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Historia larga Fanfic - Shinryaku

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por DoeMadao, 22 Febrero 2012.

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  1.  
    DoeMadao

    DoeMadao Iniciado

    Tauro
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    22 Febrero 2012
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    Título:
    Fanfic - Shinryaku
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    2593
    Capitulo uno, parte uno: Entre los planetas, solo hay un paso de distancia.

    Ciudad Ykuu, llena de edificios pintorescos, gente apurada por sus negocios, parques coloridos, callejones peligrosos, pocos vehículos, siete colegios, y muchas cosas más. Al lado de la ciudad está el bosque de las mariposas eternas. En el bosque se pueden ver un grupo de chicas, tres para ser exactos. Lyze, una chica de pelo ondulado, castaño, que le llegaba por la mitad de la espalda, ojos verdes, las facciones faciales perfectas. Vestía, en ese momento, una blusa negra con escote en u, un short verde camuflado y unas botas negras, como para andar por el barro. Lyze decidió ir hasta unos árboles ya que tenía que hacer sus necesidades.
    En el cielo un destello blanco, en un abrir y cerrar de ojos, apareció de la nada. La curiosidad de Lyze la llevó hasta donde había caído, como un meteorito impactando contra la tierra. Al esconderse entre los arbustos y mirar qué era lo que había pasado, vio a un chico completamente desnudo, de cabello negro que le cubría las orejas, ojos rojos y una cara de inocente, con un cuerpo excelente, bien ejercitado. No pasaron ni dos segundos para que la sangre empezara a correr por la nariz de la chica, pero a la vez también los pensamientos de que un pervertido estaba en el bosque, por lo que no dudó en agarrar su machete e ir a cortarlo.

    — ¡Muere maldito pervertido!.— Gritó la chica como si entrara en la guerra.

    El chico la vio acercándose, notaba como que la chica estaba furiosa, así que decidió saltar. Se elevó unos diez metros en el aire, Lyze quedó sorprendida, no sabía que era lo que veía.

    — ¿Q-qué eres?.— Preguntó la chica temblando.
    — Soy un Greezer ¿Y tu?.— Contestó el chico con una sonrisa encantadora.
    — ¿Q-qué mierda es un Greezer?.— Interrogó Lyze sin entender nada.
    — Es mi nombre, me llamo Greezer. Y para serte sincero, no sé en que parte del planeta estamos, y no veo tu cola.— Respondió Greezer.— ¿No tienes algún pez glibber que pueda comer?.
    — E-eres muy extraño, pervertido.— Contestó la chica sin saber aún lo que pasaba.— ¿Q-qué es eso? ¡¿Tienes una cola?!.— Agregó.
    — Uhm, necesito ver al Wandurix de esta parte del planeta, tienen una loca en su sitio.— Dijo el chico, pensando que la extraña era la chica.
    — E-espera. ¿Tu no caíste en esa cosa?.— Preguntó al chica señalando una pequeña máquina blanca en forma de huevo.
    — Oh. ¿Eso?. Ahora que lo dices, recién estaba en el laboratorio de Jygo y me metí ahí, lo siguiente que recuerdo es que todo tembló y su casa no estaba más.— Contestó el chico confundido.

    La chica, muy inteligente, le costaba creer que él había venido de otro planeta, pero no encontraba otra explicación. Un chico aparece en un huevo volador, con una cola gris y puntiaguda como la del diablo, no había otra explicación. Lo siguiente que hizo, fue buscar una blusa que ella tenía, la cortó y la puso al rededor de las caderas de Greezer.

    — Listo, así no estarás desnudo.— Dijo la chica sonrojada, pero seguía sin poder creer que el chico tenía una cola.

    Lyze, corrió hacia donde estaban las otras chicas, avisando que se volvía a la ciudad por asuntos personales, lo que no era raro en Lyze, dos por tres se enfermaba alguien cercano a ella.
    Diez días después.
    La chica ha tenido a Greezer escondido todo éste tiempo, y ha pensado en presentárselo a sus padres, para que lo dejen estar en el hogar, ya que no tiene donde ir. La castaña habló con sus padres, presentándolo, cuando estuvo el típico comportamiento de los padres, bromeando sobre que ya tenía novio y tal. Vieron que el chico era muy bueno, medio perdido y no sabía ni lo que era un café, por lo que decidieron que podía quedarse, pero vigilados los dos, ya que Lyze solo tenía dieciséis años.
    Un tiempo después.

