Nacido para ser el rey

Tema en 'One Piece' iniciado por AikoSan, 16 Abril 2015.

  1.  
    AikoSan

    AikoSan Entusiasta

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    8 Abril 2015
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    Título:
    Nacido para ser el rey
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    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2459
    Título: Nacido para ser el Rey
    Personajes: Garp, Smoker
    Tipo: One-shot
    Palabras: 2381

    Este one-shot forma parte de la Tabla 3o Días y corresponde al prompt nº 8: Repetición.

    © One Piece y todos sus personajes pertenecen a Eiichiro Oda.


    Nacido para ser el Rey

    El olor a té verde era todo cuanto podía percibir. Eso no significaba que su sentido olfativo estuviera inmerso en el aroma de dicha infusión, sino que todos y cada uno de sus cinco sentidos se habían abstraído voluntariamente del mundo, abandonándolo para sumergirse en la pequeña taza que tenía entre sus curtidas manos.

    —Garp —Sengoku le estaba llamando desde su escritorio y no parecía que estuviera dispuesto a esperar que acabara de saborear su té—. Garp —repitió alzando el tono un poco más. En el fondo, al héroe de la Marina le daba bastante igual la reacción que pudiera tener su viejo compañero. Habían pasado demasiadas horas juntos como para empezar a tener miedo. Decidió forzar un poco más la situación y se sumió por completo en su degustación.

    La reacción violenta del Almirante de Flota no se hizo esperar demasiado. La taza, ya vacía de té, que el propio Sengoku había terminado minutos antes, voló desde su mano hacia la cabeza del héroe. Nunca llegó a aterrizar, pues Garp la atrapó fácilmente con su mano derecha, sin dejar de beber de su propia taza en ningún momento.

    —Eres un incordio, Sengoku —contestó al fin. Finalizó su bebida y se limpió la boca con la manga de su chaqueta antes de dirigir la mirada hacia su compañero—. ¿Es que no puedes dejar a un pobre viejo disfrutar de su té?

    —No te hagas el tonto, Garp —al hablar giró la silla para encarar directamente a su interlocutor y, al hacerlo, la gaviota que lucía sobre su gorra se balanceó un poco—. En vez de estar aquí tomando el té deberías hacerte responsable de todo lo que ese mocoso está haciendo.

    La carcajada que soltó el héroe sólo sirvió para avivar la ira de Sengoku. ¿Cómo podía tener el valor de reírse después de los últimos acontecimientos? Apretó los puños para contener su rabia. Sabía de sobra que daba igual lo mucho que insistiera. Garp seguiría comportándose como un crío.

    —La verdad es que esta vez Luffy la ha liado bien… —dejó la taza vacía sobre la mesa con un sonoro golpe. No borraba su sonrisa mientras hablaba de su nieto—. ¿Quién iba a pensar que iría hasta Ennies Lobby? —no pudo evitar partirse de risa al pensar en ello de nuevo. Apoyando las manos en las piernas, cogió impulso y se levantó del sofá, dispuesto a no darle más conversación al Almirante de Flota—. Parece que nos va a dar bastantes problemas.

    —Ese nieto tuyo es un problema en sí —Sengoku siguió a Garp con la mirada mientras se alejaba de él. Se apretó el puente de la nariz y frunció el ceño—. ¿Es que no hay nadie normal en tu familia?

    El otro hombre se limitó a seguir caminando hacia la puerta, riendo por lo bajo. Eso mismo se preguntaba él muchas veces. Pero al fin y al cabo, la familia es la familia.

    —No elegimos la familia que nos toca, Sengoku —le habló sin mirarle, levantando la mano derecha en señal de despedida justo antes de atravesar el umbral de la puerta—. Pero es la única que tenemos.

    Toda la respuesta que pudo escuchar antes de cerrar la puerta tras de sí fue el chasqueo de lengua de su superior.


    ~~~~~​


    Nunca había tenido problemas de orientación pero la disposición de aquel edificio le sacaba de quicio. No había más que pasillos y corredores que lo recorrían todo como un laberinto de madera encerada. Acababa de entrar y ya no sabía ni dónde estaba.

    —Comodoro Smoker —una voz grave llamándole le obligó a girarse. El Vicealmirante Garp, el Héroe, se dirigía hacia él con una gran sonrisa—. Hacía tiempo que no se le veía por el cuartel general.

    El más mayor siguió acercándose hasta estar frente a él. Era cierto lo que decía. Aquella era la primera vez que ponía el pie en el cuartel desde hacía varios meses. Había estado demasiado ocupado preocupándose por hacerse más fuerte desde el incidente de Arabasta.

    —Vengo de entregar un preso a Impel Down y quería pasar por aquí a recoger algo de información —sabía que no era necesario darle explicaciones al Vicealmirante o excusar su modo de actuación pero no estaba diciendo más que la verdad. En aquel preciso momento se dirigía a ver al Almirante Aokiji.

    —¿Información sobre Luffy Sombrero de Paja? —la picardía brillaba en los ojos del Vicealmirante. Estaba claro que había podido leerle sin problemas—. Ya me han contado que le ha estado persiguiendo incansablemente.

