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Fanfic - Otoño ➵ Jeon JungKook.

Tema en 'Personas Reales' iniciado por ArianaMonteroP, 26 Diciembre 2016.

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    ArianaMonteroP

    ArianaMonteroP Si te beso hoy, loca por ti no estoy

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    Fanfic - Otoño ➵ Jeon JungKook.
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    325
    [​IMG]

    En Otoño, mientras las hojas cambiaban de color por la presencia de ese viento tan abrazador que nos decía en susurros "disfruta de mí", fue cuando te vi por primera vez.

    En Invierno, cuando las primeras gotas sólidas blanquecinas teñían nuestro piso, creando un efecto helado y al mismo tiempo enamoradizo, fue cuando te hablé por primera vez.

    En Primavera, cuando los árboles empezaban a florecer y nos daban un efecto más cálido, más amoroso, más romántico, fue cuando te empecé a conocer.

    En Verano, cuando el fuego se adueñó de nuestro ser, quemando cada defecto y cada virtud que nosotros hemos adoptado con el pasar de los tiempos, fue cuando te pedí ser algo más.

    En cada estación me enamoraste, en cada cosa que haces, dices o demuestras me enloqueciste... Y en cada mirada que me brindaste me perdí en un mundo en el que sólo habitaba poesía que inventaba para ti, pero que nunca pude recitarte por la falta de palabras que se esfuman al verte.

    •Temporada uno: Otoño (en progreso).
    •Temporada dos: Invierno (próximamente).
    •Temporada tres: Primavera (próximamente).
    •Última temporada: Verano (próximamente).

    +-+-+-+-+

    ~Todos los derechos reservados.
    ~Prohibida su adaptación y/o copia sin su permiso correspondiente a la escritora.
    ~100% Original.
    ~Actualizaciones medias.
    ~Historia comenzada el 20 de junio del 2016.

    ♥ Actualizaciones:

    Se actualizara por orden:

    ♎ Llamada Peligrosa ➳ Lee Chan (Dino)
    ♎ Stay With My Love ➳ Lee Chan (Dino)
    ♎ The Sister of My Hyung ➳ Lee Chan (Dino)
    ♎ Secret ➳ Lee Chan • Dino
    ♎ Memorias de Otra Clase
    ♎ La hija o la madre ➳Lee JiHoon
    ♎ Hay que saber luchar
    ♎ Otoño ➳ Jeon JungKook
    ♎ Stigma ➳ TaeHyung


    •BESITOS Y ABRAZOS PARA KOOKIE_LIKES_COOKIES QUE SIEMPRE ESTÁ DISPUESTA A DESTRABARME Y ANIMARME PARA QUE SIGA ESCRIBIENDO. Lore, te amo.

    Historia publicada en Wattpad:
    Otoño ➵ Jeon JungKook. - Ariana Montero - Wattpad
     
    Última edición por un moderador: 26 Diciembre 2016
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    ArianaMonteroP

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    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    272
    Sinopsis​

    Jeon JungKook, un adolescente normal, con una vida normal, con padres normales, que asiste a una escuela normal.

    En fin, normal.

    Cualquiera creería que es una vida aburrida, sin emoción y hasta que puede odiarla.

    Pero no es así; JungKook ama su vida tal cual es y no la cambiaría por nada.

    Él siempre pensó que su vida era perfectamente alegre, pero sucesos que no esperó atravesar, personas que se metieron en su vida que jamás pensó que entrarían, sueños que jamás pensó soñar, un ángel que jamás pensó que llegaría cambiaran su vida de una manera impresionante.

    Él no está listo para estos cambios tan drásticos, pero aprenderá a superarlos paso a paso para poder cumplir su nuevo cometido en vida: Devolverle lo que le quitaron.

    El amor en este juego será su aliado y enemigo a la vez, cosas que jamás pensó pasarán y cuando deba tomar una decisión que incumba la vida de un ser amado, ¿será capaz de saber cuál es el camino correcto? ¿podrá hacer que las cosas vuelvan a ser como antes? ¿será ese ángel su aliado o su enemigo? ¿podrá saber al fin secretos que ningún otro humano jamás supo? ¿elegirá el amor, el odio o ninguna de las dos? ¿podrá ser capaz de elegir entre el bien y el mal? ¿cómo le afectará todo aquello que vivió en tan sólo un año?

    Pero la verdadera pregunta que hasta a él atormentará: ¿Dolerá?

    La verdad y la mentira son mundos completamente opuestos, y él tiene que aprender a diferenciarlos si quiere vencer en este juego tan envolvente.
     
  3.  
    ArianaMonteroP

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    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    519
    "Si el viento hablara, si esas hojas golpeándose unas contra otras, creando un exquisito sonido que relaja tu alma y ser también lo hicieran... ¿Podría escuchar tu voz en ellos?"

    21 de Marzo, primer día de Otoño:

    Caminar por estas calles, tapado con lo justo y necesario para no sentir frío por la poca brisa que anunciaba la llegada del Otoño lo hizo sonreír. Al ver los árboles y las hojas de éstos golpearse por la brisa y poco a poco cambiar su color junto con la estación lo hizo entrar en paz.

    Se detuvo frente a un árbol ya conocido para él, el árbol que lo vio crecer, cerró los ojos y suspiró, deleitándose con la poca brisa que mecía con cariño y delicadeza su desordenado cabello negro. Sonrió ante el tacto frío en sus mejillas.

    Un recuerdo se apoderó de sus pensamientos, y lo invitó a perderse en él:

    El frío abrazaba a aquellas personas que salieran a la calle. Si bien no hacía tanto frío como lo hace en Invierno, esa no era la excusa para no abrigarse y sentir alguno que otro escalofrío por el cambio de temperatura.

    Un pequeño niño de tan sólo 5 años caminaba por su nuevo vecindario, no recordaba el camino a su casa.

    Agotado por haber caminado, se sentó bajo las hojas que cambian de un árbol pequeño.

    Empezó a darle aliento a sus manos, tratando de que éstas entraran en calor. Se preguntaba, con la inocencia de un pequeño, si lo encontrarían con vida.

    Estaba oscureciendo y el frío se empezó a sentir más, un pequeño aullido lo hizo asustarse. Temblando por el frío y el miedo, tapó su rostro con sus manos y empezó a cantarse a él mismo.

    -"Ángel de la guarda, dulce compañía. Gracias por darme tu mano de noche y de día. Ángel de la guarda, dulce protección".-

    Estuvo así tal vez cinco minutos, o tal vez una hora hasta quedarse dormido.

    Despertó en un lugar desconocido, todo era blanco y esponjoso, como algodón. Se levantó del piso y miró a su alrededor, todo estaba así, y él solamente estaba ahí; parado.

    Vio el árbol en el que hace rato estaba recostado, éste se mecía por causa de un viento inexistente, mientras le susurraba "ven aquí, yo te protegeré".

    Al despertarse, se sentó nuevamente en el pasto, vio cómo ese árbol se seguía meciendo al compás del viento. Se incorporó y con un tacto delicado, como si de porcelana se tratase, acarició ese árbol, mientras susurraba un "quiero volver a casa".

    De pronto sintió unas luces a sus espaldas y al darse la vuelta, se encontró con el rostro cubierto por lágrimas de su madre y el ceño fruncido a causa de la preocupación por su padre. No escuchó lo que le dijeron, tampoco hizo algo cuando su madre lo tomó en brazos y, cargándolo, lo llevó junto a su padre a su nueva casa. Sólo algo habitaba en su mente: "El árbol mágico cumplió mi deseo".
     
  4.  
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    Tragedia
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    8
     
    Palabras:
    1068
    Abrió los ojos, encontrándose nuevamente con la imagen de ese árbol tan querido para él. Volvió a suspirar, dio unos pasos más hacía adelante y acarició con cariño y nostalgia la madera de su gran amigo.

    Retomó su camino hacía su casa, esperando encontrar a su madre sentada frente al televisor, velando porque él llegue antes de que anochezca y aguardando con un tazón con su postre favorito en su regazo junto con dos cubiertos para que los dos lo compartieran, mientras ambos veían una película a la espera de su padre.

    Sonrió ante esa imagen de él y sus padres. "Ojala yo pueda tener una vida llena de amor que ahora mantiene mi familia cuando tenga la mía propia", pensó mientras surcaba en su rostro una sonrisa aún más grande que la anterior.

    Al entrar a su casa, pasar por el umbral de la puerta principal y adentrarse más en la sala, pudo notar cómo su madre no estaba en el sofá esperándolo como siempre, sino que en vez de eso, estaba en la cocina riendo. Al asomarse un poco en ésta pudo ver algo hermoso, casi mágico para sus ojos.

    Su corazón empezó a palpitar de manera desenfrenada, obligándolo a apartar rápidamente la vista. Un leve pero imperceptible sonrojo abarcó en sus mejillas, asiéndolo preguntarse el por qué de su reacción.

    Sin ser visto por su madre y por el ángel que adueñó sus ojos y pensamientos, fue a paso lento y silencioso hasta su habitación.

