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Fanfic - [Remake] Noire Moon

Tema en 'Soul Eater' iniciado por Melyen, 8 Noviembre 2013.

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  1. Índice: Capítulo 1: Kasumi, la chica demonio.
     
    Melyen

    Melyen Equipo administrativo Líder de Betas

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    Fanfic - [Remake] Noire Moon
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    Well... esto será una especie de remake para eliminar el riesgo de Mary Sue y el OoC del tema original de Noire Moon. Tengo un inmenso cariño por este fic, porque, aunque sé que es malo, tiene miles de errores y fatalidades, desde OoC hasta un OC muy cerca de caer en el Mary Sue (si no es que lo hizo antes) cambiaré muchísimas cosas, escenas que ahora no me parecen del todo adecuadas y demás, trataré de actualizar en la medida de lo posible. Pasaré de narrar en primera persona a narrar en tercera, para hacer más amena la lectura. Los OC colocados, tanto al inicio como hasta la última actualización, se quedarán o al menos en su mayoría, únicamente los haré más completos.
    Quienes hayan leído esto con anterioridad, pues espero vean un cambio los que no, espero les agrade.
    No borraré el tema original hasta haber corregido todo lo que estaba publicado. Sin más, comienzo.
    Edit (18/10/17): Actualización de portada.



    [​IMG]

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    Soul Eater
    Noire Moon





    Capítulo uno.


















    Kasumi, la chica demonio.



    Aquí da comienzo una nueva historia. Tan trágica como es posible en la vida humana común, tan común como sería en un mundo paralelo donde los jóvenes se pueden transformar en armas y las brujas tienen una gran enemistad con la institución a cargo de todo, el Shibusen.

    Kasumi, un arma del Shibusen sin técnico, quien en su infancia creyó ser una niña normal, sin ningún problema más que el de hacer amigos por su apariencia, porque según las personas de su comunidad, la niña era un demonio. Quizás esas personas tuvieran algo de razón, pero de momento solo lo intuían, no podía decirse que lo supieran realmente.
    La familia de Kasumi trató de ocultarle su realidad hasta que fuese el momento adecuado para que la niña acudiese a la escuela indicada para desarrollar sus habilidades adecuadamente. Sin embargo, los planes se adelantaron.

    Una pequeña de no más de ocho años y largo cabello negro, jugaba alegre con varios niños, corrían, reían como cualquier niño de aquella edad, ajenos a que la vida de todos en sí, estaba por cambiar. Allí, frente a ellos, iniciaría lo que luego desataría el Infierno mismo.
    El cielo comenzó a tornarse extrañamente oscuro, como si una gran tormenta se acercara. Los padres llamaban a sus hijos, pero ellos no hacían caso pues aún no llovía como para entrar a sus casas. Un agudo pero breve grito se escuchó, todos voltearon la mirada. En el suelo yacía el cuerpo inerte de un pequeño, una herida abarcaba su cuello; a su lado, la pequeña Kasumi lloraba sin consuelo, presa del pánico, sus ojos de color carmesí parecían más intensos debido a las lágrimas. De su brazo derecho salía el filo de una guadaña negra como el carbón pero enrojecida por la sangre de su víctima accidental.
    La madre de la pequeña corrió hacia ella y la cargó en brazos, sus vecinos se encontraban paralizados, arremolinados en torno al cuerpo del pequeño, la madre de este lloraba sin consuelo.


    —Esa bestia... el demonio ha despertado en esa niña, es imán de desgracia para nosotros —balbuceó la madre de la víctima con la voz ahogada en el dolor de su pérdida.


    La madre de Kasumi entró de golpe a la casa, limpió las lágrimas de su hija y observó como el filo de la guadaña había desaparecido de su brazo.


    —Basta, basta, no llores más. —Trató de tranquilizarla pero las lágrimas fluían sin permiso alguno—. Sé por lo que estás pasando, sé cómo es. Soy igual que tú, soy un arma, tu padre es mi técnico.


    —¿Qué eso de arma y técnico? —murmuró la niña limpiando las lágrimas con sus manos.


    —A armas y técnicos se nos ha encargado la misión de mantener un equilibro, recolectando las almas que se han desviado del buen camino convirtiéndose en huevos de kishin.


    —¡¿Por qué no me lo habías dicho antes?! —gritó Kasumi la rabia por el secreto que le había guardado estaba rebasando su cordura. Después de todo era solo una niña.


    —Lo lamento, cariño, tenemos órdenes claras de no informar de esto hasta una edad mayor, recomendablemente a los doce años para que seas enviada al Shibusen. —Hizo el intento de abrazar a su hija, pero ella se hizo a un lado y emprendió desesperada carrera hasta su habitación.


    Las personas enfurecidas por el supuesto ataque planeado de la niña demonio, rodeaban el hogar de Kasumi y su familia, la conocida Mansión Gekkou. Golpeaban las puertas que, por fortuna, eran pesadas y estaba bien aseguradas, si no de seguro las habrían derribado sin mucho esfuerzo. Los días pasaban, las personas se habían cansado de golpear la puerta de aquella casa, nadie salía de allí. La pequeña de cabello negro no hablaba con su madre o su padre desde entonces... los años pasaron también. Soportó hasta que a sus doce años decidió salir de aquel sitio, salir y huir sin pensar en retornar a su hogar, sin pensar en ver a su familia, sin pensar en nada.


    Desde ese momento, las cosas para Kasumi no fueron sencillas. En aquella casa dejaba una historia, una vida... un tesoro, una reliquia que la ataba a su realidad más allá de ser un arma. En aquel hogar forjado de mentiras había una habitación, sellada por una gran puerta de madera con una calavera tallada en ella, una calavera algo graciosa o, mejor dicho, la máscara del Shinigami. En el interior de aquel sitio reposaba un piano de cola negro con la máscara del Shinigami en color dorado en su superficie; las paredes eran de color negro y la habitación era iluminada por varios candelabros con la calavera ya mencionada grabada en su base. Kasumi pasó allí sus últimos años en su hogar, su padre la había encontrado frente al piano un día y, como creyó que sería una forma de volver a tener una relación normal con su hija, le ofreció enseñarle a tocar aquel instrumento. La felicidad que el piano le daba a la pequeña era más de la que sus padres podían darle.

    El piano tenía una leyenda, el piano de los Saitō...
    El instrumento estaba en la familia desde hace muchas generaciones. Mantiene una conexión con el Shinigami; se dice que dentro del piano hay cuatro cofres sellados. Tres de ellos poseen objetos valiosos de las generaciones anteriores en su interior, el cuarto cofre posee el poder de absorber el alma de los que se desviaron del buen camino, da origen a un Death Scythe de forma más rápida pero puede ser mortal si se usa de forma inadecuada. Si el piano o el cuarto cofre son destruidos, el lazo de los Saitō con el Shinigami se borrará y las peores desgracias caerán sobre los integrantes de la familia. Parte de la historia nunca terminó de ser contada.





    Final del prólogo o primer capítulo.
     
    Última edición: 18 Octubre 2017
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    Bien, por fin pude terminar de leerlo y ahora con firma nueva, nada me detiene. XD

    Al parecer de los relatos cortos no solamente eres experta, incluir a estos personajes dentro del mundo de Soul Eater es un punto muy positivo, ya que nos permite imaginarnos muchas cosas. No te preocupes por lo del Ooc, todo el mundo lo hace. E igual que tú siempre termino poniendo a una Mary Sue dentro de mis fics.

    Esto es muy interesante, ya que promete demasiado para ser una historia entretenida y fuera de lo común. No había leído antes los inicios de un arma, su crecimiento me parece fundamental, ya que durante todo el proceso de aceptación, Kasumi tendrá que forjarse como un individuo y creeer en ella y en las personas que la rodean.

    Lo que más me gustó, ( mi opinión), fue que le dieras un giro completamente diferente. Hablo del gran paso riesgoso que da la chica, para encaminarse en el largo y duro camino de la madurez. Además de que fue valiente y atractiva, por tomar sus propias decisiones. Con tan sólo eso, ya te hechaste el personaje a la bolsa.

    Y con el toque de misterio al final de este, muy bueno. Me parecieron bastante acertadas todas las conclusiones que nos regalas, haciendo mención de los cofres, tal parece que fueron creados por Eibon en el pasado y fueron a parar allí por azares del destino.

    Muy bueno, en verdad.

    Observaciones gramáticales:

    Noté uno que otro dedazo... pero nada del otro mundo, a cualquiera le pasa. Lo que me importa es el contenido y la imaginación manejada.

    Bien hecho.
     
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  3. Índice: Capítulo 2: Nuevo mundo, nuevos descubrimientos.
     
    Melyen

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    @Unimar: Muchas gracias por tu comentario, has sacado una interesante conclusión respecto a los cofres, como te dije ayer, vengo con el segundo capítulo.

    Iré corrigiendo en la medida de lo posible, trataré de concentrar mi mente en esto o sé que me empezaré a volver loca por el vacío al que me comienzan a llevar las cosas. Saludos, lectores.




    Capítulo dos.





















    Nuevo mundo, nuevos descubrimientos.


    Luego de la huida de Kasumi no pasaron más de dos semanas. La niña pasaba el día en algún parque pero siempre avanzaba nunca se quedaba en un sólo lugar demasiado tiempo pues sabía que darían con ella; por las noches, la pequeña de ojos carmesí se dedicaba a matar a sus anchas, despojaba a sus víctimas de sus pertenencias, descansaba durante la madrugada. Algo más oscuro se desarrollaba en su persona, su alma empezaba a forjar una especie de escudo, ahora su transformación a arma podía realizarse de forma voluntaria. El famoso asesino nunca fue atrapado, se le dio el nombre de Demonio de Rubí, si hubiesen descubierto quién era realmente el pánico de las personas hubiese sido mayor.

    Una noche, alguien decidió enfrentarla. Aquella noche, más oscura de lo usual, un chico vagaba solo por las calles, quizás era un par de años mayor que la pequeña asesina quien lo seguía sin ser detectada. Kasumi se lanzó al ataque desde el costado derecho, él ni se inmutó y esquivó el ataque sin esfuerzo. Los ojos carmesí de la pequeña chocaron con unos hermosos ojos ámbar causando que el ataque no continuara; segundos después reparó en un detalle algo peculiar, tres líneas de color blanco atravesaban su oscuro cabello.


    —¿Quién eres? —murmuró ella con el ceño ligeramente fruncido.


    —Soy Death the Kid. He venido a llevarte a Death City, Demonio de Rubí —aclaró el chico sin más, como si fuese lo más normal del mundo.


    —¿Death City? ¿Qué es eso? —Justo al terminar esa pregunta, cayó desmayada sin ninguna razón aparente.


    Los finos y cálidos rayos del Sol causaron incomodidad al iluminar el rostro de Kasumi quien abrió ligeramente los ojos para luego mirar que se encontraba a la sombra de hermoso árbol de cerezo. Las sorpresas seguían en aumento pues al incorporarse la niña vio el sol, un sol que reía sin descanso alguno como un total desquiciado; a su izquierda se encontraba aquel chico, el tal Death the Kid.


    —Al fin despiertas, creí que dormirías todo el día —comentó con la vista al frente, sin la mínima intención de dirigir la mirada a su acompañante.


    —Nada te importa lo que haga o no —respondió la de ojos carmesí de forma arrogante, era la primera frase que decía desde hace un buen tiempo.


    El chico dejó salir una sonrisa que casi pasa desapercibida y extendió una mano frente a la arrogante niña que con cierta duda la tomó con algo de fuerza entre las suyas. Aquel nuevo mundo era extraño y aunque no quisiera hablar al respecto, tenía miedo. Siguió al que la había traído hasta allí sin dejar de aferrarse a su mano.


    —¿Adónde vamos? —Se atrevió a preguntarle luego de un rato.


    —Al Shibusen.


    —¿Shibusen? —Los años casi habían borrado de su memoria la existencia de una escuela específica para personas como ella.


    —Sí. La escuela para técnicos y armas creada por el Shinigami, mi padre —explicó mientras subían una gran cantidad de gradas.


    —¡Eres el hijo del Shinigami! —expresó Kasumi con algo de sorpresa en su voz, pero antes de decir algo más chocó contra la espalda del chico que decía ser hijo del Dios de la Muerte. Miró por un costado y una gran institución se alzaba imponente, con la famosa calavera en tamaños enormes y unas extrañas y grandes velas; el sitio era bastante extraño pero también muy hermoso. Los ojos de la niña brillaban con emoción o quizás admiración.


    —Así que ya te has conseguido una novia, rayitas —gritó una voz proveniente de uno de los extremos más altos de la extraña institución.


    —Deja de decir tonterías, mono asimétrico —respondió Death the Kid notablemente irritado ante el comentario.


    —¿Cómo te atreves a hablar así de tu dios? —siguió gritando el tal mono asimétrico, justo en ese momento, el extremo donde se encontraba se rompió y cayó de cara contra el suelo. El supuesto Demonio de Rubí se ocultaba tras la espalda del chico de las rayas en el cabello, tratando de pasar desapercibida, pero al ver la caída de aquel chico tan egocéntrico en su rostro formó una mueca de decepción y burla a la vez.


    —¿Quién es ella? —preguntó una voz femenina a las espaldas de Kasumi, quien se sobresaltó y la miró algo insegura, tenía cabello rubio cenizo y lo llevaba atado en dos coletas, su rostro era adornado por dos ojos color jade.


    —¡Acaba de arruinar la perfecta simetría del Shibusen —gritó "rayitas" enfurecido con el chico.


    —¡A un dios como yo no le importan pequeñeces como esas! —respondió este mientras se levantaba del suelo con orgullo. Estaban tan ocupados discutiendo que no tomaron en cuenta que alguien preguntaba quién era la extraña.


    —Soy Kasumi...—Dejó la frase al aire, quizás toda esa gente supiese de su vida, de sus problemas, de sus asesinatos, de la leyenda encerrada en el piano, de todo aquello de lo que quería olvidarse.


    —Yo soy Maka Albarn —declaró con una sonrisa amistosa en su rostro —, y él es Soul Eater —terminó mientras señalaba a un chico albino tras de ella con una sonrisa de colmillos en el rostro; tenía una energía similar a la de Kasumi, distante, cortante, algo desorientado quizás.


    El tiempo pasó de igual forma que en el mundo común. Kasumi supo que el tal mono asimétrico en realidad se llamaba Black Star, tenía un complejo de dios increíble, era realmente fuerte, pero terco. Conforme la chica tuvo más confianza en el hijo del Shinigami, pasó a llamarle solo Kid. Dos años después de estar allí, tuvo el estúpido atrevimiento de preguntarle a Soul su nombre completo, con la teoría de que Eater no era realmente su apellido y con la evidente posibilidad de que se no lo dijese, pero extrañamente sí lo hizo, quizás por su energía similar. Le contó parte de su historia sin entrar en mucho detalles y la razón por la que prefería omitir su nombre; Kasumi compartió parte de sus vivencias con él, siendo esto una especie de intercambio de historias.

    En ese período de tiempo había tenido gran cantidad de técnicos, pero no lograba sincronizar de forma permanente con ninguno, a excepción de un chico llamado Hiroshi; era el tipo de persona que no debía estar allí, de cabello castaño oscuro y ojos verdes, poseía una actitud serena, amable pero algo loco, tan normal. No logró permanecer con el Demonio de Rubí para siempre, pero sí durante un período de tiempo mayor que cualquier otro, de forma que ella le pidió que se fuese o terminaría muerto de alguna u otra forma.
    Otra cosa que descubrió, fue que al juntar sus brazos una cuchilla como la de las guillotinas aparecía en medio de ellos. Tuvo también la oportunidad de conocer al Shinigami, descubriendo que este podía pasar de ser muy serio a ser algo infantil; era un ser noble, con fe en la humanidad y en su hijo.





    Fin del capítulo dos.
     
    Última edición: 18 Octubre 2017
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    Unimar

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    Hola Huggin, gracias por etiquetarme.

    No cabe la menor duda, me has atrapado con esta historia. No sabes como disfruto leyendo fics de Soul Eater. *3*

    Este capítulo comenzó muy bien, todo fue encajando perfectamente, las descripciones, los diálogos, todo. Kasumi ha tenido que pasar por mucho, incluso el llegar a asesinar formó parte de sus actividades diarias. La niña protegió su corazón de todas las adversidades que vivó cuando se separó de su familia, oh que triste... Kasumi tuvo que estar sola.

    Hay algo que no me gustó de este capítulo, me duele decirlo pero así es. Pero igual, es sólo para que la historia vaya desarrollandose y tal vez no sea nada importante. La parte cuando ella llega a Shibusen con la ayuda de Kid, estuvo bien. Pero después comienzas a relatar de una manera muy rápida su vida dentro de la escuela y... todo va pasando velozmente. Debo de admitir que me confundí un poco. Quizás son cosas sin importancia en la historia.

    Bueno, espero ansiosa el próximo capítulo.
     
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  5. Índice: Capítulo 3: Recuerdos amados por el alma.
     
    Melyen

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    @Chispita, me disculpo contigo por no continuar este fic hasta el día de hoy, desde que entré a clases y demás mi tiempo es limitado, pero quiero hacer un intento de volver a ser activa por acá y a pesar de haber dejado mi puesto, quiero seguir ayudando al foro de Soul Eater pues lo adoro y fue el que me vio nacer como una escritora hace casi tres años.
    Este capítulo casi no me agrada, su estructura y descripciones son bastante torpes y casi copias de los personajes originales, dejaré detalles y quitaré otros, hay cosas muy... ¿fangirl? Qué sé yo, quitaré ese tipo de momentos innecesarios pero seguirán siendo una base del resto de la historia; aunque luego de analizarlo creo que dado el caso este capítulo quedará muy corto. Me disculpo si hay errores, escribí gran parte desde el celular.




    Capítulo tres.























    Recuerdos amados por el alma.

    Actualmente con dieciséis años Kasumi ha logrado mantenerse en el Shibusen y sincronizar con alguien, una joven de su edad de cabello blanco y fríos ojos grisáceos, ¿su nombre? Akari Inoue. Su actitud es similar a la de la joven guadaña, por lo general distante pero más calmada, con gran afición por los libros mas no por el estudio.
    Aunque suene como la compañera que sería fija para el Demonio de Rubí, no fue así, la cacería de kishins no continuó desde que, la última vez, no lograron sincronizar. Fue la tercera vez y la muchacha de ojos carmesí supo que debía irse, pues las cosas en su mente volvían a parecer sin retorno.


    —Akari, debo irme —dijo Kasumi al tiempo que se levantaba del suelo pues Akari la había dejado caer al momento en que comenzó a quemar sus manos.


    —¿Irte? —La joven de ojos grises alzó considerablemente la voz mientras frotaba sus manos debido al dolor de las quemaduras—. ¿Por qué?


    —Realmente dudo que quieras morir.


    —¿Morir? —La mueca en su rostro se torció hasta parecer casi burlona—. Cállate y vamos a casa.


    Caminaron en silencio, al llegar Akari se ahogó en comida pero Kasumi no pudo probar bocado. Su cabeza daba vueltas de un recuerdo al otro. La noche avanzó y la joven técnico decidió ir a dormir, momento que fue aprovechado por el Demonio de Rubí para salir de la casa sin ser atacada con preguntas. Caminó sin rumbo fijo y de forma inconsciente llegó al árbol de cerezo, aquel que había visto su llegada a esa extraña ciudad que ahora era su hogar. En su forma de caminar se notaba el cansancio. Observó que las ramas eran mecidas suavemente por el viento, se sentó y dejó salir un suspiro; una pequeña figura se deslizaba entre las sombras, su mirada rojiza era conocida para la muchacha.


    —Sal, no pierdas el tiempo —habló con voz cansada. De las sombras salió un gato que parecía ser más grande que la figura que se movía en la oscuridad, había absorbido parte de las penumbras para aumentar su tamaño. Un maullido salió de su hocico y se acercó a Kasumi, se sentó frente a ella y la miró con su roja mirada, casi idéntica a la de la joven guadaña—. ¿Qué planeas hacer? Me largo de este sitio, gato torpe—La muchacha estiró su brazo y acarició el oscuro pelaje del felino.


    —¿Qué se supone que haga que no sea seguirte? —soltó el animal junto con un bufido, su voz era la de un muchacho que no sería más que unos años mayor que Kasumi; el felino trepó ágilmente el cerezo y se materializó, efectivamente, en un muchacho de cabello castaño oscuro algo largo y ondulado, mas sus ojos pasaron a ser de un marrón algo claro y soltó una risa—. De todas formas, no todos los días se puede salir de Death City con el famoso Demonio de Rubí, ¿no?


    —Serás imbécil.


    —Bueno, si piensas irte, ahora es un buen momento. —Señaló el horizonte, el sol comenzaba a salir, adormilado de su sueño. El tiempo había pasado rápido, aunque igual había salido casi a las tres de la madrugada. La muchacha se levantó y sacudió un poco el posible polvo o césped que tendría en sus pantalones y empezó a caminar. El extraño chico saltó del árbol y la siguió a paso lento, sin decir una palabra más.


    Al salir de Death City Kasumi recordó lo que había olvidado, la razón por la que había ido a cerezo de forma inconsciente, había olvidado decirle a Kid… aunque no sería lo mejor que podría decirle.
    La relación del fragmento de Shinigami con el Demonio de Rubí había sido buena, eran buenos amigos, más que buenos amigos pero Kasumi sabía que si le decía que debía partir, no podría salir nunca.
    Sin saber qué hacer realmente, se sentó cerca de una roca mirando la extraña ciudad que la había visto crecer y formarse con un arma, la ciudad que había visto nacer a los Saitō.
    Las lágrimas habían empezado a resbalar por sus mejillas. Su curioso acompañante había vuelto a ser un simple felino y había sido tragado por las últimas sombras presentes bajo unas grandes rocas.


    —¿Qué demonios haces aquí? —Se escuchó una voz a las espaldas de Kasumi, quien se volteó con una expresión de incredulidad en el rostro, conocía esa voz, la conocía bien. La joven se levantó de golpe, tropezó varias veces antes de conseguir mantenerse en pie.


    —P-pero… no deberías estar aquí, Kid, tengo que irme.


    —¿Y tú crees que te puedes ir sola así como así? —La incredulidad también se dibujó en el rostro del joven Shinigami para luego continuar—. Mi padre ha dicho que no debemos dejarte salir de Death City.


    —Kid, no iré a matar gente, dile eso a Shinigami-sama. —De repente la actitud de Kasumi recuperó un estado defensivo y dio unos pasos al frente.


    —Nadie ha dicho eso.


    —¡¿Y por qué otra razón no me permitirían tú o tu padre salir de aquí?! —La voz de la joven alcanzó un tono inaceptable y la ira se dibujó en su mirada—. Si por eso fuiste a traerme, porque acabaría por comer las almas de las personas y volverme un kishin ¡No me voy a quedar y ver cómo Akari se muere de la nada ni esperaré por otro técnico!


    —Kasumi, basta. —Kid alargó el brazo para sostenerla, mas ella no lo permitió pues segundos antes de que lo lograra, el brazo de la joven se transformó en la hoja de una guadaña la mayoría era de color negro pero desde la punta hasta casi la mitad tenía gravada, en lo que parecía ser cobre, la máscara del Shinigami; amenazó al fragmento y este la miró aún más incrédulo que antes—. No lo harías...


    —Eso dices tú y, a pesar de lo que sienta por ti o el cariño que te tenga, debo partir aunque no pienses permitirlo —susurró Kasumi, su voz era vacía y el joven sabía lo que hacía, trataba de retaer sus sentimientos y con ello su humanidad, haría lo que fuese y así lo hizo. El Demonio de Rubí, en un movimiento rápido, clavó el filo de su guadaña en la tierra—. Tinieblas. —Bajo la mirada del hijo del Dios de La Muerte, del filo de la guadaña se desprendió una oscura onda, una proyección del alma de su protegida. El muchacho fue a dar al suelo seguramente con su vista completamente borrosa aunque pronto su visión fue tomada por un espejismo que le mostró el día en que fue en busca de Kasumi y la llevó al Shibusen, el cerezo que años más tarde vio florecer su torpe amor adolescente pero que de una forma u otra no dejaba de ser un cariño protector hacia la niña que había salvado de sí misma, en la entrada al Infierno... o que creía haber salvado. Quizás, solo quizás, toda su historia estaba cubierta por tinieblas pero no dejaba de poseer recuerdos llenos de luz que las alojaban.

    El efecto de la proyección del alma de Kasumi era nefasto, psicológico, brutal; y ella aprovechó el shock que provocó en Kid, tanto por el espejismo que había formado como por la decepción de que la que aún creía una niña había atentado contra él de forma directa, y huyó, huyó tragada por el propio efectos de sus tinieblas y nadie supo qué rumbo seguiría con seguridad.





    Fin del capítulo tres.
     
