Explícito La Última Noche del Mundo

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por Plushy, 28 Enero 2018.

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  1. Threadmarks: Prólogo: La Dama del espejo
     
    Plushy

    Plushy PokéWriter Usuario VIP Comentarista destacado

    Acuario
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    Título:
    La Última Noche del Mundo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    2906
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    [—¿Y para cuándo terminará? El mundo, quiero decir.
    —Para nosotros, en cierto momento de la noche.
    Y a medida que la noche vaya moviéndose alrededor del mundo,
    llegará el fin[...]
    —¿Merecemos esto? —preguntó la mujer.
    —No se trata de merecerlo o no. Es así, simplemente.]

    La última noche del mundo - Ray Bradbury



    Escrito por: Plushy Berry y Dr Kaos
    Beteado por: Yáahl
    Agradecimientos especiales: Sombrerero loco, Siletek

    A Pokémon Fanfiction. Swap!CookieShipping // Angst & Lemon







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    —Póntelo.

    —Ya te dije que tiene años que no me lo pongo. A mi madre...

    —¡¿Aún eres un hijo de mami?! ¡Tienes treinta, maldita sea, treinta! Te estoy haciendo un favor, así que, ¡ponte el puto traje!

    —¡Cómo te atreves... tú..! ¡Ya estoy harto! ¿Sabes? Traté de ser buena gente… y pensé que tal vez yo no estaba… no sé, que estaba haciendo algo mal. Pero, de verdad, ya no te tolero esa actitud.

    Sin decir más, el joven de cabello corto y castaño tomó su maletín de la silla que se encontraba a un costado de la cama y salió por la puerta, azotándola en el proceso. A toda marcha, la dama sujetó con fuerza la perilla, la giró y asomó medio cuerpo.

    —¡Me he acostado con mejores, Timmy Grimmes; que lo sepas tú y toda la maldita corte de pokémon legendarios!

    El portazo fue tal que casi la tira de un solo movimiento. Total, un cargo adicional en su cuenta de hospedaje era la última de sus preocupaciones. No se le salieron las lágrimas —de dolor o coraje— porque su cuerpo hace rato que se había acostumbrado a lidiar con esa clase de situaciones. Lo que sí hizo fue patear el disfraz tirado en el piso. Se dijo a sí misma que no sabía en qué estaba pensando cuando se le ocurrió la proposición de que se pusiera su viejo disfraz de Dusclops… pero no era cierto. Es más, hasta sabía en quién estaba pensando y el porqué.

    Hurgó entre sus propias cosas para buscar su MultiNav y, al hacerlo, revisó la aplicación de calendario. Hizo un pequeño conteo rápido: ocho años, dos meses, quince días y con las horas... mejor con esas no se metía. Dicen que el tiempo pasa rápido cuando te diviertes; pero, en realidad, en esos años su vida había tenido muy poca diversión. Se tumbó en la cama, pasó a la aplicación de internet e hizo otra búsqueda rápida.

    Lo mismo que todas las veces anteriores: Nada reciente.

    Meses después de que todo terminó (nueve con nueve días para ser más exactos) se leía en todos los diarios dentro de la sección de sociales su anuncio de retirarse de la coordinación. Claro, por aquel entonces la herida aún estaba fresca y no había querido indagar más en el asunto. Pero conforme más pasaba el tiempo, la melancolía también se hacía más grande. Para cuando quiso saber de él... nada. Había eliminado sus cuentas en la red, cambiado su número... inclusive regresó a su ciudad natal a buscarlo, sin éxito.

    —Tantos años de no saber de ti. Ojalá te hayas muerto, bastardo.

    De haber habido algún presente, le hubiese creído su afirmación. La verdad era que lo extrañaba. ¡Y, ah, como anhelaba tener su cuerpo desnudo junto a ella por la eternidad!

    Quiso quitarse la nostalgia de encima buscando un poco de ocio en las publicaciones de la red social: fotos de pokémon lindos, chistes malos, coqueteos baratos, gente queriendo llamar la atención... banalidades varias que aletargarían su mente; aunque más adelante, sólo le harían pensar en él.

    —Y sólo te fuiste así, sin decirme nada. Imbécil, te extraño tanto.

    Siguió haciendo 'scroll' a través de las publicaciones. Vio fotos de Dawn presumiendo sus últimas compras. ¡Ja! Por muchas faldas que se pusiera, no se iba a volver a ver femenina andando con semejante marimacha. Encima, seguía metida en el rollo de los concursos, todo para ser igual que su madre. ¿Qué acaso no podía decidir metas por su cuenta?

    Y hablando de seguir los comicios familiares, Misty no estaba mejor; queriéndose sentir "madura" mandando mensajes pseudo-intelectuales sobre las responsabilidades de ser líder de gimnasio. Seguro que estar atrapada en ese apestoso acuario era su único consuelo por no ser buena para nada más.

    Le hubiese gustado ver algo de Ash por ahí, algo que le hiciera recordar que ya era todo un hombre —y posiblemente buen prospecto—. Después de todo, luego de su viaje por Hoenn, conoció a una chica; de su nombre ya ni se acordaba, pero sí de una conversación muy reveladora: había besado a Ash. Sí, ese mismo Ash. ¡La puta madre! ¡Ash había recibido un beso antes que ella! Pero su ausencia del mundo de las redes sólo le dejaba ver que ni con eso había madurado y que aún era un chiquillo jugando en la hierba alta a capturar bichos. Después de su esporádico reencuentro por la Copa Wallace, nunca más volvió a tener comunicación de su parte: ni una carta, ni una llamada. ¡Valiente emisario de la amistad!

    Así continuó por un rato echando pestes de todo aquel que ya sólo pertenecía a su pasado, pero, por un momento, creyó ver algo inusual y levantó su dedo para regresar al punto de la curiosa nota. Era una fotografía subida por uno de los hermanos de Brock, a quien habían etiquetado. Leyendo los comentarios al pie de página, supo que hace poco habían tenido una fiesta para conmemorar el aniversario del gimnasio. Pero eso no era lo importante.

    Lo eran los invitados que aparecían al fondo.

    Hizo 'zoom' y descargó la imagen porque quería tener total certeza. ¡¿A quién engañaba con el pelo más corto?! ¡Dioses, se había cortado el pelo! No se lo podía creer y se echó a reír. Con la emoción, poco o nada le importó que Solidad también saliese en esa foto. Se llevó el MultiNav al pecho y lanzó un suspiro largo y tendido.

    —Te encontré. Y, esta vez, no pienso dejarte ir —exclamó soltando un gemido casi orgásmico, mientras se relamía los labios pensando en él; cerrando los ojos; enterrando sus uñas entre las sábanas, imaginándoselo encima suyo una vez más.

    Se puso de pie casi de un salto y consultó el número de teléfono del Gimnasio de Ciudad Plateada. Tomó la silla, se sentó y marcó desde el MultiNav. Del otro lado de la línea, le respondió Forrest, actual líder. Saludó, se presentó y pidió hablar con Brock. El joven respondió que su hermano seguía en la clínica, pero en vista de que se trataba de una vieja amistad de muchos años, le proporcionó su número personal. Agradeció el dato y colgó.

    Marcó nuevamente.

    —Buenas tardes, Brock al habla. No me suena el número, si es algún paciente espéreme un par de horas antes de terminar la jornada.

    —¿Brock? Wow, suenas tan profesional. Habla May, ya no te acuerdas de mí, ¿verdad?

    —¡May! ¿De verdad eres tú? Años y felices días que no hablamos. —Para él, no sabría decir cuánto tiempo, las cuentas se las tenía reservadas a su príncipe—. ¿Qué ha sido de ti, niña?

    Torció el rostro al oír que la llamaba "niña". Lo que hace años hubiese un lindo cumplido de juventud e inocencia, hoy le sabía asquerosamente amargo. Pero guardó la compostura. Con una mala actitud, no iba a poder conseguir lo que quería.

    —Muchas cosas, Brock. Me tomé un par de añitos sabáticos de la coordinación y ahora vivo en Kalos probando... cosas nuevas.

    Y así continuaron hablando por un rato sobre esas cuestiones propias de la vida adulta y la añoranza de los días en que lo único importante era tener un montón de pokémon y ganar premios para guardarlos en una repisa acumulando polvo. Pronto, May acomodó las cosas para llegar a donde quería llegar.

    —Oye, Brock, vi que el gimnasio acaba de cumplir su aniversario. Felicidades a ti y a tu familia. —El moreno agradeció con cordialidad el buen gesto—. Por cierto, ¿viste a Harley en la fiesta?

    —¿Eh? Ah... sí, fue extraño verlo, más después de todos estos años. Cuando Solidad me lo presentó, ni siquiera me creía que fuese él.

    —¿Solidad?

    —¿No has tenido contacto con ellos? Parece que llevan ya un tiempo viviendo juntos, te juro que no sabes la envidia que sentí; semejante mujer, ¿con él? ¡Ay, cupido una vez más me traicionaba! Como aquella vez que...

    Aunque Brock siguió hablando, May dejó de escuchar. Era normal que a esas alturas Harley estuviese con alguien más (o muchos más, como era su bendita costumbre) y eso no representaba ninguna clase de impedimento para ella, sabía qué le hacía falta para recuperarlo. Pero que se tratase de Solidad, lo cambiaba todo...

    Porque habían pasado diez años, cuatro meses, once días y posiblemente seis horas desde el momento que sintió odio hacia su persona. Y podría pasar una eternidad por su corazón sin que eso borrase aquel sentimiento.

    —¿Aló? ¿May? ¿Sigues en la línea?

    —Eh... ah... parece que se cortó un momento, es larga distancia después de todo. Oye, Brock, ¿me podrías hacer un favor enorme? Por los viejos tiempos.

    —May, sabes que sólo te basta pedirlo y haré todo lo que pueda. ¿Qué necesitas?

    —Podrías... ¿conseguirme su dirección? Hay... varias cosas que quisiera hablar con él.

    —Bueno, el evento fue público y no sé exactamente en dónde esté viviendo, pero creo que sí tengo modo de contactar con Solidad...

    —¡¡No!!... Ah, lo que quiero decir es que... me gustaría que fuese sorpresa. Seguro que se muere de la impresión después de todos estos años.

    —Ya veo, te vas a cobrar un poco las malas pasadas que te hizo, ¿no? —Lo había dicho riendo, de broma. Ni se imaginaba las intenciones de la ex-coordinadora—. Pero seguro que ahora es una buena persona; capaz y por fin hacen las paces. La gente cambia, May.

    —Sí, Brock... lo sé. Cambia...

    —De acuerdo, haré todo lo que esté a mi alcance para conseguir el dato en la más estricta confidencialidad. Me da gusto que des señales de vida con los amigos. Por cierto, ¿perdiste mi número o algo? Recuerdo que hablamos hace como... cielos, como ocho años y luego las llamadas me entraban a buzón. ¿Por qué no comentaste nada?

    May se mordió el labio... justo como hacía él cuando le ganaban los nervios.

    —Lo siento, Brock, culpa mía. Se me pasaron muchas cosas porque andaba muy metida con lo de la coordinación, tanto que me concentré sólo en ello por una temporada; luego, eso mismo me terminó hartando y fue cuando vine a Kalos. Pero descuida, prometo que las cosas de ahora en adelante van a cambiar.

    Siguieron platicando unos momentos más antes de despedirse y de colgar. Se levantó de la silla y se colocó frente al espejo de cuerpo completo de la alcoba. De la niña risueña a la que le gustaban los pokémon lindos y comer hasta el hartazgo quedaba poco; en el espejo se reflejaba una mujer de fina figura y porte soberbio.

    Se miró de pies a cabeza: Con las zapatillas se veía mucho más alta, ya que la genética le había jugado un poco en contra. Su atuendo de alta costura lo había conseguido en una de las tiendas más exclusivas de Luminalia y el corte en V del vestido rojo hacia lucir sus piernas más largas y estilizadas; además, el escote y la faja sólo evidenciaban más sus dotes. Su cadera había ensanchado y había cuidado mucho su peso para mantenerse esbelta, haciendo que sus —ya de por sí— grandes pechos realzaran su feminidad. Y si ni eso bastaba, podía cautivar a quien fuese con esa mirada coqueta y seductora que abrasaba al contacto. Cualquiera caería rendido a sus pies, incluso el mismo Arceus...

    "Cacturne-boy" no sería la excepción.

    Revisó que todo estuviese en su lugar: el maquillaje bien colocado, el cabello perfectamente peinado y la postura de toda una 'femme fatale'. Pero había algo que siempre le faltaba. Algo que hacía que su yo del espejo se viese incompleta. Sin eso, era volver a ver a aquella niñita tonta con su vestido de princesa, con tiernas trencitas hechas por alguna amiguita, llena de moños y adornos rosados. Vislumbrarlo hacía que se le revolviese el estómago.

    Volvió a mirar, y ahí estaba él con el mismo atuendo especial de aquella noche, a su espalda, tomándola con cierta violencia por la cintura mientras comenzaba a deslizar sus hábiles manos por todo su cuerpo, haciendo que su serpenteo hiciese morir a cualquier Seviper de envidia. Y ella, apoyando su cabeza en su pecho que subía y bajaba de prisa a la par que, con la mirada, le suplicaba más y más; jadeando pedazos de su nombre al momento de sentir como acariciaba sus senos con una mano, con la otra su entrepierna; y sus carnosos y húmedos labios recorrían lentamente su cuello, sus clavículas y su hombro.

    Incluso, sintió como su cuerpo se excitaba al imaginar —o recordar— cómo con una voz áspera y casi gutural le susurraba al oído que la quería, que la necesitaba, que era su jodida fantasía hecha realidad.

    Perdida en su lujuria, comenzó a recordar cómo fue que había terminado de ese modo; el día que se había perdido para encontrarse a sí misma: a la dama del espejo.





    Plushy: Si alguien se preguntó en qué se nos fue la vida en estos últimos meses, aquí esta la respuesta. Aunque es un proyecto que nos ha tenido tan absortos y emocionados que para nadie debe ser sorpresa porque nunca lo mantuvimos en secreto.

    Kaos: ¿Qué no fue estando borrachos? ...aunque era necesario para que salieran ciertas cositas, ok no... Pero la verdad, es sorprendente como el tiempo vuela cuando planificas una historia con otra persona.

    Plushy: Y llevarla a lugares insospechados… oscuros y deliciosos lugares prohibidos ( ͡° ͜ʖ ͡°)

    Kaos: ( ͡° ͜ʖ ͡°) ci, pero igual es lo divertido de los fanfics, usar elementos que te da la serie (¿por muy mediocre que sea?), para explorar ciertos defectos de los personajes que realmente pueden desencadenar malas decisiones o, un cambio para mal en un personaje...

    Plushy: En ese sentido, con esta pequeña muestra podría pensarse que este fic claramente será una telenovela. Spoilers… lo será. Pero no hagamos juicios todavía que aún no les mostramos las cartas bajo nuestras mangas.

    Kaos: aun así, ¿Qué tienen de malo los dramas? Son una montaña rusa, te ríes de las decisiones estúpidas, pero a la vez sufres porque te preguntas si los personajes realmente saldrán bien... ok, tal vez no es acción y aventura.... pero pa eso está la serie ¿no? los fanfic existen para darnos a los fans cosas que no están en nuestra serie favorita... pero igual nos gustaría ver ( ͡° ͜ʖ ͡°)

    Plushy: Y nosotros sólo queremos ver como se cogen… de las manos ( ͡° ͜ʖ ͡°)

    Kaos: ( ͡° ͜ʖ ͡°) ¿oh en este caso como una linda e inocente niña como May llego a eso? o como llego a obsesionarse por Harley... digo ahí esta lo que nos emocionó de esta idea... que muy en el fondo el personaje de May podía desvirtuarse por lo que "ella es" en la serie, que Harley tiene razón y en el fondo no son tan diferentes a él...

    Plushy: Como habrán podido notar en nuestra “portada” mencionamos que esto es un ‘Swap’, lo que significa un intercambio de personalidades. Claro, sería “fácil” decir que esto es un Universo Alterno y que los personajes son así y ya esta (sí, te miro a ti, SwapTale… a ti y a todos esos AUs Edgy de Undertale, muajaja!). Pero para nosotros ese no es el chiste. La idea es hacer creer que este escenario no es tan descabellado y que podría pasar si se da la oportunidad.

    Kaos: y al final los personajes de Pokémon siempre son optimistas ante lo que le presenten las vidas, claro son niños... pero a la larga si ciertos detallitos persistieran hasta una vida más adulta... esos sueños y esperanzas se pueden convertir en una carga, algo negativo o peor una obsesión enfermiza.... en resumen, algo tan lindo, cursi como la "inocencia y esperanza", se vuelven un tema de fondo interesante de trabajar.

    Plushy: De todas maneras, no dejan que nuestra verborrea sea la que les dé la idea del rumbo que irá tomando la historia y dense la oportunidad de descubrirlo por ustedes mismos. Creo que lo único que podemos garantizar es que no será una de esas muchas historias de celos, venganzas y cosas a lo “50 sombras” que dejan las relaciones tóxicas como algo bonito o deseable.

    Kaos: esperamos que la historia sea de su agrado, tal vez no habrá batallas Pokémon... pero un buen dramon nunca cae mal ( ( ͡° ͜ʖ ͡°) más si es sabrosillo…), si el trabajo de redacción y corrección corrió más por parte de plushy asique no se alarmen por... ya saben mi GRAN problema.

    Plushy: Aunque sin mi buen kamarrada tampoco tendríamos la deliciosa malicia de la historia ( ͡° ͜ʖ ͡°) Esperamos que este sea un buen viajesote porque para nosotros… uff….

    p.d Kaos: esto fue tan de principio de la década del 2000 * - *….. (¿me siento joven otra vez? )
     
    Última edición: 27 Julio 2018
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    Siletek

    Siletek Entusiasta

    Acuario
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    Bien, después de mil millones de años lo publicaron.

    Saben muy bien que me gusta leer del TRio y que pocos fics fuera de ellos me interesa. Pero este fic sinceramente me gusta. Me hizo acordar a cuando intenté hacer un fic de South Park con los personajes ya como adultos. Y eso es lo que me gusta de este fic: adultos de verdad, nada de ese aspecto aniñado de los adultos en el animé. Me gustan las cosas "realistas"

    Como me puedo imaginar, será una venganza "sexual" (de seguro sus venganzas favoritas). Pero habrá que ver si realmente la cumple o va a quedar a medio camino. Pero seguro a la que va a agarrar de las mechas será a Solidad (May nunca pudo ganarle, que yo sepa). Esa no la va a pasar bien, me parece.

    ¿Que habrá pasado entre Harley y May? ¿Por qué él se fue al carajo? Esa es la duda que tengo. Bien, habrá que esperar.

    Espero ver otro capítulo de ustedes dos muy pronto.

    ¡Hasta la próxima!
     
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  3.  
    DoctorSpring

    DoctorSpring Disgregrador

    Tauro
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    Por fin.

    Le tenía expectativa a esta historia y parece que va por buen rumbo.

    Refleja a una May que tiene relaciones sexuales con cualquier cosa macho para intentar llenar en vano ese hueco dejado por Harley. El prologo deja entrever que pasaron numerosas cosas antes de llegar al punto en el que estamos ahora.

    Tambien me agradó la escena del multinav donde lanza su "veneno" contra viejos amigos por el vació existencial que sufre.

    Solo queda esperar a que todos los sucesos que la hicieron cambiar se relaten con el tiempo.

    Saludos y suerte a los dos en este ambicioso proyecto.
     
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  4.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

    Libra
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    Interesante. O___o...

    A ver cómo avanza esto a futuro :V. Me gustaría ver qué hace May después de tanto... me pregunto a qué se dedica estando en Kalos... ¿Conocerá a Serena? ¿Se habrá muerto el mapa? :V

    Okey no xD. Seguro está aburrida como ostra en ese sitio. Y qué curioso que Harley se haya "desvanecido" de la faz del ciber-mundo o_o. Sus razones tendrá.

    Y me pregunto qué Pokémon tendrán todos owoU... ¿Habrá batallas o algo parecido? Digo, aparte de todo el lío en la mente de May, que parece perturbada.

    Muy buen guiño al jovencito que se hacía llamar "el fantasma", por cierto :P.