    Una vez entrado allí, cerró la puerta tras de sí y se quedó apoyado en ésta tratando de controlar ese incesante latir que lo dejaba confundido:

    ¿Por qué latía? ¿Por qué no podía detener esos latidos? ¿Por qué no dejaba de pensar en el ángel?

    Estaba confundido, más que confundido. Suspiró.

    Luego de unos segundos más en esa misma posición, decidió que lo mejor sería dormir un poco, por lo que tomando un short se cambió y se recortó sobre su espalda en su cama, mirando el techo, aún pensando en ese ángel.

    22 de marzo, segundo día de Otoño:

    Despertó al rededor de las 3:00 am, sudando.

    Había tenido una pesadilla.

    Se preguntó el por qué de ese sueño. Jamás había despertado de esta manera, jamás había tenido una pesadilla.

    Suspiró con frustración y se dejó caer nuevamente en su cama agotado mientras que sus ojos eran fuertemente sobados con sus manos.

    Luego de unos segundos, dejó de mover sus manos en sus ojos y volvió a suspirar esta vez más tranquilo mientras retiraba éstas de sus ojos, sin abrirlos aún.

    Luego de un rato los abrió, encontrando al ángel sobre su cabeza, mirándolo con la inocencia de un niño de 2 años. Abrió más grande sus ojos sin creerlo, intentó decir alguna palabra, algo, pero nada salió de sus labios.

    Cerró los ojos otra vez, tapándolos nuevamente con su mano. Al volverlos a abrir, su ángel desapareció.

    Estaba confundido, llegó a pensar que estaba loco.

    -"Esos ojos..."- pensó mientras volvía a suspirar, ya cansado. Volvió a cerrar sus ojos, en un fallido intento de volverse a dormir.-" Es imposible."- Pensó mientras suspiraba como por decima vez en el día y se dispuso a levantarse para ir a tomar un vaso de agua fría.

    Luego de que tuviera el vaso en sus manos, se apoyó contra la mesa de la cocina, ensimismado en lo que acabó de pasar.

    -A qué hora llegaste.- La pregunta de su madre lo hizo sobresaltar.

    Al darse la vuelta, pudo apreciar a su madre con el ceño levemente fruncido debido a la preocupación que denotaban sus ojos.

    -A la misma hora de siempre. Estabas hablando con alguien y no quise molestar, por lo que me fui a mi habitación y allí me quedé dormido.-

    Luego de unos segundos, su madre al fin le habló con toda la preocupación en su voz:

    -JungKook... Me preocupaste. Hubieses entrado a la cocina y me hubieses dejado visto que estabas en casa sano y salvo.- una pequeña lágrimas surcó el rostro de au madre.- ¡Casi llamo a la policía y te reportaba como persona desaparecida! Qué suerte que a tu padre se le ocurrió entrar a tu habitación y te vio en tu cama dormido.-

    -Mamá... Lo siento. No quería preocuparte de esta manera.- Dijo mientras abrazaba a su madre y sentía cómo ella le correspondía con todo el amor fraternal que le tenía.

    Luego de unos minutos así, su madre volvió a hablarle:

    -Es mejor que nos vallamos a acostarnos y dormir. Mañana tú tienes escuela y yo tengo trabajo.- le dijo mientras se separaba de su hijo y le acariciaba la mejilla con delicadeza y amor, regalándole una sonrisa.

    -Está bien.- dijo mientras le correspondía esa sonrisa.- Por cierto,- empezó antes de que su madre salga de la cocina, caminando al lava platos para tirar la poca agua que le quedaba en el vaso- hoy te vi hablando con alguien desconocida. ¿Quién era?- trató de sonar lo más tranquilo y despreocupado posible.

    -Oh, ella. Se llama Tza-Tzi. Es nueva en el vecindario, se mudo junto a su madre al lado de nuestra casa. Deberías conocerla, es muy simpática y tan sólo es dos años menor a ti. Se llevarían bien.- dijo mientras se despedía de su hijo con un beso en su frente y luego desaparecía por la puerta de la cocina que daba a la sala.

    Suspiró nuevamente, decidiendo irse a dormir de una vez y tratar de dormir un poco más. Mañana sería un largo día para él, incluso ya se estaba preparando para su cansancio mental, porque si bien no era de cansarse tan rápido físicamente, no significaba que no se cansara mentalmente en el transcurso del día y rápidamente, y sabía que mañana iba a ser uno de esos días en los que su cabeza ya no da más del cansancio mental.

