La Máquina de los Espejismos

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por BladeDraco, 15 Septiembre 2014.

  1.  
    BladeDraco

    BladeDraco El dragón que le susurra a la luna

    Piscis
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    La Máquina de los Espejismos
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    Género:
    Fantasía
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    4
     
    Palabras:
    1354
    Pues esta es una historia que desarrolle hace bastante tiempo, aun que se perdió entre tantas otras y hace apenas unos dias la encontre, realmente me dieron ganas de modificarla, pero por otro lado me gustaba bastante la forma en que la escribi en su momento, por lo cúal la subiere intacta. La historia no es muy larga y es bastante simple pero esta en varios capitulos que actualizare semanalmente, ya que todo esta escrito. Espero sea de su agrado y con gusto aceptare cualquier comentario constructivo.

    Espejismo 1

    Una noche en París


    — Estúpido trabajo, que porquería de vida —A Rodrigo no parecía importarle maldecir entre los pasillos del edificio y que los vecinos le oyeran.

    Siguió subiendo las escaleras hasta el 5 piso y entró a su apartamento.

    Una vez en su casa, dejo el maletín y el saco, tomó una cerveza y se preparó un sándwich para ver el partido del viernes por la tarde, de toda la temporada este era el único partido que deseaba ver, le recordaba cuando llevo a su pequeño hijo al estadio.

    — ¡Eres una estúpida!

    — y ¡Tú un maldito mujeriego!

    — ¡Tú no me complaces!

    — ¡Por qué eres impotente!

    — Parece qué solo te importa el sexo mujer, me largo de aquí!

    Vaya que los vecinos de arriba vivían mal, los gritos se oían con suma claridad en el piso de abajo, a Rodrigo esto no le importaba al menos ahora podría ver el juego en silencio y calma.

    El pobre hombre empezaba a quedarse dormido en la primera mitad del juego, era difícil para el mantenerse despierto teniendo la costumbre de llegar del trabajo y dormir, pero lo intentaba, el deseaba ver ese partido que le recordaba cuando tenia una vida con esposa e hijos.

    Medio tiempo, un cigarro no le caería mal, fue a su alcoba y tomo la cajetilla, regreso a su sala y se acerco a la ventana, no quería que todo el humo quedara encerrado.

    Un viejo y triste vecindario era el que rodeaba su edificio, perfecto para resaltar su miserable vida, en especial el feo terreno abandonado enfrente de su ventana.

    Mientras Rodrigo fumaba vio a lo lejos un anciano con un disfraz de Mimo francés que jalaba una Máquina de palomitas antigua, no pudo evitar pensar en el fetiche qué tendría el hombre para vestirse a si.

    Termino su cigarro entre risas y regresó a ver el partido que, aburrido, para el era importante.

    Empate a 0 fue el marcador final, y aún que no fue siquiera un buen partido le dejo a Rodrigo un buen sabor de boca que arruino con otro cigarrillo.

    — Maldito encendedor ¿Dónde estas? — Rodrigo olvidaba que sus gritos también atravesaban el delgado techo.

    Después de buscar un rato encontró el encendedor que siempre estuvo en su bolsillo.

    Con el cigarro prendido fue a la ventana para seguir fumando con tranquilidad, lo cual no logro al ver que la torre Eiffel se alzaba majestuosa enfrente de su ventana.

    — ¡¿Pero qué?! —Era imposible que eso estuviera ahí — ¡Debo estar volviéndome loco!

    — ¡Podría callarse!

    — ¡Cállese señora y mire por su ventana! —a Rodrigo le molestaba que la mujer de arriba le gritara, pero al menos a si podría comprobar si ella también veía la torre.

    — ¡Oh mi dios ¿Qué es eso?!

    Después de eso la mujer ya no sé quejo a gritos, hizo la amable acción de bajar un piso y entrar al apartamento de Rodrigo.

    — ¿También la ve?

    — Claro que si mujer, por eso le dije que mirara.

    — Es que esto es imposible

    — Dígamelo a mí

    — Mire, hay más gente en la parte de abajo —Rodrigo era un vago, incluso para bajar un poco la mirada.

    Un edificio a si no pasaría desapercibido en el barrio, cientos de niños, mujeres y hombres se paseaban por debajo de la torre admirando la estructura.

    — Ese anciano

    — ¿El que esta vendiendo palomitas?

    — SI, el venía antes de que apareciera la torre—Rodrigo por fin era intuitivo

    — ¿Pero como aparece algo a si en un terreno abandonado?

    — No tengo idea. Lo mejor sería investigar ¿Le gustaría bajar a ver?

    — Supongo que sí —La mujer estaba apenada por alguna razón.

    Ambos salieron del apartamento guiados por la curiosidad de saber ¿Qué hacia la torre Eiffel enfrente de su edificio y tan lejos de Francia?

    Ya en la calle el lugar parecía una feria, los niños corriendo, padres y madres disfrutando de un paseo, vendedores que no perdían la oportunidad de ofrecer bocadillos, palomitas, algodones de azúcar y todo lo que encontrarías en la torre Eiffel real.

    — Me temo que no le he preguntado su nombre —El señor que vendía los algodones miro a Rodrigo de fea forma cuando le dijo eso a la mujer que le acompañaba.

