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    Demian-sama

    Demian-sama Entusiasta

    Piscis
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    8 Julio 2011
    Mensajes:
    50
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Muñeca
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    403
    CAPITULO I:

    Los pasos se acercan cada vez más y más atreves de aquel obscuro, húmedo y tenebroso pasillo;

    ¡¿Qué monstruosa atrocidad le preparará su captor?! —Se abría de preguntar aterrada la joven, ya prisionera por todo un largo y extenuante año. —¿Cuánto tiempo podría aguantar aquellas bestiales torturas que su verdugo le proporcionaba con un placer indescriptible? —Y sobre todo, ¿qué pecado había cometido? Para ser merecedora de aquel castigo.

    Su identidad ya se había espumado meses atrás, mientras gritaba desesperadamente una y otra vez el nombre de su supuesto “salvador”; ahora solo deseaba que su azotador terminara rápido fuera lo que fuera hacerle.

    —¡Así que, ¿todavía te queda voluntad para oponerte a mí?! —Menciono furioso aquella figura. —La joven lo miro aterrada, sabía de antemano que si él se exaltaba su tormento sería más doloroso y extenso. Pero que podría hacerle: Al inicio solo la castigo sin comer y beber agua, pero al trascurrir el tiempo y no lograr lo que quería las torturas se hicieron cada vez angustiantes para ella.

    La azotaba diariamente en presencia de sus extensiones, tantas veces y con tanto afán que en ocasiones Kagura se horrorizada tuvo que salir huyendo para que Naraku no se percatara de sus lagrimas; en una de esas ocasiones se le “ocurrió” ejercer una marca en el cuerpo de la doncella quemado con hierro su espalda por lo cual había tenido fiebre por varios días, llego un día después según sus palabras para “borrar” lo que le había hecho en su espalda con agua hirviente.

    —¡El, no vendrá! —Expreso furioso Naraku, acercándose al rostro de la joven apretando su barbilla. —¡No le importas!
    Naraku había logrado que Inuyasha y sus amigos creyeran que Kagome se habría retornado a su época por estar molesta con el hanyo y para asegurarse de que no lo confirmará bloqueo el pozo y puso a Kikyo en constante peligro, distrayendo así, su atención.

    —¡Lo has perdido todo! —Afirmo el hanyo de cabellos obscuro. —¡Ah! —Exclamo Naraku meditando su idea, ya que nunca pensó que la joven resistiría tanto. —¡¿Qué te parece si me quedo con tu pureza, muerta ya no la necesitarás?! —Clamo, riendo con demencia.

    Kagome lo vio más aterrada que nunca, aún débil y cansada lucharía. Su captor a punto de tocarla sintió una presencia de tras de él.

    —¡Así que es usted! —Afirmo el hanyo, incrédulo ante la presencia.
     
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    Demian-sama

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    Escritor
    Título:
    Muñeca
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    334
    CAPITULO II:

    —¡Así que es usted! —Afirmo el hanyo, incrédulo ante la presencia.

    El perverso hanyo, giro sobre sus pies dando una falsa reverencia —¡Señor Sesshomaru, me alaga su tan imprevista visita! —Escupió con desprecio, apresurándose al hablar.

    —Disculpe mis modales y que no le preste la atención que usted se merece, pero como podrá notar estoy un poco ocupado en estos momentos. —Cito el perverso ser al verse interrumpido.

    —¡No interesa saber que planeas hacer con esa mujer, yo no herede las cualidades de mi gran padre; esa misericordia y carillo que siente a los humanos! —Replico el daiyoukai. —Pero que algo te quede claro.—¡Acabaré contigo! —Afirmo el daiyoukai, para después abalanzarse hacia aquel repugnante ser, esté lo contraataco con extensiones de demonios que salían de su espalda y cuando Sesshoumaru los cortaba se dio cuenta que esparcían una sustancia viscosa, era ácido y al contacto con cualquier superficie esta se derretía.

    —Tendré que acabar pronto con esto. —Pensó con detenimiento el poderoso demonio al ver la gravedad de la humana, y así fue que con su espada Tenseiga utilizo aquella poderosa técnica (Meidou Zangetsuha). Por un momento Naraku se vio acorralado entre la espada y la pared; aparentando su inminente fin, pero cuando el astuto hanyo estuvo a punto de ser absorbido soltó una inmensidad de extensiones de demonios y logro escapar convertido en humo.