    Al entrar en su alcoba nuevamente, se recostó boca arriba sobre su cama y miró nuevamente el techo, recordando lo que vio hace unos momentos en el techo. Suspiró un tanto frustrado y cambió su posición, quedando en su visión periférica la pared. Cerró los ojos y dejó que Morfeo lo trasladara al mundo de los sueños.

    ~_~_~_~_~


    Tza-Tzi: Se pronuncia Tatzi.
     
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    ArianaMonteroP

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    Despertó a causa de la alarma. Al mirar la hora, se dio cuenta que tan sólo le quedaban 20 minutos antes de que toque el timbre de inicio de clases.

    -"Maldición.-" dijo mientras se levantaba lo más rápido posible, obviando cosas como tomar un baño, desayunar y... Lavarse los dientes.

    Salió de su casa corriendo al percatarse de que tan sólo le quedaban 15 minutos para llegar al instituto.

    El instituto le queda a 20 minutos de su casa.

    -"Maldición, demonios, ¡Rayos!"- empezó a maldecir dentro suyo. Para su suerte, el hacer ejercicio no sólo le consiguió un físico envidiable para hombres y deseable para mujeres, sino que también una resistencia y velocidad al correr perfectos al encontrarse en situaciones como estas.

    Llegó al instituto en el preciso instante en el que el timbre de inicio de clases se hizo presente en los pasillos de éste, así que corriendo un poco más, llegó al aula dos segundos antes de que su profesor de matemáticas entrara. Agradeció a su extraña pero buena suerte y se sentó en su puesto para extraer de su mochila las cosas correspondientes para esa materia.

    ~_~_~_~_~_~

    El timbre que marcaba el fin de las clases ese día se hizo presente nuevamente en los pasillos del instituto.

    Todos los alumnos se amontonaron en la puerta de salida a causa de las ganas de salir, salvo él, que guardaba aún sus cosas con calma, evitando así los golpes y empujones de las personas brutas que intentaban salir.

    Al terminar de guardad todas sus cosas, se dispuso a ir, pero algo lo distrajo; miró que por el pasillo venía una chica que pudo reconocer bien. El ángel que la noche anterior lo atormentó tanto en sueño como en alucinación.

    Volvió a entrar nuevamente a su salón, evitando ser visto por ese ángel de nombre Tza-Tzi. Se puso detrás de la pared para no ser encontrado por ella y, cuando pensó que ya no la cruzaría, decidió salir.

    Suspiró al verla a lo lejos y salió por fin a fuera del instituto. No pudo evitar en el camino pensar nuevamente en ese sueño.

    Caminaba por los pasillos del instituto, todo estaba oscuro y vacío. Escuchó a lo lejos cómo alguien lloraba, provenía de su salón.

    Al llegar allí, se sorprendió al ver que era fuego lo que había ahí dentro, al confirmar que ese llanto provenía de ahí adentro, abrió la puerta.

    Se sorprendió aún más al encontrarse en su casa y que ésta estuviera envuelta en llamas. Se asustó por miedo a que algo les pasara a sus padres.

    -¡Mamá, papá!- gritó mientras se adentraba más en la casa. De pronto volvió a escuchar los llantos que anteriormente había escuchado en su salón, pero esta vez, los escuchaba en su habitación.

    Con la esperanza de que fueran sus padres, fue corriendo hasta allí, pero se sorprendió al ver que era tan sólo una niña de nueve años.

    Al ver que las llamas crecían a cada segundo, tomo a la niña en brazos y salió nuevamente por la puerta, para tratar de salir de la casa antes de que se callera en sus cabezas.

    Pero al cruzar la puerta, se vio a sí mismo y a la niña en un camino con farolas iluminando el asfalto. Sin entender muy bien lo que pasaba, empezó a caminar con la niña en brazos por ese camino hasta que vieron la figura de una chica que estaba de espalda a ellos en mitad del camino. Se detuvo para verla detenidamente, hasta que la niña empezó a gritar "¡Mami, mami!" y empezarse a mover en sus brazos para tratar de bajar e ir con su madre, grande fue su sorpresa ver que esa chica, al darse la vuelta, resultaba ser nada más y nada menos que el ángel. Pero se sorprendió aún más al ver la sonrisa sádica que ésta portaba en sus labios, los ojos oscuros como la noche y sin vida mirando a la niña, su cuerpo entero cubierto en sangre y en su mano derecha llevaba una cuchilla demasiado grande.

    Trató de gritar, de decirle a la niña que no se acercara, pero fue muy tarde, ya que cuando la niña estuvo lo suficientemente cerca de ella, la degolló.