    — Gabriela y ¿Usted es Rodrigo cierto?

    — ¿Cómo lo sabe?

    — Una mujer viene cada mes y se lo grita, junto con otras tantas groserías — Rodrigo se apenó de que su ex esposa diera esa impresión.

    Pero ignoró eso y se dedico a disfrutar el extraño hecho de que la torre Eiffel apareciera enfrente de su ventana, además ese día tenia compañía.

    La tarde llego a la ciudad, y la torre encendió sus luces, la música comenzó a sonar y las parejas a bailar mientras los niños se iban a casa a descansar.

    — ¿Le apetece bailar Rodrigo?

    — Hace mucho que no lo hago

    — Vamos, creo que ambos necesitamos relajarnos un poco

    Después de un rato de baile la tarde se convirtió en noche, la música seguía sonando, las parejas bailando y los vendedores se retiraban para que los que desearan pudieran pasear a gusto por la improvisada noche en parís.

    Entre ellos el anciano que parecía saber que la torre aparecería.

    Rodrigo dejo a Gabriela unos segundos para ir tras este y preguntarle si sabía algo.

    — Disculpe señor!

    — Lo siento joven, ya no tengo más palomitas

    — No es eso, quería preguntarle algo. Lo vi por mi ventana y usted parecía saber que la torre estaría hoy aquí ¿Cómo lo supo?

    — ¿Es la primera vez que viene?

    — Si, es mi primera vez

    — Vaya, pues bienvenido. Debe saber que yo siempre he sabido de antemano que monumento aparece cada viernes, es como un don

    — Espere ¿Cómo que cada viernes?

    — Todos los viernes desde hace 46 años un monumento o un espectáculo se monta en este terreno abandonado, se hace una fiesta y todo el barrio se pasea por aquí, por supuesto si usted es nuevo en la ciudad es normal que no sepa de esto.

    — ¿¡Todos los viernes!?

    — Sin falta, pero si me disculpa se me hace tarde, espero verlo el próximo viernes.

    Rodrigo quedo impresionado por las palabras del viejo, llevaba en ese departamento 3 meses y jamás se percato de un festejo a si.

    Todavía pensativo regreso con Gabriela quien le esperaba en una banca justamente debajo de la torre.

    — ¿Averiguaste algo?

    — Si

    — ¿Estas bien?

    — Creo que no

    — Ven, creo que es hora de irnos — Afirmo amable la mujer

    Ambos regresaron al edificio, estaban cansados de bailar, de divertirse y vivir unas horas fuera de su realidad, necesitaban descansar.

    — Me divertí mucho hoy

    — También yo, espero que tu esposo no se enoje por esto

    — Tranquilo, hoy dejo de ser mi esposo

    — Lo siento

    — No te preocupes, al menos me ayudaste a que fuera más llevadero — Sonrió la mujer mientras hacia un gesto de amabilidad —pero todavía me pregunto ¿Cómo apareció la torre?

    — No lo sé, pero lo importante es que apareció

    — Si, supongo que sí. Lo mejor será irme hasta mañana Rodrigo

    — Buenas noches Gabriela.

    Rodrigo fue directo a su cama y aún que estaba agotado de todo lo que hizo no podía dormir, las palabras del anciano retumbaban en su mente.

    Rodrigo despertó de una larga noche de sueño, fue corriendo hacia la ventana de la sala para ver nuevamente la torre, pero el mismo terreno abandonado y en pésimas condiciones era el que opacaba.

    — ¿Cómo era posible que no me percatara de algo a si durante tanto tiempo? Y, ¿Cómo es la que gran torre Eiffel apareció enfrente de mi departamento? — Rodrigo tenía que averiguarlo de algún modo…
     
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    Mei Liddel

    Mei Liddel La lluvia cae como si hubiera olvidado como parar.

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    ¿Por que esta tan solo por aquí? .-. Bueno......¡Holi!
    Wow me gusto mucho tu historia -u- Esta bastante interesante y me entretuvo bastante, tanto que me hace querer leer más.....Aun que, pienso, si dices que lo actualizaras cada semana ¿donde quedo el nuevo capitulo? ;n; Pero bueno, acabo de empezar a leer así que lo dejare pasar.....

    Respecto al capitulo, creí que la historia trataría de un viejo amargado viviendo y narrando su rutinaria y aburrida vida, pero no, de la nada salio una historia completamente diferente e interesante. Realmente no creí que trataría de algo así, o sea, ¿un monumento mágicamente aparece en tu calle y se crea la fiesta del siglo? Lel, yo realmente no me lo hubiera creído si viviera ah mismo......Aun que, no negaría que sería interesante.
    Con otras cosas: la historia me confundió bastante; en un momento Gabriela y Rodrigo estaban confundidos y de momento para otro estaban bailando juntos, bue'....... Además, me gustaría que se explicara un poco más todo esto de la fiestas, pero eso es obvio que se dirá después.
    Otra cosa, algo que en si se me hizo extraño y un poco gracioso es que, a pesar de que Gabriela y Rodrigo llevan viviendo bastante tiempo ahí (ya que hizo referencia a que llevan varios meses ahí debido a la visita de la ex-esposa XD), ninguno de ellos sabia de la fiesta esta.....Eso no se si sea un error, o una mal interpretación mía.

