Historia del primer amor

Tema en 'CLAMP' iniciado por Sakurah Li, 16 Septiembre 2009.

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    Sakurah Li

    Sakurah Li Iniciado

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    Historia del primer amor

    Ola! Como estan?? quiero dejar mi historia para que me den unos consejos para crecer como escritora si soy o no buena para esto Ok!

    De antemano gracias...

    HISTORIA DEL PRIMER AMOR
    PROLOGO

    A pesar de ser verano, el ambiente era sombrío y desolador en aquel cementerio. Amigos y familiares acompañaban a los dolientes en la última despedida del ser querido. Mientras que la ceremonia seguía, el joven de ojos ámbares tenía la vista perdida sobre el cajón donde descansaba el cuerpo de su esposa. No podía creer como la muerte se había llevado a la persona que mas quería en el mundo. Cerró sus ojos sin poder contener más las lágrimas que caían amargas de ellos, mientras que los recuerdos golpeaban contra él asiendo su dolor más profundo.
    - Hey!... Shaoran… quieres que seamos amigos?
    Casi podía jurar que escuchaba la voz de su esposa cuando se conocieron, no pudo evitar que nuevas lágrimas surcaran su rostro. Los recuerdos siguieron pasando por su mente: su boda, los viajes, compras, paseos. Todo, absolutamente todo pasó por su mente aturdiéndolo más y sintiendo un profundo dolor en su pecho.
    Abrió sus ojos al sentir el abrazo de su suegro que también estaba destrozado por la repentina muerte de su única hija. Escuchó un sollozo a su costado y se fijó que su madre llevaba entre sus brazos un pequeño bulto blanco que dormía profundamente. Su hija, tan chiquitita e inocente que no estaba consiente de la falta que le haría su madre en esta vida.
    Un sonido llamó su atención y volvió la vista al féretro de su esposa que ahora descendía en el nicho donde sería su último hogar. Él se acercó al hoyo donde bajaba lentamente y tomó de un costado un poco de tierra para tirara sobre el ataúd y las flores de cerezo que tanto le encantaban.
    Y allí se quedó, estático y con un miedo terrible que lo consumía. Pensaba en su pequeña hija, una chiquitita que no merecía crecer sin la imagen materna, con alguien con quien compartir cosas de mujeres, alguien que le dé consejos y que le ayude en su vida.
    -Shaoran.
    Su madre le llamaba y se acercaba a él con la niña en brazos. Él no la había querido cargar por el temor de hacerle daño.
    -Hijo, es hora de irnos.
    Mientras seguía a su madre, uno de lo recuerdos más felices de su vida y la cual desencadenaría ese terrible final vinieron a su mente: cuando le dijo que estaba embarazada. Que feliz había sido ese día, hace nueve meses. Todo parecía tan bello en aquellos días, no creyó que su esposa le estuviera ocultando algo.
    La espera del bebé, las cosas que compraron para su nena. Su nacimiento, todo tan perfecto. Y cuando las enfermeras se la entregaron y con mucho cuidado la alzaba entre sus brazos para darle un beso en su pequeña frente. La bebé abrió sus ojitos chocolates, herencia de su parte, para llorar a todo pulmón. Él aun nervioso se la entregó a las enfermeras que se la llevaron junto a su mamá. Otras lágrimas amargas cayeron por su rostro, recordando lo dicho por la doctora, antes de poder entrar a ver a su esposa.
    -Shaoran, es muy difícil decirte esto…Pero… Megumi esta en un estado crítico… - la dotora se cruzaba de brazos y en suspiro continuó - ... hemos hecho lo mejor que pudimos, pero no le queda mucho tiempo… tenía una hemorragia interna severa, no pudimos hacer nada… ella sabía que tendría complicaciones en el parto… sabía también como querías a esta niña… ha querido a su hija mucho más que su vida… - aquella noticia le cayó como agua fría, no se la esperaba.
    Salió como autómata del consultorio donde la doctora le dio esa desagradable noticia, con cara afligida fue hacia la habitación donde estaba su esposa. No entró por que escuchó unos sollozos que venía desde dentro de ésta.
    -Yo no pude conocer a mi madre, ni siquiera tuve un recuerdo de ella, nada. Pero quiero que mi hija me conozca… quién era su madre… como era - escuchó a su esposa hablar con su madre, quién lloraba amargamente – quiero que se conteste todas esas preguntas ella misma… mamá… es por eso que quiero dejar estas 8 cartas para ella… para cada uno de sus primeros 8 cumpleaños… estas cartas tienen todo lo que le quise decir a mi niña… estas letras serán sus recuerdos.
    No aguantó más e ingreso a la habitación, estando su esposa llorando con la niña en brazos y besándola en mejillas, para entregársela a su madre.
    Ieran Li supo que necesitarían tiempo para conversar, así que salió con la niña en brazos. Shaoran aun en shock, se sentó al lado de su esposa quien se secaba las lágrimas y trataba de sonreír para él.
    -Eres muy mala…- le medio dijo con la voz estrangulada – muy mala… solo piensas en ti y no en mí ni en la bebé…
    -Shaoran… - él se negó a mirarla a la cara – Hey!... Shaoran… quieres que seamos amigos?.. - ella repitió la frase que le dijo cuando se conocieron, para luego tomarle por el mentón para que la mirara, pudo darse cuenta que sus ojos estaban llorosos – prométeme que no lloraras…por favor… - él aun seguía negando – de todas manera… pareces muy feo cuando lloras- su esposa trató de hacerlo sonreír un poco – prométeme también que… nuestra hija de llamara Sakura - cuando su esposa pronunció ese nombre se quedo sorprendido, ella sollozando continuo – perdóname Shaoran… por lo que te hice en ese tiempo y lo que te estoy haciendo ahora… lo siento mucho… daría todo por que ya no sufrieras como lo hiciste antes... perdóname…
    -Megumi… no me pidas perdón por algo que tu no hiciste… - fue él quien ahora le toma por el mentón para depositar un beso en sus labios - soy yo quien te pide que no te vallas…no me abandones… - Megumi no pudo evitar llorar más y abrazarlo con fuerza, mientras ambos se abrazaban recostándose sobre la cama.
    Estuvieron unos minutos así hasta que sintió como su esposa lo soltaba poco a poco y su mano caía inerte a un costado. Sollozó con fuerza y la besó en la frente.
    Megumi había muerto.
    Regresando al presente, se limpió unas lágrimas del rostro antes de subir al auto que lo regresaría a su hogar. Mientras que en su mente aún se repetían estas palabras:

    Prométeme que nuestra hija se llamara Sakura…

     
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  2.  
    Asumi

    Asumi Usuario popular

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    Re: Historia del primer amor

    me gusto mucho!
    el cambio de personajes estuvo increible *W*!!!
    lo ame , de verdad <3!!
    encuentro que escribes muy bien :)
    aunque yo tampoco soy muy buena escritora :P
    pero lo puedo decir que ame tu fic :D!
     
  3.  
    BelAhome

    BelAhome Usuario común

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    Re: Historia del primer amor

    Para ser un prólogo lo encontré muy extenso, pero me gustó la forma en que comenzaste tu historia, aunque fue muy triste todo el dolor que tuvo que sufrir Syaoran.
    Al principio pensé que su esposa era Sakura pero me sorprendiste, lo cual fue bueno, no me hubiera gustado que muriera.
    Veamos que pasa de ahora en adelante :)

    Cometiste algunas fallas en la redacción, pero con la práctica mejorarás. La clave es no dejar de escribir.

    Yo hubiera colocado un punto aparte entre la descripción del lugar y los pensamientos y sentimientos de Syaoran, al ser dos ideas diferentes deben estar separadas.
    También al contar sus recuerdos pudiste haberte detenido más en ellos, describir el lugar, que edad tenían cuando sucedió o cosas por el estilo; detalles que ubiquen mejor al lector.
    Cometiste un error muy importante, lo considero el más grave de todos, y fue con el nombre de la hija. Cuando Megumi le hizo la petición a Syaoran sobre que nombre darle a la niña la intriga se volvió inútil y fuera de lugar, ya antes lo habías revelado, así que la frase final carece de sentido.
    Debes tener cuidado con estos deslices dentro del argumento, pueden quitarle todo el sentido a tu historia.

    Espero mis consejos te sirvan ;)
    Y no te tardes con el primer capítulo.
     
  4.  
    Sakurah Li

    Sakurah Li Iniciado

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    Re: Historia del primer amor

    Ola!
    Si... creo que cometí un gravisimo error y fue el colocar el capitulo que etsaba equivocado y ya lo corregí!!
    Gracias por tus palabras Asumi ... y tambien y ti BelAhome que hicieron que me diera cuenta el horrendo error que cometí!

    Dejo el segundo cap:

    8 años después


    (China)
    -..Hola..! – decía una niña de pelo castaño a una filmadora frente a ella y tenia en una mano un pequeño micrófono – que tal..? Mi nombre es Sakura.. – dice saludando a la cámara – y usted esta mirando el canal… mmm.. – lo piensa un poco – Sakura… - retrocede un poco – Voy a ser presentadora cuando sea grande… sabes… justo como Meiling – dice señalando un póster de una chica detrás de ella – Mis pasatiempos favoritos son… mmm… comer chocolates… hablar de los chicos… fastidiar a mi abuela… y leer las letras de mi mama.. – dice lo ultimo un poco triste – Pero…! Debo cambiarme para ir a ver a papa… Regresare la próxima semana, a la misma hora, en el mismo canal así que … mírame..! – se despide de la grabación y apaga la cámara
    Toma su toalla y se mete al baño que esta dentro de su habitación, termina de bañarse y cambiarse y sale corriendo de su cuarto…
    --**--**--**--​
    -Ya estoy harta... siempre es lo mismo contigo… - decía una chica corriendo por un puente seguida de otro chico que la trataba de detener
    -Pero amor… - le decía el chico desesperado
    -Amor mi perro... déjame en paz…
    Mientras Sakura en el mismo puente miraba su reloj de pulsera por enésima vez… muy molesta…
    De repente en su delante aparece ramos de girasoles, pero ella niega con la cabeza, luego aparecen unos chocolates, pero hiciera lo que hiciera no lo iba a perdonar, entonces apareció un hermoso peluche y… al diablo todo… lo tomo y miro a la persona que se lo entregaba, para reír por lo bajo
    Es que la forma en que su papa se encontraba era muy graciosa.. Tenia puesto lentes oscuros y en su cabeza un gran gorro en forma de cono con lasitos…
    -Sakura… escúchame... mira… - pero hiciera lo que hiciera no se lo iba perdonar así que se alejo caminando.. – Espera Sakura… - la detuvo – Mira... estoy... solamente – tomo el reloj de pulsera para mirar la hora – oh… dos horas de retraso… pero…
    -Tienes razón…
    -De acuerdo… perdóname.. estaba ocupado
    -Yo también papa… no he mirado la televisión aun.. por que debí venir a hacer tus cosas… – le decía apuntándolo con el dedo- .. no puedo ocuparme de todo… solo soy tu hija no soy tu muj… - niña entonces se callo por lo que iba a decir
    -Por que no… si yo puedo ser tu padre y tu madre… por que no puedes ser los dos.. – le dice bajando a su altura – De acuerdo.. – tomo el peluche que la niña tenía en sus manos y se levanto
    La niña estaba triste por lo que le había dicho a su papa, sabía lo mucho que su papa recordaba a su mama y se sintió mal por decirle eso, ella también extrañaba mucho a su mama. Pero, le tomo del brazo tratando de hacer que lo volviera a ver, pero su papa no se dejaba, lo intento un par de veces mas, haciendo que el se volviera a mirarla
    -Que pasa…? – le decía Shaoran mirando al peluche
    -Te he lastimado.. – le decía Sakura mirándolo con su carita de cachorrito
    -Un poco…
    -Perdóname... – Sakura abría sus dos manos
    -De acuerdo… - Shaoran miraba a su hijita y le chocaba con ambas manos las manitos de la niña para luego tocarle la nariz, al mismo tiempo que su hija también lo hacía, ese era su pequeño saludo
    --**--**--**--​
    En la casa Li, Ieran Li le daba clases a varias jovencita de cómo comportarse en sociedad, como ser buenas esposas, como llevar su familia..
    -… Y así… es como deben ser… no dejar tanta confianza con sus hijos o sus nietos… Todo lo que le digan tiene un impacto profundo sobre nuestros hijos.. hay que saber como criarlos.. por ejemplo…
    -Abuelita… - decía Sakura ingresando para abrazar a su abuela y Shaoran subía por las escaleras
    -Y hablando de nietos.. ella es mi nieta.. Sakura.. – la niña solo les saludo con una mano
    -Hola.. Sexy…! – le decía a su abuela, mientras todas las chicas reían y su abuela quedaba seria
    -..De donde has aprendido eso…
    -De papa… - Shaoran tropieza con uno de los escalones, mientras su mamá lo miraba con cara de pocos amigos
    -Ok... ok… anda cámbiate para el concurso…
    -Abuelita… la carta… - le sonreía Sakura
    -Cuando es tu cumpleaños…
    -Mañana
    -Y… entonces…
    -Oh… - decía Sakura para separarse de su abuela y hacer un pequeño puchero. Es que su abuela no la entendía, el día mas especial de su vida era su cumpleaños por que ese día podía saber que cosas le iba a decir su mamá, era casi como estar con ella. Tenía en su cuarto un cofre con las cartas de su mama y algunas fotos de ella. Eran sus objetos mas preciados.
    Sakura termino de cambiarse y salir junto con su papa y abuelita hacia el concurso.
    El ambiente del teatro donde se desarrollaba el concurso era de tensión por parte de sus compañeros de grado, pero para ella era distinto, su querida mamá le había hecho perder el miedo en público por una de sus cartas. La profesora ya las llamaba para formar y ponerse en el estrado…
    -Buenas noches damas y caballeros – empezó la profesora – bienvenidos al concurso de La Escuela Primaria Experimental nº 4, cada estudiante tiene solamente un minuto para hablar del tema que ellos mismos escogerán de entre los papelitos dispersados dentro de esa esfera – dice señalando a un lado donde se encontraba el objeto - Todo debe ser improvisado… esta bien empecemos… Ying Wo
    Una niñita de colitas salio a sacar un palito…
    -Mi tema es… - siguió la niñita mientras el reloj empezaba con el tiempo
    Shaoran estaba sentado junto con su madre y pudo ver a su hijita de lo más feliz mientras esperaba su turno
    -Se ve tan feliz – le dice Ieran
    -Tienes razón, para su corta edad es una niña muy fuerte… - Shaoran miraba como su hija hablaba con una compañerita a su lado, Sakura se da cuenta que le esta mirando y le lanza un beso
    Shaoran solo le sonríe…
    -Muy bien Ying…- le dice la profesora aplaudiendo – ahora el turno es de… - busca en la lista - … Sakura Li…
    Sakura solo sonríe y se dirige al micrófono…
    -Buenas tarde… - dice saludando con una gran sonrisa al publico y abriendo el papelito- … mi tema es… - de repente la gran sonrisa fue desapareciendo
    -Tu tiempo empieza ya… - la profesora presiona un botón
    Shaoran miraba extrañado como su hijita bajaba la mirada, nunca era vergonzosa en público
    -Vamos habla… -le trataba de decir la maestra
    -Madre… - se escucha por todo el teatro
    Todo el teatro queda en silencio esperando el monologo de la concursante, mientras Shaoran miraba con tristeza a su hijita que seguía sin hablar, sus ojos también estaban llorosos
    -Mama… - Sakura volvía a repetir la palabra y las lagrimas se escurrían por su rostro pero aun así trato de mirara la publico – …discúlpenme… - dice mientras corre llorando hacia detrás del escenario
    Shaoran salió de entre el público para buscar a Sakura… la encontró llorando entre unos pilares de cajas y silenciosamente se acercó a ella…
    -Madre… Una madre es alguien que ama mucho… pero a veces no la comprendemos - le dice acercándose – Una madre… nos dice que somos buenos hijos… que no hay nadie mejor que nosotros… - se arrodilla a su lado y le toma por el hombro asiendo que Sakura le mirase – Su felicidad es nuestra risa… y lo que nos duele… a ella también le duele… es alguien a la que amamos mucho… pero hay personas que no la tenemos… - le levanta el rostro para secar sus lagrimas – pero tenemos un papa…que es muy gentil también y es lo máximo… - Sakura llora y lo abraza sollozando…
    --**--**--**--**--​
    Ya era de noche pero Shaoran tenía la pelota de basket en su mano y jugaba con ella… Estaba triste por lo que paso en la tarde, Sakura había llorado mucho y ya estaba dormida cuando llegaron a casa
    -Shaoran – le llamaba su mama entrando a la sala con una bandeja con te entre sus manos – te acuerdas del señor Kim … … Ha llamado..
    -Quien?.. – decía Shaoran mientras hacia rebotar la pelota
    -Nuestro vecino de Japón… Ha enviado saludos de una de sus hijas… y es soltera…
    -Quien?... – seguía diciendo Shaoran
    -Quiere casar a su hija y a mandado una propuesta de matrimonio
    -Para quien..
    -Para mi…- trato de burlarse Ieran
    Shaoran rió un poco – No bromees
    -Dijo que la muchacha es muy bonita y gentil… - le decía Ieran mientras tomaba una de las tazas – Pero me negué rotundamente.. He hecho bien no?...
    -Si.. – dijo Shaoran encestando en una canasta que había en una pared
    -He hecho bien no es verdad?.. – volvió a repetir Ieran por que su hijo no le hacia caso
    -Si..
    -Tuve razón?... – volvió a repetir mas fuerte
    -Si mama… - dijo Shaoran haciéndole caso y volteando a verla
    -Tienes razón… hice lo correcto… - dice sentándose en un mueble – Nunca me e equivocado… Actualmente todo el mundo es gentil y hermoso…
    Shaoran se acerca a su mama y deja el balón para sentarse a su lado
    -Quien quiere casarse… ese hombre esta loco… mira que decir eso… por que mejor no se caza el y me deja en paz… - Ieran seguí hablando y siente que su hijo la abraza, para luego recostarse en el
    -Cual es el problema, mama – le dice abrazándola
    -Siento a esta familia incompleta… - dice Ieran con un suspiro
    -Por que?... Tu estas aquí, yo estoy aquí.. Sakura también… yo no la siento incompleta…
    -Cuando salgo con mis amigas… ella siempre se quejan de sus nueras… y yo no puedo hacer eso… - dice un poco triste
    -Oh… - dice Shaoran comprendiendo todo – esto es un gran problema… entonces… quieres una nuera con quien pelear...
    -No mi niño… - dice Ieran mirándole al rostro -… yo solo quiero que seas feliz…
    -Soy feliz… mama…
    -Entonces no te volverás a casar?... – Shaoran le sonríe con tristeza y se para
    -Mama… vivimos… morimos… y nos casamos solo una vez… - mientras caminaba se dirigía al gran cuadro donde estaba el retrato de su esposa - y estamos enamorados solo una vez… - se voltea a ver a su madre – No hacemos todo eso por segunda vez…
    Ieran Li solo miro a su hijo con infinita tristeza…
    -Pero piensa en Sakura… - le dice parándose
    -Que pasa con ella.. – Shaoran sabia que se refería a lo que paso en el concurso, así que solo baja la mirada
    -No piensas… que ella necesita una madre?… - la señora Li se acerca mas a su hijo y le toma por el rostro para ver sus ojos llorosos
    -No… ella esta bien.. me tiene a mi… y a ti… - dice Shaoran mientras intenta que las lagrimas no salgan por sus ojos – mientras me tenga a mí nada le faltara
    Ieran no podía imaginar el gran pesar, que al paso de los años no se ha podido borrar del corazón de Shaoran
    -Además ella tiene lo que yo no puedo tener… - le dice con tristeza – las cartas de su madre…
    --**--**--**--**--​
    La habitación estaba tenía relojes por todos lados, pronto darían las doce de la noche. La única ocupante de aquel aposento tenía un sueño profundo, pero ese día sería muy distinto al resto.
    Dieron las doce de la noche y todos los relojes sonaron despertando a la niña…
    -Feliz Cumpleaños Sakura.. – se decía ella misma, para luego salir muy contenta de su cama..
    Bajó las escaleras, encontró mucho regalos en la sala pero ninguno le llamaba la atención, así que los boto todos..
    -No.. no… - dijo votando los regalos de la mesa siguió buscando hasta que encontró el sobre – si..!
    Lo tomó cuidadosamente y se dio cuenta que esta vez era mucho mas grande y grueso… Lo abrió con mucha emoción y empezó a leer…
    Feliz Cumpleaños mi niña… tienes 8 años ya…estoy segura que te pareces exactamente como tu papa, la misma sonrisa, los mismos ojos - no es justo – se día – pero no me parezco a ti – y como están por allí?... sigue Shaoran durmiendo con la ropa del trabajo?... era de suponerse… no perdemos los viejos hábitos… Mi niña, hoy eres ya una niña grande y podrás entender… lo que voy a decirte… Hoy… voy a contarte una historia… sobre tu papa… yo… y Sakura… - Sakura..? – ella se pregunto muy confundida
     
  5.  
    windmiko

    windmiko This is war

    Escorpión
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Historia del primer amor

    Hola soy nueva en tu Fic, dejame decirte que la trama esta muy interesante pero a la vez enredosa (bueno eso sucede debez en cuando cuando tratas de hacerlo mas interesante) cuida de los parrafos todos juntos suelen cansar la vista al lector. Describe un poco mas las narraciones si no te importa te dare un ejemplo:
    Note que aqui le qusiste dar sentimiento, (bueno en esas escenas de be ser asi XD) pero para lograr eso se necesita descripcion de los sentimientos de Sakura y a la vez de Shaoran, por ejemplo:
    Claro, hay muchas formas para explicar esto, hay mejores claro, no pretendo molestarte solo quiero estar acoplada al Fic XD, la historia repito esta demasiado interesante y ahora ¿Que le contaran las cartas a Sakura? bueno espero que no te halla molestado en absoluto. Espero la conti con muchas ansias. Saludos.
    Sayonara
    :kinari:
     
  6.  
    Pami

    Pami Guest

    Acuario
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    Pluma de
    Re: Historia del primer amor

    Siento que te falta limpiar tu escritura, cometes algunos errores leves que ya te han señalado.
    La historia, es interesante, pero te falta ser más pulcra a la hora de escribir. Usas demasiados puntos suspensivos, por ejemplo.

    Otros detalles: organiza lo que dices. Recuerda las mayúsculas, minúsculas y los signos usalos correctamente.
     
  7.  
    Sakurah Li

    Sakurah Li Iniciado

    Virgo
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    Historia del primer amor
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    Re: Historia del primer amor

    Hola, muchisimas gracias por sus consejos trataré de mejorar con el tiempo ahora dejo otra partecita y haber que tal me va.

    Capitulo 2: Carta del Pasado I

    Shaoran Li corría con mucha rapidez por los patios de la preparatoria. Esquivando a algunos alumnos y uno que otro profesor. Tenía que llegar a tiempo a encontrarse con ella. Se había quedado dormido y ya era muy tarde. Había que reconocer que el ser uno de los chicos más populares de la escuela tenía sus ventajas, como el utilizar la cancha de básquet en esos días de clases. Estaba seguro que esta vez si iba a ganarle en el juego. Había que reconocer que Sakura Kinomoto -su mejor amiga y rival deportiva- jugaba demasiado bien al básquet. Pero no lo iba a admitir frente a ella.
    Llegó a la puerta. Se detuvo unos momentos, para recuperar la respiración. Se acomodó un poco el pelo, no quería que ella no se burlara de nuevo de el. Entró dando un portazo, anunciando ya su presencia ahí. Sakura aun se acomodaba el pelo con su característico lazo azul y volteaba a verlo a la cara.
    –Ahora creo que existen los milagros, pero aun así llegas muy tarde.
    –No pude levantarme más temprano.
    –Era eso o.. – Decía la ojiverde mientras tomaba el balón – … tenías miedo.
    –Hey! – Dijo señalándole con el dedo –Shaoran Li… jamás tiene miedo.
    –Shaoran Li jamás tiene miedo – ahora era Sakura quien lo señalaba e imitaba con voz chillona.
    –Lo que digas… – Shaoran empezó acercársele, dejando su mochila a un lado.
    –Claro… y pierde cada día jugando con Sakura Kinomoto al básquet… – boleando la pelota sobre su cabeza.

