[Long-Fic] Amor Sin Fronteras

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por LadyWitheRose, 21 Septiembre 2010.

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    LadyWitheRose

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    [Long-Fic] Amor Sin Fronteras

    Amor Sin Fronteras



    Esta es mi historia…la historia de un ser inmortal, un muerto entre los vivos la gente no sabe lo que él era en realidad; pero, si lo supieran temerían de él, yo les contare en como un ser frio como el de la cual pensé que no tenía un corazón cálido y palpitante lo tuvo al enamorarse de una mortal un ser del cual siempre estuvo junto a él y lo estará siempre. Les contare desde el día en que yo renací como un inmortal un ser a los que muchos conocen como “Vampiro” y como fue mi muerte brutalmente por defender ese amor solido del cual solo yo y el comprendíamos y aceptábamos.

    Lucrecia Rivertorn…


    Capitulo 1. La Invitación de bienvenida…

    Era el año de 1810 un invierno penetrante en la ciudad de Londres arrasaba con todos, era un invierno abrumador en donde la gente de bajo rango sufría ya que mientras los nobles y poderosos transitan por lujosas calles en sus carruajes con los caballos de sangre pura y disfrutan de títulos, honores y toda suerte de privilegios que tenían a su merced , en los sitios marginales hay gente que vive sumida en la pobreza soportando de los maltratos de otros y sufriendo el frio como podían, yo me sentía impotente al no poder hacer una ayuda contra esa pobre gente ya que mi vida era junto a los nobles, mi familia era muy reconocida por todo Londres ya que mi padre era el canciller de Londres un hombre de alto rango y respetados por todos, pero él era un hombre frio y déspota con la gente inferior a él.

    Me encontraba en mi habitación sumida en mis pensamientos mientras cepillaba mi largo cabello azabache y podía apreciar mi piel blanquizca y mis ojos color grises sumidos en un mundo desconocido al cual me encontraba, me preguntaba en cómo podía ser posible que la gente noble no podía hacer algo por esa gente que necesitaba de la ayuda necesaria, no es que siempre haya pensado en ello; es solo que al ver esa gente en las calles pidiendo limosna y cubriéndose del frio me llenaba de coraje al ver como nuestra gente la gente noble solo la maltrataba y se burlaba de ella, Salí de mis pensamientos al escuchar que alguien tocaba a mi puerta.

    -- ¿Quién es?—cuestionaba sentada frente al tocador dejando mi cepillo en el y girándome a mirar la puerta.

    -- Soy yo hermana—podía apreciar la voz infantil y joven de mi pequeña hermana Sara— ¿puedo pasar?.

    --Pasa—contestaba levantándome del pequeño banco de madera color blanco y me dirigía hacia la ventana—Se te escucha muy contenta, ¿Qué nuevas me traes mi querida hermana?—le cuestionaba con una sonrisa mientras la recibía entre mis brazos, a esa joven chica mi hermana menor con su cabello color oro y tez blanquizca como la mía, sus ojos era de un azul profundo era muy parecida a nuestra madre.

    -- Se acaba de ir uno de los mensajeros de la Familia Wellington—decía sonriendo para tomarme de las manos—creo que nos ha traído alguna invitación, madre no quiso abrir el sobre ya que estaba destinado a nuestro padre—se le escuchaba muy contenta ya que podría ser que fuera su primer baile.

    -- Eso es maravilloso—le sonreía dulcemente mientras le soltaba—iré a casa de Lucia Bennett, ¿deseas acompañarme?—cuestionaba tomando mi bolso color azul rey combinado con mi vestido de seda del mismo color— le seria de agrado a Lucia ya que siempre cuestiona tu presencia.

    --Podría ser—decía juguetonamente mientras salía de su habitación y entraba a la que le pertenecía—solo espérame en un momento bajo—decía desde la puerta de su habitación mientras yo sonreía y salía de mi habitación para caminar por el largo pasillo de la segunda planta de nuestra casa al pasara por él se podía apreciar pinturas de la familia y de algunos de nuestros antepasados que vivieron en esta casa o simplemente eran nobles que pertenecían a nuestra familia, La familia Rivertorn, se podía apreciar que sus paredes eran de el color de la nieve blancos dejando entrar los rayos del sol por las ventanas iluminando el lugar por donde sea al bajar por las grandes escaleras se podía apreciar la figura femenina de una mujer no muy mayor pero no tan joven con su cabello oro bien arreglado y su piel blanquizca como la mía a decir verdad ella tenía un gran parecido con mi hermana menor.

    -- ¿Saldrás hija mía?—me cuestiono mi madre al verme bajar por las escaleras sonriéndome dulcemente.

    -- Si madre voy hacerle una visita a mi amiga Lucia Bennett, escuche que regreso de Paris de su viaje de bodas—decía sonriendo imaginando la gran historia que mi mejor amiga me contaría sobre su viaje—llevare a la Sara conmigo.

    -- Me parece bien, ya que no ha salido desde su enfermedad—escuche su tono de voz cambiando a uno melancólico—le hará bien salir y mas con su hermana mayor.— sonrió un poco para llamar a una de las jóvenes de servicio—recuerden que damas como ustedes no deben estar solas en las calles.