    Nos vemos en otra n__n
     
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  5.  
    Dr Kaos

    Dr Kaos Guest

    Bueno junto a saludar y dar gracias a los que le dieron una oportunidad al inicio de este proyecto (y aprovechar de dejar huella y que me lleguen las alertas XD...)


    Aprovechemos de comentar un poco...


    Siletek :

    Kaos: te comprendo, aunque claro si tomas esos aspectos mas "infantiles", a la larga te das cuenta que pueden ser algo bien negativo... cosa que los fickers podemos explotar de forma interesante...

    Plushy: Soy de la idea de que el realismo se puede aproximar de muchas formas y que no siempre tiene que ver con escenarios semi apocalípticos o donde todo sea muerte y destrucción y que basta pensar en los personajes como personas reales con virtudes, defectos y que, bajo ciertas condiciones son capaces de mostrar lo peor de sí

    Plushy: Siempre andamos haciendo mofa de las historias de venganzas y terminamos haciendo una xDD aunque en ese sentido creo que es más una deconstrucción del ¿género? Nah es sólo hacer la historia bien donde tener esa clase de actitudes tienen consecuencias.





    Kaos: en parte... de eso se trata todo, pero la paciencia traerá recompensas ( ͡° ͜ʖ ͡°)

    DocQueen :

    Kaos: es una de mis partes favoritas, más allá del vacío... también se encuentra también un desprecio hacia todo el mundo del cual alguna vez ella formo parte. lo que alguna vez fue divertido y virtuoso... puede volverse aburrido, una niñería.

    En fin, me encanta la indagación que hemos puesto en esos detalles: D

    Plushy: me agrada que tal detalle sea visto como algo causado precisamente por un sentimiento de soledad y no un “se volvió mala porque sí”. Hay mucha gente que niega su pasado y mira atrás con desprecio, en esta historia May se volvió una de esas personas; claro está, la respuesta al porqué viene más adelante.


    J.Nathan Spears :

    ( ͡° ͜ʖ ͡°)


    Kaos: La verdad... con las batallas Pokémon creo que es mejor no hacerse ilusiones (aunque eso no significa que no veamos una u otra...) , después de todo diría que el enfoque encuentra más en los aspectos sociales del mundo pokémon...

    Plushy: Ya saben que yo no puedo escribir nada sin sátira o crítica social y sí, esta historia no va ser una excepción. Los pokémon están bien presenten en la historia al grado de que no se pueden omitir para hacer esa clase de original disfrazado con el cual estoy peleada, pero eso no quiere decir que esto vaya por la rama de historias de aventuras o que vayamos a ver combates cada dos o tres. Igual lo compensamos con escenas de zukulemzia( ͡° ͜ʖ ͡°)

    En fin, eso sería todo, nuevamente gracias por leer... nos leemos en el siguiente capítulo... (mil años después?)

    saludos!
     
  6.  
    Perko

    Perko Dr. Perko who will give you the answer to die

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    Muy bueno
     
  7. Threadmarks: La primera noche. I
     
    Dr Kaos

    Dr Kaos Guest

    Título:
    La Última Noche del Mundo
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    Drama
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    Parte I.

    Todo había comenzado, en realidad, varios días antes de aquel evento, cuando le llegó el recordatorio de la fiesta de cumpleaños de Drew. Pese a ser compañeros de años, nunca la había invitado, aunque conociéndolo, posiblemente era la primera vez que festejaba uno. Estaba por cumplir los dieciocho, que legalmente era la mayoría de edad en algunas regiones. Irónicamente, a los diez podías salirte de casa, vivir solo, enfrentarte a organizaciones terroristas y pelear contra monstruos capaces de destruir el mundo... ¡Pero no podías beberte una maldita cerveza!

    Ella los había cumplido hacía un par de meses y le gustaba fastidiarlo de vez en cuando con el hecho de que era mayor; pequeña broma que no todas las veces Drew se tomaba bien.

    Se partió la cabeza pensando qué le iba a regalar. Seguramente le gustaban las cosas súper finas y su presupuesto no estaba para eso. Lo obvio era regalarle cosas relacionadas a la coordinación y en ello podían entrar: pokésellos, un juego de pokébolas especiales para futuras capturas, adornos para su Roserade...

    Sin embargo, no deseaba regalarle algo que pudiese comprar de último momento en la tienda departamental de Malvalona, sentía que era demasiado... simple. Más para un chico por quien sentía un cariño especial. Pero la clase de regalos "te invito a cenar" estaban completamente descartados y, por supuesto, no iba a ser tan... tan... cutre como para regalarle... una corbata o unos calcetines... ¡Algo a lo que sólo le podrías dar las "gracias" a tu abuelita octogenaria por ser un regalo de Navidad! Después de pasarse la noche en vela pensando, terminó optando por la solución de los románticos-pobres: Hacerle un regalo a mano.

    Recordó de un show de televisión donde la enamorada regalaba a su príncipe un Teddiursa de peluche hecho por ella misma. Y a la temporada siguiente, éste le correspondía con un Pancham hecho a mano, consolidando su amor. Por aquel entonces, le pareció la idea más romántica del mundo y quiso replicar la hazaña. Pensó que una pareja pokémon como un Minum y un Plusle era una idea demasiado común y optó por otra combinación: serían un Clefable y un Wigglytuff. Buscó un par de diseños en la red y salió a comprar los materiales. En cuanto tuvo todo listo, comenzó a manejar agujas e hilo...

    Y a la media hora de intentarlo, pidió a su madre que le explicara cómo hacer las costuras.


    ***​

    El día llegó. Despertó extrañamente temprano para desayunar, bañarse y arreglarse. En contraste a lo infantil de su regalo, se vistió lo más "adulta" que pudo: con peinado de estética; maquillaje moderado; un vestido blanco de escote discreto que dejaba sus hombros descubiertos y un largo por arriba de las rodillas; unas zapatillas del mismo color con adornos florales y tacón de aguja sin plataforma adicional; unos guanteletes largos y, finalmente, un bolso que distaba de ser la mochila del entrenador que se la vivía en la intemperie. Aunque ya se había puesto varios vestidos antes, nunca se había sentido tan bella al verse en el espejo. Y deseó poderse ver siempre así.

    Había comprado días antes el boleto del ferry que la llevaría a LaRousse, ciudad donde vivía; lo que agradecía ya que se le había hecho bastante tarde vistiéndose. Para su desgracia, no había tomado en consideración que el autobús que iba de Petalburgo a la costa pasaba cada hora… y el suyo había pasado hacía diez minutos. Ante el escándalo, su madre le dio algo de dinero extra para poder tomar un taxi. Saltó de alegría, besó su mejilla y salió a toda prisa.

    ***​

    Alguna vez le comentó que venía de una familia acaudalada, pero no se había imaginado que el lujo fuese tal: estatuas de mármol, un jardín a los lados que parecía un laberinto y alfombras traídas de una antigua región. Había varios Budew y Spheal sobre las escalinatas de la entrada. Cada cierto tiempo, alternaban ataques, creando coquetas combinaciones de 'chorro de agua' y 'danza pétalo', como lo harían en una demostración de dobles, para armonizar la bienvenida de sus invitados. Todo estaba meticulosamente planeado. ¡Típico de Drew!

    A continuación, lo vio entrar a la estancia principal, acompañado con su Roserade y hecho todo un hombre con ese frac negro de camisa blanca. La saludó con gallardía, le ofreció una rosa como ya venía siendo tradición y alagó su vestimenta que catalogó como: "sencilla pero acertada". Obviamente no pudo evitar sonrojarse. Conversaron de nada antes de que el señorito se retirara al recibidor a seguir atendiendo a sus comensales.

    Al interior, se encontraban varios coordinadores dando una exhibición, entre ellos Robert, campeón de Hoenn. Ella no iba con la intención de ver las nuevas rutinas de sus contrincantes, sus ojos buscaban en dónde colocar el regalo. Comenzó a zigzaguear entre la gente, virando la mirada de un lado a otro, hasta que...

    —¡May! ¡Qué gusto verte!

    Se había topado de lleno con Solidad. La que portaba el título de Kanto llevaba un hermoso traje de noche: negro, largo, sin mangas, con el frente cubierto con fino negligé y un corte al reverso que dejaba ver su trabajada espalda. ¡Por Rayquaza, ella sí era una mujer hecha y derecha! Con sólo verla tan fina y elegante, se sintió como un pokémon salvaje.

    Se puso tan apenada que su primera reacción fue esconder su regalo mientras saludaba nerviosamente. Solidad le respondió con una gentil sonrisa.

    —Tenía rato que no nos veíamos, desde las exhibiciones libres en Portual, si no me falla la memoria.

    Lástima que ella se acordara perfectamente de ellas, o al menos de la derrota tan humillante que tuvo ante… ¡Urgh! ¡De sólo pensar en esa persona se le revolvía el estómago! Solidad debió notar el mal gesto en su rostro porque se acercó a ella de forma confidente pero cariñosa.

    —No importa que no hayas ganado, May. Lo importante es que fue un buen espectáculo. Harley tampoco lo hizo nada mal, para ser justos.

    Rayos, lo había mencionado; juraba que si decía su nombre tres veces, aparecería detrás suyo llamándola “Tent” y jugándole una broma de mal gusto. ¡Qué paciencia la suya para tolerarlo!

    —No sabes cómo extraño competir contra ustedes, como en los viejos tiempos. —Se acercó a ella para secretearle—. La verdad es que Drew anda un poco carente de imaginación desde lo de Sinnoh. Pero confío que cuando tú y Harley puedan participar en las “Rondas Plateadas” sí que tendrá que esforzarse por crear rutinas nuevas.

    Las Rondas Plateadas eran un circuito de coordinación exclusivo para campeones regionales, veteranos con amplia trayectoria o miembros de la Élite de Coordinación como Wallace o Siebold. Con el dinero que se conseguía al ganar una de esas exhibiciones, tendría para comprarse un restaurante entero.

    —Tal vez a Drew lo que en verdad le falta no sea una victoria en el escenario —dijo guiñándole un ojo. Ella respondió como casi siempre: con un sonrojo que la hacía parecer semáforo en alto.

    La gente se arremolinaba a su alrededor y no eran pocos los que deseaban intercambiar palabras con la campeona de Kanto. El corazón le latía con fuerza ante el temor de que preguntase por el regalo; le daba demasiada pena confesar que quería darle un peluche. Pero Solidad sólo se giró una última vez, sonriendo.

    —Suerte, May.

    Dejó salir un suspiro de satisfacción y su cuerpo se relajó… incluyendo su estómago. Aprovechó el momento para dejar la caja sobre la mesa de regalos para ir a la verdaderamente importante: ¡A la de la comida!

    No le dio tregua ni a los bocadillos ni a las galletas que tenían algo cremoso encima; ni sabía qué era, pero estaba rico. Si fuese su cumpleaños y estuviese forrada de dinero, la mesa estaría repleta de hamburguesas, malteadas, papas fritas y una gigantesca fuente de chocolate. Algún día tendría el valor de decirle a Drew que ser tacaño no es bueno para nadie.

    Tras avorazarse de todo lo que pudo, anduvo un par de metros para encontrarlo junto a la mesa de regalos. Irónicamente, parecía un niño pequeño aguardando el momento de abrir los presentes de Navidad. Sus ojos color esmeralda se quedaron contemplando una caja en particular: la suya. La tomó con delicadeza y le pareció que le dio varias vueltas antes de abrirla. De su interior, sacó al pequeño Wigglytuff de felpa y ojos de botón, sosteniendo un corazón con la leyenda "Drew" bordado en él.

    Ella imaginó que voltearía a verla, a su espalda, y le diría algo como: "May, ¿tú hiciste esto? ¡Dioses, es hermoso! Nadie nunca me había hecho algo con este nivel de dedicación y esfuerzo, cosas que admiro tanto en ti. May, llevo tantos... ¡tantos años deseando decirte que...!"

    La risa del señoritointerrumpió sus pensamientos. No era clase la reacción que estaba esperando de su parte.

    —Creo que alguien se confundió y pensó que iba a ser un cumpleaños infantil. Supongo que eso pasa cuando la mitad de la lista de invitados no te conoce realmente; culpa de mis padres por hacer esto un evento de sociedad.

    Ladeó la cabeza en otra dirección... para, poco después, tirarlo al cesto de basura que estaba a un costado de la mesa.

    Antes de ella pudiera racionalizar lo que estaba pasando, Drew se giró y tomó otra caja, una bastante más pequeña y sencilla que la suya. Bastó deslizar el pequeño listón dorado para poder acceder a su contenido...

    Una corbata.

    Una... jodida... corbata.

    Lo malo: le encantó.

    Aún peor, lo que dijo:

    —Solidad sí que tiene buen gusto para elegir ropa.

    Estaba en shock, no se podía mover. Sentía nauseas, sentía que se iba a desmayar, sentía que en cualquier momento iba a dejar de respirar y que se iba a morir ahí mismo, ¡porque quería morirse ahí mismo! Su cuerpo no reaccionaba, le salían lágrimas de los ojos, pero sus manos eran incapaces de secarlas y sus párpados tampoco reaccionaban a la orden de "ciérrense".

    Ella seguía contemplando mientras aquella mujer, que ahora veía como una malvada bruja con disfraz de diosa, se había acercado a felicitarlo y a colocarle aquel pedazo de tela con sus sucias garras; conjurando maleficios con su lengua de Ekans, hipnotizándolo con su mirada mortal. Sonriendo.

    Y él, ni siquiera ponía resistencia a su canto de Milotic. Hasta parecía que deseaba dejarse seducir por ella.

    Ella también era presa del maleficio, pero fue una voz, una conocida —aunque no deseada— la que la liberó de aquella tortura.

    —¡Oye, Tent! ¡¿Dónde te habías metido?! Mira lo que me encontré en la basu...

    Y corrió.


    ***​

    El jardín de la mansión le pareció aún más grande que la misma, por lo que no le fue demasiado difícil encontrar un lugar escondido de las miradas inquisidoras del resto de los invitados. Aquella sección tenía un par de bancas antiguas de metal alrededor de una pequeña fuente con motivos de Luvdisc. A su alrededor había gran cantidad de rosas, de varios colores y tamaños, mientras que varias flores de aroma agradable adornaban las enredaderas sobre las paredes de piedra. Ya había anochecido y en el cielo no había ni rastros de la luna, aunque sí eran visibles un par de estrellas.

    No quiso ver su reflejo sobre la fuente porque sabía lo que iba a encontrar: a una niñita jugando a ser adulta, con el maquillaje corrido y llorando por el motivo más tonto de todos. Haber llorado tras su derrota en el Gran Festival de Kanto le pareció un acto racional, en comparación.

    Mientras seguía auto-compadeciéndose, intentando rescatar los pedazos de su corazón perdidos en un oscuro abismo, escuchó la misma voz que momentos antes la había liberado de su prisión.

    —May... Ese peluche... Lo hiciste tú, ¿verdad?

    Ella intentó darle la espalda; lo conocía y sabía que sólo estaba ahí para burlarse de ella.

    —Vete, Harley. No fastidies hoy.

    Extrañamente, no escuchó ninguna clase de grito, regaño, apodo o insulto hacia su persona. Sólo su presencia más cercana cuando se sentó en la banca, junto con ella.

    —A mí me gustó.

    —¡Cállate! Está... ¡Está horrible! —gritó con voz destrozada y más lágrimas—. ¡No finjas que no!

    —Bueno, si te soy franco, tiene un pequeño detalle que hace que no sea perfecto.

    Sacó de su maletín un marcador de color morado, sujetó el peluche con su mano izquierda y con la derecha comenzó a garabatear una pequeña franja por debajo de los botones que simulaban ser ojos.

    —¡Listo! ¡Ahora se parece completamente a mi bebé! —Alzó a la criatura de felpa y comenzó a colmarla de besos y abrazos al único e inigualable estilo Harley.

    Lo que pudo parecerle una broma malintencionada de mal gusto, sólo provocó que ella esbozase una débil sonrisa en su rostro.

    —Qué malos gustos tiene el lechugín, pero tampoco me fío mucho de los tuyos por estar babeando por él en primer lugar.

    —Eso no es cier...

    De pronto, sintió un peso adicional en su espalda mientras él apoyaba parte de su cuerpo cerca de su hombro y la calidez de su abrazo.

    —May, ¿hace cuánto que nos conocemos? Te lo diré: seis años y como tres meses. ¿De verdad crees que en todo este tiempo no me he dado cuenta? ¿Que la misma Solidad no lo sabe? Es más... ¿qué él no lo ha notado?

    Le regresaron las ganas de llorar.

    —Entonces, ¿por qué...?

    —¿Quieres saber por qué eligió la corbata?

    Su pregunta iba a ser otra; lo único que deseaba saber era por qué después de todos esos años, después de tantas felicitaciones, de tantas rosas, de tantos sonrojos que consideraba mutuos… él no había sido capaz de corresponderle. Intuyó que conocer la respuesta a esa pregunta, contestaría su duda.

    —Ese tonto es bastante más inmaduro de lo que crees. Siempre lo ha sido. Él no se conforma con que las cosas le salgan bien, todo tiene que ser perfecto; creo que eso ya lo sabes bien. Sin embargo, él también busca esa perfección en las personas.

    —Nadie es perfecto...

    —Lo sé, cielo, lo sé. —Harley en ocasiones solía ponerle apodos "cariñosos" que iban de "Tent(acruel)" a "Galletita de jengibre", pero era la primera vez que la llamaba de ese modo; o que sonaba así de cariñoso—. Pero Drewy sí lo cree. Y cree también que Solidad lo es —comenzó a acariciar suave y gentilmente su cabeza sin dejar de abrazarla—. En ella ve la perfección que nunca ha podido encontrar en sí mismo; y no lo culpo, esa mujer tiene lo suyo, no sólo para la coordinación. —Quería decirle que no, pero no podía porque estaba en lo correcto—. Va a buscar su aprobación a cualquier costo, porque desea ser como ella; es como su modelo a seguir. Y para eso, él debe llamar su atención, hacerle ver que ya no es niño que llora en los concursos porque pierde. ¿Lo recuerdas? Quiere que lo vea como a un igual... como un adulto.

    Comoun adulto.Y ella dándole peluches...

    —Esa corbataes un símbolo, linda. Uno con el que él cree que está más cerca de alcanzar esa perfección.

    Sintió que estar ahí llorando la hacía ver todavía más mocosa; intentó tragarse todos los sentimientos de dolor y rechazo que guardaba consigo misma, transformándolos en pucheros y quejidos.

    —May… suéltalo.

    —¿Soltar... qué...? —preguntó apenas con un susurro.

    —Ya, cielo. No suelo usar esta clase de trajes más de una vez, así que no me voy a enojar si lo ensucias —le respondió guiñando un ojo.

    Empezó con un par de lágrimas que escapaban a su voluntad, de a poco iban saliendo más y más, como fuga en una represa...

    Hasta que, finalmente, se rompió. Dejó salir no sólo la decepción de una noche, sino la de años de haberse aferrado a una ilusión que ya nunca se haría realidad. Mientras más lloraba, más fuerte sentía aquel abrazo —con lo delgado que era, era increíble que tuviese un agarre tan fuerte—. ¡Por todos los pokémon legendarios! ¡Qué reconfortarte se sentía estar en aquellos brazos!

    En aquel momento tan íntimo y cercano, pudo escuchar cómo el corazón de aquel hombre latía fuerte; convirtió ese sonido en una nana que le cantaba: "Todo estará mejor, mi querida May. Aquí no hay lugar para el sufrimiento". El vacío de su interior era llenado por un aroma particular. No era experta en perfumes, pero creyó que era diferente a la loción que también llevaba impregnada en el cuello. Olía bonito y eso la relajaba más.

    La escena se prolongó por quién sabe cuánto tiempo; pudieron ser segundos o varios minutos. Pero deseó que aquello durase toda la eternidad.

    Su voz, por segunda vez en la noche, la trajo de vuelta a la realidad.

    —May, déjame ver tus manos.

    Instintivamente, ella se refugió en ese abrazo, ocultando sus manos entre sus propios brazos, bajo su mentón. Harley se retiró un poco para que no tuviese donde más refugiarse. Con cuidado, tomó una de sus delicadas manos y comenzó a deslizar suavemente el guantelete.

    Ella no se resistió.

    —Lo que me imaginé.

