Fantasía Los Hijos de Dooró

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Kay Greenwish, 7 Diciembre 2015.

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    Kay Greenwish

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    Leo
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    Fantasía
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    Los Hijos de Dooró


    "Nuestras vidas no se han desvanecido,
    seguimos aquí sin poder escapar;
    esperando por esas palabras
    que nunca nos atrevimos a hablar."


    Prólogo

    Me encantaría relatarles una historia. Esta leyenda llegó a mi gracias a mi abuelo, y aunque no es una historia que se ha contado de generación en generación dentro de mi familia, puedo asegurar que se convertirá en una leyenda famosa. Cualquier persona que lea ésto es libre de decidir si lo contado fue real o es simplemente un mito imaginado por una vieja cabeza. Sin duda para mí, es verídica porque ésta se convirtió en mi realidad. El principio de lo que se transformó en mi propia aventura. La aventura más grandes de mi vida y también la más fantasiosa vivida por su servidora. Pero como muchos dirían; eso será otra historia.

    Por ahora, permítanme primero contarles esta humilde historia.

    Todo comenzó cuando un individuo, que había nacido como la mano derecha de los Grandes más poderosos de esta región del universo, a los que se les conocía por el nombre de Los TS (Los tres encargados de mantener orden), había abierto los ojos. Él despertó de lo que se denominaría un largo letargo de su propio destino. Aquel ser que no solo había ganado el más considerable afecto de los Grandes que conformaban el TS, también la absoluta confianza de ellos. Sin embargo, un día este individuo quebrantó una de las leyes más importantes de aquella sociedad; había intentado robar la llave que abría el portal de una cárcel, sitio en donde estaban permanentemente encerrados personajes a los que muy pronto entraré en detalle.

    Un informante hizo saber a los TS sobre la traición de este individuo y, fue de esa manera que se le hizo un juicio, estando frente a frente con los TS, esperaba su castigo. La discusión se llevó a cabo. En el primer juicio se le permitió ser perdonado si mostraba arrepentimiento de corazón; Él se mostró en todo el juicio serio y callado, y ante la última pregunta de si estaba arrepentido, Él no habló ni una palabra. De esa forma se manifestó un segundo juicio en donde éste se dictaminaría su castigo. Y así fue, ese segundo día se reunieron, ninguno de ellos permitió que el lazo que alguna vez los unió a él, afectara en la decisión final.

    —No solo intentaste hurtar algo que pertenece a nuestro poder —se escuchó la voz autoritaria de uno de los TS—. Pretendiste robar algo que es de suma importancia para mantener la paz en esta región.

    El individuo solo escuchaba, con la vista baja. Lo último que deseaba hacer era enfadarlos todavía más. Sin embargo, no estaba por nada arrepentido de lo que había hecho.

    —Ya hemos hablado sobre tu condena —se oyó otra segunda voz con el mismo tono imperioso.

    La respiración de Él se volvió pesada. Estaba nervioso de la última resolución. ¿Qué sería ahora de él? ¿Cuál sería su destino? Eran algunas preguntas que cruzaban por su mente, pero a pesar de eso, no había ni pizca de arrepentimiento en él.

    —¡Estarás condenado al exilio!—El tercero continuó—. ¡No seguirás viviendo entre nosotros! Deberás pensar en tu error y solo tal vez, se te pueda perdonar y volver a servirnos si meditas en tu error e imploras por tu alma. ¡Pero nunca más volverás a poner un pie en este santuario!

    "¿Meditar, en mi error?" fue el pensamiento del individuo, riendo cínicamente a sus adentro. "Sí en una cosa he de pensar, eso será en cómo cumplir mi verdadero cometido." Terminó al momento que alzar la vista para poder ver los rostros de Los TS, con desafío. Aquel rostro solo provocó que la ira de ellos incrementara.

    —¡Dicho esta! —concluyeron los tres al unísono.

    La condena se había hecho.

    De esa manera fue que a este individuo se le mandó a vivir, desterrado, a un peculiar lugar.

    En las calles más concurridas de aquella gran ciudad, la gente se movía de aquí para allá mientras los automóviles viajaban de igual manera. El ruido que provocaban éstos aturdía a pocos porque muchos ya se habían obligado a acostumbrarse. El murmullo de los ciudadanos ascendía impregnando el ambiente. Lo más destacable era el olor a caño y a animales sucios que se extendía por todos los rincones de las manzanas del centro. Aquel individuo, que ahora era un simple vagabundo, se mantenía buscando desesperadamente algo que comer entre las bolsas de basura que esperaban ser recogidas por los basureros. Caminaba tambaleantemente por las calles llenas de personas, sus pasos eran torpes porque llevaba días sin ingerir alimento ni gota alguna de agua. El gruñir de sus tripas, resonantes, dejaba ver con claridad lo hambriento que estaba. Tenía la necesidad urgente de engullir lo que fuera; sus fuerzas empezaban a desprenderse de él.

    Al caminar tan solo unos cuantos metros, se detuvo ante un gran edificio viejo y, siendo traicionados por sus piernas, se sentó en el suelo polvoriento. Estaba decidido a esperar que una "caritativa" persona le ofreciera algo de dinero.

    Su vida, de haber sido de lo más prestigiosa, ahora había pasado a convertir en una humillación. Seguía incrédulo de creer que por varios días, el pedir limosna se había convertido en su rutina diaria, pero desafortunadamente no recibía míseros centavos por parte de alguien. No tardó ni un par de días cuando se dio cuenta que su destierro había ido más allá de lo que pudo imaginar. Su supervivencia era inútil porque nadie lo veía. Nadie lo escuchaba. Nadie sabía que siquiera existía.

    Sin embrago, seguía sin mostrar ni una pizca de arrepentimiento. Su corazón era altanero. Su orgullo era más grande que el hambre y sed que experimentaba en esos momentos.

    Intentó ponerse de pie para ir a buscar algo de comer, pero al intentar alzarse, volvió al suelo; era como si la gravedad se hubiera puesto más pesada a su alrededor. Intentó permanecer con los ojos abiertos aun a pesar de lo cansado que se sentía. No los cerraría. No sin antes luchar más por su supervivencia.

    ¿A caso iba a morir de hambre? Esa pregunta invadió su mente. Se sintió avergonzado de sí mismo. ¡Cómo era posible que la simple inanición iba a acabar con su existencia! Iba a perecer de una manera tan deshonrosa e ilógica para el personaje que era. ¿¡Cómo era posible que él, siendo él, fuera a fallecer!?

    No.

    Negaba morir allí.

    Negaba que no pudiera hacer nada por sí mismo y sus hermanos. Negaba que su vida terminara de esa vil forma. Tenía que salir de esa asfixiante penitencia y terminar con su tarea. No por nada había recibido una segunda oportunidad.

    No la desperdiciaría esa ocasión.

    "¡Por favor, tener piedad de este vagabundo.”
    gritaba en silencio, desesperado mientras intentaba ponerse de pie siendo en vano, “Regálenle unas moneditas a este pobre hambriento".

    Su vida ahora no solo le pertenecía a él; cargaba con la de muchos.

    "Por favor, alguien en este inmenso mundo dé a este pobre vagabundo un pedazo de pan o un par de monedas."
    Eran las palabras que repetía en su mente, sin embargo, a las que no podía poner voz.


    ¡Pensaba en lugar de gritar las palabras! ¡Era absurdo! Ya no tenía ni fuerzas para volver a ponerse de pie e intentar seguir buscando cual cosa que pudiera ser comible en la basura. Aun así, un milagro ocurrió ante sus ojos. En un momento dado, creyendo que su fin se acercaba, alzó la vista al sentir que unos ojos ajenos lo escaneaban de arriba abajo, penetrantes. Luego percibió la presencia de alguien que se detuvo frente a él. Descubrió a un muchacho de once años de edad. Notó que sus ojos azules como el mismísimo cielo no dejaban de mirarlo y, sus mismos obres no evitaron regocijarse al distinguir las facciones de aquel aparentemente desconocido niño.

    El vagabundo se quedó mirándolo, anonadado, a su vez que el muchacho se acercó a él, se acuclilló y le entregó una bolsa de papel sin decir palabra alguna; sin pensárselo dos veces. El indigente la tomó para asirla con todas las fuerzas que le quedaba porque aquella insignificante bolsa se había convertido, literalmente, en su vida.

    Pero eso no fue todo, el niño se irguió para buscar dentro del bolsillo de su pantalón algo, y al encontrarlo, sacó un billete de mucho valor; extendió su brazo para dárselo al muerto de hambre. El vagabundo lo cogió dejando a un lado la bolsa que contenía un sándwich. Y ante aquel acto de amabilidad silente, el muchacho se giró y se alejó de allí, retomando su camino, perdiéndose entre la multitud congregada de aquella calle.

    El hombre desvió su vista al billete, luego a la bolsa y por último al lugar en donde el buen samaritano desapareció. Sus ojos se llenaron de vida, de un brillo incandescente. Sonrió como nunca lo había hecho, por lo menos no tan gozosamente como en ese momento, allí mismo, se dijo a sí mismo: "Ha comenzado. Dicho por casualidad o capricho de Destino, lo me ha encontrado. Maldigo a los ignorantes del TS, quienes me dieron una oportunidad única porque hoy, posiblemente mi último día aquí, le he visto y ahora estoy en deuda con él. Sin duda alguna, este día da comienzo al final."

    Y aunque dichas palabras pensadas por Él eran en realidad ciertas y, que esto contado hasta ahora es técnicamente el principio, también podría decirse que hay otra historia ocurrida mucho tiempo atrás que da nacimiento a ese dichoso "inició". Pero no se desesperen que, poco a poco esto se los iré revelando en el transcurso de la misma historia.

    Por ahora, les narraré los sucesos tal y como a mí, mi familiar, me los contó.

    Y sin más que decir, bienaventurados sean al comienzo del final de Los Hijos de Dooró.


     
    Última edición: 23 Octubre 2017
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    Qué bonita canción xD

    Oye, me encantan tus ideas y este prólogo promete que esta historia será muy buena. Para comenzar me llama la atención el título, ambos, el que tiene y el alternativo. Me gustaría saber quién está contando esta historia, es decir, según entendí es una chica que vivió la aventura de aquel ancestral ser, el indigente. Entendí que por haber hurtado algo valioso, en este caso una llave para abrir una prisión, fue desterrado a un mundo que me imaginé la tierra. Por cierto, cuando dices Legiones o legión te refieres a eso (un conjunto de muchos individuos) o ¿quizás quisiste decir "regiones o región"?

    Ha comenzado intrigante, así que espero el primer capítulo. Nos vemos TAM
     
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    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Hola @Marina Jajajaja tienes razón, es regiones en vez de legiones. Y sobre quien cuenta la historia pues como ella lo dice; esa será otra historia. Pero no es que ella haya vivido la aventura del indigente, más bien, debido a "esa" aventura, la de ella vino. Ósea que gracias a lo que sucederá aquí, la narradora nos tendrá más que contar xD Y también quiero añadir que el abuelo de la narradora no es ninguno de los que saldrá en esta historia.

    Bueno, pues aquí les traigo el primer capítulo. Espero que les guste tanto como a mí me gustó escribirlo.



    Primer día de Clases: ¿Eres Nuevo?


    A pesar de ser muy temprano por la mañana, ese día había amanecido muy caluroso; hacía un calor húmedo y sofocante. El movimiento del autobús era brusco. El conductor no parecía tener tacto alguno y aquello solo provocaba dolor de estómago a varios pasajeros.

    Un joven de once años de edad comenzó a invadirlo un fuerte mareo por lo que cuando el camión hizo una de sus muchas paradas, él no se lo pensó dos veces para bajar al igual que otras personas. Exhaló con fuerza aire; un aire que definitivamente no era muy limpio, pero si era mejor que el que respiraba dentro del autobús pues dentro se podía notar todas las fragancias de perfumes que cada pasajero usaba, añadiendo además, el repulsivo sudor que iban generando ante el caluroso día.

    A él le había tocado quedarse de pie porque a pesar de ser temprano, mucha gente tomaba el autobús, cosa que le extrañó mucho pues pensaba que como se trataba de una ciudad grande todos debían tener sus propios vehículos en que moverse, sin tener la necesidad de subirse a un molesto camión. Se había equivocado, de nuevo.

    Dejando de lado el problema de "la lata de sardinas", su rostro no mostraba signos de enfado, al contrario, estaba muy serio, sus ojos azules reflejaban una profunda tristeza y desánimo como si algo lo mortificara internamente. Esa mañana se había levantado sin ganas de asistir a la escuela, a su nueva escuela porque seguía sintiéndose vacío al recordar su antigua escuela, su antigua vida. No solo le inquietaba ese tema, resentía el de estar en un simple pero tranquilo pueblo a una enorme, concurrida y ruidosa ciudad; sus tímpanos amenazaban con explotar en cualquier segundo por eso último.

    Dan Muller, era el nombre de aquel joven de once años de edad, optó que era mejor caminar el trayecto que le faltaba, guiándose con el mapa de su celular; caminó con pesadez, su atención estaba ausente de todo lo que sucedía a su alrededor, sin importarle si se llegaba a perderse o llegaba tarde a las clases. Fue en cierto momento que su vista se desvió hacia un vagabundo a escasos metros, ladeó el rostro con intención de ignorarlo, seguiría su camino. Era la primera vez que veía a esa clase de personas, ya había escuchado que las grandes ciudades, a pesar de ser “prosperas” había muchas personas de ese tipo. Al pasar a su lado, pretendiendo no haberlo visto, lo ignoró pero fue en vano porque inconscientemente y fugaz le echó un vistazo para verificar que, efectivamente, se le veía demacrado y hambriento, intentaba pararse pero aparentemente no podía hacerlo.

    No era su problema. Su prioridad era llegar a la escuela.

    "Por favor, alguien… Por favor, alguien…”

    Dan se detuvo en seco al escucharlo susurrar con angustia. Se giró. No podía dejarlo así. ¿Cómo iba a ignorar ante su clemencia? Sus piernas lo guiaron hasta él, quedando frente al hombre lo miró detenidamente, el vagabundo se percató de su presencia; ambos cruzaron miradas y como si ambos fueran los únicos en esa calle concurrida, ignorando los ruidos externos, un silencio sepulcral los cubrió. Fue de esta manera como Dan, sin pensarlo realmente, decidió darle el sándwich que su madre le había preparado esa madrugada, pero no solo eso, también le entregó el billete que ella le dio para una emergencia.

    Y así como tomó la decisión de entregar sus pertenencias a ese desconocido vagabundo, se fue de allí, sintiéndose extrañado por el individuo y preguntándose porque lo había ayudado, de todos modos, apresuró su paso para llegar a la escuela, la que no estaba lejos, afortunadamente. Aunque eso sí, había llegado tarde.

    Ya en la escuela Muller ingresó al salón, ya estaban dando la segunda clase del día. Dan se presentó frente a sus compañeros, cosa que no quería hacer mas su profesor lo obligó a hacerlo. Dan se convirtió en la novedad de ser el nuevo, no dio importancia de los murmullos que comenzaban a escucharse de clase en clase. Las próximas clases transcurrieron normalmente, nada destacable ocurrió en esas horas. Lo importante fue a la hora del receso.

    —Oye, ¿quieres venir con nosotros? —alguien le preguntó, con intención de invitarlo a juntarse con ellos.

    Dan lo observó para después dirigir su vista a los dos que estaban detrás de él, el primero había tenido la buena intención de invitarlo, sin embargo uno de los dos amigos puso una mueca de disgusto mientras que el otro siendo menos discreto le golpeó levemente en el brazo al que hizo la pregunta; evidenciando que no querían tenerlo entre ellos.

    —No gracias. Estoy bien solo —contestó Dan, fríamente, aparentando que la actitud de ellos no le importaba en lo más absoluto, a pesar que si lo hizo.

    —¿Por qué? —preguntó el primero. El de buenas intenciones.

    —Quizá no somos de su altura —respondió uno de ellos.

    “Tal vez sí” pensó Dan, caminando hacia la salida y pasando de largo.

    —¿Eres así de callado? —Se atrevió a preguntar uno de ellos mientras lo seguía con la vista—. ¿Cuál es su problemas? —murmuró.

    “¿Por qué se sienten tan ofendidos si son ustedes los que no quieren estar conmigo?”

    —No seas tonto —dijo el primero—, acaba de ser transferido, obviamente extraña a sus amigos de la otra escuela. Hay que comprenderlo y dejarlo solo hasta que se acople.

    El joven frunció el ceño mostrando malestar, una de las cosas que en verdad odiaba era cuando alguien más respondía por él, como si esa persona lo conociera y supiera que iba a hacer o decir.

    —Sí, así soy yo —respondió secamente al momento de cruzar la puerta del aula—. Y no extraño a nadie —terminó de decir, aunque mintió.

    Dan salió del aula y lo último que escuchó fue un "Que antipático" cosa que en verdad no le importó. Llegó hasta la cafetería gracias a los muchachos que se aglomeraron allí. Esta estaba llena de estudiantes deseosos de pedir algo en la tienda y comenzar a comer. Escaneó el ligar, era grande, muy grande y tenía muchas mesas estratégicamente acomodadas las que para su sorpresa todas estaban ocupadas. El joven suspiró cansinamente, ni siquiera debía estar allí, no tenía ni almuerzo ni dinero para comer o comprar algo, revisó como por centésima vez sus bolsas del pantalón para ver si encontraba algunas monedas olvidadas, pero como las veces anteriores, no encontró nada.

