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Fanfic - Patito de Goma

Tema en 'Relatos' iniciado por Muddy Waters, 7 Julio 2010.

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  1.  
    Muddy Waters

    Muddy Waters Entusiasta

    Piscis
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    Fanfic - Patito de Goma
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    1973
    Patito de Goma

    Patito de Goma

    Rebeca y yo no somos muy amigos, tomamos juntos, y nos tiramos a mirar las estrellas, uno de los dos, o nos turnamos, no sé. Yo la vi vomitar y ella a me vio vomitar a mí, ella me cuenta sus escapadas y yo le cuento de Estela, y me dice que Estela es nombre de mucama y yo le digo que sí.

    Con Estela era distinto. Ella te susurraba al oído cariño, y uno le decía dulzura, se lo decía suavecito para no lastimarla y es que se viste, se baña, se arregla, y todo, y me avergüenza, pero igual, pero moscas no, pero aire acondicionado, pero lágrimas y le dolía y yo no sé.

    Yo me sentaba y miraba por la ventana, y Rebeca desde la cama mataba las moscas, se sacaba la franela y se limpiaba el sudor de la frente y las axilas. Ella pregunta que veo y yo no sé que decirle, pero es que no sé, y me pregunta y me dan ganas de matarla a golpes pero no se puede. Porque no se puede, y si le digo que miro la ventana preguntando porque no puedo matarla a golpes se va reír de mí y no quiero que se ria de mí.

    En la mesita estaba la botella y ella no me dejaba hacer nada con la botella, y yo miraba la ventana, y ella se iba al baño, y yo me volteaba y la miraba y ella sabía pero no se volteaba porque así es ella y yo no me acercaba a la botella porque así soy yo.

    Yo iba al baño, nos mirábamos, ella se sentaba en el inodoro y se limpiaba los pies.

    Con Estela era distinto. Ella siempre preguntaba si quería que se lo metiera en la boca y yo le decía, que sí, y ella se sonrojaba y me decía que le daba pena, yo le acariciaba la cabeza y le susurraba dulzura al oído, pero así suavecito para no lastimarla.

    A mí no me gustan las flores en floreros.

    Camine con Rebeca por la calle, nos tiramos en la acera y me contó cosas. Me dijo que en los colegios de monjas había como rangos para las internas, que por eso la mayoría estudian en las tardes, en la mañana se hacían su comida y si comían mal era porque no sabían cocinar, en rango 3 te daban entre la una y las tres de un sábado para salir y cosa, en rango 10 o algo te volvías externa y estudiabas en las tardes como si fueras gente normal, le pregunte por la gente anormal, me besó y me llamó imbécil.

    Abrió la botella y tomó un trago largo, se llevó el pico de la botella y se lo metió entero a la boca, tragaba y hacia ese ruido que hace la gente cuando traga, o que hace ella cuando traga, y es que ya no sé.

    Con Estela era distinto. Ella no tomaba, y le espantaba que su padre fumara en casa y me decía “No fumes, patito de bañera, no fumes que me pongo mal si fumas“ y yo la besaba con la boca oliendo a colillas y me salía a fumar.

    Me gusta estar en la calle, sentarme en las aceras y hablar estupideces, o no hablar nada y acostarme en la acera, y mirar las estrellas, mirar las estrellas no, mirarlas sí, pero no como si se miraran, digo pones los ojos en ellas, pero no las ves, las estrellas no importan, ¿para que sentarse a ver estrellas?, el caso es que estando ahí en la calle me sentía joven, me siento joven, y te das cuentas de cosas, cosas que no importan, cosas como que no tienes amigo, o que tener amigos no importa, que los amigos se sustituyen con alcohol y que el alcohol escasea a veces si no tienes amigos.

    Alaiza gusta de un imbécil. A mí me gustó por un tiempo, recuerdo que le gustaba ir a la playa, a mí nunca me gustó, el sol en el rostro, las nubes de calor, recuerdo que me metía hasta el fondo de la playa, tocaba la arena, la agarraba y la veía dispersarse en el agua, cuando salía los ojos me ardían y yo miraba directamente al sol y Alaiza con su bikini rojo mirándome a lo lejos, y la gente mirándola ella.

    Ella siempre estuvo buena. Eso me gustaba de ella, por eso iba a la playa, para verla en bikini y desearla con los ojos rojos y tragando agua salada que me rompe la garganta.