    La palma de May estaba llena de pinchazos y pequeñas ampollas que se había hecho aprendiendo a confeccionar los peluches. Ella estaba completamente cohibida, con los mofletes hinchados, aguantándose las ganas de seguir llorando.

    —Hice mi primera confección a los ocho años y créeme, cariño, terminé peor que tú. ¡Cómo se me salieron las de Totodile! Pero el resultado bien valió la pena. ¡¿Y tú crees que la ensaladera va a saber apreciar esto?! ¡¿De verdad crees que lo va hacer más que yo?!

    Su rostro enrojeció completamente. Peor aún, cuando Harley comenzó a besar amorosamente su mano, su corazón casi se le sale del pecho. La escena era extraña en toda regla: uno de sus más acérrimos rivales, uno que se caracterizaba por ser tramposo, mentiroso y excéntrico se encontraba frente a ella, dándole gestos de comprensión y cariño.

    De vez en vez, él echaba un vistazoa sus ojos y ella respondía contemplándolos. ¡Ah, cómo no había notado lo bonita que era su mirada turquesa! Y es que no sólo era el color, lo era la intensidad de su mirada, la forma tan seductora con la que la estaba devorando con la vista.

    Lo observó con lujo de detalle. No llevaba su característico traje de Cacturne sino algo bastante más… llamativo: Llevaba el cabello amarrado en cola de Ponyta con una mascada verde esmeralda, aunque sus mechones seguían ondeando como normalmente lo hacían; unos leggins blancos de una tela que se veía suave, con aberturas laterales en forma de rombo que iban de la rodilla al tobillo y unas sandalias negras. Quizá lo más curioso —y preocupante— del conjunto, era el top de rombos con mangas amarrado en el medio que sólo cubría sus brazos, hombros y costado. Se veía más indecente con eso puesto que si no llevara nada encima.

    Siempre lo había visto como "aquel tipo que se viste raro", sin mencionar que jamás se olvidaría del día que se había disfrazado de ella sólo para llamar la atención. Verlo con ese atuendo le causaba sentimientos encontrados: Por un lado, se veía tan andrógino que, de no conocerlo, lo hubiese confundido con una mujer… plana, pero mujer al fin y al cabo; por otro, el hecho de que tuviera su abdomen, plano pero tonificado, al descubierto, al igual que parte de su pecho y lo marcado de sus costillas la hacían sentir… extraña. Si se ponía a meditarlo, Harley tenía rasgos bastante atractivos; con otra clase de atuendo, hasta pensaría que era guapo.

    Por estarse fijando en su ropa, no notó el momento en que había acercado su rostro al suyo, mirándola fijamente. Fugazmente, posó sus ojos hacia sus labios: rosados, delineados, delicados, tan...

    Tan dispuestos a ser besados.

    Él ladeó un poco el rostro.

    Y se comenzó a cuestionar por qué era el "niño" de las rosas y no el "hombre" cactus el objetivo de su soñador corazón.

    ¡Rayos, le era casi imposible pensar sintiendo cómo sus labios se rosaban! Pero con todo y lo "romántico" de la escena de película, llegó de golpe la razón.

    El problema no era (y nunca había sido) su físico o que fuese amanerado.

    Era que, en el concurso donde se conocieron, usó a posta a Max para humillarla públicamente sólo por haberle dicho que unas galletas no estaban tan malas, como si eso fuese alguna clase de insulto.

    Que le había mentido de la forma más descarada para ganarse su confianza y haberle dado consejos falsos para que perdiese en una ronda.

    Que había hecho mancuerna con sujetos tan despreciables como el Equipo Rocket para poder sabotear su participación en una gala.

    Que, detrás de cada una de sus aparentes buenas acciones, sólo había intenciones de hacerle daño.

    Que, en todos esos años, no había cambiado nada.

    Y que todo parecía indicar que nunca lo iba a hacer.

    Fuese por instinto o raciocino, se alejó de golpe, alcanzándole a dar un empujón. Estaba sudando a borbotones y su respiración estaba fuera de control. Le era imposible decir qué sentía: miedo, confusión, coraje, frustración... todo echado en una licuadora y regurgitado de golpe.

    Ese mismo menjurje emocional la obligó a levantarse, mas no pudo echarse a correr. Miró al piso; no se sentía con el valor para verlo nuevamente a los ojos, pero si creyó escuchar un leve gruñido de su parte.

    ¿Qué otra cosa podía esperar de Harley, al fin y al cabo?

    —No fuera la lechuga de huerto porque ya me estarías tragando entero, ¿no? —entonó con repudio.

    —¡Ca-cállate! —Apenas y pudo gritar con dificultad—. Él… él no…

    —Déjame adivinar: “Él no haría algo así” o mejor aún… “Él no se aprovecharía de mí”. ¿Qué tal se me dan los dotes de adivinación, Tent? —No pudo disimular la furia que la invadía ni cómo ésta crecía al verlo con esa sonrisa triunfante y mezquina en el rostro—. Pues tienes razón, calabacita. Drew no ha movido ni un dedo por ti en años ni lo hará ahora… porque siempre le has importado un carajo.

    Apretó los puños con firmeza, deseando callarlo a golpes. Comenzó a cuestionarse si llamar a su pokémon más fuerte.

    En ese instante, Harley se levantó, tomó el peluche para guardarlo en su maletín, se cruzó de brazos y su semblante se tornó serio y sombrío. Incluso pareciendo una mujerzuela, con esa mirada podía intimidar al hombre más valiente.

    —Dime, May, si hoy mismo decidieras renunciar a la coordinación, ¿tú crees que seguirías siendo de interés para él?

    —Cla…¡Claro que sí, anormal! —Por más que intentaba afirmarlo, sabía que sus palabras se sustentaban en sus infantiles ilusiones—. Drew es… Drew… es…

    Mientras las dudas formaban un nudo en su garganta y la inseguridad la hacía sollozar, Harley se acercó como una ‘sombra vil’ y tomó su mentón con violencia.

    —¡Drew no es tu amigo, es tu rival! O, mejor dicho, era. Posiblemente le interesaste hasta que ganó esa copa en Sinnoh. Ahora sólo le hace ojitos a otros campeones que estén a su nivel… como Soli. Hace rato que dejaron de jugar en la misma liga… ¡y él ya se cansó de esperar a que le des el ancho!

    —¡Cállate! —rompió su agarre con un manazo. Las lágrimas volvieron a escurrir por sus mejillas en contra de su voluntad; no quería seguir derramando las últimas gotas de esperanza de que todo eso fuese un simple malentendido—. Tú… ¡Tú eres de lo peor, sólo quieres arruinar mi vida! Tú…

    —Yo soy el que está aquí, ahora mismo, contigo, intentando tratarte como una adulta. No él. Y tampoco es que vea por aquí a Soli o a ninguno de tus amiguitos de segunda.

    Aquellas palabras la dejaron estupefacta, sus lágrimas pararon en seco y, de haber podido, hubiese resollado de sorpresa. Quería gritarle, decirle que se trataba de otra de sus mentiras con todo y que le parecía lógico que, en efecto, si Drew se hubiese percatado de su ausencia, debería estarla buscando. En su mundo idílico, sería él y no Harley quien le hubiese dado consuelo… y tal vez la hubiese besado pidiéndole perdón después de haberle confesado sus sentimientos.

    Pero la realidad era que Drew seguía en la fiesta, posiblemente bailando con Solidad. Y, tal vez… sólo tal vez… aquel beso se lo estaba dando a la campeona de Kanto, no a ella.

    —Pareciera que a ese bobo le perdonas todo, en cambio a mí… —rechistó con algo de enojo en su tono de voz— a mí me reclamas cualquier cosa: “Harley, esto; Harley, aquello” —protestó haciendo sus típicos ademanes—. Pero dime, Tent, ¿acaso Drewy te pidió perdón por haberte llamado debilucha en el Gran Festival? ¿Se abrió para ti después de haberte reclamado que no te metieras en sus asuntos? ¿Te dio una de sus horrendas rosas por otra cosa que no fuese una victoria dentro de los concursos, como en tu cumpleaños? Es más, ¿cuándo te dirigió la palabra fuera de uno? ¿En qué momento el principito se dignó a bajarse de su pedestal para hablarle a la plebeya May? ¡Anda, responde!

    Se llevó las yemas de los dedos a los labios, intentando ver si de ese modo podía decirle que todo ello era una mentira, una de las muchas que disfrutaba tanto decirle.

    No pudo.

    Y cuando quiso reclamarle que él tampoco era mejor persona, que ella le importaba un comino… se dio cuenta por primera vez que tampoco podía.

    Harley sí había estado de una forma u otra en varios de los momentos relevantes de su vida. Claro, a su modo: llamándole por teléfono a horas inconvenientes con indirectas o bromas de mal gusto incluidas; mandándole tarjetas con cosas que las veces que no la hacían rabiar la hacían reír; encontrándose y discutiendo en el Centro Pokémon, a veces por tanto tiempo que cuando sus pokémon ya se encontraban bien todavía se quedaba ahí un buen rato hasta zanjar el asunto, teniendo que hospedarse para pasar la noche.

    Incluso, recordó un día en que Harley le había pedido que fuesen de compras, juntos. Sus ojos brillaban de forma inusual en aquella ocasión. Ella se negó, temiendo que fuese alguna clase de jugarreta, sólo por precaución porque, la verdad, siempre había deseado poder ir a un centro comercial con buena compañía y su petición sonaba muy sincera.

    Vista la situación desde fuera, se hubiese reído. Por años, deseó poder tener una vida más allá de los concursos con aquellos que llamaba sus “rivales” pero a quienes deseaba poder, un día, llamar “amigos”. Y quien había dado el primer paso para hacerlo realidad, había sido ni nada más ni nada menos que Harley. Ella fue quien se negó a que eso ocurriese.

    Por más que esos recuerdos estuviesen manchados de corajes, lágrimas e incertidumbres, al menos eran memorias reales. Con Drew, después de Sinnoh, todo eran sueños y tontas ilusiones que nunca se volvieron realidad.

    Comenzó a apretar los puños y dientes, diciéndose para sus adentros que eso no había sido su culpa, que ella había luchado por muchos años para que la situación fuese otra, que todo era culpa de ese maldito orgullo y soberbia del coordinador de cabellos verdes.

    —No, princesita, tú fallaste por andar endiosando a quien no debías. Hace unos instantes llorabas porque no te sentías lo suficientemente adulta… ¡Pues comienza a actuar como una y reconoce que le apostaste todo al Ponyta equivocado!

    El desgraciado le había adivinado el pensamiento, posiblemente había leído sus movimientos. Odiaba ser un libro abierto para él, mientras que ella nunca sabía que esperar de sus perversas acciones.

    Por un instante, creyó oírlo murmurar algo, pero no escuchó de qué se trataba. Lo que sí pudo ver con claridad, fue el momento en que le dio la espalda y se colocó las manos en la cintura, como la diva que era.

    —Bien, parece que te niegas a salir de tu burbujita. A pesar de los años que tenemos de conocernos te sigues negando a escuchar lo que te digo; total, no es mi problema. —Aquello le sonaba más a un reclamo que a un insulto. Muy para sus adentros, le dolía. Harley dio un par de pasos al frente—. La verdad es que estoy aburrido de esta fiesta de niños tontos, ¡me piro a una de gente de mi edad!

    Ella sólo se quedó mirando al piso, no sabía qué responderle.

    —Sigue pensando que todo lo vas a poder resolver con el poder de la amistad o con una estúpida batalla pokémon, cómo si la vida fuera tan fácil… Ah, sólo recuerda que nada de eso te sirvió con Drew.

    Volvió a apretar los puños, por primera vez… con odio. Pero no podía decir con seguridad que se lo dedicaba a Harley. El hombre de aspecto quimérico dio un par de pasos más, meneando la cadera de un lado al otro mientras su cabello iba y venía al compás de su marcha.

    —Disfruta de los bocadillos insípidos, pero no te llenes demasiado, no vaya a ser que vayas a vomitar cuando te toque ver el plato fuerte.

    Quería que se callara…

    —Ver a Drewy y Soli fornican… perdón, bailando en el salón central.

    Que cerrara la puta boca…

    —¡Ah, pero eso sí, Tent! Quiero que me hagas un favor, quizá el único que te voy a pedir en la vida. Cuando eso pase, no vengas a chillarme que te salieron perrillas en los ojos, ni mucho menos a que te dé consuelo… porque tú…

    Harley se quedó en silencio unos instantes y se volvió a cruzar de brazos. Suspiró para después quedarse callado de nuevo.

    —Ah… da igual; diga lo que te diga, tú nunca me vas a creer. Después de todo… a mí siempre me toca ser el villano de tu historia, ¿no?

    Le dolía que, con sus engaños, le dijese la verdad.

    Volvió a quedarse callado unos segundos más, pero esta vez volteó a verla de reojo.

    —Incluso si ahora mismo te ofreciera venir conmigo… pensarías que… te estoy llevando a una trampa o algo así. Ni siquiera se te pasaría por la cabeza que podríamos charlar, bailar, comer algo… no sé… ¿divertirnos? ¡Estoy harto de que todo sea concursos y más concursos! A veces sólo quisiera… ah, olvida eso también.

    Oír esas palabras hicieron que algo comenzara a brillar en medio de la oscuridad en la que se sentía sumergida, ignorando sus entrañas retrayéndose por ser Harley quien le hacia esa petición. Aquello era lo que llevaba años haciendo eco en su cabeza y lo que más anhelaba escuchar de boca de alguien más... un anhelo que tal vez jamás llegaría de quien ella hubiese querido tener por destinatario.

    —Aunque… lo de la invitación lo digo en serio.

    Inconscientemente, volteó a la mansión; en su mente podía oír las risas procedentes de la fiesta. Por mucho tiempo, creyó haber aprendido de sus errores para no actuar de forma impulsiva y con eso obtener siempre la victoria. No haber tomado riesgos era lo que la tenía ahí, llorando, con el corazón roto.

    Y ya no quiso que eso fuese así. Sollozó mientras una última lagrima se deslizó por su mejilla.

    Total, ¿qué tenía por perder?

    Se terminó de secar las lágrimas, tomó aire y alzó el rostro de la manera más digna que pudo. ¡Estaba dispuesta a encarar la adultez de una vez por todas!

    —Harley... ¿Qué tipo de comida sirven en esa fiesta?



    Tras un instante de silencio, el excéntrico coordinador comenzó a reír como pocas veces lo había hecho en la vida. Literalmente. Se tiró al suelo y rodó, fue algo muy patético.

    Ella tampoco pudo evitar reírse. Así continuó hasta que sintió un beso inundando su mejilla izquierda.

    —Algo mejor que las cochinadas de aquí, ya verás. La noche es joven, biscochito, y vamos a disfrutarla... juntos —exclamó a viva voz haciendo ademanes dignos de una colegiala.

    Sin importar la situación, Harley siempre seguiría siendo Harley. Ella lo sabía. Y estaba segura que podía manejarlo.

    Salieron del jardín hasta la entrada de la mansión y pidieron un taxi con dirección al lugar de la ciudad donde la diversión nunca dormía.



    Kaos: Bueno, dicen que para ver bien el rumbo de una historia (y su reacción...) por lo menos deben pasar dos capítulos...

    Plushy: Aunque aquí en vez de capítulos van a ser… cachos D:

    Kaos: ¿o mini arcos dentro de un gran arco? Ok mejor no en redar....

    Plushy: El punto es si arrojamos capítulos como tal de casi 30k nos morimos todos y el foro implota, de por sí no es como la selección de pareja haga esto una historia llamativa y popular. Ni modo, quién nos manda a ser tan hípsters xD

    Kaos: * - * pero es que este shipp tiene tantas posibilidades dramáticas.... ok me calmo... bueno como verán en este capítulo tuvimos un salto temporal (¿y no el unico?) pero era uno de los desafíos de esta historia... "contar que sucedió" y "el que pasara" (ok fui muyobio con eso...)

    Plushy: Esta es la clase de historias donde el transfondo cuenta y mucho porque de lo contrario no se podrían entender muchas de las acciones del ‘presente’ o simplemente se interpretarían a que el cambio de personalidad es porque somos unos fanboys que queríamos ver a los personajes actuar de esa manera… aunque tampoco estamos tan lejos de eso (?)

    Kaos: ¿aunque esa es la gracia de todo esto, no? digo... jugar un poco con esas personalidades bases de pokemon, usando lo poco que te da la serie para mostrar que si pueden ser malversadas... con los estímulos apropiados claro... (y no, no me refiero a... "X personaje perdió la liga y todos le dieran la espalda…)


    Plushy: Una de las cosas que podrían parecer WTF del capítulo y un “no manchen, que poco originales” es con lo del peluche como selección del regalo. En efecto, es un guiño a Sakura Card Captors porque en su momento muchos Contest afirmaban que su shipp se parecía mucho al Sakura-Shaoran. ¿De dónde? Yo qué sé, pero es un detalle que en su momento se me quedó mucho. Y por raro que pueda parecer, a esa edad todavía es muy común regalar cosas como flores, globos, peluches, chocolates y cartas. Ay… los traumas de la universidad…

    Kaos: ¿y ese tipo de tradiciones se mantiene mas alla? bue... a veces siento que los shipperos de pokemon en la actualidad idealizan demasiado a los personajes, recuerda una época en que lo importante era hacer notar los fallos... aunque el final fuera cursi... pero le daba un sabor... ok me salí del tema....

    Plushy: Y eso nos lleva a dos cuestiones interesantes. La primera es que a los dieciocho todavía se está muy babas (si a los veintitantos también xD) y la segunda es que el que una pareja de vuelva “canon” dentro de la serie (aunque en el caso del Contest ni eso u.u) tampoco significa un final “Y vivieron felices por siempre”. Seamos sinceros, ¿cuántas parejas se casan con su primer novio? o peor aún, ¿cuántas parejas que comienzan una relación a los 14-15 duran más de dos o tres años? Las hay pero son garbanzos de a libra.

    Kaos: ¿a veces para que un final feliz sepa bien, también debe existir uno amargo? (¿que de por si es suculento? ( ͡° ͜ʖ ͡°) ) lo chistoso de todo, es que May a pesar de ser un personaje unidimensional... tiene un buen elemento que pueden ser trabajados como defectos, incluso otras metas... solo hay que ver los primeros capítulos... inclusive, el fallar en una fantasía romántica puede ser todo un desastre para el personaje... y no, con ello no me refiero a tu típica historia del "me equivoque y te tengo que reconquistar... depresión de por medio... snif snif..." Ok ya me calmo...

    Plushy: o de “oh, iré con la primera vestida que vea para darte celos, porque los lectores nos piden NETORARE!!! NTR PARA TODOS, MOTHERFUCKERS!!!!” ok, ok, también le bajo xDD En fin, otra cosa que es importante aclarar, y créanme que es importante es que, si se dieron cuenta, toda esta parte esta desde el punto de vista de May, es decir, es su versión de los hechos, no necesariamente un recuerdo en estilo flashback, sino la historia desde su POV.

    Kaos: entonces ahí te preguntas... si lo que may vivió fue realmente así... digo soli una bruja... y harley viéndose no tan.... ¿malo? ok no.... digo harley siempre es de planear cosas... quien dice si no todo es parte un complot... o....

    Plushy: o si su visión de las personas estaba mal desde un principio. De momento hay muchas posibilidades y a nuestro paso de publicación van a tener la duda por un laaaaaaargo tiempo, kukuku… así que de aquí hasta el próximo cambio de astros!
     
    Última edición por un moderador: 27 Julio 2018
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    Siletek

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    El capítulo me dolió un poco, a decir verdad.

    La escena de Drew tirando el peluche a la mierda es clásico, pero no deja de ser algo horrible de leer y que te deja un reguste amargo en la boca al terminar de leerlo. Más cuando recordé como May intentaba impresionarlo en el animé.

    Sinceramente, me estanqué en Hoenn y no llegué a conocer al personaje. ¿Era tan sorete ese tipo como para incluso aliarse al TR para cagarle el concurso? Dios, espero que me digas que haya cambiado en el animé.

    Ahora entiendo la bronca cuando se enteró que Harley estaba comprometido con Solidad. Esto va a estar bueno...

    Disculpa por lo escueto de mi review. Me está encantando esta historia.

    Saludos.

    PD: hubo varios dedazos por ahi, como dos palabras escritas juntas.
     
