Long-fic [KPOP] [Shonen-ai] Cuando todo acaba

Tema en 'Personas Reales' iniciado por Amane, 25 Junio 2016.

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  1. Threadmarks: Capítulo 1 [Omnisciente]
     
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido Crítico de Oro

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    Título:
    [KPOP] [Shonen-ai] Cuando todo acaba
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    820
    Título: Cuando todo acaba.
    Grupo: BTS [Kpop]
    Parejas: Hopemin [J-Hope/Jimin]
    Advertencias: Relación chico x chico, y además es una angst (es decir, drama por todos lados(?), leer bajo responsabilidad propia.


    ~Capítulo 1~
    [~~~]

    Miró las fotos repartidas por el suelo con aire nostálgico, sonriendo melancólico ante los recuerdos. No había sido buena idea sacar las instantáneas de la bolsa para revivir los momentos pero después de haber pasado tanto tiempo encerrado en su casa sin hacer nada aquello le parecía una buena manera de distraerse.

    A veces seguía sin poder creerse que se hubiera atrevido a hacer aquello a pesar del dolor que le había provocado… pero era lo mejor. Sí, lo era. Debía serlo, sino, no lo hubiera hecho. Necesitaba convencerse de ello.

    —Recuerdo ésta… —murmuró Hoseok, viendo con ojos cristalinos una foto en la que salía junto a Jimin, en su primer aniversario, acariciando con delicadeza sus rostros. —Te quedaste dormido y encima te pilló la lluvia así que llegaste a la cita tarde, cansado y mojado… pero aun así nos lo pasamos bien, porque siempre nos lo pasamos bien juntos. Realmente tú me haces sonreír… bueno, me hacías sonreír con tu simple presencia. Iluminabas mi mundo todos los días… y ahora… —llegado a este punto los ojos del chico se encontraban desbordados de lágrimas y la imagen se veía recubierta de algunas de ellas.

    Lo era todo para él y de un momento a otro pasó a ser nada. Jimin ya no era nada para Hoseok. Hoseok tampoco lo era para Jimin. Sus caminos se habían separado de la manera más drástica y trágica posible.

    Y le dolía, claro que le dolía. Porque aunque ya no eran una pareja, él, el causante de la ruptura, seguía queriéndolo con todo su corazón. Porque Jimin le había inspirado para seguir adelante. Le había apoyado siempre que se encontraba mal y estuvo ahí siempre

    Decidió finalmente, tras limpiarse los ojos con el final de su larga camiseta, ponerse en pie y dirigirse a su nuevo destino: el aseo. Una vez estuvo allí, acarició el impecable lavabo con una leve sonrisa, triste y desganada, antes de abrir el grifo para llenar éste de agua.

    Se miró en el espejo, acción que no cumplía desde hace días… y se notaba.

    Sus ojos estaban rojos por las numerosas lágrimas que había derramado en aquellos días, tenía terribles ojeras ocasionadas por las pocas horas de sueño y había adelgazado mucho, demasiado, ya que no tenía ganas de comer ni de cocinar. También se encontraba más pálido pues no había visto la luz del sol desde que todo ocurrió.

    Se tocó los labios con sus débiles dedos. Esos labios que tanto habían disfrutado de la presencia del el otro y que en ese momento se encontraba deshidratados, resecos… sin vida, tal y como lo estaba su dueño.

    Observó que el agua ya estaba al límite por lo que cerró el grifo y, apoyándose en el borde de la pila, volvió a perderse en el reflejo que reflectaba el cristal.

    ¿Dónde estaba el Hoseok de antes?¿El Hoseok que se hacía llamar J-Hope?

    Solo con fijarse mejor en sus ojos, pudo responder con facilidad a la pregunta.

    —He perdido la esperanza… Ahora solo soy Hoseok. Un estúpido e inútil Hoseok perdido y sin ganas de vivir. Un Hoseok que ha cometido el peor error de su vida y que no lo puede enmendar. Un Hoseok… que da mucha pena —murmuró tras soltar una amarga carcajada. Se sentía bien insultándose a sí mismo, haciéndose sentir más culpable… ya que al fin y al cabo se merecía todo aquello y más. Por haber hecho sufrir a su persona más querida sin darle explicaciones verdaderas.

    Decidido, sacó un bote de pastillas del estante y en su tembloroso puño guardó numerosas de ellas.

    —Sí… esto es lo que debo hacer… es la única salida —se dijo a sí mismo, apretando el puño con fuerza para mostrar su determinación.

    Estaba seguro que hacer aquello era lo mejor. No podía aguantar más, de todas formas llevaba ya demasiado tiempo maltratando su cuerpo como para sobrevivir así que… ¿qué había de malo en llevar acabo ese plan?

    Unos segundos más mirando el puño antes de abrir éste y empezar a subirlo con intención de tomarse todas las píldoras de una vez, acabando con su sufrimiento y el de los demás.

    Riiiiing, ring.

    El timbre de la casa resonó por todo el hogar de forma estrepitosa y repentina, asustando levemente al chico.

    Cuando procesó lo ocurrido, dejó caer las pastillas en el agua, aun sorprendido pero en un mejor sentido.

