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Fanfic - Parejas Disparejas (Crossvover Inuyasha&Ranma)

Tema en 'Crossover' iniciado por Kikuz-sama, 22 Febrero 2012.

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    Kikuz-sama

    Kikuz-sama Líder de críticos Crítico

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    Pluma de
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    Título:
    Fanfic - Parejas Disparejas (Crossvover Inuyasha&Ranma)
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    3652
    Bueno aquí traigo mi actividad de Muestrame tu creatividad, espero sea de su agrado :)
    Y disculpen si no les da mucha gracia pero este es mi primer intento de comedia.


    PAREJAS DISPAREJAS

    En el instituto se encontraban cartelones en color rosa que indicaban la cercanía del baile de San Valentín, la sede de este seria la escuela donde yo estudiaba y todos se hallaban emocionados con la expectativa de conseguir una nueva pareja, las chicas fantaseaban con encontrar a su caballero de armadura de oro en alguno de los chicos del otro colegio y los chicos… bien ellos estaban tan agitados con la novedad como lo estaría un niño al que se le muestra un objeto brillante.

    Caminé lentamente por el pasillo hacia mi última clase, por ser esta la hora en la que todos los alumnos estaban más inquietos y sumando la ansiedad por el baile de esa noche, el bullicio era mayor a cualquier otro día, los pasillos se hallaban atascados y las risitas tontas flotaban por el aire. Bufé frustrada sin comprender como un simple baile podía agitar de tal manera a todos; incluso Sango estaba que no podía contenerse de la emoción, ella iría al baile en compañía de Miroku, el Don Juan del instituto.

    –¿Kagome, estás segura de que no puedes venir? –me cuestionó mi amiga.

    –Por enésima vez, no me apetece ir al baile…

    –¿Acaso nadie te invitó? –exclamó detrás de mí una voz asquerosamente familiar, fría y mordaz.

    Ambas nos giramos y frente a nosotras encontramos al ser más despreciable y odiado del colegio; Naraku Takeda era un joven de cabello negro y ojos oscuros, los cuales generalmente se encontraban vacios, sin una pizca de vida. Incluso en este día parecía tan malditamente amargado que fastidiaba el solo mirarlo. A sus labios los surcaba una ladina sonrisa, sonreí de vuelta pues no le daría el gustó de amargarme el día.

    –Claro que sí, pero a todos los rechace –mentí pues en realidad él tenía razón, desde que se dio el aviso de que este baile sería compartido con otro instituto, los chicos dejaron de tener interés en las chicas del colegio, todos pensaban ir solos a ver que pescaban en el salón de baile.

    –Nadie es lo suficientemente bueno para ti ¿verdad?

    –Con escorias cerca como tú, incluso la basura es mejor.

    –Ya lo veremos Higurashi –dicho esto se dio la vuelta y avanzó sin problemas entre todo el bullicio. Suspiré cansada, eso era bastante normal, siempre buscaba la forma de fastidiarme y casi siempre lo lograba.

    –Kagome debes ir, no puedes darle gusto al idiota

    –No sé, tal vez lo considere.

    Seguimos caminando, miré mi reloj y sorprendida comprobé que íbamos cinco minutos retrasadas; corrimos y por poco no logramos entrar. Tomé asiento jadeante, saqué la libreta y un bolígrafo y escuché con muy poca atención lo que el profesor decía; realmente estaba considerando la idea de Sango, ¿realmente le daría gusto a Naraku y no asistiría al baile? No en definitiva no haría eso, iría a pesar de no tener pareja y me divertiría.

    –Kagome…

    Escuché que alguien pronunciaba en un susurro mi nombre y lentamente giré, cuidando en todo momento que el profesor no notara que dejaba de poner atención pues estaba bajo su ojo clínico por llegar tarde, buscaría cualquier excusa para reprenderme. Inuyasha se sentaba en la fila de al lado, dos asientos detrás del mío y había sido él quien me llamó; lo miré interrogante a lo que el albino solo se limitó a lanzarme un pedazo de papel, estando un tanto sonrojado.

    Lo atrapé en el acto pero justo en ese momento el profesor giró y me dedicó una mirada de pocos amigos. Venia hacia mí, seguramente para pedirme aquello que tenía en la mano, pensé con rapidez intentando encontrar algo para que no me quitara el trozo de papel y Sango como mi salvadora, me paso por detrás un pequeño dulce.

    –¿Señorita Higurashi que tiene en la mano?

    –Dedos, profesor –exclamé no pudiendo resistirme a lo que este me fulminó con la mirada.

    –Señorita Higurashi tiene exactamente tres segundos para darme eso que el señor Tashio acaba de pasarle

    Me mordí el labio, tratando de fingir preocupación para al final darle el dulce que mi amiga deslizó segundos antes, por detrás de la silla. El catedrático miró con el ceño fruncido el caramelo y luego me miró a mí.