    — Al fin, ya es catorce de marzo, comienzan las clases.— Dijo Lyze, levantándose con una linda sonrisa en el rostro.
    — ¿Eso en lo que me anotaste?.— Contestó Greezer, que seguía apareciéndose desnudo, y sin entender nada.
    — Aff, ponte ropa tonto. Y si, es donde te anoté, vamos a desayunar después de que te vistas y nos vamos.— Dijo la chica, emocionada.

    Un patio de cemento, con cientos de chicos y chicas, uniformados para el colegio. El día era soleado, pero tenía una pequeña brisa que hacía que todos se sintieran frescos. Un edificio blanco, bien cuidado, era la zona donde tenían que entrar para abrir sus cuadernos y empezar a llenarlos de sabiduría.

    — Greezer, vamos, nuestra clase es en el salón uno be.— Dijo la chica, agarrándolo de la mano y llevándolo.

    ___________________________________________________________________

    Capitulo uno, parte dos: Si el café te queda muy caliente, toma un poco y luego ponle un poco de leche o agua fría.
    Un mes antes.

    “Falta un mes para que comiencen las clases, en aquel colegio nuevo. Normalmente a éstas alturas los demás ya empiezan a repasar sus cuadernos del año pasado, pero yo compré un diario intimo y un juego nuevo. Mi querido diario, te llamaré Fozze en honor a uno de mis tres personajes favoritos de un videojuego de pelea”— Escribió el joven que estaba sentado arriba de su cama, encerrado en su habitación oscura, que solo estaba iluminada por la pantalla de un televisor, en el que se podía ver un videojuego de pelea en pausa y por la persiana de la ventana, que estaba levemente abierta.

    —Sería mejor que abra las persianas. Me podría hacer mal jugar videojuegos entre tanta oscuridad— Pensó el joven, que al abrir las persianas se pudo ver su pelo negro, enrulado, sus ojos marrones que casi no se podía notar que era de ese color, ya que eran muy oscuros. Con una blusa negra de mangas largas por abajo, y una azul de mangas cortas por arriba que tenía el dibujo en negro de un mando de la consola PlayStation 3 y abajo tenía escrito “¿Te atreves a jugar contra mi?”. Unos jeans de color azul oscuros y unos zapatos negros. Tenía un buen físico para alguien que pasaba mucho tiempo jugando videojuegos, era flaco, pero aún así conservaba músculos en sus brazos.

    Decidió apagar la consola e ir abajo, al primer piso para buscar algo para desayunar. Bajando por las escaleras, se tropezó con el cable de un mando que él dejó tirado ahí. Después de seis minutos tirado en el suelo, desmayado por los golpes que le efectuó la caída por la escalera, se levantó como si nada hubiera pasado. Fue hasta la cocina, abrió varia ventanas para que el aire corriera. Se hizo un café con leche, varios minutos estuvo revolviendo la mezcla de café, azúcar y agua antes de poner la leche, finalmente puso la leche con los otros ingredientes. Unos dos minutos calentando en aquel microondas, que era de los últimos modelos, con reloj, calculo de calentamiento para la descongelación, entre otras cosas inútiles, porque él solo necesitaba calentar café, pizza y palomitas de maíz.
    Se dirigió a la mesa de la sala principal, en la cual había una mesa de madera muy elegante, sillas de madera hermosas, cuadros y plantas. Se sentó en una de las sillas, puso el café sobre la mesa y bebió un poco. Se dio cuenta de que estaba muy caliente, que tal vez dos minutos eran demasiado, por eso mismo fue a la cocina, tomó la leche fría de la heladera y volvió a la sala, y llenó de leche fría la taza que le faltaba un poco para estar llena.
    Ahora la temperatura de su café era perfecta, le gustaba que las cosas salieran bien.

