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Long-fic Fanfic - Ojalá (Kago&Inu no Tashio)

Tema en 'Inuyasha y Ranma 1/2' iniciado por Kikuz-sama, 6 Enero 2017.

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    Kikuz-sama

    Kikuz-sama Oficial Crítico

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    Fanfic - Ojalá (Kago&Inu no Tashio)
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    2
     
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    Dedicado a @Flemy Speeddraw. Espero sea de tu agrado y, ya que es tu reto, me digas si algo no te convence del todo o quieras cambiar algo :D También trataré de que el Long-fic no sea tan largo (entre cinco y diez capítulos). Sin más por el momento, disfruten la lectura :D



    Prólogo


    Amargas lágrimas corrieron por sus mejillas. Sabía que no tenía derecho a reprocharle nada y, aún así, no podía evitar ese lacerante dolor que brotaba del centro de su pecho. Estaba consciente de que permanecer al lado de Inuyasha había sido decisión suya y que, masoquistamente, prefirió mantenerse dentro de ese unilateral amor antes de alejarse de él. Pero ahora que lo veía a él al lado de Kikyo, tan melancólicamente feliz y ajeno del resto del mundo, supo que quedarse fue un error.


    Inuyasha no la veía de la forma en la que Kagome deseaba y eso no era culpa de ninguno de los dos. Un lastimero sollozo escapó de sus labios al encontrase frente a esa innegable realidad y pudo jurar que escuchó el estridente sonido de su corazón al romperse a causa de su primer amor. En ese momento supo que ya no podía permanecer ahí, por lo menos no esa noche. Quería irse a casa y recoger los trozos de su maltrecho corazón. Le pondría un parche y al día siguiente regresaría, fingiendo una sonrisa.


    Fue hacia el pozo. Al llegar se inclinó dispuesta a lanzarse e ir a casa pero el brillo de la perla que llevaba al cuello la detuvo. La miró con resentimiento y estuvo dispuesta a arrancársela del cuello, sin embargo, no fue capaz de hacerlo pues era el único lazo que la unía con esa época. Y mientras la observaba no pudo evitar pensar: Ojalá no te hubiera conocido, Inuyasha. Suspiró resignada y en vano trato de deshacerse de las múltiples predicciones pesimistas que nublaban su razón. Así que en un intento de escapar de su patética situación, se lanzó y dejó que la oscuridad del pozo la devorara.


    Al sentir nuevamente el suelo bajo sus pies, comenzó a escalar y al llegar a la superficie frunció el ceño. ¡Aquello tenía que ser una broma! ¿Por qué no llegó a su casa? Frustrada golpeó la desgastada madera provocando así que un agudo dolor la recorriera. ¿Por qué le quitaban su única vía de escape y la privaban de su refugio? Desganada salió completamente del pozo y se dirigió hacia la aldea tratando de recomponer su sonrisa.


    Iba tan encismada en sus desalentadores pensamientos que no notó las dos personas que corrían a toda prisa en su dirección. Fue el grito femenino el que la alertó del peligro, despertandola de su triste ensoñación. Fijo su vista al frente y se encontró con un bella mujer que precariamente se refugiaba detrás de un hombre; éste intentaba protegerla. Aunque, al estar armado solamente con un arco y un par de flechas, no le ofrecía mucha resistencia al youkai que los atacaba. Kagome, al verlos indefensos y siguiendo su instinto suicida, corrió hacia ellos.



    —Entregame el arco y las flechas. —Le ordenó al hombre y él la miró como si no comprendiera. —Soy una sacerdotisa.



    Había duda en su mirada pero al ver al youkai que se disponía a atacarlos se los entregó. Se colocaron detrás de ella y esperaron por un milagro. Kagome tensó la flecha, apuntó y disparó. La saeta se desvió y, en lugar de lar en el pecho del demonio, le dio en el brazo. El youkai aulló de dolor y lanzó en su dirección un zarpazo. Ella se dio cuenta de que no iba a ser capaz de lanzar otra flecha ni de correr en otra dirección por lo que cerró los ojos esperando lo peor, no obstante, el dolor no llegó. Abrió los ojos y frente a ella encontró la luz del kaze no kizu. Su corazón latió desenfrenado pues Inuyasha nuevamente la había salvado.



