One-shot de Pokémon - [Frantic][AU] Querella

Tema en 'Fanfics Terminados Pokémon' iniciado por milo g, 5 Febrero 2019.

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    Sagitario
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    Escritor
    Título:
    [Frantic][AU] Querella
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2393
    Los personajes no son míos.
    Hay cierta backstory para esta historia porque, en realidad, este es un fragmento de un long fic que aún estoy escribiendo. Publicando esto estoy, como, tanteando las aguas(?).
    Al mismo tiempo, esta historia es participación de Días de abecedario, actividad aún abierta.
    Also, querella, a parte del significado legal, significa "Oposición o falta de armonía entre dos o más personas" y creo que eso describe perfectamente a Ruby y Sapphire(?).
    Advertencia de lime? yea

    En un momento, Ruby le preguntó cuánto le habían costado las entradas, que se lo quería pagar, pero ella negó. Yo invito, murmuró y aunque Ruby se lo agradeció, igual no le parecía normal en ella.

    El concierto aún no comenzaba. Sus entradas anticipadas habían permitido que entraran casi sin hacer fila; el lugar era un bar, algo pequeño a lo que esperaba Ruby. Al fondo había un escenario y, a los costados, unas pocas mesas con banquillos. El centro estaba despejado, excepto por algunas personas y ellos dos. A la izquierda de la puerta estaba la barra, y a la derecha unas escaleras que daban a los baños, en el piso superior.

    Ruby le tiraba miradas cada tanto a Sapphire, quien estaba más bien distraída. Se acercó a la barra y compró cerveza para ambos.

    ―Creí que no te gustaba ―comentó ella, aceptando la bebida y dándole un trago.

    Ruby bufó―, es mi bebida favorita, yo desayuno cerveza.

    Seguido de su sarcasmo, bebió cuanto pudo hasta que no pudo soportar el amargo sabor.

    ―Claro ―contestó, aburrida.

    Y… ahí estaba. El silencio incómodo.

    Era un avance, es decir, antes ni le hablaba. Sabía que era su plato de segundo, pero eso no significaba que no podía aprovechar la oportunidad y pasarla verdaderamente bien los dos. Sapphire lucía bien, muy bien, y él se ponía un poco mal de que no fuera para él. Tenía una camiseta sin mangas y un pantalón corto de jean desgastado. Estaba ligeramente maquillada, solo un labial rojo, pero a los ojos de Ruby se veía genial.

    Él llevaba una camiseta blanca de manga cortas y una camisa escocesa roja encima, abierta y remangada, junto con unos jeans negros. Básico. No creyó que fuera un lugar especial al que iban, y así era, pero junto a ella, viéndola tan bien, se sentía menos.

    ―Ah, tomemos shots ―dijo ella, cerca de él, por la música alta y lo llevó del antebrazo hasta la barra.

    No pudo negarse.



    Los shots eran un asco, siempre lo habían sido. El tequila tenía que estar mezclado con algún jugo dulce o debías estar muerto por dentro para disfrutarlo. Ruby lo sabía, no era la primera vez que tomaba. Lo que sí le sorprendió es que después del tercer shot, es que ya no ardía cuando bajaba por su garganta y que sabía bastante bien.

    La música comenzó a bajar de volumen y ambos giraron hacía el escenario.

    ―Está por comenzar ―dijo Sapphire, emocionada. Ruby la miró y sonrió también―, iré al baño rápido, antes de que comience.

    ―¡Te espero aquí! ―Exclamó viéndola alejarse.

    Se tomó un último shot y miró al escenario. La música seguía de fondo, pero ahora sí se podía hablar mejor; había personas armando la batería y otros con guitarras se estaban acomodando. Vio a Sapphire bajar las escaleras y pidió otras dos cervezas.

    ―Ten.

    Tomó la cerveza y luego lo arrastró hasta delante del escenario. Había bastante más gente que junto a la barra y no sabía si era por el alcohol que comenzaba a hacer efecto o qué, pero tenía bastante calor. Miró a Sapphire, su piel estaba brillosa, seguro por el calor también, y se veía animada, sus ojos encadenados al escenario.

    La banda se presentó, un nombre que Ruby no se molestó en escuchar o recordar, pero cuando sonó la primera canción la reconoció porque Sapphire la escuchaba todo el tiempo. El ritmo era movido y pegajoso, tanto que no pudo resistirse y terminó bailando y saltando, al igual que la chica.

    En un momento, sus miradas se encontraron y él se sonrojó un poco por ser el único de los dos que estaba haciendo el ridículo. Claro, ella también se movía, pero no era nada comparado con los movimientos erráticos de él.

    —¿La estás pasando bien? —Preguntó ella, casi riendo, en el oído de él.

    —¡Claro! —Exclamó y se acercó más a ella, tal vez un poco más de lo necesario, pero ninguno se alejó—, ¿tú?

    Sapphire asintió, sonriendo. Devolvió su atención a la banda y Ruby trató de hacerlo también, pero no podía ignorar lo cerca que estaba el cuerpo de ella, o cómo sus brazos se tocaban cada vez que se movían. Comenzó a sentirse un poco mareado, y se alejó de ella. Salió del bar; en la calle, el viento helado de medianoche le pegó en la cara, despejándolo un poco. Suspiró y se sentó en la acera.

