Mini-rol Ludi Harpastum | UA (Genshin Impact)

Tema en 'Salas de rol' iniciado por Gigi Blanche, 21 Diciembre 2021.

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    Rider

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    Las risas ya eran algo constante durante la velada, no era como si buscásemos cualquier excusa para reír, realmente todo se sentía natural, como si fuese algo que simplemente no pudiéramos evitar. Aunque apreciaba el comentario, lo cierto es que aun siendo yo el local en esta situación mi sentido de la moda no es que fuese el más desarrollado de todos; es más, hasta donde yo sabía solo era cinco sentidos pero aparentemente tenía más.

    Todos y cada una de mis preocupaciones se había marchado tan pronto sentía el suave tacto de la chica sobre mi mejilla, aunque esta rápidamente pasó a estirar mi mejilla no lo hizo con nada de rudeza, así que no dejaba de ser un dulce gesto para tranquilizarme.

    Tras mi repentina salida del bar pude notar la silueta de la chica sobre la barandilla, mientras su largo cabello acompañaba su silueta a la luz de la luna, aun con esa gentil sonrisa.

    —¿E-Eh? P-Por lo general no trato de impresionar a nadie, le gente suele asustarse con relativa facilidad —comenté algo apenado al rascar mi nuca poco antes de que empezara a subir la pared, cuando sus palabras me confundieron un poco—. Estoy bastante seguro de que puedes verme desde aquí y estoy casi seguro que mi nombre no es Romeo...¡Oh, espera, ya me acuerdo de esto!

    >>¡Aquí Julieta! Junto a esta...¿Maceta?

    ¿Quién escribió esto?

    Una vez arriba no puede evitar notar el no tan sutil puchero de la chica, con sus mofletes infladitos y todo. Pero si es que era adorable. Me aproveché un poco de que me debía la jugada y pellizque sus mejillas antes de dedicarle una pequeña sonrisa.

    —No te voy a mentir, siempre ha sido mi manera favorita para desplazarme.

    Una vez en las calles decidimos comenzar nuestro tour nocturno por la ciudad, pasando por un lado del Gran Hotel Goth y la sede del Gremio de Aventureros, aunque al principio cuando pasamos por el hotel no pude evitar notar que había algo de bullicio en una de sus habitaciones, ¿eran acaso los de la compañía? Me preguntaba si Anna no los echaba en falta. Fue una lastima que no pudiera preguntarle, pues en cuanto pasamos por la taberna Cola de Gato ella se lanzó sin dudarlo a jugar con los felinos.

    No tenía ninguna intención de apresurarla, así que simplemente saludé a la camarera y me limité a acariciar a uno de gatitos que se había subido a mi cabeza.

    Pobre de Diona, teniendo que trabajar hasta altas horas de la noche por el festival.

    Tras un rato continuamos caminando hasta llegar a la plaza principal junto a la fuente y nos sentamos en los escalones para descansar un poco y apreciar la vista. Annie se sentó y como una niña pequeña comenzó a mecerse al ritmo de la música de fondo producida por los bardos, y yo cómo buen guía que era, me senté junto a ella e hice prácticamente lo mismo.

    No pude ocultar del todo mi preocupación al escuchar no solo que los Fatui seguían en el hotel, sino que aparentemente tenía un Banco en Liyue y hasta se rumoreaba que estaban involucrados en al muerte de Rex Lapis. Parecía que eso tipos habían estado más ocupados de lo que yo hubiese imaginado.

    —¿Causar problemas? No, creo que no, al menos ninguno del que sepamos los del gremio. Han estado aquí desde antes de que Dvalin, el Dragon del este, fuese corrompido momentáneamente por el Abismo, y luego de eso muchos se marcharon, pero aun hay unos cuantos rondando por la ciudad —Solté aire algo derrotado para luego mirar al cielo—, traté de probar que ellos estaban relacionados con algunos de los problemas de la ciudad, pero aparentemente están "limpios" pero...

    Terminé por negar con la cabeza para luego volver a dirigirme a la castaña con una sonrisa un poco más serena.

    —No vale la pena hablar de eso ahora, la noche es muy linda para eso...Hey, ¿te gustaría pedir un deseo en la fuente?
     
    Última edición: 7 Octubre 2022
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    Gigi Blanche

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    Llevaba riéndome tanto desde que habíamos llegado a Mondstadt, y en especial desde que la presentación había acabado, que por muy pequeños chispazos de tiempo realmente deseaba que el sol tardara más en salir. Que la noche se prolongara junto a las estrellas, la música de los bardos y la brisa cálida de Barbatos. Aleck se amoldaba a cada una de mis tonterías, y si no, sencillamente me esperaba.

    Llegando ya a la plaza, me senté en las escalinatas y el muchacho hizo lo propio a mi lado. Su preocupación fue palpable en cuanto le comenté sobre los rumores que circulaban en Liyue de los Fatui, y estuve por preguntarle si aquí había ocurrido algo pero no hizo falta. Las historias sobre la crisis del dragón habían llegado hasta el puerto hace ya un tiempo, así que estaba medianamente enterada. Lo oí atentamente y con el ceño algo fruncido. ¿Un dragón legendario corrompido por el Abismo? Vaya, sonaba... aterrador. Una cosa era hablar de los Fatui.