    —Temo que debemos dejar nuestra conversación para después, Señor Sesshoumaru. —Afirmo el maléfico ser pasa desaparecer sin dejar rastro.

    El daiyoukai voltio a ver a la joven que ya asía prisionera en ese tétrico lugar, era la mujer de Inuyasha; aquel que hace un par de estaciones vio a lo lejos perseguir aquel aroma a barro y muerte, sin importarle su supuesta mujer.

    A él no le interesaba, ni mucho menos le importaba aquella con deplorable apariencia, además estaba seguro que si no recibía alguna atención y aunque la recibiera ella moriría sin lugar a duda al amanecer.
     
    Última edición: 24 Octubre 2014
  3.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

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    Hola Demian-sama! Tu nick me recuerda a un amigo de el que no supe más. Oh, divago.

    Me gusta la manera en que narras, como si fuese una obra, es de mi agrado. ¡Y más la idea del inicio de este fic! A la gente parece olvidársele que Naraku es un villano, por demás cruel y despiadado. Tu lo has recordado y por eso te felicito C:

    Oh, el desinteres interesado de Sesshômaru, oh, me pareció genial~

    Aunque cuidado, es yacía, no ya asía. Y el volteó, no voltio.

    Recuerda que si habla una misma persona, y hay intervención del narrador, y luego habla de nuevo esa persona no debe ir en otro párrafo, sino como continuación del mismo.

    Saludos!
     
    Última edición: 4 Diciembre 2014
  4.  
    Demian-sama

    Demian-sama Entusiasta

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    Drama
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    423
    CAPITULO III:

    ¿Qué intentaba hacer? Aquel valiente caballero de reluciente armadura, ¿en qué se estaba metiendo o por qué lo hacía? Estas, como muchas preguntas similares azotaban la cabeza del yokai; tratando de no pararse a meditar por el escaso tiempo de vida que a la joven aún le quedaba, divisó aquel portar que lo llevaría a su destino. En un paraje bastante ordinario, a su parecer; aunque se decía que solo aquel que verdaderamente necesitará y fuera merecedor de la ayuda de esa poderosa bruja podría encontrar su morada.


    A lo lejos pudo divisar aquella morada, muy distinta a las demás, semejante a una cabaña de madera de dos pisos. Fue recibido por dos niñas una de pelo rosa y la otra de pelo azul.


    —¡Bienvenido señor Sesshomaru! —Saludaron al unisonó, mientras lo hacían pasar, el yokai inmediatamente noto que esas dos "niñas", no más que espíritus. Cuando de pronto escucho una voz. —"¡En este mundo no existen las coincidencias, sólo lo inevitable!" —Llegando a una habitación llena de humo e incienso, ahí recostada se encontraba una mujer rojo con adornado con flores blancas, su cabello negro y lacio caía por los alrededores.


    ¿Y tú, cuál es tu deseo?Interrogo la bruja, mirándolo con ojos pasivos y vacios, esperando su petición—¡Quiero que ayudes a esta mujer!—Respondió el yokai, la bruja sonrió e interrogo, —¿estás dispuesto a pagar? ¡¿Qué es lo que quieres, bruja?!Indago Sesshoumaru con impaciencia.


    —Tu espada—Revelo apuntando al cinturón donde se hallaban las espadas (tokijin y bakusaiga); el daiyokai se dispuso a tomar a tokijin y entregarla a uno de las niñas espíritu, cuando la otra le revelo que la bruja deseaba era bakusaiga. —"¡Para conseguir algo siempre has de renunciar a algo del mismo valor!" —Cito la bruja, con recelo el yokai entrego la espada pedida a la niña, mientras que la otra le traía una botella de cristal trasparente con algo redondo y azul en el interior.


    Sesshoumaru observo escéptico la botella, aguardando las indicaciones con impaciencia. —Al salvarle la vida a la joven te estás comprometiendo con ella, un compromiso más fuerte que dos yokai o otra especie puede hacer; ¿estás de acuerdo con eso, hijo de Inutaisho? . —Inquirió Yuko.


    El yokai la miró aburrido, dándole entender que no era su asunto y que la decisión estaba tomada. La bruja sonrió satisfecha y le dio las indicaciones que el pedía, y en cuanto termino el lugar desapareció, dejándolos a Kagome y él en un lugar muy familiar.
     
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