseedor de una complexión delgada, una alborotada y encrespada cabellera color castaño cenizo, un par de ojos en color marrón notando una mirada vigilante. Al igual que su maestro, porta su armadura con los colores del clan Takeda, negro con rojo, y como arma una nodachi que trae en su espalda.

    Mientras tanto, dentro de dicha sala los hermanos tenían una pequeña discusión.

    – Ya te dije que no, Reiko. No vas a salir de la base hasta que padre esté aquí y él lo autorice – Afirmó de forma seria y con brazos cruzados Kazuhiro. Sentado frente a ella.

    – ¿Y por qué no? Sabes perfectamente que yo puedo ser más útil haya afuera, luchando, que aquí vigilando el estúpido estofado. Quiero luchar, quiero conocer y asesinar a esos ninjas – Insistió también cruzada de brazos y molesta.

    – No puedo dejar que salgas, no conocemos a ese sujeto, Orochimaru. No puedo arriesgarte así, además en esa misión ya está Sato Imagawa, tarde o temprano él lo encontrará. Y se acabó, A hora, por favor, retírate – Se puso de pie y señaló la puerta dándole la espalda.

    Sin embardo, Reiko no se daría por vencida tan fácilmente, sabia como convencer a tu hermano mayor. Se acercó por detrás y puso sus manos en los hombros de él.

    – Hagamos un trato, hermanito – Le susurró – Déjame salir a buscarlo, acompañaré y ayudaré a Sato hasta hallarlo y darle muerte a ese ninja – Decía mientras lentamente masajeaba los hombros de su hermano.

    – ¿Qué clase de trato es ese? – Arqueo la ceja mirándola sobre su hombro, una tanto extrañado por ese raro masaje y tono de voz.

    – Escucha. Cuando corte la cabeza de ese sujeto te la traeré y le dirás a padre que era un poderoso líder ninja con un enorme ejército que amenazaba con atacar nuestra base – Sonrió y se colocó frente a él rápidamente – El sujeto era muy fuerte, no obstante, no fue rival para tu inteligencia y poder, hermanito. Le diremos a padre que tu solo lo asesinaste junto a sus ninjas. Es un trato justo hermanito, déjame divertirme y saciar mi sed de sangre y tu podrás llevarte todo el crédito – Le miró a los ojos con una enorme y perversa sonrisa.

    Kazuhiro la miró a sus siniestros ojos violetas, él sabía perfectamente las capacidades asesinas que su hermanita posee, si ella se propone algo lo cumple, pero desconocer las habilidades y fuerza de ese sujeto lo hacían sentirse inseguro. Al final era un trato justo.

    – Bien, saldrás en busca de Orochimaru, pero te acompañará Sato y su cachorro. Quiero que además lleves a otro samurái que pueda ayudarte si la situación se pone difícil – No pudo negarse ante esa propuesta y terminó por aceptar.

    – No te preocupes por eso, Miyuki irá conmigo. Gracias hermano – Sonrió enormemente y dejó sobre el rostro de su hermano decenas de besos.

    Sin más que agregar Reiko salió a toda velocidad en busca de su compañera y gran amiga, al tiempo que Kazuhiro informó a Sato y Kido la integración de su hermana y otra persona a la misión de encontrar a Orochimaru.

    En una de las cabañas de lujo medio, es decir, que no son de los samurái novatos o normales, pero tampoco de los de elite, si no de los de nivel intermedio. Con la ventaja que esa cabaña era para una sola persona, dándole mucho espacio. En la habitación principal se encontraba una mujer pasando uno de los momentos de indecisión más comunes que pueden ocurrir a una mujer, decidir que vestir ese día.

    – Maldita sea, esto no me gusta, ya lo he usado muchas veces, además que está muy arrugado por el viaje – Arrojó otro vestido a la cama, en la cual ya había dejado todos los atuendos descartados.

    Una chica de 23 años de edad, una estatura de 1.80, lo que la hace alta, de complexión delgada, notablemente ágil y de bellas curvas. Su cabello es corto y de un color cobrizo, sus ojos son color azul marino y ligeramente rasgados, dándole un toque exótico a su atractivo. De momento, estaba en ropa interior pues aun no elegía un atuendo, su ropa interior era de color blanca, por cierto.

    La chica seguía rebuscando entre sus equipaje un vestuario que le agradara, hasta que de la nada la puerta de su habitación fue abierta.

    – Sea quien sea no tengo tiempo, así que lárgate antes que… – No pudo decir nada más, pues sintió un agudo dolor en una zona bastante sensible. Al instante saltó hasta caer al suelo soltado un chillido agudo y llevándose las manos al trasero – ¿Qué te pasa? – Alegó con unas lágrimas amenazando con salir de sus ojos.

    Técnica secreta samurái: Ataque de los dedos del dragón – La autora de dicho ataque era la misma Reiko, quien le aplicó un kancho a su amiga. Técnica también conocida por los ninjas como mil años de muerte – Como siempre, dejas tu retaguardia desprevenida, Miyuki Hitoyo, eso no se hace – Agregó sonriendo y tratando de contener la carcajada.

    – Tú y tus estupideces, si sigues haciendo eso no podré casarme ¿Qué diablos quieres, Reiko? – Se levantó sobándose el trasero.

    – ¿Se puede saber qué haces en ropa interior? – Cuestionó Reiko.

    – Pues lo que hace la gente normal en ropa interior, vistiéndome. Ahora vete que no he elegido un atuendo que me guste – Regresó a buscar algo para ponerse.

    – No te preocupes, Miyuki, ya elegí algo para ti. Tu armadura, pues nos vamos en una misión, y no quiero un no por respuesta. Voy a prepararme, te veo en la salida en treinta minutos o vengo y te llevo a la fuerza – Más que sugerencia fue una orden. Sin más que decir solo se fue.

    – Estúpida, solo viene a ordenar cosas – Bufó resignada sin poder alegar nada.

    Las horas pasaron y pasaron hasta que la noche cayó y todo estaba ya listo para recibir a los daimyos y sus herederos. Las naves insignias de cada clan se acercaron a la playa para desembarcar a esas importantes personas. Todos los soldados, samuráis y ashigarus por igual se formaron para dar la bienvenida a los líderes de la gran Alianza Samurái.

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
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    Las cosas se ponen interesantes, parece que ya Orochimaru dejará de vivir en paz pues un grupo de samuias estan tras de él, ademas que ya los lideres de la alianza estan aquí

    Gracias por leer.
     
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    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
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    4906
    Capítulo 12: La Gran Alianza Samurái se reúne

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    10 de febrero. Base Samurái, País de los campos de arroz.

    La noche ha caído ya y todo es iluminado por las farolas dentro de los edificios, además de las antorchas ceremoniales que se encendieron en honor a las personas que recibirá la base. Todos los soldados, tanto samuráis como ashigarus, del menor al mayor rango, estaban perfectamente formados en batallones a lo largo del camino principal, dejando un espacio para que los daimyos, los herederos, el shogun y sus guardias pudieran pasaron con dirección a la torre principal.

    – Como odio usar armadura en las noches, da mucho calor – Susurró el joven Hiroshi, quien estaba junto a sus compañeros, Yura y Akira, además de su maestra, la señora Ayako.

    – Quieres callarte Hiroshi, esto es una ceremonia – Respondió Yura susurrando, al tiempo que le daba un leve codazo en las costillas.

    Para ese momento se pudieron ver a los guardias de elite escoltando a esas figuras tan importantes. Al frente de cada grupo iba un samurái con el estandarte del clan que encabezan.

    – Allí está el líder del Clan Shimazu, Takehiko Shimazu, es un samurái de elite especializado en el uso del yari, ganó muchas batallas durante el Sengoku – Relató la maestra, Ayako. Hablando muy bajo, solo para que ellos la oyeran – A su lado está su hijo mayor y heredero Kano Shimazu.

    Aquel par de hombres no vestían armaduras, si no kimonos de lujo, estos con los colores representantes de su clan, el verde con blanco. Takehiko, un hombre de aproximadamente 55 años de edad, con una estatura de 1.70, a pesar de su edad aún se nota muy fornido y rudo, su cabello es oscuro bastante corto y perfectamente peinado hacia atrás, su mirada es seria, con un par de ojos grises muy atípicos. Por otro lado está su hijo, quien camina a su lado, Kano, con 32 años de edad, de la misma estatura y complexión de su padre, claramente un tanto más musculoso, su cabello es rubio y corto, peinado hacia un lado, los ojos y mirada son iguales a las de su padre.

    – Le siguen los miembros del Clan Takeda, su líder se llama Kamagure Takeda, y su hija mayor es quien heredera el clan, su nombre en Hikari Takeda. Ambos son fuertes guerreros de los valles áridos, nunca nadie pudo conquistar sus tierras durante el Sengoku – Explicó Ayako.

    Este par de samuráis de elite visten los colores de su clan, los cuales son el rojo con negro. El líder, Kamagure es un curtido hombre de guerra, lo cual delatan un par de cicatrices en su rostro, con 44 años de edad y una estatura de 1.85, piel ligeramente morena, quizás por el sol. Su cabellera es negra y muy corta, sus ojos son del mimo color y se notan serios y algo arrogantes. Por otro lado, su hija, Hikari es una belleza en toda la extensión de la palabra, con una estatura bastante dispareja con su padre, pues solo mide 1.60, aun así su complexión la hace una mujer de tentación, con unas caderas anchas y pechos de buen tamaño, además de una cintura pequeña, su cabello es blanco verdoso con una longitud que llega hasta su cintura, y sus ojos expresan únicamente seriedad.

    – Por la diosa del sol, que mujer más hermosa – Comentó el joven Hiroshi bastante sorprendido y con la mirada clavada en esa mujer.

    – Concuerdo contigo, querido amigo – Agregó Akira, quien no suele mostrarse expresivo en cuanto a las mujeres, pero en este caso hizo una excepción ante la heredera Takeda.

    – Par de idiotas pervertidos – Bufó Yura algo molesta al escucharlos.

    – Oigan, miren allí, el contingente del Clan Date es el siguiente – Llamó la maestra. Ese es Masamune Date, líder de su clan, fue uno de los lidere más fuertes del Sengoku, ayudó en la derrota del Shogun Taira, además de ser un guerrero de muy alto nivel legendario. Y su hijo no se queda atrás, Tenma Date, mejor conocido por su mote de guerra “Gran Juez” Representó a su clan en la Guerra de Sucesión, dicen que nunca nadie logró herirlo en un mano a mano.

    Los colores representantes de este clan son el azul con dorado. Masamune, una leyenda viva entre los samurái, no hay quien no conozca sus grandes hazañas en combate, siendo quien dio muerte a uno de los Cuatro dioses Samurái. Ya ahora con 52 años de edad, una estatura de 1.80, delgado y con un cuerpo aun tonificado, sus ojos son de color azul celeste, su cabello oscuro y muy largo, perfectamente atado en una cola de caballo baja. Pero su hijo no es opacado, pues tal vez no tiene la fama de su padre, pero entre los pueblos se escuchan sus hazañas también. Con una estatura de 1.72, cabellera larga y atada como la de su padre, y del mismo color son sus ojos, azul celeste, que tienen la habilidad de intimidar con un sola mirada.

    – Es como si dos Shinigamis caminaran juntos, nadie puede mirarlos a los ojos – Comentó Yura un poco intimidada y agachó la mirada.

    – Estoy de acuerdo – Agregó Akira, quien al igual que ella bajó la cabeza.

    – Ahora vienen las mujeres Mori – Llamó la sensei, bufando un poco, sabiendo perfectamente la reacción de sus alumnos.

    – Quiero ver – Dijeron al unísono Akira y Hiroshi, articulando unas enormes sonrisas. Solo haciendo a su compañera cruzarse de brazos y arquear la ceja, al igual que su maestra.

    – La líder del Clan Mori, la señora Yuu Mori, la conocen por ser la mejor estratega y combatiente naval de todos los clanes. Además que su dominio del atributo agua no tiene igual. Su hija, Akame Mori, no es tan diferente, ya es una samurái de elite y participó en la guerra de sucesión también.

    La líder y la heredera del clan Mori visten el color de su clan en sus bellos y artísticos kimonos, naranja con blanco. Yuu, es una mujer de 48 años de edad, no obstante, muchas chicas de 20 matarían por tener la mitad de la belleza de esa mujer, con una estatura de 1.70, los años no han pasado en ella, pues se mantiene delgada y voluptuosa, sensual en toda la extensión de la palabra, su cabello es de un sublime rojo claro, al igual que sus ojos que incluso parecen brillar un poco. Ahora su hija, quien claramente heredó la belleza de su madre, Akame, con una estatura de 1.78, una tez sumamente blanca y un rostro muy hermoso, pero la expresión que muestra señala una confianza mezclada con algo de locura, su cabello es rojo oscuro extremadamente largo, pues llega hasta el suelo, de momento lo lleva suelto. Sus ojos son rojos y con la extraña expresión en su mirada puede llegar a intimidar.

    – Madre santa, es una MILF perfecta – Comentó embobado Hiroshi, mirando a Yuu.

    – ¿Qué dijiste? – Llamó Yura tomándolo por el cuello – ¿Qué clase de leguaje pervertido es ese?

    – ¿No dirás nada, Akira? – Cuestionó Ayako cruzada de brazos y mirando de reojo a su alumno, esperado una tontería para darle una buena reprimenda,

    – No, claro que no – Fue su respuesta ante la intimidante mirada de su maestra.

    – Bien. Yura, suelta ya a Hiroshi, aquí viene el siguiente contingente. Es del Clan Oda – Explicó ella.

    – ¿Por qué solo hay un hombre? ¿Acaso ese daimyo no tiene heredero? – Preguntó Hiroshi sobándose los golpes dados por su amiga.

    – Verán, ese joven se llama Nobunaga Oda, es el daimyo actual del clan Oda, aun cuando su padre está vivo. Nobunaga es el hijo menor del anterior daimyo, tuvo cuatro hermanos mayores, no óbstate, durante el Sengoku su clan fue muy atacado por los Taira, perdió a sus cuatro hermanos en la guerra. Su padre nunca fue un gran guerrero, era un hombre de constitución débil y se enfermaba con facilidad, así que enviaba a sus hijos al campo de batalla desde los catorce años. Cuando el Sengoku acabó su padre le heredó en vida el título de Daimyo como recompensa por sus victorias. Sus habilidades y personalidad le dieron el mote de “Rey demonio del sexto cielo” – Explicó la mentora.

    Este daimyo porta, como los demás, los colores de su clan en su elegante kimono, los colores son él amarillo con negro. Nobunaga es un hombre que se puede describir con una sola palabra, como un demonio hecho persona, esto más que nada por su personalidad, pues su apariencia es la siguiente. Una estatura de 1.76, de complexión atlética, viéndose un poco mayor a su edad, cosa que solo lo hace verse más maduro, usuario de una larga cabellera oscura que llega hasta su espalda, sus fieros ojos son de un azul penetrante, pocas son las personas que pueden mirarlo a los ojos sin intimidarse.

    – Cielos, es, es bastante guapo ¿No creen? – Dijo un poco sonrojada la joven Yura.

    – No lo sé, soy hombre – Bufó Hideo cruzado de brazos y arqueando la ceja.

    – Ahora viene otro clan más el Clan Tokugawa – Llamó la maestra para que vieran el siguiente y penúltimo contingente – El daimyo del clan Tokugawa se llama Shinzo Tokugawa, aunque ahora ya es un hombre de 60 años de edad, no lo tomen como un retirado, en su juventud fue un temido general y guerrero legendario, también dio muerte a uno otro de los cuatro dioses samurái. Su heredero es Kazuhiro, quien estuvo a cargo de establecer esta base.

    Shinzo, líder del clan Tokugawa, vistiendo sus colores, el blanco con dorado. Un veterano en toda la extensión de la palabra, con una estatura de 1.80, de complexión atlética y carente de cabello, posee una larga barba blanca al igual que sus ojos.

    – Los Tokugawa tiene fama de ser demasiado arrogantes y soberbios – Dijo Yura mirando a aquel hombre pasar.

    – Y muy sensuales sus mujeres, como la señorita Reiko – Agregó Hiroshi sonriendo y pensando en esa hermosa mujer.

    – Finalmente, aquí viene el más importante de todos, líder de la Gran Alianza Samurái, el Shogun Ashikaga, líder del clan Ashikaga, general supremo de los samurái y el último dios samurái con vida, Samuro Ashikaga – Explicó ella.

    Un mayor contingente de guardias imperiales vistiendo los colores, blanco con rojo, con grandes estandartes con el símbolo del shogun y su clan. Ante el paso de ese hombre todos los samurái y Ashigarus se arrodillaron al instante.

    – Al frente del contingente, el hombre que porta el estandarte es el heredero del clan Ashikaga, además de ser capitán de la guardia imperial, su nombre es Kenta Ashikaga, mejor conocido por su mote “El capitán”

    Kenta era el único heredero que portaba su armadura, esto por ser parte de la guardia imperial de su padre y Shogun. Con una estatura de 1.85 metros, una complexión atlética, ligeramente musculoso, usurario de una cabellera blanca grisácea, que escapa por la parte posterior de su casco, sus ojos son de color rojo fuego y lleva orgullo en la mirada.

    Por otro lado el shogun viste una gran túnica dorada con rojo. Con una estatura de 1.80, delgado, esto por su edad, su cabello es blanco puro y es muy largo, sus ojos son como lo de su hijo, rojo fuego.

    Este fue el último contingente en pasar, y el mas importante. Las tropas esperaron hasta que los daimyos llegaran a la torre central para luego romper filas y volver a sus actividades, que para esta hora la mayoría podían ya descansar.

    – Bueno chicos, ya es un poco tarde, deben ir a descansar por que mañana trabajaran doble turno, nos vemos – Sonrió Ayako y se despidió de sus pupilos.

    – ¿Por qué doble turno? – Bufó Hiroshi retirándose con sus amigos.

    – Me sentí como en una excursión, la sensei nos habla como niños siempre que nos quiere explicar algo – Agregó Akira ignorando a su compañero.

    – Te equivocas, cuando entrenamos nos trata como sacos para golpear – Rió Yura recordando lo ruda que puede ser su mentora durante los entrenamientos.

    – O como sus esclavos cuando nos habla de trabajo – Comentó Hiroshi.

    Sin más que agregar esta tercia regresó a la cabaña que deben compartir por ser novatos, por el contrario su maestra tuvo derecho a una cabaña de lujo solo para ella por ser una samurái de elite.

    Minutos después estaba ya todo listo para la reunión, la torre central fue cubierta por completo por los guardias de los daimyo, no había rincón alguno que estuviera libre de la vista de uno de esos formidables samurái. Y en el salón principal estaban los trece miembros de la alta esfera samurái, herederos y daimyos, con el shogun al frente de la mesa como líder de todo. A la diestra de cada daimyo su heredero.

    – Primero que nada. Solicitamos al comisionado de avanzada toda la información que haya logrado recolectar acerca de los ninjas durante el establecimiento de esta base, así como un listado de los eventos que puedan competer al avance de nuestra misión. De igual forma se escuchará las opiniones y sugerencias hechas por los daimyos. Al final nuestro Shogun hablará sobre el objetivo principal de nuestra cruzada – Esto lo dijo Kenta, quien fungía como asistente del shogun Ashikaga también.

    Kazuhiro tomó un poco de agua para mojar la garganta y relajarse, pues se notaba nervioso ya que era la primera vez que hablaría ante los líderes de la Alianza.

