La tribulación de desiderio.

Tema en 'Relatos' iniciado por Emiya Shirou, 12 Enero 2015.

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    Emiya Shirou

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    Título:
    La tribulación de desiderio.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasmas
    Total de capítulos:
    1
     
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    Un saludo para todos en el foro :)
    Esta historia fue escrita para @Ana inukk, ya que a mí me tocó hacer su regalo.
    Espero que te guste, y que tú y tu familia pasen un próspero 2015.

    La tribulación de Desiderio.

    La vida puede ser muy dura para algunos, mientras que puede ser muy fácil para otros, y no creo poder negar eso.

    Yo, Desiderio Martínez, lo entiendo a la perfección. Y ustedes se estarán preguntando, ¿cuál es mi historia?

    Bueno, supongo que debería contárselas, es decir, ¿quién soy yo para cuestionar la vida sin tener un buen motivo?

    En aquel entonces yo era un joven de 15 años de edad. Era alegre, estaba lleno de vida e incontables sueños, pero el principal de todos era estudiar para ser un biólogo.

    Me encontraba en la casa de mi mejor amiga, Aurora Gonçalves, alguien con quien he compartido muchas aventuras desde que teníamos unos 5 años, y le estaba enseñando química, ya que no era su fuerte.

    — Entonces… ¿cómo puedo hacer para recordar las valencias de los elementos? — Me preguntó en un tono amable y gentil, como siempre solía hacerlo.

    Fue en ese momento que saqué mi libro de química para explicarle de manera clara y concisa, incluyendo varios métodos para mejorar la memorización y trucos para recordar los nombres de los elementos químicos y sus valencias.

    Tras dos largas horas de estudio, Aurora finalmente había comprendido todo, lo cual me hizo sentir muy feliz.

    — Gracias por todo, Desiderio. — Me dijo en un tono dulce mientras me daba un beso en la mejilla, lo cual hizo que me sonrojara un poco.

    — De nada, Aurora… — Le respondí en un tono natural. Bueno, digamos que Aurora me gustaba, después de todo, ella era alguien muy bonita.

    De repente, al ver el reloj, recordé que tenía que arreglar la mesa para una reunión que se iba a realizar en mi casa, así que tuve que decirle a Aurora que tenía que irme, lo cual hizo que ella se pusiera un poco triste.

    — Espero que me disculpes, Aurora. Tengo que ayudar a mis padres. — Le dije de manera natural, no quería sonar muy asertivo.

    — No te preocupes, Desi, podremos seguir estudiando en otra ocasión. — Me respondió de manera natural usando mi sobrenombre, Desi. A ella siempre le gustó ponerme sobrenombres…

    Decidí arreglar mi mochila rápido para luego despedirme de Aurora y salir directo hacia mi casa. A medida que avanzaba, veía como el sol comenzaba a volverse naranja, el color típico del atardecer. Ya que mi hogar quedaba cerca de un parque, era muy bonito sentarse a ver el ocaso junto con Aurora y nuestras familias.

    Cuando llegué a casa, llamando a mi mamá para darle a notar mi presencia, me encontré con algo que cambiaría mi vida para siempre.

    No había nadie en mi casa, todo estaba igual que hace unas horas, cuando se suponía que mis padres estarían arreglando la casa para nuestra reunión familiar anual. En lugar de eso, había un hombre, de cabellos rubios, ropa parecida a una túnica antigua, junto con una cinta de color rojo amarrada alrededor de su cintura. Hubiera dicho que este tipo era alguna clase de loco, de no haber sido por las majestuosas alas que tenía, junto con la aureola que centellaba desde su cabeza.

    — ¿Eres… un ángel? — Le pregunté. No sabía que más decirle, estaba muy alterado.

    — Yo soy aquel ángel que le anunció la existencia de Jesús a la Virgen María, yo soy el ángel que aclaró las dudas de Daniel, soy el ángel que le dijo a Zacarías que tendría un hijo. — Me respondió en un tono bastante elegante, pero a la vez amable. No tardé ni un segundo en descubrir quién era.