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    Hola… Mist. No había visto que ya te habías cambiado el nick, tengo que prestar más atención. No te preocupes por actualizar luego, primero está la escupa y tus obligaciones con ella. Lo bueno es que ya son vacaciones y te dará el tiempo necesario para que te relajes y comiences de nuevo a escribir.

    Lo de las faltas en todo el escrito, tampoco te preocupes, me tiene sin cuidado. Ahora bien, hablando del capítulo; Kasumi a pesar de haberse identificado con Kid y de haber pasado un buen rato dentro de Shibusen, hay algo dentro de ella que la hace irse del lugar debido a la "mala suerte o sincronización" que tuvo con su pareja. Se comprende la reacción de la niña, ya que al estar en el estado en el que se encontraba la única opción que tenía era irse de allí.

    Pero… llega Kid, siempre a brindarle un poco de comprensión. Las descripciones son muy buenas tanto con el aspecto físico de los personajes como del lugar. Lo haces más sencillo. Lo que me agrada más realmente es el estado psicológico que tiene Kasumi, lo narras como nefasto y brutal, todo un caos dentro de su cabeza y su corazón, incluso puede atreverse a matar nuevamente, no lo sé, espero que eso no suceda realmente. La niña tendrá que irse recuperando lentamente, ya sea sola o con la ayuda de un tercero.

    No sé sí podría llamarle a eso locura… ya que el tema principal del anime es ese; y tal vez Kasumi esté "infectada" con ella y esa sea la responsable de todos sus actos y su sentir. Espero que la vida de nuestra protagonista se vea para bien y enfrente sus demonios psicológicos con valor.

    Hasta otro capítulo nos estaremos leyendo Mist, enhorabuena.

    P.D.: Gracias por etiquetarme.
     
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  7. Índice: Capítulo 4: Alma buscada por el mal.
     
    Melyen

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    @Chispita, traigo nueva continuación espero te agrade~ de paso te agradezco tu anterior comentario.
    @YunneMiku, nuevamente agradezco tu "me gusta".

    Me disculpo por cualquier error, subí esto casi a las 4:00 AM, luego lo corrijo.




    Capítulo cuatro.






















    Alma buscada por el mal.


    Los días pasaron y de Kasumi no había rastro pero tampoco lo había de muerte detrás de su invisible camino, al menos de momento. Akari había dejado Death City con el fin de buscarla, mas no tuvo éxito. Kid había hablado con su padre quien, a pesar de decir que no la dejaran irse, aconsejó que lo mejor sería dejarla seguir su camino y esperar, volvería... o eso le aseguraba a todos el Dios de la Muerte, pero de una forma u otra, dudaba pero no de la muchacha, sino de los que la buscaban y quizás de la cordura de su propio hijo...

    El Demonio de Rubí se movilizaba de noche, en compañía del curioso felino de las sombras que era realmente un muchacho y le hacía sentir relativamente tranquila; los días para ella no pasaban, todo era un enorme e infinito día, quería volver pero sabía que no debía hacerlo por el bien de quienes apreciaba.
    La joven guadaña estaba decidida a ir en busca de algo, algo que la mantenía atada a su pasado y a su niñez de una manera incomprensible, y con esa idea se dispuso a ir a una calle conocida como la Entrada al Infierno, en búsqueda de lo que le pertenecía por derecho. Ya no se encontraba muy lejos y la noche estaba por caer, ella estaba ansiosa, demasiado, y caminó lo poco que faltaba cuando apenas empezaba a oscurecer. No fue difícil llegar, su viejo hogar se alzaba imponente casi al final de la tenebrosa calle, una gran mansión abandonada y con una historia más que nefasta. Kasumi debió esperar la noche, habría podido evitar o quizás empeorar muchas cosas, realmente no era posible saberlo.


    —Mira... esa chica, ¿no es la niña de la Mansión de los Demonios? —murmuró un muchacho a otro, al ver pasar a la joven.


    —No podría no serlo, mira el color de sus ojos —respondió el otro chico.


    La muchacha escuchó tal comentario; de la palma de su mano salió lentamente la hoja de una guadaña y, como en Death City, repitió su ofensiva pero esta vez de forma desinteresada. Se volteó hacia los muchachos y en un movimiento rápido clavó la guadaña en el suelo y murmuró sin piedad alguna sus extrañas tinieblas, que se colocaron en los ojos de aquellos desconocidos como una enorme nube rojiza. Cayeron al suelo, la sangre salía de sus bocas y a Kasumi le dio igual, y siguió su camino.
    Se deslizó por una de las ventanas rotas de la mansión. Se detuvo en la inmensa penumbra del lugar y suspiró con pesadez, la tensión de aquella casa no desapareció con el pasar de los años.


    —¿Por qué los mataste? —La voz de su acompañante se escuchó entre las sombras.


    —Me reconocieron.


    —Eran muchachos... lo más probable es que supieran de ti por alguna leyenda urbana en torno a este lugar —respondió cansado y, en el fondo, decepcionado—. No merecían una muerte de ese tipo.


    —O quizás sí me recuerdan por haber visto mi desastroso inicio como arma. Y en todo caso, muerte es muerte, te vas a morir, yo me voy a morir y todos vamos a morir.


    —Pero tengo siete vidas, soy un gato —comentó él, olvidando el tema.


    —Te morirás siete veces, querido, no son infinitas —añadió ella con voz melosa para hacerlo callar.


    El felino calló como estaba planeado y se materializó en un rincón del oscuro lugar, suspiró con pesadez y decidió no seguir a la chica en su recorrido por el resto de esa casa de los infiernos. Kasumi comenzó a subir las escaleras hacia el segundo piso, caminaba como si llevase una tonelada de acero sobre sus débiles hombros, miraba nerviosa cada esquina, se deslizaba entre algunos escombros con la agilidad de un delgado leopardo, caminó hasta dar a un pasillo y la vio, la máscara del Shinigami grabada en la puerta. Sus sangrientos ojos brillaron con cierta ilusión y caminó el pequeño trayecto con el nerviosismo de un pequeño conejo, y al estar frente a la puerta la empujó con delicadeza; ahí estaba el detalle, el detalle que ella no vio. La puerta no estaba cerrada y los lados parecían haber sido forzados por algún arma, pero ella necesitaba verlo, saber que estaba allí y no vio nada más que la puerta como hace años.
    Esperó a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad del cuarto y que los candelabros se encendieran, en cuanto lo hicieron la ilusión de sus ojos desapareció y su rostro palideció.


    —No... —La muchacha se dejó caer de rodillas, su mirada era opaca y estaba perdida—. ¡No está! —Un grito desgarrador salió de su garganta, tocó torpemente el suelo como buscando algo que se le hubiese caído y las lágrimas empezaron a salir de sus ojos, mojando las polvorientas baldosas. Su llanto era incontrolable, había dejado todo en Death City y esperaba poder al menos rescatar algo de lo que quedaba bueno en su vida, para mantener la cordura, para poder desaparecer—. ¡No está! ¡No está! —repetía casi ahogada por el llanto, la presión de su infinito día le explotó justo en la cara y ahora, es imposible tratar de curar la herida.


    Su extraño acompañante al escuchar los gritos había vuelto a su forma felina, trató de llegar hasta la habitación pero no la encontraba y, cuando al fin dio con ella, vio como la puerta se cerraba de golpe. Algo ahí adentro no quería que la muchacha saliera y no permitiría que un torpe gato lo impidiese.
    Kasumi escuchó el portazo tras ella y aún con las gruesas lágrimas que salían de sus ojos, se levantó con torpeza y con el filo de la guadaña saliendo de las palmas de sus manos arremetió contra la pesada puerta mas no logró hacerle ni un rasguño.


    —¡Sácame de aquí, Ghost! —La desesperación tomó posesión de su voz al llamar a su compañero felino.


    El gato había vuelto a materializarse al llegar a la puerta y, al igual que Kasumi, arremetía contra ella pero era imposible moverla siquiera, aquella habitación carecía de ventanas... era imposible entrar, quien fuese que hubiese encerrado a la guadaña pensaba dejarla allí de forma indefinida.
    Kasumi había dejado de arremeter contra la puerta y continuaba llorando, apoyada débilmente en la que era su única vía de salida.


    —¿Qué ya no está? —Se escuchó una voz femenina en la oscuridad.


    —¿Q-qué? —El Demonio de Rubí titubeó al preguntarlo.


    —¿Qué cosa no está? —La voz preguntó nuevamente, era una voz delicada y dulce. La muchacha de ojos carmesí se volteó y entonces la vio, justo donde debía estar su más preciado tesoro; una muchacha delgada y alta, sus ropas eran de color naranja y negro. Llevaba un vestido de tela delgada y opaca, que al llegar a las caderas asemejaba los pétalos de una extraña flor o quizás una calabaza, parte de sus delgadas piernas eran cubiertas por unas medias de color negro y usaba unas botas algo altas de color negro también; sus brazos y hombros estaban descubiertos, tenía una piel muy clara. El rostro de la desconocida era de facciones finas, rodeado por un hermoso velo de cabello castaño oscuro y ondulado que llegaba hasta su cintura; sus ojos eran de un azul profundo e hipnotizaban incluso en la penumbra del cuarto; la chica cubría su cabeza con un sombrero negro y puntiagudo que tenía una pluma gris en un costado.


    —Mi... mi piano —habló Kasumi, sus facciones mostraban confusión.


    —Oh, entonces sí eres tú, pequeño Demonio de Rubí. —En los labios de la castaña apareció una sonrisa tranquila —. Estuve esperando por ti.


    —¿Quién demonios eres? —soltó Kasumi mientras limpiaba sus lágrimas con sus manos.


    —Soy Aiko, bruja de la vida. Fiel amiga de tu familia. —Se presentó la joven bruja mientras hacía una reverencia—. Y por tu reacción... dudo que sepas mucho de quién o qué eres realmente.


    —Solo sé que se han llevado mi tesoro —murmuró la joven guadaña.


    —Creo que te interesaría saber que eres un alma buscada por brujas y demonios.


    —¿Qué? —Kasumi deformó sus facciones hasta formar una expresión de duda.


    —Tienes un alma fragmentada, Kasumi. —Aiko habló como si fuese lo más normal del mundo y aún así Kasumi no sabía de qué le hablaba aquella loca.





    Fin del capítulo cuatro.
     
    Última edición: 11 Octubre 2017
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  8.  
    Unimar

    Unimar Un alma sana reside en un cuerpo sano y mente sana

    Libra
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    Hola Mist, posiblemente este sea uno de mis últimos comentarios que deje aquí. Habrá muchas cosas que realmente extrañaré de este foro y una de ellas será la manera que tienes para narrar. Sigue de esa manera vas por un buen camino.

    Ahora tienes que llevar a Kasumi a enfrentarse con su propio destino, claro está que no podrá hacerlo sola. Ahora con la aparición de esta pequeña bruja, me pregunto realmente qué es lo que pasará después. Akari podrá hacer que su compañera regrese a Shibusen.

    Nuevamente no puedo decirte nada con respecto a la ortografía, para mi todos tus escritos son impecables en verdad. La narración, excelente. En verdad que tienes talento para esto. Nos vemos Mist.
     
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  9. Índice: Capítulo 5: Cada rumor tiene algo de verdad.
     
    Melyen

    Melyen Equipo administrativo Líder de Betas

    Leo
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    Bueno, aquí vengo. Siento como si mi única lectora hubiese sido Unimar, así que aunque ya no esté en FFL, le dedico este capítulo, por así decirlo, a ella. Si alguien más lee, gracias~



    Capítulo cinco.























    Cada rumor tiene algo de verdad.


    —¿Una qué?


    —Un alma fragmentada —repitió con tranquilidad—. Imagina un rompecabezas. Cada fragmento de tu alma encaja con el otro formando una imagen nítida de lo que eres. La sangre que corre por tus venas es producto de los lazos que se han formado en tu familia entre seres que han sido tanto enemigos como aliados.


    —¿Y cómo sabes tanto de mi familia?


    —He estado con ellos desde hace muchos años, los Saitō tuvieron una vida turbulenta hasta que, luego de que el Shibusen tuviese que aniquilar a muchos, notaron en que los niños o adolescentes que aún no tomaban el camino erróneo podían tener un gran potencial en el futuro; fue cuando el Shinigami les acogió, con el tiempo no tuvo que seguir velando por ellos directamente, los enviaba con los parientes que ya habían rectificado su vida. Tu familia fue en muchas ocasiones similar al ahora extinto Clan de la Estrella. —La bruja dejó la oración al aire y Kasumi comprendió el grado de la situación, con los ojos enrojecidos por las lágrimas anteriormente derramadas trató de contener el asombro que aquello le provocó. El Clan de la Estrella, el clan de Black Star, los que siguieron el camino del demonio—. Cometieron el error fatal de tomar almas humanas. Con el paso de las generaciones tendieron a presentar almas fragmentadas como la tuya, pues se relacionaron con seres diversos, desde brujas hasta técnicos y armas; algunos fueron dotados con las rarísimas almas Grigori —el asombro de la joven arma no hacía más que crecer, le hizo olvidar su motivo de estar allí. Aiko notó aquello y decidió que tal vez era hora de terminar con la historia familiar, pero no sin antes finalizar el último detalle, se encogió de hombros y continuó con voz algo divertida como si ni ella se lo creyese—. Hay quienes dicen que poseen características de Shinigami, que algunos tuvieron almas como las de los Dioses de la Muerte.


    —¡¿Qué?! —Sin casi notarlo Kasumi se había acercado rápidamente a la muchacha, la había tomado por los hombros y la agitaba—. ¡No puede ser posible!


    —Oye, cálmate. —Aiko movía las manos de un lado a otro—. No son tan malos, ¿o sí?


    —¿No? ¡Pero si están desquiciados! —gritaba Kasumi sacudiendo a la bruja con violencia.


    —Envió a su hijo a buscarte antes de que tu alma pasara a ser un huevo de kishin, ¿no es así? —Aiko se soltó del agarre de la muchacha y la miró con severidad—. El Shinigami es noble y su hijo también, tú misma lo has visto, se dieron el deber de protegerte directamente, no te enviaron con tus familiares como a otros Saitō… ¿No te deberías estar preguntando por qué? Y en todo caso es un rumor, ¿qué más da?


    —Rumores, mi vida entera han sido rumores —masculló la joven guadaña al tiempo que se sentaba en el suelo de espaldas a la que era su única salida.


    —Como el de tu piano, ¿no es así? —De esta forma la bruja volvió captar el interés de la muchacha, que la miraba con la vaga ilusión de que por algún motivo esta supiese el paradero del mítico instrumento—. Los Saitō han sido los guardianes de los Instrumentos Demoníacos desde la creación de estos, hay siempre un niño predilecto, el guardián de su respectivo Instrumento hasta que muera... pero el gran poder que rodeaba los Instrumentos los volvió deseables para brujas, hechiceros y demás seres. Muchos fueron robados e incluso destruidos, de igual forma las almas de sus guardianes fueron blanco de seres peligrosos. Luego un peligro para el Shibusen que terminó por destruir casi todos los Instrumentos Demoníacos pues de esta forma causaban la muerte de su guardián.


    —¿Instrumentos Demoníacos?


    —Fueron creados por el Shinigami con ayuda de Eibon hace mucho tiempo, gran parte de la primera generación de Saitō fueron grandes hechiceros y por ello se les encomendó la misión de proteger dichos objetos.


    —Eibon... —Kasumi comprendió aquello. El gran mago, creador, junto con Archne, de las armas demoníacas como ella. Los famosos instrumentos tenían un gran poder, capaz de unir a hechiceros con el Shinigami—. ¿Por qué?


    —El Shinigami sabía del poder que poseían los Saitō incluso antes de que sus almas se fragmentaran... quería ese poder para proteger al mundo tanto de las brujas como posteriormente de Asura. Pero estos se descarrilaron siguiendo el camino del enemigo, en busca de poder para eliminar el miedo, eliminar el peso de su responsabilidad ante el Señor de la Muerte y el Gran Mago. Con los Instrumentos Demoníacos en su poder se ofrecían en tributo a estos para hacerlos más poderosos, tanto al instrumento como a su guardián, el cual luego consumía almas humanas. Poder, querían poder y por él quienes poseían humanidad la perdieron para siempre. —Aiko hizo una pausa para tomar algo de aliento pues hablaba rápido—. Actualmente permanecen en manos ajenas cinco de esos instrumentos y únicamente siguen con vida tres de los guardianes de los cuales dos fueron protegidos por el Shinigami... el otro ya había decidido su camino antes pues era un ser antiguo, maestro del escondite, miembro del Clan de los Inmortales. Y si comprendes lo que digo, habrás entendido lo primordial...


    —Soy la guardiana del piano.


    —Precisamente, querida. Eres la guardiana más joven ahora... tu poder no ha terminado siquiera de crecer y por eso te buscan. —Aiko levantó su mano izquierda, esta desprendía un tenue brillo. De la palma de su mano brotó el oscuro pétalo de una flor que dejó caer a sus pies, cayó con la fuerza de una pesada roca rompiendo las baldosas del suelo o dando esa ilusión pues de las grietas se desprendía una luz rojiza. La bruja se desplazó hacia el lado derecho de la habitación y esperó.


    Los ojos del Demonio de Rubí se abrieron como platos. No cabía en su asombro, en las baldosas se formó la silueta de un piano que más tarde se elevó... su piano, allí estaba y a la vez no, balbuceó cosas incomprensibles mientras se ponía de pie con torpeza, acercándose a la imagen de su preciado tesoro; mas la bruja hizo un gesto con la mano para que guardara silencio y luego con un solo movimiento hizo que el piano se colocara de forma vertical, mostrando con claridad sus detalles superiores—. Como ya sabes posee grabada la máscara del Shinigami en oro, la marca del Señor de la Muerte en estos Instrumentos. —La muchacha hizo otro movimiento de mano haciendo que el piano girase mostrando su parte inferior. Líneas plateadas empezaron a trazarse en él, letras, dibujos... la página de un libro, la creación de los Instrumentos Demoníacos escrita por Eibon.
    Poco después de que la bruja terminó de hablar se escuchó como la puerta se abría de golpe tras Kasumi, la imagen del piano desapareció de repente rompiéndose en fragmentos brillantes. La guardiana del piano se volteó confusa y fue cuando lo vio, con ambas pistolas en mano apuntando hacia la bruja, en su mirada ámbar se veía el cansancio y posiblemente el hartazgo de aquella situación. Sin decir una palabra presionó ambos gatillos, se escuchó un ruido metálico y el humo cubrió el lugar donde se encontraba Aiko, en cuanto se disipó los ojos del muchacho de las armas gemelas mostraron una mezcla de confusión y enojo. Frente a la bruja estaba Kasumi con el gran filo de la guadaña saliendo de su brazo derecho, había bloqueados los disparos antes de que impactaran contra el objetivo.


    —Yo creo que no estás midiendo lo que haces… Shinigami —murmuró Kasumi lo suficientemente audible para ser escuchada. Su mirada había cambiado de forma drástica, había retraído sus emociones nuevamente pero ahora dejando una única cosa para poder tratar con Kid: locura. En su rostro se formó una sonrisa burlona y demente que hizo que la bruja tras ella se estremeciera, la joven guadaña al notarlo habló dirigiéndose a ella—. ¿Ahora tienes miedo, brujita? Así no podrás hablarme más sobre los Instrumentos.


    —¿Qué pretendes, Saitō? —dijo Kid por fin. No bajó las armas en ningún momento, la aludida soltó una carcajada y su sonrisa se extendió más en su rostro.


    —¿Que qué pretendo? Pretendo enfrentarte hasta que pueda saber la verdad, no como aquella vez cuando fuiste por mí cuando éramos niños. Esos ojos dorados —El brazo de Kasumi volvió a la normalidad, pero señaló al joven con un dedo transformado en una delgada cuchilla —, no me van a manejar nunca más, niño Shinigami. Nunca más.






    Fin del capítulo cinco.
     
    Última edición: 11 Octubre 2017
  10. Índice: Capítulo 6: ¿Alma saludable?
     
    Melyen

    Melyen Equipo administrativo Líder de Betas

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    La verdad es que no tengo nada que decir porque nadie comenta esto x'D así que sólo paso a dejarlo por aquí y me voy.



    Capítulo seis.






















    ¿Alma saludable?


    Miedo, el miedo había hecho que Kasumi cerrara sus emociones a la entrada de Kid. Miedo de no poder hacerle frente debido a su debilidad ante el joven Shinigami.


    —Después de todo este tiempo, ¿es así cómo vamos a jugar? —añadió el fragmento, a pesar de tener en frente a la que era su protegida no bajó las armas.


    —¿Jugar? —La muchacha dejó salir un par de risas que aparentaban inocencia—. Si por jugar fuese no necesitarías las armas... ni otras cosas. Preferiría jugar en tu casa un juego en el que ambos ganáramos.


    —¡Oye, chica demonio! —De una de las armas brotó la voz de Liz—. ¿Ahora te le insinúas? Pero si hace días hiciste todo lo contrario.


    —Kasumi-chan, tienes cara de demente. —Esta vez fue Patty, con su típico tono infantil.


    —¿Acaso te molesta, Thompson? —Los ojos carmesí de la muchacha brillaron con malicia sin dejar de lado la locura, sonrío de manera burlona y dijo casi en un susurro—. El niño Shinigami es mío.


    —Eres bastante siniestra, ¿lo sabías? Además de bipolar —murmuró Aiko a las espaldas de Kasumi—. Dices que no te vas a dejar manipular pero luego reclamas al muchachito como tuyo.


    Kid, ignorando todos los comentarios anteriormente hechos, apretó el gatillo de sus armas; nuevamente el ruido metálico audible a través del humo delató que la hoja de Kasumi había detenido los disparos. Aiko quien había permanecido ajena a aquello dejó salir una carcajada, los orbes azules habían pasado de hipnóticos a intimidantes, casi asesinos.


    —¿Has confiado en mí tan fácil como para protegerme? —preguntó Aiko; la pluma gris que se encontraba en su sombrero aumentó de tamaño y salió disparada hacia la espalda de Kasumi, donde se fragmentó para luego formarse la silueta de varias pequeñas plumas en el cuello de la muchacha—. Es fácil engañar a personas que desconocen de su pasado.


    La mirada de Kasumi se llenó de confusión a pesar de la locura que había en ella. La bruja chasqueó los dedos, en ese momento la mirada carmesí de la joven se tornó opaca, ausente.


    —Esperaba por ti, Shinigami-kun —añadió Aiko y miró a Kasumi para luego chasquear los dedos nuevamente. Ante esto la muchacha tomó su forma completa de arma materializándose en las manos de la bruja. La hoja negra como el carbón hacía resaltar la máscara del Shinigami que la recorría. Siendo empuñada por alguien de apariencia tan frágil como esa bruja, la guadaña, que ya de por sí poseía un gran tamaño, parecía monstruosa pero resultaba chocante y fuera de lugar en manos de alguien que no era realmente el técnico de la muchacha. Kid frunció el ceño, tenía que retirar el control que la magia de aquella bruja tenía sobre Kasumi lo antes posible.


    —Es curioso, ¿no crees? —dijo la bruja blandiendo hábilmente la gran guadaña para luego dejarla reposar en sus delgados hombros—. Cuando fuiste por ella la hoja de su guadaña era negra únicamente. Esto —Aiko señaló la hoja—, apareció luego de que la llevaste a Death City. Comenzó como un punto que se fue extendiendo y tomando forma. El alma de la niña que salvaste usó la admiración que sentía por ti para manifestarla de forma externa y al hacer esto su alma se fragmentó una vez más. Arma, técnico, súcubo... débiles habilidades parecidas a las de un Shinigami, tan débiles que ni siquiera las nota. No se desarrollarán nunca completamente, pero las obtuvo de ti porque la admiración se transformó en algo más fuerte. Un sentimiento poderoso es lo que se necesita para fragmentar las almas de los Saitō, un sentimiento que los marque, que los destroce. Lo que rompió el alma de esta niña fue lo que no debió haber sentido nunca.


    El joven de ojos dorados empezaba a perder la paciencia. Lo que no debió haber sentido nunca, aquello se lo había advertido su padre, en vano, al notar la cercanía que ambos tenían. Kid sabía lo que saldría de la boca de esa bruja.


    —Amor por el Fragmento de Shinigami —concluyó haciendo énfasis—. Y ahora te mataré con ella y cuando la libere de mi control, la locura que le provocará haber sido cómplice de tu muerte... fragmentará su alma una vez más. Podré crear un kishin más poderoso que Asura, más poderoso que la niña de Medusa fusionada con sangre negra. Sumiré al mundo en la desgracia, formaré un nuevo orden.