    -- Lo sé madre—sonreí levemente mientras me giraba a las escaleras y veía como mi hermana menor bajaba por las escaleras elegantemente, hermosa como siempre pero se le veía fatigada, desde hace meses atrás cayó enferma, hasta el momento los doctores la atienden pero no han dicho lo que tiene—cuidare de ella.

    --¡Madre!—pronuncio alegremente Sara para darle un fuerte abrazo—iremos a ver a Lucia, le daré el gusto de que sus ojos se deleiten con mi presencia—decía girando elegantemente mientras abría su abanico.

    -- Ya veo que así será hija mía— sonrió para verle tiernamente—su padre llegara hoy de su viaje así que espero que lleguen temprano—nos advirtió mientras se despedía de nosotras con una sonrisa.

    --Así será madre—dije tranquila saliendo de casa seguida de mi hermana Sara; mientras nuestra doncella siempre cerca de nosotras nos cuidaba de los rayos del sol, subimos al carruaje y di las ordenes de ir a la mansión de la Familia Bennett en donde mi amiga Lucia esperaba por nosotras, en el transcurso del viaje podía apreciar que hoy los rayos del sol nos bañaban con su calor cosa rara en Londres ya que la mayoría del tiempo había mucha neblina y estábamos en época de invierno; mas adelante pude ver a un florista vendiendo flores en la calle, a varios vendedores abriendo sus puestos o simplemente contándose las ultimas nuevas, en veces quería ser un ave libre que pudiera volar lejos y tomas mis propias decisiones pero mientras no lo hiciera seguiría al lado de mi familia.

    --Hermana, ¿tú crees que nuestro padre nos llevara a ese baile?—Sara me cuestiono sacándome de nuevo de mis pensamientos mientras le sonreía levemente.

    --No lose Sara—solté un suspiro—nuestro padre es el canciller así que lo más probable es que nuestras presencias estén en ese baile, pero cabe la probabilidad que solo sea una simple carta—le miraba tiernamente.

    --Ya veo, pero yo sí creo que sea una invitación, Dimitri el joven mensajero de la familia se veía muy entusiasmado al entregar la invitación además dijo que todavía debía entregar más sobres—decía mi hermana sonriendo contenta.

    --Entonces tal vez si sea una invitación—sonreí para girar de nuevo a la ventana y ver a lo que estábamos frente a las puertas de la mansión de los Bennett—al parecer hemos llegado—decía sonriendo para girar a ver las puertas del carruaje abierta y con el chofer en espera de la ayuda para nosotras.

    --Gracias Filipo—escuche las palabras de agradecimiento por parte de mi hermana a el chofer—nos vemos mas tarde.

    --No fue nada señorita—decía el viejo Filipo mientras me tendía su mano para ayudarme a bajar del carruaje— ¿señorita? –cuestiono al no ver mi reacción.

    --Disculpa—susurre al darle mi mano y bajar elegantemente del carruaje y ver la mansión—muchas gracias Filipo, ¿podrías venir antes de que el crepúsculo llegue?—cuestionaba mientras le sonreía a mi hermana Sara.

    --Claro que si señorita será un honor—contesto con una reverencia y se marcho dejándonos con la doncella que nos recibía mientras la nuestra solo cubría a mi hermana del sol y empezábamos a caminar hasta la puerta principal donde Lucia mi mejor e intima amiga nos sonreía con felicidad.

    --¡Lucrecia!, ¡Sara!—sonreía una joven de unos veintidós años tez un poco mas bronceada que la nuestra y cabello castaño bien peinado nos recibía desde la puerta principal mientras abrazaba a mi hermana y después su cálido abrazo llegaba a mí y me susurraba un—Te extrañe tanto no sabes lo mucho que tengo que contarte.

    --Me imagino que así es—le susurre de la misma manera mientras nos reíamos y entrabamos a su morada y ella misma nos guiaba hasta su sala principal.

    -- Tomen asiento por favor—escuchaba la invitación de Lucia mientras le decía a su doncella que trajera te para las invitadas y salió de la habitación—Sara, estas muy grande toda una señorita y hermosa a decir verdad—sonreía divertida—pero tu mi amiga Lucrecia te veo cada vez más bella pero sin pretendiente, a ver que día me das la buena noticia y me llegan las buenas nuevas de que al fin estas enamorada.

    --Eso mismo le digo yo a mi hermana—escuchaba a Sara soltar una risa divertida mientras le daba miradas a Lucia de que siguiera molestándome.

    --Tal vez algún día muy cercano lleguen las buenas nuevas a tu puerta—contestaba con aires de tranquilidad—pero mientras no llegue ese día podre ser libre como un ave, y no un ave encerrada en una jaula de oro.

    -- Efectivamente mi querida amiga, pero mientras no llegue ese dueño de tu corazón solo sentirás tristeza y aburrimiento de tu libertad—veía como Lucia hacia pasar a su doncella y solté un suspiro—así que sería bueno que te fueras buscando un pretendiente.