    –Veo que no solo las bromas le gustan señorita, así que mañana traerá una bolsa de estos dulces para el grupo.

    Se dio la vuelta y siguió con la clase; suspiré por lo menos no me había dejado castigada después de clases escribiendo en la pizarra “No debo hacer bromas a mi amargado profesor y mandarme recados con el chico más cotizado y guapo del instituto” Sonreí y desdoble con cierta ansiedad el trozo de papel que Inuyasha me lanzó y sorprendida noté que no era nada de lo que me esperaba. Este decía:

    “¿Te gustaría ser mi pareja en el baile de esta noche?”

    Casi me caigo de la silla por la impresión que esto me causo, disimuladamente miré sobre mi hombro y lo vi, aparentemente muy concentrado tomando notas de lo que el profesor explicaba. Cuando él levantó la mirada, seguramente al sentir que lo observaba, volví la vista hacia mi pupitre y no la levante de ahí el resto de la hora. La cual me pareció la más larga del día, tal vez por ser la última o por la urgencia de hablar con el ambarino; por fin la campana sonó y todos, literalmente, casi lanzan los libros al aire y salieron corriendo.

    Yo me tomé mi tiempo, estaba hiperventilándome, estaba demasiado nerviosa como para ser capaz de guardar mí misma mis libros en la mochila. Lo intenté en varias ocasiones pero en todas tuve poco éxito, algunas solo resbalaban de mi mano y caían en la silla donde eran fáciles de alcanzar pero otras iban directamente al suelo. Bufé frustrada, bonito día para perder la calma.

    –¿Necesitas ayuda? –al escuchar esa voz todo fue peor, mis manos temblaron y la correa de la mochila resbaló de mi mano vaciando en el suelo todo el contenido de esta.

    En el acto me arrodille e intenté recoger todo lo más rápido posible pero en el momento en el que iba a tomar un libro, mi mano se encontró con la de Inuyasha y la sangre no tardó en colorear mis mejillas. Levanté lentamente la mirada y observé esos dorados ojos que desde el inicio del curso habían ocupado todos mis sueños y se convirtieron en los dueños de mi corazón. Lo admito, nunca creí que él me invitara al baile ya que Inuyasha hace no mucho andaba de novio con Kikyo, una de las chicas más populares del colegio.

    –¿Entonces aceptas? –inquirió furiosamente sonrojado, lo mismo que yo.

    Sonreí y asentí; me sentía feliz con la expectativa de salir con Inuyasha. Él me ayudo a recoger el resto de mis cosas en silencio y al terminar me dijo que iría a recogerme a mi casa a las ocho en punto. Salí conmigo del aula pero al ver a Sango esperando por mí al final del pasillo se despidió de mi con un dulce beso en la mejilla; definitivamente debía estar en un sueño. Sonrojada pero absolutamente feliz fui hacia donde estaba mi amiga que espera con impaciencia a que yo le contara todos los detalles pero lo primero era lo primero.

    –Necesito un vestido.

    Las horas pasaban y cada vez estaba más cerca la hora en la que Inuyasha llegaría a casa; Sango seguía conmigo ya que le pidió a Miroku que también pasara por ella a mi casa. Arrogarnos no fue difícil no tampoco tardado, desde que adquirimos los vestidos teníamos la clara idea de cómo queríamos que fuera nuestro aspecto. Sonreí al mirarme al espejo, estaba disfrazada de algo muy parecido a caperucita roja, solo que el vestido era acorde a mi edad, entallado hasta la cadera y de ahí ampón. Llevaba zapatillas de ballet rojas y una capa preciosa solo faltaba un pequeño detalle, el antifaz ya que el baile era una mascarada. Sango estaba vestida de lo que parecía ser una exterminadora en la época feudal, su traje era negro de algo parecido al cuero y llevaba varias cintas delgadas de color rojo, incluso llevaba consigo algo que parecía ser un boomerang gigante.

    El timbre de la puerta llegó hasta nuestros oídos y rápidamente fuimos a abrir y ahí estaba los dos chicos. Miroku estaba vestido de monje, ¡de monje!, al verlo no podía creerlo y no pude contener la risa, realmente era irónico, disfrazado de una figura santa cuando él era el peor de los mujeriegos. Inuyasha por otra parte iba disfrazado de lo que parecía ser un hanyou, llevaba un traje rojo y se había colocado sobre la cabeza unas lindas orejas de perro.