    Volvió a suspirar. ¿Por qué hizo lo que hizo esa mañana? No había sido muy inteligente de su parte hacer eso. Pero aquellas palabras...

    "Por favor, alguien… Por favor, alguien…”

    …por alguna extraña e inexplicable razón le hicieron hacer lo que hizo. ¿Lástima? ¿Compasión? ¿Interés? ¿Qué fue exactamente lo que lo impulsó ha hacer lo que hizo?

    Para apaciguar el hambre decidió ir a buscar un bebedero y tomar un poco de agua. Se encontró con uno a escasos metros, cerca de un salón de un grado más avanzado, se acercó y comenzó a tomar agua y tras quedar bien servido se dispuso a irse pero un extraño ruido; a sus oídos el ruido fue un golpe agudo, se giró a los lados para no ver nada ni a nadie. El pasillo estaba solo, entonces por segunda vez escuchó de nuevo el golpe pero esta vez provocando que saltara de la impresión, enseguida distinguió unas voces y con curiosidad, Dan se asomó por el aula cercana y observó a tres tipos que molestaban a alguien.

    Al darse cuanta de ser testigo de tal escena, Dan maldijo a sus adentros al darse cuenta que había estado en el momento inoportuno. Había visto como, al que se le antojó como ellíder empujaba contra la pared varias veces a, quizá, a uno de sus compañeros de clase. Dan solo arqueó la ceja y decidió en mejor ignorar aquel suceso y apartarse lo más pronto posible, no bastante, no se percató que uno del grupito terminó viéndolo y como si hubiera sido malo que los viera haciendo aquello, mencionó alarmado:

    —Axel, tenemos a un fisgón.

    Dan no necesitaba saber nada para darse cuenta se había metido en un grave problema y que, nunca debió dejar que su curiosidad le ganara ya que bien dice un dicho: "La curiosidad mató al gato", él ahora se había convertido en ese gato. Al ver que los tres iban a por él no esperó a que se acercaran completamente y corrió para alejarse del peligro; en realidad no quería ser golpeado pues sin duda su madre lo regañaría y se preocuparía por haberse metido en una pelea el primer día de clases.

    Axel Van, aquel joven que estaba agrediendo a su compañero, se había ganado la reputación del más feroz y problemático de la escuela. Sus profesores sabían muy bien la clase de muchacho que era y el gusto que tenía de meterse en problemas y por esa misma razón batallaban con él. Se hacía respetar, o mejor dicho, se hacía temer.

    Se conocía que desde primaria era tan frenético y problemático que le gustaba meterse en peleas y molestar a cualquiera, no simplemente a los débiles, a quien fuera que se metiera en su camino. Los otros dos que siempre estaban con él, no hay nada rescatable que contar de ellos en realidad (son simple relleno). Ellos simplemente seguían a Axel y lo apoyaban en sus fechorías para impresionar a los otros e infundir miedo que el mismo Axel generaba, mas ellos hacer algo por sí solos, pues no hacían nada.

    La persecución no llegó muy lejos, Dan decidió correr fuera de las instalaciones esperanzado ver a un adulto, creyendo que solo de esa manera se podía liberar de su atacante, mas no encontró a ningún profesor cerca.

    No obstante, siguió intentando mantenerse alejado hasta que, creyendo lo había perdido, entró a otro edificio, se detuvo para respirar un poco para volver a correr al asomarse por la ventana que los tres seguían detrás de él. Subió las escaleras, tropezó y aunque no cayó, si disminuyó el paso al sentir que caía de bruces. Fue en ese momento en que su provocador le dio alcance y quien sin decir una palabra simplemente lo asió del cuello de la camisa, lo obligó a caminar algunos pasos hacia atrás para después empujarlo espalda contra la pared, sin soltarlo. Y mientras todo eso sucedía, Dan realmente se puso a pensar cómo demonios había llegado a tal situación; era muy cierto que vio algo que no debía ver, pero eso no era razón para ganarse a un enemigo siendo su primer día de clases.

    —No saldrás ileso de esta —amenazó el rubio al moreno.

    —Escucha —dijo Dan entre quejidos pues le dolía la brusquedad en que era empujado—, fue un mal entendido. En realidad no llegue a ver nada.

    —Oye, te reconozco —habló uno de los acompañantes—, eres el chico nuevo. Axel, él es nuevo, cuál era su nombre… creo que era Don o algo así.

    El rubio dirigió la vista de nuevo al susodicho, soltándolo.

    —Así que eres nuevo, ¿eh? Escucha novato, debes saber que en esta escuela existen unas pequeñas reglas no escritas. Si vez “algo accidentalmente” que haga yo, lo más sensato es —llevó su dedo índice a su boca para continuar diciendo con voz desafiante—, guardar silencio y no decir nada a nadie porque si llego a enterarme que me delataste te las veras conmigo.

    Golpeó la pared con la palma de su mano en una forma de demostrar superioridad, que el que mandaba allí era él, nadie más.

    —¿Has comprendido? Sí no te metes conmigo, no te pasa nada, aunque claro, si es que me apetece no hacerte algo.

    —Hablas muy convincente. En realidad a mí me da igual —mencionó Dan honestamente mientras bajaba la mirada deseoso de terminar con esa plática—. Yo tampoco me metería con nadie mientras no se metan conmigo.

    Axel sonrió ante la respuesta inesperada del muchacho. Carcajeó ante lo dicho, le divirtió saber que él era muy diferente a algunos, hasta se atrevió a pensar que él era mucho mejor que los dos que se le pegaban como chicle nada más para aprovechar su "fama y respeto", estaba muy consciente de ese hecho. Van no era nada tonto. Ese personaje que estaba a su lado, a sus ojos, emanaba una seguridad muy bien definida, de las personas que sin duda alguna serían "peligrosas" si se metían con él. Golpeó a Dan en el estómago, provocando que el último se acuclillara adolorido.

    —Esa es la actitud que espero —concluyó Axel con una sonrisa sinvergüenza de su parte.

    Axel se retiró dejando a un Dan maldiciendo por ese día. No se había levantado con el pie bueno. Se levantó con el ceño fruncido y aún adolorido se dirigió a paso lento al salón, las clases habían comenzado. Seguía siendo el centro de atención por ser en nuevo. No terminó de aguantar la presión; nunca le gustó serlo. Siempre prefirió pasar desapercibido; pasivo no activo; observador no

    La última hora se retiró, diciendo que se sentía mal (aunque no era mentira). Decidió caminar un poco para conocer el centro, la gran ciudad y quizá echarle un ojo a los lugares más turísticos y famosos de la ciudad. Aunque su plan inicial era eso, sus piernas lo llevaron hasta aquel lugar; el sitio dónde esa mañana estaba el vagabundo, pero como pensó, el lugar estaba solo, ya no estaba nadie.

    Siguió de largo y caminó. Al día siguiente a pesar de que se levantó y salió de su casa, no fue a la escuela, no le dieron muchas ganas de ir, se limitó a pasear por un pequeño parque que estaba situado cerca de su casa.
     
    Última edición: 23 Octubre 2017
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    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Aaah, qué manera de conocerse, pero bueno, al final de clases, Dan se consiguió un amigo. Ese Axel se ve que es un chico "resuelve problemas a golpes" xD Y por eso me pareció curioso que encontrara algo en el novato como para no arremeter contra él, aunque eso sí, bien claro le dejó que ni hablar de lo que viera en cuanto a él se refiera xD

    Bien, creo que me quedó claro lo de la narradora. Buen capítulo, nos vemos y TAM
     
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    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
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    Se notan los cambios xD
    Para empezar, el hecho de que la historia comenzara con una narradora, una especie de crónica, me ha sorprendido, pero es interesante, además claro, de la futura promesa de relatarse la aventura de ella después de esta, jojo.
    Quedaron claras algunas cosas desde ya, como quién era este vagabundo antes de ser un vagabundo y que se ganó su castigo por intentar robar una llave. Falta saber qué misión es la que tiene, por qué necesitaba la llave y en general, quiénes el TS en realidad.

    Luego el siguiente capítulo, del que no supe nada de na' desde la mitad. ¿Así que Axel y Dan se conocieron así de... raro? No sé como más describirla. El rubio se nota que le gusta tener el control, pero Dan no está tan dispuesto a entregarle el de su vida, ¿eh? Lo bueno es que Axel vio algo en él que le agrado, hm, curioso. Por cierto, amé los del relleno xD

    Y nada, esto va a ser interesante de leer otra vez, quiero saber qué cosas nuevas nos traerás, así que espero el siguiente capítulo. Te cudas

    Hasta otra.
     
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  6. Threadmarks: Piedra azul: ¿Quién eres tú?
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    No es por nada, pero siempre mis versiones dos me quedan mejor xD Y efectivamente, por esa misma razón decidí hacer una segunda versión para poder meter a ella y a la vez que prometer la próxima historia o saga de esa Los Hijos de Dooró.

    Piedra azul: ¿Quién eres tú?


    Se detuvo drásticamente al sentir como su cuerpo ya no podía más. Se dejó llevar por la pereza que su cuerpo experimentaba; tenía un largo tiempo que no se sentía de esa forma. Con gran agitación y respiración entre cortada observó la larga pista que se levantaba hacia su frente y con aquella insistencia que parecía esperar que algo de ella surgiera. Se giró, completamente bañado en sudor, y dirigió su vista al profesor de educación física que se había plantado frente a él, y desde la altura lo observaba imponentemente, con los brazos cruzados y mirada seria.

    Sin que dijera nada el adulto, Dan ya se imaginaba lo que pensaba, negó con la cabeza antes de escucharlo preguntar con tono autoritario:

    —¿Te sientes mal, señorito Muller?

    —Cansado —contestó inmediatamente y con voz agónica—. Me siento cansado, señor.

    Era la hora de educación física, clase que por supuesto él odia. Dan, a decir verdad, no era un joven con una mala condición física porque vivió en un pequeño pueblo donde reinaban enormes lotes de sembradíos como terrenos y era obligatorio caminar largas distancias para ir a las tiendas o a la escuela. En vez de usar carros o autobuses, el medio de transporte por ley eran las bicicletas.

    Sin embargo, a pesar de eso, las flexiones y demás cosas que el profesor le obligaba a hacer, ya lo tenían muy agotado así que, para cuando comenzó a correr al rededor de la cancha, sus fuerza había disminuido.

    —¿Cansado? —cuestionó el maestro como si fuera algo anormal cansarse—. ¿Te sientes cansado simplemente por darle dos vueltas a la cancha? Ve a sentarte y descansa un poco que después jugaremos al voleibol —ordenó el adulto.

    Dan hizo lo sugerido y se encaminó a las gradas para sentarse en ellas mientras fruncía el ceño molesto pues los juegos de deporte no eran lo que más le gustaba. Siempre vio las clases de educación física como algo inútil porque quitaban horas de verdadero aprendizaje.

    Iba a tomar asiento, pero antes iría a tomar un poco de agua en un bebedero y refrescarse un poco. Al buscar uno, se extravío. Comenzó a indagar aquí y allá, deteniéndose y mirando a sus lados. Definitivamente, la escuela era muy grande, tan grande al punto de que una vez fue inscrito, le dieron un mapa de los edificios y salones. Además de tener un gimnasio, una cafetería, tenía varias canchas para los diferentes tipos de deportes. ¡Y lo más asombroso era que había escuchado que los de las universidades eran campus mucho más grandes! Los citadinos y sus cosas gigantes e innecesarias.

    Dan se detuvo al llegar a un edificio, alzó la vista para ver lo alto del lugar. Suspiró. Recordó el incidente del otro día y que casi se metía en un problema por haberse perdido. No quería que ese día pasara la mismo, así que, decidido a quedarse con sed, dio media vuelta para regresar a la cancha.

    —Dejame adivinar… eres nuevo, ¿cierto?

    Dan se giró al escuchar la voz de una chica quien iba saliendo del edificio. Él no contestó nada, es más, quería decir algo pero había quedado embobado ante la bella figura de ella e hipnotizado ante sus hermosos ojos miel.

    —¿Y algo así como mudo también? —cuestionó divertida.

    —Sí-digo no... quiero decir no soy mudo, pero sí, soy nuevo. ¿Es muy obvio? —contestó a los segundos sonrojándose de no haber contestado con rapidez y sobre todo de haberse trabado al principio.

    —No evité verte por la ventana. Casi todos los nuevos se pierden en esta escuela; ya que es la más grande de la ciudad, ¿a dónde vas a ir? Yo te puedo guiar.

    —Amm, gracias —dijo abochornado por la respuesta que iba a dar—. Yo solo quería encontrar un bebedero.

    —Oh, eso. —Ella amplió aún más su sonrisa—. Puedes encontrar uno al lado de los baños.

    —Lugar un poco extraño, ¿verdad? —Rio disimulando su sonrojo mientras movía sus manos inquieto.

    —Tienes razón, pero allí están. ¿Es tu primer día aquí?

    —No, como el tercero… bueno, sí... ayer no vine —dijo, maldiciendo internamente por lo absurdo de su plática—. Soy un pueblerino, mi padre consiguió un empleo en esta ciudad y tuvimos que mudarnos. Y veme aquí —Sonrió mientras pesaba por qué había contado eso.

    —Oh, ya veo. Debió ser difícil dejar a tus amigos y compañeros —mencionó con voz amigable

    —Sí, un poco.

    —¿Y qué tal te parece la ciudad?

    Dan dejo de sonreír como tonto para mirarla con seriedad y contestar aún más serio:

    —No es de mi agrado. Me gustaba más la tranquilidad de mi pueblo; aquí es muy ruidoso y tiene mal olor. Hasta te llegas a perder en simples instalaciones escolares.

    Dan miró como ella lo observaba y cayó en cuenta que hablaba mal de su ciudad. Sin embargo, ella rió divertida al momento que decía:

    —No puedo refutar a eso. Aun así, hasta esta ciudad tiene lugares muy interesante y bonitos, ¿no has ido a visitar el museo? Y si eso no va contigo también hay un parque de diversiones, ¿no te gustaría darle una oportunidad? Si quieres puedo enseñarte alguno de los sitios más atrayentes. ¿Te gustaría?

    La joven guardó silencio al darse cuenta que Muller simplemente la veía sin decir palabra alguna. Por un momento pensó que era porque hablaba y hablaba y no dejaba de hablar y ahora fue el turno de ella avergonzarse

    —Disculpa que simplemente hable, ni siquiera me he presentado, mi nombre es Morgan Hall, estoy en el salón B de primero. Puedes contar conmigo para cualquier cosa.

    Todo lo contrario a lo que ella pudo pensar, a Dan le agradó mucho su tonó de voz, la que era muy amable, esa dulce voz quedó penetrada en su cabeza y no la olvidaría nunca. Al sentir como la squien avergonzado desvió su vista de ella al percibir que no dejaba de mirarla. Por su cabeza cruzó que se había presentado, además de que tenía un hermoso nombre como lo era ella.

    —Mucho gusto, Morgan. Yo me llamó Dan Muller y estoy en el salón D y, sobre tu propuesta, me encantaría ir a visitar esos lugares.

    Ambos sonrieron hasta que algo literalmente rompió el hermosos encanto que se había formado, un grito muy potente, algo que ni el mismo Dan pudo imaginarse e incluso al punto de sobresaltarlo.

    —¡Axel!

    El joven miró con asombro a la joven quien, dando media vuelta gritó a Axel que iba pasando. Al reconocerlo, Dan dio un paso hacia atrás involuntariamente.

    —¿Qué estas haciendo aquí? —preguntó ella molesta—. Deberías estar en clases no vagando como idiota.

    Ella colocó sus manos sobre las caderas esperando la respuesta del rubio, por el contrario, Axel amplió su sonrisa mientras se acercaba y elevando la voz, preguntó:

    —Morgan, ¿qué estás haciendo aquí? Jejeje. Eso me pregunto yo —Se le vio algo nervioso—. ¿No deberías de estar en clase o algo así?

    Morgan frunció el ceño y exigió saber la razón por la que estaba afuera de su salón y es que ya lo conocía tan bien para saber que, o hizo algo malo y el profesor lo sacó de clase o él mismo salió por su cuenta.

    —Yo solo iba al baño, lo juro —contestó y luego su vista se enfocó al atónito Dan y toda sonrisa de su rostro desapareció al reconocerlo.

    —¿Ya se conocen? —indagó Morgan al descifrar las miradas de ambos.

    Axel esta apunto de decir quedarse que no lo conocía, que era la primera vez que lo veía, sin embargo, Dan se le adelantó al responder:

    —Sí, ya tengo la fortuna o mejor dicho la desfortuna de conocernos —Ante las palabras de Dan, Axel comenzó a amenazarlo con la mirada como quien diciendo que no continuara por que si no..., pero Dan desafiante, continuó—: Nos conocimos el otro día cuando me golpeó en el estómago.

    La joven desvió la mirada hacía y Axel y lo pellizcó en el brazo, Axel dibujó una mueca de dolor, pero ese dolor no se comparó a lo que sintió cuando Morgan lo regañó enfrente de alguien.

    —Cómo que lo golpeaste. Eso es imperdonable —lo volvió a pellizcar, estaba molesta—. Axel, me prometiste que no volverías a meterte en peleas, pero se nota que tienes cabeza de teflón; no se te pega nada. Nada. Ya te he dicho que dejes de juntarte con esos dos chicos… les pegaras lo malo.

    El rubio como reproche hizo un sonido de fastidio con la lengua mientras dibujaba una mueca de disgusto al escucharla sermonearlo. No le gustaba ni que sus padres le anduvieran regañando.