    Se puso en pie y corrió a auxiliar a los sujetos que intentó proteger. Con alivio comprobó que se encontraban bien así que giró en dirección a donde suponía se encontraba Inuyasha pero la visión que la recibió la hizo entrar en shock. El Daiyoukai que orgulloso se erguía frente a ella, la miró con esos profundos y letales orbes ambar. Abrió la boca pero no fue capaz de pronunciar ninguna palabra, el miedo la había dejado paralizada.



    —¿También eres guardiana de esa humana? —Inquirió y esa profunda voz hizo que un escalofrío le recorriera la espalda.



    —Ella no es ninguno de mis subordinados. Déjala ir, tan sólo tuvo la poca fortuna de quedar atrapada en fuego cruzado. —La voz de esa delicada joven obligó al hombre a apartar la mirada lo que le permitió quedar libre de ese increíble presión.



    Clavó la mirada en la frágil figura de la mujer y una histérica risa escapó de sus labios al reconocerla. Era Izayoi, la madre de Inuyasha. En ese momento sintió el palpitar de la perla y un rayo de comprensión la alcanzó. ¡Estúpida y defectuosa joya! Un pensamiento provocado por el despecho y dolor la había enviado a la época en la que los padres de Inuyasha se conocieron. ¿Por qué? ¡Ella sólo deseo no haberlo conocido, no que no naciera!



    Sintió un dolor punzante en la cabeza y todo se volvió borroso. Lo último que vio fueron unos ojos dorados, tan familiares y al mismo tiempo tan desconocidos…
     
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  2.  
    Flemy Speeddraw

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    kyaaaaa! me encanta, esta muy buena! y no te preocupes me encanto el prologo, sigue asi!
    espero con ansias el próximo capitulo!!
     
    Última edición: 6 Enero 2017
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  3.  
    Kikuz-sama

    Kikuz-sama Oficial Crítico

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    Me alegra que sea de tu agrado. Y disculpa la tardanza pues aún no tenía bien definido como continuar pero, creo que ahora vamos viento en popa :D Sin más, espero que disfrutes la lectura @Flemy Speeddraw.



    I


    La cabeza le palpitaba con fuerza. Sentía como si esta fuera a estallarle; casi podía jurar que presentaba los síntomas de una terrible resaca. Mantuvo los ojos cerrados e intentó recordar en que momento de su patética decepción decidió embriagarse. Sonrió con ironía y cierta pena pues lo más probable era que su malestar se debiera a la torpeza. Seguramente, al encontrarse tan emocionalmente inestable, corrió sin prestar atención y cayó, golpeándose la cabeza. Sí, eso debía ser.


    Inuyasha...


    En el momento en el que ese nombre escapó de sus labios, recordó lo sucedido la noche anterior. Se incorporó rápidamente y abrió los ojos desmesuradamente. Sintió que le faltaba el aire y entreabrió los labios en un intentó de sonseguir el oxigeno necesario para no ahogarse bajo la aplastante y terrible realidad. El cuerpo le pesaba y parecía incapaz de responderle con satisfacción. Corporalmente trataba de negar su situación actual.


    ¡Se encontraba sola! Estaba desamparada en un lugar donde se llevaba a cabo una batalla aún más encarnizada y feroz que en el Sengoku. Los youkais y humanos peleaban a muerte por poseer el territorio y expulsar al otro. Bien lo expresó Izayoi, tuvo la mala fortuna de aparecer en el peor momento y quedar atrapada en fuego cruzado. ¡Y todo por esa estúpida y defectuosa joya!