    Tragar agua de mar es terrible, te arde la garganta y comienzas a toser y tragas saliva y toses. Le quita a uno las ganas de fumar, pero igual siempre uno termina fumando. Con Alaiza fumaba mucho, cuando nos íbamos devuelta nos recostábamos en la camioneta y uno se limpiaba los pies y fumaba, fumaba así como tirando el humo para fuera.

    Hablando de Alaiza, ¿te acuerdas de Jaina? En estos días me acorde de Jaina, cuando pase por la plaza, el banquito, las vainas donde se hace ejercicio, ¿cómo se llaman esas vainas?, pero el banquito, y me senté ahí y ahí me quede mirando todo y me sentí mal, era como si el banquito me quitara la vida, poco a poco, así como si sin Jaina no pudiese sentarme ahí, como si estuviese mal, como si cada borrachera, cada pesadilla, cada beso, cada metedera de mano, como si todo se muriese ahí mismo y no me gusta que se muera, y me pongo mal si se muere, si se me acaban los cigarros me pongo mal, y no puedo sentarme ahí mirando las vainas donde se hace ejercicio.

    Pero yo no te contaba de eso, yo te hablaba de otra cosa. No sé.

    Con Estela era distinto, yo le caminaba como dando pasitos sobre nieve por sus muslos y ella me decía “No me gusta que estés con Jaina, caballito de madera, Jaina te cambia, te pones como raro, me pongo como rara“, yo le caminaba por los muslos y luego saltaba por la ventana.

    Yo pase por el colegio ayer, vi a los carajos y me dio como asco, como repulsión, no sé, vi donde nos íbamos a fumar y donde poníamos los cigarros por si Johnny nos veía, ¿te acuerdas de Johnny?, yo me acuerdo de Johnny, Johnny está viejo, y yo estoy viejo, me estoy poniendo viejo, yo no quiero llegar a viejo, no quiero despertarme a la misma hora, no quiero llegar a viejo, me mato si llego a viejo, y si trabajo, no quiero trabajar, trabajar es una mierda, cuando ya fumar no sea malo y la sociedad le guste como soy y ya no puedo estar en la calle, y ya el ron no, y no tiro y nada, y no quiero trabajar. Llegar a viejo es una mierda.

    Johnny ahorita está en otro colegio, me imagino a Johnny fumando y a los carajos estos fumando y Johnny les encuentra los cigarros y se los fuma y los carajos no se enteran y fuman ellos también, pero ellos no saben que es fumar, ellos no fuman así así, ellos no ven el banquito y ellos sí saben como se llaman las vainas estas y eso no es fumar ¿eso es fumar?, y no saben, y ellos no saben nada.

    Por ahí hay un hotel donde te dejan pasar con menos de dieciocho años, me contó Carlos, me contó porque yo le hable de Karima y Jesús. Yo tengo buenos recuerdos de Karima, tenia un lindo culo y a mí me gustaba tocárselo, ella se dejaba, era muy lindo todo. A veces me pregunto que será de Karima cuando veo las esquinas o cuando me siento a fumar y ver las nubes y ponerle nombres a los hijos de otra gente.

    ¿Alguna vez te quedaste viendo un chama? digo, así como esperando algo, yo aprendí a no esperar nada y es que nada, no puedo, y nada y todo explota cuando me quedo viendo una chama, no me gusta ver a una chama por eso, y te paras y le dices “¿quieres un cigarro?“ y ella así como “no fumo“ y uno se queda mirando el cielo y fuma, y fumas y ella fuma, ella sabe que fuma y ojala le explote la cabeza. No me gusta quedarme viendo una chama, ¿te lo he dicho?

    Con Estela era distinto, yo me sentaba ahí y ella gritaba “pajarito de cristal, sal del closet que no me gusta“y yo sonreía y encendía un cigarrillo y quemaba la franela gris ahí donde quema las franelas grises la gente.

    Jesús tenia los ojos rojos, pero rojisimos, no sé si me entiendes, pero rojisimos. Como si un desgraciado le hubiese caído a coñazos pero coñazos suaves, no como si le hubiesen pegado con un tubo sino con una almohada dura, una cosa que meta coñazos suaves, yo no sé. El caso es que estaban rojos como nunca había visto unos ojos rojos en la vida, pocas cosas pueden ser tan rojas como fueron esos putos ojos rojos.