    Y otra era mencionar el Abismo.

    Una presión desagradable me comprimió la garganta apenas la palabra salió de sus labios, pero me las arreglé para respirar hondo y desviar la vista al frente, disimulando mi reacción. Gracias a los Siete acabó suspirando y concediéndome una sonrisa, dispuesto a cambiar el tema. Repasé sus ojos brevemente y le regresé el gesto, asintiendo.

    —Y yo que sólo quería venir a Mondstadt pura y exclusivamente para pedir un deseo en esta fuente, ¿cómo lo supiste? —bromeé, incorporándome.

    Las telas que llevaba mi vestido se deslizaron, vaporosas, y se enredaron momentáneamente en torno a mi cuerpo cuando giré sobre mis talones para extenderle la mano. Volví a sonreírle, estaba todo muy tranquilo y me acerqué entonces a la fuente. Estiré la mano para alcanzar uno de los chorros de agua un instante, salpicó en todas direcciones y me reí, arrugando la nariz.

    —Muy bien, un deseo.

    Saqué una moneda de las que llevaba encima, tomé aire y alcé a mirar el cielo, cerrando brevemente los ojos. La voz de mamá se deslizó junto al viento, me susurró al oído, hizo eco y se fue. Estaba cantando una canción y la canción permaneció. Cargaba un deseo en el corazón, el más importante de todos; lo repetía con tanta insistencia que siquiera tuve que formularlo en mi mente. Existía allí a todas horas, como una nostalgia atada al cuerpo.

    Deseo que estén a salvo.

    Abrí los ojos, bajé la vista a la fuente y lancé mi moneda dentro. Le sonreí a Aleck.

    —Está prohibido ser la única que pida un deseo —dictaminé en un murmullo suave, y junté las manos frente a mi pecho—. Los deseos son importantes, después de todo.
     
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    Estaba considerando seriamente ir con un medico mañana siguiente, si ya me dolía el pecho de no parar de reír ahora, no me quería ni imaginar como me iba a sentir por la mañana. Era como cuando estornudabas tantas veces que los músculos se tensan y te duele. Pero a diferencia de mis alergias, esto era algo que no me molestaría repetir cada día, incluso si eso implicaba tener que ver un medico cada día, y si se trata de Barbara seguro que hasta vale más la pena por escucharla cantar.

    De cierta forma, agradecí que nuestra conversación en las escaleras fuera más bien breve. El abuelo siempre decía que las cosas del trabajo se queda en el trabajo, fuera de este se debe procurar hablar de otras cosas; y me gustara o no, lidiar con los Fatui o aun peor el abismo, era parte de mi trabajo.

    La pobre Annie trató de disimular su preocupación. Había encontrado otra cosa en común entre nosotros: Ambos procurábamos no alterar a los demás con nuestras propias preocupaciones. Tenía que dar las gracias de que haya seguido mi idea casi al momento, realmente sería un desperdicio gastar una noche tan bella charlando sobre eso, además, un deseo nunca estaba mal, ¿no?

    —Que te digo, es la fuente más famosa de todo el continente. La gente viene aquí todos los días solo buscando esta maravilla de la arquitectura —agregué de la misma manera, para luego tomar la mano de la chica e incorporarme.

    El aire había arreciado un poco dentro de los muros de la ciudad, solo lo suficiente para que parte de las gotas de la fuente viajaran con la brisa, acariciando mi rostro y agitando un poco mis ropajes al compas del viento, era algo frío, pero ciertamente agradable. Ver a la castaña juguetear con el agua logró arrancarme otra sonrisa más, en cuanto miró al cielo, no pude evitar imitar su movimiento y me quedé absorto, mirando a la bóveda celesta y sus maravillas, esta era realmente la mejor vida que podría pedir.

    Me quedé reflexivo en mi lugar por un momento, pensando en todas las cosas que podría desear. Ser aun más fuerte, tener una mejor armadura, incluso podría pedir cientos de monedas y así pedir cientos de deseos, pero en el fondo realmente no me importaba nada de eso. Quiero decir, Tener fuerza, mejor equipo y Mora nunca estaba de más, pero no sentía que fuese algo que necesitara desear, a veces lo único que se necesita en la vida es tener la posibilidad de ver salir el Sol sobre un nuevo día.

    Deseo que todos puedan vivir la mejor versión de su vida.

    Saqué un moneda de mi manga y la arrojé con un giro hacía el agua, cayendo relativamente cerca de la de la chica, logrando salpicar un poco más de agua.

    —Tenemos un buena vida Annie. Espero que no cambie nunca.


    Me senté por un momento en el borde de la fuente y volví a centrar mi mirada en el cielo, con una sutil sonrisa en mi rostro. Casi siempre clavaba mi vista en las luces de Mondstadt, pero hoy en particular las estrellas en el firmamento parecían más brillantes que nunca. Incluso casi podría jurar que vi una estrella fugaz con un aura dorada pasar veloz en el cielo.