    – Hemos recolectado una gran cantidad de suministros saqueando aldeas cercanas, también capturamos una cantidad considerable de campesinos para usarlo como esclavos. Tanto de ellos como de sus aldeas hemos conseguido información geografía. Este continente está cubierto por estados, hemos identifico 7 países diferentes, así como ciudades denominadas Aldeas Ocultas, de las cuales hemos identificado 12 – Explicó mientras leía uno de los pergaminos que llevaba.

    – ¿Qué tienen de relevante unas cuantas aldeas? – Cuestionó Masamune, arqueando la ceja pues no encontraba interés en eso.

    – Bastante, lord Date. Según la información recolectada en esas aldeas es donde los estados entrenan a sus ninjas – Respondió, lo que causo gran interés en los presentes, decidiendo prestar más atención.

    – Los países más grandes y fuertes son; país del Rayo, de la Tierra, del Viento y del Fuego, y sus aldeas ocultas son, Aldea Oculta de las nubes, Aldea oculta de las rocas, Aldea oculta de la arena y Aldea oculta de la hoja, respectivamente.

    – ¿Rayo, tierra, oculta en de las nubes, de las rocas? ¿Pero qué nombres más ridículos? Pareciera que no tienen identidad más que el lugar donde deciden vivir – Comentó a manera de burla el líder Shimazu, Takehiko.

    – Perfecto, es un informe detallado – Se escuchó la voz del Shogun, aunque mantenía su mirada y actitud seria – Quiero que me hables acerca de los ninjas.

    – Realmente no hemos tenido grandes encuentros aun con ellos, solo un grupo de asesinos que intentó atacarme pocos días después de nuestro arribo. Los ninjas de estas tierras se hacen llamar “Ninjas del sonido” por que provienen de la aldea oculta del sonido – Explicó él.

    – ¿Y? ¿Son fuertes? – Preguntó Nobunaga con cierto interés en ese detalle.

    – Para nada, estarían al nivel de un ashigaru entrenado – Respondió. Al instante las risas se escucharon en la sala por parte de los daimyos y sus herederos. Exceptuando a unos cuantos – Sin embargo – Llamó Kazuhiro – Puedo afirmar que los ninjas con los que me he enfrentado no eran más que novatos de muy bajo nivel. Me han informado acerca de uno llamado Orochimaru, es líder de los ninjas del sonido y es uno de los ninjas más temidos del mundo, que nadie ha logrado vencerlo nunca y que nunca envejece.

    – ¿Es inmortal o algo así? – Preguntó Yuu, interesada en lo que dijo sobre que nunca envejece.

    – No creo que se refirieran específicamente a eso, más bien solo no envejece. He enviado a un grupo conformado por el campeón Sato Imagawa, su cachorro y mi hermana para localizarlo – Agregó Kazuhiro.

    – ¿Qué sugiere que se haga con ese hombre, joven Kazuhiro? – Preguntó con interés Masamune.

    – En mi opinión, creo que puede servirnos en calidad de mercenario o informante, darnos información para derrocar a las potencias, tengo entendido que es un criminal buscado en este mundo.

    – “Creo” no es una forma de iniciar una estrategia – Objetó Tenma – Tener a un criminal ninja en nuestras filas sería una inadecuado, vinimos a dominarlos, no ha establecer alianzas fraudulentas, además, si es un criminal ¿Qué le impedirá traicionarnos?

    – ¿Qué opina usted, Shogun Ashikaga? – Preguntó Shinzo al líder de la alianza.

    – Es muy pronto para tomar una decisión, no conocemos nada de ese hombre más que su nombre y su fama, sugiero esperar que lo localicemos y entablar una reunión con él para analizar su actitud – Fue la respuesta del líder, respuesta que se toma como orden – ¿Algo más, joven Kazuhiro?

    – Si, Shogun Ashikaga. También logré escuchar entre viajeros capturados acerca de un grupo de criminales llamados Akatsuki. Al igual que Orochimaru, estos tienen fama de criminales despiadados y sanguinarios, además de ser los ninjas más buscados en todo el mundo, incluso por encima de Orochimaru, salvo que no se conoce la identidad de sus miembros.

    – Parece que los ninjas no son ajenos a los problemas sociales – Comentó Akame riendo.

    – ¿Qué interés podemos tener en ellos? – Preguntó Kenta.

    – Realmente ninguno, por lo poco que sé, los considero más una amenaza que una posibilidad de alianza – Expresó él.

    – ¿Por qué? ¿Qué los hace diferentes a ese Orochimaru? – Cuestionó Nobunaga arqueando la ceja.

    – En primer lugar, han logrado mantener su anonimato con el pasar de los años, además de ser acusados de atacar a las naciones más importantes. En síntesis, no obedecen a nadie, se guían por sus propios ideales. Sería absurdo tratar de aliarnos con ellos, terminaran por traicionarnos o atacarnos al instante.

    – No debemos entablar alianzas con nadie – Alegó Nobunaga mas serio – Vinimos a conquistar y a doblegar a todos los ninjas por igual.

    – Eso es decisión del Shogun Ashikaga, lord Nobunaga, será él quien tome las decisiones cruciales – Objetó un tanto serio Takehiko.

    – Eso no significa que podamos considerarla, este continente es demasiado grande para un ejército de solo 10, 000 guerreros – Agregó Yuu de forma seria.

    – Aún es pronto para esas decisiones, lords – Terminó el Shogun, alzando un poco la voz para que todos se callaran – Todos los grupos ninjas fuera de las fronteras o en contra de los gobiernos no son nuestro objetivo de momento, ganar terreno y establecernos de forma sólida es crucial a corto plazo. ¿Algo más que desee agregar, joven Kazuhiro?

    – Si, me señor. Debo anunciar la primera traición en nuestro ejército – Se notó más serio y con cierto enojo al enunciar esto, cosa que para nada agradó a los allí presentes, la sola mención de la palabra traición llamó la atención y las miradas serias – El samurái llamado Hideo Fujigawara, desertó al ejército, luego de atacarme – Suspiró pues la siguiente afirmación – Se autoproclamó ronin y huyó

    Los suspiros se escucharon, así como los gruñidos y maldiciones por parte de la mayoría de los allí presentes.

    – ¿Un ronin? Un asqueroso y apestoso ronin ¿Cómo permitiste algo así? – Alegó Tenma mirando a Kazuhiro – ¡Debiste asesinarlo en ese mismo momento!

    – Cosa que intenté, pero me vi superado por sus habilidades – Gruñó avergonzado por caer tan fácil, además de la forma en la que se le cuestiona.

    – Por favor, no digas tonterías Kazuhiro, no veo heridas en tu cuerpo ¿Es que no fuiste rival contra él o es que no luchaste? – Cuestionó a manera de burla Akame.

    – Es una vergüenza que un samurái legendario se declare ronin, que los dioses lo castiguen si vuelve a empuñar una katana – Alegó Hikari cruzada de brazos indignada.

    – No debemos dejar esto en manos de los dioses. Un perro que muerde la mano de su mano para escapar debe ser ejecutado, demos caza al traidor – Sugirió con enojo la joven Akame.

    – No estamos en posición como para salir al bosque y encontrarlo. Firmemos una carta de sentencia y que los campeones lo capturen para juzgarlo y ejecutarlo. Yo mismo puedo encabezar esa búsqueda – Sugirió el Kenta con gran seriedad.

    Los únicos que hablaban eran los herederos, pues no pensaban como debían, posiblemente algunos de ellos ni siquiera conocieran a Hideo y los otros apenas habrían oído su nombre en alguna ocasión.

    – Niños como ustedes jamás podría contra un samurái legendario – Comentó Kamagure, con una seria y pensativa mirada – El demonio sombra, es como se le conoce, y pocos han sobrevivido a un combate con él. Fue él quien dio muerte a uno de los cuatro dioses samurái durante el Sengoku. Si se convirtió en un ronin, será mejor dejarlo vagar por un tiempo, esperemos que se debilite, y cuando nuestra fuerza sea mayor enfocarnos en él.

    Todo quedó en silencio por un momento, los herederos se miraron entre sí un tanto pensativos sobre lo que decían de ese sujeto.

    – Bien, postergaremos los asuntos competentes al demonio sombra. Ahora es mi turno para tomar la palabra y explicar nuestro objetivo principal. Kenta, pon sobre la mesa las reliquias – Ordenó el Shogun.

    Kenta tomó un baúl que habían llevado y de allí sacó varios pergaminos que extendió a lo largo de la mesa, eran bastante largos y se veían muy antiguos.

    – Ante ustedes les presento la vida y obra de Yorizuna Minamoto, el último emperador samurái en este continente, aquel que se rindió ante los ninjas y huyó con todos los samurái a nuestro actual hogar. También los relatos del mundo primigenio y el nacimiento de los Minamoto

    – ¿Dónde encontró todo esto, Shogun Ashikaga? – Preguntó Kamagure sorprendido mientras los analizaba a detalle.

    – Estaban ocultos en las tierras de los Fujigawara, ellos resguardaban estos y miles más acerca de las eras pasadas. Sin embargo, este tiene muchos datos importantes que nos servirán en esta cruzada – Explicó el shogun – Habla del arma secreta que los ninjas usaron para vencer a los samurái. El Jubi.

    – ¿El Jubi? – Cuestionaron casi todos, y los que no igual tenia es duda. Pues ninguno de los allí presentes tenía idea que era eso.

    – Comencemos desde el principio, literal. Miles de años atrás, cuando los humanos aun no existían los dioses usaban este mundo para crear cosas y jugar, primero las plantas, luego los animales que habitaron de forma irracional, ocupando todo a su paso, hasta que los humanos aparecieron. Sin embargo, otros seres también encontraron la forma de llegar a este mundo, seres detestables pero de menor nivel, tengus, shinigamis, demonios menores, entre otros, los humanos aprendieron a convivir con ellos, luchando y desarrollando las habilidades que serían la base del samurái. Fueron los monjes quienes comenzaron a usar una de las dos fuerzas de la vida, el Chi, que les sirvió para luchar y usar los elementos como armas – Relataba el Shogun.

    Toda la atención estaba puesta sobre él y nadie alegaba nada, pues era información completamente desconocida para los allí presentes.

    – El primer clan del que se tenga conciencia, fue el clan Fujigawara, y por mucho que nos pese, ellos fueron los primeros samurái, un par de siglos antes que cualquier otro clan existiera. Luego aparecieron los Minamoto, más tarde los Taira y finalmente los clanes inferiores derivados de los tres primeros. Fue alrededor de esa época cuando el ser más poderoso y aterrador llegó a nuestro mundo atravesando la luna, destrozando su cuerpo en el proceso, nadie sabe el nombre verdadero de esa entidad, pero cuando llegó lo llamaron Jubi, por sus diez gigantescas colas. También llamado el primer emperador del mundo, pues todo ser vivo debía rendirle tributo y adorarlo como una deidad, de no hacerlo devastaba cualquier lugar y a cualquier ejército con un solo ataque – Se tomó un momento para ver las caras de los presentes.

    Los líderes y herederos parecían incrédulos de que pudiera existir algo así, pues esa no era más que la descripción de un dios encarnado, el demonio más terrible de todos. ¿El Jubi, la supuesta arma secreta de los ninjas es un dios?

    – Fue una diosa, quien piadosa de sus fieles adoradores, bajó de los cielos a través del sol para enfrentar, vencer y luego sellar al Jubi en una tumba eterna, creando dos gemas que usaría como llaves, la primera era azul y se llamó Rinnegan, la otra era roja y se llamó Sharingan. Luego entregó las gemas al primer emperador Minamoto, Yoshimitzu, y le dijo que mientras su clan resguardara y cuidara de esas gemas, sin llegar a utilizarlas, los Minamoto serían invencibles y conquistarían todo lo que desearan. Allí comenzó el avance sin igual se los Minamoto, tomado las tierras de este continente como quisieron, dominando la mitad en menos de un siglo – Se tomó un momento para beber un vaso de agua.

    – Disculpe, pero aun no entiendo que tiene que ver con los ninjas y como es que el Jubi se volvió su arma – Comentó Nobunaga interesado en la historia.

    – Eso es lo que sigue. Durante la Guerra Antigua, el conflicto que enfrentó a los Taira y Fujigawara contra los Minamoto, los ninjas, famosos asesinos, ladrones y mercenarios que aprendieron a usar la segunda fuerza de la vida, el Chakra, aprovecharon y atacaron por la espalda, causando conflictos de menor nivel por todo el continente, liderados por un ninja rebelde llamado Kamataro Uchiha, líder de un clan de asesinos, el clan Uchiha, estaban hartos del yugo de los Taira y volcaron su ira sobre todos los samurái, ganando más y más seguidores conforme avanzaban, otro clanes ninjas y civiles, así como uno que otro clan samurái traidor, luchaban una guerra de guerrillas que no hubieran logrado ganar cuando los Taira, Minamoto y Fujigawara se unieron en su contra, dejando atrás la Guerra Antigua y dando comienzo a la primera Guerra Ninja Samurái. Fue allí donde Kamataro, ayudado por un monje de nombre Hagoromo robaron las gemas de los Minamoto, Las gemas Sharingan y Rinnegan, y con ellas liberaron al Jubi. Sin saberlo, las gemas les conferían la habilidad de controlar al Diez Colas a voluntad. Lo usaron para devasta a los ejércitos samurái sin misericordia.

    – ¿Cómo lucharemos contra eso? – Cuestionó casi asustada Hikari.

    – Aun no acabo, joven Hikari. Durante la guerra los Minamoto creyeron que ellos podían ser capaces de sellar al Jubi otra vez, reunieron a miles de samurái y monjes expertos para intentar atraparlo una vez más en la técnica de sellado más grande que se intentó. Y lo habrían logrado de no ser por la táctica maestra de Hagoromo, usando ambas gemas obligó al Jubi a dividirse creando nueve entes independientes, el poder de cada una era la décima parte del poder del Jubi. Por separado podrían ser vencidas por un número reducido de fuertes samurái de elite, pero juntas, las bestias con cola eran tan poderosas como el mismo Jubi, en aquella noche miles y miles de samurái perecieron ante las nueve bestias. Bestias que se caracterizaban por tener un determinado número de colas, de una a nueve respectivamente, fue pues que Yorizuna Minamoto se rindió ante tal masacre y estar su clan tan débil, obligando a los Fujigawara y los Taira a hacerlo también.

    Los líderes se hallaban pensativos, pues no tenían que enfrentar a una bestia con el poder de un dios, si no a nueve difieren con poder reducido, y los más fuertes del mundo samurái estaban allí reunidos.

    – Los últimos acontecimientos que Yorizuna relata en su pergamino, es que Hagoromo y Kamataro conservaron cada uno una gema para evitar que fueran robadas otra vez y usadas de forma perversa, así como la promesa de sellar a cada bestia con cola dentro de una persona que sirviera a cada clan ninja que participó en la guerra, esto para poder defenderse y establecer estados autónomos e independientes, que no tuvieran intenciones bélicas – Finalizó su relato el Shogun.

    – Bien. Ahora entendernos contra que luchamos. Debemos vencer a esas bestias – Comentó Kenta creyendo estar en lo correcto.

    – Te equivocas Kenta. Las bestias como partes del Jubi son de naturaleza divina, al igual que las criaturas que atrapamos en nuestras espadas – Entonces se podía entender las intenciones del Shogun – Nuestros Hokakus son tengus, espíritus elementales, entre otras criaturas de gran poder. Ahora imaginemos poseer un arma con un Hokaku que es la novena parte de un dios – Se puso de pie con una enorme sonrisa – Señores, nuestra principal misión es capturar a esas bestias con cola, encerrarlas en nuestras armas y usarlas contra los ninjas. ¡Las armas que nos expulsaron de estas tierra, nos ayudaran a reconquistarla!

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
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    Omake: La oficina del creador
    - Si, tiene una longitud mayor porque siento que las palabras que se usan para describir a los personajes no cuentan como parte del avance del cap, por eso lo hice más largo de lo normal - El fersaw desde su gran escritorio.

    - Oye creador, no me enterado de nada en este cap, es muy complejo y largo ¿de dónde salen todas esas historias? - Naruto leyendo el libreto.

    - Es que eres muy lento Naruto kun. También entiendo que pueda confundir algunas cosas, así que si tienen alguna duda no duden en preguntar y con gusto la responderé - Le quita el libreto a Naruto.

    - A quien llamas lento, idiota ¡Rasengan! - Se lanza sobre el Fersaw.

    - Oye relájate muchacho, solo era una broma… bájate del escritorio... ¡Seguridad, seguridad! - Corre de la oficina por su vida

    Fin del Omake
     
  16.  
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    18 Junio 2016
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    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    3745
    Capítulo 13: Los problemas se acercan

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    10 de febrero. Base Samurái, País de los campos de arroz.

    La reunión de los líderes samurái no tardó más tiempo después de las revelaciones del Shogun Ashikaga, solo cenaron y minutos después todos se retiraron de la sala de reuniones. Algunos se fueron a descansar con la premisa de que en pocos días el Shogun les haría llegar el plan de ataque, el cual aún debía estructurar según la información obtenida de los grupos de exploración. Nos topamos con cierta pareja de jóvenes herederos, se encuentran aún en la torre principal, en un balcón desde donde admiran la inmensidad de las tierras a las que recién llegan.

    – Has estado muy callado, Nobunaga. ¿Pasa algo? – Preguntó la joven Akame, mirando con curiosidad a su acompañante.

    – No es apropósito – Respondió suspirando, sin dejar de mirar en el horizonte – ¿Crees que sea verdad todo lo que dijo el Shogun?

    – No veo por qué no, para mi suena muy convincente. Esos ninjas tienen un arma muy poderosa. Ansió ver a esas bestias con cola – Respondió con una sonrisa, al tiempo que se mordía un poco el labio.

    – Debo admitir que me siento igual. Han pasado dos años desde que acabó la Guerra de Sucesión en nuestras tierras. Vivimos en paz, es aceptable para nuestro avances, pero el estado natural de las cosas es la guerra, la paz son solo periodos de descanso – Expresó de forma seria. Para este hombre la guerra es el estado natural en el que debe vivir el humano.

    – Me encanta cuando hablas así – Comentó su acompañante sonriendo un poco sonrojada.

    La chica sin pensarlo se lanzó a él abrazándolo, acción que Nobunaga no obvió, pues correspondió al abrazo, al tiempo que una sonrisa se dibujaba en su rostro, una sonrisa que solo ella sabía cómo lograr. Los minutos pasaron mientras la pareja solo disfrutaba de la compañía del otro y de la bella vista de esa torre.

    – Parece que no somos los únicos que pensaron en un buen lugar para pasar un momento a solas – Se escuchó detrás de la pareja.

    Nobunaga y Akame volvieron la mirada para toparse con otra pareja que buscaba un bello lugar para pasar un momento romántico. Eran Kenta y Hikari, quienes llegaron tomados de la mano.

    – Kenta ¿No es muy tarde para que un miembro de la guardia siga despierto? – Alegó Nobunaga.

    – Realmente no. Y curioso que me topara contigo – Sonrió él – Mañana por la mañana iré a una misión de exploración y me encantaría que nos acompañaras. Iremos al sur a una tierra llamada, llamada…. Espera, es ¿Cómo era? – El hijo del daimyo era un hombre valiente, pero para algunos es algo despistado.

    – País del fuego, Kenta – Ayudó Hikari, sonriendo al ver que no lograba recordar ese nombre.

    – Exacto, eso. Al país del fuego – Volvió la mirada a Nobunaga.