    Estábamos en las escaleras y él, destruido, se recostaba en la pared y gritaba ‘¡Desgraciada! ¡Desgraciada!’ y uno le decía que se calmara que la vaina no era así, y él tomaba con los putos ojos rojos y uno tomaba también pero él se destruía y le jodia la curda a uno y uno se arrecha por eso, ¿no te arrecha que cuando estás tranquilo tomando y viene gente así a joder? A mí me jode como no tienes idea y me recuerda a mis tiempos de escuela donde todos creían que tomar era para ahogar penas, pero, ¿son ellos?, ellos no tienen idea de nada, ellos no saben tomar, ellos no saben nada, por eso yo no me acuerdo de Jesús como me acuerdo de Karima, porque él es un pendejo como cualquiera de esos que toman sin saber tomar y fuman como Johnny.

    ¿Alguna vez te encontraste alguien que conoces en la calle? Yo caminaba medio ebrio por fuera de un barcito y veo a este carajo con un traje y perfume y fumando en un arbolito mientras hablaba con una caraja, y yo medio ebrio pensé en qué carajo hace ese carajo y medio me acuerdo de él, recuerde que fumaba y que me rompía las bolas porque siempre se ahogaba tragando humo y me decía para ir a la playa y yo lo mandaba a la mierda y le pedía un cigarro y ahora no sé un carajo de él, y me gusta que sea así, porque se siente bien fumar sólo mirando gente que uno conoce. Luego me fui a casa y fume más y me mate a cigarrillos y me sentí joven de nuevo, me sentí nadie, me sentí ebrio y sentí como si se me incendiara el interior mientras fumaba por el puto whisky/vodka/ron, y me gusta incendiarme, incendiarme y correr y vomitar y sentirme joven.

    Con Estela era distinto, ella decía ‘Te extrañe, corazoncito de manzana, te extrañe como a nadie’ y yo le decía nada y me la cogía al borde de la cama y ella ponía esa sonrisa de mierda que pone cuando fuma.

    A mí no me gustan las flores.
     
  2.  
    hana kotoba

    hana kotoba Iniciado

    Aries
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Patito de Goma

    Extremadamente Massiani, indeed. Pero me gustó bastante. Amé tu final y todavía no sé por qué me gustó tanto. Por cierto: "¿Alguna vez te quedaste viendo un chama?". Creo que te comiste una "a", solo diciendo. ¿Seguro que no tienes a Massiani trabajándote? Lo escondes debajo de tu cama o algo. Noguera, mi profesor en un taller de literatura, nos contó que Pancho también tenía ese miedo por crecer y por eso casi siempre narra como un niño o un adolescente. Yo no leo nada de él además del libro de Julia de Mote Ávila. Hay un chamo en el taller que quiere ser como él (lo dijo él mismo). Escribe parecido, pero esto le gana tres veces.

    Me gustó mucho. Tiene ese algo de tus cuentos que me deja ese sentimiento de nostalgia.
     
  3.  
    berlinQueer

    berlinQueer Usuario común

    Capricornio
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    Pluma de
    Escritor
    Re: Patito de Goma

    ay ay, me estoy muriendo, pero sabés que, así me siento todavía más cerca. Es ese in/conformismo que desprende los pedacitos de piel del alma, que a uno lo va destruyendo pero a la vez no. Y mirár para atrás y ver toda la nada que uno dejó, toda la nada en la que no sabés si todavía estás metido, y que te paraliza y te hace mearte encima y poder decirte solo a vos mismo y a nadie más que qué mierda es este asunto de las flores y los floreros y los manteles a cuadritos y el hecho de que estés vos metido entre medio porque por qué te sentís así?, y que qué mierda es cuando aparte te lo refriegan en la cara así así y no podés ni siquiera romperle la cabeza a nadie. Nadie.

    Y con razones varias ganó este cuento el concurso literario porque es de esos que se nota que estás viendo algo latiendo recién salido del horno de nuestras tripas depresivas. Y está ahí, muriendosé pero sin morirse. Y como una cosa horrible como una cosa majestuosa como algo de la primera creación no podés dejar de mirarlo. Está vivo, está, y eso puede verse de arriba a abajo.
     
  4.  
    kuroodia

    kuroodia Iniciado

    Sagitario
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    1 Abril 2009
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    21
    Puntos en trofeos:
    23
    Pluma de
    Escritora
    Re: Patito de Goma

    Ah, pero e` velda que e` macho el tiguere este, pero ma` hombre que macho.

    Muy bien, señor Waters, lo hizo de nuevo, pero no se merece nada, ¡nada de nada!
     

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