1. This site uses cookies. By continuing to use this site, you are agreeing to our use of cookies. Learn More.
Descartar aviso
¡Hey, Invitado ya te vimos! Regístrate y comenta a tu autor favorito, muéstranos tus historias, participa en juegos, concursos y mucho más :)

Fanfic - Oh, que triste historia.

Tema en 'Relatos' iniciado por RoSsee, 2 Junio 2010.

Cargando...
  1.  
    RoSsee

    RoSsee Iniciado

    Tauro
    Miembro desde:
    30 Noviembre 2008
    Mensajes:
    11
    Puntos en trofeos:
    23
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - Oh, que triste historia.
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    724
    Oh, que triste historia.

    Había olvidado su lado bohemio con tantas reuniones formales en mansiones elegantes y tanto dinero disponible para gastar, había arrinconado en su memoria el sueño de ser escritora que tuvo alguna vez al terminar la universidad. Ahora, después de no tantos años de apariencias era un buen momento, el aire volaba cargando el aroma del cambio en cada partícula, era hora de atender el mensaje de esa fragancia. Adiós a los tacones Jimmy Choo, adiós carteras Prada, no más emanar Channel N°5 al taconear hacia la limousine. Hasta nunca a una vida que jamás debió aceptar como suya.
    Luz tenue. Adoraba escribir bajo la luz vaporosa del ocaso, con las luces artificiales ausentes y las sombras del hogar jugando a ser reales. Utilizaría esa perfecta letra cursiva para escribir su despedida, esa que aprendió después de matarse horas frente a su viejo escritorio en el departamento de soltera que solía ser la cuna de su inspiración.
    Oh, que triste historia. Suelen ser desgarradoras las historias de amor. Las traiciones especialmente, como duelen.

    Estamos rotos, cariño. Sinceramente ya no lo siento.

    Garabateó un par de letras más, seguidas de su firma y examinó la carta con fingida tristeza, y ¡que bien le habían enseñado a fingir en la alta sociedad! Dobló el papel blanco con delicadeza, lo besó con los labios rojos de La Praire y se dirigió con nueve centímetros de tacón puntilla hacia la cama doble de casados en la que había sido amada por su esposo, dejó que el viento arrullara el papel antes de caer sobre las sábanas, y se marchó sonriendo como jamás había sonreído.
    Hace nueve horas ella habría dado su vida por él, por las corbatas de seda fina que adoraba arrancarle en las noches; el sólo pensamiento de su anatomía le habría arrancado un tonto mohín de enamorada, pero ahora, con tan sólo unas horas de por medio, un nuevo sentimiento se había apoderado tan fuertemente de su alma, que podía sentirlo en el interior de sus huesos. El calor que no se disipaba de su entrepierna le recordó que ahora era una mujer distinta.

    Hace nueve horas, el collar de perlas que llevaba en la exposición de arte de un nuevo talento, le estaba aprisionando tanto el cuello que sentía que perdería el aliento, y el vestido perfecto de satén azul le estaba quemando la piel. El arte la enloquecía y los artistas la calentaban. Una mirada azul atravesaba el lugar entero calcinándole el tuétano de los huesos. Maldito pintor, le había hecho olvidar cuatro años de matrimonio en tres segundos de miradas furtivas, pero es que ese hombre le hacía pensar que estar vestida en ese lugar era un sacrilegio.
    Y era pecado, en efecto, dos horas después ni las perlas ni el satén tenían sentido, desentonaban con la alfombra peruana de la habitación del pintor. Sus manos ásperas de artista dejaban marcas de pasión sobre su piel nuevamente virgen. Él no le había dado sexo, ni amor, le había enseñado la libertad. La promesa de no atarla ni a él, ni a otro hombre jamás.
    Juró pintarla desnuda, hacerle el amor salvajemente sobre la arena de la playa, apagarle un cigarrillo encendido sobre la piel, pactó obligarla a abrir los ojos frente a una vida que estaba esperándola. Ella asintió, volvió al satén y a las perlas, a los tacones de nueve centímetros, y se marchó, estaba decidida a no volver a ver al pintor.

    Después de dejar su carta de despedida sobre las sábanas de una cama que siempre estuvo fría, tomó el dinero y los diamantes de la caja fuerte, los vestidos de diseñador, las joyas, los zapatos y huyó. Afortunadamente la alta sociedad no sólo le enseñó a mentir, le enseñó a amar el dinero antes que amar el amor.
     
  2.  
    berlinQueer

    berlinQueer Usuario común

    Capricornio
    Miembro desde:
    22 Diciembre 2003
    Mensajes:
    304
    Puntos en trofeos:
    76
    Pluma de
    Escritor
    Re: Oh, que triste historia.

    Muy bueno che, pero me parecen cuestionables las metamorfosis de la protagonista, o más bien la subjetividad con que las expresas.
    A nivel narrativo está muy muy bueno.
     
  3.  
    berlinQueer

    berlinQueer Usuario común

    Capricornio
    Miembro desde:
    22 Diciembre 2003
    Mensajes:
    304
    Puntos en trofeos:
    76
    Pluma de
    Escritor
    Re: Oh, que triste historia.

    Muy bueno che, pero me parecen cuestionables las metamorfosis de la protagonista, o más bien la subjetividad con que las expresas.
    A nivel narrativo está muy muy bueno.
     
Cargando...

Comparte esta página