    Aquello había sido un pitido largo y uno corto y ese método era el que usaba una determinada persona… una persona que no debería estar ahí… no podía estarlo… ¿o sí?

    Corrió.

     
  2. Threadmarks: Capítulo 2 [Jimin]
     
    Amane

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    8
     
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    ~Capítulo 2~

    [Jimin]


    Han pasado ya varios días desde que recibí la maldita carta y aun soy incapaz de procesar y superar lo que había pasado, lo que aquella carta había desatado.

    "¿Por qué?" es la pregunta que constantemente ronda mi cabeza, como un molesto zumbido que no me deja vivir. Y es que no podía seguir con mi triste si no conseguía entender la razón de lo sucedido.

    ¿Por qué tuviste que dejarme? ¿Por qué tuviste que cortar nuestro lazo de forma tan drástica y cobarde?

    Estábamos muy bien… hasta podría aventurarme a decir que mejor que nunca. ¿Entonces por qué aquella carta?

    Parece que tú no piensas igual que yo ya que la carta llegó a mis manos. Sí, tuviste que mandar esa estúpida e innecesaria carta y estropearlo todo… ¿cierto? Tuviste que hacerlo.

    ¿Me puedes explicar que es eso de "es lo mejor para ti"? ¿O me puedes decir qué clase de estúpida excusa es: "lo entenderás con el tiempo"? ¡Eso es jodidamente cliché! ¡Es un puto cliché! ¡Te odio el doble por eso! ¡Por lo menos podías haberlo hecho más original! O de una forma más valiente… no mediante esa carta sin sentido.

    Carta que… no he podido dejar de leer pensando que todo era mentira, desenado que el papel desapareciera de mis manos y todo esto no hubiese pasado. Un mal sueño, una pesadilla… cualquier cosa antes que creer que me has dejado… abandonado… que ya no me quieres.

    Pero no.

    Es todo real. Los días pasan y tú sigues sin responder a mis llamadas. Ni siquiera lees mis mensajes de Whatsapp. Me alegro de saber por los chicos que sigues vivo [aunque no en la mejor condición] porque he llegado a pensar que ya no lo estabas.

    Lo cual me deja claro que, sí, lo nuestro acabó. Simplemente eso. Se acabó.

    Llegados a este punto no puedo mentir y debo admitir que he llorado. He derramado miles de lágrimas por ti. A veces pienso que se me han acabado éstas pero… te recuerdo y vuelvo a llorar.

    Pero claro que esto tú no lo sabes. ¿Un ser tan sumamente cruel como tú eres, pensando en mis sentimientos? Imposible, si lo hubieras hecho estarías aquí abrazándome y viendo mi película favorita.

    Acompañando al maldito “¿por qué?”, tenemos la otra pregunta clave: ¿Dónde ha quedado todo?

    Los recuerdos que hemos creado juntos simplemente no los puedes olvidar, no te veo capaz de algo así. Menos aun teniendo en cuenta que tienes un álbum lleno de nuestras fotos. No serías capaz de quemarlo… tú no.

    Te odio, pero te conozco y sé de lo que eres capaz y de lo que no. Y también sé, de algún modo, que esto no es lo que querías. Tú me querías demasiado, siempre me lo dijiste. Era tu única esperanza para vivir. No habrías salido adelante sin mí.

    Así que no, sencillamente no puedo imaginar que te ha llevado a hacer esto… a mentirme de forma tan descarada.

    Me doy cuenta que sí has decidido hacerlo de esta forma es porque no podías soportar la idea de decírmelo [de mentirme] a la cara y ver cómo me derrumbo. De esta forma te sientes menos culpable.

    Soy capaz de articular un “agh” pastoso, sin ganas, mientras me levanto de la cama en la que pasaba la mayoría de mi tiempo, pensando y pensando… recapacitando y recapacitando… especulando…

    Estoy desesperado… Mucho… Demasiado.

    ¡No soy capaz de entenderlo! Simplemente, ¿por qué?

    Me gustaría saber la razón verdadera y podría descansar algo más tranquilo. A estas alturas no sería capaz ni siquiera de recriminarte nada solo sabiendo qué había pasado.

    Tras mucho esfuerzo logro ponerme al fin en pie decidiendo que era hora de hacer algo o acabaría muriéndome en la cama.

    Salgo fuera, cruzándome de brazos para intentar protegerme algo del repentino frío. ¿Cuándo habían descendido tanto las temperaturas?

    Me acerco al buzón y cojo unas cuantas cartas de éste, sorprendido. Aunque pensándolo bien, a pesar de no ser una persona muy demandad, tras estar tantos días sin salir de casa es lo más normal.

    Publicidad… publicidad…facturas… y ¿humm? ¿Qué es eso?

    Mientras entro nuevamente, voy pasando la correspondencia, deteniéndome en el umbral de la puerta al observar un extraño sobre.

    Es una carta tradicional, decorada con campanas y flores con… ¿el nombre de mis padres?

    La abro con sumo cuidado y lentitud, asustado.

    —Así que… este es el por qué —murmuro finalmente, releyendo la simple frase que ahí aparecía con los ojos peligrosamente llorosos.
     