    —Andale, pídele disculpas —finalizó.

    —¿A quién? —preguntó Axel mirándola con rareza.

    —A él, por golpearlo.

    —Estás loca si crees que lo voy a hacer.

    Morgan lo mató con la mirada.

    —¿A quién le dices loca, Axel?

    Era imposible, Axel no podía desafiarla. Morgan era la única persona a la que no podía negarle nada. Siempre lo regañaba. Miró a Dan quien parecía aguantarse la risa, Axel entrecerró los ojos, ya era un caso perdido.

    —Perdón, chico nuevo —dijo entre dientes—. Pero escucha bien, ni se te ocurra decir nada de lo que viste aquí, ¿eh? Qué si lo haces te las verás...

    Axel se giró y empezó a caminar pero detuvo sus pasos cuando volvió a escuchar la entusiasta voz de Morgan al decirle:

    —Axel estaría bien ir a llevar a Dan a conocer la ciudad, ¿no te parece?

    El rubio se giró para decir y se la pensó un poco más, no es que tuviera algo más importante que hacer, pero bueno... no le vendría mal estar con ellos por un tiempo.

    —Ya me da igual. Has lo que quieras.

    Una vez ambos se quedaron solos, Morgan se dirigió a Dan.

    —Lamento mucho el show que acabas de ver. Ese tipo, Axel, es mi vecino y lo conozco desde hace mucho tiempo. La semana pasada me prometió que dejaría de molestar a los demás. Suelo percatarme de que no vuelva a sus andadas, ¿crees que es extraño? Tal vez. Aunque en verdad me gustaría que dejara de juntarse con los dos muchachos con los que se junta, los que en realidad son X pero creo que, inconscientemente, incitan a que Axel se comporte tan… odiosamente. Pero él es un buen tipo, sé que te caerá muy bien una vez lo conozcas bien.


    La hora de las primeras clases se terminaron, el receso llegó y los tres comenzaron a platicar un poco, más que nada Axel y Morgan hacían preguntas a su nuevo compañero sobre su vida en el pueblo como también sobre sus gustos e intereses. De esa manera se conocieron un poco más. Después la hora del receso terminó y con ello, la diversión para muchos estudiantes puesto eso significaba que debían regresar a sus respectivas clases para volver a retomar sus estudios. De esa manera, después de unos segundos toda la escuela estuvo en pleno silencio, los baños, pasillos, canchas y demás instalaciones estaban completamente vacías. Pero por supuesto, solo un estudiante no había entrado a clases.

    Axel decidió quedarse afuera, al lado de la cancha de fútbol, comenzando a observas a su alrededor como buscando el "mejor" escondite para que los profesores no lo encontraran y así evitar regaño de ellos. Aunque que decir, a él no le importaba eso en realidad; la única cosa que cruzaba a su mente en esos momentos era en salir de la escuela para irse a su casa y poder jugar con su consola de videojuego que sus padres le habían regalado en su cumpleaños. Carcajeó descaradamente al pensar en sus anteriores fugas y saber que si lograba salir esa vez, no sería la primera (ni la última), sería su, qué... ¿tercera? Dio un par de pasos para intentar fugarse por la parte trasera conociendo de antemano el lugar preciso para escabullirse, no obstante, a medio camino se sorprendió al ver a unos cuantos metros a un misterioso hombre que tenía aspecto sucio.

    Se extrañó de ver que un personaje así estuviera adentro de la escuela; se trataba de un indigente. No evitó sobresaltarse al verlo acercarse a él; a pesar de eso, Axel no se alejó permaneció quieto en su lugar, después de todo, aquel hombre estaba en propiedad privada por lo que si algo ocurría, con tan solo gritar a los profesores irían a su rescate. Aun así, lo que en verdad le impresionó fue cuando de la boca de aquel vagabundo escuchó pronunciar su nombre. Abrió los ojos tan grandes como un plato, ¿quién era ese tipo? ¿Cómo es que lo conocía? Fueron sus primeros pensamientos.

    —¡¿Quién eres tú?! —exigió saber la respuesta, aun sin retroceder aunque esa persona estaba a nada de él—. ¿Por qué me conoces? ¿Cómo sabes mi nombre?

    El vagabundo se detuvo a su frente; demasiado cerca para el gusto del rubio, y sin responder a ninguna de las preguntas levantó sus manos y sujetando las de Axel a un rápido movimiento que ni el joven pudo reaccionar a tiempo, le entregó algo para posteriormente decirle con voz muy calmada como si estuviera hablando con un niño pequeño.

    —Esto te pertenece. Es algo muy importante y por esa razón debes cuidarlo muy, pero muy bien. Es tu propia vida, así que debes protegerla con ella. No dejes que nadie más la tome, ¿de acuerdo?

    Esas palabras confundieron Axel, quien no dejaba de mirarlo, arqueó la ceja y cuando por fin sintió sus manos liberadas, observó aquello que le fue entregado. Se trataba de una pequeña piedra ovalada de un color azul brillante en donde su reflejo se reflejaba a la perfección. El tallado de esta se mostraba impecable, resplandeciente; era hermosa. No pesaba nada a pesar de su apariencia.

    —¿Pero por qué razón...? —deseó preguntar al vagabundo, pero al levantar su vista descubrió que le estaba hablando al viento puesto aquel individuo ya no estaba, un tanto asustado volteó a su lados en busca de él, pero estaba completamente solo.

    Sus ojos que manifestaban desconfianza se volvieron a la piedra azul. No comprendió nada las palabras del hombre, ¿quién era? ¿Por qué le dijo que eso le pertenecía? No recordaba a ver visto algo así en su vida. Además, ¿cómo un hombre de su aspecto iba a tener una piedra así de hermosa en su poder?

    —¡Ah, diablos! —exclamó revolviendo sus dorados cabellos.

    No cabía duda, ese tipo estaba mal de la cabeza; de seguro era una piedra falsa a pesar de la apariencia magnifica y valiosa que tenía o también podría ser una piedra robada. Se viró dirección a la cancha y la arrojó con todas sus fuerzas.

    —¡Yo no quiero algo robado o falso!

    Al verla casi desaparecer ante sus ojos, se volvió a girar para poder seguir con sus planes de salir de la escuela, pero al dar el primer paso, un extraño sentimiento lo embargó, era como una fuerza invisible lo detuvo, dirigió su vista de nuevo a la cancha.

    "Es algo muy importante... no dejes que nadie más la tome." Aquellas palabras seguían retumbando con fuerza en su cabeza. Miró sus pies, pensativo. ¿Qué debía hacer? Se preguntaba.

    —¡Ah! —exclamó frustrado e incrédulo de lo que estaba a punto de hacer. Corrió a dirección donde vio caer la piedra para comenzar a buscarla.
     
    Última edición: 24 Octubre 2017
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    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Awww, yo quiero esa piedra, pues parece una hermosa joya, extraña por su apariencia. Y le pertenece a Axel, lo que me hace preguntarme cómo es que le pertenece si él jamás la había visto. Y me parece que ese indigente es individuo que se desterró de aquella dimensión, el mismo también al que Dan le dio su almuerzo y dinero. Al parecer este vagabundo los conoce, por lo que esto se torna muy intrigante, porque nace el deseo de saber cómo se relacionan. Y Morgan, un nuevo personaje aquí que me pareció que es la conciencia de Axel xD Pues mira cómo cuida de alejarlo de sus peleítas xD Un amistad de tres ha surgido aquí, creo.

    Espero el que sigue. Nos vemos. TQM
     
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    Borealis Spiral

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    Uh, nuevamente, un nuevo escenario con eso de la clase de educación física. Ay, entiendo tanto a Dan x.x A mí no me gustaba esa clase por la actividad física que requería, aunque sí que me gustaba porque me libraba de las clases normales :P
    También entiendo el sentimiento de perderse en una gran escuela, cuando entré al college de aquí de la ciudad, ya vez que está grande, pues mira, tuve que pedir indicaciones para encontrar el edificio C xD Menos más que ahora tiene a Morgan para que lo ayude, será su guía. También fue nueva cómo la conoció, y lo que pensó de ella. Creo que ha quedado flechado al momento, jejeje. Se ve que Axel y ella se llevan bien a pesar de que la chica tenga que andar detrás del rubio cuidándolo. La amistad de estos tres se ve que empieza, lo que es bonito.

    La aparición de esta piedra también se vuelve un misterio, pues como dice Master, ¿cómo es que ésta le pertenezca a Axel siendo que nunca la había visto? ¿Cómo es que el vagabundo este lo conoce? Hm, quiero ver cómo manejas esto. Pero nada, me despido por el momento en espera del siguiente capítulo. Te cuidas.

    Hasta otra.
     
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  9. Threadmarks: Piedra Amarilla: ¿Me Conoces?
     
    Kay Greenwish

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    Leo
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    Los Hijos de Dooró
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    17
     
    Palabras:
    2518
    Piedra Amarilla: ¿Me Conoces?


    Hacia días que Dan comenzaba a sentirse muy extraño; un nuevo sentimiento comenzaba a apoderarse de él. Se comportaba de manera paranoica; tal como lo experimentaba esa mañana. El joven se había levantado con un mal sabor de boca. Y es que desde que se topó con aquel indigente había estado teniendo un singular sueño. Un sueño que soñaba repetidamente, noche tras noche a tal punto que recordaba con lujo de detalle.

    Éste comenzaba mostrando una habitación completamente blanca; no había nada a su alrededor más que la soledad y pureza de la misma. La sensación que embargaba no era ni el miedo ni incertidumbre. Al contrario, sentía nostalgia. El silencio era lo único que reinaba, ni siquiera podía escuchar la respiración de un hombre que parecía tragar bocanadas de aire con desesperación. Y el dueño de esas inhalaciones se encontraba arrodillado con la cabeza inclinada, su rostro era borroso, o no lo recordaba, pero Dan sabía que éste estaba cansado.

    El sueño continuaba con aquel hombre levantando la cabeza lentamente cuando parecía escuchar las pisadas de alguien acercándose a él, por un lugar que no supo distinguir, dado que todo el entorno era igual y un segundo hombre descendía de quien sabe donde pues el entorno era igual por lo que parecía estar flotando.

    ¿Quién era él? ¿Quienes eran ellos? Era las preguntas que el joven se formulaba cuando despertaba. ¿Por qué soñaba con ellos? Y mientras se vestía para ir a la escuela, no dejaba de darle vueltas al posible significado que pudiera tener el sueño. Aflicción y humillación era lo que distinguía de la primera persona.

    «Yo me rijo por mis propios deseos» decía la segunda persona con tono severo, «Y tú te riges pensando en los demás» concluía cuando llegaba al arrodillado y se inclinaba para estar a su altura. Entonces ambos se miraban a los ojos de manera desafiante para luego, el segundo dibujara una sonrisa burlona al momento que sus ojos reflejaban la misma locura, terminaba con un, «Es una diferencia muy grande.»

    Acto seguido, aquel hombre se llevaba la mano a la altura del cuello de donde se podía apreciar una hermosa piedra color azul colgándole de un collar. Arrancaba el ornamento para mostrársela al arrodillado y después una especie de estática como todo aquello fuera la escena de una película, se apoderaba del ambiente y aunque los dos personajes continuaban hablando un ensordecedor ruido impedía escucharlos, para al final, ver el rostro sonriente del vagabundo susurrarle: «Pide un deseo». Después todo se volvía oscuro y era cuando despertaba.

    El sueño siempre terminaba de esa forma tan abrupta.

    Dan salió de su casa y emprendió el viaje que hace de su casa a la escuela, sin dejar de sentirse inseguro, mirando a su alrededor, alerta porque sentía que alguien lo seguía. Lo miraba desde lo lejos. Le había contado a su madre como se sentía, sin embargo ella solo pudo decirle que era algo “normal” porque extrañaba su pueblo.

    A pesar de llegar a la escuela mal encarado, siempre terminaba disfrutando del día por la simple razón de poder hablar con Morgan. El verla sonreír y poder escucharla le hacía sentir que la carga sobre sus hombros.

    Le parecía extraño el sentimiento que comenzó a crecer por Morgan. Nunca se había sentido de esa forma con ninguna chica. Y por si fuera poco, comenzó a acercarse más al rubio, de quien comenzó a disfrutar de su compañía, comprendiendo que la actitud del rubio, de ser el chico malo, solo era una fachada.

    Un buen día, cuando las clases finalizaron, Dan subió al camión que lo llevó hasta la parada más cercana de su casa. Se bajó, y en vez de ir directo a casa, como había estado haciendo, se desvió hacia un pequeño parque que estaba en el esa zona; ese parque era perfecto para que los niños pequeños jugaran. Estaba muy bien cuidado y a pesar de que a su alrededor, al otro lado de la calle, había muchas tiendas y la calle era un poco transitada, en sí, la zona era muy tranquila.

    Una vez que le dio la vuelta completa al parque, se situó detrás de un banco. Observó lo que había a su frente. Respiró el aire, ese lugar le traía paz y esa semana había hecho eso su rutina. No obstante, el joven se sobresaltó al sentir la presencia de alguien. Desvió la mirada a su lado y no evitó abrir la boca con sorpresa al reparar al vagabundo. Rápidamente desvió la vista al otro lado.

    Intentó tranquilizarse.

    Tal vez era otro indigente que solo paseaba por ahí; de cualquier manera, en esas ciudades grandes existía mucha gente de esa clase. Inquietó, pero lleno de intriga, fugazmente volvió a mirar a aquella dirección y arqueó la ceja extrañado al ya no verlo, y entonces pegó un gritó cuando escuchó saludarlo muy cerca de él.

    Dan se giró para ver como el vagabundo estaba a su lado, y al ver mejor sus facciones, definitivamente se trataba del vagabundo que había ayudado. Retrocedió anonadado y estaba apunto de retirarse cuando se detuvo en seco al llamarlo por su nombre. La sorpresa fue tan grande que, tanto que sin dejar de verlo a los ojos, le preguntó con exasperación:

    —¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres tú? ¿Me conoces? Gritaré y llamaré a la policía.

    —Dan, por favor, no me hagas esa clase de preguntas —Pidió el hombre de aspecto sucio—. No pienses que he venido a hacerte daño, y me duele que piensas eso de mi cuando solo he venido a darte las gracias.

    —¿Las- ?¿Las gracias?, ¿de qué? —Tragó saliva, asustado.

    —Por haber sido tan amable y haberme dado tu alimento y tu dinero. No estaría exagerando al decirte que salvaste mi vida. Lo has hecho de verdad. Así que, gracias por ello —Sus palabras eran sinceras, mas el joven no creyó.

    —N-no fue nada. D-de verdad —respondió no muy seguro, deseoso de irse.

    —Yo no diría eso. —El hombre lo observó con seriedad—. Mi agradecimiento es solemne, por ende, me será un enorme placer concederte dos deseos.

    —¿Dos deseos? —A los oídos del joven la plática había comenzado a sonarle absurda.

    El joven dibujó una sonrisa sin poder creer lo que escuchaba y con una peculiar burla en su rostro preguntó irónicamente, recordando aquellos cuentos infantiles de una lampara mágica de la cual salía un genio.

    —¿Sólo dos deseos? ¿No deberían ser tres?

    —Solo dos deseos. —Enfatizó ante la incredulidad de Dan. Mas comprendió la inmadurez de él en ese momento—. Uno es por la comida y, el otro es por el dinero. Pide y se será concedido. Cualquier deseo o petición yo lo cumpliré para ti, sin falta alguna.

    —¿Lo que sea? —Dan, sin dejar de sonreír sarcástico, se movió inquieto en su lugar—. ¿No existen limitaciones? ¿Puedo pedir ser el más millonario del mundo o hasta revivir a alguien que tiene muchos años muerto?

    —Cualquier deseo pronunciado por ti lo lograré —siguió diciendo con total seriedad—. Si pides tener la sabiduría del todo, la tendrás. Si pides ser inmortal, lo serás. Lo que sea, lo tendrás. Lo único que deberás decir para obtenerlo es: "Dooró", pides tú deseo y al final concluir con: "concédeme ese deseo." Por ejemplo: Dooró, quiero saber quién soy yo en realidad, concédeme ese deseo.

    —Son unas extrañas reglas.

    —El "Dooró" es para llamarme y, el "concédeme ese deseo" son las palabras finales para poder ser cumplido tu capricho. Así que, si estoy cerca de ti y me dices tu deseo y concluyes con la oración, no podré concedértelo. O al contrario, si pides tu deseo pero no dices la oración final correctamente, tu deseo no será escuchado.

    —¿Tu nombre es Dooró? —deseó saber el joven, para ese punto estaba un poquito más interesado o, mejor dicho, lleno de curiosidad.

    —Puedes llamarme de esa manera, Dan, o de cualquier otra. Mi nombre es completamente irrelevante. Por ahora me despido, deseándole un buen día.

    —¡Espera! —Se apresuró a detenerlo ante de que partiera. Dentro de él creció un interés por saber unas cuantas cosas respecto a lo que acababa de escuchar. —Si eres tan poderoso como para cumplirme cualquier cosa, ¿por qué estás en ese sitio? Digo, ¿por qué en un vagabundo muerto de hambre? Puedes crear alimento o algo similar, ¿no? ¿Por qué pediste con tanta insistencia comida?

    No comprendía eso. No entendía como un ser divino que podía conceder cualquier cosa pudiera morir por simple inanición, era algo ilógico, mucho más ilógico que tener esa conversación.