    —Y lo seguiré haciendo —replicó el joven llevándose un puro a la boca—. La próxima vez no conseguirá escapar.

    Hubo un momento de silencio que a Smoker se le antojó tenso. No podía asegurarlo pero le daba la sensación de que el Vicealmirante le estaba lanzando un desafío silencioso con la mirada. Pero él no apartó la vista de los ojos que le observaban.

    —¡No se ponga tan tenso, hombre! —Garp comenzó a reír y le dio unas cuantas palmadas amistosas en el hombro, acercándose a él— Es bueno ser persistente en la vida pero para ser un marine es algo fundamental —su tono de voz era sincero. Smoker no había tenido la oportunidad de conversar con el legendario héroe de la Marina en muchas ocasiones pero parecía que lo que contaban sobre su conducta era cierto. Parecía un hombre confiable.

    Sintió que podía relajarse en su presencia. Emitía una especie de aura que no era capaz de identificar. Salvaje, en cierto modo, pero definitivamente decidida.

    Se acomodó en la espalda el jutte que le acompañaba a todas partes y se dispuso a marcharse. Pero las palabras del Vicealmirante Garp le detuvieron.

    —Si quiere saber lo que ha ocurrido en Ennies Lobby, puedo contarle lo que sé —el mayor empezó a hurgarse la nariz, demostrando que lo que decían de su actitud poco ortodoxa también parecía ser cierto—. Le invito a tomar un té y le pongo al corriente de su enemigo —la forma en que pronunció la palabra “enemigo” fue, o al menos eso le pareció, un poco mordaz.

    El recientemente ascendido Comodoro meditó unos instantes antes de contestar. No comprendía muy bien qué razones podía tener un Vicealmirante para comportarse de manera tan amistosa con un subordinado al que apenas conocía. Sin embargo, le interesaba la información y aunque no podía saber si el Héroe podría tener algún motivo oculto, decidió finalmente aceptar la invitación. Así no tendría que robarle tiempo a Aokiji.


    ~~~~~​


    Se encontraban uno frente al otro en una habitación poco iluminada. Quizá la falta de luz fue lo que más influyó en el dramatismo de la historia que el mayor había relatado, dejando al Comodoro sin palabras durante unos instantes.

    —No me puedo creer que sobrevivieran a la Buster Call… —el de cabello blanco se acomodó en su asiento, un poco más relajado. Apoyó los antebrazos en las rodillas y dejó que el humo de sus puros le envolviera—. Es un alivio que no haya salido en la prensa.

    —Sí… la sociedad entraría en pánico —Garp se inclinó para servir más té en las dos tazas que ya habían quedado vacías—. Ya es bastante con toda la reputación que se ha ganado la tripulación de los Sombreros de Paja.

    El más joven permaneció en silencio observando cómo el té verde caía en un susurro líquido desde la tetera. Las arrugas sobre sus ojos se hicieron más evidentes cuando frunció el ceño. No pudo evitar apretar con fuerza la mano contra su propia rodilla. No podía dejar que siguieran avanzando.

    —Ese crío es un peligro para el mundo entero —dijo por fin bajo la atenta mirada del Vicealmirante—. No podemos permitir que siga cosechando éxitos.

    —Dices eso… puedo tutearte, ¿verdad? —no esperó a tener una confirmación antes de continuar—. Dices eso y sin embargo parece que le dejaste escapar tras la rebelión de Arabasta —aquellas palabras pronunciadas por Garp provocaron que una mirada iracunda se posara en él—. No te lo tomes a mal. No pretendo acusarte de nada —dio un largo trago al té y suspiró aliviado antes de seguir—. De hecho, creo que entiendo por qué lo hiciste.

    —No es tan sencillo como parece —se defendió el aludido. Dio una profunda calada al puro que tenía entre los dientes y se echó hacia atrás, apoyándose en el respaldo del asiento—. Si no se hubieran dado ciertas circunstancias especiales jamás le habría dejado ir sin más —dudó un instante pero continuó—. Fue una cuestión de…

    —Honor —la interrupción por parte del Vicealmirante consiguió descolocar a Smoker. Había dado en el clavo—. Puedo comprenderlo. No existe tal cosa como la justicia absoluta. No se puede etiquetar a las personas sólo por el camino que toman, ¿no? —su mirada se perdió un momento en algún punto de la pared tras Smoker. Parecía estar recordando algo muy lejano en el tiempo y el espacio—. También importa cómo deciden recorren ese camino —dio un golpe en la mesa con decisión al dejar la taza, como si con ese gesto estuviera intentando alejar algún fantasma del pasado—Además, ¿quién querría estar en deuda con un pirata?

    El Comodoro observó cómo su interlocutor reía sin parar. No era capaz de adivinar sus pensamientos ni sus intenciones. Quizá fuera una simple cuestión de simpatía. Quizás el Vicealmirante Garp había visto de algún modo sus ideales identificados en él. No sabía por qué pero la sensación de tranquilidad y confianza no desaparecía en presencia de aquel hombre.

