Otro Gris y Negro.

Tema en 'Relatos' iniciado por Maze, 16 Abril 2019.

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    Maze

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    Aries
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    Gris y Negro.
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    Fantasmas
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    1
     
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    Gris y Negro

    M baja el teléfono a mediodía. Por unos segundos es incapaz de pensar, de formular cualquier idea coherente. Lo único que siente es un hueco formarse en su pecho mientras su mente se apaga y queda envuelto en el silencio de sí mismo. Se siente protegido por el silencio, sabe que mientras permanezca en él, la sombra que lo persigue no podrá alcanzarlo, pero es inútil. Se da cuenta de que ha estado conteniendo la respiración y su garganta empieza a temblar. Se obliga a respirar de nuevo y cuando escucha que alguien le habla, lucha porque sus ojos no lo traicionen.

    Camisa negra, zapatos negros, corbata. Se siente enfermo cada vez que descuelga una prenda, como si lo estuvieran esperando ahí todo ese tiempo, como si supieran que iban a ser necesarias de nuevo. Teme que se acaben volviendo un uniforme, y aunque sabe que ese temor es absurdo, no puede sobreponerse. Últimamente nada va como M lo espera. Lo desconocido se ha convertido en su nueva cotidianidad, y una mala noticia sucede a otra. Se repite una y otra vez que las cosas no tenían que ser así, pero no tarda en aceptar que esos pensamientos son falsos; que una parte de M lo esperaba desde hace tiempo, que las palabras que no quería decir estuvieron en sus labios todo el tiempo.

    Nunca llegó a sentirse cómodo con ella, ni siquiera en los últimos meses, y sabe que, en el fondo, nadie lo hacía. Ella era un enigma para todos los que la habían conocido. A veces simpática, a veces mordaz, y la mayor parte del tiempo se quejaba de algo, cualquier cosa. M sabía que podía ser hiriente, que podía manipular a otros con facilidad y que siempre velaba por su propio beneficio. Durante muchos años creyó que era una especie de monstruo que solo se mostraba amable cuando le convenía, pero esa sería una aproximación apresurada, era la opinión de los que no la conocían. Cuando M empezó a crecer, se dio cuenta de que ella tenía una mente excepcional, y al día de hoy está seguro de que es la persona más inteligente que ha conocido. Sabía ver a través de las mentiras como si no estuvieran ahí, y descifrar el carácter de cualquiera con un fugaz intercambio de palabras para tornar las cosas a su conveniencia. También era una maestra en el arte de contar historias en las que solía llevar el papel protagonista, siempre sobre un pasado tan distante o tan ambiguo que nadie pudiera llevarle la contraria. A menudo M se preguntaba si serían ciertas, si las inventaba sobre la marcha o si las tenía planeadas. Y de ser el caso, ¿para qué contarle mentiras? Muchas de esas historias estaban cargadas de rencor hacia personas de presente y admiración hacia otras que él no tuvo oportunidad de conocer, pero las contaba con tal seguridad que parecían ciertas, al menos ciertas para ella aunque contrastaran con la realidad que M conocía.

    Sale de la capilla con la excusa de fumar. Hace tiempo que lo ha dejado, pero nadie tiene que saberlo. Simplemente quiere estar lejos de ella, la visión de esa caja le resulta monstruosa y no quiere verla abierta. Y aunque su imaginación se ha esforzado en recrear esa imagen en contra de su voluntad, le aterra la idea de reemplazarla con una real. Toda su vida le ha dado distintas imágenes, distintas caras, y aunque algunas hayan sido hirientes, se resiste a que esta sea la última. Se resiste a dejar que lo alcance. Quiere aplazar el momento tanto como pueda, y aunque sabe que su actitud será mal vista, la única persona con derecho de ofenderse ya no está en ningún lado.

    Ya son altas horas de la noche cuando se quiebra. Ya no hay nada qué hacer ni nadie a quién consolar. Algunos cabecean del sueño, otros conversan para mitigar el ambiente, y aunque M ha podido conservar la compostura, llega el momento en que sus emociones lo alcanzan y debe ausentarse. Sabe que no lo siente tanto como otros; que para sus hijos es mucho más duro y que si hay un momento para ser estoico, es aquel, pero no puede evitar que los recuerdos lo invadan. El mazo de cartas, los chocolates y las piñatas, los anillos y las brujas, las gafas, y el sonido de su risa, una risa sincera que se burlaba del mundo cuando decía algo especialmente ingenioso, una página gris entre tantas capas negras, pero tanto una como otras han sido determinantes para M. Vivió dentro de sí misma hasta el final; oculta detrás de tantas cortinas, de tantas mentiras y verdades oscuras. ¿La persona que conoció los últimos meses era más auténtica que lo de sus recuerdos, o solo se mostraba así porque presentía lo que iba a pasar y quería dejar esa clase de recuerdo? ¿Será acaso que la enfermedad tiró sus defensas y se mostró como era? M no lo cree porque no quiere creerlo. No quiere pensar que unos u otros recuerdos puedan ser falsos porque han contribuido a que sea la persona que es ahora, y aunque haya mentiras ahí, prefiere no saber cuáles eran.

    M recibe el amanecer con los ojos rojos. El dolor ha remitido, pero sabe que tarde o temprano volverá. Una rostro ha sido removido de su futuro, y cada vez que piense en ella a partir de ahora será como un recuerdo. Hay muchos y muy distintos, pero lamenta que no pueda hacer más, que no volverán a jugar una partida de cartas ni escuchará otra historia del bisabuelo. Que no volverá a hacerla reír con una blasfemia ni brindarán en Navidad.

    Se acerca la hora. Sabe que abrirán el ataúd de nuevo para darle el último adiós. M espera que nadie lo llame a hablar. No quiere acercarse y ver algo que no pueda olvidar.
     
    • Reflexivo Reflexivo x 2
  2.  
    Anonimo CCS

    Anonimo CCS consecuencias de actuar sin pensar en el futuro Crítico

    Piscis
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    Antes que nada, me encanto tu historia en todos sus sentidos. Tuve que leer este relato varias veces para poder hacer esta crítica.

    Empezando con la crítica.

    Una cosa que me saco un poco de foco fue y sito textualmente.

    M baja el teléfono a mediodía.

    Esa frase en el contexto que narraste después se llega a olvidar por como narraste ese primer párrafo dando a entender que recibió una noticia impactante al medio día, lo que llamo mi atención de esa frase hacia ese primer párrafo, es como quedo. Si bien nos centra en la hora que recibió la llamada y de esta la noticia, la acción por si sola es algo confusa ya que no da a entender que recibió una llamada (lo cual he de suponer porque no dice si alguien le conto dicha noticia personalmente).

    Dicho esto, no tengo más nada que mencionar más que un acento que reo falta en un Como y donde dice.

    Una rostro ha sido removido de su futuro

    Creo que quisiste decir Un rostro ha sido removido de su futuro.

    Dicho esto, me encanto tu relato en verdad causa gran impacto al leerlo. Me gustaría leer más de tus historias o relatos.
     

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