    — ¿Eres el ángel Gabriel? — Le volví a preguntar.

    — Así es, Desiderio. — Me respondió de manera educada.

    Fue entonces que el ángel me dijo que yo era un “Purificador” un grupo de personas elegidas por Dios para eliminar a los demonios de la faz del planeta. También me dijo que el Cielo y el Infierno son en realidad dimensiones paralelas, únicamente accesibles por medio de los espíritus, los cuales son atraídos dependiendo de la cantidad de energía que poseen, ya sea positiva o negativa.

    — Vaya… — Le dije sin pensarlo, era demasiada información para ser asimilada por un simple chico de 15 años de edad. — ¿Entonces, ¿debo derrotar a los demonios? —

    — Así es, mi querido Desiderio. — Me respondió de manera gentil. — Al parecer, hay un demonio muy poderoso que se oculta en tú ciudad, y si no haces algo, empezará a corromper a las almas de muchos… —

    La forma en que lo dijo me hizo sentir la piel de gallina por un tiempo, pero después, supuse que era mi destino, así que no me quedó otra opción más que cumplir con mi labor.

    — ¿En dónde están mis padres? — Le pregunté en un tono de confusión.

    — Recuerda que aún no vuelven de compras, Desiderio. Tuve que impedir que me vieran, ya que el señor solo quiso que tú supieses todo esto. — Me respondió de manera seria.

    Fue en aquel momento que supe que tendría que ser más fuerte, es decir, ¿cómo rayos iba a matar a un demonio? El ángel me dijo que tendría que hacerlo con un cuchillo bendito, un poco de agua bendita y sobre todo, mi fe en Dios. Esas iban a ser mis tres armas principales en esta incansable lucha.

    Estaba confundido, no sabía que pensar, es decir, yo solía ver documentales sobre fantasmas cuando era niño, pero a lo mucho se limitaban a desterrar al demonio, mas no destruirlo.

    — Tengo fe en que todo saldrá bien, Desiderio. — Me dijo en un tono natural. — Bueno, ahora tengo que retirarme. —

    Y en un instante, el ángel Gabriel se desvaneció, volviendo a la dimensión celestial.

    Quedé ligeramente perturbado, me enfoqué en terminar de arreglar las mesas y las sillas para la reunión, la cual transcurrió sin problemas. No salí de mi cuarto más que para saludar a mis familiares y comer la cena, ya que mi mente estaba llena de una cantidad gigantesca de preguntas. ¿Qué podría hacer yo?

    Cuando todos se fueron, ya eran las 02:00 AM, yo aún no lograba conciliar el sueño, me resultaba muy difícil. Simplemente cerré y ojos y esperé pacientemente, esperando conciliar el sueño cuanto antes.

    ****

    Todo lo que podía ver era una ciudad bañada en corrupción y negatividad, las personas se peleaban por muchas cosas, desde una taza de café hasta un puesto para ir al baño. Todo se estaba saliendo de control, muchas personas que no habían sido corrompidas estaban tratando de huir, los sacerdotes les arrojaban agua bendita mientras rezaban el Salmo 91, conocido por alejar a los malos espíritus.

    Y ahí me encontraba yo, totalmente solo, en medio del campo de batalla, ¿acaso podría hacer algo para impedir todo esto?

    ****

    Desperté completamente asustado, creo que eran las cinco de la mañana, o bueno, esa era la hora que mi reloj de pared mostraba. Como ya no pude conciliar el sueño, me puse a pensar en algunas cosas. Solo había dormido tres horas, pero no tenía ganas de acostarme nuevamente. Solo quería responder varias preguntas…

    ¿Los demonios se alimentarán de las emociones negativas? A lo mejor es por eso que muchos dictadores como Hitler o Stalin solamente habían tenido un periodo de tiempo en el poder, para ser alimento de los demonios, y una vez que eran drenados, simplemente morían por “ciertas casualidades”.