    Golpeó el suelo con rabia y ahí, en medio del pánico expresado mediante una rabieta, percibió que la Shikon no Tama no colgaba de su cuello. Un gritó salió de sus labios al percibir la precaria situación en la que se hallaba. Sí perdía ese gran fragmento de la perla podía despedirse de la única oportunidad de volver a ver a Inuyasha y de regresar a casa…


    Cuando se enfrentó a la posibilidad de ser incapaz de retornar a la época de Inuyasha sintió que una abrumadora fuerza le oprimía el pecho. Sin poder evitarlo las lágrimas corrieron a raudales por sus mejillas. Experimentó tanto miedo y desesperación que por un momento la vorágine de emociones la dejó paralizada ocasionando que su cuerpo cayera inerte al suelo. Segundos después, toda la emoción acumulada desde que vio a Inuyasha con Kikyo y luego el shock de ver a Inu no Tashio, explotó en un desgarrador llanto.


    Entre sollozos y dolorosos anhelos fue transcurriendo el tiempo. Poco a poco Kagome se calmó y se avergonzó ante la terrible perdida de control de sí misma. Secó sus lágrimas y respiró profundamente, tratando de armarse de valor. Se puso en pie y meditó acerca de cómo debía proceder. Lo principal era recuperar la Shikon no Tama, averiguar el lugar en el que se encontraba y regresar a la aldea para revertir su estupidez.


    Convencida de su plan, asintió vigorosamente y se concentró en encontrar la presencia de la perla. Esta no se hallaba lejos del lugar en el que ella se encontraba. Salió de la habitación y siguió el rastro de la Shikon no Tama. Mientras caminaba percibió las múltiples miradas que en su espalda se clavaban y, aunque amenazaron con intimidarla, Kagome no lo permitió. No podía darse el lujo de ser cobarde en ese momento pues en ese lugar nadie la protegería; ella tenía su supervivencia en sus manos.


    Siguió avanzando y lentamente redujo la distancia hasta que se encontró frente a la habitación donde estaba la joya. Dudó un segundo pero el deseo de ver nuevamente a Inuyasha y sus amigos le proporcionó el valor necesario para seguir adelante. Con resolución deslizó el shoji y la visión que la recibió la dejo paralizada. Frente a ella se hallaba el orgulloso Daiyoukai que vio la noche anterior, pero que a la luz del sol ofrecía una imagen distinta que impedía dejar de mirarle.


    Su corazón se olvidó de latir y al volver a hacerlo, decidió correr contra el reloj y duplicó sus latidos. En ese instante la chica supo que era una contradicción, se sentía temerosa y ansiosa; además de encantada. ¿Cómo era posible que en un sólo ser se pudiera representar tanta bondad y al mismo tiempo tal ferocidad?


    En el momento en el que Kagome abrió la puerta, Inu no Tashio estaba cobijando el frágil cuerpo de Izayoi. La acción tan generosa paso a segundo plano en el momento en el que los dorados orbes se posaron en ella y la miró como si estuviese preparado para atacarla. La desconfianza del ambar chocó con la sorpresa del zafiro.


    La respiración de la azabache trastabilló ante la mirada dorada que él le dedicó. Y no sólo fue por el hecho de la intensidad con la que la miraba sino por el encanto que rodeaba al guerrero. Ella estaba preparada para encontrarse con el fiero y temido Daiyoukai pero no para quedar atrapada ante aquel atractivo que la seducía como el canto de una sirena. Si Inuyasha y Sesshumaru eran increíblemente hermosos, no eran competencia para la belleza y letal atractivo que rodeaba a este ser.


    —¿Has venido a corroborar si tu señora aún sigue viva? —Inquirió, ocasionando que un escalofrío recorriera la espalda de la chica. ¿Por qué, la noche anterior, no notó la cadencia de su voz?


    Miró el cuerpo de Izayoi y se avergonzó al ser tan egoísta por olvidarla y sólo pensar en lo que ella necesitaba. Empero, Kagome era consciente de que no podía permanecer tanto tiempo en aquella época pues afectaría ese futuro en el que vivía Inuyasha y los demás. Por ello decidió seguir la corriente con lo que dijo Izayoi antes de que la azabache se desmayase.


    —Por la noche la joven corrigió tu error, yo no trabajo para ella.


    Por un par de segundos él no se movió, sólo se limitó a observarla y Kagome casi pudo jurar que la analizaba. Después desenvainó su espada y la blandió en dirección a Izayoi.


    —Entonces no importara que la mate.


