One-shot Melancholic

Tema en 'Vocaloid' iniciado por Poemy, 12 Septiembre 2014.

  1.  
    Poemy

    Poemy Farmer

    Aries
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    Escritora
    Título:
    Melancholic
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1464
    Mirar a través del cristal, otro día soleado, era de esos días donde la luz del sol pegaba tanto que hasta podría dejarte ciego.
    Ella prefería los días lluviosos, eran tan tristes como su mismísimo ser.

    Ahora sentía que todo le entristecía.

    Tanto como el sonoro canto de los pajarracos en la madrugada, y los primeros rayos de sol iluminando su cara.
    El empalagoso olor a dulce le mareaba, el horrible sonido de una copa de cristal romperse la aturdía...
    Incluso el pequeño y sutil sonido de el caer de un alfiler le era insoportable.

    Todas las noches se ahogaba el llanto, por no querer preocupar a nadie, para no sentirse ridícula o patética al pedir ayuda, porque el contar sus hechos, su dolor, eso no podía hacerlo.
    Ella siempre había dicho que jamás abriría las puertas, que jamás dejaría entrar a nadie.

    ¿En qué monstruo se había convertido Rin Kagamine?

    Posó su cabeza sobre sus rodillas mientras el agua corría por todo su cuerpo, el agua estaba caliente, como le gustaba. No le importaba dañarse la piel, o que se le resecara el cabello. Jamás se cuidaba, y por alguna extraña razón incluso había dejado de comer.

    No por "no sentirse bien con su cuerpo" ya no sentía hambre. El sólo ver el plato de comida con espárragos, arroz y chuletas le asqueaba. Por lo cual prefería comer —escondía la comida debajo del colchón— en su cuarto. El pútrido olor de la comida rancia le entraba en la nariz cada noche. Mejor era limpiar su alcoba antes de que su mamá se enterase.

    ¿Por qué? ¿Por qué las bromas jamás la hacían reír? Ella quería hacerlo, quería sentirse como los demás, quería soltar una carcajada, o reír hasta quedarse sin aliento, hasta quedarse ronca. Quería sentir ese sentimiento que todos sentían en su interior, por tan sólo un momento, quería sentirse... "Feliz"

    —Cariño... ¿estarás mucho tiempo ahí? Se te está haciendo tarde para ir a clases, es tu primer día ¿no? ¡Anímate! —pronunció su madre desde afuera del baño.

    La chica cerró la ducha y se miró en el espejo. El cabello le había crecido, y ella lo prefería corto, tenía incluso ojeras, y algunos granos en la cara. ¿Debía preocuparse?

    Ella sentía que nunca había sido la típica chica bonita, y que nunca lo sería.

    Secó su cabello con su toalla y se vistió con lo primero que encontró.

    —Adiós... —dijo solamente al cerrar la puerta.

    Y al tomar el autobús se colocó sus auriculares, un aparato que la hacía alejarse de cualquier conexión con el mundo humano, o al menos, así lo sentía.

    Y allí comenzó a imaginar, allí estaba ella, sonriendo ante todos, mientras éstos la miraban con asombro, diciéndole que era bonita, que era la mejor, que era superior a todos, eso la hacía sentirse un poco mejor.

    Rin había entrado en su propio mundo, un mundo donde nadie le haría daño. Donde ella se sentiría libre, ya no se deprimiría, ¡podría comer todo lo que quisiera, y sólo serían cosas deliciosas! Como galletas con helado, o tartas de limón. Jamás se aburriría y por su puesto, jamás se sentiría sola...

    El autobús paró de golpe y ella se bajó, el golpe la había sacado y había vuelto a la dura realidad.

    Estaba sola.

    Deprimida.

    Y vacía, como muerta.

    Observó de acuerdo en su entorno, chicas con chicas, chicos con chicos, chicos y chicas, todos tenían amistades, todos se reunían y todos hablaban. Sentía que no le importaba, o al menos, quería creer eso.