    – ¿Por qué un heredero haría una misión de exploración? – Arqueo la ceja Nobunaga, sin encontrar interés en esa idea

    – Pus por diversión, amigo. Pasamos meses en esos jodidos barcos, quiero estirarme un poco y, sobretodo, conocer este hermoso y basto mundo. ¿Qué dices, por diversión, como en los viejos tiempo? – El hijo del shogun se veía bastante animado, como quien invita a un amigo a una fiesta.

    – No soy del tipo explorador – Rodó los ojos ante la actitud tan alegre de su amigo, cosa que no le sorprendía pues ambo se conocían bien – Aunque igual tienes razón, no tengo intenciones de pasar días en esta maldita base sin hacer nada. Bien, iré contigo

    – Perfecto, así se habla Nobunaga – Exclamó Kenta dando un suave golpe en el brazo de su amigo – Tu también puede venir, Akame. Cuatro herederos juntos, será como una gran aventura.

    – Lo voy a pensar – Fue la respuesta de la chica, quien realmente no encontraba ningún interés en eso, hasta que.

    – Si nos topamos con algunos ninjas ¿Los atacamos? – Preguntó Nobunaga a Kenta.

    – Claro, eso lo hace más divertido aun, conocer las habilidades es…

    – ¡Quiero ir! – Exclamó al instante Akame, una enorme sonrisa de emoción se dibujó en su rostro solo al pensar en una batalla.

    – No se diga más, nos vemos mañana a primera hora en la entrada sur, lleven todo lo indispensable – Fue lo último que dijo antes de retirarse con Hikari.

    – ¡Que emoción, luchar con los ninjas me muero de ganas! – Decía Akame inquieta – Tengo que preparar mí arma y armadura, adiós Nobunaga, nos vemos… – La chica pretendía irse de una vez, estaba tan ansiosa de eso que solo pensaba en prepararse para la misión.

    – Oye, espera. ¿Creí que querías pasar la noche conmigo? – Alegó el heredero de los Oda. Arqueando la ceja ante la actitud de su novia.

    – Lo siento, amor, ya habrá tiempo para eso, ahora tengo que prepararme para salir mañana – Rápidamente se acercó a él robándole un fugaz beso – Sabes que te amo. Nos vemos mañana en la mañana – Sin más que decir salió del lugar a toda prisa.

    Nobunaga la miró irse con una incredulidad y una ceja arqueada.

    – ¿Me dejó plantado? Estúpido Kenta, arruinaste el momento – Se dijo así mismo cruzándose de brazos, bastante sorprendido – Hasta parece que le agradan más las peleas que estar conmigo – Bufó – No importa, cuando la tenga en mi cama se las cobraré – Sin más que hacer decidió volver a su casa para descansar y preparase para esa salida de mañana.

    Nos ausentamos de la base. Nos dirigimos al este, más allá de los límites del país de los campos de arroz, en el país de las aguas termales. En una pequeña aldea cerca de un rio un gran caos se llevaba a cabo, una aldea pesquera estaba ardiendo en llamas y se veía a decenas de aldeanos correr despavoridos en todas las direcciones posibles.

    En el centro de la aldea un combate se llevaba a cabo, uno de cierto nivel. Uno de los más fuertes ninjas de la aldea oculta de las aguas termales, luchaba con fiereza y coraje contra un samurái, lamentablemente para el ninja, se topó con un enemigo que estaba en un nivel, por mucho, superior a él, aun así, lleno de valentía y valor el ninja lucharía hasta la muerte.

    Era un hombre maduro, quizás 35 años. Su cabello es oscuro y corto, sus ojos azules y en su frente lleva la banda que lo identifica como miembro de su aldea oculta. Carente de ropa sobre su torso y brazos, solo viste un pantalón azul oscuro y las sandalias típicas de los ninjas.

    Dicho hombre se notaba cansado ya, el combate se había prolongado demasiado para él, además de verse forzado a usar técnicas de alto nivel que consumían más su energía. Además de las múltiples heridas sobre su cuerpo hacían mella en su desempeño, moratones se extendían por su torso y brazos, además de una quemadura en todo el brazo izquierdo que no dejaba de arder.

    – Carajo, el sujeto sigue de pie – Se escuchaba la voz del rival del ninja, aquel samurái. Quien sin dudas se reía y burlaba de su adversario.

    Aquel samurái no era uno cualquiera, su nombre es Kazuma Ishigawa, un samurái de elite, un campeón. Con una estatura de 1.84 y una edad cercana a los 31 años. Su complexión es delgada, no es alguien con grandes músculos, aunque estos están bien marcados por su entrenamiento y años en combate, su piel es algo blanca, aunque el sol lo ha bronceado muy ligeramente, su cabello es azul oscuro, corto y ondulado, luego sus ojos, los cuales son morados. Viste un kimono blanco con un pantalón hakama azul, así como sandalias de madera. Y por más extraño que parezca, su arma es un bokken, una espada de madera.

    – Vamos, ninja, sigamos jugando, quiero ver más de esas raras técnicas de agua – Alegó el samurái mientras movía su arma de un lado a otro.

    – ¡Maldito! – Gruñó el hombre. Hizo unas muy rápidas posiciones de manos – jutsu ola cortante.

    Su pecho se infló y liberó agua a presión de tal forma que era capaz de cortar. Intentó atacar con ella al samurái, quien sin problemas saltaba de un lado a otro, el ataque de agua intentaba alcanzarlo, pero su el objetivo era demasiado rápido, no logró siquiera acercarse a él, el ataque terminó por agotarse rápidamente.

    Desde un tejado el samurái saltó hacia su rival intentado un golpe vertical. El ninja se arrojó a un lado escapando del ataque por muy poco, se incorporó tan rápido como pudo, sin embargo su rival fue más rápido, conectado un fuerte puñetazo en el rostro del ninja, luego una patada y finalmente un puntapié que estrelló al shinobi contra una pared, incrustándolo allí.

    – Esa técnica del chorro de agua que corta me gusto, me gustaría hacer algo similar, el problema es que mi atributo es otro – Comentó tranquilamente paseándose frente a su rival.

    Sin rendirse el ninja se incorpora una vez más, hace sus posiciones de mano – Jutsu bala de agua – vuelve a inflar su pecho y ahora dispara bolas de agua a gran velocidad y presión. Un golpe de esas balas fácilmente rompería huesos.

    Kazuma las mira con cierta sorpresa, pero igual son lentas para él, las esquiva con gracia y facilidad, al tiempo que parece hacer una danza, esto solo para humillar a su adversario, la última bala la detiene con su bokken sin problemas. El ninjas aprovecha la tontería del samurái y se acerca a gran velocidad con un kunai en cada mano. Intenta rápidos cortes horizontales, los cuales Kazuma evita caminando hacia atrás, avanzan unos metros hasta que el samurái da un gran salto y gana distancia entre ellos.

    Jutsu clones de agua – Con rápidas posiciones de mano, el ninja crea dos clones a sus lados.

    Estos avanzan a cada lado del samurái intentado apuñalarlo, Kazuma solo da un gran salto para evitarlos, queda sobre un tejado, el shinobi principal arroja varios kunais pensando que el samurái se había distraído, cosa que no era así, pues con su bokken logró desviarlos todos sin siquiera mirarlos. Los dos clones suben al tejado y rodean al samurái.

    – Esto se pone interesante – Sonrió Kazuma con cierta emoción.

    – ¡Ya me tienes harta, Kazuma! – Se escuchó el molesto grito de una mujer. Se escuchó un silbido en el viento. Todos volvieron la mirada en esa dirección.

    Dos flechas viajaban juntas a gran velocidad – Estilo naturaleza, cuchilla voladora – Ambas flechas se unieron por una enredadera muy fina, con la cual decapitaron a uno de los clones.

    – No puede ser, ya llegaste a arruinar mi diversión – Bufó Kazuma sabiendo bien quien era.

    Una figura femenina apareció corriendo a muy alta velocidad hasta cercase al segundo clon, dio un gran salto y desde el aire disparó cuatro flechas, las cuatro en solo una fracción de segundo, sin dudas su velocidad con las manos era sobrehumana. Las flechas se clavaron el segundo clon acabado con él. Sin terminar su salto aun, la mujer dio una vuelta y apunto al ninja, arrojando una flecha más – Estilo naturaleza, bomba espinosa – La flecha viajo hacia el ninjas quien la desvió con un kunai, haciendo que esta se clavara en el suelo, lo que no sabía es que aún no terminaba el ataque. La flecha se hinchó un poco y terminó por estallar, liberando decenas de espinas de varios centímetros de largo en todas las direcciones cercanas, masacrando la pierna y costado del shinobi, pues por lo menos unas veinte se clavaron en él.

    – Te dicho que no me hagas esperar, llevo una hora en el puto bosque esperando que te reuniera conmigo ¿Por qué te gusta perder el tiempo, Ishigawa? – Reprendía la mujer al samurái, quien estaba bastante molesta.

    Ella es una samurái también, y comparte el mismo nivel que Kazuma. Ya no es una jovencita, pues tiene una edad de 38 años, a pesar de eso no deja de tener los encantos de cualquier mujer, con una estatura cercana al 1.75, de complexión delgada y muy atlética, lo que la hace muy ligera y ágil, además de poseer una gran fortaleza física. Su cabello es corto en color negro azulado, del lado izquierdo, sujeto de varias trenzas pequeñas pegadas a su cabeza y el lado derecho suelto y completamente lacio que cae hasta media espalda, sus ojos son azul oscuro. A diferencia de su compañero ella si lleva su armadura completa, exceptuando el casco, esta es en color naranja con blanco, además de una capa, lo que la identifica como la campeona principal del clan Mori.

    – ¿Por qué arruinas mi diversión, Ren Fukui? – Bufó Kazuma cruzado de brazos.

    – Porque no dejas de perder tiempo, hace dos días debimos llegar a las fronteras del País Helado – Alegaba mostrándole un mapa – Y no dejas de meterte en problemas ¿Por qué diablos tenías que quemar esta patética aldea?

    – Él empezó – Agachó la mirada fingiendo arrepentimiento.

    – Me desesperas en serio – Gruñó ella apretando lo puños, ante las bromas y tonterías de su compañero – Escucha, idiota. Vas y matas a ese imbécil y te espero en diez minutos en la maldita vereda que lleva al jodido país al que tenemos que ir – Suspiró un poco para relajarse y se fue sin más.

    – Que intensa – Se dijo así mismo mientras la veía irse – Pero tiene un buen trasero – Dirigió su mirada de forma picara a ella antes de perderla de vista – Lo siento, amigo. Pero la mujer dijo que debo matarte.

    De un salto bajó del edificio en el que estaba. Extendió su arma apuntando al ninja, quien trataba de moverse, pero el dolor de las espinas en su cuerpo se lo impedia – Técnica secreta samurái, Ave del infierno – En la punta de su bokken se creó una ave, con forma de colibrí aunque del tamaño de una paloma, completamente hecha de fuego, se veía bastante artística con diferentes tonos de rojo y amarillo a lo largo de si – Acaba con él pequeña – Ordenó el samurái.

    Sabía lo que pasaría así que no se preocupó y se retiró del lugar. El ave voló con gracia hasta colocarse frente al ninja, este se extrañó de ver un animal hecho de fuego. La criaturilla abrió su pico como si fuera a emitir algún sonido. Lo último que se hoyó fue una gran y poderosa explosión, con tal fuerza que devasto todos los edificios cercanos, dejando solo un gran cráter donde ni siquiera quedaron las cenizas de ese ninja.

    Kazuma se reunió con su compañera en una vereda cercana y continuaron su camino hacia el país helado.

    Ahora regresemos con los ninjas de Konoha, quienes se encuentran en la aldea oculta de la arena. Ya era cerca de la media noche cuando la hokage salió de la sala de operaciones donde atendió a Temari, a esas hora ya no había nadie despierto más que los enfermeros que cuidaban a las decenas de pacientes internados allí. Kankuro había sido tratado por Sakura en ayuda con los médicos, logrando neutralizar el veneno que corría por sus venas, la joven pelirosa se retiró a las habitaciones que les ofrecieron, donde debían estar todos los ninjas de la hoja, menos los lides de cada equipo, quienes tendrían un reunión.

    Tsunade llegó a una habitación donde le esperaban Kakashi, Gai, Yamato y Baki, además de destacar la presencia del perro ninja Pakkun.

    – ¿Y bien? – Preguntó la rubia entrando. Se notaba cansada, pero igual debía estar allí. Se sentó con los demás al tiempo que le llevaban algo de bebida.

    – Pakkun identificó los rastros de los akatsuki que atacaron, sin embargo, a los pocos kilómetros de alejarse de la aldea se dividieron en dos direcciones diferentes, un par va hacia el noreste y el otro hacia el este directamente – Explicó Kakashi.

    – ¿Cuál lleva a Gaara? – Cuestionó la rubia.

    – Sin dudas el que se dirige hacia el noreste – Afirmó el perro ninja, sobre la mesa – Ambos grupos nos llevan un día de ventaja.

    – Bien, aunque todos sean Akatsukis nuestra prioridad es rescatar al Kazekage. Equipo Kakashi y equipo Gai, ambos irán a rescatar al Kazekage. Yamato, tú te quedaras aquí conmigo, la aldea de la arena necesita de nuestras habilidades aun. Gai, Kakashi, salen mañana a primera hora y deberán avanzar con velocidad para alcanzarlos – Fueron las ordenes de la rubia.

    – Como usted ordene, lady Tsunade – Dijeron los dos, hicieron una reverencia y pensaron retirarse.

    – Kakashi – Llamó ella antes que este saliera – Vigila bien a Naruto, que no se salga de control. Él más que nadie debe sentirse indignado por lo que ocurrió, después de todo Gaara no solo es su amigo, es un jinchuriki también.

    – Lo mantendré bajo control, no se preocupe, lady Tsunade – Respondió el ninja de la máscara antes de retirarse del lugar.

    Sin más que decir todos los ninjas se retiraron a descansar, descanso que sin dudas necesitarían para lo que está por venir. Varios días pasaran durante la persecución, pues los Akatsukis no son tan fáciles de seguir, tienden a engañar y dejar rastros falsos.

    13 de febrero. Frontera del país de la lluvia y el país del fuego

    En los bellos y frescos bosques del oeste de Konoha, cerca de los límites con el país de la lluvia, en una linda vereda empedrada, un grupo de exploración samurái avanzaba a paso lento, disfrutando del lugar, esto por órdenes de quien está al mando. Jubei, acompañado de sus alumnos, Asami y Ryo, así como otro par de samurái ayudantes.

    – ¿Por qué te comiste mis onigiri? – Alegó Asami mirando con molestia a su compañero que cabalgaba a su lado.

    – ¿Qué? No sé de qué hablas, Asami – Alegó Ryo despreocupado.

    – No te hagas el tonto, Ryo. Anoche que cenamos tenía cuatro onigiris más, y cuando me despertó solo había dos. Tú te los comiste, lo sé, te conozco y tragas como cerdo – Recriminó molesta señalándolo.

    – Sí, claro, como si me gustara lo que tu cocinas – Bufó el chico – Yo no me comí tus onigiris, deja de molestar.

    – ¿Asami, tu cocinaste esos onigiris? – Preguntó Jubei, quien iba al frente.

    – Así es, sensei. No es que me comporte como una niña, pero el idiota de Kay se los comió, eso es una falta de respeto – Alegó ella.

    – Eso explica…este… curioso sabor – Se dijo así mismo Jubei mientras en su mano llevaba un onigiri, y posiblemente en el estómago otro.

    Dejando de lado la charla, y discusión por parte de los jóvenes samurái. El grupo siguió avanzando por el camino.

    – Oye, monje, busca enemigos – Ordenó Jubei a uno de esos otros samuráis que iban con ellos.

    Este se acercó a Jubei y se concentró, de la nada, sus ojos se volvieron blancos y las venas alrededor de estos se resaltaron ¿Un Byakugan? Con esa habilidad comenzó a analizar el entorno hasta cierta distancia de ellos.

    – No detecto nada relevante, capitán, solo animales – fue lo que el monje respondió. Hasta que – ¡Alto! – Alertó. Ante eso todo el grupo detuvo su marcha y le pusieron más atención – Algo se acerca, veo dos figuras, no, son tres, uno parece estar inconsciente y flota en una rara ave blanca, los otros dos caminan, aunque uno no parece tener forma. Están a 300 metros, vienen en esta dirección.

    – Esto suena interesante. Quiero conocerlos, con suerte serán ninjas. Desde que salí de la base he deseado enfrentarme con uno – Sonrió Jubei, bajando de su caballo – desmonten y a escondernos. Que los caballos se alejen y escondan.

    – Por fin, no me agrada mucho cabalgar, me duele el trasero – Alegó aliviado Ryo.

    – No te alejes de los demás, cariño – Decía Asami abrazando y acariciando a su fiel equino.

    A la orden los cinco caballos se alejaron y buscarían refugio donde esperar a sus amos. Por otro lado los samurái se salieron del camino y se escondieron entre los árboles y los arbustos – Técnica especial samurái, ocultación – Enunciaron los cinco, de forma que sus ropas y pieles se mimetizaron con el entorno.

    Los minutos pasaron y las personas que vieron caminaron por allí. Así pueden ser vistos claramente por los samurái. Eran nada más y nada menos que Deidara, Sasori y Gaara, quien era llevado por el ave de Deidara.

    – Es una pena que Hidan y Kakuzu tuvieran que separarse, me agrada viajar con ese par – Comentó Deidara.

    – No tolero a Hidan, nunca para de hablar y decir estupideces… Se parece un poco a ti – Respondió Sasori con su típica actitud seria e irritable.

    – Y tú nunca hablas, harías buena pareja con Kakuzu, deberíamos decirle a Pain que reorganice los equipos – Alegó el rubio un tanto ofendido.

    – Si te ponen junto a Hidan los mataran, dos niños juntos no podrían con las misiones. Aunque sería un alivio para mí no tener que ver tus horrendas creaciones de arcilla todo el tiempo – Dijo Sasori.

    – ¿Horrendas? Tus títeres no son obras de arte precisamente, amigo. Tu visión del arte deja mucho que desear – Agregó el rubio, aun mas ofendido.

    – Mi artes, es el arte verdadero. Tus cosas se arcilla son solo… – Entonces el marionetista se detuvo, pues había percibido algo.

    – ¿Qué pasa Sasori? – Preguntó Deidara al verlo detenerse.

    – Hay algo aquí. Puedo sentir que alguien nos observa – Comenzó a mirar en todas direcciones. Hasta que claramente pudo ver el tetsubo de Ryo asomándose por el costado de un árbol – Te tengo – Susurro Sasori.

    La cola de su Hiruko comenzó a levantarse mientras apuntaba a donde creía estaría el portador de esa arma. Entonces.

    – Buenos días, señores – Se escuchó una voz frente a ellos. Era Jubei, mirándoles con una gran sonrisa – Me gustaría saber una cosa ¿Ustedes son ninjas?

    – ¿Y tú quién eres? – Cuestionó Deidara arqueando la ceja, y extrañado por las ropas de ese sujeto.

    – Mi nombre es Jubei – Se presentó con una reverencia. Luego empuñó la nodachi en su espalda – Y en verdad quiero saber si son ninjas. Porque he deseado toparme con uno en varios días.

    – Y si lo somos ¿Habrá algún inconveniente? – Alegó Sasori, de forma seria apuntándole a él con su cola.

    El samurái solo sonrió de lado.

    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
    ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    - ¿Que dia es hoy? Hinata-Chan - Pregunta el creador.

    - Lunes, señor - Responde sonriendo.

    - ¿Y que hay los lunes? - Se acerca a ella sonriendo.

    -Hmmm..... ¿Dia de paga? - Responde sin estar segura.