    —¿Eso quiere decir que crees que te dará tiempo de hacer tal cosa? Y en caso de que así fuera, ¿crees que con tanta locura en ella te perdonaría la vida? —El muchacho sonrió con tranquilidad ante lo que estaba por decir —. Esa niña terca no te dará tantas libertades, me sorprende que no lo hayas notado pues es uno de los motivos por los que su forma de arma es de ese tamaño anormal y poco práctico comparado a lo que ves exteriormente de ella. Es aplastante, territorial, de forma serena se coloca en ventaja sin que sea detectable. Hay que adaptarse a ella, porque ella no se adapta, no se permite ser inferior. Reclama lo que cree suyo sin importar si realmente lo es o no.


    Aiko sonrió ante aquello y arremetió contra el joven golpeándolo con el mango de la guadaña de modo que lo lanzó fuera de la habitación. Kid impactó contra la pared que se encontraba al frente y luego se desplomó en el suelo. Le había tomado descuidado debido a tanto discurso y tan poca acción.
    Ghost, el compañero felino de Kasumi, había sido absorbido por la penumbra de la mansión el momento que el joven Shinigami había entrado, aquello ya no le incumbía pero su huida no dejaba ver otra cosa que su cobardía.


    —¡Kid-kun! —La voz de las hermanas Thompson reflejaba la preocupación por su técnico, mas el chico se levantó sin mucha dificultad y rápidamente disparó contra la bruja que detuvo los disparos con un par de simples movimientos.


    —Parece que tu chica de personalidad aplastante ha sido aplastada esta vez, ¿no lo crees, Shinigami-kun? —habló tranquilamente Aiko. Atacaba al fragmento, trataba de herirle pero este esquivaba la gran hoja de la guadaña con facilidad.


    Kasumi, la verdadera Kasumi, no el cuerpo que se encontraba bajo el poder de la magia de aquella bruja, se encontraba encerrada en su propia alma. Minutos antes había escuchado la voz lejana de Kid, pero ni siquiera comprendía lo que decía. Estaba en la oscuridad, total y absoluta oscuridad, caminaba sin rumbo hasta que observó una luz y caminó hacia ella. La sorpresa fue que apareció a cierta distancia del árbol de cerezo, aquel bajo el cual había despertado al ser traída inconsciente a Death City... pero se veía a ella misma y Kid acercándose al cerezo, parecían niños aún o al menos ella, aquello debió ser unos dos años después de su llegada. Lo supo entonces, aquello era un recuerdo.


    —¿Y qué era lo que querías, Kid? —preguntó Kasumi con una ligera sonrisa en su rostro, el hijo del Shinigami la había tomado de la mano desde que salieron de Shibusen y la había traído casi a rastras todo el camino.


    —Entrenar contigo —declaró este sin mucha convicción al tiempo que soltaba la mano de la chica y se volteaba para darle dos golpes cariñosos en la cabeza.


    —¡Oye, que no soy una niña para que me trates así! —bufó Kasumi empujándolo sin fuerza.


    —Oh, vamos. Debo cuidarte a diario para que no te mates por ahí y de repente vienes con que no eres un niña.


    Molesta Kasumi transformó sus dedos en finas cuchillas y las apoyó en el cuello de él sin decir una palabra.


    —Por cosas como estas te metes en peligro —murmuró Kid y con delicadeza retiró la mano de Kasumi, quien al sentir el tacto de sus manos juntas se relajó volviendo sus dedos a su forma original.


    —Entonces no me mientas, dime a qué me has traído hasta aquí. —La muchacha clavó la vista en aquellos ojos dorados que la hipnotizaban y el joven Shinigami la atrajo hacia sí en un cálido abrazo poco común proviniendo de él. El rostro de Kasumi se tornó casi tan rojo como sus ojos y su diminuto corazón parecía querer salirse de su pecho. Se quedó estática sintiendo la calidez de aquella sencilla muestra de cariño—. Kid...


    —No tienes por qué decir algo. —El muchacho la soltó con delicadeza y ordenó algunos mechones de cabello que se salieron de su lugar, se concentró tanto en aquello que Kasumi supo que era por la tan apreciada simetría que buscaba en todo pero aun así la acción impidió que su sonrojo desapareciera volviéndolo notorio para el chico que dejó salir una sonrisa.


    Gruesas lágrimas escaparon de los ojos de la muchacha y recorrieron sus mejillas al observar aquel recuerdo, pero lloraba porque aún no terminaba. Era un recuerdo tan preciado que no perdía detalle alguno.


    Minutos después Kid tomó el rostro de Kasumi con ambas manos, se detuvo para observar los orbes rojos de la muchacha hasta que deslizó su mirada hasta los labios de ella. Entonces la joven guadaña se tensó, nerviosa, y él le estampó un breve beso en los labios, tan breve que Kasumi no logró siquiera reaccionar. Sintió que de repente había subido hasta el cielo y de allí la habían tirado de un empujón.


    —Podemos hablar después al respecto si así lo quieres —dijo el joven Shinigami, su voz había temblado un poco pero fue casi imposible notarlo. Le dedicó una sonrisa tranquila, reconfortante, luego dio la vuelta y empezó a alejarse pero sintió que se aferraban a él sin dejarle continuar.


    —Kid-kun —escuchó murmurar a Kasumi, vio sus delgadas manos capturándolo y notó que temblaba—. Te quiero. —Lo dijo tan bajo que parecía como si hablase con ella misma. El chico se sobresaltó un poco mas no hubo respuesta, se limitó a permanecer inmóvil y una sonrisa se formó en su rostro nuevamente. La muchacha se aferró a él con fuerza, controlando el nerviosismo que la hacía temblar. No le iba a dejar escapar ahora ni nunca.



    El grosor de las lágrimas no hacía más que aumentar y sollozos incontrolables escapaban de su boca. La oscuridad reinó nuevamente y Kasumi empezó a caer como si todo fuese un pozo sin fondo, un grito agudo salió de su garganta hasta su caída se detuvo en seco.


    —¡Kasumi! —Rscuchaba la voz de Kid nuevamente, como si viniera de algún lugar fuera de esa oscuridad — ¡Kasumi! —Sonaba totalmente histérico. A través de aquella oscuridad llegó el sonido de un golpe sordo luego el ruido de disparos.


    La ira se hizo visible en la mirada carmesí de la muchacha, la maldita Aiko estaba luchando contra Kid, no iba a permitir tal cosa.
    La guadaña empezó a quemar las manos de la bruja, ya no estaba bajo su control, sus almas dejaron de estar sincronizadas a la fuerza. Aiko la dejó caer al suelo mirando las quemaduras que le había causado, el enojo apareció también en sus ojos y extendió su mano izquierda, dejando ver lo graves que habían sido las heridas, en dirección a Kid que se encontraba a unos metros de ella.


    —Maldito niño... —murmuró con odio, la mano de Aiko emitió un brillo intenso. El fragmento estaba preparado para regresar el ataque cuando tuviese la oportunidad. Kasumi volvió a su forma humana y se colocó frente a Kid, miró a Aiko con enojo creciente, las gruesas lágrimas que habían empezado a fluir debido al recuerdo que observó no se habían detenido pero la locura que poseía antes de caer bajo el poder de Aiko había desaparecido por completo.


    —Vaya estúpida —dijo la bruja mientras reía casi a carcajadas, el brillo de su mano se volvió aún más intenso y luego susurró—. Simplemente los mataré a ambos. —De su mano brotó una bola de energía. Kasumi transformó sus brazos en dos grandes cuchillas que colocó frente a ella a modo de escudo, el ataque dio de lleno y el humo lo envolvió todo, la fuerza de aquella bola de energía al explotar envió a la muchacha contra la pared tras ella y por consecuencia arrastró a Kid en aquel golpe fatal o que debía ser fatal. El fragmento de Shinigami se levantó visiblemente agotado, aquel ataque aunque no fue directo había causando un gran impacto. Kasumi volvió a levantarse, heridas superficiales cubrían su piel, el golpe contra la pared había dejado su cuerpo adolorido pero lentamente volvió a colocarse frente Kid.


    —Hazte a un lado —ordenó Kid al ver la dificultad con que se movía. Un ataque igual al anterior acabaría con ella.


    —No —respondió con firmeza. No pensaba moverse, iba a devolverle el favor que le hizo hace años, iba a protegerlo aunque no quisiera, aunque no necesitara su protección.


    Las miradas de Kasumi y Aiko se cruzaron, ambas llenas de ira, de odio. La bruja sonrió de forma burlona y el Demonio de Rubí transformó su brazo en la hoja de la guadaña.





    Fin del capítulo seis.
     
    Última edición: 11 Octubre 2017
  11. Índice: Capítulo 7: La luna negra oculta entre la neblina.
     
    Melyen

    Melyen Equipo administrativo Líder de Betas

    Leo
    Miembro desde:
    27 Agosto 2011
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    916
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - [Remake] Noire Moon
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    24
     
    Palabras:
    2091
    Bueno, aproveché la Semana Santa para terminar el capítulo siete y empezar al ocho, han sido bastante complicados de reescribir siguiendo el hilo antiguo de la historia pues hay varias cosas que no terminan de calzar o parecen incompletas. En fin, este capítulo es la unión de detalles del capítulo siete y algunos detalles de los capítulos del catorce al dieciséis del primer archivo y una historia que, en su momento, realicé en un post aparte: Blessed Fog, que poseía un único capítulo. Como sea xD aquí lo dejo, los que leen, espero les guste.



    Capítulo siete.






















    La luna negra oculta entre la neblina.



    Kasumi arremetió contra la bruja, lanzaba ataques insensatos, coléricos, y Aiko los esquivaba con facilidad, riendo como si fuese el mejor chiste del mundo. Estaba tan concentrada en los torpes ataques de la chica demonio que olvidó la presencia Kid, el chico se había acercado velozmente y cuando lo notó de nuevo, este le lanzó una patada en el costado que la envió al otro lado del lugar.

    Los ojos carmesí de la muchacha se dirigieron a Kid con una mezcla de confusión y enojo por no haberse quedado donde estaba. Aiko se levantó torpemente, con un movimiento de mano lanzó otra bola de energía hacia ellos. Antes de que Kid se atreviese a detenerla, porque ya había tomado el impulso para ello, Kasumi lo lanzó hacia atrás golpeándolo con el lado sin filo de la hoja de su guadaña y nuevamente usó como escudo dos grandes cuchillas. El golpe no se comparó al anterior pero Kasumi estaba cada vez más agotada, sola no resistiría aunque estaba acostumbrada a luchar por su cuenta.


    —Kasumi... —Kid la llamó, no hablaba demasiado fuerte. Apenas pudo escucharlo—. Basta de lo que sea que estés haciendo. No lograrás otra cosa que hacer que te mate si sigues así. —Aquello lo dijo con autoridad, esperando que entrara en razón.


    —¡Cállate! —La joven guadaña se volteó hacia él, volvió su brazo a la normalidad y lo levantó, iba a darle una bofetada, pero lo pensó mejor y se detuvo en seco—. No lo entiendes, ¿o sí? Necesito dejar de esconderme atrás de ti, debo empezar a proteger lo que aprecio.


    —Claro que no lo entiende —habló Aiko, estaba arrodillada en el suelo, al parecer esos ataques poco a poco la desgastaban. Sonreía pero sus intenciones no eran las de atacar—. ¿Cómo podría entenderlo un Shinigami?


    El joven fragmento permaneció estático, miraba a Kasumi como si quisiera agradecerle la intención pero no pudiese aceptar aquel acto.


    —Imbécil. —La chica demonio cerró los puños y golpeó sin fuerza varias veces a Kid en el pecho—. ¡Imbécil! —Los golpes cesaron, Kasumi recostó la cabeza justo donde lo había estado golpeando y eso fue todo para ella, se desvaneció, sus fuerzas no daban para más. Kid lanzó ambas armas hacia atrás y sostuvo a la guardiana del piano antes de cayese al suelo. Liz había vuelto a su forma humana y sostenía a su hermana, aún en su forma de arma, apuntando hacia Aiko. La bruja se levantó, Liz estuvo a punto de apretar el gatillo.


    —No haré nada —aclaró Aiko y se quedó quieta donde estaba—. Aun siendo bruja, mi naturaleza no es luchar contra enemigos incapaces de hacerme frente.


    —Mentira —añadió Kid, tenía a Kasumi en brazos y le dirigía una mirada preocupada de vez en cuando.


    —Bien, bien. Puede que sea mentira. —La bruja se encogió de hombros y miró al chico de ojos dorados con cierta malicia—. Dudo que tu padre te haya dicho por qué debiste apartarte de ella, ¿no es así?


    El muchacho dio un par de pasos hacia atrás, estuvo apunto de dar con la pared tras él, sostuvo a Kasumi de forma protectora por un segundo aumentando la fuerza de su agarre en el cuerpo de la joven y miró a Aiko con el ceño fruncido.


    —Un nuevo ser se formaría de fragmentos de sus almas. Podría ser otro Shinigami, sí, pero, ¿y si no? —Aiko dejó la oración al aire.


    —Un Kishin... ¿no? —Esta vez la mirada que el joven Shinigami le dirigió a la joven que sostenía fue fría, su mente divagaba en otras cosas—. ¿Entonces por qué mi padre quiso protegerla?


    —Por el mismo motivo por el que mantuvo oculta una bruja hasta que esta escapó por su propia cuenta... Medusa la entregó a él cuando, según ella, no le resultó útil en lo más mínimo. Dijo que podía matarla si así lo deseaba pero no lo hizo. Redención, la bruja que protegió hasta donde le fue posible y Kasumi, a pesar de los pecados que cometieron poseen bondad y fuerza en ellas, pueden proteger al mundo en conjunto con Shibusen, pero también pueden llevarlo a la desgracia.


    —¿Bruja? No estarás hablando de...


    —Renge Gorgon, el Loto Mortal. Ese fue el nombre que Medusa le dio a la niña cuando la tuvo en su poder, cuando se la arrebató a Juno Saitō hace trece años.


    —Kid, ¿de qué está hablando? —Liz miró de reojo a su técnico, no había dejado de apuntar a Aiko.


    —Hace ocho años a mi padre se le fue entregada una bruja, una niña supuestamente llamada Renge Gorgon pero que había sido raptada de su hogar, de esta mansión en la que nos encontramos. Sus raptores borraron todo recuerdo que su familia tuviese de ella. Mi padre sabía quién era realmente... Noire Moon Saitō, la hija mayor de Juno, por ello la acogió.


    —Su hermana. —Liz apretó el agarre sobre el arma, había un dejo de ira en su voz. Pensaba en que le hubiesen arrebatado Patty de aquella forma y que las personas en las que confiaba la hubiesen ocultado de ella—. La niña que tienes en brazos confió en ti y tú fuiste cómplice de ocultarle a su propia hermana, ¿qué demonios tenías en la cabeza, idiota? Necesitaba alguien a su lado, alguien de su sangre que la apoyara y protegiera.


    —Noire Moon escapó utilizando el Soul Protect la misma noche que fui enviado a traer a Kasumi, se fue sin decir media palabra y sabía que su hermana estaba por llegar. —Cierta decepción fue notoria en la voz del chico y su arma se sobresaltó, Aiko, para variar, soltó una carcajada.


    —Fue como si la abandonara. —Aiko habló entre risas—. Luego de pasar cinco años con Medusa no se podía esperar más de ella.


    Liz disparó, Aiko desapareció justo antes de recibir el impacto pero el eco de sus risas persistió.


    —Liz, Patty. —Kid llamó a sus armas mientras recostaba a Kasumi en el suelo—. Cuiden de ella. Informaré a mi padre de la situación.


    —Sí —respondieron las hermanas al unísono. Liz soltó a Patty quien volvió a su forma humana y se sentó en el suelo junto a la joven guadaña y le empezó a picar la mejilla riendo divertida. El fragmento buscó un lugar apartado, suspiró con pesadez y contactó a Shinigami-sama.


    —¡Kid-kun! —habló alegremente el Shinigami para luego añadir—. Las líneas de tu cabello se ven muy bien hoy.


    —No es momento, padre —respondió fríamente el muchacho.


    —¿Cómo se encuentra Kasumi-chan? —dijo entonces el Dios de la Muerte, quien había presenciado gran parte del conflicto.


    —Sigue inconsciente.


    —Sid y Naigus van en camino. La traeremos de vuelta a Death City si no ha despertado cuando lleguen, si despierta antes evita que se vaya para que Naigus se asegure de que esté bien.


    —De acuerdo. —El muchacho casi finaliza la comunicación.


    —Kid-kun. —El tono de voz del Shinigami se tornó serio y el chico lo miró expectante—. Maka-chan sintió el alma de una bruja hace unas horas, en las afueras de la ciudad. Primero, debido al Soul Protect, dijo que le pareció que era Kasumi pero que segundos después de haberse concentrado en ella liberó el Soul Protect y fue cuando decidió informarme, habló muy atropelladamente sobre ir ella misma y así lo hizo aunque no había señales de la supuesta bruja para cuando llegó.


    —¿Sospechas que sea ella?


    —Estoy seguro de ello. Lo que sospecho es que Medusa tiene que ver en esto, dudo que pudiese ocultarse de ella tanto tiempo. El hijo del Dios de la Muerte asintió para dar por comprendida la situación, esperó por si su padre tenía algo más que decirle. —. Y Kid-kun, sé precavido.


    —¿Por qué nunca dijiste el motivo por el cual debíamos mantener distancia? ¿Por qué la protegiste? —preguntó el muchacho de ojos dorados con la vista clavada en algún punto tras la imagen de su padre.


    —¿Decirle a una niña de catorce años que puede dar origen a un Kishin por querer a alguien? ¿Decirle dos años después que su amor puede dañar seriamente el orden del mundo? ¿Matar o dejar que se volviese un kishin una niña de doce años en lugar de rescatarla?


    —Entonces, ¿por qué no decirme a mí nada sobre ello?


    —¡Kasumi despertó! —Liz gritó para que su técnico la escuchara, al fondo se escuchaban las risas de Patty y la voz débil de la chica demonio, aquella voz que cuatro años después seguía despertando diversos sentimientos en el joven fragmento.


    —Debo retenerla como has dicho, esperaré por Naigus-sensei. Si no desea volver a Death City, que es lo más probable, iré con ella a donde sea que vaya. En algún momento lograré que regrese. —El muchacho no esperó respuesta y cortó la comunicación.


    En la Death Room el Dios de la Muerte parecía poco sorprendido ante la decisión de su hijo.


    —Shinigami-sama. —Tras él se escuchó la voz de Spirit.


    —Bueno, los niños se vuelven rebeldes, ¿no es así, Spirit-kun? —añadió divertido y la Death Scythe le miró confundido. De repente el Shinigami se tornó serio—. Busca a Maka y Black Star, diles que es importante que vengan lo más pronto posible.


    La Death Scythe acató la orden, dio aviso a su hija y al chico con complejo de Dios. Ambos se presentaron inmediatamente frente al Dios de la Muerte con sus respectivos compañeros, aunque Tsubaki cubría la boca de su técnico para que no soltara alguna tontería en ese momento.


    —Maka-chan, necesito que trates de localizar nuevamente a la bruja de hace un rato. Es de crucial importancia que lo hagas y me informes de su localización antes de tomar cualquier decisión al respecto, y antes de empezar a buscarla avisa a Akari que Kid encontró a Kasumi. Black Star, debes ir con Kid... permanecerá con Kasumi y pronto sus enemigos los encontrarán a ambos, puede que necesiten algo de ayuda. Si alguno requiere de apoyo luego de sus objetivos principales otros miembros de Spartoi serán enviados.


    —De acuerdo —respondieron Maka y Tsubaki, pero la chica de cabello negro sin querer soltó a su técnico.


    —¡Iré a mostrarle a ese rayado a no resaltar más que su gran dios Black Star! —gritó el muchacho y se señaló a sí mismo. El Dios de la Muerte le dejó ir un Shinigami-chop y el chico terminó tirado en el suelo.


    —Lo siento, Shinigami-sama —murmuró apenada la hoja demoníaca.


    —Gracias, chicos. Pueden retirarse —anunció el Shinigami con tono alegre, los muchachos se fueron, Tsubaki arrastraba a un inconsciente Black Star y Maka le gritaba a Soul algo respecto a la cena de ayer, el albino asentía sin prestar atención. El Dios de la Muerte miraba su espejo, la imagen de la mansión en la Entrada al Infierno apareció nuevamente. Kid había logrado retener a Kasumi el tiempo suficiente para esperar la llegada de Sid y Naigus. Kasumi, sin muchos ánimos, dejaba que Naigus evaluara su condición. El joven Shinigami hablaba con el técnico del cuchillo demoníaco sobre el enfrentamiento con Aiko, se le veía cansado aunque hablaba con tranquilidad.


    —Le preocupa lo que planee la hermana de la chica, ¿no es así, Shinigami-sama? —preguntó Spirit con cautela—. Bajo el control de Medusa es peligrosa.


    —Estás en lo correcto, Spirit-kun, aunque incluso sola es un peligro —respondió el aludido con seriedad—. Noire Moon Saitō tiene sangre negra corriendo por sus venas.






    Fin del capítulo siete


    El nombre del capítulo puede verse como un juego de palabras o algo por el estilo. Noire Moon (luna negra), Kasumi (término japonés que significa neblina/niebla). Kasumi indirectamente oculta a Noire Moon de diversas maneras.
     
    Última edición: 18 Octubre 2017
  12. Índice: Capítulo 8: La salida de la luna negra.
     
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    *Viene a dejar un capítulo de la historia que nadie lee (?)* En fin, nada que decir. Si alguien lee esto :v den señales de vida (?)



    Capítulo ocho.























    La salida de la luna negra.


    Naigus había terminado de colocar algunas vendas en los brazos de Kasumi, la chica demonio se había resignado a ello hace un rato. El día avanzaba rápidamente, Kasumi había pasado más tiempo con Aiko del que creía y la batalla entre la bruja y Kid tampoco había sido rápida.


    —¿Volverás a Death City? —preguntó Kid que había terminado de hablar con Sid y se acercó a la chica demonio.


    —No. —La voz de la muchacha fue fría y al fragmento de Shinigami no le sorprendió.


    —Pero Kasumi... —El cuchillo demoníaco había empezado a hablar pero su técnico la detuvo.


    —Recuerda lo que nos dijo Shinigami-sama. —El zombie habló tranquilo aunque en el fondo dudó de la orden que les había dado el del Dios de la Muerte.


    —Me iré, deberías resignarte a ello, Kid. —La joven guadaña miró distraída las vendas de sus brazos.


    —No. —El joven de ojos dorados respondió de la misma forma que ella lo había hecho hace un momento. La chica demonio dejó salir una breve sonrisa, se acercó a Kid y colocó suavemente su mano sobre la mejilla izquierda del muchacho, la deslizó con delicadeza por el rostro de él hasta que sintió el cabello rozando sus dedos; no necesitó mirarlo para saber donde comenzaba la primer línea blanca y donde terminaba la tercera. Sintió como el joven Shinigami se tensaba ante su tacto, probablemente por haber arruinado su simetría pero no tuvo intención alguna de apartarse.


    —Ven conmigo entonces —murmuró la muchacha de forma que solo él pudiese oírla y lo miró, el tono rojo de sus ojos era más intenso que nunca y el joven Shinigami asintió torpemente, aturdido. La muchacha le revolvió el cabello y él pareció relajarse, sus ojos ámbar estaban perdidos en la laguna rojiza que era la mirada del Demonio de Rubí. Sid, Naigus y las hermanas Thompson miraban aquello sin entender demasiado.

    .

    .

    .

    En la Death Room el Shinigami seguía mirando su espejo, aún fijo en la mansión.


    —Aquella bruja, Aiko, dijo que Kasumi tenía su alma fragmentada en súcubo también —dijo la Death Scythe —. ¿Por qué?


    —Juno, la madre de esta chica, era una bruja ilusionista, o como se les llama comúnmente bruja camaleón, por ende en su alma tenía características diversas para adaptarse o aprovecharse de situaciones, sus dos ilusiones básicas fueron: arma y súcubo. Ciertas de estas características se transmitieron a sus hijas mediante la tendencia de fragmentación en el alma de su esposo. Kasumi: técnico, arma, súcubo e imitadora de Shinigami, posee otras características dormidas aún. Noire Moon: bruja ilusionista y súcubo —explicó el Dios de la Muerte con tono serio—. A pesar de ser bastante común para tener características de súcubo, Kasumi tiene sus trucos discretos, pero requiere de un sentimiento de respaldo para llevarlos a cabo. Noire Moon combina el ilusionismo con sus características de súcubo, con apenas dos años más que su hermana es una maestra del engaño. No hay nada que le impida atrapar a alguien en sus garras, varios estudiantes han tratado de darle caza a su alma pero no se trata de algo de su nivel.


    —La fragmentación del alma de esta chica...


