Saint Seiya Mi Rayo De Luz

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por AMMU TEIKOKU YUDAINA, 23 Mayo 2026 a las 6:52 PM.

Cargando...
  1.  
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

    Aries
    Miembro desde:
    13 Junio 2024
    Mensajes:
    733
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Mi Rayo De Luz
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1778
    Una academia prestigiosa, estándares que cumplir, desprecio por quienes traten de ser diferentes, corazones extraviados, intentos de un romance, ¿Podrá triunfar en este mundo? ¿Sera destruido por los dolores del pasado?

    Los personajes no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada. Lo mío es la historia.

    Feliz cumpleaños gariazulcielo.
    --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    Capitulo 1 (Te Conocí)​

    --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
    Los caminos que transitamos por la vida, tienden a ser tan inciertos, difíciles y dolorosos, que a veces creemos que solo hemos venido a este mundo a sufrir o a ser la sobra de otra persona. Que no tenemos voz ni voto, que solo debemos hacer lo que nos indican sin rechistar.

    Podría ser cierto para unos, otros solo tratan de liberarse de esas cadenas, pero no lo logran siempre, muriendo sus ideales, sueños en el camino y al final ellos mismos para volverse el deseo de los demás.

    Lamentablemente este era el caso de un joven de cabellos azules largos, ojos del mismo tono, piel morena, alto, un cuerpo atlético, musculoso acorde a su edad diecisiete años.

    Venia de una familia bastante distinguida, con una buena categoría, adinerados se podría decir. Siendo el segundo hijo de estos, pues tenía un hermano mayor por solo unos minutos.

    Como dos gotas de agua se podía decir por todo a excepción de la piel, que en el mayor se encontraba siendo blanca.

    Aunque fueran parecidos físicamente, por dentro eran como el día y la noche.

    El mayor siempre había recibido toda la atención, apoyado hasta el cansancio para ser el que sobresaliera en todo momento, las mejores calificaciones, el número uno en los deportes, se podría decir el hijo “Perfecto”, salvo por su manera de comportarse a estar lejos de la vista de sus padres, que se convertía en un demonio, con una actitud demasiado cruel y violenta.

    Pero a los padres de estos, nunca creían que su querido hijo Aspros se comportara así, en cambio sí lo creían de Deuteros.

    Cada cosa mala que pasaba en la escuela, alguna pelea, reporte, siempre el implicado era el menor de la familia.

    Pero no crean que fuera por que las cometiera, si no que siempre era inculpado por el otro y amigos de este y obviamente le creían al estudiante que estaba en el cuadro de honor, mientras que el apenas si lograba pasar los exámenes y el año, le seguían añadiendo más manchas a su historia escolar.

    Había aceptado ya su cruel destino, no esperaba nada de la vida, sabia como seria todo, siempre Aspros se saldría con la suya y el, nunca podría hacer nada.

    Incluso cuando este fue obligado a robar las respuestas del examen de admisión a la academia A.T.E.N.A.S. ¿Qué quién sabe cómo las logro obtener?

    Atrapado y obviamente no pudo presentar el examen, perdiendo un año completó. Fue la peor vergüenza para su familia, en cambio quien lo obligo a hacerlo, gozaba de haber obtenido el mejor puntaje, por tomar una copia de esas respuestas.

    Todo había sido una trampa, pero ni siquiera Deuteros lo supo.

    Pasado el año entero escolar, sus padres movieron algunas influencias, para que su segundo hijo entrara, no podrían con las habladurías y tuvieron que inscribirlo en esta, pues todos los vástagos de sus amigos estaban allí.

    Su primer año, fue un tormento, del que ya estaba acostumbrado, siempre siendo la escoria porque su hermano se había encargado que todos lo vieran como una peste.

    Salvo por su único amigo que logro hacer y se ponía siempre de su lado, pues se había tomado el tiempo de conocerlo y darse cuenta que aquellas cosas que el mayor se ponía a esparcir solo eran unas malditas mentiras.

    Incluso lo defendía, pero no conseguía mucho. Era más bajo que Deuteros, el cabello castaño corto y alborotado, piel un poco bronceada pero más clara que la de su mejor amigo, con un origen Asiático.

    Pero así era su vida, no se quejaba, mínimo ahora podía disfrutar ser un joven normal, sin pensar en ser una sombra siempre, porque tenía un buen amigo, que logro ayudarlo siempre.

    Paso el primer año, todo bien.

    El otoño había llegado a esa academia, en donde las expectativas, las calificaciones y posición social te definía quien eras a lo largo de sus pasillos.

    Si merecías respeto o no, tu historia financiero la decidía.

    Deuteros se encontraba mirando las hojas cayendo, de aquellos robles viejos, que adornaban con un poco de vida el jardín tan frio como la escuela misma.

    Se perdía en ellos durante mucho tiempo, si no fuera por el timbre que se daría cuenta que debía ir a clases.

    Pero esta vez no fue ese sonido quien lo distrajo de su momento de paz, sino un golpe y las risas de quienes conocía perfectamente.

    -Ja, muévete cuatro ojos- De nuevo Aspros, estaba atormentando a algún estudiante de primer año, la tradición que tenía.

    -Quítate- Sus amigos le seguían la corriente, empujando al joven que habían hecho tropezar y sus lentes salieran volando.

    Si bien, algunos estudiantes no eran unos matones de primera, pero tampoco se metían en ayudar a nadie contra Aspros, temían ser un cabeza de turco.

    -Creo que tu hermano está de buen humor- Aquel único amigo se le acerco, observando el escenario.

    -Él no tiene buen humor, solo un demonio por alma- Miraba hacia el estudiante de primer año en el suelo.

    Pero no hacía nada, pues Aspros, venia en su dirección, y con esos ojos que compartían, lo lograba intimidar tanto.

    Logrando que desviara la vista, para no toparse con ellos.

    Divertía tanto esa actitud al otro, gozaba de su posición privilegiado.

    En cambio Dohko, si le mantenía la vista y con el ceño fruncido. Detestaba que por su culpa su mejor amigo sufriera, pero igual sabía que el cambio solo podía estar en el peli azul a su lado.

    Al alejarse aquella bola de engreídos, todo volvió a la calma.

    Seguía mirando al de saco verde.

    Pues eso denominaba el grado en que te encontrabas.

    Verde de primer año, significa la esperanza que tenían todos los alumnos nuevos para obtener más conocimientos en esa academia.

    Azul para segundo, significado de refinar los conocimientos obtenidos, para mejorar como persona funcional en la sociedad.

    Rojo el último color del peldaño, la pasión de integrarte a una buena universidad y salir al mundo con suficientes armas para competir.

    Sentía algo de lastima, pues el pobre llevaba cinco minutos aun en el suelo, buscando sus lentes, sus cabellos largos y dorados estaban arrastrándose en el suelo, con todos los libros esparcidos y papeles.

    No podía seguir viendo esto, sabía que sería de nuevo un blanco fácil para el mayor, pero venía siéndolo toda la vida, ¿Qué más le daba ahora?

    Dirigió sus pasos hacia aquel joven, se inclinó para tomar los lentes con cuidado.

    -Oye, aquí tienes- Los extendió a su poder, muy cerca de su mano.

    El muchacho, al escuchar aquella voz, levanto su vista hacia quien lo llamo.

    Ese momento se volvió especial para ambos.

    Deuteros ver ese rostro pálido, con los cabellos dorados desordenados, no podía decirlo pero su cuerpo parecía bastante frágil y delgado, lucia muy hermoso.

    El tono azul zafiro que desprendía sus ojos, eran un verdadero oasis en medio de un desierto.

    Sintió su corazón galopar fuertemente, los nervios se estaban apoderando de él, la boca semi abierta, y una tonalidad rojiza en sus mejillas fue como su cara se dedujo.

    -Oh, muchas gracias…- Tratando de llegar hacia sus lentes, para obtenerlos con suavidad de la mano amiga que le extendieron.

    Colocándoselos de inmediato, tratando de acostumbrar a su visión, parpadeo varias veces, hasta que pudo ver con claridad, a quien le acaba de ayudar.

    -Sin mis lentes no puedo ver nada- Sonrió levemente, tratando de recuperar todos sus objetos.

    El peli azul se quedaba distraído por la belleza de ese jovencito, que creía que ya se estaba volviendo loco, por en su pensar estaba viendo un hermoso ángel caído a sus brazos.

