One-shot Hagalaz [Gakkou Roleplay | Emily & Shiori]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Amane, 30 Julio 2020.

  1.  
    Amane

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    Escritora
    Título:
    Hagalaz [Gakkou Roleplay | Emily & Shiori]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1625
    Título: Hagalaz.
    Fandom: Gakkou Roleplay.
    Personajes: Emily Hodges, Shiori Kurosawa, Mimiko Honda. | Mención a Liza White, Aika Izumi, Kashya Thornton.
    Palabras: 1337
    Summary: "Y mientras esa posibilidad existiese, Shiori haría lo que estuviese en sus manos para cumplirlo. Costase lo que costase, porque se lo había propuesto."
    N/A: So... para quienes no lo sepan, Emily en el canon de Pokémon perdió a dos miembros muy importantes de su familia y es algo que la ha marcado mucho. En Gakkou decidí que tuviese a toda su familia completa pero... ¿qué pasaría si los perdiese ahí también? Pensé en añadirlo como canon en algún momento in rol pero hasta que eso sucediese, ¿por qué no hacer un fic? So ahí lo lleváis~ | Salen varios personajes, como veis, pero creo que añadir a Shiori era clave para Emi y el fic, por eso le he dado como más importancia, y por eso voy a etiquetar a Yáahl para que me diga todo el ooc que posiblemente he hecho (?) | Finalmente, Hagalaz significa granizo y en el Isaac tiene de subtítulo "destruction".



    Hail is the whitest of grain;
    it is whirled from the vault of heaven
    and is tossed about by gusts of wind
    and then it melts into water.

    “Por motivos personales, vuestra compañera Emily Hodges faltará a clase indefinidamente.”

    Ese había sido el mensaje que habían recibido las aulas de segundo, dejando un ambiente lleno de confusión en los alumnos. Aquello había sido inesperado, Emily nunca faltaba a clases. Ni siquiera estando enferma.

    Y si por algún casual tenía que faltar, no lo hacía sin avisar a sus amigas.

    Pero en aquel mismo instante, Mimi, Liza y Aika habían recibido la noticia con la misma sorpresa que el resto de alumnos. No así Kashya pero… nadie podía estar seguro de sus reacciones.

    En el descanso la atosigaron a preguntas, especialmente Mimi, pero no recibieron ninguna respuesta satisfactoria. O ninguna respuesta en general, la capacidad de Kashya de ignorarlas era impresionante.

    Desistieron al final, aunque Mimi estaba dispuesta a averiguar qué le pasaba a su amiga. Sobre todo cuando no le llegaban los mensajes ni respondía a llamadas. Era como si hubiese desaparecido de la faz de la Tierra.

    * * *
    La investigación de Mimi fue infructuosa.

    Había decidido ir a casa de Emily por la tarde y buscarla, pero no hubo manera de entrar en la vivienda. Con lo numerosa que era la familia de la chica, era verdaderamente extraño que nadie la abriese la puerta y que ni siquiera hubiera señales de vida.

    ¿Se habían ido de viaje todos juntos, de la nada? ¿Habían decidido mudarse? Nada tenía sentido.

    Mimi no era de las de rendirse pero… no había nada que pudiese hacer. No tenía llaves de su casa, Kashya no estaba dispuesta a prestarle sus copias y no pensaba allanar una morada así que, tragándose su orgullo, tuvo que irse sin ninguna respuesta.

    Pasaron sumidas en la ansiedad una semana completa, sin ninguna mínima noticia de ella, hasta que finalmente apareció por la puerta de la Academia, sonriente y cómo si nada hubiese pasado.

    Cómo si aquellos siete días solo hubiese sido un sueño de los demás y para ella no hubiese existido.

    Mimi parecía más que dispuesta a increparle por ello pero Liza logró pararla a tiempo, presintiendo que Emily no estaba dispuesta a sacar el tema y entendiendo que era mejor cumplir sus deseos. Quizás con el tiempo decidiese abrirse con ellas, sería mejor darle su espacio.

    A regañadientes, la rubia acabó por aceptar y las clases pasaron con aparente normalidad. Sin embargo, a la hora del almuerzo, Emily se excusó con sus amigas diciendo que no se encontraba muy bien y salió corriendo, sin perder la sonrisa.

    Su objetivo fue la Azotea, lugar que afortunadamente se encontraba vacío en ese momento. Extraño, desde luego, que no hubiese algún alumno rebelde fumando o simplemente saltándose las normas estando ahí arriba.

    A Emily no le importó. Hubiese alguien o no, ahí no tenía que fingir aquella sonrisa que le estaba devorando el alma.

    Se dejó caer sobre el suelo, sin cuidado, y apoyada en la verja de metal, se encogió sobre sí misma. Rodeó sus rodillas con sus brazos y las pegó hacia su pecho, escondiendo el rostro entre las mismas.

    No estaba llorando, tampoco estaba triste. A decir verdad, se sentía… vacía. Su mente estaba en blanco y lo único que quería era encogerse cada vez más, hacerse más pequeña.

    Cerrar los ojos y desaparecer, como si nunca hubiese existido.

    ¿Era tanto pedir?

    No mucho después sintió la presencia de alguien en el lugar pero no se movió. Si pasaba desapercibida para aquella persona quizás fuese posible hacerlo con más personas.

    Quizás su deseo podría cumplirse.

    Lo que Emily no sabía era que esa persona había subido expresamente por ella. Shiori Kurosawa había visto perfectamente a través de su máscara y no pensaba dejar que alguien más pasase por aquello.

    No Emily, al menos.

    Emily notó a la chica sentándose a su lado y acabó por mirar de reojo de quién se trataba. En otra situación, quizás le hubiese sorprendido encontrarse a Kurosawa, pero en otra situación quizás no estaría en esa posición.

    Pero no dijo nada, y volvió a cerrar los ojos.

    Y Shiori esperó, paciente, mirando hacia el cielo. Sin presiones, sin prisas, simplemente esperó a su lado.

    —¿Alguna vez has perdido a alguien importante de tu vida, Kurosawa-san?

    Las palabras salieron de golpe, sin aviso, pero también sin emoción, con un tono monótono casi como si a Emily no le importase la respuesta y preguntase por preguntar.

    —Mhm.

    Shiori respondió en voz baja, girando al fin el rostro para verla, con una calidez en sus ojos que sin embargo no alcanzó a Emily.

    Al menos había sacado la cabeza de entre las rodillas, mirando al suelo con indiferencia mientras dibujaba figuras aleatorias con su dedo.

    —¿A quién?

    —Mi hermano mayor.

    Las preguntas de Emily no eran demandantes pero Shiori no tenía motivos para no responderlas. Había subido detrás de ella, ¿verdad? Lo había hecho por un motivo y asumiendo las posibles consecuencias.

    La morena asintió ligeramente con la cabeza, pareciendo ser capaz de reaccionar un poco al fin.

    —¿Cómo fue?

    —Un coche lo atropelló. Intentó proteger a un niño aunque también me protegió a mí.

    —…

    Un pesado silencio se instauró sobre las chicas. No por lo que Shiori acababa de contar si no por la premonición de lo que venía después.

    Como una alerta asfixiante de la que ya no podían escapar.

    >>¿Alguna vez...?

    Pero no fue capaz de acabar. Ni siquiera aquella Emily tan indiferente y vacía parecía ser capaz de decirlo.

    Porque tenía miedo de admitirlo. Porque quizás en el fondo no lo deseaba tanto, y admitir eso la iba a joder de por vida.

    —Sí, deseé estar en su lugar. Muchas veces.

    Pero Shiori lo comprendió. Lo comprendió desde el primer segundo que vio a Emily aquella mañana, con aquella sonrisa radiante que ni en sus mejores días había mostrado.

    Lo comprendió porque había sentido ese vacío y nunca la había abandonado.

    —Yo no tendría que estar aquí, Kurosawa-san. Tendría que ser yo la que hubiese desaparecido para siempre, tendría que haberme subido a ese avión… —soltó tras parar el movimiento de su dedo—. Eso es lo que he estado pensando toda esta semana, que ha muerto porque fui una egoísta que decidió no subirse a ese avión. Mi hermano tenía un futuro mucho más brillante que yo, mi madre superaría nuestra muerte con más facilidad si él estuviese aquí con ella.

    Se quedó unos segundos en silencio, apretando con fuerza el dedo contra el suelo hasta que se enrojeció y su uña se partió.

    >>Pero en cuanto lo pienso, tengo miedo —admitió, finalmente, sintiendo como sus ojos comenzaban a empañarse—. Tengo miedo al pensar que yo podía haber muerto ahí y… me siento aliviada, Kurosawa, me siento aliviada de no haber estado ahí y de seguir viva.

    Su voz se quebró al acabar la frase y sus ojos se abrieron en una expresión horrorizada, porque había acabado de admitir algo terrible.

    >>Soy una persona terrible, no me merezco estar aquí…

    Shiori la escuchó, sin decir nada. A pesar de su propio dolor al recordar su historia, simplemente calló y la escuchó, con una expresión de comprensión en su rostro.

    Y al final, rodeó su muñeca con sus dedos y la obligó a girarse, rodeándola con sus brazos. Y fue todo lo que Emily necesitó para sentir como sus mejillas se humedecían por culpa de las lágrimas. No sollozó, no correspondió al abrazo, fue un llanto silencioso que no fue capaz de controlar. Simplemente dejó que su cuerpo reaccionase.

    Pero aquellas lágrimas eran el único motivo que le había dado esperanza a Shiori. Aquellas lágrimas significaban que Emily no estaba vacía, que aún tenía posibilidades de salvarse.

    Y mientras esa posibilidad existiese, Shiori haría lo que estuviese en sus manos para cumplirlo. Costase lo que costase, porque se lo había propuesto.

    —Eres una persona maravillosa, Emily —susurró, con un tono de voz calmo, acariciando su melena azabache con su mano—. Y me alegro de que sigas viva y de que estés aquí.

    “Y estoy segura de que tu hermano también lo está.”
     
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