    —¿Cuándo comenzó? —dijo el Shinigami, Spirit asintió pues era eso lo que estuvo a punto de preguntar—. Verás, Spirit-kun, si hablamos en los términos usados por Aiko, hace cuatro años el alma de esa niña empezó a destrozarse debido a los fuertes sentimientos que la marcaron, la rompieron haciendo que características dormidas en su alma empezaran a despertar; sentimientos desde miedo hasta amor. Lo que destrozó el alma de Kasumi fue el propio Kid desde el momento en que se conocieron.

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    Mientras tanto, Maka había dado aviso a Akari de que Kid había encontrado a Kasumi, la muchacha de ojos grisáceos dijo que iría a hablar con Shinigami-sama y la chica de las coletas continuó su camino hacia los bosques que rodeaban Death City para comenzar su búsqueda en un lugar más tranquilo para poder enfocarse mejor.


    —¿Por qué crees que Shinigami-sama esté tan preocupado por esa bruja? —preguntó la técnico de guadaña a su compañero.


    —Dijiste te pareció que era Kasumi antes de que liberara el Soul Protect, ¿no? —a su lado Maka asintió—. Debe tener alguna relación con ella, ¿no lo crees? Algún tipo de parentezco, un alma similiar a la de esa chica no puede ser mera coincidencia.


    —Pero los padres de Kasumi murieron, era la única familia que le quedaba.


    —O eso creyó todo el mundo, no digo que sea el motivo pero hay una probabilidad, Maka.


    —Pues entonces adelante, a buscarla. —La muchacha alisó los pliegues de su uniforme de Spartoi y miró al albino con determinación, quien dejó salir una sonrisa llena de dientes afilados. Llegaron a un pequeño claro, la rubia se quedó de pie en medio de este y con su percepción de almas trató de detectar a la misteriosa bruja nuevamente entre millones de almas en el mundo.

    .

    .

    .

    En la mansión Sid hablaba con las hermanas Thompson, o bueno, con Liz mejor dicho, sobre el peligro que representaría permanecer fuera de Death City con la joven guadaña y, aunque se le notaba nerviosa, declaró que ambas irían con Kid sin importar eso. Un poco apartados de ellos Kid le reclamaba a Kasumi por haber desordenado la única simetría que lograba en su cabello de aquella manera mientras estaba perdido en sus trucos de seductora demoníaca.


    —Puedo arreglarlo, ¡ya deja de regañarme! —La muchacha de cabello negro trataba de devolver cada mechón de cabello del joven Shinigami a su lugar.


    —¿Arreglarlo? ¡No sabes nada de simetría! —El chico se apartó, murmuró cosas sobre ser una basura asimétrica y trató hacerlo él mismo pero no lograba quedar conforme, se miraba en el reflejo de una de las ventanas rotas cada tanto. Patty reía a carcajadas y Liz miraba la escena decepcionada. Sid y Naigus trataban de hacer caso omiso pero de vez en cuando se miraban confusos.


    —¿Que no sé nada dices? ¡Llevo cuatro años tratando contigo, idiota, sé tanto de simetría como de comer almas! —La chica lo empujó, sin querer hizo que el muchacho tropezara y casi chocara con la ventana, un mechón de cabello del lado izquierdo se quedó atorado en el borde de madera astillado de la ventana rota donde se veía para tratar de arreglar el no tan grave problema. Al notarlo, el muchacho colapsó en el suelo, aquello no pasaba por primera vez y Kasumi veía venir el resto del numerito.


    —Soy un cerdo asimétrico, no merezco vivir. —Se quejó golpeando el suelo con la mano.


    —¡Te dije que yo lo arreglaba, si eres un cerdo asimétrico es por tu culpa! —Ahora era la joven guadaña quien lo regañaba, lo tomó por el cuello de la camisa levantándolo lo más que pudo y lo sacudió varias veces. El muchacho se lamentaba como no lo había hecho hace tiempo—. ¡Maldición, Kid, levanta el culo que a este paso lo que quedará asimétrico va a ser mi espalda! —El fragmento se sintió como cuando Patty lo sacaba de sus shocks de aquella forma tan brusca y aunque se levantó conteniendo el impulso de continuar quejándose, el brillo de su mirada ámbar era opacado por el fantasma de unas lágrimas. Simplemente no era posible que pudiese pasar tanto tiempo obviando la asimetría de muchas cosas. Los demás miraban la situación con una expresión entre decepción y ganas de reír, pero las contuvieron por miedo a recibir un Shinigami-chop al volver a Death City.


    —Deberías pasar menos tiempo con Patty —murmuró el muchacho—. Ahora no eres más que una idiota...


    —Cierra la boca de una vez, al menos te levantaste, ¿no? Ahora ven aquí. —La chica volvió a tomarlo por el cuello de la camisa y lo atrajo hacia ella hasta que estuvo a su altura, se concentró en volver a ordenar el cabello del joven Shinigami ocultando lo mejor posible el mechón faltante que, como siempre, solo él notaría, luego arregló el cuello de la camisa y todo volvió a estar en orden—. Eres el chico más simétrico que he visto, ¿no es así? —Kasumi miró a Liz y Patty en busca de ayuda.


    —Pero las... —Patty había empezado a hablar pero Liz le cubrió la boca para hablar en su lugar—. Claro, ¿dónde has visto tan perfecta simetría? —Luego de que Kid pareciese haber superado su obsesión nadie quería que aquel incidente se volviera un punto de retroceso a su problema, las tres muchachas sonrieron nerviosas. El fragmento les devolvió la sonrisa y ellas suspiraron aliviadas.


    —Eh... nosotros nos vamos —habló Sid sintiéndose entrometido mientras se retiraba seguido por su compañera.


    —Hasta luego y gracias —contestaron los cuatro jóvenes al unísono.

    .

    .

    .

    En los bosques de Death City empezaba a anochecer, la técnico de guadaña continuaba con la búsqueda de la bruja y se le notaba agobiada, no había logrado ningún avance.


    —Maka, esforzarte tanto te va a provocar algún tipo de colapso mental —habló el albino preocupado, su meister llevaba un rato arrodillada en el suelo con las manos apoyadas en sus piernas, parecía realmente cansada.


    —Debo encontrarla, no puede estar lejos —murmuró ella, apretó los puños arrugando los pliegues de su falda y suspiró tratando, en vano, de relajarse. Fue cuando sucedió, un Soul Protect fue liberado... el de Noire Moon Saitō, la longitud de alma que sintió la rubia la golpeó como una sartén en el rostro debido al agotamiento mental que ya cargaba y estuvo apunto de irse de espaldas. Aquella alma era poderosa incluso para ser una bruja, su ubicación fue lo que la sorprendió pues al enfocarse en ella pudo detectar que se encontraba cerca de otras almas conocidas para ella: Kid, Liz, Patty y Kasumi. La rubia se levantó y casi cayó de cara al suelo, sacó de uno de sus bolsillos un pequeño espejo y marcó el número de la Death Room: 42-42-564.


    —Hola, hola, Maka-chan —saludó el Dios de la Muerte. Tras el Shinigami Spirit le hacía señas a su hija pero esta ni lo notó.


    —Shinigami-sama, la bruja...—La muchacha trataba de recuperarse del impacto de aquella longitud de onda, su respiración era irregular—. La bruja está cerca de Kid y las chicas.




    Fin del capítulo ocho.
     
    Última edición: 18 Octubre 2017
  13. Índice: Capítulo 9: La salida de la luna negra. Parte II.
     
    Melyen

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    *muere cuando nota que el capítulo anterior se llama igual pero no encuentra un nombre mejor entonces lo transforma en una segunda parte*
    Y bueno... *se muere otra vez esperando señales de vida de algún lector(?)*



    Capítulo nueve.






















    La salida de la luna negra. Parte II


    Ante lo que le informó Maka, Shinigami-sama le ordenó movilizarse hacia allí como le había dicho a Black Star. La joven Akari había estado hablando con él antes de que la rubia se comunicara, quería ir en busca de su terca compañera pero el Dios de la Muerte, ante la probable aparición de la Saitō mayor, negó dicha petición; la muchacha de ojos grises pareció resignarse pero en el fondo sabía que haría las cosas a su manera.

    .

    .

    .

    Las hermanas Thompson, Kid y Kasumi quienes se habían decidido a dejar la mansión, esperaron la caída de la noche. La luz de los faros de afuera hacía que cierta claridad entrara por las grietas y ventanas. Kid era seguido por las muchachas, salió por una ventana rota y ellas lo siguieron. La noche estaba cubierta por una capa de neblina, no era densa pero podía percibirse.
    Caminaron unos metros hasta que el joven Shinigami se detuvo en seco, ¿cómo no había podido notar el alma que estaba frente a ellos ahora? ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Soul Protect o había hecho algún tipo de ilusión para ocultar su propia alma? Kasumi caminó hasta estar al lado del muchacho para saber por qué se había detenido de forma tan abrupta y lo notó de inmediato. Frente a ellos había una mujer, relativamente alta, bien desarrollada para la edad que aparentaba. Su rostro de piel clara era adornado por dos orbes de un color púrpura casi irreal, poseían un aire seductor casi felino. Su larga cabellera negra caía casi hasta su cintura y varios mechones cubrían ligeramente su rostro, a ambos lados de su cabeza tenía lo que parecía ser algún tipo de adorno con una forma casi triangular y parecían hechos de escamas verdes, azules y varios tonos de amarillo. Llevaba puesto un vestido que empezaba en un hermoso tono de azul marino y se difuminaba hasta un color verdoso, en el lado derecho de la cintura estaba rasgado y se lograba ver lo que parecía ser un tatuaje en tinta negra: una flor de loto.


    —Has crecido un poco desde la última vez que te vi, Shinigami-kun. —La extraña muchacha habló y sonrió complacida, el aire felino en su mirada se volvió más notorio. El muchacho abrió los ojos como platos, a su lado Kasumi lo miró y pudo notar un débil enrojecimiento en sus mejillas. Tras ellos las hermanas Thompson se mantenían al margen.


    —¿Qué haces aquí? —El joven Shinigami frunció el ceño.


    —Luego de cuatro años sin saber el uno del otro, ¿y es eso lo primero que dices? —lL chica de ojos púrpura fingió sentirse ofendida mirando hacia otro lado, luego volvió a posar la mirada en Kid, esta vez se mantuvo seria—. ¿Es que acaso no me extrañaste? —Los ojos de la muchacha adquirieron un tono más intenso y el fragmento de Shinigami asintió torpemente, distraído. Kasumi bufó molesta pues no era un secreto para ella la razón de aquel comportamiento.


    —¿Qué planeas, maldita? —El Demonio de Rubí se interpuso entre los dos, el tono intenso desapareció de los ojos de la joven y le dirigió una mirada a la chica que había decidido plantarse frente a ella de aquella forma, por un momento pareció sorprenderse y la nostalgia pasó fugazmente por su mirada si venía con malas intenciones en ese momento desaparecieron; levantó su mano derecha, la colocó sobre la cabeza de la joven guadaña y le revolvió el cabello. La muchacha parpadeó confundida varias veces antes de golpear la mano de la extraña—. ¡Basta!


    —Vaya modales, ¿así saludas a las amistades de tu novio? —La chica sonrió divertida y cruzó los brazos.


    —Joder, no juegues conmigo... —La chica demonio se detuvo en seco antes de continuar y analizó lo dicho por la joven de ojos púrpura, el color subió a sus mejillas casi de inmediato, hace tiempo que nadie usaba ese término para referirse al chico de ojos dorados—. ¿Novio?


    —El niño bonito de ahí atrás. —Señaló con un movimiento de cabeza y Kid se sobresaltó de nuevo, el color en las mejillas de Kasumi se intensificó pero esta vez por el enojo que despertó aquel comentario.


    —Kid. —La muchacha de ojos carmesí se volteó, tomó al joven Shinigami por el cuello de la camisa como hace rato y lo agitó con fuerza, al diablo la simetría otra vez. Dejó de agitarlo para hablar con cierta ira en su voz—. ¿Quién es esta loca?


    —Verás, es Re... —La extraña extendió una mano frente a ambos, interrumpiendo la frase y causando que el enojo creciera en Kasumi.


    —Noire Moon. —Se presentó tranquila, como si no fuese nada de que preocuparse, Kid miró a Noire sin comprender qué planeaba realmente. Atrás, Liz pareció sobresaltarse e incluso Patty estaba demasiado seria, aquella era la hermana de Kasumi, la bruja Noire Moon—. Ahora suelta a Shinigami-kun. —La Saitō mayor retiró la mano que tenía en medio de ambos muchachos. Kasumi rodó los ojos impaciente, soltó al joven Shinigami y le arregló el cuello de la camisa con cuidado casi como acto reflejo. Quería una explicación para todo aquello pero no iba a pedirla.


    —Y bien, ¿qué haces aquí? —Volvió a preguntar el fragmento.


    —¿Acaso no puedo visitar a mi hermanita? —La voz de la bruja fue tranquila. Kasumi dio un par de pasos atrás, casi tropieza y vio confundida a la joven que estaba con ellos, Kid miró a Noire como si quisiera matarla ahí mismo, luego de cuatro malditos años aparecía ante la hermana que no la recordaba, como si fuese lo más natural del mundo y en general no tuviese bastantes problemas que resolver al respecto.


    —Ha sido suficiente. Liz, Patty. —Las hermanas Thompson se materializaron a su forma de arma en las manos de Kid y el joven colocó ambas pistolas bajo el mentón del Loto Mortal—. ¿Qué vienes a buscar? —El chico estaba colérico, aquello caía casi en la locura y se notaba en sus ojos. La Saitō mayor era un contenedor de locura, aunque puede que ni ella misma lo supiese, estaba alterando a los muchachos. La bruja se sorprendió ante la reacción del fragmento, estaba distraída, definitivamente, o habría podido evitarlo sin dificultad alguna.


    —Kid. —La joven guadaña lo llamó, su voz había temblado, aquello devolvió al muchacho a la realidad—. ¿De qué está hablando? —La muchacha estaba en alguna especie de shock, tenía la mirada perdida en alguna parte lejana de su mente. La recordaba, Noire Moon, no sabía de dónde o por qué, pero la había visto en sus pesadillas desde muy pequeña, la muchacha incluso en sus sueños fue creciendo pero algo no calzaba... la tal Noire Moon que estaba con ellos tenía esos extraños ojos púrpura, pero la de sus pesadillas tenía ojos rojos como ella, sí, porque en sus horribles sueños Noire Moon la llamaba hermana y le pedía ayuda, la torturaban, alguien le hacía daño y un líquido negro caía por las paredes, caía del techo y de cualquier parte: sangre negra.


    —Kasumi... por favor, escucha, escucha y no digas nada hasta haber escuchado todo. —El joven Shinigami bajó las armas y miró a la muchacha de ojos carmesí con pesar, esta se sintió como si fuese tratada con lástima y regresó de su shock, transformó sus dedos en delgadas cuchillas y las chocó entre sí produciendo un ruido metálico, como una cascabel enfurecida—. Escucha, te lo pido.


    —Habla. —El Demonio de Rubí añadió con frialdad, miró a Kid y luego a Noire Moon—. Hablen.


    —Hace ocho años a mi padre se le fue entregada una niña, una bruja, con el nombre de Renge Gorgon —explicó el muchacho, fue interrumpido por la ilusionista que continuó hablando—. La niña que había sido raptada de la Mansión Gekkou* cinco años atrás... Noire Moon Saitō, hermana de la chica del alma fragmentada que sería capaz de imitar las características de los Shinigami, Kasumi Saitō. —La muchacha fue interrumpida entonces por el joven de ojos ámbar —. Mi padre la acogió hasta que, hace cuatro años, la noche en que fui enviado a traerte, Noire Moon escapó utilizando el Soul Protect —terminó Kid pero la bruja camaleón continuó hablando—. Durante los cinco años anteriores a mi estancia en Shibusen, fui la segunda opción de Medusa-sama al creer que, tal vez, Chrona no resultase tan útil; mi sangre fue remplazada con sangre negra. La noche que dejé Death City fue debido a que la sangre negra empezó a reaccionar y la locura se manifestó, mi desaparición no fue una decisión propia mientras tenía la mente clara, no; de haber sido por mí nunca habría dejado Shibusen. Posteriormente, Medusa-sama volvió a dar conmigo. Traté de contactar contigo mediante mis ilusiones, lo traté siempre que tuve fuerzas para hacerlo hasta que la sangre negra dejó de resultar como estaba planeado, los experimentos empezaron a disminuir, entonces escapé.


    Todo empezó a tomar forma en su mente, las pesadillas, la mansión, los gritos, su madre que pasaba días sin dormir por sueños horribles. No eran sueños, eran recuerdos borrosos del día en que la hija de Juno había sido raptada de su hogar, borrosos recuerdos que hubiesen sido imposibles de recordar de no ser porque, al ser tomada a la fuerza de su hogar y apartada de la hermana que se suponía debía proteger, ese momento y algunos otros, a manera de ilusiones involuntarias causadas por la magia de Noire Moon, se aferraron a Kasumi y su madre; esto lo desconocía aún la chica demonio. La muchacha pidiendo ayuda, el líquido negro que escurría de cualquier superficie... no eran sueños, eran mensajes provenientes de un lugar oculto del mundo, pero, ¿y el color de los ojos? Kasumi la miraba fijamente, tratando de descifrar algo al respecto, la bruja camaleón notó la observación y suponiendo a qué se debía suspiró con pesadez mientras cerraba los ojos, entonces por todo su cuerpo parecieron voltearse escamas. La apariencia física de la Saitō mayor cambió, los mechones de cabello que caían sobre su rostro aumentaron su largo de igual forma que lo hizo el resto de su cabello que pasó ligeramente sus caderas, la muchacha volvió a abrir los ojos que habían recuperado su seductor aire felino y ahora dos orbes rojos como rubíes adornaban su rostro. Kid miró a la bruja ilusionista algo impresionado, era la primera vez que veía aquel color en la mirada de la joven o en su defecto, la verdadera apariencia que poseía. Kasumi ahora parecía casi un reflejo de la extraña muchacha, aunque más joven y con diferencias en los rasgos de sus ojos; Noire Moon se parecía a su madre, era un vivo reflejo de la mujer que las trajo al mundo. La chica demonio palideció al notarlo, las cuchillas en sus dedos habían desaparecido y se llevó las manos al rostro en un gesto de desesperación algo exagerado.


    —Kasumi. —Kid se colocó las pistolas en los bolsillos y se acercó a la muchacha.


    —¡No te acerques! —Kasumi gritó y dio un par de pasos hacia atrás nuevamente, miró al joven Shinigami con resentimiento. Noire Moon apareció tras ella y antes de que la joven guadaña pudiese reaccionar la envolvió en sus brazos, nuevamente la muchacha cayó en alguna especie de laguna en su mente que la dejó en shock. Kid sacó las armas de sus bolsillos, pero se detuvo antes de apuntar cuando vio que la Saitō mayor sollozaba con el rostro oculto entre el cabello de la menor. Notó como la longitud de onda del alma de la bruja camaleón disminuía, hasta parecerse a la de cualquier otra persona pero principalmente hasta parecerse a la de la chica a la que se aferraba. El Demonio de Rubí se volteó y entonces Noire Moon se desplomó de rodillas, aferrándose con fuerza a la cintura de su hermana, ahogaba los sollozos contra ella. Toda la actitud de hace un rato había sido reemplazada por el dolor de haber sido separada de ella hace trece años, sido sujeto de prueba para Medusa y no haber podido permanecer en Shibusen como ella deseaba. Kid, que había tratado con ella por un tiempo, entendió la sinceridad de aquel acto y devolvió las armas a sus bolsillos, en una de las armas se reflejó el rostro de Liz quien sonreía ante el reencuentro.

    De los ojos de la chica demonio empezaron a brotar gruesas lágrimas, la ilusionista se puso de pie y envolvió a su hermana en un abrazo desesperado, como si no pudiese creer lo que sucedía. Kasumi rodeó torpemente con los brazos a la joven y cerró los ojos con fuerza, haciendo que grandes lágrimas escurrieran de sus ojos. Noire... la luna negra ilusionista, la que traía vida a la Mansión Gekkou había vuelto y los borrosos recuerdos que habían permanecido en su mente parecían repetirse una y otra vez, ahora la luna salía de entre la neblina por primera vez en trece años... pero aquello no iba a quedarse así, porque Medusa la había tenido en su poder y ella había huido. La bruja de las serpientes la buscaría, ya fuese para matarla o para volverla su sujeto de prueba nuevamente hasta crear no sólo un segundo kishin a partir de Chrona, sino un tercero a partir de Noire Moon.





    Fin del capítulo nueve.


    Mansión Gekkou: Nombre real de la comúnmente llamada Mansión de los Demonios, en la calle conocida como Entrada al Infierno; antiguo hogar de la familia Saitō.
     
    Última edición: 18 Octubre 2017
  14. Índice: Capítulo 10: El mítico camaleón prisionero de la víbora, ¿qué locura causará su magia esta vez?
     
    Melyen

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    Fanfic - [Remake] Noire Moon
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    Tragedia
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    24
     
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    Capítulo diez.





















    El mítico camaleón prisionero de la víbora, ¿qué locura causará su magia esta vez?


    Akari había salido de su apartamento pasada la noche, Maka y Black Star habían sido enviados al lugar donde había aparecido la bruja; iría sola por su terca guadaña. Había adelantado camino sin un compañero de apoyo, su percepción de almas era débil aún pero seguía la onda de alma de Maka a una distancia prudencial.
    La muchacha se movilizaba con agilidad, a una velocidad moderada para evitar el cansancio innecesario y entonces sintió un alma a pocos metros de ella, una sombra enorme la seguía, había aparecido prácticamente de la nada. La chica de ojos grisáceos apenas tuvo tiempo de esquivar la gran pantera que se abalanzó sobre ella desde las penumbras. La sorpresa apareció en su mirada, esa alma era de aquel raro chico gato con el que se juntaba Kasumi, la joven técnico adoptó una postura defensiva y la gran pantera rugió, luego se abalanzó nuevamente sobre Akari que volvió a esquivar el ataque pero con menos precisión que la vez anterior pues casi no lo logra. La pantera la miró enfurecida, en el pelaje del cuello pudo notar la silueta de unas plumas. La técnico de guadaña tomó impulso y velozmente se acercó al animal, la bestia la embistió pero la chica la esquivó nuevamente colocándose tras el animal; su agilidad era cercana a la de Kid pero se cansaba con facilidad. El animal pareció confundirse, Akari aprovechó la oportunidad para movilizarse a uno de los costados, con una mano frente a ella embistió a la gran pantera y usó su onda de alma como lo hacían Stein y Black Star, aunque con menos fuerza. La bestia gruñó y se tambaleó; la silueta de las plumas en el pelaje del cuello pareció desaparecer por un momento y Akari sintió la débil longitud del alma del chico gato consumida por la locura, algo había pasado con él.

    .

    .

    .

    En algún punto oculto de un bosque desconocido Aiko caminaba tranquila incluso tarareaba una melodía, la pluma gris de su sombrero había desaparecido de nuevo. El color de sus ropas era ahora un gris nuboso con trozos de tela rojos saliendo de su cintura, plumas grises colgaban de algunos mechones de su cabello. Miró distraída las quemaduras en sus manos y suspiró con pesadez. Murmuró palabras en un idioma antiguo que había memorizado hace años, sus manos emitieron un suave brillo y las quemaduras empezaron a sanar.


    —Al parecer Saitō-sama te dio algunos problemas. —De las ramas de las copas de un árbol se escuchó una voz. Aiko no pareció contenta al reconocerla y chasqueó los dedos, una flama apareció frente a ella iluminando ligeramente su rostro.


    —¿Qué quieres, Medusa?


    —Bueno, ¿no debería decirlo o sí? Ambas queremos lo mismo ahora. —La bruja de las serpientes dejó salir una risa, sus ojos brillaron con malicia en la oscuridad—. Continuar fragmentando el alma de la niña.


    —¿Y qué tienes en mente? —Aiko sonrió con complicidad. Medusa saltó de la rama donde estaba oculta y caminó hasta estar frente a la bruja de cabello castaño.


    —Renge Gorgon —murmuró Medusa, las serpientes en sus brazos se movieron como llamadas por aquel nombre. Sus ojos adquirieron un aire de víbora y una sonrisa demente se formó en sus labios— y Death the Kid.


    —La hermana de la niña que de paso actúa como contenedor de locura y el niño enamorado. —La bruja de la vida dejó salir gran carcajada—. Oportunidad de destrozar el alma de la chica no dos, sino tres veces o incluso cuatro si tienes una buena jugada y de paso enloquecer al pequeño Shinigami. No me agrada admitirlo, pero siempre me gustó la manera de pensar de las Gorgon, sobre todo la tuya.


    —Necesitaré tu ayuda, Yamamoto —continuó Medusa—. Tu poder de control de almas nos será muy útil, además no caería mal tener a un ave inteligente en el grupo—Aiko bufó molesta, por lo general prefería que no hicieran referencia al animal que en que se basaba su magia: el loro gris africano.


    —De acuerdo, Gorgon, pero no aceptaré que me trates como a la pobre Eruka. Después de todo estamos negociando, ¿no?


    —Seremos... socias. —Medusa sonrió, las serpientes en sus brazos volvieron a moverse—. ¿Te parece, Yamamoto? —La bruja de la vida le dirigió una mirada seria, pero si debía elegir entre estar del lado de la víbora y estar en contra, prefería lo primero al menos mientras el plan para destrozar el alma de la Saitō menor fuese funcionando. En el rostro de Aiko se formó una sonrisa macabra.


    —Está bien, Gorgon. —Aiko volvió a chasquear los dedos, la pluma gris volvió a aparecer en su sombrero y la flama que se encontraba en medio de ambas desapareció, la oscuridad reinó nuevamente.

    .

    .

    .

    De repente la gran pantera se desplomó frente a Akari y disminuyó de tamaño hasta ser un gato común, la onda de alma del chico gato parecía haber sido liberada de la locura; la silueta de plumas en el cuello del animal había desaparecido. La muchacha se alejó, apoyó la espalda contra el tronco de un árbol hasta que se sintió preparada para continuar y así lo hizo, al mismo ritmo de antes. Más adelante Maka avanzaba por el aire gracias a las alas que podía usar al resonar con Soul debido al alma Grigori que poseía la técnico.


    —Black Star debería estar por llegar con ellos —comentó la rubia.


    —Quizás Shinigami-sama debió avisarle a Kid, digo, para que se preparen para la entrada triunfal de Black Star —respondió el Death Scythe.


    —Con la bruja ahí es probable que le diga una de las muchas razones por las cuales no podría contra él —dijo la muchacha entre risas.


    —¿Sigue ahí?


    —¿La bruja? —La chica de las coletas asintió con la cabeza—. Antes de irnos de Shibusen dejé de sentirla, al menos su alma sin el Soul Protect, pero había un alma similar a la de Kasumi otra vez, algo hace para lograr ese parecido, algo además del Soul Protect.

    .

    .

    .

    Fuera de la Mansión Gekkou, Noire Moon y Kasumi se habían separado, la mayor tenía una sonrisa nostálgica en el rostro y la menor hablaba poco, tomando confianza. Las hermanas Thompson habían vuelto a su forma humana y estaban con Kid, todos avanzaba con paso tranquilo.


    —¡Aquí viene su Dios! —A la lejanía se escuchó un agudo grito y unas calles más adelante lograron divisar una figura que se acercaba rápidamente.


    —¿Qué demonios hace aquí Black Star? —preguntó Liz al aire.


    —¿Quién? —Noire Moon no pudo evitar la curiosidad al ver la velocidad con que el tal Black Star se acercaba. Durante su estancia en Shibusen no tuvo interacción con otras personas además del propio Shinigami, Kid, Stein, Sid, Naigus y un par de Death Scythe, que fueron Spirit y Marie. Nadie nunca le habló de otras personas y ella lo prefirió así, luego de Medusa algo no estaba bien con ella como para interactuar con demasiadas personas y prefería mantenerse como si no existiera para casi nadie. Cuando el muchacho de cabello azul estaba por llegar donde sus compañeros gritó nuevamente, alguien abrió una ventana y lanzó un zapato con una puntería mortal pues le dio justo detrás de la cabeza provocando que el chico se fuese de cara contra el suelo. Los muchachos lo miraron decepcionados. Tsubaki volvió a su forma humana y arrastró a su inconsciente técnico el trayecto que faltaba, al estar frente a Kid, las chicas y la desconocida, los saludó amablemente.


    —¿Qué hacen aquí? —preguntó Liz a la hoja demoníaca.


    —Shinigami-sama nos envió, creyó que tal vez necesitarían ayuda pronto. —La muchacha de cabello negro se había arrodillado en el suelo y agitaba a su técnico con delicadeza mientras hablaba. El chico de cabello azul despertó y se puso de pie.


    —A que han quedado boquiabiertos al verme. —El joven sonrió orgulloso.


    —Es bueno verlos a ambos —añadió Kid con una ligera sonrisa en el rostro.


    —¿Qué pasa con él? —murmuró Noire mirando a Black Star de forma que solo Kasumi pudiese escucharla.


    —Dice ser el hombre que superará a los dioses; bueno eso si no lo ha hecho ya —murmuró la muchacha en respuesta—. Larga historia, muy larga.


    La Saitō mayor dejó escapar una sonrisa y cruzó los brazos. Black Star notó la presencia de la desconocida y se acercó con recelo, cosa extraña en él.


    —Eres la bruja que debía ubicar Maka, ¿no? —preguntó el muchacho, la frialdad en su mirada causó que Noire Moon retrocediese un paso, intimidada por primera vez en mucho tiempo, nuevamente escamas parecieron voltearse en su cuerpo y recuperó la apariencia que tenía hace un rato, con sus irreales ojos de color púrpura. Kasumi se colocó frente ambos y empujó al chico lejos de la bruja camaleón.


    —Está conmigo, no le hará daño a nadie —aseguró la joven guadaña, Black Star se encogió de hombros y se volteó.


    —Si se le ocurre destacar demasiado o resulta un peligro, me encargaré de ella —declaró en respuesta, por un fugaz momento su energía cambió y las pupilas de sus ojos pasaron a ser estrellas. La bruja ilusionista sintió un escalofrío recorrer su espalda, reacción ajena a su naturaleza; si ese miedo que de repente le causaba el asesino seguía aumentando no iba a poder controlar su poder, los sentimientos fuertes descontrolaban su magia al no poder continuar fragmentando su alma como era el caso de su hermana.


    —Si dices que a Maka se le ordenó ubicar a Noire Moon, es probable que esté en camino pronto —comentó el joven Shinigami, desviando la conversación.


    —Es lo más seguro —respondió Tsubaki, miró a la bruja camaleón y al notar que el miedo en su mirada no había desaparecido le dedicó una sonrisa para tratar de tranquilizarla—. Maka-chan es buena amiga nuestra, te agradará mucho, ya lo verás.


    Noire sonrió insegura, probablemente sería otra chica con un espeluznante lado oculto. Después de todo se le había encargado la misión de buscarla, ¿no? Todo aquel que la buscaba estaba enojado cuando finalmente la encontraba. Sintió como sin planearlo su Soul Protect se liberaba, así como antes se había activado sin que ella lo quisiese; de todas formas había perdido el control de su magia. Kid se volteó algo alarmado, la verdadera longitud del alma de Noire... tenía tiempo sin sentirla tan cerca. El alma de esa chica siempre fue poderosa pero ahora era colosal, digna del linaje de brujas del que descendía, la veía claramente. Parecía tener una cola de un lado, como de reptil, de camaleón, y en la parte superior poseía el inicio de una placa que probablemente sería escamosa; había dos colores entre mezclados: celeste y naranja. Entonces lo notó, en torno a su visión del alma de la muchacha se movía una serpiente, rodeaba el alma de Noire lentamente, como adormilada. Eso no estaba ahí cuando la conoció ni cuando la chica se fue, era nuevo... por parte de Medusa, un pequeño presente. Fue como si la serpiente notase que el fragmento la había identificado, despertó de su ensoñación y empezó a moverse velozmente, dio un par de vueltas en torno al alma de la chica y de repente clavó sus oscuros colmillos en el lado derecho; los colores del alma de la chica empezaron a opacarse y oscurecerse, Noire Moon cayó de rodillas al suelo, el dolor se dibujó en su mirada, dentro de ella sentía un ardor insoportable, como si una bomba explotara, un par de lágrimas resbalaron por sus pálidas mejillas, realmente algo quemaba como si la sangre que corría por su cuerpo estuviera hirviendo. De ella se desprendió una onda, oscura, siniestra... una proyección, parte de su poder de ilusionismo, el suelo bajo los pies de todos cambió, había césped y a su alrededor árboles. Una ilusión tan poderosa que podía considerarse una dimensión diferente al mundo al que todos estaban acostumbrados creada por la bruja camaleón hace tiempo. Kid y Kasumi tenían sus miradas posadas en la bruja, preocupados y confusos; luego se miraron entre ellos, había un dejo de miedo en sus ojos. Liz parecía haber visto un fantasma, Patty trataba de alcanzar las ramas de un árbol; Black Star le había ordenado a Tsubaki pasar a un forma de arma y sostenía la hoz encadenada con fuerza.

    .

    .

    .

    Soul y Maka divisaban la ciudad, estaban cerca de la Entrada al Infierno. Maka se detuvo en seco, la bruja... otra vez. Una onda oscura se esparcía desde un punto de la ciudad, cambiando su apariencia a la un extraño bosque con un gran lago en un claro, en el centro se alzaba imponente un sauce llorón. La rubia sacudió la cabeza y velozmente se dirigió hasta donde parecía haber iniciado el cambio de escenario. Pronto la desgracia se desataría ante los jóvenes, deberían luchar por sus vidas y por el equilibrio del mundo; pues la bruja de las serpientes no esperaba otra cosa que ver todo sumido en la locura... pero antes dejaría que, con el ilusionismo del Loto Mortal, el infierno se desatara en la cabeza de cada uno de los muchachos, la locura se haría presente incluso en el más sensato y poderoso de ellos.

    Traición, lujuria, confusión, poder... pero sobre todo dolor. Todo perdería su rumbo, todo aquello que estuvieron comprimiendo en sus almas explotaría pronto y no habría forma de controlar dicha energía luego de que se liberase.





    Fin del capítulo diez.

     
    Última edición: 19 Octubre 2017
  15. Índice: Capítulo 11: Descarrilamiento.
     
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    *muere esperando comentarios, como siempre (?)*
    Bueno, se va Gekkou la que deja capítulos de la historia que nadie lee :v



    Capítulo once.






















    Descarrilamiento.


    La garganta de Noire fue rasgada por un fuerte grito de genuino dolor, las lágrimas escurrían por sus mejillas sin piedad, la muchacha se llevó las manos a su largo cabello y lo haló con fuerza, el grito que salía de su garganta no parecía tener fin.
    Kasumi, desesperada ante el dolor que se le estaba infligiendo a su hermana, se acercó sin siquiera pensarlo.


    —¡Idiota, fíjate en lo que haces! —Black Star empujó a la joven guadaña lejos de la bruja en el momento justo para evitar que una gran cuchilla proveniente del suelo la partiese en dos, el técnico apenas tuvo tiempo para esquivar el filo del metal luego de dicha acción. Otra poderosa ilusión, era casi tan poderosa como lo fueron las de su madre, como lo fueron las ilusiones todas las brujas de esa familia.


    Kasumi retrocedió confundida, Kid tomó a la muchacha del brazo derecho y la obligó a alejarse aún más de Noire Moon. Le dirigió una mirada a Liz y luego a Patty, ambas chicas pasaron a su forma de arma.
    La bruja camaleón continuaba sintiendo el ardor insoportable en su cuerpo, cada vez más y más intenso. Perdía la cordura y pronto perdería la conciencia. Cuando el alarido de dolor proveniente de su garganta parecía llegar a su fin volvía a comenzar; la muchacha apoyó las manos en el suelo, hundiendo los dedos en la tierra y bajó la mirada, de su boca empezaron a brotar borbotones de sangre negra, formando un charco que rodeó sus manos y posteriormente la rodeó a ella. El terror se dibujó en la mirada de cada uno de los jóvenes, Kasumi hizo el vago intento de ocultarse tras Kid y aquello fue como verlos llegar a Shibusen juntos hace cuatro años, la expresión de sus rostros los hacía ver como niños aterrados. La sangre negra comenzó a subir por el brazo izquierdo de la ahora inconsciente Noire, una fuerza ajena la mantenía arrodillada en el suelo. El líquido negro llegó hasta su hombro; entonces empezó a agruparse, formando una gruesa capa que se endureció... aquello tenía la forma del cañón de un arma, de hecho no había duda de que lo era. Llegaba casi hasta su codo y luego la sangre negra había formado una serpiente que se sostenía del hombro de la bruja ilusionista clavándole sus grandes colmillos. El cabello cubría el rostro de Noire, pero en su boca se formó una demente sonrisa.


    —¡Cazador de brujas! —Maka había logrado llegar a tiempo o eso parecía, desde arriba la rubia empuñaba a su Death Scythe, un poderoso Cazador de Brujas se dirigía hacia Noire Moon.


    —¡No! —El grito de la Saitō menor hizo eco en el lugar, tuvo la intención de detener el ataque de la muchacha de ojos jade. Kid notó aquel impulso y con un rápido movimiento logró atrapar a la joven guadaña entre sus brazos antes de que fuera demasiado tarde. Kasumi forcejeó con todas sus fuerzas, cargada de ira, con sus dedos transformados en cuchillas trataba de soltarse del agarre del joven Shinigami, hiriéndolo repetidas veces. Una ira profunda apareció en el muchacho también, una ira provocada por la gran locura que empezaba a desprender la bruja ilusionista de su alma, y fuera de sí colocó con firmeza el cañón de una de sus armas bajo el mentón de la chica demonio, deteniendo en seco su forcejeó y causando que, nuevamente, el terror apareciese en sus ojos por un fugaz momento, pero fue sustituido por indiferencia—. Anda, mátame. Mátame, niño Shinigami —murmuró la chica.


    Noire, manejada únicamente por la locura y la sangre negra, había permanecido quieta hasta que, segundos antes de que el Cazador de Brujas de Maka la alcanzara, lo bloqueó con el cañón de su brazo izquierdo, haciendo que el ataque se rompiese cual papel. La rubia cayó al suelo y se levantó adolorida pero la determinación se veía en su mirada. La bruja camaleón se levantó tambaleante, riendo sin cansancio. Su mirada había perdido el aire felino que la caracterizaba y de igual forma había perdido el brillo que le daba vida pero había un aire demoníaco a sus ojos, su lado de súcubo estaba despierto, sus ojos, de nuevo rojos como los de su hermana, parecían perdidos muy lejos, la personalidad de la muchacha había sido aplastada por la serpiente. Noire le dirigió una mirada a Kid, quien al notarlo aumentó la fuerza en el agarre de sus brazos en torno a la chica demonio que sintió el cañón del arma con mayor fuerza en los huesos de su mentón. La bruja ilusionista limpió la sangre negra que había quedado en su rostro con su mano derecha, sin dejar de mirar al muchacho que parecía tensarse con cada segundo que pasaba con aquella mirada sobre él; la muchacha sonrió para sí misma, complacida ante la reacción que causaba.

    .

    .

    .

    En la Death Room, Shinigami-sama miraba su espejo, callado, casi expectante.


    —El chico tiene un lío —murmuró Spirit—, pero, ¿qué pasó entre esos dos realmente?


    —Noire Moon siempre sintió atracción física hacia Kid, desde que llegó aquí... pero bueno, ambos sabemos cómo es Kid-kun —explicó el Dios de la Muerte, el Death Scythe asintió—. Como bruja ilusionista Noire perfeccionó sus habilidades para atraer su atención, hizo todo lo posible, incluso su alma se fragmentó en ese período de tiempo; pero nada dio resultado, la atracción que sentía era demasiado superficial, tan caprichosa que si en algún momento logró llamar la atención de Kid-kun tuvo que usar gran parte de su poder, pero ahora, cuatro años después... Kid quedó atrapado en el mundo de las Saitō, la menor lo cautivó de una manera casi incomprensible y la mayor al fin logra ejercer su poder sobre él. Está enloqueciendo, sus deseos colisionan con lo que cree correcto o necesario.

    .

    .

    .

    Kid pareció recuperar el sentido en sus acciones, soltó a la muchacha quien se apartó resentida, su respiración era irregular debido a la fuerza que fue aplicada en torno a su cuerpo. El joven Shinigami frunció el ceño y disparó contra Noire repetidas veces, el humo cubrió el lugar y al disiparse la bruja camaleón había desaparecido. Todos los jóvenes se sobresaltaron y la buscaron con la mirada, Kid y Maka la buscaron con su percepción de almas pero no lograron ubicarla. La tensión en el aire pareció disminuir pero no desapareció. Kid le dirigió a Kasumi una mirada fugaz y notó que la chica estaba colérica pero había miedo en sus ojos, le tenía miedo... no debía ser así. El chico retrocedió un par de pasos, los pensamientos se mezclaron en su mente.


    —¿Kid-kun? —La voz de Liz se escuchó. Maka le dirigió una mirada preocupada al notar como retrocedía—. ¿Estás bien?


    —Sí, debemos... debemos volver a ubicarla y controlarla de alguna forma. —El Fragmento habló sin mucha convicción—. Es posible que Medusa no esté muy lejos, procuren mantenerse alerta.

    .

    .

    .

    Akari había dejado de sentir el alma de Maka, ya no estaba lo suficientemente cerca de la rubia. Continuó su camino hasta llegar a la ciudad, entonces vio como el escenario cambiaba al igual como lo habían visto cambiar los demás. La muchacha pareció alarmarse y confundida trató de ubicar el alma de alguien conocido sin éxito alguno, entonces una bruja liberó su Soul Protect causando que el terror se dibujase en la mirada de la técnico.


    —Buscas a la copia de Shinigami, ¿no es así? —Una delicada voz se escuchó desde las ramas de un árbol. Akari buscó con la mirada hasta que notó trozos de tela roja colgando de las ramas de un gran árbol, las hojas ocultaban la silueta. Comenzaba a amanecer, el cielo estaba tiñéndose de colores.


    —¿Copia de Shinigami? —dijo Akari sin llegar a comprender.


    —La chica Saitō —explicó la dueña de aquella delicada voz al tiempo que saltaba del árbol, su cabellera castaña y las plumas en ella ondularon al viento por un momento; cayó al suelo con la gracia de un ave moviéndose entre las ramas y miró a Akari. Mantuvo una de sus manos oculta en los pliegues de su vestido. La técnico de guadaña pareció perderse en los profundos ojos azules de la castaña—, tu guadaña, la chica del fragmento. ¿Necesitas un dibujo acaso, querida? —Aiko habló en un tono casi burlón.


    —¿Y crees que voy a decirte a quién busco?


    —Verás, tuve un breve encuentro con esa chica —añadió Aiko sin prestar atención a lo dicho por la muchacha, cosa que la molestó—. Difícil de manejar, presa de sus emociones, terca, posesiva. Junto al chico del Shinigami resultan un verdadero estorbo a decir verdad, ninguno lucha sin pensar en la protección del otro; están dementes. La chica prefiere morir antes que dejar que le pongan un dedo encima al rayado.


    —No es necesario que me cuentes cosas que ya sé. —La chica de ojos grisáceos perdía la paciencia.


    —Te necesito para controlar a esa maldita niña.


    —¿Qué te hace creer que te ayudaré, idiota?


    —Sé tu secreto Inoue, ¿es eso suficiente? Si se llega a saber te apartarán de tu querida arma, deberás desaparecer del mapa otra vez. —Aiko sonrió con malicia, sacó la mano que ocultaba y lanzó a los pies de la muchacha una máscara de zorro*—. ¿Acaso quieres que sea así, Kitsune?


    —De acuerdo. —Las lágrimas se apresuraron a formarse en los ojos de la joven técnico y apretó los puños.


    —Así me gusta —Aiko sonrió complacida, la pluma de su sombrero desapareció y las siluetas de plumas aparecieron en el cuello de la chica de ojos grisáceos, su mirada se opacó, sus mejillas eran recorridas por un par de solitarias lágrimas.






    Fin del capítulo once.


    Máscara de zorro: máscara de zorro japonesa, de Kitsune.
     
    Última edición: 19 Octubre 2017
  16. Índice: Capítulo 12: Infección.
     
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    Total de capítulos:
    24
     
    Palabras:
    1872
    Capítulo doce.





















    Infección.



    Noire había aprovechado el humo provocado por los disparos de Kid para salir de allí, estaba ahora en un punto oculto del bosque, caminaba tabaleándose con la mirada perdida. Apoyada en el tronco de un árbol estaba Medusa, la bruja ilusionista se detuvo al verla de reojo y al reconocerla pareció recuperar el sentido, su cuerpo temblaba.


    —¿Cómo te encuentras, Renge? —habló la bruja de las serpientes. La aludida se esforzó por mantenerse en pie.


    —M-medusa-sama —murmuró en respuesta, el miedo la dominó y con él, la locura apareció brevemente en ella. Noire se volteó velozmente, trató de golpear a Medusa con el cañón de su brazo pero la víbora lo esquivó sin dificultad y la bruja camaleón volvió a intentar golpear a su objetivo, que volvió a esquivar el ataque mientras soltaba una carcajada burlona. Medusa apareció tras la muchacha y le dio un fuerte golpe en la espalda que hizo que cayera contra el suelo; Noire soltó un quejido de dolor tras sentir como Medusa se ponía de pie en su espalda.


    —Pasas un tiempo con tu hermana y te vuelves insolente… parece ser una mala influencia. —La bruja de las serpientes presionó la nuca de Noire con su pie derecho—. No deberías volver a verla.


    De los ojos de la bruja camaleón brotaron las lágrimas, ya no tenía escapatoria.

    .

    .

    .

    Maka había recorrido parte del extraño bosque, reconociendo el territorio y de paso buscando a la bruja. No muy lejos Black Star hacía algo parecido, pero de forma mucho más ruidosa. Kid había seguido otro camino, parecía confuso, mentalmente agotado. El muchacho soltó un pesado suspiro al notar que Kasumi lo seguía.


    —Te dije que fueras con Maka —dijo cansado sin dejar de avanzar.


    —Kid, si lo que quieres es que esté lejos de ti vas a tener que esforzarte más. —El chico se detuvo y Kasumi chocó contra él.


    —¿Y el miedo que vi en tus ojos hace un rato? —preguntó el joven Shinigami sin mirar a la muchacha tras él.


    —Maldita sea, Kid, me pusiste un arma bajo el mentón —contestó molesta y le dio un empujón.


    —¿Y entonces por qué insistes en permanecer aquí? —La chica demonio se sobresaltó, en su garganta se formó un nudo. Kid avanzó unos pasos más y ella se quedó estática—. Necesito que hagan algo por mí —comentó al tiempo que soltaba sus armas y las hermanas Thompson volvían a su forma humana, el joven Shinigami sacó un espejo de uno de sus bolsillos y se lo dio a Liz quien lo miraba sin comprender—. Si tenemos este pequeño lapso de tranquilidad, vamos a aprovecharlo. Vuelvan con Maka, informen a mi padre de la situación y pidan que envíe a otros miembros de Spartoi, aunque bueno, ya debe haberlo hecho.


    —De acuerdo. —La mayor respondió y haló a su hermana del brazo, supo que aquel no era el verdadero motivo de que las enviara a otro lugar. Liz guardó el espejo en uno de sus bolsillos y al pasar junto a Kasumi le dio un amistoso toque en el hombro, la muchacha de ojos carmesí le dedicó una débil sonrisa. Las rubias continuaron su camino, la joven guadaña seguía estática mirando a Kid.


    —Deberías ir con ellas —añadió el Fragmento mirándola de reojo.


    —¿Y dejarte solo? —La chica deshizo el nudo en su garganta, que no tardó en volver a formarse—. Parece que no me conocieras.


    —Maldición, Kasumi ¿No lo entiendes? Aquí, en este lugar, voy a terminar lastimándote en algún momento —explicó rápidamente el chico—. Te necesito lejos por ahora.


    —No.


    —Kasumi...


    —¡No! —La voz de la chica se quebró, sonaba molesta pero el chico supo que estaba al borde del llanto—. ¡No, no y no!


    —De acuerdo —contestó el muchacho de ojos ámbar, no iba a convencerla nunca.


    —Espera... ¿Qué?


    —Después de tanto tiempo sé que no hay forma de convencerte de lo contrario. —El joven Shinigami se volteó y se acercó, la chica lo miraba sin comprender, el nudo en su garganta no terminaba de deshacerse, lo maldijo en su mente.


    —Kid, ¿qué pasó con Noire? —El muchacho se tensó al escuchar el nombre de la bruja camaleón.


    —¿Respecto a qué?


    —A ella, lo de hace un rato. —La muchacha lo pensó un momento y continuó— ¿Qué pasó entre ustedes?


    —Medusa tiene control de Noire y su sangre negra mediante una serpiente que introdujo en su cuerpo. La pude ver rodeando su alma antes de que bueno... empezara a tomar control de ella —explicó el fragmento distraído. Sintió que la mirada de la Saitō menor lo atravesaba, esperando el resto de la respuesta para transformar sus dedos en cuchillas y amenazarlo—. Respecto a Noire y yo, verás, ella siempre trató de llamar mi atención... primero con sus ilusiones, luego con su lado súcubo cuando su alma se fragmentó. —La muchacha apretó los puños, empezó a caminar y pasó junto al joven fragmento quien la siguió con la mirada, observó como el oscuro cabello de la muchacha caía delicado por su espalda y por un momento se perdió en la silueta de la chica, agitó la cabeza tratando de concentrarse.