    - ¿Ya es dia de paga? - Entra Naruto emocionado.

    - No, no es dia paga. Hoy es lunes de El resurgir del samurai, tontos - Alega cruzado de brazos y escondiendo los cheques.
     
    Última edición: 1 Octubre 2018
  17.  
    Fersaw

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    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    4026
    Capítulo 14: Akatsuki vs Samurái de Elite

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    13 de febrero. Base Samurái, Frontera entre el país del fuego y el país de la lluvia.

    El viento sopla levemente moviendo las hojas de los árboles, en aquella vereda dos hombres se miraban a los ojos en un duelo incesante para develar los misterios de su contrario. Sasori, dentro de Hiruko, y el samurái campeón Jubei. El samurái tuerto articula una leve sonrisa, busca provocar desconfianza o rabia en su enemigo, el marionetista no se mueve, no se deja llevar, sabe bien que ese sujeto oculta algo.

    – Sasori, amigo ¿Quién es este sujeto? – Cuestionó Deidara extrañado por la seriedad de su compañero.

    – No lo sé, Deidara. Pero sé que hay algo en él, puedo presentir que no es solo un charlatán busca problemas – Respondió el marionetistas elevando la cola de su títere.

    – ¿Y bien? – Llamó Jubei – ¿Qué haremos, vamos a jugar o van a escapar? – Tomó su gran nodachi con una mano.

    – Esta será tu única oportunidad, extraño. Solo por esta vez evitaré iniciar un combate, puedes retirarte ahora y salvar la vida – Sugirió Sasori, proposición que desconcertó a su rubio compañero. Jamás el marionetista había permitido escape a un rival.

    – ¿Qué pasa Sasori? ¿Desde cuándo perdonas a alguien? – Replicó el artista explosivo.

    – Cállate Deidara – Espetó Sasori – No sé porque, pero este sujeto me causa mala espina, es como si pudiera sentir una energía emanar de él, una energía muy grande.

    – Lo siento, amorfo – Rió levemente – No estoy dispuesto a escapar, quiero enfrentarme a un ninja, específicamente a ti – Lo señaló con su nodachi – Estoy seguro que estas al mando, ese niño debe ser tu ayudante o tu alumno.

    – ¡Oye! – Gruñó Deidara ofendido.

    – Deidara, será mejor que te apartes, esto será solo entre ese sujeto y yo – Ordenó Sasori de forma seria acercándose un poco para estar frente al samurái.

    – Sasori, no tenemos tiempo que perder, recuerda que debemos llevar al Jinchuriki hasta la cueva para hacer el ritual – Señaló al pájaro que flotaba sobre ellos que portaba en su cola a Gaara.

    – Todo a su tiempo, este sujeto no nos dejará ir así nada más, tendré que hacerlo pagar por nuestro tiempo perdido – En ese momento dejó caer la tela que cubría la boca de Hiruko.

    – ¿Qué diablos eres tú? – Jubei, como todos los samurái, jamás habían visto a un títere. Aun así mantuvo la calma y se colocó en guardia.

    Sasori tomaría el primer ataque, abriendo la boca de Hiruko arrojó rápidamente una gran cantidad de agujas, el samurái ni se inmuta, aun con su único ojos es capaz de ver todas esas agujas en vuelo, haciendo gala de una velocidad superior desvió todas con su espada.

    – ¿Qué velocidad? – Se sorprendió el rubio – Apenas logré ver sus manos y su espada.

    – ¿Atacas con agujas? ¿Así de raros son todos los ninjas? – Sonrió de forma segura, poco duraría eso.

    Sasori usó su cola como lanza intentando clavarla en Jubei, pero el samurái la desviaba con un golpe de su nodachi, saltó hacia un árbol y Sasori intentó una vez más el mismo ataque, con facilidad Jubei lo esquivó saltando a un lado – Eres demasiado lento, ninja, jamás me alcanzaras – Lo provoca.

    Sasori solo gruñía, pues Jubei tenía razón, el samurái era demasiado rápido para los toscos ataques con su cola. Jubei esquiva otro ataque y comienza a correr hacia Hiruko para acercarse, Sasori intentó detenerlo con una nueva andanada de agujas – ¿Una vez más? ¡Eso no te servirá! – Sin problemas y haciendo gala de su velocidad bloqueo y desvió todas la agujas.

    El samurái da un gran saltó sobre su rival, Sasori intenta allí usar su cola para atacarlo, pero con un rápido movimiento giratorio la cola es cortada en dos por la nodachi de Jubei, quien cayó de pie detrás del marionetista.

    – Cortó en dos la cola de Hiruko – Espetó sorprendido el rubio – Esa espada cortó el metal como si fuera simple mantequilla ¿Qué clase de arma es esa?

    – Eso me gustó… – Vió sobre su hombro a Hiruko.

    El títere soltó una gran nube morada que lo cubrió por completo, por simple instinto Jubei retrocedió alejándose de ese raro humo – ¿Qué es ese humo? – Se dijo así mismo manteniendo una distancia. Dicho humó creó una densa nube morada que impedía ver al marionetista. Se escuchó un ruido de traqueteo, varios largos brazos de madera surgieron buscando atrapar al samurái, una vez más usó su velocidad para rebanarlos, pero estos seguían uno tras otro, tras otro, cada vez más. Llegó el punto en que fueron demasiadas incluso para la velocidad de Jubei, intentó esquivarlas, pero se llevó varios golpes contundentes que lo arrojaron hasta estrellarlo con unos árboles.

    – Eso estuvo bien – Sonrió mientras rápidamente se incorporaba. Escuchó el sonido del viento y divisó más agujas acercándose – ¡Estilo de hielo, muro de hielo! – Clavó su espada en el suelo y un muro de hielo solido se generó en un instante, en el cual se clavaron las agujas.

    Sasori aprovechó eso y se movió rápidamente hasta colocarse a un lado del samurái, donde abrió la boca y arrojó más de ese humo morado intentado atrapar a Jubei en esa nube densa. El samurái retrocedió de un salto – ¡Estilo de fuego, lanzallamas! – Empuñó con fuerza su arma y abriendo la boca, expulsó una llamarada hacia Hiruko dentro de la nube, lo que a su vez causó que ese gas ese prendiera en fuego. Sasori debió alejarse tan rápido como pudo.

    – Esto se pone interesante – Alegó Sasori extendiendo sus manos para liberar un nuevo ataque.

    ¡Estilo de Rayo, Golpe rayo! – Agitó su espada soltando una centella que viajó a gran velocidad hasta impactar en Sasori arrojándolo varios metros, sin embargo al golpearlo dos esferas de arcilla llegaron a Jubei, una era roja y la otra blanca – ¿Qué es eso? – Cuestionó al verla, una estalló creando un gran destello que deslumbró al samurái, una bomba de luz, la otra simplemente estalló, arrojando a Jubei varios metros por el suelo.

    Sasori se incorporó rápidamente, pero el golpe eléctrico había dañado las articulaciones y otras partes de Hiruko – Ese golpe fue muy fuerte, Hiruko está dañado, pero el samurái no pudo evitar mi ataque de bombas doble, debe estar herido también.

    – No pude prever eso, los ninjas tienen ataques y herramientas muy variadas – Se dijo así mismo el tuerto mientras se levantaba. Había recibido un poco de daño, pero su armadura lo minimizó, solo se veía un poco quemada, y unos cuantos raspones en la cara de Jubei – Comienzo a divertirme…

    Ahora una ráfaga de kunais con papeles bomba atados se dirigieron hasta Jubei, esquivó los primeros fácilmente, no obstante, las detonaciones comenzaron y eso lo desconcertaban, comenzado a perder su velocidad y esquivar torpemente los kunais que seguían llegando, las explosiones se acumulaban y eran cada vez más cercanas. Se arrodilló clavando su espada en el suelo para levantar una vez más el muro de hielo y contener los kunais – ¿Cuándo se le acabaran las armas?

    Las explosiones debilitaron el muro, Sasori dejó de disparar y mediante sellos en los brazos de Hiruko arrojó varios brazos de madera muy largos, estos impactaron con fuerza en el débil hielo atravesándolo y golpeando a Jubei con fuerza. Con firmeza y plantándose en el suelo contuvo los impactos, uno de estos en su rostro – ¿Eso es todo? – Cuestionó retador mientras una línea de sangre emanaba de sus labios. Agitó su espada y cortó los brazos – Esto se pone cada vez más serio, ya acabo la primera cita – Escupe la sangre – Te mostraré un poco más de mi poder.

    Empuñó firmemente su espada y se colocó en guardia, su energía comenzó a fluir más rápido y en mayor cantidad dentro de su cuerpo – ¿Qué hace? Puedo percibir como su energía aumenta, es como una presión. Jamás vi un chakra como este, en verdad, puedo sentir su chakra.

    Técnica secreta samurái, Estilo del clan Tagyu zorro de fuego – Articuló una sonrisa enorme se dibujó en su rostro.

    – No puede ser, es el zorro de fuego del maestro Jubei – Dijo Asami sorprendida, aun oculta mediante su técnica de mimetización – Es una técnica secreta de su clan, escuché solo rumores, pero jamás la vi con mis propios ojos.

    La espada de Jubei se prendió en fuego, a la vez, también sus brazos y cabello lo hacían, unas llamas rojas que no le hacía daño alguno a él, pero sin dudas quemaría a cualquiera que se acercara – ¿Listo ninja raro? Por qué voy con todo ahora.

    – Esto no me agrada, a este paso tendré que salir de Hiruko y pelear con mi propio cuerpo – Se dijo así mismo Sasori – Pero sin mis mejores marionetas no puedo luchar bien.

    Jubei se lanzó a la carrera, una velocidad abrumadora que dejaba estela de su fuego a cada movimiento. Hiruko arrojó más agujas, pero ahora Jubei las esquivaba con simple facilidad, Sasori se vió forzado a saltar hacia atrás para evitar que el samurái se acercara – No tan rápido amigo ¡Estilo de fuego, muro de fuego! – Agitó su espada creando una barrera de fuego de tres metros de altura y varios metros de largo, Sasori apenas y logro evitarlo saltando hacia su derecha en el último momento.

    Jubei repitió el mismo ataque creando otro muro de fuego en el lado contrario de Sasori, este saltó hacia la izquierda para evitarlo, de esta forma quedó atrapado entre ambos muros ardientes – Maldición, me atrapó – Exclamó al ver su posición.

    – Es hora de acabar con esto de una vez por todas – Sonrió Jubei extendiendo los brazos para aumentar el tamaño de los muros de fuego – Luchaste bien, pero tengo que acabar contigo, será un honor darte muerte con mi técnica más poderosa.

    – Tendré que hacerlo, pero cruzar esos muros de fuego no será tan fácil – Se dijo así mismo Sasori. Hizo que Hiruko se parara en dos pies para encarar a Jubei.

    – ¡Técnica secreta samurái, Ave de dos naturalezas! Dos alas surgieron del cuerpo de Jubei, una era de fuego y otra era de electricidad, al tiempo que cada brazo de él se cubre con el elemento de ese lado, su espada aumenta su fuego y se recubre con electricidad. En parpadeo se arrojó como un proyectil buscando impactar su espada en Hiruko, cosa que logró desatando una gran explosión que hizo temblar el suelo y además arrojó por todos lados relámpagos que causaron caos en el bosque.

    – ¡Sasori! – Exclamó Deidara al ver tan terrible ataque.

    – Es impresionante, el señor Jubei es capaz de unir dos atributos en un solo ataque, eso es casi imposible – Se dijo así mismo el monje que acompaña a los samurái.

    Deidara seguía sorprendido tratando de ver a su compañero, pero el humo de la explosión, así como la tierra levantada por los árboles derribados por los relámpagos se lo impedían. Sin notarlo Ryo se colocó detrás de un árbol que a su vez estaba detrás de Deidara.

    – ¡Estilo de metal, lanzamiento! – Su tetsubo se recubrió de acero y con todas sus fuerzas arrojó un poderoso ataque que partió en dos el árbol y terminó por impactar en Deidara, quien logró escuchar en el último momento y ver el ataque, era demasiado tarde para esquivarlo y solo logró cubrirse. Aun así la fuerza arrojó a Deidara por el aire.

    – ¿Qué diablos? No vi venir eso – Alegó adolorido mientras volaba pues fueron sus brazos los que recibieron el golpe.

    – ¡Asami, ahora! – Llamó Ryo.

    La chica rápidamente salió de entre los arbustos ya con su arco preparado soltando una flecha hacia Deidara en el aire – ¡Estilo Yumi, multiplicación! – Con esta técnica la flecha que arrojó se multiplicó creando diez flechas que se acercaban peligrosamente al rubio.

    – Tampoco pude ver a esa chica – Alegó. Metió sus manos en las bolsas de arcilla y rápidamente arrojó, creo pequeñas bolas de arcilla que detuvieron las flechas. Finalmente regresó al suelo – Bien, tendré que luchar yo también – Sonrió tomando más de su arcilla con las bocas de sus manos.

    – Vamos por él – Dijeron Asami y Ryo al mismo tiempo corriendo hacia Deidara.

    – Tontos, creen que soy un rival fácil – Sonrió Deidara. Sacó sus manos y arrojó su arcilla creando pequeñas aves que volaron hacia el par de samuráis.

    – Eso no me agrada, Ryo. Será mejor evitar que esas cosas se acerquen a nosotros – Comentó Asami preparando una vez más su flecha, usando la multiplicación acertó un disparo en cada uno de esos pájaros de arcilla, los cuales al instante estallaron.

    Ryo salto atravesando el humo de las explosiones y se acercó a Deidara, arrojó con fuerza su tetsubo de forma horizontal, el rubio se agachó ágilmente evitando ese ataque, allí golpeo con fuerza el abdomen Ryo alejándolo, se preparó para dar otro golpe en el adolorido samurái.

    ¡Estilo de viento, Saeta! – La flecha arrojada se recubrió de viento alcanzo una mayor velocidad.

    Deidara pudo verla, logrando alejarse por poco, llevándose un corte en la mejilla causado por el viento cortante de la flecha. Sacó más arcilla y la arrojó al aire. Ryo se recupero y volvió al ataque arrojando fuertes golpes con su arma, Deidara lo esquivó como pudo y en el último detuvo el tetsubo – Estas muy lejos de mi nivel, muchacho – Sonrió y lanzo un fuerte patada al abdomen de Ryo obligándolo a soltar su arma, con la cual Deidara lo golpeo.

    ¡Estilo de hielo, gran balista! – Asami se arrodilló para este ataque, su arco aumentó su tamaño recubriéndose de hielo, soltó la flecha y está, en el aire, ganó mayor tamaño al cubrirse de hielo.

    El rubio no calculó la fuerza de ese proyectil, usó el tetsubo de Ryo para bloquearlo, lo logró, pero la fuerza que llevaba esa flecha de hielo arrojó por los aires a Deidara – Eres mío – Sonrió Asami comenzado a correr a toda velocidad hacia Deidara – ¡Estilo viento, Presión de aire! – Arrojó otra flecha, esta se colocó sobre Deidara y liberó un poderoso viento que estrello al rubio contra el suelo de forma salvaje.

    – Maldición, esto está resultando más difícil de lo que pesé – Alegó Deidara mientras la sangre escapaba por sus labios. Metió sus manos en sus bolsas de arcilla preparando un nuevo ataque.

    – Ryo, no te quedes atrás. Acabemos con este sujeto – Llamó Asami – Técnica de la jaula alfiletero.

    – No tienes que decirlo dos veces, acabaré con ese rubio imbécil – Ryo dio un gran salto hasta acercarse a Deidara intento golpearlo con sus puños varias veces, golpes que el rubio evitó saltando hacia atrás – ¡Técnica especial, Jaula emergente! – Con fuerza golpeó al suelo hasta enterrar sus puños y poder activar esa técnica.

    Grandes barrotes de hierro salieron del suelo y atraparon a Deidara en un instante – ¿Qué es esto? – Espetó sorprendido al verse atrapado. Asami se acercó velozmente y saltó con gran agilidad sobre la jaula, estando allí en el aire atacó – ¡Estilo Yumi, Lluvia de flechas! – Soltó una sola fecha, que en el aire se multiplico decenas de veces precipitándose hacia el atrapado akatsuki.

    Deidara aún no estaba vencido, soltó una bomba de humo y también la arcilla que había preparado – Jutsu clon de arcilla. Jutsu, ocultación de topo – Deidara se ocultó debajo del suelo, mientras que la arcilla creaba un clon suyo, el cual recibió todas las flechas. Cuando el humo se disipó los jóvenes ninjas vieron a ese falso Deidara tirado en el suelo lleno de flechas.

    – Lo logramos, el primer ninjas muerto por nosotros – Dijo Asami emocionada y victoriosa.

    – Así se hace, el equipo RyoAsami es el mejor – Comentó Ryo creyendo haber ganado.

    – Oye, es AsamiRyo, no lo olvides – Agregó ella cruzada de brazo – Un momento.

    Vieron que el cuerpo el clon hinchándose lentamente, entonces, estalló con gran fuerza. La fuerza de la explosión sorprendió a los chicos quienes se cubrieron de los pedazos de metal que salieron volando a causa de dicho estallido.

    Detrás de Ryo emergió del suelo Deidara – ¡Ryo detrás de ti! – Alertó Asami preparando una flecha. El akatsuki colocó una araña de arcilla en la espalda del chico, pasó de él y se dirigió a Asami.

    – A donde crees que vas imbécil… – La araña estallo con fuerza arrojándolo por el suelo.

    – ¡Ryo! – Exclamó sorprendida, pero no era momento para preocuparse – Hijo de puta – Apunto a Deidara y arrojó una nueva flecha que multiplicó en el aire.

    El rubio no tuvo problemas evitando todas, aunque se llevó un par de cortes por ello. Se acercó lo suficiente y desvió el arco de la chica con una patada para luego arrojar un fuerte golpe en su pecho. La alejó hasta estrellarla con un árbol allí intentó más fuertes golpes, Asami quien es más ágil que Ryo podía esquivarlos, pero el rubio apresuraba sus puños cada vez más, de la nada arroja una fuerte patada que impacta el rostro de Asami tirándola al suelo.

    – Tu y ese idiota sí que son fuertes, debo admitir que lograron ponerme en aprietos, pero aún les falta mucho – Sonrió soberbio.

    – Púdrete imbécil – Gruñó ella escupiendo a los pies del rubio, lo cual era sangre.

    – Ya me ocuparé de ustedes, debo asegurarme que mi compañero siga con vida – Arrojó una nueva patada a la cara de Asami logrando dejarla fuera de combate.

    Mientras eso ocurría el monje quien, por cierto, no entra en combate por el hecho que los monjes no son entrenados como guerrero si no como médicos. Se acercó al ave de Deidara con sigilo para ver quién era el chico pelirrojo que esta lleva – Tengo la impresión que este par de ninjas son criminales – Se dijo así mismo.

    Una sombra se movió detrás de él, logró captar el sonido y activar su habilidad ocular, sin embargo era tarde, una gran cadena con una punta afilada se proyectó hacia él atravesándolo en abdomen. El usuario de esta rara arma era un cuerpo de madera y cabello rojo que portaba dicha cadena en sus entrañas.

    – ¿Qué diablos, que diablos eres? – Cuestionó asustado el monje al encarar a tal criatura, al tiempo que la sangre escapaba a raudales por su boca.

    – Yo soy el que estaba dentro de aquel títere, tu amigo estuvo muy cerca de asesinarme, ese último ataque me habría destrozado de no ser porque escape.