    Espero y me pases la actualización pronto, hasta luego y cuídate.
     
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    BladeDraco

    BladeDraco El dragón que le susurra a la luna

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    La idea era actualizar cada semana, pero este semestre mis horarios son la cosa más caotica del mundo y no habia podido tomarme el tiempo para revisar el siguiente capitulo y verificar la ortografia, y hasto hoy tuve tiempo para ello.

    De todo lo que haces mención se explica más adelante.
    Gracias por comentar.
     
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    BladeDraco

    BladeDraco El dragón que le susurra a la luna

    Piscis
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    Espejismo 2

    La Luna en el agua

    Ya habían pasado casi 6 días de los sucesos de la torre y Rodrigo parecía llevarse bien con Gabriela ahora que los gritos habían disminuido, inclusive el jueves que Rodrigo salió temprano del trabajo Gabriela le invito a desayunar a su casa.

    — Muchas gracias por el desayuno, hace tiempo que no tengo uno en forma

    — Para nada, tómalo como un merecido gracias por lo del viernes

    — No te preocupes por eso, ya mañana hay un nuevo monumento, disculpe si es indiscreción pero ¿Le gustaría ir?

    — ¿Otro monumento?

    — Si, el anciano me dijo que todos los viernes un monumento o un espectáculo aparecían ahí.

    — ¿De verdad? ¡¿Todos los viernes?!

    — Si, y desde hace mucho

    — ¿Qué tanto tiempo?

    — Unos 46 años —Rodrigo intento ser disimulado, por la reacción de la vez pasada parecía que la mujer también ignoraba eso

    — ¡No puede ser! llevo aquí 2 años y jamás me di cuenta de nada

    — Lo sé, es muy difícil entender

    — y ¿Cómo crees que hagan los monumentos?

    — No sé, pero todo era solido a si que no pudo ser una ilusión o una pantalla. — Afirmo Rodrigo mientras daba un sorbo del café

    — Todo es tan raro…aún a si…

    — ¿Entonces vendrás? — Interrumpió Rodrigo

    — Por supuesto, la casa por fin esta limpia y ya no tengo que preocuparme más por miguel

    — Entonces, vendré mañana por ti

    Rodrigo se despidió de Gabriela y regresó a su departamento, en comparación al de ella estaba terriblemente sucio y desordenado, lo que le hizo pensar seriamente en limpiar el lugar. Como no tenia nada mejor que hacer, tomo una escoba, cubetas y trapos para limpiar después de 3 meses de vivir ahí.

    Cerca de las 5 de la tarde Rodrigo terminó la limpieza, el lugar era irreconocible, todo el lugar exhalaba un aire de limpieza y confort, no era un buen departamento, pero al menos ahora se veía bien.

    Cansado y agotado del trabajo físico tomó sus llaves para ir por unas cervezas.

    Caminaba inusualmente tranquilo por las calles de la ciudad, salir para algo más que trabajar le caía bien.

    A las pocas calles encontró una tienda abierta que parecía vender lo que buscaba.

    — ¿Es usted el señor de las palomitas?

    — Oh, usted de nuevo — El anciano también había ido de compras, para su edad llevaba muchas cosas inusuales como golosinas y frituras.

    — ¿Cómo esta señor?

    — Supongo que no me puedo quejar — Una risa amable salió del anciano

    — Fantástico y disculpe mi indiscreción pero como sabe, yo no se nada acerca de los monumentos y eso, ¿Podría explicarme como funciona?

    — No hay nada que explicar muchacho, cada viernes aparece un monumento o algún espectáculo, creí habértelo dicho.

    — Si, lo recuerdo, ¿Pero por que aparecen?

    — Eso nadie lo sabe, cada quien tiene sus teorías — El anciano pagó y se apresuró a salir de la tienda— Hasta mañana muchacho

    — Hasta mañana señor

    — Por favor llámame Alberto, me haces sentir viejo — Aquel aciano salió de la tienda y emprendió el viaje de regresó a su hogar.

    Después un rato Rodrigo regresó a su ahora limpio hogar, se veía cansado y no era para menos, un día de limpieza tan profunda le había agotado.

    De las bolsas que traía saco una botella de refresco y se puso a ver televisión, parecía haber olvidado las cervezas.

    Rodrigo siguió con su rutina normal, se ducho y se fue a dormir, todo debía estar listo para mañana.

    Como todos los viernes Rodrigo regreso del trabajo a las 2 p.m. Se volvió a duchar y se preparó para salir, esperaba con mucha emoción cualquier cosa que hoy apareciera.

    El miraba por la ventana entusiasmado como un niño esperando la navidad, con esa sonrisa que no parecía la de un adulto.

    El viejo terreno abandonado estaba tranquilo, no parecía que algo sucediera.

    Pero poco a poco la hierba seca y la basura fueron desapareciendo, el fondo de tierra tomo un tono azulado mientras más tiempo pasaba, las banquetas se hicieron tablones de madera y en el centro apareció un enorme barco antiguo con la bandera española.