    —Oye...


    —Realmente no me importa —habló tranquila mientras se detenía, suspiró y se volteó, sus ojos tenían aquel brillo demoníaco que delataba el lado súcubo de las Saitō—. Después de todo, qué podría haber logrado si hablamos de ti y su magia no era lo suficientemente poderosa. —El muchacho retrocedió unos pasos, perdido nuevamente en la laguna rojiza de los ojos de la chica demonio.


    La muchacha se acercó y tomó al joven Shinigami de la chaqueta, el chico pareció tensarse pero no pudo retirar la mirada de los ojos de ella. A pesar de la ausencia de Noire Moon, la bruja había liberado su locura y estaba por afectarlos a todos, a Kasumi la estaba consumiendo y de hecho fue eso lo que despertó su lado súcubo. La joven guadaña tenía una sonrisa en su rostro, estaba demasiado cerca del fragmento y este trataba de controlar los impulsos que se despertaban en su interior, lucía vulnerable, confundido. Trató de apartar a la chica quien se negó a soltarlo y por el contrario juntó su cuerpo al del joven Shinigami, en su mirada se veía la dificultad que tenía para mantenerse tranquilo.


    —Kid-kun —murmuró el Demonio de Rubí mientras apoyaba sus manos en el pecho del chico, sintió como su respiración se tornó irregular y sonrió complacida—, hace tiempo no estábamos tan cerca, ¿no te parece? —Kasumi deslizó delicadamente su mano derecha hasta el cuello del fragmento, lo acarició muy suavemente sin dejar de mirarlo a los ojos. El joven Shinigami asintió torpemente y parte de su autocontrol se desvaneció, ya no estaba en sus límites; el chico aprisionó el rostro del Demonio de Rubí con sus manos para luego tomar posesión de sus labios por un breve instante, luego la envolvió en un posesivo abrazo ocultando su rostro entre el cuello y el hombro de la chica, inhaló su aroma como si hubiesen estado separados hace meses y sintió la calidez de sus cuerpos juntos.


    —Kasumi —murmuró Kid, la muchacha sintió la respiración de él en su cuello—. No es un buen momento para esto.


    —¿Eso crees? —el chico asintió, pero contrario a lo que había dicho continuó aquel juego, pues sin pensarlo repartió varios besos en el cuello de la chica demonio que se estremeció entre sus brazos.


    .

    .

    .

    Liz y Patty habían encontrado a Maka y Black Star. Los muchachos ahora esperaban en un pequeño claro. Liz sacó el espejo del bolsillo y marcó el número de la Death Room.


    —Shinigami-sama, Kid me ha pedido que nos comuniquemos con usted.


    —¿Cómo se encuentran? —preguntó el Dios de la Muerte. De fondo pudo escuchar Black Star hablando sobre que tal vez nadie aparecía por miedo a enfrentarse a él.


    —Bien, bien. Las cosas parecen haberse calmado por un momento, pero el ambiente es pesado.


    —Se debe a Noire Moon —añadió el Shinigami—. Es un contenedor de locura, ahora se desprende de su alma, como la locura de Asura, ¿recuerdas? —la pistola demoníaca asintió.


    —Shinigami-sama, ¿enviará a alguien más?


    —Stein está en camino junto con Marie. Kilik y Ox también, Sid estará cerca con Naigus y Azusa.


    —Bien, muchas gracias —dijo la muchacha y sonrió.


    —Tengan cuidado —dijo el Dios de la Muerte, entonces la comunicación finalizó.

    .

    .

    .

    Aiko caminaba seguida de la joven Akari bajo la influencia de su control de almas, de repente Medusa se cruzó en su camino, tras ella estaba una extraña joven; la bruja de la vida frunció el ceño.


    —¿Renge Gorgon? —preguntó cautelosa al notar el cañón en el brazo izquierdo de la chica. Sabía de ella pero nunca la había visto cara a cara—. Así que es esa tu famosa segunda creación, Medusa.


    —¿Cómo va el plan? —preguntó la bruja de las serpientes ignorando el comentario.


    —Sobre ruedas, las criaturas están preparadas —comentó Aiko mientras acomodaba su sombrero, luego señaló a la muchacha de cabello blanco —. Tengo a la chica kitsune, o bueno, a la kitsune. Es una buena carnada para la niña.


    —Bien hecho, Yamamoto —respondió Medusa sonriendo, miró a de reojo a la bruja ilusionista tras ella—. Pero antes de desatar el infierno... vamos a dejarlos enloquecer un rato —la víbora chasqueó los dedos, la locura que desprendía Noire aumentó y la bruja camaleón cayó de rodillas al suelo, el cabello cubría su rostro, parecía estar consciente de nuevo pero no tenía control de su magia ni de nada. Las lágrimas volvieron a formase en sus ojos, mas no dejó que resbalaran por sus mejillas, las contuvo y en lo más profundo de su ser una ira sin límites empezó a despertar.

    .

    .

    .

    Maka sintió como la onda de locura aumentaba su intensidad y miró a su compañero, estaba recostado contra un árbol con una mano sobre la cicatriz que recorría su pecho y respiraba con dificultad.


    —¿Soul? —La chica de las coletas se acercó, preocupada. El albino le dedicó una sonrisa forzada, aquella locura lo estaba consumiendo. En su mente pasaban fugazmente las imágenes de cuando Chrona lo había herido, causando que se infectara con sangre negra. Escuchaba al diablillo hablando en su interior a pesar de que creía que ya no existía y deseaba hacerlo callar de una buena vez. Sintió como la rubia tomaba su mano y la aprisionaba con fuerza entre las suyas. Sus almas estaban resonando, las ondas anti-demoníacas de su técnico redujeron parte la influencia que la locura estaba ejerciendo sobre él, pero seguía siendo difícil saber cuánto soportaría bajo aquella presión, no solo él sino los demás. Las ondas del alma de su técnico no podrían protegerlos a todos por tanto tiempo.





    Fin del capítulo doce.

     
    Última edición: 19 Octubre 2017
  17. Índice: Capítulo 13: La promesa del kitsune.
     
    Melyen

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    Fanfic - [Remake] Noire Moon
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    Tragedia
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    24
     
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    El jodido capítulo más largo que he hecho en mi vida :'v *le deja y se larga porque su PC es una basura(?)*



    Capítulo trece.





















    La promesa del kitsune.


    —¿Cuándo empezaremos con el resto del plan? —murmuró Aiko que se encontraba sentada en las ramas de un árbol, a su sombra estaba Akari con la mirada perdida, tarareaba una canción que parecía llegar a su mente de un lugar muy lejano.


    —No seas impaciente, Yamamoto —contestó Medusa, Noire seguía de rodillas en el suelo, temblaba pero ya no de miedo... la bruja de las serpientes tenía una mano sobre la cabeza de la muchacha. La ira dentro de ella no hacía más que crecer, fue entonces que la bruja camaleón levantó la vista. El aire felino en su mirada había vuelto y lucía furiosa, controló el temblor de su cuerpo y levantando su brazo izquierdo apoyó el cañón del arma en el abdomen de Medusa, la víbora ni se inmutó.


    —¿Y cuál es el plan... Loto Mortal? —dijo la bruja de las serpientes, sintió como Noire apoyaba con mayor fuerza el cañón en su abdomen.


    —Destrozarte, maldita. —En los ojos de la ilusionista se notaba el odio, la chica dejó salir una risa casi inaudible y luego una carcajada escapó de su boca, la cordura se había ido de nuevo—. ¡Destrozarte como debí haberlo hecho hace tanto tiempo! —gritó Noire, entonces parecía un animal rabioso, actuando sin control, riendo.


    Aiko, desde las ramas del árbol, se estremeció ante aquella reacción, la maldita mocosa iba en serio, iba a partir a Medusa en pedazos.
    La bruja ilusionista empezaba a recuperar el control de su magia y sin percibirlo estaba reduciendo las ondas de locura que emanaba pero las encerraba dentro de sí. El cañón del brazo de la chica empezó a emanar un brillo púrpura, el arma cargaba energía; que en cuestión de segundos se liberó pero ya entonces Medusa había esquivado sin problema aquel ataque. La bruja camaleón se levantó rápidamente y empezó a arremeter contra la víbora, quien esquivaba los ataques sin problemas gracias al equilibrio que le daba el vector que le servía de cola. Medusa avanzaba sonriendo tranquila mientras evadía a la chica, guiaba a la colérica Noire hacia el lugar donde estaban los muchachos.


    —¡Yamamoto! —llamó la bruja de las serpientes—. Ve al frente, le haremos una visita a Saitō-sama.


    —Así está mejor —añadió la castaña, saltó del árbol y evitando el enfrentamiento del Loto Mortal con la víbora caminó hacia la dirección que parecía estar tomando Medusa, pronto fue seguida por Akari quien con una orden de la bruja de la vida se movilizó al frente, avanzaban en la dirección correcta pues no muy lejos estaban la chica demonio y el joven Shinigami con su propio problema.

    .

    .

    .

    Los demás jóvenes escucharon el ruido que provocó la detonación del cañón de Noire, la onda de locura empezaba a disminuir. Maka sostenía a su guadaña y Black Star a su hoz encadenada. Patty tenía a su hermana en forma de arma, Liz en su interior maldecía a Kid por haber hecho que se separaran.

    Los muchachos estaban dispuestos a avanzar cuando fueron rodeados por un grupo de lo que parecían ser lobos, pero algo estaba mal con ellos... o quizás nunca hubo nada bueno. Negros como la noche sus cuerpos parecían cambiar de forma y tamaño de forma constante, los bastardos estaban hechos de algo parecido a la sangre negra, había magia en ellos. Largas plumas grises recorrían la columna de las extrañas criaturas, sus aullidos parecían siniestras carcajadas y lamentos al mismo tiempo. Maka tomó impulso y arremetió contra una de las bestias, separándola del grupo. Sin pensarlo demasiado hizo el intento de acabar con la criatura, pero fue como golpear un gran trozo de concreto. El ser se abalanzó sobre la rubia, Patty disparó y aunque no le hizo daño logró que se alejara de la muchacha.

    Black Star estaba rodeado por varias de esas extrañas criaturas, entonces atacó a una con su frecuencia de alma que pareció perder el control de su propio cuerpo, chillaba horriblemente y su cuerpo cambiaba de forma de manera errática. El asesino aprovechó aquello para, con Tsubaki ahora en su forma de espada ninja, herir a la bestia. Las demás que lo rodeaban se dispersaron, sus aullidos aumentaron. Había una sola forma de derrotar a esos animales.

    .

    .

    .

    El lado súcubo de Kasumi había vuelto a su estado pasivo, por así decirlo, lo cual detuvo la demencia que la locura de Noire Moon había despertado. Kasumi hablaba atropelladamente, pedía disculpas, su rostro parecía realmente avergonzado. Pasaba sus manos por su cabello de forma involuntaria retirándolo de su rostro dejando ver un leve enrojecimiento en sus mejillas. Hace tiempo que el joven Shinigami no la veía de aquella forma, avergonzada de esa manera, sin querer se le escapó una risa que la muchacha no pudo pasar por alto.

    —¿De qué demonios te ríes? —La joven guadaña parpadeó varias veces esperando una respuesta.


    —No hay problema —respondió el fragmento y metió las manos en sus bolsillos—. No debes pedir tantas disculpas. Te conozco, en el fondo no lo lamentas tanto, ¿o acaso me equivoco, preciosa? —El muchacho la miraba directo a los ojos, y lo último lo dijo en un susurro que la muchacha sintió que recorrió todo su cuerpo, esa actitud no era común y siempre la tomaba desprevenida, sintió como el color subió a sus mejillas violentamente, maldijo por lo bajo y dijo algo como que realmente estaba siendo un idiota. El joven Shinigami iba a decir algo al respecto cuando fue interrumpido por el eco de unas extrañas risas. Kasumi pareció olvidarse del asunto y prestó atención, las risas... parecía aullidos. La joven guadaña se adelantó, iba a regresar a donde debían estar Maka y los demás cuando una muchacha de ojos grisáceos se interpuso en su camino.


    —Akari...


    —Kasumi-chan. —La chica de cabello blanco sonrió, su mirada seguía pareciendo perdida en algún universo lejano. Kid frunció el ceño, algo no estaba bien y entonces lo notó, en el cuello de la técnico de Kasumi estaba la silueta de tres plumas.


    —¡Aléjate de Akari! —advirtió el chico de ojos ámbar, la chica demonio lo miró sin terminar de comprender—. Aiko la está controlando como hizo contigo. —Entonces la sonrisa en el rostro de la técnico desapareció y antes de que su guadaña pudiese apartarse la atacó con su frecuencia de alma justo en la espalda. La chica demonio abrió los ojos cual platos y un grito ahogado salió de su garganta, el golpe hizo que fuese a dar unos metros lejos y tosió, sintió el sabor de la sangre en su boca. Maldita onda de alma de la idiota de su compañera.



    Akari estuvo a punto de volver a atacar a la muchacha pues se acercaba nuevamente, chispas brotaban de su mano derecha; Kid se interpuso entre ambas chicas y la meister pareció intimidada a pesar de estar bajo el control de Aiko, las chispas que salían de su mano desaparecieron. La joven guadaña se levantó y retrocedió apartándose más de ellos, trataba de recuperar el aliento y el sabor metálico de la sangre no desaparecía de su boca. En el rostro de Akari se dibujó una extraña sonrisa y atacó al fragmento repetidas veces, tratando de acertar siquiera uno de sus golpes pero el muchacho los esquivaba sin dificultad. El enojo apareció en la mirada de la joven, entonces nuevamente las chispas aparecieron en su mano derecha, trató de golpear al joven Shinigami en el cuello, el muchacho esquivó el ataque, escuchó un zumbido proveniente de la mano de Akari. Su onda de alma tenía más fuerza que cuando la usó contra Kasumi. La muchacha de cabello blanco trató de acertar otro golpe con su frecuencia de alma y casi lo logra, entonces una gran guadaña se clavó en el suelo, justo en medio de ambos; en ella se reflejó el rostro de la Saitō menor.


    —Vamos, Inoue. Vuelve a intentar eso. —La voz de Kasumi brotó de la guadaña, retándola. La chica de ojos grises hizo el vago intento de tomar el mango del arma, entonces Kasumi volvió a su forma humana y apareciendo tras ella le asestó una patada a los tobillos que la hizo caer al suelo.


    —Kid, ve con los demás. Puedo manejarla.


    —Aiko no está lejos —añadió el muchacho, dudó sobre irse o no, si la bruja aparecía Kasumi no tendría posibilidades sin su técnico.


    —¡Que te vayas! —gritó el Demonio de Rubí, Akari se había levantado y trató de golpearla por un costado, casi no logró esquivar el ataque y retrocedió—. Es solo Akari, puedo hacer que vuelva en sí, sé que puedo. Además, Liz y Patty te necesitan. —La meister trató de golpear a su compañera con su frecuencia de alma, la chica demonio desvió el ataque golpeando el brazo de la muchacha. Le dedicó una sonrisa burlona—. ¿Eso es todo lo que tienes?


    Kid seguía dudando pero confió en lo que le dijo la joven guadaña, aprovechó que Akari estaba enfocada en Kasumi y se retiró rápidamente.

    .

    .

    .

    Aiko y Medusa estaban a medio camino, la bruja de las serpientes había hecho que Noire quedase inconsciente y le había ordenado a la bruja de la vida permanecer allí, que enviase solo a la chica de ojos grisáceos, Aiko había accedido molesta. Medusa vigilaba a Noire inconsciente bajo la sombra de un árbol, el cañón de su brazo izquierdo había desaparecido dejando en su lugar un charco de sangre negra que empezaba a secarse en el césped.

    .

    .

    .

    El enfrentamiento entre Akari y Kasumi continuaba, la guardiana del piano no hacía más que evitar los golpes de su técnico, no quería hacerle daño. Sabía poco del combate cuerpo a cuerpo, pues era un arma pero había entrenado un tiempo, lo suficiente para poder esquivar los golpes de su compañera. Quería traerla de regreso, iba a hacerlo de cualquier forma.


    —¡Akari, idiota, espero que estés escuchando! —La chica de ojos carmesí hablaba sin tacto, esperando que aquello la trajese de vuelta. La muchacha de ojos grises logró asestar uno de los golpes con su frecuencia nuevamente, Kasumi fue a dar contra un árbol, el sabor metálico había regresado a su boca—. Que sepas que no te parto en dos porque estás poseída por la cabrona de Aiko —añadió mientras de su boca brotaba sangre que escapaba por la comisura de sus labios. El daño que hacía era interno y no iba a poder con esos ataques repetidas veces.


    —Saitō... Saitō, ¿la copia de Shinigami? —murmuró Akari, hablaba sin referirse a algo en específico que tuviese que ver con lo que sucedía, ni siquiera parecía ella misma—. Dicen que tienes habilidades de Shinigami, ¿imitaste el alma de Kid-kun?¿Tanto lo quieres? Si es verdad que tienes esas habilidades, ¿por qué entonces no puedes usar ese poder... para sumir al mundo bajo tus pies? —Seguía hablando por hablar, Kasumi perdió la paciencia y con su brazo izquierdo transformado en guadaña golpeó a su técnico en el estómago con el lado sin filo, Akari pareció recuperar la conciencia en ese breve momento, pues miró a Kasumi como preguntándole qué demonios estaba haciendo, entonces la chica demonio aprovechó el dolor que aquel golpe le había provocado y su breve regreso para llegar a ella.


    —Akari, puedes luchar contra esto, contra la maldita Aiko. Puedes regresar y convertirme en una Death Scythe, falta poco. Puedes regresar y luego de esto formaremos parte de Spartoi, ¿no es eso lo que querías? ¿Ser una estudiante de élite? —La chica demonio hablaba despacio, tranquila—. Pero si no regresas... ¿qué crees que pasará?


    —Dijiste que... debías irte debido a que nuestras almas no resonaron —murmuró la meister con la mirada perdida, era su recuerdo pero no hablaba por cuenta propia—. ¿Para qué voy a regresar?


    —Sé lo que dije. Estaré preparada para morir por mi técnico de ser necesario, como toda arma. Cumpliré mi deber de ahora en adelante... porque debí defender a mis técnicos en lugar de solo encerrarme a que todos terminaban mal, en lugar de negarme a trabajar en equipo. Fui mediocre, pero yo no más —siguió hablando la muchacha—. Además, después de todo, Shibusen es tu hogar, ¿no es así?


    La muchacha de cabello blanco volvió a tratar de golpear a la chica demonio quien parecía cansada, tropezó con la raíz de un árbol y Akari levantó la mano derecha, de ella salían chispas y el zumbido que había escuchado Kid ahora fue audible para Kasumi, el terror se dibujó en su mirada. La magia que la controlaba iba a hacer que matara a su propia arma, no había visto aquella fuerza en la chica nunca antes. Entró en shock, su técnico estuvo por asestar el golpe fatal ante la vulnerabilidad de la joven guadaña pero se detuvo en seco, por su rostro habían empezado resbalar gruesas lágrimas. Como sucedió con Kasumi, la verdadera Akari estaba encerrada en lo profundo de su alma, en la oscuridad, y el eco de la voz de su compañera había sido audible para ella. Un recuerdo aparecía ante sus ojos, un recuerdo de hace un par de años.


    En las afueras de Death City una chica corría desesperada, su blanco cabello ondeaba al viento. Al divisar la extraña ciudad frente a ella apresuró el paso, su rostro estaba lleno de heridas, el largo vestido marrón que llevaba puesto estaba rasgado, manchado de sangre y lleno de polvo. La muchacha cruzó Death City sin dificultad, la gente huía al verla debido a su condición.

    Al llegar al centro de la ciudad se detuvo al observar un gran árbol de cerezo lleno de hermosas flores; entonces el cansancio de su recorrido y el dolor de sus heridas se hicieron presentes, sus fuerzas no dieron para más y cayó inconsciente.

    Al despertar sintió su cuerpo adolorido, la luz que entraba por la ventana era de un naranja rojizo. Le resultó difícil saber dónde estaba, parecía un pequeño cuarto de hospital. Habían limpiado sus heridas y puesto una camisa azul pálido que le quedaba algo grande; quiso ponerse de pie pero el dolor de su cuerpo apenas la dejó sentarse en el borde de la cama desde donde observó un punto fijo en el suelo. Se sobresaltó al ver como alguien abría la puerta, era una mujer de piel oscura cubierta por vendas.


    —Tranquila —declaró al notar el miedo en los ojos grises de la muchacha—. Estás en Shibusen, debido al estado en que te encontrabas te trajimos aquí.


    —Shibusen... —murmuró la joven, su rostro se iluminó con un débil rayo de esperanza—. Necesito hablar con el Shinigami, es realmente urgente.


    —Tendrás que esperar —contestó Naigus mientras buscaba una hoja en blanco y sacaba un bolígrafo de una de las bolsas de su bata, entonces escribió algunas cosas—. Tu condición no es la mejor, debes descansar un par de días.


    —Pero...


    —No te preocupes, Shinigami-sama solicitó verte cuando te recuperes.


    —¿En serio? —En el rostro de la chica se formó una expresión de sorpresa; el cuchillo demoníaco asintió.


    —¿Tu nombre?


    —Inoue, Akari Inoue.


    Kasumi retrocedió sin levantarse, arrastrándose. El terror de sus ojos no desaparecía, entonces su técnico cayó de rodillas al suelo, su rostro era cubierto por su blanco cabello, lo entendió, Akari inconscientemente trataba de volver debido a lo que observaba dentro de su propio ser.

    Días después la joven Akari estaba recuperada, las heridas de su cuerpo empezaban a curarse. Naigus le había traído ropa limpia por la mañana. Entonces entró a la enfermería un hombre de cabello rojo, vestido de negro.


    —Shinigami-sama espera por ti —sentenció mientras salía nuevamente, la muchacha asintió e intimidada lo siguió. Llegaron a la entrada de una extraño lugar que el hombre llamó Death Room, entonces miró a Akari—. Nos ha pedido hablar contigo a solas, así que simplemente sigue directo.


    Al abrirse la puerta la muchacha entró a la Death Room, caminó hasta ver una extraña figura con una máscara que le daba la espalda a un espejo.



    —Hola, hola —canturreó el Dios de la Muerte—. ¿Te encuentras mejor? —La muchacha asintió rápidamente e hizo una reverencia ante el Shinigami.


    —N-necesito de su ayuda. —La chica se desplomó en el suelo y rompió en llanto, realmente estaba desesperada—. Necesito la protección que puede brindarme Shibusen, que puede brindarme Death City. —Su voz se quebraba, sus lágrimas humedecían el suelo.


    —De acuerdo —contestó el Dios de la Muerte y con su gran mano le dio un suave golpe en la cabeza—. Pero tengo una misión para ti a cambio de eso, sé de tu naturaleza y del clan del que vienes. Veo la figura de tu sombra —añadió y el llanto de la muchacha no hizo más que intensificarse—. Tiene forma de zorro... y las marcas del clan Eien.


    —Mi naturaleza no es como la de los de mi clan, señor, lo prometo —dijo la chica en medio de las lágrimas


    —Lo sé —contestó y volvió a darle un golpe en la cabeza—. Eres un kitsune, pero uno de naturaleza pura, un guardián, ¿no es así?


    —Pero Shinigami-sama, mi clan... —La muchacha sollozaba y el Dios de la Muerte alzó su gran mano amenazante.


    —No me obligues a darte tu primer Shinigami-chop hoy —sentenció y la chica retrocedió asustada—. Lo que importa es que no eres como ellos. —La muchacha continuaba sollozando, por su mente pasaban las imágenes de cómo la atacaban hasta casi causarle la muerte al saber de su naturaleza y el clan del cual provenía.


    —Haré lo que me pida con tal de poder permanecer aquí —declaró empezando a controlar sus sollozos.


    —Como guardián, la lealtad y protección, así como la pureza de tu naturaleza nos podrían ayudar a controlar una situación... —explicó el Shinigami, Akari no terminaba de entender—. ¿Sabes de las armas demoníacas?


    —Sí, señor. Yo...yo recibí ayuda de algunas antes de llegar aquí.


    —Verás, lo que necesito es que seas técnico de una guadaña, una chica que no ha tenido suerte en eso de tener un compañero. Puede luchar sola, pero con alguien como tú a su lado, puede ser menos propensa a morir en el proceso y de igual forma, la ayudarás a mantenerse tranquila, su... condición la hace cambiante. Su entrenamiento empezará lo antes posible, por hoy pueden conocerse y ver si sus almas son capaces de sincronizarse —dijo el Dios de la Muerte y esperó la respuesta.


    —Haré mi mejor esfuerzo —respondió sin dudarlo, la chica parecía haberse calmado—. ¿Cuándo la conoceré?


    —Estará esperando por ti cuando salgas.