    Quería hacer tantas cosas con Sapphire, quería abrazarla, besarla, y tenerla tan cerca y no poder tocarla lo abrumaba demasiado. ¿Estaba exagerando? Por supuesto. Seguro era el alcohol.

    Ah...

    Podría dejarse llevar un poco, solo un poquito y luego diría que fue culpa del alcohol. Ella no tendría razón de enojarse.

    Excepto que sí, podía y tenía razón de estar furiosa si hacía eso.

    ¿Cuándo se había vuelto tan cretino? Seguro había sido cuando-

    —¡Buaaaargh!

    —¡Carajo! —Exclamó cuando, a un metro de él, una chica comenzó a vomitar en la acera. Pensó que ese era su pie perfecto para regresar.

    Pasó por la barra antes de volver con la chica y compró más cerveza.

    —¿Tanto demoraste en esto? —Cuestionó ella con el ceño un poco fruncido y Ruby asintió.

    Ya había perdido la cuenta de cuántas cervezas llevaba, pero eso no evitó que aceptara la que él le ofrecía.

    ―Si no te conociera, Ruby, creería que estás tratando de emborracharme ―bromeó ella.

    ―¿Y si fuera así? ―Contestó, llevando su botella de cerveza a la boca sin romper contacto visual con ella. Sapphire lo miraba, sentimientos indescifrables decoraban sus ojos, mas no dijo nada. Ruby bajó la bebida y le guiñó un ojo, para después soltar una carcajada―. No puedo creer que acabo de hacer eso.

    Sapphire lo acompañó con la risa, más burlona que la incómoda de Ruby.

    El concierto seguía a todo volumen, pero parecía estar en segundo plano para ellos. Ruby estaba encantado de tener la atención de ella solo para él, aunque fuera por escasos segundos y gracias a ridiculizarse.

    Sapphire, por otro lado, había olvidado por completo a Gold, su plantón y los celos que sentía porque, a pesar de todo, Ruby era encantador. Era divertido, sabía cómo tratar con ella… a veces, era atento y, según demostraba, seguía enamorado de ella.

    Seguía herida, sí, pero ya había pasado un año y en ese momento estaba más herida por Gold que por él. Por eso, cuando la banda tocó una canción un poco más lenta de lo que todos esperaban, aceptó la mano de él para bailar. Por eso dejó que Ruby la abrazara mientras se movían junto con la música. Por eso se aferró a él, arrugando su camisa con sus puños, apoyando su cabeza en su hombro e inhalando su desodorante y la estúpida colonia que le gustaba usar.

    Por primera vez, en bastante tiempo, se sentía en paz.



    Alrededor de las dos de la mañana, la banda terminó su presentación. Un poco más de gente entró y la música cambió de ser en vivo a grabación: los hits de todos los tiempos. Dos cervezas más habían sido suficientes para que los dos se soltaran y comenzaran a divertirse de verdad. Bailaban ridículamente, gritaban las canciones que se sabían y, sino, también gritaban las pocas palabras que lograban entender en su estado de estupor. En un momento, era tanta la gente que provocaba que bailaran pegados. Luego se aligeró un poco, pero seguían bailando cerca.

    El ambiente era caluroso y oscuro, la música retumbaba contra sus oídos y sus pechos. Sapphire bailaba con los ojos cerrados, sacudiendo la cabeza y su cabello suelto, mientras que Ruby bailaba con sus ojos encadenados a ella. Cada tanto ella se cansaba y se detenía a mirarlo, tal vez le hacía un comentario de la canción que sonaba o cualquier cosa y Ruby asentía y agregaba algo. La miraba a los ojos cuando podía hacer contacto visual con ella, sino su cabello o el resto de su cuerpo, que brillaba con las luces de colores y el sudor.

    Cuando ella comenzó a abanicarse con su mano, Ruby vio su oportunidad y se acercó más. Sapphire lo notó y lo miró interrogante hasta que sintió la suave brisa que salía de sus labios.

    ―¿Qué haces? ―Preguntó, riendo, mientras él le soplaba con más fuerza―. ¡Ah! ¡Me escupiste!

    ―¡Perdón! ―Exclamó mientras ambos reían. Abrazó su cintura, acercándola más a él para seguir soplando―. ¿Tienes mucho calor? ¿Quieres que salgamos un rato?

    ―Ah… No lo sé ―contestó, reposando sus manos en los hombros de él―. ¿Qué quieres hacer tú?

    Ruby la abrazó más y apoyó su cabeza en el hombro de ella. Acarició el hueco de su cuello con su nariz y suspiró―, a donde quieras llevarme, iré.

    En esa pose, abrazados, bailaban apenas, meciéndose de un lado a otro en un ritmo totalmente ajeno a la música que sonaba. Ruby le hacía cosquillas con la nariz, pero luego pasaron a ser besos suaves, roces de sus labios contra su piel, pero no menos sugestivos.