    —¡Ohh! Que rico, café a la temperatura ideal— Pensó en voz alta el chico, que después de varios días sin salir, ya estaba pálido — Debería salir, de seguro ya hay alguna revista nueva sobre música o sobre videojuegos en la tienda— Dijo, dispuesto a salir.

    Salió de su casa, se fue por la calle que estaba a la derecha de su casa y dobló a la izquierda, dos casas adelante se encontraba la tienda.

    —Toran-san ¿Tiene algo nuevo? ¿Algo que me interese?— Le preguntó el joven a la encargada de la tienda, con un tono muy tranquilo y despreocupado, sin mirarle la cara a la mujer.
    —¡Oh! Souro-kun ¿Por aquí otra vez? Ya estaba preocupada por no verte— Comentó la encargada, Toran — Tenemos lo nuevo de “TopPopMusic” ¿Te interesa?— Continuó, con una sonrisa en el rostro.
    —No me gusta el pop ¿Algo de Metal o Rock? ¿O de algún videojuego?— Preguntó, un poco más interesado pero aun sin mirar a Toran.
    —Tenemos una nueva de “Mente Friki” ¿Eso te parece bien?— Le contestó la mujer, mostrándole la revista.
    —¡Sí! ¡Esa me gustaría!— Respondió el chico, ésta vez con un tono decidido y mirando a la mujer a la cara.
    —Ten— Dijo la mujer entregando la revista y tomando el dinero de Souro.
    —Gracias— Agradeció Souro mientras se iba a su casa.

    Al llegar a su casa decidió ir a dormir, ya que el día anterior no durmió por estar jugando.

    Diez días después.

    El chico había escrito todos lo días en su diario, al parecer tenía mucho que decir, de seguro porque no tenía amigos ni conocidos, al ser nuevo en la cuidad, solo conocía a la chica de la tienda.

    Salió afuera, había oído algunos rumores sobre una luz blanca que chocó contra la tierra, realmente no le importaba mucho.
    Iba caminando tranquilo, en los bolsillos de una campera militar llevaba varios kunais. Él, al haber jugado tantos videojuegos empezó a adorar a los ninjas a los ocho años, desde entonces se entrenó solo, para poder ser ninja.
    Mientras paseaba, conociendo más de las calles de aquella nueva ciudad, levantó su mirada y lo que vio lo dejo sorprendido. Había unas criaturas que nunca se habían visto en la tierra, eran amarillas, como unas bolas que tenían cuatro patas y un pico, al frente de ellas había algo parecido a un gato de color negro, lo raro era que sus ojos eran color bordó y su cola era cuatro veces más grande de lo normal en un gato. Las criaturas amarillas trataron de atacar al joven, pero el chico tomo sus kunais y las lanzó al grito de —Kunais no mai ¡Ichi!— derrotando a todas esas criaturas horribles, que al morir expulsaban un tipo de mucosidad negra.


    —¡Gatito!— Dijo con mucho ánimo, tratando de atrapar a aquel gato que esquivo a Souro como un rayo.

    El gato, de su boca tiró montones de agujas de colores, por suerte para Souro, las habilidades que había entrenado le habían permitido esquivar la mayoría.

    —Miaw awnyan— Maulló el gato negro, que luego de eso desapareció. Ese gato, aunque Souro no lo supiera, eran una especie que había llegado del mismo planeta de Greezer. Era un Kavlyan, una especie de gatos psíquicos muy poderosos y hábiles. Souro tenía suerte de haber visto uno.

    —¿Dónde estará? Era tan raro y lindo— Pensó el chico, al que le fascinaban los gatos.

    Decidió tratar de olvidar a las criaturas amarillas, pero no quería olvidar al gato. Fue a su casa, sin dejar de pensar en ese gato. Ya en su habitación, prendió la consola, tomó un mando y se sentó en su cama.

    —Mimiawn— Souro escuchó un maullido, lo que lo dejó alarmado y asustado. Miro atrás suyo, ahí estaba ese raro gato que tanto le gustaba.

    El gato se recostó al lado de Souro.

    —¿Sabes? Te llamaré Kyoz, en honor al personaje que más adoro, de mi juego favorito— Le dijo al gato mientras lo acariciaba —Y estoy seguro de que tu si puedes entender lo que te digo ¿No? Kyoz— Agregó.