    —Así no es como funciona. El todo, el universo se rige por leyes y reglas —respondió—. Yo fui desterrado de la tierra donde me tocó nacer. Me expulsaron por hacer algo que iba en contra de las leyes establecidas por los guardianes. Teniendo como condena el vagar en este mundo sin poder ser ayudado, sin poder trabajar para poder alimentarme, siendo dominado por el cansancio, el hambre y la muerte lenta, a menos que me arrepintiera de lo que hice —Lo miró a los ojos y Dan alcanzó a descifrar la mirada de él, que eso nunca iba a ocurrir—. Bien, me tengo que ir por ahora. Ya sabes cómo llamarme.

    El vagabundo caminó para apartares del joven y así salir del parque dejando atrás a un joven confundido, quien no se hizo esperar para hacerse un sinfín de cuestiones sobre lo que acababa de escuchar y más que todas, una sobresalía de ellas: ¿Quién era en verdad aquel individuo? Dan sintió algo que nunca creyó sentir, sin duda le pareció absurdo, sin embargo sabía que esas preguntas se responderían más adelante.

    —¡Por cierto! —gritó el vagabundo estando metros alejado del moreno y, una vez teniendo la atención de él, le arrojó algo que Dan lo acachó—. Eso te pertenece —concluyó—. Cuídalo con tu propia vida, ya que eso es lo que es, tu vida.

    Muller observó lo que acachó en el aire; se trataba de una piedra color amarillo. La elevó para verla contra la luz; a pesar de aparentar ser una roca transparente, no pudo distinguir el otro lado, lo que observaba era su propio reflejo. Entrecerró los ojos mientras ladeaba la cabeza, se extrañó al hacersele familiar. Le era conocida aunque no sabía exactamente de donde la había visto antes. Volvió a tener el mismo sentimiento que sintió cuando vio por primera vez al vagabundo. Muy en el fondo sabía que ya lo había visto, además de que si lo ayudaba iba a sacar algo bueno de ello. Dentro de su ignorancia, Dan sabía que iba a sacar algo bueno de aquel acto de bondad. ¿Acaso "eso" eran los deseos"?

    Mientras las cosas iban sucediendo en la "tierra", en el lugar donde le tocó nacer al vagabundo, a Los TS se les presentó un informante que les comunicó una noticia muy desagradable para ellos.

    Él no intentaba conseguir la llave. —dijo el informante—. Su meta eran las piedras de Color. Las que están aquí, ¡son falsas!

    —¿Falsas dices? —El primero en hablar fue el que tenía el poder del castigo—. ¿Cómo puedes decir eso? ¿Se ha burlado de nosotros? —observó a su hermano que tenía el poder del futuro, esperando respuesta de su parte.

    —Mis señores, esta persona lo ha confirmado —respondió inmediatamente el informante al sentir la atmósfera pesada.

    Ante ellos se presentó otra persona en cuyas manos portaba tres piedras; una azul, una amarilla y una roja. Aquella persona se ubicó frente a los tres TS e hizo una referencia.

    —Dinos, ¿las piedras son falsas? —cuestionó el del don de poder.

    —Efectivamente, usted lo ha dicho.

    Aquel hombre cubrió las tres piedras con un extraño poder y luego las arrojó con fuerza contra el piso, ante el acto, las tres piedras se rompieron con facilidad; las verdaderas estaban formadas por fuerza vital. Por lo que eran mucho más fuertes y resistentes. Se necesitaba de un poder mayor para poder astillarlas. Nada quedo en el suelo, los fragmentos que se hicieron polvo y el polvo se esfumó.

    Los tres que conformaban el TS se miraron entre sí, como quien deseando que alguien diera una mejor explicación de cómo fue posible que Él hubiera hurtado las piedras. Poder se volvió al informante.

    —Ve a aquel mundo y tráelo de vuelta —ordenó y después miró a su hermano Castigo para terminar añadiendo—: No merece ser desterrado, quitale ese castigo y dale otro más severo.

    —Eso será imposible —interrumpió Tiempo, mirando seriamente a sus hermanos.

    —¿Por qué esa razón de tu pensar? —deseó saber Castigo, preocupándose un poco porque el que dijera eso Tiempo, que lo sabía y estaba en casi todo, no podía significar nada bueno.

    —Acaba de cerrar un pacto —Les informó.

    —¿Un pacto? ¡Eso es imposible! —Se indignó Poder—. ¿No son acaso los hijos de Dooró los únicos que pueden cerrar un pacto con cualquier raza?

    —En efecto —dijo Tiempo.

    —¿Qué es lo que está sucediendo allá? —continuó Castigo—. Explícate, Tiempo. Además, su castigo le prohíbe tener contacto con los seres humanos. Nadie puede ayudarlo.

    —Eso lo sé —comunicó lo obvio Tiempo a la vez que continuaba a indagar en su mente para poder llegar y ver con quien Él había cerrado el trato, se sorprendió al reconocerlo—. Se trata de… —abrió los ojos con gran sorpresa y, ante ellos el reflejo de un sentimiento al que nunca creyó volvería a sentir—. Daner —susurró.

    —¿Daner?, ¿Daner, el Akmuo de Paslé? —indagó Castigo—. ¡Imposible! Es imposible, él está...

    —Ya veo —continuó Tiempo al comprenderlo todo—. Ese era su plan desde el principio. Fue posible que Daner pudiera verlo a través de su castigo porque Él tenia en su poder la piedra, o mejor dicho, el alma de Daner. Si no se hubiera llevado las piedras, nunca se hubieran conocido. Él fue desterrado al mismo lugar en que ahora vive Daner —concluyó mirando a Castigo.

    —Errores, errores y más errores —comenzó a decir Castigo con frustración. Bajó la cabeza avergonzado—. Lo único que hemos estado haciendo es cometer error tras otro. Lo hemos estado haciendo desde que eramos solo uno —Le avergonzaba tanto admitir aquella verdad.

    —Pero porque razón Daner está allí. ¿No debería estar muerto? —se preguntó Poder—. Así que la verdadera identidad de Él es Wisher —No podía creer que no se hayan dado cuenta de esa verdad. Ante ellos había un hijo de Dooró.

    —¿Que debemos hacer entonces? —preguntó Castigo, sabiendo el gran problema que se iba a avecinar, sin la necesidad de que Tiempo dijera algo.

    —No nos que da de otra que volver a pedirle ayuda —dijo Tiempo mientras cerraba los ojos para indagar un poco en el futuro próximo—. Aunque puedo ver el "futuro", en realidad veo muchos futuros porque a cada instante, a cada momento, a cada segundo el "futuro" cambia, por lo que es mejor forjar el nuestro y convertirlo en el "futuro" que deseamos. Pero primero, debemos investigar un poco más sobre lo que está sucediendo en la tierra.
     
    Última edición: 24 Diciembre 2017
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    Uh, esto en verdad está siendo de mi agrado.
    Ese sueño, hm, bueno, ahora presentado como un sueño para Dan es interesante. Aquí la cuestión es entender por qué es que sueña con estos dos personajes y quiénes son.
    El vagabundo es misterioso, nunca dejaré de decirlo y ahora le ha otorgado la oportunidad a Dan de que le pida dos deseos. Y se hace referencia al nombre de la historia; ¡chido! Lo que me causa algo de gracia en intriga es cómo Dan no le cree, pues sus palabras escépticas así lo indicas, pero como que al mismo tiempo algo en su interior le dice que lo que está viviendo no es del todo descabellado. Además, también le ha sido dada un piedra como la de Axel.

    Por cierto, esa escena en el mundo original del vagabundo ha sido genial, con el TS y sus informantes. Las piedras de Color que ahora saben les robaron son las que le han sido dadas a Dan y Axle, ¿verdad? Pero son tres y hasta ahora sólo han sido dadas dos. ¿La otra para quién es? ¿Morgan? Lo que queda claro es que el TS está en problemas por algo y necesitan ayuda. ¿A quién se la pedirán? Bueno, ya lo sabré, así que espero el siguiente capítulo con ganas :) Te cuidas.

    Hasta otra.
     
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  11. Threadmarks: Piedra Roja: ¿Cuáles son sus nombres?
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    @Borealis Spiral I Know :p No hay nada mejor que las segundas versiones; es que deseaba formar un poco la amistad y los sentimientos de los protagonista y, en la otra versión todo fue muy rápido. En este capítulo serás las tres piedras de color. Gracias por comentar.


    Piedra Roja: ¿Cuáles son sus nombres?

    Mientras tanto, en el mundo de las almas humanas, en el hogar de los Hall, Morgan se encontraba en su alcoba, arreglando porque iría a juntarse con su vecino y con Dan. Los tres acordaron en quedase en ver en la plaza del centro para visitar los lugares bonitos que tenía la ciudad a Muller. Mientras se observaba en el espejo, escuchó que alguien tocaba la puerta; se trataba de su madre a quien escuchó llamarle mientras abría la puerta.

    —¿Qué paso, mamá? —preguntó.

    —Llegó este paquete —La mujer le mostró una pequeña caja en vuelta en papel de regalo color carmesí—. Debe ser otro de los tantos regalos que tu padre te manda. Lo único que hace es enviarte regalos; así es como cree que puede ser un buen padre. Debería venir a verte en vez de comprarte tantas cosas, por lo menos de vez en cuando —Ante las quejas, la señora se dispuso a salir una vez Morgan tomó el regalo.

    Morgan no evitó suspirar a la reacción de su madre. Desde que se divorciaron sus padres, siempre hablaba cosas negativas de su padre. En cierta forma Morgan comprendía a su madre porque él fue el infiel, no obstante, continuaba siendo su padre y a pesar de la separación, seguía siendo un buen padre.

    Extrañada, se sentó en el borde de la cama y abrió el regalo. Se sorprendió al ver un collar, pero aún más de ver que del collar colgaba una hermosa piedra color rojo. La admiró porque era muy bonita y brillante. Se levantó para mirarse en el espejo al momento que se colocaba la piedra a la altura del pecho; le quedaría hermosa como collar. Parecía ser una reliquia y que debió costarle mucho dinero a su papá, pero meditó que quizás era una imitación, una muy buena imitación. Iba a guardar la piedra en la caja de madera, pero al mirar una vez más dentro de la caja, se percató que dentro había una nota doblada; al leer la nota, escrita con una caligrafía excepcional, le resultó extraño.

    "Morgan, atesora esto con tu propia vida y no se la entregues a nadie."

    —Debe ser real —meditó volviendo su vista a la piedra hermosa.

    Para que su padre le haya escrito eso, era porque debía costar mucho dinero. Era muy hermosa y podía estar horas y horas observándola porque algo en ella la hipnotizaba. Parpadeó, y decidió que ese día sería perfecto para llevarla, así que se la puso. De esa manera, salió de su casa, tras despedirse de su madre, cruzó la calle y se encaminó a la casa de su amigo. Quien le abrió no fue Axel sino su madre.

    —Hola, Morgan. ¿Buscas a Axel? Acaba de salir, dijo que se adelantaría.

    —Gracias, señora, entonces me voy.

    —¿Irán solos? Tengan mucho cuidado, ¿de acuerdo?

    —Tendremos cuidado, aunque no iremos solos, la madre de nuestro amigo, al que le vamos a dar el tour, nos acompañará.

    —Que bien, me alegra escuchar eso. De cualquier manera se cuidan.

    Morgan se despidió de la señora Van y, presurosa se fue al lugar de reunión, donde vio a Dan y a su mamá, pero no al rubio.

    —¿No ha llegado Axel? —inquirió Morgan mirando a su alrededor—. Es extraño, su mamá dijo que ya estaba en camino. Él debió ser el primero en llegar —suspiró inquieta mirando el reloj—. Siempre hace lo mismo, por eso quería ir a buscarlo yo. Siempre llega tarde a las reuniones y a todos lados —volvió a suspirar.

    Morgan desvió la mirada a la madre de Dan y se disculpó por hacerla esperar tanto y por su amigo. Ella le comunicó que no se preocupara y luego le sonrió. Pocos minutos después, el rubio apareció disculpándose por el retraso pues había ido a comprar un aperitivo y se había entretenido en la tienda. Enseguida de ser regañado por Morgan, los cuatro se dispusieron a visitar los mejores lugares que eran sugeridos por Axel y Morgan.

    Los cuatro se estaban divirtiendo mucho. Y quien lo demostraba más era la madre de Dan quien encantada tomaba fotos a todo su alrededor y a las maravillosas edificaciones, al mismo tiempo que obligaba a su hijo a posar para sacarle algunas fotografías, cosa que a moreno no le agradaba del todo, no obstante, deseaba complacer a su madre y terminaba posando, avergonzándose al escuchar la risa burlona de Axel.

    El tiempo transcurrió y al entrar a un enorme centro comercial, decidieron comer en el lugar.

    —Mira, hijo, vamos a tomarnos unas fotos a esa fuente, es un bonito lugar —mencionó la mujer—. Ahora volvemos.

    De esa manera, casi obligandolo se lo llevó, dejando a solas a Morgan y Axel.


    —Que agradable es la madre de Dan —dijo Morgan.

    —Ah —Axel se estiró en el asiento.

    —¿Estás aburrido?

    —No, ¿por qué dices eso? Me la estoy pasando re-bien —los ojos del rubio se desviaron al collar de su amiga y al ver la piedra roja, se sorprendió—. Ese adorno... —susurró.

    —¿Te gusta? A qué es bonito, ¿verdad? —dijo, tomándola con la mano para levantarla y verla.

    Tras parpadear varias veces, Axel se levantó de improvisto, sorprendiendo a Morgan quien sin dejar de mirarlo, vio como él comenzaba a esculcarse los bolsillos del pantalón y de uno de ellos sacó una piedra azul.

    —Yo tengo una parecida, ¡mira! —Se la mostró.

    Morgan admiró de cerca aquella piedra azul, ladeó la cabeza al momento que cuestionaba confundida:

    —¿De dónde la sacaste? Esta me la regaló mi padre.

    —Amm, bueno, ¿qué te dire? —No podía decirle que un extraño y sospechoso vagabundo se la había entregado—. Digamos que fue alguien, pero eso no tiene importancia —Miró el hermoso color azul—. Son muy bonitas, ¿verdad? Son como hipnotizantes. Aunque te seré sincero, no me fío tanto de ellas.

    —¿A qué te refieres?

    —No estoy seguro, pero, algo dentro de mí me dice que ésto traerá calamidad.

    —Jajaja, ¿calamidad? ¿Cómo una piedra puede traer calamidad, Axel?

    El joven entrecerró los ojos ante la risa de su amiga y luego añadió:

    —Sí, lo admito, es un poco extraño ese sentimiento... Pero también me hace sentir otra cosa, que ésto de alguna manera ya la había tenido, ¿no te hace sentir eso? —Se rascó la cabeza pensativo, intentando encontrar coherencia a sus propias palabras o mejor dicho, intentar expresar sus sentimientos—. Me da esa sensación, de que debería cuidarla muy, pero que muy bien, pues si llego a perderla, sería... desastroso.

    Morgan escuchó con atención a Axel y luego sonrió divertida, acción que provocó que el rubio la mirara con seriedad y sin gracia.

    —Creo que estas exagerando, Axel. Como dije, ¿cómo esto va a traer desgracias? Y por supuesto que sería terrible perder algo tan valioso como esta joya.

    —Tienes razón, creo que es absurdo —rió al final, lo que decía no tenía sentido, se estaba preocupando de más y cambió de tema al preguntar—: ¿Crees que sean valiosas? A mi me apetecen que pueden ser solo joyas de fantasías.

    —Pues no estoy segura, pero la carta que me envió mi papá decía que la cuidara, así que me supongo que debe costar mucho dinero. Por lo menos la mía, la tuya quien sabe, tal vez si sea de falsa. Aunque, ¿no te parece extraño que ambas sean tan parecidas?

    —Tal vez es el destino —opinó Axel—. Tal vez sea una señal que el cielo nos envió para decirnos que estaremos juntos para siempre. Algo así como una marca que aclara que debemos estar juntos el resto de nuestras vidas.

    —Sí claro, destino —bufó ella—. Hoy estás muy extraño, Axel, muy romántico, ¿qué te a picado?

    —Jaja, ¿tú crees? Nah, estpy igual de siempre.

    —No sé...

    —¿A qué te refieres? —inquirió Axel.

    —Te conozco muy bien, Axel. Siempre he sabido que eres alguien carismático, pero que sueles actuad estúpidamente, al fingir ser un bravucón. Pero, desde que nos gustamos con Dan, he notado que esa tu verdadero "yo" ha estado saliendo.

    —¿Tú crees? —dijo mirando el vaso refresco. No sabía si lo que decía Morgan era verdad, mas de lo que si estaba seguro era que no le fue tan difícil juntarse con Dan, era como si ya se habían conocido desde hace mucho tiempo —. Hablando de eso, ¿qué opinas de Dan, Morgan?

    —¿De él? ¿A qué viene esa pregunta? —preguntó un poco intranquila—. Pues, nada, me cae bien. Eso, me cae muy bien, es un tipo muy agradable, ¿por qué la pregunta?

    —No por nada en especial, a mí también me cae bien. Pero... me refiero a que cuando esas con él, ¿no sientes algo? Por ejemplo como si supieras de anterioridad que él es así porque es así… Como te lo explicaría…

    —Ah, ¿hablas de esa sensación de que ya lo conocíamos?

    —Sí, sí, de eso más o menos.

    —Yo también siento eso —continuó mientras observaba a la madre de Dan acercárse a la mesa—, pero creo que es porque la personalidad de él se acopla a la nuestra y nos da esa sensación de haberlo conocido.

    Era lo que los tres creían, porque a Dan, a pesar de ser serio y por ende serle difícil ser nuevos amigos, no le resultó complicado juntarse con Axel y Morgan, y eso era porque en realidad los tres ya se habían conocido; en otra vida, mucho tiempo atrás; en un lugar diferente y en una etapa diferente. Así era, sus vidas, desde el momento en que Dan se topó con aquel extraño individuo, sin desearlo ni quererlo, sus vidas comenzaron a tomar un camino, o más bien, atreviéndome a decir tras terminar de escuchar toda la historia, a continuar con el camino que sus "vidas pasada" dejaron inconclusas.

    Y mientras Axel, Morgan y la madre de Dan esperaban a moreno, quien había ido al baño, quien al salir y lleno de curiosidad, acercándose a un rincón, observó a su alrededor para asegurarse que no hubiera tanta gente. Tragó saliva e intentó invocar al vagabundo.

    —Dooró, ¿Dooró, estas allí? —miró a sus lados, mas no vio al indigente por ningún lado. Volvió a repetir el nombre, pero pareció que no ocurrió nada. Claro, era absurdo creer que con solo decir Dooró, de la nada aquel individuo iba a aparecer.

    —¿Me has llamado, Dan?

    El joven abrió los ojos tan grandes como un plato y se sobresaltó al escucharlo detrás suyo, muy cerca de él. Aún impresionado, se giró para verlo y volvió a mirar a sus lados incrédulo, ¿lo había estado siguiendo? ¿De dónde había aparecido?

    —¿Has decidido pedir un deseo? ¿O todavía no estás listo? O, ¿sigues sin creerme?

    —¿De-de dónde apareciste?

    El hombre negó lentamente y con un tono decepcionante, le hizo saber.

    —Tú has sido quien me ha llamado y osas cuestionarme: "¿de dónde he aparecido?" Estás listo para pedir tu deseo, ¿sí o no?

    —No, yo solo... yo solo quería...

    —¿Probar? —Dan asintió, y el hombre continuó—. Veras, Dan, no creo que sea conveniente que pidas nada ahora. Lo que te aconsejaría es que guardes tus deseos para mucho más adelante y que los utilices muy sabiamente —El joven miró con rareza al vagabundo y él le regaló una sonrisa—. Pero en realidad tú eres, y solo tú, quien decide eso.

    —Oh, bien...sabes, últimamente he tenido un sueño extraño y recurrente —Le hizo saber el joven.

    —¿Qué sueño? —inquirió el vagabundo, teniendo toda su atención.

    —Sé que hay tres personas en una habitación completamente en blanco, aunque solo en el sueño se presentan a dos. Y sonará un poco extraño, pero conozco los nombres de ellos.

    El vagabundo arqueó la ceja, inquisitivo e interesado en aquel sueño, preguntó:

    —¿Cuáles son sus nombres?

    —Son, Daner, Axan y Mall. Cada uno de ellos tiene una piedra, similares, parecidas pero con diferente color. Además, lo extraño en si es que uno de ellos posee la piedra azul, pero no es la suya, la suya es de otro color. Bueno, esa es la sensación que me da, pues en realidad no dicen nada al respecto. Después —miró al hombre para terminar de decir:—Te veo a ti. Sin duda, eres tú, aunque no lo parezcas, y tengas otro rostro, sé que eres tú quien observa todo lo sucedido sin decir nada. Observando todo lo sucedido, con una sonrisa, una grata sonrisa en el rostro.

    Ante las prometedoras palabras del joven, el vagabundo sonrió; Dan esperaba alguna respuesta de lo que podría significar aquel sueño (pensó que él podría ayudarlo) o por lo menos que dijera algo. Al contrario, el vagabundo simplemente lo observó para concluir con:

    —Tienes dos deseos. Pide y se te dará. Fácilmente puedes pedir saber el verdadero significado de ese sueño.

    Dan bajó la cabeza para mirar el suelo.

    —Prefiero saberlo por mí mismo.

    Levantó la vista para darse cuenta que el vagabundo se había ido. Él decidió hacer lo mismo, regresar con sus amigos.
     
    Última edición: 25 Diciembre 2017
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    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

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    Ah, sabía yo que Morgan sería la otra piedra, la roja; interesante. Y sí, debes cuidarla, Morga, porque es importante, muy, muy importante por lo que veo.
    Qué lindo que los tres fueran a pasear a la ciudad para mostrársela a Dan y a su madre, la que me hizo reír por eso de querer tomarse fotos y tomar fotos a todos los lugares. ¿De quién te inspiraste? xD Y luego Dan, todo así, súper reacio a estar en fotos. ¿Por qué me suena?
    Axel con todos sus malos presentimientos de las piedras. ¿Tendrá razón o no? Jajaja, lo que me sacó más risas fue eso de que pensara que era el destino que quería que él y Morgan permanecieran juntos toda la vida; sin duda, un poeta incomprendido el muchacho, ¿eh?

    No obstante, eso de que sientan que ya conocen a Dan ha sido intrigante y más aún por la afirmación que la narradora ha hecho de que es cierto, que ya se conocían, en una vida pasada y que ahora están allí para continuar con lo que sus vidas pasadas dejaron inconcluso. ¿Pero qué es eso que no terminaron? Luego cómo es que Dan puso a prueba las palabras del vagabundo al llamarlo y resulta que sí, que si vino. Además, el sueño que le contó, de tres personas. ¡Tienen nombres parecidos a ellos tres, y tienen las mismas piedras! ¿Serán ellos en su otra vida? Hm, esto se pone interesante y de veras que lo nuebo agregado hace más amena la lectura y como que te prepara desde ya para lo que viene a futuro; te hace suponer y eso es bueno. Pero nada, Sati, me despido, espero el que sigue y te cuidas.

    Hasta otra.
     
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    Marina

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    Ya está, los tres tienen una piedra de diferente color. Pero me intriga para qué sirven esas piedras y también eso de la otra vida. Me pareció divertida como es que para comprobar si el indigente había mentido, Dan lo invoca xD y wow, sí que apareció. Ha de haber sido de miedo el verlo de pronto, así como así, aparecido de la nada. Qué susto. Pero Dan prefirió no pedir todavía algún deseo. ¿Qué pedirá? Ansío saber lo que va a pedir.

    Otro buen capítulo, así como ese vídeo. Nos vemos en el que sigue y ya sabes, aunque no te deje comentario en alguno, sí que lo leo. TQM
     
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  14. Threadmarks: Vida pasada: ¿Quiénes somos?
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Gracias por el apoyo y sus comentarios.

    Vida pasada: ¿Quiénes somos?


    Desde este punto comenzaré a contarles el otro relato de esta historia. La previa vida de los que alguna vez fueron Dan, Axel y Morgan. ¿Recuerdan que anteriormente les informé que había otro relato ocurrido mucho tiempo atrás y que daba nacimiento a este "inicio"? Pues bien, ésta es esa historia.

    Todo ocurrió un día común y corriente en el mundo de las razas Ezalus; sujetos humanoides que median un poco más de un metro de altura. Eran de complexión delgada y con una enorme cabeza. Axel y Morgan, que aquí eran llamados como Axan y Mall, caminaban, moviéndose entre la selva plagada de diferente y exótica fauna. Ambos habían arribado en ese lugar para poder pedir un trabajo, pues los dos guerreros se dedicaban en ganarse la vida haciendo favores a otras razas.

    En ese momento su misión era encontrar y detener a un ladrón que estaba haciendo de las suyas, tomando el ganado o alimentos iban desapareciendo. Notaron que alguien extraño estaba merodeando las tierras, así que aprovechando que los viajeros llegaron, les pidieron a ellos que lo detuvieran. Y por ello, ahora los dos aventureros movían con sus brazos y manos las hojas grandes de la vegetación para hacerse un camino libre y visible, pero también se desplazaban con sigilo para evitar no llamar la atención y hacer que el ladroncillo huyera.

    A Axan se le distinguía por su altura, su fuerza y sus bien definidos músculos y, más que nada, el que siempre llevaba consigo dos espadas guardadas en sus fundas, las cuales colgaban de un cinturón de lado derecho. Lo peculiar de Mall, además de su radiante belleza femenina, con un sedoso cabello semi-largo de color negro, su gran agilidad y destreza que tiene al luchar, además de que siempre lleva un enorme bumerang colgado detrás en la espalda. Una vez caminaran algunos metros, el varón se detuvo drásticamente haciendo que Mall, quien iba siguiéndole los pasos, se estrellara con él.

    —¡Mira eso! —alzó la voz el varón.

    No le dio mucha importancia al quejido de ella, mas apuntó cierto lugar, provocando que la mujer dirigiera su vista a lo que llamó la atención de su compañero. Se trataba de una flor de mil pétalos que era de un color rosa con manchas moradas.

    —Esa es una flor de doble filo —continuó el guerrero—, si la mezclamos con la flor azul del mundo de los Efol, se crea una poción medicinal que puede sanar las heridas mucho más rápido, es muy práctico. Actuando de igual manera, rápido, a los pocos segundos de consumirla. Sin embargo sola es mortífera, con tan solo que tu piel roce los pétalos.

    —No es que no me interese mucho tu fascinante conocimiento de botánica, pero, creo que lo más sabio es que sigamos adelante, ¿a qué hemos venido aquí? —Mall soltó un poco su cuerpo pues lo mantenía en vigilancia—. Además, ¿por qué tenemos que hacer estos trabajos?

    Axan la miró por un rato, después siguiendo su camino, contestó:

    —Porque si no lo hacemos, no comemos, así de simple. También es divertido y no puedes negarlo; viajamos, conocemos varios sitios, personajes, culturas, añadiendo que peleamos y detenemos a malhechores... en la mayoría de las veces —Se volvió a detener para levantó su brazo hacia el cielo y haciendo su mano puño, continuó con ahínco: —Así demostraré mi verdadera fuerza; mi poder. Encontrando diferentes enemigos, personas o criaturas inimaginables que demuestren ser capaces de llevar mi ritmo —Su voz vivaz comenzó a convertirse en altivez.

    —Pues apurémonos en encontrar a ese "persona" —manifestó la mujer mientras se adelantaba y así cambiar de tema, palmeándolo en la espalda indicándole que continuara con el paso.

    —¡Espera! —se escuchó la voz, alerta, de Axan haciendo que ella se detuviera y mirara a ambos lados, igualmente atenta de lo que sucedía a su alrededor.

    Mientras tanto, Axan se apresuró a su lado y se puso en defensa; había sentido la presencia de alguien rondando. Pero un silencio se apoderó del lugar, tan sólo se podía apreciar el ruido del viento soplar. Al mismo tiempo, los dos guerreros se giraron al lado derecho cuando escucharon y vieron moverse un montón de hierbas. Ambos se pudieron en posición de ataque, esperando la embestida del enemigo, pero lo que salió detrás de las hierbas fue un animal, por lo que los dos suspiraron.

    —Sólo se trataba de un jabalí-tortuga —comunicó la mujer relajándose de nuevo.

    Por otro lado, Axan se desanimó al creer que se trataría de "ese" tan deseado adversario poderoso con el que por fin se enfrentaría. Iba a volver a su camino, cuando al dar el primer paso, los dos se percataron de algo inusual en el aire. De entre la maleza salió una flecha a una velocidad sorprendente, que por poco les iba a dar, no obstante ambos la esquivaron a tiempo, se subieron a un árbol.

    Axan bajó de un salto cuando alcanzo a ver a una persona salir de entre las hierbas altas y exactamente dirección de donde la flecha los sorprendió. No necesitaba ser un genio para descifrar que el dueño de tal arma era de él. El otro y Axan se miraron directamente a los ojos, eso por solo uno segundos, pues enseguida el otro salió corriendo, tal acto le resultó una cobardía así que desenfundó una de sus espadas, la que llamaba Cutall, y era la que cortaba prácticamente todo, hasta el más resistente metal conocido y por conocer.

    —Ni creas que te permitiré huir —dijo al momento en que se iba contra el enemigo.

    El otro, al sentir la amenazaba de ser atacado, se detuvo para esquivar el ataque, esquivándolo, la espada casi tocaba su costado, por centímetros que no lo hizo, y perder tiempo volvió a huir. AL momento que Axan volvía a ponerse derecho, miró con asombro la espalda del enemigo, en realidad le sorprendió que haya visto su ataque y más que nada, que hubo esquivado muy limpiamente, mas lo que lo irritó fue su cobardía, por ello no lo dejaría salirse con la suya.

    Por otro parte, Mall, quien seguía arriba del árbol y ver la acción de su compañero de viaje, quiso detener a su amigo, llamándolo, pero el hombre estaba tan concentrado en perseguir al adversario, y eso que daban puras vueltas, que no la escuchaba. Al final optó por bajar y detenerlo directamente, si bien algo la detuvo cuando escuchó pisadas de algún animal, dirigió la mirada al lugar que pensaba venía el ruido y, asombrada observó que tres rinocerontes de color negro iban a atacar a Axan, ella grito que tuviera cuidado y él, ya sabiendo por el ruido de los pasos esquivó a uno de ellos e intentó partirlo en dos, pero no pudo. Cutall revotó en la piel gruesa del animal provocando a su vez que Axan al intentar esquivar otro ataque de otro rinoceronte, rodara por la hierba, además de sorprendido por ver que su espada no le hizo nada al animal y eso solo significaba una cosa.

    —¡Maldición! —refunfuñó, mas su rostro también mostraba un cierto grado de alegría—. Son invocados por magia.

    Existía solo una cosa que Cutall no podía cortar y eso era la mágica, o mejor dicho, las cosas creadas por la magia. Aun así, no era su fin, mientras seguía moviéndose de aquí allá para evitar ser lastimado por los rinocerontes, desenfundó su otra arma. Magord; esa espada estaba forjada por la misma magia constatando de ese hecho porque alrededor de esta resplandecía un color azul oscuro. Con esta pudo cortar con facilidad a uno de los rinocerontes, induciendo a que el "mago" que observaba la lucha del guerrero contra sus rinocerontes, se sorprendiera al ver que existía un arma como esa. Posteriormente, el guerrero al acabar con los otros dos animales, buscó con su mirada al individuo y al verlo, lo miró detenidamente, demostrando su ventaja si es que ese era su poder.

    El otro sujeto supo que sería muy difícil luchar contra él si tenía un arma tan poderosa, y contando que parecía tener algo contra él y que no lo dejaría irse por las buenas, se puso en posición de ataque al momento que sacaba un puñal, también le convendría pelear sin usar de su poder. Así que ambos se miraron por unos segundos, en cualquier segundo alguien iba a tomar la iniciativa y debían estar con sus cinco sentidos bien abiertos. Y cuando por fin iba a moverse, Mall, la pobre chica ignorada, se interpuso poniéndose entre los dos, haciendo que ambos varones se sorprendieran.

    —¡Alto! —gritó enojada, más que nada por haber sido ignorada, pasó su vista a su compañero, quien la miraba patidifuso queriendo saber porque se interpuso—. Axan, esta persona no es el ladrón que estamos buscando.

    —¿Qué? ¿Eso es cierto? —cuestionó mirándolo.

    El otro negó con la cabeza, dándose una idea de lo que posiblemente se trataba de un malentendido, puesto no comprendió por qué estaba siendo perseguido.

    —Entonces... —Axan movió sus desorbitados ojos al hombre y después a su compañera, una y otra vez, para al final soltar un: —¡No eres la persona que estamos buscando! —rio divertido al igual que apenado mientras enfundaba a Magord para después admitir: —Eres bueno. Me divertí luchar contigo. Me sorprendió que sepas invocar cosas, suponiendo que sabes usar la magia.

    —Debo decir lo mismo de ti, tu fuerza es incomparable, se nota que has entrenado muy duro.

    —Si no eres la persona que ha estado molestando a los Ezaluz, ¿qué haces en este lugar? —indagó Axan.

    —Si no me equivoco, eres de nuestra raza, ¿verdad? —cuestionó Mall cuando notó entre los movimientos anteriores una piedra amarilla como deje de collar; ella sacó la suya de entre su ropas y la mostró.

    Él mostró la suyo al momento que asentía. Los Akmuo eran una raza que se destacaba por llevar consigo, (nacían con ella) una piedra de color que literalmente era el poder, sabiduría y la vida vital de ellos, llamándose el "corazón".

    —Ah, eso explica porque eres tan bueno peleando y casi que casi estuviste al mismo nivel que yo —alardeó Axan entretanto hacía lo mismo y mostraba su piedra de color azul.

    —Existen razas aún más poderosas que los Akmuo —informó el hombre—, que no te hayas encontrado con una de ellas no quiere decir que no existan. Cada especie tiene una especia que le supera. Nunca se es lo suficientemente poderoso.

    —Pues como lo dijiste, aún no me he topado con una tan poderosa. Pero estoy ansioso de enfrentarme con una de ellas y demostrar que soy el más fuerte de mi raza —guardó silencio al sentir un pelmazo en la espalda por parte de su amiga.

    —Tu siempre alardeando —dijo moviendo la cabeza negativamente—. Por cierto, mi nombre es Mall y el de este "tipo" es Axan.

    —Yo soy Daner. Bueno, me tengo que ir.

    —¿Te vas? Aun no has respondido el que hacías exactamente en este lugar.

    —¿Y ustedes?

    —Es trabajo. Mall y yo trabajamos haciendo favores a otras razas. Vivimos de eso, ¿y tú? ¿Haces lo mismo?

    —En realidad no. Yo estoy buscando a alguien.

    —¿Es algún familiar? —preguntó Mall intrigada, pero no obtuvo respuesta—. Es un secreto, ¿verdad?

    —Sí, lo es.

    —Ah bueno, todo hombre tiene uno —habló Axan, animado—. Ya que estamos viajando a diferentes mundos, ¿quieres acompañarnos? —propuso acercándose a él y colocando la mano sobre el hombro—. Me has caído bien.

    Daner se la pensó un poco antes de aceptar, al final que, tampoco le haría daño estar en compañía.

    —Entonces, ¿de qué país eres? —seguía cuestionando Axan mientras seguían con la búsqueda del ladrón.

    —Bueno, en realidad soy del continente Paslé.

    —Oh, interesante, entonces vienes del continente "extraviado", aunque he escuchado que también lo suelen llama: el continente "salvaje" u "olvidado". Sorprendente, pensaba que allí solo vivían tribus salvajes que se ma...

    Él guardó silencio cuando Mall lo empujó y extrañándose de la actitud de su compañera por lo que la miró, así que ella molesta mencionó:

    —Si que sabes decir cosas inapropiadas, Axan. No sabes cuándo guardar silencio— se dirigió a Daner—. Discúlpalo, es un tipo muy impulsivo.

    —No hay problema. Sé que existe varías leyendas y mitos de ese pequeño continente, aunque en realidad las personas que nacemos allí si que son pobres, pero decentes. Por lo menos la mayoría.

    —Es como en cualquier lugar —amplió la mujer—. Aquí y allá gente que es mala y rompe leyes y otra que intenta ser honrada y sigue las reglas.

    Esa fue la manera en que llegaron a conocerse y, fue por esa propuesta que comenzaron a viajar juntos, tomaron misiones y poco a poco la confianza iba aumentando hasta el punto en que Daner y Axan formaron una gran amistad mientras que con Mall, Daner comenzó a sentir un lazo de amor.
     
    Última edición: 25 Diciembre 2017
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    Borealis Spiral

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    Bieeen, la vida pasada de los tres. La verdad es que este encuentro ha sido genial, lleno de acción y malentendidos, pero llenos de acción xD
    El encuentro fue casual... o no, era quizás obvio que algún día se encontrarían porque Daner está en la búsqueda de alguien mientras que Mall y Axan también eran viajeros, pero la duda de a quién busca Daner me intriga. Un secreto, ¿eh? Me gustaría enterarme de dicho secreto, pero todo a su tiempo, lo sé.
    Ah, como que ando corta de palabras xD Creo que tengo sueño e.e Así que aquí le dejo. Ya sabes, espero el siguiente capítulo con ansias. Te cuidas.

    Hasta otra.
     
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  16. Threadmarks: En busca de la raza perdida: ¿Eres tú uno de ellos?
     
    Kay Greenwish

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    En busca de la raza perdida: ¿Eres tú uno de ellos?


    Cuando vivía en Akmuo, Daner creció escuchando la leyenda de seres poderosos llamados Wisher, una raza nacida de uno de los cinco más Poderosos. Sin embargo, aunque existían razas mucho más poderosas que ellos; estos tenían un don que los volvía increíbles. Consistía que cuando alguien los salvaba de algo mortal, a esa persona se le podía concederte cualquier deseo. Y Daner, desde su más remoto recuerdo, siempre había deseado encontrarse con uno de ellos y salvarlo para que le concediera cualquier deseo.

    Lo negativo de aquella fabula era que ellos fueron castigados por mano del gran Bigter, así que ya no se podía acceder a ellos con facilidad. No obstante, Daner, más que ver aquello como una desventaja, lo vio como lo contrario. ¿Qué sería de él si pudiera salvar a todos de su castigo? Podría tener casi el poder de ellos.

    Su aspiración fue creciendo a tal grado que cuando terminó de adiestrarse en la Magia, partió de su planeta para poder adentrarse a un nuevo e incierto viaje en busca de la raza perdida.

    La fabula contaba que mucho tiempo atrás, los Wisher se habían rebelado contra el Bigter, el gran monarca y guardián que llevaba el orden de algunas legiones del universo y, quien dominaba el tiempo, el castigo y el poder. El gran Bigter castigó y condenó a todos los Wisher a vivir en un pequeño espacio de tiempo, sin poder salir de allí, privándolos no solo de su liberta, también de su poder. La única cosa que no podían cumplir los Wisher era ir en contra del poder del castigo.

    Aquella fabula decía que, Dooró, madre de los Wisher se enfrentó contra Bigter; este último sucumbió, trayendo consigo al Tiempo, Castigo y Poder, las fuerzas por separado y las que conformaron el TS. Desafortunadamente, esa división provocó que toda la fuerza de Bigter también se dividiera en tres partes. Por lo que el poder de Bigter ya no era; se había convertido en la sombra de lo que es ahora el TS.

    Daner había estado moviéndose en busca de ese pequeño pedazo privado espacial y, sacar de allí a los condenados. Ese era su único objetivo. Debía hacerlo lo más rápido posible, pues sus días estaban contados.

    Los tres viajeros llegaron al país de los Mulfis, una raza salvaje y que estaba dividida en dos regiones, que a su vez eran gobernadas por diferentes supremos, provocando conflictos entre ambos territorios. La misión de esa vez consistía en llevar a salvo el gran árbol de Terrapelo a la pirámide a la que nombraron "Alta-Mar". Estaban por festejar una importante celebración, una tradición y único día en que ambos territorios convivían juntos.

    Contaba la historia que muchos años atrás, en ese lugar, hubo una gran inundación que tapó toda superficie, a excepción de la cumbre de la pirámide más alta de esas tierras. Los antepasados lograron sobrevivir gracias a esa cima, pues en medio de ella se encontraba un árbol de clase "Terrapelo" cuyo fruto alimentó a los sobrevivientes.

    Ese día había llegado así que estos estaban preparando la festividad, como cada año. Mientras hacían su tributo, Daner salió del templo en donde estaban comenzando a festejar, pues deseaba explorar los alrededores.

    —¿A dónde vas? —Él escuchó la voz de Mall, se detuvo y se volvió para verla, mas no respondió nada—. ¿Irás a buscar lo que has estado buscando estos días?

    —Mall —se acercó a ella para ver sus hermosos ojos que reflejaban un poco de tristeza—. ¿Estás dispuesta a apoyarme en cualquier decisión que tome?

    Ella no dejo de mirarlo y comenzó a escudriñar su rostro, enseguida le respondió con toda sinceridad sin saber a lo que se refería la pregunta:

    —Sabes muy bien que mi respuesta es positiva. Lo haré; a donde sea que vayas yo iré —No se contuvo y lo abrazo; abrazo que él muy gustoso recibió —¿Estarás bien? Te he visto últimamente muy distraído.

    —Po supuesto que sí —la apartó de él con suavidad para mirarla a los ojos y continuar con voz calmada—. Yo estaré bien, no debes preocuparte por eso —le acarició la mejilla con ternura—. Último que deseo es hacerte preocupar.

    Después se alejó de ella para seguir con su camino. Así dejando atrás a un Mall que no apartó su vista hasta verlo desaparecer a lo lejos. Respiró hondo para relajarse, dio media vuelta para regresar a la ceremonia. Por otro lado, Axan había observado toda la escena y no pudo evitar sentir un profundo dolor que produjo su corazón al ser testigo del abrazo y las miraras cómplices de ambos. A ambos los quería mucho, por esa razón, a pesar de que siempre sintió amor hacía su mejor amiga, decidió ignorar aquel sentimiento, ignorando que sabía del amorío de Mall y Daner. Cuando él vio que Mall caminaba hacia allí, se apresuró a tomar asiento y fingir que no los había visto, aplaudiendo hacía la escena de danza que los Mulfis efectuaban. Echó un reojo a su compañera de viaje, quien tomó asiento a un lado de él.

    —Sí que la fiesta está muy animada —mencionó ella, viendo la danza, por un momento contagiándose de la felicidad de ellos.

    —Así es, es muy contagiosa —él se giró un poco para verla directamente—. Oye Mall, somos amigos de hace tiempo, ¿cierto? Tienes confianza en mí, ¿verdad?

    Ella lo miró detenidamente intentando descubrir porque de esas preguntas Al no tener idea, simplemente asintió, por lo que él continuó un poco indeciso:

    —¿No quieres decirme algo? ¿Contarme algo? Algo que te preocupe o... lo que sea.

    En realidad quería que le contara todo lo que ella sentía por Daner, no quería que le ocultaran tal cosa, pero tampoco quería decirle directamente que él ya sospechaba sobre su relación. El comprendería sus sentimientos y los apoyaría hasta el final puesto a que a los dos los quería ver felices. Ella pareció meditar en eso y, al cabo de unos segundos, respondió:

    —No, en realidad no. ¿A ti te molesta algo?

    Sonrió sin ganas, "En realidad, sí" pensó, pero respondió:

    —No, no, nada, de nada. Ammm, yo solo lo preguntaba por preguntar —desvió sus vista a los danzarines que efectuaban una extraña e inusual (por lo menos a sus ojos) baile—. Sí que están muy animosos los Mulfis, oye, ¿no te apetece bailar un rato? Solo para pasar el rato.

    —La verdad es que sí. Es una buena idea —sonrió al momento que se ponía de pie y colocándose al frente de Axan—. Vamos.

    El varón se levantó y así los dos se adentraron en medio de la pista en donde Axan comenzó a bailar saltando, intentando imitar el baile de los Mulfis, provocando, además, que Mall sonriera divertida de ver la escena ridícula de su amigo, después ella lo detuvo e hizo que la abrazara de la cadera para así bailar tal y como ellos sabían hacerlo.

    —Creo que haremos menos ridículo si bailamos como sabemos bailar.

    —Tienes razón —respondió el varón avergonzado.

    Empezaron a bailar lentamente, aunque la música que se escuchaba no era precisamente para efectuar esos movimientos, más bien era movida y alocada, los dos intentaron pensar en la melodía que iba con los pasos que hacían. A los minutos, Axan se apartó de ella lentamente al sentir como comenzaba a disfrutar estar tan cerca de ella, creciendo a cada minuto el deseo de abrazarla fuertemente y quizás soltar algo que no debiera.

    —¿Que sucede? —cuestionó Mall, extrañada.

    —Ah, nada, es solo que creo que di un mal paso. Nunca he sido tan bueno bailando. Además me desconcentra la música, nada que ver con lo que hacemos.

    —Tienes razón, es desconcentrarte.

    En eso, para el gustó de Axan, un Mulfin se acercó y comenzó a decir cosas; cosa que no comprendía Axan, pues era aparentemente a quien se dirigía. Él miró a Mall y preguntó:

    —¿Qué dice?

    Él nunca fue bueno para eso de las lenguas, así que no comprendía palabra alguna de aquel individuo, y se veía que era urgente, o por lo menos eso pensó Axan cuando le agarraron el brazo y estirándolo, el Mulfin apuntaba cierto lugar.

    —¿Eh? ¿Quiere que le ayude en algo? ¿Tiene algún problema? Ah, ¿dónde está Daner cuando se le necesita?

    Mall sonrió al descifrar lo que intentaba decir el Mulfin, y se lo hizo saber a su amigo.

    —No cabe duda, quiere bailar contigo.

    —¿Qué? ¿Bailar? —él miró al nativo y negó sus manos, más este seguía insistiendo, volvió a mirar a Mall—. ¿Y por lo menos es femenina? —quiso saber.

    Mall se encogió de hombros para decir:

    —Me supongo que sí, ¿no?

    —Pues eso espero —terminó siendo arrastrado por el Mulfin para comenzar a bailar al ritmo de la música.

    Mall volvió a reír al ver a su amigo intentar llevar el ritmo del baile, asimismo que negaba con las manos a quien lo invadió con intenciones de volver al asiento, pero el Mulfin lo detenía tomándolo del brazo e insistirle que siguiera allí. La mujer suspiró, pensó que la celebración sería más amena si Daner estuviera allí. A su mente vinieron deseos de que pudiera encontrar aquello que anhelaba, pensando que si lo encontraba por fin iba a poder pasar más tiempo con él. Su mente pensaba en él, mientras que Daner, pensaba en seguir su camino, había estado caminando y caminando por un sendero y no se detuvo aunque haya llegado hasta el fin de los territorios de los habitantes de allí.

    Ahora se había adentrado a lo que parecía un desierto; las rocas y el suelo seco lo identifico como eso. La extremidad era mucho más que la del bosque-selva que dominaba la región de los Mulfis; aparentemente desde el incidente de la inundación no había crecido nada por esos lares. El varón, tras caminar gran tramo, decidió dar media vuelta y regresar, pues con cada pisada que daba mientras más avanzaba, el suelo se agrietaba, amenazando que este pudiera hundirse. Pero tampoco deseaba alejarse o peor, perderse.

    Ya resuelto a volver, algo llamó su atención. No muy lejos de donde se encontraba observó algo que parecía un brazo, se acercó más para darse cuenta que no estaba tan equivocado; se trataba de un individuo que estaba debajo de la tierra; o más correcto decir que estaba medí-enterrado. Su cabeza y parte del torso salía de la tierra, a su vez que todo el brazo derecho se alzaba, llamando la atención cuando lo vio.

    —Necesito ayuda —dijo el hombre semi-enterrado a Daner, su voz se escuchó sin fuerza.

    Daner se colocó frente a él, tapándole un poco del sol, provocando que el enterrado dibujara una sonrisa de satisfacción que más bien pereció una mueca desfigurada en su rostro, él arqueó la ceja e inquisitivo, preguntó al recién llegado.

    —Tú, ¿qué haces en un lugar como este?

    —Estoy buscando a alguien. ¿Eres tú uno de ellos?

    —¿De quiénes? —cuestionó después de expresar un gesto de dolor al moverse un poco.

    —De los Whisher.

    —Tú mismo acabas de responderte. ¿Es a ellos a quien buscas?

    —Ellos están condenados —habló el mago—. Si es verdad que eres uno de ellos, no deberías estar aquí, en la intemperie.

    El semi-enterrado ante todo, primero rio a carcajada, una que no duro mucho puesto le dolió todo su cuerpo, y después respondió:

    —Si lo has notado, sí que estoy fuera, pero no del todo. Mira —Mostró su antebrazo, viéndose en este piel seca que se iba desmoronarse poco a poco, igual que debajo del cuello—, moriré lenta y dolorosamente por haber intentado ir contra Castigo.

    —¿Es cierto lo que he escuchado?

    —Por lo que preguntas, la respuesta ya la sabes.

    —Entonces, ¿me concederías un deseo si te libero de allí? —dijo agachándose para ver mejor el rostro del wisher.

    El wisher, hijo de Dooró, miró a los ojos a Daner por un instante. Siempre era lo mismo; cada diferente raza iban a buscarlos por las mismas y egoístas razones; siempre pendientes de "salvarlos" y así poder tener un deseo. No lo hacían por generosos o bondadosos, cosa que desde un principio era lo que Dooró deseaba. No obstante, lo que aquel ser vio al escudriñar sus ojos; ventanas del alma, fueron otras cosas, otros deseos, un propósito que sorprendentemente iba encadenado al suyo propio. Sonrió al momento que respondía:

    —Así es como funciona mi naturaleza. Por ese propósito que sido creado, si así lo deseas, pide, pero si no es así, seré paciente hasta que lo hagas.

    Daner se puso de pie y preparó todo lo que necesitaba para poder romper el dichoso sello que rodeaba al wisher. De la bolsa de cuero que siempre llevaba colgada en el cinturón del mismo material, sacó cuatro piedras ónix, colocándolas en posición de los puntos cardinales a tan solo seis centímetros alejado del cuerpo del semi-enterrado y, después de bañarlos con una polvo de color mostaza, extendió la palma de la mano en cada una de estas, las cubrirlas de su magia y, ante eso, pronunció un conjuro. Una luz amarillo fuerte que se alzó hasta el cielo comenzó a cubrir al wisher provocando que el suelo a su alrededor se agrietara poco a poco hasta que el ayudado pudo salir por sí mismo.

    El hombre, sonriente y posteriormente de moverse sintiendo la libertad, se colocó al frente de Daner, observándolo muy agitado, demasiado, indicándole que tuvo que ejercer mucho poder al romper el poderoso castigo.

    —Mi señor —hizo una reverencia—. Por haberme salvado, te concederé un deseo, solo uno —recalcó viéndolo de reojo—. Lo único que debes decir es "Dooró" pides tú deseo, por ejemplo, deseo ir a tal sitio y al terminar deberás concluir con: "concédeme ese deseo".

    El wisher observó a Daner, por fin había encontrado a aquella persona que lo ayudaría a tomar venganza de los TS, cuando cerró el pacto, provocó que ahora él se vinculara en todo aspecto con su ayudador y aunque al principio sospechó, ahora estaba seguro que ese personaje frente a él, conoció las verdaderas intenciones del propósito de su búsqueda.

    —¿Deseas pedir algo?

    —Por ahora no.

    —Sabes que puedo cumplirte el deseo de llevarte a donde están ellos, mis hermanos —le informó solo para demostrarse si estaba en lo cierto.

    —¿Y de que me sirve ir o saber dónde están, sí puedo perder el contrato? —cuestionó Daner—. No pienso desperdiciar mi único deseo en eso.

    Debía pensar muy bien en cómo gastar ese único deseo. Por el momento haría todo por su cuenta, tal y como lo había hecho antes y si se volvía a meter en un lío, debía utilizar muy bien ese deseo. Miró al wisher de pies a cabeza, le pareció extraño la actitud de él, en realidad le pareció muy ansioso de que pidiera su deseo ya. La mente de los hijos de Dooró era compleja.

    —Lo sé —respondió el wisher—. Por cortesía de mí, te diré el lugar en donde se encuentran los Whisher. No está muy lejos de aquí.

    Por consiguiente, lo llevó hasta tal lugar. A pesar de que no se veía nada, Daner pudo sentir la fuerza emanar del otro lado de esa dimensión. Allí era donde estaba la "puerta" o mejor dicho, el portal que llevaba a los Wisher encerrados. Comprendiendo además que la inundación que hubo en ese lugar años atrás fue producida por la fuerza de impacto de poder de Castigo, además entendiéndose de la zona seca, infructífera, así los Mulfis nunca podrían vivir o acercarse allí. Ahora el siguiente paso que debía hacer era, volver a regresar a donde los TS, robarles la llave que abriría el portal y poder liberar a los hijos de Dooró.
     
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    Borealis Spiral

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    Estoy totalmente de acuerdo. La mente de los hijos de Dooró es demasiado compleja .-. Pero hey, al menos ahora me doy una idea de cómo es que pasaron las cosas. Si mal no entendí, los hijos de Dooró, o sea los Wishers, se revelaron contra el TS, que antes era conocido como el Bigter pero que fue separado al contender contra Dooró, y como castigo de su rebelión, ahora estos seres han quedado encarcelados en esta zona, la zona fantasma xD Me encanta llamar así a este tipo de dimensiones en las que se cautiva a alguien, jejeje.

    Sin embargo, Daner palea liberarlo o.o ¿Te imaginas que de veras lo logra? En verdad se volvería muy poderoso y como el Wisher que acaba de encontrar también desea liberar a sus hermanos, pues vaya mancuerna la que han hecho, ¿no? Hm, la cuestión aquí es si lograrás su objetivo, pues lo hacen, algo me dice que el universo completo se volverá un caos, ¿no? Digo, una lucha entre algunas de las más poderosas divinidades ha de ser de cuidado. Uh, esto se pone bueno, sí que sí y ya sabes, adoro cómo planteas tus ideas. Eres muy creativa, no me canso de decirlo.

    Eso sí, me da pesar por Axan que sufre al ver a Mall y Daner quererse tanto cuando él la ama a ella :( El amor mal correspondido y del que no se habla es de lo peor. Pero nada, espero el siguiente capítulo con ganas :3 Te cuidas.

    Hasta otra.
     
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  18. Threadmarks: Castigo: ¿No puedes curarlo?
     
    Kay Greenwish

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    Holis!!!! Lectores fantasmas y lectoras que no xD ¿Cómo los trata la vida? Espero que muy bien por que yo aquí, sufriendo ansiedad de desear publicar capítulo nuevo aunque nadie me lea :( pero que se le puede hacer. Me gusta este hobby aunque me traten mal. Nahhh!! solo yo dramatizando todo. Agradezco mucho a esas personitas que siempre están allí, leyendo cualquier cosa que salga de mi mente. Un saludo a ell@s y abrazos y si gustan también besos... no preocupéis que me he lavado la boca xD
    @Borealis Spiral Sí, Axan es quien esta sufriendo más. ¿Pero que se le puede hacer? Así de injusta es la vida.


    Castigo: ¿No puedes curarlo?


    Aquella jungla que tenía el nombre de La Silva, era espesa, los árboles frondosos y demás vegetación se alzaba de tal manera que no se era capaz de distinguir ninguna figura por delante. Añadiendo que la humedad penetraba hasta los huesos. Sin embargo, entre el campo salvaje de aquella naturaleza, los tres viajeros se encontraban luchando contra un lobotauro joven: un animal de raza canina que media más de ocho metros de longitud, de cuatro a cinco metros de altura y de un peso extraordinario, con más de 11.000 kg al llegar a adultos. A pesar de que el animal les dio una buena lucha, los victoriosos llegaron a ser ellos. Derribándolo los últimos golpes dados; Mall golpeó el cuello y la cabeza de este con su arma para distraerlo y confundirlo, mientras que Daner atravesó la gruesa piel con una de sus potentes flechas y, una vez estuvo agonizando, Axan le dio el último golpe cortándole el cuello, de esta manera la vida del joven lobotauro lo abandono.

    Eso había sido cruel, pero debían alimentarse con algo y "ese algo" era la carne del animal. El anterior viaje no les fue nada provechoso, en realidad, me atrevería a decir que perdieron dinero cuando accidentalmente Axan hizo un trueque que no les beneficio. Agregando que tampoco encontraron cliente y, además, habían comprado otras cosas que necesitaban. En pocas palabras, ahora tenían que recortar gastos incluyendo los alimentos; por ende, al llegar a La Silva y vagar kilómetros por las húmedas tierras y ver que parecía un infinito lugar de selva, decidieron cazar a este canino. Se sabía que la carne de los lobotauros es rica en nutrientes, aparte que es muy sabrosa.

    —A hacer fuego, amigos —habló con energía y exaltación Axan mientras tocaba con su mano el rostro del canino—. A empezar y disfrutar, no siempre vamos a comer de esto.

    No obstante, había algo que no se imaginaron nuestros queridos amigos, un peculiar olor les llegó a sus fosas nasales, seguido de un gruñido fuerte y feroz, la madre del joven lobotauro había hecho su presencia. Los tres pares de ojos se posaron al enorme animal, percatándose que este fácilmente doblaba el tamaño del canino más joven; rugió, mostrando sus enormes y filosos dientes a sus rivales. Sin duda estaba muy molesta por que mataron a su cría, fue evidente para los viajeros cuando la madre miró al su hijo yaciendo sin vida en el suelo, después posó sus ojos a ellos. Los tres, sin más, corrieron para alejarse del canino siendo perseguidos haciéndose fácilmente paso sobre la vegetación demostrando su conocimiento en el terrero. Ahora debían pensar en cómo quitarse de encima a ese monstruo.

    La mujer del grupo arrojó con fuerza una y otra vez su bumerán, mas el arma no provocaba efecto alguno a la madre. Por otro lado, cuando Daner notó que tampoco surgía efecto sus flechas, decidió dejarle el trabajo a Axan, quien reposando arriba de una palmera y ver a sus amigos siendo correteados por la enfadada madre, apretó con fuerza a Cutall y se lanzó para cortarla, sin embargo, lo tomó por sorpresa el que el canino, siendo muy veloz y antes de que él llegara a ella, levantó su gran garra y golpeó con ella al guerrero arrojándolo lejos de allí.

    —¿Te encuentras bien? —rápidamente Mall se acercó a su amigo.

    —¡Ah! —se quejó Axan mientras se ponía de pie—. Estoy bien. ¡Cuidado, Mall!

    La madre se acercó a donde ellos, afortunadamente ambos la esquivaron.

    —No es momento para detenerse a platicar —informó Daner colocándose a un lado de Axan, sin dejar de prestar atención a los movimientos del canino—. Primero debemos deshacernos de ella.

    —Maldición, llevas la razón.

    Axan se colocó en posición de ataque esperando a que el animal se acercara y una vez la tuvo cerca, lo más cerca que pudo, se lanzó y la velocidad de ella incremento por lo que él sintió que lo golpearía, como mera reacción se quiso alejar, tal acto tan solo hizo que la espada le hiciera un rasguñó en la nariz del lobotauro; enfureciéndola aún más de lo que estaba. SE escuchó un potente rugido, además de comenzar a tirar árboles y plantas a su alcance.

    —Lo único que hiciste fue enfurecerla —alzó la voz Mall mirando con seriedad a su compañero.

    —¡Siento haber intentado algo, Mall!

    —Mantente despierto, Axan —recomendó Daner cuando vio al animal dirigirse a él.

    Ella estaba más enojada con el guerrero, por lo que iba directo a donde él, mas Axan al sentir sus intenciones nada buenas, saltó y accidentalmente cayó en un agujero, cosa que lo "salvo" pues el canino al perdérsele de vista, se volvió a los otros, por lo que obligó a que Daner invocara a cinco de sus rinocerontes negros, empezándola a atacarla. Por otro lado, Axan intentó salir pero resbaló por la humedad de la tierra y cayó más al fondo, aparentemente el hoyo era mucho más profundo. Observó la luz de la abertura y dibujo una mueca de disgusto al sentir la tierra retumbar, indicándole que se estaba perdiendo de buena batalla, decidió dar la vuelta y correr por lo que parecía un túnel para ver si este llevaba a otra salida. Corrió hasta donde le permitió el túnel y, eso fue cuando se percató de una tenue luz más adelante, por lo que pensando que había una salida, aumento su correr, sin embargo se detuvo drásticamente cuando miró abajó; ya no había más camino, llegó hasta un barranco que al ver hacía abajo, no distinguió el final.

    —¡Demonios! —chasqueó su lengua, había gastado de fuerzas por nada, molesto dio media vuelta y mejor intentar salir de la primera salida.

    Sobre La Silva, tres de los rinocerontes habían sido derrotados, por lo que Daner al ver que no funcionaría decidió desaparecer los otros dos, no tenía caso; ya se estaba comenzando a cansarse y eso se notaba por la respiración añadiendo que su corazón palpitaba rápidamente, y sin aguantar más, se sentó para descansar un poco. Mall, quien se libró por un rato, alcanzó a ver a Daner más pálido de lo normal, así que se apresuró a su lado, dijo preocupada:

    —No te ves nada bien.

    —Estoy bien —obviamente la respuesta no la convenció para nada, estaba claro que mentía, ella lo sabía, los últimos días lo ha estado viendo muy cansado.

    Daner, por su parte, intentó ponerse de pie para que ella viera que estaba bien, pero sus piernas le fallaron por un instante y volvió a su lugar. Haciendo que Mall, desconfiada le dijera:

    —Deberías descansar, yo me encargo del lobotauro —miró a sus lados preguntándose donde demonios estaba Axan.

    —Estoy bien, de verdad —le dijo con son de calmarla, la miró para después observar a su alrededor, igualmente buscando a su compañeros, pero a diferencia de ella, el preguntó: —¿Dónde está Axan?

    Y como si hubiese sido invocado, el guerrero salió del agujero asombrando a ambos, pues se encontraban muy cerca de allí. Mall iba a reprenderlo por no ayudarlos, sin embargo, él se volvió rápido a ella y sin dejarla decir nada, se llevó los dedos índice y medio de la mano sobre su nariz, extendiéndolos después hacía ella, al recibir esa seña, Mall asintió comprendiendo lo que significaba; "Mírame" "Mantente pendiente de mi", lo que le hizo entender que tenía un plan y cuánta razón tenía, pues el guerrero tomó un par de piedra grandes y con fuerza las arrojó a la cabeza del lobotauro para llamar su atención.

    Una vez que consiguió su objetivo, corrió dirección donde según recordaba, por debajo de la cueva, se encontraba el precipicio entre las dos llanuras. Si su plan funcionaba y el lobotauro era menos listo de lo que se veía, aunque también cruzó por su mente que el enojo la cegaría. Él aprovecharía para saltar y ella lo seguiría. Al llegar al risco, Axan tomó más velocidad y saltó, consiguiendo que el animal hiciera lo mismo. Axan se encontraba debajo del animal y para no caer junto a ella, hizo una maniobra en el aire al mismo tiempo que desenvainaba a Cutall y la clavó en la pared rocosa, incrustando el arma en esta, apaciguando su caída hasta detenerse completamente. Sus ojos siguieron de vista al canino hasta perderse en el vacío. Después miró hacia arriba al sentir que una cuerda cayó sobre su cabeza.

    —¡Eres un arriesgado! —fue lo primero que dijo su compañera desde arriba.

    —¡Pero funcionó, ¿Cierto?! —gritó al momento que tomaba la cuerda y desclavando su afilada espada, la volvió a poner en su funda.

    De esa manera subió. Casi llegando arriba, Daner le extendió la mano para ayudarlo a subir completamente, una vez en pie, dijo a su arriesgado amigo al momento que lo palmeaba en la espalda y le regalaba una sonrisa:

    —Buen trabajo.

    La oscuridad se apoderó de los cielos azules. Las estrellas otorgaron al cielo un hermoso mantel lleno de bellas luces. La fogata que hicieron iluminaba los alrededores y también ayudaba a calentarlos un poco ya que por las noches el frío aumentaba el frío. Los tres acababan de terminar de comer y ahora estaban disfrutando del calor del fuego. Daner se levantó de su lugar para alejarse de sus compañeros. Comenzó a sentirse un poco extraño, observó su mano izquierda, temblándole y, aunque no quería moverla, no pudo detener el movimiento; se volvió al escuchar acercarse a alguien. Se trataba de Mall. Él escondió rápidamente su mano, no deseaba preocuparla.

    —¿Qué haces aquí? Deberías estar junto a la fogata, está fresco.

    —Cuéntamelo —dijo ella con rostro decaído y se acercaba a él—. Sé que escondes algo —tomó su mano escondida y la acaricio suavemente —¿Te sucede algo, verdad? ¿No confías en mí? Me has dicho sobre el wisher, pero... —él acarició su mejilla suavemente mientras ella cerraba sus ojos para después tomar sus manos, las cuales estaban heladas.

    Desde tiempo atrás que lo había estado viendo fatigarse más de lo usual; a veces sentía que se distraía para ocultar lo que sentía; lo que su cuerpo sufría por dentro. Sabía que algo tenía y se sentía mal de que no tuviera la suficiente confianza para decírselo. Enseguida sintió que él la atraía a su pecho y la abrazaba; como si estuviera leyendo sus pensamientos le informó en un susurró:

    —Te lo diré. Estoy enfermo.

    Ante tales palabras, ella no evitó sorprenderse a pesar de que tenía un presentimiento sobre eso, pero al haberlo escuchado de su propia boca provocó que se estremeciera, lo observó a los ojos dibujando en ellos un destello que indicaban lágrimas.

    —Pídelo, pide el deseo de recuperar tu buena salud. Deséalo —su insistencia se mostraba en su voz.

    —Lo deseo —dijo él mirándola con ternura—. Pero no se podrá hacer nada. No se me cumplirá aunque lo desee con todo mí ser.

    —¿Por qué? —se sobresaltó apartándose de él—. ¿A caso no se te puede cumplir cualquier deseo?

    Daner intentó calmarla, volviéndola a sus brazos para después continuar informándole con pesadez:

    —No se me puede recobrar la salud porque ese es mi castigo.

    Mall miró con sorpresa a la persona que estaba detrás de Daner, el recién llegado promulgó una reverencia hacia ella.

    —Siento mucho no poder conceder esa petición, señorita.

    —¿No puedes curarlo?

    —Todo mundo se rige por reglas, leyes, ya sean naturales o impuestas por alguien. Una de ellas se aplica en esta situación. Nosotros, los wisher, no podemos ir en contra del poder del Bigter o en este caso del TS Castigo.

    Mall no supo qué decir o cómo reaccionar ¿así era cómo funcionaba? ¿Tan mal estaba la enfermedad que tenía Daner?

    —Muchos años atrás, traté de hurtar la llave que abre la puerta donde están los hijos de Dooró y, mi castigo por eso fue esta enfermedad. Un padecimiento que poco a poco mata mi sistema nervioso, mis órganos y avanza aún más rápido cuando hago uso de mis poderes—. Daner tomó el cabello oscuro de ella y lo acarició con amor—. Deberíamos regresar o Axan vendrá.

    Mall aun no podía creerlo, Daner la tomó del brazo y casi la obligaba a alejarse de allí para volver a la calurosa protección de la fogata, al momento que le susurraba que cambiara su semblante o sino Axan se preocuparía y era lo último que quería hacer. El frío comenzaba a calar los huesos.

    —Otra regla es no poder hacer nada contra un wisher mientras tenga pacto con alguien —pronunció el wisher cuando aparentemente quedo solo —¿No es eso verdad? —se viró un poco para observar las sombras que creaban algunas plantas. El TS Poder se encontraba allí y el wisher continuó dibujando una sonrisa maliciosa—. Se encuentran deseosos de que Daner pida su deseo y así tener control de nuevo sobre mí, ¿o me equivoco?

    El TS se hizo ver a la luz de la luna. Escudriñó seriamente al wisher y con voz pausada y tranquila, dijo:

    —Eres un ser despreciable. Y no dudaremos en darte el peor de los castigo en el momento en que el trato se rompa, al igual que a tu contratador.

    El wisher amplió mucho más su sonrisa; le fascinaba cuando ellos aparentemente se mostraban serenos pero por dentro ardían de rabia.

    —Fue mera coincidencia el haberme topado con ese viajero del continente Paslé, que anhelaba hacer exactamente lo mismo que yo; liberar a mis hermanos —el wisher alzó la mirada para poder observar las estrellas del firmamento—, y una vez que estemos liberados, nos vengaremos de nuestra madre, Dooró, matándolos.

    Se fundió entre la fría oscuridad, desapareciendo de la vista del TS Poder.
     
    Última edición: 25 Enero 2016
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    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

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    ¡Yey! Los lobotauos de raza canina... No sé si has notado que los caninos y los tentáculos te gustan mucho, porque yo sí xD
    Pero bueno, a ver, qué pelea tan genial la que tuvieron con la madre del "pequeño" lobotauro y sí, entre comillas porque a mí se me hacía muy grande; me imagino a la madre y me quedo así O_o Les hizo batallas la enfurecida criatura, pero al final lograron deshacerse de ella y todo gracias a las vagancias de Axan. Bueno, no vagancias, no era su culpa que cayera a ese hueco, pero insisto, le funcionó como trampa, aunque sí apoyo a Mall en que fue arriesgado.

