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Long-fic Fanfic - Tsunade. Camino a la corona

Tema en 'Naruto' iniciado por HokageLaura, 13 Noviembre 2017 a las 1:45 AM.

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    HokageLaura

    HokageLaura Iniciado

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    11 Noviembre 2017
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    6
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    Escritora
    Título:
    Fanfic - Tsunade. Camino a la corona
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2349
    Los personajes pertenecen a Masashi Kisimoto. Yo los he cogido y los he adaptado a la serie de televisión Isabel (realizando algunos cambios).
    El capítulo es largo y he pensado en cortarlo, por si llega a aburrir, pero he preferido dejarlo así. Espero no equivocarme.


    Capítulo 1: La princesa Tsunade​

    Tensó el arco. La pequeña liebre se movía con soltura, pero ella era más lista. Con arrojo y tesón disparó y consiguió darle al animal. La joven de cabellos rubios se dirigió a recoger su premio.

    —¡Tsunade!

    La aludida se quedó quieta. Su madre, la reina madre Mito, acababa de sorprenderla haciendo lo que se supone que una joven princesa no debería hacer.

    La princesa se serenó y guardó a la presa cazada en su bolsa. Llevaba puesto un abrigo de pieles que disimulaban su cuerpo bien formado, ya de por sí delineado por la ropa de cazador que había cogido “prestado” de su tío.

    Mito suspiró. No sabía qué hacer con ella. No es que estuviera disgustada pues su hija destacaba en todas las artes como la ciencia, la literatura, la pintura y medicina, pero desaprobaba sus actitudes poco femeninas, pero el tiempo le había demostrado que su hija era un espíritu libre, como lo fue su querido Hashirama.

    Las dos volvieron andando al castillo. El silencio entre las dos se podía cortar con un cuchillo. Desde que recibieron la carta de la visita de los enviados del rey, se produjo una tensión en la familia. Nawaki se emocionó, pero Tobirama vio con recelo la misiva. Arrancó a sus sobrinos y cuñada casi a la fuerza para ponerlos a salvo en el País de las Olas. Mito, simplemente, prefirió no dar su opinión: estaba feliz de la noticia del alumbramiento del tan esperado heredero de Itama, pero sabía que la corte y la repentina llamada en forma de carta no podía ser buenos.

    Tsunade vio la reacción de los tres y no mostró la suya. Se prometió que no demostraría ningún indicio de debilidad y así lo hizo.

    —¡Señora!—una mujer entrada en años se acercó corriendo a la reina madre y la princesa.

    —¿Qué ocurre?—preguntó Mito.

    —Mi hija está de parto y no encontramos a la partera. Necesitamos ayuda.

    —Yo lo haré—dijo Tsunade. Mito intentó pararla pero sabía que la medicina era la pasión de su hija y no era la primera vez que atendía partos ante el estupor de su madre. Las dos siguieron a la mujer y llegaron a la aldea donde estaba la futura madre.

    —Necesito toallas y agua—Tsunade dejó sus utensilios de caza y su chaqueta de terciopelo al costado de la puerta. Mito ayudó a la joven a incorporarse y la anciana salió corriendo para buscar lo demandado. Poco a poco se había formado un corrillo con curiosos de la aldea y viajeros—. ¡Empuja!

    La chica hizo acopio de todas las fuerzas que tenía. El bebé asomó la cabeza y Tsunade lo atrajo hasta sí.

    —Es un niño—dijo sonriendo. Mito y la ahora madre sonrieron. La mujer llegó con lo encargado y recubrió al pequeño. Tsunade cortó el cordón umbilical y el niño fue entregado a la madre. Los habitantes de la aldea aplaudieron a la joven. No era la primera vez que la veían atendiendo un parto, pero aun así se sentían orgullosos de tener una princesa que se ocupara por el pueblo llano.

    Tsunade y Mito se despidieron y salieron directas al castillo. La princesa tenía sus ropajes cubiertos de sangre, pero le importó muy poco. Justo cuando divisaron el edificio, Mito se paró:

    —Están aquí.