    -Emm… ¿Disculpa?...-

    -¿Eh?- Se giró para verlo.

    -No quisiera ser grosero, pero…- Señalo su mano izquierda –Necesito ese libro, ¿Me lo puedes dar?-

    El peli azul, rápidamente reacción, dándole el libro de inmediato, casi estrellándolo en su cara, si no fuera porque se detuvo antes.

    Los ojos azules, se fijaron en este, estando tan cerca lo tomo con cuidado –Oh, gracias…- Sonrió tenuemente, tomándolo entre sus delicados dedos.

    Con esa sonrisa reacciono, levantándose con rapidez, casi como si fuera resorte.

    Extendió su mano hacia el joven más bajo, invitándolo a parase y apoyarse en él.

    -Muchas gracias- Tomo la tosca mano, para levantare del suelo, sacudiéndose la tierra, que esa caída le había provocado.

    Quería preguntarle más sobre él, primero su nombre, du edad, signo zodiacal, gustos, ¿Qué odiaba?, ¿Dónde vive?, rápidamente quería investigarlo.

    Pero lamentablemente, y por sus inseguridades, no se le permitió avanzar en el habla, pues el timbro sonó anunciando el inicio de las clases.

    Y este joven se encontraba aún lejos de su aula, así que se despidió con respeto, perdiéndose en el largo corredor.

    Deuteros solo se quedó embobado mirando la silueta del rubio que se alejaba con prisa. No reacciono aun, estaba hipnotizado.

    Muchos otros alumnos se habían quedado observando toda la escena, solo por chismear un momento, pero el Asiático tenía una mirada picara en sus ojos, dirigida principalmente al peli azul.

    Se acercó sonriéndole con burla.

    -Tierra a Deuteros, ¿Hay alguien allí?- Le dio un golpe en el hombro de manera amistosa, para que saliera de sus pensamientos.

    -¿Eh?, ¿Qué?- Movió su cabeza para atrás un poco, parpadeando varias veces, y dejando ver sus mejillas sonrojadas.

    -¿Qué paso? ¿Te gusto?- Lo miraba, con los brazos cruzados, dándole un codazo en las costillas.

    -No, no… Pude preguntarle… ¿Cómo se llama?- Su ceño dejo ver un signo de tristeza en él, se sentía decepcionado de sí mismo por actuar tan extraño. Quedando cabizbajo, una clara señal de derrota.

    -Ay amigo…- Sentía algo de pena ajena por el comportamiento tan tímido del mayor. Una sonrisa de burla se reflejó.

    Ese día había empezado como cualquier otro, pero tuvo un destello de alegría, un rayo de sol que se encontraba en su camino de oscuridad absoluta.

    Gracias a que su hermano, lo había molestado, cayó al suelo, un impulso en su ser le indico que debía ir a ayudarlo, y la mayor sorpresa era que robo su corazón.

    ¿Amor a primera vista?, ¿Deslumbrado por una belleza efímera?, ¿Atracción? O ¿Destino?

    Cualquiera fuera la pregunta correcta, tendría una respuesta, pero poco a poco se irá descubriendo.
     
  2. Threadmarks: Capitulo 2 (Empujón)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

    Aries
    Miembro desde:
    13 Junio 2024
    Mensajes:
    733
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Mi Rayo De Luz
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    2389
    Así paso toda la mañana Deuteros, durante sus clases embobado en la ventana, recordando esos ojos azules, los cabellos de oro y esa complexión tan hermosa.

    Solo ese chico estaba rodeando y robándole los suspiros.

    Por primera vez en su vida, experimentaba ese sentimiento llamado amor.

    Que en más de una ocasión fue regañado por sus profesores, y con los antecedentes que se le cargan, podría significar una expulsión si seguían.

    Durante el primer periodo de clases Dohko le ayudo a que prestara atención.

    A la hora del almuerzo, la guerra por conseguir algo decente para comer siempre se debatía, obviamente los de ultimo año tenían preferencias por su rango, más el grupito de Aspros.

    Deuteros por su parte aunque le correspondía el rango de tercer año, aún seguía en segundo, pero su apariencia aterradora, le hacía ganar ventaja.

    -Gracias amigo- Agarro un empaque que contenía una croqueta de carne, para comenzar a comerla sin cuidado.

    -Si…- No importaba si tuviera hambre o no, estaba perdido en la imagen del chico de primer año que conoció esta mañana.

    Este castaño comía tan feliz, devorando lo que compro, hasta robándole un poco del oro almuerzo, sí que Deuteros estaba en otro mundo.

    Pasando el ultimo bocado –Es de primer año…- Pensó un momento –Si quieres le pegunto a Regulus sobre tu querido…- Se puso a pensar en algún apodo, disfrutaba poner sobrenombres a los demás.

    -No, no hagas eso…- Se sonrojo y prosiguió a comer sin darse cuenta su servilleta, pero rápidamente la escupió –Aahrr…- Tosió un poco.

    -Ja, ja, ja, ja, ¿Por qué no? Si te gusta, tienes que conocerlo mejor- Sonrió entretenido por la forma de actuar del mayor.

    -Eso es lo que temo- Bajo su mirada un poco, cruzándose de brazo y apretando los dientes –No quiero… Que… Conozca nada de mi…- Todo el peso que tenía, por culpa de su hermano mayor, su familia y la reputación mal ganada, le hacía estragos.

    -¿Por qué no? Eres interesante- Terminando de comer un poco de sandía picada –Sabes hablar Griego, Español, Inglés y aprendes Chino por mí… Además que tienes buenos movimientos en pelas callejeras- No lo miraba úes a comida lo tenía emocionado.

    -Eso lo dices porque eres mi amigo- Suspiro, esta vez no quiso comer nada –Y eres el único que realmente se tomó el tiempo… De conocerme… Ese Ángel posiblemente no esté interesado en algo… Como yo…

    Giro los ojos fastidiado –Deja de ser tan dramático, solo háblale, conócelo, diviértanse, hazte su amigo, y si algo pasa más allá estará bien, si no pues él se lo pierde, pero… Anímate- Le daba un pequeño golpe en el hombro.

    Negó con su cabeza, cerrando sus ojos –No, no estoy seguro-

    ---Sección de primer año---

    -Tienes que comer más Asmita, sabes que debes aumentar un poco de peso- Un joven de cabellos largos, alborotados y verdes, estaba sentando en su pupitre, mientras miraba con esos ojos rosas al joven de enfrente.

    -No tengo mucho apetito- Aquella voz suave y serena de siempre, acomodándose sus lentes, mientras guarda su bento.

    -La siguiente vez que tengas que pasar por la sección de segundo año, ten más cuidado- Ese tono autoritario, pero de hermandad.

    -Shion, solo fue un accidente, estoy bien- Sonrió apenas.

    -No permitiré que nadie moleste a mi mejor amigo, y tu padre me pidió que te cuidara- Cruzo sus brazos, cerrando sus ojos, haciendo un puchero.

    -Ja, ja, ja, ja, deje de ser un niño hace tiempo, puedo defenderme solo-

    -Lo sé, pero…- Desvió su mirada el tema es difícil.

    -Deja de preocuparte por mí, te agradezco que me cuides, es inevitable lo que me pasara…- Esa sonrisa tenue demostrándole que todo estaría bien.

    -No digas eso, se encontrará la forma… Solo confía…- Le rogaba, tomándole una mano, para apoyarlo.

    -Tratare…- Miro por la ventana, apoyándose en la mano libre, recordando un poco el encuentro de esa mañana –Sabes… Hoy conocí a alguien…-

    El peliverde se sorprendió, acerco su rostro al contrario, como inspeccionándolo y frunció el ceño.

    -¡¡¡¿ENSERIO?!!! ¡¡¡¿A QUIÉN?-

    -Ja, ja, ja, ja solo no te pongas celoso- Le divertía el hecho de que su amigo lo sobreprotegiera por su condición.

    Se cruzó de brazos sonrojado –Solo no quiero que te lastimen, eres mi mejor amigo y si alguno se atreve, lo golpeo- Amenazo con el puño al aire.

    Esto divirtió al rubio, conocía a ese joven de cabellos alborotados desde muy pequeños y siempre lo protegía de cualquiera que se burlara o molestará por su apariencia o que usara lentes.

