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One-shot de Inuyasha - La noche de los espiritus

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por sora_tsuki, 17 Agosto 2012.

  1.  
    sora_tsuki

    sora_tsuki Entusiasta

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    30 Diciembre 2006
    Mensajes:
    65
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    La noche de los espiritus
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1266
    hola, es la primera vez que participo en una actividad y que hago un one-shot especialmente para ello bueno espero que les guste.
    actividad: Kikyô Revenge

    La noche de los espíritus

    Su pálida tez se sentía tan fría pero a la vez reconfortante ante su tacto, sus ojos, a pesar de mostrarse indiferentes ante los demás, él sabia a la perfección de todo el dolor que llevaba dentro, ya que ambos compartían ese cruel destino que los separó, sus labios pintados de un rojo carmín permanecían serios e impávidos pero él podía ver la invisible sonrisa de satisfacción de estar juntos aunque sea esa noche, sin peleas, sin enemigos de por medio, expresando en silencio y solo con el roce de las manos del hanyou sobre su rostro cuanto se anhelaban el uno a otro.

    Desde donde se encontraban, escondidos ante los ojos de los demás, escuchaban el sonido de los tambores de dicho festival, la noche de los espíritus, la noche en el cual las almas de los muertos regresan a este mundo a visitar a sus amores perdidos.

    Inuyasha volteo su rostro hacia el festival, desviando sus ojos de la vista de su acompañante.

    —Ella está bien, no debes de preocuparte—dijo refiriéndose a su reencarnación, mientras se recostaba en las raíces del árbol cercano a ellos donde horas antes su reencarnación se encontraba.
    —Lo sé—le dijo de manera reconfortante—es solo que…
    —Ella sabe que estas aquí así que no le estas mintiendo ni engañando, recuerda que ella fue quien me trajo hasta aquí con el fin de que nos encontráramos.
    —y no sabes cuándo agradecido estoy.

    Volteó su rostro hacia el hanyou y sin percatarse sonrió de manera sincera iluminando el corazón de su acompañante cautivándolo otra vez y para siempre de ella.

    —Yo también lo estoy— dijo rememorando lo ocurrido.

    En ese instante el rostro de su reencarnación, sonreía de manera sincera como si fuese feliz con lo que ocurría o con lo que quería que ocurriera, vestía con un yukata con diseño de sakuras y el cabello recogido en un delicado moño, como si de una aldeana más se tratase, como a ella le hubiese gustado ser, también recordó sus palabras en el momento en que la llamo con su aura espiritual.


    —Espera aquí por favor, Inuyasha está ansioso de verte en esta noche especial, y sé que tu estas débil porque hay demasiado movimiento de almas, esta noche necesitas protección y estoy segura de que él lo hará con gusto— le dijo sonriendo.
    —Eso no es necesario ya puedo cuidarme sola, mi vida no te debe importar— le respondió fríamente.
    —si me importa— le dijo calmadamente mientras mantenía su sonrisa.
    La sacerdotisa no entendió los sentimientos de la joven, no tenia porque quedarse, no tenia porque esperar las migajas de amor que ella le ofrecía de Inuyasha, no tenia porque hacer esto.
    Eso era.
    —¡no tienes porque hacer esto, que no entiendes que yo soy un obstáculo entre tu e Inuyasha!
    La joven sacerdotisa tomo asiento en las raíces del árbol más cercano acomodando mechones de su cabello.
    —sabes—le dijo mirando al cielo— recuerdo que alguna vez pensé que los sentimientos que tenia por Inuyasha eran una imitación de los tuyos, pensé que al ser tu reencarnación estaba más predispuesta de enamorarme de él ya que tenia parte de tus almas, parte de tu amor por él.
    Detuvo su vista en dos estrellas en particular mirando su brillo.
    —Luego me percaté— le dijo sin despegar la mirada del cielo—que a pesar de ser una reencarnación yo era diferente, podíamos ser iguales, como aquellas estrellas en el cielo, a simple vista iguales pero si te fijas bien cada una tiene un brillo en particular.
    Kikyo solo la observaba de pie, tratando de captar lo que le quería decir.
    — ¿lo ves? —le preguntó.
    Recibió la mirada de la joven como insistiéndole a ver las estrellas con ellas, cosa que la sacerdotisa aceptó.
    Analizó el cielo con ella, observo las estrellas y puedo entender de lo hablaba.
    —si lo veo— le dijo sin mirar a la joven.
    Kagome solo sonrió.
    —mis sentimientos por Inuyasha no son una imitación—le dijo con decisión— mas no son lo que yo creí que eran, lo amo mucho pero no de la manera en que tú lo haces, pero aun así yo sería capaz de dar mi vida por él o por mis amigos, por ti…—Kikyo volteo a ver a la joven y ella le devolvió la mirada—y también por el ser a quien más amo en este mundo con un amor tan profundo como el tuyo que es capaz de entregar todo de ti misma, Kikyo yo encontré a alguien que me necesita a alguien en quien a pesar de su actitud me demuestra que estará allí para mí y yo debo demostrarle que también estaré allí para él, tu puedes entender ese sentimiento ¿verdad?
    —Así es— le respondió —el sentimiento de querer ser solo una mujer que ama sin tener temor de ser juzgada por nadie ni responsabilidades de ningún tipo tan solo estar atada a la persona amada y que él sienta que no puede dejarte jamás.
    La joven asintió.
    —es por eso Kikyo que debes darte una oportunidad de amar no como una sacerdotisa que solo valora la vida sino como un mujer que ama, es un sentimiento puro pero a la vez algo egoísta— le dijo sonriendo con complicidad.
    —Quererlo para ti y para nadie más— pronunció Kikyo con una sonrisa disimulada.
    — Pero sin desearle el mal ¿eh? — bromeó la joven sacerdotisa.
    —Sí, lo sé— rio delicadamente Kikyo.
    Kagome se puso de pie y tomo las manos de Kikyo que a pesar de ser frías la reconfortaban.
    —entonces… ¿esperaras?
    — Si— le dijo ocultando su rostro.
    —Me alegro— soltó las manos de la sacerdotisa y saco de su yukata una concha de coral—se me olvidaba— le dijo dejándolo en sus manos—bueno nos vemos Kikyo.
    Cuando la silueta de la joven se desvaneció de su vista observo con detenimiento el pequeño objeto en sus manos, lo abrió y los recuerdos invadieron su mente y solo se limito a repetir aquella acción del pasado cubriendo sus pálidos labios con el maquillaje, esperanzada en que esta vez no terminaría de manera trágica.
    Ahora se encontraba allí mirándolo a él, el ser que tanto amaba, comprendiendo a la perfección los sentimientos de su reencarnación y quiso intentarlo.

    Quiso intentar volver a sonreír.

    Quiso intentar volver a creer.

    Quiso intentar volver a amar.

    Aunque, por el rostro con el cual Inuyasha la miraba y la calidez de sus abrazos, se dio cuenta que era algo que esa noche ya había logrado.



     
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    Artemisa

    Artemisa Usuario VIP

    Tauro
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    Qué lindo. Me encantó que Kikyô y Kagome pudiesen llegar a una tregua en la que ambas estuviesen, por fin, en paz. Las palabras que intercambiaron me parecieron muy adecuadas. También me gustó que la sacerdotisa pudiese "revivir", de alguna manera... Volver a ser tan siquiera la mitad de lo que era antes.

    Noté algunas fallas en cuanto a tildes y puntuación, pero no son tan graves.

    Saludos. <3
     
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    Nopal

    Nopal Usuario VIP

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    Empezaste de maravilla. Personalidades, pensamientos… Pero cuando pusiste a las sacerdotisas a charlar, perdiste el encanto. Empezaron a hablar y sentí a Kikyô como Kagome, y a Kagome como Kikyô. Es decir, intercambiaron papeles sin sentido, Kikyô no gritaría a los cuatro vientos que interviene, quizás lo sabe, o lo acepte, pero no se lo diría a nadie, menos a Kagome.

    Posiblemente se deba a lo de las almas, pero aún así no le veo sentido :C Eso ha opacado ciertamente lo que querías hacer. Un poco más de indiferencia de la sacerdotisa mayor hubiese quedado como anillo al dedo, Kagome es más infantil y es raro cuando se comporta así.

    Pero de lo demás puedo decir que fue muy lindo, darle ésa oportunidad, y que ambas estén conscientes de lo que sucede :3



     
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