    Tsunade no entendió a qué se refería hasta que vio a una persona con hábitos religiosos rodeado de dos caballos en el portón. Sabía que los enviados de la corte estaban a días de llegar, pero no imaginó que hubieran llegado ya.

    —Tsunade, cámbiate y ve al salón. Entra por las caballerizas.

    Obedeció a la orden su madre y anduvo por otro camino.

    No reconoció al hombre que estaba en la puerta del castillo. Salió de Konoha siendo muy pequeña para recordar a la gente con la que una vez convivió.

    Estuvo cavilando en sus pensamientos hasta que tropezó con algo o más bien alguien.

    —¡Auch!—cayó al suelo del choque.

    —¡Ten más cuidado, muchacho!—le dijo el hombre contra el que había chocado. Cuando Tsunade lo vio, se quedó parada. Ese hombre tenía media cara tapada por vendas y en la barbilla tenía una cicatriz en forma de X.

    Sabía que le sonaba de algo, pero no terminó de ubicarlo.

    —Lo siento. No miraba por donde iba—se puso de pie dispuesta a seguir su camino, pero ese hombre la paró por el hombre.

    —Los muchachos pobres como tú no tenéis modales—Tsunade se asustó al ver la expresión de enfado en el hombre—. Además me has manchado de sangre. Mereces un castigo—levantó la mano dispuesto a abofetearla pero un grito lo paró.

    —¡Danzo!—gritó Tobirama.

    Antes de estamparle la mano a Tsunade, vio a lo lejos a la reina madre, a Tobirama y al obispo Homura Mitokado, observando la escena.

    —Es mi hija Tsunade.

    El consejero del rey se echó hacia atrás y observó mejor a la chica. A pesar del abrigo, pudo hallar las formas curvilíneas de una mujer junto a un generoso busto debajo del cuello. Las ropas de hombre y el arco lo habían confundido.

    —Lo siento, princesa—Danzo se arrodilló.

    —“Ahora lo recuerdo”—pensó Tsunade, pero no se quedó para ver la situación. Entró corriendo al castillo y se internó en su alcoba. Aunque llevaban una vida austera, la joven tenía de todo para su educación.

    Se quitó los ropajes y ella misma preparó su baño. Su niñera Chiyo entró unos segundos después y la ayudó.

    —¿Qué ha ocurrido fuera?

    Tsunade no imaginó que la servidumbre había observado ese pequeño percance y que para colmo el chisme ya había volado por todo el castillo.

    —¿Te acuerdas que te conté que vendrían unos hombres de la corte de Konoha?—Chiyo asintió—. Pues cuando hemos llegado, me he tropezado con Danzo Shimura y me ha tomado por un chico y ha intentado pegarme.

    Chiyo sintió un sudor frío. No por saber que su pequeña niña había salido con ropajes de cazador (cosa que todo el mundo sabía), sino por saber que el temible Danzo estaba en el castillo. Nunca le cayó bien, ni cuando ella era la matrona de la reina Mito ni cuando Hashirama murió, moviendo a Itama como heredero.

    —Pero a mí no me molesta, Chiyo. Eso no va a perturbar lo que he hecho hoy. ¡He ayudado a traer un niño a este mundo! ¡Otra vez!—dijo mientras la anciana le ayudaba a salir de la bañera.

    Chiyo se alegró de la buena fe de su pequeña. Cuando vio en Tsunade una inteligencia e ingenio especial no dudó en enseñarle a atender a futuras madres. Mientras se secaba, Chiyo extrajo un vestido verde del baúl. Era sencillo, sin adornos pomposos lujos, y ayudaba a Tsunade a resaltar su belleza y atributos femeninos. Le colocó el colgante con el pequeño cristal que su padre le regaló al cumplir los 5 años y le recogió el pelo en un moño, dejando car algunos rezos por los lados.

    Se dirigió al salón principal y analizó la situación: Tobirama y el obispo hablaban frente a la ventana, mientras que Nawaki y Mito reían para distraerse. Cuando los cuatro percibieron la entrada de Tsunade, se dirigieron a ella.