    —¡No lo hagas! —Gritó mientras corría a interponerse entre el letal guerrero y la durmiente chica.


    —¡Apartate! —El Daiyoukai le ordenó tratando de intimidarla pero ella no se inmutó.


    —No puedo permitir que termines con su vida. —Kagome contestó con determinación. Estaba consciente de que era temerario y tonto enfrentarlo al estar desarmada pero tenía que evitar que Inu no Tashio cometiera el peor error de su vida.


    —Acabas de asegurar que no trabajas para ella. —Sentenció con una cínica sonrisa adornando sus labios.


    —Y no lo hago, pero al igual que la noche anterior no puedo permitir que muera. No quiero ni puedo cargar con su muerte sobre mis hombros. —Ante aquella mirada él, elegante y sarcásticamente, levantó una ceja.


    —Una muerte más o una menos no cambia el mundo.


    Kagome lo miró incrédula. Tal vez, en ese momento, la muerte de Izayoi no significaba nada para él pero que ella desapareciera del mundo si cambiaría las cosas. Por lo menos el mundo que la azabache conocía no sería igual. Sin Izayoi, Inuyasha no existiría. Y, al intentar imaginar un mundo sin él, su pecho dolió. No, no podía permitir que la asesinara.


    —Ella es importante. —Fue su única respuesta.


    —Lo sé. Es hija de un terrateniente. -Esa declaración la tomó por sorpresa.


    —Déjala ir. —Pidió, casi suplico.


    —No puedo hacerlo. Su familia nos ha declarado la guerra.


    —No la mates.


    —Es necesario. Mandaría un puntual mensaje. Será mi última advertencia.


    —Es un error. Esto sólo haría inminente la guerra. —Gritó desesperada, sintiendo que la situación escapaba de su control.


    —Con o sin su muerte, habrá una guerra. —Sentenció, sombrío.


    —Busca una tregua.


    —Los humanos y los youkais no confían los unos en los otros.


    La constante negativa con la que chocaba la llevó a una desesperación tal que estuvo tentada a tirar de su cabello. Cerró los ojos sintiéndose abrumada por todo. ¡Esto era demasiado para sus frágiles hombros!



    —Aún así, no puedo permitir que la mates. —Lo miró a los ojos, determinada y suplicante. —Déjanos ir.



    —No puedo conceder tu petición. Si ponen un pie fuera de mi palacio su vida terminará.


    Los ojos se le llenaron de lágrimas. ¡Lo único que quería era ir a casa! ¿Por qué tuvo que ser tan tonta como para pensar que era mejor no haber conocido a Inuyasha? No puedo más, el peso de esa realidad hizo que sus rodillas se doblaran y cayera. Llevó sus manos a su rostro sintiendo como lentamente el pánico se apoderaba de ella.


    Salvame Inuyasha…
     
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  4.  
    Flemy Speeddraw

    Flemy Speeddraw Grumete

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    Me encanto!
    realmente me alegra que puedas hacer este fanfic tan bien y no te preocupes por el tiempo hazlo con calma.
    sigue asi!
     
    Última edición: 10 Enero 2017
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  5.  
    Ámbar

    Ámbar Rey

    Aries
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    Vengaaaaaaa. Hace tiempo que no me había enganchado con un fanfic. De hecho hace tiempo que ya no leo acerca de éste gran anime :')

    No puedo creer que hayas logrado capturar mi curiosidad y mi espíritu fangirl.

    ¡Me encanta!

    No recuerdo mucho el anime, pero sin duda no muestra cómo se inició la relación entre estos dos. Sólo recuerdo que Izayo ayudó a Inu cuando éste estaba herido (Corrigeme si me equivoco). En otras palabras no me imagino cómo pudo ser éste gran general antes de que se enamorara y encuentro bien acertado lo que describes.

    Esto me recuerda a un fanfic que leí hace seis años y que amé. Una lástima que no hay muchos de esta pareja... Y sin embargo está el tuyo.

    Siento que te adoro jaja.

    Me gustó, me encantó y me fascinó.
    Amo tu pluma y tus descripciones.

    Dime que continuarás pronto porque oficialmente me considero fiel lectora de este fanfic
     
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