    -- Pero bien no vinimos hablar de mi—dacia pacíficamente y sonreía—hemos venido a visitar a nuestra muy buena amiga que acaba de llegar de su viaje de bodas con tu buen esposo Arthur Rumsfeld.

    --Ha sido el mejor viaje de mi vida—escuchaba la voz de Lucia como una joven soñadora contándonos de su viaje a Paris—Nos quedamos en la Mansión de Arthur es tan grande y maravillosa y la vista es impresionante…que a decir verdad nunca había estado tan fascinada con todo lo visto—miraba a Lucia mientras yo recibía una taza de té dado por la doncella para sonreírle gentilmente.

    -- ¿Y en la intimidad?—cuestionaba tranquilamente pero sonriendo divertida al ver la similitud de colores en el rostro de Lucia y al mismo tiempo escuchaba la risa de mi hermana.

    -- Creo que te has excedido con la pregunta hermana—escuche a mi hermana para girar a verle sonrojada y un poco avergonzada.

    -- De hecho eso es lo que quería decirles—mi hermana y yo giramos a verle detenidamente mientras su sonrojo se apoderaba de su rostro y sonrió inocentemente—estoy en espera—levanto la vista y sonrió abiertamente—lo pueden creer lo supe en cuanto llegamos a Londres.

    -- ¡Muchas felicidades!—decía fuertemente Sara por la gran noticia mientras yo solo la veía y le sonreía dándole mi apoyo.

    -- Eso quiere decir que muy pronto veremos a un niño corriendo por la gran casa—decía contenta mientras abrazaba a Lucia—me da mucho gusto saber esta gran noticia.

    -- Tal parece que sí pero no debes apresurarte a ello, apenas está en mi vientre formándose como tal—sentía la mano de Lucrecia sobre la mía guiándola a su vientre.

    -- Creo que así será—sonreí soltando un suspiro—será mejor que nos vayamos, Lucia debe descansar en su estado—dije en voz alta mirando a mi hermana—además nuestro padre no tarda en llegar.

    --Señoritas el chofer espera—escuchamos el anuncio de la doncella para despedirme Lucia con un fuerte abrazo y una sonrisa, mi hermana fue alagada por Lucia y Sara le devolvió el cumplido con una sonrisa, al subir al carruaje podía ver como el crepúsculo estaba llegando a una de las montañas mas cercas que había en Londres, solo el silencio nos invadía mientras pensaba en las palabras de Lucia, ¿será acaso que mi libre vida será un aburrimiento al no encontrar a alguien pronto?, pero deje de pensar al momento de vernos enfrente de nuestra mansión, al entrar pude observar a la doncella que nos acompañaba desaparecer frente a nosotras mientras Sara le contaba lo sucedido a mama fascinada mientras entrabamos a la sala principal y cogía un libro y me sentaba junto a la ventana siendo tocada por los rayos de la luna.

    -- Buena noche mi señor—decía la mucama al recibirlo en la puerta mientras cargaba el abrigo y bastón de mi padre como era costumbre cada noche—su señora esposa y sus hijas esperan en la sala de estar como siempre.

    -- Está bien—decía fríamente sin verla—lleva un poco de te—ordeno para caminar a paso elegante y lento a la sala principal donde nos encontrábamos y solo sonreía levemente mientras tomaba asiento en unos de los sofás en la habitación.

    -- ¡Querido!—decía mi madre al verle sentado en el sofá para sonreírle tiernamente como era su costumbre—hoy vino el joven Dimitri el mensajero de la familia de los Wellington —contaba dándole un sobre a mi padre.

    -- Escuche que hará un baile de bienvenida—decía mi hermana pequeña terminando de bordar—dijo que quería vernos presentes—sonrió infantilmente para darle un beso en la mejilla a mi padre.

    -- Los Wellington—dijo mi padre al abrir la carta y efectivamente era un invitación a el baile de bienvenida que hacían a su honor por la llegada de su hijo mayor—escuche que él estaba en América estudiando. —susurraba mientras veía la invitación.

    -- Tu deber como canciller es estar en esa fiesta padre—decía con voz tranquila cerrando el libro—además Sara está muy entusiasmada de ir a un baile—dije mirándole a los ojos para sonreírle, a ese hombre alto de cabello azabache de tez blanquizca con algunas arrugas en su rostro y ojos grises, muy parecido a mí.

    -- En eso tienes razón, un canciller no puede faltar a una invitación—decía seriamente mi padre—así que escojan su mejor atuendo ya que este viernes será la Fiesta de bienvenida para el joven Blake Wellington.


    Hasta aqui dejo mi primer capitulo, espero que haya sido de su agrado..
     
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    AlboKonejo

    AlboKonejo Guest

    Re: [Long-Fic] Amor Sin Fronteras

    un par de consejillos: 1. cuida tu puntuación ( me refiero a comas puntos seguidos, etc) ya que en algunas partes noto su ausencia :P// 2. la palabra "cuestionar" ,al menos en mi país, es sinónimo de "preguntar", pero se usa en situaciones diferentes, como cuando se critica a alguien, por lo que te sugiero que uses la palabra preguntar ( aunque siempre se agradece la intención de no usar palabras tan comunes :D)//3. Pequeños errores puntuales como le sucede a cualquier ser humano..... Y 4...........Me encantó tu historia!!!!! de verdad me hace sentir que estoy presenciando a nobles de la época victoriana :) . Espero con ansias el segundo capítulo adioooos
     
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    LadyWitheRose

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    Capitulo 2 Juego de miradas…

    Después de la plática que tuvimos en la sala principal cada quien se fue a su habitación a dormir pero yo no podía conciliar el sueño, por algún motivo no podía cerrar mis ojos y viajar al mundo de los sueños, estaba pensando en que no debería ir a la fiesta, total nunca me había gustado asistir a las fiestas donde solo las personas mayores se reunían y hablaban de negocios o solo te hablaban por compromiso, eso no era lo mío, pero por otro lado me moría de la curiosidad de conocer al hijo mayor de los Wellington ya que conocía al más joven pero al mayor siempre lo mencionaban, pero solo era curiosidad sabia que él estaba comprometida con la hija menor de la Familia Johnson; Susan, ella era una chica dulce y tierna ella era más baja que yo de una tez blanquizca pero sus ojos eran obscuros como la noche, su cabello café y sus facciones finas, ella era la chica perfecta a lo que muchos decían en las grandes fiestas, cerré mis ojos un momento quedándome profundamente dormida.

    ¡Levántate, ya es tarde!—escuchaba la voz de Sara a un costado de mi— ¡prometiste que iríamos de paseo al lago!—sentía como movía mi cuerpo levemente pero al mismo tiempo era molesto.

    Ya voy—decía en susurros mientras abrió mis ojos y los cerraba rápidamente por los rayos del sol en mi rostro—ahora me levanto, solo deja alistarme y despertar bien—decía incorporándome en la cama para sonreírle levemente a Sara que estaba frente a mí con un vestido de seda color beige.

    Una promesa es una promesa hermana—decía Sara sonriendo—me muero por ir al lago y paseas en lancha, recuerdas cuando estábamos mas chicas nuestro padre nos llevaba todo el tiempo.

    Si lo recuerdo muy bien Sara, esos son tiempo de los cuales ya no volverán—le dije seriamente—ya no somos unas niñas de las cuales papa nos pueda sacar siempre, a demás su trabajo le quita mucho tiempo y si no está en casa está de viaje—le contaba mientras me ponía de pie y caminaba al cuarto de baño donde la tina con agua caliente me esperaba.

    Tienes razón pero aun así nos divertiremos hoy—escuchaba decidida a mi hermana, mientras yo me despojaba de mis ropas y entraba a la tina de agua caliente, con una esponja que se encontraba ahí la tome pasándola por mi cuerpo dejando el olor a lavanda impregnado en mi cuerpo relajándome después de un buen rato Salí y una de las doncellas me paso una bata de la cual me puse y camine de nuevo a mi habitación encontrándome sola con mi doncella.

    Señorita, ¿qué vestido desea?—cuestionaba mi doncella enseñándome dos vestidos uno color blanco y el otro de color rojo.

    El rojo está bien—decía tranquilamente mientras secaba mi cabello y lo empezaba a cepillar sentada frente a mi tocador, gire a ver a mi doncella que tenía mi ajuar listo y me levante de mi lugar para empezar a cambiarme para al terminar tomar mi sombrilla roja y ver por la ventana.

    Al parecer hoy será un día muy soleado señorita—decía mi doncella un poco mayor sonriendo cálidamente para girarse y doblar unas mantas.

    Así parece Muriel— decía saliendo al recibidor donde mi hermana me esperaba con una sonrisa tomado de el brazo a mi hermosa madre.

    ¿Estás lista Sara?—cuestionaba llegando a su lado—Madre ¿no deseas ir con nosotras?.
    No hija, la señora Evans y la señora Bennett vendrán a tomar el té—decía sonriendo dulcemente—así que pueden ir tranquilas.

    Muy bien regresaremos pronto—sonreí levemente mientras salíamos de la casa y estaba vez caminaríamos hacia el lago ya que solo era un corto camino y deseaba tomar aire fresco.

    Es muy raro verte a fuera hermana—escuchaba a Sara hablando a un costado mío mientras observaba el panorama y sentía el aire fresco sobre mi piel—es raro que tu salgas y estés caminando en las calles.

    Si lo sé pero los días con neblina me deprimen y en cambio los días con sol me llaman la atención pero temo que nuestro día con sol se está por irse—decía observando el cielo mientras se ocultaban bajo unas nubes grises.

    Pero recuerda que este es el clima de aquí hermana—confirmaba Sara sonriendo—esto no impide que nos divirtamos en el lago un paseo mientras charlamos o simplemente leyendo un libro.

    Tienes razón Sara, lo que importa es que nos divirtamos te lo prometí— decía con una sonrisa entrando al parque donde estaba el gran lago que los adornaba las flores de diferentes colores, aves cantando y algunas personas en ese lugar caminábamos tranquilamente platicando de cosas triviales pero algo andaba mal lo sabía desde que habíamos entrado al lugar, sentía una fuerte mirada sobre mí, de alguna manera podía sentirla sobre mí es como si miraran atreves de mi alma y conocieran todo sobre mi vida, esa mirada me tenía muy nerviosa, tal vez algún pervertido de baja clase en busca de saciar sus mas impuros deseos nos observaba para atacarnos en el momento menos preciso,--penaba—observando todo el lugar detenidamente en busca de ese mirada, esa presencia tan fuerte en el lugar pero no pude encontrarle ya que mi hermana como se había vuelto un habito me sacaba de mis pensamientos.