    —Pero eso no volverá a repetirse —Garp pudo ver con total claridad la decisión en los ojos del joven. Brillaban con esa decisión que irradiaban unos ideales sólidos y firmes—. Le atraparé tarde o temprano.

    Una sonrisa nostálgica se asomó a las arrugadas comisuras de los labios del Vicealmirante. Los surcos del paso del tiempo en su rostro se ahondaron con una enorme sonrisa y los ojos le brillaron. Era como estar viendo su propio reflejo. Sintió que se acababa de asomar a una ventana al pasado.

    —Resulta irónico, ¿no? —habló mirando al techo y entrelazó las manos tras la nuca—. La historia podría volver a repetirse pronto —no le hizo falta mirar a Smoker para adivinar la confusión en su cara por lo que decidió ser un poco más claro—. Es posible que dos hombres del East Blue vuelvan a ser protagonistas de una era.

    —No le dejaré el tiempo suficiente para convertirse en protagonista de nada… —gruñó el más joven. Apretó con fuerza el mango de su jutte, que estaba apoyado junto a él—. Abandoné mi puesto en Loguetown para darle caza y por mi orgullo que lo conseguiré.

    —Eres más persistente de lo que imaginaba —el mayor no dejaba de reírse. Aquel hombre con cara de pocos amigos sería un buen candidato para escalar posiciones en la Marina. Hacía falta más gente como él—. Pero sí… también entiendo por qué dejaste tu ciudad. Y por qué no vas a cejar en el empeño de atrapar a Luffy Sombrero de Paja —su tono cambio drásticamente a uno mucho más oscuro y su rostro se ensombreció. Parecía estar haciendo tremendos esfuerzos para contener unos sentimientos que luchaban por salir—. Entiendo a la perfección lo que es perseguir eternamente a un hombre que se te escapa entre los dedos como arena. Entiendo lo que es obsesionarse con darle caza a alguien que parece haber nacido bajo la estrella más afortunada del planeta.

    —Pero usted lo capturó —intervino el Cazador Blanco—. Usted consiguió terminar con su suerte.

    Una mueca decepcionada apareció en los labios de Garp. Sus ojos, que estaban entrecerrados, no acompañaban la sonrisa de medio lado. Tomó aire y lo expulsó con fuerza en un suspiro sonoro y profundo.

    —Se podría decir que sí —ni siquiera él parecía creerse sus propias palabras— Pero escúchame, Smoker —le señaló con el dedo mientras se dirigía a él—, hay gente en este mundo que nace destinada a ser grande. Roger era una de esas personas —retiró el dedo y lo llevó de nuevo hasta la entrada de sus fosas nasales—. Y creo que Luffy Sombrero de Paja también es una de esas personas. Sólo el tiempo nos dirá si todas las coincidencias le llevarán a ser su sucesor o si no son más que eso, meras coincidencias.

    —¿Coincidencias? —el de cabello blanco alzó una ceja, escéptico. Aplastó lo que quedaba de su puro en un pequeño cenicero sin dejar de observar al Vicealmirante.

    —Yo soy un hombre de un pequeño pueblo del East Blue llamado Villa Fuusha que perseguía a otro hombre nacido en Loguetown. Ahora es al contrario, pero las bases son las mismas. Un marine con grandes convicciones y un idiota que quiere recorrer los mares —señaló de nuevo en dirección a Smoker—. Es una repetición de la misma historia.

    El silencio llegó y se asentó en la habitación durante varios segundos. El humo rodeaba al Cazador Blanco, que parecía estar completamente inmerso en sus pensamientos. Monkey D. Garp le observaba incesantemente, a la espera de su reacción.

    —Sonrió —fue lo único que dijo el Comodoro sin mirar a su interlocutor—. En el patíbulo donde murió Roger veintidós años antes. Le iban a cortar la cabeza y lo que hizo fue sonreír.

    —¡Ja! ¡Es el destino! —una sonora y brillante carcajada resonó en la habitación—. Sólo un idiota sonreiría cuando está a punto de morir.

    Sin decir una palabra más, Smoker se levantó. Cogió su jutte y, tras encender varios puros a la vez, caminó hacia la puerta dejando a su espalda al Vicealmirante aún acompañado por la risa.

    —¿Ya te vas? —le dijo secándose las lágrimas.

    —Si quiero atrapar a un hombre que ha nacido destinado para ser el Rey no puedo perder ni un solo minuto.

    El sonido de la puerta al cerrarse le hizo saber a Garp que estaba a solas en la habitación. Se apoyó en el respaldo de su asiento, calmando su risa. Todos aquellos recuerdos no se iban. Nunca se irían.

    —Luffy… —susurró para sí mismo, como si sus palabras pudieran atravesar el mar y llegar hasta él—. Te has buscado un enemigo duro de roer.


    ~~~~~

    ¡Primer prompt de la tabla! Y con dos personajes sobre los que no suelo escribir. Espero que no haya quedado OoC.
    Como siempre, se agradece cualquier comentario, crítica o sugerencia. Espero que lo hayáis disfrutado.

    Abrazos,

    Aiko.
     
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