    El raro gato parecía dormido, los Kavlyan podían entender todos los lenguajes del universo, pero no podían hablar. Solo rodeando con la cola la cabeza de la persona con la que quiere comunicarse, puede hablarle con telepatía.

    “24 de febrero. Fozze, mi querido diario. Hoy tuve una experiencia incomparable, mejor que pasarme el juego más complicado del mundo. Encontré este extraño gato, que me recordó a mi ídolo, Kyoz. Por eso le puse el mismo nombre, al parecer le gustó. También parece gustarle que le tome la cola y lo deje boca abajo, es tan dulce. Parece entenderme, creo que solo los animales raros me entenderían, pero eso no me deprime”— Escribió el chico en su diario, muy emocionado por la extraña criatura de la que era dueño.

    14 de marzo. Día del comienzo de las clases.

    “Fozze, hoy empiezan las clases. Espero que me valla bien, y que nadie me moleste por mis cosas frikis. Igual, anotaré todo, te informaré.”— Escribió Souro al despertarse.

    Mientras preparaba su mochila en la cocina, también se preparaba el desayuno, en varias ocasiones se dio vuelta, para atender su café. Terminó de organizar la mochila, pero no cerró el cierre, cuando se dio la vuelta para tomar su café, el gato negro entró en su mochila. Souro, por fin terminaba su café, cerró su mochila y se fue al colegio.
    Al llegar al colegio, sin preocuparse por socializar y aunque faltara diez minutos para entrar, rápidamente fue hasta el aula 1-B, ya que ahí serían sus clases.

    ___________________________________________________________

    Este es un Fic hecho en equipo por DoesuraKotarou y SoyUnMadao.

    Souro y Kyoz, creados por DoesuraKotarou.
    Greezer y Lyze, creados por SoyUnMadao.
    Primera parte: Hecha por SoyUnMadao.
    Segunda parte: Hecha por DoesuraKotarou.

    ¡Gracias por leer! Los esperaremos en el próximo capítulo. Por favor, no paren de leer.
     
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  2.  
    Kagamine Len

    Kagamine Len El chico sin interés

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    Primera en comentar.
    ¡OMG!
    Si Doe-chan lo hizo yo lo leo, me gusto mucho, pero esto me hizo pensar en varias cosas ¿Por que cuando Lyze encontró a Greezer no apareció el gato? y otra cosa mas, los padres de Lyze ¿viven con ella? (esa parte es confusa para mi) y ¿como escondieron la cola de Greezer?, ¿Souro y Lyze se van a conocer?, ¿Greezer y Lyze seran novios o algo mas que amigos?, ¿como va Greezer a regresar a su planeta?, ¿que pasara cuando Greezer se de cuanta del gato? ¿Por que hago tantas preguntas.
     
  3.  
    DoeMadao

    DoeMadao Iniciado

    Tauro
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    Fanfic - Shinryaku
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
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    Acción/Épica
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    2
     
    Palabras:
    2947
    Capítulo dos - Parte uno: Si ves a un tipo con un perro gigante ¡Huye!

    Clase 1-B. Destellos de luz entran por las ventanas del aula, haciendo que el rostro de las chicas se ilumine, y haciendo que se descubran las lagañas de los chicos. Se podía notar allí el aburrimiento, todos estaban esperando a que viniera su profesor o profesora. Nadie quería que les tocara con la señora Kichuki, con su aspecto robusto y su peluca que tapaba su calvicie. Era muy gritona.

    —“Han pasado cinco minutos y aún no viene la profesora o profesor. Estoy bastante impaciente, nunca antes me habían hecho esperar tanto. En realidad nunca tengo que esperar a nadie, siempre estoy solo, pero ahora me doy cuenta que esperar es horrible.”— Escribía impaciente Souro en su diario personal, mientras esperaba a su tutor.

    La puerta se abrió, y vieron entrar a una señora muy hermosa. Su cabello sedoso, era ondulado, sus ojos eran de un bello color verde que se aproximaba al color verde esmeralda. Vestía con una túnica de maestro, una blusa violeta, jeans y unos zapatos grises.