    Muchos pensarían que había algo más, pero no existía ese aprecio por parte de ninguno, que Shion fuera sobreprotector no significaba que lo amara, solo que quería que estuviera bien.

    Además siendo donceles ambos, sería algo difícil que eso pasara.

    ---Al día siguiente, en la escuela---

    Deuteros llegaba suspirando por la mala mañana que había tenido, de nuevo una cosa que su hermano hizo y fue incriminado, ya no le importaba nada, solo acepta el regaño y se va.

    Sintió que no tenía un lugar en su familia, y en cuanto pudiera graduarse, se iría para nunca volver a verlos.

    Pero la sonrisa volvía, al pensar que podría ver a ese rubio Ángel que cautivo su corazón sin más.

    Mala suerte no se lo cruzo por ningún lado, y eso que llego bastante temprano.

    Sonó el timbre, indicando que las clases empezaban.

    Y nuestro querido peli azul, con unos ligeros colmillos que se asoman al sonreír, se encuentra reposando su cabeza en su escritorio, cubriéndose con los brazos, decepcionado.

    -Tan temprano y ya eres un desastre…- Negó con la cabeza, mientras toma asiento a un lado.

    -Buenos… Días… Dohko…- Entrecortado contestó.

    -Valla… ¿Qué hizo ahora tu hermano?- Le pregunto frunciendo el ceño.

    -No quiero hablar de eso…-

    Encogió sus brazos, quería seguir alegando, su naturaleza se lo demanda, pero poseía un pequeño regalo ara su amigo.

    -Que mal que estés de mal humor, y yo que te traía noticas de tu bello Ángel…- Decía esto haciendo una voz algo aguda en burla –Oh, por cierto se llama Asmita-

    Este dato, provoco que Deuteros se incorporará de inmediato y girara la cabeza hacia el castaño.

    -¡¡¡¿CÓMO SABES ESO?!!!- Lo sujeto por los hombros, casi sacudiéndolo de la impresión.

    -Oye, tranquilo…- No negaría que ese peli azul de piel morena tenía una fuerza aterradora.

    -Pe… Perdón… Yo…- Se separó rápido, avergonzado por actuar impulsivamente, pero al final es de su rubio de quien hablan.

    Niega suavemente, cerrando sus ojos, y sonriendo emocionado ahora –No te preocupes, entiendo… Si a mí me dieran información de la persona que me gustara haría lo mismo, o eso creo…- Levanto sus hombros, pues no se interesaba por nadie –En fin, Regulus me informo mucho de tu bello Ángel y encontré lo siguiente…-

    -Dohko, te dije que no averiguaras nada…- Estando con sus mejillas sonrojadas y angustiando ahora con esa cara.

    -Es el servicio que ofrezco como mejor amigo, ahora cállate y déjame decirte lo que se- Regaño al mayor, no le importaba la poca diferencia de edad, haría lo que fuera por ver feliz a su amigo –Se llama Asmita Virgem, tiene quince años, está en 1-A… Le gusta la música clásica, de hecho esta en ese club, junto a Degel y nació el cuatro de Septiembre es Virgo y… Ya…- Al termina vio al otro.

    Suspiro, mostrando unos ojos azules oscuro mirando para arriba, sonriendo, sonrojadas sus mejillas, pensando en tantas cosas con esa nueva información.

    El castaño, quiso llamar su atención pasando su mano delante del otro, pero fue inútil, sin duda el amor explosivo se estaba desatando.

    Al final del día escolar, tiempo de clubes.

    ---Club de Música clásica---

    Dos chicos de uniforme azul, que representaba su grado.

    Esperan pacientemente la salida de algunos miembros de ese club, precisamente alguien de cabellos dorados.

    -¿Por qué me convenciste de esto?- El peli azul, rojo por completo, mientras cubría su rostro con el cabello, poseía los nervios en todo su ser.

    -Si no te obligó a hacer esto, estarás todo el tiempo suspirando por él, pensando en cómo hablarle en vez de ir a la acción- Palmeaba su espalda, para darle ánimos.

    -Dohko… LO voy a asustar…- Pronunciar estas palabras, mas cabizbajo.

    La forma en que todos lo miraban, su aspecto, asustaba a todos por el hecho de ser la sombra de su hermano y la mala fama de ser un busca pleitos, solo el castaño y ciertas personas conocían su verdadero ser.

    Temía que su bello Ángel, al verlo como es pensara que se trataba de un demonio, que se atrevía ver más alto de lo que podría obtener.

    Sus colmillos son algo que no se sentía muy cómodo de mostrar.

    Poco a poco, fueron saliendo algunos de esta aula, con instrumentos como violín o flautas, que se dirigían a sus hogares.

    Saludando al castaño o desviando su mirada para no chocar con los azules oscuros del moreno.

    Sabía lo que todos hablaban a sus espaldas.

    “Ese chico es un demonio”

    “Se comporta como tal”

    “De seguro se comporta así por la envidia que le tiene a su hermano mayor”

    Lo mismo de siempre podría escuchar o recordar, baja su mirada no quería que lo vieran a la cara.

    El asiático siempre tratando de hacer que el otro no le importara esas palabras, haciéndole algunas bromas o riendo de cualquier tontería.

    Y esta ocasión lo apoyaría con ese amor que estaba sintiendo por un rubio que ni conocían, se debía hacer el intento al menos.

    Aun siendo más bajo, le dio un sueva empujón, para que se pusiera en marcha a hablar con quien acaba de salir.

    Susurrando muy apenas –Vamos, están solos… Aprovecha…- Le guiño un ojo y levanto el pulgar.

    Deuteros se voltio a verlo, sin comprenderlo, pues no logro ver a Asmita que salía, y se encontraba a un lado de la entrada como esperando a alguien.

    Al girarse de vuelta al frente, lo vio aparado, luciendo aún más hermoso que antes.

    Casi perdía el equilibrio, si no fuera porque rápida recuperación, quedando parado delante del rubio con un paso fuerte, que llamo la atención del otro.

    Deseaba en ese momento que no lo hubiera visto, que la tierra se abrirá y se lo tragara, cualquier cosa le hacía sentir avergonzado delante de esos ojos azul cielo.

    Parpadeo varias veces, acomodándose sus lentes para lograr enfocar bien –¿Estas bien?- Puede que su vista no sea la mejor de todas, pero el sonido fue algo fuerte.

    Ya estaba rojo como un tomate, acomodándose y tosiendo ligeramente, incluso riendo para no preocuparlo –Si… Estoy bien-

    -Creí que se había caído- Después de todo es un estudiante muy educado, hablando con propiedad a sus superiores de grado.

    -No, solo me tropecé… Pero…- La simple acción de verlo ocasiona que pierda el hilo de las palabras, incluso pensando “Es más hermoso de cerca”.

    -¿Eres el estudiante de segundo que me ayudo ayer?- Ladeo su cabeza un poco, apenas si lo recordaba pues lo vio sin sus lentes, y solo logro identificar una silueta borrosa la primera vez.

    Su ánimo decayó tanto, pues el pobre había pasado todo ese tiempo corto pensando en ese joven, pro este no lo recordaba bien.

    Suspiro levemente –Sí, soy yo…- Quiso sonreír, pero se comenzaba a sentirse triste y hasta apenado.

    -Lo sabía, pude reconocer tu voz- Sonrió, con una amplia sonrisa que lograba iluminar el pasillo o tal vez solo el corazón herido del peli azul.

    Se podría quedar mirando ese hermoso rostro todo el día, y morir feliz al final.

    -¿Reconociste mi voz?- Lo miro intrigado, supo que no veía mucho sin sus lentes, pero ¿Qué tanto es ese grado de visión?

    -Sí, lo que pasa es que mis ojos no funcionan muy bien- Sonrió ahora con una ligera mueca de dolor.

    -Lo siento… Yo… No quise…- Por andar preguntando de más por su curiosidad, pensaba que hirió los sentimientos del rubio. No sabía cómo reparar esa metida de pata que acaba de dar.

    -No lo lamentes, no es algo que tu provocaras- Suspiro, estaba acostumbrado a que as personas a veces lo minimicen por su falta de buena visión.

    Un silencio incomodo se posiciono entre ambos, uno sin saber que decir por miedo a comete un error por andar de curioso y el más joven no posee grandes dotes de sociabilizar.

    Al final el peli azul se armó de valor, tanto por las señas silenciosas que el castaño le daba para que continuara, sí que Deuteros puede ser un dolor de cabeza en situaciones sentimentales, no daba una.

    Suspiro, volviendo sus mejillas sonrojadas -¿Cuál es tu nombre?- Ya lo sabía, pero quería presentarse como era debido.

    -Asmita Virgem- Su voz sonó tan clamada, que trasmitía paz con cada palabra -¿Y el de usted?-

    Le intrigaba que lo tratara con tanta educación y amabilidad, tal vez aun no sabía todos los rumores que corrían por la escuela.

    -Soy Deuteros Gemmin- Sonrió in acordarse de que sus colmillos pronunciados se vieran.

    -Su nombre es muy lindo- Dio un cumplido sincero, le pareció bastante curioso y adorable, por alguna razón sonrió.

    -¿Por qué dices eso?- Su incapacidad de seguir también una conversación o más bien aceptar un cumplido le jugaba cada vez peor.

    -Porque es verdad… Es la primera vez que escucho ese nombre y me gusto- Asmita se podría decir es un enigma, pero al final tiene un gran corazón sincero, que no oculta lo que siente ante nadie.

    Su corazón latía con cada dulce palabra esa voz angelical, esa sonrisa, aunque sus ojos no le ayudaran mucho seguían siendo los más bellos del mundo entero.

    Si pudiera tomar su mano suavemente, le daría gracias a lo que fuera que estuviera arriba por darle esta oportunidad.

    Lamentablemente para Deuteros y el momento, la persona la cual espera el rubio acaba de llegar y no con una sonrisa.

    -Asmita, ¿Nos vamos?- Con el ceño fruncido, cruzado de brazos, parado delante de ambos, se encontraron un par de ojos rosas profundos, que no miraba nada feliz al peli azul.
     
  3. Threadmarks: Capitulo 3 (Te Lo Advierto)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

    Aries
    Miembro desde:
    13 Junio 2024
    Mensajes:
    733
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Mi Rayo De Luz
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1689
    -Hola, Shion- Saludo tan tranquilo, se trataba de su mejor amigo y le alegraba verlo aunque fuera un poco.

    Aquellos ojos rosas, solo se clavaron de mala gana en el peli azul, lo inspeccionaba de arriba abajo, como si estuviera aprobándolo y el resultado sea nulo.

    El joven de piel un poco más oscura que los presentes, comenzó a sentirse incomodo por esa mirada inquisidora del presenté.

    Incluso comenzó a pensar en posibilidades de que el rubio ya estuviera en una relación y este joven que está delante es de hecho esa persona.

    Cuando esa idea cruzo, no sabe el por qué, pero frunció el ceño, de manera retadora contra el peliverde, si ese era el hecho… Tendría que pensar el siguiente movimiento.

    Asmita podía notar la tensión tan densa del lugar, que se podía cortar fácilmente con un cuchillo, conocía de ante mano a su mejor amigo, siempre sobreprotector con él, pero no de una manera romántica.

    Siempre ha sido así y de hecho no le molestaba, ya que Shion ha sido el único amigo que de verdad le ha dado su amistad, no solo por lastima o conveniencia.

    Sonrió nervios, cerrando sus ojos, para comunicar lo que deseaba.

    -Shion, él es Deuteros, es quien me ayudo la otra vez- Señalo al menciono de segundo año.

    Aquel doncel solo lo miraba retadoramente, enserio que no le agradaba su simple presencia y más por lo que se había enterado.

    Pero eso no le quitaba la educación que posee.

    Extendió su mano derecha, con un semblante serio –Un gusto en concerté Deuteros, me llamo Shion Ariesh-

    El contrario, se percató de la disque intención de ser amable de parte del otro, pero contestó con el apretón de manos –Mucho gusto…- Queriendo preguntar lo que a su mente la asaltaba tanto, pero ¿Cómo se vería si interrogaba al otro?

    -Eres el hermano menor de Aspros Gemmin ¿Cierto?- Ese apretó se intensifico, es oficial a Shion no le agradaba ese sujeto para nada.

    El más joven de aquella familia, solo se sorprendió, ¿Cómo era posible que alguien de primer año supiera de la relación con Aspros?

    De seguro no tardaría Asmita en enterase de todo los rumores que corrían a su alrededor –Si-

    Soltó la mano del peli azul, su mueca de desagrado no la escondió –Comprendo- Cerro sus ojos suspirando, girándose al rubio, para de nuevo abrirlos –Asmita, debemos irnos… Ya es tarde y nuestros padres deben estar preocupados-

    Solo le dedico estas palabras, para dar media vuelta, clara señal entre ambos de que se iría con o sin él. Y es mejor seguirlo.

    -Está bien- Cerro sus ojos suspirando, le gusta pasar tiempo con el peliverde, pero no tanto que se pusiera en modo sobreprotector, sabia cuidarse solo, aunque sus azules ojos se fijaron en el otro joven –Nos vemos luego Deuteros, tengo que irme a casa- Con esa angelical sonrisa, tomo sus cosas y se fue a las escalares por donde aunque no lo aceptara el otro lo esperaba de mala gana.

    No hubo siquiera tiempo de despedirse, pues quedo embobado en esa grácil sonrisa y esa figura preciosa, es oficial Deuteros se enamoró aún más.

    Levanto su mano tarde y queriendo despedirse, pero ya no fue capaz de verlo.

    Una nueva pequeña derrota, y ahora existía… ¿Un enemigo?

    No sabía qué hacer, si ese chico de ojos rosas es de alguna forma algo más que amigo de Asmita, tendría un problema, pensándolo bien… No sería capaz de romper una relación aunque le doliera en el alma.

    Cabizbajo fue en dirección a su mejor amigo.

    -Dohko… Creo que arruine mi oportunidad o… Tal vez ese tal Shion… Sea algo de…- Al alzar su mirada, se quedó estático… Al ver a ese castaño tan embobado y sonrojado del rostro, justo en dirección de la escaleras -¿Qué te pasa?- Sujetándolo por los hombros, para sacudirlo levemente.

    Sin salir de su ensoñamiento, le puso las manos en la cara al otro para detenerlo.

    -Deuteros… Acabo de ver… A un ser divino… Creo que es tan precioso… Aaaaah…- Suspiro con sus ojos verdes perdidos a donde se fue el dueño de esa exhalación –Su cabello verde… Sus ojos… Aaaaah… Es como un esponjo borreguito-

    Fue en ese momento que el peli azul puso una cara de confusión, como si se hubiera perdido alguna parte importante de la vida.

    Se suponía que Dohko solo estaba para darle apoyo moral y ahora no lo reconocía, hasta le daba miedo.

    Se preguntó por un instante, si así se veía al suspirar por Asmita.

    Recordó de nuevo al rubio, y cerro sus ojos pesando en mil cosas, pero mínimo ya logro hablar con él un poco, es un avance.

    ---Durante el camino---

    -Shion, no debiste ser grosero con Deuteros- El rubio le regañaba al más alto, por su comportamiento.

    -¿No debí?- Serio, le encaro -¿Sabes que estuvo preguntando por ti?-

    Los ojos azules ocultos detrás de esos lentes, se contrajeron, la boca levemente abierta, pues no se esperaba eso -¿Qué? ¿Cómo sabes eso? ¿Quién te lo dijo?-

    Cruzo sus abrazos delante del pecho –Regulus me conto que un chico castaño de segundo año le preguntó todo sobre ti-

    -Eso no nos dice nada, además…- Levanto el dedo índice para aclarar su punto –Has dicho chico castaño, él es peli azul-

    Negó con la cabeza –A un lado de la escalare estaba un castaño mirándolos emocionado, intuyó que es un amigo de ese tal Deuteros- Frunció su ceño, sin duda ese peliverde no sería amigo de esos dos, ni aun que su vida dependiera de ello.

    Se volvió a sorprender, por estar algo distraído con ese joven hombre de piel bronceada, no se percató del otro chico, incluso se pudo notar un leve sonrojo, en el momento que una idea cruzo por su mente.

    -Deuteros no es una buena persona, tiene una larga lista de infracciones, ha cometido varios altercados que le dan una pésima reputación escolar y también social- Shion también podía investigar con otras personas cuando alguien le aprecia sospechoso, no dejaría que nadie lastimara a su mejor amigo.