    El cuerpo real de Sasori parecía humear y tener uno rastros de quemaduras, esto por tener que atravesar los muros de fuego, un cuerpo humano no podría soportar el dolor de esas heridas. – Tendré que retirarme por el momento – Su mano sacó una cuchilla afilada con la que cortó el cuello del monje acabando con su vida.

    – Es impensable que yo, Sasori de la arena roja, tenga que retirarme en un combate, pero ese samurái es muy fuerte, y sin mis mejores títeres este combate podría acabar conmigo. Debo regresar a la base con Deidara y el Kazekage lo antes posible. ¡Deidara, es hora de irnos! – Llamó al rubio.

    – Si, pero antes, me llevaré algo para saber más de estos sujetos – Sonrió Deidara tomando el cuerpo de Asami y cargándola. Luego regreso hasta Sasori.

    – A, a, Asami – Llamó Ryo, la explosión no lo había matado, su armadura retuvo la mayor cantidad de daño, pero la fuerza de la explosión le había dado buenos golpes, además de heridas por el impacto contra el suelo. Se puso de pie – Suéltala, hijo de puta.

    – Sigues en pie, no puedo creer que puedas soportar una de mis explosiones, casi nadie lo ha logrado… Como sea, el juego se acabó, es hora que me vaya – Abrió su mano y liberó una nueva ave de arcilla, esta se acercó a Ryo demasiado rápido, estallando otra vez contra el samurái que fue arrojado por la explosión.

    – ¿Qué mierda? ¿Qué carajos es esto? – Alegaba Jubei mientras revisaba los restos de Hiruko, que no eran más que cenizas de madera y pedazos de metal – ¿Dónde está el verdadero cuerpo? – En eso logra escuchar la voz de Sasori llamar a Deidara – ¿Es él? ¿En qué momento escapó? No entiendo que está pasado… ¡Ryo y Asami! – Exclamó preocupado.

    Corrió tan rápido como pudo de regreso a donde estaban sus alumnos, Sasori y Deidara escavanaban, Deidara volando y Sasori corriendo a través de los bosques.

    – Maestro – Llamó Ryo, caminando a duras penas, aun con la segunda explosión él chico seguía con vida, pero no se ve muy bien.

    – Ryo ¿Qué diablos ocurrió? – Cuestionó Jubei acercándose a él y dándole un pequeño frasco con una sustancia verde.

    – Maestro, eso no importa, el rubio, el del pájaro se lleva a Asami, debe detenerlo – Se sentó en el suelo mientras tomaba esa bebida.

    – ¡Asami! – Se sorprendió y miró con ira a Deidara – Nadie se toca a mis alumnos. Bébete el Neutralizador y cuando estés listo me alcanzas – Empuñó su espada y al instante el fuego volvió a surgir en su cabello, brazos y arma, activando otra vez el zorro de fuego.

    Con su velocidad mejorada emprendió la carrera por todo el bosque buscando alcanzar a Deidara. Aun con la velocidad de vuelo del ave de arcilla no le tomó mucho a Jubei alcanzarlo.

    – Este sujeto no se rinde – Dijo Sasori quien corría cerca de esa zona, activó sus cuchillas laterales, que giraron a gran velocidad preparándose para atacar a Jubei por sorpresa.

    ¡Estilo Nodachi, corte certero! – Empuñó y preparó su arma, haciendo uso del zorro de fuego saltó a una gran velocidad, proyectados hacia Deidara quien apenas logró verlo, un corte devastador partió por la mitad al ave y cercenó el brazo derecho del rubio por encima del codo. Solo se escuchó el gritó de Deidara seguido de su caída junto con ambas mitades de su pájaro.

    – Maldición, Deidara eres un imbécil, como no pudiste esquivar eso. Si perdemos al Kazekage esta misión se acabó y Pain nos hará pedazos – Un duelo de ideas cruzó la cabeza del pelirrojo. Rescatar a su compañero implicaba volver a pelear contra Jubei, combate para el que sabía que no estaba preparado, lo mejor y más importante es recuperar al Kazekage y escapar.

    – Asami – Llamó Jubei ya en el suelo y con ella en sus brazos.

    – ¿Sensei? – Respondió mientras reaccionaba – Lo siento, Ryo y yo dejamos que ese idiota nos tomara por sorpresa.

    – Eso no importa, ya me encargué de él – Sonrió aliviado bajándola.

    Los dos avanzaron hasta encontrar a Deidara, quien estaba a los pies de un árbol conteniendo la sangre que escapaba por su brazo mutilado – Maldita sea, maldita sea ¡Maldición! – Gritó desesperado ante un dolor sin igual.



    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
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    Omake

    – tutururu, turururu…. Un momento ¿Qué rayos hacen en mi oficina? – Alega en creador entrando y viendo Naruto, Hinata, Sakura, Sasuke y Kakashi en su sofá.

    – Usted que cree creador vamos a ver la pelea entre el Akatsuki y el samurái – Respondió Naruto despreocupado mientras tomaba un poco de galletas de un tazón.

    – Que falta de respeto es esta, no pueden entrar a mi oficina cuando quieran – Bufó ofendido y cruzado de brazos – Hinata, ¿Cómo los dejaste entrar?

    – Lo siento, jefe. Ellos dijeron que usted les había dado permiso – Respondió Hinata agachando la cabeza.

    – Son unos irrespetuosos, niños malcriados voy a…

    – ¿Podemos entrar? al parecer la mejor televisión está en esta oficina – Se escuchó la voz de una mujer entrando.

    – ¡No, no pueden! – Exclama furioso el creador volviendo su mirada.

    – ¿Perdón? – Si, era Tsunade, quien o le agradó mucho el tono del creador. Se cruzó de brazos arqueando la ceja.

    – Parece que el creador no está de buen humor – Agregó Hideo detrás de Tsunade.

    – Bueno, supongo que está bien, que usted entren – respondió tragando saliva ante los fieros ojos de la rubia.

    – Muchas gracias, señor creador – Sonrieron ambos pasando de él.

    – Tsunade-sensei, miré tenemos de sus galletitas favoritas – llamó Sakura.

    – Que bien, podría comerme varias cajas de esas deliciosas – Sonrió ella – ¿No tendrán un poco se Sake?

    – Curiosamente, sí – Agregó Kakashi tomando una botella del estante.

    – … Mis galletas – Suspira resignado el creador con un lagrima en escapando por el ojo –
     
    Última edición: 17 Octubre 2018
  18.  
    Fersaw

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    Naruto: El resurgir del samurái
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    Género:
    Acción/Épica
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    Palabras:
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    Capítulo 15: El deseo de luchar, Jubei vs Sasori

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    13 de febrero. Frontera entre el país del fuego y el país de la lluvia.

    Jubei, junto con Asami se acercaron al rubio akatsuki, Deidara, quien estaba recargado en un árbol conteniendo con su mano la grave herida causada por le samurái, la sangre emanaba en grandes cantidades mientras trataba de contener el dolor, cosa que era casi imposible, apretaba los dientes y gruñía mientras su respiración se aceleraba.

    – Pobre ninja, incluso me da un poco de pena – Comentó Jubei acercándose a él, mirando con cierta empatía a Deidara.

    – ¡Púdrete, imbécil! – Exclamó furioso y lleno de dolor el rubio.

    – Idiota, tienes suerte que mi sensei te dejara con vida, con ese ataque pudo fácilmente cortarte la cabeza – Objetó Asami ofendida.

    – Ustedes son los que tienen suerte, mi amigo Sasori no estaba listo para un combate como este, de ser así hubiera traído sus mejores títeres y te habría hecho pedazos – Sonrió tratando de sonar amenazante.

    Amenaza que no surgió efecto en Jubei, quien solo lo miró con curiosidad – Me encantaría encontrar a ese sujeto otra vez, es más, creo que iré por él para terminar nuestro combate – Sonrió de forma soberbia – Pero antes me aseguraré que tu no seas un riesgo para mis alumnos.

    – ¿Sensei? – Cuestionó Asami sin entender a qué se refería.

    Jubei sonrió malicioso y tomó a Deidara con fuerza tirándolo al suelo boca abajo para someterlo, en ese momento su espadas prendió en fuego, una vez más, calentando enormemente el metal de dicha arma – Voy a salvarte de esa herida, así que no grites mucho – Rió malicioso.

    – ¡Oye, oye espera que diablos crees que haces! – Gruñó Deidara tratando de removerse y zafarse del agarre de Jubei.

    El samurái llevó el ardiente acero de su arma hasta la herida en el brazo de Deidara, el metal al rojo vivo hizo contacto con la carne, sangre y huesos expuestos liberando el olor de la carne asándose junto con el inconfundible sonido de esa unión, enmarcado con un desgarrador grito de dolor por parte del rubio, el dolor de dicha acción es indescriptible, pues en pocos segundos el akatsuki se desmayó por el martirio.

    – Joder, eso fue horrible – Alegó sorprendida y aborrecida la joven Asami.

    – Cautericé su herida, parece algo horrible, pero le salvé la vida, se pudo haber desangrado de no ser por esto – Respondió Jubei enfundando su espada.

    En eso se acercó el joven Ryo, se notaba herido por las explosiones recibidas en su enfrentamiento con Deidara, pero, gracias al brebaje que su sensei le dio logró mitigar el dolor y moverse mejor – Sensei, estoy listo – Llamó mientras se acercaba a ellos.

    – Justo a tiempo, Ryo. Necesito que se adelanten de regreso a la base, llevaran a este sujeto – Fue lo que ordenó, desconcertando y sorprendiendo a sus alumnos.

    – ¡¿Qué?! – Espetaron al instante – ¿Pero, maestro, que hará usted? – Cuestionó Asami.

    – ¿Ustedes que creen? – Sonrió con emoción – Encontraré a ese ninja raro y seguiré mi combate contra él, un rival de su nivel no puede dejarse ir tan fácilmente.

    – Maestro ¿No crees que es algo incensario? Ya lo hizo huir, no creo que seguirlo sea necesario o, incluso, buena idea. – Sugirió Ryo.

    – Muchachos, este es nuestro primer contacto con un ninja de alto nivel, debo enfrentarme a él hasta vencerlo y descubrir todo acerca de sus habilidades, es información necesaria para nuestra misión – Era más que obvio que él solo deseaba volver a luchar, no es que tuviera un motivo realmente valido.

    – ¿Sensei? – Arqueo la ceja Asami, sospechando las verdades intenciones de su mentor.

    – Bueno, bueno, bueno, ya les di una orden, no contradigan a su mentor – Bufó inflexible en lo que deseaba – Ryo, utiliza tu metal para aprisionar a este sujeto, de cualquier forma tardará en despertarse. Avancen sin detenerse y si ven algo sospechoso usan la mimetización y no ataquen a nadie pase lo que pase. Yo tengo una cita con gran combate – Sonrió y junto sus palmas concentrado su Chi para, una vez más, activar su habilidad de Zorro de Fuego.

    Sin más que decir, Jubei, emprendió una persecución, buscando encontrar pistas que lo guiaran hasta su ansiado rival, ayudado por su habilidad de Zorro de Fuego, su velocidad y agilidad se ven, por mucho, mejoradas. A su vez, sin nada que objetar los jóvenes, Ryo y Asami debieron acatar las órdenes dadas por su mentor. Ryo creó unas cadenas con su habilidad de metal para aprisionar a Deidara así como arrojaron lejos toda la arcilla y armas que portaba el Akatsuki, para poder llevárselo.

    Tiempo después de lo ocurrido en esa zona aparecieron los ninjas de la hoja que estaban en busca de Gaara, quien en este momento se encuentra en las manos de Sasori.

    – ¿Qué ocurrió aquí? – Alegó sorprendido Naruto al ver el campo de batalla, desde el combate entre los novatos y Deidara hasta el caos creado por el gran ataque de Jubei.

    – Esas explosiones que escuchamos haca un rato, ocurrieron aquí – Comentó Sakura extraña.

    – Llegué a pensar que encontraríamos a los Akatsukis aquí, luchando contra alguien o contra Gaara – Agregó Gai mirando en todas la direcciones.

    – No tenemos tiempo que perderé, debemos seguir avanzando – Alegó Neji usando su Byakugan para buscar amenazas. No encontró un solo ser vivo, pero si el cuerpo inerte de alguien – Un momento, allí, hay alguien, creo, creo que es un cadáver.

    Todos se acercaron a dicho cuerpo para ver de quien se trataba, gran sorpresa se llevarían al ver las extrañas ropas que este lleva, pues, dicho cuerpo corresponde al monje, otrora compañero de los samurái, quien fuera asesinado por Sasori.

    – Pero que ropas más extrañas, jamás había visto una armadura como esa, bueno, jamás había visto una armadura – Comentó Kakashi mientras analizaba los restos encontrados.

    – Esto no me agrada, esas heridas fueron hechas por un objeto muy afilado, tanto la de su cuello como la de su abdomen – Sakura analizó a detalles las heridas que dieron muerte al monje.

    Mientras los ninjas estaban distraídos con eso, el perro ninja, Pakkun, seguía y analizaba los rastros que su olfato percibía – Esto no es bueno, parece que se dividieron una vez más – Dijo Pakkun, algo desconcertado y confundido.

    – ¿Qué pasa, Pakkun, que dirección debemos seguir? – Preguntó Naruto, quien estaba más interesado en seguir la búsqueda de Gaara que en el cuerpo encontrado.

    – Me temo que no lo sé, hay dos rastros diferentes, pero no puedo ubicar cual siguió Gaara – Explicó el can.

    – Esto sí que es un problema, si seguimos el rastro equivocado no daremos con el Kazekage – Dijo Lee sorprendido.

    – Eso se soluciona muy fácil, Lee – Sonrió Gai sacado unos comunicadores de su mochila – Nos dividiremos también, el equipo Gai seguirá el sendero, Kakashi, tú y los chicos sigan el otro rastro. Nos mantendremos en contacto con estos comunicadores, tienen varios kilómetros de alcance, así que estaremos bien.

    – Supongo que no tendremos otra opción, no perdamos más tiempo, muchachos, vayamos por el otro rastro – Todos se colocaron los comunicadores que Gai les ofreció.

    Los equipos se dividieron, Kakashi y los suyos tomaron el rastro que se adentraba en el bosque, mientras que Gai y su equipo siguieron el rastro que va a sobre el sendero. Las persecuciones se prologaron por horas. Ya para las primeras horas de la tarde, Sasori, quien lleva a Gaara atado en su cadena llegó a un pequeño arrollo a los pies de una montaña, allí había una gran roca que parecía ocultar una entrada, esta se abrió ante Sasori, revelando un escondite en su interior, escondite donde había una gran estatua en forma de monstruo con las manos juntas y poco más.

    El marionetista dejó al kazekage en una especie de altar, rápidamente fue a buscar algo en una mesa dentro de ese lugar, había varios pergaminos – Por fin, debí llevarlos desde un principio y me habría encargado de ese sujeto – Mientras él los tomaba y se los colocaba, una sombra se posó detrás de él.

    – Sasori – Se escuchó su nombre, el marionetista sabía perfectamente quien era, lentamente volteo para verlo.

    Era la sombra de un hombre, con cabello de punta y ojos extraños en color azul con círculos concéntricos en ellos – Pain – Respondió con sorpresa y cierta intimidación.

    – Llegas tarde, y solo – Dijo aquella extraña sombra, que más bien podría describirse como un holograma.

    – Cumplí con la misión, Pain. Allí está el Kazekage, podemos comenzar el ritual… – Pero fue interrumpido por aquel misterioso hombre.

    – ¿Dónde está Deidara? – Cuestionó de forma seria – Sin él el ritual se tomará aún más tiempo.

    – Hubo un inconveniente, durante el camino hacia aquí, nos topamos con un grupo no identificado de guerreros, me vi obligado a enfrentarme a uno de ellos, admito que el hombre era muy fuerte y yo no me encontraba listo para un combate de alto nivel, me vi forzado a retirarme con el jinchuriki, mientras que mi compañero fue neutralizado por los agresores – Explicó Sasori, trató de parecer serio, pero aun en su cuerpo de madera se notaba atemorizado ante los azules ojos de Pain.

    – Esa no es una excusa. Tu misión no fue cumplida como se debe, perder a un miembro del grupo no es poca cosa, incluso Deidara, con su poco tiempo en la organización, posee información crucial que puede ser tomada por nuestros enemigos – Exclamó notándose furioso – Sasori, eres un…

    – Vaya, vaya – Se escuchó otra voz desde la entrada a dicha guarida. Sasori y Pain volvieron sus miradas hacia esa dirección, topándose con Jubei y su ardiente fuego corporal – Que lugar más interesante para ocultarte, marioneta. Dime ¿Quién es ese sujeto? – Cuestionó sonriendo y entrando tranquilamente con su nodachi en mano.

    – Eso debería preguntar yo ¿Quién eres tú? – Preguntó Pain serio y fijando su mirada en el intruso – ¿Por qué él está aquí, Sasori?

    – No tengo idea, corrí por horas a toda velocidad, es imposible que un humano común pueda alcanzarme o correr a esa velocidad durante tanto tiempo – Respondió el pelirrojo sorprendido de volver a ver al samurái

    – Soy Jubei Yagyu, samurái de elite y campeón. Ese pedazo de madera con vida y yo, tenemos un combate por terminar y no me iré de aquí hasta vencerlo – Sonrió enormemente.

    – Eres aún más imbécil de lo que pensé, Sasori. No solo perdiste a tu compañero, también trajiste a un intruso desconocido a nuestra guarida. Esperemos que no te mate, si logras vencerlo tráeme su cabeza y tal vez te perdone – Ordenó Pain desapareciendo al igual que lo hacia la gigantesca estatua que allí había.

    – ¿Qué? – Jubei se sorprendió al ver como esa gran estatua desaparecía de la nada.

    En ese momento Sasori arrojó su cadena con punta afilada buscando lacerar al samurái, quien logró reaccionar en el último momento saltando hacia atrás, donde la cadena siguió atacándolo con veloces estocadas, las cuales Jubei seguía evitando o desviando con su espada – Parece que el hombre de madera se enojó – Sonrió rentado y provocando a su rival.

    – Ya me cansé de ti, maldito imbécil, esta vez, te juro que te haré pedazos – Sasori se veía muy serio y molesto. Tomó uno de sus pergaminos y lo abrió.

    – ¿Qué harás con eso? – Cuestionó Jubei arqueando una ceja, pues no conocía los pergaminos ninjas.

    Jutsu secreto rojo – Enunció abriendo un compartimiento en su pecho – Aparición de 100 marionetas

    El sello liberó una nube de humo blanco que cubrió todo el lugar, ante lo que cual Jubei retrocedió dando un gran salto y manteniéndose alerta. Cuando la nube se disipó, en cuestión de segundos, el samurái se sorprendería extraordinariamente al ver a cien títeres materializados y cubriendo todo el lugar, títeres conectados al pecho de Sasori mediante hilos de chakra – Es imposible – Se dijo así mismo sin creer lo que sus ojos veían.

    – Nunca nadie ha sobrevivido o vencido mi técnica de 100 marionetas, y tú no serás el primero – El marionetistas articuló una enorme y perversa sonrisa.

    – No sabes cómo me encanta ser el primero en hacer algo – Respondió con una sonrisa igual, salvo que la de él se notaba más emocionada, al tiempo que empuñaba su espada con fuerza y el fuego de su cuerpo ardía aún más.

    Sasori solo bufó ante la arrogancia de su enemigo, y comenzó el ataque. Las marionetas se precipitaron gran velocidad hacia Jubei, quien a su vez cargó contra ellas, cinco fueron despedazados con un solo corte de la nodachi, otras arrojaron kunais por la espalda del samurái, quien con su gran velocidad desvió los proyectiles, desde el cielo otro grupo de marionetas arrojaron ajugas incesantemente – Estilo de hielo, Domo – Con esta frase Jubei creó una cúpula de hielo pequeña que lo protegió de los incesantes proyectiles enemigos.

    – Eso no te servirá, solo te escondes – Dijo Sasori, quien se uniría al ataque también. Levantó sus manos de las cuales surgieron un par de tubos y de estos una poderosa llamarada dirigida a la cúpula de hielo.

    En el último momento, antes que el fuego arrasara con el hielo, Jubei dio un gran salto saliendo de allí y elevándose varios metros en el aire – Estilo rayo, Lluvia de rayos – Jubei colocó su arma en su espalda y junto sus palmas para concentrar su energía, luego extendió sus manos hacia Sasori y sus marionetas, arrojó feroces relámpagos que emanaban se sus palmas, uno tras otro.

    Ante un ataque tan poderoso Sasori debió retroceder, los rayos enemigos acabaron con varias marionetas. El ataque samurái cesó y este regresó al suelo, al segundo dos marionetas surgieron del suelo atrapando los pies de Jubei, quien nunca las notó – ¿Qué mierda? – Espetó sorprendido, pero a su vez esas marionetas eran una distracción, detrás del samurái dos marionetas armadas con grandes puños de acero se precipitaron buscando impáctalo. El samurái se zafó del agarre inferior y vió los puños acercarse, pero era demasiado tarde, recibió un contundente impacto, aunque logró cubrirse con los brazos, la fuerza del golpe lo arrojó hasta estrellarlo contra la ladera de la montaña.

    Sin dar cuartel, Sasori movió más marionetas frente al samurái y arrojó una lluvia de ajugas. Fue solo gracias a su velocidad mejorada, gracias a la técnica del zorro de fuego, que Jubei logró evitar, casi, todas las gujas, dando un desesperado salto. Para su pesar, cuatro ajugas lograron clavarse en su pierna izquierda – Hija de perra – Gruñó mientras se las quitaba.

    – Estas acabado – Se dijo Sasori a sí mismo, pues sabe que todas las armas de él y sus marionetas llevan un veneno.

    Jubei no se detuvo, y continuó el combate, usando esta vez su poderosa técnica de lanzallamas, hacia las marionetas las cuales era muchas como para maniobrarlas con facilidad, Sasori aunque salvó a la mayoría, una considerable cantidad fue calcinada. Al terminar el fuego de Jubei, el marionetista contraataco usando los tubos de sus manos, salvo que esta vez arrojaron agua, agua a una gran presión, hasta el punto que era cortante, Jubei esquivó el ataque cortante inicial, comenzado a correr y esquivar los incesantes chorros que con facilidad podían lacerar su piel.

    – No sé qué está pasando – Un par de marionetas tratan de atacarlo, pero evitas sus afilas cuchillas y las parte en dos con su espada – Siento que me estoy cansando, no tiene sentido, aun debo tener una reserva de Chi suficiente para luchar a tope un par de horas más – Desde el cielo le arrojan kunais, los debe bloquear mientras sique evitando el potente ataque de agua de Sasori – Es mi cuerpo el que se agota, con cada movimiento que hago mi cuerpo comienza a pesarme ¿Qué mierda pasa?

    Al frente de él se colocaron cinco marionetas cubiertas de afilados y puntiagudos pinchos, estas se acercaron a toda velocidad al samurái, tratando de atravesarlos con sus armas. El ataque de agua de Sasori ya no lo acosaba, así que se paró firme, agitó con fuerza su espada enunciando – Estilo de hielo, muro de lanzas – Y en un parpadeo del suelo brotaron decenas y decenas de lanzas de hielo que atravesaron de forma abrupta a las marionetas hasta destrozarlas, cosa que arrojó manchas de un líquido morado sobre Jubei, una mancha quedó justo en su mejilla.

    – ¿Qué es esto? – Se preguntó a si mismo tocando y mirando ese líquido, al olerlo pudo identificarlo – Maldición, es veneno – Miró a Sasori quien se acercaba con más de sus marionetas – Ahora lo entiendo, las ajugas que se clavaron en mi pierna también debían tener esto, es por es que me estoy agotando, el hijo de puta me envenenó. Esto no es bueno.

    Las marionetas volvieron a arrojar sus agujas, pero las detuvo con un muro de hielo, estas se elevaron y siguieron sus ataques desde el aire, Jubei debió retroceder, sin saberlo varias marionetas surgieron del suelo en un instante intentando acuchillarlo, evitó con agilidad esos cortes certeros y contraataco devastando las marionetas agresoras, todo esto al tiempo que evitaba las incesantes agujas desde el cielo. Da un gran salto y allí usa el lanzallamas para vencer a las marionetas hostigadoras. A penas regresó al suelo Sasori lo esperaba con su propio lanzallamas, una vez más el samurái debe correr y evitarlo haciendo uso de su velocidad y agilidad, que a cada minuto se ven mermadas por el veneno en su interior. Evadió el fuego, aunque igual recibió el calor al no poder alejarse lo suficiente.

    Las marionetas arrojan kunais, los cuales son detenidos por un nuevo muro de hielo, Jubei no vió que los kunais llevan papeles bomba, creyó que podía tomarse un momento para respirar, cubierto por su muro de hielo, pero los papeles estallaron al mismo tiempo creando un caos que arrojó a Jubei violentamente rodando y dando tumbos por el suelo.

    – Estas acabado, imbécil – Sonrió Sasori enviando a un grupo especial de marionetas hacia Jubei.

    – Cada movimiento que hago, cada golpe que recibo, a cada jodido segundo mi cuerpo se cansa más, aunque mi Chi no se agote mi cuerpo si lo hace, a este ritmo me desmayaré en minutos – Se dijo así mismo el samurái mientras se levantaba lentamente – Será humillante si pierdo, pues yo busque esta pelea, Kisaragi y Tomoe no dejaran de burlarse de mí, maldición.

    Las marionetas, que eran diez, se acercaron a toda velocidad hacia Jubei, apenas tenían unos burdos cuchillos y espadas – Estilo Nodachi, gran corte – Enunció usando una técnica que aumenta el alcance de su espada, partiendo fácilmente a las marionetas. Entonces se reveló el verdadero ataque, de algunas cayeron unas esferas, esfera que Jubei bien conocía – ¡Maldición! – Abrió los ojos sorprendido y trató de escapar, aunque tomó un par de metros de distancia, las esferas estallaron con estrepito, alcanzado al samurái y una vez más fue arrojado violentamente contra las rocas de la montaña.

    Para el pesar de Jubei los títeres que no tenían bombas estaban rellenos con agujas, agujas que por la explosión fungieron como metralla, y por esto el samurái tenía en su cuerpo doce agujas más en diferentes partes – Carajo, que humillante – Se dijo así mismo, adolorido mientras trataba de levantarse una vez más. Su cuerpo se notaba maltrecho, con heridas y moratones por todos lados, así como la sangre que recorría las heridas. El fuego que emanaba de su cuerpo se apagó por si solo esta vez.

    Fue difícil, pero volvió a hacerlo, se pudo de pie. En ese momento su armadura, otrora azul con dorado, se volvió completamente gris y la parte superior, así como las parte de los brazo, se cayeron a pedazos – Mi armadura está muy dañada, ya no puedo filtrar Chi en ella – Se dijo así mismo.

    – Así es como funciona – Se escuchó a Sasori atacando con su llamarada al samurái. – De alguna manera filtras tu chakra en la armadura, por eso puedes resistir mejor el daño.

    Jubei dio un gran salto hacia atrás para evitar el fuego, pero al caer sus piernas fallaron y cayó de rodillas – No sé qué diablos es el chakra – Respondió. Sasori se tomó un momento para rodearlo con todas sus marionetas.

    – Mi cuerpo cederá ante el veneno en menos de cinco minutos. Tendré que romper uno de los mayores preceptos del camino Bushido “Jamás uses todo tu Chi en un solo ataque o momento” pero no tengo opción, mi cuerpo ya no responde y moriré, así que, usaré todo mi Chi en este momento, con una de las técnicas más sencillas y al vez más perjudicial de un samurái, así como una técnica de mi autoría, dicha combinación acabará con todo mi Chi al instante, más me vale no fallar esta vez – Se puso de pie y empuñó su arma hacia Sasori, manteniéndose firme.

    – Deja de balbucear, no sé qué diablos pretendes, ni sé que diablos es el Chi, pero ya no hay forma que puedas salvarte, con la cantidad de veneno que hay en tu cuerpo quedaras inconsciente en menos de cinco minutos, y sin nadie que te suministre un antídoto, morirás en tres horas – Alegó Sasori.

    Ante lo que el akatsuki decía, Jubei solo articuló una enorme sonrisa – Entonces, si me voy a morir, te llevaré conmigo. Un verdadero samurái jamás le teme a la muerte, pues no hay nada más glorioso que morir con honor, de pie y ante un rival poderoso – Cerró los ojos y comenzó a concentrarse.

    – Adularme no te salvará la vida… – Los ojos del marionetista se sorprendería al ver un fulgor amarillo surgía del cuerpo de Jubei.

    Técnica especial samurái, Hiperactividad, nivel 15 – Con solo enunciar esas palabras, el suelo tembló un poco y el fulgor del cuerpo de Jubei aumentó.

    Sasori estaba desconcertado, e incluso algo asustado. Ordenó a todas las marionetas atacar al samurái, así como él usaría su lanzallamas también, pero, en una fracción de segundo Jubei se acercó hasta el marionetista con su espada buscando cortarlo, el Akatsuki logró verlo y saltó hacia atrás tan rápido como pudo, al tiempo que arrojaba su cadena a Jubei. La nodachi cortó ambos brazos de Sasori, así como la cadena, sin embargo, la punta logró clavarse en el abdomen de Jubei antes de ser cortada y sin armadura que lo protegiera, su cuerpo fue lacerado.

    La sangre escapó por la boca del samurái, mientras Sasori miraba incrédulo los brazos de su cuerpo cercenados, dejándolo indefenso. El dolor no detuvo a Jubei, tenía que acabar con esto. Dio un gran salto y allí enunció el final del combate – ¡Técnica secreta samurái, Ave de dos naturalezas! – La mitad de su cuerpo se cubrió de fuego y la otra de electricidad al tiempo que dos alas, cada una con un atributo diferente, emergieron en su espalda. Esta vez las alas eran más grandes que la primera, por causa de la técnica de hiperactividad, para este momento, el Chi de Jubei estaba ya solo en un 20% de su capacidad, sin duda, como él dijo, la combinación lo consumiría de forma abrumadora.

    El samurái se precipita a toda velocidad, mientras el marionetista solo trata de escapar. Un gran estruendo es lo que se escucha, la tierra tiembla, una gran explosión acompañada de relámpagos incesantes que devastan todo en un alcance de varios metros.

    En la escena cuando el humo se disipa, solo hay un gran cráter, el agua que había desapareció y el ejército de marionetas se redujo a cenizas, casi en su totalidad.

    En el centro de todo se ve a un agotado y maltrecho samurái que jadea y respira con dificultad, sus piernas no le obedecen ya y permanece arrodillado – Habría deseado tanto conocer a una linda mujer, antes de morir – Se dice a sí mismo. La sangre escapa por su boca, al igual que por la herida en su abdomen.

    – Diablos, morir en una pelea que yo mismo busqué es algo absurdo – Se ríe un poco, tosiendo sangre – Pero solo un verdadero samurái está listo para morir en cualquier momento – Alza la mirada al cielo y su espada también – ¡Con honor, hasta el final! – Grita con todas sus fuerzas antes que su vista se nuble por completo y caiga inerte e inconsciente. Con la imagen de tres siluetas acercándose en la distancia.


    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
     
  19.  
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
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    Género:
    Acción/Épica
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    Palabras:
    3533
    Capítulo 16: El kazekage regresa

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    13 de febrero. Frontera entre el país del fuego y el país de la lluvia.

    Jubei Yagyu, campeón samurái, yace inerte sobre el suelo de aquel feroz campo de batalla. El samurái pensó y se preparó para el final de su vida, ignorando la presencia de tres personas cerca de él. Tres personas que miraban el campo de batalla con gran asombro, cráteres, rocas destrozadas, kunais y agujas por todos lados, así como los restos de cien marionetas que fueron despedazadas o quemadas.

    – ¿Qué diablos ocurrió aquí? – Cuestionó una de esos tres, más precisamente Sakura.

    – No tengo la menor idea, sin dudas fue una pelea, pero debió ser de alto nivel para todo este caos – Agregó su compañero, el rubio Naruto, que miraba impresionado tales destrozos.

    – Este sujeto, sus ropas tienen parecido con el que encontramos muerto hace un rato – Comentó Kakashi. Se inclinó y se acercó para revisar los signos vitales de Jubei – Está vivo – Dijo con asombro al sentir el pulso aun – Sakura, debes salvar la vida de ese sujeto a como dé lugar, necesitamos toda la información que pueda darnos. Pakkun, ¿seguro que es aquí? – Miró al perro ninja.

    – Sí, estoy seguro, este fue el último lugar donde percibo el aroma de ese akatsuki, en esa cueva para ser exactos.

    – Naruto, tu y yo entraremos allí, Sakura, espéranos – Ordenó el líder del equipo.

    Dicho esto Kakashi y Naruto se adentraron en la cueva, que era escondite de Sasori. Mientras tanto la pelirosa hizo caso a lo que su líder y sensei ordenó, puso manos a la obra para atender aun maltrecho, moribundo e inconsciente Jubei.

    – Mira esas heridas – Dijo sorprendida – ¿Crees que este sujeto luchó contra el akatsuki? – Esto se lo preguntaba a Pakkun.

    – ¿Cómo sabes que no es él el akatsuki? – Respondió el can mirando a detalle.

    – Según la descripción que nos dieron los de la arena, Sasori es pelirrojo y es un maestro en títeres, y veo un montón de títeres destrozados y a este sujeto, intuyo que tuvo que ser él quien lo hiciera, entonces este hombre debió luchar contra Sasori – Explicó ella.

    – Entonces la pregunta más preocupante. ¿Quién es este sujeto y como logró vencer a un akatsuki el solo?

    Los minutos pasaron rápidamente y para suerte de Jubei la kunoichi logró ver que había sido envenenado con el mismo veneno que Kankuro y otros ninjas de la arena, veneno para el que ya traía un antídoto. Curó sus heridas y luego las cubrió con vendajes. No cabe duda que Sakura es una ninja medico de alto nivel, a pesar de la gravedad de las heridas del samurái logró salvarlo, aunque igual seguía inconsciente.

    – Sabes, tengo la curiosidad de saber que tanto chakra tiene este sujeto – Dijo Sakura, acercó su mano al pecho de Jubei y comenzó a sentir el flujo de chakra – Increíble – Comenzó a mover su mano por el pecho de Jubei para captar mejor el flujo de energía.

    – ¿Es mucho? – Cuestionó Pakkun.

    – No, para nada, su, su chakra es casi mínimo, tiene menos que un niño en entrenamiento – La pelirosa se asombró enormemente al notar el poco chakra que Jubei tiene – ¿Cómo pudo este sujeto vencer? No ¿Cómo pudo sobrevivir a un akatsuki? – Se preguntó a sí misma desconcertada.

    Entre sus movimientos los ojos de Jubei se abrieron solo un poco, divisando frente a él a una linda y joven chica de cabellos rosas – ¿Quién es esta linda chica?... Me siento un poco mejor… ¿A caso me está curando? – Pensó en su mente, para pocos segundos después cerrar los ojos una vez más de forma involuntaria.

    – Oye Sakura ¿Qué le haces a ese pobre hombre? No estarás haciendo cosas pervertidas ¿Verdad? – Se escuchó la voz de Naruto con una risa burlona, pues lo que hacía Sakura a simple vista parecía que acariciaba el pecho de Jubei

    Ella solo arqueo la ceja ofendida por tal tontería – Naruto, como puedes pensar esas estupideces… – Volvió la mirada a su compañero, entonces se sorprendiera.

    Junto con Naruto estaba Gaara. El kazekage recién comenzaba a reaccionar después de todos los días que estuvo inconsciente.

    – Lord Kazekage ¿Se encuentra bien? – Se acercó ella rápidamente para atenderlo si estuviese herido.

    – Si, eso creo. Solo me encuentro débil y agotado, no tengo idea cuanto tiempo estuve inconsciente – Respondió él, notándose en su voz su agotamiento, quizás por no haber ingerido alimentos.

    – Para nuestra suerte la misión terminó y volveremos a la aldea de la arena, avisaré a Gai y su equipo que encontramos al kazekage… – Dijo Kakashi.

    – Sensei ¿Qué haremos con este hombre? – Preguntó Sakura.

    – Por lo que puedo ver – Habló Gaara mirando todo el lugar – Ese hombre debió luchar contra Sasori, y lo venció o lo hizo huir – Sugirió Gaara. Aun con su rostro inexpresivo se notaba sorprendido.

    – Sea lo que sea que haya hecho debemos saberlo, lo llevaremos con nosotros – Ordenó Kakashi.

    – Agradezco mucho esta ayuda que han prestado a mi aldea, estaré en deuda con ustedes… – Decía Gaara.

    – No digas tonterías, Gaara, esto es lo que los amigos y aliados hacen, ayudarse mutuamente, no hay ninguna deuda – Respondió el rubio con una enorme sonrisa.

    – No has cambiado nada, Naruto – el Kazekage no pudo evitar sonería ente ese gesto de amistad.

    Los ninjas se alejaron llevándose consigo a Jubei. Minutos después que ellos se fueron algo se movió entre los restos de títeres. Lentamente, de entre todos ellos, salió un títere pequeño y de baja calidad, además de estar carente de armas. Parecía moverse solo, además que había perdido uno de sus brazos y se notaba maltrecho, entre golpes y quemaduras.

    – ¿Esos ninjas, eran de Konoha? – Era la voz de Sasori. En algún momento, durante el ataque de Jubei, había cambiado de títere, pues en el pecho de este nuevo se encuentra el corazón de Sasori – Maldito Jubei, me venció, destrozó mis mejores títeres, incluido mi cuerpo principal, tardaré mucho tiempo en creer otro así – Gruñó levantándose y mirando que no hubiera nadie cerca – No importa, aún sigo con vida. La próxima vez que nos encontremos no tendrá tan fácil vencerme, maldito samurái.

    Con esta sentencia comenzó a correr hacia los arbustos cercanos y se perdió en el bosque con un destino incierto. Mientras tanto, a un par de kilómetros de distancia el equipo Gai detenía su avance.

    – ¿Qué? ¿Ya lo encontraron? – Alegó el líder del equipo mientras hablaba por el comunicador con Kakashi – Bien, esta vez tu ganas Kakashi, la próxima vez no lo tendrás tan fácil – Dijo riendo como si de una competencia fuese la misión.

    – Por fin, podremos volver a la aldea – suspiró Tenten.

    – Es una pena que pudiéramos encontrar a esos akatsukis, hubiera sido genial poder luchar contra ellos – Agregó Rock Lee decepcionado.

    – Yo diría que fue una fortuna no toparnos con ellos, no creo que hubiera sido tan “divertido” luchar contra esos criminales – Dijo Neji con su típica seriedad.

    – Bueno, muchachos, es hora de volver, ya habrá tiempo para luchar y demostrar nuestro poder – Dijo Gai con una enorme sonrisa.

    Sin más que decir emprendieron el camino de regreso a la aldea de la arena. Sin que lo hubieran notado, en ese mismo lugar estaban Ryo y Asami, escondidos entre los arbustos usando su mimetización. Asami tenía una flecha lista en su arco, mientras que Ryo estaba listo con su arma para arrojarse al combate, para su suerte los ninjas se alejaron sin notar su presencia.

    – Eso estuvo cera – Suspiró Ryo aliviado.

    – Será mejor alejarnos tan rápido como podamos, esos sujetos no se veían tan fáciles de vencer, esperemos que Jubei-sensei no se tope con ellos de regreso.

    Los dos tomaron al inconsciente rubio, Deidara, y retomaron en el camino de regreso hasta su base, pensando, que tarde o temprano su maestro los alcanzaría en el camino.

    16 de febrero. Aldea de la arena

    El grupo de ninjas de Konoha regresaban a la aldea, con ellos se encuentra el kazekage y el samurái capturado.

    – Oye, Kakashi, lo he estado pensando estos días, ¿crees que este sujeto sea uno de esos samurái? – Cuestionó Gai, quien lleva sobre su espalda a Jubei aun inconsciente.

    – ¿Samurái? – alegaron al unísono Sakura y Naruto – ¿Qué es un samurái?

    – Era algo que debíamos mantener en secreto, Gai – Respondió Kakashi mirando a Gai y arqueando la ceja.

    – Vamos, ya basta de misterios, tarde o temprano debías decírselos ¿No? Yo se los comenté a mis chicos poco tiempo que después que Tsunade nos habló de ellos – Rió Gai despreocupado.

    – Como sea. No podemos asegurar que este sujeto sea un samurái, aunque la sospecha no está demás – Sugirió el ninja de la máscara.

    – ¿Pero que es un samurái? – Insistió Naruto – Usted siempre nos oculta toda la información importante, Kakashi-sensei.

    – No te preocupes por eso Naruto, durante la reunión de hoy Tsunade hablaré de eso, ella se los explicará mejor.

    – Siempre evadiendo sus responsabilidades ¿Qué clase de sensei es usted? – Bufó Sakura.

    – Por cierto, este sujeto no se ha despertado en estos días ¿Estará fingiendo? – Dijo Neji, quien caminaba detrás de Gai.

    – No creo que alguien finja estar inconsciente por tanto tiempo – Respondió Sakura, quien miraba con curiosidad a Jubei.

    Durante los días que ellos estuvieron fuera, la aldea de la arena había sido reconstruida, esto gracias a la ayuda de las habilidades de Yamato. Para este punto, pocos recuerdos quedaban del caos dado por los asaltantes akatsukis.

    – No me imagino cuantos ninjas perecieron esa noche, les fallé como Kazekage – Musitó Gaara agachando la mirada.

    – Oye, no pienses así, Gaara, esos desgraciados eran demasiado poderosos para ti solo, tú y los ninjas de la arena hicieron todo lo que pudieron para salvar la aldea – Dijo Naruto tratando de animarlo.

    – Lo sé, pero no fue suficiente, aun siendo el kazekage, el ninja más fuerte de la aldea, no fui suficiente para detenerlos. Además ellos vinieron por mí, si me hubiera entregado desde un principio esta masacre se pudo haber evitado. La aldea debe odiarme.

    – Entonces ellos se sentirían como tú – Señaló a los ninjas que estaban sobre la entrada reparándola – Esos hombres y mujeres, así como los que perecieron, lucharon por ti Gaara, lo hicieron por ti, murieron para defender su aldea y a su líder, si te hubieras entregado los habrías hecho ver como débiles incapaces. La muerte es la muerte, pero morir defendiendo lo que amas, aprecias o respetas, es una muerte que vale la pena. Toda la aldea se alegrará al verte regresar, estoy seguro.

    Sí, todo esto lo dijo Naruto, aquel chico inmaduro y molesto se mostró muy maduro y sabio con esas palabras, al punto que todos los miembros del grupo lo miraron sorprendido por tan apreciables palaras.

    – Naruto – Susurró Sakura sorprendida.

    – Creo que no lo había visto así, puede que tengas razón, Naruto – El semblante serio y avergonzado de Gaara se relajó y se tornó más pensativo.

    ¿Cuánto ha cambiado este chico? – Pensó Kakashi mirándolo de reojo.

    Sin más que decir se adentraron en la aldea. Las miradas de la gente al ver a su líder sano y salvo se llenaron de emoción y emotividad, incluso algunos rompieron en llanto de alegría – ¡Es el Kazekage! – Decían con emoción y sorpresa – Está vivo, el kazekage está vivo – Se escuchaban entre llantos y gritos de alegría, todos se acercaron al paso de los ninjas para corear el nombre de Gaara, además de agradecer la ayuda a los ninjas de Konoha.

    Siguieron caminando hasta llegar al edificio del kazekage, donde le recibimiento no fue diferente, los ninjas se entusiasmaron al verlo llegar. Hubo una entre todos que no pudo contener su emoción y corrió rápidamente hacia Gaara – ¡Lord Kazekage! – Exclamó la pelirroja Matsuri. Estaba tan alegre que corrió con vehemencia soltando unas lágrimas de felicidad. Y se tropezó, rodó por el suelo hasta llegar a Gaara.

    – Menuda recepción – Comentaron los de la hoja.

    – Matsuri ¿Estas bien? – Preguntó Gaara ayudándola a levantarse.

    Al instante que él se acercó y ella se levantó, la chica saltó abrazándolo con fuerza – Está a salvo sensei, estaba muy preocupada por usted, creí que algo muy malo le había pasado y no volvería a verlo – Decía aferrada a él mientras un par de lágrimas salían de sus ojos.

    – Matsuri, tranquila. Todo está bien ahora – Respondió el de forma suave para que la chica se calmara.

    En ese momento hubo un intercambió de miradas entre Gaara y Matsuri, sin decirse nada, solo mirándose el uno al otro, provocando un ligero sonrojo en las mejillas de la chica – Sus, sus hermanos están en, en la enfermería, seguro se alegraran al verlo, sensei – Dijo ella desviando la mirada para que no notara su rubor.

    – Hey, eso no estuvo nada mal, Gaara no es tan frio como llegué a pensar – Dijo Naruto sonriendo malicioso.

    – No malinterpretes las cosas, Naruto, él es su sensei – Objetó Sakura.

    – Dudo que eso sea impedimento para una relación – Sugirió mirándola de reojo y sonriendo.

    Dentro de la enfermería estaban los hermanos de la arena. Temari descansaba en una cama, por suerte había salido con vida de la operación y estaba fuera de peligro, no obstante le esperaba una lenta recuperación. Junto con ella estaba Kankuro, se había recuperado ya de sus heridas.

    – Kankuro ¿Por qué no sales para ver que es todo ese alboroto? – Dijo la rubia mientras comía un poco de fruta.

    – Dudo que sea algo relevante – Respondió de forma seria. Kankuro estaba dibujando algo en unas hojas.

    – Llevas días dibujando ¿Qué planeas? – Cuestionó su hermana arqueando la ceja.

    – Estoy diseñando nuevas marionetas. Sasori me venció tan fácilmente por que conocía las debilidades de mis marionetas, si diseño unas nuevas tendré mejores oportunidades contra él – Tenia la vista fija en la libreta, usando toda su mente para diseñar una que pudiera luchar contra Sasori.

    – Deja ya de pensar en eso, Kankuro – Temari suspiro algo preocupada. Desde que despertó Kankuro no dejaba de hablar acerca de vencer a Sasori, como si fuera una obsesión.

    – No tengo nada más en que pensar, Temari. Ese hijo de perra me humillo, y luego se llevó a mi hermano ¿Crees que es algo que deba dejar así como así?

    – Yo estuve a punto de morir y no te obsesionas con el sujeto que me atacó – Bufó cruzándose de brazos. Aunque lo dijo a manera de broma.

    – Nunca olvidaré eso – El lápiz de Kankuro se detuvo – Nunca perdonaré a ese sujeto que se atrevió a lastimarte, que no hable de él no significa que no lo tenga presente. En una sola noche sentí que había perdido a mis dos hermanos ¿Cómo crees que me sentí, Temari?

    – Kankuro – Se sorprendió un poco – Solo lo dije en broma, no quería molestarte – Notó la forma en la que su hermano apretaba los puños.

    – Soy un inútil – Dijo apretando los dientes ante la frustración que lo invadía – No importa cuánto entrene, cuantas marionetas pueda controlar siempre seré inferior a Gaara y a ti ¿Cómo puedo proteger a mis hermanos cuando ni siquiera puedo protegerme a mí mismo? – Se levantó y trato que ella no viera las lágrimas que trataron de salir por sus ojos.

    – No te acomplejes por eso – Se escuchó una voz desde la entrada. La voz de Gaara llamó la atención de los dos hermanos al instante – Eres uno de los mejores ninjas de la arena, nunca lo dudes, Kankuro.

    – Gaara – Dijeron sorprendido los dos. Kankuro se acercó para abrazarlo, Temari deseaba hacerlo también, pero le costaba mucho levantarse – No lo puedo creer, estas sano y salvo hermanito. Esos ninjas de la hoja son increíbles ¿Vencieron a los Akatsukis?

    – Bueno, eso es una larga historia – Dijo él, al tiempo que correspondía al abrazo de su hermano. A pesar de ser frio e inexpresivo, con sus hermanos el kazekage no duda en demostrar sus sentimientos. Luego se acercó a Temari para abrazarla también – ¿Cómo estas, Temari?

    – No te preocupes por mí, yo estoy bien, tonto. ¿Tu como estas? – Dijo ella abrazándolo – ¿Nos dirás que ocurrió con los akatsukis?

    – Ya habrá tiempo para eso, esta noche habrá una reunión con el consejo y la hokage, tenemos mucho que hablar – Dijo él, sonriendo ligeramente al saber que sus hermanos estaban bien.

    Así las horas pasaron en ese día. La pesadilla causada por los ninjas criminales en la aldea de la arena parecía haber terminado, al menos de momento. Se encargaron de llevar a Jubei a una enfermería donde estará bajo vigilancia. Por extraño que pareciera el sujeto realmente parecía estar inconsciente a pesar del paso de los días, esto lo dedujeron por lo bajo que era su flujo de chakra, cosa que desconcertaba a los ninjas médicos, incluidas Tsunade y Sakura. Ya por la noche se preparó la reunión que tendrían el kazekage y la hokage.

    A esas horas de la noche, la enfermería estaba casi vacía, solo estaban allí uno pocos médicos y los pacientes. La habitación donde estaba Jubei estaba resguardada por dos ninjas fuera de esta.

    – Hijos de puta – Susurró Jubei abriendo los ojos. Se levantó tranquilamente, pues todo el tiempo estuvo fingiendo – Tres días, tres días sin comer ni beber nada – Jadeaba en silencio, su boca estaba terriblemente seca por la incesante sed que sentía, además que su estómago gruñía – Es mi oportunidad para escapar de este lugar. ¿Dónde dejaron mi espada?

    Durante las revisiones que le hicieron le quitaron su arma, así como parte de sus ropajes, dejándolo solo con su pantalón. Tenía que ser rápido y sigiloso si quería escapar del lugar. Sorprendentemente sus heridas sanaban más rápido que en una persona cualquiera, y, aunque las resentía, podía moverse, aun así, la carencia de alimento y agua no le permitieron recuperar gran cantidad de su energía Chi.

    – Gasté demasiada energía durante mi combate contra ese ninja de madera – Se decía mientras buscaba su espada en la habitación – Calculo que en este momento solo tengo disponible un 25% a 30% de mi Chi restaurado, un combate prologando seria mi fin. ¿Maldición, donde dejaron mi espada?

    En ese momento escuchó algo fuera de la habitación

    – Cielos, mira el filo de esta cosa, cortaría un cabello si lo dejo caer sobre el filo – Comentó un hombre fuera de la habitación.

    – Deja de jugar con eso, te vas a lastimar. Debemos resguardar esta habitación – Se escuchó la voz de una mujer.

    – Ese sujeto está inconsciente, sabrá dios cuando se despertará.

    Jubei rodó los ojos – Estos sujetos me han tratado bien, quizás porque quieren sacarme información, igual una de ellos me salvó la vida, así que no los mataré, lo único que me interesa es escapar de aquí – Se acercó a la puerta y la tocó haciendo un leve ruido.

    – ¿Qué fue eso? – Dijo aquel hombre al escuchar el ruido.

    Rápidamente entró a la habitación, Jubei se escondió detrás de la puerta mientras los guardias entraban – Ese sujeto se escapó, maldita sea – Alegó él.

    – Debemos dar la alarma antes que sea tarde – Sugirió su compañera.

    – Debemos atraparlo lo antes posible…

    – Esta loco, no sabemos qué tan fuerte sea, no juegues a ser valiente y demos la alarma.

    En ese momento la puerta se cerró detrás de ellos, se dieron vuelta y fueron atacados. Con su velocidad golpeo al sujeto en el estómago, pateo la pierna de ella derribándola, regreso con el sujeto dándole un puntapié en el abdomen hasta estrellarlo con una pared.

    – No quiero lastimarlos, pero debo escapar de aquí, espero puedan entender eso – Dijo Jubei acercándose al hombre, colocando su antebrazo en el cuello de este para ahogarlo y buscar desmayarlo.

    – Hijo de perra, no te escaparas tan fácil – Dijo la mujer, quien tomó un kunai y se lanzó detrás de él intentado apuñalarlo.

    Jubei soltó al hombre y se da vuelta, detuvo el kunai con su mano sin lastimarse – En verdad lo siento, golpear mujeres lindas no me gusta – Antes que ella reaccionara recibió un poderoso puñetazo por parte de Jubei, golpe que la noqueo.

    – Maldito – Tosía el otro sujeto, se levantó e intento apuñalar a Jubei con su kunai, antes que se acerca el samurái le conectó una poderosa patada en la cabeza que lo arrojo hasta tirarlo sobre la cama inconsciente.

    Una vez vencidos los dos guardias salió del lugar y tomó su espada que ellos habían dejado en una silla fuera de la habitación – Hola hermosa – Sonrió tomándola y sacándola un poco de la funda para dar un beso en la hoja – Lo sé, lo sé nena, yo también te extrañé. Separar a un samurái de su arma es un crimen ¿Verdad?

    – Sakura, ya deja de pensar en ese raro sujeto, mejor vayamos a la reunión – Se escuchó la voz de un chico acercándose.

    – Iremos, Naruto, solo quiero dar un vistazo más a ese hombre, me da mucha curiosidad su…

    Un silencio se propagó, Naruto y Sakura estaban allí viendo a Jubei, y este a ellos. Hubo un intercambio de miradas que duró uno segundos – Está intentando escapar – Dijo Sakura de forma seria frunciendo el ceño.

    – Oigan, muchachos, no tenemos que llegar a la violencia… – Trató de alegar el samurái, en parte porque no quería lastimar a más personas.

    – No te preocupes, esto durará poco – Dijeron el rubio y la pelirosa preparándose.

    – Maldición, en verdad, odio golpear mujeres – Bufó el samurái.



    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
     
  20.  
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    Título:
    Naruto: El resurgir del samurái
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    3790
    Capítulo 17: El proyecto Colas

    (Opening: You´re gonna go far, kid - The Offspring)

    16 de febrero. Aldea de la arena

    Naruto y Sakura están frente a un débil pero firme Jubei, quien desearía poder evitar este combate, pero los jóvenes ninjas no están dispuestos a dejarlo irse.

    –Deberíamos avisar de su intento de escape, no debemos fiarnos de él, Naruto –sugirió la pelirosa en guardia detallando al samurái de pies a cabeza.

    –No hay tiempo para eso, Sakura –respondió el rubio de igual forma que ella analizando a su rival –. Será mejor enfrentarlo, dudo que sea tan fuerte como para vencernos a los dos.

    –Este sujeto venció a un akatsuki el solo ¿Crees que estamos a su nivel? –cuestionó ella mirando de reojo a su compañero.

    –No estamos seguros de eso. Recuerda que su chakra es de bajo nivel ¿Qué tan fuerte puede ser este sujeto? –alegó Naruto, confiado en que la poca cantidad de chakra en Jubei fuera un signo de debilidad.

    No sé de qué diablos hablan estos dos. ¿Qué carajos es el chakra? –pensaba Jubei. Permanecía firma en su posición esperando el ataque de ese par –. No sé qué tan fuertes sean estos niños, pero no estoy listo para otro combate de alto nivel, será mejor buscara una salida.

    Mientras seguía meditando el samurái, Naruto atacó arrojando un par de kunais, los cuales fueron cortados en dos por la espada de Jubei, cual si estuvieran hecho de mantequilla. Sakura se sorprendió por eso, cosa que no sorprendió al rubio, usando su técnica de clones de sombra arremetió aún más decidido. Arrojó sobre el samurái dos copias.

    –¿Qué clase de técnica es esta? Este sujeto se multiplicó –comentó Jubei sorprendido. Decidió retroceder.

    Los clones se acercaron rápidamente intentando golpear a Jubei, eran rápidos, pero aun siendo dos contra uno Jubei está en otro nivel, bloquea y esquiva sus golpes y patadas con suma facilidad. Encuentra una oportunidad y arroja un feroz corte horizontal que los parte en dos, creando un nube de humo al desaparecer estos.

    –¡Qué diablos! –exclamo ante la nube que lo cegó.

    Antes que pudiera hacer algo más el verdadero Naruto saltó y le conecto un fuerte puñetazo en el rostro. Jubei retrocede por el golpe mientras escupe un poco de sangre.

    –Vamos Sakura, podemos vencerlo –animó el rubio sonriendo al ver su tacita funcionar.

    La pelirosa no había actuado, ni siquiera se había movido hasta ahora, ella sabía intuía que Jubei no estaba luchando con toda, que trataba de contenerse. Aun así no podía dejar solo a Naruto. Se acercó velozmente hacia Jubei.

    –Ese imbécil me sorprendió. Estos ninjas y sus técnicas raras –se dijo a sí mismo Jubei volviendo la mirada al frente.

    Vió a Sakura acercarse y cargar un puñetazo. Una vez más el samurái entendería que los ninjas siempre tienen secretos. Creyó que podría detener el puño fácilmente, pues a simple vista la chica no parece ser muy fuerte, terrible error. Sakura lanzó su golpe y Jubei trató de detener su puño con la mano. La fuerza de la kunoichi, quien usa una técnica para aumentar su fuerza, terminaría por causar serios daño en la mano y brazo del samurái. La fuerza alejó a Jubei y lo hizo caer de rodillas acompañado de un grito de dolor.

    –¡Maldición! –gruñía y se quejaba conteniendo su brazo. El golpe de Sakura le había fracturado los huesos de la mano y del antebrazo.

    –Bien hecho Sakura, lo tenemos –animó Naruto al ver al rival arrodillado.

    –Ríndete ya, no tienes escapatoria y estas incapacitado –ordenó Sakura colocándose frente a él con su puño listo para otro golpe.

    –Maldición. Sí que eres fuerte, niña, me destrozaste el brazo con un solo golpe –comentó gruñendo y apretando los dientes para contener el dolor –. En verdad no quiero lastimar a la chica que me salvó.

    –¿Qué? – preguntó ella sin entender.

    –Sé que fuiste tú quien me salvó después de luchar contra el sujeto de madera. Estaría muerto de no ser por tu ayuda, seguro me administraste alguna clase de antídoto para detener el veneno –la miró detalladamente –sí, ese cabello, esos ojos y ese pecho plano. Me recuerdas un poco a mi alumna –de la nada rio un poco.

    –¿Qué diablos te pasa? ¿De qué hablas? –alegó Naruto al no entender nada de lo que decía.

    –Asami, Ryo. Espero que estén bien, tristemente los dejé a su suerte en mi afán de enfrentarme a un rival muy fuerte. Este deseo y afición por la lucha me terminará costando caro tarde o temprano, lo sé –seguía hablando.

    –Creo que se volvió loco. No entiendo de que habla –dijo Sakura mirando a Naruto.

    –No me quiero morir sin conocer a una linda mujer con la que pueda casarme, sería triste que nadie lleve flores a mi tumba después de mi muerte –se levantó como si nada, aunque su brazo izquierdo estaba inutilizado –. Los siento niños, pero no puedo dejar que me capturen, si me obligan a hacerlo tendré que matarlos.

    –Ya me cansé de tu locura –gruñó Naruto y le dio un fuerte puñetazo.

    El puño del rubio impactó con fuerza en el rostro del samurái, quien ni se inmutó ante el ataque, detuvo el puño de Naruto con la cara sin algún atisbo de dolor.

    –Se los advertí. Estilo de hielo, muro de lanzas –enunció mientras un hilo de sangra escurría por la comisura de su labio.

    En un instante del suelo emergieron lanzas de hielo, Sakura tomó a Naruto jalándolo con fuerza para salvarlo de esos posibles empalamientos. Pero para eso bajó la guaria y Jubei lo aprovechó, atravesando sus propias lanzas se acercó a la chica dándole un fuerte puñetazo con su única mano disponible, aunque ella se cubrió la fuerza de Jubei la arrojó por el suelo.

    –¡Sakura! –exclamó Naruto retomando la batalla. Usó sus clones de sombra y atacó una vez más.

    Esta vez Jubei no se andaría con tonterías, usó su espada y destazó a los clones en cuestión de segundos, pues la agilidad y velocidad del samurái es, por mucho, superior.

    –Estilo de fuego, lanzallamas –convocó el samurái. De su boca emergió una devastadora llamarada.

    Naruto se arrojó sobre Sakura para cubrirla y alejarla del alcanza del fuego. Jubei insistió un poco hasta prender en fuego el lugar y comenzar un incendio.

    –Niños tontos. Tienen suerte que no estoy listo para un combate de alto nivel, así como el hecho que no son rivales para mí. Los dejaré vivir esta vez, la próxima vez no tendrán tanta suerte –con esto Jubei se dispuso a escapar.

    –Está, está escapando –dijo Sakura al verlo alejarse.

    –Sakura ¿Esta bien? –cuestionó su compañero ayudándola a levantarse –. Esto es mi culpa, no debimos enfrentarnos a él, lo siento… –el rubio se notaba avergonzado al verse superado por el samurái.

    –No hay tiempo para eso, Naruto. Debemos avisar de su escape cuanto antes –ella seguía sorprendiéndose de la madurez que su amigo había ganado, no obstante, no era tiempo para eso.

    Sin más que decir los dos salieron corriendo a toda velocidad para alertar de la fuga del samurái. Mientras eso ocurría, en otro lugar la hokage y el kazekage tenían una reunión muy importante.

    –Los akatsuki y los samurái son una amenaza latente, no podemos seguir de brazos cruzados, ya lo akatsuki han demostrado de lo que son capaces. Por otro lado desconocemos las habilidades y fuerza de los samurái –comentaba la rubia sentada frente al pelirrojo.

    –Es una situación crítica. Esta vez todas las naciones están bajo el mismo riesgo, aunque conocemos las motivaciones de los akatsukis, buscan a los jinchurikis, y son capaces de hacer lo que sea para capturarnos –dijo Gaara –¿Qué sugiere usted, señora Hokage? ¿Quién es una mayor amenaza?

    –Los akatsukis buscan bestias con cola, sea cual sea el motivo de esa búsqueda no puede ser bueno, kazekage, por otro lado desconocemos las motivaciones y objetivos de los invasores samurái. Lo mejor, para todas las naciones será una alianza…

    –¿Una alianza? –alegó Baki interviniendo –con todo respeto, señora hokage, una cosa es que dos aldeas firmen una alianza, pero, todas las naciones, eso es algo imposible.

    –Los akatsuki atacaran a cualquier aldea en busca de los jinchuriki, yo pienso que un enemigo en común es el mejor incentivo para una alianza –objetó Tsunade.

    –Pero ¿Una alianza por ese motivo no obligaría a las naciones a revelar cuales poseen jinchurkis? Sabemos que la mayoría los ha usado como armas por mucho tiempo, el simple hecho de tocar ese tema no ayudará para una alianza –esto lo dijo Gaara – Concuerdo con mi consejero, una alianza mundial es imposible. No obstante, la aldea de la arena y la aldea de la hoja han forjado una amistad muy fuerte con el pasar de estos años, creo que nuestra alianza puede ser más útil si enfocamos nuestros esfuerzos en algo diferente.

    –Disculpe, Kazekage, pero no entiendo de que habla –arqueo la ceja la rubia.

    –Es simple, debemos eliminar a los akatsukis, nosotros somos capaces de ello, estoy seguro. Solo hace falta encontrarlos y eliminarlos.

    –¿Y cómo sugiere eso, Kazekage? –le interesaba lo que el pelirrojo planeaba.

    –Ellos irán por los jinchurikis, entonces debemos encontrarlos antes que ellos y tenderles una trampa –explicó con su típica seriedad.

    –Suena útil a la hora de enfrentarnos a ellos, pero imposible de plantear ¿Cómo planea encontrar a los jinchurikis?

    –Eso déjenoslo a nosotros –la miró con seriedad.

    –¿Disculpe? –alegó ella.

    –Como ya habrá notado, la aldea de la arena no tiene ninjas muy poderosos, tenemos muchos, sí, pero no de gran poder. Sin embargo, tenemos a los mejores espías e informantes de todo el mundo, por eso se nos conoce mejor. Mi propuesta es esta, lady Tsunade, yo encuentro a los jinchurikis y usted los protege con sus mejores ninjas, así podremos encontrar a los akatsuki y eliminarlos.

    La rubia se sorprendió un poco por el plan del kazekage, podría llegar a funcionar, quizás. Pero era algo arriesgado pues principalmente tendrían que actuar en tierras extranjeras, cosa que ya de por sí es un crimen y un gran riesgo, además implica enviar a sus mejores ninjas a luchar contra ellos. Estaba indecisa.

    –¿Y qué pasará luego? El jinchuriki avisará a los de su aldea y sabrán que actuamos en sus tierras sin permiso, cosa que solo creara conflictos entre las naciones, no es…

    –Le aseguro que ningún jinchuriki revelará algo así, es más, le aseguro que si se trata de forma adecuada con ellos podrían unirse a nuestra causa para acabar con los akatsukis.

    –Así que su idea, lord kazekage, es crear un grupo secreto de jinchurikis apoyados por ninjas de la hoja para enfrentar a los akatsuki ¿Así es? –resumió lo que Gaara había dicho. La idea le sorprendió e incluso la hizo sonreír pues le gustaba dicho plan –pero porque está tan seguro que ellos se unirán a nosotros.

    –Porque soy uno de ellos, y conozco a otro –suspiró –. Todos los jinchirikis son tratados de igual forma, marginados, excluidos de la sociedad, somos monstruos o presas, no nos ven como personas hasta que nos conocen. No es fácil, pero si logran ganarse la confianza de ellos, crearan una fuerza que sea capaz de acabar con los akatsukis. Será llamado el equipo Jinchuriki.

    La rubia pensó un largo rato lo que él kazekage sugería. Una fuerza conformada por portadores de bestias con cola, sin dudas sería de gran poder y, posiblemente, pudieran hacer frente a los akatsukis. Se aseguró de pensarlo bien, pero al final se convenció, era una gran idea.

    –Aún está el problema de los samurái –dijo el kazekage para romper el silencio – ¿Qué sugiere ante ellos?

    –De momento, no podemos planear nada. Hasta donde sé, se han mantenido dentro de las fronteras del país de los campos de arroz, con la excepción del que hemos capturado. Vamos a dejarlos en paz por un tiempo, siempre y cuando no amenazan nuestras fronteras. Aun así no estaría demás que usted envié a esos famosos informantes para averiguar más sobre ellos –sugirió la rubia.

    –Me encargaré de eso, entonces. ¿Qué pasará con el samurái que capturaron?

    –Planeo llevarlo con nosotros de regreso a la hoja para sacarle información y estudiar sus habilidades. Lo único que sabemos de él es que tiene una cantidad de chakra mínima, así como que fue hallado en un campo de batalla entre los restos de un akatsuki. Me causa una gran intriga.

    –Estoy de acuerdo con que lo analicen mejor, de momento la aldea de la arena está débil. También me gustaría que a partir de ahora compartiéramos toda la información que obtengamos acerca de esos enemigos, los samurái y los akatsukis –solicitó el kazekage.

    –Hecho. Para que nuestro plan de encontrar y unir a los jinchuriki no se filtre, llamaremos a este proyecto: Colas, como nombre clave –se pudo de pie.

    –Entendido –se levantó el también y ofreció su mano a la hokage para sellar los pactos y que se hicieron –nosotros pondremos fin a los akatsukis.

    –Y estaremos listos para cuando los samuráis ataquen –terminó ella correspondiendo al gesto y estrechando la mano del kazekage.

    En ese momento sonaron las campanas que anunciaban algo. Los dos líderes se sorprendieron.

    –¿Qué es eso? ¿Otro ataque? –cuestionó Tsunade mirando a Gaara.

    –No, es un incendió –explicó el pelirrojo desconcertado.

    En la calles. Gai y Kakashi corrían a toda velocidad en dirección a ese edificio, a los pocos minutos se toparon con Sakura y Naruto.

    –Chicos ¿De dónde vienen? –preguntó el sensei al verlos correr en sentido contrario.

    –Ven ismo del hospital –respondió Naruto al instante –. Sé que no debíamos estar allí, pero no hay tiempo ahora, el samurái se escapó, el provocó el incendio cuando luchamos con él.

    –¿Lucharon con él? –alegó Gai sorprendido.

    –Sí, yo… –trató de hablar Sakura pero Naruto la interrumpió.

    –El sujeto estaba despierto cuando llegamos, venció a sus vigilantes y se disponía a escapar. Sé que debimos dar la alarma desde un principio, pero creí que podría vencerlo. Me equivoqué, lo siento –explicó de forma arrepentida y disculpándose. Sin dudas no dejaba de sorprender a su amiga y maestra con su nueva actitud.

    –Bueno, ya habrá tiempo para hablar sobre eso. Debemos encontrar al samurái antes que escape –dijo Kakashi –. Gai, reúne a tu equipo, Naruto, Sakura síganme, vamos a registrar las calles, no debemos dejar que ese sujeto escape.

    Todos asintieron y se dividieron para encontrar al samurái. Los minutos pasaron y ya toda la aldea sabia de la fuga del samurái. Comenzaron a buscarlo por todos lados tratando de dar con él lo antes posible.

    Haciendo gala de una gran habilidad de sigilo Jubei llegó hasta la entrada principal, donde podía divisar su escape. Corrió hasta esta, sin saber que le esperaba una trampa. Un sutil y casi invisible hilo se mantenía firme sobre el suelo esperado que alguien lo rompiera. Jubei estuvo a punto de hacerlo, pero logró verlo en el último instante.

    –Maldición, una trampa –alegó deteniendo su carrera. No le preocupaba la trampa en sí, más bien era que sabía que lo estaban esperando y podía ser una emboscada.

    Uno hilo se movieron destapando un par de papeles bomba pegados en la pared, estos hilos fueron manipulado por Tenten.

    –Otra vez esas mierdas –gruñó el samurái poco antes que estas estallaran.

    Los papeles detonaron creando un alboroto en la entrada de la aldea. Los creadores de la trampa se revelaron, eran los jóvenes miembros del equipo Gai.

    –Perfecto, lo tenemos, debemos avisar a Gai-sensei. Atrapamos al samurái –dijo con emoción rock lee.

    –Debemos asegurarnos que está fuera de combate. Desconocemos sus habilidades, así que no demos cabida a sorpresas –sugirió con seriedad Neji.

    –Nadie puede resistir explosiones tan cercanas, Neji –agregó Tenten, confiada en que sus trampas habían vencido al samurái.

    –En verdad comienzan a fastidiarme –se escuchó la voz de Jubei entre el polvo levantado por las explosiones.

    –Maldición, ese sujeto está de pie aun –alegó Rock lee.

    Neji usó su Byakugan para rastrear su presencia. El miembro del clan Hyuga se sorprendería enormemente, pues era incapaz de detectarlo.

    –¡Neji! –alertó Rock lee, tuvo que empujas a su compañero para salvarlo del feroz corte de nodachi arrojado por Jubei.

    –No, no lo entiendo, no puedo ver el chakra de ese sujeto –comentó Neji desconcertado.

    –Siguen jodiendo con eso –gruñía Jubei. Esta vez el samurái estaba muy enojado. Las explosiones lo habían dañado, tenía raspones y cortes sobre su cuerpo. Pero seguía de pie –, no sé qué mierda es el chakra.

    Avanzaba contra la kunoichi Tenten, quien se limitaba a arrojarle armas, armas que eran cortadas cual juguete por la nodachi del samurái. Cabe mencionar que Jubei se veía forzado a luchar solo con un brazo, así como se veía agotado.

    Rock lee se acercó velozmente por un costado arrojando una fuerte patada que Jubei bloqueo con su brazo, pero la fuerza del ninja lo estrelló contra una de las paredes, sin dar tiempo a nada Lee, insistió con más patadas que el samurái no logró evitar y terminó por recibirlas en el rostro.

    Se agachó ágilmente para evitar los ataques del cejotas, estando allí lanzó una estocada, esta vez Neji jaló a su amigo para salvarlo, aunque se llevó un corte en el hombro.

    Ahora Neji tomaba la ofensiva, creyó que su puño suave sería suficiente para vencer al rival. Conectó dos golpes en el brazo del samurái, quien apenas sintió el daño.

    –Golpeas como como mujer, ojos blancos –espetó pues apenas sentía daño.

    –Es imposible ¿Mis ataques no funcionan? –se sorprendió Neji. Dicha distracción le abrió la puerta que el samura atacara.

    Los cortes de Jubei llevan clara intención de mutilar, el ninja tiene que hacer un gran esfuerzo para evitar esos ataques, a pesar que el samurái está claramente agotado, esto se notaba en su respiración agitada. Pero cuál sería la diferencia entre ellos que aun así cansado Jubei es más veloz y fuerte.

    –¡Neji, atrás! –llamó Tenten, preparando uno de sus pergaminos. Lo abrió y liberó una andanada de kunais con papeles bomba.

    –Los detesto –gruñó Jubei. Comenzó a saltar entre las paredes para subir a la cima de la muralla a pesar de las constantes explosiones a las que tenía que escapar.

    Estas se acumularon hasta alcanzarlo y arrojarlo con fuerza, aunque en parte lo ayudaron pues lo arrojaron sobre la muralla de forma brusca, rebotando por el suelo encima de la muralla.

    –Joder, que forma menos practica para subir –dijo tosiendo adolorido y escupiendo sangre –no puedo seguir luchando, estoy en mi limite otra vez. Miró al horizonte, esta es su oportunidad de escapar.

    Antes que hiciera algo, los tres ninjas subieron ágilmente hasta llegar a él una vez más y rodearlo.

    –Ríndete, estas rodeado y no pareces estar en tu mejor situación –dijo Tenten con otro pergamino listo para atacar.

    –Bien, muchachitos. Me superaron, tienen suerte que estoy agotado, porque de lo contrario los asesinaría aquí mismo –miró en la distancia, sobre los tejados un grupo más de ninjas se acercaban. Miró sobre su hombro el desierto y su única vía de escape –. Carajo, esto sí que va doler – se arrodilló y empuñó su arma –¡estilo samurái, lanzamiento!

    En un solo instante acumuló su fuerza en las piernas y dio un potente salto que lo proyectó desde la muralla hasta el desierto a gran velocidad y fuerza.

    –Maldito loco, se arrojó como bala. Debemos alcanzarlo, una caída como esa le destrozará los huesos –sugirió Neji

    La caída fue muy aparatosa para el samurái, rodó por la arena varios metros, llevándose mucho daño, para su suerte, sus huesos, al menos lo de las piernas, estaban bien. Agotado, llegando a un punto crítico de escases de Chi. El uso de una sola técnica más lo dejaría inconsciente. Fue una estrategia arriesga, pero le sacó una gran ventaja a los ninjas de la arena.

    –Que humillante, tener que escapar de esta forma. Ya tendré mi revancha contra esos ninjas –se dijo a sí mismo mientras comenzaba a correr para alejarse de ese lugar.

    Esa misma noche, a muchos kilómetros de distancia, de regreso en la base de los samuráis. La noche era fría y a esas horas la gran mayoría de los miembros del ejército dormían, o debían hacerlo.

    El joven Ryo, ataviado con ropas más ligeras y de descaso, caminó hacia la empalizada que habían levantado en el perímetro de la base. Cerca de una de la entrada el joven samurái divisó a su compañera y amiga, sentada como si hiciera guardia en dicha entrada.

    –¿Asami? –llamó al verla allí.

    –Ryo –respondió ella al verlo acercarse –¿Qué haces aquí? Deberías estar dormido a estas horas.

    –Eso iba hacer, pero vi que no estabas en la cabaña así que vine a buscarte –se sentó a su lado –¿Qué haces tú aquí?

    –Pues espero a Jubei-sensei. Dijo que nos alcanzaría durante el regreso a la base, pero en los tres días que tardamos no regresó, debe estar por llegar, así que lo esperaré para decirle lo tonto e imprudente que es –dijo ella, parecía estar moleta, pero realmente estaba muy preocupada por su mentor.

    Ella podía fingir el enojo que quisiera, pero no podía engañar a Ryo, ellos se conocen desde que eran niños y se conocen muy bien. El chico solo sonrió y se acercó a ella para cubrirla sobre el hombro con su brazo de forma amigable.

    –Estas preocupada ¿Verdad? –dijo suavemente.

    –Sí, claro que estoy preocupada –suspiró sabiendo bien que no lo engañaba –. Jubei-sensei siempre se deja llevar por su deseo de luchar, no piensa las cosas con claridad. Me preocupa que no haya logrado vencer a ese raro sujeto…–seguía hablando hasta que Ryo la interrumpió.

    –Eso jamás pasará, Asami –interrumpió con una sonrisa y una gran seguridad –. Nuestro sensei es uno de los más fuertes samurái de todo el ejército, él no morirá tan fácilmente.

    –¿Cómo estas tan seguro? Esos ninjas son más fuertes de lo que pensamos –bufó sin convenceré de eso.

    –Recuerda lo que él nos prometió cuando cumplimos nuestra primera misión –dijo con tranquilidad –“Jamás los abandonaré, muchachos, no saldrán de mi cuidado hasta que se conviertan en samuráis de élite, así que pónganse a entrenar” –citó las palabras de su mentor –. Él prometió que no nos abandonará hasta ser samuráis de elite.

    –…tienes razón –sonrió la linda Asami, recordado con felicidad las tantas promesas que su mentor les había hecho –. El señor Jubei siempre cumple sus promesas. Pronto lo veremos entras por esa puerta con su tonta sonrisa de victoria ¿Verdad? –el estar junto a su mejor amigo la hacía sentirse más segura, terminando por recargar su cabeza sobre el hombro de él para descansar.


    (Ending: Dont say goodbye - Skillet)
     
    Última edición: 6 Noviembre 2018

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