    Aterrado por lo que acabó de presenciar, dio un paso atrás. Pero el ángel levantó su rostro y lo miró a él y se empezó a acercar poco a poco, hasta terminar corriendo en su dirección. Cuando ella estuvo cerca y él vio cómo levantaba la cuchilla para degollarlo a él también, cerró los ojos con fuerza para evitar sentirlo.

    Al no sentir nada, abrió nuevamente los ojos, encontrándose nuevamente en el instituto.

    Pensó que estaba a salvo, pero no contó con que, de un momento a otro, las paredes se derritieran como plástico y a su alrededor empezaran a aparecer recuerdos suyos.

    No quiso verlos, no quiso escucharlos.

    Se tapó los oídos y cerró con fuerza sus ojos, tratando de no ver y oír nada.

    -¡Cállense! ¡Cállense! ¡No, no! ¡No!- empezó a decirle a sus recuerdos al no poder silenciarlos.

    Al abrir los ojos, vio una figura frente a él cubierto por una túnica, ésta le tapaba la cara a esa persona, por ello no sabía quién era.

    Cuando esa persona se quitó la túnica de la cara, pudo ver quién era.

    Abrió los ojos más de la cuenta por la sorpresa.

    Esa persona era nada más y nada menos que él.

    Vio como su otro yo sonreía sádicamente y levantó frente a él la misma cuchilla cubierta con sangre que el ángel utilizó para degollar a la niña.

    Detuvo su andar por el susto, ese sueño fue demasiado para él, y ni siquiera entendía lo que quería decir. Suspiró. Decidió dejar de pensar en ese sueño y volver a retomar su camino hacía su casa.

    Llegó a su casa luego de un rato más caminando, pero antes de que pudiera decir en voz alta un "ya llegué", escuchó dos voces provenientes de la cocina.

    Al acercarse, pudo escuchar cómo el ángel le contaba a su madre el sueño que él tuvo.

    Se sorprendió por eso, estaba dispuesto a irse a su habitación, pero lo que dijo ella lo dejó helado en su lugar.
     
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    8
     
    Palabras:
    554
    -Sé lo que significa.- escuchó salir de los labios de Tza-Tzi.

    -¿Ah sí? ¿Y qué significa ese extraño sueño?- agudizó su oído para escuchar las atentas palabras que ese ángel diría.

    -El fuego significa destrucción, el llanto que alguien saldrá lastimado, la niña simboliza el futuro, que yo la mate significa que destruí ese futuro y le abrí paso a otro, los recuerdos borrosos simbolizan lo que su hijo y yo vivimos juntos. En pocas palabras, más explicado y resumido: Su hijo y yo empezáremos a formar una relación sentimental, pero una pelea nos separará haciendo que los dos suframos y destruyamos un futuro juntos, y ese futuro lo destruiré yo al dejarlo, porque yo seré la que mate esa relación, y esos recuerdos significan que él es el que más va a sufrir, intentará borrar esos recuerdos y sufrirá en el proceso. Lo que no logro descifrar es lo que pasa luego, porque tengo dos opciones: O cae en depresión o...- ese silencio lo desesperó más, quería saber qué significaba.

    -¿O? Vamos, Tza-Tzi ¡Me pones nerviosa!- escuchó de su madre.

    -O... Que se suicide...-

    Ya no escuchó nada, no quería. Impotente ante lo escuchado, a paso lento fue hasta su habitación, cerrando la puerta tras de sí y dejándose resbalar en el suelo.

    -" Mi... ¿Mi destino es ese? ¿Esto debe pasar?"- empezó a hablarle a su subconsciente, sin tener la menor idea de qué más hacer.-" Pero... Pero yo... Yo puedo evitarlo ¿Verdad? Sólo... Sólo debo estar lo más alejado de ella posible..."- cansado de ya pensar en todo lo que le ha pasado desde que ella llegó a su vida, fue al baño con la intención de darse una ducha para luego disponerse a dormir.

    Con Tza-Tzi y la Señora Jeon:

    -Pues, no me queda más remedio que decirte una cosa: Aléjate de mi hijo si sabes lo que te conviene. No dejaré que lo lastimes.- habló firme, sin titubear. Su mirada era fría, penetrante. Podría asustar hasta al mismo Diablo.