    La tierra dejo de existir y se convirtió en agua salada, Rodrigo podía sentir la brisa marina llegar hasta el quinto piso de su edificio.

    Después de un rato la gente se amontono esperando subir al gran barco.

    Rodrigo que quería ser de los primero en subir fue corriendo con Gabriela para que le acompañara. Ya afuera del edificio la gente comenzó a subir al barco, incluidos los vendedores de la otra vez.

    Una vez arriba la música comenzó a sonar mientras de los lados del barco cientos de delfines comenzaron a saltar y bailar coreografías conforme a la música.

    — ¡Es hermoso! — Gabriela jamás había visitado el mar, era normal que se sorprendiera.

    — ¿Cómo nos perdimos cosas a si por tanto tiempo?

    — Yo…no lo sé — La mujer se había puesto algo sentimental

    — Lo importante es que ahora podemos disfrutar todo esto ¿No te parece? — Rodrigo invitaba a Gabriela a bailar, era un pésimo bailarín pero al menos a si podría animarla.

    Las horas pasando no se notaron, cuando Rodrigo y Gabriela por fin decidieron tomarse un descanso las estrellas ya se reflejaban en el agua. Como todo un caballero Rodrigo invito unas palomitas y un refresco a la dama que le acompañaba esa noche.

    Caminaron juntos revisando el barco, viendo y admirando cada detalle que la nave tenia, ambos terminaron en la parte trasera viendo la bella luna que decidió mostrarse esa noche.

    — El mar es hermoso, muy hermoso…

    — Lo es, pero hablas como si no lo hubieras visto antes

    — Me temo que no, de pequeña jamás pude y con mi marido, no estaba para pensarse

    — ¿Puedo preguntarle algo personal?

    — Por supuesto Rodrigo

    — ¿Por qué se casó con el?

    — Cuando jóvenes — La mujer suspiró y miro el cielo — él era un buen hombre, pero al casarnos la rutina termino por hacerlo el hombre violento y desinteresado que es ahora. — La mujer recordaba con cariño los días antes del matrimonio — y tu Rodrigo ¿Por que esa mujer le grita cada mes?

    — No tengo idea, yo amaba a esa mujer, me mataba trabajando por ella y de repente, un día sin previo aviso me pide el divorcio diciendo que era un mal hombre y un pésimo padre.

    — ¿Tiene hijos?

    — uno, que más que un hijo ya es un hombre

    — Nunca he oído que alguien a si venga a verlo

    — Nunca ha venido, su madre ha logrado distanciarnos

    — Lo siento tanto

    — No sé preocupe, ya me he acostumbrado — Rodrigo Buscaba el reflejo de la luna en el agua, pero por alguna razón no podía verlo.

    — Contigo me he divertido más en una semana que en 10 años de matrimonio — La mujer buscaba alegrar el ambiente

    — Créame que yo soy el que ha disfrutado más todo esto

    — A pesar de que nos hemos perdido muchos espectáculos — Los canticos de las ballenas podía oírse a los lejos, era como si realmente estuvieran en alta mar.

    — Si, pero disfrutemos este y los que vengan.

    Los dos contemplaban plácidamente el paisaje nocturno del mar, después de un rato y cerca de media noche el barco bajo las escaleras para que todos los que estuvieran abordo bajaran, era hora de irse y descansar.

    Antes de bajar Rodrigo por fin vio el reflejo de la luna en el agua, era tan hermosa como la que se veía en el cielo.

    Cada quien regreso a su apartamento a dormir después de divertirse tanto. Pero Rodrigo, reflexionando veía con cariño desde su ventana como el barco seguía ahí, como de alguna forma este mar en medio de la ciudad no era raro.

    Y de nuevo las palabras del viejo le vinieron a la mente como una nube que tapa el sol por accidente.

    — Cada quién tiene su teoría de los monumentos — Pronuncio suavemente — Estos aparecen para hacer felices a las personas tristes como yo, esa es mi teoría — Tras esas últimas palabras Rodrigo se fue a descansar…
     
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  5.  
    Mei Liddel

    Mei Liddel La lluvia cae como si hubiera olvidado como parar.

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    Bien, en ese caso te entiendo. Obviamente debes tomarte primero tu vida personal, gracias por la información -u-.

    Bien, paso a decir lo de este capitulo: en si, me gusto bastante, y repito que el anterior también, ya que al leerlo antes de dormir; me dejo pensando un buen de cosas de como podrían llegar ahí los monumentos mientras yo me "preparaba" para dormir XD. Pero te digo que ahora entiendo un poco más -ya que me puse a pensar un poquito XD-. Entendí, que Rodrigo nunca miro aquellas maravillas ya que siempre dormía tras llegar a casa ¿no? sin embargo, sigo con la duda, del por qué Gabriela nunca lo vio, igual, no me haré rodeos, si ella dice que a pesar de vivir tanto tiempo ahí aun no se cree como fue que no supe, lo dejare pasar.
    Ahora, digo que Gabriela solo quiere dar más amistad con Rodrigo 7u7 bien me calmo XD, es que, sinceramente fue lo que yo leí principalmente. Aun que la verdad no estoy en contra de eso ni nada en sí. Ya no tengo ninguna pregunta ni nada....Por cierto, gracias por la actualización, ahora solo tendré que esperar una semana más ;u;

    Nos leemos luego, y hasta pronto.
     
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    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

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    Qué interesante historia. Desde el principio captó mi atención, pues hasta parecía que se trataba de uno de los edificios donde vive alguna amiga, así es que se escucha de pared a pared, lo que pasa abajo, arriba y a los lados, de hecho, está prohibido hacer ruido después de las 11:00 pm con la ley de por medio si se rompe el reglamento.

    Pero bien, volviendo a la historia, te diré que estoy muy interesada en conocer este misterio. El que aparezca un monumento o una distracción diferente desde hace 46 años, cada viernes, es sorprendente y más lo es que ni Rodrigo ni Gabriela lo hubieran visto. Dice el señor de las palomitas que cada quien tiene su teoría de por qué aparecen estas atracciones, pero no comprendo como es que unos pueden verlas y otros no. ¿Son acaso un experimento? ¿El gobierno está jugando con las mentes de esas personas, escogiendo poco a poco a las víctimas? Ah, bueno, no sé qué pensar, así que espero seguir leyendo *w*

    Gracias por tu escrito y felicidades, me ha parecido un tema emocionante. También me agrada como narras.

    Hasta la otra.
     
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  7.  
    BladeDraco

    BladeDraco El dragón que le susurra a la luna

    Piscis
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    Espejismo 3
    Con el Corazón en la mano



    6 días han pasado desde el barco y Rodrigo parecía un hombre totalmente nuevo, ya no renegaba la vida, ni el trabajo y mucho menos la compañía de la mujer de arriba que comenzaba a tener la costumbre de visitarlo por las tardes para una charla.

    — No esperaba que tu departamento es tuviera tan limpio

    —Me ha picado el gusanito de la limpieza

    — ¿No habrás limpiado por mi? —Gabriela bromeaba con ello pero en su tono deseaba que a si fuera.

    — Algo así, después de ver tu departamento me di cuenta que el mío era un asco y decidí limpiarlo

    —Ahora podrás recibir vistas

    — No creo que nadie quiera subir hasta el 5to piso

    Estas charlas se hacían cada vez más frecuentes entre ellos, después de todo eran 2 personas abandonadas por seres que querían, simpatizaban bastante además de que se empezaban a valorar el uno al otro.

    El día siguió su curso y Gabriela regreso a su departamento llegada la tarde, dejando tiempo a Rodrigo para estar a solas con sus pensamientos.

    Pero Rodrigo no tenia ganas de pensar, quería disfrutar un poco más el día, tomo sus llaves y salió a caminar por el barrio.

    Algo que no esperaba es que toda la gente con la que se cruzaba le saludase, niños, adultos, quien le saludara él respondía, cosa que tampoco era normal en él.

    Después de unas horas caminando fue a la tienda en donde encontró al anciano la otra vez, tenía antojo de algo dulce y los dulces que llevaba el viejo la otra vez se veía bastante bien.

    Caminando por el rumbo encontró al anciano salir de su casa, llevaba una bolsa llena de juguetes, este reconoció de inmediato a Rodrigo y le saludo.

    —Buenas tardes joven

    — Buenas tarde Señor Alberto a ¿Dónde lleva esos juguetes?

    — A un hospital que esta cerca de aquí

    — Eso debe alegrar a muchos niños

    — Si, no hay nada mejor que ver sus caritas sonrientes

    — Vaya con cuidado don Alberto

    — Gracias muchacho, espero verte mañana

    — Lo mismo señor …disculpe Alberto

    — Ja — El hombre rió y siguió su camino — Creí que lo habías olvidado muchacho

    Rodrigo regreso a casa con medio kilo de dulces, había exagerado un poco pero seguramente los compartiría con Gabriela, pero eso seria mañana, apenas llego se fue a la alcoba a dormir.

    Al día siguiente, feliz de regresar del trabajo y, como la vez pasada Rodrigo veía por su ventana emocionado al saber que era cuestión de minutos para que algo apareciera enfrente de su edificio.

    El polvo comenzó a levantarse, las piedras a temblar y la basura desapareció, de entre las entrañas de la tierra el mismísimo coliseo romano fue tomando forma encima del enorme terreno, majestuoso, inmenso y sin ningún tipo de daño como el real.

    Rodrigo se quedo sin palabras, siempre quiso conocer el coliseo cuando joven y ahora estaba más emocionado que un niño con un juguete nuevo.

    Se disponía a ir por Gabriela pero esta ya le esperaba en su puerta.

    Ambos salieron del edificio más que entusiasmados por ver y recorrer el grandioso coliseo, ya muchas personas esperaban entrar.

    Cuando por fin lograron entrar se dieron cuenta que la entrada a la arena estaba cerrada, solo las gradas eran accesibles.

    A los pocos minutos, después de sentarse en las gradas se pudieron escuchar trompetas sonando desde el balcón del emperador, toda la gente se aglomero para ver como en el centro de la arena comenzaba salir fuego y este parecía bailar.

    A los pocos segundos música comenzó a sonar, música alegre y divertida era la que acompañaba al fuego danzante.

    La gente veía incrédula lo que pasaba en la arena.

