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Relato Fanfic - Un de febrero en mi niñez.

Tema en 'Historias Terminadas Originales' iniciado por Titiritero de almas, 13 Febrero 2012.

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    Titiritero de almas

    Titiritero de almas Usuario común

    Sagitario
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    307
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    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - Un de febrero en mi niñez.
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2207
    aasdf jajajaja ok

    O//3//O Hola chicos de fanficslandia, he aquí un one shot sobre mi niñez, muchas amigas del foro me dijeron que era algo lindo, pues espero y lean mi one shot,
    n------n creo que es un pequeño escrito que revela un poco de mi complicada niñez.
    Bueno, no hago esperar más, me gustaría que leyeran todo ya que he abierto un poco parte de mi verdadero yo, diré la verdad y pues no temo a ser criticada,
    pero no me gustaría que se espantaran u//3//u los dejo, espero comentario.



    Me encontraba durmiendo en mi cama individual, debajo de las tibias y pesadas cobijas que custodiaban mi pequeño cuerpo; mi sueño se vio perturbado al percibir un irritante fosfeno amarillo, traté de abrir los diminutos y tenuemente ojos rasgados que poseía sin embargo sentí un ardor en mis pupilas color café oscuro, por ende decidí acurrucarme entre las cobijas cubriendo así mi castaña cabecita.
    Quería seguir durmiendo, eso era evidente; pero debía ir a la escuela. Al cabo de unos segundos escuché unos tenues pasos que se dirigieron al televisor de mi cuarto y encendieron éste. El sonar del noticiero diurno me exacerbó más. Era lo mismo todos los días…
    —Dianita, ya levántate—escuché decir de mi mamá, a lo que yo sólo saqué mi cabeza de las cobijas.
    Abrí los ojos y dejé de sentir ardor, miré la televisión con el objeto de poder mirar la hora del día.
    —Ya voy—hablé con cierto tipo de pereza, entrecerré mis ojos y enfoqué mi atención en la reconfortable tibieza que me brindaba mi cama.
    Al cabo de unos tres minutos me armé de valor y abandoné mi cama para acto seguido sentir el helado piso debajo de mis plantas descalzas. Caminé hasta llegar a la puerta de la recamara y me miré (parándome de puntillas) en el espejo que se encontraba colgado en la pared, cerca del marco de la entrada.
    Escuché el sonar de la reja de la casa y supe que mi mamá ya se había ido a trabajar.
    Tallé mis ojos para despabilarme y tomé el uniforme que me había doblado mi mamá. Constaba de una falda tableada de color azul marino, con una camisa blanca, un chaleco y un suéter verde bandera con la insignia de la escuela bordada en blanco. Una vez puesto el uniforme me miré nuevamente al espejo y me puse una diadema.
    Sabía que no era el peinado perfecto, pero mi mamá no tenía tiempo como para peinarme y no quería darle problemas.
    Escuché que la puerta del cuarto vecino se abrió, era mi abuelo Sergio, era un hombre fornido se 63 años de edad. Él era el encargado de llevarme cada mañana a la primaria.
    Pues yo originalmente venía del estado de Chiapas, un estado del sureste de México.
    Los primeros cinco años de mi niñez los pasé en ese lugar. Ahí vivíamos mis padres, mi hermano mayor y yo; poco después quise una hermana y por lo tanto mi mamá quedó embarazada.
    Mi padre tenía un puesto demasiado elevado en el gobierno y trabajaba en contacto directo con el gobernador; por lo tanto siempre vi todo color de rosa, creía que el tener todo lo que quería al instante, el ver todos los estrenos de las películas, el tener los videojuegos de moda, vestidos de marca nuevos a la semana, comer en Mc Donalds o ir a restaurantes casi todos los días, el ver a Raquel con su hija Lucy (la empleada doméstica y mi niñera)en mi casa era algo de lo que mucha gente gozaba.
    Sin embargo las cosas tomaron otro rumbo y mis padres se divorciaron, mi mamá, hermano y yo tuvimos que mudarnos a Puebla; pues ahí era donde mi familia materna vivía. Como no teníamos a dónde ir mis abuelos nos brindaron techo y comida, la casa de ellos era espaciosa, sin embargo, un matrimonio adulto no tenía cosas para niños, así que no tenía los lujos a como antes.
    Todo era aburrido para mí, me había mudado a otro lugar y ahora convivía con una familia demasiado conservadora.
    No tenía con quien convivir, mi hermano me llevaba 5 años, jamás había convivido con mis primos maternos y cuando los veía lo único que hacían era criticar a mis padres y el hacerme sentir menos. Incluso varias veces llegué a agarrarme a golpes con mi prima, pues ella siempre era la mimada y se burlaba de mi a cada rato, cuando ningún adulto nos veía sus burlas aumentaban e incluso trataba de arañarme, a lo que yo correspondía con otros golpes.
    Mi madre, embarazada, me preguntaba que cómo se me hacía mi nueva vida, entonces yo le dije que era lo mejor que me había pasado, que mis primos eran demasiado sociables y que me encontraba feliz. Todas esas falacias se debían a que deseaba el bienestar de mi mamá y de mi futura hermana
    No quería hacerle pasar malos tragos a nadie, y de ser posible soportaría todo.
    Al cabo de unos meses mi hermana nació, una niña pelirroja, pálida, de labios carnosos y ojos grandes y expresivos. Era demasiado linda, mi hermano y yo estábamos demasiado felices; por mi parte, era la primera vez que veía a un bebé tan de cerca.
    Mi mamá basó toda su atención en ella, pues mi padre ya no estaba y ella debía compensar toda carencia que sintiera mi hermana por parte de mi padre; yo sentí que mi mamá dejó de fijarse en mí, pero lo comprendí a los 6 años. Llegué a la conclusión de que yo ya era lo demasiado autosuficiente como para dejar de necesitar de cariño materno. No dije nada, amaba a mi hermana y sabía que ella necesitaba toda la atención del mundo, y de serme posible haría todo lo posible por no causar problemas. Yo le cedería todo el cariño materno que necesitaba a mi hermana, ella lo aprovecharía y crecería bien.
    Claro, mi personalidad se vio afectada ante el divorcio de mis padres, yo me aparté de todos mis seres queridos, y de ser una niña social me volví a una callada, seria, tímida y antisocial pequeña.
    El tiempo pasó y ahora tengo 9 años, voy en cuarto de primaria. Ahora me preparo para ir a la escuela con mi abuelo. Es un 14 de febrero, jamás me ha gustado tal fecha pero bueno… las clases están presentes y yo debo asistir.
    Después de varios minutos llegué a la escuela, subí al segundo piso de uno de los edificios, entré a mi salón y finalmente me senté en una de las butacas.
    Traté de no mirar, pues ya habían alumnos, cada uno llegaba lleno de regalos, globos, peluches, dulces y tarjetas.
    —¡Feliz día del amor y la amistad!—escuché gritar de mi compañera Fabiola, para acto seguido regalarle un globo de gas y una bolsa de regalo a Fernanda.
    Fernanda respondió el abrazo, rió y dijo un “Gracias”, a lo que acto seguido le dio a Fabiola un una caja de chocolates y un peluche, un oso rosado para ser más precisos.
    Traté de no mirar tal escena, jamás le hablaba a alguien en el salón, pasaba los recesos sola. Nadie era mi amigo, no me dolía, ya era una costumbre.
    No me interesaba ver semejantes muestras de cariño, eran tontas…
    Me topé con incontables escenas de amistad, intercambio de regalos y abrazos, incluso la profesora recibía demasiados regalos por parte demis compañeros. Sin embargo yo me mostraba indiferente, sólo ponía atención en la clase y nada más.
    Siempre detesté ese día, lo odiaba, me revolvía el estómago y sentía una tensión en mí.
    Lo único que hacía era estudiar e ignorar a mis compañeros. Así estuve hasta que llegó el recreo; como era 14 de febrero todos teníamos derecho a salir.
    Yo por mi parte me quedé sentada en mi butaca, recargué mi rostro en ella y esperé a que el descanso acabara. Sentí que una mano tocó mi hombro derecho, me espanté inicialmente, sin embargo vi que sólo se trataba de mi profesora.
    —¿Por qué no sales?—cuestionó seria y a la vez preocupada—. ¿Te pasa algo?—cuestionó nuevamente y dibujé una sonrisa temblorosa, una falsa.
    —No dormí bien, estoy cansada—mentí con naturalidad a lo que la profesora me sonrió reconfortable.
    El timbre sonó y mis compañeros entraron al aula acompañados de sonoras risas. Yo recobré postura y me preparé para la clase.
    Todo se hizo más rápido y finalmente la salida llegó. Sentí un alivio, esperé a que todos salieran y me detuve en los ahora solitarios y fríos pasillos de la primaria.
    Miré de lejos a mis compañeros y lloré, las lágrimas salían en silencio, eran frecuentes, trataba de apaciguarlas pero estas salían sin cesar. Desde que llegué jamás tenía amigos, en este día nadie se me acercaba, era como si no existiera, odiaba ese día porque era cuando más sola me sentía.
    Sequé mis lágrimas y esperé a que mi color pálido regresara para así poder irme de ahí.
    Siempre me pasaba lo mismo cada año, me odiaba por ser débil, por no ser amiga de la soledad.
    Supe que si seguía así jamás tendría a nadie, así que entrando a la secundaria alteré mi personalidad, quizás y la alteré de más… pues ahora sufro neurotismo
    y paranoia.
    Incluso una vez desperté en la madrugada, vi a mi lado una silueta femenina, sentía que me miraba. Acto seguido me tomó del cuello y supe que quería acabar con mi vida.
    Fue cuando grité y en consecuencia mi victimario salió corriendo; yo, me levanté de mi cama y traté de ir a la cocina para tomar el cuchillo más filoso para así ser yo quien asesinaría a esa tipa, pero mi hermano me abrazó y no me dejó ir hasta que me fui a mi cama.
    Al otro día supe que se trataba de un delirio, sin embargo todo lo sentí tan real; el pánico invadiéndome, la adrenalina, incluso esa vez estaba dispuesta a
    asesinar a alguien. Todo es producto de los problemas ya mencionados.
    Ahora estoy así porque quizás y de niña se me había olvidado mencionar que mi corazón era de cristal…



    Ok, sinceramente no me fijé en la ortografía, sólo quise relatar parte de mi niñez y de mi ahora presente.
    Mis padres regresaron al matrimonio y por ende vivo en puebla en una casa independiente, mi abuelo fue la persona que me comprendió en la niñez, pero él murió hace dos años y eso desató mis problemas actuales. Me acostumbré a vivir sin cariño y me volví ermitaña.
    Lloraba en silencio cuando me sentía sola, o si tenía hemorragias jamás le decía a nadie, no quería preocupar a nadie.

    Ok n----n creo que jamás habían conocido esto de mí.
     
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  2.  
    Camilaignacia

    Camilaignacia Entusiasta

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    Wow,,, es una muy buena idea asi la gente conoce mas de ti , la persona que esta detras del avatar y usuario anim no hime
    Fue duro, pero eso tambien te hace fuerte mi niña.

    Me gusto mucho esta parte "Miré de lejos a mis compañeros y lloré, las lágrimas salían en silencio, eran frecuentes, trataba de apaciguarlas pero estas salían sin cesar. Desde que llegué jamás tenía amigos, en este día nadie se me acercaba, era como si no existiera, odiaba ese día porque era cuando más sola me sentía.
    Sequé mis lágrimas y esperé a que mi color pálido regresara para así poder irme de ahí.
    Siempre me pasaba lo mismo cada año, me odiaba por ser débil, por no ser amiga de la soledad. "


    Debio haber sido muy dificil , pero espero que esto te halla echo una mujer fuerte! ;D


    en tema de ortografia, preocupate de separar los dialogos, los parrafos , ect porque me costo leer y mucho jajaj en tildación no vi muchos errores,

    Creo que mas interesante leer ahora tu presente , escribe nose tu primer amor, me gustaria mucho leer algo asi! BESOS

    MUAKKK
     
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  3.  
    Anh Peárys

    Anh Peárys Fanático

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    Aw~ ~ ~ ~

    Mi bella Hime-Sama. ¡Que bello escrito!

    Que dulce infancia x'D. ;_______;

    El final, lo de aquel ser que quiso matarla...Simplemente increíble.

    Muñeca Ha Neko
     
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  4.  
    Kagamine Len

    Kagamine Len El chico sin interés

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    Te puedo entender mis padres también se divorciaron, vivo con mis abuelos, también tengo problemas siempre tengo que fingir alguien que no soy para poder ser mas social con el resto, nunca he experimentado un buen trato de mi familia paterna puesto que los adultos siempre posan sus mirandas de odio hacia mi han sido tantas miradas que ya ni tengo el mas mínimo contacto con ellos y prefiero que así se quede, con mis primos me llevo algo bien pero también perdí el contacto con ellos, mi mamá ya no vive conmigo yo vivo con mis abuelos (maternos) y mi tío pero en varias ocasiones me ha tocado presenciar momentos de violencia familiar que son horribles y no me queda mas remedio que aguantar todo el pleito, lo único que me mantiene de pie es vivir en las sombras de mi cuarto creando mi propio mundo de esa manera no tengo por que sufrir mas, solo tengo que tener una sonrisa créeme a mi también me ha pasado el ver a personas que tratan de matarme pero mi caso no lo es eso sino que siempre siento que me siguen y cuando estoy tranquila veo como una silueta (varia, en ocasiones es de una mujer en otras es de un hombre) que trae un cuchillo en manos se acerca cada vez a mi para de esa forma atravesarme con el cuchillo, están real y todo que no solo eso si no que una vez estaba tranquila en mi cuarto, y como en el colegio nos habían pedido un balón ese día tuve que ir a comprarlo y antes de irme a dormir lo deje del otro lado de la habitación cuando cierro los ojos siento que él me golpea la cabeza, no le dí mucha importancia y me dormí pero cuando me desperté el mismo balón que deje del otro lado de la habitación estaba junto a mi almohada, y bueno eso es un poco de lo que me ha pasado omitiendo otras cosas claro
     

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