    -Lo siento, Señora, pero...- Tza-Tzi se levantó de su asiento, posó su mano en el estómago de la mujer mayor a ella y empezó a empujar hacía adelante, provocando así que la mujer se retorciera de dolor al ésta clavarle las uñas.- Soy un ángel parida en el infierno.- sentenció mientras traspasaba su mano por el estómago de la mujer.- Tenga por seguro que su hijo estará bien cuidado, muy bien cuidado por mí.- dijo brindándole una sonrisa sádica. Se acercó hasta el oído de ésta y le susurró:- salude a mi progenitor de mi parte, maldita perra.- y vio cómo la mujer se desangraba en la cocina. Dispuesta a irse, tomó sus cosas y antes de irse, miró hacía atrás, pestañó rápido tres veces, y vio cómo el hueco que dejó se regeneró.

    Moviendo su dedo índice dos veces de lado, hizo que la escena se vuelva un accidente por fallo del corazón, causando así una muerte cardiaca repentina.

    Sonrió al ver la escena y, luego de verificar que no hayan quedado rastros de su acto, salió por la puerta principal, cerrando tras de sí.
     
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    413
    23 de marzo, tercer día otoñal:

    JungKook se sentía extraño, pues no dejaba de darle vuelta a las palabras escuchadas por esa chica. Cansado, miró hacía su costado derecho.

    2:23 a.m.

    Soltó un gruñido de fastidio y se dio completamente la vuelta para au costado izquierdo, cerró los ojos e intentó que Morfeo venga por él, para llevarlo al mundo de los sueños. Trató de contar desde diez hasta uno, para ver si eso le ayudaba.

    Diez. Nueve.

    Sintió de repente frío en su nuca. "Tal vez olvidé cerrar la ventana", pensó.

    Ocho. Siete.

    Una presencia empezó a sentir por su cuarto, caminando de aquí para allá, como si esa fuera su casa.

    Seis. Cinco.

    Escuchó los pasos que se aproximaban a él, sintió deseos de abrir los ojos y enfrentar a quién sea que esté dentro de su recámara. Pero la inseguridad de que le pasara algo si esa persona estuviera armada o sea mucho más fuerte que él, lo hizo dudar.

    Optó por sólo quedarse en su cama quieto, simulando que duerme.

    Cuatro. Tres.

    Sintió el aliento de esa persona sobre su cuello, luego un beso. Sintió cómo es que ese aliento iba subiendo hasta dar contacto con su oreja, erizando todo su cuerpo en el trayecto.

    Dos. Uno.

    -Ya duerme.- le susurró esa voz.

    Esas dos simples palabras fueron el detonante para que quedara profundamente dormido, sin saber qué es lo que iba a pasar de ahora en más hasta que volviera a despertar el día siguiente.

    Despertó por culpa de un movimiento un tanto brusco.

    Su padre lo movía con desespero.

    Confundido, abrió los ojos y miró a su padre, estaba llorando.

    -Hi-hijo...- empezó con voz quebrada, sin saber qué decir o cómo hacerlo.

    -¿Qué pasa, papá?- preguntó al ver que su padre no hablaba. Se incorporó de la cama y, restregándose los ojos para quitar la migraña, lo miró un tanto preocupado.

    -Tu madre...- empezó nuevamente.

    -¿Qué pasó con ella?-

    -E-esta mu-mu-muerta, JungKook.- dijo al fin.

    Y él sólo deseó que eso que acabó de escuchar, fuera mentira, una broma de muy mal gusto por parte de su padre.

    Se negó a creerlo. No quería, no podía y no debía creerlo.

    Simplemente, no.

    N/A: Este capítulo contenía un sueño, pero lo tuve que quitar por el reglamento del foto. Aquel sueño está publicado en Wattpad.
     
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    Tragedia
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    1764
    24 de marzo, cuarto día otoñal:

    -Arregla bien tu corbata, hijo.- le dijo el señor Jeon.

    Según le comentó su padre, su madre sufrió un paro al corazón que le causó la muerte. Pero no lograba comprender cuál es la causa de ese infarto repentino, pues, según él recuerda, su madre era muy saludable y los paros cardiacos se dan a una edad más grande, porque su madre era joven, "35 años es ser joven", se repetía una y otra vez a sí mismo en su mente cada vez que pensaba en ello.

    Luego de que, en un intento de esperanza, fueran prácticamente corriendo con el auto al hospital más cercano y ahí les confirmaran que estaba muerta, organizaron todo lo necesario para poder enterrarla, más específicamente, al día siguiente.

    Luego de unos papeleos y alguna que otra suma de dinero para poder hacerlo ese día, más específicamente a las siete de la tarde/noche ya estaban familiares y amigos todos reunidos en el cementerio escuchando a quien y hablaba en frente de ellos, leyendo la Biblia y pidiendo a Dios que reciba a esa alma.