    — Ohhh, mira Lyze, esa chica tiene más pechos que tú. — Comentó Greezer, haciendo que Lyze se pusiera celosa y sonrojada, mientras le pegaba con su cuaderno de clases.
    — Hey, veo que tengo una clase energética éste año. — Dijo la profesora con una sonrisa encantadora en su cara. — ¡Ahora pónganse a trabajar o los expulso a todos! — agregó, cambiando su cara ferozmente.

    Todos quedaron sorprendidos por lo ocurrido, pero la profesora enseguida cambió su cara, diciendo que nada más era una broma.

    — Bueno, me presento, soy la profesora de la clase 1-b, o sea ustedes. Mi nombre es Amazu. — Se presentó la profesora Amazu. — Ahora se presentarán ustedes, pero como la mayoría son de relleno, pasaremos a los principales.
    “Bueno, ya entró la profesora. Al ver su cara y su personalidad recordé a la princesa Mazura, la mejor amiga de la diosa Diotsuky, del videojuego que juego siempre. Siempre me gustó esa princesa, aunque me gustaba más la diosa, pero igual, es imposible que haya alguien que se parezca a Diotsuky.” — Anotó en su diario Souro.
    — Bueno, mi nombre es Lyze, tengo dieciséis años y quiero ser la mejor jugadora de tenis del mundo. — Se presentó Lyze con mucha educación.
    — Etto, mi nombre es Greezer, no sé cuantos serían mis años, pero digamos que dieciséis. Quiero ser el mejor cazador de Sugys del planeta Cypheru. — Continuó el chico, sin saber nada del mundo.
    — E-eso ha sido raro. — Pensó la profesora.
    — B-bueno, es tu turno de presentarte. No digas nada freak. — Pensó Souro, muy nervioso. — Mi nombre es Souro, tengo dieciséis años. Yo quiero ser programador de videojuegos ya que me interesan mucho.
    — Muy bien, tenemos una clase muy interesante, ahora pasemos con álgebra.— Contestó Amazu para hacerlos estudiar.

    Después de una clase aburrida, las demandas a nuestra producción por la asociación de personajes de relleno, eran muchas.
    — Chicos, ya terminó la clase, pero recuerden que mañana es la fiesta de San Valentin. — Comentó la profesora. — Aun que comúnmente San Valentin, es en febrero, aquí hacemos una fiesta en marzo, donde tanto chicos como chicas puedan dar chocolates y cartas de amor.

    En la salida, Souro se fue por un lugar donde había poca gente, ya que no le gustaba mucho socializar, o no se le daba bien. Cuando estaba en camino, no muy lejos del instituto, salió la cola larga del gato alienígena, la cual fue vista por Greezer, que enseguida se dio cuenta de lo que era. A Greezer le pareció extraño verlo, por lo que decidió seguir a Souro. Pero también el chico alienígena era perseguido, por Lyze.

    — ¿Qué haces Greezer-kun? — Preguntó la chica, curiosa.
    — Me pareció ver algo extraño en ese chico. Si quieres venir tendrás que ocultar tu ki. — Contestó el chico muy serio.
    — Deja de decir las cosas que ves en la televisión, nos pueden demandar. — Siguió la chica.

    Souro continuó caminando, sin saber lo que se aproximaba. Ante sus ojos apareció un tipo con una clase de sobre todo con capucha, pero no estaba echa de ninguna tela, era echa de las almas que robaba y sumía en la oscuridad. Estaba montado en un perro de tres metros, con seis patas y de la cola colgaban tres cráneos.

    — ¿Y eso? ¡Woah! Parece un cosplayer. — Dijo Souro emocionado, sin entender lo que veía.
    — Es un domador de la muerte, viene del mismo mundo que yo. Son conocidos por domar a cualquier bestia. — Dijo una voz suave y tímida que venía de la mente de Souro.