  3. Threadmarks: Capítulo 3 [Omnisciente]
     
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    Advertencia: Capítulo con unas "pocas" palabras malsonantes. Es que el Monsuga (?)

    ~Capítulo 3~

    [~~~]

    Un par de jóvenes chicos esperaban, realmente nerviosos, delante de una simple puerta en una pequeña y simple casa de las afueras.

    El más bajo movía el pie de forma apresurada e incontrolada, dando golpes arrítmicos en el suelo de madera, provocando un ruido bastante molesto; el más alto, sin embargo, se limpiaba las manos con su camiseta cada pocos segundos pues éstas sudaban sin descanso.

    Y a pesar de las distintas muestras de su nerviosismo, en sus mentes el caos era igual. Ambos se hacían la misma pregunta: ¿cómo le dirían a Hoseok algo tan grave como que…?

    —Jimin yo… —fueron las palabras que se escucharon nada más abrirse la puerta, dejando ver a un Hoseok agotado y desnutrido. Sin embargo, había algo diferente. En sus ojos se distinguía algo de esa esperanza que hace tiempo le caracterizaba tanto.

    Dicha esperanzada se desvaneció cuando descubrió quienes estaban delante de su persona, dejando su mirada nuevamente vacía, perdida.

    Sus labios quedaron entreabiertos debido a su intención de hablar y pasaron unos segundos hacia que pudo volver a pestañear con constancia.

    >> ¿Chicos? —Consiguió pronunciar al final, tras procesar lo sucedido—. ¿Ha pasado algo?

    Los tremendos nervios de Yoongi pasaron a convertirse en un terrible y aterrador enfado al escuchar esa pregunta, dejando escapar un gutural gruñido a la vez que sacaba algo de su bolsillo.

    —¿Qué es esta mierda? —Espetó lanzando una bola de papel al pecho del otro con todas sus fuerzas, que aunque no lo parecía, eran muchas—. Tú sabías sobre toda esta mierda, ¿verdad? ¡Joder, claro que lo sabías! ¿Eres al menos consciente de la enorme gilipollez que has hecho, pedazo de estúpido? —El denominado Suga se acercó amenazante, dándole un empujón al menor que, aunque no lo movió de su sitio, sí lo tambaleó y seguramente dejaría algo de marca. Debía agradecer que hubiera sido algo tan leve, cuando Yoongi se enfadaba solía recurrir más a patadas y puñetazos.

    Aun así, Jung tardó bastante tiempo en reaccionar y procesar lo ocurrido.

    Se agachó, cogiendo la bola de papel para abrirla y leer lo que allí había escrito con una bonita y estilística caligrafía. Así que era cierto que todos estarían invitados menos él. No sabía si agradecerlo o no.

    —¿Es que acaso no os alegráis por Jimin? —Cuestionó tras leer aquellas simples palabras repetidas veces, sin levantar la vista de todos modos—. Por fin tendrá una relación normal. Una familia con una buena y guapa chica que lo quiere, ¿no es eso lo que quiere toda persona? Sus padres estarán muy felices y So Young, que se lo merece, también. Tendrán una bonita casa, perritos… o gatitos, lo cierto es que a Jimin le agradan más los gatos así que… —una bofetada fue lo que paró los labios de Hoseok.

    El joven se llevó la mano a la dolorida mejilla y observó a Namjoon con sorpresa.

    —Estoy harto de esta mierda, Jung Hoseok. Jodidamente harto. Tengo mis putos problemas también… todos tenemos jodidos problemas de mierda. ¿Pero sabes qué? Nos teníamos los unos a los otros y estábamos juntos para superar toda esta mierda —la grave voz de Namjoon se empezó a elevar cada vez más con cada palabra que pronunciaba—. Y vosotros dos os queréis, no me jodas. Todo lo que hicimos para que os juntarais no fue en vano y tú… ¡tú! ¡Lo echas a perder! ¡Cómo si nada! ¿Y por qué? ¿Por una estúpida boda concertada? ¡Por eso, Hoseok! ¿Por qué no hablaste con nosotros? Podríamos haber hecho algo y…

    —¿Y qué hubierais…?

    —Lo que fuera, hubiéramos hecho lo que fuera. Cualquier idea, por más disparatada que hubiese sido, hubiera servido. Lo hubiéramos cumplido. Pero fuiste un cobarde, no confiaste en tus amigos y te dejaste amedrentar.

    Hubo un incómodo y tenso silencio en el que los tres chicos intercambiaron miradas llenas de reproche acompañadas de pesadas respiraciones entrecortadas.

    —¿Sólo habéis venido a molestar mi tranquilidad con esta estúpida pelea? Porque si es así no merece la pena, os podéis ir por donde habéis venido. Felicidades, habéis sido valiente y habéis hablado con el monstruo de Hoseok, pero no ha servido de nada. Todo está hecho. La boda ocurrirá y posiblemente yo me mude para dejar de ser un maldito estorbo, que es lo que siempre he sido. Todo el mundo se olvidará de lo que pasó entre nosotros y seremos felices así. Dejadme en paz de una puta vez —espetó para después adentrarse en la casa con un paso claramente dispuesto a cerrar de un portazo.