    ―Ruby ―dijo ella, cerca de él―, volvamos a casa.



    El profesor estaba durmiendo, su cuarto estaba en el piso inferior, más cerca del laboratorio. Las habitaciones de Ruby y Sapphire estaban en el piso de arriba.

    El silencio los había envuelto hasta que llegaron al final de las escaleras.

    ―Fue divertido esto ―comentó Ruby, algo incómodo, sin saber qué hacer.

    ―¿Quieres besarme? ―Preguntó ella, directa, mirándolo a los ojos y sonriendo apenas.

    Sus mejillas estaban sonrosadas, tal vez por la pregunta, tal vez por los restos del alcohol.

    .

    ―¿Y qué te detiene?

    ¿El rechazo de parte de ella? Esa era razón suficiente como para no hacerlo. Pero en ese justo momento, luego de haber bebido cerveza a más no poder y haber tenido una estupenda noche juntos, Ruby no encontró razón alguna para negarse.

    Ah, lo malo es que tardó mucho en debatirse por lo que Sapphire lo besó. No era malo, en verdad, más bien, era genial.

    Las manos de ella estaban en sus mejillas. Ruby reposó sus manos en la cintura de ella y lentamente se fue dejando llevar. Lamía sus labios y los succionaba, era… genial.

    ―Vamos a mi habitación ―murmuró ella, separándose apenas y mirándolo.

    Ruby sospechaba qué seguía, pero no dijo nada, solo seguía besándola mientras trataban de llegar lo más silenciosamente hacía la habitación.

    Todo estaba a oscuras, no habían prendido una sola luz para no despertar al profesor.

    Entraron en la habitación y Sapphire cerró con llave la puerta, luego se giró y Ruby estaba encima de ella, contra la puerta, besándola, acariciándola, tocándola.

    Era diferente, nuevo, pero excitante. Ruby le besaba el cuello, tal vez un poco brusco, pero le encantaba. Lo sentía apoyarse contra ella, sentía su erección y eso la calentaba más.

    ―Vamos a la cama ―dijo ella, empujándolo apenas en dirección a la misma. Él asintió apenas, y se dejó guiar, hasta que tropezó a cayó sentado en la misma. Sapphire se sentó a horcajas sobre él y siguió besándolo.

    Se sentía en el cielo, ¿verdad? Es decir, esto era lo que deseaba desde hace un año, cada día, sin falta. Lo había imaginado muchas, muchas veces, cómo llegarían a ese punto (lo había imaginado de esta manera en una ocasión), de qué se dirían ellos (a veces, se profesaban su amor), o cómo actuaban ambos.

    Es decir, él sabía que ella no era virgen. A veces la imaginaba salvaje, hablando y actuando como en las películas pornográficas, guiándolo, mandoneándolo, y le encantaba. Otras veces, la imaginaba siendo tierna con él, tratándolo como si fuera lo más importante para ella, aunque fuera por una noche sola.

    Él sí era virgen. ¿Ella lo sabía? ¿Era algo que debía decirle?

    Otras veces había imaginado cómo sería al día siguiente. Ambos despertando abrazados, él acariciando su cara y ella sonriéndole como si fuera lo más hermoso que había visto en su vida. O, totalmente contrario –y más realista de lo que gustaba admitir–, él despertaba y ella ya no estaba; después no le dirigía la palabra o actuaba como si eso jamás hubiera pasado, como si fuera un error.

    Él no quería ser un error, prefería no ser nada a ser eso.

    ―Ruby ―murmuró ella, mirándolo―, ¿estás bien?

    ―Ah, sí. ¿Por qué lo dices?

    ―Se te acaba de bajar, como, así ―hizo las señas de un avión cayendo y estrellándose y sonrió burlona.

    ―E-es… estoy borracho… ah, olvídalo ―ella se tiró a un costado de la cama y él se sentó, de espaldas a ella.

    Al final, ninguna de sus fantasías se había cumplido. No había ni llegado a tocarle los senos y ambos estaban completamente vestidos. Sentía- no, lo había arruinado, con sus inseguridades y sobrepensando todo.

    ―Lo lamento ―dijo él.

    ―Está bien.

    ―No, yo ―se giró a mirarla y sonrió irónico― de verdad lo lamento. Quería hacerlo contigo.

    Por un segundo, espero que ella lo mirara, le acariciara la mejilla y le dijera “ya habrá otra ocasión”, pero por supuesto que no lo hizo. Seguro que esa había sido su única oportunidad y la había perdido.

    Ruby suspiró y se levantó de la cama. Caminó hasta la puerta de la habitación con lentitud, dejando atrás la poca dignidad que le podía quedar y esperando que ella lo detuviera, cosa que tampoco hizo.

    ―Buenas noches ―murmuró él.

    ―Buenas noches.



    Acostada en su cama, tiempo después de que Ruby se fuera, pensaba en si hubiera sido buena idea hacerlo con él.

    ¡Gracias por leer! Si les interesan mis fics de pokémon, el link a mi perfil de ff (donde tengo todos mis fics) está en mi perfil.
    Saludos.
     
    Última edición: 5 Febrero 2019

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