    -¿Qué es lo que ha hecho?- Se mostró curioso, pues no tenía conocimiento de ese peli azul aparte de su nombre y que es hermano menor de quien lo molesto aquel día.

    -Robo las repuestas del examen de ingreso, por eso aunque sea dos años mayor y deba estar en último año, está retrasado uno, tuvo varias peleas en sus otras escuelas, varias suspensiones, incluso robo de objetos personales- Aquel peliverde odiaba a personas como ese peli azul de todo lo que el acusan, hablando con un gran despreció.

    El rubio suspiro, mirando el piso un instante, pensando en aquellas palabras, que su mejor amigo le contaba del joven Deuteros, que aunque sea la segunda vez que lo veía, algo dentro de su corazón se movía con esos dos encuentros.

    -Además su hermano Aspros es un buscapleitos peor que él, salvo que ese tal Deuteros es el que lo castigan y el otro sale bien librado- Frunció de nuevo el ceño, caminando de prisa –Son malas influencias para cualquiera, esa familia no es nada bueno, será mejor que te alejes de él- Cerro la conversación como punto final.

    -Shion, no lo puedo juzgar por los errores que cometió en el pasado… Y mucho menos por las cosas que ha hecho su hermano mayor- Camino a su lado, para desgracia del peliverde que quería advertirle de la clase de ficha que es el peli azul.

    -Asmita… Él no te traerá nada bueno- Le advertía tal vez algo exagerado, pero temía que le pudieran hacer algo malo.

    -Se cuidarme solo, no quiero solo negarle el beneficio de la duda- Su forma tan diplomática de hablar, dándoles a todos la posibilidad de demostrar que pueden cambiar.

    Suspira, tocando su cabeza, de seguro ya estaba experimentando un dolor en esta –Esta bien, pero luego no digas que te lo advertí- Apretó sus puños, aun siendo un doncel tiene la fuerza y poder de defender a quienes quiere –Si te hace daño, yo le partiré la cara-

    Sonriéndole, con algo de vergüenza –Shion, solo hemos hablado dos veces, no es como si se pudiera dar algo entre nosotros-

    Poso sus manos sobre las caderas –Tienes razón, estoy adelantándome mucho… Pero no me agrada para nada-

    Ya se sabía ese discurso de su amigo –Lo se…- Estando a pocos pasos de llegar a la casa del peliverde –Shion, a ti nadie te agrada- Tan sincero al hablar, con una gotita cayendo de su frente.

    -¿De qué hablas?- Se sonrojo algo nervioso –Me agradas tu-

    -¿Y quién más?- Le pregunto conociendo la respuesta, sabia como provocar que el otro se calmara algo.

    Pensó un instante, mirando hacia todas partes, para darse una idea –Bueno… Me agrada Albafica… Y…-

    -Él no cuenta, es el novio de tu primo Manigoldo, es parte de tu familia- Sonrió divertido, ver al otro en un apuro real, le entretenía.

    Suspiro, con las manos en puño, esperando que el gran portón de barrotes negros se abriera para entrar a su hogar –Esta bien… No me agradan muchas personas, pero sabes que no me fio de nadie fácilmente-

    -Shion a veces solo necesitas abrirte un poco con los demás y veras que no todos son tan malos- Le toco el hombro para animarlo, dedicándole una sonrisa de aquellas que logran iluminarte en tu peor momento, la cual solo un amigo te la puede otorgar.

    Le devolvió aquella sonrisa, se conocían desde la infancia en un momento trágico ambos pactaron cuidarse mutuamente, aunque en la actualidad Shion es el que defiende a ambos.

    -Aun así Deuteros no me agrada- Sentencio con los ojos cerrados cruzando el jardín de su casa –Y menos su amigo raro en las escaleras- Solo recordarlo le dio cierto miedo –Sus ojos verdes son demasiado extraños… Me da mala espina…-

    Asmita sonrió, mirando como el mayor se iba caminando furioso y muy digno, ante su declaración final de esos dos jóvenes de segundo año que conocieron.
     
  4. Threadmarks: Capitulo 4 (Cafetería)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

    Aries
    Miembro desde:
    13 Junio 2024
    Mensajes:
    733
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Mi Rayo De Luz
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    4539
    ---Días pasaron---

    Y los de segundo año, bueno…

    El peli azul seguía con sus nervios y perdida de autocontrol al pensar en el rubio que robo sus sueños.

    Y ahora el asiático castaño, también se encontraba en las mismas, salvo que la forma de actuar de este chico, se puso más en una forma de acosador.

    La única persona que podía darle información, Regulus el mismo que trajo todo lo que conocían del rubio.

    Tenía su ventaja de ser tan social, conocía a varias personas que le ayudaran.

    Suspiro, con una boba sonrisa en sus labios, aquellos ojos azules, miraban hacia el pizarrón, pero no prestaba atención alguna.

    Solo pensaba, en como estaría Asmita.

    Imaginar sus largos cabellos dorados, sus ojos azul cielo, su hermosa figura y esa sonrisa que le doy, aquella pequeña despedida, fue suficiente para estar contento por unos días.

    Pero sus miedos y nervios, no lo dejaban volver a acercarse, ahora con una razón pues en su atormentada mente, creía que ese peliverde que los interrumpió, podría ser alguien importante en la vida de su Ángel, si ese fuera el caso, estaría derrotado sin haber luchado antes.

    Aunque se preguntaba algo, Dohko estaba en las mismas que él.

    Se pasó los últimos días, suspirando, escribiendo algunas palabras en aquella libreta que cuidaba con mucho cuidado, y quito los pétalo de varias flores del jardín, que incluso el peli azul también hizo lo mismo.

    Pareciendo un par de niños, preocupados por ser queridos, por quienes se habían enamorados, actitudes bastante infantiles.

    No se atrevían a volver a verlos, solo tratar de hacer algo, los ponía nerviosos.

    Mas el castaño debía saber algo primero y sabía a quién preguntar.

    ---Receso---

    -¡¡¡YA DÉJAME EN PAZ DOHKO!!!- Un chico de cabellos castaños claro, ojos azules, y una estatura algo baja, demostrando su corta edad.

    -No hasta que me digas qué relación tienen Shion y Asmita- Había seguido al primero por toda la escuela, para fastidiarlo, hasta que hablara.

    -Ya te dije, por décima tercera vez, que ellos dos son amigos cercanos, muy cercanos desde la infancia, so es todo lo que se- Realmente estaba harto de escuchar el parloteo del castaño, que sin duda soñaría con su voz fastidiosa esa noche.

    -Pero, ¿Estás seguro? Se ven que con cercanos… Pero…- Dudaba, su ceño fruncido, el miedo de que ya tuviera pareja, debía agotar las posibilidades –Y si ellos… Vamos confírmame o niégame si son pareja… Por favor-

    Suspiro, notaba en la mirada de su amigo algo de preocupación, rasco su cabeza, aun caminando, pues si bien es alguien bastante popular por ser un prodigio académicamente hablando, también es quien logra integrarse a todo tipo de grupos sociales en cuestión de minutos, conociendo detalles de todo el mundo un poco.

    Se paró delante de un salón, el cual la puerta estaba cerrada –Escucha, solo sé que ambos son donceles por lo tanto que tengan una relación es casi imposible- Rasco su cabeza, recargándose en la pared –Shion actúa más como una madre con Asmita que un novio, no creo que debes preocuparte…- Miro hacia el techo con los brazos cruzados.

    -¿Estás seguro?- Su sonrisa volvió, aun haciendo un puchero de leve angustia.

    -Sí, lo estoy Dohko Libriz…- Sonrió bastante molesto, incluso se podría notar una vena saltada en su frente -¿Ya me dejas tranquilo?-

    -Sí, ahora si- Le doy un abrazo, pues al conocerse de hace un tiempo y el otro tener trece años, lo considero un hermano menor –Gracias-

    -¡¡¡DEJA DE ABRAZARME!!!- Trataba de zafarse de aquel agarre.

    Estando haciendo un leve escándalo, los demás alumnos que se encontraban fuera, solo rieron algo divertidos, es normal ver a compañeros molestarse de esa forma, adema que conocían a ambos la mayoría.

    Pero en eso la puerta de aquel salón se abre de golpe, dejando ver una figura alta, de piel blanca y cabellos largos, verdes y esponjosos.