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    Dolor, dolor, dolor...

    En fin, me hubiera gustado que se hubieran tomado más tiempo en la escena de Drew tirando el peluche.

    No me malinterpreten pero se me hizo demasiado conveniente que los primeros dos regalos que agarró de los varios que había fueron los de May y Soledad. Aparte del hecho que casualmente había un bote de basura cerca de la mesa de los regalos.

    Aunque de todas formas lo importante aquí son las galletas y me parecen bien horneadas.

    Ahora esperemos a ver como le va a May en esa fiesta para "adultos".

    Conociendo su suerte, me temo que sé lo que va a pasar.

    Saludos.
     
  10.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Hmmm... y así inició el "descenso a la oscuridad" para May... está todo bien narrado :P. Y la forma de pensar que mostró Harley la encuentro muy interesante. No es falsa al 100%, pero tampoco limpiamente cierta (después de tantas trampotas que ha hecho pues...)

    Y Drew tampoco es un santo, pues nunca vio en May algo más que una especie de vara de medir (al menos en el animé). Aún así... cada quien puede interpretarlo como quiera. Es lo "bueno" de la falta de tri-dimensionalidad de los personajes de Pokémon. Cada quien puede montarse su Headcanon... pocos personajes tienen historias tan definidas como para manejarlos con extremo cuidado sin cometer OoC.

    Harley si fue un sorete en muchas ocasiones, pero era un coordinador con experiencia y cierto sentido estratégico. Aparte de ponerse bien diva a ratos y sacarnos unas risas :V.

    Mención honrosa a este fragmento

    Es irónico porque con el fandom pasa lo inverso. Las pocas cosas malas que Drew ha hecho hacen que le llueva bashing y death-fics, mientras que a Harley, pues... como que lo dejan a su aire.

    Y también esta parte me hizo reír como Dewgong con retraso

    Putas leyes ilógicas... aunque al menos mandar niños de 10 años a ayudar a combatir el mal puede dar réditos a la sociedad y combatir la sobrepoblación... ¿La chebe? No. XD

    Pero sí, qué cagada :V.

    No sé qué más añadir we... espero todo siga así de interesante.
     
  11.  
    Thranduil

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    :o :o :o

    Holo!!!! Después de la publicidad que me llegó de tu fic, decidí leerlo y aquí estoy.

    En lo técnico no tengo nada que decir, se entiende todo muy bien, si bien no es el tipo de historias que me gustan, no me arrepiento de haberle dado una oportunidad a tu fic, tu forma de narrar es muy amena y ligera, recurres a cosas del anime que no sabía que me acordaba. Darle un toque más adulto al anime, el que es bastante infantil, me agrada bastante, las partes sexuales son tan sutiles y precisas, no es gratuito, tienen un propósito, que es aportarle madurez y realismo al relato. Sirve un poco para conocer más a fondo a los personajes.

    Me gustó eso de que se viene un campeonato sólo para coordinadores campeones, me gusta esa idea, no la había visto antes, me agrada, le da un contexto más interesante a las problemáticas de May, e imagino que será una justificación para que sigan pasando cosas entre los protagonistas, hacer que la trama avance. Pues se van a topar mucho.

    Espero pronto un nuevo capítulo. Ciao.
     
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  12. Threadmarks: La primera noche. II
     
    Dr Kaos

    Dr Kaos Guest

    Título:
    La Última Noche del Mundo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    6491
    La primera noche. Parte II.


    Estaba completamente nerviosa. Durante el viaje había conseguido relajarse un poco y ahora su mente la bombardeaba con dudas sobre si aquello era buena idea; peor aún, el silencio en el interior del taxi le daba un toque siniestro. La “alegre” tonada que él tarareaba no ayudaba.

    Y mientras intentaba encontrar una respuesta (o bien, cómo librarse de ésta), perdiéndose en los faroles de la calle, el auto se detuvo. Sólo sintió como la 'quimera' le metía prisa por salir del vehículo.

    Si bien durante sus viajes tuvo la escasa suerte de poder acudir a lugares dignos de la realeza (¡bendita sea la gorrona suerte de Ash para toparse con gente importante!), no pudo evitar sentir incomodidad en aquel sitio al que fue arrastrada.

    —Espera... ¡¿Me trajiste a un hotel?!

    Uno de alta sociedad: fino, costoso y moderno. Impensable para una ni... ¡mujer! cuya única fuente de ingresos eran esos concursos de categoría inferior.

    Además, podía ser medio distraída, pero sí sabía “sumar dos más dos”.

    —¿Qué esperabas, linda? ¿Ir al McTank a comprar tu cajita feliz?

    —Pensé que iríamos a casa de alguno de tus amigos o… Bueno, sí pensé en una fuente de sodas. —Él se empezó a reír y a ella no le hizo ninguna gracia.

    Quería golpearlo, pero se detuvo al recordar el motivo por el que se dejó arrastrar; él le había prometido mostrarle aquel mundo que los niños buenos desconocían.

    Harley, triunfante, se limitó agarrarla de la muñeca, guiándola al interior mientras ella, ilusamente, hacia el esfuerzo por relajarse imaginando su velada ideal: cena en el balcón bajo la luz de las estrellas y el mesero trayendo todos aquellos platillos que siempre soñó.

    Una ilusión que rápidamente se cayó en pedazos. Harley había pasado olímpicamente del acceso al restaurante, guiándola a un ala diferente con iluminación más tenue.

    Comenzó a temer lo peor.

    —¡Harley, no! —gritó, por fin zafándose de su agarre. A él eso no le hizo ninguna gracia—. Acaso... estás pensando en...

    —En ir al 'lounge', botanear, tomar unos mojitos, platicar, bailar; ya sabes, lo que se hace en estas fiestas... ¡Ay, espera! No, no lo sabes...

    Lo había dicho en un tono asquerosamente sarcástico y molesto, el mismo que siempre usaba para fastidiarla y sacarla de sus casillas. Si bien reaccionó rechinándole los dientes, su expresión no tardó en cambiar a una que dejaba ver que se sentía insegura al ser una situación nueva.

    Sintió la hábil mano del coordinador en su hombro.

    —Te prometo que no va a pasar nada que tú no quieras, linda. Pero si lo que quieres es divertirte, ¡tu siempre bien distinguido y refinado amigo Harley te enseñará cómo!

    No sabía si cuando hablaba de sí mismo en tercera persona era para resaltar su narcisismo o porque estaba medio loco. Menos si se ponía a hacer poses. Cualquiera fuera el caso, comenzó a guiarla por el pasillo...


    ***​


    May tenía un concepto muy diferente de lo que era una fiesta. La mayoría a las que había acudido eran festejos de amigos y familiares, todas éstas en casas o pequeños salones donde la gente se reunía a charlar, comer, bailar las canciones que estuviesen de moda y de ahí cada quien a su casa. Las fiestas por los festivales eran de corte más formal: los invitados acudían con finos trajes, la comida era bien poca y los bailes eran complejas piezas de vals.

    Aquel lugar tenía una atmósfera extraña: apestaba a humo de cigarro, alcohol y otras cosas que no sabía distinguir; las luces eran tenues y de colores neón; la música a todo volumen era desconcertante; la gente, indiferente y de aspecto salvaje, interactuaba poco entre sí. Quienes lo hacían era para mostrar sus más bajas pasiones.

    La sala no era tan espaciosa para la cantidad de gente que había. Varias mesas de estilo moderno y taburetes cúbicos adornaban una parte de la sala mientras que, más al fondo, había una sección de cabinas curvas con mesas circulares de colores.

    Siguieron adentrándose en aquella masa amorfa de humo y gente. A medida que lo hacían, May apenas y podía distinguir algunas frases sueltas entre el ruido que insistían en llamar "música":


    "El yate de mi papá..."

    "El imbécil de mi novio cree..."

    "La ropa que me compré en..."

    "Mi 'trip' en Unova estuvo 'awesome' y..."


    En los festivales, casi todos hablaban de sus entrenamientos y los lazos de amistad que formaban con su pokémon...


    Dos hombres discutían de negocios, números, propiedades y un sinfín de etcéteras, mientras acariciaban correspondientemente un Persian y Pryoar, signos de poder.

    de presumir que su amado pokémon había aprendido una técnica nueva, confeccionando una nueva coreografía...


    Ludicolo tamboreaba suavemente su barriga, acompañando a la sensual voz de una Primarina. Su dueño se limitaba presumir de sus adquisiciones; susurrando cosas al oído de la despampanante mujer que tenía al lado; en sus orejas lucia dos Klefki.


    de sus recetas secretas para hacer pokécubos...


    Mil disculpas debía dar un mesero a un descontento cliente por la demora del platillo principal de aquella mesa; ¿aquello era un Serperior?


    Pero aquel lugar parecía una extraña dimensión en donde los pokémon no eran el centro del universo o, al menos, estaban relegados a ser meras mascota o herramientas. Donde, lo que importaba, era uno mismo. La antítesis de todo lo aprendió en sus viajes.

    De pronto, dejó de sentir el brazo de Harley; parpadeó por un instante y se dio cuenta que ya no estaba en el lugar. Lo llamó un par de veces, aunque dudaba que pudiese oírlo. Se quedó parada mientras todos iban de un lado a otro ya fuese con una bebida, un cigarro o un acompañante. Se sintió como Magikarp fuera del estanque.

    Tal vez no estaba lista para hacerle frente a ese nuevo reto y su lugar era en aquellas fiestas de coordinadores novatos y de poca monta, donde los niños giraban con sus pequeñas criaturas en brazos para después tomarse una gaseosa y saborear un poco de tarta.

    Seguramente, Solidad sí sabría qué hacer en un lugar así. Drew también.

    Y, quizá, Harley sólo lo había hecho para poderse burlar de ella.

    Entonces, sintió un par de miradas despiadadas por encima de su hombro. Volteó y a duras penas pudo ver a unas mujeres jóvenes con ropa de alta sociedad, pero de rostro arrabalero.

    "¿Ya viste la 'Meowth' esa? ¿Cómo dejan entrar gente así? O sea, ‘hellooo’."

    "¿No venía con una ‘loca’? Qué urgida debe estar para agarrarse de tapadera a una malvestida e intentar hacerse pasar por hombre."

    Lo habían dicho claro y fuerte, durante el cambio de canción, para asegurarse de que las escucharan al igual que sus hirientes risas. May sólo se sintió con ganas de llorar y correr a esconderse en el rincón más recóndito de la tierra. Se volteó para evitar que la viesen llorando e intentó salir, tropezando con varios de los de los asistentes. Ese pequeño retraso le permitió poder oír dos tremendos gritos de disgusto por encima de todo el ruido de la fiesta. No fue la única que volteó a ver, todos los presentes tenían puesta la vista en aquellas dos arpías y en la "loca" que las había puesto en su lugar.

    —Y de paso, les dejo mi número para que se lo den a sus hombres, por si buscan a alguien que SÍ los pueda complacer —exclamó aventándoles unas tarjetas de presentación con los dedos, cayendo con precisión en las copas de su mesa que ya se encontraban vacías.

    Anduvo meneando la cadera, moviendo el trasero todo lo que podía y sacudiéndose la melena. Una de las mujeres reaccionó haciéndole un gesto con el dedo. Harley sólo giró medio cuerpo y sacudió su cabello con estilo.

    —‘Sorry’, cariño, tengo malos ratos, pero no malos gustos.

    Llovieron aplausos y chiflidos antes de que las chicas, completamente furiosas, saliesen echando pestes del lugar. Casi de forma inmediata, todos regresaron a sus distracciones, volviendo de nuevo el ambiente impersonal.

    Cuando Harley estuvo frente a May, fue recibido con una bofetada...

    O al menos, un intento de, ya que no llevaba ni la suficiente fuerza o rapidez como para no poder agarrarle la muñeca, con fuerza, a tiempo.

    —De nada, Tent.

    —¡¿Por qué te fuiste?! —Más que molesta, estaba muy nerviosa y espantada.

    —Cariño, sólo fui al baño a lavarme las manos. O qué...

    Harley, en un rápido movimiento, se acercó a ella, pegando su rostro al suyo, poniendo sus manos a la altura de su cintura. Entonces, comenzó a hablar en un tono suave. Y lo que debía ser una experiencia perturbadora...

    —¿Pensaste que iba a dejarte toda la diversión a ti sola?

    No se lo pareció, realmente.

    Tenía una gran sonrisa en el rostro y una mirada que... ¿qué reflejaba?

    ¿Y por qué la hacía sentir tan... tan...?

    —May...

    ¿Por qué el corazón le latía tan rápido?

    —Cielo...

    Harley pegó sus labios a su oído derecho.

    No voy a dejar que nadie más te haga llorar.

    La primera vez que lo conoció en ese barco, ni por asomo le pasó por la mente que sería una persona mentirosa, rastrera y tramposa. Sí, su atuendo ya decía mucho de él, pero… ¡qué más daba! Eran coordinadores, al fin y al cabo. En aquellos días era aún más ingenua y soñadora; su saludo gentil y el ofrecimiento de galletas le hicieron emitir un primer juicio: aquel hombre era alguien altruista, original y cariñoso. Alguien con quien podía tener una buena amistad pese a la diferencia de edades.

    Tal vez por eso le dolió tanto cuando le mostró sus garras de Fearrow rapaz. Le pasó algo inverso con Drew: sus primeros encuentros no fueron agradables y recordó un par de charlas con Ash y Brock sobre "ese niño vanidoso que se cree la gran cosa" que, eventualmente, terminarían siendo cuchicheos sobre el "hábil y determinado coordinador de las rosas".

    Curiosamente, sus pensamientos —y sentimientos— por Harley sí habían variado, aunque poco, a lo largo de los años. Al menos desde sus contados encuentros en Kanto había aprendido a tomar con cierto buen humor sus bromas. A veces, hasta la hacía reír... excepto cuando de verdad se le pasaba la mano y tenía que írsele con Blaziken encima para que dejara de fastidiar. Así, primeramente, era un rival de consideración con quién nunca podía bajar la guardia; fuera de los concursos, era un conocido con quien llevaba una relación... complicada.

    Realmente no lo consideraba un amigo cercano; sin embargo, él había estado presente en casi todos los eventos importantes de su vida durante los últimos seis años. En cambio, con Drew…

    La niña que no sabía qué ataques escoger, se había transformado en una coordinadora que planeaba sus estrategias y que lo daba todo para ganar. Tenía la impresión que Drew la respetaba por eso. Viajó a Johto por su cuenta con el objetivo de buscar un estilo propio en la coordinación.

    Pero eso no le bastó para poder ganar la copa. Ni tampoco cuando viajó a Sinnoh a probar suerte.

    Drew sí lo logró en la región del norte, dos años atrás. Y al igual que el clima de Snowpoint, su relación comenzó a enfriarse a partir de ese momento. Su talento natural para la coordinación, sumado a su perfeccionismo, era lo que le tenía garantizado el éxito. Pese a eso, parecía nunca bastarle; tratando de demostrar que sus presentaciones eran perfectas en todo momento. Ella, en cambio, tenía que esforzarse al máximo para apenas y poder dar buenos resultados.

    Posiblemente, a él, eso se le hacía bien poca cosa.

    Recién notaba que, a Harley, nunca le había importado como tal. Porque para el dueño de Cacturne, había un mundo más allá de los concursos.

    Y ahora, estaba ella ahí, con él. En sus brazos. Mientras le decía que nadie más la haría llorar.

    Lo que sintió como una gran ironía, era que realmente deseaba llorar y darle las gracias: por haberla defendido de aquellas ruines mujeres, por haberla sacado de esa horrenda fiesta...

    Por abrirle los ojos.


    Las manos de Harley comenzaron a recorrer su espalda...


    Y comenzar a mostrarle sensaciones nuevas...

    Lentamente subieron hasta juguetear con sus cabellos...


    Porque eso que le estaba haciendo sentir...

    ¡Dioses, su cuerpo se sentía tan bien junto al suyo...!


    —May...

    Sus emociones se entremezclaban con ese atisbo de razón que le gritaba que algo no estaba bien, que aquello era reprobable e inmoral. Pero más que nada, deseaba seguir refugiada en esos brazos, corresponderle el abrazo...

    Besarlo... ¡Besarlo con locura, como nunca se hubiese imaginado!

    Porque sentía que la figura frente a ella no era ni el Drew que deseaba ni el Harley que recordaba. Aquello era la mezcla de sus sueños más infantiles con sus libidinosos caprichos adolescentes.

    El anhelo de sentirse toda una mujer.

    Entonces, ella buscó poder llegar hasta sus labios... sólo para sentir cómo se apartaba de su lado.

    —Seguro tienes hambre. Sígueme. —Esta vez la tomó de la mano; no con un agresivo agarrón de la muñeca, sino como si hubiesen sido novios de años.

    Y la idea ya no le sonaba tan descabellada.


    ***​


    Llegaron a la barra del bar y se sentaron sobre dos bancos altos que estaban desocupados (mejor dicho, que Harley hizo desocupar a la fuerza). Aunque May hubiese querido comer como si fuese buffet, las opciones de la carta estaban bastante limitadas: casi todo eran bebidas con nombres raros o botanas exóticas con precios exorbitantes. Encima, el coordinador le dijo que lo mejor en esa clase de lugares era dar "pellizcadas" para bailar sin problemas y regresar a la barra de nuevo a renovar energías.

    Él era el que sabía de esas cosas, así que dejó que pidiera la orden de sushi y las bebidas. No se imaginó que iba a pedir tantas.

    Si hubo un momento para sospechar de la situación, fue ese: Harley estudiaba la carta minuciosamente; se reflejaba en las facciones serias que había adoptado su rostro al compás de su dedo, rascándose el mentón. Repentinamente, sus ojos se iluminaron con una sonrisa que delataba su emoción. Planchó la carta en el encargado mientras indicaba uno de esos nombres extraños.

    La poca razón que le quedaba le gritaba: “¡Corre, May, corre! Algo malo planea y vas a terminar llorando después”. La curiosidad le susurraba: “Mira, espera. Disfruta”. Ésta pudo más.

    No hubo que esperar mucho. Frente a ella ahora se hallaba un vaso mediano que contenía un líquido blanquecino espeso con alguna pintitas de color marrón; le daba la sensación de ser una inofensiva malteada.

    Dudó. A su edad, las pocas experiencias con el alcohol las había tenido en alguna fiesta familiar; la champaña tenía un rico sabor a pesar de ese toquecito amargo, mientras el vino era otra historia, una mezcla entre agrio y ácido. Lo que sí llegó a odiar fue la cerveza. ¿Cómo podía la gente disfrutar tanto de esa porquería?

    Pero no era tonta, sabía que algunas de esas bebidas podían tumbar a un Snorlax o hacer reír a carcajadas al legendario Kyogre. Prueba de ello eran aquellas noches en que su padre invitaba a sus amistades, girando toda la diversión entorno a una botella con un contenido color ámbar; era de esas veces en que su padre reía como nunca… y en que su madre susurraba una que otra palabrota al llevarlo de regreso al cuarto.

    Su mirada desconfiada se desvió al dueño de Cacturne, que tomaba de su trago como si se tratase de agua o, más bien, una limonada con alguna hierba.

    —¡Oh, sabrosísimo! ¡Nada como buen mojito para calentar motor! —Pudo ver cómo se relamía los labios después del primer sorbo, que prácticamente hizo desaparecer la mitad del contenido del vaso.

    Ella volvió a ver el suyo, indecisa. Lo cierto era que ya no podía dar marcha atrás.

    Dejó de pensar; su inconsciente chilló, pero era tarde. Cerró los ojos dándole un piquito al vaso, sorbiendo un poco del sospechoso líquido...

    Primero vino el dulce sabor lácteo, ayudado por un toquecito agradable ( ¿era nuez moscada?) a estimular sus papilas gustativas. La temperatura helada del brebaje era relajante, al punto que la hizo olvidar lo mal que empezó su velada.

    Entonces llegó. Inició como un golpe de presión que destapó todo su sistema respiratorio, ¡en su vida sus fosas nasales funcionaron tan bien! Sólo era el principio, podía sentir como algo recorría junto a su sangre todo su cuerpo, pasando al sistema nervioso y terminando en su cabeza, dándole un impulso. ¡Se sintió tan ligera que podría volar!