    El domador de la muerte, atacó a Souro con una bola de energía oscura concentrada, haciendo que el viento se disperse hacia todos lados. La bola iba directo al chico, pero éste la esquivo haciéndose a un costado y atacando al grito de — Kunais no mai ¡Ni!— El cual era un ataque con más kunais que el “kunai no mai ichi”. El domador de bestias pudo esquivar unas cuantas, pero también le pegaron unas pocas, a lo que apareció a un costado del chico y le pegó con todas sus fuerzas, haciendo que el chico volara contra una pared y quedara tirado. Cuando el tipo oscuro fue a golpearlo otra vez, fue atravesado por una mano.

    — ¡Hijo de puta! ¡Te mataré! — Gritó Greezer, con los ojos rojos, llenos de rabia.

    El domador murió al instante. Solo era un tipo que buscaba venganza porque su gato lo había dejado, claro, por el maltrato que él le daba.
    Aún quedaba una batalla, el gato estaba luchando contra el perro alienígeno. Era una dura batalla psíquica, pero el poder del perro no fue nada contra el gato, que hizo que su enemigo quedara pegado contra el suelo, como si la gravedad hubiese subido, dejándolo indefenso, donde dio su último golpe, mandando al perro al más allá.

    — ¿Qué diablos fue eso? — Preguntó Lyze, confundida y algo traumada de ver esa muerte, y la cara de su amigo como la de un asesino.
    — Era un domador de la muerte, pero veo que era muy débil, yo no me podría comparar a uno de los mayores. Es una lástima que el chico haya muerto. — Contestó Greezer algo triste. — ¿Uh? ¿Qué es eso? ¿Se está moviendo?

    De entre los escombros, Souro se levantó como si solo hubiese sido golpeado por una persona normal.

    — ¿Do-donde está Kyoz? — Preguntó el chico adolorido, como si fuese más importante la vida de su mascota que la de él.
    — Increíble, está vivo después de recibir un ataque tan rápido y fuerte. Este chico no es alguien común. — Pensó Greezer para sus adentros. — ¿Quién eres tu? — Preguntó.
    — ¿Yo? Soy Souro — Contestó el chico, acariciando al gato mientras lo ponía en su cabeza. — Y éste es mi gato Kyoz. ¿Y tú?
    — M-mi nombre es Greezer — Respondió el extraterrestre. — E-eso es un Kavlyan, deberías tener cuidado.
    — ¿Greezer? Eso es parecido a Phreezer, uno de los enemigos mortales de Pokú. ¿Vienes a invadir éste planeta?— Comentó el chico freaky sorprendido.
    — Hey ¿Tu también miras la televisión? ¡Genial!. — Dijo Greezer emocionado. — Pero insisto, debes tener cuidado con ese Kavlyan, no se acercarían a un humano a menos que éste sea tan inteligente como algún científico de mi planeta, o quisieran comerte la cabeza.
    — ¡Idiotas! — Gritó Lyze mientras les pegaba con un diario en la cabeza. — Acaba de morir alguien, uno de ustedes está sangrando por la nariz, la boca y las orejas y lo único de lo que se preocupan es por sus tes*beep*los del dragón.

    Luego de una larga charla conociéndose, Greezer seguía desconfiando del gato. A Lyze no le cayó muy bien el freaky, pero a éste no le importó, aunque escribió algo en su diario, un poco rencoroso.

    “Hoy conocí a un chico genial, miraba los tes*beep*los del dragón, pero estaba junto con una chica. Odio a esa chica, parece no gustarle ese animé. Me gustaría que Ishigo le hiciera un Lechuga Pechos y la deje como a Prinjow, aunque yo lo adore.” — Escribió el chico en su diario.


    Capítulo dos - Parte dos: Está bien regalar chocolates en San Valentin ¿Pero que tal si él o ella es alérgico/a al chocolate?

    Al día siguiente.

    Souro se despertó, estaba tirado en el suelo, con el mando aun en la mano. Se levantó, tomo su diario y un lápiz y se sentó en su cama.

    “Hoy es la fiesta de San Valentín, ya me puedo imaginar como el único fracasado que no recibirá algún chocolate o alguna carta.” — Escribió en su diario.

    Caminó hasta la cocina, se preparó el café como siempre, pero ésta vez no lo calentó, se lo tomó frío. Sentado en una silla de la sala, mientras tomaba el café, empezó a escribir otra vez en su diario.