    Su ceño fruncido es una gran característica de ese joven, pero se intensificó al ver al castaño, mas solo lo ignoro y dirigió la mirada directamente al otro.

    -Regulus, tu tío vino a dejarte esto- Le extendió la bolsa de papel, sin mucha emoción.

    En esta venia el nombre del chico con una hermosa caligrafía y un corazón. Sin duda el tío cariñoso que es y que lo criaba desde una temprana edad.

    Desvió la mirada, le avergonzaba esas formas de ser de Sísifo, tomo la bolsa –Gracias… Shion-

    Sin más, estaba por regresar al salón, pero fue llamado por aquel chico de segundo que no le agrada.

    -Shion… Hola- Le sonrió, ya sin abrazar al otro, si no parado delante de él, sus mejillas estaban rojizas, con el corazón latiendo.

    ¿Quién diría que podrían ser casi de la misma altura, aun con la diferencia de un año?

    Lo miro de arriba abajo, sin duda no le agradaba por cómo se encontraron en las escaleras aquella vez.

    -Hola- Y con esto cerró la puerta.

    Para el castaño, que le devolviera el saludo, es la experiencia más encantadora, pero como hubiera querido hablarle más.

    Ya se parecía al peli azul en su forma de cortejo, pero al menos era más capaz de entablar una conversación sin tener que sr arriado.

    Regulus, observó cada detalle de como Dohko se comportó, pensó por un instante, que estaba molestándolo para ayudar al amigo que menciono la primera vez, pero ahora se terminó de dar cuenta.

    Que su amigo está interesado en el más enojón y correcto del salón, sonrió triunfante, ahora tenía una corma de molestarlo.

    -¿Así que te gusta el borrego esponjoso?- Le sonríe burlonamente, dedicándole una mirada algo picara.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!!- Lo volteo a ver, preocupado por ser descubierto por el otro, pero se enfureció por el apodo que este le llamo.

    Según él, apenas de conocerlo unos días, y solo haber intercambiado un Hola, ya se creía con derecho ser el único en llamarlo borreguito.

    Se adjudica derechos que aún no tiene.

    -¡¡¡¿POR QUÉ LO LLAMAS ASÍ?!!!- Ahora lo tomo del cuello de la camisa -¡¡¡RESPÉTALO!!!-

    -¡¡¡OYE!!! ¡¡¡SUÉLTAME!!!- Parecía una pelea de niñitos, solo se molestaban entre si -¡¡¡Estas muy idiota por enamorarte de él!!!-

    -¿Por qué dices eso?- Frunció el ceño, clavando sus ojos verdes, directamente en los contrarios.

    -¡¡¡YA BASTA USTEDES DOS!!!- La voz de uno de los profesores, llamo su atención –Ambos sepárense- Aun mostrándose bastante amenazador, alto, tosco, con su cabello suelto lacio, les dedico una sonrisa, pero solo con la mirada les decía que se calmaran.

    Espero que algún de los dos hablara, pero noto que fue solo un malentendido entre dos amigos, no es de los maestros que lleva por cualquier cosa a los alumnos a un castigo, pero tampoco de estar atosigándolos.

    -Bien, si ambos están tranquilos, les recomiendo ir a sus salones, que las clases están por empezar- Con su voz autoritaria, se alejó, para ir a su labor académica.

    Ambos al unisonó contestaron –Si, profesor Rasgado-

    Así duraron unos segundos, con la cabeza algo baja, pensando en que harían o que se dirían.

    -Yo me voy- Dohko hablo tan cortante que asustada a cualquiera.

    El menor dudo en contestarle, sabía que cuando alguien se enamora puede decir y actuar de manera estúpida, la prueba clara es su tío, que está bastante loco por un viejo amigo.

    Negó con la cabeza, dejando escapara un suspiro.

    -Mañana tu amigo y tú, vengan a al primer receso, les recomiendo que los inviten a almorzar- Cruzo sus brazos, mirando para otro lado, haciendo un leve puchero –Shion no aceptara, pero me imagino que Asmita si, y no le quedara de otra que ir con él-

    Le daba una gran herramienta para poder acercarse a su lindo peliverde y de paso ayudar a su mejor amigo, que sin su ayuda sería un desastre.

    -¡¡¡AAAAH!!!- Se voltio, listo para darle un fuerte abrazo al menor -¡¡¡GRACIAS REGULUS!!!-

    -¡¡¡QUE DEJES DE ABRAZARME!!!- Odiaba las demostraciones públicas de afecto, o por lo menos las que le daban a ese adolescente en su peor época.

    ---Esa misma tarde, en casa de Dohko---

    -Entonces, ese es el plan ¿Te quedo claro?- Señalo una pizarra, en donde un mapa cuestionablemente dibujado de la cafetería, y unos puntos con colores similares a los cuatro implicados.

    Sentado en una silla, sonrojado por el pan de su mejor amigo, bastante avergonzado.

    -¿Estás seguro que es una buena idea?-

    -¡¡¡CLARO QUE SÍ!!!- Lo señalo con una regla, la cual utilizaba de puntero -¡¡¡YA ES TIEMPO DE QUE DES EL SIGUIENTE PASO, NO PUEDES SEGUIR ACOBARDÁNDOTE!!!-

    -Pero…- Desvió su mirada, pensando en que no fuera la mejor idea, si su amado ángel ya tenía una pareja –Ese chico Shion… Esta siempre cerca y ¿Si se lo vuelve a llevar lejos?- Suspira derrotado –Creo que deben ser pareja…- Sus ojos azules parecían que llevaban la peor tristeza de todos, un poco a de dolor en su vida.

    Le arrojo un libro a su amigo, para hacerlo reaccionar.

    -¡¡¡OYE!!!- De vez en cuando ser así de imprudente, puede servir para ayudar a reaccionar a los amigos. (No lo intenten en casa, tampoco en la escuela).

    Estando ya enojado, porque a él también le dolía que Deuteros digiera que sus intereses amorosos, estuvieran enamorados entre ellos, además conocía la verdad, o bueno la que Regulus le pudo dar.

    -¡¡¡TE ASEGURO QUE ELLOS NO SON PAREJA!!!- Cruzado de brazos, bastante irritado –Ambos son donceles, así que es casi imposible-

    -¿Cómo sabes eso?- Lo miro de manera inquisidora.

    -Tengo mis métodos-

    -Volviste a andar de chismosos con Regulus ¿No?- Bastante serio lo miro, conocía como es el castaño a veces.

    Desvió su mirada, avergonzado por ser descubierto -¿Quieres que te ayude no?, así ambos ganamos-

    -Te gusto mucho Shion en todo caso- Hablo tranquilo, hasta sonrió, porque ya no estaba en ese estado de loco enamorado solo.

    -Si- No lo negó, de que servía –Me gusto en cuanto lo vi, me alegra ayudarte en conquistar el corazón de Asmita, así yo tratare de enamorar a mi lindo borreguito- Sonrió ilusionado por algún día tener entre sus brazos a aquel joven de cejas extrañas.

    Algo preocupado, nervioso, más feliz por la situación -¿Así me veo cuando pienso y hablo de Asmita?-

    Dejando de lado su ensoñamiento –Entonces… ¿Nos ayudamos mutuamente?- Le dedico una sonrisa, sentándose en una silla giratoria que tenía delante de su escritorio.

    -Claro… Pero- Sonrojado -¿Por qué tengo que ser yo el que valla a pedir que almuercen con nosotros?- No le gustaba ser el que tuviera que actuar primero.

    -Porque tú te enamoraste primero, y ya entablaste una “Conversación” con tu rubio antes- Le explicaba el racionamiento –Sera más fácil, además se te nota que te gusta-

    Se sorprendió, apenado -¡¡¡¿SOY TAN OBVIO?!!!-

    -Sí, bueno- paso su mano detrás del cuello –Pero no creo que Asmita se diera cuenta- Le trataba de animar.

    Aunque sabemos que Dohko, no es quien para juzgar, aún no ha hecho el completó ridículo delante del peliverde.

    -¡¡¡DEJEN DE GRITAR Y BAJEN A CENAR!!!- Una voz masculina, los llamo a ambos desde la planta baja.

    Llamando la atención de ambos.