    Su madre le había preparado algunos huevos y arroz de almuerzo, no quería comer nada, así que lo desechó.

    —Kagamine, ya que has terminado tu almuerzo, me gustaría pedirte un favor —la mujer de pelo blanco se acercó al asiento de la chica—. Me gustaría que devolvieras éstas tizas al aula de al lado, por favor.

    Al parecer eso había sido una orden, la chica asintió y tomó las tizas, caminó unos pasos y abrió la puerta. Recorrió con sus dedos los afiches colgados de la pared y llegó al salón que quedaba justo al lado.

    Al llegar al otro salón sintió nervios, todos la miraban, y algunas chicas se reían. ¿Era por su cabello despeinado y húmedo? ¿Podría ser que hubiesen notado sus carcomidas y mal arregladas uñas? ¿O sus inmensas ojeras la hacían ver mal? El maestro de dicho salón reaccionó mal al ver que la jovencita se había quedado como estatua en medio de la nada.

    —¿Qué espera, joven? ¡No tengo todo el día! —vociferó el hombre de larga cabellera púrpura.

    La chica se alteró un poco, ya de por sí se sentía nerviosa, y aquello la había hecho avergonzarse.

    —La mestra Haku me pidió que le entregara esto —musitó mirando a los lados.

    Rin sintió algo en ese momento.

    Divisó a un chico rubio mirando por la ventana, ¿por qué de pronto se sentía así? ¿y qué miraba él? Sintió curiosidad en ese entonces.

    —¿Podría... por todos los cielos, mostrarme de una vez lo que quiere darme?

    Rin le entregó las tizas y se marchó corriendo.

    Cerró la puerta y se agachó justo a un lado de donde estaba su salón.

    Ese chico le interesaba, porque era el único que no hablaba con nadie, y por un momento pensó que podría tener una oportunidad con él.

    —¿En qué estoy pensando, quién podría fijarse en... mí? —recostó su cabeza en sus rodillas y soltó algunas lágrimas—. Nadie se interesaría en una melancólica como yo.

    —Oye...

    Subió la mirada y se sorprendió. ¿Podía ser?

    —¿Por qué lloras? —le preguntó el chico.

    —No importa —volteó la mirada.

    —No es bueno llorar —se acercó y le secó las lágrimas—. Sonríe, y hazlo por ti. ¿Vale?

    Ella miró como se alejaba, y ¡era la primera vez que alguien le hablaba!

    Por un instante, pudo jurar que sintió como su corazón latía al ritmo de un motor.

    Y durante días, e incluso meses, Rin lo observaba, se escapaba de clases y lo veía en sus partidos de fútbol. E incluso durante el descanso lo veía hablando con sus amigos, le encantaba oír su risa a lo lejos, sólo quería escuchar su voz, y recordar ese momento en que él se le acercó por primera vez.

    Incluso soñaba con poder abrazarlo, con poder tomar su mano, o volverse a encontrar con él, y siempre despertaba llorando, siendo víctima de aquella vil mentira que creaba su subconsciente.

    Las clases culminaban, ese día era la entrega del boletín escolar, su madre había ido en busca del susodicho.

    Y al llegar a casa, ella notó que no estaban nada felices.

    —¿Cómo es posible? —se acercó a ella, que estaba de pie y le mostró la libreta que tenía en sus manos—. ¡Fuiste el promedio más bajo de toda la clase, lo peor es que ni siquiera tienes todas las notas!

    Rin tragó saliva con los nervios al tope.

    —Los maestros hablaron contigo, yo, hablé contigo —dijo su madre con la voz temblorosa—. Creí en ti, y me fallaste. No, te fallaste a ti misma —se cruzó de brazos y le dio la espalda a su hija.

    —Repetirás el año, Rin —anunció su padre.

    Ella jamás se había esperado eso, y en ese momento sintió un sabor amargo en su boca.

    Jamás se había esperado, que sus acciones llegaran tan lejos.


    Se recostó en su cama admirando el cielo oscuro, tan vasto. No veía la luna, y quería admirarla, sólo eso la calmaba.