    Rodrigo Y Gabriela que estaba en las gradas más cercanas podían sentir el calor que el fuego provocaba, era un calor muy agradable.

    Después de un rato el fuego se concentro y creó una rosa que se partió a la mitad para dejar salir un tigre blanco hecho del humo del fuego.

    El tigre comenzó hacer piruetas y acrobacias en el aire, teniendo la ventaja de que era un humo podía moverse con libertad y correr a varios metros sobre el suelo.

    Pero poco a poco la rosa perdía energía y se desvanecía, el tigre al ver la posibilidad de que la rosa desapareciera se estrello con ella y creo un tigre de fuego que lanzaba zarpazos contra el cielo iluminándolo de rojo.

    Poco a poco, el tigre se consumió debido al polvo que el mismo levantaba y cuando por fin desapareció la multitud aplaudió emocionada ante tal espectáculo.

    Después de la ovación en lugar quedo en calma, se oían algunos cuchicheos interrogantes de lo que ocurriría después.

    Cautelosa y lentamente salió un brote del centro de la arena, que instantes después se convirtió en una rosa de cristal que era iluminada por luces multicolores que caían del cielo.

    Nada provocaba las luces, simplemente estaban para alumbrar la figura de cristal.

    La rosa comenzó a reflejar la luz y cientos de figuras color neón bailoteaban y se paseaban por entre los asientos, los niños pequeños estaba rebosantes de alegría ante el espectáculo.

    Los adultos estaban igualmente sorprendidos y no había forma de ocultarlo, todo era tan hermoso, tan increíble y tan irreal.

    Las luces seguían formando figuras e imágenes hermosas cuando el momento del gran final había llegado.

    Las luces regresaron a la rosa, y esta creo un corazón gigante encima que exploto liberando miles de corazones más pequeños que brillaban de un rosa neón, todos pudieron tomar uno y sentirlos en sus manos.

    Todos fueron desvaneciéndose y cuando el último se apago el cielo dejo ver que la noche había llegado.

    Todo mundo aplaudió y se emocionaba por que había sido uno de los mejores espectáculos en los últimos años, simplemente fue hermoso.

    La gente satisfecha y feliz empezó a salir del coliseo, ya era bastante tarde aún que pareciera que habían pasado minutos desde que entraron.

    Los únicos desilusionados ese día fueron los vendedores, que esperaron horas afuera y no lograron vender nada a los asistentes.

    — Ha sido muy hermoso — Gabriela se recargaba en el hombro de Rodrigo.

    — He escuchado decir a un señor que hace 20 años no hay un espectáculo de luces

    — Debe ser una ocasión especial

    — Sin duda, ¿Qué crees que celebre?

    — No lo sé, tal vez su aniversario o celebra a otra persona.

    Ambos iban tomados de la mano, el espectáculo tan hermoso había tocado sus fibras sensibles y los 2 parecían disfrutarlo.

    — ¿Quieres unas palomitas Gabriela?

    — Por supuesto

    — ¿Ves al señor Alberto en algún lado?

    — No, tal vez no vino hoy, pero no importa

    — No creo, ayer me dijo que me vería hoy

    — Pudo irse temprano

    — Y ¿Dejar de lado todo lo que pudo vender después de la función?

    — No es tan importante, ya será la próxima semana.

    Después de dejar a Gabriela en su departamento Rodrigo reflexionaba desde su ventana, el coliseo seguía ahí, pero algo andaba mal.

    — Don Alberto ¿Dónde esta? — Rodrigo disfrutaba algunos de los dulces que compro en la tarde.

    Rodrigo no pensaba claramente, por un lado había sido un día fantástico pero, el sentía que estaba incompleto sin las sabrosas palomitas de Don Alberto

    — ¿Sera acaso usted quién crea estos monumentos? — Rodrigo no soporto y se quedo dormido de espaldas a la ventana.
     
    Última edición: 8 Octubre 2014
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    Mei Liddel

    Mei Liddel La lluvia cae como si hubiera olvidado como parar.

    Tauro
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    Oh que hermoso capitulo, realmente lo disfrute mucho, mucho. Con el simple hecho de imaginarme que estaba ahí era suficiente. El leer e imaginarme todo el espectáculo frente a mi me divertía....Lo siento, suelo imaginarme todo demasiado explicito diría yo :I.
    En si no tengo muchos comentarios referente a este capitulo, simplemente es lo mismo: el amor entre Rodrigo y Gabriela que fluye cada vez más, y los monumentos que aparecen de manera inesperada y hermosa. Igual, cada capitulo nos revela algo nuevo y nos hace preguntarnos otras cosas....... ¿Donde estuvo Don Alberto? me llena de intriga. Por cierto, hago un pequeñito error que tuviste aquí, aun que fue gracioso (en sí, no se si sea un error del todo): en una parte de la historia le cambiaste el nombre a Don Alberto, revisa el capitulo.

    Espero con muchas ansias el siguiente capitulo y me harás sufrir de aquí hasta que este el otro capitulo D:
    Suerte y hasta otra :3
     
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  9.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

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    También noté el cambio de nombre xD

    Como dijo Mel, fue un capítulo emocionante, pero por alguna razón me dio escalofríos. Cuando en el coliseo apareció todo ese fuego, me hizo imaginar las antorchas humanas que solía haber en aquellos días del primer siglo y la danza del felino hizo clara alusión a aquellas batallas que se llevaban a cabo en este redil, sin embargo el sentido es que todo ese espectáculo fue con el fin de divertir a los presentes, lo que se logró, no obstante me intriga esa inquietud que Rodrigo tiene y que pienso no es para menos. ¿Dónde está don Alberto? ¿Será que él es quien de verdad crea esas apariciones?

    En espera del próximo. Saludos.
     
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  10.  
    BladeDraco

    BladeDraco El dragón que le susurra a la luna

    Piscis
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    Espejismo 4

    Realidad

    Aún con preocupación por don Alberto, Rodrigo decidió irle a visitar, suponía que vivía en aquella casa de la que salió la otra vez, pero el estaba algo dudoso de la reacción del anciano.

    — ¡Buenos días! — Rodrigo golpeaba la puerta para que alguien le atendiera — Don Alberto, soy Rodrigo

    Pasaron otros 15 minutos y no había respuesta alguna, Rodrigo ya empezaba a desesperarse.

    — Pasa muchacho — Una voz seca sonó del interior de la casa, fue una voz y que claramente había supuesto mucho esfuerzo

    Rodrigo intento abrir la puerta la cual misteriosamente se abrió cuando la voz grito.

    La entrada de la casa era muy bella, muchas plantas y hasta un mini lago, donde apenas cabían 2 patos.

    La casa que estaba al final del patio era de fachada café, algo antigua pero bien conservada.

    — ¿Don Alberto? — Rodrigo se adentraba en la casa con cierta cautela.

    — Sube muchacho

    Obedeciendo, aún que algo temeroso subió por unas grandes escaleras y cuando estuvo arriba pudo identificar una dificultosa respiración que venia de uno de los cuartos

    — ¿Esta bien? — Interrogo Rodrigo a Don Alberto que reposaba en su cama.

    El anciano se veía bastante mal, tapado con varias cobijas y un montón de medicinas al lado de la cama.

    — Solo son achaques de la edad — El anciano intentaba responder pero el aire se desvanecía entre el y sus palabras — y ¿Qué haces aquí?

    — El viernes no fue al espectáculo

    — No me podía permitir tal lujo, pero ¿Qué tal estuvo? ¿Lo disfrutaste?

    — Si, fue grandioso, es una pena que se lo haya perdido

    — Hacia mucho que no sé montaba un espe…— El anciano tocia fuertemente y con mucha dificultad — un espectáculo de luces —

    — ¿Desde cuando? — Rodrigo quería preguntar por que sabia que había sido de luces, pero no quería ser entrometido.

    — Unos 32 años, el día al que fui a mi primer espectáculo

    — Vaya, eso fue hace mucho, alguien dijo entre la multitud que era un evento especial, ¿Usted sabe por que?

    — No lo sé

    — No pasa nada — Rodrigo sospechaba que don Alberto ocultaba algo — ¿Necesita algo? Lo que quiera

    — Podrías traerme un vaso con agua

    Rodrigo asintió y bajo a la cocina que había visto mientras subía, unos instantes después subió con el agua para Don Alberto

    — Disculpe si es personal pero ¿Vive solo?

    — Desde hace un par de años, mi esposa murió y ahora solo quedo yo para esta enorme casa

    — Lo siento, no quería…

    — Tranquilo muchacho, es normal que la gente sea curiosa, es un don humano

    Rodrigo siguió charlando con Don Alberto por unas horas más, hasta que el anciano se quedo dormido y decidió retirarse.

    Estaba muy pensativo por don Alberto, estaba bastante grave y no había quien le cuidase.

    Ya entrada la noche Rodrigo disfrutaba de una sesión nocturna de televisión, cambiaba de canal una y otra vez pero ninguna película o programa parecían distraerle o entretenerle.

    Ya era lunes por la tarde y Rodrigo seguía preocupado por don Alberto ¿Qué supone que coma? ¿Quién le atenderá? Las preguntas iban y venían en la cabeza de Rodrigo mordisqueando su conciencia hasta que decidió, que el mismo atendería a don Alberto hasta que mejorara.

    El hombre iba casi corriendo a casa del anciano, no podía esperar más, necesitaba saber que estaba bien y que tenia alguien que le entendiera.

    — Usaste la llave que te di antes de lo que esperaba — Don Alberto miraba sonriente a Rodrigo que entraba a su cuarto.

    — No podía dejarlo a si

    — Estoy bien muchacho, deberías estar con esa bella mujer con la que te he visto, no atendiendo a este anciano.

    — Ella estará bien, vivió 10 años sin un hombre, soportara un par de días sin mí

    — No muchacho, te agradezco todo, pero no te puedes encargar de mí, ni siquiera me conoces del todo

    — Eso no es problema, es buen hombre, llevó juguetes al hospital ¿Lo recuerda? Y, sospecho que los dulces de la otra vez también fueron a parar ahí.

    El señor Alberto miro cálidamente a Rodrigo, había deducido lo de los dulces.

    — Se que tal vez soy un entrometido, pero me preocupa

    — Supongo que no podre convencerte de lo contrario ¿Podrías prepararme algo de comer?

    — Por supuesto — Rodrigo asintió complacido, don Alberto por fin había aceptado su ayuda

    Después de unas horas en la cocina, Rodrigo por fin termino un plato de arroz con unas piezas de pollo, le costo bastante cocinar, hacia muchos años que no lo hacia.

    Subió la comida al cuarto de don Alberto quien ya se encontraba dormido plácidamente.

    Dejo la comida a un lado y se retiro.

    A si paso otros 3 días atendiendo a Don Alberto, ayudando en lo que podía, tanta había sido su dedicación que solo pisaba su departamento para dejar su maletín y saludar a Gabriela, quien ya estaba enterada de lo que hacia Rodrigo.

    El jueves fue una historia diferente, Don Alberto había sido muy insistente en que descansara ese día y que pasara un rato con Gabriela, cosa que tampoco le cayó mal a Rodrigo.

    Fueron al cine, comieron cerca de un café, parecían 2 adolecentes enamorados y ninguno quería despegarse del otro.

    Pero tenia que ser a si, ya en viernes Rodrigo se apresuraba a salir un poco más tarde que de costumbre.

    — ¿No has ido a trabajar? — Gabriela se encontró a Rodrigo cuando ella iba a la tienda, lo cual era raro por que el salía temprano los viernes.

    — Pedí el día para atender a don Alberto e ir contigo al espectáculo

    — Gracias, entonces ¿Estarás puntual aquí?

    — Por supuesto, nos veremos en la tarde — Rodrigo se despido besando a Gabriela que era lo que menos esperaba en ese momento, pero ella no se negó y también lo beso.

    — Rodrigo…— La mujer intentaba decir algo, pero viendo las prisas de Rodrigo por llegar con don Alberto le dio un pequeño empujoncito acompañado de una sonrisa en señal de que fuera.

    Era el día perfecto para Rodrigo, tenía una cita con una mujer sensacional y podría disfrutar de un espectáculo único en el mundo, también ayudaría a don Alberto y las platicas con el siempre eran muy interesantes, le había tomado bastante cariño al anciano.

    — Buenos días don Alberto ¿Quiere unos huevos para desayunar?

    — No muchacho gracias — La amable voz de anciano ahora era bastante seca

    — ¿Se siente bien?

    — No lo creo

    — Venga, le llevare al hospital

    — No muchacho, no será necesario

    — ¿Pero que dice? — Rodrigo intentaba levantar al anciano pero este seguía negándose — ¿Qué le ocurre?

    — Creo que es hora de que te cuente la verdad de los monumentos.

    — Eso no importa ahora, necesita que un doctor lo atienda

    — Si me dejas decir lo que tengo que decir, con gusto te acompañare al hospital, solo déjame hablar — La voz seca del anciano cada vez se oía menos, el aire en sus pulmones no era suficiente.

    — Bien don Alberto, dígame la verdad de los monumentos
     
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  11.  
    Mei Liddel

    Mei Liddel La lluvia cae como si hubiera olvidado como parar.

    Tauro
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    ¡Chan, chan, chan.....! Que final de capitulo más interesante. Me causa una gran curiosidad e intriga el saber que pasara, y eso no siempre sucede conmigo.

    Un buen capitulo, bastante interesante y con muchos momentos importantes. Casi muero del susto cuando don Alberto no abría la puerta D': me pego un susto. Y pues, algo de lo que se debe comentar es aquel beso. Para mi mala suerte hubo un momento en el que me perdí, y leí "también lo beso" por lo que se me quito un poco la impresión, igual, era algo que no me esperaba hasta el final de la historia XD
    Y por ultimo, ¿cuál es el secreto de los monumentos? en verdad, llegue a pensar que el secreto tras esos espectáculos no serían de mucha importancia, pero puedo ver que si, y que tras este final suspensivo, sera algo grande e inesperado....Rezaré por que don Alberto no muera segundos antes de decirlo XD (?

    Bueno, espero con ansias la actualización. Suerte y ¡adiós! :3
     
  12.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Ay, qué tristeza que don Alberto esté tan enfermo, pero que bien que Rodrigo se haya hecho cargo de él cuidándolo todos esos días. Me causó curiosidad esa parte donde dice que la puerta, la que no abría, se abrió de esa forma misteriosa cuando el hombre lo invitó a pasar y el que Rodrigo y Gabriela se besaran, wao, esa relación va progresando, pero se veía que algo así sucedería, pues ambos parecen entenderse muy bien.

    Ahora también espero curiosa qué cosas le dirá don Alberto a Rodrigo sobre la aparición de los monumentos. No sé qué pensar, por un momento pensé que las apariciones estaban relacionadas con don Alberto, es decir, que él las hace aparecer, pero según leí aquí, él hace 32 años que asistió a su primer espectáculo y estos datan de más años, entonces... no sé. ¿Es quizás que se hereda el poder de hacerlas aparecer y don Alberto lo heredó del anterior guardián? ¿Y si es así, ahora quizás lo herede Rodrigo?

    ¿Ves? Puras especulaciones a causa de tanta curiosidad. En fin, espero el siguiente.
    Saludos.
     

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