    —¡Esto es por Jimin! ¡Se ha intentado suicidar! ¡Y están intentando salvarlo! —Gritó el mayor impidiendo que Hoseok escapara de nuevo.

    —… ¿Qué? —Murmuró frunciendo el ceño, volviendo a abrir la puerta al completo.

    Cuando se dio cuenta de que todo lo que decían era verdad se olvidó de todo y salió corriendo hacia la calle, apartando a sus amigos de forma brusca.

    Namjoon y Suga intercambiaron miradas. En el estado del chico, no lograría llegar entero a casa de Jimin pero también debían ver unas cosas en su hogar aprovechando su partida.

    Así que se separaron: el mayor iría a investigar mientras que el menor seguiría a su compañero de año.

    Se desearon suerte, pues ya no había nada más que pudiesen hacer.
     
    Última edición: 30 Agosto 2016
  4. Threadmarks: Capítulo 4 [Jungkook]
     
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    535
    ~Capítulo 4~
    [Jungkook]

    —Jimin… Vamos… Dime que estás ahí… —murmuró Taehyung en cuánto entramos a la casa de nuestro amigo, desesperados.

    —H-hyung… ¿c-crees que él…? —Empecé a preguntar con clara preocupación, desde el umbral de la puerta, mientras él empezaba a mirar por la sala principal.

    —No. Escucha, Jungkook, nada le ha pasado ¿vale? Sé que debe... —no acabó sin embargo la frase pues nuestras miradas se cruzaron y ambos sabíamos que no podía prometer algo como eso.

    ¿Cómo supimos que algo estaba pasando con Jimin en ese momento? Fue sencillo ya que al recibir la invitación de aquella boda supimos cómo reaccionaría.

    Es cierto que entre nosotros sospechábamos algo. Conocíamos a los padres de Jimin desde pequeños y sabíamos la obsesión que tenían con hacer que él aceptara finalmente casarse con So Young.

    Realmente, cuando se enteraron de la relación de los dos chicos, la joven quiso cancelar la boda. Ella es una persona muy amable, simpática y compresiva, pues entendió al momento que no podía interponerse entre ellos a pesar de estar enamorada de Jimin desde pequeños.

    Pero ni los padres de él ni los de ella estaban de acuerdo y finalmente, parece que consiguieron coaccionar a Hoseok lo suficiente para que todo acabara.

    —En el baño… —murmuré de repente, empezando a moverme desde que entré a la oscura casa. Ninguno de los dos había vuelto a salir y se notaba en el ambiente de sus hogares—. ¡Escucho el agua de la bañera! ¡Está en el baño! —Grité y antes de siquiera darme cuenta ambos ya estábamos corriendo hacia dicha dependencia.

    Una vez delante de la puerta, Tae empezó a mover el pomo en un intento de abrir ésta pero estaba bloqueada.

    No hizo falta más que cruzar miradas para que comprendiéramos que debíamos hacer.

    Sin siquiera hacer la típica y estúpida cuenta de tres, nos lazamos con fuerza sobre la madera, derrumbándola con sorpresiva rapidez.

    Y allí estaba él. Sentado en el suelo con la espalda apoyada sobre el lateral de la bañera, tiritando. El agua, fría a simple vista, se desbordaba, dejando todo el suelo mojado y resbaladizo. Jimin también estaba mojado de pies a cabeza, intentando entrar, inútilmente, en calor con una manta que también se había acabado mojando.

    Sus ojos se veían rojizos por culpa de las lágrimas y había un papel quemado cerca de él.

    —¡Jimin! —Tae reaccionó con más rapidez y corrió, sin caerse de milagro, para abrazarlo—. ¡Kook! ¡Corre! ¡Llama una ambulancia! —Gritó mientras se quitaba la chaqueta para intentar tapar al otro.

    —S-sí —reaccioné al rato, cogiendo el móvil para cumplir la orden.

    —112, ¿qué necesita? —Una voz femenina contestó convenientemente rápido.

    Tras explicarle la situación y ver como mi compañero conseguía tapar a Jimin con todo lo que pillaba, decidí realizar una llamada a mis otros Hyung: Namjoon y Yoongi. Ellos debían saber que pasaba y, lo más importante, debían hablar con Hoseok para arreglar de una vez todo eso.

    La ambulancia no tardó en aparecer y en menos de lo que pudimos darnos cuenta, ya estábamos de rumbo al hospital con nuestro amigo enchufado a distintas máquinas.

    —Saldrá de ésta, tranquilo —murmuró Tae para calmarme por el camino.
     
  5. Threadmarks: Capítulo 5 [Namjoon]
     
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    Advertencia: nuevamente habrá algo de palabras malsonantes, but not too much.

    ~Capítulo 5~
    [Namjoon]

    —Mierda… Mierda… ¡Joder! —grité al llegar al puente que cruzaba el río.