    —¿Cuál es su nombre? —Akari empezaba a sentir curiosidad.


    —Kasumi Saitō —respondió el Shinigami, luego agitó sus manos—. Ahora ve, no la hagas esperar. Espero puedas cumplir con tu misión.


    —¿Saitō...? E-es la niña de la Mansión Gekkou, hija de una bruja, ¿no? —En los ojos de la chica había miedo, rumores del poder que poseía su alma corrían por el bajo mundo, para llamarlo de alguna forma; el alma que imitaba a los Shinigami.


    —¿Tienes miedo acaso? Eres un kitsune, ¿crees que no podrías defenderte de un arma sin técnico? —La muchacha pareció recapacitar.


    —Cumpliré con lo que me ha encomendado, se lo prometo. —Akari se puso de pie y volvió a hacer una reverencia, luego se retiró por donde había llegado.


    Al salir, junto a la puerta vio a una muchacha vestida con colores oscuros apoyada en la pared; tenía el cabello negro y un flequillo cubría parte del lado izquierdo de su rostro, entre el cabello pudo notar un ojo rojo como el rubí que la miraba de reojo, cautelosa. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho, era un poco más alta que ella.



    —Hola —saludó la chica de cabello blanco, evitando mirarla directamente, extendió su mano frente a la extraña—. Soy Akari, al parecer seré tu técnico.


    —Supongo que Shinigami-sama te dijo mi nombre. —Kasumi se volteó para ver mejor a la que sería su meister, esta asintió, entonces la chica demonio pareció adquirir seguridad y estrechó la mano que había extendido frente a ella—. Es bueno conocerte —el Demonio de Rubí le dedicó una sonrisa que resultó reconfortante para la joven de ojos grises.


    Akari permanecía de rodillas en el suelo, su guadaña pudo notar que con fuerza hundía los dedos en la tierra de la misma forma que lo había hecho Noire, buscaba poder salir pero Aiko se había esmerado en no querer liberarla tan fácil.


    —¡Bruja desgraciada! —gritó Akari alzando la mirada, sus ojos estaban llenos de ira, empezaba a recuperar el control de su cuerpo pero aún no era suficiente. Kasumi pudo ver que las lágrimas seguían brotando de los ojos de su meister, la silueta de las plumas en su cuello había cambiado drásticamente, pues ya no eran únicamente siluetas, parecían salir del cuello de la muchacha, como forzadas a salir. Aún Akari no lograba recuperar del todo el control de su cuerpo, pues en su rostro se formó una extraña sonrisa y su frecuencia de alma hizo que bajo sus manos se formara una especie de cráter. Los recuerdos seguían cruzando frente a los ojos de la técnico.


    En los bosques de Death City dos muchachas caminaban tranquilas, se detuvieron al llegar a un pequeño claro. Habían estado hablando y decidieron que era momento de ver si sus almas eran capaces de sincronizarse.


    —Nunca he usado una guadaña —murmuró la joven de cabello blanco mientras miraba confusa a la que sería su nueva compañera.


    —Si Shinigami-sama te ha pedido que seas mi técnico, es porque sabe que eres capaz de hacerlo. —La tranquilizó esta mientras se colocaba frente a ella—. ¿Lista? —La muchacha asintió dudosa—. Si te lastimo de alguna forma, suéltame. No hay prisa. Ahora extiende una de tus manos.


    Akari siguió la indicación y extendió la mano derecha, entonces la muchacha frente a ella se materializó en su mano tomando la forma de una gran guadaña, la chica rodeó el mango del arma con inseguridad y segundos después sintió que estaba a una temperatura muy alta, empezaba a quemar sus manos. Estuvo a punto de soltar la guadaña cuando notó que la hoja era recorrida por la máscara del Shinigami, recordó el acuerdo que había hecho con el Dios de la Muerte y en lugar de dejar caer el arma, tomó el mango con más fuerza, una expresión de dolor se formó en su rostro, pensó en cómo habían parecido llevarse bien y se concentró en eso, la temperatura de la guadaña parecía empezar a descender.



    —Akari, no debes forzarte. —La voz de Kasumi brotó de la guadaña.


    —Cierra la boca —respondió la muchacha sorprendiendo al Demonio de Rubí que dejó escapar una risa, aquella reacción pareció a hacerle gracia también a su técnico y continuó—. ¡Resonancia de almas!


    Sus almas parecían sincronizarse, casi lo suficiente para crear un Cazador de brujas pero la muchacha de ojos grises ni siquiera lo intentó, se limitó a blandir la gran guadaña con habilidad, como si lo hubiese hecho miles de veces anteriormente. Su compañera tuvo razón, el Shinigami no se equivocó, en su interior además de ser un kitsune, poseía la habilidad de ser una técnico de guadaña.

    El tiempo pasó, las chicas cazaron huevos de kishin, entrenaron, mejoraron. Akari había desarrollado un deseo, una meta que esperaba lograr lo más pronto posible: convertir a su compañera en una Death Scythe. Y cuando se formó Spartoi, obtuvo una nueva meta, formar parte del grupo de estudiantes de élite de Shibusen, entrenaba para mejorar cada día, sin descanso, fue así como aprendió a usar su frecuencia de alma y perfeccionó su Cazador de brujas, todo por Shibusen, su hogar.



    Las plumas que brotaban del cuello de Akari salieron completamente, cayeron al suelo y por su propia cuenta se quemaron rápidamente; la respiración de la joven técnico era irregular, lucía cansada y le dirigió una mirada a su compañera.

    —¿Qué haces ahí tirada? —preguntó y se puso de pie, se tambaleó por un momento—. Conviértete en guadaña y larguémonos de aquí.


    —Ya era hora, me estabas dando lata —dijo Kasumi en respuesta, soltó una breve carcajada y se materializó, Akari tomó el mango de la guadaña y rápidamente avanzó hacia donde estaban los demás, los ubicó con su percepción de almas. Acabarían con el desastre que habían desatado las brujas; pero si luego querían alcanzar sus metas… habría algo que se los impediría, algo que no tendría remedio de ninguna forma.




    Fin del capítulo trece.

     
    Última edición: 19 Octubre 2017
  18. Índice: Capítulo 14: La flor de loto oculta en el bosque.
     
    Melyen

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    *deja el capítulo y huye*



    Capítulo catorce.






















    La flor de loto oculta en el bosque.



    Aiko maldecía una y otra vez a Kasumi, había logrado liberar a la kitsune de su control, la muy desgraciada.


    —Vamos, cálmate —murmuró Medusa mirando a Noire, parecía empezar a recuperar la conciencia.


    —¿Que me calme? —contestó la castaña y rió de forma sarcástica—. ¡La maldita arruinó el plan!


    —¿Arruinarlo? —interrogó la bruja de las serpientes y sonrió—. ¿No lo has entendido acaso, Yamamoto?


    —¿El qué?


    —Akari Inoue debe morir.


    —Para... ¿fragmentar el alma de la chica Saitō? —dijo dudosa Aiko, la víbora asintió.


    —No sólo por ese motivo, pronto podría empezar a resultar un obstáculo.


    Noire Moon había empezado a recuperar la conciencia, había escuchado a Medusa decir algo sobre matar a alguien, pero... ¿a quién se refería? Le dolía la cabeza terriblemente y al notar el charco de sangre negra seco en el césped en su rostro se formó una mueca de asco.

    .

    .

    .

    Kid había llegado con los demás, con ambas armas en mano disparaba a las criaturas que Black Star golpeaba con su frecuencia de alma, Maka acababa con ellas con su Death Scythe pero seguían llegando más y más. Parecían salir de la nada.


    —¡Resonancia de almas! —La voz de Akari hizo eco entre los aullidos de las criaturas, varias se lanzaron a ella, las frenaba con rápidos movimientos de su guadaña pues no podía herirlos, golpeaba a los que podía con su frecuencia de alma. Lucía impulsiva, violenta, de una forma que solo lucía mientras luchaba y entonces continuó—. ¡Cazador de brujas!


    El ataque que no había funcionado contra Noire debía ser suficiente para esos seres, sobre todo para los que perdían el control debido a la frecuencia de alma ajena que entraba en ellos.
    La máscara del Shinigami presente en la hoja de la guadaña aumentó considerablemente de tamaño, pareció colocarse de perfil y luego alargarse, creando un nuevo filo, el resto del filo anterior se quebró, dejando únicamente la forma de la máscara del Shinigami. La hoja se tornó de un brillante azul traslúcido y Akari atacó las bestias a su alcance, las que ya estaban débiles fueron cortadas como mantequilla, mas las que seguían sin rasguño alguno resistieron el ataque aunque no les quedaba mucho de existencia, pues tras el Cazador de brujas de la técnico de Kasumi, le siguió un poderoso Cazador de demonios de Maka que dejó a gran parte de los animales fuera de combate. Restaban dos grupos de aquellas criaturas, uno rodeaba a Kid y otro a Black Star, este se reducía rápidamente pues el asesino utilizaba su frecuencia de alma y a su arma en modo de sable demoníaco.

    Pronto del grupo que rodeaba a Kid no quedó nada tampoco, un poderoso Death Canon acabó con los seres; los que quedaron dispersos y débiles pronto fueron acabados por Black Star.
    Agotados permanecieron alerta, esperando la aparición de alguna otra criatura pero los minutos pasaron y no llegaron, al fin habían terminado con todos, al menos de momento.

    .

    .

    .

    Noire estaba desorientada, no recordaba qué demonios hacía ahí ni por qué estaba con Medusa nuevamente. Su carácter era sumiso, estaba aterrada ahora, el miedo... solo un tipo más de locura, lo estaba viviendo; estar con Medusa le provocaba cambios bruscos de ánimo, por no decir personalidad, esa maldita bruja la había dejado trastornada. Seguía recostada en el suelo, su cuerpo temblaba nuevamente.


    —¿Cómo te encuentras? —preguntó la víbora fingiendo interés.


    —¿Y cómo parezco encontrarme? —añadió la bruja camaleón en un susurro.


    —Después de todo lo que he hecho por ti... ¿Así decides tratarme? —comentó Medusa—. Soy casi tu madre.


    —No te atrevas siquiera a compararte con mi madre. —En la voz de la muchacha había un dejo de odio—. No te atrevas a compararte con una Legendre.


    —¿Tu madre? Tu madre fue una traidora —soltó Medusa junto con una risa. Sabía que alteraría a la chica y por eso continuaría aunque no le importaba realmente el asunto.


    —¿Por tener descendencia con un Saitō? —Noire señaló a la bruja de las serpientes con un tembloroso dedo—. ¿Es acaso eso más grave que todo lo que has hecho tú?


    —Los Saitō están lazados al Shinigami, por consiguiente, lo están a Shibusen. ¿Qué clase de bruja hace su vida al lado de una persona que forma parte de una institución que busca erradicar a su especie?


    —La magia de mi madre no era destructiva, ¿era entonces aceptada por las brujas? —dijo la muchacha mientras se incorporaba, Medusa pareció no esperar que el Loto Mortal recordase ese detalle—. No, no lo era. ¿Qué traición cometió si su propia especie la rechazaba?


    —Juno era la única bruja con magia basada en la creación en una familia de siete brujas fatalmente destructivas... las Legendre. Era la sétima hija, la menor, fue una desgracia que su magia no fuese destructiva. —Esta vez quien habló fue Aiko, observaba a las dos brujas desde una distancia prudencial pues nuevamente estaba sentada en la rama de un árbol—. ¿Acaso no las recuerdas, Gorgon? Todas ilusionistas talentosas, camaleones que se mezclaban perfectamente con su ambiente. Después de todo, la parte del alma de Kasumi que es capaz de imitar a los Shinigami no fue una herencia de los Saitō...


    —Las Legendre se caracterizaron por poseer la habilidad mágica suficiente para copiar las habilidades de seres poderosos, se concentraron en copiar a los Shinigami. Juno hubiese podido hacerlo de haberlo querido, su poder se lo permitía, pero admiraba al Shinigami por brindarle protección y consideró una falta de respeto imitar las características de su alma —explicó la víbora al tiempo que miraba a Noire—. Tú, su hija mayor, era de esperarse que fueses igual de hábil y de igual forma era de esperarse que tu alma, con su tendencia a la fragmentación, fuese la destinada a ser la guardiana del piano, pero luego de que se fragmentase en súcubo durante tu estancia en Shibusen, nunca más volvió a hacerlo, ni siquiera la sangre negra hizo posible que sucediera. Pero la niña, esa hermana tuya, puede seguir destrozando su pequeña alma por una cantidad de veces que desconocemos aún.


    —¿Por qué? —preguntó la bruja camaleón—. ¿Por qué Kasumi? —En el fondo se sentía aliviada de no ser ella la guardiana del Instrumento Demoníaco, pero por qué no podía su hermana salvarse de aquello también; sin la maldición que parecía ser ese instrumento y el alma de la chica, ambas estarían tranquilas, juntas, probablemente en familia, sus padres estarían vivos.


    —¿Y pretendes que yo lo sepa? —Medusa se encogió de hombros—. Puedes pensar que tu querida hermana estuvo maldita desde el momento en que fue concebida. Puedes pensar que tuvo la mala suerte de que las ilusiones de tu traidora madre y los genes Saitō se mezclaran de forman que gran parte de las ilusiones que producía ella se hicieran realidad en una nueva vida, como habilidades de su alma se transmitieron pero la magia fue repelida de su hija, la niña no nació bruja... extrañamente.


    —¿Ondas anti-demoníacas? —interrogó Aiko y Medusa asintió.


    —El padre tenía un alma Grigori con ondas anti-demoníacas, como Maka Albarn, la niña heredó las ondas. La exposición y presencia de dichas ondas impidieron la herencia de la magia, aún cuando cabía la posibilidad de que no fuese destructiva o al menos esa parece ser la única explicación, es probable que la madre imitara el alma del padre, exponiéndola también por su parte a ondas anti-demoníacas. Noire no heredó dichas ondas y las de su padre no fueron suficientes para repeler el desarrollo de la magia.


    —Aún así, las ondas-anti-demoníacas no pudieron repeler todo el mal, entonces ambas heredaron habilidades de súcubo, irónicamente, no repelieron lo realmente demoníaco al tener que luchar con tal cantidad de magia, debido al poder de Juno. —La víbora pensó algo por un rato—. Sí, realmente tu hermana estuvo maldita desde que fue concebida. Mala suerte.


    —¿Por qué la necesidad de alejarme de mi familia entonces? ¿Por qué reemplazar mi sangre? ¿No fue suficiente con Chrona? —habló la bruja ilusionista, empezó a enojarse, con los Saitō, con el Shinigami, con Eibon, con Medusa, con todos. Todos eran culpables, eso era culpa de un legado de problemas que había iniciado la búsqueda por proteger al mundo. Proteger al mundo puso decenas de generaciones en peligro mortal, hizo que los huevos de kishin se volvieran más poderosos, causó más problemas para Shibusen, ¿qué fin tuvo entonces la creación de los Instrumentos Demoníacos? Aquello que llevó al origen de la fragmentación de almas. Medusa guardó silencio y cruzó los brazos sobre el pecho.


    —¿Desaprovecharía alguien como Medusa la oportunidad de crear un segundo kishin? —dijo Aiko al aire y Noire apretó los puños, por su mente pasaron los fugaces recuerdos de los procesos para activar la sangre negra de su cuerpo y un escalofrío recorrió su columna. La bruja ilusionista se puso de pie, pareció resultarle algo complicado, pero pronto se sintió mejor que cuando había despertado. No caminó demasiado cuando un vector apareció bajo sus pies señalando hacia la dirección contraria, sus ojos se abrieron de forma exagerada al momento en que el vector la envió de regreso, antes de impactar con alguna superficie pudo liberar su Soul Protect, que se había activado de forma involuntaria entonces, gracias a la fuerza de sus ilusiones, de su espalda brotó la gran hoja de un arma, también de una guadaña de un azul profundo, y se clavó en el suelo por un momento permitiéndole girar y aterrizar de pie. Miró a Medusa con indiferencia.


    —¿Arma? —murmuró la bruja de las serpientes—. No me dejaste ver esa habilidad.


    —Después de todo soy hija de una bruja que se hizo pasar por arma, ¿por qué debería resultar extraño? —respondió Noire al tiempo que transformaba sus dedos en cuchillas de la misma forma en que solía hacerlo Kasumi, miró su reflejo en el metal y se sorprendió al ver las oscuras manchas bajo sus ojos y su mirada cansada. Continuó caminando, iba a irse de allí sin importar nada. Medusa envió sus vectores contra la chica, pero fueron detenidos por una gran cuchilla que brotó a espaldas de la bruja ilusionista y luego de detener el ataque desapareció—. ¿De verdad crees que eso va a funcionar conmigo? —dijo Noire lo suficientemente fuerte para ser escuchada. Levantó la mano que en la que tenía los dedos transformados en cuchilla y los chocó produciendo un eco metálico, que luego se volvió una onda expansiva que envió a Medusa contra el suelo y derribó a Aiko de la rama donde estaba sentada—. Viví tanto tiempo con serpientes que podría ser mordida por una y sobrevivir sin antídoto.

    .

    .

    .

    En la Death Room, Shinigami-sama observaba su espejo, en él se podía ver los jóvenes, algunos sentados bajo la sombra de algún árbol, incluso dormidos, después de todo habían pasado días sin descansar adecuadamente. Akari se había ofrecido a permanecer despierta para alertarlos si algo sospechoso o peligroso aparecía, Kid decidió permanecer con ella debido al incidente con la magia de Aiko. Hablaban de vez en cuando, pero no parecían tener demasiada confianza el uno en el otro, Akari lucía indiferente incluso.


    —Shinigami-sama —habló Spirit tras el Dios de la Muerte, recién llegaba a la Death Room.


    —¿Sí?


    —¿Por qué Stein y los demás no han llegado? —preguntó el hombre de cabello rojo, antes de irse todavía no tenían noticias al respecto.


    —Verás, Spirit-kun. Hace un momento cuando te envié a atender una clase debido a la ausencia de Stein, Marie y Sid, me informaron que en torno al lugar donde debería estar esta dimensión, para llamarla de una forma, donde les indicó Azusa que estaría, se ha formado una especie de domo, de cúpula, que no hay forma de atravesar. Fue creada por la propia Noire Moon de forma inconsciente, es una magia muy poderosa, bloquea todo aquello que no tenga permitido entrar. Por desgracia, a lo que se le permite entrar no saldrá hasta que ella finalicé su ilusión.


    —¿Qué pasará entonces?


    —Les indiqué permanecer en torno al lugar para que, en caso de finalizada la ilusión, puedan acudir a ayudar a los muchachos —finalizó el Shinigami, en el rostro de Spirit se reflejó la preocupación.


    En el espejo del Dios de la Muerte ahora se observaba ahora a Stein, Marie y los demás. Fue en ese momento que Spirit pudo apreciar a lo que se refirió Shinigami-sama por domo, justo en la división del paisaje entre ciudad y bosque, se podía observar una capa traslúcida hecha por lo que parecían ser piezas de un rompecabezas y que, en efecto, formaba lo que lucía como un enorme domo del que no se veía un final claro. El poder de la magia de esa niña era increíble, realmente no se podía hacer otra cosa que esperar.


    —Pero... ¿es eso una ilusión?


    —Ya no, es decir, no la cúpula. El paisaje que protege sigue siéndolo, aunque está muy cerca de formar parte de la realidad.


    —Esta chica... ¿por qué no fue ella la guardiana del Instrumento?


    —Eibon dotó a los Instrumentos de algo similar a una conciencia, están condicionados a reconocer a su guardián, a aceptarlo y rechazar al que no crean adecuado. El piano demoníaco rechazó el alma de Noire Moon desde su nacimiento, a pesar de su poder y potencial. Algo faltó en el alma de la ilusionista para ser guardiana del piano; algo más siniestro.


    —Pero la magia de esta chica es destructiva, ¿no es así? —añadió la Death Scythe, mas el Dios de la Muerte extendió su gran mano y señaló el espejo, Spirit lo miró. Pudo distinguir a Noire en un pequeño lago, tenía las manos sumergidas en el agua y murmuraba algo, lentamente del fondo del agua brotaban flores de loto de un blanco puro y brillante, las más hermosas que se podían imaginar, una vez la superficie estuvo casi totalmente cubierta por flores, la bruja camaleón sacó las manos del agua y permaneció de rodillas en la orilla.


    —Magia de creación, de nacimiento. Puede hacer crecer casi cualquier cosa hasta en el sitio más contaminado… ese y su poder son los motivos por los que se le empezó a llamar Loto Mortal —dijo el Shinigami y observó a su arma.


    —Pero... ¿cómo?


    —Su magia no puede destruir nada por cuenta propia, lo que le da un poder ofensivo son las ilusiones, habilidades que imita, como un verdadero camaleón que cambia de color, de su entorno y las adapta a su necesidad. Si le quitas las habilidades que imitó y le sirven de base para crear ilusiones, no quedará nada para que pueda defenderse, estaría indefensa, aunque pueda crear con su magia... no podría crear nada que hiciera daño a otros, no es esa su naturaleza —explicó el dios de la muerte—. Noire Moon encierra en ella un amor profundo por los sentidos de la lealtad y protección, amor por el mundo que la rodea porque cree que su magia puede salvarlo, pero Medusa contaminó eso con sangre negra, su alma está envenenada, se está pudriendo.

    .

    .

    .

    Noire pudo librarse de Medusa, o en todo caso, la víbora la había dejado irse al final, algo debía tener en mente. Ahora, frente a ese pequeño lago lleno de sus flores de loto, el cansancio la alcanzó. Se sentó de forma que pudo abrazar sus rodillas, su largo cabello caía por su espalda hasta el suelo, parecía algo enmarañado. La bruja ilusionista soltó sus rodillas, transformó los dedos de su mano derecha en cuchillas y sin demostrar algún tipo de dolor cortó la palma de su mano, observó como hilos de sangre negra cerraron la herida y en pocos segundos no había rastro de ella. Sus ojos se opacaron por las lágrimas que empezaron a formarse, se cubrió el rostro y lloró amargamente, luego se llevó las manos a su cabello y lo haló con fuerza, su llanto se intensificó, gritaba, en sus ojos rubí se podía apreciar una genuina tristeza, sufrimiento y hasta enojo. No podía detener su llanto, era incontrolable, la flores de loto en el agua empezaron a teñirse de negro, algunas murieron y otras seguían el mismo camino empezando a desintegrarse, las hojas de varios árboles a su alrededor se secaron y cayeron, empezando a descomponerse.

    .

    .

    .

    El Dios de la Muerte observaba en su espejo aquella lamentable escena, la expresión de su máscara parecía triste, a su lado Spirit lucía angustiado. Ambos habían conocido a una Noire tímida, callada pero amable hasta alegre cuando estaba acompañada de personas como Kid y Marie, personas que le inspiraban seguridad o tranquilidad; pero ahora veían a una joven trastornada, llena de dolor e ira que no podía controlar. A veces olvidaban que no seguía siendo más que una niña en el fondo, pero ahora, su dolor era completamente palpable para ambos.

    Spirit, quien ya de por sí sentía suficiente repulsión hacia Medusa por haber experimentado en Chrona, sintió como su odio por la víbora crecía, apretó los puños y miró al Shinigami quien no podía retirar la mirada del espejo. El lago frente al que estaba Noire empezaba a contaminarse, la pesada carga emocional estaba descontrolando sus ilusiones, cambiando la apariencia del mundo que ella creía seguro.

    .

    .

    .

    Kasumi, quien había caído rendida bajo la sombra de un árbol, se despertó gritando, despertando a los demás y asustando a muerte a Kid y Akari.
    Se llevó una mano al pecho, su corazón latía desbocado, parecía querer salirse de su cuerpo. Buscó con su aterrada mirada al joven Shinigami.


    —Algo… algo pasa con Noire —habló casi en un susurro, su respiración era irregular. Había tenido una pesadilla como no las tenía hace tiempo, había visto a Noire en una especie de claro del bosque, podía ver su alma de un color oscuro, como aumentaba y disminuía de tamaño. Entonces la sangre negra empezó a brotar de la boca de la bruja camaleón, impidiéndole respirar, no se detenía. La empezaba a cubrir de pies a cabeza, impidiendo ahora que se moviese. Se vio a ella misma tratando de llegar a ella y, cuando estuvo a pocos metros de su hermana, una gran cuchilla de un azul oscuro proveniente del suelo se calvó justo en el medio de su pecho, donde pareció dividirse en dos y extenderse. Su vista se nubló, aunque de por sí resultaba imposible que siguiera viva con una herida como esa, vio su sangre escurriendo por el filo de la cuchilla y cayendo al suelo. Delante de ella veía a Noire, encerrada por la prisión de su propia sangre negra, lágrimas escurrían de sus ojos, el dolor se reflejaba en ellos. Su mirada volvió a la herida en su pecho y cuando su vista empezó a nublarse aún más vio como de su cuerpo brotaba una pequeña esfera azul claro: su alma.