    Hermana solo queda un bote —me decía Sara mirando hacia el lago donde efectivamente solo un bote quedaba en la orilla, solo la mire y le sonreí.—démonos prisa entonces—comento mientras caminábamos juntas con nuestra doncella hacia el bote pero nos detuvimos frente al bote listas para subir.

    Buenas tardes Señoritas— escuchamos una voz detrás de nosotras de un joven ya conocido giramos a verle y efectivamente así era, solo observe que el joven sonrió nervioso e hizo una reverencia y besando nuestras manos—que gusto verlas fuera y en estos lugares—escuchábamos al joven rubio con facciones finas y ojos azules como el mismo zafiro, se trataba nada más ni nada menos que el joven Thomas Wellington el hijo más joven de la familia.

    Tienes razón Thomas—decía tranquila con mi tono de voz de siempre—es solo que el día estaba muy favorable para pasear pero el día se ha ido por completo—dejaba salir un profundo suspiro—pero le prometí a Sara pasear en bote el día de hoy.

    Joven Thomas es un placer verle—veía como Sara saludaba cortésmente a Thomas—escuchamos y recibimos la invitación para la fiesta que su familia a organizado para el recibimiento de su hermano.

    Espero que puedan asistir—veía su rostro infantil solo de diecisiete años de edad al igual que mi hermana Sara—¡por cierto que descortés soy!—lo mire mientras él se avergonzaba por sus modales y solo sonreí levemente—el es Demian Lemacks es hijo del Lord Lemacks de la Gran Bretaña.—hizo un movimiento de mano como presentación y el joven solo permanecía callado e inclino su cabeza.

    Es un placer conocerlas—escuche su voz fría y profunda con un toque de superioridad y con demasiada distancia diría yo algo poco elegante en un caballero como él eh hizo un movimiento inclinándose con elegancia y caballerosidad y besaba nuestra mano, el era un joven de tez blanquizca casi translucida, sus ojos eran un verde aceituna pero con un brillo especial, su rostro era tan bello tan perfecto sin ningún desperfecto; sus facciones eran finas y delicadas, su cabello negro ébano y ondulado que suelto podría llegarle un poco más bajo de los hombros brillaba con la poca luz del sol que se encontraba presente en el día, al separarse de mí solo me observaba y yo a él era como un juego de miradas entre los dos, pero algo me llamaba la atención sobre él a pesar de ser un joven como nosotros su comportamiento era algo inusual se podría decir que estuviera hablando con mi mismo padre en estos momentos, le sonreí levemente e hice una reverencia.

    El placer es nuestro—pronuncie mirándole fijamente para después ver a Sara detenidamente y tomarle la mano —sería buena idea si subiéramos al bote en estos instantes, debemos llegar temprano a casa.—le recordé a Sara de nuestra promesa a nuestra madre ya que como éramos de la alta sociedad no podíamos estar tan tarde fuera de casa, cosa que no me agradaba ya que las sociedades para mí no eran importancia en lo mas mínimo.

    Es verdad—sonrió mientras hacia una reverencia a los jóvenes y pude a preciar como mi hermana se quedaba mirando al joven Thomas detenidamente en verdad yo con solo ver a los ojos de mi hermana menor me podía dar cuenta de sus sentimientos hacia él, vi como se ruborizo y desvió la mirada al joven Damián— ¿por qué no nos acompañan?.

    No muchas gracias, eso podría ser algo entrometido de nuestra parte—escuchaba a Thomas ya que su voz tenía un timbre algo nervioso al hablar con mi hermana en consecuencia ellos estaba en la primavera de sus vidas, estaban enamorados secretamente algo que me conmovió mucho.—seria en otra ocasión ya que no queremos arruinar sus planes.—observe como me miro e hizo una inclinación para marcharse del lugar junto a su misterioso amigo de pocas palabras.

    Pero no los arruinarían—hice una pausa sonriendo—al contrario serian una muy buena compañía para dos damas solitarias, además no somos desconocidos Thomas y tu amigo el joven Damián debería pasear en bote para llevarse un bonito recuerdo en su memoria—comentaba mirando a Damián y el a mí, desviando mi mirada hacia Thomas que sonreía sonrojado.

    Si es verdad Thomas—colaboraba mi hermana sonrojada y nerviosa—no querrás declinar una invitación de dos señoritas, eso sería un poco ético de su parte hacia nosotras—sonreía orgullosa de mi hermana que actuaba como toda una señorita de clase que poseía gran inteligencia.