    –Pero hoy no será lo mismo… – Shaoran toma la pelota en el aire y empieza a rodear a la chica.
    –Siempre dices eso… – lo miraba mientras la rodeaba –… pero al final, la que gano soy yo!
    –Ya veremos… – el chico fingió tirarle la pelota por la cara, asustándola.
    –Veremos – dijo con sorna, Sakura.
    Con lo último dicho empezó el juego, como era de esperarse Sakura le llevaba demasiada ventaja a Shaoran. Cada vez que Sakura anotaba un punto, ella lo festejaba saltando y gritando delante de Shaoran, haciendo que el chico esté muy enojado. Sakura seguía ganando y Shaoran no podía contrarrestar eso. Pero Shaoran tenía muy en claro que no iba a dejar que Sakura le ganase en otro juego más. Tenía que hacer algo ¡Pero ya! Así que mientras que Sakura anotaba otro punto más, el ideo un plan. Sakura seguía rebotando la pelota, quería picar un poco a Shaoran. Estaba a punto de encestar cuando sintió que era empujada, cayendo al suelo.
    Shaoran, tomó el balón y encestó.
    Sakura se levanto del piso muy enfadada.
    – ¡Eso no es justo!
    – ¡Claro que lo es!
    – ¡Tramposo!
    – ¡¿Que me dijiste?!
    – ¡Tramposo! – Volvía a replicar Sakura – ¡Eres un cobarde tramposo Shaoran!
    – ¡Oye…!
    – ¡Cobarde! Y un ¡Tramposo! – canturreaba Sakura.
    – ¡No lo soy!
    – ¡Si!
    – ¡Que no!
    – ¡Si lo eres! ¡Admítelo!
    Shaoran se enojó y tomó a Sakura del brazo, doblándoselo hacía atrás. No lo hacía tan fuerte, pero sakura gritaba a todo pulmón.
    – ¡Por Dios! – Replicaba Shaoran, tratando de taparse un oído – Deja de gritar como muchacha histérica.
    – No soy una muchacha h…
    – Tienes razón, no eres ni mujer.
    – Al menos soy mucho mejor que aquellas chicas que cazas todos los días.
    – ¡Eso no es verdad! Yo no las cazo, ella me atrapan.
    – ¡Ohhh! – Decía Sakura con un asombro falso – ¿De verdad? Pero si es cierto... si Shaoran es tan guapo, tan lindo…
    Shaoran asentía con lo que ella decía mientras que la veía poner muecas extrañas.
    – Pero creo que no soy tan lindo como tu, al menos a ti te queda mejor el bigote.
    Sakura le miró furiosa y se contuvo unos instantes, no quería cometer un homicidio.
    –Ja… ja… ja… – reía con sorna – ¡No tienes talento para hacer bromas!
    – ¡Y a mi que!
    – ¡No me gustan tus bromas!
    – ¡A mi no me gustas tu!
    Ambos jóvenes tuvieron que contenerse, y serenarse un poco. Se separaron.
    – ¡!IDIOTA!!
    Gritaron ambos al unísono. Era de esperarse, siempre eran así sus peleas y todo por un simple juego. Pero bueno, ya eran muy conocidos por todos el colegio sus constantes desafíos. Pero no pasaba ni el día y ellos ya resultaban hablándose nuevamente. Pasaros los meses hasta que llegó Febrero y con este le tan esperado por mucho chicos: El Día De San Valentín.
    Sakura estaba recostada sobre el césped del instituto, recodando divertida lo que su Nana le había dicho. Rió un poco y fijó su vista en las nubes. ¡Que cosas se le ocurrían a su Nana! Pero creía que estaba enojada con ella por que le lanzo su pelota de básquet.
    ¡Ay Dios mío! ¿Qué voy a hacer contigo niña?... Sakura ¿que es eso que traes puesto?
    Me siento cómoda con esta ropa – le había dicho, por que estaba vestida con un buzo azul. – ¡Es cool!
    ¿Cool? Ay Sakura! Trata de ser a veces un poco femenina por favor – de nuevo la mula al trigo.
    Ya Nana… dices las mismas cosas todos los días… – le dijo y se recostó sobre ella – ¿Sabes? Hoy le gané nuevamente a Shaoran en el básquet.
    ¡Shaoran! Ten cuidado con ese muchacho…
    ¿Porque? Si es mi mejor amigo... mi aliado…
    Nadie sabe cuando el mejor amigo puede llegar a hacer el amor de tu vida.
    ¡Por Dios Nana! Shaoran es mi amigo, no va a pasar argh… ¡no! ¡Nunca!
    Si.. si.. claro…
    Sakura se sentía extraña entre tantas parejas que se demostraban amor mutuo. A decir verdad, ella no era como las demás chicas de su edad, no le gustaba vestirse con faldas cortas o blusas descotadas. Muy al contrario se sentía más a gusto con su buzo deportivo, ya que le encantaba hacer mucho deporte. Siguió leyendo hasta que escuchó una voz fuerte muy cerca. Levantó su vista del libro y encontró al Director de La Escuela gritándole a algunas chicas.
    –¡Ya he dicho que faldas cortas no! ¡Es que acaso les debo suspender para que comprendan!
    Ella se levantó del césped y se acercó al superior.
    –Buenos Días Señor Mao.
    –¡Querida Sakura! – decía este olvidando a las demás alumnas que corrieron muy divertidas, y el Director volvía su vista a ellas tratando de seguirlas.
    –Olvídese de ellas señor Mao, ya sabe que diga lo que les diga nunca entenderán – le dijo deteniéndolo y sonriéndole con amabilidad – Pero hoy no es un día para estar enojado. ¡Acaso no sabe que día es hoy!
    –Claro que si Sakura…– decía Mao – ¡Pero eso no es por lo único que estoy alegre! ¡Hoy llega mi hija de Londres!
    –¡En serio!
    –Si claro, llega a quedarse por algunos días. Ella estudia en una de las universidades más prestigiosas de ese país!
    –¿En serio? – volvía a repertir Sakura, prestándole atención.
    – Si. Ella estudia en Oxford
    – ¡En Oxford! Debe ser muy inteligente.
    – ¡Así es! Megumi a estado muy lejos de mí por seguir sus estudios, pero al fina podido encontrar un tiempito y venir a visitarme, por eso ando muy feliz.
    – Me alegro por usted Señor. No le quito más tiempo, tengo que ir a ver a Shaoran.
    – ¡Ay niña! A veces no entiendo por que una personita tan dulce como tu puede estar relacionada con alguien como Shaoran Li.
    –Peor Shaoran es mí mejor amigo…
    – No dudo de eso, pero solo espero que lo logres cambiar.
    Sakura rió muy divertida e ingreso al gran pasadizo antes de subir a las escaleras. Giró y pudo ver a Shaoran con una chica. ¡Oh por Dios! ¡Ya estaba con sus conquistas otra vez! Caminó silenciosamente acercándose a ellos. Se paró detrás de él. Dándole también la espalda para que no pudieran verla.
    –Sabes que e echo esta cinta de la amistad solo para ti… – le decía a la chica mientras besaba su mano.
    – ¿En serio Shaoran?
    –Claro Akira… – le decía Shaoran mientras la abrazaba.
    –Por que eres la muchacha más linda y más gentil que e tenido el gusto de conocer.
    –Me lo dices en serio Shaoran…
    –Por supuesto Mayhumi…
    – ¡Soy Akira!
    –UPS… perdona… – le decía soltándola y viéndole a los ojos – Tienes unos ojos tan hipnotizantes que me hiciste entorpecer en mis palabras, me tienes completamente hechizado.
    –No lo puedo creer Shaoran…
    –Pues confía en mí…
    – ¡Oh Shaoran! – decía la mujer abrazándose a él. Sakura no aguantó más y se dio la vuelta y fijó su vista en el bolsillo del pantalón de Shaoran, de donde brotaban una docena de las dichosas pulseras.
    – ¡Oh Shaoran! – dijo burlonamente Sakura, sorprendiendo a la pareja y sacando las pulseras para enseñárselas en el aire. La chica Akira lo miró entre sorprendida y furiosa.
    –Mira lo que se te calló.
    – ¡Mentiroso, eres un tramposo Shaoran! – decía Akira soltándose de él y alejándose.
    –No espera… Mayhumi… eh… no… ¿Cómo te llamabas?
    – ¡Akira! – le respondía Sakura entregándole las pulseras.
    – ¡Sakura! Me hiciste desperdiciar media hora de mi valioso tiempo.
    – ¿No estas cansado de correr detrás de todas estas tontas muchachitas? ¿Todos los días?
    –Hey! Yo no corro detrás de…
    –Si, sé que me vas a decir… ¿No puedes encontrar una chica hermosa e inteligente?
    – ¿Hermosa e inteligente? – le dice abrazándola por los hombros, atrayéndola a él – ¿Pues donde voy a conseguir una chica con esas características?
    Una joven de lentes negros bajaba del taxi en esos precisos momentos.
    –Yo solo me divierto con estas chicas, todavía a ‘ella’ no la he encontrado.
    – ¿Ella?
    –Si ella…
    La joven caminaba por el campus, haciendo que varios chicos la siguieran con la mirada, llamaba la atención con su cabellos largo y oscuro, su buen porte y su piel tan blanca, era de esperarse al ser una extranjera.
    –Busco a una chica que me haga sentir ese algo…
    – ¿Algo como que?
    –Algo que me llegará al corazón.
    – ¿Y como sabrás quien es ‘ella’?
    –No te preocupes... algo me pasará en ese instante.
    La muchacha de cabello largo miraba de un lado para él otro, buscando la oficina del director. No estaba segura si era el lugar correcto, pero eso le había asegurado el chofer del taxi. Y ahora, por lo que vio en algunas inscripciones de paneles parecía que si estaba en el lugar correcto.
    –Ella… será la mujer más encantadora del mundo…
    Sakura seguía a su amigo que bajaba las escaleras lentamente.
    –Ella caminará de una forma, que todo el mundo la mirará…
    La joven extranjera se sentía un poco incomoda por que varios chicos la miraban y otras chicas le miraban envidiosas mientras cuchichiaban.
    –Ella… pasará y el tiempo se detendrá… Y cuando ella sonríe…
    –Ella… ella… ella… ¿Y que harás cuando la encuentres?
    – ¿Qué, que es lo que haré?
    –Aja.
    Shaoran terminó de bajar las escaleras y caminaba de espaldas fijando su vista en su amiga.
    –Eso es muy fácil. Me arrodillaré frente a ella… – le decía mientras se inclinaba frente a Sakura, quien lo miraba divertida – separaré mis brazos y diré…
    – ¿Dirás…? – le insinuó a continuar.
    – ¡Hey! Sea quien seas… TE quiero…
    Shaoran dio la vuelta y se chocó con una persona. Le miró a la cara y creyó estar aturdido por el golpe. Aquella persona era una joven hermosa y encantadora. La chica se sacaba los lentes y acomodaba mejor su cabello que se le había caído a la cara por el choque. Shaoran se sobó los ojos, pensando que sería una ilusión.
    –Te quiero… – susurró anonadado.
    – ¿Disculpa?
    –No lo hagas… te quiero…
    –Permiso… – le decía la joven caminando por un lado, pasándole de alto. Sakura le miró asombrada.
    – ¡Megumi! – decía la castaña corriendo detrás de la joven.
    – ¿Megumi?
    –Hola, soy Sakura – le decía la japonesa tomando de su mano –… y el es…
    –Shaoran…
    – ¡Eres Megumi cierto!
    –Si lo…
    – ¿Y tu cómo lo sabes? – preguntó Shaoran.
    –Veras, esta mañana el director…
    –Aja, el… – trataba de decir Megumi.
    –Por favor Sakura, no me hables del pobre viejo ése tan temprano por favor – Megumi le miró incrédula – Entonces Megumi, ¿tu primer día en la prepa?
    –Si – respondió Sakura – Acaba de regresar de Londres…
    – ¿Cómo lo sabes? – preguntó un poco exasperado Shaoran.
    –Por eso te digo. Hoy en la mañana el director…
    –Te dije que no me hablaras de ese clavo.
    – ¿Calvo? – susurraba Megumi y Sakura hizo una mueca, Shaoran estaba metiendo la pata.
    –Entonces Megumi… ¿En que prepa de Londres estudiabas?
    – Ella estaba en Oxford… – le respondió nuevamente Sakura.
    –Ox.. – se sorprendió Shaoran y luego miró enojado a Sakura – ¿Cómo lo sabes?
    –Shaoran, el director…
    –Por favor Sakura, a deja de nombrar al calvo – se acercó a Megumi y le susurró – Tenemos un director estupido, Sakura es su fan.
    – ¿Estupido?
    –Estupido, así es – Sakura se tocó la cabeza por lo que decía Shaoran – Pero ya dejemos ese tema. Dime ¿Qué tal tu primer día en la prepa?
    –Interesante...
    Megumi volteó el rostro y pudo ver al director que venía hacia ellos.
    – ¡Una falda corta! ¡Oh Dios mío!
    –Hay viene el calvo – susurraba Shaoran mientras que el director estaba ya frente a ellos – Bueno días señor director.
    –Buenos días
    –Bueno días – decía Sakura.
    –Buenos días nuevo Sakura… – le sonreía el director a la castaña para luego volver su vista a la recién llegada – Las faldas cortas están prohibidas acá ¿sabe usted?
    –Señor Director, debe saber que recién llego de Londres y no tuve tiempo de deshacer mi maleta… – explicaba Megumi.
    –Disculpe señor... me deja hablarle… un momento…
    – ¡No!
    –Gracias... – le decía Shaoran jalándolo a un lado – Señor, hoy es el primer día de Megumi en la preparatoria, acaba de regresar de Londres… y no tuvo tiempo de sacar la ropa adecuada, trae puesto lo que pudo encontrar.
    – ¿Y tu como lo sabes? – dijo sorprendido el director.
    –Señor, soy muy íntimo de Megumi, la conozco desde la infancia…
    – ¿Desde la infancia?
    –Muy cierto…
    – ¿En serio…? – preguntó esta vez el director a Megumi que ya se encontraba al lado de él y lo abrazaba.
    –En serio papá…
    –En serio pa… ¿papá? – repetía Shaoran sorprendido.
    –Papá… – le contestaba Megumi.
    –Es su papá… – decía Sakura en ese momento.
    – ¡Señor Director, se le necesita urgente! – se escuchaba por loa altavoces.
    –Señor, no es caca, viene de la sala de maestros.
    – ¡Oh bueno! Por favor Sakura, te encargo a Megumi, enséñale el lugar – decía sin más retirándose del lugar. Dejando a los tres jóvenes solos. Megumi se despedía de su padre y Shaoran se lamentaba en silencio sobre el hombro de Sakura, mientras que ella le palmeaba la espalda cómicamente.
    – Oye, disculpa… – Sakura hizo que Shaoran se levantase a hacerle frente sus tonterías ¡es que había metido la pata bien al fondo!
    –Si?
    –Dijiste viejo… mmm… calvo… y un e…
    – ¿Esplendido maestro? ¿Si?
    – No, mmmm… un estupido… ¿Pero sabes que? No es así de malo. – decía Megumi, antes de volverse y retirarse del lugar.
    –Oye...
    – ¿Si? – se volvió a Shaoran.
    –Feliz Día de la Amistad.. – le decía brindándole una pulsera, mientras que Sakura le miraba resignada.
    –Acabamos de conocernos, que seamos amigos es algo aun muy lejano. Es más dudo que con tu forma de pensar lo seamos… – ahora si Megumi salió de la vista de ellos, no sin antes despedirse de Sakura.
    – ¡Oh! – suspiró Shaoran y la campana de clases sonó.
    – ¿Y entonces? – decía Sakura mirándolo convencida – ¿Pasa algo con ella o nada?
    – No... no es mi tipo…
    – ¿Por qué no? – dijo la castaña sorprendida.
    –Es extranjera, nació y creció en Inglaterra. Y las que vienen de Londres son muy extrañas. La muchacha que yo busco debe ser de nuestra cultura, la que pueda entenderme. Pero Megumi, no… ella no es mi tipo.
    –No… ella no es mi tipo... – le remedaba Sakura – no encontrarás a nadie de esa forma.
    – ¿Porque? ¡Para eso estas tu!
    Sakura le miró con cara de asco.
    – ¿Yo?... no bromees…
    –Si no encuentro a nadie, me casaré contigo.
    –¡Estas loco!
    –De alguna manera, ningún chico va a querer casarse contigo…
    –Pues… estas demente si piensas que va a pasar… – dice Sakura corriendo despavorida por que Shaoran había comenzado a abrazarla por la cintura.
    ……
    Caminaba por los pasadizos, saliendo de la oficina de Dirección. Su padre le había propuesto asistir a clases como reforzamiento por sus vacaciones para que así al menos pudieran verse y ella había aceptado. Pero ahora estaba confundida, todos los chicos le miraban y eso le incomodaba. A veces podía escuchar que varias chicas le seguían y reían detrás de ella. Por eso siguió con más prisa, sintiendo que varios chicos más le hacían ojitos y algunos más atrevidos le silbaban al pasar, se sonrojó.
    – ¡Hey Megumi! – escuchó que alguien le gritaba desde atrás. Al darse vuelta encontró la cara sonriente de Sakura que se acercaba con una cosa naranja entre sus manos – Toma… esto es para ti.
    – ¿Qué es?
    –Es la chaqueta de nuestra prepa ¿linda no es cierto?
    –Gracias Sakura – le decía sonriéndole y siguiéndola por que la castaña había comenzado a andar – ehhh… ¿Podría preguntarte algo?
    –Claro – dijo con energía.
    – ¿Por qué todo el mundo me mira? – decía sonrojándose más.
    –Ahh eso… – decía riendo un poco – Pues debes saber muy bien por que los muchachos te miran – le decía señalando su vestimenta – Y eso por eso que las chicas se preguntan que es lo que los chicos miran en ti, y por eso ellas también te miran... entiendes?
    –Entiendo…
    –Excelente…– Sakura le tomó del brazo llevándosela por los jardines – Pero… si tienes algún problema ven a verme o ve a ver a Shaoran…
    – ¿Shaoran? El chico de ayer…
    –Si! El es mi mejor amigo y se podría decir – decía ufanándose – que casi reinamos sobre esta prepa…
    De repente un gran grupo de hicos la rodearon, Megumi sintió un poco de temor pero Sakura miraba todo muy confianza.
    – ¡Hola chicos! – le decía Sakura mientras que varios chicos se hicieron a un lado revelando la figura de Li – ¡Este es Shaoran!
    – Hola… – decía el dueño de los ojos ámbares, sacándose las gafas negras que llevaba puestas – Reinamos por toda la escuela, hacemos que todos hagan lo que queramos. Y tu, Megumi, no serás la excepción
    – ¿No chicos?
    –Claro… – le respondían todos.
    –Pero Shaoran…– trataba de decir Sakura – Ella es la hija del Director y…
    – ¡Y eso que! Infringimos las reglas para nadie. ¿no es cierto?
    – Muy cierto… – volvían a contestarle el grupo de amigos.
    –¿Pero Shaoran..? – trataba de hablar nuevamente Sakura.
    –Cállate tonta…
    Sakura le miró enfadada.
    –Megumi… – declaraba Shaoran, acercándose a las chicas – Megumi… Mao…
    Sakura intento agarrar a Megumi para sacarla de ese problema, por que estaba segura que Shaoran la iba a someter a sus entupidas órdenes.
    – ¡Quítate tonta! – decía Shaoran, jalando a Sakura y botándola sin ningún cuidado sobre un chico. Ella le miró muy enfadada.
    –Ahora Megumi… tanto tiempo que has estado lejos de tu patria. Este es mi desafío… Si quieres pertenecer a esta prepa tiene que cantar para mí… para todos… en mandarin…
    – ¿En mandarín?
    –Oh! No me digas que has olvidado completamente tu idioma nat…
    –Eh! Me esperas un momento – interrumpió nuevamente Sakura dirigiéndose a Megumi, mientras jalaba a Shaoran tomándolo de un hombro y jalándolo a un lado – Shaoran… ¡¿como va a poder cantar en mandarin?!
    –Y ¿Por qué no? Es la hija del director ¿no es cierto? Es lo mínimo que puede hacer… – decía Shaoran mirando a Megumi y luego a Sakura – Y tu.. ¡Cállate! – habló nuevamente tirando de su nariz.
    –Entonces Megumi… ¿cantarás en mandarin? Y apresúrate que no tenemos todo el tiempo, nuestra agenda es muy recargada… ¿entiendes? – le miraba con ironía, chancando los dedos, frente a su rostro. Shaoran seguro de que Megumi no iba a cumplir su retro empezó a alejarse de ellas.
    –Nan yi wang ji chu ci jian ni. Yi shuang mi ren de yan ping. Zai wo nao hai li. Ni de shen ying. Hui san bu qu. Wo ni de shuang shou gan jue ni de wen rou… – se escuchaba una voz melodiosa, fue entonces que Sakura miró muy sorprendida a Megumi, para luego mirar a Shaoran con una sonrisa divertida. De algo estaba segura: Megumi había vencido completamente a Shaoran. Así que ya no era la unica.
    Mientras que el chico también sonreía y para su sorpresa no estaba enfadado por que la extranjera haya vencido su reto. La joven Megumi se acercó con paso seguro hacía donde se encontraba Shaoran al acabar de cantar y miró sus rostro arrogante.
    –El hecho de que haya vivido en Londres, no me hizo olvidar mis raíces… espero que lo logres comprender… y que jamás olvides eso… – le miró con una sonrisa coqueta y se alejó seguida de Sakura que también sonrió de forma divertida a Shaoran antes de irse.
    La noticia de que la nueva alumna Inglesa haya derrotado a Shaoran en uno de sus desafíos, fue hablado por todos los de la preparatoria. Los chismes y murmuraciones de aquel suceso llegaron hasta los oídos de los maestros y hasta del propio director, que quedó sorprendido por esa noticia. Y las clases continuaban mientras que Shaoran esperaba aburrido dentro del salón de Literatura, con su Ipod de manos, escuchando música. Sakura se había demorado demasiado así que se había cansado de esperarla y había llegado solo a la Prepa. Megumi hacía su aparición por la puerta, buscando un sitio donde sentarse a escuchar la clase, pero casi todos estaban ocupados. Shaoran la miró y sacó su mochila del sitio detrás de él. Megumi le miró divertida y comprendió el gesto. Siguió caminando y se sentó detrás del castaño. Sakura ingresó entonces.
    – ¡Hey Megumi! Te has sentado en mi sitio…
    – ¡Disculpa yo…! – decía la chica tomando su cartera y parándose.
    – ¡Oh no te preocupes!.. – Sakura miró a un costado donde un chico se iba a sentar – Me voy a sentar…
    El chico le miró confundido y resignado paso a otro sitio.
    – ¡Buenos días chicos! – decía la maestra ingresando al salón de clases. Algunos que estaban parados regresaron a sus sitios. – Hoy vamos a comenzar con una nueva lección. “Romeo y Julieta” Una novela romántica y eterna.
    Muchas chicas suspiraron y otros chicos silbaban aburridos.
    –Pero antes de todo… voy a comenzar a lanzar una pequeña pregunta… ¿Qué es el amor?– la maestra miraba a muchos que se escondían para que no les preguntaran – Haber… haber… a quien le preguntare… ¡Megumi! Dinos ¿Qué es el amor?
    – ¿Yo?... bueno… no lo se…
    –Oh… – seguía buscando la profesora y miró a sakura que lanzaba bolitas de papel a Shaoran – ¡Sakura! Dinos que es el amor…
    Sakura saltó sorprendida y nerviosa, por que todos la miraban – Eh… ¿el amor? Eh…
    Ante el silencio de Sakura, la maestra le miró exasperada.
    –Ok… no digas nada… mmm… ¿Hay alguien que…? Ya se… ¡Shaoran! ¿Qué es el amor?
    –El amor… – decía echándose hacía a tras, mientras que Megumi ponía atención – Es muy fácil… el amor es la amistad…
    Sakura levantó su vista de la bolita de papel y miró sorprendida a Shaoran
    –El amor esta ligado con la amistad, dos chicos que se aman solo pueden estar enamorado de alguien que conocen y por eso son amigos, ahora…– decía señalando a Megumi – Si ella fuera mi mejor amiga, estaría enamorado de ella, pero no lo es. Yo solo me enamoraría de mi amiga. Sin la amistad el amor no existe… – Sakura escuchaba atenta y confundida las palabras de Shaoran – Por eso esto tan simple… el amor es la amistad. ¿Esta bien maestra?
    –Muy bien Shaoran… yo no podría definir de otra forma tan especial como tu lo has hecho… como dices el amor es la amistad… Gracias Shaoran por compartir eso con nosotros. En palabras tan sencillas: el amor es la amistad.
    Sakura quedó muy confundida por lo dicho por Shaoran, entonces ¿el amor es la amistad? ¿Quería decir que era muy probable que pudiera enamorarse de su amigo? Desde esa vez, Sakura miraba a Shaoran con otros ojos, lo veía más lindo, más apuesto y considerado con ella, se sonrojaba muy frecuentemente cuando estaba a solas con el y tartamudeaba por tonterías cuando el le pedía su opinión. No entendía que le pasaba, cuando su amigo se acercaba su corazón palpitaba con fuerza y sentía que le faltaba el aire. Suspiraba muy a menudo, le dolía y le enfadaba ver como Shaoran coqueteaba con otras chicas de otros salones. Se sentía extraña. ¿Era acaso posible que se hubiera enamorado perdidamente de su mejor amigo?
    –¡Hey! Que dices quieres que seamos amigos – decía en esos momentos Shaoran, que había seguido a Megumi, quien estaba recogiendo sus cosas que se le habían caído al piso, y le entregaba una de las pulseras que aun guardaba.
    Megumi miró la pulsera y luego a él. Shaoran ya se paraba pensando que de nuevo Megumi lo ignoraría, pero grande fue su sorpresa al ver que Megumi aceptaba la pulsera. Feliz el joven se paró y siguió con su camino, por que estaba haciendo esperar a Sakura.
    Llegó el festival de la primavera y su curso había preparado una fiesta. Sakura la estaba pasando de lo lindo bailando muy divertida con Shaoran y varios amigos más. Se sentía tan bien al estar a su lado, que pensaba pasarse bailando con Shaoran toda la noche. Estaban tan bien bailando cuando de repente Shaoran se separa de ella, y se va hacía un lado, al principio Sakura no se da cuenta a donde se dirigía y bailaba alegre y cantando con otra de sus buenas amigas, Tomoyo Daidouji. Vuelve su vista a buscar a Shaoran, pero su sonrisa se borró al instante al verlo bailar con Megumi muy pegados.
    – ¡Shaoran! – intentó llamarlo.
    Shaoran daba vueltas con Megumi y Sakura no podía evitar ponerse triste. Todos seguían bailando y Sakura sin querer topa con Tomoyo. Quien la ve confundida al ver a la castaña correr hacía los jardines. Ella volvió su vista hacía donde Sakura había mirado y encontró a Shaoran bailando con Megumi y comprendió un poco lo que su amiga sentía.
    Sakura estaba sentada con el rostro cabizbajo en uno de los banquitos del jardín.
    – ¿Qué pasa Sakura?
    La aludida levantó la vista y paso una mano por sus ojos, liberando una lagrimas que salían de ellos.
    –No se por que… pero me siento muy triste… creo que hecho mucho de menos a mi mamá… me siento sola…
    – ¿Cómo puedes hablar así? Me tienes a mí y a tu Nana…
    –Gracias Tomoyo… – Sakura no pudo evitar abrazarse a su amiga quien le acariciaba tiernamente los cabellos.
    –No seas tonta amiga, las lágrimas jamás resuelven las cosas.
    Sakura terminó por llorar aun más en el pecho de Tomoyo. Pero tuvo que aceptar quedarse en su casa pro que se sentía muy mal. Así las semanas pasaron y los campeonatos llegaban. Sakura estaba en las bancas viendo correr a Shaoran, que con destreza y rapidez dejaba atrás a los demás chicos.
    – ¡Genial Shaoran! – gritaba la castaña.
    – ¡Hola Sakura! – decía Megumi, acercándose a Sakura al lado de la banca, sentándose a sus lado no sin antes acomodar su falda corta, para luego cruzarse las piernas. Sakura miraba que Shaoran fijaba su vista en ellas y sonreía.
    – ¡Shaoran quieres jugo! – decía tratando de llamar la atención.
    Miró a Megumi que cruzaba las piernas y ella intentaba hacer lo mismo, pero a la chica Inglesa se le veía mejor por tener que mostrar, mientras que ella solo estaba puesta un overol.
    –Sakura… ¿puedo hacerte una pregunta?
    –Claro…
    – ¿Desde cuando conoces a Shaoran?
    –Bueno… – decía emocionada la castaña v Desde el primer día de clases, lo vencí en un juego de básquet y desde ese momento somos los mejores amigos…
    –Shaoran es tu mejor amigo ¿no es verdad?
    –Si… y yo soy la mejor a miga de Shaoran…
    Fijó su vista en el chico y este les volvía a mirara con una gran sonrisa – ¡Shaoran ¿no quieres jugo?!
    – ¿No sientes algo más que amistad por él?
    Sakura le miró sorprendida. Ambas mujeres se quedaron mirando un largo rato. ¿Sería posible que Megumi se halla dado cuenta de los sentimientos de Sakura hacía su amigo?
    – ¡Hola chicas! – decía en ese momento Shaoran acercándose a ellas – Ya cabe mi entrenamiento ¿puedo irme?
    – ¿A dónde? – preguntó Megumi.
    –A por cierto… Shaoran esta aprendiendo artes marciales con un tío de su familia, es el mejor aprendiz.
    –Pero si quieren me puedo quedar… – Shaoran trataba de sentarse a un costado de Megumi, haciendo a un lado a Sakura.
    – ¡Ah no! Tienes que irte Shaoran… – lo botaba Sakura – se te va a hacer tarde. ¡Ya ándate!
    – ¡Pero Sakura!
    –No… ya… ¡Chau!
    –De acuerdo, solo por ser tu lo hago…– Shaoran tomó su mochila y se alejó de ellas, no si antes voltear y guiñarle un ojo a Megumi, algo que Sakura no logró notar.
     
  8.  
    Sakurah Li

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    Re: Historia del primer amor

    :o uhm!
     
  9.  
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    Re: Historia del primer amor

    Hola, aqui de nuevo en tu Fic, se nota tu mejoria pero te sigo recomendando que separes mas
    los parrafos ya que de nuevo me canse la vista de estar leyendo tu Historia (no quiero decir
    que tu historia no esta interesante) La verdad me gusta mucho, este es el primer Fic que leo
    de SakuraXShaoran (supongo que esa es la pareja) No se por que pero me gusta la actitud
    que toma Shaoran (mas no es el caracter que tiene en la serie) Sakura igual cambio mucho
    en la prepa XD. Saludos.
    Sayonara
    :princess:
     
  10.  
    Sakurah Li

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    Re: Historia del primer amor

    Capitulo 3: Carta del Pasado II

    'pasado'

    (China)

    Megumi llevaba unas cajas en su auto. Se dirigía a un albergue para niños, siempre le había gustado ayudar a las personas y se había inscrito como voluntaria para ayudar. Llegó al lugar y se estacionó frente a ella. Le tomaría tiempo bajar esas cajas de juguetes que también le había ayudado a conseguir su padre. Suspiró resignada y bajó primero una, pero era tan pesada que se le cayó de las manos.

    – ¡Hay no! – decía mientras que con dificultad trataba de meter algunas muñecas que se habían salido de esta. Decidió entonces primero ingresar y dejar las cajas en el auto, debería buscar a alguien que le ayude. Ingreso y pudo apreciar que varios niños corrían alborotados y felices con unos globos en sus manos, otros con orejitas de animales y algunos con figuras pintadas en sus caritas. Se acercó al único adulto ahí presente, que se encontraba de espaldas a ella, y le palmeó el hombro – disculpe…
    El joven dio vuelta y miró desconcertado a la persona frente a él. Megumi parpadeó un poco, se le hacía completamente familiar. Si no fuera por ese traje de payaso y esa nariz roja no le habría sido difícil identificarlo.

    Ambos jóvenes rieron nerviosamente.

    – ¡Shaoran…!

    Shaoran Li, dejó caer la bolsa de dulces, estupefacto. ¡Que hacía Megumi ahí!

    –Me… Megumi…

    – ¡Señorita Mao! – gritó una señora en ese momento, apareciendo por una de las puertas de la gran sala. Shaoran aprovechó esta distracción para salir corriendo hacía otro cuartito del alberque.

    – ¡Shaoran…! – dio un respingo al reconocer esa voz, Megumi venía detrás de él – ¿Así que es aquí donde practicas con tu tío?

    –Eh…

    –Bonito lugar…

    –Pues si… practico aquí… – decía el joven nerviosamente – y aquí… y más aya… donde se pueda…

    Megumi rió de su “payasada” – Así que… el gran Shaoran Li viene al albergue a pasar sus ratos libres ayudando a cuidar a los niños…

    Shaoran soltó un suspiro resignado –…si…

    –Eso es muy gentil de tu parte… habla muy bien de ti…

    –Por favor no se lo digas a nadie… – casi rogó Shaoran.

    –Pero… ¿ni siquiera lo sabe Sakura?

    –Claro que lo sabe… es un secreto solo nuestro, muy intimo… nadie debería de sab… – se dio cuenta de lo que decía – …mmm… ahora tu lo sabes…

    –No te preocupes… no se lo diré a nadie… – Megumi sonrió de oreja a oreja – Pero.. ni siquiera lo sospechan los chicos de la
    prepa…

    –No se lo dije por que ellos no viene a hacer actos comunitarios…

    –Pero tu si…

    –... si…

    –¿Todas las semanas?

    –…si…

    –… es muy tierno…

    –No digas eso…

    –Entonces será muy divertido hacer esto contigo… – Megumi se acercó más a él y le apretó la naricita roja…

    Shaoran se sonrojó furiosamente por su cercanía, Megumi le sonrió una vez más y se alejó de él. No sin antes voltearse a pedirle que lo ayudara con las cajas.

    Sakura, caminaba de puntillas por la casa. Trataba de no encontrarse con Tomoyo. Ingresó entonces a su habitación. Se acercó al
    tocador y hurgó entre los joyeros. Se miró al espejo y trató de colocarse un arete.

    –Si!... póntelo Sakurita… ¡te verás divina!

    Sakura se sintió nerviosa y soltó el arete, que calló lejos de ella.

    – ¡Que haces Tomoyo! ¡No me asustes de esa forma! Además… trataba de ponérmelo solamente… no se como se hace…

    –Pero de eso no te preocupes… acá estoy yo… verás que haré que te pongas hermosa… Porque no hay ningún problema en que a veces te veas como una chica Sakura…

    La ojiverde la miró entre enojada y sorprendida.

    – ¡Ya vas a estar tu también con eso! Tú y mi Nana se han puesto de acuerdo con decirme eso ¿no?

    –Bueno… bueno… dejemos eso… ¿a que no sabes que te traigo? – decía la amatista muy emocionada.

    –Que es Tomoyo…

    –Para que veas que no siempre me gusta molestarte… me llegó una carta de Japón…

    – ¿De Japón?

    –Así es… – sacaba un sobre de entre la bolsa que llevaba consigo – Iba a comprar unas cosas y llegó hace poco… es de tu madre…

    Sakura tomó el sobre con sorpresa y emoción –Entonces tengo que leerlo…

    Tomoyo siguió a su amiga hasta su cama. Donde se echaron leer la carta. Estuvieron largo rato hablando luego de leerla. Hasta que
    luego, anocheció.–

    –Ya se lo dijiste…

    –Eh? ¿Decir que a quien?

    –A Shaoran por supuesto.

    Sakura se sonrojó y respondió con nerviosismo.

    –N…no… a… aun… no se l…lo… he di... dicho…

    –Tienes que hacerlo ya Sakura…

    –No entiendes… no es tan fácil hacerlo, no quiero arruinar nuestra amistad. Además siento que es muy probable que este
    interesado en otra persona…

    Tomoyo rió con ganas…

    –Obvio que este interesado en otra persona… por Dios… ¡Es Shaoran! El mujeriego con el ego más grande del mundo… pero eso no
    significa que su intereses sea amor… no pierdes nada en confesárselo…
    –No lo se Tomoyo.

    –¿Qué es lo que quieres?

    –¿Quiero?

    –Claro… ¿Qué lo que te falta para que de una vez te decidas decírselo a Shaoran?
    –Valor…

    –Pues es muy fácil conseguirlo – Tomoyo se levantó de su cama y sacó una cajita de sus cajones – Esto es lo que te falta…

    Sakura la miraba muy confundida, mientras que Tomoyo regresaba a ella con dicha caja entre sus manos.

    Megumi entraba a su habitación, en el segundo piso de la casa. Se acercó a la ventana y la abrió, para mirara mejor su jardín.
    – ¡Hola Megumi!

    – ¡Ahhhhhh!

    Sintió que alguien le tapaba la boca por haber soltado ese grito. ¡Pero que eso lo que esperaba que hiciera! ¡Si le había dado un
    gran susto apareciéndose de esa forma por su ventana!
    Shaoran tenía una de sus manos sobre los labios de Megumi y con la otra ponía un dedo en los suyos, declarando silencio. Alguien
    tocó la puerta

    – ¡Que pasa Megumi!

    Shaoran soltó a Megumi, quien se acercó hacía la puerta a contestarle a su padre.

    – ¡Nada papá! ¡Es que no encontraba algo…! Pero ya lo hallé.
    –Esta bien… – Megumi pudo escuchar los pasos de su padre que se alejaba.

    La chica soltó un suspiró y se acercó de nuevo a la ventana donde Shaoran había quedado, apoyándose en una escalera.

    – ¡Shaoran que haces acá! … ¡Y a esta hora!

    –Lociertoesquenopudedormir… ypensé, así que decidí venir a verte…

    – ¿Ah…? – Megumi no entendió por lo rápido que lo dijo Shaoran.
    –No importa… dime ¿te gustan los chocolates o las flores?

    – ¿Que?

    –No traigo ninguno de los dos, solo quería preguntártelo…

    Megumi sonrió, Shaoran metía una mano dentro de su chaqueta y sacaba una flor blanca para dársela.

    –Gracias…
    –Tengo chocolates también… – Shaoran rió despacio y miró a su alrededor – Me imagino que me invitaras a pasar, por que esta
    muy frío acá afuera…

    –Pasa…

    –Esta bien... si insistes…
    Shaoran ingresó con gran agilidad y miró la cama, echándose sobre ella.

    –Linda cama… y muy cómoda también – miró a Megumi a su lado, que lo miraba sorprendida – Ven siéntate… no sientas pena…
    estas como en tu casa en tu casa.

    Megumi se sentó a su lado y cogió un libro. Shaoran se levantó y se sentó de rodillas sobre el mullido colchón. La miró y encontró
    que estaba leyendo un libro. Agachó la mirada hasta dar con la portada.

    – ¡Ah…! No es esa la historia donde la pareja se encuentra después de tanto tiempo y ahora tienen una hija, pero luego alguien lo asesina y meten a la cárcel a uno de ellos por que lo acusan de matar a la niña?

    –Si… – decía resignada Megumi cerrando el libro y tirándolo sobre la colcha. Miró medio enojada a Shaoran.

    – ¿Porque pierdes tu tiempo leyendo esa historia tan larga…? – Shaoran agarró el libro soltado por su acompañante y empezó a
    ojearlo – Anda… pregunta y lo te contaré la historia.

    Megumi meditó un poco.
    –Shaoran… no terminaste de contarme tu historia…

    – Bueno… haber, secuestran a la niña y piden un rescate por ella pero luego descubren que es una fachada y que ya la había
    matado y todos estaban implicados, hasta su niñera y….

    –No esta historia… – decía Megumi quitándole el libro.

    – ¿Entonces…?

    –La que me estabas contando en el albergue…
    –No conozco ningún albergue…

    – ¿Enserio? – decía la joven siguiéndole el juego.

    –Claro… debió de haber sido mi gemelo…

    –Ya pues… eso de que un hombre solo debe tener ojos para tres mujeres y por ende solo inclinarse frente a ellas: a la Diosa, a su madre y…

    – ¿Y…?

    –Y… ¡Shaoran!

    – ¡Megumi!

    – ¡Shaoran!

    – ¡Megumi! ¿Puedo entrar?

    La chica lo miró extrañada.

    –Ese no fui yo…

    – ¿Papá?

    Shaoran rió con ganas por la desesperación de Megumi.
    – ¡Tienes que salir!.. – le decía empujándolo por la puerta – no… mejor… – ahora lo empujaba a la ventana – ¡Ay no! Que va a
    pensar de mí.

    –Cálmate…

    –Pero mi papa va a entras que va a empezar con sus cosas y no me dejara en paz…

    –Cálmate…

    –Tienes que irte Shaoran, no quiero que te encuentre acá…

    –Ya Megumi… cálmate… – le decía tomando de sus hombros, haciendo que ella se detuviera de su éxtasis, la miró a los ojos y
    lentamente fue inclinándose delante de ella…
    –Shaoran…

    –Y… – Shaoran le sonrió y le guiñó el ojo antes de salir corriendo por la ventana y bajar ágilmente las escaleras. Siguió corriendo
    hasta llegar a la casa de Sakura, que por ser un barrio pequeño y tranquilo, vivía a unas cuantas cuadras. La encontró entrando a
    su casa y apresuró el paso.

    – ¡Sakura!

    La joven dio la vuelta, y encontró a su amigo. Un rubor asomó por sus mejillas y le sonrió. Su rostro enrojeció aun más al sentir a Shaoran abrazado a ella.

    –Shaoran…

    –Estoy muy feliz de encontrarte Sakura…

    – ¡Ay Shaoran…!

    – ¿Siempre serás mi amigas cierto?

    –De eso no lo dudes…
    Y así quedaron ambos amigos abrazados, compartiendo la felicidad.



    Shaoran corría feliz por los pasadizos de la Preparatoria, llegando hasta los jardines. Encontró a su grupo de amigos y con ellos a
    Megumi que estaba un poco más lejos de ellos leyendo el libro. Se acercó a ella y se sentó a su lado.

    – ¡Miren eso…! – escuchó el joven. Varios más rieron viendo llegar a Sakura con ropas extravagantes.

    La joven Kinomoto vestía de una falda verde muy clara y una blusa rosada. Ambos colores demasiado llamativos. Unos aretes color
    canela. Y unos zapatos marrones. Con un maquillaje muy cargado sobre sus ojos verdes. Los labios de un rojo muy fuerte. Los colores no combinaban para nada pero eso no borraba la gran sonrisa en su rostro. Al parecer la joven abría decidió cambiar su
    imagen pero por no haberlo hecho hace tanto tiempo lo había hecho mal. Pero lo que valía era la intensión.

    – ¡Hola chicos! – decía la ojiverde con una gran sonrisa, acomodándose unos cabellos que salían del moño muy alto.

    – ¡Hol..a! – la voz de Shaoran sonaba distorsionada.

    – ¿Qué tal me veo? No estoy como Megumi…

    Shaoran no aguantó la risa y rió fuertemente seguido de los demás acompañantes en ese momento.

    – ¡Parece un pavo real! – se escuchó gritar de uno de ellos.

    – ¡No! Es un payaso…

    Sakura reía nerviosamente siguiendo al resto, mientras miraba a Megumi, quien por un momento rió con ellos y que ahora trataba
    de detener la risa de Shaoran golpeándolo en el hombro con el libro. Se encontró con la mirada de Sakura que había parado de reír
    y se sentía extraña entre todos ellos. Sakura miró dolida a Megumi y salió corriendo del lugar, con muchas lágrimas en sus ojos
    verdes.

    La joven se sentía humillada y con gran vergüenza. Encontró entonces un banco y arrojó su bolso sobre este, mientras que con
    sus manos trataba de sacarse todo el maquillaje del rostro. Entonces sintió que alguien le pasaba un pañuelo, encontrándose a
    Megumi a su lado.

    –Gracias… – le dijo entre sollozos – Tu también te vas a burlar de mí…

    –Yo no lo haré Sakura…
    – ¿Estoy loca no es cierto? – dijo riendo con ironía – Quería verme linda como tu… pero no se como hacerlo…

    –Eres linda Sakura…

    –No mientas… no has visto como esa gente se rió de mí…

    –Esas personas son…

    –…Idiotas como yo… – escucharon las voces de un hombre a sus espaldas que tocó el hombro de Sakura y le hizo voltearse a
    verlo.
    –…Shaoran…

    –A decir verdad eres la mas hermosa de todas… por que eres muy especial… Al menos no eres como esas muchachas tontas a las
    cuales “cazo”.

    Shaoran rió despacito con ella, mientras que Megumi quedaba en silencio.

    –Sabes, puedes tener a cualquier chico que quieras…

    – ¿Cualquiera?

    –Cualquiera
    – ¿En serio?

    –Claro… pero debe ser visco…

    Ella rió y se dejó abrazar de Shaoran.

    – ¿De donde conseguiste esas ropas tan raras?

    –Miré a Tomoyo como se vestía y compre de la misma tienda pero…

    Megumi los miraba en silencio y sonrió por los dos. Sabía que ese no era el lugar apropiado para estar así que se fue alejando silenciosamente. No se movió más pro que Shaoran tomó de su mano y no le permitió moverse de su lado.



    Megumi llegaba a su casa y cerraba la puerta. En el ambiente se podía escuchar el sonido del piano, tocado con maestría. Sonrió,
    recordando su niñez, y se acercó a la sala principal. Su padre estaba tocando el piano. Así que silenciosamente se acerca para
    poder sorprenderlo, como lo hacía cuando era muy pequeña.

    –Ya se que eres tu Megumi.

    Ella soltó un suspiro y se sentó a su lado.

    –Siempre sabes que soy yo…

    –Es por que eres mi hija…
    Ella le sonrió mientras que su padre empezaba de nuevo la tonada en el piano.

    – El amor… el amor es tan extraño… no le importa la felicidad… o el dolor… el amor sigue siendo extraño… – empezaba a tararear su
    padre, siguiendo la canción.

    – ¡Papá!

    –…Shaoran… – seguía canturreando su padre.
    – ¿Papá?

    – No puedes guardarle secretos a tu propio padre, Megumi.

    Ella se sonrojó y agachó la mirada.

    – ¿Pero por que a Shaoran? ¡¿No pudiste encontrar a otro chico?!

    – ¡No fastidies papá!

    – De igual forma, me iba a asentir triste si fuera otro…

    – ¿Por que?

    –Porque vas a tener que dividir tu amor en dos.

    Ella le miró y lo abrazó.

    –No importa papá, igual así te quiero mucho.

    –Yo también Megumi, eres mi única hija y mi única familia – el se soltó un poco y la miro – ¿Pero ya le dijiste?

    Megumi quedó en silencio y soltó un suspiro.
    –Aun no… – se soltó de él y volvió a su sitio – Siento que Shaoran y Sakura…

    –Megumi… Shaoran te quiere solamente a ti… y Sakura es su mejor amiga solamente…

    –No papá… muy oculto en alguna parte de esa amistad, esta el amor profundo… y no quiero interponerme en ese amor…

    –Pero todo el colegio entero sabe que ellos solo son mejores amigos… y que no hay nada más…
    –No hay nada más hermoso que confesarle a la persona amada lo que sientes en realidad Sakura – decía la Nana, mientras que la
    castaña estaba recostada en sus piernas.

    –No lo se nana…

    –Ve a verlo y decirle que lo quieres…
    –Pero aun no se si el me quiere…

    –No guardes este hermoso sentimiento en tu corazón mi niña… VE y díselo, han compartido tantos momentos juntos que no dudaría
    que al menos el siente algo muy profundo por ti…

    Sakura tomó entonces una determinación y salió corriendo de su habitación, no sin antes mandarle un mensaje a Shaoran para
    verse en el Parque cerca del Colegio. Grande fue su sorpresa al recibir de este, el mismo mensaje por que según le dijo quería
    hablar de algo muy importante para él. Así fue que salió Sakura de la casa, muy contenta y nerviosa…

    Al llegar se sentía muy agitada y luego vio a Shaoran que también venía corriendo. Pararon y empezaron a recuperar el aliento, perdido a causa de la carrera.

    –Veras… – dijeron mutuamente.

    –Primero tu Shaoran…

    –De acuerdo… pero cuando te lo diga no quiero que te rías ¿Ok?

    – No lo haré…

    –De acuerdo…

    El chico quedó en silencio mirándola y Sakura se exasperaba, tal vez sería mejor que ella comenzara…
    –Shaoran yo te a…

    –Te amo…

    Sakura le miró muy sorprendida, la felicidad asomaba en su pecho.

    –Te amo de verdad…

    Ella sonrió con ternura y casi creyó morir de felicidad. Entonces significaba que Shaoran también sentía eso por ella ¿o no? Shaoran le miraba también muy feliz, al fin había podido pronunciar esas palabras sin siquiera sentirse nervoso. ¡Eso ya era un logro!

    –En serio, nunca creí que podría decirle esto a alguien, pero es la verdad te quiero desde el primer momento que te vi – Sakura
    quedó petrificada y ahora reía muy nerviosa, aun no pudiéndose creer que él le decía esas cosas, Shaoran la miró y rió con ella – Espero poder decirle esto. Quise decírselo muchas veces… pero no tenía el valor…

    La sonrisa de Sakura se borró de su semblante.

    –… pero cuando encontraba el momento para decirlo no podía hacerlo, me podía nervioso, pero… de cualquier forma…

    – ¿Decir a quien? – susurró apenas Sakura.

    –A Megumi… ¿a quien más?

    Sakura abrió los ojos desmesuradamente y sintió que algo se le rompió en el corazón. Lagrimas traicioneras trataban de aparecer por sus ojos pero se contuvo un momento.

    –Hagámoslos de nuevo – decía Shaoran, mirándola con una sonrisa muy nervioso – Tu serás Megumi y yo Shaoran.

    Sakura miraba al vació y Shaoran ahora le tomaba del rostro para verle nuevamente.

    –Sakura… por favor hazme caso.

    Ella trató de sonreír y no pudo.

    Shaoran tomó aire y declaró nuevamente…
    –TE quiero…

    Ella tenía los ojos llorosos pero igual le sonrió. Sentía que no soportaría más y que se echaría a llorar. Internamente deseo que en
    verdad Shaoran le dijera esas palabras.

    –También te quiero Shaoran…

    El le sonrió.
    –Dirá eso también ¿no es verdad?

    –Si… – apenas susurró.

    –Gracias…

    Shaoran la atrajo a el y le dio un cariñoso abrazo. Sakura necesitaba ese abrazo y se agarró de Shaoran con fuerza.

    – ¿Le digo?

    Ella asintió en su pecho, y las lágrimas demandaban por salir.
    – ¿Tendré que irme ahora?

    Ella no quería dejarlo ir, pero tenía que ser fuerte. Se soltó de él.

    –Tienes que ir Shaoran, después de todo creo que no esperaras mucho para confesarle tus sentimientos. Tienes que decirle que la
    amas.

    –Tienes razón.

    –Si corre – le empujaba – Ve.

    Shaoran le sonrió y no se fue hasta darle otro abrazo y salir corriendo a casa de Megumi.

    Sakura lo miraba marcharse, sonrió con tristeza y no soltó lágrima alguna. No hasta que Shaoran se perdió de vista, se abrazó y
    sollozó con fuerza, para caer lentamente contra el frió pavimento. Su pecho le dolía profundamente. Y las lágrimas salían como cascadas de dolor de sus llorosos ojos verdes. ¡Oh Dios mío como el amor puede estar acompañado con tanto color! ¡Lo que el
    corazón siente solo se queda en el corazón y ya no puede expresarse a través de los labios! Era lo que sentía en su interior. No
    soportó más y corrió por todas las calles, sin detenerse hasta llegar a su casa. Su nana estaba acomodando su habitación y ella
    llegó sollozando hasta su cama y dejarse caer por el dolor.

    –Oh nana… Mi primer amor se quedó incompleto, no pude conseguir a mi primer amor.

    La nana llegó a su costado y sintió el dolor de Sakura.

    Shaoran corría también muy deprisa a encontrarse con Megumi, tenía que hacer caso a Sakura y confesarle que la quería. La encontró sentada en el columpio fuera de su casa con su guitarra, ensayando unos acordes. Megumi sonrió cuando vio a Shaoran
    acercarse a ella. Tenía una mirada muy decidida y a la vez se le veía un poco nervioso, pero eso no le quitaba lo encantador.
    Volvió a su guitarra hasta que sintió a Shaoran recorrer su cintura y acercarse a su oído, muy pegadito a ella.

    –Te quiero…

    Ese susurró hizo que Megumi quedara en silencio, volvió su vista a Shaoran y este borraba las distancias depositando un beso en sus labios.

    Sakura lloraba amargamente sobre su cama.

    Si pretendemos que nada pasa entre tú y yo,

    estar fingiendo es culpa de los dos,

    en silencio grito al miedo,
    que se despida y entre el sol,

    quiero valor para que hoy

    te diga quien soy yo.

    No puedo mas
    no puedo
    callarme si yo te amo.
    Para siempre así será,

    y si tú me quisieras
    bajar
    ía el cielo al suelo para ti

    y si tú me quisieras
    y me pe
    rmitieras hacerte mas feliz.
    ¿Por qué la vida era tan injusta con ella? Sentía que ya nada tenía sentido, y el dolor en su pecho no desaparecía. Pero no iba a hacer egoísta e iba a dejar que ambos, Shaoran y
    Megumi, fueran felices juntos. Además que Shaoran era su mejor amigo de siempre y ella solo deseaba su felicidad.

    Mientras que el sea feliz, yo también lo seré.

    Esa frase se repetía mil veces en su cabeza, mientras que las imágenes de los tantos momentos vividos junto a su amigo hacían
    que añorara esos tiempos, tratando de que al menos algo de aquella felicidad le visitara en ese instante de dolor.


    Me estoy muriendo por tenerte aquí

    para mi, para vivir la vida para ti,

    y llenar la mía,

    ven a mí.
    Y aunque tal vez tú pienses que es un poco arriesgado
    quiero decirte que t
    ambién yo estoy temblando,
    y tengo
    miedo que quizá todo sea en vano,
    al m
    enos yo te pido que hay que intentarlo.





    Tomó la almohada entre sus brazos y la abrazo con fuerza, se sentía morir. Había demasiado dolor en su corazón y ella solo
    deseaba morir. Su nana llegó a su lado y trataba de brindarle un poco de apoyo.
    –Sakura… tienes que comer algo.

    Ella negaba con su cabeza y volvía a taparse hasta las orejas con su manta. Su nana comprendió su dolor y salió hacía la cocina.
    Sakura que muy querida para ella, la había criado desde que era muy pequeña y ahora verla sufrir de esa manera le rompía el alma.

    Me estoy muriendo por tenerte aquí

    para mi, para vivir la vida para ti,

    y llenar la mía,

    ven a mi.
    Si me detienes, te digo desde hoy
    que aunque lo i
    ntentes, no lo decido yo,
    entre tanta y
    tanta gente le apareciste al corazón
    y que
    hago yo se enamoró, no puedo decirle no...

    no puedo mas, no puedo callarme
    si yo te amo.
    La muchacha sacó un poco la cabeza y lo prime
    ro que pudo ver su a lado de su cama fue un pequeño retrato. El cuadro donde había una foto de ella con Shaoran en un festival
    de primaria. Sonrió un poco recordando esos tiempos. Estuvo un rato más echada en la cama hasta que decidió levantarse e ir
    hasta su escritorio, donde tomó la carta que había recibido de sus padres. La leyó nuevamente y la abrazó a su pecho.

    – ¡Mamá! – dijo sollozando nuevamente. Tenía que tomar una decisión.


    Para siempre así será,

    y si tu me quisieras
    bajar
    ía el cielo al suelo para ti

    y si tu me quisieras
    y me pe
    rmitieras hacerte mas feliz.
    Me e
    stoy muriendo por tenerte aquí
    p
    ara mi, para vivir la vida para ti,

    y llenar la mía,

    ven a mi.
    Shaoran sonreía al sentir como Megumi también correspondía
    su beso.

    –Yo también te quiero Shaoran… – decía la chica soñadoramente.

    –Megumi… – el chico le miró a los ojos – ¿Quieres ser mi novia?

    Shaoran esperó por unos instantes que le parecieron eternos hasta que la chica sonrió y deposito un beso leve en sus labios.

    –Claro que si Shaoran.

    El la volvió a abrazar, sintiendo su cuerpo menudo muy junto al de él.

    Tenía todo lo que podía desear, ya nada le faltaba en la vida y ahora estaba seguro que todo sería felicidad.

    Y aunque tal vez tu pienses que es un poco arriesgado

    quiero decirte que también yo estoy temblando,

    y tengo miedo que quizá todo sea en vano,

    al menos yo te pido que hay que intentarlo.

    Me estoy muriendo por tenerte aquí

    para mi, para vivir la vida para ti,
    y llenar la mía,

    ven a mi.





    Canción: Si tú me quisieras

    Canta: Lu

    Una semana después…

    Terminó de cortar la llamada y no pudo evitar que nuevas lágrimas salieran de sus ojos. Salió a la puerta de su habitación y llamó a
    su Nana. Esta ingresó a su habitación muy apurada y luego sorprendida al ver la maleta en la cama de Sakura.

    –Nana… necesito que me ayudes a empacar mis cosas. Me regresó a Japón, por este momento va a hacer lo más sensato que voy
    a hacer en mi vida. Ellos necesitan estar juntos y felices, y yo también necesito ser feliz. Tal ves no logre enamorarme nuevamente pero esto me servirá de experiencia.

    La Nana le miró con ternura y le sonrió comprendiendo todo. Esa semana había sido muy tormentosa, no soportaba ver a Sakura en
    ese estado. Y ella tenía razón, tal ves irse era la mejor solución que daba para poder curar su corazón roto.

    Sakura se colocó un vestido marfil de tiritas, como sentía que hacía un poco de frío se cubrió con su chal azul. No le había avisado a Shaoran por que no quería verlo después de todo lo que estaba sintiendo. No quería volver a recordar lo que no fue y que jamás será. Porque…

    Ella lo quería con pasión…

    Pero el no la quería a ella… y eso dolía…

    Dolía mucho…

    La Nana ingresó a su habitación seguida de un joven que tomó la gran maleta y salió del cuarto. Sakura se abrazó fuertemente a su nana, intentando que las lágrimas no volvieran a salir de sus ojos. La Nana le recibió cariñosamente y sitió un poco de tristeza
    por que ya no volvería ver a Sakura. Era su responsabilidad seguir cuidando de la casa y no podía irse con ella. Una lágrima
    traicionera se soltó y la Nana intentó secársela, Sakura comprendió que si seguía allí, no lograría irse así que salió corriendo sin
    volver su vista atrás.

    La estación de buses estaba muy congestionada en ese preciso momento, pero era que Sakura tenía que tomar un bus antes de
    irse al aeropuerto. Subió al bus y se sentó cerca de la ventana no le tomaría ni 30 minutos en llegar al aeropuerto. Sentía que si lo volvía a ver no sería capaz de irse a Japón, es que lo amaba demasiado y le dolía separase de él.

    Shaoran recorría los buses intentado descubrir en cual de todos estaba Sakura, la noticia le había caído muy mal. Había estado con
    Megumi comiendo un helado cerca del parque cuando se encontró con una amiga de Sakura, esta le preguntó que por que a nadie
    le había dicho que ella se iba. El no lo entendió, tampoco comprendía por que no había vuelto a ver a Sakura toda esa semana. Así
    que ahora se encontraba recorriendo aquella maldita estación de buses tratando de encontrar a su amiga, y pedirle una explicación del por que se iba. Estaba muy agitado y quiso parar a tomar un respiro, pero no pudo hacerlo, cada segundo era importante. Y si
    no se apresuraba, Sakura partiría sin haberse despedido de él. Seguía buscando por las ventanas.

    – ¡Sakura! – Gritaba Shaoran, antes de chocar con una señora – Disculpe.

    Megumi venía detrás de el, también gritando el nombre de la japonesa.

    – ¡Sakura!

    –Shaoran, tu busca por este lado, yo buscaré al otro lado.

    –Si, sí anda.

    Shaoran buscaba desesperado por las ventanas, hasta que la encontró recostada sobre una de ellas, casi corrió a la puerta.

    Sakura estaba recostada, recordando todo los momentos vividos con Shaoran, hasta que sintió que alguien la observaba y con
    temor vio a Shaoran. Se secó unas lagrimitas y trato de levantarse y acomodar mejor su maleta pequeña.

    – ¿A dónde vas?

    –A mi casa.

    – ¿Que?
    – he recibido una carta de mi mamá. Parece que mi papá esta muy enfermo… – trataba de decir mientras colocaba la maleta sobre
    su cabeza en una gaveta –… y hay mucho trabajo en la nueva casa…

    – ¿Te has vuelto loca? ¿Has recibido esa carta y así de la nada te vas? – de día Shaoran quitándole la maleta muy serio – Pues no
    te vas a ninguna parte.

    –Shaoran espera… – trataba de decir Sakura siguiendo a Shaoran.

    – ¿Cómo que te vas a ir sin siquiera terminar el semestre? – forcejeaba Shaoran un poco asustado ante la expectativa de que ella
    se machara, y ahora tratando de llevar la maleta consigo, ya que Sakura lo había detenido tomándola ella también.

    –Shaoran por favor…

    –Te podrás ir después que acabes el semestre.

    –Shaoran debo irme.

    –Puedes irte después de los exámenes.

    –Shaoran… puede ser que ya no regrese a acabar el curso.

    – ¡¿Qué?! – ahora si que el joven estaba asustado y no pudo evitar quedarse mudo ante lo dicho por Sakura.

    – No volveré Shaoran.

    El se enfado un poco por su actitud.


    –Oh! Con que así están las cosas. Dejas el colegio. Me dejas y ni siquiera me has hablado de eso. Bien… – le decía soltando la
    maleta y devolviéndosela con fuerza, algo que hizo tambalear un poco a Sakura –... Ok…

    –Shaoran por favor… – Sakura sabía que estaba muy enfadado con ella.

    –No… no te preocupes… – le decía bajando del bus. – Ya no quiero saber nada…

    Shaoran bajó del bus y ella volvió a su sitio y salió por una ventana.

    –¡Shaoran me voy..! – su voz sonada estrangulada.

    – ¡Vete!

    – ¡Shaoran!

    – ¡Que esperas lárgate ya!

    – ¡Shaoran ya no volveré!
    – ¡No me importa!

    Sakura sentía dolor y las lágrimas volvían a sus ojos, ya rojos.

    Megumi aparece delante de Shaoran y él la toma del brazo

    –Ya no tenemos nada que hacer aquí. – le decía este no volviendo su vista a Sakura. Megumi lo miraba a él y luego miraba el rostro
    surcado por las lágrimas de Sakura, comprendiendo todo.

    Se quedaron mirando mutuamente y Sakura no podía evitar llorar más, estaba segura que Megumi sabía de sus sentimientos hacia Shaoran. Cerró los ojos por un momento y tomó su chal. Que le lanzo a Megumi. Dándole así su corazón. Dándole su primer amor.
    Entregándole a Shaoran. Megumi la recibió entre sus manos cuando, gracias al aire, el chal llegaba cerca de ella. Comprendía muy
    bien ese gesto silencioso.

    De repente Shaoran escucha el motor del bus que se encendía y se movía lentamente, viendo a Sakura que se alejaba de sus vida.
    – ¡Maldición!

    Soltaba a Megumi y trotaba detrás del bus.

    – ¡Sakura!

    Ella lo miraba sollozante, mientras corría a su lado.

    –Por favor Sakura, no te fallas. ¿Con quien voy a jugar básquet?

    –Peor si perdías todos los días.

    – ¿Pero por que te vas?

    –Necesito a mis padres.

    – ¿Y no me necesitas?

    –Ve a molestar a Megumi que a mí ya me has enojado bastante.

    –Fastidiar.
    –¡Eso!

    –Sakura…

    –Ahora que ya no voy a estar vas a poder conquistar a todas esas muchachitas tontas.

    – ¡Ey! – decía Shaoran señalándola, como solía hacerlo.
    – ¡Ey! – Sakura lo imitaba.

    Shaoran ya no pudo correr más y se detuvo.

    – ¡Te voy a extrañar mucho Sakura!

    – ¡Yo también Shaoran!

    –Siempre serás mi primer y mejor amiga.
    – Y tú siempre serás mi primer amor. – decía Sakura susurrando – ¡Adiós Shaoran! – Sakura levantaba un brazo y lo agitaba sobre
    la cabeza.

    – ¡Adiós Sakura!

    La japonesa lloró una vez más con mucho dolor. Y a Shaoran se le podían ver los ojos llorosos, de lágrimas comprimidas.

    Megumi miró el rostro de Sakura, quien ya se alejaba en aquel bus que la llevaría al aeropuerto de China para volver a Japón. Se
    acercó lentamente a Shaoran., quien no pudo evitar volverse a ella y abrazarla llorando en silencio.

    'Presente'

    --“Ese día entendí que puedes ser que me halla interpuesto entre Sakura y Shaoran… Puede ser que halla separado a dos mejores amigos… El silencio de Sakura me lo dijo todo. Ese día estaba segura… que ella amaba a tu padre… Puede ser que aun mas que
    yo” --

    Por el rostro de la pequeña Sakura corrían las lágrimas, mientras seguía leyendo:

    --“Sakura no escribió, no llamó por teléfono. Había desaparecido de nuestras vidas… para siempre. Y tu padre siempre decía: ‘El amor es la amistad’. Estoy muy segura que estaba su amiga, pero nunca volvió a estar su mejor amiga. Ahora que falto en su vida, se que tu padre se sentirá muy solo, pero por su forma de ser, jamás dirá nada. Él necesita una amiga, necesita al amor. Y esa amiga es Sakura. Ese amor es Sakura. Regresa a Sakura a la vida de Shaoran. Regresarle a Sakura su primer amor. Sakura y Shaoran son el uno para el otro. Esa es la pura verdad… y también es mi sueño” –

    Paso a la siguiente hoja, encontrando esta vez, no palabras, si no una foto que mostraba a una joven castaña, de hermosos ojos
    verdes. Tenía su cabello amarrado en un lazo azul, vestía ropa deportiva y miraba muy sonriente a la cámara. Sakura tomó entre
    sus manos aquella foto y acercándose al cuadro de su madre, leyó las últimas frases.

    --“…Regresarle a Sakura su primer amor. Sakura y Shaoran son el uno para el otro. Esa es la pura verdad… y también es mi sueño… ¿Cumplirás el sueño de tu madre?... Regresa a Sakura a la vida de Shaoran… Realiza mi sueño…”
     
  11.  
    Sakurah Li

    Sakurah Li Iniciado

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    Historia del primer amor
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    Re: Historia del primer amor

    Capitulo 3: Carta del Pasado II

    'pasado'

    (China)

    Megumi llevaba unas cajas en su auto. Se dirigía a un albergue para niños, siempre le había gustado ayudar a las personas y se había inscrito como voluntaria para ayudar. Llegó al lugar y se estacionó frente a ella. Le tomaría tiempo bajar esas cajas de juguetes que también le había ayudado a conseguir su padre. Suspiró resignada y bajó primero una, pero era tan pesada que se le cayó de las manos.

    – ¡Hay no! – decía mientras que con dificultad trataba de meter algunas muñecas que se habían salido de esta. Decidió entonces primero ingresar y dejar las cajas en el auto, debería buscar a alguien que le ayude. Ingreso y pudo apreciar que varios niños corrían alborotados y felices con unos globos en sus manos, otros con orejitas de animales y algunos con figuras pintadas en sus caritas. Se acercó al único adulto ahí presente, que se encontraba de espaldas a ella, y le palmeó el hombro – disculpe…
    El joven dio vuelta y miró desconcertado a la persona frente a él. Megumi parpadeó un poco, se le hacía completamente familiar. Si no fuera por ese traje de payaso y esa nariz roja no le habría sido difícil identificarlo.

    Ambos jóvenes rieron nerviosamente.

    – ¡Shaoran…!

    Shaoran Li, dejó caer la bolsa de dulces, estupefacto. ¡Que hacía Megumi ahí!

    –Me… Megumi…

    – ¡Señorita Mao! – gritó una señora en ese momento, apareciendo por una de las puertas de la gran sala. Shaoran aprovechó esta distracción para salir corriendo hacía otro cuartito del alberque.

    – ¡Shaoran…! – dio un respingo al reconocer esa voz, Megumi venía detrás de él – ¿Así que es aquí donde practicas con tu tío?

    –Eh…

    –Bonito lugar…

    –Pues si… practico aquí… – decía el joven nerviosamente – y aquí… y más aya… donde se pueda…

    Megumi rió de su “payasada” – Así que… el gran Shaoran Li viene al albergue a pasar sus ratos libres ayudando a cuidar a los niños…

    Shaoran soltó un suspiro resignado –…si…

    –Eso es muy gentil de tu parte… habla muy bien de ti…

    –Por favor no se lo digas a nadie… – casi rogó Shaoran.

    –Pero… ¿ni siquiera lo sabe Sakura?

    –Claro que lo sabe… es un secreto solo nuestro, muy intimo… nadie debería de sab… – se dio cuenta de lo que decía – …mmm… ahora tu lo sabes…

    –No te preocupes… no se lo diré a nadie… – Megumi sonrió de oreja a oreja – Pero.. ni siquiera lo sospechan los chicos de la
    prepa…

    –No se lo dije por que ellos no viene a hacer actos comunitarios…

    –Pero tu si…

    –... si…

    –¿Todas las semanas?

    –…si…

    –… es muy tierno…

    –No digas eso…

    –Entonces será muy divertido hacer esto contigo… – Megumi se acercó más a él y le apretó la naricita roja…

    Shaoran se sonrojó furiosamente por su cercanía, Megumi le sonrió una vez más y se alejó de él. No sin antes voltearse a pedirle que lo ayudara con las cajas.

    Sakura, caminaba de puntillas por la casa. Trataba de no encontrarse con Tomoyo. Ingresó entonces a su habitación. Se acercó al
    tocador y hurgó entre los joyeros. Se miró al espejo y trató de colocarse un arete.

    –Si!... póntelo Sakurita… ¡te verás divina!

    Sakura se sintió nerviosa y soltó el arete, que calló lejos de ella.

    – ¡Que haces Tomoyo! ¡No me asustes de esa forma! Además… trataba de ponérmelo solamente… no se como se hace…

    –Pero de eso no te preocupes… acá estoy yo… verás que haré que te pongas hermosa… Porque no hay ningún problema en que a veces te veas como una chica Sakura…

    La ojiverde la miró entre enojada y sorprendida.

    – ¡Ya vas a estar tu también con eso! Tú y mi Nana se han puesto de acuerdo con decirme eso ¿no?

    –Bueno… bueno… dejemos eso… ¿a que no sabes que te traigo? – decía la amatista muy emocionada.

    –Que es Tomoyo…

    –Para que veas que no siempre me gusta molestarte… me llegó una carta de Japón…

    – ¿De Japón?

    –Así es… – sacaba un sobre de entre la bolsa que llevaba consigo – Iba a comprar unas cosas y llegó hace poco… es de tu madre…

    Sakura tomó el sobre con sorpresa y emoción –Entonces tengo que leerlo…

    Tomoyo siguió a su amiga hasta su cama. Donde se echaron leer la carta. Estuvieron largo rato hablando luego de leerla. Hasta que
    luego, anocheció.–

    –Ya se lo dijiste…

    –Eh? ¿Decir que a quien?

    –A Shaoran por supuesto.

    Sakura se sonrojó y respondió con nerviosismo.

    –N…no… a… aun… no se l…lo… he di... dicho…

    –Tienes que hacerlo ya Sakura…

    –No entiendes… no es tan fácil hacerlo, no quiero arruinar nuestra amistad. Además siento que es muy probable que este
    interesado en otra persona…

    Tomoyo rió con ganas…

    –Obvio que este interesado en otra persona… por Dios… ¡Es Shaoran! El mujeriego con el ego más grande del mundo… pero eso no
    significa que su intereses sea amor… no pierdes nada en confesárselo…
    –No lo se Tomoyo.

    –¿Qué es lo que quieres?

    –¿Quiero?

    –Claro… ¿Qué lo que te falta para que de una vez te decidas decírselo a Shaoran?
    –Valor…

    –Pues es muy fácil conseguirlo – Tomoyo se levantó de su cama y sacó una cajita de sus cajones – Esto es lo que te falta…

    Sakura la miraba muy confundida, mientras que Tomoyo regresaba a ella con dicha caja entre sus manos.

    Megumi entraba a su habitación, en el segundo piso de la casa. Se acercó a la ventana y la abrió, para mirara mejor su jardín.
    – ¡Hola Megumi!

    – ¡Ahhhhhh!

    Sintió que alguien le tapaba la boca por haber soltado ese grito. ¡Pero que eso lo que esperaba que hiciera! ¡Si le había dado un
    gran susto apareciéndose de esa forma por su ventana!
    Shaoran tenía una de sus manos sobre los labios de Megumi y con la otra ponía un dedo en los suyos, declarando silencio. Alguien
    tocó la puerta

    – ¡Que pasa Megumi!

    Shaoran soltó a Megumi, quien se acercó hacía la puerta a contestarle a su padre.

    – ¡Nada papá! ¡Es que no encontraba algo…! Pero ya lo hallé.
    –Esta bien… – Megumi pudo escuchar los pasos de su padre que se alejaba.

    La chica soltó un suspiró y se acercó de nuevo a la ventana donde Shaoran había quedado, apoyándose en una escalera.

    – ¡Shaoran que haces acá! … ¡Y a esta hora!

    –Lociertoesquenopudedormir… ypensé, así que decidí venir a verte…

    – ¿Ah…? – Megumi no entendió por lo rápido que lo dijo Shaoran.
    –No importa… dime ¿te gustan los chocolates o las flores?

    – ¿Que?

    –No traigo ninguno de los dos, solo quería preguntártelo…

    Megumi sonrió, Shaoran metía una mano dentro de su chaqueta y sacaba una flor blanca para dársela.

    –Gracias…
    –Tengo chocolates también… – Shaoran rió despacio y miró a su alrededor – Me imagino que me invitaras a pasar, por que esta
    muy frío acá afuera…

    –Pasa…

    –Esta bien... si insistes…
    Shaoran ingresó con gran agilidad y miró la cama, echándose sobre ella.

    –Linda cama… y muy cómoda también – miró a Megumi a su lado, que lo miraba sorprendida – Ven siéntate… no sientas pena…
    estas como en tu casa en tu casa.

    Megumi se sentó a su lado y cogió un libro. Shaoran se levantó y se sentó de rodillas sobre el mullido colchón. La miró y encontró
    que estaba leyendo un libro. Agachó la mirada hasta dar con la portada.

    – ¡Ah…! No es esa la historia donde la pareja se encuentra después de tanto tiempo y ahora tienen una hija, pero luego alguien lo asesina y meten a la cárcel a uno de ellos por que lo acusan de matar a la niña?

    –Si… – decía resignada Megumi cerrando el libro y tirándolo sobre la colcha. Miró medio enojada a Shaoran.

    – ¿Porque pierdes tu tiempo leyendo esa historia tan larga…? – Shaoran agarró el libro soltado por su acompañante y empezó a
    ojearlo – Anda… pregunta y lo te contaré la historia.

    Megumi meditó un poco.
    –Shaoran… no terminaste de contarme tu historia…

    – Bueno… haber, secuestran a la niña y piden un rescate por ella pero luego descubren que es una fachada y que ya la había
    matado y todos estaban implicados, hasta su niñera y….

    –No esta historia… – decía Megumi quitándole el libro.

    – ¿Entonces…?

    –La que me estabas contando en el albergue…
    –No conozco ningún albergue…

    – ¿Enserio? – decía la joven siguiéndole el juego.

    –Claro… debió de haber sido mi gemelo…

    –Ya pues… eso de que un hombre solo debe tener ojos para tres mujeres y por ende solo inclinarse frente a ellas: a la Diosa, a su madre y…

    – ¿Y…?

    –Y… ¡Shaoran!

    – ¡Megumi!

    – ¡Shaoran!

    – ¡Megumi! ¿Puedo entrar?

    La chica lo miró extrañada.

    –Ese no fui yo…

    – ¿Papá?

    Shaoran rió con ganas por la desesperación de Megumi.
    – ¡Tienes que salir!.. – le decía empujándolo por la puerta – no… mejor… – ahora lo empujaba a la ventana – ¡Ay no! Que va a
    pensar de mí.

    –Cálmate…

    –Pero mi papa va a entras que va a empezar con sus cosas y no me dejara en paz…

    –Cálmate…

    –Tienes que irte Shaoran, no quiero que te encuentre acá…

    –Ya Megumi… cálmate… – le decía tomando de sus hombros, haciendo que ella se detuviera de su éxtasis, la miró a los ojos y
    lentamente fue inclinándose delante de ella…
    –Shaoran…

    –Y… – Shaoran le sonrió y le guiñó el ojo antes de salir corriendo por la ventana y bajar ágilmente las escaleras. Siguió corriendo
    hasta llegar a la casa de Sakura, que por ser un barrio pequeño y tranquilo, vivía a unas cuantas cuadras. La encontró entrando a
    su casa y apresuró el paso.

    – ¡Sakura!

    La joven dio la vuelta, y encontró a su amigo. Un rubor asomó por sus mejillas y le sonrió. Su rostro enrojeció aun más al sentir a Shaoran abrazado a ella.

    –Shaoran…

    –Estoy muy feliz de encontrarte Sakura…

    – ¡Ay Shaoran…!

    – ¿Siempre serás mi amigas cierto?

    –De eso no lo dudes…
    Y así quedaron ambos amigos abrazados, compartiendo la felicidad.



    Shaoran corría feliz por los pasadizos de la Preparatoria, llegando hasta los jardines. Encontró a su grupo de amigos y con ellos a
    Megumi que estaba un poco más lejos de ellos leyendo el libro. Se acercó a ella y se sentó a su lado.

    – ¡Miren eso…! – escuchó el joven. Varios más rieron viendo llegar a Sakura con ropas extravagantes.

    La joven Kinomoto vestía de una falda verde muy clara y una blusa rosada. Ambos colores demasiado llamativos. Unos aretes color
    canela. Y unos zapatos marrones. Con un maquillaje muy cargado sobre sus ojos verdes. Los labios de un rojo muy fuerte. Los colores no combinaban para nada pero eso no borraba la gran sonrisa en su rostro. Al parecer la joven abría decidió cambiar su
    imagen pero por no haberlo hecho hace tanto tiempo lo había hecho mal. Pero lo que valía era la intensión.

    – ¡Hola chicos! – decía la ojiverde con una gran sonrisa, acomodándose unos cabellos que salían del moño muy alto.

    – ¡Hol..a! – la voz de Shaoran sonaba distorsionada.

    – ¿Qué tal me veo? No estoy como Megumi…

    Shaoran no aguantó la risa y rió fuertemente seguido de los demás acompañantes en ese momento.

    – ¡Parece un pavo real! – se escuchó gritar de uno de ellos.

    – ¡No! Es un payaso…

    Sakura reía nerviosamente siguiendo al resto, mientras miraba a Megumi, quien por un momento rió con ellos y que ahora trataba
    de detener la risa de Shaoran golpeándolo en el hombro con el libro. Se encontró con la mirada de Sakura que había parado de reír
    y se sentía extraña entre todos ellos. Sakura miró dolida a Megumi y salió corriendo del lugar, con muchas lágrimas en sus ojos
    verdes.

    La joven se sentía humillada y con gran vergüenza. Encontró entonces un banco y arrojó su bolso sobre este, mientras que con
    sus manos trataba de sacarse todo el maquillaje del rostro. Entonces sintió que alguien le pasaba un pañuelo, encontrándose a
    Megumi a su lado.

    –Gracias… – le dijo entre sollozos – Tu también te vas a burlar de mí…

    –Yo no lo haré Sakura…
    – ¿Estoy loca no es cierto? – dijo riendo con ironía – Quería verme linda como tu… pero no se como hacerlo…

    –Eres linda Sakura…

    –No mientas… no has visto como esa gente se rió de mí…

    –Esas personas son…

    –…Idiotas como yo… – escucharon las voces de un hombre a sus espaldas que tocó el hombro de Sakura y le hizo voltearse a
    verlo.
    –…Shaoran…

    –A decir verdad eres la mas hermosa de todas… por que eres muy especial… Al menos no eres como esas muchachas tontas a las
    cuales “cazo”.

    Shaoran rió despacito con ella, mientras que Megumi quedaba en silencio.

    –Sabes, puedes tener a cualquier chico que quieras…

    – ¿Cualquiera?

    –Cualquiera
    – ¿En serio?

    –Claro… pero debe ser visco…

    Ella rió y se dejó abrazar de Shaoran.

    – ¿De donde conseguiste esas ropas tan raras?

    –Miré a Tomoyo como se vestía y compre de la misma tienda pero…

    Megumi los miraba en silencio y sonrió por los dos. Sabía que ese no era el lugar apropiado para estar así que se fue alejando silenciosamente. No se movió más pro que Shaoran tomó de su mano y no le permitió moverse de su lado.



    Megumi llegaba a su casa y cerraba la puerta. En el ambiente se podía escuchar el sonido del piano, tocado con maestría. Sonrió,
    recordando su niñez, y se acercó a la sala principal. Su padre estaba tocando el piano. Así que silenciosamente se acerca para
    poder sorprenderlo, como lo hacía cuando era muy pequeña.

    –Ya se que eres tu Megumi.

    Ella soltó un suspiro y se sentó a su lado.

    –Siempre sabes que soy yo…

    –Es por que eres mi hija…
    Ella le sonrió mientras que su padre empezaba de nuevo la tonada en el piano.

    – El amor… el amor es tan extraño… no le importa la felicidad… o el dolor… el amor sigue siendo extraño… – empezaba a tararear su
    padre, siguiendo la canción.

    – ¡Papá!

    –…Shaoran… – seguía canturreando su padre.
    – ¿Papá?

    – No puedes guardarle secretos a tu propio padre, Megumi.

    Ella se sonrojó y agachó la mirada.

    – ¿Pero por que a Shaoran? ¡¿No pudiste encontrar a otro chico?!

    – ¡No fastidies papá!

    – De igual forma, me iba a asentir triste si fuera otro…

    – ¿Por que?

    –Porque vas a tener que dividir tu amor en dos.

    Ella le miró y lo abrazó.

    –No importa papá, igual así te quiero mucho.

    –Yo también Megumi, eres mi única hija y mi única familia – el se soltó un poco y la miro – ¿Pero ya le dijiste?

    Megumi quedó en silencio y soltó un suspiro.
    –Aun no… – se soltó de él y volvió a su sitio – Siento que Shaoran y Sakura…

    –Megumi… Shaoran te quiere solamente a ti… y Sakura es su mejor amiga solamente…

    –No papá… muy oculto en alguna parte de esa amistad, esta el amor profundo… y no quiero interponerme en ese amor…

    –Pero todo el colegio entero sabe que ellos solo son mejores amigos… y que no hay nada más…
    –No hay nada más hermoso que confesarle a la persona amada lo que sientes en realidad Sakura – decía la Nana, mientras que la
    castaña estaba recostada en sus piernas.

    –No lo se nana…

    –Ve a verlo y decirle que lo quieres…
    –Pero aun no se si el me quiere…

    –No guardes este hermoso sentimiento en tu corazón mi niña… VE y díselo, han compartido tantos momentos juntos que no dudaría
    que al menos el siente algo muy profundo por ti…

    Sakura tomó entonces una determinación y salió corriendo de su habitación, no sin antes mandarle un mensaje a Shaoran para
    verse en el Parque cerca del Colegio. Grande fue su sorpresa al recibir de este, el mismo mensaje por que según le dijo quería
    hablar de algo muy importante para él. Así fue que salió Sakura de la casa, muy contenta y nerviosa…

    Al llegar se sentía muy agitada y luego vio a Shaoran que también venía corriendo. Pararon y empezaron a recuperar el aliento, perdido a causa de la carrera.

    –Veras… – dijeron mutuamente.

    –Primero tu Shaoran…

    –De acuerdo… pero cuando te lo diga no quiero que te rías ¿Ok?

    – No lo haré…

    –De acuerdo…

    El chico quedó en silencio mirándola y Sakura se exasperaba, tal vez sería mejor que ella comenzara…
    –Shaoran yo te a…

    –Te amo…

    Sakura le miró muy sorprendida, la felicidad asomaba en su pecho.

    –Te amo de verdad…

    Ella sonrió con ternura y casi creyó morir de felicidad. Entonces significaba que Shaoran también sentía eso por ella ¿o no? Shaoran le miraba también muy feliz, al fin había podido pronunciar esas palabras sin siquiera sentirse nervoso. ¡Eso ya era un logro!

    –En serio, nunca creí que podría decirle esto a alguien, pero es la verdad te quiero desde el primer momento que te vi – Sakura
    quedó petrificada y ahora reía muy nerviosa, aun no pudiéndose creer que él le decía esas cosas, Shaoran la miró y rió con ella – Espero poder decirle esto. Quise decírselo muchas veces… pero no tenía el valor…

    La sonrisa de Sakura se borró de su semblante.

    –… pero cuando encontraba el momento para decirlo no podía hacerlo, me podía nervioso, pero… de cualquier forma…

    – ¿Decir a quien? – susurró apenas Sakura.

    –A Megumi… ¿a quien más?

    Sakura abrió los ojos desmesuradamente y sintió que algo se le rompió en el corazón. Lagrimas traicioneras trataban de aparecer por sus ojos pero se contuvo un momento.

    –Hagámoslos de nuevo – decía Shaoran, mirándola con una sonrisa muy nervioso – Tu serás Megumi y yo Shaoran.

    Sakura miraba al vació y Shaoran ahora le tomaba del rostro para verle nuevamente.

    –Sakura… por favor hazme caso.

    Ella trató de sonreír y no pudo.

    Shaoran tomó aire y declaró nuevamente…
    –TE quiero…

    Ella tenía los ojos llorosos pero igual le sonrió. Sentía que no soportaría más y que se echaría a llorar. Internamente deseo que en
    verdad Shaoran le dijera esas palabras.

    –También te quiero Shaoran…

    El le sonrió.
    –Dirá eso también ¿no es verdad?

    –Si… – apenas susurró.

    –Gracias…

    Shaoran la atrajo a el y le dio un cariñoso abrazo. Sakura necesitaba ese abrazo y se agarró de Shaoran con fuerza.

    – ¿Le digo?

    Ella asintió en su pecho, y las lágrimas demandaban por salir.
    – ¿Tendré que irme ahora?

    Ella no quería dejarlo ir, pero tenía que ser fuerte. Se soltó de él.

    –Tienes que ir Shaoran, después de todo creo que no esperaras mucho para confesarle tus sentimientos. Tienes que decirle que la
    amas.

    –Tienes razón.

    –Si corre – le empujaba – Ve.

    Shaoran le sonrió y no se fue hasta darle otro abrazo y salir corriendo a casa de Megumi.

    Sakura lo miraba marcharse, sonrió con tristeza y no soltó lágrima alguna. No hasta que Shaoran se perdió de vista, se abrazó y
    sollozó con fuerza, para caer lentamente contra el frió pavimento. Su pecho le dolía profundamente. Y las lágrimas salían como cascadas de dolor de sus llorosos ojos verdes. ¡Oh Dios mío como el amor puede estar acompañado con tanto color! ¡Lo que el
    corazón siente solo se queda en el corazón y ya no puede expresarse a través de los labios! Era lo que sentía en su interior. No
    soportó más y corrió por todas las calles, sin detenerse hasta llegar a su casa. Su nana estaba acomodando su habitación y ella
    llegó sollozando hasta su cama y dejarse caer por el dolor.

    –Oh nana… Mi primer amor se quedó incompleto, no pude conseguir a mi primer amor.

    La nana llegó a su costado y sintió el dolor de Sakura.

    Shaoran corría también muy deprisa a encontrarse con Megumi, tenía que hacer caso a Sakura y confesarle que la quería. La encontró sentada en el columpio fuera de su casa con su guitarra, ensayando unos acordes. Megumi sonrió cuando vio a Shaoran
    acercarse a ella. Tenía una mirada muy decidida y a la vez se le veía un poco nervioso, pero eso no le quitaba lo encantador.
    Volvió a su guitarra hasta que sintió a Shaoran recorrer su cintura y acercarse a su oído, muy pegadito a ella.

    –Te quiero…

    Ese susurró hizo que Megumi quedara en silencio, volvió su vista a Shaoran y este borraba las distancias depositando un beso en sus labios.

    Sakura lloraba amargamente sobre su cama.

    Si pretendemos que nada pasa entre tú y yo,

    estar fingiendo es culpa de los dos,

    en silencio grito al miedo,
    que se despida y entre el sol,

    quiero valor para que hoy

    te diga quien soy yo.

    No puedo mas
    no puedo
    callarme si yo te amo.
    Para siempre así será,

    y si tú me quisieras
    bajar
    ía el cielo al suelo para ti

    y si tú me quisieras
    y me pe
    rmitieras hacerte mas feliz.
    ¿Por qué la vida era tan injusta con ella? Sentía que ya nada tenía sentido, y el dolor en su pecho no desaparecía. Pero no iba a hacer egoísta e iba a dejar que ambos, Shaoran y
    Megumi, fueran felices juntos. Además que Shaoran era su mejor amigo de siempre y ella solo deseaba su felicidad.

    Mientras que el sea feliz, yo también lo seré.

    Esa frase se repetía mil veces en su cabeza, mientras que las imágenes de los tantos momentos vividos junto a su amigo hacían
    que añorara esos tiempos, tratando de que al menos algo de aquella felicidad le visitara en ese instante de dolor.


    Me estoy muriendo por tenerte aquí

    para mi, para vivir la vida para ti,

    y llenar la mía,

    ven a mí.
    Y aunque tal vez tú pienses que es un poco arriesgado
    quiero decirte que t
    ambién yo estoy temblando,
    y tengo
    miedo que quizá todo sea en vano,
    al m
    enos yo te pido que hay que intentarlo.





    Tomó la almohada entre sus brazos y la abrazo con fuerza, se sentía morir. Había demasiado dolor en su corazón y ella solo
    deseaba morir. Su nana llegó a su lado y trataba de brindarle un poco de apoyo.
    –Sakura… tienes que comer algo.

    Ella negaba con su cabeza y volvía a taparse hasta las orejas con su manta. Su nana comprendió su dolor y salió hacía la cocina.
    Sakura que muy querida para ella, la había criado desde que era muy pequeña y ahora verla sufrir de esa manera le rompía el alma.

    Me estoy muriendo por tenerte aquí

    para mi, para vivir la vida para ti,

    y llenar la mía,

    ven a mi.
    Si me detienes, te digo desde hoy
    que aunque lo i
    ntentes, no lo decido yo,
    entre tanta y
    tanta gente le apareciste al corazón
    y que
    hago yo se enamoró, no puedo decirle no...

    no puedo mas, no puedo callarme
    si yo te amo.
    La muchacha sacó un poco la cabeza y lo prime
    ro que pudo ver su a lado de su cama fue un pequeño retrato. El cuadro donde había una foto de ella con Shaoran en un festival
    de primaria. Sonrió un poco recordando esos tiempos. Estuvo un rato más echada en la cama hasta que decidió levantarse e ir
    hasta su escritorio, donde tomó la carta que había recibido de sus padres. La leyó nuevamente y la abrazó a su pecho.

    – ¡Mamá! – dijo sollozando nuevamente. Tenía que tomar una decisión.


    Para siempre así será,

    y si tu me quisieras
    bajar
    ía el cielo al suelo para ti

    y si tu me quisieras
    y me pe
    rmitieras hacerte mas feliz.
    Me e
    stoy muriendo por tenerte aquí
    p
    ara mi, para vivir la vida para ti,

    y llenar la mía,

    ven a mi.
    Shaoran sonreía al sentir como Megumi también correspondía
    su beso.

    –Yo también te quiero Shaoran… – decía la chica soñadoramente.

    –Megumi… – el chico le miró a los ojos – ¿Quieres ser mi novia?

    Shaoran esperó por unos instantes que le parecieron eternos hasta que la chica sonrió y deposito un beso leve en sus labios.

    –Claro que si Shaoran.

    El la volvió a abrazar, sintiendo su cuerpo menudo muy junto al de él.

    Tenía todo lo que podía desear, ya nada le faltaba en la vida y ahora estaba seguro que todo sería felicidad.

    Y aunque tal vez tu pienses que es un poco arriesgado

    quiero decirte que también yo estoy temblando,

    y tengo miedo que quizá todo sea en vano,

    al menos yo te pido que hay que intentarlo.

    Me estoy muriendo por tenerte aquí

    para mi, para vivir la vida para ti,
    y llenar la mía,

    ven a mi.





    Canción: Si tú me quisieras

    Canta: Lu

    Una semana después…

    Terminó de cortar la llamada y no pudo evitar que nuevas lágrimas salieran de sus ojos. Salió a la puerta de su habitación y llamó a
    su Nana. Esta ingresó a su habitación muy apurada y luego sorprendida al ver la maleta en la cama de Sakura.

    –Nana… necesito que me ayudes a empacar mis cosas. Me regresó a Japón, por este momento va a hacer lo más sensato que voy
    a hacer en mi vida. Ellos necesitan estar juntos y felices, y yo también necesito ser feliz. Tal ves no logre enamorarme nuevamente pero esto me servirá de experiencia.

    La Nana le miró con ternura y le sonrió comprendiendo todo. Esa semana había sido muy tormentosa, no soportaba ver a Sakura en
    ese estado. Y ella tenía razón, tal ves irse era la mejor solución que daba para poder curar su corazón roto.

    Sakura se colocó un vestido marfil de tiritas, como sentía que hacía un poco de frío se cubrió con su chal azul. No le había avisado a Shaoran por que no quería verlo después de todo lo que estaba sintiendo. No quería volver a recordar lo que no fue y que jamás será. Porque…

    Ella lo quería con pasión…

    Pero el no la quería a ella… y eso dolía…

    Dolía mucho…

    La Nana ingresó a su habitación seguida de un joven que tomó la gran maleta y salió del cuarto. Sakura se abrazó fuertemente a su nana, intentando que las lágrimas no volvieran a salir de sus ojos. La Nana le recibió cariñosamente y sitió un poco de tristeza
    por que ya no volvería ver a Sakura. Era su responsabilidad seguir cuidando de la casa y no podía irse con ella. Una lágrima
    traicionera se soltó y la Nana intentó secársela, Sakura comprendió que si seguía allí, no lograría irse así que salió corriendo sin
    volver su vista atrás.

    La estación de buses estaba muy congestionada en ese preciso momento, pero era que Sakura tenía que tomar un bus antes de
    irse al aeropuerto. Subió al bus y se sentó cerca de la ventana no le tomaría ni 30 minutos en llegar al aeropuerto. Sentía que si lo volvía a ver no sería capaz de irse a Japón, es que lo amaba demasiado y le dolía separase de él.

    Shaoran recorría los buses intentado descubrir en cual de todos estaba Sakura, la noticia le había caído muy mal. Había estado con
    Megumi comiendo un helado cerca del parque cuando se encontró con una amiga de Sakura, esta le preguntó que por que a nadie
    le había dicho que ella se iba. El no lo entendió, tampoco comprendía por que no había vuelto a ver a Sakura toda esa semana. Así
    que ahora se encontraba recorriendo aquella maldita estación de buses tratando de encontrar a su amiga, y pedirle una explicación del por que se iba. Estaba muy agitado y quiso parar a tomar un respiro, pero no pudo hacerlo, cada segundo era importante. Y si
    no se apresuraba, Sakura partiría sin haberse despedido de él. Seguía buscando por las ventanas.

    – ¡Sakura! – Gritaba Shaoran, antes de chocar con una señora – Disculpe.

    Megumi venía detrás de el, también gritando el nombre de la japonesa.

    – ¡Sakura!

    –Shaoran, tu busca por este lado, yo buscaré al otro lado.

    –Si, sí anda.

    Shaoran buscaba desesperado por las ventanas, hasta que la encontró recostada sobre una de ellas, casi corrió a la puerta.

    Sakura estaba recostada, recordando todo los momentos vividos con Shaoran, hasta que sintió que alguien la observaba y con
    temor vio a Shaoran. Se secó unas lagrimitas y trato de levantarse y acomodar mejor su maleta pequeña.

    – ¿A dónde vas?

    –A mi casa.

    – ¿Que?
    – he recibido una carta de mi mamá. Parece que mi papá esta muy enfermo… – trataba de decir mientras colocaba la maleta sobre
    su cabeza en una gaveta –… y hay mucho trabajo en la nueva casa…

    – ¿Te has vuelto loca? ¿Has recibido esa carta y así de la nada te vas? – de día Shaoran quitándole la maleta muy serio – Pues no
    te vas a ninguna parte.

    –Shaoran espera… – trataba de decir Sakura siguiendo a Shaoran.

    – ¿Cómo que te vas a ir sin siquiera terminar el semestre? – forcejeaba Shaoran un poco asustado ante la expectativa de que ella
    se machara, y ahora tratando de llevar la maleta consigo, ya que Sakura lo había detenido tomándola ella también.

    –Shaoran por favor…

    –Te podrás ir después que acabes el semestre.

    –Shaoran debo irme.

    –Puedes irte después de los exámenes.

    –Shaoran… puede ser que ya no regrese a acabar el curso.

    – ¡¿Qué?! – ahora si que el joven estaba asustado y no pudo evitar quedarse mudo ante lo dicho por Sakura.

    – No volveré Shaoran.

    El se enfado un poco por su actitud.


    –Oh! Con que así están las cosas. Dejas el colegio. Me dejas y ni siquiera me has hablado de eso. Bien… – le decía soltando la
    maleta y devolviéndosela con fuerza, algo que hizo tambalear un poco a Sakura –... Ok…

    –Shaoran por favor… – Sakura sabía que estaba muy enfadado con ella.

    –No… no te preocupes… – le decía bajando del bus. – Ya no quiero saber nada…

    Shaoran bajó del bus y ella volvió a su sitio y salió por una ventana.

    –¡Shaoran me voy..! – su voz sonada estrangulada.

    – ¡Vete!

    – ¡Shaoran!

    – ¡Que esperas lárgate ya!

    – ¡Shaoran ya no volveré!
    – ¡No me importa!

    Sakura sentía dolor y las lágrimas volvían a sus ojos, ya rojos.

    Megumi aparece delante de Shaoran y él la toma del brazo

    –Ya no tenemos nada que hacer aquí. – le decía este no volviendo su vista a Sakura. Megumi lo miraba a él y luego miraba el rostro
    surcado por las lágrimas de Sakura, comprendiendo todo.

    Se quedaron mirando mutuamente y Sakura no podía evitar llorar más, estaba segura que Megumi sabía de sus sentimientos hacia Shaoran. Cerró los ojos por un momento y tomó su chal. Que le lanzo a Megumi. Dándole así su corazón. Dándole su primer amor.
    Entregándole a Shaoran. Megumi la recibió entre sus manos cuando, gracias al aire, el chal llegaba cerca de ella. Comprendía muy
    bien ese gesto silencioso.

    De repente Shaoran escucha el motor del bus que se encendía y se movía lentamente, viendo a Sakura que se alejaba de sus vida.
    – ¡Maldición!

    Soltaba a Megumi y trotaba detrás del bus.

    – ¡Sakura!

    Ella lo miraba sollozante, mientras corría a su lado.

    –Por favor Sakura, no te fallas. ¿Con quien voy a jugar básquet?

    –Peor si perdías todos los días.

    – ¿Pero por que te vas?

    –Necesito a mis padres.

    – ¿Y no me necesitas?

    –Ve a molestar a Megumi que a mí ya me has enojado bastante.

    –Fastidiar.
    –¡Eso!

    –Sakura…

    –Ahora que ya no voy a estar vas a poder conquistar a todas esas muchachitas tontas.

    – ¡Ey! – decía Shaoran señalándola, como solía hacerlo.
    – ¡Ey! – Sakura lo imitaba.

    Shaoran ya no pudo correr más y se detuvo.

    – ¡Te voy a extrañar mucho Sakura!

    – ¡Yo también Shaoran!

    –Siempre serás mi primer y mejor amiga.
    – Y tú siempre serás mi primer amor. – decía Sakura susurrando – ¡Adiós Shaoran! – Sakura levantaba un brazo y lo agitaba sobre
    la cabeza.

    – ¡Adiós Sakura!

    La japonesa lloró una vez más con mucho dolor. Y a Shaoran se le podían ver los ojos llorosos, de lágrimas comprimidas.

    Megumi miró el rostro de Sakura, quien ya se alejaba en aquel bus que la llevaría al aeropuerto de China para volver a Japón. Se
    acercó lentamente a Shaoran., quien no pudo evitar volverse a ella y abrazarla llorando en silencio.

    'Presente'

    --“Ese día entendí que puedes ser que me halla interpuesto entre Sakura y Shaoran… Puede ser que halla separado a dos mejores amigos… El silencio de Sakura me lo dijo todo. Ese día estaba segura… que ella amaba a tu padre… Puede ser que aun mas que
    yo” --

    Por el rostro de la pequeña Sakura corrían las lágrimas, mientras seguía leyendo:

    --“Sakura no escribió, no llamó por teléfono. Había desaparecido de nuestras vidas… para siempre. Y tu padre siempre decía: ‘El amor es la amistad’. Estoy muy segura que estaba su amiga, pero nunca volvió a estar su mejor amiga. Ahora que falto en su vida, se que tu padre se sentirá muy solo, pero por su forma de ser, jamás dirá nada. Él necesita una amiga, necesita al amor. Y esa amiga es Sakura. Ese amor es Sakura. Regresa a Sakura a la vida de Shaoran. Regresarle a Sakura su primer amor. Sakura y Shaoran son el uno para el otro. Esa es la pura verdad… y también es mi sueño” –

    Paso a la siguiente hoja, encontrando esta vez, no palabras, si no una foto que mostraba a una joven castaña, de hermosos ojos
    verdes. Tenía su cabello amarrado en un lazo azul, vestía ropa deportiva y miraba muy sonriente a la cámara. Sakura tomó entre
    sus manos aquella foto y acercándose al cuadro de su madre, leyó las últimas frases.

    --“…Regresarle a Sakura su primer amor. Sakura y Shaoran son el uno para el otro. Esa es la pura verdad… y también es mi sueño… ¿Cumplirás el sueño de tu madre?... Regresa a Sakura a la vida de Shaoran… Realiza mi sueño…”
     
  12.  
    Arika Kinomoto

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    Re: Historia del primer amor

    Me hizo sentir... tan rara este capitulo, como si.. como si tuviera una especie de nudo en la garganta
    mientras leía.

    Aunque no lo creas, a decir verdad lloré, corrijo, estoy llorando xD
    Muy hermoso la verdasd, y a la vez un tanto triste, ojalá que la pequeña Sakura puda encontrar a la otra Sakura
    Asi Syaoran no estará solo.

    Por cierto, noto que usas mucho los puntos suspensivos (...), trata de corregir eso, ¿está bien? intenta cambiarlos por comas (,)

    De veras, te juro que lloré, eres muy buena, espero tu continuación con ansias ;)
     
  13.  
    hime sakura

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    Re: Historia del primer amor

    concuerdo T.T
    llore bueno estoy llorando
    waaa pobre sakurita y shaoran tan ridiculo >.< haha
    oye me encanta tu fic esta bien lindo y tiene un no se que XD
    espero tu continuacion!!!
     
  14.  
    lirio de plata

    lirio de plata Entusiasta

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    Re: Historia del primer amor

    en serio ke me isiste llorar con tu historia....
    esta muy buena.....sigue asi..T____T
    estaré esperando la continuación con muchas ansias ^^
     
  15.  
    Sakurah Li

    Sakurah Li Iniciado

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    Re: Historia del primer amor

    GRACIAS POR SU APOYO...

    Capitulo 4: Empieza el plan

    (Hong Kong- China)

    Sakura escuchó que alguien bajaba las escaleras y apagó la lamparita a su lado. Se recostó más en el sofá y entre la oscuridad pudo ver a Shaoran entrar a la cocina. Con mucho cuidado de no ser descubierta corrió escaleras arriba, no parando hasta llegar a su cuarto y meterse de nuevo entre las sabanas. Estaba segura que su padre la iría a ver y no quería que se enfadara con ella por desobedecerlo. Y no pudo equivocarse, por que luego su padre abrió un poco la puerta para cerciorarse que la pequeña Sakura tuviera dulces sueños.

    La niña volvió a despertar horas después cuando su abuela y su padre la despertaron con un pastel de cumpleaños y felicitándola con emoción. Su abuelo llamó al medio día cuando ambas, su abuela y ella porque su papá estaba trabajando, estaban almorzando.

    –Claro que estaremos ahí – escuchaba Sakura decir a su abuela – Vamos a tomar el avión hacia Pekín.

    El de las 16:00

    –Si por supuesto.

    De acuerdo los iré a recoger.

    – ¿Estas seguro? Lo habías olvidado la última vez.

    Esa fue la última vez que me olvidé. Esta vez si estaré allí. Y Dime, ya tienes todo lo que necesitamos para el aniversario de
    Megumi…

    –Si, no te preocupes las llevo todas conmigo.

    Muy bien entonces, nos vemos.


    –Hasta luego.

    Sakura dejó hablando a su abuela por teléfono y corrió muy deprisa al ver la hora en el reloj de pared. Casi cae del sofá al tratar de
    alcanzar el control remoto del televisor.

    –Hola!! ¿Como están?... – empezaba a hablar una chica en el televisor mientras que Sakura aplaudía emocionada, ¡pero es que le
    encantaba ese programa! – Soy Meiling y ustedes están viendo su programa favorito “The Meiling Show” – la mujer de largos
    cabellos negros se movía entre lo que parecía una fiesta, con muchos muchachos por como todos bailaban y reían – Como siempre
    haremos algo nuevo… ¡Vamos a participar en un juego!

    –Si!! – gritaban los chicos detrás de ella.

    –Jeje… Bueno… muchos dicen que este juego hace que se haga evidente lo que cada persona guarda en su corazón – la
    presentadora se seguía moviendo entre los chicos – Ahora… este juego es muy simple. Diré una palabra y deben de decir la primera
    palabra que tengan en la mente, pero… pero… no tienen tiempo para pensarlo Ok!

    La gente a sus espaldas gritó nuevamente.

    –Bien… empezaré contigo... – señalo a un joven a su lado – Las nubes…

    –Eh…

    –Ups... perdiste… – Meiling se siguió moviendo entre los muchachos – Las nubes.

    –Lluvia.

    –Muy bien!... – siguió caminando dirigiéndose a otro chico – Ahora: Belleza.

    –Meiling

    –Wow… Gracias. – Ahora caminaba acercadote a una chica – El corazón.
    –El amor.

    –Ok!... Y el amor?

    –Max.

    La chica se puso roja como un jitomate cuando observó que el chico mencionado volvía su vista hacia ella.

    –Jeje… – Meiling rió divertida – Ya ven como los sentimientos verdaderos surgen desde el interior del corazón. Ahora es el turno de
    ustedes mis queridos amigos. Volveremos después de estos mensajes.

    Fue entonces que a Sakura se le ocurrió una espléndida idea.

    –Siiiii!!!

    Ieran Li sacó la cabeza por la puerta de la cocina para encontrar a su nieta saltando sobre los cojines del sofá, muy feliz.

    – ¡Sakura!

    La niñita bajó rápidamente de ellos, pues sabía que eso molestaba mucho a su querida abuela.

    –Perdón abuelita.

    La señora Li volvió a la mesa a seguir con su almuerzo y Sakura volvió a la televisión. Terminó de ver el programa y estaba a punto
    de subir a su habitación, cuando su papá volvió del trabajo.

    –Hola... hola…

    – ¡Papá!

    La niña se quedó en la escalera, mirando a su papá acercarse a ella.

    –Papito… quiero jugar – le decía Sakura, tratando de explicarle a su papá el juego.

    – ¡Juego tonto. Esa Meiling también es tonta!

    – ¡No llames a Meiling tonta, papa!

    – Esta bien! – le decía Shaoran subiéndola a su espalda, llevándola a la cocina – Juguemos…

    –Bien!! A sus marcas… listos.. Ya!... Sexy?!

    –Abuela… – decía Shaoran acercándose a su madre y saborear la jalea de fresa que preparaba para Sakura.

    –Papa! – lo golpeaba delicadamente Sakura, mientras que el toma un vaso con agua – Juega seriamente. De nuevo: Las nubes? –
    al ver que su padre se demoraba lo volvió a palmear – ¡Papá! No puedes demorar.

    –Estoy bebiendo agua. De acuerdo, comencemos de nuevo. Dímelo – ahora Shaoran la llevaba de retorno a la salita

    – ¿Las nubes?

    –El aire.

    – ¿Locura?

    –Tu.

    – ¿Casa?

    –Nosotros.
    – ¿Amor?

    –Amistad.

    – ¿Sakura? – decía la pequeña mientras que su padre la bajaba de la espalda.

    –Kinomoto…

    – ¿Kinomoto? – Preguntaba la pequeña, cruzándose de brazos, mirando la cara sorprendida de Shaoran – ¿Quién es Sakura Kinomoto?

    Shaoran rió, estaba a punto de irse cuando su madre lo sorprendió apareciéndose a su lado.

    –Si ¿Quién es? – decía la señora llevando el tarro el un brazo.

    –Nadie…

    –Por favor papá… es mi cumpleaños…

    –Esta bien... – Decía haciéndole cosquillas – Sakura Kinomoto estudiaba en la preparatoria, conmigo.

    –Mmmm… – Ieran Li se acercaba a su nieta, mientras que Shaoran ‘escapaba’ rumbo a las escaleras – ¿En la preparatoria?

    –Si… fue una de mis amigas.

    – ¿Amiga? – repetían al unísono ambas mujeres.

    –Fue mi mejor amiga.

    –Su nombre es muy bonito – decía la niña bajando del sofá, acercándose a su papá. Su abuela venía detrás de ella – Y ¿ella como
    era?

    Shaoran rió un poco antes de responder, sentándose en las escaleras – Ella era diferente a las demás chicas.

    –Ajá…

    –Era como un muchacho – decía Shaoran recordando con una sonrisa – Mientras que todas las chicas pasaban su tiempo al
    maquillaje… pero Sakura… ella jugaba la basket.

    –Y…

    –Ella se vestía así como yo – ambas mujeres rieron – ¿No me creen? Es en serio… nunca usaba faldas cortas o blusas, siempre con
    sus pantalones y ropa deportiva.

    – ¿Nunca?
    – Jamás… Sakura estaba loca. Vestirse y ser linda no era lo suyo – Shaoran miró a su hija y la jaló a que se sentara en sus piernas
    – Basta con eso o ¿quieres más detalles?

    –Papá… ¿ella donde está?

    –No lo se…

    *************​
    (Japón)


    –Si…!! Vamos… vamos…

    –Niños no corran!!

    Una hermosa mujer de ojos misteriosos miraba a los pequeños gemelos correr de un lado al otro dentro de la gran casa. Un poco
    cansada se acercó al sofá de la sala para sentarse en ella. Se acomodó mejor la falda del vestido celeste que llevaba puesto. Soltó
    un suspiro resignado y soltó sus cabellos largos, a pesar de que su madre le había recomendado a cortárselos, ella los prefirió así.
    Observo a los niños a través del gran ventanal que daba hacia el pequeño jardín detrás de la casa. Quien le diría que tener niños
    sería tan complicado. Se recostó un poco más sobre el sofá con los ojos cerrados, dispuesta a descansar un poco, cuando sintió
    unos labios tibios posarse sobre los suyos.

    –Kei… – la joven mujer sonrió al sentir al hombre sentarse a su lado.

    – ¿Cómo estas preciosa?
    –Un poco cansada – la ojiverde se acercó más a su novio para recostarse sobre su pecho – A pesar de adorar a los gemelos, es un
    poco pesado mantenerlos entretenidos. Son demasiado traviesos.

    –Pero eso te ayudará… – la chica lo miró confundida – Para cuando tengamos nuestros propios hijos…

    La muchacha le sonrió y se acercó un poquito para posar sus labios sobre los de su futuro esposo. El hombre la acercó mucho más
    a él tomándole por la cintura y abrazarla hacia su cuerpo. Adoraba a esa mujer, con quien muy pronto compartiría muchos
    momentos como esos. La conoció hace ya 10 años, en circunstancias que en ese instante no le gustaría recordar y que jamás
    olvidaría. Pero supo realmente quien era unos meses después, en una de las fiestas ofrecidas por su padre. Quedó hechizado con
    su hermosura y a pesar de tener un carácter reservado, el logró cambiar a ese ‘feo patito’, como le decía para molestarla, y
    convertirla en la mujer hermosa que era ahora. El joven quiso seguir con el beso, pero se vieron interrumpidos por el sonido del
    móvil que reclamaba su atención y la entrada de los gemelos que necesitaban a la mujer para seguir jugando. Kei Huang miró a la
    muchachita salir con los niños, antes de contestar la llamada.

    – ¿Diga?

    ¿Cómo te encuentras, querido Kei?

    –Señora Kinomoto… que sorpresa.

    Pues no deberías sorprenderte tanto, si pronto seremos familia – la mujer rió un poco al otro lado de la línea – Ya tengo lo que
    me encargaste así que espero verte muy pronto por la casa.

    –Eso ni lo dude. Mándele mis saludos al señor Fujitaka por favor.

    – ¿Quién es Kei? – la muchacha de cabellos largos había regresado a lado de su novio, a quien observó muy nervioso.

    –Na… nadie… – el joven con mucha torpeza cierra la tapa de su teléfono, cortando así con la comunicación.

    – ¿Nadie?

    –No… nadie.

    –Kei… ya te dije que no me gustan los secretos. Dime quién fue…

    – ¿Dónde están los gemelos? – decía el hombre cambiando el tema radicalmente.

    –Los dejé buscando orugas… pero si te vas a poner de esta forma. Mejor me voy…
    –Pero…

    La muchacha se paró enfadada de su lado y se alejó de él sin más. El joven suspiró resignado, sabía que a su novia le molestaba
    que le guardaran las cosas pero tenía que hacerlo: nada ni nadie se interpondría en sus planes.

    El joven se paró y fue a ver a los gemelos, quienes efectivamente estaban hurgando entre los arbustos buscando a los dichosos
    animalitos. Se acercó a ellos y empezó a ayudarlos en su ‘ardua’ labor.
    -​

    (Tomoeda)

    La gente estaba alborota dentro de esa casa. Mientras que la mujer de cabellos plomizos oscuros, quien con un regalo en sus
    manos, subía las escaleras sonriendo a algunos familiares que se encontraban en la casa. Conociendo a su esposo, era de esperar
    que toda su familia se encontrara reunida en esa ocasión tan especial. Terminó de subir las escaleras e ingreso a la habitación de
    su única hija.

    –Si… te esta quedando hermoso Sakura…

    Nadeshiko sonrió ante lo dicho por una de las mejores amigas de la dueña de la habitación. Es que era cierto, el vestido rosa que
    ceñía el cuerpo de la joven castaña le quedaba espléndido.

    La joven Kinomoto volvió su vista hacia su madre, sorprendiéndose por el tamaño del regalo.

    –Sakura… esto acaba de llegar. Aun no puedo creer que te comprometas.

    Su hija le sonrió y volvió a fijarse en Tomoyo quien requería de su atención.

    –A por cierto. Va a venir el abuelo para fijar el día de la boda.

    –Muéstrame eso – decía la castaña a una de las mujeres que se encontraban ahí también reunidas.

    –Cuanto más vas a arreglarte, Kei ya esta por llegar.

    –Pues deberá de esperar. Esta novia va a requerir de mucho más tiempo.

    En el piso de abajo, el padre de la novia controlaba a sus locas hermanas, quienes a pesar de ser ya señoras festejaban como
    adolescentes, y venían muy presurosas desde la entrada.

    – ¡Ya llegaron! – repitieron las 3 mujeres.

    Toda la gente se hacía a un lado permitiendo a Fujitaka Kinomoto recibir a sus invitados principales.

    – ¡Bienvenidos! – el hombre mayor recibió con los brazos abiertos y con gran afabilidad a un hombre mayor y a su hijo. Un joven
    muy apuesto de hermoso cabello negro azulado.

    *************​
    (Pekín-Japón)


    – ¡Bienvenidos! – decía el señor Mao, abrazando a su yerno que salía por la puerta de aterrizaje del aeropuerto. Buscó por sus
    lados, no encontrando a las acompañantes que supuestamente estaban con joven – ¿Dónde están Ieran y Sakura?
    – ¡Acá abuelito!

    Ambos hombres fijaron su vista hacia un lado donde se iban acercando ambas mujeres. Shaoran miraba sorprendido a su hija, quien
    cuando subió al avión traía un traje muy diferente al que portaba ahora. La pequeña Sakura vestía de blanco y un chal azul
    acompañaba al atuendo, no tenía el cabello con sus habituales monitos bajos, si no que estaba suelto, alqo que tanto le recordaba
    a su muy buena amiga, de la cual la niña llevaba el nombre.
    – ¡Que linda estas Sakura!

    –Gracias abuelito… – la niña abrazaba a su abuelo muy contenta, mientras que Shaoran se acercaba a su madre.

    – ¿Por que Sakura esta vestida así?

    –Pues me dijo que quería visitar la tumba de su madre con ropajes blancos. Es algo que se lo debía según me decía mientras le ayudaba a cambiarse.

    –Pero…

    –Ya no preguntes más Shaoran… y vamos afuera, por que ya se están alejando.

    Shaoran levantó una ceja, mientras su madre se alejaba detrás de su hija. Los siguió en silencio hasta que subieron al taxi que los
    trasladaría a la tumba de Megumi Mao. No tardaron mucho en llegar, Shaoran se sintió extraño por un momento sentía algo muy
    extraño en el pecho, como si algo nuevo se avecinara pero creyó que solo serían ideas tontas.

    Sakura podía escuchar a su abuelo decirle algunas cosas pero ella no entendía, solo estaba sumergida en sus pensamientos,
    recordaba que había conseguido el chal azul hurgando entre las pertenencias de su madre. En cartas anteriores, Megumi le había
    contado que guardaba un tesoro muy preciado para ella y su padre, y el cual iba a descubrir cuando llegara el tiempo propicio.

    La pequeña Li observó a Shaoran que quedaba en silencio frente a la tumba de su madre, desde que tenía memoria siempre que venían a ver a su mamá, este quedaba en silencio por un largo rato hasta que luego los demás lo acompañaban en sus oraciones.

    Ya en la casa de su abuelo, Sakura espió a su padre a través del resquicio de la puerta mientras que éste subía las escaleras, para
    asegurarse que no escuchara lo que tendría que hablar con sus abuelos. Regresando a la mesa de la cocina se sentó frente a ellos y les entregó la última carta que Megumi le escribiera. Esperó entonces a que acabaran de leer, podía apreciar sus rostros
    conmovidos y asombrados. La niña se recostó en la mesa mientras tanto.

    –No... no… – decía el abuelo de Sakura mientras revisaba unos papeles, ya en su despacho, después de leer la carta – Esta es la
    antigua dirección ¿Dónde podría estar la nueva?

    –Abuelo… ¿no puedes conseguir eso para mí?

    –Puedo hacerlo pero…

    – ¡Ay Sakura no pidas demasiado! Que a pesar de ser el director de una preparatoria tan prestigiosa no puede si quiera conseguir
    algo tan simple como un número telefónico.
    Ieran salió de la habitación un poco molesta. Tanto trabajo buscando para no encontrar nada.

    –Pero que dices Ieran si…

    –Creo que mi abuelita tiene razón.

    Sakura se levantó de la silla cerca de su abuelo y trató de seguir a su abuela.

    –Un minuto… – Sakura detuvo su paso – Ella sabrá seguramente donde está Sakura Kinomoto.

    – ¿Ella?

    –Así es… su Nana…

    –Entonces no perdamos tiempo…

    Sakura corrió hacia su abuelo con rapidez, jalándolo de un brazo, obligándolo a pararse.

    –​
    (Tomoeda-Japón)


    Estuvieron conversando un largo rato, hasta que algunas chicas bajaron corriendo por las escaleras.

    – ¡Ya baja la novia!

    Kei Huang levantó la vista hacia las escaleras reconociendo la figura de su amada novia bajar de ellas. Se veía hermosa con aquel
    vestido, regalo de su parte. Pero es que la verdad era que al joven Huang le encantaba consentir a su futura esposa y ahora con
    la sorpresa que le tenía, estaba seguro que le iba a encantar.

    Sakura Kinomoto bajaba las escaleras un poco nerviosa pero a la vez con paso agraciado y firme. Apreció la imagen de su novio
    que venía junto al señor Huang, un hombre mayor y con rostro amable, y la sonrisa de su padre al verla bajar la gran escalinata.

    –Sakura, hija mía. Al fin te dignas a bajar.

    –Lamento la demora, papá.

    –No te preocupes, no es a mí a quien deberías ofrecer una disculpa.

    Sakura se acercó entonces a los recién llegados. Para gran sorpresa de la joven esmeralda, el padre de Kei abrazó su frágil cuerpo
    sonriendo muy emocionado. Esta no pudo hacer nada para evitarlo y correspondió el abrazo. Sabía de la gran alegría del señor
    Huang por que ella perteneciera a su familia, según le comentó Kei, era el más emocionado con la boda, más que el novio mismo.

    –Creo que es hora de la cena.

    Fujitaka Kinomoto señaló el camino hacia el comedor de la gran casa. Sakura siguió a su padre, cuando sintió que era jalada
    rápidamente hacia uno de los corredores hasta adentrarse hacia una pequeña salita.

    –Kei… – murmuraba la joven entre los brazos de su novio y la fría pared a sus espaldas.

    –No iba a permitir que te me escaparas tan fácilmente Sakura – el hombre no pudo aguantar las ganas y besó a su novia
    fervientemente. Sakura soltó un suspiró antes de contestar esa muestra de amor con otro beso igual de intenso.

    A pesar de no haberse visto con Kei desde hace unos cuantos días, ella no había querido mantener contacto con él, Sakura había
    extrañado como toda chica enamorada a su adorado novio. Pero, era lo mínimo que podía hacer, Sakura había estado muy enojada
    con él por haberle ocultado las cosas el día que ella fuera a su casa ver a los gemelos Huang.

    Kei dejó los labios de Sakura para bajar lentamente hasta su cuello y degustar de este, algo que hizo que la chica gimiera por la
    caricia.

    – ¡Oh Kei!... Por favor… acá no po… podemos…

    A pesar de sus palabras, Sakura quiso que Kei siguiera con lo que hacía. Colocó sus manos, adornadas con alhajas, sobre el pecho
    del chico para encontrar el botón que abriera la camisa.

    –Sabes que me deseas… – dijo el chico con voz ronca –…así como yo te deseo…

    –No podemos hacerlo acá… estamos en mi casa…

    –Entonces vamos a otra parte…

    Kei se separó de su novia y miro sus ojos, esperando una respuesta. La joven Kinomoto cerró los suyos en ese instante y
    permaneció así. No quería darle una respuesta, aún. Fue cuando sintió nuevamente los labios de su novio sobre sus labios.

    –Te extrañado como un loco… pero no voy a obligarte a nada… no soy como ellos…

    Sakura se separó completamente de Kei y se acercó hasta el gran ventanal.

    –Pensé que ya habíamos olvidado eso… no se por que me lo recuerdas Kei…

    –Jamás lo olvidaré Sakura… eso jamás se olvida…

    –Pero yo lo quiero hacer… dejemos eso en paz.

    –Esta bien… – el heredero Huang se acercó a su novia y la abrazó por la espalda – Tengo una noticia que te hará muy feliz.

    – ¿Qué es? – Sakura dio la vuelta muy emocionada, mirando a los ojos a su novio.

    El joven se separó de la chica Kinomoto y caminó hasta una de las mesitas cerca de la puerta, abrió el pequeño cajón y extrajo de
    este unos cuantos papeles. Volvió a su novia y se los entregó sin más.

    – ¿Qué es esto? – preguntó la chica, muy extrañada.

    –Léelos y veras…

    Sakura empezó con los primeros párrafos de lo que parecía un contrato.

    –No… – exclamó la joven – no me digas que…

    –Si… así es…
    – ¡Gracias!– Sakura no pudo evitar saltar a los brazos de su novio muy emocionada – ¡No lo puedo creer!

    –Pues creerlo…

    Sakura sonrió muy contenta colgada del cuello de Kei. Se acercó a él y besó sus labios. No duraron mucho, por que sintieron que
    alguien abría la puerta haciendo que se separaran un poco.

    –Sakura… Kei… acá estaban… – era Tomoyo que entraba buscando a su amiga – Tu padre me mandó buscarlos.

    El joven tomó la mano de su novia, seguida de Tomoyo, para encontrarse con los demás en el gran comedor.

    –​
    (Pekín)


    Ieran Li siguió a su nieta que tocaba la puerta de la casa de fachada rosada frente a ellas. El señor Mao bajaba del taxi, después
    de haber pagado al hombre que conducía. Cuando el abuelo de Sakura se acercaba a ellas, un hombre mayor abría la puerta
    principal de la casa.

    – Disculpe… – decía el padre de Megumi – ¿Aún ésta es la casa de la familia Kinomoto?
    –Por supuesto… – decía el hombre de cabello negro – Aunque mis amos no la habitan, sigue siendo de su propiedad.

    – ¿Quiénes son, Tao? – una mujer ya anciana salía detrás del hombre – Señor Mao… que sorpresa…

    –Señora Lin... muy buenas tardes… necesitamos hablar con usted.

    La mujer se hizo a un lado e invitó a las tres personas recién llegadas a pasar junto a ella.

    –Es una verdadera sorpresa que usted venga a esta casa – dijo la Nana de Sakura – Por favor Tao… tráiganos té y bocadillos para
    nuestros invitados.

    –Si señora.

    El hombre salió de la pequeña salita enrumbándose hacia la cocina.

    –A que debo esta visita…

    –Pues verá… – empezó Ieran Li – Quisiéramos saber donde podemos encontrar a Sakura Kinomoto.
    –Perdóneme… – dijo la anciana – Pero le prometí a Sakura que no daría a nadie su dirección.

    –Nosotros esperábamos que…
    –Lo entiendo señor Mao… pero le prometí eso a Sakura y no puedo fallarle.

    –Por favor señora Lin… – esta vez era la pequeña niña quien hablaba – Mi nombre también es Sakura y soy hija de Shaoran Li. No
    vengo por parte de mi papá, si no que es muy importante para mí el poder encontrarla.

    La mujer miró a la niña, que estaba sentada entre sus dos abuelos, de forma muy detenida. ¡No podía ser posible que…!

    – Señor Mao… su abuelo fijará el día exacto del matrimonio el día de hoy y si todo sale como lo planearon la boda será dentro de una semana... Lo siento mucho… no creo que lleguen a tiempo. Justamente en estos momentos estaba preparando mi equipaje,
    salgo para Japón el día de mañana.

    –No… no puede ser… – dijo la niña parándose de repente – ¡No tiene que ser así! ¡Mamá no quiso que esto pasara así!

    – ¡Sakura… espera!

    La niña salió corriendo de la salita, rumbo a la puerta de entrada. Salió de la casa y bajó los pequeños peldaños. Se quedó quieta y
    pudo ver los pies de alguien que estaba parado frente a ella, pero no lo reconoció bien por que las lágrimas empañaban sus ojitos
    marrones.

    No llores mi pequeña Sakura…

    – ¿Eh?... – la niña levantó sus carita para encontrarse con el rostro de una mujer – ¿Quién eres?

    Se que has hecho todo lo posible por cumplir mi sueño… ahora deja esto en mis manos…

    – ¿Ma…má?

    Sakura se sintió extraña y sus parpados se cerraron, no tenía fuerzas y se sentía muy cansada.

    – ¡Sakura!

    El señor Mao atajó a su nieta antes que cayera al piso, desmayada. La tomó entre sus brazos y regresó a la casa.

    – ¡Oh por Dios!... ¡Sakura!

    Ieran, que salía de la salita se acercó con paso presuroso hacia el señor Mao que tenía alzada a su nieta.

    –Por favor… recostemos a la niña en uno de los cuartos de la casa.

    Mao hizo lo que la señora Lin le decía. Segundos después, Sakura abría los ojos.

    –Qu..

    –Te lo pido mi niña, no digas nada. No te esfuerces en hablar.

    Ieran se encontraba al lado de su nieta, mientras que Mao estaba reunido en el piso de abajo con la señora Lin.

    –Oh mi niña, que susto tan grande me has dado… – la abuela Li abrazó a su nieta con fuerza dejando a la niña un poco aturdida.

    –Abuelita… – trató de decir Sakura – Si me abrazas así no viviré para contarlo.

    –Sakura… – Ieran sonrió a lo dicho por su nieta, pero quedó viendo sus carita que de repente estaba muy seria – ¿Qué sucede
    Sakura?

    –Abuela… dime… ¿los muertos pueden volver a la vida?

    –Por supuesto que no… ¿Acaso viste uno?

    –“Si le digo que vi a mamá, me creerá loca” – pensó la pequeña Li – No… solo es una pregunta.

    –Oh… bueno…

    –​
    –Oh no no no… oh.. no no no…


    – ¿Qué pasa abuelo?

    La muchacha Kinomoto miraba a su abuelo frente a ella, mientras que Kei apretaba su mano a su lado.

    – ¡Ustedes no pueden casarse!

    – ¿Qué dice suegro? – decía Nadeshiko, mirando extrañada al padre de sus esposo – ¿Por qué dice esas cosas? Si los preparativos
    ya…

    – ¡Que no pueden casarse e dicho! ¡No hasta que los dioses me lo indiquen!

    –Pero abuelo… – decía Kei muy sorprendido – Estaba dicho que nos casaríamos dentro de una semana…

    –No pueden hacerlo… – entonces se dirigió hacia su hijo – Sabes Fujitaka que mis predicciones siempre han sido certeras… Anuncié
    el matrimonio de Touya y ustedes no quisieron hacerme caso… Ahora él no está con nosotros por culpa de su irresponsabilidad.

    Nadeshiko bajó el rostro un poco dolida. El abuelo tenía razón, había predicho lo mismo que con Touya, pero no creyeron en él y se
    había casado como lo anunciaron. Semanas más tarde, su hijo moriría en un accidente aéreo.

    –Entonces abuelo… – dijo Sakura, tratando de cambiar el tema – Para cuando acabará esa mala vibra.

    – ¿Tal vez el mes que viene?

    –No… hasta que esto no cambie no podrán casarse…

    –Entonces…

    –No pueden casarse hasta dentro de 8 meses…

    – ¡¿8 meses?!
    –Así es…

    –Pero eso será después de que me vaya a Londres… abuelo… tiene que hacer algo…

    –Mira chiquillo – dijo el mayor de los Kinomoto – Si quieres morir antes de tiempo hazlo tu solo, pero no voy a permitir que te lleves
    a mi única nieta… ¡Me escuchaste...!
    Kei se levantó muy enfadado. Sakura observó muy sorprendida a su novio antes de salir detrás de él.

    –Kei…

    – ¡¿Por qué dentro de 8 meses?!

    –Así lo ha predicho el abuelo y yo creo en él.

    – ¡Pero Sakura!... – el joven tomó a su novia por los hombros – ¡Es mucho tiempo!

    –Si me amas como me lo dices… – trató de decirle su novia – Esperaras todo el tiempo del mundo.

    –Pero Sakura... yo…

    –Kei… – escuchó el joven decir a su padre que salía de la habitación donde habían estado – Nos vamos…

    El joven resignado soltó a su novia y siguió a su padre, no sin antes entrar a despedirse de los señores Kinomoto.

    Sakura despidió a su novio en la entrada y este se despidió de ella con un beso largo. La joven regresó hacia la sala donde aun
    estaban sus padres y abuelo, se despidió de ellos y subió las escaleras rumbo a su habitación. Ya la mayoría de familiares se habían
    retirado y solo quedaban los empleados limpiando la casa. Entró en este y se acercó al espejo.

    – ¿Sakura?

    Volteó la vista a la puerta, donde estaba su madre.

    –Hija… ¿puedo hacerte una pregunta? – decía Nadeshiko cerrando la puerta, para luego sentarse en la cama de la joven.

    –Claro mamá…

    –Dime Sakura… ¿eres feliz?

    – ¿Que clase de pregunta es esa mamá?

    –La clase de pregunta que le haría una madre a su hija, una cualquier otra…

    –Claro que soy feliz. Kei me quiere mucho y se que no me hará sufrir.
    –Pero… ¿tú lo amas?

    Sakura quedó en silencio.

    – ¿Sakura?

    –Ya he amado a alguien mamá… – decía la joven, aún de espaldas a su madre y mirando su reflejo en el espejo – no estoy segura
    que pudiera amar con esa misma intensidad a otra persona. Pero déjame decirte que sí quiero a Kei y lo quiero mucho… – miró la
    sortija de compromiso en su dedo – Sabes… a veces pienso que esto es solo un compromiso…

    – ¿Solo un compromiso? – Nadeshiko miró sorprendida a su hija – Nunca pensé que mi hija se casara por ‘solo un compromiso’.
    Siempre creí que se casaría por amor, así como yo lo hice con tu padre. Soy tu madre y quiero que tú también seas muy feliz.

    –Mamá…

    – ¿Sabes por que te hago esta pregunta? – la muchacha negó con la cabeza – ¿Recuerdas cuando tu hermano se casó?

    –Por supuesto…

    –Le hice esta misma pregunta a Tomoyo… y déjame decirte que ella me la respondió sin dudarlo siquiera. Ahí supe que su amor era
    sincero hacia tu hermano, y a Touya le pasaba lo mismo. Ellos se amaban con locura y nadie podía dudar de su amor. Se le notaba
    cuando ambos se miraban, o cuando dieron el sí en el altar. Tomoyo lloró y se deprimió muchísimo por la muerte de tu hermano y
    sabes que su amor fue tan fuerte que la pobre no podía aceptar el haber perdido a su esposo.

    –Recuerdo todo perfectamente mamá… Fueron días muy difíciles, y más aún cuando pensábamos que la perderíamos a ella también
    por la sobredosis de somníferos que tomó para acabar con su vida. Pero no entiendo... a que quiere llegar.

    –A algo muy simple Sakura… no veo ese amor en tus ojos.

    La muchacha agachó el rostro sintiéndose avergonzada.

    –Kei te adora… él si tiene ese brillo enamoradizo en su mirada y temo que tú no lo amas de la misma forma… Un matrimonio formado
    solo por compromiso jamás será feliz… Piénsalo… y el resto te lo dejo a ti…

    Nadeshiko sin más salió de la habitación dejando a Sakura muy pensativa. Tal vez su madre tendría razón. Jamás llegaría a hacer
    feliz.

    –​
    – ¡Nos vemos abuelito!


    –Cuídate pequeña Sakura… y cuida a tu papá…

    La pequeña Li se abrazó a su abuelo antes de correr a alcanzar a su padre y abuela hacia la puerta que la llevaría hacia el avión.

    – ¡Sakura espera!

    La niña dio vuelta y fijó que su abuelo le entregaba un sobre.

    –Esto es un regalo muy especial…

    La niñita miró el paquetito y se apresuró a alcanzar a su abuela que la esperaba en la puerta.

    – ¿Qué es eso Sakura?

    –No lo se.

    –Pero mi abuelo me lo regaló.

    –Pues bueno… apresúrate para poder irnos.

    –Esta bien abuelita…

    Sakura sonrió a la aeromoza que pedía que le enseñara el sobre antes de subir al avión que la llevaría de regreso a casa.

    --------

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    Sakurah Li

    Sakurah Li Iniciado

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    Título:
    Historia del primer amor
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    Re: Historia del primer amor

    GRACIAS POR SU APOYO...

    Capitulo 4: Empieza el plan

    (Hong Kong- China)

    Sakura escuchó que alguien bajaba las escaleras y apagó la lamparita a su lado. Se recostó más en el sofá y entre la oscuridad pudo ver a Shaoran entrar a la cocina. Con mucho cuidado de no ser descubierta corrió escaleras arriba, no parando hasta llegar a su cuarto y meterse de nuevo entre las sabanas. Estaba segura que su padre la iría a ver y no quería que se enfadara con ella por desobedecerlo. Y no pudo equivocarse, por que luego su padre abrió un poco la puerta para cerciorarse que la pequeña Sakura tuviera dulces sueños.

    La niña volvió a despertar horas después cuando su abuela y su padre la despertaron con un pastel de cumpleaños y felicitándola con emoción. Su abuelo llamó al medio día cuando ambas, su abuela y ella porque su papá estaba trabajando, estaban almorzando.

    –Claro que estaremos ahí – escuchaba Sakura decir a su abuela – Vamos a tomar el avión hacia Pekín.

    El de las 16:00

    –Si por supuesto.

    De acuerdo los iré a recoger.

    – ¿Estas seguro? Lo habías olvidado la última vez.

    Esa fue la última vez que me olvidé. Esta vez si estaré allí. Y Dime, ya tienes todo lo que necesitamos para el aniversario de
    Megumi…

    –Si, no te preocupes las llevo todas conmigo.

    Muy bien entonces, nos vemos.


    –Hasta luego.

    Sakura dejó hablando a su abuela por teléfono y corrió muy deprisa al ver la hora en el reloj de pared. Casi cae del sofá al tratar de
    alcanzar el control remoto del televisor.

    –Hola!! ¿Como están?... – empezaba a hablar una chica en el televisor mientras que Sakura aplaudía emocionada, ¡pero es que le
    encantaba ese programa! – Soy Meiling y ustedes están viendo su programa favorito “The Meiling Show” – la mujer de largos
    cabellos negros se movía entre lo que parecía una fiesta, con muchos muchachos por como todos bailaban y reían – Como siempre
    haremos algo nuevo… ¡Vamos a participar en un juego!

    –Si!! – gritaban los chicos detrás de ella.

    –Jeje… Bueno… muchos dicen que este juego hace que se haga evidente lo que cada persona guarda en su corazón – la
    presentadora se seguía moviendo entre los chicos – Ahora… este juego es muy simple. Diré una palabra y deben de decir la primera
    palabra que tengan en la mente, pero… pero… no tienen tiempo para pensarlo Ok!

    La gente a sus espaldas gritó nuevamente.

    –Bien… empezaré contigo... – señalo a un joven a su lado – Las nubes…

    –Eh…

    –Ups... perdiste… – Meiling se siguió moviendo entre los muchachos – Las nubes.

    –Lluvia.

    –Muy bien!... – siguió caminando dirigiéndose a otro chico – Ahora: Belleza.

    –Meiling

    –Wow… Gracias. – Ahora caminaba acercadote a una chica – El corazón.
    –El amor.

    –Ok!... Y el amor?

    –Max.

    La chica se puso roja como un jitomate cuando observó que el chico mencionado volvía su vista hacia ella.

    –Jeje… – Meiling rió divertida – Ya ven como los sentimientos verdaderos surgen desde el interior del corazón. Ahora es el turno de
    ustedes mis queridos amigos. Volveremos después de estos mensajes.

    Fue entonces que a Sakura se le ocurrió una espléndida idea.

    –Siiiii!!!

    Ieran Li sacó la cabeza por la puerta de la cocina para encontrar a su nieta saltando sobre los cojines del sofá, muy feliz.

    – ¡Sakura!

    La niñita bajó rápidamente de ellos, pues sabía que eso molestaba mucho a su querida abuela.

    –Perdón abuelita.

    La señora Li volvió a la mesa a seguir con su almuerzo y Sakura volvió a la televisión. Terminó de ver el programa y estaba a punto
    de subir a su habitación, cuando su papá volvió del trabajo.

    –Hola... hola…

    – ¡Papá!

    La niña se quedó en la escalera, mirando a su papá acercarse a ella.

    –Papito… quiero jugar – le decía Sakura, tratando de explicarle a su papá el juego.

    – ¡Juego tonto. Esa Meiling también es tonta!

    – ¡No llames a Meiling tonta, papa!

    – Esta bien! – le decía Shaoran subiéndola a su espalda, llevándola a la cocina – Juguemos…

    –Bien!! A sus marcas… listos.. Ya!... Sexy?!

    –Abuela… – decía Shaoran acercándose a su madre y saborear la jalea de fresa que preparaba para Sakura.

    –Papa! – lo golpeaba delicadamente Sakura, mientras que el toma un vaso con agua – Juega seriamente. De nuevo: Las nubes? –
    al ver que su padre se demoraba lo volvió a palmear – ¡Papá! No puedes demorar.

    –Estoy bebiendo agua. De acuerdo, comencemos de nuevo. Dímelo – ahora Shaoran la llevaba de retorno a la salita

    – ¿Las nubes?

    –El aire.

    – ¿Locura?

    –Tu.

    – ¿Casa?

    –Nosotros.
    – ¿Amor?

    –Amistad.

    – ¿Sakura? – decía la pequeña mientras que su padre la bajaba de la espalda.

    –Kinomoto…

    – ¿Kinomoto? – Preguntaba la pequeña, cruzándose de brazos, mirando la cara sorprendida de Shaoran – ¿Quién es Sakura Kinomoto?

    Shaoran rió, estaba a punto de irse cuando su madre lo sorprendió apareciéndose a su lado.

    –Si ¿Quién es? – decía la señora llevando el tarro el un brazo.

    –Nadie…

    –Por favor papá… es mi cumpleaños…

    –Esta bien... – Decía haciéndole cosquillas – Sakura Kinomoto estudiaba en la preparatoria, conmigo.

    –Mmmm… – Ieran Li se acercaba a su nieta, mientras que Shaoran ‘escapaba’ rumbo a las escaleras – ¿En la preparatoria?

    –Si… fue una de mis amigas.

    – ¿Amiga? – repetían al unísono ambas mujeres.

    –Fue mi mejor amiga.

    –Su nombre es muy bonito – decía la niña bajando del sofá, acercándose a su papá. Su abuela venía detrás de ella – Y ¿ella como
    era?

    Shaoran rió un poco antes de responder, sentándose en las escaleras – Ella era diferente a las demás chicas.

    –Ajá…

    –Era como un muchacho – decía Shaoran recordando con una sonrisa – Mientras que todas las chicas pasaban su tiempo al
    maquillaje… pero Sakura… ella jugaba la basket.

    –Y…

    –Ella se vestía así como yo – ambas mujeres rieron – ¿No me creen? Es en serio… nunca usaba faldas cortas o blusas, siempre con
    sus pantalones y ropa deportiva.

    – ¿Nunca?
    – Jamás… Sakura estaba loca. Vestirse y ser linda no era lo suyo – Shaoran miró a su hija y la jaló a que se sentara en sus piernas
    – Basta con eso o ¿quieres más detalles?

    –Papá… ¿ella donde está?

    –No lo se…

    *************​
    (Japón)


    –Si…!! Vamos… vamos…

    –Niños no corran!!

    Una hermosa mujer de ojos misteriosos miraba a los pequeños gemelos correr de un lado al otro dentro de la gran casa. Un poco
    cansada se acercó al sofá de la sala para sentarse en ella. Se acomodó mejor la falda del vestido celeste que llevaba puesto. Soltó
    un suspiro resignado y soltó sus cabellos largos, a pesar de que su madre le había recomendado a cortárselos, ella los prefirió así.
    Observo a los niños a través del gran ventanal que daba hacia el pequeño jardín detrás de la casa. Quien le diría que tener niños
    sería tan complicado. Se recostó un poco más sobre el sofá con los ojos cerrados, dispuesta a descansar un poco, cuando sintió
    unos labios tibios posarse sobre los suyos.

    –Kei… – la joven mujer sonrió al sentir al hombre sentarse a su lado.

    – ¿Cómo estas preciosa?
    –Un poco cansada – la ojiverde se acercó más a su novio para recostarse sobre su pecho – A pesar de adorar a los gemelos, es un
    poco pesado mantenerlos entretenidos. Son demasiado traviesos.

    –Pero eso te ayudará… – la chica lo miró confundida – Para cuando tengamos nuestros propios hijos…

    La muchacha le sonrió y se acercó un poquito para posar sus labios sobre los de su futuro esposo. El hombre la acercó mucho más
    a él tomándole por la cintura y abrazarla hacia su cuerpo. Adoraba a esa mujer, con quien muy pronto compartiría muchos
    momentos como esos. La conoció hace ya 10 años, en circunstancias que en ese instante no le gustaría recordar y que jamás
    olvidaría. Pero supo realmente quien era unos meses después, en una de las fiestas ofrecidas por su padre. Quedó hechizado con
    su hermosura y a pesar de tener un carácter reservado, el logró cambiar a ese ‘feo patito’, como le decía para molestarla, y
    convertirla en la mujer hermosa que era ahora. El joven quiso seguir con el beso, pero se vieron interrumpidos por el sonido del
    móvil que reclamaba su atención y la entrada de los gemelos que necesitaban a la mujer para seguir jugando. Kei Huang miró a la
    muchachita salir con los niños, antes de contestar la llamada.

    – ¿Diga?

    ¿Cómo te encuentras, querido Kei?

    –Señora Kinomoto… que sorpresa.

    Pues no deberías sorprenderte tanto, si pronto seremos familia – la mujer rió un poco al otro lado de la línea – Ya tengo lo que
    me encargaste así que espero verte muy pronto por la casa.

    –Eso ni lo dude. Mándele mis saludos al señor Fujitaka por favor.

    – ¿Quién es Kei? – la muchacha de cabellos largos había regresado a lado de su novio, a quien observó muy nervioso.

    –Na… nadie… – el joven con mucha torpeza cierra la tapa de su teléfono, cortando así con la comunicación.

    – ¿Nadie?

    –No… nadie.

    –Kei… ya te dije que no me gustan los secretos. Dime quién fue…

    – ¿Dónde están los gemelos? – decía el hombre cambiando el tema radicalmente.

    –Los dejé buscando orugas… pero si te vas a poner de esta forma. Mejor me voy…
    –Pero…

    La muchacha se paró enfadada de su lado y se alejó de él sin más. El joven suspiró resignado, sabía que a su novia le molestaba
    que le guardaran las cosas pero tenía que hacerlo: nada ni nadie se interpondría en sus planes.

    El joven se paró y fue a ver a los gemelos, quienes efectivamente estaban hurgando entre los arbustos buscando a los dichosos
    animalitos. Se acercó a ellos y empezó a ayudarlos en su ‘ardua’ labor.
    -​

    (Tomoeda)

    La gente estaba alborota dentro de esa casa. Mientras que la mujer de cabellos plomizos oscuros, quien con un regalo en sus
    manos, subía las escaleras sonriendo a algunos familiares que se encontraban en la casa. Conociendo a su esposo, era de esperar
    que toda su familia se encontrara reunida en esa ocasión tan especial. Terminó de subir las escaleras e ingreso a la habitación de
    su única hija.

    –Si… te esta quedando hermoso Sakura…

    Nadeshiko sonrió ante lo dicho por una de las mejores amigas de la dueña de la habitación. Es que era cierto, el vestido rosa que
    ceñía el cuerpo de la joven castaña le quedaba espléndido.

    La joven Kinomoto volvió su vista hacia su madre, sorprendiéndose por el tamaño del regalo.

    –Sakura… esto acaba de llegar. Aun no puedo creer que te comprometas.

    Su hija le sonrió y volvió a fijarse en Tomoyo quien requería de su atención.

    –A por cierto. Va a venir el abuelo para fijar el día de la boda.

    –Muéstrame eso – decía la castaña a una de las mujeres que se encontraban ahí también reunidas.

    –Cuanto más vas a arreglarte, Kei ya esta por llegar.

    –Pues deberá de esperar. Esta novia va a requerir de mucho más tiempo.

    En el piso de abajo, el padre de la novia controlaba a sus locas hermanas, quienes a pesar de ser ya señoras festejaban como
    adolescentes, y venían muy presurosas desde la entrada.

    – ¡Ya llegaron! – repitieron las 3 mujeres.

    Toda la gente se hacía a un lado permitiendo a Fujitaka Kinomoto recibir a sus invitados principales.

    – ¡Bienvenidos! – el hombre mayor recibió con los brazos abiertos y con gran afabilidad a un hombre mayor y a su hijo. Un joven
    muy apuesto de hermoso cabello negro azulado.

    *************​
    (Pekín-Japón)


    – ¡Bienvenidos! – decía el señor Mao, abrazando a su yerno que salía por la puerta de aterrizaje del aeropuerto. Buscó por sus
    lados, no encontrando a las acompañantes que supuestamente estaban con joven – ¿Dónde están Ieran y Sakura?
    – ¡Acá abuelito!

    Ambos hombres fijaron su vista hacia un lado donde se iban acercando ambas mujeres. Shaoran miraba sorprendido a su hija, quien
    cuando subió al avión traía un traje muy diferente al que portaba ahora. La pequeña Sakura vestía de blanco y un chal azul
    acompañaba al atuendo, no tenía el cabello con sus habituales monitos bajos, si no que estaba suelto, alqo que tanto le recordaba
    a su muy buena amiga, de la cual la niña llevaba el nombre.
    – ¡Que linda estas Sakura!

    –Gracias abuelito… – la niña abrazaba a su abuelo muy contenta, mientras que Shaoran se acercaba a su madre.

    – ¿Por que Sakura esta vestida así?

    –Pues me dijo que quería visitar la tumba de su madre con ropajes blancos. Es algo que se lo debía según me decía mientras le ayudaba a cambiarse.

    –Pero…

    –Ya no preguntes más Shaoran… y vamos afuera, por que ya se están alejando.

    Shaoran levantó una ceja, mientras su madre se alejaba detrás de su hija. Los siguió en silencio hasta que subieron al taxi que los
    trasladaría a la tumba de Megumi Mao. No tardaron mucho en llegar, Shaoran se sintió extraño por un momento sentía algo muy
    extraño en el pecho, como si algo nuevo se avecinara pero creyó que solo serían ideas tontas.

    Sakura podía escuchar a su abuelo decirle algunas cosas pero ella no entendía, solo estaba sumergida en sus pensamientos,
    recordaba que había conseguido el chal azul hurgando entre las pertenencias de su madre. En cartas anteriores, Megumi le había
    contado que guardaba un tesoro muy preciado para ella y su padre, y el cual iba a descubrir cuando llegara el tiempo propicio.

    La pequeña Li observó a Shaoran que quedaba en silencio frente a la tumba de su madre, desde que tenía memoria siempre que venían a ver a su mamá, este quedaba en silencio por un largo rato hasta que luego los demás lo acompañaban en sus oraciones.

    Ya en la casa de su abuelo, Sakura espió a su padre a través del resquicio de la puerta mientras que éste subía las escaleras, para
    asegurarse que no escuchara lo que tendría que hablar con sus abuelos. Regresando a la mesa de la cocina se sentó frente a ellos y les entregó la última carta que Megumi le escribiera. Esperó entonces a que acabaran de leer, podía apreciar sus rostros
    conmovidos y asombrados. La niña se recostó en la mesa mientras tanto.

    –No... no… – decía el abuelo de Sakura mientras revisaba unos papeles, ya en su despacho, después de leer la carta – Esta es la
    antigua dirección ¿Dónde podría estar la nueva?

    –Abuelo… ¿no puedes conseguir eso para mí?

    –Puedo hacerlo pero…

    – ¡Ay Sakura no pidas demasiado! Que a pesar de ser el director de una preparatoria tan prestigiosa no puede si quiera conseguir
    algo tan simple como un número telefónico.
    Ieran salió de la habitación un poco molesta. Tanto trabajo buscando para no encontrar nada.

    –Pero que dices Ieran si…

    –Creo que mi abuelita tiene razón.

    Sakura se levantó de la silla cerca de su abuelo y trató de seguir a su abuela.

    –Un minuto… – Sakura detuvo su paso – Ella sabrá seguramente donde está Sakura Kinomoto.

    – ¿Ella?

    –Así es… su Nana…

    –Entonces no perdamos tiempo…

    Sakura corrió hacia su abuelo con rapidez, jalándolo de un brazo, obligándolo a pararse.

    –​
    (Tomoeda-Japón)


    Estuvieron conversando un largo rato, hasta que algunas chicas bajaron corriendo por las escaleras.

    – ¡Ya baja la novia!

    Kei Huang levantó la vista hacia las escaleras reconociendo la figura de su amada novia bajar de ellas. Se veía hermosa con aquel
    vestido, regalo de su parte. Pero es que la verdad era que al joven Huang le encantaba consentir a su futura esposa y ahora con
    la sorpresa que le tenía, estaba seguro que le iba a encantar.

    Sakura Kinomoto bajaba las escaleras un poco nerviosa pero a la vez con paso agraciado y firme. Apreció la imagen de su novio
    que venía junto al señor Huang, un hombre mayor y con rostro amable, y la sonrisa de su padre al verla bajar la gran escalinata.

    –Sakura, hija mía. Al fin te dignas a bajar.

    –Lamento la demora, papá.

    –No te preocupes, no es a mí a quien deberías ofrecer una disculpa.

    Sakura se acercó entonces a los recién llegados. Para gran sorpresa de la joven esmeralda, el padre de Kei abrazó su frágil cuerpo
    sonriendo muy emocionado. Esta no pudo hacer nada para evitarlo y correspondió el abrazo. Sabía de la gran alegría del señor
    Huang por que ella perteneciera a su familia, según le comentó Kei, era el más emocionado con la boda, más que el novio mismo.

    –Creo que es hora de la cena.

    Fujitaka Kinomoto señaló el camino hacia el comedor de la gran casa. Sakura siguió a su padre, cuando sintió que era jalada
    rápidamente hacia uno de los corredores hasta adentrarse hacia una pequeña salita.

    –Kei… – murmuraba la joven entre los brazos de su novio y la fría pared a sus espaldas.

    –No iba a permitir que te me escaparas tan fácilmente Sakura – el hombre no pudo aguantar las ganas y besó a su novia
    fervientemente. Sakura soltó un suspiró antes de contestar esa muestra de amor con otro beso igual de intenso.

    A pesar de no haberse visto con Kei desde hace unos cuantos días, ella no había querido mantener contacto con él, Sakura había
    extrañado como toda chica enamorada a su adorado novio. Pero, era lo mínimo que podía hacer, Sakura había estado muy enojada
    con él por haberle ocultado las cosas el día que ella fuera a su casa ver a los gemelos Huang.

    Kei dejó los labios de Sakura para bajar lentamente hasta su cuello y degustar de este, algo que hizo que la chica gimiera por la
    caricia.

    – ¡Oh Kei!... Por favor… acá no po… podemos…

    A pesar de sus palabras, Sakura quiso que Kei siguiera con lo que hacía. Colocó sus manos, adornadas con alhajas, sobre el pecho
    del chico para encontrar el botón que abriera la camisa.

    –Sabes que me deseas… – dijo el chico con voz ronca –…así como yo te deseo…

    –No podemos hacerlo acá… estamos en mi casa…

    –Entonces vamos a otra parte…

    Kei se separó de su novia y miro sus ojos, esperando una respuesta. La joven Kinomoto cerró los suyos en ese instante y
    permaneció así. No quería darle una respuesta, aún. Fue cuando sintió nuevamente los labios de su novio sobre sus labios.

    –Te extrañado como un loco… pero no voy a obligarte a nada… no soy como ellos…

    Sakura se separó completamente de Kei y se acercó hasta el gran ventanal.

    –Pensé que ya habíamos olvidado eso… no se por que me lo recuerdas Kei…

    –Jamás lo olvidaré Sakura… eso jamás se olvida…

    –Pero yo lo quiero hacer… dejemos eso en paz.

    –Esta bien… – el heredero Huang se acercó a su novia y la abrazó por la espalda – Tengo una noticia que te hará muy feliz.

    – ¿Qué es? – Sakura dio la vuelta muy emocionada, mirando a los ojos a su novio.

    El joven se separó de la chica Kinomoto y caminó hasta una de las mesitas cerca de la puerta, abrió el pequeño cajón y extrajo de
    este unos cuantos papeles. Volvió a su novia y se los entregó sin más.

    – ¿Qué es esto? – preguntó la chica, muy extrañada.

    –Léelos y veras…

    Sakura empezó con los primeros párrafos de lo que parecía un contrato.

    –No… – exclamó la joven – no me digas que…

    –Si… así es…
    – ¡Gracias!– Sakura no pudo evitar saltar a los brazos de su novio muy emocionada – ¡No lo puedo creer!

    –Pues creerlo…

    Sakura sonrió muy contenta colgada del cuello de Kei. Se acercó a él y besó sus labios. No duraron mucho, por que sintieron que
    alguien abría la puerta haciendo que se separaran un poco.

    –Sakura… Kei… acá estaban… – era Tomoyo que entraba buscando a su amiga – Tu padre me mandó buscarlos.

    El joven tomó la mano de su novia, seguida de Tomoyo, para encontrarse con los demás en el gran comedor.

    –​
    (Pekín)


    Ieran Li siguió a su nieta que tocaba la puerta de la casa de fachada rosada frente a ellas. El señor Mao bajaba del taxi, después
    de haber pagado al hombre que conducía. Cuando el abuelo de Sakura se acercaba a ellas, un hombre mayor abría la puerta
    principal de la casa.

    – Disculpe… – decía el padre de Megumi – ¿Aún ésta es la casa de la familia Kinomoto?
    –Por supuesto… – decía el hombre de cabello negro – Aunque mis amos no la habitan, sigue siendo de su propiedad.

    – ¿Quiénes son, Tao? – una mujer ya anciana salía detrás del hombre – Señor Mao… que sorpresa…

    –Señora Lin... muy buenas tardes… necesitamos hablar con usted.

    La mujer se hizo a un lado e invitó a las tres personas recién llegadas a pasar junto a ella.

    –Es una verdadera sorpresa que usted venga a esta casa – dijo la Nana de Sakura – Por favor Tao… tráiganos té y bocadillos para
    nuestros invitados.

    –Si señora.

    El hombre salió de la pequeña salita enrumbándose hacia la cocina.

    –A que debo esta visita…

    –Pues verá… – empezó Ieran Li – Quisiéramos saber donde podemos encontrar a Sakura Kinomoto.
    –Perdóneme… – dijo la anciana – Pero le prometí a Sakura que no daría a nadie su dirección.

    –Nosotros esperábamos que…
    –Lo entiendo señor Mao… pero le prometí eso a Sakura y no puedo fallarle.

    –Por favor señora Lin… – esta vez era la pequeña niña quien hablaba – Mi nombre también es Sakura y soy hija de Shaoran Li. No
    vengo por parte de mi papá, si no que es muy importante para mí el poder encontrarla.

    La mujer miró a la niña, que estaba sentada entre sus dos abuelos, de forma muy detenida. ¡No podía ser posible que…!

    – Señor Mao… su abuelo fijará el día exacto del matrimonio el día de hoy y si todo sale como lo planearon la boda será dentro de una semana... Lo siento mucho… no creo que lleguen a tiempo. Justamente en estos momentos estaba preparando mi equipaje,
    salgo para Japón el día de mañana.

    –No… no puede ser… – dijo la niña parándose de repente – ¡No tiene que ser así! ¡Mamá no quiso que esto pasara así!

    – ¡Sakura… espera!

    La niña salió corriendo de la salita, rumbo a la puerta de entrada. Salió de la casa y bajó los pequeños peldaños. Se quedó quieta y
    pudo ver los pies de alguien que estaba parado frente a ella, pero no lo reconoció bien por que las lágrimas empañaban sus ojitos
    marrones.

    No llores mi pequeña Sakura…

    – ¿Eh?... – la niña levantó sus carita para encontrarse con el rostro de una mujer – ¿Quién eres?

    Se que has hecho todo lo posible por cumplir mi sueño… ahora deja esto en mis manos…

    – ¿Ma…má?

    Sakura se sintió extraña y sus parpados se cerraron, no tenía fuerzas y se sentía muy cansada.

    – ¡Sakura!

    El señor Mao atajó a su nieta antes que cayera al piso, desmayada. La tomó entre sus brazos y regresó a la casa.

    – ¡Oh por Dios!... ¡Sakura!

    Ieran, que salía de la salita se acercó con paso presuroso hacia el señor Mao que tenía alzada a su nieta.

    –Por favor… recostemos a la niña en uno de los cuartos de la casa.

    Mao hizo lo que la señora Lin le decía. Segundos después, Sakura abría los ojos.

    –Qu..

    –Te lo pido mi niña, no digas nada. No te esfuerces en hablar.

    Ieran se encontraba al lado de su nieta, mientras que Mao estaba reunido en el piso de abajo con la señora Lin.

    –Oh mi niña, que susto tan grande me has dado… – la abuela Li abrazó a su nieta con fuerza dejando a la niña un poco aturdida.

    –Abuelita… – trató de decir Sakura – Si me abrazas así no viviré para contarlo.

    –Sakura… – Ieran sonrió a lo dicho por su nieta, pero quedó viendo sus carita que de repente estaba muy seria – ¿Qué sucede
    Sakura?

    –Abuela… dime… ¿los muertos pueden volver a la vida?

    –Por supuesto que no… ¿Acaso viste uno?

    –“Si le digo que vi a mamá, me creerá loca” – pensó la pequeña Li – No… solo es una pregunta.

    –Oh… bueno…

    –​
    –Oh no no no… oh.. no no no…


    – ¿Qué pasa abuelo?

    La muchacha Kinomoto miraba a su abuelo frente a ella, mientras que Kei apretaba su mano a su lado.

    – ¡Ustedes no pueden casarse!

    – ¿Qué dice suegro? – decía Nadeshiko, mirando extrañada al padre de sus esposo – ¿Por qué dice esas cosas? Si los preparativos
    ya…

    – ¡Que no pueden casarse e dicho! ¡No hasta que los dioses me lo indiquen!

    –Pero abuelo… – decía Kei muy sorprendido – Estaba dicho que nos casaríamos dentro de una semana…

    –No pueden hacerlo… – entonces se dirigió hacia su hijo – Sabes Fujitaka que mis predicciones siempre han sido certeras… Anuncié
    el matrimonio de Touya y ustedes no quisieron hacerme caso… Ahora él no está con nosotros por culpa de su irresponsabilidad.

    Nadeshiko bajó el rostro un poco dolida. El abuelo tenía razón, había predicho lo mismo que con Touya, pero no creyeron en él y se
    había casado como lo anunciaron. Semanas más tarde, su hijo moriría en un accidente aéreo.

    –Entonces abuelo… – dijo Sakura, tratando de cambiar el tema – Para cuando acabará esa mala vibra.

    – ¿Tal vez el mes que viene?

    –No… hasta que esto no cambie no podrán casarse…

    –Entonces…

    –No pueden casarse hasta dentro de 8 meses…

    – ¡¿8 meses?!
    –Así es…

    –Pero eso será después de que me vaya a Londres… abuelo… tiene que hacer algo…

    –Mira chiquillo – dijo el mayor de los Kinomoto – Si quieres morir antes de tiempo hazlo tu solo, pero no voy a permitir que te lleves
    a mi única nieta… ¡Me escuchaste...!
    Kei se levantó muy enfadado. Sakura observó muy sorprendida a su novio antes de salir detrás de él.

    –Kei…

    – ¡¿Por qué dentro de 8 meses?!

    –Así lo ha predicho el abuelo y yo creo en él.

    – ¡Pero Sakura!... – el joven tomó a su novia por los hombros – ¡Es mucho tiempo!

    –Si me amas como me lo dices… – trató de decirle su novia – Esperaras todo el tiempo del mundo.

    –Pero Sakura... yo…

    –Kei… – escuchó el joven decir a su padre que salía de la habitación donde habían estado – Nos vamos…

    El joven resignado soltó a su novia y siguió a su padre, no sin antes entrar a despedirse de los señores Kinomoto.

    Sakura despidió a su novio en la entrada y este se despidió de ella con un beso largo. La joven regresó hacia la sala donde aun
    estaban sus padres y abuelo, se despidió de ellos y subió las escaleras rumbo a su habitación. Ya la mayoría de familiares se habían
    retirado y solo quedaban los empleados limpiando la casa. Entró en este y se acercó al espejo.

    – ¿Sakura?

    Volteó la vista a la puerta, donde estaba su madre.

    –Hija… ¿puedo hacerte una pregunta? – decía Nadeshiko cerrando la puerta, para luego sentarse en la cama de la joven.

    –Claro mamá…

    –Dime Sakura… ¿eres feliz?

    – ¿Que clase de pregunta es esa mamá?

    –La clase de pregunta que le haría una madre a su hija, una cualquier otra…

    –Claro que soy feliz. Kei me quiere mucho y se que no me hará sufrir.
    –Pero… ¿tú lo amas?

    Sakura quedó en silencio.

    – ¿Sakura?

    –Ya he amado a alguien mamá… – decía la joven, aún de espaldas a su madre y mirando su reflejo en el espejo – no estoy segura
    que pudiera amar con esa misma intensidad a otra persona. Pero déjame decirte que sí quiero a Kei y lo quiero mucho… – miró la
    sortija de compromiso en su dedo – Sabes… a veces pienso que esto es solo un compromiso…

    – ¿Solo un compromiso? – Nadeshiko miró sorprendida a su hija – Nunca pensé que mi hija se casara por ‘solo un compromiso’.
    Siempre creí que se casaría por amor, así como yo lo hice con tu padre. Soy tu madre y quiero que tú también seas muy feliz.

    –Mamá…

    – ¿Sabes por que te hago esta pregunta? – la muchacha negó con la cabeza – ¿Recuerdas cuando tu hermano se casó?

    –Por supuesto…

    –Le hice esta misma pregunta a Tomoyo… y déjame decirte que ella me la respondió sin dudarlo siquiera. Ahí supe que su amor era
    sincero hacia tu hermano, y a Touya le pasaba lo mismo. Ellos se amaban con locura y nadie podía dudar de su amor. Se le notaba
    cuando ambos se miraban, o cuando dieron el sí en el altar. Tomoyo lloró y se deprimió muchísimo por la muerte de tu hermano y
    sabes que su amor fue tan fuerte que la pobre no podía aceptar el haber perdido a su esposo.

    –Recuerdo todo perfectamente mamá… Fueron días muy difíciles, y más aún cuando pensábamos que la perderíamos a ella también
    por la sobredosis de somníferos que tomó para acabar con su vida. Pero no entiendo... a que quiere llegar.

    –A algo muy simple Sakura… no veo ese amor en tus ojos.

    La muchacha agachó el rostro sintiéndose avergonzada.

    –Kei te adora… él si tiene ese brillo enamoradizo en su mirada y temo que tú no lo amas de la misma forma… Un matrimonio formado
    solo por compromiso jamás será feliz… Piénsalo… y el resto te lo dejo a ti…

    Nadeshiko sin más salió de la habitación dejando a Sakura muy pensativa. Tal vez su madre tendría razón. Jamás llegaría a hacer
    feliz.

    –​
    – ¡Nos vemos abuelito!


    –Cuídate pequeña Sakura… y cuida a tu papá…

    La pequeña Li se abrazó a su abuelo antes de correr a alcanzar a su padre y abuela hacia la puerta que la llevaría hacia el avión.

    – ¡Sakura espera!

    La niña dio vuelta y fijó que su abuelo le entregaba un sobre.

    –Esto es un regalo muy especial…

    La niñita miró el paquetito y se apresuró a alcanzar a su abuela que la esperaba en la puerta.

    – ¿Qué es eso Sakura?

    –No lo se.

    –Pero mi abuelo me lo regaló.

    –Pues bueno… apresúrate para poder irnos.

    –Esta bien abuelita…

    Sakura sonrió a la aeromoza que pedía que le enseñara el sobre antes de subir al avión que la llevaría de regreso a casa.

    --------

    GRACIAS POR LEER
     
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  17.  
    hime sakura

    hime sakura Entusiasta

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    25 Diciembre 2009
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    60
    Re: Historia del primer amor

    hehe me engañaste U.uU
    crei q era la conti pero es doble post n.nU
    a todos nos pasa creemelo XD
    me encanto super super q bueno q ya colocaste lo que seguia o.O
    espero la pekeña sakura haga algo
    y sakura se encuentre con syaoran ^^
    matta ne!
     
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