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Historia larga Fanfic - Una Historia de Amor Olvidada

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Celas, 1 Marzo 2012.

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    Celas

    Celas Usuario común

    Aries
    Miembro desde:
    1 Agosto 2008
    Mensajes:
    271
    Puntos en trofeos:
    108
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - Una Historia de Amor Olvidada
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    1115
    Una historia que empecé hace algún tiempo y nuevamente la he retomado. Espero que os guste!

    Chapter I

    Me levanto, siempre el mismo día, las mismas cosas, las mismas personas, los mismos sitios, ya no hay nada que me resulte nuevo. Quisiera desaparecer de este mundo que es siempre monótomo. Al abrir los ojos visualizo siempre el mismo techo blanco, tan vacio como me siento yo, tan soso como me considero yo y aquella fractura de la pared és mi apoyo. En mis deciocho años, me ha parecido siempre vivir el mismo día.

    Toc-toc, llaman a mi puerta, es la gritona de mi hermana menor, me llama para salir como siempre, salir sólo a las reuniones de la empresa de mi padre. Me poso delante del espejo a peinarme una vez ya puesto el traje, hay que ser formal y como siempre la corbata es mi mayor enemiga cada mañana. La sirvienta de la casa me la recoloca bien y nos sirve el café. Un café amargo y no de buen gusto para mi paladar.

    Son las ocho, lo sé por el reloj del salón principal que suena, me colocó la chaqueta, la sirvienta mira si todo esta en su orden y me dice "que tenga un buen día", una de las pocas frases que dice siempre, aparte del "buenos días".

    Me subo a la limosina junto a mi padre y hermana menor, mi padre callado con los ojos cerrados delante de todo, a mi lado la gritona de mi hermana diciendome como es el cliente, parece ser que ella está más interesada que yo y yo mirando por la ventana. Niños corriendo para ir al colegio, madres que van con sus hijos, personas mayores paseando al perro y alguna que otra pareja, suspiro, que envidia me dan. Todos piensan que por pertenecer a una familia de una gran empresa vives la mar de feliz. Pues no, eso no es verdad, siempre hay que aguantar fastidiosas y aburridas reuniones; algunas llenas de discusiones, otras más rápidas, otras mucho más lentas e incluso reuniones que no le veo el por qué, pero lo peor de todo es que tengo que mostrar una sonrisa falsa y sin ganas, una faceta que no és la mía, ser alguien que no soy. Si pudiera pedir un deseo sería ser un chico normal y corriente.

    -¡Hermano! Esta reunión és muy impotante, si conseguimos que el cliente acepte, ganaremos mucho dinero y lo que és más ¡Nos haremos conocer más!- grita la pequeña emocionada con esos ojos azules cristalinos.
    -Si...-digo sin mucho ánimo, como si sus palabras fueran un susurro que pasa desapercibido para mi.
    -¡Hermano, pon más ganas al asunto!

    Los gritos de mi hermana son para mi ya el pan de cada día, el tintineo de cada mañana, despúes de casi deciocho años acabas acostumbrandote. Llegamos, este es mi destino hoy junto a mi padre y hermana. Un edificio de unas veinte plantas de fachada cristalina, al verla pensé "tienen buen gusto".

    -Bienvenido señores, que tengan un buen día -dicen los empleados al vernos.
    -Igualmente - digo con una sonrisa falsa.

    Cogemos el ascensor y miro a mi padre, siempre tan callado y serio, sin mostrar ninguna sonrisa ni ninguna lágrima. Él siempre ha sido así, nunca lo vi realmente con una gran sonrisa en los labios, incluso cuando estaba nuestra madre, ni tampoco derramó ninguna lágrima tras su muerte. Un hombre lleno de misterios tanto para la gente de fuera como la própia família. "Leon, ven a la próxima reunión", són las únicas palabras que me dirije. No entiendo por qué debo ir si yo no abro la boca para nada, solo habla él. Coger experiéncia dice mi hermana menor. Será eso.

    Entramos en la sala que toca la reunión, aún no hay nadie. Me siento en la primera silla que encuentro y cierro los ojos. Cerrar los ojos, creo que es lo único que he heredado de mi padre, la costumbre de cerrar los ojos. Mi hermana me susurra cosas que yo ni escucho. Maldito día en que nací en la família Strike, ese es mi pensamiento. Escucho como de nuevo se abre la puerta, és el cliente, paso de abrir los ojos, ya ves para ver a cuatro hombres trajeados. Comienzan hablar, no me importa nada, solo deseo que acabe ya.

    -Os presento a mi hija mayor que ...

    La palabra hija me hace reaccionar, abro los ojos buscando esa figura, no la veo está a cinco asentos a mi derecha, únicamente veo su larga melena color caramelo. Me hecho disimuladamente hacíaa delante para poder visualizarla, pero no soy el único que se hecha hacía delante. Chisclo con la lengua.

    -Encantada, es un placer para mi.

    Fue un flash, como si algo me atravesaba, en ese preciso momento conocí un ángel. Su voz como hilo de agua, voz ángelical que quedó grabada en mi mente.

    La busqué con la mirada todo el rato, pero disimuladamente no quería parecer un acosador. Pero no hubo manera sólo apreciaba su melena color caramelo. Maldije porque no abrí los ojos cuando entraron. Ya habían pasado dos horas y seguían hablando mi padre y el otro hombre trajeado, acabar ya, ese era todo el rato mi pensamiento.

    -Entonces quedamos así, señor Stike-dijo el cliente estirando la mano.
    -Ha sido un placer hacer negocios con usted señor Rui- dijo mi padre apretando la mano del señor Rui.

    Se acabó, ahora por fin, después de casi tres largas horas podría verla.

    -¡Hermano! ¡No has estado atento a la reunión! ¿Verdad? - gritó mi hermana pequeña tirandome del brazo.
    -¡Sueltame!

    Me giré rápidamente hacia ella, pero ya se fue, ya no estaba, corrí hacia la puerta y sólo pude ver, entre los cuatros hombres, nuevamente su larga melena y su fina figura como una pluma. Me quedé plantado en el marco de la puerta observando aquella fina figura que desaparecia a lo lejos.

    -Hijo es hora de irnos – dijo con su tono serio como de costumbre.
    -Sí, papá – contesté cabizbajo.
     
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    Celas

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    Aries
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    Escritora
    Título:
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    Para todas las edades
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    2
     
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    1011
    Aquí el 2n capítulo, espero que os guste^^

    Chapter II

    Llego a casa, saludo a mi hermana mayor que esta en su oficina trabajando, siempre rodeada de esas cuatro paredes agobiada y hablando, el mayor del tiempo, por teléfono, me hace una seña y subo a mi cuarto. Me desnudo y me pongo una ropa ordinaria y cualquiera, una que me sienta cómoda. Me situo delante del espejo, todo no parece ser como siempre, mi camiseta roja sin ningún estampado se refleja en el espejo de manera distinta... la camiseta de mi reflejo lleva un estampado de flores. Vuelvo a mirar mi camiseta que sige siendo sólo roja y vuelvo a mirar al espejo que sigue teniendo el estampado de flores. Me asustó un poco y retrocedo unos pasos y lentamente subo la mirada hasta toparme con el reflejo de mi rostro.

    -¿Por que me sonríes? -pregunto aguantando la mirada en sus ojos cristalinos. Ella simplemente pasa su mano por su cara y de repente golpean a la puerta, cosa que me asusta - ¿Sí, quiés és? – respondo asustada.
    -Soy Lara, le vengo a dejar ropa limpia.
    -¡Ah, claro! Pasa, pasa- dije apresurada.
    -Como le gusta mirarse al espejo, señorita - dijo riendose y yo le contesté con una sonrisa poco convencida -Le llamaré para la hora de la comida.
    -Hoy no, me voy a comer con mis amigos – respondí con una pequeña sonrisa.
    -Oh vaya, no lo sabía. Que se lo pase bien - dice haciendo una reverencia y cierra la puerta.
    -Muchas gracias-digo haciendo otra reverencia.

    Rápidamente me miro al espejo, muevo rápidamente las manos y todo parece normal. Suspiro, todo ha sido fruto de mi imaginación, pienso. Me lavo la cara y rápidamente miro el espejo como si quisiera pillar a mi reflejo, como si supiese que no me reflejo yo sino otra persona que imita mis movimientos. Toco el espejo, como siempre frío, no sé de que me extraño. Una sombra veo pasar delante de mí, la sigo con la mirada y desaparece en la puerta que chirrea.

    -¿No... estaba cerrada? - digo confusa sin entender lo que ocurre esta mañana. Me dirijo a cerrar la puerta asustada y suena mi móvil y que hace que me gire bruscamente -¿Sí?
    -¿Dónde estas, Ariel? Te estamos esperando.
    -¿Eh? - estoy confusa por todo lo que esta sucediendo - Pero si aún no es la hora.
    -¿Pero que dices? Si son las once y habíamos quedado a las diez y media.
    -¿Tan tarde es ya? Pues ahora mismo voy para ahí - cuelgo el móvil y veo que pone 10:00 -No puede ser...

    Salgo corriendo de mi cuarto, bajo corriendo las escaleras, mi padre me dice algo, pero ni le escucho, cogo la bici y me pongo en marcha. Pedaleo rápidamente intentando huir de este día que no paran de suceder cosas extrañas, mi reflejo, la sombra, la puerta y finalmente la hora. Me digo a mi misma que son tonterias, imaginaciones mías por el cansancio acumulado. Finalmente llego a dónde estan todos.

    -¿Te ha pasado algo, Ariel? ¡Espera que lo sé! Te has quedado dormida -dice riendose.
    -Eso es, Eian - me rio con él.
    -Va, va que no tenemos todo el día -dice Saya.

    Como siempre quedamos todos a las diez y media para dar vueltas con la bici, una afición que tenemos todos en común y mi nombre Ariel... no és. Mantengo este nombre para que la gente no descubra quién soy yo y siempre visto de manera ordinaria con gorra y gafas de sol para reforzar mi idéntidad falsa. En cuanto a mi nombre real... bueno ya lo descubriréis.

    Entre tanto y tanto se nos hace la hora de comer son ya las dos y media.

    -¿No teneis hambre? -dice Ren con la mano en el estómago.
    -Ya va siendo la hora de comer, ¿no creéis?- dice Eian.
    -Yo he desayunado tarde, así que no me importa -dice Saya.
    -¡Pues vamos a comer!-digo muy animada sin recordar nada de lo que me ha sucedido esta mañana.
    -Ariel, tu móvil-dice Ren devolviendomelo - Que se te cae y no te enteras – me lo devuelve.
    -Ah gracias -miro el móvil y marca las 14:30 -Ves, todo ha sido parte de mi imaginación -digo contenta.
    -¿Ariel?-dicen todos confusos.
    -¡Vamos!¡Vamos! ¡Que tengo hambre!- digo y comienzo a pedelear rápidamente.
    Giro dos curvas bastante pronunciadas, veo que detrás de mi los demás me persiguen. Me rio muchísimo, no puedo parar. Verlos con esas caras no tiene precio.

    -No me atraparéis -digo cogiendo más velocidad bajando por una cuesta pronunciada.

    ¡Cuidado Ariel! Fueron las últimas palabras que logré escuchar claramente porqué ahora me encontraba en firme suelo cubierta en un pequeño charco de lo que parecía ser sangre. Mis ojos dislumbraban una fina figura entre un gran cielo azul.

    -¿Quién eres tú...? Que es lo que buscas de mi...-apenas pude pronunciar.
    -Esto es sólo el comienzo mi querida Leira Rui Valentine -susurró en mi oído antes de que pudiera perder la consciencia.

    Quién eres, que quieres .. porqué llevas mi rostro... y porqué a la vez te siento tan cerca y tan lejos...
     
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