    —¡Oye, no está nada mal! —exclamó ante la experiencia que había sobrepasado sus expectativas; más confiada dio varios tragos. Como si fuera un simple vaso de leche, terminó en un dos por tres su contenido.

    Había descubierto un nuevo manjar que agregar a su lista.

    —Te dije que la noche aún era joven —mencionó el coordinador en tono burlón, mientras le hacía una seña al tipo de la barra para que trajese más de aquello para su dama.


    ***​


    Apenas y le había dado un par de mordiscos del sushi de Goldeen. Sus labios se encontraban bastante ocupados con la charla que apenas y era audible por la música del lugar. Ahí se volvió a fijar en los labios de aquel hombre, coqueteando con el borde de su vaso, como mordisqueándolo…

    Sus labios se veían húmedos. En el fondo, deseaba saber si era por la bebida o su saliva. Se entreabrían sensualmente, articulando frases que, la parte medianamente funcional de su cerebro a esas alturas, interpretaba como una charla interesante.

    Harley siempre le pareció una persona interesante, de hecho. Nada que ver con esos coordinadores genéricos con pokémon típicos de la profesión, ¡nada que ver con cualquier persona que hubiese conocido antes! ¡Su indumentaria era única! ¡Sus presentaciones eran creativas! ¡Sus pokémon eran distintivos!

    Harley era… especial.

    Sin percatarse, sonrió con el rostro iluminado en carmín. El mundo le daba vueltas. El corazón se le volcaba. Había perdido la cuenta de sus tragos después de la tercera copa. La cabeza… esa ya no sabía dónde la tenía, pero estaba segura que deseaba más que otra cosa en el mundo que estuviese en su hombro, mientras él la abrazaba, sentados en uno de esos sillones del fondo; esperando a que el mundo dejara de dar vueltas, a que la música se detuviera y sólo en ese momento…

    Respiraba errática, estaba sudando y algo… algo la estaba quemando por dentro, algo en algunas regiones de su cuerpo se intensificaba y la recorría como lo haría un ‘impactrueno’ de Pikachu.

    Mierda, necesitaba otro trago.

    Tomó la copa; pero él le impidió que se la tomase.

    —Suficiente por el momento. Vamos a la pista.

    ¡Pero, con un demonio, la bebida esa sabía tan bien! Le puso cara de puchero, pero su rostro no tardó en cambiar cuando volvió a tomar su mano para sacarla a bailar.

    En realidad, la jaló hacia él. Súbitamente todo su campo de visión despegó: las luces dejaban extensas estelas luminosas; las personas se distorsionaban, al punto de transformarse en manchones de colores. Harley parecía a años luz de distancia, un parpadeo y ya estaba demasiado cerca. Por un segundo pensó que alguien había subido el volumen de un televisor. Un sonido que reventaba sus tímpanos y los tapaba; apenas podía lidiar con la presión que sentía su cuerpo a tal velocidad, como si viajase por el hiper-espacio.

    Ya estaba completamente de pie, únicamente necesitaba acomodarse. Su cabeza bombeó fuerte. Entrecerró los ojos mientras una sensación de levedad recorría su cuerpo. ¿Por qué todo se movía tan lento? ¿O era ella más rápida y veloz?

    El ambiente había cambiado. Más obscuro, las luces parpadeaban lentamente... reflejándose en sus ojos... enviándole estímulos a su cerebro, activando sus sentidos, unido al lejano golpeteo. ¿La música? No sabía de dónde venía, ni las voces... tan lejos, pero tan cerca…

    Buscó orientación en las luces... aquel azul frío, pasando a ese cálido naranja, trasmutando a rojo, fusionados al verde, como si fuese una pareja, tal para cual de vivases apasionados...

    Se dejó guiar por el mar de personas ya restauradas a pesar del desdoblamiento... cada instante era una fotografía... desorientándola, confundiéndola, haciéndola sentir envidiosa... aquellas mujeres le daban envidia; aquella bailando muy acaramelada con el Romeo de sus sueños, la que parecía un Chatot por lo que hablaba; aun así, tenía la atención de ese… pedazo de hombre... pero más enojo le causaba aquella ‘Glameow’ usando ‘atracción’ en algún afortunado ‘Meowth’, manoseándolo con la habilidad de una Ambipom…

    May las miraba recelosas a sabiendas de que tenía mejores atributos que ellas, atributos que había reservado para aquella… ¡ingrata lechuga escupe rosas!

    ¿Acaso no merecía tener a alguien a su lado? ¿O cumplir sus sueños de tener alguien que la tratase como la “reina de la coordinación”?

    Fue entonces cuando sus ojos pasaron al frente, vio a su guía... aquellas caderas meneándose de un lado a otro, como si de un suave fideo se tratase... un suave y delicioso fideo de ramen, como los que ella amaba devorar. Aquel pedazo de trasero que la hipnotizaba, redondo como un melocotón; quería… quería ver si sus manos se moldeaban en él y darle un buen mordisco...

    ¡Momento! ¡¿Por qué pensaba de esa forma?! ¿En qué momento la “princesita de Hoenn” empezó a juzgar a la gente por su físico? ¿De cuándo acá ella se refería a la gente de forma tan despectiva y asquerosa? No… Todo… ¡Todo debía ser culpa de esas malditas bebidas! O del hechizo de esa… bruja… ¡No! ¡Por Rayquaza! No es que Solidad fuese su mejor amiga, pero… ¿iba a obviar los momentos en que ella actuó de confidente y le dio el valor para poder salir bien en una presentación? ¡¿De verdad pensaba esas cosas tan horrendas de Drew sólo porque…?!

    May pudo haber seguido inmersa en su crisis existencial y hasta hubiese escrito un buen libro como resultado de ello… de no haber sido por el formado pecho de Harley que se estrelló contra su cara.

    Cuando se conocieron, ella y a duras penas le llegaba una palma por debajo de los hombros. Dentro de los apodos figuraban cosas como “enana” o “pulga de Joltik”, a lo que ella respondía que ya no tendría pretexto para llamarla así en cuanto creciera. Lo cierto es que no creció mucho, apenas y su coronilla alcanzaba a rozar su mentón… ¡Quién lo mandaba a él a ser alto!

    Comenzó a menearse sobre ella, mientras no le quitaba la vista de encima sin que ella supiera qué hacer más que quedarse ahí, dejándose consumir por el deseo. Las manos de Harley se fueron directo a su cadera, balanceándose de lado a lado. La orden quedaba clara. Su cuerpo comenzó a reaccionar, imitando los movimientos del coordinador. Pronto, sus piernas, cintura, hombros… todo su cuerpo comenzó a seguir el ritmo lejano de la música.


    “Su sonido me va seduciendo...”


    Su figura se perdía en el remolino de luces de colores y desaparecía por completo al cerrar los ojos. Pero sabía que seguía ahí y que nunca más la dejaría sola. Lo sabía por cómo clavaba su cuerpo al suyo.


    “Siento la energía por mi cuerpo…”


    Y seguían bailando movidos por el frenesí de la noche. Todo giraba. En un instante, lo sintió detrás suyo, jadeando y deslizando sus labios por sobre su cuello.


    Ella gimió.

    “Nuevas formas de lenguaje... conectándonos…”


    Se moldeaba a su cuerpo para poder recibir ese toque sensual de sus labios y sus manos recorriendo su costado. Su propio cuerpo ardía; tanto, que ni siquiera le importó sentir, por una fracción de segundo, la mano de Harley agarrando su trasero.

    Todo se movía nuevamente y, sin saber ni preocuparle cómo, era ella quien ahora tenía sus manos paseándose lentamente por su cintura, su espalda, rozando con curiosidad su ombligo como queriéndole hacer cosquillas para después hacer un movimiento, ya no tan inocente, al subir lentamente hasta su pecho de forma sensual.

    Fue Harley quien suspiró esta vez.


    “Me dejo llevar, por la noche…”


    Y entonces, él dejaba la mesa servida para disfrutar del que, en ese instante, creyó que era el plato fuerte. Ahí estaban esos carnosos labios, aguardando a ser probados. No era él quien la estaba devorando, él solo le había mostrado una vez más la entrada a ese mundo misterioso de los placeres carnales. Quedaba en ella tomar la decisión.



    “Mezclando nuestros mundos... inventado nuevos pasos…”


    Todo giraba y se seguía moviendo. No sabía ni le interesaba saber dónde estaba. No le importaba si aquello estaba bien o no. ¡A la mierda si no era así cómo ni con quien lo había imaginado! Porque la sensación de cómo le robaba el aliento, cómo le faltaba aire y lo volvía a encontrar en aquel beso húmedo y profundo, que superaba por mucho cualquier experiencia vivida en un concurso.

    Lo único que le evitaba caer eran sus brazos, no tan musculosos, pero que no dejaban de ser los de un hombre. Harley ya no era una “quimera”, era todo un macho dándole el placer de su vida; enseñándole a ser mujer. Sintió como tomaba sus manos una vez más para seguir con la lección; llevándose la izquierda a su espalda, para que pudiese acariciar su largo y sedoso cabello ondulado. La derecha, peligrosamente a ese punto donde la espalda dejaba de ser espalda.

    Despegaron sus labios después de aquel candente beso, con la respiración entrecortada. Él llevó las suyas al rostro de su pequeña. May sintió las cálidas palmas sobre sus mejillas y alzó con ligereza su rostro…

    Harley estaba sonriendo de oreja a oreja. Con un demonio, lo estaba disfrutando tanto. Ella cerró los ojos y le regresó el gesto, a la par que sus pequeñas manos comenzaron a moverse por cuenta propia: una perdiéndose en su cabellera; la otra, corroborando la circunferencia y suavidad de su trasero.

    El fruto más terso que había tenido en sus manos. De momento.

    Regresó la vista al rostro de su tutor; seguía con esa sonrisa coqueta pero altanera y sus mejillas encendidas, como se encontraban las suyas.

    La música viajaba como una sustancia indescriptible en el éter del lugar. Seguían en trance, moviéndose con el sonido de cada ‘beat’, como reflejo del otro. En un parpadeo de luces, las manos de Harley estaban en su espalda; otro y se encontraban en su torso… Hasta que las sintió en donde nunca antes las había sentido. Ni le incomodó, de hecho, le fascinó. Incluso si era por encima del vestido, la manera en que sus manos se moldeaban a la redondez de sus pechos la excitaba de sobremanera.

    Quería sentir más.

    Entrelazó sus dedos lo más que pudo y lo jaló hacia ella. Estaba tan engolosinada por su acción que ni siquiera se percató de la expresión de sorpresa de Harley. Comenzó a moverse de manera casi imperceptible, sin ser consciente de la forma lasciva en la que restregaba su cuerpo. El hombre tardó unos segundos en reaccionar y cuando lo hizo fue para bombear con su entrepierna.

    Se sentía… abultada.

    Quería…

    Tocarla…

    Y luego…

    Luego…



    Se sintió una verdadera estúpida.

    En realidad, desde hace como una hora no se sentía ella misma.

    Se separó de él, hiperventilada. Su mente se puso en blanco… casi. Sólo pensaba en una cosa: huir. De haber estado más consciente, le hubiese pedido una disculpa, que no sabía en qué estaba pensando para haber corrido sin más hasta poder tomar el ferry a casa y, metida en sus cobijas, pretender que nada pasó para seguir con su vida.

    Retrocedió un paso. Él reaccionó, como despertando también de aquel hechizo; sus ojos se tornaron cristalinos y vidriosos.

    Jamás lo había visto tan… vulnerable.

    —¡¡Tent!! —Sonaba diferente, sin la malicia usual, más bien sonaba… asustado. Por primera vez, ese apodo destinado a un sinfín de burlas no le molestaba. No era el mejor apodo, pero era la manera “especial” de llamarla; sólo a ella y nadie más.

    Aunque eran unos cuantos centímetros los que los separaban, ella sintió que él hubiese recorrido todo el mundo sólo para poder envolverla en ese abrazo, uno que era distinto a los de hace rato y que jamás en la vida experimentado.

    Harley estaba temblando, sintió la tensión de cada uno de sus músculos buscando alivio en ella. En ese instante, el mundo por fin dejó de girar. El tiempo y el espacio dejaron de cobrar sentido. Lo único que existía en ese cosmos era él y el temor que sentía en su cuerpo, ese que le hacía creer que separarse de su lado le haría morir.

    —May… yo…

    Sus propios ojos, tan azules como los del reflejo de un cielo de verano sobre el mar, comenzaron a empañarse de lágrimas. Creyó soltar una al sentir su cabeza apoyada en su hombro.

    El abrazo también la estaba dejando sin aire. Pero sólo necesitaba sentirlo a él para vivir. Sentir cómo su corazón galopaba más rápido que un Rapidash; el propio y el de él.

    —Por favor, no te vayas. May… he estado en muchas fiestas, en muchos lados, con mucha gente…

    Creía que al morir, la gente y los pokémon se iban al cielo. Error, el cielo estaba en la tibieza de su cuerpo.

    —Y nunca antes había deseado tanto… estar con alguien como tú. Tent… no… mi pequeña galletita de jengibre, yo… Desde hace mucho tiempo deseaba… Mi querida May…

    Harley despegó su rostro de aquel refugio para guarecer su mirada en la de aquella coordinadora con la que, por muchos años, había sostenido una fiera rivalidad. May sostuvo con delicadeza toda su fragilidad, todo ese dolor…

    Y se perdió susurrando su nombre entre sus labios.

    El cielo por fin se abrió para los dos, con un beso que distaba mucho del sátiro anterior. Porque ese beso, lento pero profundo, tenía el poder de destruir viejos mundos y crear nuevos. Eran Yveltalt y Xerneas alternándose en un mismo cuerpo el poder de la aniquilación y la creación. Todos los miedos desaparecieron, todos esos años de tontas mofas, de engaños y corajes. Esos se habían ido a la basura junto con lo que ella creyó “lo bueno, lo mejor” para ella.

    Esos labios tan carnosos, tan exquisitos se tomaban el tiempo para sujetar los suyos. Su aliento era dulce y cálido. Estaba comenzando a jadear y ella también. Y entre uno y otro, a Harley se le escapan las tres letras de su nombre.

    El aire a su alrededor se había vuelto mortalmente delgado. May dejó de sentir el mundo bajo sus pies porque estaban volando. Cayendo. Abriéndose paso en un cúmulo de nubes donde el sol salía en algún lugar del mundo y anochecía en otro. Donde el frío gélido no importaba si podían pegar sus cuerpos y morir calcinados por el fuego de sus corazones.

    ¡Dioses, vivir o morir… daba igual si era juntos!

    Juntos… susurrando el nombre del otro…

    Juntos… por siempre y para siempre…

    Mirando el alba, el ocaso y la eternidad en los ojos del otro.

    Deseaba con todas sus fuerzas no tocar el suelo nunca más y vivir por siempre en ese tiempo suspendido… con su querido Harley.

    Mas necesitaba respirar. Maldijo su mortalidad. Empezó a separar sus labios de los de él, sintiendo que fuera de ellos no había vida que valiese la pena; se rehusaba a despertar de ese sueño y regresar a la simplona realidad.

    Ya no quería ser May, la promesa de Petalburgo, preparándose para su enfrentamiento con Harley, autoproclamado hijo pródigo de Portual. Ni sólo toparse con él si había la fortuna de coincidir en una exhibición; peor aún, pasar esas escasas horas discutiendo por tonterías de niños.

    Quería una vida diferente. Una donde, tras despertar, almorzarían unas de sus deliciosas galletas con un poco de té; más tarde irían a comprar frivolidades y al caer la noche, perderían sus miradas en el firmamento, contemplando una lluvia de estrellas.

    Quería ir al lugar en donde podría quererlo tal y como era.

    Él no la dejo, aumentó el agarre de la mano contra su cabeza inmovilizándola; sus labios la apresaron, pudiendo sentir pequeños mordisqueos: apasionados, desesperados por robarle el aliento... susurrándole a través del lenguaje corporal... haciéndole saber con cada beso que sólo necesitaba de ella para existir.

    Cada muestra de afecto era una dosis de éxtasis, su cuerpo se encontraba en un frenesí de pasión. Quería más. ¡Necesitaba más!

    Más…

    Ella subió la intensidad, danzando nuevamente con aquellos labios carnosos...

    Enterrando sus uñas en aquella dura espalda...

    Llevando sus senos a un vaivén contra sus pectorales...

    Golpearon algo. Él debió amortiguar el golpe, pues solo sintió como todo su ser compactaba su humanidad. La seguía besando con desesperación, su lengua alternaba sus labios, su cuello… ¡oh, cuando se iba a la oreja le gemía y ella le contestaba con otro!

    Sus cuerpos giraron, danzando dentro de un torbellino floral, como el ataque definitivo para ganar el Gran Festival. Un segundo estaba contra la pared, sintiéndolo de lleno; al otro, era ella quien dejaba caer todo su peso, haciéndole sentir su suavidad, dejando que las manos de Harley recorrieran libremente su figura. Giraban en un frenesí de placer, danzando al ritmo de una melodía que sólo existía en sus mentes, intercalando sus piernas por momentos de nada en la cintura del otro, chocando sus caderas mutuamente como Tauros enfrentados.

    Finalmente, la dejó caer, depositándola suavemente en aquel montículo de pétalos de rosa, como pokémon que caía con suavidad tras ejecutar su maniobra, a la vez que el público explotaba en aplausos, la presentadora felicitaba su magnífica hazaña…

    Y el telón bajaba para darle cierre a la función.


    Plushy: Entonces Harley y May llegan a un hotel… ¿qué podría salir mal? :v :v :v :v :v *inserte más cáncer*


    Dr.Kaos: Sabes, este es uno de mis capítulos favoritos... fue divertido abordarlo desde una perspectiva aterrizada, lógica, sobria o, como quieran llamarla... diluyéndose lentamente en algo más sensorial y absurdo.... digo; siempre echo de menos cuando se narra alguna borrachera... jamás se explora ese estado en que las barreras desaparecen, el tiempo avanza a diferentes tiempos... y las emociones o todo parece tener lógica... una respuesta para todo....


    La parte en que May se va adentrando en el baile... ya algo ebria... por primera vez sus hormonas se sueltan... cosas bajo llave aparecen... ¡es genial!


    Plushy: ¿Sobria? Pero si bebimos como rusos para escribirla… ¡y sobreescribirla! xD Pero la parte curiosa es que si uno analiza la premisa (personaje con el corazón roto + hotel + tipo aprovechado) uno pensaría que la escena no sólo se escribe sola sino que hasta resulta… innecesaria. Sin embargo, no consideramos que este sea el caso, es decir, el chiste no es sólo llegar a la conclusión “obvia” sino analizar cómo se llegó hasta ahí y el cómo esto influye después. Es decir, ir sumando pequeñas cositas de la psique de los personajes y no solo “lol hormonas”.


    Dr.Kaos: llegar a un punto no tiene gracia... si previamente no pasaste por un momento de tensión previo, enriquece la entretención del relato, la impaciencia por llegar a cierto momento puede ser una de las peores cosas que puedes hacerle a una historia...


    Por otro lado tenemos a Harley, tal vez el más HDP de los rivales May, pero también podemos considerarlo su mejor pareja de baile (?)


    Plushy: ¡Me encanta manejar a Harley precisamente por cosas como estas! No sé, a pesar de que en la serie ni desarrollo como tal tuvo, creo que es un personaje super expresivo que te da la libertad de hacer un montón de locuras sin verse tan incongruente al personaje. Y es también uno de los muy pocos personajes de la franquicia que de algún modo juega algo con la cuestión sexual; vamos pues, alguien que se viste así, se mueve así y actúa de esa manera no pareciera ser de la clase de personas que se anda de novio de manita sudada, ¿verdad?


    Dr.Kaos: Ni que decir de su obsesión por May... si te pones a pensar (descontando a Musashi) es el único rival de mayor edad que se ha visto en la serie... los demás son niños que bordean los 10 – 13... agregando eso y como tú dices ese lado más extravagante y exentico... uff te da para mucho... incluso eso le mas encanto como antagonista, el te puede desagradar (por eso es un genial villano) o fascinar.... demonios es el antagonista perfecto para un fic shippero... maldita sea nunca sabre porque no le han sacado el jugo


    (O_o si hubiera sido rival de Misty en OS... como era el fandom en ese tiempo... mmmmh en una de esas... e.e aunque claro no tendría el mismo sabor que con kamo-chan )


    Plushy: Sin embargo, aquí vemos una faceta más “humana” del personaje, o al menos desde la perspectiva de May. Un Harley que no deja de ser un aprovechado y un rufián pero que a la vez es extremadamente sensible a ciertas cosas y es fácil que se sienta herido… y vulnerable. Eso sí, puede que su reacción casi al final del capítulo se pueda sentir exagerada pero como ya hicimos notar en la parte anterior: esto es sólo una visión de los hechos.