    También pensé acerca del cuchillo bendito, ¿de dónde rayos iba a sacar uno? A lo mejor tenía que contactarme con un sacerdote de la localidad, o algo así.

    Como no había hecho mi mochila el día de ayer, decidí hacerlo ahora. Como hoy es viernes, solo teníamos Matemáticas, Biología, Inglés y Educación para la Ciudadanía, no era un horario muy cómodo, pero bueno, quien era yo para quejarme de algo como eso.

    El tiempo se fue volando tal cual águila desde su nido, por lo que decidí prepararme el desayuno. Mis padres estaban cansados por la reunión que habíamos tenido, por lo que no era mi intención molestarlos, solo quería dejarlos dormir en paz.

    Solo comí un emparedado de queso y jamón con un vaso de jugo de naranja, ya que no tenía tanta hambre. Después de todo, comí un gran plato de pavo con arroz y puré de papas el día anterior.

    Tras haber terminado, lavé los platos y luego me dirigí hacia mi baño, para lavarme la boca. Cuando acabé, tomé mi mochila para salir y dirigirme hacia el colegio, cuando noté que algo estaba dentro de ella.

    Y en efecto, un hermoso cuchillo de color gris con un mango celeste se encontraba allí, junto con un par de frascos con agua bendita, ¿pero quién los habrá puesto aquí?

    Y entonces pensé que podría haber sido el ángel Gabriel, ya que él fue quien me metió en todo este alboroto…

    Como ya no quise perder más tiempo, me dirigí hacia el colegio, habiendo dejado cerrando la puerta de mi casa con llave. Mientras caminaba, noté que algo no estaba bien, la atmósfera de la ciudad se notaba un poco más pesada, parecía estar llena de un aura negativa, tal como Gabriel había dicho.

    Habiendo pasado 15 minutos, llegué al colegio con mucha anticipación al timbre escolar, ya que a mí nunca me ha gustó llegar tarde. Dentro, vi que los estudiantes estaban muy alterados, salvo por unas cuantas excepciones.

    Dentro de mi salón, me encontré con Aurora, quien me estaba esperando con una sonrisa.

    — ¡Desi! — Me dijo mientras me daba un fuerte abrazo.

    — Buenos días, querida Aurora. — Le respondí con un tono amable. Si bien a Aurora le gustaba llamarme “Desi” a mí siempre me gustó llamarla querida, ya que su actitud siempre era noble y gentil, como una princesa.

    Entonces, nos sentamos para esperar a nuestros compañeros y al maestro de matemáticas, ya que hoy teníamos un taller.

    Para nuestra sorpresa, el maestro nunca llegó, así nuestros compañeros. Solo estábamos Aurora y yo. Esto tenía una pinta de mal agüero…

    Y mis sospechas se confirmaron cuando escuché un grito en un salón adyacente, un chico estaba golpeando brutalmente a su amigo, solo porque este no pudo ayudarlo a resolver un problema de física.

    — ¡Perdóname! — Era todo lo que pudo decir ese chico en medio de esa avalancha de golpes, ni siquiera el maestro pudo detenerlo, parecía tener fuerza sobrehumana.

    Entonces, me acerqué y le di una patada en el estómago, alejándolo de ese chico inocente. Aurora solo se quedó atrás, ya que tenía mucho miedo.

    — ¿! Te has vuelto loco?! — Grité de manera abrupta, ya que no podía creer lo que estaba ocurriendo.

    La víctima tenía la nariz rota, varios moretones en los brazos, así como un traumatismo en la cabeza. Para mi sorpresa, este chico se dio la vuelta, lo cual hizo gritar a todos los que estaban presentes.

    — Purificador… — Me dijo en un tono profundo, que parecía ser totalmente desprovisto de emoción alguna. Sus ojos eran negros, tan negros como la noche misma, había sangre de color negro que goteaba de estos, y sus dientes parecían los de un vampiro.

    Mi corazón latía tan rápido como el motor de una locomotora a toda potencia, sabía que si no hacía algo, ese demonio iba a lastimar a alguien, y eso no lo iba a permitir.