    Thomas—llamo la voz fría y autoritaria del joven Demitan sin quitarnos la mirada de encima—Seria buena idea aceptar la generosa invitación de las damas. —lo observaba detenidamente mirando cada movimiento que hacía, podía ver que su cuerpo era algo grande pero no muy tosco, algo inusual en mi eso me intrigaba mas, el por qué de mi actuar, ¿Por qué no podía quitarle la mirada de encima?, ¿Por qué me daba curiosidad saber más de el Joven Damián Lemacks?, ¿acaso el tendría el mismo efecto que yo en mi?, todo esto me lo cuestionaba mientras lo observaba y lo veía hablar con Thomas y viceversa.

    Está bien Señoritas Rivertorn—el llamado del joven Thomas me hizo girar mi rostro saliendo de mis divagaciones y sonreí para ver a mi hermana feliz y entusiasmada.— no desaprovecharemos la gran invitación.—me sorprendía al ver que le extendía la mano a mi hermana Sara y ella con gusto la recibía subiendo al bote con cuidado una vez dentro me preparaba para subir al bote pero una mano me tomo del brazo.

    Sería mejor que fueran de pares en el bote—decía su voz fría pero serena rozando su mano sobre mi brazo descubierto hacia mi mano—ellos se atraen, no arruinemos el momento.

    Los trata como si fueran animales—dije con un poco de indignación—pero le tomare la palabra mi hermana está muy enamorada al igual que el—sonreí levemente soltando su mano con delicadeza cruzando nuestras miradas.

    ¡Hermana!—llamaba Sara desde el bote con Thomas-- ¿no vendrás?—cuestionaba en espera de una respuesta mientras Thomas se sentaba a su lado.

    Sería mejor que fuéramos en pares y solo hay un bote—decía desde la orilla—el joven Demian y yo pasearemos por el parque y ustedes disfruten el paseo en bote.

    Nos vemos en la entrada del parque Thomas—ordeno dando media vuelta ofreciéndome su brazo—vámonos—dijo dándome la espalda.

    Bien—susurre pasando mi mano sobre su brazo pude ver que era fuerte de algún modo, hice un movimiento de negación y sonreí levemente girando mi rostro a ver a Demian—andando—sin más empezamos la caminata por el parque el cual se veía tranquilo—y dígame joven Demian, ¿por qué esta tan lejos de su hogar?—cuestionaba viendo fijamente frente a mi ya que no por alguna razón no podía verlo a su cara.

    Señorita Lucrecia, el motivo de el por qué estoy tan lejos de mi hogar, es por la cuestión que mi mejor amigo—dijo seriamente mientras caminaba a mi lado sin verme en ningún momento—como sabe el contraerá matrimonio y me pidió que lo acompañara en tal fecha celebre.

    Ya lo creo—sonreí levemente caminado hasta toparnos con un vagabundo que se nos acerco yo solo me limite a verle, pero el acto más noble que había visto en una persona rica de dinero me conmovió demasiado, no supe en qué momento Demian se separo de mi lado, me limite a sonreír al ver que le daba dinero y lo trataba con tal naturalidad como si fuesen de la misma clase, algo tan noble era algo grande de admirar.—disculpa—pronuncie en voz alta—hay un lugar en donde estará más seguro—dije acercándome al hombre y tomándole de las manos sintiendo la fuerte mirada de Demian—diríjase a la casa de la familia Sherlok y dígale que va en nombre de la señorita Lucrecia Rivertorn.—dicho esto el hombre beso mis manos dándome las gracias yo sonreí levemente y lo vi marcharse.

    No pensé que una dama de tan buena reputación, se bajara a tal grado de ayudar a un necesitado—decía Demian viéndome fijamente, mientras yo, solo podía contemplar la belleza que no había descubierto antes, reaccione al comentario de Demian me ofendí demasiado.

    No crea todo lo que dice la gente joven Demian—decía muy ofendida—la gente no tiene la misma forma de pensar, aparte mi forma de pensar hacia las personas respetables y acatadas como nosotros no me gusta para nada, solo es una forma de dar una cara que no lo es, y usted es uno de ellos—dije viéndole a los ojos y pude apreciar su sonrisa de lado—pensar que usted era una persona caritativa, que equivocada estuve al pensar eso—susurre desviando mi mirada.

    Así que la bella joven piensa eso de mi—sonrió levemente con arrogancia caminando hacia mi—es un noble gesto de su parte y yo estoy sumamente agradecido.

    No lo agradezca—dije mirando a otro lado sonrojada—y dígame joven Demian, ¿está a gusto en nuestra ciudad?—cuestionaba mirando a mi hermana junto con el joven Thomas en el bote sonriendo los dos, era una pareja singular seguro tendrían buen futuro si los dos se confesaran, pensaba hasta que el joven Demian me saco de mis pensamientos.

    Déjeme informarle que es un lugar tranquilo y con muchas cosas de interés—decía mirándome fijamente sin sonreír, era una mirada profunda que daba miedo pero a la vez me sentía segura.
    ¿Cosas interesantes?—cuestionaba sonriendo levemente—me podría dar unos ejemplos—decía dándome aire con mi abanico para girar a verle esperando una respuesta.

    Bueno—hizo una pausa—el lugar es con mucho movimiento, cosa que no sucede de donde vengo, mujeres hermosas—esto último lo dijo quitando un mechón de cabello suelto—pero no como las que deje en Gran Bretaña—dicho esto cruzamos miradas y se aparto de mi.

    Pues debería regresar con sus doncellas—decía indignada ya que se atrevió a insultar a las mujeres de Londres y aparte tocarme sin mi permiso—donde seguro lo complacerían con lo que quisiese.

    ¡Hermana!—llego sonriendo felizmente a nosotros—el paseo en bote a sido maravilloso—contaba tomando mis manos—y el joven Thomas me ah invitado a ser su compañera de baile—decía sonrojada-- ¿no te parece una buena noticia?.

    Me parece la mejor noticia de todas en este día —sonreí tiernamente para después ver a el joven Demian que me veía con una mirada diferente a la de hace un momento—creo que es tiempo de irnos, ¿no te parece?—decía girando mis ojos para ver a mi hermana.

    Si, me parece bien—decía sonriendo para hacer una pequeña reverencia educada a Thomas y el joven Demian—fue un gusto conocerle joven Demian y un gusto haber hablado contigo Thomas.

    El placer fue mío Sara—decía Thomas sonrojado—espero verte pronto—decía acercándose y dejando un beso en el torso de la mano de mi hermana y dando una reverencia educada hacia a mí.

    Thomas—asentí con la cabeza sonriendo para después ver al joven Demian acercándose a mi sin apartar su mirada de la mía—joven Demian—decía seriamente.

    Fue un placer conocer a tan bella mujer—decía tomando mi mano con delicadeza y poso un beso lento en mi mano que me hizo temblar y sonrojar—espero verla pronto—me susurro antes de separarse de mí.

    No puedo decir lo mismo—dije alejándome de él y caminando hacia mi hermana y nuestra dama de compañía para sonreírle a mi hermana y seguir nuestro camino no sin antes ver a los jóvenes una vez mas y darme cuenta que esto era un juego de miradas.
     
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    Cap. 3 La entrada las Puertas de la gran fiesta.

    --Los días pasaron rápidamente el clima no mejoro mucho así que estuve en mi casa esos días en compañía de mi mejor amiga; Lucia, que venía a conversar y tomar el te que desde niñas preparábamos juntas, al parecer todas y todos estaban emocionados por la fiesta de el hijo mayor el primogénito de la familia Wellington, esos días en mi mente pensaba en ese encuentro con el joven Demian Lemacks un hombre que parecía maduro para su edad, solitario, en veces frio y otras veces arrogante, pero su mirada era una caja de pandora que mostraba un sinfín de emociones, algo inexplicable que no tiene respuesta.

    --¿Por qué sigo pensando en ese hombre?—me cuestionaba soltando un suspiro mirando por el gran ventanal de mi habitación-- ¿es que acaso el me ha puesto un hechizo sobre mi?—tome uno de mis mechones de cabello suelto cerrando mis ojos-- ¿ o solo es mi propia curiosidad que me carcome a querer saber más de ese hombre?—abriendo mis ojos lentamente para sonreír levemente gire sobre mis pies y mire a mi hermana sonriendo divertida-- ¿Qué pasa hermana?—cuestionaba mirándola sonrojada.

    --Hermana, al parecer el amor a tocado tu corazón—decía posando sus manos en su pecho divertida para girar sobre su cuerpo y dejarse caer en mi cama— ¿acaso el hombre que te quita el aliento es el joven Demian?—me cuestiono dándome una de las sonrisas que marcaba su felicidad.

    --Sara, creo que estas cometiendo el error de involucrar a ese hombre sin sentimientos en mi vida—decía caminando al tocador y sentándome en el pequeño banco—es solo que—hice una pausa y empecé a cepillar mi cabello—ya no se qué pensar—susurre admitiendo mi derrota—el es un hombre interesante—decía sonriendo levemente—me ha hechizado, es la única explicación que puedo poner a esta gran duda en mi interior.

    --Lo que pasa es que el joven Demian te flecho con su hermosura, con su lado misterioso y bueno el joven Thomas dijo que el también está en búsqueda de una mujer para desposarla—Sara camino hacia a mí y tomo el cepillo y empezó con lo que yo había dejado de hacer.

    --Me estás diciendo que el—me sonroje de solo pensarlo— ¿tomara a alguien como su esposa cuando él la encuentre?

    --Si, así es hermana—me respondió Sara—al parecer su padre es un hombre mayor que ya no puede más, así que le pidió que buscara a una esposa por medio de una carta ya que él estaba en América junto con el joven David Wellington su mejor amigo—comento terminando la tarea que empezó hace unos momentos.

    --Entonces solo busca una esposa por puro compromiso—dije tranquilamente borrando mi sonrisa de aunque sea tener una oportunidad con el—pues espero que tenga suerte en su búsqueda—me puse de pie negando con la cabeza mis pensamientos—cambiando de tema hermana—sonreí mirando a Sara-- ¿ya tienes listo tu atuendo para esta noche?

    --Si, mama me ayudo a buscarlo esta mañana—contaba feliz—lo puedes cree mi primer baile—tomo mis manos y sonrió—y seré la pareja de el joven Thomas esta noche.