    —Me gustaría saber su nombre... —dijo con tristeza.

    Sólo sentía tristeza por ella misma, por ser ella, simplemente por ser tan insignificante.

    Ya nada era lo mismo. ¿Qué había pasado? Sus padres no le trataban con el mismo afecto de antes, ahora sólo de vez en cuando podía hablar con ellos, lo cual le frustraba, y todas las noches se cuestionaba si seguían queriéndola.

    Aquella mañana fría de diciembre empezó a nevar, Rin se abrigó bien y observó a lo lejos al chico rubio que tanto le gustaba.

    Decidió ir y acercársele, a lo mejor tenía suerte.

    "¿Cuál será su nombre? ¿Me recordará? ¿Querrá hablarme?" Se invadía con preguntas, y se sentía ansiosa por acercarse a él.

    —¡Len! —escuchó y se dio la vuelta, una chica de cabellos verdes abrazó al chico, para luego besarlo en los labios.

    Se sintió helada.

    Y patética, nuevamente.

    "Ella es muy linda... Y yo... ¿No soy linda?"

    Sus ojos se llenaron de lágrimas, y decidió cerrarlos para que no salieran a la luz.

    Corrió, corrió todo lo que pudo, preguntándose qué haría, y queriendo huir, queriendo quemarse con su dolor, hundirse en la perdición. Recorriendo las solitarias y heladas calles de dichosa ciudad, fue ahí donde un auto la arrolló, y acabó con su vida.

    La vida melancólica de Rin Kagamine.
     
    Última edición: 15 Septiembre 2014
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  2.  
    Sakura Berlitz

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    Escorpión
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    Escritora
    Me a encantado! Buena historia y buena narración, me a gustado mucho, me encanta la pareja Len x Rín pero por que tuvo que morir T_T? Un poco trágico todo ;_;
     
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  3.  
    Sheik

    Sheik Usuario común

    Piscis
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    Escritora
    Hola ♥
    Gracias por invitarme y lo siento por comentar hasta ahora x'D
    Estuve leyendo de forma tan entretenida, que no note ningún error. Aunque creo que no había, o al menos un error bastante grande -w-
    La historia me agrado, los pensamientos de Rin son muy muy reales, creo que en algún momento me sentí identificada mientras leía.
    Cuando vio a Len y sintió que él sería una persona diferente, tal como ella lo era, y quizá lo era, nunca lo sabremos :c
    Pienso que Rin desarrollo cierta obsesión hacia él, quería hablarle, conocerlo, quería... Saber si era como ella creía. Lo malo de eso, es que toda cosa es mala en exceso, ella descuido sus estudios por observar al niño rubio.
    Y cuando creyó que por fin podría hablarle, se dio cuenta que el chico ya tenía su pareja y todo. Recordando otra vez que ella era la chica triste, que no le interesaba nada y que además, ahora se estaba cuestionando seriamente su belleza.
    El fanfic me gusto mucho, por un momento creí que tendría un final feliz, y me alegra que no lo haya tenido~
    Espero que si escribes algo más me invites, Chelsea ♥♥♥
    Besitos (?

    Sheik fuera owo~ ♥
     
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  4.  
    Aixa-chan

    Aixa-chan No se necesita una razón para estar feliz

    Acuario
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    Escritora
    T_T eres cruel Chelsy, ¡lo que tú quieres es hacernos llorar! No, la verdad es que estuvo muy lindo, si bien la tragedia no es lo mio, esto de verdad me encanto :) y gracias a ti, curiosamente ya no me siento tan solitaria ._. (bueno, por lo menos a mi si me hablan) Ahora ¡exijo una historia con un final feliz! (?) Nah, es chiste, aunque bueno... matarla fue un poco repentino, pero eso es lo bueno ¿no? sorprender al publico. Tu narración me gustó mucho, y espero que vuelvas a invitarme a leer más historias tuyas. Reitero, fue muy buena :)
     
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