    “He sido egoísta, solo pensé en recibir, debo haber decepcionado a Diotsuky, ya que es la diosa de el amor y la bondad en aquel juego. Yo debería darle un chocolate a alguien, creo que le daré unos bombones a Toran-san, ella es muy dulce conmigo, además de ser linda. Ya sé, tiene como treinta y yo dieciséis, pero no me importa.” — Volvió a escribir, debajo de lo que había escrito antes, cuando se despertó.
    Toran era una mujer de treinta y un años, que aún así parecía de unos veinticinco. Tenía un hermoso cabello castaño, lacio, hasta la mitad de la espalda y ojos marrones. Vestía con una blusa blanca, una campera gris, que estaba abierta, jeans desgastados y zapatos negros. Para su edad, aún tenía tanta energía como un adolescente, y era infantil a veces, cuando comía dulces.

    Por aquella calle iba caminando ese chico de pelo enrulado, o de permanente, como quieran decirle, yo preferiría permanente por Gintoki, para más información, visite Google Images y busque “Gintoki”. Como iba diciendo. En esa calle, estaba Souro, que se dirigía hacia la tienda de dulces “Kokumi” que estaban de oferta por la fiesta de San Valentín del colegio. El giró a un costado y llegó a la tienda de Toran, donde estaba Greezer.

    — Disculpe señor ¿Conoce a chocolate-kun? — Preguntó Greezer, ahora sin saber lo que era un chocolate.
    — Oh, perdón, no vendemos chocolates. Vendemos revistas, cigarros, números de la lotería, maní y otras cosas, pero no chocolate — Contestó Toran.
    — Pero Lyze-chan me dijo que fuese a donde estaba Tienda-san y buscara a Chocolate-kun. Y ahí afuera dice que es la casa de Tienda-san — Respondió Greezer.
    — No, ahí dice “Tienda de Toran”. Por favor deje de hacer el tonto y lárguese — Dijo Toran, un poco molesta.
    — ¿Entonces no tiene idea de donde puedo encontrar a Chocolate-kun? — Preguntó Greezer.
    — ¡No! — Le gritó Toran en la cara a Greezer — ¡Vete o llamaré a la policía!
    — Tsk… La policía tampoco sabe nada de Chocolate-kun — Afirmó Greezer — Mejor buscaré en otro lugar. Gracias. — Agregó, mientras dejaba diez dólares de propina y se iba.

    Souro corrió hasta Greezer.

    — ¿Por qué quieres chocolate? ¿Quién te gusta? — Interrogó Souro a Greezer con mucha curiosidad.
    — Es la misión que me dio Lyze, buscar a Chocolate-kun y llevárselo— Contestó Greezer.
    — ¿Chocolate-kun? No conozco esa marca de chocolate, pero creo que en la dulcería Kokumi la podrás encontrar— Comentó Souro.
    — Ohh, gracias — Agradeció Greezer, que pronto desapareció.
    — ¡Claro! ¡De nada! — Gritó Souro a la nada.

    Él chico de permanente llegó hasta la dulcería. Había chocolates y bombones de todas las variedades, con maní, con almendras, con crema, con dulce de leche, con miel, entre otros.

    — ¡Woah! ¡Qué cantidad! — Pensó Souro, muy sorprendido — Los bombones de chocolate negro con maní, los bombones de chocolate blanco y los bombones con dulce de leche son los que más le gustan a Toran, los come siempre. — Siguió pensando.
    — Perdón — Le dijo Souro a uno de los empleados — Quiero cinco bombones de chocolate negro con maní, cinco bombones de chocolate blanco y cinco bombones con dulce de leche. — Agregó.
    — Oh, vaya, parece que quieres mucho a alguien — Comentó con una sonrisa el empleado.
    — Te mataré — Murmuró Souro.
    — ¿Qué? — Pregunto el empleado, un poco asustado.
    — Nada — Respondió Souro, haciéndose el inocente — Ponga los bombones en una caja con forma de corazón, color bordó y con un moño rosado.

    El empleado le dio lo que le pidió, ahora Souro sólo debía dárselos a Toran. Al ya no estar distraído, notó que la gente había hecho un circulo, por lo que él se acercó. Vio a Greezer golpeando a unos de los empleados.

    — ¡¿Quieres hacerme creer que éste pedazo de cosa marrón es Chocolate-kun?! — Le preguntó violentamente Greezer al pobre empleado.
    — ¡Kunai! — Gritó Souro, clavándole una kunai a Greezer en el trasero.
    — ¿Uh? — Gimió el chico, dándose vuelta lentamente. — ¿Po-por qué hiciste eso? — Preguntó con ojos llorosos.
    — Greezer, eso es un pu*beep* chocolate ¡Chocolate es un dulce! ¡¿Acaso crees que es una persona o algo así?! — Respondió Souro, violentamente, muy enojado por la escenita que montó Greezer.
    — Mmm… ¿Quieres decir que Chocolate es un trozo de mie*beep*? — Preguntó Greezer.
    — ¡Chocolate es comida! — Le gritó Souro a Greezer, mientras se iba de la dulcería.

    Souro caminaba hacia la tienda de Toran, su cara estaba ruborizada y estaba muy nervioso. Al llegar pudo ver como Toran terminaba de atender a un cliente, y ella, con su bella voz lo despedía — ¡Adiós! ¡Vuelva pronto!
    Él se acercaba, con la caja de bombones en la espalda, mirando al suelo.

    — To-Toran-san — Dijo Souro, muy bajito y algo tímido.
    — ¿Sí? Souro-kun — Preguntó Toran, con una linda sonrisa, haciendo que Souro se pusiera más nervioso y ruborizado que antes.

    Souro, lentamente le dio la caja a Toran, y ella los tomó.

    — To-Toran-san, me gu-gus…— Dijo Souro, que no pudo terminar de declararse por correr hasta su casa, por el nerviosismo que tenía.
    — Jaja ¡Gracias Souro! — Le agradeció Toran, desde lo lejos.
    “Querido diario, Fozze. Me gusta Toran-san.” — Le confesó Souro a su diario, sintiéndose más feliz.

    Cuando estaba por entrar a su casa, notó que en el portón de la casa de enfrente, estaba Lyze, sus padres, Greezer y dos policías. Él pudo escuchar la conversación.

    — Señorita madre de Lyze. Éste chico golpeó a varios empleados al grito de ¡Chocolate-kun es una mie*beep*! — Le dijo el oficial a la madre de Lyze.
    — Está bien, nosotros nos encargamos de eso. Gracias — Contestó la madre de Lyze.

    Los policías se marcharon, y Greezer y los otros volvieron a entrar a la casa. Souro también entró a su casa, y nadie asistió a la fiesta que hicieron en el colegio, solo los personajes de relleno que a nadie le importa.

    _________________________________________________________

    En éste capítulo, no queremos ofender a Dragon Ball ni a Bleach, solo que no queremos pagar derechos de autor. Con toda la sinceridad del mundo ¡Aguante DB y Bleach (Y Grimmjow)!

    Gracias por leer.

    Souro, Toran y empleado 1, hechos por DoesuraKotarou.
    Greezer, Lyze, padres de Lyze y empleado 2, hechos por SoyUnMadao.
    Parte uno, por SoyUnMadao.
    Parte dos, por DoesuraKotarou.

    No siempre haremos capítulos separados en dos partes, solo que en estos dos primeros capítulos tuvo que hacerse así.

    Ésta historia está hecha en equipo por DoesuraKotarou y SoyUnMadao, en ésta cuenta, DoeMadao.
     
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  4.  
    Kagamine Len

    Kagamine Len El chico sin interés

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    Primera en comentar.
    ¡OMG!.
    Hola, ¿Como estas?.
    Me encanta, pero creo que se pasaron con eso (TTT.TTT me quitaron a Len, espera eso no va aquí) del chocolate, pero por que no fue Souro a la fiesta si él no hizo nada, cuando estaba por la parte de Tora-san y los chocolates me dio... Rabia que no le dijera estando tan cerca de terminar la frase, pero bueno no he notado faltas ortográficas y sin mas que decir me despido.
    PD: Bueno capitulo Doe-chan.
    PD2: Me quitaron a Len, espera eso no va aquí.
     
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