    --Espero que el joven se confiese rápido—escuchamos una voz proveniente de la entrada de mi habitación al posar nuestra mirada vimos a mi madre sonriendo—ya que hay muchos hombre que contemplan la belleza de Sara—camino hacia nosotras— su padre hablo conmigo y dijo que partiríamos en una hora.

    --Madre—llamo Sara a nuestra madre robando toda su atención—podríamos ir a comprar listones antes de irnos—sonriendo levemente—a mi atuendo le faltan listones muchos listones—ampliando su sonrisa tomo a su madre de las manos y se llevo a nuestra madre dejándome sola en la habitación.

    --Parece ser que soy la única que no tiene intención de ir—susurre mirando mi vestido sobre mi cama, era negro con blanco un corsé era negro con diamantes incrustados y su falda era un poco suelta de color blanco con diseños en la parte de abajo, una inquisición única de la cual fui otorgada a mi último viaje a España y zapatos finos de color negro.

    --Su baño está listo señorita—decía Gertrudis una de las amas de llave de la mansión— ¿se le ofrece algo más?—me cuestiono mientras arreglaba el vestido sobre la cama.

    --No Gertrudis—sonreí levemente entrando al cuarto de baño mientras me desnudaba lentamente pensando en todo, toque el agua tibia con una de mis manos y entre metiendo mi pie derecho y después el izquierdo recostándome en la tina cerrando mis ojos—¿Ser libre es lo mejor?—me cuestionaba soltando un suspiro pensando en mi soledad, en por que alejaba a los hombres de mi lado tome una esponja para exprimirla sobre mis pechos dejando que el agua se deslizara lentamente por mi cuerpo-- ¿ acaso es que no deseo estar sola?—me cuestionaba de nuevo abriendo mis ojos y viendo la figura varonil de Demian que me veía fijamente con esos ojos color aceituna mi piel se erizo al sentir su mirada sobre mi se acercaba a mi y yo deseaba que el me tocara, volví a cerrar mis ojos fuertemente pero no sentí absolutamente nada al abrir mis ojos pude ver que todo había sido un corto y rápido sueno-- ¿ que es lo que me llama la atención de el?—me cuestione por última vez abrazando mis piernas mirando al vacio…

    --¿Hija? – se escucho la voz de mi madre de el otro lado de la puerta al parecer volvieron rapido —en minutos nos iremos, ¿estas lista? – me cuestionaba al tiempo que alzaba mi rosotro y terminaba de tomar mi bano.

    --Enseguida salgo madre—dije tapando mi esbelto cuerpo con una manta y camine hacia la puerta que conectaba a mi habitación, al salir pude ver a mi madre que me sonreía—solo me visto y estaré lista—decía caminando hacia mi cama.

    --Deja ayudarte hija—soltó de pronto mi madre al tomar otra manta y secar mi cabello húmedo – Sara me comento que el paseo al parque fue muy grato—decía sonriendo para dejar la manta a un lado y pasarme mis medias -- ¿ qué te pareció a ti? – me cuestiono sonriendo dejándome el espacio para ponerme mi ropa interior.

    --Me pareció muy grato el día al igual que Sara—decía tranquilamente para verme en el espejo—paseamos por el parque y nos encontramos al hijo más joven de los Wellington , Thomas—dijo para girar a ver a su madre.

    --Sara me comento que conocieron a un Conde—decía sonriendo--¿ qué te pareció?—me pregunto ayudándome a ponerme el corset mientras amarraba las cintas.

    --Interesante—me queje un poco de lo apretado que estaba el corset—un poco frio y serio pero era de mi agrado solo eso—dijo terminando los últimos toques—al parecer el joven Lemacks es muy interesante para ti madre—afirmaba la idea ingeniándose en la cabeza de mi madre—pero más allá de una buena amistad no llegara, tenlo por seguro—dije sonriendo levemente.

    --Hija mía—mi madre susurro mientras cepillaba mi largo cabello como la noche—el amor siempre llega cuando menos lo esperas—dijo para besar mi mejilla—será tiempo que termines—sonrió caminando hacia la salida de mi habitación—pronto nos iremos—sin más mi madre desapareció al cerrar la puerta de mi habitación y me quede pensando en lo que hablamos y sonreí levemente sin muestra de alegría—al parecer mi miedo es no ser amada y ser encarcelada en una jaula de oro quinándome mi libertad—solté un suspiro al dar un último toque a mi peinado y me dirigí a la salida de mi casa donde mis padres y mi hermana esperaban por mí.

    --Al subir a la carrosa con mi familia pude apreciar como mi hermana Sara estaba muy feliz y mi padre reía por su felicidad, los pocos momentos en familia los atesoraba como nunca guardándolos en los más profundo de mi corazón, esos recuerdos solo eran para mi, sonreí al ver que mi madre y mi padre se tomaban de la mano y me dispuse a ver por fuera mirando cómo nos alejábamos de la ciudad y el camino ancho compuesto por la tierra obscura y los arboles adornando un mural a las extremidades de el camino parecían sacados de un cuento pude observar a lo lejos una mansión color blanca y unas grandes puertas como el oro se abrían lentamente dejándonos entrar, es ahí donde la fiesta daría comienzo.
     
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