    —Pero, ¿por qué ninguno de nosotros ha sentido su longitud de alma? —interrogó el muchacho, en su mirada se dibujó la confusión. La muchacha negó con la cabeza, no tenía una explicación para aquello. Los demás jóvenes las miraban sin terminar de comprender.


    —Hay que encontrarla lo más pronto posible —murmuró la joven guadaña mientras se ponía de pie, se apoyó en el tronco de un árbol tratando de normalizar su respiración y los latidos de su corazón. El fragmento asintió, extendió su mano de la cual brotó Belcebú y ordenó a las hermanas Thompson pasar a su forma de arma, luego subió a la patineta que se elevó en el aire.


    —Maka, Black Star, Akari. Debemos ubicar a la bruja lo más pronto posible, no se dispersen demasiado —ordenó el chico de ojos dorados.


    —¿A la bruja? —Esta vez quien habló fue Soul, estaba de pie al lado de su técnico que miraba Kid con el ceño ligeramente fruncido—. ¿Por qué?


    —Verán… es la hermana de Kasumi —dijo sin rodeos el joven Shinigami.


    —Te lo dije, pecho-plano. Tenía algo que ver con ella —añadió el albino y le dio un empujón a la chica de las coletas quien no tardó en estamparle un libro en la cabeza.


    —Déjate de estupideces, Soul Eater, conviértete en guadaña de una vez. —El muchacho se transformó mientras maldecía entre dientes. Sus almas resonaron haciendo que las alas aparecieran de nuevo permitiéndoles alzar vuelo.


    Por otro lado Black Star bufó molesto, pero dado que era la hermana de la torpe guadaña, iba a ayudar. Sin tener que decir nada Tsubaki se materializó en su forma de hoz encadenada y el muchacho la tomó.
    Akari miraba a Kasumi preocupada, mas la chica demonio le dedicó una sonrisa y se transformó en guadaña. La chica de cabello blanco no pensó demasiado en lo que acababa de enterarse, iban a buscar a la bruja, a la hermana de Kasumi si era necesario.
    Los jóvenes emprendieron camino entonces, Kid y Maka desde el aire, mientras que Akari y Black Star por tierra. Trataban de ubicar su longitud de alma o algún rastro que los llevara hasta la Saitō mayor. Aunque realmente no tardarían demasiado en dar con ella.





    Fin del capítulo catorce.

     
    Última edición: 25 Octubre 2017
  19. Índice: Capítulo 15: No hay más remedio.
     
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    Melyen Equipo administrativo Líder de Betas

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    Bueno, tiempo sin pasar a dejar un capítulo~ así que... *deja el capítulo y huye*




    Capítulo quince.






















    No hay más remedio.



    Empezaba a caer el atardecer de otro eterno día, Akari comenzó a pensar que aquello no tenía sentido, jamás darían con ella.
    Maka se detuvo en seco, permaneció en equilibrio en el aire tratando de reconocer lo que veía entre los colores del atardecer. El bosque parecía secarse o más bien pudrirse. Kid se detuvo la de la misma forma que ella y sus ojos se abrieron con asombro.


    —¿Qué demonios pasa aquí? —murmuró la rubia, estuvo por continuar cuando logró sentir la longitud del alma de Noire Moon, colosal pero... algo estaba mal; la técnico de guadaña miró al joven Shinigami y pudo ver que también él lo pudo sentir.


    —El alma de Noire... ¿se está pudriendo? —Su comentario fue casi inaudible, pero su mirada parecía perdida en un punto muy lejano. No, un alma como la de esa bruja no podía simplemente empezar a cambiar de aquella forma... ¿o sí?


    —¡Kid! —Maka lo llamó, parecía preocupada—. ¿Qué sucede?


    —Medusa utilizó a Noire de forma muy similar a la que usó a Chrona —explicó el muchacho. Maka sintió la ira recorrer su cuerpo —. Sustituyó su sangre e introdujo una serpiente en su cuerpo. El alma de Noire, a pesar de su poder mágico e incluso a pesar de su pasado, estuvo siempre llena de amor o más bien preocupación por el mundo que la rodea; la serpiente dentro del cuerpo de Noire... se está alimentando de ese sentimiento y volviéndolo una especie de energía que contamina su alma, causándole mucho dolor cuando lo hace. Lo que busca Medusa es que Noire pierda la conciencia y su sangre negra se active totalmente, junto con su locura. Debemos evitarlo o lo lamentaremos. El dolor está descontrolando su poder. —El joven fragmento continuó avanzando y la rubia lo siguió, la expresión de su rostro parecía enfadada y lo estaba, Medusa no fue feliz con arruinar la vida de Chrona, sino que buscó un alma más que usar en sus asquerosos planes.


    Por tierra, Akari observaba sorprendida el estado del bosque, dañado, muerto, podrido. Había sentido una longitud de alma poderosa, avanzaba con cierto temor. Black Star gritaba algo sobre que aquel no era lugar para un dios.


    —Kasumi —habló la chica de cabello blanco. El rostro de su arma se reflejó en la hoja de la guadaña—. ¿Por qué tu hermana es una bruja?


    —Mi madre lo era —respondió sin más—. Una bruja camaleón.


    —¿Por qué no naciste bruja entonces? —añadió la meister. Caminaba con sigilo, sin pensarlo usó a su arma para apartar un grupo de troncos podridos de su camino.


    —¡Oye, ni que fuera escoba! —gritó la chica demonio. Su técnico la miró como pidiendo disculpas—. Aunque realmente no sé el porqué de eso.


    Akari iba a seguir hablando cuando alguien se interpuso en su camino, un ojo brillante se observaba en la sombra que provocaba el sol en el rostro de la persona. Los ojos de la técnico se abrieron con terror, la reconoció entonces, a pesar de aquella cabellera negra. Era Medusa, sin dudas.


    —Saitō-sama —dijo la bruja de las serpientes con un ligera sonrisa maliciosa en su rostro que se borró al posar su mirada en la chica que empuñaba la gran guadaña—, y la Doncella Zorro.


    —¿Zorro? —murmuró Kasumi, sintió como Akari apretaba el mango de la guadaña, un enojo desmedido se reflejaba en su mirada. Ese sentimiento nubló su juicio y atacó sin cuidado a la víbora quien esquivó el ataque, la hoja de la guadaña se clavó con fuerza en el grueso tronco de un árbol. La joven trató de retirarla de ahí, pero había usado tanta fuerza que ya no pudo hacerlo, pues había perdido el impulso que la obligó a atacar de aquella forma.


    —Vaya, ahora conozco los motivos por los que no eres parte de los niños privilegiados de Shibusen —añadió Medusa al notar que, contrario a lo que le había informado Aiko de los demás, la niña no llevaba un uniforme distintivo; notó como las lágrimas se apresuraron a formarse en los ojos de la chica y rió por lo bajo—. Soul Protect... liberado —murmuró y Akari sintió la longitud de alma de la bruja frente a ella, aquello sí era un gran problema. Medusa continuó—. ¡Vector Arrow!
    Los vectores de Medusa se dirigieron velozmente a la técnico de Kasumi, pero fueron detenidos por un Cazador de Brujas desde arriba. Maka se había lanzado en picada al notar la presencia del alma de la víbora, justo a tiempo de evitar la muerte de la chica. Con un movimiento rápido usó el mango de su propia guadaña para retirar el filo del arma de Akari del tronco del árbol; la chica de ojos grisáceos la tomó antes de que cayese el suelo. Miró a Medusa con ira nuevamente, Maka la miraba de igual forma.

    —Akari... ve con los demás. Yo me enfrentaré a ella —ordenó la rubia, la aludida asintió y continuó su camino, Medusa envió sus vectores de nuevo hacia ella y Maka los detuvo nuevamente—. Que ni se te ocurra.


    —Bien —respondió la bruja de las serpientes—. Pero, ¿por qué tan enfadada, Albarn?


    —¿Qué le hiciste a Chrona? —murmuró la muchacha de ojos jade.


    —¿Todavía te preocupas por ella? No vale la pena que lo sigas haciendo —respondió la víbora. El vector que le servía de cola se agitó repetidas veces, como si tuviese un cascabel invisible. La ira en la mirada de la rubia aumentó, cómo podía hablar de esa forma.


    —¡Cazador de Brujas! —gritó la técnico, arremetió contra Medusa quien envió sus vectores hacia ella. Había acabado con Arachne, ¿por qué iba a temerle a una serpiente?


    Medusa reía, la chica estaba loca de ira, vaya estúpida. A ese paso no iba a durar demasiado. Varios vectores rasgaron su ropa, hiriéndola superficialmente. La chica atacó, pero el Cazador de Brujas no estuvo ni cerca de herir a Medusa, quien envió nuevamente los vectores hacia la rubia. Antes de que los vectores la alcanzaran escuchó un golpe sordo, los vectores se desintegraron y la bruja de las serpientes impactó contra un árbol. Entonces Maka pudo observar a Black Star, la había golpeado con su frecuencia. La chica le dedicó una sonrisa y el muchacho se la devolvió. Medusa se puso de pie con dificultad y los observó con indiferencia, escupió sangre. Desgraciado niño.

    .

    .

    .

    Akari avanzaba a un paso moderado, de vez en cuando podía ver a Kid unos metros por delante en el aire. Se guiaba porque el estado del bosque empezaba a empeorar, trataba de no centrarse en la poderosa longitud de alma que sentía. Empezaba a oscurecer ya, pronto sería de noche y aquello no pintaba nada bien. Kid se detuvo en seco de nuevo, sus ojos dorados parecían tratar de ocultar la sensación de miedo que le provocaba lo que veía.


    —¿Kid? —la voz de Liz brotó de una de las armas—. ¿Qué diablos es eso?


    —Creo... que igual llegamos demasiado tarde, Liz.


    En un pequeño claro del bosque había un lago, un lago que parecía realmente sucio, los árboles a su alrededor estaban descomponiéndose. Frente al lago se podía divisar una silueta de rodillas, era Noire. El cabello cubría su rostro, pero algunos mechones se agitaban en el aire como si tuviesen vida propia, como serpientes negras. Su cuerpo temblaba con violencia cada cierto tiempo, era probable que eso le impidiese permanecer de pie. El joven Shinigami pudo ver como Akari estaba muy cerca de dar con aquel pequeño claro, corría, probablemente por petición de su guadaña. Por un momento se quedó en una especie de shock.

    —¡Akari! —gritó mientras se acercaba rápidamente al notar que la muchacha entraba en el claro—. ¡Aléjate, no te acerques más! —Pudo ver entonces el rostro de Noire, quien había levantado la mirada para ver a la chica. Sus ojos rojos eran opacos, sin vida, parecía haber llorado pero su rostro era recorrido por senderos de un líquido oscuro... sangre negra, lloraba sangre. Su cabello continuaba agitándose en el aire con voluntad propia... definitivamente era demasiado tarde. La chica había perdido la conciencia, la sangre negra se había activado o al menos estaba muy cerca de hacerlo.


    —Noire... —La voz de Kasumi fue apenas audible y temblorosa.


    —Ya no hay vuelta atrás, Kasumi —añadió Kid.


    —¿Cómo puedes decir eso? —murmuró la chica. Su rostro se reflejó en la hoja de la guadaña, parecía furiosa ante aquel comentario que tan conformista.


    —¿Acaso ves que tenga remedio? —esta vez quien habló fue Akari, sorprendiendo a la chica demonio.


    —Es como si estuviese muerta, no lo está... no aún, pero es muy similar —dijo Kid, cosa que no hizo más que continuar enfureciendo a la guadaña. La onda de locura empezaba a emanar del alma de Noire Moon otra vez.


    —Basta... —Kasumi se negaba a creer en aquella posibilidad—. ¡Basta! ¡¿Por qué hablas de esa manera sobre ella?! —Su grito tomó por sorpresa al fragmento quien frunció el ceño.


    —¡No seas terca! —respondió el muchacho de ojos dorados — ¡Entiende la situación en la que nos encontramos, Saitō! No hay vuelta de hoja, la Noire que conociste hace unas horas ya casi no existe. Su alma se contaminó.


    —Shinigami-kun. —La voz de Noire se escuchó llamando la atención de los presentes—. Shinigami- kun, ¿viniste por mí? —Sus ojos recuperaron parte del brillo que les daba vida, ¿había vuelto? Eso parecía, al menos por un momento, pero lucía muy débil. Los mechones de cabello dejaron de agitarse en el aire. Estaba casi completamente oscuro ahora.


    —¿Qué? —El comentario pareció tomarlo por sorpresa.


    —Gracias, Shinigami-kun —continuó la bruja camaleón luego dirigió su mirada a la guadaña en manos de Akari y en su rostro cubierto de la oscura sangre se formó una débil sonrisa que luego se esfumó—. Kasumi... fueron los kitsune.


    —¿De qué hablas? —dijo la muchacha sin comprender y sintió como Akari apretaba el agarre en el mango de la guadaña nuevamente.


    —Los kitsune mataron a mamá... negociaron con brujas por su alma —explicó la chica y los ojos de su hermana se abrieron cual platos—. Un clan llamado Eien, criaturas de gran sabiduría pero de corazón oscuro, codiciosos, violentos. —Antes de que Noire pudiese continuar hablando los temblores se hicieron presentes en su cuerpo de nuevo, mechones de su cabello empezaron a agitarse en el aire como antes; su mirada era opaca, había perdido la conciencia otra vez, ya no volvería, por más que lo intentase. Una extraña sonrisa se formó en su rostro, y de forma muy similar a los vectores de Medusa, los mechones de cabello parecieron tomar la forma de agujas y se extendieron, lanzándose hacia Kid. Fueron cortados con un rápido movimiento de guadaña por parte de Akari, que miró a Noire de forma indiferente. Aquello le había dado tiempo al joven Shinigami de resonar su alma con las de sus compañeras y segundos después un Death Canon se dirigía hacia la bruja ilusionista. El humo cubrió el lugar, cuando empezó a disiparse se pudo distinguir una silueta. El cañón en el brazo de Noire había vuelto a formarse, de una manera casi imposible había logrado usarlo como escudo, reduciendo la fuerza del ataque.

    Akari se lanzó hacia la bruja camaleón con su Cazador de Brujas, el ataque fue detenido por el cañón del brazo de Noire, causando que el ataque se rompiese como el más débil de los cristales; luego lanzó a la muchacha de cabello blanco unos metros lejos de ella.


    —¿Realmente creen que será tan fácil? —habló Noire con seriedad.


    —Haremos el intento —esta vez quien habló fue Kasumi. Akari se levantó apoyándose con la guadaña.

    .

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    .

    En la Death Room, Shinigami-sama seguía observando su espejo en el cual de podía observar a Kid, Akari y sus respectivas armas frente a Noire, sin saber qué hacer realmente aunque la bruja no hacía mayor intento por atacarlos ahora.



    —¿Podrían devolverla a la normalidad? —preguntó Spirit, tenía el ceño fruncido y lucía preocupado, después de todo su hija luchaba con Medusa.


    —Difícilmente. Su conciencia fue aplastada de forma muy rápida y ella ya estaba débil mentalmente, la serpiente está extinguiendo lo poco que queda de ella. Si hay una posibilidad de que vuelva es muy baja y debe tratar de hacerse lo más rápido posible. Su onda de locura también está aumentando, lo que altera a los muchachos que ya están bastante cansados.


    Kim había entrado a la Death Room, pudo observar a Noire Moon en el espejo del Dios de la Muerte y su rostro fue recorrido por la fugaz expresión del miedo, ese era el famoso Loto Mortal.

    —Shinigami-sama, ¿solicitó que viniese?


    —Ah, Kim. Sí, gracias por venir. —El Shinigami se volteó para ver a la chica de cabello rosa—. Quisiera saber si tu magia nos ayudaría a mejorar su condición —dijo señalando el espejo donde aún se podía observar a Noire, Akari la atacaba, lucía enojada a decir verdad—, es decir, si pudiésemos traerla de regreso Shibusen. —la bruja tanuki* pareció dudar y miró al Death Scythe en busca de ayuda.


    —Me disculpo —la chica hizo una leve reverencia—, pero dada la condición del Loto Mortal, perdón, de Renge Gorgon, no estoy segura de qué tan efectiva sería mi magia regenerativa en ella. Podría intentarlo con ayuda de alguien con ondas anti-demoníacas que me apoye durante el proceso pero aún así no es seguro que logre algo.


    —Vaya, vaya, entiendo —añadió el Shinigami y le dio un par de golpecitos afectuosos en la cabeza a la muchacha—. Gracias, Kim. Si requerimos de tu ayuda, acudiremos a ti.


    La chica pareció apenarse y luego de hacer otra leve reverencia se retiró, dejando al Dios de la Muerte solo con su arma.


    —Shinigami-sama —habló el Death Scythe—. ¿Entonces fue el clan Eien?


    —Sí, negociaron el alma de Juno primeramente con las brujas pero al parecer las engañaron, pues el alma de Juno Saitō nunca llegó a su poder.


    —¿Para qué la querían?


    —Realmente no lo sé, Spirit-kun. Lo único que sé que es muchas brujas camaleón han sido cazadas porque se cree que, como el animal en el que se basa su magia, su alma puede ser muy útil en cuestiones amorosas. En el pasado incluso las mataban cuando duras sequías llegaban; creyendo que aquello traía de regreso las lluvias, si bien a veces sucedía, se daba en casos en que las brujas, en su dolor, desataban grandes tormentas.


    —¿Qué fue entonces del alma de Juno? —preguntó Spirit, su rostro parecía confuso.


    —Nunca se supo en manos de quién terminó. Cabe la posibilidad de que los kitsune la ofrecieran a su líder, un zorro de nueve colas que lleva como parte de su identidad humana el apellido Inoue. —Ante aquella información el Death Scythe pareció sorprenderse—. Lo que, por defecto, te debe haber hecho pensar que la joven Akari es descendiente directa de este ser.


    —¿Es un kitsune? —Spirit no podía salir de su asombro, entonces cayó en cuenta de otra cosa... era parte del clan Eien—. Pero... la chica, su naturaleza…


    —Es un guardián, incluso un mensajero si lo quieres ver de otra forma. Sí, todo lo contrario a su clan —interrumpió el Dios de la Muerte.


    —Pero, ¿cómo puede ser posible?


    —Por ello es que me inclino a creer que conservaron el alma de Juno. Pienso que hay una posibilidad de que usaran su alma como parte de un ritual relacionado con su descendencia. Inoue quiso asegurarle poder a sus descendientes directos, pero desconocía que la magia de Juno Saitō se basaba en la creación, el ritual funcionó, asegurando gran poder a su hija pero el alma no fue la adecuada para lo que deseaban. Fue entonces que del líder de un clan de zorros Yako realmente agresivos y la unión con una kitsune muy sabia de manera forzada, nació un Zenko, una enviada de Inari, pero con las marcas del clan Eien en su pelaje y sus habilidades. Inoue no tuvo más descendientes luego de eso, se deshizo de Akari a una edad tan temprana que era improbable que sobreviviera pero un kitsune solitario la cuidó durante una temporada, hasta que fue asesinado por el mismo clan Eien en busca de la hija de su líder que se rumoreaba había sobrevivido. Por ello y por la violencia con que la mayoría de personas la trataban al darse cuenta de que era un kitsune perteneciente al clan Eien fue que Akari llegó a Death City, buscando protección.


    —Un kitsune... —Spirit se llevó una mano al rostro y frotó sus ojos, empezaba a lucir cansado—. Un guardián, ¿por eso la asignó como compañera de Kasumi?


    —Precisamente. La niña necesitaba un guardián, un protector que no fuese un Shinigami —explicó el Dios de la Muerte refiriéndose a su hijo.

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    Maka y Black Star seguían luchando contra Medusa, tenían heridas superficiales y la bruja de las serpientes lucía completamente tranquila, apoyada en el vector que le servía de cola. Se estaba divirtiendo con ellos, realmente no tenía intención de matarlos, no todavía.

    La víbora envió sus vectores hacía los muchachos una vez más, que los esquivaron en la medida de la posible. Black Star trató de atacarla nuevamente con su frecuencia pero Medusa, luego de envolverse a sí misma en sus vectores como defensa, desapareció dejando a los jóvenes confusos.


    —La bruja… —murmuró Maka respirando con irregularidad—. Va por la bruja.


    —Habrá que apurarse entonces —respondió el muchacho de cabello azul y emprendió carrera.


    —¡Hacia el otro lado, imbécil! —gritó la rubia al tiempo que alzaba vuelo gracias a su guadaña, rápidamente el asesino cambió de dirección gritando que ya lo sabía.

    .

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    .

    En el claro del bosque donde se encontraban Akari y Kid enfrentando a Noire se escuchó un grito de genuino terror. Frente a la bruja ilusionista había aparecido Medusa, causando que un miedo imposible de comparar se manifestara en la chica.


    —Ataca —murmuró Medusa de forma que solo la bruja camaleón la escuchara—, destroza, mata.
    La bruja ilusionista negó repetidas veces con la cabeza, gruesas gotas de sangre negra empezaron a brotar de sus ojos, lloraba. Aún parte de su conciencia estaba luchando por no herir a las personas que apreciaba.


    —Hazlo, Loto Mortal —continuó hablando la víbora, la chica volvió a negar con la cabeza, empezó a temblar de forma descontrolada—. Ya entiendo, entonces tendré que hacerlo yo misma —un vector apareció en la mano de la bruja de las serpientes y empezó a girar, formando un taladro. La víbora se lanzó hacia el joven Shinigami, en los ojos dorados del muchacho se observó el fugaz paso del miedo, se preparó para bloquear al ataque con sus armas.

    —¡No! —Un grito desgarrador salió de la garganta de la bruja ilusionista, una ira incontrolable tomó posesión de ella y… la absorbió.

    Ataca, destroza, mata. Lo haría, claro que lo haría, ya no importaba, ya no había vuelta atrás, su voluntad no daba para más y su estabilidad mental tampoco. Ataca, destroza, mata. Noire Moon Saitō se extinguió casi en su totalidad, ahora, en ese claro, en esa gran ilusión, quien estaba era Renge Gorgon. Ataca, destroza, mata. El Loto Mortal, ahora haría honor a ese nombre. Mata, mata, mata ¡Mata!

    La bruja ilusionista se lanzó contra Medusa, el joven Shinigami pudo distinguir un par de intensos ojos púrpura que pasaron fugazmente frente a él, como dos flamas moradas. Varias de las agujas en las que se convertían los mechones de su cabello se clavaron en el cuerpo de Medusa y con un golpe del cañón de su brazo, la lanzó unos metros lejos.

    La víbora permaneció en el suelo y rió, primero de manera casi inaudible que se fue volviendo una gran carcajada; de su boca brotaba un hilo de sangre, como mínimo debía tener un par de costillas rotas pero no le importó.

    Ataca, destroza, mata. Aquello se repetía de forma constante en la mente del Loto Mortal, estaba perdida. Apuntó hacia Medusa con el cañón de su brazo, el cual empezó a cargar energía pero cuando esta detonó, la víbora ya había desaparecido, dejando el eco de su risa.
    Mata, mata, mata, debes hacerlo ¡Mata! El Loto Mortal se volteó hacia los jóvenes, parecía alguien completamente diferente. Apuntó hacia ellos.

    Shikata ga nai* —murmuró la bruja ilusionista con una voz que no parecía la suya, pues realmente ya no era Noire. Renge Gorgon, la bruja con sangre negra, estaba ahora en ese cuerpo, haciendo y deshaciendo a su antojo. Akari pareció comprender parte de lo dicho por la bruja camaleón y sus ojos se abrieron de manera exagerada.





    Fin del capitulo quince.


    *Tanuki: el perro mapache o tanuki, es una especie de mamífero carnívoro de la familia Canidae de aspecto semejante al mapache y originario de China oriental y de Japón.
    *Shikata ga nai: frase en japonés que significa "no hay más remedio" o "no puede hacerse nada al respecto". Utilizada por muchos escritores occidentales para describir la capacidad de los japoneses para mantener la dignidad frente a una tragedia inevitable o una injusticia, sobre todo cuando las circunstancias son ajenas a su voluntad. También puede tener connotaciones negativas, ya que algunos pueden percibir la falta de reacción ante la adversidad como complacencia o conformismo. En este caso, entiéndase de una forma negativa, de conformismo, resignación.
     
    Última edición: 25 Octubre 2017
  20.  
    Yoysmarie

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    waooo esta genial tu historia, leí un poco de la otra y me alegro que la acomodaras , ahora está mejor narrada y ni hablar de que mejoraron los personajes, es bueno darse cuenta de sus errores y corregirlos , te felicito por ello.
    Es un historia intrigante y cautivadora, la he leído muy rápido para mi gusto.
    espero ,de corazón, que la continúes.
    besos y abrazos
    te has ganado una nueva fan!
     
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