Harry Potter Leal

Tema en 'Fanfics sobre Libros' iniciado por Fenix Parker, 20 Agosto 2018.

  1.  
    Fenix Parker

    Fenix Parker Spider-man Comentarista destacado

    Cáncer
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    Escritor
    Título:
    Leal
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1388
    Buscando llenar uno de los pequeños vacíos de la historia, pensé en escribir algo, terminó siendo un poco más.



    En una cabaña a la orilla de Hogsmeade, vivía un anciano mago que otras épocas había dirigido una prestigiada tienda de objetos mágicos, pero cuando los tiempos oscuros llegaron y las filas del señor tenebroso llegaron hasta él la gente le perdió la fe y la confianza al ver como surtía de lo que quisieran a los magos tenebrosos.

    El señor Tickerdale que era quien habitaba en aquel sitio, había argumentado más de una ocasión que se encontraba debajo del maleficio imperius y todo había sido en contra de su voluntad.

    Ocurrió una de esas casualidades que en el mundo mágico le llaman destino, que al remolcar una carga de objetos trasladores automáticos cuando uno de ellos le cayó en el pie, cayó sobre uno de sus dedos con fuerza tal que parte de su uña se desprendió y el dolor lo liberó del trance, asustando se observó rodeado de los hechiceros oscuros, pero mantuvo la calma, siguió fingiendo mientras se aproximó a su varita, con cierta maestría se deshizo de cuatro de ellos, quedaban dos. Al pasar por una de las ventanas mientras huía de llamaradas de fuego que escupía la varita de uno de sus captores, suplicó ayuda por la ventana observando tristemente como esta era respondida con un gesto indiferente.

    Como pudo se las arregló para vencer a los restantes, no sin secuelas. Aun ahora que era anciano, el costado derecho le dolía terriblemente, justo donde le había impactado un hechizo y su tienda seguía sola, abandonada, tanto que comenzó a creer fervientemente que los mortifagos también la habían hechizado, eso le gustaba creer, así no tendría culpa, así las imágenes que llegaban a su mente de lo que había llegado a hacer bajo su control, solo serían pesadillas.

    Llovía, hacía frío y tenía poco que comer, las calles estaban solas por alguna razón, algo sobre un asesino peligroso asediando, como si hubiera algo más que pudieran quitarle, para él representaba una forma más sencilla de negociar con duendes un grupo de ellos, le conseguían lo que necesitaba a cambio de trueques y reparaciones, era la única forma de tener para comer por lo menos. Regresaba a paso lento, cuando escuchó que unas pisadas comenzaron a seguir las suyas, siguió andando y al llegar al umbral de la puerta se giró, encontrándose con un perro negro.

    Lo observaba con sus ojos caninos, ladeaba la cabeza, se miraba débil, seguro llevaba tiempo sin comer, el señor Tickerdale sabía de eso, lo invitó a entrar. Sin pensarlo se encontró sonriendo, era el primer ser vivo que atravesaba su puerta en años. El can esperó paciente, el viejo vendedor preparó un estofado de carne y terminó apartando algo del mismo para su nuevo acompañante.

    Sin darse cuenta se quedó dormido, al día siguiente la luz del día lo despertó y sintió dicha al sentir al animalillo recostado cerca de él junto a la fogata, sin decirle nada se levantó, se dirigió al bosque cercano a recoger un poco de madera, después de unos minutos lo observó llegar imposible de ignorar su pelaje crespo y ébano en medio de la blanca nieve. Se puso la madera al hombro dándose cuanta que se sentía menos cansado.

    Volvieron a comer juntos, teniendo una de esas conversaciones que solo podrían entender las personas que han tenido un vinculo con su mascota, donde ves más haya del animal y te encuentras con un amigo.

    Mr Tickerdale creía que aquel perro era algo feo, hasta un poco siniestro, digno de haber inspirado aquel adagio del Grimm, sin embargo, algo similar creían de él, por lo que terminaba agradándole, lo entendía.

    El tendero se la pasaba hablando ahora todo el día y al perro parecía agradarle, le contaba de los objetos que vendió una vez, de las cosas que le hubieran gustado inventar, de quienes eran sus amigos, le contó de lo mal que lo paso en los días oscuros y después de ellos. De vez en cuando el perro levantaba una pata como si le estuviera dando palmadillas, se sentía reconfortado.

    El perro iba y venía, pero siempre podía encontrarse con él al final del día.

    — Bien compañero— le dijo una vez— te lo has ganado, te mostraré lo más preciado que tengo— declaró abriendo con llave la puerta de una habitación que tenía al fondo.

    Tomó con ambas manos algo de un tamaño considerable, tanto para ocupar sus dos manos para tomarlo, pacientemente la puso sobre la mesa y comenzó a desenvolverla.

    Era una escoba mágica, más no una común, desde sus porta pies dorados, su manillar de ébano pulido, piezas de hierro fundidas por duendes resguardando el mango de ébano y sus puntas de abedul, destilando magia de cada centímetro.

    — La llaman la Saeta de Fuego, es un prototipo especial, apenas esta saliendo al mercado, pero algunos amigos me la consiguieron hace tiempo. Es una belleza…¿te gusta el quidditch perro?

    El perro meneó la cola rápidamente lo que arrancó del tendero una risa.

    — Me hubiera gustado jugar quidditch, hacer tantas cosas…ciertamente la daría a cambio de que esto terminara y no fuera un marginado— indicó cabizbajo.

    Suspiró acarició al perro en la cabeza y caminó hacia su habitación, al notar que este no lo seguía se giró y le llamó para que lo siguiera.

    Tenía los ojos cerrados, era alrededor de la media noche, un estruendo lo despertó, escuchó un estallido y se levantó de la cama apresurándose a bajar, la puerta estaba rota, habían estallado la cerradura, algo corría en la oscuridad, al llegar a la habitación cayó de rodillas vencido, frustrado golpeó el suelo varias veces, la saeta de fuego ya no estaba.

    Sintiéndose terriblemente traicionado se levantó, sintió furia pensando en como le había tomado cariño a aquel animal que no era otra cosa que un esquivo animago, uno que, a pesar de toda su hospitalidad, de haberse abierto a él, lo había robado.

    Había una silueta frente a la casa, seguramente era él, estaba apuntando con una varita a su puerta, seguro era un mortifago renegado que iba a terminar el trabajo, pero primero había querido torturarlo dándole esperanza.

    Antes de que pudiera abrir la puerta este lanzó el hechizo, sintió como envolvía a todo el sitio y lo que lo formaba en un destello.

    Abrió la puerta, lo perseguía aferrándose a cada gramo de vida que le quedara.

    — ¿Se encuentra bien señor Tickerdale? — preguntó una voz.

    Al girarse se encontró desconcertado con una joven, custodiada por un muchacho, ambos armados con varitas.

    — Escuchamos algunos ruidos, con el peligro de ese hombre que escapó de Azkaban, venimos a ver si estaba bien.

    —Yo…yo estoy bien, gracias—respondió.

    La gente de Hogsmeade salía de sus casas y negocios caminando hasta su casa, temerosos, si, pero también profundamente preocupados. Madam Rosmerta camarera de las tres escobas lo abrazó con fuerza, el tendero la abrazó también admitiendo que se parecía demasiado a su madre, que había sido una gran amiga.

    — Hace demasiado frío para usted, vamos adentro, le prepararé— indicó.

    El sonrió afirmando a la cabeza. Antes de entrar se despidió sonriendo de aquel amigo suyo lamentando haber pensado mal de él, después de todo lo había liberado.

    — Trato hecho, trato hecho amigo— susurró.

    *******************************************

    Ha varios menos de allí Sirirus Black sostenía satisfecho la Saeta de fuego en sus manos, observando de lejos la conmovedora escena que había provocado.

    — Menos mal que he recordado ese hechizo, todos esos años en Azkaban no pasaron en vano—declaró sonriendo— esta escoba le va encantar a Harry, adiós amigo.

    Sirius no lo había pensado hasta entonces, pero también para él este había sido el primer contacto con otra persona en mucho tiempo.





    Considero a Sirius una persona fiel, amistosa, humilde. Pensando en la manera en la llegó a vivir pensé en encontrarlo con una persona con la que pudiera crear algún vinculo momentaneo, por que se entendieran aunque fuera un perro, darle un origen más significativo a la escoba de Harry que le obsequió que solo hubiera entrado a una tienda - ni idea de como siendo que era buscado- o la hubiera hurtado.

    El titulo es por que resume mucho en sus sinónimo: devoto, abnegado, amigo.
     
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    Pippia

    Pippia Usuario común

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    Nunca se me ha dado bien comentar historias, pero esta vez lo voy a intentar, y espero que no acabe comentando un montón de palabras sin sentido alguno.
    Me ha gustado la historia. Me ha parecido dulce, bonita. El hecho de que dos personas que han estado solas durante mucho tiempo puedan llegar a tener un vínculo (aunque sea momentáneo) siempre me da algo a la patata, y esta vez no fue menos.
    Y, pues eso. Me gustó mucho y creo que voy a mirar alguna historia más que hayas escrito para leerla.
     
    Última edición: 24 Agosto 2018
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    Tarsis

    Tarsis Usuario VIP Escritora Modelo

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    Recuerda que debes colocar en el prefijo el libro en el que se basa, no la longitud del escrito -lo edito-.

    Me encanta haber leído esto, siento que estoy leyendo un detrás de escena de ese regalo, dado que en los libros nunca nos relatan ésta parte, sólo lo descubre Harry luego. Fue bastante original, y englobaste dos cosas, primero, su intención con Harry, y segundo, lo mucho que añoraba el contacto humano, sus primeros pasos estando en libertad, siendo una persona de nuevo.
     
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    Shani

    Shani Usuario VIP Comentarista empedernido

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    Pobre anciano, otra víctima más de los delitos de los mortífagos, al menos para él las cosas terminaron bien, aunque haya tenido que sufrir tanto.

    Es una visión acerca de como Sirius regaló la Saeta a Harry.


    Saludos :)
     
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  5.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho とうが 犬の大将 Comentarista destacado La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia

    Leo
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    Oh, Sirius, cómo te extrañamos!

    Fue ameno y divertido de leer tu original punto de vista sobre un detalle pasado por alto en la novela (creo que JK pasó por alto muchas cosas dándolas como entendidas o sin tanta relevancia, aunque hay otras donde los fans se pasan como el hecho de saber cómo y dónde hacían sus necesidades los magos en la Edad Media... :blue:).

    En fin, yo también me pregunté el detalle y Hermione fue más allá al sospechar acertadamente que la escoba podía ser un regalo de Sirius Black, señalado en ese entonces como un asesino. Menos mal que la Saeta de Fuego continúa intacta como parte de la herencia y los recuerdos de Harry.
     
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