    Entonces, con un movimiento rápido, saqué de la mochila el cuchillo bendito y me dispuse a luchar contra él. No fue una pelea fácil, ya que en menos de un parpadeo, él estaba en frente mío, viéndome con esos aterradores ojos…

    Traté de apuñalarlo, pero este me mandó a volar al otro lado del salón de un golpe, haciendo que Aurora gritase de preocupación.

    — ¡Desi! — Gritó mientras se acercaba para auxiliarme, ya que mi brazo estaba roto por el impacto, no tenía oportunidad alguna.

    — Usa el cuchillo… — Le dije en un tono débil mientras ella tomaba el cuchillo. El chico poseído solamente hizo una mueca antes de levantar una silla y arrojárnosla, para nuestra suerte, el profesor interceptó el ataque, dándonos valioso tiempo.

    Aurora, corrió tan rápido como pudo y le clavó el cuchillo al chico en su abdomen, haciéndolo gritar como una bestia. Entonces, este mandó a volar a Aurora de un solo manotón. Para su suerte, una mesa interceptó su caída, por lo que no sufrió daños mayores.

    Para el chico poseído, las cosas no iban bien, una gran cantidad de sangre negra salía de sus ojos, nariz, boca y orejas. Era una escena aterradora, tanto que sentí que estaba a punto de vomitar. El maestro no pudo aguantar más, por lo que cayó desmayado.

    Dentro de unos segundos, el chico había caído inconsciente al suelo, mientras una gran masa negra estaba en frente de nosotros. Poco a poco, se comenzó a materializar, para formar la figura de un hombre adulto, bastante alto y corpulento, con enormes alas de murciélago que se extendían por gran parte del cuarto, vaya, ¿qué buena forma de comenzar el día, no es así?

    Era un demonio, el demonio que podría haber corrompido a toda una ciudad, y estaba en frente de Aurora. ¿Qué podía hacer?

    En aquel momento recordé que tenía la presencia de agua bendita en mi mochila, así que traté de distraer al demonio para poder conseguirla. Para mi sorpresa, este no me dejó acercarme, ya que tomó a Aurora como rehén, sujetándola del cuello.

    — ¡DÉJALA! — Fue todo lo que pude decir, usando todo el aire que había en mis pulmones, no iba a permitir que ese demonio lastimara a mi mejor amiga, por lo que me puse de pie usando la fuerza que me quedaba, mientras aguantaba el dolor de mi brazo.

    El demonio solo me sonrió de manera cruel, mientras comenzaba a apretar lentamente el cuello de Aurora, haciéndola gritar y derramar lágrimas.

    — ¡Esta batalla es entre tú y yo, ella no tiene nada que ver, déjala en paz! — Volví a gritar mientras me acercaba hacia el demonio para darle un golpe, pero este creó un escudo de energía oscura que no me dejó entrar en lo absoluto.

    Nunca pude saber lo que pasó ahí dentro, lo que sí traté de hacer fue tomar el agua bendita de mi mochila para atacar a ese demonio, pero el escudo resistió sin problemas, al parecer, estaba en un serio problema.

    Unos gritos desgarradores se escuchaban dentro de esa esfera, el grito era de Aurora, pero cada vez me hacía más débil, hasta que finalmente, se detuvo.

    El escudo se abrió, pero el demonio ya no se encontraba presente, solo estaba Aurora, con los ojos cerrados y una mirada serena, esto era raro, ya que hasta hace poco ella estaba gritando, en un instante, me di cuenta lo que había sucedido, para desgracia mía.

    Cuando ella abrió sus ojos nuevamente, estos ya no tenían su dulce tonalidad verde, sino que eran totalmente negros y vacíos, igual que con él chico. Su cuello tenía líneas negras que iban creciendo constantemente y su sonrisa era sádica.

    — Padre… — Fue lo que pensé al ver esto. — Ayúdame… —

    Era un inútil, recién había empezado a ser un “Purificador” por lo que no sabía cómo vencer a un demonio tan poderoso como este, que dejaba como meros fantasmas a los demonios en la serie televisiva “Historias de Ultratumba”.