    No obstante, aquí lo impactante es el estado de Daner :O ¿Enfermo? Ya lo veo venir, tarde o temprano morirá. Digo, la enfermedad que tiene suena horrible y más si al usar sus poderes hace que avance. Pero es su castigo por intentar robar la llave de donde estaban los Wisher, hm, y ni el Wisher que salvó puede ir en contra de Castigo; claro, las leyes. Pero a ver, ¿por qué Daner sí le contó todo a Mall y a Axan no? Digo, yo sé que la ama y todo, ¿pero no se supone que Axan es su amigo? ¿No debería confiar en él también? Quizás aún no hay ese grado de familiaridad entre ambos.

    Pero bueno, por el momento, Wisher está a salvó por el contrato que tiene con Daner, y el TS está en vigilia de que ese contrato termine para darle su merecido xD Pero el deseo de venganza del Wisher es increíble. ¿Será que lo logre? Ya leeré, pero por el momento me despido. Espero el siguiente capítulo con paciencia. Te cuidas.

    Hasta otra.

    P.D.
    Bueno, bueno. Se nota que la influencia de los españoles es grande, eh señorita preocupéis xD
     
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  20. Threadmarks: Decisión: ¿Pelearías conmigo?
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Eso mi querida amiga, tiene una razonable explicación. Ahora mismo te la digo. Mall es mujer :D Ok, no, no era eso.
    Mall es muy atenta y observadora, se dio cuenta que algo no andaba bien con Danor, por esa razón indagó e indagó hasta que Daner no tuvo otra que decirle lo que le sucedía, pero en realidad Daner nunca deseo contarles sus problemas. Ahora, ¿Axan no es observador, no le importa sus compañeros? Por supuesto que sí. Solo que el pensaba que esas cosas "secretas" que veía entre Daner y Mall era relacionado con su amor secreto y como no deseaba hacerse el sospechoso que sabia de su amorío porque deseaba que ellos le dijeran, decidió mejor reservarse esos datos sin saber que entre esos "secreto (de que a Mall le gustaba Daner y viseversa)" había otro "secreto (el wisher y la enfermedad del moreno)" escondido entre todo ese drama. Muy bien, como resultado de eso, Mall y Daner pensaron que Axan no sospechaba sobre sus reuniones "secretas", creyendo que Axan era un despistado y decidieron no contarle nada pues no querían dañarlo y preocuparlo, sin saber que en realidad Axan... bla bla, bla... un circulo vicioso.
    ¿Respondí (o más bien, me hice entender) tu pregunta?


    Decisión: ¿Pelearías conmigo?


    El honor; una virtud difícil de adquirir
    y muy fácil de perder.
    La lucha dificultosa hace al fuerte,
    por lo que defenderé mi honor hasta la muerte.


    Los días junto con los viajes transcurrieron con total normalidad para nuestros excursionistas. Me parece que no les he explicado la manera en la que ellos has estado viajando de un lugar a otro a mundos, países y demás lugares. Era muy fácil hacerlo, aunque demasiado caro.

    La mayoría de estos lugares se trataban de sitios en donde habitaban personas con mucho poder y, en ellos existían individuos que se encargaban de teletransportar con su mismo poder. Otras veces había mecanismos u otros estilo propio para mandar a los que deseaban viajar a universos. E independientemente de cual camino tomaban, esto les costaba una enorme cantidad de dinero.

    Una vez teniendo esto claro, Daner dijo a sus compañeros que él, usando su propio poder los llevaría a cierto lugar al que deseaba pasar antes de proseguir con los viajes. Fue así que él los llevo al hogar de los TS.

    —¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar tan extraño? —cuestionó Axan mirando con extrañeza el lugar que se alzaba sobre su vista.

    Estaban en un templo o una casa lujosa; lo demostraban las cosas que adornaban la habitación. Axan desvió la vista al frente para toparse un una gran e imponente puerta que media más de cinco metros de altura. Daner se encaminó a ella con toda la intención de abrirla e ingresar a donde lo llevaría. Aunque una vez estuvo en ese lugar, nunca pudo cruzar la puerta pues antes de poder abrirla, el TS había hecho presencia, exactamente como ahora.

    —Axan, guerrero del continente Oga'r, detén a Daner —fue lo primero que dijeron al unísono e instando a que Axan extrañado los mirara fijamente. Poder continuó: —No debes permitir que él cruce esa puerta.

    —¿Por qué? ¿Qué hay allí dentro? ¿Quiénes son ustedes? —comenzó a cuestionar el guerrero, pasando su confusa vista de los tres hombres a su amigo.

    —Nosotros somos el resultado del Bigter: el TS, Poder, Tiempo y Castigo. Este individuo, a quien tú llamar “amigo”, en realidad es un farsante que solo desea tener poder absoluto. Si llega a cruzar esa puerta, podrá liberar un caos que perjudicaría a muchos mundos.

    —Dime que eso no es verdad —alzó la voz molesto Axan sin dejar de mirar a su compañero y amigo.

    —Lo único que deseó es liberar a seres que fueron injustamente castigados—respondió el moreno—. Sí, quiero liberar a los hijos de Dooró.

    Entre la conversación, el wisher hizo aparición, se colocó a un lado de los TS, quienes ni se indignaron a mirarlo. El wisher les hecho un reojo con descaro; burlándose de ellos por el simple hecho de que su amo ya estaba a tan solo nada de poder liberar a sus hermanos. No obstante existía una inconveniencia y era que Axan se apartara de en medio.

    —Axan —habló Poder—. Bien sabe Daner que el wisher que contiene trato con alguien no se puede tocar, ni castigar, al igual que la persona con la que hizo el trato.

    Allí era dónde estaba el punto de todo eso. Desde un principio era lo que Daner buscaba, por lo menos encontrar a uno de estos seres para poder cerrar un contrato y así quedar impune de Los TS. Teniendo la protección de esa regla no escrita que mientras no solicitara deseo alguno, se mantendría fuera del castigo del Bigter, o en este caso por el TS Castigo.

    —Y por esa razón, tú, Axan, eres la única persona que puede detenerlo y evitar que haga desorden —informó Tiempo.

    —Vamos amigo mío, únete a mi causa. Imagínate lo que podríamos hacer con casi el poder de Dooró. Además, ellos en realidad son reyes injustos, no basan su castigo en justicia ni nada semejante. Ellos encerraron a todos los Wisher por nada; ellos no hicieron nada. ¿No se debe castigar por haber hecho y no solo por pensar en hacerlo? Yo solo quiero liberarlos de su injusticia. Ellos tienen derecho de ser libres, como tú o yo.

    Axan desvió, confundido, la vista a los tres que conformaban el TS.

    —¿Qué crees que hará él una vez que obtenga el poder de todos los Whisher? —preguntó Poder.

    Ante la pregunta, el guerrero no supo que responder por lo que volvió a mirar a Daner, deseoso de que respondiera a tal cuestión, pero quien lo hizo fue Mall pues sabía más o menos la situación.

    —Axan, él solo quiere liberarlos de su irrazonable castigo. Ellos merecen ser libres, ¿no lo crees? ¿No te hubiera gustado ser ayudado en darte libertad si hubieras sido encerrado injustamente? Eso es lo que quiere hacer Daner. Confía en nosotros.

    —Eso es lo único que quiero, ¿hay maldad en eso? —añadió Daner.

    —Eso es lo que dice ahora —se interpuso Castigo mostrando molestia—, pero la corrupción y maldad crece en los individuos cuando tienen mucho poder o fama. Cuando son poderosos y se creen inmunes a todo; sacan la verdadera maldad interna, el sadismo y hacen cosas crueles e irrazonables.

    —¡Ustedes díganme! —gritó Axan, irritado, turbado, mirando al TS—, si en verdad son quienes dicen ser, ¿no ven el futuro?

    —Así es —afirmó Tiempo—, y es precisamente que debes detenerlo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Tienes maldad dentro de ti; Daner.

    —¡Mentiras! —declaró Daner, indignado, señaló con descaro a Los TS sin dejar de mirar a su compañero—. Ellos temen a los hijos de Dooró, ¿por qué crees que los encarcelaron? Además de ser seres injustos, no quieren contarte la verdad, tal vez lo que él ve no sea más que su propia destrucción y por ello te piden que me detengas.

    Para ese punto, Axan ya tenía suficiente de escuchar la conversación, las explicaciones. Mall estaba decidida a apoyar a Daner, ¿y él? Cerró sus ojos, pensativo, comenzó a sentir que todo lo que estaba sucediendo lo estaba asfixiando. ¿Quién decía la verdad? ¿Era cierto que su amigo se convertiría en un tirano? ¿Era verdad que Los TS veían su propia muerte y eran parciales que solo buscaban su propia gloria y salvación?

    Estaba en un dilema; por una parte, si se iba contra ellos, sin duda le vendría un castigo que no tenía protección de un contrato. Pero en realidad eso no era lo que le preocupaba. Si en realidad su amigo no cambiaría y decía la verdad, lo apoyaría. Pero ¿y sí lo apoyaba incondicionalmente y su poder lo corrompería y se cumplía lo que el TS decía? En esas cosas nunca lo apoyaría, nunca ayudaría a que su amigo destruyera o asesinara o hiriera a alguien.


    Observó todas la miradas que se dirigían a él; sintiendo toda la carga. Su decisión era importante, por lo visto. Por fin tomó una decisión.

    —Nunca lo aceptare —habló al final con firmeza, desenvainó a Cutall y la alzó hacía Daner, sorprendiéndolo—. Sí eres una amenaza para la seguridad, entonces, tendré que detenerte.

    Se fue contra Daner, quien esquivó el ataque, sin embargo, antes de enfrentarse a su compañero él deseaba llegar a la puerta, pero Axan se movía con rapidez para detenerse frente a esta. Aquel acto, Daner dibujó una mueca de disgusto en el rostro.

    —Axan, sí estas en contra de mí, no tengo más opción que luchar contra ti.

    Daner sacó su arco, preparándose para atacar. Pese a que estaba consciente que esa arma no detendría la poderosa espada de Axan, sin contar que estaba en desventaja al no poder usar mucho de su magia porque era perjudicial para su salud, no se dejaría vencer tan fácil, lucharía por su ideología hasta donde pudiera.

    Daner comenzó a lanzar un sinfín de flechas a su contrincante, pero como era de esperarse, el guerrero no las esquivaba, tan solo movía su espada para desviarlas de su camino, hacía eso mientras se acercaba a Daner. El mago gastó todas las flechas que tenía y cuando tuvo al guerrero muy cerca y ver que iba a cortarlo con su espada, Daner intentó esquivar el ataque al momento que efectuaba un movimiento con las manos, creó una daga con su poder y con esta detuvo a escasos centímetros de su costado la espada que iba directo allí.

    Ahora los dos estaban peleando por quien cedía primero, Axan apartó a Cutall y volvió a intentar tajarlo, pero Daner volvió a defenderse con la daga. Ahora ambos estaban moviendo sus arma de aquí para allá. Axan usando su espada en ataque al momento que Daner usaba la suya como escudo, evitando que Cutall lo tocara.

    —Ríndete —habló el guerrero con voz áspera dando más presión a su movimiento, obligando que no solo el mago retrocediera con cada impacto de ambas armas que también sus brazos comenzaran a resentir los choques—. Si lo haces, estoy seguro que Los TS no te darán un castigo tan severo.

    Daner soltó un quejido y enseguida dijo con son de burla.

    —¿Un castigo no tan severo? Para mí ya no hay vuelta atrás.

    Con fuerzas de flaqueza, dio un empujé a la espada de su contrincante al momento que formó otra daga y con rapidez iba a clavarla en un punto del costado que estaba sin protección, no obstante, el guerrero viendo su movimiento se apartó dando con brusquedad un par de pasos hacia adelante, por nada que la daga hubiera hecho su función. Pero debido a la brusquedad del movimiento, se desequilibró y cayó de bruces al suelo. Daner tan solo golpeó el aire.

    Axan se incorporó al momento en que desenvainaba a Magord, su otra espada, así que en un movimiento veloz, partió en dos las dagas de Daner. El último observó impresionado las parte de arriba de su arma volar por los aires, sus ojos llenos de asombro miraron al guerrero, quien volvió a guardar a Magord y recogía a Cutall del suelo, para después ver como él se acercaba y poniéndose a una distancia prudente, levantó la espada a la altura del corazón de Daner, indicándole que con solo clavarla, moriría y, estaba dispuesto a hacer eso, no obstante a medio acto fue detenido por la voz de Mall, quien gritó:

    —¡No lo hagas, Axan!

    El guerrero bajó lentamente el arma y miró a la mujer, quien se colocó frente a Daner levantando los brazos para protegerlo.

    —Él no está en condiciones de pelear —continuó ella—. Él fue castigado con una extraña enfermedad —el guerrero se impresionó escuchar eso, pero intento no mostrarlo—. No puedo creer que te enfrentes con alguien en ese estado.

    —Mall —el rubio la miró detenidamente, intentaba comprender la manera de su actuar y estaba el hecho de que la persona que amaba era una mala persona—. Él... a gente como él se debe detener y si —de dolía decir aquello, pero esa esa la realidad—, y si es necesario...

    —¡No lo digas! —lo hizo callar con dureza, la dureza del rostro cambió a una más serena al momento de preguntarle a Axan— ¿Pelearías conmigo?

    —¡Por supuesto que no! —gritó alterado—. Mall, ¿de que estás hablando? No puedes estar hablando de verdad.

    —¿Y por qué no? Yo lo haría, lo haría todo por él —lo miró con seriedad, mirada que le dolió a él.

    —¿Estás loca? —dijo incrédulo, para después mirar a Daner severamente—. Maldito, ¿que es lo que le hiciste o le distes? ¿eh?

    —Nada —fue su corta respuesta y es que a él también le impresionó lo que ella estaba diciendo.

    —Vamos, Mall, debes estar bromeando. Me has conocido a mi desde hacía mucho tiempo, los dos entrenamos con nuestro maestro. ¿Pelearías con alguien que conoces desde infancia, por alguien que acabas de conocer?

    Y escuchó de ella cosa que había pedido escuchar, mas eso en otra ocasión, no en esos momentos, dejándolo muy anonadado.

    —Sí, lo haría. Porque lo amo.

    —Mall, tú no debes hacer... —comenzó a decir Daner, sin embargo no terminó la oración cunado la mujer ya se había lanzado contra el guerrero con una velocidad envidiable, con toda la intención de clavarle un pequeño cuchillo

    Afortunadamente, Axan colocó a Cutall como escudo y de nuevo con un movimiento rápido, ella se alejó para después mirar que el cuchillo había sufrido grietas, con un golpe más este se quebraría. Sonrió con son de burla, ya se había enfrentado con él muchas veces, la única diferencia es que lo había hecho como entrenamiento y por ello sabía que Cutall era un espada muy complicada de combatir. Tras ajorar a un lado el cuchillo, que ya no le serviría, tomó su bumerang y corriendo hacia él de nuevo se lo lanzó haciendo que Axan desviara este al golpearlo con la espada, no obstante, le sorprendió que otro bumerang lo golpeó en pleno rostro, tambaleando mientras se tomaba la parte afectada, miró de reojo a la mujer quien no se hizo esperar y con un movimiento ágil le proporciono una patada en su costado, de nuevo se vio tambalear manteniéndose en pie.

    Impresionado, él alzó la visa para encontrarse con la sorpresa que dos bumerang regresaban a las manos de Mall. Comprendiendo el movimiento, había escondido el segundo detrás del primero, así que solo golpeó el de frente. Sin esperan, la mujer volvió a lanzar uno y después otro, cada uno de un extremo al otro, Axan prestando atención, esquivo uno de ellos más el otro fue a golpearlo de nuevo, pero no solo eso, el otro que había esquivado Mall, quien tampoco se quedo parada, lo agarró para lanzarlo al guerreo. Golpea tras golpe, intentando esquivar y partir uno, le fue difícil. Los movimientos rápidos de ella junto con las técnicas de visión óptica que ejercía la hacían un contrincante formidable.

    No obstante, también estaba la desventaja que él la conocía muy bien, así que no pasó mucho para cuando leía sus movimientos, así que esquivaba uno y sin despegar su visa del segundo, lo eludió, así que acercándose a ella, guardo su espada y ambos comenzaron a pelear cuerpo a cuerpo mientras que el varón intentaba convencerla de que pensaba bien en la posición en la que se encontraban. Pero ella se rehusaba, seguía empeñada en apoyar a Daner hasta el final; lo amaba hasta el extremo de dar su vida.

    —Mall, ya déjalo —la mujer detuvo su ataque, agotada, y miró a Daner.

    —No me digas que me detenga, seguiré luchando por...

    Ella guardo silencio cuando él negó con la cabeza.

    —Déjalo. No desearía que te sucediera algo, no podría vivir su algo te pasara. Pero, gracias a la lucha que has dado con Axan, he comprendido algo, así que...—dirigió sus fríos ojos a la seria mirada del guerrero—, es mi turno.

    Mall se retiró, cosa que en realidad Axan aprobó, así que una vez los dos se encontraban de nuevo uno a uno, el mago alzó la mano y chasqueado sus dedos invocó a tres de sus rinocerontes, quienes sin más se fueron a atacar a Axan, esquivándolos, mas no que se dio cuenta el mago ante la pelea contra Mall; Axan no podía estar pendiente de varios enemigos.
     
    Última edición: 5 Febrero 2016
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