Héroes nacionales

Tema en 'Relatos' iniciado por Circe, 27 Mayo 2012.

Estado del tema:
No se permiten más respuestas.
  1.  
    Circe

    Circe Usuario popular

    Leo
    Miembro desde:
    8 Febrero 2010
    Mensajes:
    541
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Héroes nacionales
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1172
    Este fic fue creado para el concurso "Hechos Reales" el cual lamentablemente fue cancelado. Pero, en fin, está basado en una noticia y un hecho real, el hundimiento del Belgrano. Espero que a nadie le ofenda este escrito, sé que estos temas son algo delicados pero es de lo que quería escribir.​
    Héroes nacionales.

    http://www.clarin.com/politica/ultimo-Belgrano-contado-tripulantes_0_692330832.html

    El 2 de Mayo de 1982 ocurrió el desastre. Ese día fue el hundimiento del ARA General Belgrano, el crucero emblemático de la Armada Argentina durante la Guerra de las Malvinas. Había 1093 tripulantes, personas vivían y trabajaban allí, daban todo de si por un objetivo en común: defender a su patria, nuestra patria.

    El ataque ocurrió de día. El primer torpedo se disparó a las 16:03 a una distancia de 5 kilómetros por parte del submarino nuclear inglés HMS Conqueror; fue seguido por el cese inmediato de energía e iluminación, lo que causó el desconcierto y temor de los tripulantes. Mató a 274 tripulantes.

    El segundo torpedo explotó a la altura de la proa de la nave momentos más tardes. Ese segundo golpe provocó el desprendimiento de doce metros de la proa del barco, la inmediata inclinación del barco a babor, el fin de la fuerza motriz y la inutilización de la generación eléctrica de emergencia. En ese momento comenzó la evacuación, con la orden del comandante Héctor Bonzo a las 16:23 horas.

    323 marinos no pudieron volver a sus casas, volver a pisar su tierra ni despedirse de sus seres queridos. Se perdieron 323 vidas, estas personas que eran capaces de sacrificarse por su país y que, por las circunstancias de la vida, lo tuvieron que hacer. Y se convirtieron en héroes.

    Hace exactamente treinta años que 323 héroes ya no están entre nosotros. Lucharon por nosotros y, si estuvieran vivos y tuvieran que hacerlos, la mayoría lo haría otra vez. Estos valerosos hombres estaban entrenados y sabían muy bien lo que estaban haciendo y en qué se estaban metiendo. Estos héroes merecen ser recordados, sino su vida y su sacrificio habrían sido en vano.

    Los restantes 770 marinos también se convirtieron en héroes, en sobrevivientes también. No fueron pocas las penurias que tuvieron que soportar. La evacuación, a pesar de que fue ordenada por el adiestramiento que poseían los tripulantes, fue caótica por la situación: los estaban atacando sin previo aviso, el barco se hundía. Los marineros no estaban preparados, algunos estaban en sus camarotes durmiendo, otros haciendo guardia, otros simplemente pasando el rato en el comedor. Nadie esperaba un ataque en ese momento. El corte de luz causó que los supervivientes no pudieran ubicarse, el haberlos tomado desprevenidos hizo que salieran desabrigados ante el frío de la zona, el humo los asfixiaba y los daños en el crucero se convertían en obstáculos que sortear para poder sobrevivir. Muchos no lo lograron.

    Los médicos y enfermeros recorrían el lugar en busca de heridos a los que salvar, gente a la que ayudar; el sentido de fraternidad no se perdía. Cada marino ayudaba a su compañero en lo que podía, otorgándoles ropa y mantas, llevándolos a cubierta o ante un médico cargándolos e incluso yéndolos a buscar a las cubiertas inferiores donde algunos perdieron la vida.

    Luego debían subir a cubierta, donde debían distribuirse lo más proporcional posible en las balsas que se podían usar. Sin embargo, el caos presente no permitió que esto ocurriese, la rapidez de los acontecimientos no daba lugar para pensar, solo había tiempo para actuar. Los marineros debían huir de aquel barco que se había convertido en una segunda casa, algunos se sentían huérfanos ya que “un marino sin buque no es nada”.

    Nadie pudo dar un suspiro de alivio cuando se encontró en la balsa, la cosa aún no terminaba. Gracias a la marejada y la niebla, la comunicación y visión entre las balsas se hacía difícil, los barcos no podían prestarse ayuda entre sí, solo podían ocuparse de si mismos; por eso hubo botes salvavidas sobrecargados con treinta personas arriba y otros subocupados, con solo tres personas.

    A las 16:50 la escora (inclinación) del 60° anunciaba el hundimiento del Belgrano. Diez minutos después el crucero era engullido en el océano. La impresión de ver semejante mole de acero hundirse llevándose consigo a 300 héroes.

    El mayor miedo era que el barco, en su hundimiento, succionase a los botes salvavidas que se encontraban alrededor. Por eso, los marinos debían hacer lo posible para alejarse de allí, algunos incluso se metían al agua e impulsaban así su bote. El frío fue otro gran problema, la ropa mojada, el bravo océano en continuo movimiento, el viento, la tormenta, el oleaje y las algas marinas impedían que los sobrevivientes pudieran moverse y lograr salvarse, alejándose lo más posible de aquel crucero.

    Fueron horas terribles. Todos temían morir por hipotermia, debían encontrar una forma para mantenerse con vida y esperar el rescate. Muchos empezaron a cantar el himno nacional a la patria, aún cuando estaban entre la vida y la muerte, estos héroes seguían recordando por qué fueron a ese lugar y el valor que tenía y tiene para todos los argentinos, sentían la patria en ese momento y un orgullo inmenso por formar parte de dicha nación. Un gran sentimiento patriótico y religioso había, muchos rezaban, encomendándose a su Dios y rogándole ayuda para ellos y el resto de los soldados. Esperaban poder tener un segundo más de vida y que todo aquello no haya sido en vano.

    El 3 de mayo a las 13:00 se divisó por primera vez las balsas y finalmente pudieron comenzar el rescate. La tormenta que azotaba el Atlántico, el frío, las algas marinas, el congelamiento y heridas en lo sobrevivientes dificultaba las cosas. Había algunos fallecidos, heridos, quemados y la mayoría con principios de congelamiento por las horas interminables que tuvieron que soportar a temperaturas bajo cero. Fue un rescate lento, casi todos los marinos no tenían más fuerzas y los rescatistas tenían que subirlos ellos mismos por las redes y escaleras. Ellos también se convirtieron en héroes, hicieron todo lo posible para ayudar a estos supervivientes y gracias a ellos la mayoría sobrevivió.

    Sin embargo, sus penurias aún no terminaban. Estos marineros llegaron a un país que los rechazó y culpó de la perdida de la guerra. No recibieron los honores que se merecían, muchos tardaron días en llegar a su hogar y la mayoría quería volver a las islas a defender a su patria, sin comprender que ya habían dado demasiado. Algunos incluso se suicidaron, incapaces de superar lo sufrido en el hundimiento del Belgrano ni el desprecio con lo que los recibía sus propios hermanos, esas personas por las que eran capaces de dar la vida.

    Gracias a Dios, la situación se ha revertido en estos últimos años. Estos ex marineros son reconocidos como héroes nacionales, igual que el resto de los ex combatientes. El recuerdo de esas 323 vidas perdidas persiste en la mente de los argentinos y esperemos que nunca sea olvidado, esas personas son y fueron verdaderos héroes.

    Fin.
     
Cargando...
Similar Threads - Héroes nacionales
  1. Wolf Boy
    Respuestas:
    2
    Vistas:
    96
Estado del tema:
No se permiten más respuestas.

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso