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Long-fic Fanfic - Ojalá (Kago&Inu no Tashio)

Tema en 'Inuyasha y Ranma 1/2' iniciado por Kikuz-sama, 6 Enero 2017.

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    Kikuz-sama

    Kikuz-sama Habitante de la luna Crítico

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    Fanfic - Ojalá (Kago&Inu no Tashio)
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    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    5
     
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    Dedicado a @Flemy Speeddraw. Espero sea de tu agrado y, ya que es tu reto, me digas si algo no te convence del todo o quieras cambiar algo :D También trataré de que el Long-fic no sea tan largo (entre cinco y diez capítulos). Sin más por el momento, disfruten la lectura :D



    Prólogo


    Amargas lágrimas corrieron por sus mejillas. Sabía que no tenía derecho a reprocharle nada y, aún así, no podía evitar ese lacerante dolor que brotaba del centro de su pecho. Estaba consciente de que permanecer al lado de Inuyasha había sido decisión suya y que, masoquistamente, prefirió mantenerse dentro de ese unilateral amor antes de alejarse de él. Pero ahora que lo veía a él al lado de Kikyo, tan melancólicamente feliz y ajeno del resto del mundo, supo que quedarse fue un error.


    Inuyasha no la veía de la forma en la que Kagome deseaba y eso no era culpa de ninguno de los dos. Un lastimero sollozo escapó de sus labios al encontrase frente a esa innegable realidad y pudo jurar que escuchó el estridente sonido de su corazón al romperse a causa de su primer amor. En ese momento supo que ya no podía permanecer ahí, por lo menos no esa noche. Quería irse a casa y recoger los trozos de su maltrecho corazón. Le pondría un parche y al día siguiente regresaría, fingiendo una sonrisa.


    Fue hacia el pozo. Al llegar se inclinó dispuesta a lanzarse e ir a casa pero el brillo de la perla que llevaba al cuello la detuvo. La miró con resentimiento y estuvo dispuesta a arrancársela del cuello, sin embargo, no fue capaz de hacerlo pues era el único lazo que la unía con esa época. Y mientras la observaba no pudo evitar pensar: Ojalá no te hubiera conocido, Inuyasha. Suspiró resignada y en vano trato de deshacerse de las múltiples predicciones pesimistas que nublaban su razón. Así que en un intento de escapar de su patética situación, se lanzó y dejó que la oscuridad del pozo la devorara.


    Al sentir nuevamente el suelo bajo sus pies, comenzó a escalar y al llegar a la superficie frunció el ceño. ¡Aquello tenía que ser una broma! ¿Por qué no llegó a su casa? Frustrada golpeó la desgastada madera provocando así que un agudo dolor la recorriera. ¿Por qué le quitaban su única vía de escape y la privaban de su refugio? Desganada salió completamente del pozo y se dirigió hacia la aldea tratando de recomponer su sonrisa.


    Iba tan encismada en sus desalentadores pensamientos que no notó las dos personas que corrían a toda prisa en su dirección. Fue el grito femenino el que la alertó del peligro, despertandola de su triste ensoñación. Fijo su vista al frente y se encontró con un bella mujer que precariamente se refugiaba detrás de un hombre; éste intentaba protegerla. Aunque, al estar armado solamente con un arco y un par de flechas, no le ofrecía mucha resistencia al youkai que los atacaba. Kagome, al verlos indefensos y siguiendo su instinto suicida, corrió hacia ellos.



    —Entregame el arco y las flechas. —Le ordenó al hombre y él la miró como si no comprendiera. —Soy una sacerdotisa.



    Había duda en su mirada pero al ver al youkai que se disponía a atacarlos se los entregó. Se colocaron detrás de ella y esperaron por un milagro. Kagome tensó la flecha, apuntó y disparó. La saeta se desvió y, en lugar de lar en el pecho del demonio, le dio en el brazo. El youkai aulló de dolor y lanzó en su dirección un zarpazo. Ella se dio cuenta de que no iba a ser capaz de lanzar otra flecha ni de correr en otra dirección por lo que cerró los ojos esperando lo peor, no obstante, el dolor no llegó. Abrió los ojos y frente a ella encontró la luz del kaze no kizu. Su corazón latió desenfrenado pues Inuyasha nuevamente la había salvado.



    Se puso en pie y corrió a auxiliar a los sujetos que intentó proteger. Con alivio comprobó que se encontraban bien así que giró en dirección a donde suponía se encontraba Inuyasha pero la visión que la recibió la hizo entrar en shock. El Daiyoukai que orgulloso se erguía frente a ella, la miró con esos profundos y letales orbes ambar. Abrió la boca pero no fue capaz de pronunciar ninguna palabra, el miedo la había dejado paralizada.



    —¿También eres guardiana de esa humana? —Inquirió y esa profunda voz hizo que un escalofrío le recorriera la espalda.



    —Ella no es ninguno de mis subordinados. Déjala ir, tan sólo tuvo la poca fortuna de quedar atrapada en fuego cruzado. —La voz de esa delicada joven obligó al hombre a apartar la mirada lo que le permitió quedar libre de ese increíble presión.



    Clavó la mirada en la frágil figura de la mujer y una histérica risa escapó de sus labios al reconocerla. Era Izayoi, la madre de Inuyasha. En ese momento sintió el palpitar de la perla y un rayo de comprensión la alcanzó. ¡Estúpida y defectuosa joya! Un pensamiento provocado por el despecho y dolor la había enviado a la época en la que los padres de Inuyasha se conocieron. ¿Por qué? ¡Ella sólo deseo no haberlo conocido, no que no naciera!



    Sintió un dolor punzante en la cabeza y todo se volvió borroso. Lo último que vio fueron unos ojos dorados, tan familiares y al mismo tiempo tan desconocidos…
     
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    Flemy Speeddraw

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    kyaaaaa! me encanta, esta muy buena! y no te preocupes me encanto el prologo, sigue asi!
    espero con ansias el próximo capitulo!!
     
    Última edición: 6 Enero 2017
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  3.  
    Kikuz-sama

    Kikuz-sama Habitante de la luna Crítico

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    Me alegra que sea de tu agrado. Y disculpa la tardanza pues aún no tenía bien definido como continuar pero, creo que ahora vamos viento en popa :D Sin más, espero que disfrutes la lectura @Flemy Speeddraw.



    I


    La cabeza le palpitaba con fuerza. Sentía como si esta fuera a estallarle; casi podía jurar que presentaba los síntomas de una terrible resaca. Mantuvo los ojos cerrados e intentó recordar en que momento de su patética decepción decidió embriagarse. Sonrió con ironía y cierta pena pues lo más probable era que su malestar se debiera a la torpeza. Seguramente, al encontrarse tan emocionalmente inestable, corrió sin prestar atención y cayó, golpeándose la cabeza. Sí, eso debía ser.


    Inuyasha...


    En el momento en el que ese nombre escapó de sus labios, recordó lo sucedido la noche anterior. Se incorporó rápidamente y abrió los ojos desmesuradamente. Sintió que le faltaba el aire y entreabrió los labios en un intentó de sonseguir el oxigeno necesario para no ahogarse bajo la aplastante y terrible realidad. El cuerpo le pesaba y parecía incapaz de responderle con satisfacción. Corporalmente trataba de negar su situación actual.


    ¡Se encontraba sola! Estaba desamparada en un lugar donde se llevaba a cabo una batalla aún más encarnizada y feroz que en el Sengoku. Los youkais y humanos peleaban a muerte por poseer el territorio y expulsar al otro. Bien lo expresó Izayoi, tuvo la mala fortuna de aparecer en el peor momento y quedar atrapada en fuego cruzado. ¡Y todo por esa estúpida y defectuosa joya!


    Golpeó el suelo con rabia y ahí, en medio del pánico expresado mediante una rabieta, percibió que la Shikon no Tama no colgaba de su cuello. Un gritó salió de sus labios al percibir la precaria situación en la que se hallaba. Sí perdía ese gran fragmento de la perla podía despedirse de la única oportunidad de volver a ver a Inuyasha y de regresar a casa…


    Cuando se enfrentó a la posibilidad de ser incapaz de retornar a la época de Inuyasha sintió que una abrumadora fuerza le oprimía el pecho. Sin poder evitarlo las lágrimas corrieron a raudales por sus mejillas. Experimentó tanto miedo y desesperación que por un momento la vorágine de emociones la dejó paralizada ocasionando que su cuerpo cayera inerte al suelo. Segundos después, toda la emoción acumulada desde que vio a Inuyasha con Kikyo y luego el shock de ver a Inu no Tashio, explotó en un desgarrador llanto.


    Entre sollozos y dolorosos anhelos fue transcurriendo el tiempo. Poco a poco Kagome se calmó y se avergonzó ante la terrible perdida de control de sí misma. Secó sus lágrimas y respiró profundamente, tratando de armarse de valor. Se puso en pie y meditó acerca de cómo debía proceder. Lo principal era recuperar la Shikon no Tama, averiguar el lugar en el que se encontraba y regresar a la aldea para revertir su estupidez.


    Convencida de su plan, asintió vigorosamente y se concentró en encontrar la presencia de la perla. Esta no se hallaba lejos del lugar en el que ella se encontraba. Salió de la habitación y siguió el rastro de la Shikon no Tama. Mientras caminaba percibió las múltiples miradas que en su espalda se clavaban y, aunque amenazaron con intimidarla, Kagome no lo permitió. No podía darse el lujo de ser cobarde en ese momento pues en ese lugar nadie la protegería; ella tenía su supervivencia en sus manos.


    Siguió avanzando y lentamente redujo la distancia hasta que se encontró frente a la habitación donde estaba la joya. Dudó un segundo pero el deseo de ver nuevamente a Inuyasha y sus amigos le proporcionó el valor necesario para seguir adelante. Con resolución deslizó el shoji y la visión que la recibió la dejo paralizada. Frente a ella se hallaba el orgulloso Daiyoukai que vio la noche anterior, pero que a la luz del sol ofrecía una imagen distinta que impedía dejar de mirarle.


    Su corazón se olvidó de latir y al volver a hacerlo, decidió correr contra el reloj y duplicó sus latidos. En ese instante la chica supo que era una contradicción, se sentía temerosa y ansiosa; además de encantada. ¿Cómo era posible que en un sólo ser se pudiera representar tanta bondad y al mismo tiempo tal ferocidad?


    En el momento en el que Kagome abrió la puerta, Inu no Tashio estaba cobijando el frágil cuerpo de Izayoi. La acción tan generosa paso a segundo plano en el momento en el que los dorados orbes se posaron en ella y la miró como si estuviese preparado para atacarla. La desconfianza del ambar chocó con la sorpresa del zafiro.


    La respiración de la azabache trastabilló ante la mirada dorada que él le dedicó. Y no sólo fue por el hecho de la intensidad con la que la miraba sino por el encanto que rodeaba al guerrero. Ella estaba preparada para encontrarse con el fiero y temido Daiyoukai pero no para quedar atrapada ante aquel atractivo que la seducía como el canto de una sirena. Si Inuyasha y Sesshumaru eran increíblemente hermosos, no eran competencia para la belleza y letal atractivo que rodeaba a este ser.


    —¿Has venido a corroborar si tu señora aún sigue viva? —Inquirió, ocasionando que un escalofrío recorriera la espalda de la chica. ¿Por qué, la noche anterior, no notó la cadencia de su voz?


    Miró el cuerpo de Izayoi y se avergonzó al ser tan egoísta por olvidarla y sólo pensar en lo que ella necesitaba. Empero, Kagome era consciente de que no podía permanecer tanto tiempo en aquella época pues afectaría ese futuro en el que vivía Inuyasha y los demás. Por ello decidió seguir la corriente con lo que dijo Izayoi antes de que la azabache se desmayase.


    —Por la noche la joven corrigió tu error, yo no trabajo para ella.


    Por un par de segundos él no se movió, sólo se limitó a observarla y Kagome casi pudo jurar que la analizaba. Después desenvainó su espada y la blandió en dirección a Izayoi.


    —Entonces no importara que la mate.


    —¡No lo hagas! —Gritó mientras corría a interponerse entre el letal guerrero y la durmiente chica.


    —¡Apartate! —El Daiyoukai le ordenó tratando de intimidarla pero ella no se inmutó.


    —No puedo permitir que termines con su vida. —Kagome contestó con determinación. Estaba consciente de que era temerario y tonto enfrentarlo al estar desarmada pero tenía que evitar que Inu no Tashio cometiera el peor error de su vida.


    —Acabas de asegurar que no trabajas para ella. —Sentenció con una cínica sonrisa adornando sus labios.


    —Y no lo hago, pero al igual que la noche anterior no puedo permitir que muera. No quiero ni puedo cargar con su muerte sobre mis hombros. —Ante aquella mirada él, elegante y sarcásticamente, levantó una ceja.


    —Una muerte más o una menos no cambia el mundo.


    Kagome lo miró incrédula. Tal vez, en ese momento, la muerte de Izayoi no significaba nada para él pero que ella desapareciera del mundo si cambiaría las cosas. Por lo menos el mundo que la azabache conocía no sería igual. Sin Izayoi, Inuyasha no existiría. Y, al intentar imaginar un mundo sin él, su pecho dolió. No, no podía permitir que la asesinara.


    —Ella es importante. —Fue su única respuesta.


    —Lo sé. Es hija de un terrateniente. -Esa declaración la tomó por sorpresa.


    —Déjala ir. —Pidió, casi suplico.


    —No puedo hacerlo. Su familia nos ha declarado la guerra.


    —No la mates.


    —Es necesario. Mandaría un puntual mensaje. Será mi última advertencia.


    —Es un error. Esto sólo haría inminente la guerra. —Gritó desesperada, sintiendo que la situación escapaba de su control.


    —Con o sin su muerte, habrá una guerra. —Sentenció, sombrío.


    —Busca una tregua.


    —Los humanos y los youkais no confían los unos en los otros.


    La constante negativa con la que chocaba la llevó a una desesperación tal que estuvo tentada a tirar de su cabello. Cerró los ojos sintiéndose abrumada por todo. ¡Esto era demasiado para sus frágiles hombros!



    —Aún así, no puedo permitir que la mates. —Lo miró a los ojos, determinada y suplicante. —Déjanos ir.



    —No puedo conceder tu petición. Si ponen un pie fuera de mi palacio su vida terminará.


    Los ojos se le llenaron de lágrimas. ¡Lo único que quería era ir a casa! ¿Por qué tuvo que ser tan tonta como para pensar que era mejor no haber conocido a Inuyasha? No puedo más, el peso de esa realidad hizo que sus rodillas se doblaran y cayera. Llevó sus manos a su rostro sintiendo como lentamente el pánico se apoderaba de ella.


    Salvame Inuyasha…
     
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  4.  
    Flemy Speeddraw

    Flemy Speeddraw Iniciado

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    Me encanto!
    realmente me alegra que puedas hacer este fanfic tan bien y no te preocupes por el tiempo hazlo con calma.
    sigue asi!
     
    Última edición: 10 Enero 2017
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  5.  
    Ámbar

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    Vengaaaaaaa. Hace tiempo que no me había enganchado con un fanfic. De hecho hace tiempo que ya no leo acerca de éste gran anime :')

    No puedo creer que hayas logrado capturar mi curiosidad y mi espíritu fangirl.

    ¡Me encanta!

    No recuerdo mucho el anime, pero sin duda no muestra cómo se inició la relación entre estos dos. Sólo recuerdo que Izayo ayudó a Inu cuando éste estaba herido (Corrigeme si me equivoco). En otras palabras no me imagino cómo pudo ser éste gran general antes de que se enamorara y encuentro bien acertado lo que describes.

    Esto me recuerda a un fanfic que leí hace seis años y que amé. Una lástima que no hay muchos de esta pareja... Y sin embargo está el tuyo.

    Siento que te adoro jaja.

    Me gustó, me encantó y me fascinó.
    Amo tu pluma y tus descripciones.

    Dime que continuarás pronto porque oficialmente me considero fiel lectora de este fanfic
     
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  6.  
    Kikuz-sama

    Kikuz-sama Habitante de la luna Crítico

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    @Flemy Speeddraw y @Ámbar gracias por sus comentarios. Y, Ámbar, yo tampoco me acuerdo bien como se conocieron Inu no Tashio e Izayoi, creo que la salva de un ataque youkai (?) aunque no me he ocupado de buscar él cómo ya que la historia va por otro lado. Espero el capítulo les guste y, nuevamente, gracias por el apoyo :D

    II

    Kagome sentía que se ahogaba. No podía respirar. ¡No quiero estar aquí! ¡Inuyasha! ¡Inuyasha, salvame! ¡No quiero morir aquí! El miedo, una vez más, logró que la chica perdiera el control de sí misma y cayera en la desesperación. Y, justo cuando parecía que había tocado fondo, unos cálidos y firmes brazos la sujetaron.


    Los fosas nasales se llenaron de un aroma varonil que la dejó aturdida y ocasionó que su llanto se detuviera debido a la sorpresa. Su cuerpo se encontró apoyado en uno que le trasmitió una seguridad tan familiar y, contradictoriamente, tan diferente a la que estaba acostumbrada.


    —Mirame. —Esa fue una orden suavizada con un tono conciliador.


    Quiso negarse pero esa voz tal parecía que lanzó un hechizo sobre ella pues no pudo hacerlo. Levantó la vista y ahí estaban esos ojos dorados como el sol, aquellas orbes que heredaron Sesshomaru e Inuyasha, pero que eran diferentes a la de ambos. Mientras que las del primogénito eran letales y frías, las del seguro transmitían fiereza y calidez. Y esa mirada encerraba ambas. ¿Cómo Inu no Tashio podía encerrar dentro de esas orbes dos mundos tan diferentes y expresarlos con una mirada?


    El fiero guerrero se encontraba postrado en las rodillas, colocado a su altura, abrazándola para hacerla sentir segura. ¿Por qué? Kagome se sonrojó al percibir la poca distancia que la separa el Daiyoukai. No lo había notado, pero inconscientemente se acercó más a él. Tal parecía que el guerrero poseía un imán que la atraía con una fuerza abrumadora. Es sólo porque se parece a Inuyasha. Y, eso era cierto, en más de un sentido.


    —Voy a protegerte. No permitiré que mueras aquí. —Sentenció el albino y esas palabras ocasionaron que su sonrojo aumentara y su corazón comenzara a latir desesperadamente. Avergonzada se puso en pie, rompiendo el contacto con el intimidante ser, y colocó una distancia prudente entre los dos.


    —Soy humana y soy una sacerdotisa. Dos cosas en las que, por naturaleza, estás en contra. ¿Por qué querrías protegerme? —Inquirió insegura, sintiéndose frágil, cómo una chica frente a su enamorado. Experimentando ese torbellino de emociones que sólo Inuyasha despertaba en ella.


    ¡Concentrate, Kagome! Es sólo porque se parecen.



    Aunque eso no era del todo cierto. No estaba preparada para admitir que el Daiyoukai que se encontraba frente a ella, la impresionaba y no precisamente por ser un guerrero poderoso ni por ser increíblemente peligroso. Cuando la azabache lo veía, observaba al hombre. Ese pensamiento hizo que su cara enrojeciera y tratando de ocultarlo, miró el suelo. ¿Qué es lo que le pasaba? ¡Todo era culpa de la perla! ¡Ah, estúpido corazón! Llevó su mano al pecho y lo cerró en un puño. Se sentía tan impotente por no ser capaz de controlarse.


    Al verla tan desolada, Inu no Tashio malinterpretó el gesto, se puso en pie y se acercó al escritorio que se encontraba en el fondo de la habitación. Abrió un cajón y sacó algo. Volvió sobre sus pasos y se colocó frente a Kagome, aunque mantuvo la distancia que ella colocó entre ellos.


    —¿Viniste aquí buscando esto? —Preguntó, mostrandole el gran fragmento que estaba a su cuidado. Sin pensarlo se lanzó por la perla pero antes de que pudiera tocarla, él volvió a esconderla.


    —¿Donde está el resto? —Inquirió mostrando una clara curiosidad.


    —No lo sé, estoy en su búsqueda. —Y eso no era una mentira, sólo una parcial verdad. —Devuélvemela. —Ordenó en el mismo tono autoritario y conciliador que él empleo con anterioridad.


    —No. —Su negativa la descolocó. ¿Es que tendría que pelear por ella?


    —¿Para que la necesitas?


    —Para nada. Yo ya soy el ser más poderoso. —Contestó y esa afirmación no se escuchó como un alarde sin sentido. En ese momento, la arrogancia que mostró lo hizo más parecido a Sesshomaru pero él no era tan frío pues una cínica sonrisa adornaba sus labios. —Pero esto servirá de garantía.


    —¿Qué?


    —Propusiste que buscará una tregua con los humanos. Por mi cuenta yo no puedo hacerlo. Desde la perspectiva de los de tu especie, nosotros somos el enemigo a vencer pero si un humano es el que la busca, todo sería diferente.


    —¿Y que sucede con los youkais? Desde el punto de vista de tu especie, los humanos son basura. —Contestó molesta. Ella no quería ser parte de eso, su participación cambiaría el futuro. Tan sólo deseaba ir a casa.


    —Yo me encargaré de ellos. Nadie podrá rebelarse ante el mandato de Inu no Tashio.


    —¿Por qué yo? Izayoi también es importante, ella tiene influencia entre los humanos. Es una princesa, puede hacerlo. —Y eso era conveniente pues así esos dos podrían pasar tiempo juntos, se enamorarían e Inuyasha nacería.


    —Su influencia es limitada. Todas las personas toman en alta estima la opinión de una figura… ¿sagrada? —Lo último lo pronunció como si fuese una pregunta mientras levantaba una ceja. Después la observó con detenimiento. —¿Que clase de ropa es esa que usas? No es vestimenta de una sacerdotisa.


    —Es ropa común de donde vengo. —Contestó al mirar hacia otro lado, tratando de ocultar su vergüenza.


    —Entonces, ¿la mitad de sus habitantes caminan semidesnudos por la calle? —Le preguntó divertido, no pudiendo evitar el deseo de molestarla. Eso ocasionó que Kagome le lanzará una mirada amenazadora, una de las tantas que le dedicaba a Inuyasha y que lograba hacerlo desistir de sus estúpidas bromas, pero que con el Daiyoukai sólo lograba animarlo más. —Tal vez deba visitarlo. Sería agradable tener más vistas como ésta.


    Y eso fue la gota que derramó el vaso. ¿Quién se creía para hablarle de ese modo? Kagome no estaba ahí para su diversión, no era su juguete y él estaba loco si creía que permitiría que la tratará así. Fue hacia él y levantó la mano dispuesta a darle una bofetada pero él la detuvo antes de que conectará el golpe. Clavó sus orbes doradas en las azuladas de la chica con una nueva intensidad, una que no trataba de intimidarla, o por lo menos no como Daiyoukai.


    —Quitate la ropa.


    ¿Qué?



    La forma en la que la miraba no daba lugar a pensar que se trataba de una broma. Avergonzada por la cercanía y sus palabras hizo lo único que podía. Levantó su mano izquierda y lo abofeteó. Pero el guerrero no se inmutó y también sujeto su otra mano. Inmediatamente uso su pierna para hacer que la chica perdiera el equilibrio y, al caer, él la inmovilizó con su cuerpo.


    Kagome no podía creer la situación en la que se encontraba. Era tan surreal e irracional. ¿Cómo diablos llegaron a ese punto? El guerrero se inclinó sobre ella y la piel se le erizó al sentir la respiración sobre su cuello.


    —¿Quieres que te haga mía, pequeña sacerdotisa? —Y esa voz, cargada de sensualidad, envió un escalofrío por su espalda.
     
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    Flemy Speeddraw

    Flemy Speeddraw Iniciado

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    que emoción me da leerlo!
    me encanta como vas desarrollando las cosas, sinceramente no podia pedir mejor escritor para que tomara el reto!
    eres grandiosa!! sencillamente grandiosa!!
    sigue asi, no tengo ninguna queja o aporte para lo que escribes, realmente lo haces muy bien por ti, esperare el siguiente capitulo con mucho entusiasmo.
    te adoro!
     
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    Ámbar

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    Recién vengo por acá y Oh, cielos...

    ¡No puedes dejarlo ahí, mujer! ¡Simplemente no puedes!
    Inu es tan asdfghjkl, ay no sé, leerlo me causó un paro cardíaco. ¡Me encanta!

    Además tú lo describes tan bien y siento que ésa personalidad le queda bien, siento que es él.

    Amé el capítulo.

    Por favor continua pronto *-*
     
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  9.  
    Kikuz-sama

    Kikuz-sama Habitante de la luna Crítico

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    Después de una larga ausencia, de verdad una disculpa Flemy Speeddraw pero he tenido un par de problemas fuera del foro, les traigo la continuación. Espero les agrade y gracias por el apoyo. Disfruten la lectura :D



    III

    La chica no podía salir de su asombro. ¿Qué clase de mala broma era esa? ¿Cómo pasaron de una pelea a un intento de seducción? El escalofrío que le recorrió la espalda a causa de su cálido aliento le despertó un millar de emociones. No era capaz de negar que se sentía nerviosa y, hasta cierto punto, intimidada por la forma de actuar del guerrero; pero también había una pequeña parte de ella que disfrutaba un poco de ello.

    Miró esos ojos dorados y se le formó un nudo en el estomago. Inu no Tashio realmente era atractivo. Ese pensamiento provocó que sus mejillas se colorearan de carmín y su corazón acelerara su ritmo. Kagome abrió los ojos más de la cuenta pues la asustaba la vorágine de emociones que experimentaba. Y eso la hizo recordar que, por lo menos una vez en la vida, los seres humanos están destinados a sentir algo con una fuerza tan arrolladora que tiene el poder de mover los cimientos de su mundo.

    Kagome pensó que ese momento ya lo había tenido. Creyó que el instante en el que su mirada se cruzó con la de Inuyasha, la suerte fue echada y ese sentimiento que la recorrió de pies a cabeza era el evento detonante que cambiaría su vida; y, a pesar de ser una situación que hizo que su vida diera un giro de ciento ochenta grados, no podía compararse a éste. ¡Por supuesto que no! Hasta el momento nunca experimento algo similar a lo que le ocasionaba la cercanía de Inu no Tashio.

    Y no sólo se debía a la evidente violación de su espacio personal, que ocasionaba que las respiraciones se mezclasen a tal punto que respiraban el aliento del otro, no, todo se reducía a esos ojos ámbar que la mantenían prisionera en el suelo. La azabache no comprendía como es que esos ojos, que eran idénticos a los de su amado, le producían un mar de emociones nuevas y, al mismo tiempo, aterradoras. Y eso era lo que más la desconcertaba, pues a pesar del creciente miedo y de la inicial sorpresa, una pequeña parte de ella anhelaba que le perteneciera esa mirada. ¿Por qué? Kagome era consciente de que el cuerpo que se encontraba sobre ella no era el de su amado y, aún así, no era capaz de forcejear pasa tratar de sacárselo de encima.

    Los ojos se le llenaron de lágrimas pero no fue debido al temor que le producía sentir el peso del guerrero. Comenzaba a sentirse frustrada por encontrarse en medio de una situación que no comprendía del todo. Y ahora no sólo era el hecho de encontrarse en otra época, sino a causa del efecto que el guerrero tenía sobre ella. ¿Acaso no amaba a Inuyasha? ¿Entonces por qué reaccionaba de esa manera ante el Daiyoukai? ¿Acaso se debía al unilateral amor que la mantenía unida al albino?, y si era así, ¿que tan bajo tenía que caer para fingir que por fin obtuvo una mirada de interés por parte de él? , ¿qué tan desesperada debía encontrarse para ilusionarse con esa imagen que hacia eco a la que verdaderamente amaba? Todo aquello fue demasiado para ella. Sucumbió ante el aplastante peso de una desesperación que, honestamente, no debería estar sintiendo.

    Inu no Tashio, al verla tan desesperada, por primera vez en muchos años sintió culpa. Realmente no pretendía asustar tanto a la chica, tan sólo quería jugar un poco y probar su valor. Sin embargo, al verla tan rota debajo de él y saber que era a causa suya, lo hizo sentir el ser más despreciable del mundo. Aún con la culpa colgando de sus hombros, se quitó de encima y la sentó en su regazo. Acarició su cabello y torpemente intentó consolarla. Tal vez lo correcto era dejar que se marchara pero… no queriendo ahondar más en esas absurdas razones del por qué ella no debería irse, tomó el fragmento de la perla y lo colocó en la pequeña mano de la chica.

    Sorprendida ella levantó el rostro y lo miró con esos ojos del color del cielo que ocasionaron que las palabras quedaran atascadas en sus labios. Ella realmente era una mujer hermosa. Sintiéndose repentinamente como un chiquillo, desvió la mirada e intentó ignorar el sonrojo que comenzaba a colorear sus mejillas.

    —Te devuelvo esto. Puedes seguir tu camino. —Y, por alguna razón en la que no quiso detenerse a reflexionar, decir aquello le provocó un pinchazo en el pecho.

    —¿De verdad puedo irme? —No quiso mirar la felicidad que ya era palpable en voz por lo que sin mirarla se limitó a asentir.

    El silencio los envolvió un par de segundos antes de que fuese roto nuevamente por la chica: —¿También dejarás que se vaya Izayoi?

    —Ella también se irá.

    —¿Lo hará viva?

    El silencio fue su elocuente respuesta. Sintió que el cuerpo de la chica se tensaba y antes de poder reaccionar, ella lo tomó de la barbilla y lo obligó a mirarla. Su sorpresa fue grande al ver el cambio en su mirada. No había la fragilidad de hace unos minutos, en su lugar esa debilidad fue sustituida por una determinación que era capaz de rivalizar con la de él. Antes el color de sus ojos era claro como el de un cielo despejado, ahora tenía la fuerza del fuego, de unos llamas azules.

    — ¡No puedes matarla!

    —Es una guerra.

    —En ese caso conseguiré una tregua. —Y la seguridad con la que dijo eso la hizo parecer una guerrera. Tomó su mano y le entregó la perla. Nuevamente hubo un choque, ámbar y zafiro. Y mientras Inu no Tashio se perdía un poco en esa enigmática mirada no pudo evitar pensar que probablemente esa desconocida joven se convertiría en su perdición.
     
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    Flemy Speeddraw

    Flemy Speeddraw Iniciado

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    SIIIII!! POR FIN!! AQUI ESTA EL CAPITULO!!
    Y como mensione en un comentario anterior...ERES GRANDIOSA!!! No pude esperar mas de este capitulo me encanto! me gusto como llevas la historia!
    Si subes capitulos asi tarda el tiempo que quieras y resuelve tus problemas!
    Eres grandiosa! Hasta el proximo capitulo!
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    Kikuz-sama

    Kikuz-sama Habitante de la luna Crítico

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    Fanfic - Ojalá (Kago&Inu no Tashio)
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    1024
    Gracias por tu apoyo Flemy Speeddraw , de verdad me alegra que sea de tu agrado el fic. Espero que este capitulo también te guste :D Y ya sabes, las críticas y observaciones son bien recibidas.


    IV

    La saeta impactó de lleno en el centro del árbol y los murmullos no se hicieron esperar. Todos los ojos estaban sobre ella y eso no era de extrañar. No todos los días se podía apreciar la práctica de una sacerdotisa en el patio trasero del castillo del Daiyoukai más poderoso de la región. Claro, no era suficiente ironía que aquella figura sagrada aceptará la tarea de intentar establecer una tregua entre los youkais y humanos, ahora también los demonios de bajo (y no tan bajo) rango debían aguantar la molestia de ver entrenar a esa mujer.



    La azabache suspiro frustrada. De cierta manera entendía pues ella tampoco se sentía del todo cómoda, y eso no se debía únicamente a ese odio que cada mirada le transmitía, también a esa presencia que insistentemente la hacia sentir como una presa que estaba a punto de ser devorada. Y lo más aterrador, y frustante, era el hecho de escuchar constantemente a esa pequeña parte de ella que lo deseaba y la incitaba a caer en la tentación.



    Su mal humor se vio reflejado en el poco entusiasmo que mostró al dar en el blanco. ¿Cuántas veces podía presumir sobre su buena puntería? ¡Casi nunca y eso era porque no tenía! Pero ahora que hacia gala de una excelente habilidad no podía disfrutarla pues en esa inicial “relación” con Inu no Tashio la mantenía tensa. Y eso se debía a esa “inaceptable” atracción. Porque Kagome no quería aceptar que ese hombre comenzaba a mover su mundo sólo con una mirada que sacaba a reducir el recuerdo de ese incómodo momento en el que el guerrero la “atacó”.



    Frunció el ceño y, con un notable malestar, tomo otra flecha y se dispuso a tirar. Pero el reflejo de una cabellera albina la hizo perder la poca concentración que logro reunir y antes de que pudiera apuntar bien, soltó la saeta. La cual fue a impactarse en el brazo de uno de los demonios que se encontraba pasando por ahí. La azabache no sabía que es lo que debía hacer, si debía ir y disculparse o salir corriendo para poder salvar su vida. Aunque su cuerpo tomo las riendas de la situación y penosamente la dejo clavada al suelo.



    El youkai se acercó ofendido a ella pero antes de ser capaz de atacar a la chica, el Daiyoukai se colocó frente a ella. Hubo un silencioso y letal intercambio de miradas antes de que el afectado demonio se alejará, maldiciéndola. Inu no Tashio se giró hacia ella y le dedicó una socarrona sonrisa. La burla la hizo enrojecer, en parte por furia y en parte por vergüenza.



    —Debes tener más cuidado, humana, no puedo estar cuidándote todo el tiempo. —Masculló dedicándole una mirada cargada de ironía.



    —Puedo apañarmelas sola. Nadie te pidió que la hicieras de niñera. —Respondió de vuelta. Tomó otra flecha y avanzó dos pasos, pensando que si se acercaba un poco más podría librarse de problemas y, de paso, dar por zanjado el tema su inutilidad en esa época.



    Respiró hondo, miró fijamente el lugar al que lanzaría y, justo cuando creyó estaba haciendo un buen trabajo, Inu no Tashio decidió fastidiarla. Miró sobre su hombro, dejando su rostro demasiado cerca del de ella. Eso la sorprendió y la avergonzó en igual medida. Por lo que, casi sin darse cuenta, soltó la flecha y ésta, muy penosamente, fue a estrellarse al pie del árbol. Bufó frustrada y ante esto Inu no Tashio profirió una estridente carcajada.



    —Pensé que eras una excelente arquera. Pero tienes una puntería de pena. —Y ante la cara sonrojada de la chica su risa se hizo aún más ruidosa.



    —Disfruta mientras puedas. —Kagome murmuró altanera. —Ya no podrás hacer malas bromas a mi cosa.



    Y aquel tema hizo que la risa del guerrero parará. Casi había olvidado que ella partiría esa noche. Se quedo mirándola un par de segundos, tratando de adivinar que es lo que tenía que lo mantenía fascinado. Una parte de él quería mantenerla cautiva y otra, ansiaba ver esa fuerza de guerrero consumado en su mirada. Esa que sólo mostraba cuando se trataba de proteger a esa otra humana. Cerró los ojos un momento e intentó mantener a raya esa vorágine de emociones. Él no deseaba aceptar que esa parte animal que poseía comenzaba a prendarse de la chica. No debía fijarse en ella y, aún sabiendo eso, no era capaz de dejar se mirarla. No podía evitar desearla…



    —Deberías tomar más tiempo para pensar que harás. Tan sólo hace un día que se decidió esto. —Dijo, como quien no quiere la cosa, tratando, en vano, de retenerla.



    —No puedo darme el lujo de perder el tiempo. Yo también tengo un hogar al cual volver. —Y esa sentencia, logró que en su pecho se instalará un pequeño malestar.



    No queriendo ahondar en ello se dio media vuelta y se alejó. Ella se irá. Y eso era una innegable verdad. Se dirigió hacia la habitación en la que se encontraba la joven princesa y al entrar se tomó un momento para observarla. ¿Qué tenía ella de especial? ¿Por qué esa sacerdotisa estaba dispuesta a ponerse en riesgo con tal de mantenerla a ella a salvo? No era capaz de deducirlo, sin embargo no desaprovecharía la oportunidad que esa mujer le ofrecía.



    Pero para que pudiera tener un oportunidad con la chica debía idear una manera de mantener segura a su sacerdotisa y para ello necesitaría pensar a que youkai le asignaría como guardián. Tal vez está era un buena oportunidad para enseñarle a su primogénito que para convertirse en el youkai más poderoso debía tener algo que proteger. Tan sólo esperaba que Sesshomaru no cayera igual que él. Atrapado en el enigmático azul de esa mujer. Por que sí, Inu no Tashio debía empezar a aceptar que insanamente esa sacerdotisa le comenzaba a interesar.
     
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    Flemy Speeddraw

    Flemy Speeddraw Iniciado

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    Pues me gusto el capitulo. Y aunque en este momento no me encuentro de animos me alegro leer este capitulo. Me parecion un poco calmado pero esta bien. Admito que espera ver a Sesshomaru antes pero la idea de ponerl a cargo de Kagome me gusta y hasta cierto punto me causa gracia, tan solo imaginar que hara Sesshomaru.
    Bueno hasta la Proxima
     
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