    —Tsunade, no sé si recordarás al obispo Homura Mitokado.

    La princesa negó con la cabeza.

    —Su alteza era muy pequeña cuando se fue—el obispo sonrió. La primera apariencia le dijo a Tsunade que el obispo era un hombre afable y alegre. Pero no se fio.

    —¿Y el señor Shimura?—preguntó.

    —Marqués Danzo Shimura—la voz tenebrosa y áspera de ese hombre la asustó. Estaba detrás de ella. Tsunade lo dejó pasar y percibió la mirada lasciva que ese hombre le había echado. Pero eso no la iba a asustar.

    Tobirama mandó al servicio que hiciera entrar la cena y los allí presentes se sentaron. Al fondo, en la cabeza estaba Tobirama. A su derecha habían tomado asiento el obispo y el marqués y a su izquierda, estaban Tsunade, Mito y Nawaki.

    —¿Cómo se encuentra mi nieto Yukimaru?—Mito fue la primera en hablar.

    —Es un niño sano y fuerte, majestad. Es un orgullo para el país tener ya un heredero—dijo Danzo. A Tsunade no se le escapó ese comentario como al resto de la mesa.

    Homura intentó desviar la conversación:

    —¿Y sus altezas, la princesa Tsunade y el príncipe Nawaki? ¿En qué estáis versados?

    —Sé montar a caballo y lanzar flechas. Y últimamente he aprendido mucho de historia y de estrategias de guerra—se apresuró a decir Nawaki. Su ternura demostró a los invitados la inocencia que había en ese niño.

    —¿Y vos?—quiso saber Danzo. Tobirama y Mito sonrieron porque sabían cuál sería la respuesta.

    —Sé leer y escribir; domino la ciencia, la literatura, las matemáticas; toco cuatro instrumentos y me manejo con la espada y el arco.

    La retahíla de actividades asombraron a los invitados. El obispo se sintió maravillado ante las virtudes de la princesa, pero Shimura no se dejó embelesar por las palabras de la joven.

    —Le he dado a mi sobrina una educación exquisita digna de su rango. Hashirama estaría muy contento al ver de lo que es capaz de hacer su hija—dijo Tobirama, disfrutando de la reacción del marqués. Nunca le había caído bien y sabía de sus ideas anticuadas y tradicionalistas.

    —¿Y hoy por qué estabais manchada de sangre?—dijo mientras cortaba el filete de buey.

    —He ayudado a una mujer a parir—dijo con dignidad.

    —Las labores de una partera no pertenecen a una princesa.

    —Soy una princesa, pero considero a las gentes de las aldeas como iguales.

    Danzo cogió un trozo de carne y lo acompañó de un vaso de vino.

    —“Hay demasiado de Hashirama en ella pero eso va a cambiar”—pensó y aclaró sus ideas para reconducir la situación—. Me imagino que os habréis imaginado porque hemos adelantado nuestra visita—Tobirama se puso en alerta—. Los reyes están felices por el nacimiento de su heredero, pero eso los ha puesto en alerta ante posibles peligros. Por eso, su majestad el rey Itama quiere que su madre y hermanos vuelvan a la corte.

    La noticia cayó como un jarro de agua fría. El obispo suspiró, prefería haberlo contado con más tacto y en un ambiente más tranquilo, pero Danzo siempre iba por libre.

    —¿Por qué ahora y no antes?—Tobirama entró en acción—. Él sabe perfectamente que nos vinimos al sur por que el ambiente que se vivía ahí no era el más adecuado para que mis sobrinos crecieran. Aún, en estos ochos años, él no se ha acordado de ellos.

    —La situación es distinta, señor—interrumpió Homura—. Como ha dicho el marqués, hay un heredero a la corona y el rey quiere tener a su familia al completo—el obispo se notaba inquieto y empezó a sudar.

    Mito percibió la situación del religioso y tomó la palabra:

    —Creo que han sido demasiadas emociones por una noche. Ruego que descansemos todos. Mañana será otro día.

    Tobirama secundó la idea de su cuñada e indicó al servicio que recogiera la comida. Tsunade se llevó a su hermano y a su madre de ahí. No quería que respirarán la maldad que emanaba Danzo. Chiyo la ayudó desvestirse y se puso su camisón.

    En la cama, se tocó el colgante de cristal azul que una vez le regaló su padre. Lo echaba mucho de menos. Ahora era ella la que tenía que llevar las riendas de su familia y protegerla.

    —T—​

    Chiyo la despertó con los primeros rayos del alba. Le trajo un suculento desayuno y le preparó la ropa, pero apenas comió. Aunque mostrara una actitud fuerte y decidida, tenía miedo por dentro. Y Chiyo captó las emociones de la princesa.

    —La reina madre me ha contado lo que pasó en la cena—se sentó al lado de Tsunade y la abrazó—. Estoy muy contenta de la templanza que mostraste frente a esa rata del marqués. Recuerda esto, mi niña: Nadie puede contigo.

    Tsunade quiso llorar pero las lágrimas no le salieron.

    —T—​

    Salió de su alcoba y paseó por el castillo. Desde los 10 años, ese había sido su hogar, su refugio. Se sentó en el quicio de una ventana y observó el mar.

    —Tsunade—Nawaki apareció adormilado. Lo acogió entre sus brazos—. ¿Debemos irnos de aquí? Yo no quiero.

    —Ni yo, pero es una orden de Itama y él es el rey.

    Eso no tranquilizó a su hermano ni mucho menos.

    —¿Pero estaremos juntos pase lo que pase?—preguntó Nawaki.

    Tsunade asintió. Su hermano recobró la compostura y fue directo a la alcoba de su madre.

    La princesa vio cuánto había crecido su hermano: solamente tenía dos años cuando abandonaron Konoha y ahora se había convertido en un hombre, pero en el fondo seguía siendo ese niño pequeño y regordete que lloraba en brazos de su madre cuando se fueron de Konoha.

    —T—​

    La noticia de que la familia real se marchaba corrió como la pólvora por el lugar. La servidumbre preparó los baúles y los enseres de la familia. El barco que los iba a llevar al continente estaba a punto de zarpar. La gente de la aldea se acercó para despedirse de los príncipes.

    La joven que acababa de ser madre se acercó a Tsunade y le agradeció su labor como matrona. La princesa la abrazó y le hizo carantoñas al recién nacido.

    Sus años en ese rincón aislado del mundo shinobi vivirían en su corazón para siempre.

    —T—​

    El viaje fue fácil, sin problemas. Tsunade no quitaba los ojos de su hermano, quien se había hecho, por desgracia, muy amigo de Danzo Shimura. Mito y Tobirama observaban esa relación con miedo. Danzo no daba un paso si no fuera para obtener algo a cambio.
     
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    InunoTaisho

    InunoTaisho 犬の大将 Comentarista destacado ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria; dónde está tu aguijón?

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    A mí me ha parecido bien que quedara de ese largo... yo he escrito capítulos de 5000 palabras así que esto en realidad no fue mucho, apenas una introducción a la trama principal... :kuku:

    Por lo demás no soy seguidora de Naruto así que hay varias cosas que tal vez no conozca y se me hagan difíciles, pero creo que hasta ahorita has manejado bien la personalidad de Tsunade y los demás personajes mencionados; tal vez pueda seguir leyendo un poco más dado que tu ortografía y presentación también son buenas sin motivo de queja... :eyebrow:. Sigue adelante que desde ya has ganado lectores, un saludo.
     
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  3.  
    Haku Uchiha

    Haku Uchiha Iniciado

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    combinas dos ideas que me parecen muy interesantes q deseaba ver en naruto me gusta como va la trama espero que cpntinues y lo lleges a terminarlo sin mas que decir te deseo mucha suerte
     
    Última edición: 17 Noviembre 2017 a las 11:55 PM
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