    Él estuvo toda la ceremonia mirando sus zapatos, añorando cada instante que vivió con su madre y reteniendo las lágrimas que querían abandonar sus ojos y dejar a la vista su vulnerabilidad. Pero levantó el rostro, pues sentía la mirada de alguien encima suyo desde hace rato, al hacerlo, se encontró con nada más y nada menos que Tza-Tzi, sentada sobre el hombro del un ángel de concreto, apoyada sobre la cabeza de éste. Al mirar las manos del ángel, ve un cartel de concreto en donde se puede leer perfectamente " el ángel caído". Sus rostro era un poema ante cualquiera, pues sus ojos estaban demasiado abiertos, cualquiera que lo viera podría jurar que están a punto de escapársele de la cara. Estaba en shock, pues no creía lo que veía.

    -JungKook ¿qué miras?. Se te van a salir los ojos. Presta atención y deja de irte de paseo a quién sabe dónde.- le dijo su padre algo molesto por la expresión de su hijo y por el hecho de que no estaba prestando atención a la ceremonia de entierro de su propia madre.

    Luego de que su padre terminara de reprenderlo, volvió a mirar hacía donde el ángel, pero grande fue su sorpresa cuando ella ya no estaba allí.

    Ahora sí que estaba más que confundido, hasta podría creer que se estaba volviendo demente, ya que al voltear, vio a Tza-Tzi a tres asientos de distancia de él, vestida con un vestido negro, zapatitos negros, saco negro, su cabello suelto y quitado de su cara con una diadema de color negro y un delineado no muy llamativo de color negro, mirando para el suelo mientras, suponía, escuchaba al padre hablar. Se sentía fuera de lugar, pues no entendía nada de lo que pasaba. Volvió a mirar a su izquierda, encontrando a Tza-Tzi en la misma posición, sintió una necesidad inmensa de acercarse a ella y hablarle, quitarse todas sus días, que ella le responda cada una de sus incógnitas, pero al mismo tiempo sentía miedo, vergüenza por acercarse con el único propósito de contestarle preguntas que posiblemente no tenían respuesta. Podría hasta pensar que estaba desquiciado, que necesitaba un psicólogo o que debían internarlo en algún loquero. Tal vez hubiese pensado que quedó perturbado por la muerte repentina de su madre, y no la culpaba, él también pensaría lo mismo. Lo está pensando. Pero no podía evitar darle vueltas al asunto, pues todo lo malo llegó cuando ella apareció en su casa por primera vez en su casa. Pero no le quería echar la culpa de nada, claro que no, sólo que le pareció todo muy extraño que las cosas cambiaran tan repentinamente desde su llegada.

    Decidió dejar esos pensamientos irrelevantes de lado y tratar de prestarle atención a lo que quedaba del entierro de su madre.

    Todos los parientes y personas queridas estaban ahí en su casa, todos esparcidos en pequeños grupos, hablando de quién sabe qué cosa. Algunos sonreían, otros se reían, personas lloraban, saludaban, presentaban e inclusive personas que hacer años no se veían, hablaban de todo lo que hicieron desde la última vez que se vieron hasta el momento.

    Ese era su caso, pues muchos parientes y conocidos se le acercaban para saludarlo, lamentar su pérdida, decirle que ha crecido y se ha puesto demasiado guapo, incluso le han preguntado por la novia, a lo que él respondía con un movimiento rápido de hombros, un leve puchero y un "no lo sé, aún no la conozco", haciendo reír a las personas que le preguntan eso. Pero él los terminaba alejando, respondiendo a todo lo demás de una manera muy monótona para alejarlos a todos, pues no quería hablar con nadie, sólo estar solo y pensar en las cosas que ha vivido junto a su madre.

    Él sólo quiere sufrir en paz, sin nadie que lo moleste e intente ayudar.

    -JungKook, ven, te voy a presentar a alguien.-

    -No estoy de humor, Haboyi.-

    -¡Vamos, hijo!, ella y tu madre hablaban todos los días. Es la vecina nueva, Tza-Tzi.- al escuchar ese nombre, siente cómo todo su cuerpo se estremece, haciéndolo dar casi un pequeño salto en su lugar por el repentino escalofrío que pasó por su cuerpo.

    -Lo siento, Appa, pero estoy muy cansado. Iré a mi habitación a dormir un poco, tal vez me la presentes otro día. Ahora no estoy de humor para hablar con nadie y estoy muy cansado como para hacerlo de cualquier manera.-

    -Está bien, Hadul, ya no te molestaré más. Por favor duerme bien y piensa mucho en tu madre.-

    -Gracias y lo haré.-

    -Buenas noches, Hadul.-

    -Buenas noche, Haboyi.-

    Luego de despedirse de su padre y poder evitar así hablar con Tza-Tzi y no poder evitar preguntarle sus incógnitas, porque aunque tratara de retener a su boca, le hubiera sido imposible no soltar alguna de ellas, fue directo a su habitación, se cambió de ropa y se recostó en su cama, mirando hacía el techo. Poco a poco los fue cerrando lentamente, hasta quedarse profundamente dormido en los brazos de Morfeo.

    Caminó lentamente por los pasillos de ese antro, no sabía en qué momento ni cómo fue que llegó ahí.

    Por donde miraba había gente bailando, bebiendo besándose y hasta (o por lo menos eso parecía ante los ojos de los demás) teniendo relaciones en media pista de baile.

    Siguió caminando hasta que divisó, no muy lejos de donde se encontraba, una espalda que le pareció más que sensual, perteneciente a una mujer que sostenía el cabello atado en una cola de caballo un poco alta situada en el lado derecho de su cabeza, pudo divisar también la fina tira de su vestido negro escotado por atrás. Siguió a esa mujer hasta el segundo piso de ese antro, terminando así en un pasillo en el cual no había gente y apenas sí se escuchaba el ruido de abajo. Vio a esa mujer detenerse y apoyar su espalda contra la pared, quedando así su perfil a la vista de él, pero lo que éste no se esperaba era que ella era esa mujer.

    Cuando ésta se dio cuenta de la presencia de él, volteo su cabeza y lo miró de una manera que lo hipnotizó tanto que empezó a caminar hacía ella, quedando así frente a frente. La tomó desde la cintura y la atrojo bruscamente hasta su propio cuerpo, la miró por un instante y luego la besó de una manera demasiado brusca. Ella lo tomó con su mano izquierda del cuello y con la derecha del cabello, desordenándolo más de lo que estaba.

    Él empezó a llevar cada vez más el cuerpo de ésta contra la pared, como si quisiera atravesarla.

    Se separaron por falta de aire, pero sólo por unos instantes, ya que ella lo tomó del cuello de su camisa y lo metió en la primer habitación que encontró, para luego tirarlo contra la pared de esa habitación oscura y cerrando la puerta tras de ellos, volviendo a besarlo de una manera que, se podría decir, lo enloqueció.

    La alejo un poco para así poder atacar su cuello, escuchando cómo sonidos que le parecían la cosa más excitantemente exquisita abandonaban sus labios.

    Con sus manos tocó más de la cuenta toda la piel que era visible hasta que, por inercia, condujo a sus manos por debajo de la exageradamente corta falda de la chica, deslizando con delicadeza sus dedos por la suave piel de la chica, haciendo que ésta se estremezca ante su tacto. Luego de un rato masajeando el mismo lado, condujo a su mano derecha hacía el trasero de la joven, apretando de una manera un tanto exagerada, recibiendo como respuesta un sonido de lo más sensualmente exquisito de parte de la chica.

    Dejo su labor en el cuello contrario para mirar a los ojos a quien tenía en frente, pero al hacerlo, se dio cuenta que éstos habían apropiado un color rojizo intenso que, se podría decir, lo asusto de sobre manera.

    Se separó lo más que pudo de la joven, viendo como ésta se le acercaba lentamente, tomando con sus, repentinamente, largas unas su cuello, dejando palpitante el dolor que éstas propinaban al verse hundiéndose en la piel contraria, consiguiendo que de él salieran gemidos y jadeos de dolor, junto a pequeñas gotas de sangre.

    Intentó alejar las manos contrarias, pero le fue imposible. Luego, éstas se separaron de su cuello, pero sólo para cambiar su trayecto tortuoso al rostro contrario para así dejar una marca de sangre proveniente del daño que las uñas de la chica provocaban al ser pasadas de una manera dolorosamente lenta por el rostro del chico, quien intentaba de manera nula quitarse a la contraria de encima.

    25 de marzo, quinto día otoñal:

    Despertó sudado, con los ojos palpitándole, haciendo que por momento su cabeza diera vueltas.

    No supo qué hacer en ese momento, por lo que tomó las mantas que lo acogieron del frío de la noche y las corrió a su costado para ir caminando al baño. Al llegar, lo primero que hizo fue encender la luz y dirigirse al lava manos para mojarse la cara, sin percatarse de que alguien lo miraba en la distancia.
     

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