    Dr.Kaos: ¿Aunque para el final todo ya está muy distorsionado en la mente de May? En perspectiva desde afuera las acciones de May son estúpidas... ¿pero sabes? En momentos de angustia, cuando nada sale bien... es difícil no tropezar, incluso la misma racionalidad puede jugar en contra... o nuestros ideales y sueños... solo hay que ver a esta May, lo que le duele no es solamente el "desprecio" de Drew... sino como esto afecto sus ideales que por muy infantiles que sean, no es raro que estos persistan hasta el fin de la adolescencia... digo aquí prácticamente se encontró con que... "el príncipe" es el malo.... y "la bruja" es la buena.... O_O eso si debe mover su psiquis...


    Ok... tengo una sensación de deja vu... creo que eso ya lo había dicho en otro comentario... (¿o fue en la planificación?)


    Plushy: Y bueno, nos que queda más que finalizar esperando que les haya gustado este desarrollo y los haya dejado con ganas de más… mucho más… porque lo que se viene… podría ser muy interesante ( ͡° ͜ʖ ͡°)


    Dr.Kaos: ( ͡° ͜ʖ ͡°) tengan preparada musiquita lenta... tal vez un jazz... con un buen sax... nuevamente gracias por darle chances a este proyecto...
     
    Última edición por un moderador: 27 Julio 2018
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    Donna

    Donna Entusiasta

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    Bien, no acostumbro a leer pokéfics basados en el anime, me aburren a muerte; sin embargo decidí darle a esta obra una oportunidad.
    Creo que, leído este capítulo, he comenzado a entender la relación entre el título y el contenido. Más, debo admitir lo bien encaminada que la narración resulta, puesto a que creo que la primera persona es la más difícil de ejecutar. Me encantó, la narradora ahonda en sus detalles sin aburrir y sobrecargar al lector de divagues.
    Me intriga mucho que es lo que acaecerá en los próximos capítulos. No tengo certeza alguna sobre si esto se trata de un fic de romance o esconde algo más ambicioso; apostaría por lo segundo.
    Bien, creo que no tengo más para decir, solo esperar a ver como se desarrolla, porque hasta ahora ha salido muy bien ;-)
     
    Última edición: 7 Marzo 2018
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    DoctorSpring

    DoctorSpring Disgregrador

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    Bueno...dejando de lado si esta madre se considera violación o no...la verdad es que este capítulo me gustó bastante.

    Me agradó como la narración empezó a perder el sentido desde que May probó esa bebida, hasta que al final no sé sabe lo que paso. Nunca me he emborrachado ni drogado (ni pienso hacerlo) pero supongo que sería algo así.

    Sin embargó lo que más me gustó y seguramente muchos lo pasaron por alto, es la mención a la primarina y a la ludicolo. Más que nada por que antes de eso apenas habíamos visto pokémon de carne y hueso y esa escena hace que los pokémon participen como seres vivos más que ser regadores automáticos o estatuas. Esperó más escenas así, porfa.

    Sin más que decir, en lo técnico no encontré ningún error grave.

    Saludos y espero seguir acompañándolos en este fic.

    PD: May no sale virgen de aquí
     
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

    Libra
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    Bien, al fin acabo de terminar esto. La narración estuvo muy buena, a buen ritmo y... bueno, ya les dijeron los dos de ahí arriba los detallitos. Eso sí, parece que hubo un pequeño dedazo al poner "Yveltal", porque ahí dice "Yveltalt" :V

    Como sea, también me alegro de que se mencionen a los Pokémon, porque de lo contrario, esto pasaría "soplado" como un Fanfic original xD.

    Por alguna razón, May todavía no puede sacarse a Drew de la mente... pero a ver si eso sigue siendo así. Harley está haciendo bien su papel de "Corruptor" :V

    ¡Sigan así los dos! :V
     
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    Siletek

    Siletek Entusiasta

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    Vengo a comentar.

    No me extraña que May haya desconfiado de Harley. Le ha hecho cosas horribles en el pasado y ya cualquiera sospecharía de una jugarreta. Si fuera un baile de graduación y no un boliche, ya estaría como Carrie, cubierta de sangre de cerdo.

    Bien, ya tuvieron su noche de lujuria y desenfreno... pero aún no sabemos por qué demonios él se fue y ahora está comprometido con Solidad, que vendría a ser la super mega recontra archi enemiga numero uno de May.

    ¡Hasta la próxima!
     
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    Plushy

    Plushy PokéWriter Usuario VIP Comentarista destacado

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    Plushy: Uff, tuvimos unas semanas ocupadas… largas y horribles… como los capítulos de esta cosa…

    Kaos: …-.- asi es la life, pero bueno ahora tenemos un tiempito para responder algunos post... antes de publicar el próximo.... si el próximo je je je....

    Plushy: imaginen que tenemos ya un gran avance… y sigan imaginado… oh, cielos -__-

    Kaos: bueno ya eso es cosa aparte, mejor démosle de una vez D:

    Siletek

    Kaos: D: lamentablemente la saga de Hoenn al principio es bien aburrida... Harley aparece muy adelante... en su momento también droppe AG antes de su aparición...

    Pero más que una alianza con el TR, diría que en los utiliza a ellos solo para fregar a May... XD el tipo fue HDP de principio a fin... y por lo que cuenta May en sinnoh... no a cambiado en nada jajajja (por algo es de los mejores rivales antagónicos)

    Plushy: Me pasó justo lo mismo, sencillamente no pude aguantar muchas cosas de AG, entre peleas malas, un Ash nefasto (¿y la gente se quejá del amor que es en SM?) y Pikachu super sayayin lo mandé todo al diablo, sobre todo porque aunque Harley me agradó en su primera aparición no era un personaje constante y no me iba a fumar todo por un personaje. Hasta muchos años después me maratoné el arco de los concursos y bueno… fue una gozada de principio a fin gracias a su dinámica con los bobos. Lo chistoso es que en ese entonces yo me había quedado con la idea de que sí se había suavizado mucho su relación con May para el Gran Festival de Kanto… para hace no mucho reverme los episodios en japonés y notar que… nope, el tipo sigue siendo un imbécil que odia a May y la tiraría de un barranco si pudiera…

    No me pregunten por qué carajos los shippeo >_>

    (Kaos: ¿por cierto dialogo de Max? ¿y que la obsesión de Harley por ella raya mas allá que solo un pique vengativo? )

    Y sí, tampoco le costó nada manipular al TR, aunque es como irónico que al final como que le termina agarrando cariño a Jessie y se encabrona de sobremanera de que le haya rechazado su invitación de viajar juntos, aunque sí, todo en plan: ¡Cómo te atreves a preferir a esos dos fracasados antes que a mí! Sencillamente es la clase de personas que no aceptan el NO por respuesta.

    Neta… por qué mierda los shippeo? AAAAAAAAAAAA

    (ah sí… estúpido diálogo que sólo alimenta mis más enfermas fantasías e.e)

    Kaos: igual me gusta el shipp de harley con musa-chan.... * - * quiero una pelea entre el y el oso por ella...


    Kaos: e.e ni te imaginas....

    Plushy: Todavía falta explicar el por qué de muchas cosas pero, calma, todo esto está planficiado pero la información se irá soltando de a poco.


    Doc


    Kaos: la verdad la extensión de esa escena siempre fue complicada (el capitulo ya de porsi era largo... teníamos que acotar...) pero si puede que algo más de tención de ver Drew pasar por otros regalos antes de llegar al de May podría haber sido una mejor opción... algo a tener en cuenta.

    Plushy: Una vez que terminamos el primer capítulo intuimos que lo de Drew nos iba a causar molestias al menos con los lectores porque es una escena a la que no se le da el peso que tiene, o mejor dicho, peca de ser muy cliché y sabíamos que nos iban a reclamar eso. De hecho, tuvimos que hacer unos reajustes para meter unos detalles para que algo de más adelante cobre sentido. De momento no podemos adelantar de qué se trata sino reforzar la idea que todo el capítulo está narrado desde la percepción de May, lo que no implica que todo sucediese exactamente así.

    Kaos: Es algo que también me encanta este capítulo... el no mostrar a una persona ebria... sino hacer sentir verdaderamente que la percepción de la persona se va distorsionando, la bebida es un catalizador para ampliar una serie de elementos estimulantes que hicieran perder su percepción (las luces, las carisias, los sonidos)

    Hace ver más real que ella es más susceptible a todo y su razón está en otra dimensión.

    Plushy: Toda esa escena se la tienen que agradecer a Kaos ya que yo tampoco sé lo que es estar realmente borracho y seguramente me hubiese ido por los “hip-hip los amo a todos, hip” xD

    Kaos: bien visto, el tema de los Pokémon es algo importante en la historia... aunque más en el nivel "sociedad"… de momento no puedo adelantar mucho, pero su presencia o no.... tiene su relevancia.

    Plushy: saben que si bien no soy de que forzosamente de que un fic este 100% centrado en los pokes o ya no es un fic, tampoco me gusta que estén tan de fondo y que de igual que se pongan o no. Lo que sí es que las implicaciones de lo que es un viaje, lo que es tener una profesión arraigada a los pokémon y el dedicarles toda tu vida tiene más peso algo más adelante mientras que aquí solo se sienta y precedente sin ser lo más importante del episodio.

    J.Nathan Spears

    Kaos: En todo caso, aunque gran parte de eso casos vienen de cierta parte del fandom con intereses que ven en drew un obstáculo...

    Aunque la verdad, es increíble como el fandom desaprovecha uno de los mejores antagonistas que tiene pokemon...

    Plushy: Literalmente nadie lo pela, pero básicamente es por eso, como la gente no lo persibe con un potencial “roba-waifus de azabache-kun” pues que se joda e incluso los contest suelen pasar olímpicamente de su culo cuando no lo meten para ser el cupido de la pareja… o emparejarlo con Soli e.e De todos modos, pido paciencia para con el chico que más adelante él tiene que defenderse de sus acciones… o algo así


    Kaos: vale! Toca revisar y corregir.

    Kaos: es May... que esperabas? Aunque este dolida... fueron años enamorada del chico de las rosas...

    Aunque claro, Harley ahora tiene su gran chance... veamos si no la caga e.e

    Plushy: aunque ya sabemos que al final la termina cagando


    Thranduil

    Kaos: bueno teniendo a Plushy... es un sello de garantía para la narración y otros detalles técnicos.

    me agrada que la historia sea de tu agrado a pesar de no ser tu tipo... a veces probar algo distinto puede traer sorpresas...

    Y claro, un propósito de la historia es que todo el rollo sexual no fuera un simple "fanserver" sino que realmente se entiendan como puntos de relevancia para la trama...

    Plushy: Salir de la zona de confort siempre es complejo, sobre todo para los que están más acostumbrados a leer la línea de los personajes originales e historias centradas en acción/batallas. Y se entiende el punto de que al anime ser “infantil” difícilmente va a poder cubrir las exigencias de un público más adulto y el hecho de que la mayoría de los fics basados en el anime no pasen de ser “Ash x Piedrita HAMOR BERDADERO” no ayuda a que la gente le quiera dar la oportunidad a esta clase de historias. En ese sentido nos sentimos bastante agradecidos de que le estés dando una oportunidad a esta cosa a pesar de pues… sí, sentirse como una historia telenovelera pero bien construida porque a final de cuentas que haya 382732983723723 fics con una trama similar sentimos que casi ninguna de ellas aborda los temas con seriedad ni profundiza en algunas cuestiones que nosotros queremos explorar con esta pareja.

    Kaos: ok creo que esto es mejor explicarlo mejor.

    No es que se valla a organizar un torneo de coordinadores... sino que se da entender que existe un circuito de categoría superior a los que se accede al ganar un gran festival o por otros méritos...

    Piénsalo de esta manera "la categoría normal: las competiciones que vimos en el anime; Categoría Avanzada: una con la misma estructura y reglas... pero para coordinadores top"

    Plushy: Puede que no sea un punto relevante en la trama pero los fics también le sirven a uno para sacarse ciertos headcanons de la cabeza que puedan ayudar a enriquecer el contexto de la historia y precisamente darle ese “appeal” de historia dentro del mundo pokémon en vez de ser cualquier cosa.

    Donna


    Kaos: Como al elfo, es genial que le dieras esta oportunidad a la historia... y si a veces los fic sobre el anime pueden aburrir... más cuando te das cuenta que el 90% son casi lo mismo... así que te damos la gracia por darnos la chance...

    La verdad escoger el estilo de narración fue una de las cosas más complicadas (a pesar de que la base es el de plushy) tocaba ver que era lo más ideal para la historia... por complicado que fuera...

    Si es un fic de romance... o con otro propósito.... mmmmhhhhh sin dar espoilers... digamos que una cosa condimenta la otra... (que mescla saldrá?)

    Plushy: Personalmente lo veo más como un drama de personajes… decir que es romántico… creo que sería caer un poco en el concepto de la clase de fics que solemos criticar. Es decir, no puedes tomar a dos personajes disfuncionales donde evidentemente uno está abusando del otro (ojo, hablando de abusos emocionales y manipulación) y decir que ESO es amor porque entonces sí vueles la historia otro “50 sombras”. Obviamente estamos hablando del primer capítulo, es más, la parte 1 y 2 del primer capítulo, suponiendo que esto fuera un libro real y hablásemos de capítulos de 50-60 hojas que obviamente no podemos subir así de golpe porque así ni los gatos de Lizz nos leen (?) Y sobre todo hacer hincapié en que cosas así traen consecuencias, básicamente de eso va el fic.

    Kaos: bueno creo que con eso sería todo, agradecemos los comentarios más para darnos una idea si la historia va por buen puerto... o bien debemos poner atención en ciertos detalles.

    Plushy: Creo que los capítulos siguientes van un poco menos atropellados que este, sobre todo porque lo reescribimos no sé cuántas veces y tratamos de sacar la mejor versión posible con todo y que pudo haber formas de hacerlo mejor. Así que mil gracias a todos y en cuanto hayamos avanzado un poco más seguimos publicando.
     
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  18. Threadmarks: La primera noche. III
     
    Plushy

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    La Última Noche del Mundo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    7306
    Advertencia: Este es el capítulo donde... pasan las cosas obvias... advertidos están...


    La primera noche. Parte III.

    Bajo su espalda era todo suavidad y confort, como si de pronto se echara al esponjoso lomo de un Altaria. E imaginando al pokémon efectuar ‘alivio’, se vio rodeada por un aura de paz y bienestar; tenía su pequeño pedazo de cielo para sí. Quiso ver de qué color era el paraíso, pero el pokémon celestial cubrió sus ojos en una especie de ‘velo sagrado’ color violeta.

    Dentro de aquella oscuridad, completamente a merced del resto de sus sentidos, sintió una corriente eléctrica recorriendo todo su cuerpo mientras que algo la tomaba con sutileza, como si ella fuese de porcelana y cualquier movimiento en falso la fuese a romper. Tuvo noción de que su cuerpo se encontraba levemente inclinado y de que todos los vellos de su piel se erizaron al sentir las yemas de unos dedos jugueteando sobre su espalda, sobre el borde de su vestido. Y, oh, ¡qué bien se sentía! Como adivinándole el pensamiento, sintió como aquel pedazo de tela se desprendía de su piel deseosa de ser explorada centímetro a centímetro. Bastaron un par de movimientos para que gran parte de su espalda y sus piernas pudiesen corroborar la suavidad y la textura de aquel pokémon volador.

    Y entonces, antes de poder percibir la temperatura del ambiente, otra cosa cubrió por completo su cuerpo. Pesaba, pero lejos de sentirse como algo opresivo o molesto, aquella sensación de algo encima de ella era bastante agradable. Mejor dicho, era excitante…

    Pero no más que sentir que su espalda se arqueaba, que sus piernas se abrían…

    Llevaba rato sintiendo un irritante, cálido y punzante hormigueo bajo su ropa interior, hasta ese momento indistinguible del impulso de adrenalina en su sangre, lo que cambió al concentrarse bajo su vientre en un solo punto. Fue justo ahí, por encima de su bikini, donde sintió de golpe aquella embestida que mandó una oleada de fuego por todo su cuerpo; a esa le vino otra y después otra mucho más fuerte y prolongada. Ella gimió como nunca antes, sin entender del todo qué estaba pasando, sólo sabía que quería más de aquella sensación que le daba alivio a la molestia que sentía antes.

    Sus manos, que hasta ahora se aferraban a la suavidad de su paraíso fueron llevadas a otro lado. La textura de lo que estaba tocando era diferente, se sentía como piel; estaba caliente, levemente humedecida y era increíblemente tersa. Estaba segura de que la forma le era familiar, no de años, sino que era algo que recién había tocado, pero no lograba recordar qué era. Guiada por aquella fuerza omnipresente, sus yemas se toparon con algo diferente: una especie de lazo.

    En automático, su mente ya tenía una orden: “tira de ello, quítalo”. Tampoco sabía cómo era que ese pensamiento le había llegado, pero un nuevo movimiento, esta vez un masaje circular en aquel punto crítico, mandó cualquier lógica a cinco regiones de donde se encontraba.

    Su suspiro de satisfacción fue coreado por un bramido que en alguna extraña y arcana lengua significaba su nombre. Sintiendo la iluminación que muchos sabios sólo conseguían encerrándose por años, ella supo cómo contestarle a aquella voz:

    “Ah… Har…ley…”

    Ese fue el instante en cuando tuvo algo claro:

    Harley seguía ahí.

    De hecho, no se había ido a ningún lado. Se acordó que no estaba sola en esa victoria imaginaria del Gran Festival.

    Abrió los ojos.

    El manto mágico capaz de evitar que alguien quemase o envenenase sus sueños no era otra cosa que su ondeante cabellera, que había quedado suelta como casi siempre la tenía. Aquello que había envuelto su cuerpo no era más que el del coordinador expuesto casi por completo: el nudo que unía el top se había deshecho, dejando buena parte de su pecho al descubierto. No era como si jamás hubiese visto a un hombre sin camisa, empezando por Ash y compañía en los días más cálidos de verano o cuando llegaban al cruce de un río, pero verlo así era como sentir la desnudez propia; sentía que era ella el hombre que accidentalmente había visto los pechos de una chica. Con ello, la mezcla de sentimientos de culpa y placer. Nunca antes había entendido mejor a Brock en toda su vida como en ese momento.

    Y le bastó bajar un poco más la vista para comenzar a tragar saliva.

    Únicamente tuvo tiempo para formularse tres preguntas que sobria jamás se hubiese hecho:

    ¿A dónde se habían ido sus pantalones?

    La segunda era más una especie de afirmación que una pregunta, y es que la frase “¿Harley usa tanga?” le pareció la cosa más chistosa del mundo, se lo repetía para sus adentros y le daban ganas de reírse. Pero se le quedaba mirando la entrepierna y aquella sonrisa bobalicona se transformaba en otra cosa.

    La tercera era la más extraña de todas:

    ¿Cuánto… debía… medirle… eso?

    No sabía si a su edad la falta de experiencia era normal o no, pero viajar de un lado a otro sin la posibilidad de tratar con otros chicos fuera de los concursos, había sido una limitante en su vida sentimental y sexual. Algunas veces, en los vestidores, no podía evitar que algunos chicos de pantalones muy entallados le hicieran desviar la mirada; no obstante, esa la primera vez que veía una erección de modo tan cercano. Encima, lo diminuto y ajustado de la prenda hacían ver su miembro bastante más prominente de lo que ya era. Comenzaba a arañarle el deseo de verlo. ¡Estúpidas tangas verde esmeralda que le hacían hacerse cuestionamientos todavía más estúpidos!

    Dentro de su cabeza se arremolinaban muchas cosas, como un cúmulo oscuro no le dejaba pensar con claridad, pero algo ahí se estaba gestando: una idea, un pensamiento, algo que le daba sentido y coherencia a todo lo que estaba pasando…

    Harley sopló llevándose la tempestad al momento de levantar y pegar su cuerpo al suyo una vez más, dándole la clase de mimos que una madre le daría a sus pequeños retoños en medio de una tormenta para que no temiesen a la ira de los truenos.