    Avergonzado –Creo que molestábamos a tu papá-

    Asintió nervioso –Si- Pero demostró una sonrisa animada, parándose de inmediato –Aunque la cena ya está lista y sabes que cocina deliciosos, bajemos-

    El peli azul solo asintió, e imito al castaño.

    Es una costumbre desde que se conocieron que el peli azul, comiera y cenara en casa de Dohko, usualmente prefería estar con él todo el tiempo que pudiera, en vez de estar en su hogar, si se le pudiera llamar así, escuchar a sus padres menospreciarlo, y a su hermano jactarse de como es el mejor y Deuteros es solo la vergüenza de la familia.

    En cambio, encontró en su primero verdadero amigo que tuvo en su vida, bastante cariño, incluso los padres de este, aunque se miraran como personas muy serias y cortantes, solo eran apariencias, porque son tan amables, desde el primer momento le dieron una cálida bienvenida, y ya parecía un integrante más de la familia.

    Además que, prefería mil veces la comida casera del papá de Dohko que esa refinada y extraña que su familia acostumbraba.

    Siempre la sentía tan fría y sin sabor.

    Aunque esa noche, ninguno de los dos se salvaron por cuestionamientos de un pelirrojo, que se burlaba de su hijo y el amigo de este, por los gritos y su plan de enamorados.

    Pasaron una cena bochornosa y el padre de Dohko siguió a su esposo en ese plan.

    ---Día siguiente (Hora del primer receso)---

    -Hoy tu papé te preparo el almuerzo, así que termínatelo todo- Shion le sentencio, mientras comía sus alimentos, tan serio y calmado como su costumbre.

    -Si- Sonrió, dedicándole una hermosa sonrisa matutina –Me alegra que volvieran de sus negocios- Miro la comida.

    Sus padres tendían a salir fuera del país, bastantes veces al año, así que esas ocasiones se quedaba en la casa de los Ariesh, y no es por juzgar mal esa hospitalidad, pero no podía negar que extrañaba a sus padres siempre.

    Cuando volvían, sentía tanta tranquilidad de que regresarán a salvo, y lo colmaban de toda la atención que no le pudieron dedicar por el trabajo.

    -¿Cómo están? ¿Lograron firmar el contrato que me dijiste?-

    -Están muy bien, les mandan muchos saludos a tu padre y mucha gratitud por dejarme quedarme con ustedes este último mes- Comía emocionado, su rostro esta tan iluminado.

    -Sabes que eres bienvenido con nosotros siempre- Se giró a ver por la ventana algo pensativo –Ustedes también hicieron mucho por nosotros hace tiempo-

    -Iremos en la tarde a tu casa, mis padres quieren darles algunos presentes que trajeron de su viaje- No dejaba esa mueca de felicidad ni un solo instante.

    Suspiro, negando con la cabeza –Sabes que no es necesario, nosotros estamos más que felices de recibirte-

    -Ja, ja, ja Shion, hablas demasiado propio, eres aún muy joven para ser así- Le divertía como el peliverde, quería actuar como un adulto, olvidando la etapa en que se encuentra.

    -Es mejor empezar de una vez- Dio un bocado de su comida, desviando su mirada algo avergonzado.

    Se notaba la felicidad de ambos, una amistad de hace años, casi de toda la vida, pero solo que se conocieron a la corta edad de tres años, siete conociéndose, y su amistad parece que perduraría enteramente.

    Solo es eso, pero a veces los malos ojos podrían esparcir chismes, pero les daba igual sabían que su interés no es de esa forma.

    Mas alguien interrumpió esa armonía, justamente una voz un poco grave, que se podría decir sonaba nervioso, aunque quería dar la alusión de estar confiado.

    -H… Hola… Amista…- Estando bastante nervioso, sin usar el saco de la escuela, luciendo algo casual y parecía que su cabello había sido arreglado, lucia bien.

    El rubio, levanto su mirada, le dio una sonrisa bastante hermosa y un sonrojo se proyectó en sus mejillas –Buenos días Deuteros-

    Con esa acción tan dulce, el corazón del peli azul se derritió por completó, pero no podía dejar escapar esta oportunidad tenían un buen plan, así que debía hacer lo suyo.

    -¿Co… Como es…Tas?- Tartamudeaba, algo que solo le pasaba cuando se ponía bastante nervioso.

    -Muy bien y ¿Tu?- Ladeo un poco su cabeza, cada gesto que hacia parecía que flores salían de s alrededor y una atmosfera con un tono rosado que deslumbraba.

    -¿Yo?- Se señaló a sí mismo, sin poder creer que le preguntará.

    A que estos nervios.

    Asmita le dedicó una leve risita –Ja, ja, ja… Eres gracioso-

    Insertemos unos gritos de emoción internos para Deuteros, que lograra hacerlo reír, le devolvía la vida entera a su cuerpo.

    Así pasaron uno segundos más, hasta que logro recordar a que venía.

    Tenía suerte que el peliverde, estuviera tomando las cosas con calma.

    Solo era por el hecho de que ese joven también hizo su investigación y trataba de darle el beneficio de la duda, mas no se lo dejaría fácil con su amigo y que lo lastimará no era ninguna opción.

    -Asmita… ¿Te gustaría… Ir… A… A… La cafetería a almorzar conmigo?- Su rostro, aunque su piel morena le sentaba de maravilla, aun así no ocultaba el sonrojó, por estar preguntando algo así tan repentinamente.

    Ese rubio se sorprendió bastante, nadie nunca lo había invitado a la cafetería y menos un chico que a su parecer es bastante lindo, aunque le gustaría conocerlo más.

    -Si… Me gustaría- Bajo su mirada, no podía verlo a la cara, por cómo se sintió de repente, mas miro al peliverde delante, que incluso estaba sorprendido por la invitación que le acaban de hacer a su mejor amigo –Pero… No me gustaría dejar solo a Shion, así que…-

    -Oh, no te preocupes, él también puede venir con nosotros- Hablo rápido, porque ahora que tenía una afirmación de su Ángel, debía intentar que el peliverde fuera con ellos.

    -¿Enserio?- Si ilusión creció y se giró al otro -¿Qué dices Shion? ¿Vamos?- Le dedico una sonrisa.

    Miro al rubio y al de segundo año, pensando en que podría hacer mal tercio y sería incorrecto, pero tampoco es que el otro le inspirara confianza aun.

    -Está bien- Conteste tan serio y automático, que las emociones se le han ido.

    Con todo listo y viendo que el plan de Dohko funcionó.

    Tuvieron que deshacer su mesa improvisada y tomar sus almuerzos para ir directo a aquel lugar atestaste de gente.

    Que no molestaba tanto a Asmita, pero a Shion si y mucho.

    Al llegar, todo estaba lleno de personas cada mesa, el peliverde pensaba que Deuteros es un idiota pro que obviamente no tendrían donde sentarse.

    Ya se miraba regresando con poco tiempo a volver a comer.

    -Ahí está- Los condujo por la cafetería abriendo paso, por su apariencia que no le gustaba que lo vieran así, pero servía de algo.

    Los otros dos lo siguieron.

    -Hola- Levanto su mano tan animado el castaño, ya con una mesa apartada, esperándolos.

    -¿Hola?- Amista sonrió, saludando tan causal.

    -Él es mi mejor amigo, su nombre es Dohko Libriz- Lo presentó, aun no dejaba que su rostro se calmara, el sonrojo de tener a su Ángel tan cerca, es demasiado para su corazón que latía como loco.

    -Mucho gusto soy Amista Virgem- Se presentó a sí mismo y luego señalando con la mano al peliverde –Él es Shion Ariesh-

    Notando que el otro, solo que quedo estático, minado al castaño con algo de incomodidad, recordó cómo se expresó de él cuando se vieron en las escaleras.

    -Saluda Shion- Le susurro, para que reaccionara.

    Suspiro fastidiado –Un gusto conocerte- Su seria y amarga voz se dejó escuchar.

    Para el castaño, es lo más maravilloso que alguna vez pudiera escuchar.

    Rápido el peli azul, jalo una silla, para darle el asiento al rubio.

    Una cortesía de caballerosidad, que Asmita lo tomo bien y decidió aceptar el lugar.

    No sabía expresar que fuera ese sentimiento cálido en su corazón, pero no negaría que este latió un poco más rápido por la presencia del joven.