    Lo había perdido de vista… ¡Demonios! ¡Yoongi me iba a matar si le pasaba algo a Hoseok! Y yo podía imponer por mi estatura pero Yoongi enfadado sí que era un peligro…

    Miré a los lados, asustado de que se hubiera caído al agua o, pero aun, a la carretera. ¡Dios! ¡No podría volver a vivir tranquilo si sabía que Hoseok había… muerto por mi culpa!

    >> ¡Jung Hoseok! ¡Respóndeme! Por favor… —Mi voz estaba quebrada, quería llorar. No podía permitir que una de las pocas personas que me conocían y querían acabase mal. No de nuevo.

    Seguí avanzando, avanzando y avanzado, atento a todo lo que sucedía a mí alrededor y entonces, lo vi. ¡Lo vi! Al fin lo vi… pero…

    —¡Hoseok! —exclamé, alarmado al ver como se derrumbaba tras unos pasos confusos.

    Corrí hacia él, como si mi vida dependiera de ello y me tiré al suelo de forma brusca, sin importarme si mis rodillas sufrían algún daño. Eso era un daño colateral.

    Cogí su cabeza con cuidado y la apoyé sobre mi pecho para después darle pequeños golpes. Debía hacer que reaccionase… debía reaccionar, aún estaba vivo.

    —J…Ji… —Una voz débil, casi imperceptible salió de sus labios, intentando decir algo. No necesité mucho más para saber lo que quería decir.

    —Ya lo vas a ver… dentro de poco verás a Jimin… —Cogí mi teléfono y llamé a emergencias. Apresurado expliqué lo que pasaba y seguí al pie de la letra las órdenes de mantener en contacto al chico hasta que la ambulancia llegara.

    >>Lo arreglaréis… ya verás. Volveremos a estar unidos todos y saldrá bien… —Las lágrimas caían de mis ojos sobre el cuerpo del otro. Lágrimas de temor, lágrimas de dolor, lágrimas de desesperación.

    La ambulancia llegó al fin y, afortunadamente, me dejaron acompañarlo hasta el hospital. Decían que todo iba a estar bien, que se recuperaría pero por desgracia ya sabía que aquellas palabras eran el protocolo para calmar a los familiares, muchas veces no se cumplían.

    ……

    Al llegar al hospital me dejaron en el pasillo mientras veía como se llevaban a mi amigo… a mi mejor amigo.

    Me dejé caer sobre una silla de plástico, tapándome la cara con las manos para no ver el exterior. Quería encerrarme en mí mismo y pensar que aquello no estaba pasando, que nada de eso estaría sucediendo.

    —Toma, un café te vendrá bien. —La voz de Yoongi me sacó de mis pensamientos, haciendo que levantara la cabeza de forma brusca, me encontraba confuso.

    —¿S-Suga? —hablé, en voz baja, sin poder creerme que estuviera ahí.

    Sin embargo cogí el vaso de plástico que me ofrecía y esperé a que se sentara a mi lado para que me explicara lo sucedido.

    —Los pequeños. Me llamaron diciendo que Jimin estaba aquí, en recuperación. Cuando estaba por el pasillo, queriendo salir para fumar, os vi y os seguí —explicó, mirando al frente mientras mezclaba con una cucharilla su bebida.

    >>Descubrí que no se ha tomado su medicación en semanas. Dudo que haya comido siquiera algo, era de esperar que esto sucediese. —Apoyó una mano en mi hombro, de forma consoladora—. ¿Sabes? No te culpes por ello. Ni la vez anterior, ni esta vez, fue tu culpa.

    Bajé la mirada, avergonzado.

    Aun recordaba cuando tiempo les había tomado a los chicos hacerme ver que la muerte de mi madre no había sido culpa mía. Pero si a Hoseok le pasaba algo… ninguno iba a estar de humor para hacerme ver que no había sido mi culpa.

    —¿Cuál es la habitación de Jimin? —murmuré únicamente.

    —Un par de pisos más arriba, están Jungkookie y Tae en la puerta. Jin está dentro —me explicó y me puse en pie, mirándolo.

    —Gracias.

    Y me alejé, tirando el vaso ya vacío a una papelera antes de subirme al ascensor.
     
  6. Threadmarks: Capítulo 6 [So Young]
     
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    ~Capítulo 6~

    [So Young]

    Estoy nerviosa, muy nerviosa. Ya es el gran día. El día de mi boda.

    Veo como varias mujeres me arreglan el vestido y el peinado. Todas hablan a la vez pero no entiendo nada de lo que dicen. Mi cabeza está en otro lugar.

    —Jimin… —murmuro, de forma imperceptible.

    Mi… pareja había salido del hospital hace poco y sus padres, sin querer perder tiempo, organizaron la boda lo más rápido posible.

    Pero yo… sigo sin sentirme bien. No es justo, esto no es para nada justo. Sí, amo a Jimin desde que lo conocí, él es mi chico ideal. Pero no podemos ser felices si él ama a otra persona y yo no puedo satisfacer sus deseos. Está claro. Quiero a Jimin y para dejárselo claro debo demostrar que estoy de su parte.

    Pasa el tiempo mientras recuerdo lo sucedido en los últimos meses.

    Cuando me enteré del… accidente del chico, vine rápidamente a Seúl y lo visité. Los chicos me explicaron todo lo sucedido y me sentí destrozada. Jimin había intentado suicidarse al descubrir los planes de sus padres, Hoseok al enterarse salió corriendo a por él pero llevaba tiempo sin comer decentemente, salir de casa y… sin tomarse sus pastillas, así que al salir, estuvo a punto de morir.

    Ninguno estuvo al tanto de lo sucedido con el otro.

    La boda siguió adelante.

    Hasta este momento.

    Entro acompañando a mi padre al llegar la hora. Todos los presentes se levantan para verme, a mí y a mi precioso vestido. Intento sonreír pero no puedo hacerlo al saber que todo aquello no era lo correcto. Observo a Jimin en el altar, está igual. Lo conozco desde hace mucho tiempo y sé que no se encuentra nada bien, y no solo por las secuelas de su intento de suicidio.

    Observo que los chicos —menos Hoseok, demonios— están guapísimos con sus trajes, en primera fila. Es obvio que recibirían un trato especial.

    Los miro con serenidad a todos, esperando que entiendan lo que va a pasar.

    Miro a Jimin y cuando cojo su mano noto que está más fría que nunca. Lo normal en una situación como esa sería que ambos temblásemos de nervios, sudásemos por lo mismo… pero no, los dos estamos fríos y serenos. La tranquilidad antes de la tormenta, parece que ambos sabemos lo que va a pasar.

    ……

    Los votos matrimoniales llegan. Él da el sí, sin dudar, y sé que lo hace porque sus padres lo amenazan con la mirada. Los mío también lo hacen.

    Pero, cuando el cura termina de recitar mi parte, lo único que hago es mirar a los presentes.

    Llevo mi mano a la mejilla del chico y sonrío levemente, con mis ojos aguados.

    —¿Sabes lo que siempre me ha gustado de ti? —Noto que toda la sala cuchichea, confusa, nuestros padres enfadados, los chicos esperanzados—. Siempre haces lo posible para que las personas a las que quieres estén felices. Arriesgas tu propia felicidad por la de los demás. Siempre quise ser tan altruista como tú. Ahora tengo la oportunidad para hacerlo —Puedo ver su mirada avivándose. Al fin logro ver de nuevo esos ojos marrones que me enamoraron—. Siempre te quise, pero tú no me perteneces. Tú lugar está en los brazos de otra persona. Esa persona te necesita y te ama mucho más de lo que yo podría imaginar. Por favor… ve con él y haced lo vuestro posible, os lo merecéis ambos… de verdad.

    —Gracias, So… Gracias. —Me abraza, con fuerza, y yo le correspondo. Por primera vez siento una muestra de verdadero afecto por su parte. Quiero llorar pero aguanto las lágrimas. A estas alturas la sala es un total caos.

    —Vete ya, corre. Debes alcanzarlo. —No hicieron falta más palabras pues en pocos segundos lo veo corriendo hacia la salida. Miro también a los cinco chicos restantes—. Id vosotros también, lo necesitarán. —Siento que me lo agradecen, sus miradas expresan tanta alegría que ya no me importa lo enfadados que estén mis padres porque sé que he hecho lo correcto.

    Quizás es tiempo de que yo también busque a esa persona que me quiera tanto como Jimin y Hoseok se quieren.

    Pero primero, debo aguantar la reprimenda de mis padres por un laaaaargo, largo tiempo.

    Aun así, sonrío al mirar la puerta. Sonrío mientras las lágrimas caen por mis mejillas… nadie me avisó de que el amor doliese tanto.
     
  7. Threadmarks: Capítulo 7 [Omnisciente]
     
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido Crítico de Oro

    Piscis
    Miembro desde:
    10 Julio 2013
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    3,341
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Título:
    [KPOP] [Shonen-ai] Cuando todo acaba
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    1007
    ~Capítulo 7~

    [~~~]

    —¡Hyung! ¡Hyung! ¡HYUNG! ¡POR FAVOR, HYUNG! ¡PARA! —La voz de Jimin salía ya entrecortada tras tanto correr, pero al mismo tiempo con un tono de felicidad al haber encontrado al chico, justo antes de que le fuera inevitable.

    En aquella situación, no podía perderlo. No podía darse el enorme lujo de volver a perder al amor de su vida, ahora que tenía una segunda oportunidad. Podía ser finalmente feliz, y pensaba serlo, junto a Hoseok. Lejos de ahí o, puede, que en otro país, le daba igual, solo quería estar con él y ser feliz.

    Y lo vio, menos mal que lo vio. Sintió ganas de reír ante la estúpida suerte que empezaba a tener finalmente. Lo encontró justo al borde del momento crítico pues él estaba a pocos pasos de subirse a un autobús con dirección a Gwangju, su hogar, muy lejos de Jimin, muy lejos de todo lo vivido durante los últimos años… muy lejos de los recuerdos, buenos y malos.

    —¡Hyung! —lo llamó, una vez más, haciendo que finalmente le prestara atención.

    Se paró en seco, intentando recuperar el aliento pues se había esforzado demasiado en alcanzar la estación. Menos mal que conocía a Hoseok y sabía exactamente dónde iba a estar.

    —¡Jimin! ¿Qué demonios haces aquí? —El nombrado se alejó totalmente del autobús, dejando la maleta caer contra el suelo y al conductor maldiciendo a toda la familia del pobre chico—. ¿Estás bien? ¡Mierda! ¡No debiste correr tanto! ¿Y la boda? ¡No te habrás…! —Sin embargo, su ataque de preocupación fue interrumpido por unos suaves labios posándose sobre los suyos.

    Y Hoseok olvidó toda preocupación, toda huida y toda boda, porque esos labios era todo lo que necesitaba en su vida. Todo lo que quería y requería para vivir feliz. Esos labios que tanto había echado de menos y con los que tanto había soñado desde su ruptura. Esos labios… de la persona que amaba.

    Cuando se separaron debido a la falta de aire, Jimin lucía unas mejillas sonrosadas y unos ojos vidriosos, esperando alguna clase de réplica. Pero pasaban los segundos y Hoseok era incapaz de decir palabra alguna. Él solo podía estar ahí, de pie, observando con suma atención el rostro del más pequeño, como queriendo estudiárselo de memoria, aunque bien es cierto que ya se lo sabía.

    Levantó su mano para acariciar con el pulgar las facciones del pelirrojo.

    —Hyung, yo… —Empezó a hablar, con voz temblorosa, sin saber que decir realmente, pero fue interrumpido por una sonrisa del mayor.

    —Jimin, te amo, siempre te amaré —murmuró, haciendo de esas palabras algo muy íntimo, acercándose una vez más para compartir otro beso. Beso que resultó como el cierre de un pacto, un pacto de amor eterno al que ambos se comprometían respetar.

    El resto de chicos llegaron junto a ellos, jadeantes por igual, y observaron la escena con una sonrisa enternecida. Al final todo parecía ir bien, todo estaba siendo como debía ser.

    —Hyung… huyamos. Huyamos de aquí, vámonos unas semanas, ¡meses!, por ahí —propuso Jimin en cuanto se separaron, aun con las frente unidas, compartiendo miradas de complicidad.

    —Vamos. Esta noche. Haz tus maletas y vámonos. —Aceptó Hoseok sin dudar, no pudiendo decirle que no a su pequeño Jimin, menos cuando proponía algo que él mismo deseaba hacer por igual.

    —Nosotros os ayudaremos, chicos. —Se escuchó la voz de Suga entonces, acercándose al dúo.

    Ambos se separaron y miraron al grupo con una sonrisa. Ahí estaban ellos, siempre apoyándolos, siempre intentando que lo suyo fuese bien, siempre ahí, como buenos amigos… como hermanos.

    Así pues, con un aura de alegría y positivismo flotando alrededor del grupo de amigos, los siete se dirigieron hacia sus hogares.

    Primero ayudaron a Jimin a empaquetar todo lo que éste creyese necesario para llevar hacia el viaje y después fueron a casa de Hoseok para extender el equipaje de éste, así como para preparar el coche. Los chicos se comprometieron a cuidar de las casas y la pareja confiaba plenamente en ellos, así que podían partir seguros.

    Y así lo hicieron. A medianoche Hoseok se encontraba conduciendo sin un destino predeterminado su todoterreno y Jimin, a su lado, miraba por la ventana, disfrutando de la paz y la tranquilidad que la noche ofrecía.

    —Esto es tan bonito… —Empezó a hablar el más joven, moviendo los dedos al sentir el viento traspasando éstos—. Tú y yo, en plena noche, por la solitaria carretera yendo sin un destino… ¿no es romántico? —Hoseok asintió acompañado de un “sí” cariñoso, sin despegar la vista de la autovía.

    Jimin suspiró sin apartarse de la ventanilla.

    Era una noche hermosa, tranquila, sin preocupaciones. Las estrellas manchaban la oscura bóveda celeste de forma aleatoria, como gotas de pintura astral salpicando un lienzo oscuro. Y la luna, la hermosa luna, presumiendo de su redonda forma en aquella noche de luna llena, en la que el satélite parecía haberse decorado especialmente sabiendo que ellos dos viajarían, pues brillaba con tal intensidad que hasta las estrellas parecían intimidarse y resplandecer menos. Incluso parecía, y Jimin juraría que no era su imaginación, que había unas cuantas estrellas más en el firmamento. Unas tímidas, unas que apenas salían de su escondite para observarlos y desearles buena suerte en su viaje, anhelándoles lo mejor.

    Una noche hermosa, calma, brillante… una noche dedicada para ellos y solo para ellos.

    Hasta los habitantes de Seúl parecieron ponerse de acuerdo para dejar la carretera totalmente libre en aquel momento, pues ni una solo alma se divisaba en el lugar, y bien era sabido que algún que otro coche solía pasar a esas horas.

    El viento soplaba con levedad, moviendo de forma juguetona las hojas de los árboles que habían sido plantados alrededor de la carretera, creando una melodía que tanto Jimin como Hoseok amaban escuchar.

    Tras disfrutar del momento, se giró para situarse correctamente sobre el asiento, mirando así al frente.

    Pero entonces, todo fue demasiado rápido.

    Vio una curva, unas luces, escuchó pitidos, gritos, sirenas… y luego, nada.

    Oscuridad y silencio.
     
  8. Threadmarks: Epílogo [Omnisciente]
     
    Amane

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    [KPOP] [Shonen-ai] Cuando todo acaba
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    Tragedia
    Total de capítulos:
    8
     
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    711
    ~Epílogo~

    [~~~]

    [Unos meses después]

    Un chico de cabello castaño guiaba una silla de ruedas hacia el interior del hospital. Hablaba con enorme alegría hacia la persona sentada en ella. Y es que realmente era un día para celebrar para ellos.

    —¡Hyung! ¡Aún no me lo puedo creer! —exclamó el más pequeño desde la silla—. ¡Al fin empiezo la rehabilitación! —Y a pesar de la situación, el chico sonrió, contento ante la idea.

    —¡Así es! ¡En unos meses podrás volver a caminar! —Afirmó Hoseok, entrando en el centro sanitario de una vez para esperar poder entrar dentro de la sala correspondiente.

    El mayor dejó la silla cerca de los asientos de la sala de espera, pudiéndose él sentarse entonces sobre una de ellas. Sacó de su bolsillo una chocolatina y se la ofreció al más pequeño, quien se había perdido en sus pensamientos nada más dejo de ser el centro de atención de Hoseok.

    —¿Sabes, hyung? No te haces idea de lo mucho que te agradezco haber estado conmigo durante este tiempo y haber seguido queriéndome a pesar de… esto —confesó Jimin mientras abría el envoltorio, tímidamente.

    Hoseok rodó disimuladamente los ojos, sonriendo melancólicamente.

    Cierto es, hacía ya unos cuantos meses que ellos habían sufrido el accidente de coche, y en manos de las personas menos pensadas. Los padres de Jimin descubrieron de alguna manera donde se dirigían y decidieron que no iban a dejarles ser felices.

    Estrellaron su propio coche contra el de Hoseok.

    Los resultados fueron, sin embargo, nefastos para ellos. Ambos fallecieron, la madre al instante y el padre en el hospital al día siguiente.

    Por el contrario, el coche de Hoseok era un todoterreno realmente bueno, ambos sobrevivieron, siendo Jimin el más lesionado. Afortunadamente, él estaba a un poco más de poder recuperarse físicamente.

    Emocionalmente, sin embargo…

    Hoseok estuvo siempre ahí, para él, animándolo, ayudándolo con todo, apoyándolo, acompañándolo y, sobre todas las cosas, amándolo. Y Jimin nunca se cansaba de agradecerle por aguantarlo y seguir queriéndole. Pero eso a Hoseok le parecía lo más normal, él era el amor de su vida.

    Los chicos y So Young estuvieron igualmente junto a él, mas otorgaron espacio a la pareja pues sabían que se necesitaban el uno al otro más que a nada.

    Con el tiempo, Namjoon y Yoongi decidieron hacer oficial su relación al igual que lo hicieron Taehyung y Jungkook. Las relaciones, sin embargo, no fueron sorpresa para nadie. Tampoco sería una sorpresa cuando Jin decidiese dejar claro que se estaba enamorando de So Young, la pequeña chica que sin lugar a dudas, correspondía esos sentimientos.

    —Park Jimin, te lo he dicho mil veces. Sé que me lo agradeces pero no debes hacerlo, soy tu pareja y estoy aquí para ti siempre, no importa que suceda. Tú también lo estarías para mí, ¿cierto? —preguntó mientras lo miraba a los ojos de forma intensa.

    —¡Por supuesto, hyung! ¡Siempre! —Levantó su dedo meñique para unirlo con el del otro, como una promesa infantil pero suficiente para él.

    No para Hoseok, quien se puso en pie al instante, llevándose de nuevo su mano al bolsillo.

    —Park Jimin. He tomado una decisión y estoy completamente seguro de que es la correcta… —Empezó a decir con una voz llena de sentimiento, intensa, agachándose en el momento para apoyarse sobre solo una rodilla. Jimin no podía creérselo, se llevó las manos a la boca—. Park Jimin, cariño, la persona que ha iluminado mi vida… ¿quieres casarte conmigo? —Y con esa pregunta, abrió la pequeña cajita para dejar ver el anillo que tanto trabajo le había costado conseguir.

    —¡Dios, Hoseok! ¡Por supuesto! ¡Sí, sí! —Aceptó con lágrimas en los ojos, no sabiendo si reír o llorar. Sentía tantas emociones juntas que no sabía cuál seleccionar.

    Hoseok se puso en pie para abrazarlo y besarlo, bajo las miradas curiosas y confusas de los pocos pacientes que esperaban en la sala.

    Tras ponerle el anillo, ambos compartieron una mirada tierna y cariñosa, sintiendo la felicidad llenando todo su cuerpo.

    —¡Park Jimin! —Se escuchó la voz del médico desde su consultorio, haciendo que los chicos salieran de esa burbuja fantasiosa en las que habían sumido.

    Sin embargo, el humor no empeoraba para ellos.

    Era tiempo de empezar de nuevo.
     
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