    —¿Esta es la parte en la que debo confesar que esa era mi ultima moneda? Estoy tentado a sacarla del agua —Bromeé distendido. Volví a sonreírle a la chica.

    >>Debí desear tener más Mora.
     
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    Gigi Blanche

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    Que hiciéramos tanto alboroto sobre una fuente que, aunque bonita, seguía siendo bastante común, consiguió prolongar las risas. Si era cierto eso de que reírse nos alargaba la vida, ¡teníamos que estar haciéndonos inmortales! Lo ayudé a incorporarse, pues, jugamos con el agua y contemplamos el cielo. Las estrellas de todo Teyvat estaban allí, frente a nosotros, y recordé uno de los poemas favoritos de Yun Jin.

    Aguarda por mí, recita mi nombre y cántale a las estrellas, pues sobre ellas fueron escritas todas nuestras historias.

    Y si volvemos a encontrarnos no será mera fortuna, sino la voluntad de Celestia.

    Sabía de una gran astróloga que vivía aquí, en la ciudad de Mondstadt. Se decía que era capaz de leer el futuro de cualquier persona en las estrellas. Si los rumores eran ciertos, ¿eso significaba que nada era coincidencia? ¿Que incluso el poema de Yun Jin llevaba razón? Una vez lancé mi moneda y pedí el deseo, Aleck me imitó y yo seguí sus movimientos con una pequeña sonrisa en los labios. No estaba segura si el concepto de destino dotaba a nuestras decisiones de sentido o se lo quitaba por completo, pero aún no me importaba demasiado; no cuando la vida que tenía me obsequiaba esta clase de momentos.

    Tenemos una buena vida, Annie. Espero que no cambie nunca.

    Asentí, con las manos aún frente al pecho, y pestañeé tranquila en lo que Aleck se sentaba al borde de la fuente. El agua seguía reverberando a un ritmo constante, las monedas destellaron una última vez antes de asentarse y deslicé la mirada al muchacho, luego al cielo; su voz, sin embargo, me hizo bajar la vista de regreso a él. Sonreí, divertida.

    —¿Un aventurero pobre? Qué cliché —bromeé en un murmullo calmado—. ¿Cuál fue tu deseo, entonces? Si se puede saber, claro.

    El festival a nuestro alrededor muy lentamente iba amainando, ofreciendo una postal de la ciudad muy diferente a la que había conocido hasta el momento. Las conversaciones se oían sutiles, entremezcladas con los sonidos de los ciudadanos cerrando sus locales o guardando la mercancía de los puestos. Era probable que ya debiéramos empezar a retirarnos, pero honestamente no me apetecía demasiado. La canción que llevaba en mi mente desde que nos detuvimos en las escalinatas cobró fuerza, inhalé y simplemente empecé a cantar.

    Aleck no sería capaz de entender una palabra, ya que se trataba de una muy vieja canción en el idioma antiguo de Inazuma. Era tradicional de la aldea donde había nacido, la había aprendido en boca de mis padres y de vez en cuando, cuando las estrellas brillaban y los recordaba con particular fuerza, me gustaba cantarla. Era mi forma de traerlos conmigo y mostrarles todas las maravillas que Teyvat me había obsequiado.

    Tras recitar unas pocas líneas sonreí, buscando los ojos de Aleck, y mi sonrisa pretendió extenderle una disculpa silenciosa; no dejé de cantar, sin embargo. Mi cuerpo se fue amoldando lentamente a la melodía que palpitaba en mi mente, y junto a ella comenzó a mecerse a un ritmo estable, silencioso. Era similar al movimiento de un pequeño barco en medio del océano, suponía, o al consuelo que encuentran los bebés dentro de sus cunas. Calmaba, apaciguaba y nos conectaba con la naturaleza. Al menos a mí me gustaba verlo así.

    A medida que gané confianza, seguí ejecutando pequeños movimientos relacionados a la canción, a lo que recordaba de mamá y las veces que me la había cantado antes de dormir. La ciudad a mi alrededor se desdibujó, entremezclándose con los paisajes de la melodía, y sonreí. Estaba el océano bajo nuestros pies, los cordones montañosos a lo lejos y el cielo, de un azul cerúleo, sobre nuestras cabezas. Y nosotros nos mecíamos dentro de un pequeño bote, cada vez más lejos de casa, hacia un destino desconocido.

    Con las últimas estrofas cayó la noche, las estrellas tintinearon y estiré el brazo junto a Aleck hasta alcanzar el agua de la fuente. Me mojé la mano, le salpiqué un par de gotas en la cara y una risa suave se me coló en la voz.

    Las estrellas en el cielo cantan mi canción,
    llevan mis pensamientos, destellando.

    Y esta canción mía viaja por doquier,
    resuena todo el camino de regreso a ese país.

    El silencio se sintió cómodo. Cerré los ojos un instante, los despedí y volví a mirar a Aleck, riéndome.

    —No has entendido una palabra, ¿verdad?


    dejo por acá las lyrics en inglés de la cancioncita cuz LORE
     
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