    El asiático hizo lo mismo con el peliverde, pero este solo lo ignoro y tomo el asiento que antes el castaño poesía.

    Un actitud algo grosera, pero de los dos, la forma en que lo mira no le gusta.

    Suspiro resignado sería difícil de que lo aceptará, aunque fuera primero como un amigo, pero haría lo que fuera.

    Se sentó y se acercó más al de cabellos verdes.

    Así esos cuatros comenzaron a almorzar, el peli azul tratando de sacar una conversación divertida para el rubio, y este aun con las dificultades para hablar de Deuteros por los nervios, le agradaba y le parecía tan adorable cómo se comporta.

    Las cosas estando fluyendo un poco bien, para los dos principales, al final ese dulce rubio tienen a ser sociable cuando gusta, y algo le decía que ese chico con unos ligeros colmillos es alguien bueno, que su corazón es grande, pero que no le dan la oportunidad de demostrar quién es.

    Siendo como un sexto o séptimo sentido que tuviera más desarrollado.

    Animándose a entablar una conversación, con el peliverde, el cual terminaba su almuerzo en silencio y tranquilidad.

    -¿En qué club estas?- Fue a pregunta que pudo formular.

    Este levanto su mirada, esos ojos rosas profundos cautivaba a cualquiera que los contemplará.

    Pensó un instante en responderle, pero si quiere lograr tener un porte educado, debe seguir siéndolo aun con quien no le agrade –Entre al de robótica- Tan serio.

    -Wow ¿Enserio?- Le sorprendió, pues para entrar allí, debe tener un nivel alto de ingeniería mecánica –Yo estoy en el de box y practico artes marciales- Dijo esto orgullos, confiado.

    -Que interesante- Sonó sarcástico, pero de hecho le llamo algo la atención -¿Cuál es la Kata de tu mejor elección?-

    Le sorprendió que supiera sobre artes marciales, lo veía tan hermoso y frágil, que creía que no supiera pelear, un instinto primitivo de proteger a quien amas, algo equivocado aquí.

    -La de Judo… Me gusta…- Ahora si no dejaba de estar sorprendido y más prendado de ese peliverde, con un rostro hermoso y ojos de gemas preciosas.

    -Es una que tiene muchas variantes, ¿Cuántas conoces?- Le pregunto de manera inquisidora, sus ojos afilados, como si estuviera en un interrogatorio.

    -Pues… Uno de mis padres, entreno en su juventud y aparte de mis clases, yo…- Se sentía nervioso por esos ojos rosas fijos en él –Creo que todas… Je, je, je, je…-

    -Entiendo… Yo practiqué Karate- Guardaba su bento tan tranquilo, de una forma elegante.

    -Tienes herencia asiática como yo- Le declaro, con una leve sonrisa.

    -Si, por parte de mi padre-

    Sonrió encantando por la escena, es de las pocas veces que su mejor amigo tiene una conversación tranquila, sin enojarse –Deuteros, gracias por invitarnos…-

    -De nada…- Pensó un movimiento que tenía planeado desde ayer –Asmita, ¿Te gustaría salir conmigo?- Tomo todo el valor que tenía en su ser, para hacerle aquella pregunta, y no tartamudeo, pues los nervios están, pero… Se está alejando, porque se dio cuenta que el peliverde no es una amenaza romántica.

    Llevo sus manos hacia su regazo, no creía que alguien algún día lo invitará, o de esa forma, se sintió abstente cohibido ahora, hasta podría decirse nervioso, sin creer que ese joven tan atractivo, le propusiera salir.

    -Yo…- Se sonrojó, su piel blanca lo delataban, lucia como una obra de arte delicada y sonora como una dulce nota.

    -Asmita, no puede salir solo, al menos de que yo valla con él- Allí estaba la idea equivocada que significa cuidar a alguien por encargo y deber, pero es la forma en que Shion lo protege.

    Una cosa es almorzar y otra salir a cualquier lugar fuera de la escuela.

    -Bueno… Entonces… ¿Podemos salir los cuatro?- Sonrió dando esa mejor opción, cosa que le ayudaría a Dohko sin duda.

    -Me parece una muy buena idea ¿Qué dices Shion?- Ahora las mariposas, aves y todo revoloteaba y sonaba tan preciosos.

    El peliverde, suspiro derrotado, no quería que su amigo saliera con ese sujeto, al menos que lo aprobara y ahora por hablar se encontraba atrapado en una especie de cita doble.

    -Entonces si- Cerró sus ojos, que se encontraban detrás de los lentes que no se los quitaba, pues su vista no es de gran ayuda.

    -¿Cunado… Quieres salir?- Él había puesto, pero el otro debía disponer de la hora.

    Pensó un instante, ay que le daban la oportunidad de decidir y sabiendo que sus padres están con él y los desea disfrutar.

    -¿Qué tal el fin de semana?- Propuso entonces.

    Para el peliverde, no existía problema alguno.

    Sin embargo Dohko y Deuteros se miraron mutuamente, existía un problema.

    -Perdón… Pero… El fin de semana ano puedo- El peliverde, bajo su vista, debió ser él que decidiera el día, pero no recordaba en lo que se mantenía ocupado esos días.

    -¿Por qué no?- Tan aspara su forma de hablar.

    -Deuteros trabaja todos los fines de semana, casi todo el día, así que no puede- El castaño contestó a su borreguito aun no oficial.

    Este solo asintió serio.

    No sabía cómo tomaría esto el rubio, pero al verlo este solo le dedico una sonrisa iluminada por las mismas estrellas.

    -Entonces… ¿Qué tal la próxima semana?- El rubio proponer la nueva cita.

    -¡¡¡¿ENSERIO?!!!- No se creía que tuviera surte, de que no se ofendiera por negar la primera opción, tenía una leve idea equivocada de como reaccionaria.

    -Si-

    -Los jueves tienen esa promoción de esos raspados coloridos que le gusten a Asmita- Volteo la cabeza a otro lado, mientras terminaba su jugo de durazno, algo molesto.

    -Entonces está decidido, vamos el jueves- Aquel chico de cabellos cortos, agrego tan animado, y más porque su amado borreguito está aceptando ir -¿Qué es lo que te gusta?-

    -Nada- De nuevo serio, se levantó del asiento –Tenemos que irnos, pronto sonara la campana y estamos algo lejos de nuestra área-

    Cerro sus ojos, levantándose con cuidado –Esta bien- Le dedica una última sonrisa al peli azul –Nos vemos entonces el jueves Deuteros, adiós Dohko- Al despedirse ambos jóvenes de primero se pudieron en caminó a su salón.

    -¡¡¡LO LOGRAMOS!!!- Dohko no sabía de su felicidad, dejando caer todo su peso en el respaldo del asiento.

    -Su sonrisa es preciosa… Tan solo que me vea de esa forma… Me llena de alegría- Suspiro y dedicaba ciertas palabras a lo bajo.

    -Shion, come tan lindo- Ahora el otro decía palabras de enamorado.

    Asintió –Se nota que Shion no es muy amigable- Rio nervioso –Tenias razón, no son para nada una pareja, aunque… Creo que lo cuida mucho-

    -Sera difícil de conquistar su corazón, pero daré mi mayor esfuerzo, en verdad… Siento algo hermoso por él, no quiero darme nunca pro vencido- Sus ojos denotaban determinaron sus esmeraldas brillaban por el amor de aquellos ojos rosas.

    -Lo mismo siento por Asmita, quiero… Está a su lado y conocerlo aún más, permitir que pueda tomar su mano, abrazarlo y decirle lo que siento…- Suspiro, su corazón latía tan bruscamente que podría faltarle el aire.

    Esos dos se quedaron allí pensando en los dueños de sus corazones.

    Sin embargo reaccionaron de inmediato, al darse cuenta de algo que había dicho el peliverde y no tomaron en cuenta.

    Se miraron mutuamente y dijeron al unísono.

    -¿Dónde tienen raspados coloridos en promoción los Jueves?-

    ---Por los pasillos---

    -Gracias por aceptar- Asmita trataba de seguir el paso del mayor por meses.

    -Sabes que te prometí que estaré contigo siempre y te cuidare, así que no agradezcas-

    -Eres el mejor amigo que cualquier pudiera tener-

    -¿Te gusta Deuteros?- Le pregunto, deteniendo su paso y girándose hacia él.
     
Cargando...

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso