Otro Fugitivo

Tema en 'Relatos' iniciado por D Fang, 10 Julio 2018.

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    D Fang

    D Fang Entusiasta

    Sagitario
    Miembro desde:
    24 Septiembre 2013
    Mensajes:
    58
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fugitivo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    517
    Cerró los ojos, contó hasta cinco y respiró lenta y profundamente. Al abrirlos todo seguía igual. Contó los dedos de sus manos y miró por todas partes intentando encontrar cualquier indicio de que esa no era la realidad. No halló nada.

    Nuevamente miró el recorte de periódico que llevaba en la mano y con rapidez buscó la fecha. Casi volvió a perder el conocimiento al encontrarla. No había duda, la fecha era 15 años más delante de su tiempo.

    Se dejó caer abatido, mientras contemplaba la ciudad en ruinas en la que había despertado. Todo aquello le parecía imposible. Recordaba a la perfección sus últimos sueños, todos sobre viajes en el tiempo. ¿Acaso eso también era un sueño? Se volvió a pellizcar el brazo mientras apretaba los ojos. Seguía ahí.

    No le parecía un sueño, o bueno, no uno del que pudiera despertar. Y al no poder despertar, entonces no se trataba de un sueño, ¿no?

    Se quedó pensando un rato en todo eso, intentando asimilar la idea de que eso no era un sueño, sino su realidad.

    Abrió lentamente los ojos y poco a poco apareció ante él su recámara. Tenía el vago recuerdo de haber soñado algo, pero no recordaba qué. Agarró su celular y frunció el ceño al ver que la fecha estaba mal: 30 de febrero del 2000. Eso resultaba imposible, por esos tiempos era apenas un niño pequeño y su hermana apenas iba a nacer. Miró a su alrededor y, poco a poco, cayó en cuenta de que en realidad no estaba en su habitación. No como él recordaba que la había dejado. Ahora parecía más bien de un niño pequeño.

    Uno a uno contó los dedos de su mano: uno, dos, tres, cuatro y cinco. Miró las esquinas de la habitación y se asomó por la ventana. Todo era normal y muy real.

    Estaba por salir del cuarto cuando una voz lo jaló de ahí.

    Abrió con brusquedad los ojos y se incorporó con rapidez. Su mamá estaba al lado, diciéndole que se le hacía tarde. Se frotó los ojos y una sonrisa se asomó entre sus labios, le encantaban los viajes en el tiempo. Miró el calendario y se sobresaltó: 30 de febrero de 2012. Había olvidado por completo que se acercaba el cumpleaños de su hermana pequeña.



    Llegó a casa y se anunció, más que nada por costumbre. Su esposo la había dejado hace 10 años, tras la muerte de su hija, y nada había vuelto a saber de él. Dejó las compras en la sala y fue a poner unas flores frente a la foto de su pequeña. De no ser por el accidente, ese mismo día estaría celebrando sus 20 primaveras. Le dedicó una frágil sonría y, con la ilusión de un niño pequeño, se dirigió a la habitación de su hijo. Esperaba encontrarlo despierto. Entró y lo vio en la cama, conectado a todas esas cosas que ella odiaba. Sintió un vacío en el pecho, acompañado de unas traicioneras lágrimas. Se acercó a él, le acomodó el cabello y se limpió la cara. Tenía que ser fuerte, su hijo llevaba 8 años en coma.
     

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