    Todos nos fuimos juntos en el precioso Jaguar rojo que Inuyasha llevaba, al llegar al instituto, tuve que aceptar que lucía mejor de lo que lo había podido imaginar. La entrada estaba decorada con papel dorado, como si se tratara de un arco de oro y en el interior ornamentas colocadas en lugares estratégicos así como doseles colgando de algunos lugares del techo, esto le daba una atmosfera mágica. Había muchos chicos y todos se movían al compás de la música que tocaba el Dj que estaba en lo alto del escenario, disfrazado de algo muy parecido a un Cupido.

    Sonreí y los cuatro bailamos por un rato pero al cansarnos fuimos a una mesa, charlamos aunque eso no funcionó ya que la música al estar muy alta nos dificultaba el poder oír lo que los otros decían. Después de un intento fallido de conversación, Inuyasha y Miroku fueron a buscar bebidas y nosotras fuimos al tocador. Nos miramos en el espejo y notábamos que estábamos completamente rojas, mi cabello estaba muy alborotado y a pesar de estarlo mojando para que recobrara su volumen normal, no lo logré por lo que tuve que colocarme la capucha sobre mi cabello.

    Al darme la vuelta quede de frente con una chica que traía el mismo disfraz que yo, un momento un tanto incomodo. Me sonroje un poco pero le sonreí a la chica la cual, al igual que yo se encontraba avergonzada, este era uno de los momentos en los que piensas, trágame tierra.

    –Lindo disfraz –exclamé tratando de romper el silencio incomodo.

    –Lo mismo digo… –me miró por un par de segundos y luego se quitó la capa de la cabeza y así pude reconocer de quien se trababa.

    –¡Akane, tanto tiempo sin verte!, casi no soy capaz de reconocerte.

    –No has cambiado Kagome –dijo y luego me dio un fuerte abrazo.

    Sonreí sinceramente alegre, hace muchos años, el colegio al que asistía hizo un programa llamado amigos a distancia y con otro instituto sortearon los nombres de los alumnos matriculados en este para que se mandaran correspondencia, el programa terminaba después de un mes pero nosotras seguimos con las cartas hasta que pudimos vernos en persona. Tenía exactamente un año que no la veía.

    –¿Y qué tal todo con Ranma?

    –Igual que siempre, es un tonto –dijo mostrándome su cabello, el cual estaba más corto de cómo yo lo recordaba –lo cortó en una pelea con Ryoga.

    Sentí pena por el pobre Ranma, no lo conocía pero apostaba que le costó mucho que Akane le perdonase eso, ella cuidaba y adoraba su cabello. Suspiré, había tanto que hablar pero había cierto chico albino que afuera, con una bebida me esperaba.

    –Hay mucho de qué hablar, pero supongo que será en otra ocasión, alguien debe estar esperándote ¿cierto?

    –No muy feliz por estar aquí pero si.

    –Por cierto, ella es Sango, la chica de la que tanto te he hablado.

    Ambas chicas se saludaron amablemente y minutos después salimos del tocador, separándonos al instante. Nosotras fuimos a la mesa en la que seguramente nos encontraríamos a Inuyasha y a Miruku pero o sorpresa, el monje estaba coqueteando con una chica rubia vestida de ángel. Yo me aleje pues realmente no tenía intención de estar cerca cuando explotara la bomba, me fui y busque entre la multitud bailante a mi pareja, encontrándola cerca de la mesa de ponche, mirando al vaso que tenía en la mano como si este le hubiera hecho algo. Sonreí y me acerque sigilosamente a él, cuando el notó mi presencia levantó su ambarina mirada y sonrió.

    Por un momento me pareció extraña esa sonrisa, me parecía desconocida pero deseche enseguida ese pensamiento pues ese debía ser Inuyasha, ¿Quién más podría ser? Le respondí con una dulce sonrisa esperando a que él dijera o hiciera algo. Pasaron un par de segundos antes de que el albino se moviera e hizo algo que no me esperaba, ni siquiera en mis mejores sueños, ¡me beso!

    Me sentía feliz pero al mismo tiempo extraña, no era como muchas veces me lo imaginé, no sentí exactamente lo que se supone que debería sentir y él lo notó porque casi al instante se separó. Me miró extrañado, como si estuviera viendo a un bicho raro y luego frunció el ceño, y pensé que si las miradas matasen esta ya lo hubiera hecho.

    –¿Qué te pasa Akane?, ¿Acaso hubieras preferido venir con Ryoga?

    ¿Había dicho Akane?, enrojecí teniendo la apariencia de un tomate maduro, ¡había besado al novio de mi amiga!, ¿Cómo paso aquello?, ¿Cómo había dejado que un extraño me besara? Y Ranma seguía hablando de idioteces sin darme la más mínima oportunidad de defenderme o mejor dicho, defender a mi amiga. Cuando se calló para tomar un poco de aliento yo le puse una mano en la boca y evité que siguiera hablando.

    –No soy Akane, soy Kagome –exclamé al mismo tiempo que me quitaba la capucha y dejaba al descubierto mi largo cabello.

    Primero se puso pálido como un muerto y luego rojo como un tomate; intentó balbucear una disculpa pero las palabras terminaron atascadas en su garganta para segundos después comenzar a gritar otra vez atrayendo hacia nosotros atención innecesaria.

    –Hazme un favor y guarda silencio, no me gusta parecer un bicho raro en exhibición.

    Me di la vuelta y me dispuse a buscar en todo el bullicio a mi pareja que seguramente no estaba lejos de cometer el error que nosotros ya habíamos cometido. Suspiré tratando de quitarme de la cabeza la imagen de Akane e Inuyasha besándose pero cada vez era más difícil. ¿Él se daría cuenta de que no era yo? Recorrimos toda la pista de baile sin tener éxito, ¿Cómo era posible que un traje tan rojo como este se perdiera entre toda la masa de colores? Debía admitirlo, comenzaba a frustrarme.

    –Vamos al balcón –exclamó sonrojado.

    –No vas a confundirme de nuevo ¿cierto?

    Él no dijo nada y se sonrojo un poco más lo cual me hizo sentir mal, pero en fin no pude resistirme. Seguí su sugerencia y al llegar a este notamos una pareja que se encontraba a punto de besarse. Mi corazón se detuvo en el acto y dolió, dolió por la decepción de que él no fuera capaz de notar que la chica que tenía en sus brazos no era yo.

    –¡Inuyasha! –grité y ambos chicos giraron, luego se miraron y saltaron como si el otro le hubiera dado una descarga eléctrica.

    Sonreí, después de todo esto tenía su gracia porque no pudimos quedar con parejas más disparejas, Inuyasha al igual que lo había hecho Ranma intento disculparse pero a diferencia de Ranma el me culpó a mí. Eso sí que era el colmo del descaro, el estuvo a punto de besarla.

    –Eres un idiota –exclamé y le di la espalda, enfadada.

    Él se acercó y con lentitud me giró; al hacerlo noté que ni Akane ni Ranma estaba cerca. Inuyasha me miró con intensidad y nuevamente mi corazón se detuvo presa de la emoción, ¿acaso iba a besarme? Sonreí esperanzada pero…

    –¿Lo besaste? –mi cara se descompuso, ¿por qué tenía que arruinar el momento?

    –No apropósito –musité después de algunos segundos en silencio, apenada –él no me dio tiempo a decir nada.

    –¿Te besó así? –en ese momento se abalanzó sobre mí como lo haría un lobo hambriento al cual solo esquive por pura suerte. Sonreí ante su interrogativa mirada y jalé un mecho de su blanco cabello.

    –Necesitaba comprobar que fueras tú

    –¿Cuántos podrían disfrazarse como yo?

    –No lo sé, no quiero comprobarlo –sonrió y me beso. Por fin era Inuyasha el que me besaba y esta vez fue mucho, mucho mejor de lo que había soñado.

    Regresamos a la pista de baile después de unos segundos y lo que vi no lo hubiera creído si me lo contara alguien más. En toda la masa de personas moviéndose en la pista de baile había un montón de trajes rojos y cabelleras albinas que se movían al compás de la música.

    –Vámonos antes de que terminé buscándote por todo el salón y acabé con el idiota de Naraku.

    Él asintió y ambos salimos de la pista de baile, riéndonos, si lo hubiera buscado más tarde había terminado con la pareja más dispareja.

    ¿Y que les ha parecido?












     
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    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

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    ¡Hola!

    ¡Ay, qué decirte! Me encantó. Me pareció muy original y amé que incluyeras a Ranma y Akane, que también me encantan. ¡Esa Kagome...! Logra besar a los sexys de Ranma e Inuyasha y aún así se queja. Akane no corrió con la misma suerte... Amé todo el tema de los disfraces. Ese Naraku siempre armando trampas, ¿es que no tiene otro pasatiempo?

    Sobre narración me pareció que estuvo fluida y me atrapó de inmediato. No noté errores de ortografía, pero tampoco puedo estar muy segura, ya que estaba demasiado entretenida con la historia.

    Bueno, te felicito por este One-Shot, quedó perfecto. Espero leer más cosas tuyas, me gustó mucho tu manera de escribir, tienes talento. Nos leemos en la próxima,

    ¡Saludos!
     
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    Mina Guk

    Mina Guk Usuario común

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    Pluma de
    Escritora
    Hola!
    jeje me gustó tu forma de narrar, y me pareció muy original, además no noté errores ortográficos ni nada por el estilo

    jajajaja fue bastante gracioso, más cuando Kagome besó a Ranma jijijijiji y eso de que había más sujetos de trabe rojo y peluca blanca fue algo raro, pero gracioso
     
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