    Tomé mi cuchillo y lo rocié con agua bendita, para aumentar sus propiedades defensivas. Usé mi brazo sano para defenderme, esperando que me diera el golpe final…

    De repente, justo cuando Aurora iba a despedazarme vivo, una luz cegadora apareció, haciéndola gritar. En ese momento, el ángel Gabriel había vuelto, listo para darme una mano amiga.

    — Desiderio, debes venir rápido. — Me dijo en un tono agitado mientras me daba su mano.

    — Pero… Aurora… — Fue todo lo que pude decir antes de que el me agarrara a la fuerza para mandarnos a un lugar seguro. En menos de unos segundos, estábamos fuera de la ciudad, y nos encontrábamos en un hermoso bosque.

    — Aurora… — Fue lo que dije antes de desplomarme al piso y llorar mientras golpeaba mi puño bueno contra el piso de manera tan fuerte que mi propia piel se había rasgado en el proceso.

    Gabriel, quien no soportó verme así, me toco con su mano mientras realizaba unos cánticos para poder curarme por completo.

    — Tendrás que entrenar para vencer al demonio que controla a Aurora. — Me dijo en un tono triste.

    No pude responderle de manera clara debido a todo el dolor que sentía, así que él me acompañó durante todo ese tiempo, consolándome y diciéndome que si mejoraba mis habilidades, podría rescatar a mi mejor amiga sin problemas.

    Le creí, así que me levanté tras haber llorado por unas dos horas, para luego dirigir mi vista hacia el atardecer.

    — Aurora, iré a rescatarte… — Pensé mientras veía como el ocaso se transformaba en una profunda noche…

    Y bueno, ahora se estarán preguntando, ¿qué pasó después? — Bueno, han pasado dos años desde aquel incidente, durante los cuales he pasado en otra ciudad junto con mis padres, quienes se enteraron de la existencia del ángel Gabriel, aunque no pareció impactarles mucho. Ahora, vivo en otra ciudad, el ángel ahora vivía en mi casa como un miembro más de la familia.

    Mis responsabilidades son muchas, entre ellas, tengo que estudiar, entrenar y exorcizar a varios demonios menores que se encontraban en la localidad.

    Cuando terminé el año escolar, mis nuevos amigos se despidieron, ya que sabían que quizá no volverían a verme. Entre ellos, conocí a un chico llamado Juan y a una chica llamada Flora. Ambos me dieron un gran apoyo incondicional durante los dos años en lo que he estado aquí, pero claro, ellos no se podían comparar con mi mejor amiga, quien aún seguía poseída por ese malnacido demonio.

    Supongo que los voy a extrañar, pero espero volver a verlos en el futuro, una vez que toda esta pesadilla termine.

    Mientras veía los caminos entre ambas ciudades, Gabriel parecía estar muy deprimido, pero no sabía el porqué, así que decidí preguntarle.

    — ¿Te ocurre algo? — Le dije en un tono amable.

    — Lamento haberte fallado. — Me respondió en un tono neutro. — No pude evitar que ese demonio tomase como rehén a tu amiga…

    Fue entonces que le di un abrazo a Gabriel, dándole a entender que la culpa no era suya, ni tampoco mía, sino de aquel demonio.

    Finalmente, tras una hora de camino, llegué a mi ciudad. Bueno, no pude reconocerla en lo absoluto, había demasiada corrupción en el aire. Las personas se veían involucradas en constantes peleas, no había respeto por los demás, los robos abundaban…

    Supuse que estas personas no eran malas, sino que la influencia negativa de Aurora los estaba corrompiendo lentamente, para terminar esto, tendría que encontrarla…

    — ¿Estás listo, Desiderio? — Me preguntó Gabriel.

    — Sí. — Le respondí mientras tomaba mi cuchillo mientras una lágrima salía de mi ojo. — Aurora… prometo que voy a salvarte.
     
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