    —¡Cielo, tranquila, tranquila… no pasa nada… esto… esto… es normal!

    No sabía por qué estaba tan tenso y preocupado. Tuvo la leve impresión de que ya le había mostrado esa faceta de vulnerabilidad antes. Con ello, afloraron las ganas de ser ella quien lo consolara y aminorara su dolor.

    —No todo tiene que empezar con una cena romántica o un paseo en bote. A veces sólo… pasa. ¿Lo entiendes, May? ¿Entiendes lo que te digo?

    Sintió como su rostro era inclinado para ser colmado de sutiles besos y pequeños suspiros llenos de pasión y deseo. Al sentirse menos estresada, dejó de sentir sus manos un instante; entreabrió los ojos para contemplar a Harley quitándose de manera coqueta y sensual su top.

    —Puedo detenerme si quieres, galletita de jengibre. Yo te dije que no haría nada que tú no quisieras.

    ¿Lo había dicho? Sí, escuchaba esas palabras como un eco lejano.

    —Puedo ponerme de vuelta la ropa, puedo vestirte y comprar un boleto del ferry que te llevará de vuelta a casa, cielo. Y mañana por la mañana, pretenderé que nada de esto pasó.

    A casa… a la normalidad. No, realmente ella no quería…

    —Aunque… ¿sabes? Me dolería en el alma tener que hacerlo.

    Se pegó lo suficiente a ella como para que nuevamente pudiese sentir, por encima de la prenda, el calor que emanaba su intimidad muy cerca de la suya que, de igual modo, quedaba resguardada por un bikini blanco que hacía juego con su sostén.

    —Porque yo… realmente deseo esto.

    Separó levemente la parte superior de su cuerpo para poderla ver a los ojos. Ella quedó prendada de su mirada seductora, suplicante por esa oportunidad. Sin estar completamente consciente, comenzó a mover su cadera con relativa fuerza, restregando su vientre contra su durísima virilidad.

    Así, él puso aquella sonrisa rastrera que tantas veces se había dicho que detestaba, pero que por aquella ocasión le pareció el gesto más erótico de todos.

    —Llevo… tanto tiempo deseándote… y sé… que tú también lo quieres.

    Los dos se encontraban de rodillas cerca del borde de la cama. Harley comenzó a moverse, lento pero firme, bajando sus manos hasta rodear por completo su trasero, sujetándolo con dureza, abriendo levemente las piernas para poderse acoplar a su altura. Con aquel movimiento, sus sexos quedaron completamente pegados, lo único que impedía su unión era la muy delgada ropa interior de ambos y bastaba una sola palabra para que aquel impedimento desapareciese.

    —Dime que lo deseas, May. Dime… que lo deseas tanto como yo… incluso de este modo puedo sentir que estás bien mojada… ah… May… ¡Dilo!

    Había vuelto a subir la intensidad de las embestidas y, aunque el roce era más que nada superficial, toda la corte de pokémon legendarios sabía que quería experimentar esa sensación flamígera dentro de ella.

    Lo deseaba, lo necesitaba… pero…

    Ella no dejaba de jadear mas no salían cosas coherentes de sus labios. Harley tuvo que detenerse casi de golpe para poder dejarla hablar. Y sólo atinó a coordinar dos sílabas:

    —¿D-Du…Duele?

    El coordinador sonrió de extremo a extremo.

    —No más de lo que me va a doler a mí —contestó burlonamente—, pequeña broma; no bomboncito, no va a dolerte, pero para eso…

    Con el impulso de las piernas, logró llegar hasta el tope entre el colchón y la cabecera. Tomó una de las grandes almohadas que se encontraban a un lado y la puso bajo su espalda para poder estar más cómodo, quedando semi recostado. May, por otro lado, había quedado sentada sobre él a la altura de su vientre y con la espalda apoyada en los muslos del coordinador.

    —Tenemos que divertirnos un poco.

    Se quedó en blanco, su mente no acoplaba nada. ¿Cómo procedía? ¿Por dónde comenzaba? ¿Y si hacía algo mal? No sabía ni siquiera qué era lo que tenía que hacer. Harley parecía niño pequeño con una pokébola entre manos.

    Y hablando de manos, tomó las de la oriunda de Petalburgo para guiarlas para que rodeasen su sien. Con sus piernas, posicionó a May hasta tenerla lo suficientemente inclinada como para no estar por completo recostada… y para poder clavar el bulto bajo su ropa interior justo en su entrepierna.

    Con tanta adrenalina recorriendo su cuerpo, fácilmente hubiese ganado el Pokéathlon de Johto, pero seguía tan impresionada y nerviosa que apenas y podía reaccionar de otro modo que no fuese traspirando a chorros, estremeciéndose y respirando agitadamente. Sus dedos se entrelazaron y, como si fuesen las manos de un solo ser, comenzó a masajear suavemente de abajo hacia arriba por sobre sus hombros, mientras gotas de perlado sudor caían como rocío matutino sobre la línea central de sus pectorales, deslizándose poco a poco hasta depositarse en su ombligo. Cada movimiento le provocaba al chico una ligera reacción, ya fuese un repentino temblor o un suave suspiro.

    —Bésame —ordenó.

    Después de lo que le había parecido una eternidad, volvió a tomar sus labios; ya no como una necesidad, sino por el mero placer que le provocaba hacerlo. Sintió como aquellas manos amplias se separaban de las suyas para aferrarse a su espalda, y mientras sentía como su paladar era invadido por lo que parecía ser la lengua de un Lickitung juguetón, sus dedos serpenteaban por su piel hasta que por un breve instante no sintió nada.

    Tras ello, dejó de sentir la textura del sostén sobre su cuerpo…

    Por inercia, lo primero que hizo fue taparse con un brazo y ladear el rostro, cohibida por el hecho de que la viese así. Quería decir algo, pero estaba demasiado nerviosa para gesticular algo que tuviese sentido. Echó un vistazo y notó que Harley la contemplaba como si fuese un pokémon legendario. Él comenzó a besar sus mejillas.

    —No soy mucho de pechos grandes, pero los tuyos son realmente lindos, galletita. —Sus dulces palabras vinieron acompañadas con el suave tacto de sus palmas alrededor de toda su forma, yendo de los laterales al centro.

    No era cercano a nada que hubiese experimentado antes. Para cuando cumplió los once, estaba bastante más desarrollada que otras chicas de su edad. No comenzó a darle importancia a aquello hasta que empezó a concursar; tras bastidores, su voluptuosidad terminaba siendo la comidilla y envidia de otras chicas.

    Comenzó a tocarse poco después de su primera menstruación, cuando todo ese apartado de “ser mujer” tuvo que importarle más allá del maquillaje y los vestidos. La mayor parte de las veces se limitaba a masajearse tontamente los pechos sin llegar a más. No se le ocurrió comenzar a probar con su intimidad hasta alrededor de los quince años.

    Para ese entonces, lo hacía pensando en Drew.

    —Quién lo diría, ¡son naturales! Y yo que te iba a preguntar por el cirujano —carcajeó mientras sus manos aprisionaban y exprimían ambos senos. Iba a reclamar, pero el movimiento de su cadera, de arriba abajo, acalló toda queja.

    Sus movimientos eran suaves, pausados, meticulosos, envolventes. Sabía cómo y dónde tocar; cuándo pasar una yema y dónde su palma. Además, en ningún momento despegaba su mirada de la suya.

    —Me excitas mucho, May —susurró de forma pausada mientras ella le respondía con suspiros cada vez más guturales—. Me excita hacerte esto.

    Fue primero con el derecho. Una de las puntas de sus dedos comenzó a jugar como inocentemente con su pezón y a él parecía encantarle eso. Su otra mano comenzó a imitar los movimientos que cada vez se tornaban más intensos. Cabían casi por completo cuando extendía toda la palma. Pellizcó levemente con sus dedos y no pudo reprimir el gemido de aquel acto.

    Su mente se perdía en la sensualidad de su toque, sus labios se volvían a unir de forma candente. Lentamente, las manos de Harley comenzaron a escurrirse por su vientre hasta llegar a su cadera, en donde se aferraron como garras…

    Como las espinas de su Cacturne.

    Y sus labios levantaron anclas para navegar de su boca por su cuello, surcando aquel mar de sudor, creando remolinos alrededor de sus clavículas. Ella respondió gritando de placer y aferrándose a su espalda.

    Su lengua comenzó a bajar, serpenteando cual feroz Arbok. El calor de su saliva y su aliento arrasaban todo como lava hasta detenerse en el medio de sus senos. Su respiración ya estaba agitada pero no más que la suya. No le dio tregua al probarlos, esta vez fue primero el izquierdo.

    La humedad de su lengua, la manera en que recorría su piel… ¡oh, dioses, no había probado nada igual! Todo esfuerzo por intentar reprimir las sensaciones era fútil; aunque no sabía ni siquiera por qué intentaba disimularlo. Era como si algo dentro de ella se resistiese todavía al encanto diabólico de Harley.

    —Ah… cielo, vas a adorar esto —exclamó antes de llevarse el pezón a la boca.

    Si aquello hubiese sido un evento de coordinación, hubiese perdido por ‘knock out’. No conforme con su victoria, comenzó a succionar con firmeza, llevándola a otro plano de existencia; arqueó la espalda haciendo que la sensación recorriese todo su cuerpo. Estando más expuesta, los labios comenzaron a besarla con auténtica lujuria y los besos dieron paso a los chupetones: primero en uno para brincar al otro dando un pequeño mordisco. Su boca no era la única trabajando, su cadera arremetía con fuerza en toda su intimidad. Comenzó a sentir algo único, algo que los instintos más primarios de Harley supieron interpretar haciendo que subiese el ritmo, haciéndole bufar en un tono que ni ella misma creyó correspondiente a su voz.

    —¡¡Suplica que te folle!! ¡¡Ya!! ¡¡Yaaa!!

    May sólo contestó con bramidos. Cuando el frenesí estaba en su máximo apogeo, él se paró de golpe, sin previo aviso. Sudor en frío recorría su cuerpo y su respiración estaba fuera de control.

    —D-emasiado rap-pi… n-no así… no qu-quiero que te… aún no… t-uú debes…

    Tardó cerca de un minuto en recuperarse. Ella estaba increíblemente agotada, sintiendo el cuerpo pesado. Se dejó caer sobre su pecho mientras él acariciaba suavemente su cabello, hasta que ella se sintió más estable.

    —Ya tuviste tu momento de diversión, esta vez me va a mí. —Al terminar la oración, la acomodó a un costado, dejándola sentada, mientras él se echaba completamente de espalda.

    En sus viajes, May había visto un sinfín de paisajes maravillosos, sin mencionar que la extraña suerte de Ash la había hecho presenciar cosas a lo que pocos mortales tienen acceso, pero nada de eso la preparó para el asombro de contemplar a Harley —su rival, su casi némesis— tumbado, mostrando su esbelta y delicada figura de cadera relativamente ancha en su máximo esplendor.

    Posaba para ella como en aquellos grabados antiguos donde se invocaba a Meloetta; quien aparecía danzando grácil y sensualmente para inundar los sentidos de los presentes. Su hermosa cabellera coloreaba las blancas sábanas, como si fuesen miles de pétalos de flor de lavanda ondeando sobre el mar. Algunas hebras contrastaban sobre la nívea piel de su cuerpo, donde también resaltaba el rubor de sus mejillas, como entintadas con zumo de baya meloc y el color cappuccino claro de sus pequeños y erectos pezones. Le recordaron aquel postre de gotas de chocolate con leche de Miltank y comenzó a cuestionarse si dentro de su boca sabrían igual.

    Quería saber a qué sabía Harley.

    —May, esta noche mi cuerpo es tu mesa de buffet, sírvete con cuchara grande —dijo con sensualidad y deseo—. Sé que ya deseas el plato fuerte…

    Comenzó a relamerse los labios. Su estómago rugió; tenía hambre, tenía hambre de él.

    Se lanzó a su cuello, meneando la lengua desde su mentón hasta sus clavículas. Sus manos estaban sobre su pecho, comenzando a palpar aquellos bocadillos que se veían tan deliciosos.

    —Tengo… mucha sensibilidad ahí… como… como si fuese una chica… y me… me excita mucho que…

    Fuese por obra de Harley o el inconsciente propio, terminó apretando con dureza y jalando los pezones entre sus dedos, haciendo que el coordinador de andrógino aspecto se retorciera de satisfacción. May no sólo pudo ver cómo se mordía los labios salvajemente al punto de casi hacerse sangrar, sino que pudo sentir como esa… cosa… volvía a cobraba vida propia al dar un respingo. Él no era el único que se estaba deleitando en aquel barbárico festín.

    —¡¡Bésalos, May!! ¡¡Fuck, hazlo!!

    Sus labios bajaron primero al izquierdo que fue mimado con más detalle que el Manaphy que una vez tuvo en brazos. Eran besos pausados y tiernos alrededor de su aureola que pronto se volvieron más fogosos a medida que su lengua interactuaba con aquella protuberancia. No tardó nada en tomarlo entre sus labios y comenzar a succionarlo, como esperando a que algo saliera de ahí pese a ser un hombre.

    —¡C-Cómo f-fan... fantasea-ba c-con… es-to! —exclamaba entre gemidos entrecortados—. ¡Ráp..ido.. el… otr-o!

    Dirigió su rostro al otro lado para comenzar a mordisquearlo muy levemente mientras una de sus manos acariciaba el otro para no dejar a ninguno de los dos desatendidos. Sus yemas masajeaban suavemente mientras que su lengua saboreaba esa parte de su cuerpo como si fuese un caramelo macizo con centro chicloso. No sabían a esos chocolatitos que le gustaban, pero la mezcla de sudor con su piel no era desagradable en absoluto.

    Para ese punto, Harley estaba bien aferrado a las sábanas, con las piernas abiertas y su erección a tope.

    —¡¡B-Baja, linda… baja!!

    Sus labios terminaron de dar el último chupetón; bajó la vista, estaban bastante más firmes y grandes que cuando comenzó. En efecto, eran como los de una chica. Notó también que los propios estaban bastante erectos y duros ¿Pasaría lo mismo en…?

    Siguió el recorrido bajo aquella línea que llevaba a su ombligo, con sus manos haciéndole compañía paseándose por la espalda. Y tras depositar un beso en aquel pozo de sudor siguió bajando… y bajando…

    Hasta toparse con aquella barrera de tela extra suave. Esta vez no dudó qué hacer, lentamente comenzó a bajarla. Un poco, otro poco, deslizándose como seda entre sus piernas…

    Le dio ternura que lo que asomaba era tan sonrosado como los mofletes de un Jigglypuff, nunca llegó a cuestionar cómo era (al menos el de él), mucho menos pensó que eventualmente esa parte le daría tanta alegría y curiosidad. Lo primero que acercó fue uno de sus dedos. A lo mejor era un Ditto y comenzaba a moverse para huir; posiblemente no, pero se sentía casi como uno. Harley no dejaba de dar pequeños jolgorios de felicidad mezclados con suspiros pausados de puro placer. Siguió descubriendo más hasta que finalmente su miembro quedó completamente a la vista. Entonces, una serie de palmaditas aterrizaron en su cien.

    —Linda… ¿ya habías visto uno? El de tu hermanito no cuenta —rió levemente mientras ella negaba con la cabeza y su voz regresaba a ser más pausada y suave—. Ah… saber que voy a ser tu primera vez me pone muy… cachondo… —lanzó un gemido agudo que la hizo sentir igual—. Oh… Quince centímetros y medio de pura felicidad de Harley para mi querida May. Disfrútalos, cielo; no han defraudado a nadie… Haz lo tuyo…

    Con nervios, puso su palma entera para saber cómo se sentía: emanaba bastante calor y era completamente diferente de como sería tocar una pierna o un brazo, incluso era diferente de cómo se sentía su propia zona. Estaba súper firme, a la vez, la textura era suave y ligeramente esponjosa. Comenzó a surcarlo mientras él no le quitaba la vista de encima. Lejos de sentirse intimidada, aquella mirada le infundía confianza y entre más intensa era, más fuerte hacía su agarre.

    Intentó acariciarlo como si se tratase de su Skitty, a pesar de no sentir el pelaje en su mano; de hecho, le sorprendía la falta de vello en esa zona, ¿se depilaba? Harley comenzó a carcajearse y ella no supo si le estaba haciendo cosquillas o si lo estaba haciendo tan mal que le daba risa. Cuando él puso su mano sobre la suya y le indicó un movimiento que iba de arriba abajo, le quedó claro que era lo segundo.

    El pecho de Harley no dejaba de subir y bajar, y a ese ritmo lo hacía su mano, cada vez más rápido, más fuerte…

    Su punta era tan linda, tan prominente, como una deliciosa paleta de cereza…

    Acercó su cabeza al miembro del coordinador, pero los nervios terminaron por ganarle y se limitó rodear con su mano todo el glande.

    Harley exhaló con fuerza.

    Comenzó a hacer un movimiento con la muñeca, similar al de abrir un frasco, esa parte se sentía ligeramente diferente al resto. Estaba húmedo. Comenzó a notar que sus reacciones eran más intensas y que ella misma se excitaba más al escucharlo jadear.

    —May… pon… tus labios en la punta… y chúpamelo.

    Se quedó como de piedra al escuchar la petición, pero antes de poder objetar (¿deseaba objetar si quiera?) las manos de Harley se posaron en sus mejillas, aplicaron fuerza y poco a poco la llevaron nuevamente hasta aquel pedazo de humanidad.

    Estaba frente a ella, meneándose como un Bellsprout, de un lado a otro. Ladeó para centrar su mirada en la de aquellos ojos turquesa, pero rápidamente sus manos la giraron con fuerza de vuelta al péndulo de carne. Estaba tan cerca que algunos de los movimientos rozaban su nariz.

    —Se nota que lo deseas, no seas tímida… ¡Anda!

    Ahora estaba justo enfrente de sus labios. Su voluntad cedió y abrió la boca…

    Era una sensación extraña, no era como si su comida regular se la metiera a la boca de ese modo. Su lengua comenzó a palparlo y a chupetear. No podía descifrar el sabor, era algo único… ¡tan único como ese desgraciado! Su interior estaba comenzando a adaptarse a la forma cuando, inesperadamente, sintió una empinada que llevó su miembro hasta bien adentro de su garganta, rozando su campañilla. Sentía que se ahogaba; por inercia, comenzó a toser y a escupir, sacándoselo a la fuerza.

    —¡Ay, sorry! —comentaba mientras May recuperaba el aliento—. Fue un acto reflejo, mis caderas se movieron solas. Lo siento taaanto cariño, te juro que no fue intencional, es que… tu boca es tan húmeda y tan cálida… May, deseo más de ti, por favor, no dejes que un pequeño desliz acabe con esta noche.

    Sus palabras no sonaban sinceras, pero venían acompañadas con suaves caricias en su rostro y una mirada como las que solían intercambiar en los momentos más intensos de sus batallas: esas que expresaban la pasión por lo que hacían. Volvió a recostarse y a hundir su cabeza entre sus piernas.

    Tenía un aroma extraño, era fuerte y peculiar, pero no olía mal. Esta vez se concentró en el tronco, comenzando a dar discretos besos a su alrededor, besos que comenzaron a tornarse más húmedos, besos que terminaron por ser una auténtica pasarela de lengua.

    Volvió a subir, despacio. Posando nuevamente sus labios en el glande, comenzó a succionar levemente para luego lamer todo como si fuese una paleta. Ahí se percató de un leve sabor salado, quizá no sería nunca su sabor favorito, pero lo interesante era la forma en la que sentía dentro de su boca porque también notó que varias venas palpitantes lo atravesaban y era demasiado excitante sentir ese pequeño hormigueo en su paladar.

    Su cuerpo estaba en llamas con toda la vorágine de emociones. Tenía tanto calor que, excepto porque no era frío, sintió que estaba comiendo un boli, de esos que hay que abrir de un extremo y con las manos ir empujando de a poco el contenido; así mismo puso la punta de sus dedos sobre la base masajeando hacia arriba mientras comenzaba a darle chupetones que casi eran mordiscos a su glande.

    —Ah…¡Ay… Cielo! ¡¿Dónde mierda aprendiste a hacer es…?! —Sin poderse contener, pegó un gemido bien agudo—. C-calma… si ‘comes’ muy rápido… ah… acabarás con la diversión… ¿Captas May? Más… despacio y suave, ¿sí?

    Por un instante, ella hizo caso y limitó el movimiento de sus manos a subir y bajar, dando besos ocasionales. La respiración de Harley, aunque agitada, volvía a sonar de manera más o menos regular hasta el punto de sonar como un ronroneo. “Skitty bueno” se decía ella. Pero la sensación de hambre regresó con fuerza, y nuevamente aquello no era un suave pokémon de peluche… era una deliciosa paleta en un caluroso día de verano.

    Tenía mucho calor, estaba ardiendo, y quería mitigar eso. Empezó por la cabeza, siguió bajando por el cuerpo, despacio… más. Llegó a la base, siguió lamiendo; notó que ahí no terminaba todo, había más, mucho más. Esa parte era sumamente suave y tersa, como si fuese la piel de un melocotón y se dividía en dos. Quería tomarlos en sus manos y así lo hizo; comenzó como a pesarlos y masajearlos. El chico no tardó en reaccionar revolcándose en su propio placer, dando una risotada de felicidad.

    May quería más y sabía que Harley igual.

    Volvió a tomar su falo firmemente, deslizando sus manos para surcarlo por completo e intentó meterse un testículo a la boca.

    —Wowow… May… yo no te dije que…

    Ya estaba dentro. Succionó.

    Harley fue incapaz de poder decir su nombre en los balbuceos ahogados que lanzó. No se despegó por completo, sino que su lengua se fue para más abajo… y una de sus manos subió…

    “Bas…ta”. Aquella súplica nunca llegó hasta sus oídos. Era su mesa, era su comida y ella quería servirse con la cuchara grande. No iba a dejar que nadie le dijera que eso era de mala educación.

    Ya no era una niña y no quería regaños.

    Sus lamidas comenzaron a ser violentas, llenas de deseo por seguir degustando aquel exótico platillo.

    —Mierda, todavía no me quiero… Ma-y… obede…

    Pero antes de que pudiese terminar la frase, ella llevó su lengua a un territorio completamente nuevo, uno que no sabía que, en realidad, tenía una cerca con la palabra “prohibido el paso” que Harley había puesto ahí por una buena razón. Aquel movimiento estuvo acompañado con un desliz rápido no intencionado en la punta del glande.

    Lo que escuchó a continuación fue más un grito que un gemido, el mismísimo rugido imponente de un pokémon legendario haciendo acto de presencia ante los malhechores que amenazaban con destruir la paz del mundo. Pero al igual que la salvaje bestia, ésta la atacó.

    Sintió un golpe seco en el rostro que fue capaz de tumbarla.

    Todo se puso negro nuevamente, su cabello cubría sus ojos que miraban a algún punto muerto de donde quiera que estuviera. Pudo oír jadeos entrecortados y murmullos lamentosos:

    FuckFuck…no p-pensé que… Fuck

    Debió aterrizar como en posición fetal porque no le fue complicado llevar sus rodillas hasta su rostro. Y en ese momento, por fin se lo preguntó:


    “¡¿Qué estaba haciendo?!”

    Ella…

    Ella…

    Estaba teniendo sexo con Harley.

    Porque…

    porque…​

    ¿Por qué?​

    Estaba en una fiesta, en donde Drew…

    Drew…​

    Drew…

    Tiró su regalo, sabía que era suyo, le había puesto una etiqueta a la caja. Había tardado días en hacerlo. Había tardado meses en mejorar, años en consolidarse como coordinadora. Lo tiró a la basura.


    Entonces…​

    entonces…​

    Harley…

    Harley…​

    Él… ellos bailaron… y se abrazaron y…

    luego… ellos…​

    Drew lo tiró.​

    Entonces…

    Se acostó por resentimiento. No, por lástima. No, porque lo amaba. No, porque lo quería…

    No… no sabía…

    Duele.​

    Duele.​

    Duele.

    Quería su consuelo, quería que él la mimara, que le quitara todo el dolor que sentía. Ladeó el cuerpo, movió la cabeza lo más que pudo, se sentía horriblemente pesada.

    Alzó la vista.

    Él estaba ahí, con las manos en el rostro y las piernas flexionadas.

    —Otra vez… ¡Otra vez! ¡¿Por qué siempre es la misma mierda?! ¡¿Por qué… siempre lo hecho a perder?!

    Se estaba culpando de lo que pasó, pero ella… sentía que en realidad era culpa suya.


    “Yo soy el que está aquí, ahora mismo, contigo, intentando tratarte como a una adulta”.

    Era su voz, pero él no estaba moviendo los labios… se oía tan distante.

    A mí siempre me toca ser el villano de tu historia”.​

    Eso... se lo había hecho en la fiesta. Estaba resentido, pero nunca antes lo había oído tan sincero. En realidad, él nunca mentía con eso: cuando estaba enojado se lo restregaba en la cara y cuando estaba feliz era una fiesta andante. Él no mentía cuando se trataba de sus sentimientos.


    A veces sólo quisiera…”

    Él… quería estar con ella.

    Él… la quería.

    Tal vez… la amaba.

    Y ella… lo acababa de echar a perder.

    Las lágrimas se le desprendían solas sin la necesidad de gimotear o chillar. Nunca antes se había sentido tan culpable.


    Tan tonta.

    Tan infantil.

    Si Harley no pensara que era realmente una mujer, no estaría ahí con ella en primer lugar. Ella sólo se dejó llevar y los deja-vú de lo acontecido dentro de aquel bar comenzaban a entrar en ella como una bocanada de humo.

    Era sólo una niña con la mayoría de edad. Por eso Drew se olvidó de ella. Empezó a recordar a su buen amigo Ash y cómo ella siempre se burlaba de él por no saber nada de romances; tenía doce años y se creía experta en citas por haber visto un par de películas románticas. Para los dieciséis se enteró que a Ash ya lo habían besado y quién sabe si en alguna otra región ya se había conseguido una novia. El chico de Pueblo Paleta no tenía ideas estúpidas de príncipes o princesas azules ni de besos mágicos o sacrificios por amor. Estaba libre de toda atadura y quien comprendiera eso posiblemente podría llegar a su corazón. Ella lo descartó como opción al tiempo de conocerse porque… oh…

    “Porque él no era tan detallista como Drew”.

    Y si de verdad no fuese así de imbécil, tal vez ya tendría tiempo saliendo con Harley y posiblemente no estaría llorando por haber metido la pata como nunca.

    Estaría yaciendo con él como debía ser, dejando que él le enseñara cómo debía hacerse. No pretendiendo…

    No pretendiendo que lo sabía todo… como Solidad.

    Caminando con porte por el escenario como si su modo fuese el único y correcto. Creyéndose tan sabia aconsejando a los demás. Metiéndose en la vida de todos ellos. Saliendo de la nada para arrebatarle su victoria, sus sueños… su amor… todo.

    Esa…

    Pero no iba a ser como ella. No, no, no. Ya no iba a dárselas de listilla.

    Parte de crecer, después de todo, era reconocer errores y ya era hora de empezar a enmendar los suyos.

    Lentamente comenzó a levantar el cuerpo y se condujo a rastras hasta su querido. Seguía en posición fetal, temblando. Lentamente, encontró el modo de poder aferrarse a él.

    —Harley… y-yo-o… lo siento. Fuué m-mi… ¡culpa! Noosséquéhacer. Quise creer…, yo —no pudo evitar gimotear un poco mientras lloraba otro poco—, y-oo sólo soy una ¡chiquilla! tonta. —La lengua se le hacía nudos, obligándola a respirar fuerte en un intento por destrabar su voz entre sollozos—. Harley… por eso yo… yo quiero qu-e tú me enseñes. Q-uiero… que me enseñes a ser adulta. Quiero…

    Zafó sus manos de aquel cuerpo masculino para llevarlas hasta su prenda íntima y con solo el movimiento de los pulgares comenzó a desprenderse de lo único que la alejaba de la desnudez total. En cuerpo y alma.

    —Que me hagas… sentir mujer.

    Le bastó un leve desliz de pantorrilla para deshacerse de su bikini y un leve impulso para tomarlo por las mejillas, sintiendo arder sus pómulos; tomar sus labios como si fuese su primer beso; comenzar a abrir sus piernas y sentir de lleno aquello que, pese a sus mañas, lo volvía hombre.

    Pero él no tuvo mayor reacción ante aquella carantoña. Ni siquiera podía ver bien su rostro oculto entre su fleco.

    Arremetió con otro beso, esta vez desesperado y suplicante de perdón. Intentó mover la legua como recordaba que él había hecho en algún punto de la velada. Tomaba aire, mordisqueaba sus labios para después volver a entrar. Terminó jadeando a la par que él seguía ahí, ahora con los puños cerrados.

    ¿Lo había hecho mal? Quizá… ya no la quería o nunca la quiso o…

    Su mundo volvió a girar; su vista cambió hacia al techo, un rápido movimiento le bastó para quedar con la espalda alta sobre el colchón, la cadera alzada y sus piernas bien sujetas de los muslos. Tanto que la posición era algo dolorosa.

    Y entonces…

    Todo su peso cayó sobre ella; no era sensación envolvente del principio ni proyectaba esa aura protectora, se sentía más bien como un ataque de ‘golpe cuerpo’ a toda potencia. Era algo tan feral que bien lo pudo haber confundido con un Mightyena salvaje cazando para cenar. O, mejor dicho, para aparearse.

    Le clavó la lengua hasta la garganta. Sus manos se perdían navegando en las turbulentas aguas de sus piernas. Su miembro estaba más ardiente que antes, si es que eso era humanamente posible.

    Para cuando se separaron, un leve hilo de saliva seguía conectando sus labios, le recordaba a la plateada seda de su Ariados. Pero había algo más, era como si su respiración se hubiese sincronizado e incluso creyó que sus corazones latían al mismo compás.

    —Repítelo…

    Sus cuerpos tomaron una mejor posición, ella pudo enredar sus piernas en su cadera y él posicionar la cabeza en su cuello para darle chupetones salvajemente. May reaccionó clavando sus uñas en su espalda, arañando, dibujando formas eróticas en el lienzo de su piel. Y sus labios volvieron a enfrentarse en un duelo de Liga Pokémon, lanzando poderosísimos ataques mientras sus manos seguían en la aventura de explorar entre sus cabellos, sus nucas…

    Por un instante, él apretaba sus senos.

    Al otro, ella su trasero.

    Harley aterrizó sus brazos alrededor de su cabeza para poder hacer algo de palanca y poder mover su cadera. Sin ninguna barrera de por medio, podía sentirlo presionando su entrada, también fue plenamente consciente de lo húmeda y caliente que estaba por él.

    Y que le bastaba hacer un poco más de fuerza para poder entrar de lleno en ella.

    —¡May…Repítelo!

    Su brazo izquierdo era el que llevaba todo el peso, pero eso no le impedía mover la muñeca para acariciar suavemente mechones de su cabello, haciendo pequeños remolinos y onditas con ellos.

    Alzó levemente el derecho y estiró su índice para ponerlo justo encima de su pezón y pellizcarlo con fuerza. Ella le respondió con un fuerte gemido, pero no era la respuesta que esperaba.

    —Ha…Har…Ha-ar-ley…

    —Harley… ¿qué?

    Su dedo comenzó a moverse suavemente en círculos. Joder, estaba tan sensible que las punzadas que mandaba su cuerpo eran mucho más intensas que cuando se lo había chupado.

    —Q-qu...quie-ro..q-que…

    La cadera del muchacho comenzó a moverse de nuevo, estimulando toda su entrada y sabía perfectamente en dónde aplicar más fuerza. Su cuerpo ardía… ¡Oh, Ho-Oh! ¡Para tus llamas, por piedad!

    Su dedo se pasó al otro dando un pequeño pellizco y masajeando todo a su alrededor. Se detuvo, pero sin quitárselo de encima. Sin advertencia previa, el infierno en su intimidad comenzaba a ser contenido por un relajante cosquilleo a la altura de su pubis, dejando que su irritante razón la atacara nuevamente.

    Más lágrimas comenzaron a desbordar por sus mejillas, se sentían cálidas. Harley comenzó a besar su rostro y a pasar su lengua por ellas para retirarlas.

    ¿Por qué estaba llorando de nuevo?

    Entreabrió los ojos, encontrando sus finos dedos posados cerca de su intimidad. Era desesperante verlo no hacer nada, con esa sonrisa cínica, esa que esbozaba cada vez que se jactaba de tener algo preparado especialmente para ella antes de algún encuentro.

    —Cielo, ¿qué pasa? Acaso… —Deslizó lentamente su índice, trazando un corto rumbo hasta llegar a su destino.

    Ella apretó los dientes en un esfuerzo en vano por contener aquel melodioso gemido. ¡El muy desgraciado la dejó caer en el infierno! ¡Y que bien sentía! ¡Ni ella había podido estimular su clítoris de esa forma! Su dedo jugueteaba en pequeñas ondas, lento… demasiado lento. ¡Con un Giratina! ¡¿No podía ir más rápido?!

    —¿No te gusta lo que tu querido Harley te está haciendo? —Ahora eran dos dedos los que masajeaban esa parte de su ser, trenzándolo en el momento exacto para hacerlo más placentero—. Quiero que me dejes algo claro: ¿Te arrepientes de esto?

    Ella sólo elevó su mentón sin poder evitar llorar aún más.

    —¡Responde!… ¿O es que acaso piensas que el imbécil de Drew lo haría mejor que yo?

    —No… —Ese nombre, no quería oírlo, ¡nunca más!—. No, y-yo-o… no m-me aa-rre-ppient..ah…¡ah!

    —Di… mi nombre… niña

    Dejó salir un bramido mezclado de dolor al sentir un pequeño pellizco en su clítoris.

    —Y-yo… yo no soy… —Sin poder hacer más, continuó llorando: derrotada, a merced de un cruel destino.

    —Balbuceas como una. Habla claro. Dilo.

    Intentó contener la ira y la pena que la invadía. Pero en el fondo, sabía que de nuevo estaba jugando a ser la damisela en apuros, esperando que aquel príncipe de cuento infantil apareciese en el momento adecuado a rescatarla. Nadie, humano o pokémon, se iba a materializar en ese instante para salvarla.

    Porque no necesitaba ser salvada.

    Necesitaba madurar de una vez y dejar de llorar por cualquier nimiedad. Ella le había pedido que la volviera adulta y estaba cumpliendo a su palabra. En ese instante, las lágrimas dejaron de brotar. Tomó un poco de aire.

    —Har…ley.

    —¿Disculpa? —cuestionó metiendo ligeramente su dedo dentro de ella. Volvió a apretar los dientes.

    —Harley…

    —¿Te arrepientes?

    —No.

    —¿Qué es lo que más deseas en este momento… amor?

    —Yo… quiero que… me hagas adulta…

    Esta vez, sintió esos dos dedos comenzando a jugar en su intimidad, acariciándola, entrando y saliendo, tijereando por dentro; haciendo que se aferrara a la sábana.

    —Eso estoy haciendo. De nuevo, ¿cuál es el deseo que sólo tu amado Harley puede concederte, galletita?

    —Quiero —Joder… ¡Joder, es que lo estaba haciendo tan bien!— que me hagas mujer.

    Sintió como agarraba nuevamente posición, sus piernas estaban mucho más abiertas, alzadas y ¡Arceus, estaba ya casi dentro! Podía sentir cada músculo de su cuerpo tensarse sobre ella, sus brazos alrededor de su espalda oprimiéndola con fuerza, algunos de sus cabellos sobre su rostro y su jadeante aliento en su oído.

    Pero no se estaba moviendo, solo permanecía ahí, inerte, como esperando una orden. Supo cuál era:

    —¡¡MÉTEMELA DE UNA PUTA VEZ!!

    Escuchó una risa, esa que le lanzó cuando él le ganó por primera vez en un concurso.

    —Cielo… sobre lo que te dije de que no te iba a doler… verás… te mentí.

    Y sin decir más, sintió una brutal embestida con toda su endemoniada fuerza dentro de ella. ¡Dioses, estaba dentro! Y sí, dolía con toda el alma; aunque más que doler, era una extraña sensación de presión que está a punto de partirte a la mitad, a la vez se sentía increíblemente bien… el movimiento… entraba y salía con mucha fuerza…

    Una y otra…

    —¡Har… arle… Ah… Har-!

    Y otra… y otra…

    —Ha…ah…¡AH!

    Y una vez más…

    Mientras que, con cada golpe de su pelvis, algo se construía dentro de ella, algo completamente ajeno a su realidad; que le hacía suplicar no morirse ahogada en el mar que estaba salivando; queriendo vivir aquella experiencia que, según creía, sólo se vive una vez…

    Sintió luz abriéndose paso en la oscuridad; placer ahí donde sólo había dolor; fuego capaz de curar.

    Que arañaba su espalda.

    Que lo quería tanto como necesitaba.

    Que todo quemaba, que se estaba consumiendo en algo.

    Que estaba como volando al sol.

    Escuchó un bramido que fue ahogado en el más oscuro de los silencios.

    ¡Sus piernas aferrándose a su cadera con toda su voluntad, haciendo que todo aquel frenesí llegara a otro nivel! ¡Siendo por unos instantes un sólo ser!

    El sonido de unas alas, que no tenía, desmoronándose.

    Su propia voz en todas las tonalidades coreando una sola palabra…


    “¡¡Harley… Harley!!”​

    ¡Y cada vez iba más rápido, más fuerte!

    ¡¡Har-!!​

    Todos sus sentidos explotaron, creando una onda expansiva de puro placer, como un torrente eléctrico por todo su cuerpo; erizando cada vello de su piel. Una emoción demasiado potente para contener en su cuerpo; por tanto, fue liberada mediante un armonioso gemido…

    Largo, tendido, sensual…

    Posteriormente, la invadió una sensación de pesadez y sueño. Toda esa luz se apagaba lentamente a su alrededor. No le tenía miedo a las sombras que bailaban en la oscuridad, ni a la falta de estrellas de aquel nebuloso firmamento.

    Estaba feliz y ya nada podía borrarle la sonrisa del rostro.

    Perdió toda percepción del tiempo: pudieron haber pasado segundos, horas o hasta días en ese estado de bienestar y confort. Hubo un instante en que una sensación invadió nuevamente sus sentidos… algo levemente caliente, como una llamarada fugaz de un cerillo encendido y consumido casi al instante. Y al otro lado del universo, una voz cósmica reverberaba en las paredes del espacio:


    “Bienvenida al mundo de los adultos…”

    La noche cayó para ella. Una noche que deseaba fuese eterna en donde sea que estuviera, pues ella sabía que sería la primera noche de una nueva vida… con aquel que, por un instante, creyó que amaba.
     
    Última edición: 27 Julio 2018
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Qué bien narrado todo desde el punto de vista de May n__n. Me dio risa cuando mencionó que Harley usaba tanga :V jejeje.

    Además, ¿Harley tiene pecho sensible? Vaya... podría pasar soplado como mujer plana, tal como mencionó May en la parte 2 xD

    Pero equis, ya dije que la narración es sublime y nada explícita. Esa May seguro que lo disfrutó demasiado... aunque vaya que su mente le jugaba sucio. Bueno, es una buena metáfora de lo que es ser una niña, en el sentido más literal de la palabra, y luego hacer que Harley la convirtiese en mujer.

    Por un momento pensé que Harley la quería violar o algo... pero se nota que, al menos en ese momento, él realmente sentía algo por ella n__n.

    A ver qué sucede después -w-U. Mucha suerte a ambos con todo esto eh
     
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    Siletek

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    ¿Como coño uno puede hacer un capítulo con puro lemmon? Yo no puedo llegar ni a las mil palabras con toda la furia. Los envidio a ambos, malditos desgraciados de mierda XD

    ¿Harley usando tanga? Me acordé de la escena con Pinocho en Shrek 2 XDD

    Bueno, ya cogieron, todo muy lindo y, como en el 98% de los fics (el mío incluido) los preservativos completamente ausentes en esta historia. Malditas hormonas, no dejan pensar.

    Perdón por lo breve de mi comentario.

    ¡Saludos!
     
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